Carta de Carlos Rivas en La Nación y respuesta de Teatro por la Identidad.

Carta de Carlos Rivas en el diario argentino La Nación.

Fuente original: http://www.lanacion.com.ar/1605713-el-profundo-dolor-de-un-artista-casi-libre .

Indignado por un episodio que tuvo lugar días atrás en la sala en la que se representa una obra que él dirige (Love, love, love), el autor, reconocido director y productor teatral, hizo llegar a LA NACION el siguiente texto.

Nunca fui peronista. Ni creo que lo sea alguna vez. Nunca fui kirchnerista, y tampoco me veo allí en el futuro, si es que esta facción política tuviese algún futuro. No milito ni milité orgánicamente en ninguna organización política. Me sentí más o menos interpretado, a lo largo de casi 40 años, con lo que hoy se da en llamar “centroizquierda”, algo parecido a las socialdemocracias. Fui a la Plaza a apoyar a Alfonsín. Fui a apoyar la elección de Cámpora. Fui a la cárcel de Devoto a reclamar la liberación de los presos políticos. Fui a muchos lados. Y también fui a la ESMA en aquel famoso acto de principio de gestión de Néstor Kirchner, apoyando la recuperación para las organizaciones de derechos humanos de esa vergonzosa institución militar que manchará eternamente la historia argentina.

Me gusta ser argentino, a pesar de las innumerables razones (pobreza y corrupción estructurales, represión, discriminaciones) que la práctica política y social de instituciones varias me han ido dando a lo largo de mi vida, para empujarme a sentir vergüenza más de una vez.

Pretendo ser un artista y colaborar con mi obra a la construcción de una conciencia comunitaria más solidaria, justa, equitativa y de signo nacional. Desde hace más de 40 años voy de teatro en teatro actuando y dirigiendo obras que me alimenten en la comprensión de la vida humana y sus misterios. No soy político. Pero no soy estúpido, creo. Sé que mis actos públicos (a través del teatro) constituyen un acto, también, de naturaleza político-social. Bienvenido sea, pero esencialmente soy un artista (lo pretendo) del teatro argentino.

Admiro la lucha de la Madres de Plaza de Mayo en los “años de plomo”. Admiro la lucha de las Abuelas y la altísima dignidad con la que buscan a sus nietos. Admiré (y quisiera que ella me permitiera seguir haciéndolo) a la señora Estela de Carlotto, con un énfasis que tuve el honor de transmitirle personalmente pocos meses atrás, cuando tuvo la deferencia de responder a una invitación nuestra y asistir a una función de la obra Love, love, love , que dirijo. Aunque aborrezco las actitudes “cholulas” y huyo de ellas como de la peste, le pedí que me permitiera tomarme una foto a su lado para mostrársela a mi hijo, con orgullo.

Hace unos días me piden que se lea al público una carta apoyando la nueva edición del ciclo Teatro por la Identidad al finalizar la función de nuestra obra, como es costumbre en todos los teatros de Buenos Aires. Decenas de veces lo hicimos en otros espectáculos y yo mismo, en persona, fui el encargado de leerlo alguna vez. Siempre lo hice muy entusiasmado, como un acto que me obligaba moralmente y a la vez me enaltecía.

Pero esta vez, con enorme dolor, no pude, Estela. La encrucijada moral en la que usted y su organización me encerraron no me dio alternativa. De ahí el motivo de esto que hoy me siento compelido a expresarle.

Al llegar al teatro donde se representa nuestra obra con la intención de leer vuestra carta, me encontré en la puerta misma de nuestra sala (dentro del teatro, no en la calle) con un grupo de legítimos adherentes de Abuelas repartiendo al público que se retiraba el periódico oficial de su organización. En la primera plana estaba una gran foto suya junto a la señora Gils Carbó, apoyando la exótica y tendenciosamente bautizada “democratización de la Justicia”. Había también otros titulares de primera plana acusando a la Corte Suprema de la Nación de atentar contra actos legítimos de gobierno, por el solo hecho de cumplir con las funciones a las que la Constitución (con la que este gobierno fue elegido) la obliga. En mi barrio no estaba bien visto ir corriendo los arcos en medio de un partido. Imposible para mi conciencia ética ser cómplice de semejante autoritarismo encubierto, contra el que traté de luchar durante toda mi vida. Con la carta de Teatro por la Identidad en la mano, a punto de leerla, me sentí violentado ideológicamente. Víctima de una encerrona fáctica que pretendía obligarme a convertirme en Drácula si la leía o en Frankenstein si no lo hacía.

Pero aun había agravantes éticos más repugnantes a mi conciencia. Esto ocurría el día en que la presidenta de la República pretendía que se aprobara el pliego del general Milani, mientras una madre de desaparecidos de La Rioja lo acusaba de responsabilidad en la desaparición de su hijo conscripto.

Todo esto, además, estando en plena campaña electoral.

¿Cómo no leer al público la carta que apoya el noble objetivo de ayudar a la recuperación de hijos de desaparecidos? ¿Cómo leerla sin estar implícitamente apoyando acciones netamente partidizadas por una organización que (a mi juicio) jamás debió abandonar su misión de reclamar desde ese lugar de dignidad ética, que no es propiedad de ningún gobierno, cualquiera sea su signo político?

Decidí no leerla: no quiero ser parte obligada de la campaña electoral del gobierno nacional. Y pedí que si alguno de mis compañeros de trabajo en el teatro quisiera hacerlo, aclarase al finalizar que no todos los integrantes de la compañía coincidían con esta acción. Debatimos, y se concluyó que no la leeríamos. Así fue. Por primera vez una compañía en la que yo participo no adhirió a lo que siempre habíamos adherido con el corazón.

Tristeza, congoja, desazón. Dolor profundo. Angustia. Noche de pesadillas en mi cama.

Decidí escribir este doloroso texto para explicarme. Decirles a mis amigos, a mi hijo, por qué “traicioné” la noble búsqueda de Estela de Carlotto a pocos días de fotografiarme con ella.

Ayer vi un cartel de la campaña política del Gobierno: “En la vida hay que elegir”. Por debajo del afiche creí ver chorrear el pegamento del autoritarismo.

Elijo la duda. No es pragmática y trata de eludir la soberbia de los necios.

Respuesta de Teatro por la Identidad.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/29413-7498-2013-07-31.html .

Dado el estado público que tomó la actitud del elenco de Love, love, love de no leer el texto con el que los espectáculos, todos los años, adhieren a Teatroxlaidentidad, creemos importante varias aclaraciones.

En primer lugar, una consideración acerca de este mismo “estado público”. La decisión de leer o no leer, adherir o no adherir a Teatroxlaidentidad, es absolutamente libre y personal y no merecería ningún tipo de consideración, salvo en este caso, en el que esa actitud se transforma, vía su publicación en La Nación, en un hecho político. De todos los espectáculos a los que les propusimos la lectura (que no son todos solamente por nuestras limitaciones logísticas, pero son realmente muchos), el del espectáculo dirigido por Carlos Rivas fue el único que rechazó la acción. Lo que es una actitud esperable y posible. Pero el hecho de buscar la ampliación mediática de esa actitud no puede quedar sin respuesta. Porque implica, no solamente una actitud interna de un elenco que, suponemos, habrá sido discutida y decidida en la intimidad de la conciencia individual de cada uno, sino la pretensión de justificar públicamente esa posición. Por lo que creemos importante tomar la palabra de todos esos otros compañeros actores que sí leyeron el mensaje.

La lectura de esta carta en las salas comerciales de Buenos Aires es una acción que emprendemos desde 2009 y es fundamental, dada la argumentación de Rivas, mencionar que esta adhesión siempre ha sido total, con absoluta independencia de banderías políticas, contándose, por supuesto, entre quienes leyeron la carta a notorios opositores al gobierno nacional. Teatroxlaidentidad aprecia la libertad de sus adherentes para actuar en política partidaria, pero basa su acción en la independencia respecto de los partidos políticos. Por eso pretende representar a toda la comunidad teatral. Es que consideramos que la cuestión de los nietos apropiados y la urgencia de su restitución va claramente mucho más allá de cualquier gobierno o partido. Las actitudes políticas de cualquiera de nuestros compañeros (incluso las de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo) son independientes, salvo para una mente estrecha, de la indudable justicia de la causa en su conjunto. Los contenidos del diario de Abuelas pueden ser discutidos o polemizados, como también la designación de los funcionarios de un gobierno. Pero poner estas discusiones coyunturales por encima de la necesidad imperiosa de cubrir con un manto de justicia una de las acciones más perversas de la dictadura, y luego difundir esos argumentos buscando en forma oportunista (dada la situación política electoral) el eco mediático, no solamente es no aportar a esa causa, sino jugarle en contra. La “tristeza” de la contradicción inevitable entre los ideales y la realidad se vive en soledad. No se ventila en los medios. En los medios se actúa políticamente y se decide (cosa que aparentemente es algo que a Rivas no le gusta o que supone “autoritario”) y que no es más que el juego libre de nuestra sociedad, y lo que él, claro, finalmente, termina haciendo.

En el momento de decidir, el elenco dirigido por Rivas decidió no decir a sus espectadores los contenidos de una carta que a lo único que se refiere es a la problemática concreta que nos encuentra en la urgencia absoluta de cientos de Abuelas que están llegando al final de sus días sin la paz de reencontrar a sus nietos robados. Decidió no decir (justamente la carta lo menciona) que son ridículas nuestras rencillas cotidianas frente a la altura de esta causa. Eligió no poner lo importante por sobre lo pasajero. Esta actitud, la de coincidir en lo que coincidimos aunque difiramos en lo que difiramos, es la base de la democracia y de la convivencia. Lamentamos, aunque respetamos, esa decisión. Pero más lamentamos que, en la búsqueda de una justificación culposa, esta actitud solitaria y respetable se haya transformado en un hecho de resonancias sórdidas que tiene la virtud de mostrarnos cómo perviven en nuestra sociedad (como viven entre nosotros también estos 400 nietos con identidades cambiadas) las dificultades para encontrarnos con la verdad y la justicia.

Texto que se lee en las funciones de Teatro por la identidad.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/29413-7497-2013-07-31.html .

El siguiente es el texto que, elaborado por la Comisión de Dirección de TXI, se lee en las funciones teatrales:

“Poco a poco, el correr del tiempo va apretando el puño en forma implacable. Las Abuelas de Plaza de Mayo, que nunca soñaron ni quisieron ser referentes sociales, y que buscando a sus hijos con la fuerza y desesperación que solamente las madres pueden comprender, edificaron la resistencia más poderosa a la dictadura, hoy necesitan nuestra ayuda.

Necesitan verse en los ojos de sus nietos antes de partir. Tienen el íntimo deseo de encontrar, cada una, ESOS ojos. Los que surgieron de las entrañas de sus hijos ausentes.

En muchos casos, lograron producir el milagro. Ese renacer doloroso pero luminoso de la restitución. Y esos jóvenes que dudaron y abrieron sus mentes, disfrutan de tenerlas y de tenerse por primera vez.

Pero otras veces el encuentro no sucede, y la despedida, entonces, tiene el dejo de tristeza de esa ausencia tan presente.

Casi 400 nietos siguen separados de sus brazos. Y dependen de nosotros para que podamos tender ese puente que permita la unión. Somos su única esperanza.

Dependen de que nos elevemos por encima de nuestras pequeñas rencillas cotidianas y de los tontos odios patéticos, nos miremos a nosotros mismos y salgamos decididos a buscarlos. Que es como buscarnos. Y, como les sucedió a ellas, descubramos que ese camino de búsqueda es el de nuestra propia forma de ser.

Ojalá podamos estar a la altura de estas mujeres que nunca soñaron ser ejemplo de nada. Nuestra propuesta es intentarlo desde el teatro, por eso somos Teatroxlaidentidad.

Para que cuando el tiempo cierre su puño implacable, encuentre un corazón en paz rodeado de los brazos entrelazados de una sociedad en esperanza.

¡Bienvenidos a Teatroxlaidentidad!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s