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Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

Fuente original: Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de este medio independiente argentino.

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Roberto Samar y Javier Cantarini explican cómo Facebook y Google segmentan las opiniones que se ven en los muros y en las búsquedas de acuerdo con la ideología del titular de las cuentas. Los riesgos de un mundo de guetos.

Hace tiempo que en tu cuenta de Facebook no aparece ninguna publicación de contactos con los que supiste compartir algún tramo de tu vida. Entonces lo buscas por su nombre y te das cuenta que sus publicaciones distan mucho de tus ideas y gustos. Un fuerte impulso por ver que apoya todas las expresiones que de alguna manera crees que son perjudiciales para la sociedad te hace dar gracias a la red social más consumida en Argentina por haberlo ocultado.

Pero si hacemos el ejercicio de ver más allá de nuestras narices y gustos podemos darnos cuenta que nos vamos construyendo un cerco social y comunicacional. O que, en verdad, nos construye el algoritmo que usa Facebook de acuerdo a nuestros clics.

Un cerco que también se fortalece con los servicios de noticias a los que estamos suscriptos que dirigen la información de acuerdos a nuestras preferencias. Si simpatizas con Cambiemos te llegará una catarata de noticias vinculadas al discurso de la mano dura o de estigmatización de la pobreza, pero seguramente no te enteres del aumento de la violencia institucional que denuncia la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional.

Una situación similar se da en la industria del entretenimiento como Netflix que te satura con un contenido siempre idéntico, dificultando que puedas encontrar títulos alternativos que pueden poner en tensión tu mirada motivando así el ejercicio del pensamiento crítico. O el buscador de internet más utilizado, Google, que desde 2009 arroja distintos resultados a pesar que las personas busquen la misma palabra.

El integrante de MoveOn, Eli Pariser, ejemplifica en su texto el Filtro Burbuja que, con la personalización de Google, “la consulta ‘células madre’ puede producir resultados diametralmente opuestos en el caso de que los usuarios sean científicos que apoyen la investigación o activistas que se opongan. En otras palabras, ya no existe un Google estándar”.

En los consumos culturales y de noticias, siempre existió lo que se denominó una “exposición selectiva”. Es decir, que tendemos a exponernos a contenidos que nos son afines. La particularidad del momento actual, es que los discursos y contenidos que no coinciden con nuestros puntos de vista se nos vuelven invisibles por los filtros que producen las nuevas tecnologías.

Pariser afirma que “la nueva generación de filtros de internet observa las cosas que parecen gustarte”. Y que de esta manera “tu pantalla de ordenador es cada vez más una especie de espejo unidireccional que refleja tus propios intereses, mientras los analistas de los algoritmos observan todo lo que clicas”. En un mundo globalizado y en el que internet y las redes sociales se presentaron como la democratización de la información a gran escala ¿Qué sentido tiene que los mismos contenidos circulen entre las mismas personas?

“La era de una conexión cívica con la que tanto soñaba no ha llegado. La democracia precisa de ciudadanos que vean las cosas desde el punto de vista de otros, pero en vez de eso cada vez estamos más encerrados en nuestras burbujas”, sintetiza Parisir.

Todo hace pensar que estas nuevas estructuras comunicacionales podrían profundizar las grietas ideológicas. Ahora, el desafío que se nos presenta es construir puentes, espacios de diálogo que tal vez incomoden, pero que sí puedan poner en tensión esas burbujas, especialmente a las que sostienen y alimentan discursos anti-políticos, machistas, xenófobos y estigmatizantes que nos retrotraen a los momentos más oscuros y tristes de nuestra historia.

Roberto Samar es especialista en Comunicación y culturas UNCO. Docente de la UNRN

Javier Cantarini es Periodista. Integrante de la RED PAR. Diplomado en Comunicación con Perspectiva de Género y Derechos Humanos.

Richard Stallman: Facebook es un monstruo de vigilancia que se alimenta de nuestros datos

En una entrevista en el canal de noticias RT con Richard Stallman, programador, activista de software libre e instigador del proyecto GNU en 1983, sugirió que “Facebook es un monstruo de vigilancia” que se alimenta nuestros datos personales.

Según Richard Stallman, no hay duda al respecto. Facebook es un gran “motor de monitoreo” al que temer, porque la compañía tiene una gran cantidad de datos sobre cada persona que interactúa con sus plataformas, incluso si solo fue una vez.

La recopilación de datos personales es hoy en día la principal actividad de las redes sociales, ya que les permite categorizar a sus usuarios y ofrecerles los servicios que puedan necesitar.

Facebook solo debe servir para conectar a las personas una sola vez

En los últimos años, se han expresado preocupaciones sobre la seguridad de estos datos y la privacidad de los usuarios cuando la cantidad de escándalos a los que están vinculados los nombres de estas empresas ha aumentado significativamente, incluido Facebook. .

Para Stallman, la cosa está muy clara, una plataforma como Facebook no debería existir, porque no es muy útil para el mundo, sino que se convierte en una amenaza diaria para la seguridad de aquellos que usarlo.

Richard Stallman ha analizado los servicios ofrecidos por Facebook y dijo en la entrevista que lo único que él cree puede ser un poco útil en la plataforma es que puede ponerse en contacto con muchas personas, aparte de eso, el resto no importa, dice.

Desde el punto de vista de Richard, este tipo de plataformas deberían, en tiempos normales, simplemente servir para conectarse con las personas que lo deseen y una vez hecho esto “no debe seguir usándolas para comunicarse con su destinatario”.

Ya que esto lo puede hacer a través de otro sistema de comunicación de su elección, en este caso más seguro.

Habló sobre el hecho de que cuanto más tiempo permaneces en Facebook, más se te alienta a proporcionar más y más datos sobre ti mismo y más acabas siendo la mercancía que Facebook y su gente venden.

“Usted ve, el modelo de negocio de Facebook es presionar a las personas para que continúen comunicándose a través de Facebook y le den información personal a Facebook.

Eso es lo que hace de Facebook un monstruo de vigilancia. Facebook no tiene usuarios, pero de hecho, Facebook usa personas.

Yo no soy uno de ellos. Nunca he tenido una cuenta de Facebook y nunca lo haré. Facebook incluso está espiando a personas que no tienen una cuenta “, dijo.

La recopilación y venta de datos ya esta fuera de control

¿Por qué debería preocuparse la gente por los datos que las redes sociales recopilan sobre ellos?

Cuando RT le hizo esta pregunta, Stallman respondió que:

“Facebook personaliza a las personas y esta información se utiliza para manipularlos y para saber exactamente lo que quieren saber o no”.

Stallman fue un paso más allá al afirmar que gracias a este dominio sobre los datos, Facebook se utiliza para cometer discriminación racial en las ofertas de empleo y vivienda, y por lo tanto puede dañar a la población de muchas maneras.

Además, continúa, el gobierno de los EE. UU, a su discreción, puede decidir recopilar todos estos datos en cualquier momento y aprender mucho más sobre las personas.

Lo que él ha tratado de explicar es que ahora hay “intermediarios de datos”, ya que existen corredores de bolsa en Wall Street para animar las operaciones del mercado de valores.

Por ejemplo, las grandes compañías de datos como Google y Facebook, cada una con una gran cantidad de datos sobre personas, las venden a través de intermediarios de datos. Este proceso permite a los corredores estudiar los datos que poseen para conocer las identidades reales de las personas.

Cuando estas entidades toman posesión de estos datos, dice, están al tanto de sus actividades en Facebook, en Google y en Twitter, su registro de viaje de Uber, etc.

Y finalmente, juntan todo para sacar conclusiones.

Para Stallman, la situación ha llegado a un punto crítico y es probable que las cosas no mejoren, porque se supone que los que compran estos datos no conocen esa información sobre las personas.

Fuente y entrevista completa: https://www.rt.com

No hay una conspiración para estudiar cómo eras hace diez años: ya lo sabían – Nec Otium – Diario La Información

Fuente original: No hay una conspiración para estudiar cómo eras hace diez años: ya lo sabían – Nec Otium – Diario La Informacion

Como siempre, recomiendo leer el artículo en su sitio original.

El reto #10yearschallenge ha plagado internet de fotos tal como eramos hace una década. ¿Es una estrategia para tener más datos de los usuarios?

Alonso Maturana, el filósofo que revolucionó la web del Museo del Prado

Fuente original: Alonso Maturana, el filósofo que revolucionó la web del Museo del Prado

26/11/2018

Carlos Barrio

Empresario y filósofo, Ricardo Alonso Maturana es el promotor y director de Gnoss, una empresa que pretende integrar inteligencia humana y tecnológica en un nuevo programa de inteligencia artificial. Entre sus clientes figura el bicentenario Museo del Prado.
Desde Logroño, donde tienen la sede, han creado una plataforma de desarrollo para construir y explotar grafos de conocimiento –nodos de millones de datos entrelazados-. Y también servicios asociados de procesamiento y comprensión del lenguaje natural que sirven de apoyo a decenas de empresas.
Baste el ejemplo de cómo han desarrollado el motor tecnológico que hay detrás de la web del Prado, un proyecto del Área de Desarrollo Digital del Museo, para entender el potencial de futuro que tienen los grafos de conocimiento, que en su presentación para las personas adoptan la forma de web semántica o web de datos enlazados.

Los grafos de conocimiento son la “mente” de nuestros sistemas.

Tim Berners-Lee, el padre de internet, ya acuñó el término web semántica en 2001. Gnoss es el mayor promotor de este tipo de red en España. ¿Cómo ha cambiado el concepto en estos años?
Tim Berners-Lee la definió como una extensión de la web que proporcionaba una solución a limitaciones relativas al formato, integración y recuperación de la información. Las tecnologías semánticas son en la actualidad un componente clave del programa de inteligencia artificial. Hoy en día, la web semántica, que es la que ofrece Google, es una reformulación de la “www” en forma de grafo de conocimiento, que es la condición para desarrollar explotaciones inteligentes de la misma. La idea esencial es que las tecnologías semánticas y de representación del conocimiento son ya, pero lo serán aún más, el intérprete de la inteligencia artificial.
– ¿Algo así como el nexo necesario entre el hombre y la máquina?
Para nosotros es evidente que una persona es Juan o Luisa. A partir de ahí atribuimos a cada cual lo que le corresponda. Por ejemplo, que Juan trabaja en el Ministerio de Educación o que Luisa es más alta que Juan. La condición para construir inteligencia artificial es que nuestros sistemas sean capaces de reconocer esas mismas entidades y relacionarlas. Con la clase de cálculo adecuada, en este caso la llamada lógica de predicados de primer orden, los ordenadores son capaces de enlazar cualquier entidad con una enorme cantidad de entidades y de descubrir relaciones que para nosotros hubieran sido imposibles de descubrir. Un grafo de conocimiento se puede definir como ese artefacto que condensa entidades y relaciones. Metafóricamente hablando, podríamos considerarlo como la “mente” de nuestros sistemas.

“Queremos que cada cual construya su propio Prado”

– ¿Cómo ha aplicado estos avances en la nueva web del Museo del Prado?
En el proyecto del Prado construimos un grafo de conocimiento capaz de enlazar el conjunto de informaciones que produce el museo: autores, obras, entradas de la enciclopedia, exposiciones… El objetivo era hacer que la web del museo funcionara como un espacio de conversación y no de simple publicación. Queríamos que cada cual pudiera construir su propio Prado, ya sea este el de las ninfas, las rosas antiguas, los instrumentos musicales, la caza o el retrato real ecuestre. El Prado puede responder a quien pregunte por “cuadros de la escuela española del siglo XVII que contienen dragones”, y a cualquier otra por el estilo que quepa imaginar.
– ¿Se puede entender como una web que se retroalimenta?
El proyecto ha integrado en un grafo interrogable al conjunto de los activos de conocimiento de la institución. Ahora, cualquier contenido que genera el Prado se incorpora al grafo, ampliándolo y enriqueciéndolo. Cuando el proyecto fue lanzado en diciembre de 2015, se pusieron a disposición del público 10.000 obras. Hoy pueden visitarse más de 16.000. El objetivo es que estén en la web las más de 27.000 que componen la colección, enlazadas entre sí, pero en el futuro también con información proveniente de terceras fuentes.

“Un nuevo modelo de museografía digital”

– ¿Vamos hacia una nueva manera de entender los museos?
En el Prado, ahora podemos buscar por autores, temas, técnicas, épocas, elementos que forman parte de las obras… y también por cualquier combinación de cualquiera de esas cosas a la vez. La idea era hacer accesible todo el contenido del museo a todo el mundo de un modo sencillo y adecuado a los intereses del usuario. Creemos que el proyecto ha supuesto un nuevo modelo de museografía digital, consiguiendo trasladar y extender a la web el conocimiento acumulado por el museo en sus 200 años de vida. Aparte de la gran aceptación del público, la web del Prado obtuvo dos premios Webby, algo así como los Óscar de internet, en 2016. Un gran logro que a nosotros, como parte del proyecto, nos llena de satisfacción.
– ¿Qué otros museos en el mundo están en la vanguardia en lo que a innovación tecnológica se refiere?
Hay algunos museos que están representando semánticamente sus datos, pero no los están utilizando, como el Prado, para construir la experiencia del museo en la red. Esto marca una gran diferencia. El British Museum o el Smithsonian están trabajando en la representación semántica de sus contenidos. Para nosotros, el proyecto del Rijks Museum supuso una enorme inspiración y también el trabajo de instituciones como la Getty Foundation.

“El Prado digital es pura actualidad”

– ¿Sale muy cara la transición tecnológica-digital en el campo de la cultura?
La cultura busca, por defecto, trascender, especialmente en el tiempo. Así que los proyectos tecnológicos a largo plazo deberían ser algo inherente a la divulgación cultural. Cuando presentamos el proyecto del Prado, dijimos que su ejecución tenía que ver con la actualidad del museo, si entendemos como actual lo que permanece. Todas las instituciones de la memoria luchan por permanecer y, en este sentido, El Prado en la Web, ese Prado digital ubicuo y abierto las 24 horas, representa uno de los modos de la actualidad del Prado. Visto así, el coste es relativo, tirando a bajo, ya que utilizando la tecnología de un modo adecuado los beneficios a medio y largo plazo para todos superan siempre con creces cualquier tipo de inversión.

“No creo que el rencoroso HAL llegue a existir”

– ¿Qué peligros puede acarrear dotar de tanta capacidad a la inteligencia artificial?
Puede que sintamos que estamos abriendo la caja de Pandora, pero lo fundamental es que seamos capaces de pensar bien colectivamente y de utilizar la inteligencia artificial de un modo adecuado. No olvidemos que son las personas las que dotan de intención al uso de la tecnología. No existe HAL, el rencoroso ordenador de “2001, una odisea en el espacio”, ni probablemente vaya a existir con ese grado de autonomía e intencionalidad. Pero si disponemos de información de calidad y de las intenciones adecuadas, podremos tomar mejores decisiones y, en consecuencia, podremos dedicarnos a lo realmente relevante para las personas, que son las relaciones con otras personas, de un modo más útil y efectivo.

“Hay una fiebre del dato como hubo la fiebre del oro”

– ¿Se acerca la web semántica a ciertos postulados ya intuidos por Borges?
Borges tiene un cuento que lo expresa muy bien: “Del rigor en la Ciencia”. Cuenta la historia de la evolución de la cartografía en un cierto imperio, donde el empeño de los cartógrafos era hacer mapas cada vez más minuciosos y precisos. Con el tiempo, los mapas ocupaban cada vez más espacio hasta el punto de que, finalmente, los cartógrafos “levantaron un Mapa del Imperio que tenía el tamaño del Imperio”. Es un cuento tan corto, 10 líneas, que da miedo. Pero es una excelente metáfora del apetito desmesurado por acumular e interpretar datos. Podríamos decir que hay una fiebre del dato, como la hubo del oro en otras épocas.
– ¿Tantos datos acumulados no terminarán conformando la borgiana Biblioteca de Babel?
Me inclino más por “Funes el memorioso”. Funes dispone de una memoria tan precisa que recordar una hora le lleva una hora. La historia es la misma y supongo que nos dice algo sobre el hecho esencial de que ninguna representación, por muy minuciosa y precisa que sea, puede suplantar a la realidad. Nuestro programa de inteligencia artificial tiene una especie de límite gödeliano, un límite que podemos intuir, pero no demostrar: y es que la espontaneidad y vastedad de la realidad no podrá ser reducida a datos, por mucha capacidad de la que dispongamos. El “factor humano” seguirá siendo la clave a pesar de todo.

“Se están dando movimientos profundos en la tecnología”

– Pero ese “factor humano” no puede ya con la ingente cantidad de datos que se manejan. ¿La idea es que gracias a los datos entrelazados, el expurgo inteligente de la información lo realicen las máquinas?
Esa es la idea. Primero hay que entender cómo hemos ido generando información y datos, en cantidades que se incrementan exponencialmente. La mayor parte de esa información está distribuida en sistemas heterogéneos, pero contienen las mismas entidades, se refieren a las mismas personas, lugares, organizaciones, etc. Es importante darse cuenta de que existe algo así como una tectónica de la tecnología, un conjunto de movimientos muy profundos que, por decirlo de algún modo, van hacia alguna parte.
– ¿Y hacia dónde tienden estos movimientos profundos?
Ahora mismo, a integrar información distribuida y heterogénea y hacerla fácilmente interrogable. Vamos hacia un nuevo ecosistema digital donde los datos entrelazados son capaces de responder a preguntas cada vez más complejas y sofisticadas. Se trata de un esfuerzo enorme, tanto en términos de representación del conocimiento como de cálculo. A ese movimiento tectónico de la tecnología es a lo que nos referimos ahora cuando hablamos de inteligencia artificial.

“Los datos, además de masivos, han de ser inteligentes”

– ¿Puede la web semántica transformar la inteligencia artificial en inteligencia cognitiva?
La cognición humana es mucho más que representación, patrones y cálculo. Sin embargo, es cierto que el corazón de cualquier proyecto inteligente ha de disponer de un núcleo semántico que permita una comunicación e interacción sencilla, “humana”, entre las máquinas y las personas.
– Es decir, ¿una inteligencia no tan artificial?
Hemos descrito Gnoss como una plataforma cognitiva porque emula una serie de funciones cognitivas, como la memoria, el lenguaje o el razonamiento, que son las que están haciendo posible el renovado programa de inteligencia artificial. A eso es a lo que nos dedicamos en Gnoss. Se habla mucho de que los datos son la gasolina de la nueva economía, por eso consideramos que es tan importante hacerlos inteligentes. A la idea de datos masivos -big data-, nosotros añadimos la condición de que sean “inteligentes”, de que cada dato sepa qué es y representa, de que incorpore una interpretación básica de sí mismo: smart data.

El 4º Poder en Red » Soberanía tecnológica para combatir al capitalismo digital

Fuente original: El 4º Poder en Red » Soberanía tecnológica para combatir al capitalismo digital

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema. En este caso, recomiendo el trabajo que viene realizando el períódico español Público, y  a través de él, sus blogs, intentando mantenerse independiente en un ambiente de grandes grupos económicos.

19 Abr 2018

Integrante de la Comunidad CCCD y ex alumno del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales. Periodista e investigador de la URJC en el proyecto Dietética Digital. Editor del blog de Público Dietética Digital.

Uno de los capítulos del último ensayo del Comité Invisible, titulado ‘Ahora’, termina con la siguiente frase: ‘la única medida del estado de crisis del capital es el grado de organización de las fuerzas que pretenden destruirlo’. Así, la denominada crisis financiera de 2008 quizás no lo fue tanto. El 15M, precisamente una de esas fuerzas, resumió con mucha lucidez en una de sus máximas esta idea con el famoso ‘no es una crisis, es una estafa’. Desde luego lo fue para la ciudadanía, a la vista del aumento de la desigualdad que se ha generado diez años después. Para la élite fue momento de recambio. El sistema experimentó un cambio de forma. El capitalismo financiero daba paso al capitalismo digital, con la consecuente sustitución de una élite dominante por otra. Desde la década de los ’90 venía desarrollándose un tipo de capitalismo en Internet que ha pasado por diversas fases de gestación como la burbuja de las puntocom o la web 2.0. y que dio sus primeros pasos en los ámbitos de la publicidad online y el comercio electrónico.

La mutación del capitalismo se puede observar en cómo ha cambiado el ranking de las mayores empresas del mundo por capitalización bursátil. Donde antes había compañías petroleras y automovilísticas, ahora hay plataformas tecnológicas digitales. Estas empresas son a las que Eugeny Morozov* denomina plataformas Big-Tech, refiriéndose a las GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft), principalmente, aunque también destacando algunas potencias tecnológicas emergentes en China, como Alibaba. Silicon Valley, la Meca de las GAFAM, ha sustituido a Wall Street como centro neurálgico del capital. Es el lugar desde el que se propaga al resto del mundo -occidental, al menos- la doctrina hegemónica actual, el tecnoutopismo. Es a lo que Morozov llama ‘solucionismo tecnológico’, es decir, la creencia de que las tecnologías digitales son y serán capaces de ofrecernos soluciones a todos los problemas del mundo y, por tanto, debemos depositar nuestra fe ciega en ellas, y en los nuevos amos que las dominan.

Estas empresas han alcanzado tal posición de poder, y la mantienen, mediante dos factores elementales. La extracción y acumulación masiva de datos generados por los usuarios, el Big Data; y la posesión de las infraestructuras que median, cada vez más, nuestras relaciones sociales, políticas y económicas. La venta de estos datos para insertar publicidad micro-segmentada -Google y Facebook-, la venta de software y hardware -Apple y Microsoft- y el abaratamiento de costes en el comercio electrónico -Amazon- son los más obvios. Sin embargo, los modelos de negocio de la economía digital han ido evolucionando y diversificándose más allá de la publicidad y el comercio online. Con ellos, las implicaciones del capitalismo digital han ido mucho más allá de cuestiones como la privacidad y la vigilancia masiva -como demostraron las filtraciones de Edward Snowden- y la micro-segmentación, ya no solo comercial si no electoral, como ejemplifica el caso de Cambridge Analytica.

Capitalismo digital expandido

Los algoritmos que hacen de motor de la economía digital toman muchas más decisiones de las que nos imaginamos. Cada vez más, son responsables de decidir si una persona recibe un crédito en un banco, si puede contratar un seguro, si tiene acceso a una universidad, o si es contratada por una empresa. Con el objetivo de reducir costes y maximizar la eficiencia, se emplean algoritmos capaces de procesar mucha más información que un ser humano, con la ventaja añadida de que no precisa de un salario -ni se va a quejar por ello- y otorga un aura de neutralidad e imparcialidad a la toma de decisiones. Esto último es un mito que es necesario rebatir, pues este modelo de toma de decisiones ‘objetivo’ responde a los sesgos introducidos por los humanos que los programaron. Además, la falta de transparencia alrededor de su funcionamiento evita que se pueda revisar ese proceso para evaluar si se hace correctamente. Así, los algoritmos se convierten en generadores de desigualdad, lo que la matemática Cathy O’Neill llama ‘Armas de Destrucción Matemática’.

En la expansión de la utilización de algoritmos en amplios sectores de la sociedad encontramos el modelo de negocio del futuro (y ya del presente) para las plataformas Big-Tech, el de la Inteligencia Artificial (IA). El Big Data es utilizado para alimentar estos algoritmos, desarrollando así la rama de la IA denominada ‘aprendizaje automático’. De este modo, las corporaciones que ya controlan gran parte de las infraestructuras que hacen posible el entorno digital pueden colonizar el mundo físico. Con un sistema público enormemente degradado, especialmente con las políticas de austeridad impuestas durante la última década, la IA se presenta como la mejor solución para optimizar los -escasos- recursos, mediante la predicción de patrones de comportamiento en ámbitos como la educación y la sanidad, entre muchos otros.

Como estas empresas son, por el momento, las únicas con capacidad para extraer masivas cantidades de datos de los usuarios y de utilizar su trabajo voluntario para alimentar a sus máquinas predictivas, la competencia para ellas es prácticamente inexistente, dándose la formación de ‘monopolios naturales’. Así, van progresivamente copando y centralizando todas las infraestructuras y servicios generando una extrema dependencia de ellas por parte, no solo de la ciudadanía, sino de otras empresas y de los estados.

¿Qué hacer?

Ahora bien, ¿que podemos hacer ante este, ya no futuro, si no presente distópico en el que nos encontramos? Las propuestas de Morozov pasan por el cambio de propiedad y estatus legal de los datos, y por la creación de infraestructuras públicas -no necesariamente estatales- que sean capaces de ofrecer una alternativa a las corporaciones privadas digitales.

Partiendo de la base de que la propiedad de los datos pase a ser de las personas que los producen es un elemento fundamental para revertir la actual situación, de este escenario surgen dos caminos bien distintos. Resumidamente, o tratar a los datos como una mercancía o como un bien común. La primera opción, la que propugnan personas como Steve Bannon (jefe de campaña de Trump y uno de los fundadores de Cambridge Analytica), desembocaría en un capitalismo digital aún más salvaje y ni siquiera lograría que los datos revirtiesen en beneficios para la gente, pues es en su agregación donde tienen más valor. La segunda opción eliminaría la posibilidad de hacer negocio con los datos para, en lugar de eso, darles usos que no busquen el lucro privado sino el beneficio comunitario. Para ello, es imprescindible la construcción de infraestructuras que estén sometidas un control democrático de la ciudadanía. Es aquí donde movimientos sociales, organizaciones civiles y partidos políticos que verdaderamente aspiren a la emancipación tienen que empezar a generar discursos y acciones para llevarlo a cabo, pues es donde el capitalismo se encuentra en mejor estado de forma.

Este es un planteamiento de macropolítica, certero e inspirador, pero también lejano y utópico si no somos capaces de pensar en qué podemos hacer aquí y ahora, en la micropolítica que está a nuestro alcance y nos acerca a ese horizonte. Lo que pretende este artículo es proponer un camino que complemente a las propuestas de Morozov. Podemos comenzar por adoptar la filosofía/ética hacker. La figura del hacker es la de la persona curiosa, crítica, activa, que se preocupa por conocer cómo funcionan las tecnologías digitales mediante las que nos dominan, y compartir ese conocimiento.

Frente al discurso religioso del tecnoutopismo, la figura del hacker es la del hereje (significa ‘el que elige’) que se atreve a pensar por sí mismo/a y con los demás, a cuestionar la fe en la tecnología para convertirlo en conocimiento crítico y a dejar de tratar a las tecnologías digitales como objetos sagrados para desmontarlos y reprogramarlos. Sin necesidad de grandes cambios legislativos ni multimillonarios desembolsos de dinero, todos/as podemos empezar ya -a nivel individual y/o colectivo- a recuperar el control sobre nuestros datos, a subvertir las infraestructuras actuales, o crear otras nuevas. Las comunidades de (auto) aprendizaje, los centros sociales y los hacklabs son los lugares y el software libre la herramienta para ello.

Estas prácticas y conocimientos son las que pueden comenzar a proporcionarnos la soberanía tecnológica que, transformada en soberanía política, eventualmente puede desembocar en cambios a gran escala que nos permitan recuperar la propiedad de nuestros datos, cambiar su estatus legal y construir infraestructuras tecnológicas públicas y democráticas que nos liberen de las plataformas Big-Tech. Así, en último término, podremos organizar colectivamente una fuerza que ponga en crisis al capital, sea cual sea su forma.

*Este autor estuvo recientemente en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía para inaugurar el ciclo ‘Seis contradicciones y el fin del presente‘ con una conferencia y un taller bajo el título de ‘El Capitalismo digital y sus descontentos’ en el que se debatieron las cuestiones que recoge este artículo.

Big Data y periodismo en Latinoamérica (II)

Fuente original: Big Data y periodismo en Latinoamérica (II)

2018-06-20 13:56:02 / web@radiorebelde.icrt.cu / Laura Barrera Jerez

Big data y periodismo en Latinoamérica

Es evidente la marcada influencia de estilos europeos y norteamericanos, en el periodismo de datos latinoamericano, los cuales generalmente se enriquecen con iniciativas regionales.

Además, se destacan experiencias similares del uso del big data en otros sectores: “A partir de la complementación de las economías latinoamericanas, el uso apropiado del big data puede aumentar las interrelaciones y la cohesión en toda la región, sobre todo, por su vinculación a una perspectiva proactiva de la gestión de la comunicación basada en la escucha activa de los públicos”, refiere el Latin American Communication Monitor 2016 – 2017. Tendencias en comunicación estratégica: big data, automatización, engagement, influencers, coaching y competencias.

Organismos regionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) le han dado gran valor a este tópico. Es por ello que desde marzo de 2017 lanzaron el proyecto Big Data: Grandes datos para la economía digital en América Latina y el Caribe, con financiamiento de la Cuenta para el Desarrollo de las Naciones Unidas, y que, según sus propios objetivos, busca mejorar las capacidades nacionales para la medición de la economía digital y el diseño de políticas basadas en evidencia, a través del big data y su combinación con estadísticas tradicionales.

Big data y periodismo en Latinoamérica

A pesar de tales avances y perspectivas en sectores como el económico, las conclusiones del LCM 2016-2017 plantearon que en el área de la investigación académica en relaciones públicas y gestión de la comunicación apenas se ha comenzado a reconocer la importancia y potencial del big data, pese al salto cualitativo que supone para la profesión. Debido a esto, Latinoamérica presenta un ligero retraso en comparación con otras regiones y casi la mitad de los profesionales encuestados aseguró que les faltan habilidades analíticas para manejar el big data (45,1%) y tiempo para estudiarlo o analizarlo (35,9%).

Big data y periodismo en Latinoamérica
Presentación que formó parte de la conferencia impartida recientemente por la profesora Beatriz Pérez Alonso a periodistas del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Por ello se plantea que en los medios de comunicación, figuras como los intermediarios de datos, desarrolladores de software, investigadores o periodistas deben manejar habilidades que les permitan integrar conocimientos.

Hoy se concibe al periodismo de datos como una evolución del periodismo de precisión, cuya práctica, a su vez, se forjó del periodismo de investigación.

“El periodismo de datos también supone una nueva forma de contar historias, una nueva narrativa visual que combina la visualización de los datos, pero que también deja abierta la construcción de una narración propia del lector, lo que remite de nuevo a lo hipertextual, la web y la web semántica”, diría el doctor Adolfo Antón Bravo.

Big Data y periodismo en Latinoamérica (I) (+Infografías)

Fuente original: Big Data y periodismo en Latinoamérica (I)

2018-06-19 19:16:50 / web@radiorebelde.icrt.cu / Laura Barrera Jerez

Big Data y periodismo en Latinoamérica

El 37,8% de profesionales en Latinoamérica consideran que el uso del big data y los algoritmos para la comunicación será el segundo tema más importantes para la gestión de comunicación en 2019, aunque solo una cuarta parte de los profesionales de la comunicación es consciente de que el big data puede cambiar la profesión, según el “Latin American Communication Monitor 2016 – 2017. Tendencias en comunicación estratégica: big data, automatización, engagement, influencers, coaching y competencias”.

Big Data y periodismo en Latinoamérica

En América Latina, en el contexto de convergencia de la política, el periodismo y los actores sociales, se destaca el creciente flujo informativo big data, sobre todo el derivado de plataformas de redes sociales. Así lo avalan los resultados del estudio citado anteriormente así como el informe del Primer Congreso Internacional de Periodismo Convergencias mediáticas y nueva narrativa latinoamericana (2017).

Big Data y periodismo en Latinoamérica

En el artículo “Cómo crear un equipo de periodismo de datos: consejos prácticos para unir programadores y periodistas”, publicado en el libro: Periodismo Innovador en América Latina (2017), Fabiola Torres López, fundadora y editora de Ojo Público, explica que en América Latina, la brecha tecnológica en el periodismo es grande, pero resulta alentador que ocho periódicos y seis sitios digitales nativos hayan formado equipos de periodismo de datos inspirados en las experiencias de The New York Times, The Guardian, ProPublica y Los Ángeles Times.

En nuestro continente, generalmente las unidades de trabajo que se dedican al periodismo de datos tienen características diversas (en cuanto a número de integrantes, perfiles, dinámicas), no obstante, varios premios y reconocimientos (regionales y mundiales) avalan ya el quehacer de estos profesionales.

Big Data y periodismo en Latinoamérica
Fuente: Latin American Communication Monitor 2016 – 2017. Tendencias en comunicación estratégica: big data, automatización, engagement, influencers, coaching y competencias

Muchas referencias sobre el tema provienen de los estudios de Sandra Crucianelli, experta en Searching Web, en Periodismo de Investigación y Periodismo de Precisión, con énfasis en fuentes digitales y Data Journalism. Así consta en la segunda edición de Herramientas digitales para periodistas (2013) donde presenta una fórmula para explicar el Periodismo de Datos:

Big Data y periodismo en Latinoamérica

Por otro lado, además de funcionar para la narración de historias, estas herramientas permiten crear otras bases de datos que pueden ser utilizadas a mediano o largo plazo. En ese proceso en el que intervienen equipos transdisciplinares se estudian los antecedentes, los significados y las repercusiones de esas cifras en aras de determinar tendencias, definir temas de análisis, prever comportamientos, etc.

No obstante, aún algunos profesionales del sector entienden al periodismo de datos solo como instrumento para ampliar las posibilidades de construcción de noticias y otros géneros. A esa percepción debemos agregar que muchos trabajos periodísticos se sustentan en datos y sus análisis, no como simples apoyos, sino como eje central de las publicaciones.

Big Data y periodismo en Latinoamérica

El gobierno de Internet | La ventana | medios y comunicación | Página12

Fuente original: El gobierno de Internet | La ventana | medios y com… | Página12

Juan Pablo Darioli demanda la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de Internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Si bien uno intenta descreer o poner en cuestión las teorías conspirativas que abordan las relaciones de dominación desde una sola arista y de manera totalizadora, en este caso todas las piezas encajan. El escándalo que une a la red social Facebook con la firma británica Cambridge Analytica evidenció con un caso concreto como actúa el desarrollo y la articulación de los saberes relacionados al poder neoliberal, en este caso la neurociencia (para abordar los incentivos motivacionales que depara el uso de las redes sociales), la psicopolítica (para la elaboración de modos de sometimiento menos invasivos y menos detectables o smart según el filósofo Byung-Chul Han autor del libro “Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder”) y, por último, la comunicación.

Los resultados en los casos revelados son innegables: por un lado, más de 17 millones de británicos tomaron la decisión de abandonar la Unión Europea y por el otro casi 63 millones de norteamericanos llevaron a Donald Trump a la presidencia.

No hay mayor novedad en la utilización de estrategias de segmentación, análisis e intento de influenciar los comportamientos electorales ya que desde mediados del siglo pasado son corrientes las investigaciones en este sentido. Los más notorio es el nivel de fidelidad, refinamiento y alcance que les otorga a estos estudios el funcionamiento de las nuevas tecnologías, en general, y más particularmente las apps sociales, las cuales aportan una verdadera cartografía sobre los usos y consumos de cada persona en disputas político-electorales muy cerradas. La cuenta de Facebook la tenemos relacionada a un mail, el WhatsApp a un número de celular y las aplicaciones de Google nos piden acceso constante al GPS para saber todo el tiempo dónde estamos. Entrecruzar con altos grados de certeza esa información tiene un valor trascendental y puesta en manos de una empresa analista de datos a gran escala produce resultados intervencionistas poco deseables.

En el ámbito de la comunicación debemos pensar en la implicancia de estos hechos: cómo intervienen ciertos actores en el ecosistema comunicacional para lograr ventajas en el flujo informativo y evaluar la incidencia de estas prácticas en el funcionamiento de las tecnologías digitales, que apela inherentemente a la utilización de estos datos tanto en su programación como en su esquema de negocios. Vemos que el tema es más complejo que un error de seguridad de Facebook y no se soluciona con un simple pedido de disculpas de Mark Zuckerberg en el Congreso de los EE.UU.

El problema es de matriz y el dilema, ético.

Si bien es importante el problema de las fakenews y es indispensable una discusión sobre la dimensión social y cultural de los algoritmos, nos encontramos ante una necesidad mayor, que es la de reclamar la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Juan Pablo Darioli: Licenciado en Periodismo (UNR).

Espías | El Cohete a la Luna

Fuente original: Espías | El Cohete a la Luna

Como siempre, visitar el sitio de origen, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de este sitio independiente argentino. El Cohete a la Luna es un sitio de investigación y análisis creado por el periodista y escritor Horacio Verbitsky, conocido por su trabajo de investigaciones de décadas. Personalmente, pienso que es un periodista de los que ya no hay muchos. A Verbitsky lo acompaña un equipo de primera, varios de los cuales colaboraron o han colaborado (como el propio Verbitsky) en el pasado con el diario argentino Página 12.

(No tengo ninguna relación comercial, laboral o personal con El Cohete a la Luna ni con ninguno de sus miembros o colaboradores, salvo de ser ávido lector del sitio).

Usted, como yo, como todos los que tenemos un teléfono celular que permite instalar apps, eligió algunas que le son particularmente útiles. No importa cuáles. Usted sabe cuáles son. Sin embargo, en algún momento hay una parte de la ‘letra chica’ a la que no necesariamente le prestamos atención. Lo que queremos es tener acceso inmediato satisfacción inmediata… y por lo tanto, poder hacer con ella lo que queríamos.

Por ejemplo, y para fijar las ideas, imagínese su cuenta con Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, LinkedIn, Google, Whatsapp, Viber… y usted elija como continuar.

Ahora bien. Supongamos que esa app le pidió permiso para poder usar su cámara, y usted dijo que “sí”, ¡métale para adelante! Desde ese momento usted acaba de autorizar:

  1. Acceso a sus dos cámaras (si es que su teléfono las tiene), la que está en el frente y en la parte trasera de su celular;
  2. Grabarla/lo en todo momento si la app está funcionando aunque sea por debajo de la actividad –que usted cree que es— principal y es la que la/lo tiene más concentrado. Digamos que está actuando subterráneamente;
  3. Sacar(le) fotos y también videos sin darle ninguna advertencia ni pedirle permiso;
  4. Subir a la nube esas fotos/videos inmediatamente;
  5. Aprovechar esas fotos o videos para que los programas que hacen reconocimientos faciales pueden descubrir (y almacenar) esas variantes que acaban de subir a la red.

Todo esto lo pueden hacer sin necesidad de advertirle a usted que lo están haciendo. Es una captura totalmente silenciosa y que sucede sin que usted se ‘despeine’. ¡Nada!

En particular, si alguna vez usted autorizó alguna de sus apps para crear o enviar un avatar o para mandar una foto… listo: ¡en el horno! A partir de allí, todo lo que haga/envía/vea/registre/filme ya no será propiedad suya únicamente. Habrá muchísima más gente que las tendrá guardadas y almacenadas… ¡para siempre!

Por supuesto, una vez que quedó registrado un video en el que aparece usted, ese mismo video provee muchísimos cuadros (o fotos) que podrán ser utilizados para rastrearla/o por internet y extraer de la nube (o de donde sea) todas las fotos que se le parezcan (¡o que sean fotos suyas!) que están navegando… por allí. Además, esto permitirá crear versiones tridimensionales suyas. Es decir, con todos estos datos, piense en lo que sucede cuando le hacen/hicieron alguna tomografía computada. El tomógrafo hace cortes bidimensionales, planos, de determinadas partes de su cuerpo y luego, las junta todas y forma una imagen tridimensional. Bueno, en lugar de hacerlo con alguna parte interna de su cuerpo, se puede usar la misma tecnología (o equivalente) para lograr ‘pegar’ toda la información y reproducirla/o con su exterior.

Por otro lado, no sé si hace falta que escriba esto, pero por las dudas: si usted es una persona que siempre algunas veces alguna vez ha llevado su teléfono celular o tableta al baño, sepa que podría estar todo filmado. La pregunta sería: ¿a quién podría interesarle? Tiene razón: no tengo respuesta… pero el hecho de que yo no tenga respuesta de a quién podría interesarle ver lo que usted hace o hizo allí, eso no significa que no haya gente a la que sí, por razones que ignoro, podría haber gente a la que sí le interese: usted sabrá. Y una vez más, podría estar sucediendo… en vivo… ¡en lo que se llama streaming video! Pero, qué se yo, ¿a quién podría interesarle mirarla/o a usted dentro del baño… y encima… en tiempo real!

Aunque no lo escribí todavía, usted sabe que varias veces tuvo que autorizar en distintas aplicaciones el acceso a sus contactos, mensajes, e-mails, fotos, videos, y cualquier otro tipo de información que estuviera almacenada en su teléfono. Como sugiere el autor de la nota más impresionante que leí al respecto y cuyo resumen escribí más arriba (Felix Krause), si quiere intentar protegerse al menos parcialmente, tape las cámaras con cinta aisladora (como la que usan los electricistas) o algo equivalente. Niegue acceso a cualquier base de datos que usted tenga. No creo que sirva para garantizar que se transformará en inexpugnable, pero es mejor que nada.

Por otro lado, como el propio Krause sugiere, instale algún ícono en la pantalla de su teléfono, de manera tal que le indique si alguna de sus dos cámaras están en uso. Si no es usted, ya sabrá por qué.

Si usted habla inglés (o puede conseguir una traducción), el informe que Krause le presentó a Apple está acá: https://openradar.appspot.com/radar?id=5007947352506368. Por otro lado, si usted utiliza este link (https://github.com/KrauseFx/watch.user) (yo no lo hice, pero sé de gente que lo usó), hay formas de sacarse fotos uno mismo creyendo que lo hace en soledad, y descubrir ‘casi’ inmediatamente que ya están ‘posteadas’ en la nube. Esa parte se la dejo como ‘tarea para el hogar’.

Hay otro sitio (https://github.com/KrauseFx/user.activity) en donde la pregunta que tratan de contestar es esta: “¿qué es lo que está haciendo el usuario?”. Por las dudas… el usuario viene a ser… ¡usted!

Algunas observaciones antes de terminar.

1) Hay un video extraordinario (https://www.youtube.com/watch?v=NpN9NzO4Mo8) publicado el 13 de diciembre del año 2016. El video lleva 21 minutos y 29 segundos (es corto como película, es largo como video). Lo filmó un director holandés, muy joven: Anthony van der Meer, quien además de haber producido, editado y filmado el video, es muy versado en cuestiones de tecnología de telefonía celular.

Usted sabe que su teléfono tiene una aplicación que le permitiría (en teoría) rastrearlo, si es que alguien se lo robara (o si lo perdiera, para no ser tan dramático). Lo que hizo van der Meer, es casi invitar a alguien para que le robara su teléfono celular, al que había preparado especialmente para rastrearlo y ver qué sucedía. Por supuesto, se trata de un caso particular del que es imposible extrapolar nada serio. Sin embargo… lo que más me interesó es compartir con usted lo que es posible que suceda. Los teléfonos celulares no solo se roban para desarmarlos y luego vender las partes (que sería el equivalente de lo que sucedía –o aún sucede— con los autos). No. Eso también, pero la parte más importante está en otro lugar.

2) Usted debe recordar a Edward Snowden. Creo que todavía está en Rusia después de haber denunciado lo que hacía una agencia del gobierno norteamericano espiando a sus propios ciudadanos. Snowden denunció la existencia de un programa que se llama Optic Nerves (algo así como ‘Nervios Opticos’) que permitía (o permite) recoger fotos de los usuarios de Yahoo cada cinco minutos. De los videos que el cliente tenía con alguna otra persona, Optic Nerves se guardaba algunas fotos de esa interacción. De acuerdo con lo que informó el diario The Guardian, en Inglaterra (ya que tanto Gran Bretaña como Estados Unidos comparten –al menos es lo que dicen públicamente— sus bases de datos), decía, entre un tres y un 11 por ciento de esas imágenes, correspondían a fotos de ‘undesirable nudity’ (‘desnudez indeseable’).

3) Mucho se ha discutido sobre las ‘entradas por la puerta de atrás’ que todos los gobiernos se reservan sobre los teléfonos celulares. Están incorporadas directamente a nuestros aparatos ante nuestra ignorancia supina (al menos, de la mayoría de nosotros). Las agencias que tienen acceso a esas entradas, pueden incorporarse (sin que usted lo advierta) a sus conversaciones telefónicas, videos, mensajes, fotos, etc, etc.

4) Por último, y aunque parezca una estupidez, ¡no le de su contraseña a nadie que se la pida, ni siquiera cuando se la piden en forma amable y usted cree que proviene de la compañía que le ofrece el servicio! Esa respuesta tiene que ser taxativa: siempre… ¡no! Ninguna compañía pide las contraseñas, por lo tanto, si alguien se la pide, créame… quiere algo más, pero no se lo puede decir.

Final: llegó el momento de otorgarle –como corresponde— todo el crédito de este artículo al periodista inglés Dylan Curran [1]. Su publicación fue la que me permitió acceder a todo lo que escribí acá arriba, videos incluidos. Y como dice él: “It’s only paranoia, until it’s too late”. Es decir, ‘Es solo paranoia, hasta que es demasiado tarde’. La idea suya es exactamente la misma que la mía: advertir, señalar, invitarla/o a pensar, a tomar decisiones por su cuenta y a ‘repensar’ cada vez que interactúa con su teléfono.

Hace más de 50 años, en la Argentina se reproducía una serie en blanco y negro protagonizada por Raymond Burr: Perry Mason. El fiscal, después de interrogar a cada testigo, mientras iba caminando hacia su asiento, miraba a la cara al abogado defensor y decía: ¡Su turno. Mr. Mason!

[1] https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/apr/06/phone-camera-microphone-spying?utm_source=pocket&utm_medium=email&utm_campaign=pockethits

“La internacionalización en un clic” — empresaexterior │Noticias del comercio exterior y negocio internacional. España

Fuente original: “La internacionalización en un clic” — empresaexterior │Noticias del comercio exterior y negocio internacional. España

Nahjla Isaacs Pérez
Martes, 29 de mayo de 2018
Internet ha supuesto una revolución para la economía y para las exportaciones.

La transformación digital ha dejado de ser un tema del futuro para convertirse en un elemento del presente y en el actual ecosistema digital las empresas.

La transformación digital ha dejado de ser un tema del futuro para convertirse en un elemento del presente y en el actual ecosistema digital las empresas, especialmente las pequeñas y medianas deben afrontar de forma proactiva la digitalización o arriesgarse a desaparecer.

Internet ha supuesto una revolución para la economía en general y para las exportaciones en particular, sí antes, llegar a potenciales clientes de distintas partes del mundo requería presencia física en el mercado de destino, ahora con una estrategia adecuada se pueden cerrar ventas con tan sólo un clic.

En España el ecommerce se ha incrementado, en el tercer trimestre de 2017 superó los 7.700 millones de euros, un 26% más que el año anterior según los últimos datos de comercio electrónico de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Entra en juego la omnicanalidad, la posibilidad de llegar al cliente de distintas formas, de equilibrar estrategias, de hacerlas converger y surge entre las empresas la necesidad de adaptar y transformar sus procesos a fin de que sus modelos de negocio puedan aprovechar las oportunidades que representa la tecnología, una realidad analizada por especialistas y representantes de instituciones públicas y privadas que impulsan a las empresas a dar el salto online y que lo definen como un salto hacia la supervivencia.

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