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López Obrador fue investigado por la Inteligencia de EE.UU. desde 2006: WikiLeaks – RT

Fuente original: López Obrador fue investigado por la Inteligencia de EE.UU. desde 2006: WikiLeaks – RT

Publicado: 13 jul 2018

Los cables revelan que el Gobierno estadounidense solicitó información sobre el hoy presidente electo. Una relación de dudas que dará hoy un giro con la visita del secretario de Estado, Mike Pompeo, a las oficinas del presidente electo de México.

Una serie de cables diplomáticos clasificados, dados a conocer por WikiLeaks, revelaron que el hoy presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, fue investigado por el Gobierno de Estados Unidos desde 2006.

Un asunto que se vuelve relevante a unas horas de que López Obrador reciba en sus oficinas a Mike Pompeo, secretario de Estado de EE.UU., lo cual marcará un giro en la fría relación que había tenido AMLO frente al Gobierno estadounidense.

La organización fundada por Julian Assange recordó este episodio en una serie de tuits publicados tras el triunfo de López Obrador en las elecciones presidenciales mexicanas, en los cuales, se detalla el tipo de información solicitada por el Gobierno norteamericano, incluyendo a la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

La división de la izquierda

En el cable PRD/MEXICAN LEFT (C-AL9-02542), la administración del entonces presidente Barack Obama requirió en diciembre de 2009 información sobre qué tan profunda era la división de los partidos de izquierda de cara a las elecciones presidenciales de 2012.

Esto luego de que López Obrador rompiera con Jesús Ortega, líder de Los Chuchos, corriente al interior del PRD que provocó la salida de López Obrador del partido. El cable también pregunta por la relación de AMLO con el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, y otros políticos como el hoy senador Alejandro Encinas y Juan Ramón de la Fuente, exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“¿Cuál es la relación entre los miembros del PRD, Andres Manuel López Obrador (AMLO), Marcelo Ebrard, Jesús Ortega, Alejandro Encinas y Juan Ramon De La Fuente?”, señala el documento.

“¿En qué medida están funcionando estos individuos juntos o entre otros? ¿Cuánto apoyo tienen ellos dentro del PRD y entre los pequeños partidos de izquierda (PT y Convergencia)? ¿Cuál es la percepción entre los miembros de ‘rank-and-file’ [ordena y archiva, término militar utilizado para clasificar información] de AMLO y Ebrard? ¿Qué otros grupos –sindicatos, movimientos sociales, etcétera– consideran entre sus partidarios?”, añade la solicitud de información realizada desde Washington.

Pero este es tan sólo un ejemplo del seguimiento que el Gobierno de EE.UU. dio a López Obrador con el paso de los años, ya que en las búsquedas de WikiLeaks, el nombre de presidente electo mexicano aparece en al menos 181 cables de la Inteligencia estadounidense y 4.658 correos internos de la agencia de Inteligencia Stratfor, desde 2006.

AMLO, el “presidente sombra”

En otro de ellos, titulado THE MAKING OF THE SHADOW PRESIDENT? (¿La fabricación de un presidente sombra?), la Inteligencia estadounidense analiza la personalidad de López Obrador y sus intenciones de declararse como “presidente legítimo” tras desconocer las elecciones presidenciales de 2006 y acusar un fraude electoral en la controvertida victoria de Felipe Calderón.

“Varios importantes observadores políticos mexicanos estuvieron de acuerdo en que la evolución del estancamiento político actual continuaría, en buena medida, en función de la personalidad de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Creían que su manera de pensar era tan rígida y autocomplaciente, que nunca sería capaz de admitir la derrota”, señala el documento.

“Al mismo tiempo, su poderoso carisma aseguraba que no le faltaría un núcleo de seguidores dispuestos a seguirlo ‘hasta las últimas consecuencias’. Sospechaban –y recientes informes de prensa corroboran cada vez más– que planeaba institucionalizar su movimiento de protesta luego de que el Tribunal Electoral validara a Felipe Calderón como presidente, tal vez estableciendo un ‘gobierno en la sombra’ que buscaría instigar a Calderón en todo momento. La importancia de este movimiento bien puede depender de cómo el PRD responda al desafío planteado por las tácticas de AMLO y si prevalecen los pragmáticos o los partidarios de AMLO”, añade el documento.

El viernes 13 de julio de 2018, López Obrador se reunirá por primera vez con altos funcionarios del Gobierno de EE.UU. tras haber obtenido un contundente triunfo en las elecciones presidenciales de México.

Manuel Hernández Borbolla

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Big Data y periodismo en Latinoamérica (II)

Fuente original: Big Data y periodismo en Latinoamérica (II)

2018-06-20 13:56:02 / web@radiorebelde.icrt.cu / Laura Barrera Jerez

Big data y periodismo en Latinoamérica

Es evidente la marcada influencia de estilos europeos y norteamericanos, en el periodismo de datos latinoamericano, los cuales generalmente se enriquecen con iniciativas regionales.

Además, se destacan experiencias similares del uso del big data en otros sectores: “A partir de la complementación de las economías latinoamericanas, el uso apropiado del big data puede aumentar las interrelaciones y la cohesión en toda la región, sobre todo, por su vinculación a una perspectiva proactiva de la gestión de la comunicación basada en la escucha activa de los públicos”, refiere el Latin American Communication Monitor 2016 – 2017. Tendencias en comunicación estratégica: big data, automatización, engagement, influencers, coaching y competencias.

Organismos regionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) le han dado gran valor a este tópico. Es por ello que desde marzo de 2017 lanzaron el proyecto Big Data: Grandes datos para la economía digital en América Latina y el Caribe, con financiamiento de la Cuenta para el Desarrollo de las Naciones Unidas, y que, según sus propios objetivos, busca mejorar las capacidades nacionales para la medición de la economía digital y el diseño de políticas basadas en evidencia, a través del big data y su combinación con estadísticas tradicionales.

Big data y periodismo en Latinoamérica

A pesar de tales avances y perspectivas en sectores como el económico, las conclusiones del LCM 2016-2017 plantearon que en el área de la investigación académica en relaciones públicas y gestión de la comunicación apenas se ha comenzado a reconocer la importancia y potencial del big data, pese al salto cualitativo que supone para la profesión. Debido a esto, Latinoamérica presenta un ligero retraso en comparación con otras regiones y casi la mitad de los profesionales encuestados aseguró que les faltan habilidades analíticas para manejar el big data (45,1%) y tiempo para estudiarlo o analizarlo (35,9%).

Big data y periodismo en Latinoamérica
Presentación que formó parte de la conferencia impartida recientemente por la profesora Beatriz Pérez Alonso a periodistas del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Por ello se plantea que en los medios de comunicación, figuras como los intermediarios de datos, desarrolladores de software, investigadores o periodistas deben manejar habilidades que les permitan integrar conocimientos.

Hoy se concibe al periodismo de datos como una evolución del periodismo de precisión, cuya práctica, a su vez, se forjó del periodismo de investigación.

“El periodismo de datos también supone una nueva forma de contar historias, una nueva narrativa visual que combina la visualización de los datos, pero que también deja abierta la construcción de una narración propia del lector, lo que remite de nuevo a lo hipertextual, la web y la web semántica”, diría el doctor Adolfo Antón Bravo.

Big Data y periodismo en Latinoamérica (I) (+Infografías)

Fuente original: Big Data y periodismo en Latinoamérica (I)

2018-06-19 19:16:50 / web@radiorebelde.icrt.cu / Laura Barrera Jerez

Big Data y periodismo en Latinoamérica

El 37,8% de profesionales en Latinoamérica consideran que el uso del big data y los algoritmos para la comunicación será el segundo tema más importantes para la gestión de comunicación en 2019, aunque solo una cuarta parte de los profesionales de la comunicación es consciente de que el big data puede cambiar la profesión, según el “Latin American Communication Monitor 2016 – 2017. Tendencias en comunicación estratégica: big data, automatización, engagement, influencers, coaching y competencias”.

Big Data y periodismo en Latinoamérica

En América Latina, en el contexto de convergencia de la política, el periodismo y los actores sociales, se destaca el creciente flujo informativo big data, sobre todo el derivado de plataformas de redes sociales. Así lo avalan los resultados del estudio citado anteriormente así como el informe del Primer Congreso Internacional de Periodismo Convergencias mediáticas y nueva narrativa latinoamericana (2017).

Big Data y periodismo en Latinoamérica

En el artículo “Cómo crear un equipo de periodismo de datos: consejos prácticos para unir programadores y periodistas”, publicado en el libro: Periodismo Innovador en América Latina (2017), Fabiola Torres López, fundadora y editora de Ojo Público, explica que en América Latina, la brecha tecnológica en el periodismo es grande, pero resulta alentador que ocho periódicos y seis sitios digitales nativos hayan formado equipos de periodismo de datos inspirados en las experiencias de The New York Times, The Guardian, ProPublica y Los Ángeles Times.

En nuestro continente, generalmente las unidades de trabajo que se dedican al periodismo de datos tienen características diversas (en cuanto a número de integrantes, perfiles, dinámicas), no obstante, varios premios y reconocimientos (regionales y mundiales) avalan ya el quehacer de estos profesionales.

Big Data y periodismo en Latinoamérica
Fuente: Latin American Communication Monitor 2016 – 2017. Tendencias en comunicación estratégica: big data, automatización, engagement, influencers, coaching y competencias

Muchas referencias sobre el tema provienen de los estudios de Sandra Crucianelli, experta en Searching Web, en Periodismo de Investigación y Periodismo de Precisión, con énfasis en fuentes digitales y Data Journalism. Así consta en la segunda edición de Herramientas digitales para periodistas (2013) donde presenta una fórmula para explicar el Periodismo de Datos:

Big Data y periodismo en Latinoamérica

Por otro lado, además de funcionar para la narración de historias, estas herramientas permiten crear otras bases de datos que pueden ser utilizadas a mediano o largo plazo. En ese proceso en el que intervienen equipos transdisciplinares se estudian los antecedentes, los significados y las repercusiones de esas cifras en aras de determinar tendencias, definir temas de análisis, prever comportamientos, etc.

No obstante, aún algunos profesionales del sector entienden al periodismo de datos solo como instrumento para ampliar las posibilidades de construcción de noticias y otros géneros. A esa percepción debemos agregar que muchos trabajos periodísticos se sustentan en datos y sus análisis, no como simples apoyos, sino como eje central de las publicaciones.

Big Data y periodismo en Latinoamérica

Alérgicos al WiFi y al móvil, sobre todo cuando sale en la prensa – Radiandando

Fuente original (Recomiendo el sitio fuente completo, como una excelente y completa recopilación de información sobre ondas electromagńeticas y salud): Alérgicos al WiFi y al móvil, sobre todo cuando sale en la prensa – Radiandando

Con cierta frecuencia, los medios de comunicación se hacen eco de personas que dicen ser hipersensibles a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF). Así, el pasado 9 de junio, Anxo Martínez de El Faro de Vigo, recogía el calvario que pacede una mujer al estar “en contacto” con las radiaciones de las redes inalámbricas y de los aparatos eléctricos. En el texto se indica que Mercedes, la afectada, tuvo que “huír” de su piso en Santiago a Vilagarcía porque “hasta 18 redes WiFi domésticas” le producían la sensación de que la estaban matando pues sentía “como si estuviese dentro de un microondas” (sic). Además, ha sufrido episodios agudos cuando “instalaron los contadores inteligentes de la luz” o cuando pasa por delante de la Comandancia de Marina pues siente como que la empujasen. En el artículo se dice que “sus síntomas son tan cambiantes” que los médicos no aciertan a enviarla al especialista adecuado. Los síntomas típicos de esta patología se recogen en la siguiente imagen:


Se trata de una sintomatología muy inespecífica. Cualquiera de nosotros habrá padecido dos o tres síntomas, sino más, en las últimas 24 horas. Lo primero que debemos indicar es que estos pacientes sufren esos síntomas, incluso episodios agudos muy llamativos como el que cuenta que le produjeron los contarores de la luz hinchándole la cara de forma alarmente. Y, ciertamente, estos pacientes los sienten y sufren mucho pues están enfermos. Siempre digo que cuando mi hijo se constipa o vomita por la noche en la cama, no le regaño, no le castigo. Se pone enfermo sin más, no se puede culpabilizar al paciente sino todo lo contrario, transmitirle comprensión y cariño. Lo que pasa es que la Ciencia ha demostrado que si hay algún factor ambiental que está provocando esos síntomas, no son los CEM-RF, lo que produce un virulento rechazo y ataques a quienes osen decirlo, pues parece que les estás insultando o cuestionando sus creencias. He aquí un ejemplo de cómo pensaban organizarse los afectados cuando impartí esta clase en el curso “La Ciencia toma la palabra” de la Universidad de Alicante en septiembre de 2017.

Entonces, si la Ciencia demuestra que los CEM-RF no son culpables de su patología, ¿qué está pasando a estos pacientes? Pues que sufren una enfermedad, claro que la sufren, además muy limitante y difícil de curar, pero no la producen ni las WiFis de los vecinos ni, mucho menos, los contarores de la luz, ni la radiación que pueda estar emitiendo la Comandancia de Marina a pie de calle. El caso de los contadores de la luz es el más curioso. Ya hace 5 años publiqué “los contadores del mal” en el que explicaba que la comunicación de los datos de estos contadores con las compañías eléctricas se realizaba mediante PLC (Power Line Communication) por el propio cable de la luz y sin que emitan radiofrecuencia alguna, como reclaman los propios afectados que debería ser toda comunicación telemática. Una contradicción. Una búsqueda rápida nos llevará a movimientos beligerantes contra estos contadores (incluso páginas asesoradas por insignes catedráticos como DSalud), obviando, como decía, que la comunicación se realiza por el cable como recoge cualquiera de las hojas ténicas de los aparatos que pude revisar por aquel entonces. Y a mi, puestos a preocuparse, lo que me preocupa es la información en tiempo real de qué estoy haciendo yo en mi casa que recibe la compañía, pero porque soy bastante pesado con la privacidad y la ley de protección de datos. En el caso de las WiFis, claro que es llamativo el número de WiFis a las que estamos expuestos, pero los estudios y revisiones en Europa indican que las fuentes menos intensas de radiación son estas WiFis, incluso cuando tenemos nuestro propio router en casa, mucho menos las de los vecinos, como tampoco es alarmante la exposición a teléfonos inalámbricos DECT. La exposición máxima la solemos recibir en los medios de transporte y en la calle y, fundamentalmente, de los teléfonos móviles en el primer caso y de las antenas en el segundo, siendo los valores medios, como he dicho ya en numerosas ocasiones, muy muy bajos. Termino con la posible radiación que emite la Comandancia de Marina de Vilagarcía. Reviso las imágenes de Google Street View y no observo antena alguna en las inmediaciones, pues probablemente esté en otro lugar. Pero de estar allí, al tratarse de transporte marítimo, apuntarán hacia el mar y no hacia tierra.

Es imposible estar aislado de los campos electromagnéticos. Están por todas partes. Y Vilagarcía no es una excepción. En este enlace pueden verse las numerosas antenas de telefonía que hay en el núcleo urbano y alrededores y tengo que recordar, aquí, una entrada anterior al blog en la que explicaba por qué cuantas más antenas y más cerca, mejor. Pero no sólo estamos expuestos a CEM-RF artificiales, también naturales, incluso provenientes del espacio. Y los sistemas de protección, de los que también he hablado con anterioridad, no son una solución. Y lo más importante es que no tenemos receptores para detectar esos campos electromagnéticos, no se ha descrito que nadie pueda detectarnos en condiciones de laboratorio y mucho menos a las intensidades habituales de funcionamiento en telecomunicaciones. Sería similar a que alguien me dijera que es capaz de escuchar por encima de 20 kHz, esto es, ultrasonidos. No es posible.

La evidencia científica es concluyente. En la siguiente imagen, tomada de esta revisión de 2010, se compara la capacidad de detectar CEM-RF en condiciones de laboratorio. En los 4 estudios superiores se trataba de personas que decían padecer hipersensibilidad electromagnética (HSE), mientras que los 5 estudios inferiores se realizaron con voluntarios sin dicha patología. Puede observarse en el gráfico, puesto que la línea vertical indica un 50% de probabilidades de acertar (0,5 si eres estadístico), que los afectados no sólo no son capaces de detectar los CEM-RF sino que, adeás, no tuvieron ni suerte, pues la probabilidad de acertar fue aproximadamente la misma entre afectados y no afectados e igual a la del puro azar.

Mi alumno del Máster de Biomedicina Experimental, Angel Zalve, el año pasado, realizó una revisión sistemática de publicaciones entre 2011 y 2017 sobre este asunto. Seleccionó 49 estudios  (publicados en revistas de impacto e indexadas en JCR) que analizaban diferentes patologías y fuentes de radiación. De ellos, seleccionó aquellos en los que se evaluaban síntomas subjetivos, patologías psicológicas y 8 estudios a doble ciego. Llegando a las siguientes conclusiones:

  • Aquellas personas con una patología psicológica y/o psiquiátrica reportan más riesgos y miedos a CEM, que condicionarán la posibilidad de experimentar malestar y sintomatología, pero debido a esta preocupación “hipocondríaca”.
  • Aquellos síntomas que las personas sensibles expresan, ocurren en aquellas con más predisposición e independientemente de la exposición a CEM, sin que se haya demostrado una posible asociación de causalidad.
  • En los estudios a doble ciego los resultados indican que una persona que pudiera padecer esta patología, a la hora de sentir o percibir los CEM, no presenta diferencias con quien no la padece, por lo que pensar en una asociación entre CEM-RF y sintomatología es inadecuada.

En la siguiente figura se recogen los resultados de otra revisión sistemática de 2012 realizada por Baliatsas en la que se revisaron trabajos de entre 2000 y 2011 incluyendo finalmente 22 estudios que evaluaron síntomas y su posible relación con la exposición a CEM-RF. La conclusión fue que no existe evidencia de una asociación directa entre exposición y síntomas inespecíficos.

Es por todo esto, que no se reconozca esta enfermedad como tal, pues nada tiene que ver con los CEM-RF y sí con un trastorno psicosomático. Lo cual no es malo. Como decía anteriormente, no castigo ni regaño a mi hijo cuando se pone enfermo, ni se pone enfermo por ser tonto ni nada parecido. No sé si me explico. Como enfermedad que no tiene nada que ver con los CEM-RF, nada conseguiremos alejándonos de las fuentes de radiación, lo cual tampoco es posible. Debemos entender a los pacientes y saber que puede ser tan grave que puede acabar en suicidio. Por tanto, claro que estamos ante una patología seria y grave y los profesionales de la salud deberían saber a qué especialista derivar a estos pacientes para poder ofrecerles un tratamiento adecuado. No entiendo por qué se sienten atacados. No estamos diciendo que no estén enfermos, o que sea una tontería de enfermedad, todo lo contrario, es seria y limitante. Estamos alertándoles de que su patología no se debe a lo que ellos creen que se debe o a lo que algunas empresas, pseudofundaciones y pseudoprofesionales les dicen que se debe. Y es aquí a donde quería llegar. Numerosas empresas, como indica el propio artículo de Anxo Martínez, se están enriqueciendo a costa de esta dolencia, vendiendo inútiles sistemas de protección. Los pacientes sufren los síntomas y son capaces de gastarse miles de euros en cortinas, calzoncillos y pijamas, colchones, pegatinas e, incluso, pastillas que no les harán nada más que vaciarles el bolsillo. Incluso hay por ahí algún médico catalán que, por el mismo precio, te diagnosticará una hipersensiblidad química múltiple, te dirá que no tomes leche o que no te vacunes y te recomendará un buen abogado para que reclames una pensión vitalicia.

Llegados a este punto, creo que es el momento de explicar qué dice la Ciencia sobre el efecto de este tipo de publicaciones alarmistas y sin supervisión científica. Y es que la Ciencia ha demostrado que, como si fuera una alergia al polen, la hipersensibilidad electromagnética, en vez de dispararse en primavera, se suele disparar cuando los medios de comunicación, sin acudir a expertos y dando por válida la versión de una única persona, publican esta clase de textos. En 2012, Witthoefl y Rubin, analizaron el impacto que tenían este tipo de noticias sobre el número de consultas a los médicos sobre esta patología los días posteriores a su publicación. Concluyeron que son las personas con mayores niveles previos de ansiedad, mayor tendencia a la somatización y más preocupación sobre la relación exposición-consecuencias, las que, tras recibir por los medios de comunicación este tipo información errónea, alarmista y/o incompleta, asociaban mayores efectos y aquejaban mayor clínica a la exposición. En los dos últimos cursos académicos, he dirigido dos trabajos fin de grado, a Nerea García y a Judit Masiá. En el primero se evaluó cómo la participación en un proyecto de investigación realizando medidas de exposición y el acceso a los resultados y a información científica fiable, reducía la percepción de riesgo y la preocupacíón. En el otro caso, se estudió cómo la educación para la salud mediante una charla de divulgación impartida a personas que decían estar preocupadas por este asunto, también redujo considerablemente la preocupación y la percepción del riesgo.

Termino con la conclusión que Witthoefl y Rubin añadían al final de su trabajo: “es necesiario una mayor relación entre periodistas y científicos para contrarrestar estos efectos negativos”. Así que por aquí estoy para lo que haga falta.

¿Falta información? (ondas electromagnéticas y salud) – Radiandando

Fuente original (Recomiendo el sitio fuente completo, como una excelente y completa recopilación de información sobre ondas electromagńeticas y salud): ¿Falta información? – Radiandando

Una de las principales demandas sobre la posible relación entre los campos electromagnéticos y la salud es la falta de información. Aquel que está preocupado por este asunto, suele acudir a Internet en busca de esta información. Si bien Internet ofrece innumerables posibilidades, en nuestras asignaturas del Grado en Medicina, solemos decir que “la información que se encuentra en Internet es, por norma general, falsa”. A partir de este punto enseñamos a nuestros alumnos a buscar información válida, información científica. No es objetivo de esta sección proporcionar estos conocimientos y lo que ofrecemos a continuación son enlaces, resúmenes, leyes, informes de organismos oficiales y de reconocido prestigio que esperamos sirvan para entender el estado actual del tema y tranquilizar a la población preocupada. ¿Dónde están las antenas? http://antenasgsm.com/ ¿Qué mide el Ministerio? https://geoportal.minetur.gob.es/VCTEL/vcne.do 7 estudios (revisiones sistemáticas y metaanálisis) en 5 aspectos fundamentales: medida de la exposición, efectos de las antenas, efectos de los terminales, cáncer y efecto nocebo:

  • Meta análisis sobre los posibles efectos de las antenas de telefonía móvil sobre el bienestar de adultos. (Mobile phone base stations and well-being — A meta-analysis. Autores: Armin Klaps, Ivo Ponocny, Robert Winker, Michael Kundi, Felicitas Auersperg y Alfred Barth publicado en Science of the Total Environment en 2016). Meta análisis, una de las técnicas más potentes para contrastar estudios, que evalúa 17 estudios sobre posibles efectos de las antenas de telefonía sobre el bienestar en adultos. La conclusión es muy clara y contundente: en condiciones de doble ciego no se reproducen efectos, en cambio en los estudios en los que el doble ciego no está garantizado, sí se producen efectos, sugiriendo que se trata de efecto “nocebo”.
  • Revisión sistemática de los efectos sobre la salud de la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia procedentes de estaciones base de telefonía (Systematic review on the health effects of exposure to radiofrequency electromagnetic fields from mobile phone base stations. Autores: M. Röösli, P. Frei, E. Mohlera & K. Huga publicado en 2010 en Bull World Health Organ). Última revisión de 119 estudios epidemiológicos publicados en los últimos 4 años. Las principales conclusiones son que no hay una relación entre síntomas inespecíficos (dolores de cabeza, problemas de sueño, etc), hipersensibilidad, funciones cognitivas, respuestas fisiológicas (pulso cardíaco, conductancia de la piel, flujo sanguíneo), cáncer y la exposición a radiación electromagnética de radiofrecuencia procedente de estaciones base de telefonía.
  • Revisión sistemática del uso de telefonía inalámbrica y cancer de cerebro y otros tumores de cabeza (Systematic Review of Wireless Phone Use and Brain Cancerand Other Head Tumors. Autores Repacholi et al. publicado en 2012 en Bioelectromagnetics). Revisión de estudios que estudian la posible asociación entre uso de teléfono móvil y cáncer. La principal conclusión es que no hay evidencia de una relación causal entre el uso de teléfonos móviles y cáncer de cerebro, tumores o daño en células cerebrales en las áreas del cerebro más expuestas a la radiación.
  • Revisión sistemática sobre síntomas y exposición a campos electromagnétivos (Non-specific physical symptoms and electromagnetic field exposure in the general population: Can we get more specific? A systematic review. Autores Baliatsas, C., Van Kamp, I., Bolte, J., Schipper, M., Yzermans, J., Lebret, E. publicado en 2012 en Environment International). Se revisaron trabajos entre 2000 y 2011 incluyendo finalmente 22 estudios que evaluaban síntomas y su posible relación con la exposición a CEM-RF. La conclusión es que no existe evidencia para una asociación directa entre exposición y síntomas inespecíficos. Otra revisión de 2013 de Rubin et al. en Bioelectromagnetics, concluye algo similar.
  • Revisión sistemática de los estudios de evaluación de la exposición personal a CEM-RF (Radiofrequency electromagnetic field exposure in everyday microenvironments in Europe: A systematic literature review. Autores: Sanjay Sagar, Stefan Dongus, Anna Schoeni, Katharina Roser, Marloes Eeftens, Benjamin Struchen, Milena Foerster, Noëmi Meier, Seid Adem and Martin Röösli publicado en Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology en 2017). En esta revisión se analizan 21 trabajos de evaluación de la exposición personal a CEM-RF publicados entre enero de 200 y abril de 2015. Los valores máximos se suelen observar en medios de transporte (debido a uplink-terminales) con valores de entre 0,5 y 1 V/m. La exposición en el exterior (generalmente debida a downlink-antenas) oscila entre 0,3 y 0,7 V/m. En el interior de las casas esta exposición baja a 0,1-0,4 fundamentalmente debida a teléfonos inalámbricos, con escaso aporte de las WiFis.
  • Amplio estudio sobre la exposición personal a CEM-RF en niños en Europa (Spatial and temporal variability of personal environmental exposure to radio frequency electromagnetic fields in children in Europe. Autores: Birks LE, Struchen B, Eeftens M, van Wel L, Huss A, Gajšek P, Kheifets L, Gallastegi M, Dalmau-Bueno A, Estarlich M7, Fernandez MF, Meder IK, Ferrero A, Jiménez-Zabala A, Torrent M, Vrijkotte TGM, Cardis E, Olsen J, Valič B, Vermeulen R, Vrijheid M, Röösli M, Guxens M publicado en Environment International). Los valores medios resultaron sumamente bajos tanto de día como de noche, valores también bajos en las escuelas y en las casas, algo superiores en el transporte y en la calle. Las principales fuentes de exposición fueron las antenas de telefonía. Tanto las WiFis como los teléfonos DECT contribuyeron débilmente.
  • Revisión sistemática sobre los posibles efectos de las WiFi sobre la Salud. (Wi-Fi and health: review of current status of research. Autores Foester, KR y Moulder, JE, publicado en Health Physics). Cabe destacar que el estudio se financió con fondos de la Wi-Fi Alliance y el Mobile Manufactures Forum, pero que ninguna de estas organizaciones participó en la investigación ni tuvieron conocimiento de los contenidos o conclusiones del estudio (se llama declaración de intereses, por lo que uno hace una lectura aún más crítica si cabe). Las conclusiones son claras y son que en condiciones normales no se han demostrado efectos sobre la salud. Los estudios sobre efectos biológicos son variados, con metodologías variadas y recomiendan estudios en condiciones in vivo. Alertan sobre los efectos de un mal uso de dispositivos móviles e inalámbricos por cuestiones de seguridad en la red o al conducir, sobre todo con niños, más que de los efectos potenciales causados por la radiación de los dispositivos.
  • Estudio epidemiológico sobre cáncer de cerebro y terminales móviles (Brain cancer incidence trends in relation to cellular telephone use in the United States. Autores Inskip, Hoover y Devesa publicado en Neuro-Oncology en 2010). Se estudió la epidemiología del cáncer de cerebro entre los años 1992 y 2006 (cuando se produjo el boom de la telefonía móvil). La gráfica comparada con el incremento de líneas móviles es recurrente. La incidencia en 2017 sigue entorno a los 6-8 casos por 100.000 habitantes en EEUU.

Documentación científica:

Legislación:

Y si lo que quieres es saber dónde están las antenas, sus operadores, niveles de exposición u otras cosas: 

El WiFi es una amenaza importante para la Salud humana, ¿o no? – Radiandando

Fuente original (Recomiendo el sitio fuente completo, como una excelente y completa recopilación de información sobre ondas electromagńeticas y salud): El WiFi es una amenaza importante para la Salud humana, ¿o no? – Radiandando

Este es el llamativo, y permíteme poco científico, título de un artículo publicado recientemente en Environmental Research por Martin L. Pall (disponible on-line desde marzo de 2018) y que en cuanto tenga un rato, merecerá un “comment to the editor” de la revista. Atendiendo al título parece claro que la WiFi de casa podrá matarnos en breve ¿o no? La revista es buena, es una Q1 (posición 44 de 216 en la categoría de Environmental Sciences del JCR) y el autor también tiene impacto con numerosas publicaciones. Entonces ¿moriremos todos por la WiFi? Bueno, analicemos el artículo, pues sobre niveles de exposición a WiFi ya hablé en esta otra entrada: “WiFi, WiFi, WiFi, ¿tienen WiFi?

En el artículo se hace una revisión pero tiene sorprendentes errores de bulto para que se lo hayan colado a una revista como Environmental Research. Para empezar, no se indican criterios de inclusión o exclusión, por lo que realmente no es una revisión sistemática con una metodología apropiada, aunque se pretende dar esa idea. Hace una revisión de 7 posibles efectos de la radiación de radiofrecuencia de 2,4 GHz (WiFi), a saber: daño sobre ADN, efectos sobre esperma y fertilidad, efectos neurológicos y neuropsiquiátricos, apoptosis o muerte celular, sobrecarga de los canales de cálcio, efectos endocrinos y estrés oxidativo. Al no tener criterios de inclusión y exclusión, Pall incluye aquellos artículos que son adecuados para su tesis, lo cual no es correcto porque, obviamente, está sesgado y hace un análisis parcial claramente interesado. Son evidentes, desde el título, cuáles son sus intereses. Dos pequeños ejemplos para ilustrar fácilmente que el diseño no es correcto: se incluyen artículos de 1971, por ejemplo, que se comparan con estudios de 2018 (casi todos del propio Pall y alguno que no está publicado todavía) lo cual no es adecuado si se tratara de una revisión seria de los últimos hallazgos y novedosa. Además, para justificar los 7 efectos estudiados se incluyen artículos duplicados, por lo que del total de los 42 artículos utilizados, en realidad son 23. Por último y lo más importante, se mezclan estudios con dos abordajes diferentes que deben tratarse con cuidado: estudios in vitro e in vivo, pero es que, además, se mezclan estudios en células, en animales y, muy pocos, en humanos.

Por ejemplo. En el caso de los efectos sobre esperma y fertilidad, tal y como se indica en el título, se deberían incluir exclusivamente efectos en humanos (o células humanas), pero de los 8 artículos citados en este apartado, sólo 1 fue en un humanos y se trata de una publicación en una revista Q4 de un estudio que se basa en cuestionarios anónimos, no es un estudio adecuado para concluir nada sobre su posible efecto en humanos pues no se controla ninguna otra variable (alimentación, contaminación atmosférica, antecendetes, patologías previas…), además la muestra se obtiene de una clínica de infertilidad y no hay grupo control. El resto son experimentos in vitro, o en animales en otros casos, en condiciones alejadas de la realidad.

Lo mismo, o peor, pasa en cuanto a los efectos de estrés oxidativo. Los 11 artículos citados son en ratas o in vitro, ninguno en humanos.

Seguimos con los efectos neurológicos. Se incluyen 5 estudios, 4 en ratas y 1 en humanos, en una revista Q4 y en la que se dispuso de una muestra de 30 personas, 15 hombres y 15 mujeres, en el que querían mostrar diferencias entre sexos ante la capacidad de atención en presencia de WiFi. No se controlan otras variables como el cansancio… y los experimentos se hicieron en una jaula de Faraday en vez de una cámara anecoica. la diferencia es que la primera puede actuar como resonador al reflejar la señal en las paredes y la segunda no. Tampoco se controló la señal de emisión de la WiFi y se dejó de forma aleatoria… en fin ¿sigo? Esta es la evidencia más potente que aporta Pall sobre efectos en humanos.

En cuanto apoptosis, se incluyen 4 estudios, 3 en ratas y 1 in vitro, con células humanas en el que encuentran diferencias si la exposición es a 10 cm de las células.

Sobre efectos sobre DNA sólo se incluyen 3 estudios, ninguna en humanos y todos ellos incluidos ya en secciones anteriores. Lo mismo ocurre con la sobrecarga de los canales de potasio, se incluyen 3 estudios ya citados anteriormente. Y, por último, en cuanto a los efectos endocrinos de los 3 artículos citados sólo 1 en nuevo con respecto a los incluidos en los apartados anteriores y es en conejos.

Se incluyen otros efectos en los que o bien se vuelven a citar artículos citados anteriormente, o bien son en animales, niguno, nuevamente, en humanos.

El artículo alerta, por tanto, de los peligros de las WiFi en HUMANOS, y en seguida será citado en todas las páginas de hipersensibles y movimientos antiantenas y antiwifi, cuando debería hablar de radiación de radiofrecuencia de 2,5 GHz. ¿Por qué digo esto? ¿Acaso no es lo mismo? Pues sí, pero no. Porque la intensidad a la que se hacen esos estudios y en las condiciones a las que se hacen, distan mucho de lo que podría ser una WiFi de tu casa o de un colegio. He ahí la trampa y la maldad e interés del título y de, por tanto, el artículo. Piensa en la luz de una bombilla de 60W de tu casa que no te dejará ciego si la miras unos segundos. Pero si hago experimentos con focos de 5000W y se los pongo a ratas 24 horas al día durante 1 mes causándoles, probablemente no sólo ceguera, sino la muerte. ¿Podría concluir que “la luz visible, como la que emiten las bombillas de tu casa, dejará ciega a la población del planeta”? No. Debo contar en qué condiciones se ha hecho el experimento y pensar si son trasladables esos resultados a humanos y en qué condiciones.

Así, Pall y otros autores similares como Hardell, Carpenter o Sage (todos relacionados a través del informe Bioinitiative o EMF-scientist, sí otra vez), hace estas pseudorevisiones que están regular por no decir que mal, pues hablan simplemente de “WiFi” o se atreven a decir “WiFi en humanos” en vez de “campos electromagnéticos a 2,5 GHz en condiciones de laboratorio y en animales” con lo que la confusión en obvia. No dejan claro que se trata de experimentos de laboratorio, con ratas o células a niveles de exposición elevadísimos. Al hablar de WiFi, como decía, parece que es la de casa pero los niveles de los experimentos incluidos están muy por encima de lo que tenemos en casa y que nuestras células, no están en un cultivo a 5 o 10 centímetros de la antena… porque tenemos la piel que reflejará, además, casi toda la señal…

Las conclusiones no son menos alarmistas: “In conclusion, there are seven repeatedly found Wi-Fi effects which have also been shown to be caused by other similar EMF exposures. Each of the seven should be considered, therefore, as established effects of Wi-Fi”.

¿Cuál es el objetivo del artículo? Pues realmente, lo que hace el autor es intentar rebatir el artículo de Foster and Moulder (2013) en el que realizaron, ahora sí una revisión sistemática seria y con una metodología clara y objetiva de inclusión y exclusión. Cabe destacar que el estudio se financió con fondos de la Wi-Fi Alliance y el Mobile Manufactures Forum, pero que ninguna de estas organizaciones participó en la investigación ni tuvieron conocimiento de los contenidos o conclusiones del estudio (se llama declaración de intereses, por lo que uno hace una lectura aún más crítica si cabe. . Las conclusiones son claras y son que en condiciones normales no se han demostrado efectos sobre la salud. Los estudios sobre efectos biológicos son variados, con metodologías variadas y recomiendan estudios en condiciones in vivo. Alertan sobre los efectos de un mal uso de dispositivos móviles e inalámbricos por cuestiones de seguridad en la red o al conducir, sobre todo con niños, más que de los efectos potenciales causados por la radiación de los dispositivos.

Por tanto, el título del trabajo de Pall induce a error y no es, para nada, adecuado. Tan sólo 2 estudios de los 23 estudios incluidos fueron en humanos y son de muy baja calidad, ¿es adecuado, por tanto, decir en el título que la WiFi es una amenaza importante para la salud humana? No, rotundamente no, pero ¿cuánto tardaremos en encontrar este artículo en webs de hipersensibles y pseudoexpertos? 3, 2, 1…

El gobierno de Internet | La ventana | medios y comunicación | Página12

Fuente original: El gobierno de Internet | La ventana | medios y com… | Página12

Juan Pablo Darioli demanda la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de Internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Si bien uno intenta descreer o poner en cuestión las teorías conspirativas que abordan las relaciones de dominación desde una sola arista y de manera totalizadora, en este caso todas las piezas encajan. El escándalo que une a la red social Facebook con la firma británica Cambridge Analytica evidenció con un caso concreto como actúa el desarrollo y la articulación de los saberes relacionados al poder neoliberal, en este caso la neurociencia (para abordar los incentivos motivacionales que depara el uso de las redes sociales), la psicopolítica (para la elaboración de modos de sometimiento menos invasivos y menos detectables o smart según el filósofo Byung-Chul Han autor del libro “Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder”) y, por último, la comunicación.

Los resultados en los casos revelados son innegables: por un lado, más de 17 millones de británicos tomaron la decisión de abandonar la Unión Europea y por el otro casi 63 millones de norteamericanos llevaron a Donald Trump a la presidencia.

No hay mayor novedad en la utilización de estrategias de segmentación, análisis e intento de influenciar los comportamientos electorales ya que desde mediados del siglo pasado son corrientes las investigaciones en este sentido. Los más notorio es el nivel de fidelidad, refinamiento y alcance que les otorga a estos estudios el funcionamiento de las nuevas tecnologías, en general, y más particularmente las apps sociales, las cuales aportan una verdadera cartografía sobre los usos y consumos de cada persona en disputas político-electorales muy cerradas. La cuenta de Facebook la tenemos relacionada a un mail, el WhatsApp a un número de celular y las aplicaciones de Google nos piden acceso constante al GPS para saber todo el tiempo dónde estamos. Entrecruzar con altos grados de certeza esa información tiene un valor trascendental y puesta en manos de una empresa analista de datos a gran escala produce resultados intervencionistas poco deseables.

En el ámbito de la comunicación debemos pensar en la implicancia de estos hechos: cómo intervienen ciertos actores en el ecosistema comunicacional para lograr ventajas en el flujo informativo y evaluar la incidencia de estas prácticas en el funcionamiento de las tecnologías digitales, que apela inherentemente a la utilización de estos datos tanto en su programación como en su esquema de negocios. Vemos que el tema es más complejo que un error de seguridad de Facebook y no se soluciona con un simple pedido de disculpas de Mark Zuckerberg en el Congreso de los EE.UU.

El problema es de matriz y el dilema, ético.

Si bien es importante el problema de las fakenews y es indispensable una discusión sobre la dimensión social y cultural de los algoritmos, nos encontramos ante una necesidad mayor, que es la de reclamar la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Juan Pablo Darioli: Licenciado en Periodismo (UNR).

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