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Ciencia ciudadana en la web 3.0 | Noticias de Ciencia ciudadana en Heraldo.es

Fuente original: Ciencia ciudadana en la web 3.0 | Noticias de Ciencia ciudadana en Heraldo.es

La ciencia ciudadana necesita de la web semántica para hacer visibles e indexar correctamente los mil y un proyectos que surgen constantemente.

Francisco Sanz García  10/05/2018 a las 05:00
 ¿Cómo evitar que miles de proyectos queden en el olvido o perdidos en internet?

La ciencia ciudadana tiene cada vez más impacto; es un hecho objetivo. Son numerosos los proyectos de todo tipo que cada día surgen en todo el planeta. Esta heterogeneidad se hace palpable no solo en la rama de investigación en la que los proyectos son desarrollados, sino también en metodología, duración, número de participantes, rango de actuación, nivel de documentación, grado de consecución, etc. Es ahí, en esta heterogeneidad, donde radica uno de los puntos fuertes de la ciencia ciudadana, esta se convierte en una actuación rápida y directa que surge al detectarse un problema, una pregunta, etc.

Sin embargo, aunque resulte paradójico, esta es también una de las debilidades de la ciencia ciudadana. Millares de proyectos y de conocimientos pueden quedarse en el olvido, o perdidos en la world wide web, simplemente por carecer de una herramienta potente y flexible que los haga visibles y los indexe de forma correcta.

Este problema, desde luego, no es exclusivo de la ciencia ciudadana. Atañe y es uno de los problemas intrínsecos debidos a la naturaleza de la www, y es, sin duda, uno de los retos a resolver en los siguientes años.

La W3C (World Wide Web Consortium) está impulsando la web semántica, una extensión de la world wide web. Pretende ser un estándar -denominado web 3.0- de formatos e intercambio de datos en la web. Este concepto fue concebido por Tim Berners-Lee, el padre de la www.

Con esta extensión – adoptada en 2013 por más de 4 millones de dominios, es posible indicar, de forma que los robots buscadores puedan entender, de qué estamos hablando en cada momento. Un ejemplo: podríamos indicar en una web de un proyecto de ciencia ciudadana su duración, número de participantes, rama de investigación, etc. De forma que, con una simple búsqueda, podríamos ver todos los proyectos de ciencia ciudadana que se ejecutaron en 2016 en Austria o Italia y que involucraron a entre 100 y 150 participantes.

La tarea, sin embargo, no es sencilla, ya que en primer lugar habría que definir la ontología con la que hacer el marcado de los proyectos de ciencia ciudadana. Esta ontología debería cumplir los estándares definidos en schema.org, siendo compatibles con otros que ya se están definiendo, como openscience. Además, las páginas web de proyectos de ciencia ciudadana deberían adoptar esta extensión, incluyéndola en su código.

Más aún, Google, basándose en estos estándares, está implementando los Fact Check – Verificaciones de datos. Añadiendo Claim Review – definido en schema.org – podremos verificar datos/hechos de otras páginas. Con esto queremos decir que no estamos simplemente hablando de identificar items, sino que también podremos establecer relaciones entre ellos.

Resumiendo, la web 3.0 encuentra en los proyectos de ciencia ciudadana el lugar natural donde ser implementada, y la ciencia ciudadana necesita de la web semántica para poner en ella un orden (descentralizado). Es una ardua tarea, que, sin duda, merece la pena.

Francisco Sanz García Instituto de Biocomputación Físca de los Sistemas Complejos (Universidad de Zaragoza)

Esta sección se realiza en colaboración con el Observatorio de la Ciencia Ciudadana en España, coordinado por la Fundación Ibercivis

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Discos protoplanetarios reales alrededor de estrellas jóvenes – Twitter

Fuente original: https://twitter.com/AstroRibas/status/980828284547141633?s=19

Acá transcribo el tweet de Álvaro Ribas Gómez @AstroRibas y toda la línea que lo continúa, que no tiene desperdicio.

Por si os lo perdisteis: estas son observaciones REALES de discos protoplanetarios alrededor de estrellas jóvenes. No son simulaciones, son datos del instrumento SPHERE del . Alucinante.

Lo que se ve es luz que ha sido emitida por el estrella central (que se tapa durante las observaciones para poder ver el disco), y luego ha sido reflejada hacia nosotros por pequeños granos de polvo en la superficie de los discos.

Su superficie está curvada como un cuenco de cereales, y por eso se ve esa banda central oscura cuando los vemos con un poco de inclinación: estas observaciones son sensibles sólo al polvo que hay en las capas superiores.

Además, muchos de estos discos tienen anillos y brazos espirales que pueden ser el resultado de la interacción gravitatoria con planetas recién formados.

Los sistemas planetarios se forman en estos discos, así que estudiándolos podemos entender mejor cómo este proceso y explicar la diversidad de planetas extrasolares que se conocen.

Si queréis saber más, aquí tenéis el artículo de Avenhaus et al. 2018 (en inglés):

La próxima vez que te encuentres con algún terraplanista no se te ocurra enseñarles la forma de los discos protoplanetarios, porque ahí sí que ya no hay vuelta atrás 😉

Experto en nuevas tecnologías: “El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás” – RT

Fuente original: Experto en nuevas tecnologías: “El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás” – RT

 El investigador y escritor Evgeny Morozov denuncia que las políticas de austeridad de los gobiernos llevadas a cabo durante la crisis han hecho que las empresas tecnológicas hayan logrado penetrar allí donde antes no habían podido.
Evgeny Morozov, investigador y experto en las implicaciones sociales y políticas de las nuevas tecnologías y uno de los mayores críticos sobre Cambridge Analytica, advierte de la nueva ola privatizadora que está suponiendo el capitalismo digital.

Para Morozov, la tecnología no cambia en muchos casos las dinámicas básicas sobre las que se asienta el orden social, sino que las hace mucho más complejas. Lo que podemos hacer, según su punto de vista, es replantearnos el modo en el que usamos la tecnología para no ser usados por aquellos de quienes dependen las plataformas tecnológicas.

El investigador desecha la visión optimista del capitalismo digital que dice que el futuro depende de nosotros y que el uso de las nuevas tecnologías puede ayudar a defendernos un poco mejor. Y desgrana cuál ha sido el desarrollo de las compañías tecnológicas en las últimas dos décadas desde la aparición de servicios gratuitos financiados por la publicidad de las empresas. Esa práctica poco a poco ha ido generando una gran cantidad de datos de aquellas personas que utilizan estos servicios, sobre todo en las redes sociales, lo que ha ido creando una customización de la publicidad a la que estamos expuestos.

Pero este modelo, afirma, también ha tenido consecuencias negativas, como se ha visto recientemente con las manipulaciones políticas del escándalo de Cambridge Analytica. En su opinión, las plataformas tecnológicas se están convirtiendo en extractoras de nuestros datos, que es como funcionan compañías como Google. Lo que ha ocurrido, relata, es que las mismas compañías que han estado recopilando estos datos están comenzando a utilizarlos de una forma diferente para manipularnos.

Así, nos pone un ejemplo: las verificaciones de Google para descartarnos como robots. Antes tenías que leer y teclear unas letras, y ahora te pide que reconozcas imágenes. Esas respuestas de todos los usuarios son utilizadas por Google para desarrollar tecnología de reconocimiento de imágenes y objetos, logrando que la gente haga ese trabajo para ellos, pero gratis.

Introduciéndose en lo que queda del Estado del Bienestar

Poco a poco, estas empresas están adquiriendo la posibilidad de entrar en terrenos donde antes no tenían la posibilidad de acceder. Pone otro ejemplo, el del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido, donde Google ha tenido acceso a todos los historiales de los pacientes, lo que le ha permitido analizarlos para desarrollar sistemas de predicción. Así, ahora tienen acceso a unos datos que aumentan su valor como empresa a la hora de ofrecer otros productos.

Este tipo de servicio es ofrecido tan solo por unas pocas compañías de EE.UU. y China, que te venden que incorporando todos tus datos a sus servicios puedes funcionar de una forma mucho más eficiente. Pero en realidad lo que están haciendo es recopilando toda la información sobre ti.

Lo que se ha producido durante la última década en la que han tenido lugar los recortes presupuestarios por la crisis económica internacional, es que las Administraciones Públicas para poder ofrecer un sistema básico de servicios han sido y son proclives a utilizar los servicios de estas empresas, que consideran más eficientes, aunque les hayan tenido que entregar nuestros datos.

Otro caso más expuesto por Morozov es la protección contra ‘hackers’ que Google y otras empresas proponen, creando y ofreciendo sus propios productos para vendernos que nos deben proteger de los fallos de sus otros productos. “La centralización del acceso a la inteligencia artificial en manos de estas compañías está creando una situación nada alentadora (…) Es una privatización por la puerta de atrás”, concluye.

Así, una de las consecuencias del capitalismo digital es que en lo que quedaba del Estado del Bienestar también está penetrando el capitalismo. “Está entrando en áreas muy importantes”, subraya. 

Un sector de la economía que sigue creciendo

Morozov afirma que hay un sector de la economía que sigue creciendo, tanto en tamaño como en capitalización de mercado: el de la industria tecnológica, que es precisamente la que fomenta el uso de los datos.

Relata que Amazon, Google, Apple, Microsoft y Facebook han crecido en el último año cerca de 1,3 billones de dólares. Y podemos ver lo mismo en China.

Hay empresas que ni siquiera cotizan, como Uber, Airbnb o Volunteer. Pero cada una de ellas tiene un valor de entre 20.000 y 60.000 millones de dólares. El capital de estas empresas proviene de fondos de pensiones, entre otros de este tipo, que piensan que estas compañías pueden ser muy lucrativas. De esta manera, según explica el investigador, construyen un modelo y lo escalan a 200 países y, mientras, destruyen las empresas locales. Es precisamente lo que hace Uber con los taxis en países como España. El modelo es muy sencillo.

“Para que Uber consiga retorno para sus inversores (inversores como el Gobierno de Arabia Saudí o Goldman & Sachs) debe asegurarse de que pueda destruir a la competencia local”, afirma. Y han tenido bastante éxito y tienen unas técnicas “bastante ruines”, dice el investigador. Se pueden permitir perder dinero hasta que acaben con la competencia. Pueden hacerlo porque atraen capital de esos grandes inversores institucionales.

Otro ejemplo es el de la empresa japonesa SoftBank, un gran fondo que aumentó gracias al dinero barato durante la crisis económica, que involucra a otras empresas en la financiación de sus compras. SoftBank tiene una deuda enorme, según cuenta Morozov. Toma dinero, lo gasta y vuelve a tomar dinero prestado, debido al bajo interés del mercado, y así llega a dominar la industria, acaba con sus competidores y domina el mercado. Después puede recuperar lo perdido.

Con el alquiler ha sucedido lo mismo. Hemos asistido a cómo barrios enteros han subido de precio y cómo aumentan los alquileres de corta estancia. Se trata del fenómeno Airbnb. Esta compañía está financiada por fondos soberanos, como los de China y Singapur, descubre Morozov, que más o menos es cómo funcionan los fondos de pensiones.

Más allá de Silicon Valley

Por otro lado, explica que para entender esta financiarización tecnológica hay que seguir el dinero más allá de Silicon Valley. “Se está creando una burbuja que hasta que estalle va a seguir creciendo y creciendo”, vaticina el escritor.

La ausencia de crítica a lo que está sucediendo lo asocia a la paradoja del desprecio europeo hacia Donald Trump, ya que la mayor parte de los políticos europeos creen que estas empresas, mayoritariamente estadounidenses, son aliadas y pueden resolver el problema del desempleo o de los cuidados. Hay muchos políticos que fomentan la idea de que la asociación con ellas es la elección natural en nuestras sociedades, como Macron o Renzi, que son “los mejores amigos de las empresas tecnológicas”, opina.

Sin embargo, el hecho de que la ciudadanía no lo perciba así, como una crisis, le perturba muchísimo: “Tenemos que tomar esta crisis y utilizarla como una oportunidad de ofrecer los servicios del Estado del Bienestar de una forma mucho más descentralizada”, aconseja. De esta manera, se trataría de aprovechar algunas de las estructuras que han aparecido con plataformas como Uber o Airbnb y darles la vuelta para que beneficie a los ciudadanos y no solo a los inversores.

Europa deberá elegir entre tecnología de EE.UU. o de China

El gigante asiático también está en la carrera de las empresas tecnológicas. Morozov pone el ejemplo de la empresa china Alibaba, que ha comprometido 10.000 millones de dólares en los próximos años para desarrollar inteligencia artificial. China tiene comprometidos 125.000 millones de dólares para el sector hasta 2030.

Además, el investigador afirma que tenemos dos grandes gigantes tecnológicos, que son EE.UU. y China. Esta última es casi autosuficiente en términos tecnológicos y tiene muchos más datos que los norteamericanos, mientras que Europa casi no aparece en este mapa. “En los próximos años Europa tendrá que elegir entre tecnología estadounidense o china”, afirma.

Por otro lado, opina que este tema tiene que ser politizado por los partidos políticos. Deben trabajar sobre cómo se financia la infraestructura y sobre cómo tener una estrategia nacional sobre inteligencia artificial. “¿Qué tipo de régimen de propiedad de datos quieren?”, se pregunta.

La alternativa: democratización del acceso a datos

Evgeny Morozov apuesta por que nuestros datos no solo puedan ser propiedad de empresas como Facebook, Google o Amazon. Una alternativa sería que pudieran ser de propiedad colectiva y que esas empresas tuvieran que pagar por ellos como hacemos los ciudadanos como individuos.

El experto piensa que una solución puede ser la democratización del acceso a los datos. “Si no lo hacemos, podemos dañar la confianza que las personas tienen en las Administraciones Públicas”, explica. En caso contrario, ¿cómo sería la política en un mundo en que un pequeño número de empresas controlan todos los servicios?, se pregunta.

También cree que tenemos un “capitalismo superelevado”, que hay cierto consumo, ciertas libertades… pero que si no realizamos ningún cambio drástico, en el sentido de descentralizar las estructuras clave, “vamos a tener problemas”. Sin embargo, deja claro que no se refiere a la renacionalización de estos servicios, asegurando que ese concepto hoy en día no se puede barajar.

Según el escritor, se está delegando poder en las empresas y deberíamos ser capaces de conectar lo digital con lo político. En este sentido, considera que el espacio clave para la libertad política a partir de ahora debe reconsiderar la versión tecnocrática. “Estamos viendo una gestión puramente tecnocrática de las fuerzas políticas”, explica Morozov, que insta a ir más allá de la pura crítica moralista humanitaria. ¿Quién las financia? ¿Para qué? ¿Desde dónde?, deberían ser, en su opinión, algunas de las preguntas imprescindibles.

El investigador no considera que el problema sea ahora la protección de nuestros datos personales, sino encontrar “dinero, ganas y esfuerzo” para hacer algo con toda esa información. “Deben ser útiles para construir un proyecto común, que se puedan aprovechar no solo por las empresas para su propio beneficio”, sostiene. Así, el escritor plantea utilizar esos datos para que tengan un servicio público sin comprometer la privacidad de las personas.

¿Quién es Evgeny Morozov?

La aparición en la escena internacional del bielorruso Evgeny Morozov supuso un soplo de aire fresco en un campo que desde hace mucho tiempo se ha caracterizado por una falta de autocrítica y una autoconcepción un tanto ‘naif’. Conocido por su punto de vista escéptico sobre la idea de que Internet está ayudando a democratizar regímenes autoritarios, afirma que igualmente se puede utilizar para aumentar la represión y la vigilancia de los disidentes.

Nacido en 1984, este investigador y escritor estudia las implicaciones políticas y sociales de la tecnología. Su primer libro ‘Net desilusion. The dark side of the Internet freedom’ (‘El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red’, en español), de 2011, supuso una revolución en la forma en que se percibía el fenómeno de Internet. En 2013 volvió a sorprender con su segundo libro: ‘To save everything, click here’ (‘La locura del solucionismo tecnológico’ en español), donde rompía con el mito de que había algo inherentemente liberador en las nuevas tecnologías.

***Las declaraciones recogidas en este artículo han sido realizadas en una conferencia llamada ‘Capitalismo digital y sus descontentos’ enmarcada en una serie de conferencias organizada por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid que lleva el título de ‘Seis contradicciones y el fin del presente’.

Nuria López

Héroe o traidor, el hacker delator de Manning | Página12

Fuente original: Héroe o traidor, el hacker delator de Manning | Mur… | Página12

Murió Adrián Lamo, el personaje menos conocido detrás de la megafiltración de Estados Unidos.
El analista y soldado Manning sustrajo documentos secretos y se los entregó a Assange, detenido y condenado en EE.UU. Lamo, “el hacker sin domicilio”, fue quien lo denunció. Murió sin saber si había sido un traidor o un patriota.
Hoy Chelsea Manning está libre, cambió de sexo y de nombre. Adrián Lamo había delatado al entonces analista. 

PáginaI12 En Francia
Desde París

El destino reparte recompensas o sanciones con la inconstancia de un árbitro de fútbol. La vida de cada uno de los tres principales protagonistas de la más gigantesca filtración de documentos secretos de Estados Unidos es un espejo distorsionado. El analista y soldado Bradley Manning sustrajo los documentos mientras estaba en misión en Irak y se los entregó a WikiLeaks. Manning fue detenido en 2010, juzgado y condenado a 35 años de cárcel en agosto de 2013 bajo los cargos de violación de la Ley de Espionaje, hurto y fraude informático. En enero de 2017, la administración del ex presidente Barack Obama conmutó su pena y Manning quedó libre. Cambió de sexo y de nombre: libre, ahora se llama Chelsea Elizabeth Manning y aspira a ser candidata al senado norteamericano en las próximas elecciones de noviembre de 2018. Julian Assange, quien difundió los documentos que Manning le había entregado, especialmente el Afghan War Diary y las imágenes de los abusos de las tropas norteamericanas en Irak, sigue refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. El tercero, el hacker norteamericano Adrián Lamo quien denunció a Manning, acaba de morir a los 37 años. Fue el personaje más desconocido de este basto escándalo internacional y, a su manera, el más esencial. Lamo tenía un estilo de vida errante que le valió el apodo de “el hacker sin domicilio fijo”. Hablaba poco y, hasta el final de sus días, nunca supo muy bien si había sido un traidor o un patriota. Cuando estalló el caso, PáginaI12 entró en contacto con él. Primero a través de correos electrónicos y luego en conversaciones siempre extrañas que, sin embargo, fueron despejando las extrañezas de su personalidad y las circunstancias que lo llevaron a delatar a Manning.

Los primeros contactos empezaron en 2010, poco después de que se conociera la identidad de quien había vendido a Manning. Al principio, antes de que las conversaciones se prolongaran por otra vía y sólo cuando él lo decidía, Lamo respondía con apenas un par de palabras. “Sí”, “No”, “sentí que tenía que hacerlo porque había gente en peligro”, “aún tengo muchas dudas”. A veces, sus emails venían con una cita de Shakespeare al final: We shall write to you, As time, and our concernings shall importune”– “Duke” | W.  Shakespeare’s “Measure for Measure”: Act I, Scene I”. En otras ocasiones solía llamar él desde uno de esos “incoming call”. Una vez dijo: “hay cosas que nunca podremos entender”. Las conversaciones duraban poco. Eran, más bien, como un ping pong de monosílabos que, lentamente, iban dibujando una personalidad compleja, por momentos torturada. Lamo había pasado mucho tiempo vagando entre cibercafés y bibliotecas desde donde se conectaba para ejercer su arte del pirateo. Llegó a tener mucha fama en el seno de la comunidad de los hackers cuando logró craquear, entre otros, el portal internet de The New York Times. Tuvo la osadía de meterse en la base de datos del NYT e introducir su nombre como “experto en seguridad nacional e informática”. En 2003 fue arrestado por el FBI y condenado al pago de una multa y a seis meses de arresto domiciliario. Tenía un historial de hackeos imponente: Yahoo!, McDonald’s, Citigroup Microsoft, Bank of America, MCI WorldCom. Su cerebro parecía estar en otro lugar. Era un genio deambulando entre dos vidas, la de su mente y la de su cuerpo. Recorría Estados Unidos sin rumbo determinado. Subía y bajaba de los colectivos sólo por “el placer de la exploración”. No le importaban ni el prestigio, ni la fama, ni el dinero. Hackeaba de día y de noche, dormía en la calle o en lugares abandonados. Adrián Lamo había nacido en 1981, en Boston, Massachusetts. Residió con su familia en muchos lugares distintos de Estados Unidos hasta que, en 1992, su padre lo llevó a Bogotá, Colombia. Permaneció allí dos años y regresaron a los Estados Unidos, donde se instalaron en San Francisco.

2010 fue el año capital de su existencia. El caso WikiLeaks rompió sus esquema de vida y ese mismo año se le diagnóstico el Síndrome de Asperger, una suerte de autismo que traba las relaciones “normales” con el mundo.

¿Cómo se metió en esa trama en principio ajena a sus intereses?. En un mail respondió a esa pregunta: “no siempre lo que hacemos es culpa nuestra. De todo esto, la responsabilidad la tienen primero Assange y luego Manning”. En eso no mentía. En 2010 Chelsea Manning había empezado a contar en las redes que manejaba información ultra confidencial. Lamo entró en contacto con el soldado y éste, que ya estaba en plena crisis de personalidad entre sus dos sexualidades, le reveló que había sustraído miles de documentos secretos del Pentágono, que contaba con un acceso privilegiado a las “redes de seguridad clasificadas”. Lamo y Manning hablaban a través del canal de mensajería encriptada de AOL. Lamo me contó en 2010 que eso le pareció “una locura, un acto de traición que ponía en peligro la seguridad de Estados Unidos y de cientos de personas que, tal vez, vivían encubiertas y que, por culpa de Manning, podían quedar al descubierto”. Según dijo en una conversación telefónica sembrada de silencios y respiraciones profundas, “la decisión que tomé fue muy difícil. Aún no sé… Pero Manning parecía estar muy, muy perturbado, me decía que se sentía solo, sin respaldo, que era una mujer en un cuerpo de hombre. Pero ese tipo que tenía del otro lado del chat era un peligro, un hombre extraviado que carecía por completo de un ideal. Actuaba por malestar personal y no por convicciones. Creo que no era consiente de lo que había hecho”.

Entonces Lamo lo delató. El hacker norteamericano detestaba a Julian Assange y WikiLeaks. En 2011 me confesó su sospecha de que Assange advirtió que Manning era un “tipo trastornado” y se sirvió de ese desequilibrio emocional profundo “para manipularlo y sacarle los documentos”. Para Lamo, Assange abusó del débil para su causa. Adrián Lamo y Chelsea Manning recién se vieron frente a frente en otro episodio cargado también de monosílabos. Lamo acudió al juicio contra el soldado celebrado en la base militar de Fort Meade, Washington. Los interrogatorios fueron incómodos. Al mismo tiempo que mostraron a un Lamo fastidiado y casi ausente, también confirmaron los contenidos de lo que Adrián Lamo había revelado a este diario.

Desde ese entonces, su vida fue un infierno invadido. Las redes sociales lo perseguían, todos lo trataban de “cobarde”, “delator”, y la comunidad de los hackers de la que había sido una eminencia le cerró las puertas. De aquellos diálogos con el hacker persiste un sentido impreciso que va y viene de un lado a otro como un columpio:¿ Lamo fue un héroe o un traidor ?. Ni él lo sabía. Tenía remordimientos por lo que había hecho, pero también le angustiaba pensar en qué hubiese ocurrido si no habría puesto a Manning fuera de circuito. Lamo desapareció un tiempo. Estuvo meses sin responder hasta que, de pronto, de forma intempestiva, reaparecía. Ese interrogante sobre el héroe o el traidor lo obsesionaba por momentos. En una ocasión dijo; “la verdad, sólo busco una forma de paz que antes tenía, una reconciliación”. No era fácil encontrar un lugar cómodo. Era, para algunos, el héroe patriota, para otros, un ser despreciable y masivamente odiado. Ahora ha muerto, muy joven. Hasta el final pensó que Julian Assange tenía la culpa de todo. De los tres, sólo uno realizó sus sueños y resolvió los estragos de su personalidad. Assange está cautivo, Lamo muerto y el ex soldado pasó a llamarse Chelsea Elizabeth Manning. El novelista británico Graham Greene escribió en una de sus novelas (El Agente confidencial):”nunca sabemos la inocencia que estamos traicionando”. Tampoco sabemos quienes son los verdaderos héroes y quienes las marionetas.

efebbro@pagina12.com.ar

“Me gusta”, “Acepto”, “RT”: Los riesgos detrás de cada click en una red social

Fuente original: “Me gusta”, “Acepto”, “RT”: Los riesgos detrás de cada click en una red social

Experto en big data explica cómo se puede manipular a partir de los datos: “Vas adecuando el mensaje y lo insertas en internet a gran escala. Así manipulas al votante. Tienes todo para hacerlo: gran cantidad de datos y la capacidad de procesarlos, y enviar los mensajes por una red como Facebook”.

“Doy mi cabeza porque tú no leíste el contrato que firmaste con Facebook”, dispara Claudio Gutiérrez, Académico del Departamento de Ciencias de la Computación de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, y miembro de Web Semántica. La respuesta no lo sorprende.

-Por supuesto…que no.

-¿Y apretaste “acepto, acepto, acepto”?

-Sí.

Aquí radica, afirma, la base del escándalo por la manipulación política a favor de Donald Trump que habría ejecutado la consultora Cambridge Analytica, acusada de adquirir de forma indebida  la información de 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos: “Esos contratos son súper débiles para los usuarios y ellos no lo saben”, agrega.

-Uno como usuario sólo hace eso: pone aceptar.
-Nadie se lee tres páginas de un contrato que además no entiende. Ellos no le van a entregar esa información a los delincuentes comunes para que te vayan a asaltar a tu casa, pero esto es igualmente terrible: se está jugando con los datos privados de la persona, perfiles sicológicos que tienen estrictas normativas ética y, lo más grave, se está jugando con la democracia.

-¿Cómo opera?
-Big Data es una gran cantidad de datos, es un volumen inmenso de datos, como las estrellas. Son eso: datos y hay que distinguirlo de información y conocimiento. La información son los datos procesados con alguna significación. Lo que tenemos acá son muchos datos que permiten obtener información y conocimiento.

-A gran escala.
-Sí, porque en rigor esto es muy antiguo, se viene haciendo desde siempre, lo que pasa es que ahora nos dimos cuenta, porque los datos dan poder. Ahora, ¿cómo opera Cambridge Analytica? Primero, se recopilan datos. Si tienes suficientes datos sobre una persona, sabes cómo manipularla. Pasa, por ejemplo, con los sicólogos que por lo mismo tienen una ética muy estricta al respecto. Si yo tengo información suficientemente sutil sobre ti, de alguna manera te tengo capturada. El tema es cómo logro obtener esa información.

-Se la entrego a una red social.
-Ese es el punto. Esta empresa tenía un contacto en Facebook y en Facebook están los datos de las personas que se entregan de forma gratuita: fotos, likes, viajes, amigos, movimientos. Lo que hizo esta gente fue tomar esos datos, los de tus amigos, los de tu vecindad social. Con eso hacen una fotografía precisa de tu perfil casi sicológico. Eso se hace hoy masivamente porque existe una red que tiene miles de millones de personas. Aleksandr Kogan, profesor de Cambridge, ayudó en esto a la Consultora porque tenía un contacto con la empresa que posee los datos. En el procesamiento de datos usas sicólogos, sociólogos, logras hacer perfiles. Las personas que hacen marketing usan mucho esto: vamos a venderle a los niños lo que los niños quieren. No es muy distinto de lo que se hace en política. Se buscan los datos adecuados y se realizan perfiles individuales y grupales. De alguna manera dibujas, mapeas, a la población: hay gente que le gusta el fútbol y es feminista. Luego viene una tercera etapa: el microtargeting.

-¿Cómo funciona el microtargeting?
-A diferencia de la publicidad tradicional, que pone un cartel que dice “tome Coca-Cola”, acá identifico qué bebida te gusta. Si te gusta la Coca-Cola, te mando ese mensaje, pero si tú estás a dieta te digo “toma esta agua mineral”. Si tu mejor amiga postea contra los transgénicos, le digo “toma este jugo 100% orgánico y natural”. Entonces a cada uno le doy lo que quiere. Eso se parece mucho al populismo.

-¿Y así lo haces respecto de las preferencias políticas?
-Apunto a grupos que no se conocen entre sí. Entonces si tú estás a favor de mar para Bolivia, te digo que yo podría estar a favor de mar para Bolivia. A otro, que es un ultra nacionalista, le doy a entender que no estoy a favor de dar mar para Bolivia. Los dos me creen, porque es un mensaje sutil donde no queda de manifiesto la contradicción. Así te digo lo que quieres escuchar. Por cierto tiene que ser sutil y se define el tono, cómo te hablo, cuántas veces.

-¿Adecuas el mensaje a la audiencia?
-Vas adecuando el mensaje y lo insertas en internet a gran escala. Así manipulas al votante. Tienes todo para hacerlo: gran cantidad de datos y la capacidad de procesarlos, y enviar los mensajes por una red como Facebook.

-La discusión legal es que las personas no le entregaron esos datos a Cambridge Analytica, sino a Facebook.
-La discusión legal es que Facebook no le puede entregar los datos a alguien para una campaña política. Por ejemplo, no se haría, o no debería hacerse, con los datos médicos. Tú vas a una clínica y entregas datos secretos. Con los datos que le entregas a Facebook , a Amazon, a Twitter, no sabes qué se hace.

-¿Crees que se aplicó en las campañas políticas en Chile a este nivel?
-No me cabe duda de que todos, con más o menos éxito, usan esta técnica. No tengo evidencia, pero no es difícil saber que te quieren manipular: tengo tu nombre, averiguo tu rut, y a través del Servel, que dejó los datos abiertos, sé dónde vives. Parto ahí. La seguridad de datos acá es ínfima y el que tiene muchos datos y poca ética, puede hacer casi lo que quiera.

Twitter: “Curioso a quién apoyáis y quién no”: las respuestas al comunicado de la APM amparando al director adjunto de ‘El País’

Fuente original: http://www.publico.es/tremending/2018/03/15/twitter-curioso-a-quien-apoyais-y-quien-no-las-respuestas-al-comunicado-de-la-apm-amparando-al-director-adjunto-de-el-pais/

Gifs de gatos y críticas, son las respuestas de los tuiteros a la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) que hoy ha publicado un comunicado amparando al director adjunto de El País, David Alandete, criticando a y criticando a “medios rusos”. “Curioso, curiosísimo los periodistas a los que apoya la APM y a los que no”, ha comentado algún tuitero.

En un comunicado, la APM anuncia que “ha decidido amparar al periodista David Alandete […] ante la campaña de desprestigio profesional montada por medios rusos y otras organizaciones en sintonía con estos”. Señala a medios como Russia Today, Sputnik y a la organización Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia.

Desde hace meses el diario El País viene publicando artículos que mantienen la teoría de que existe una campaña dirigida desde Moscú para desestabilizar el modelo de Estado occidental democrático.

La APM, presidida por la periodista Victoria Prego, asegura que “respalda el trabajo profesional de Alandete y rechaza la campaña que trata de impedir que ejerza el periodismo libremente”.

Hace un año la APM fue muy criticada tras publicar un inédito comunicado en el que denunciaba una “campaña sistematizada de acoso personal y en las redes” de Podemos hacia sus periodistas críticos pero no detalló ni aportó pruebas. Ante la sorpresa, muchos recordaron los casos en los que la APM calló.

Ahora muchos tuiteros han reaccionado criticando este nuevo comunicado de la APM:

 

La tentación del control absoluto | Medios y comuni… | Página12

Carlos Valle asegura que vivimos una inusitada concentración de poder que está determinando ciertas estructuras de la sociedad que limitan el desarrollo de una sociedad plural.

La sociedad tecnológica despersonaliza no porque exija sino porque ofrece dar exactamente aquellas cosas que tornan superfluas la creatividad humana.
Paul Tillich

Según Ignacio Ramonet, “el problema no está en decir que la televisión nos manipula; el problema está en saber cómo manipula; y esto no es tan evidente”. ¿Cuál es la gravitación que los medios de comunicación tienen en la vida de la sociedad y en las personas?

Vivimos una inusitada concentración de poder que está determinando ciertas estructuras de la sociedad que limitan el desarrollo de una sociedad plural. Esta concentración es una combinación de poder económico y de medios de comunicación. Así establecen, por ejemplo, sus propias reglas de juego sobre el llamado “libre flujo de la información”. Se ha dicho que la libertad de información requiere tres condiciones: la oportunidad de acceso a todo tipo de información, una diversidad de fuentes a las cuales acceder y un sistema que provea acceso a los medios para todos aquellos que deseen o necesiten comunicarse. Se da por sentado que una democracia goza, al menos, de la primera de las tres condiciones. Pero esto bien puede ser una ilusión. Porque esta primera condición está limitada por las restricciones que las grandes compañías imponen sobre las otras dos. Cada vez más los poderes económicos se van adueñando de medios de comunicación para controlar el entretenimiento y la información.  La constante que mueve a estos gigantes es obtener el máximo beneficio. Para lograrlo, todo lo demás se subordina a ese objetivo. Por lo tanto, lo mejor es no dejar ningún eslabón de la cadena suelto. De manera que el círculo de la producción de entretenimiento e información se sujete al objetivo económico que debe estar controlado en todas sus facetas.

El auge tecnológico ha permitido, además, el desarrollo de un sistema global de vigilancia, que ha llegado a ser uno de los temas claves de la comunicación internacional. Sus orígenes se remontan a los primeros años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y hoy, gracias al enorme desarrollo de la tecnología, una nueva teoría de la seguridad se ha puesto en marcha, del que nuestro país está asumiendo sin críticas. Es cierto que las fronteras geopolíticas han perdido su importancia para la seguridad nacional. Por ese motivo la noción de seguridad nacional se ha extendido del ámbito militar al comercial y penal, eliminando, peligrosamente, los ámbitos público y privado.

¿Cómo está afectado el libre compartir de la información, la soberanía de los países, el contacto directo entre diversos grupos de base en diferentes partes del mundo? ¿Quién se arrogará el derecho a entrometerse en el ámbito local, nacional y regional, y manejar la información a su antojo? ¿Cómo atenta contra los derechos humanos y la democracia participativa? Hay que indagar sobre el lugar que los seres humanos juegan en todo el desarrollo de la comunicación global. Porque, en última instancia, son las personas quienes resultan afectadas por las decisiones tomadas por países hegemónicos o grupos de poder en el ámbito global. Al mismo tiempo deberá tenerse en cuenta cómo las regulaciones en el ámbito internacional pueden afectar las posibilidades de una comunicación creativa y saludable. La mayoría de las estructuras comunicativas de muchas de nuestras sociedades responden a los grandes conglomerados económicos, ya sea porque son sus propietarios o sus sostenedores. De manera que los criterios de la información que proveen están sustentados en la preservación de la propiedad de esos medios y sus beneficios. ¿Cómo es posible entonces que el pueblo encuentre un lugar para expresar su voz en el nuevo escenario de la comunicación?

Para responder a estas preguntas habrá que pensar cómo se debería trabajar para estructurar una sociedad cuya autoridad esté al servicio de la gente y el poder se redistribuya a fin de que una verdadera participación dé lugar a una auténtica comunicación.

* Comunicador social. Ex presidente de la Asoc. Mundial para las Comunicaciones Cristianas.

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