Archivo de la categoría: Software

Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

Fuente original: Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

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Roberto Samar y Javier Cantarini explican cómo Facebook y Google segmentan las opiniones que se ven en los muros y en las búsquedas de acuerdo con la ideología del titular de las cuentas. Los riesgos de un mundo de guetos.

Hace tiempo que en tu cuenta de Facebook no aparece ninguna publicación de contactos con los que supiste compartir algún tramo de tu vida. Entonces lo buscas por su nombre y te das cuenta que sus publicaciones distan mucho de tus ideas y gustos. Un fuerte impulso por ver que apoya todas las expresiones que de alguna manera crees que son perjudiciales para la sociedad te hace dar gracias a la red social más consumida en Argentina por haberlo ocultado.

Pero si hacemos el ejercicio de ver más allá de nuestras narices y gustos podemos darnos cuenta que nos vamos construyendo un cerco social y comunicacional. O que, en verdad, nos construye el algoritmo que usa Facebook de acuerdo a nuestros clics.

Un cerco que también se fortalece con los servicios de noticias a los que estamos suscriptos que dirigen la información de acuerdos a nuestras preferencias. Si simpatizas con Cambiemos te llegará una catarata de noticias vinculadas al discurso de la mano dura o de estigmatización de la pobreza, pero seguramente no te enteres del aumento de la violencia institucional que denuncia la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional.

Una situación similar se da en la industria del entretenimiento como Netflix que te satura con un contenido siempre idéntico, dificultando que puedas encontrar títulos alternativos que pueden poner en tensión tu mirada motivando así el ejercicio del pensamiento crítico. O el buscador de internet más utilizado, Google, que desde 2009 arroja distintos resultados a pesar que las personas busquen la misma palabra.

El integrante de MoveOn, Eli Pariser, ejemplifica en su texto el Filtro Burbuja que, con la personalización de Google, “la consulta ‘células madre’ puede producir resultados diametralmente opuestos en el caso de que los usuarios sean científicos que apoyen la investigación o activistas que se opongan. En otras palabras, ya no existe un Google estándar”.

En los consumos culturales y de noticias, siempre existió lo que se denominó una “exposición selectiva”. Es decir, que tendemos a exponernos a contenidos que nos son afines. La particularidad del momento actual, es que los discursos y contenidos que no coinciden con nuestros puntos de vista se nos vuelven invisibles por los filtros que producen las nuevas tecnologías.

Pariser afirma que “la nueva generación de filtros de internet observa las cosas que parecen gustarte”. Y que de esta manera “tu pantalla de ordenador es cada vez más una especie de espejo unidireccional que refleja tus propios intereses, mientras los analistas de los algoritmos observan todo lo que clicas”. En un mundo globalizado y en el que internet y las redes sociales se presentaron como la democratización de la información a gran escala ¿Qué sentido tiene que los mismos contenidos circulen entre las mismas personas?

“La era de una conexión cívica con la que tanto soñaba no ha llegado. La democracia precisa de ciudadanos que vean las cosas desde el punto de vista de otros, pero en vez de eso cada vez estamos más encerrados en nuestras burbujas”, sintetiza Parisir.

Todo hace pensar que estas nuevas estructuras comunicacionales podrían profundizar las grietas ideológicas. Ahora, el desafío que se nos presenta es construir puentes, espacios de diálogo que tal vez incomoden, pero que sí puedan poner en tensión esas burbujas, especialmente a las que sostienen y alimentan discursos anti-políticos, machistas, xenófobos y estigmatizantes que nos retrotraen a los momentos más oscuros y tristes de nuestra historia.

Roberto Samar es especialista en Comunicación y culturas UNCO. Docente de la UNRN

Javier Cantarini es Periodista. Integrante de la RED PAR. Diplomado en Comunicación con Perspectiva de Género y Derechos Humanos.

No hay una conspiración para estudiar cómo eras hace diez años: ya lo sabían – Nec Otium – Diario La Información

Fuente original: No hay una conspiración para estudiar cómo eras hace diez años: ya lo sabían – Nec Otium – Diario La Informacion

Como siempre, recomiendo leer el artículo en su sitio original.

El reto #10yearschallenge ha plagado internet de fotos tal como eramos hace una década. ¿Es una estrategia para tener más datos de los usuarios?

Nuevos aires para los WikiLeaks | Página12

Fuente original: Nuevos aires para los WikiLeaks | El nuevo editor d… | Página12

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El nuevo editor del sitio de megafiltraciones denuncia la persecución de Assange e impacta con nuevas publicaciones
Ante las restricciones que le impuso la embajada ecuatoriana, donde se encuentra asilado, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, nombró en septiembre al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe.

Tic toc tic toc. Pasan las horas los días los meses los años y la vista no cambia: abajo la calle, enfrente un gran edificio de ladrillos rojos expuestos. Una pared roja con agujeros de vidrio en el coqueto barrio londinense de Knightsbridge. Desde de su ventana de planta baja Julian Assange no alcanza a ver el cielo. Sólo ladrillos que nunca cambian de lugar. Cada tanto pispea por si los ladrillos se han movido, jugando con su mente para combatir la monotonía. Pero todo sigue igual. Hace más de seis años que el fundador del icónico sitio de megafiltraciones, WikiLeaks, vive en los confines de la embajada ecuatoriana de la capital británica, encerrado en dos cuartos chicos, una despensa, un bañito y un comedor.

No le gusta quedarse mucho tiempo mirando la ventana. Tiene miedo que le acierte un francotirador. Colecciona amenazas de muerte por internet y se las toma en serio. La embajada tiene un balcón. Lo ha usado pero apenas, siempre bajo estrictas medidas de seguridad, ya sea para hacer un anuncio importante o para mostrarse con alguna figura. Fueron las únicas veces que sintió el aire fresco en la cara y que pudo ver la luz del sol. En las fotos de balcón se le ven las mejillas rosadas y los ojos chiquitos.

Su situación es delicada en varios frentes. Necesita ir urgente al dentista para que le saque una muela que se le quebró hace más de dos años. Tiene un brazo que no puede levantar mas allá de su cintura y que ningún médico revisó a fondo, ya sea con una resonancia magnética o con una ecografía. Está pálido y flaco por la condiciones de su encierro, ni hablar de sus batallas en todos los frentes imaginables, necesita asistencia psicológica. También tiene a su cargo el cuidado e higiene de un gato, con el que comparte espacios, decisión de la que probablemente hoy se arrepiente, por más que su “Embassy Cat” tenga miles de followers en Twitter.

Sin embargo, las autoridades británicas no le permiten visitar a una clínica para una extracción de muela o para una resonancia de hombro, ni le permiten caminar una hora por día en un patio interno adyacente a la embajada, tal como han pedido los abogados del editor australiano para evitar que su salud no se siga deteriorando. Para la justicia británica Assange es un prófugo que violó su libertad condicional, ya que no reconocen el asilo que le dio Ecuador. Assange, que vivía en un régimen de libertad vigilada debido a un pedido de captura de Suecia, solicitó asilo después de que la corte suprema británica fallara 3-2 en su contra y le ordenara entregarse a las autoridades.

Hoy día Assange no tiene más problemas con la justicia sueca. Durante años una fiscal pidió su detención para ser investigado por un presunto delito sexual, pero el caso fue archivado en mayo de 2017 sin que mediara una acusación formal. Más allá de esa circunstancia, ni bien Assange salga de la embajada será arrestado por la justicia británica. En ese país evadir a la justicia no es un crimen demasiado pesado. Tiene hasta un año de castigo y casi siempre se paga con multa. El problema para Assange es que al momento de ser detenido quedaría a tiro de extradición de Estados Unidos, donde en Arlington, Virginia, un Gran Jurado ha presentado cargos formales en su contra por las megafiltraciones de 2010 y 2011 de despachos de guerra y cables diplomáticos. La ley de Virginia permite que los cargos formulados por un Gran Jurado permanezcan “sellados” o bajo secreto de sumario hasta que el fiscal los haga públicos, cuestión que generalmente ocurre justo antes de la detención, para no perder el elemento sorpresa. Por lo tanto Assange y sus abogados creen que si cae detenido en Gran Bretaña aunque sea por unas horas sería se pondría en marcha un mecanismo para retenerlo bajo custodia hasta ser enviado a Estados Unidos, donde sería acusado de traición y terrorismo y condenado a varias décadas de prisión.

Desde el punto de vista político la situación de Assange también es harto complicada. Si bien obtuvo un gran triunfo diplomático tres años atrás cuando un panel de Naciones Unidas dictaminó que él era un preso político de Gran Bretaña y Suecia, su situación no mejoró, sino más bien lo contrario. Al año siguiente Lenin Moreno reemplazó a Rafael Correa en la presidencia de Ecuador y Assange perdió el apoyo del gobierno ecuatoriano. Antes había perdido a su principal apoyo a nivel global, la Unasur de los líderes progresistas que entonces gobernaban la región. En una de sus primeras declaraciones Moreno dijo que Assange era un estorbo y que debía entregarse a los ingleses. La relación con la Foreign Office británica nunca fue buena. Un eventual ascenso al poder del laborista Corbyn podría destrabar la situación, ya que Corbyn estaría dispuesto a  ofrecer las garantías de no ser extraditado que Assange exige para entregarse. Pero ya van seis años tic tac tic tac y por ahora siguen gobernando los conservadores.

La relación con Estdos Unidos tampoco es buena. Al principio Trump había elogiado a WikiLeaks por las megafiltraciones sobre Hillary Clinton que lo ayudaron a vencer a su rival demócrata en las presidenciales del 2016. Pero todo cambió cuando WikiLeaks siguió publicando secretos de la CIA de Trump en dos megafiltraciones llamadas Vault 7 y Vault 8. Ahí el residente de la Casa Blanca, con los halcones revoloteando, cambió de canción y le ordenó públicamente a su entonces fiscal general, Jeff Sessions, que acelere las causa contra Assange y WikiLeaks.

La situación de Assange empeoró aún más a mediados del año pasado cuando a través de Twitter apoyó al independentismo catalán, al que llamó a perfeccionar sus redes informáticas. Los consejos públicos de Assange provocaron la reacción de varios países de la Unión Europea con problemas de separatismos varios, que se sumaron a la larga lista de enemigos de WikiLeaks. Esa lista, con el Pentágono y el Departamento de Estado a la cabeza, también se había el enojo de Rusia al sumar publicar los Emails de Bashir Al Assad con funcionarios rusos en 2017 y sobre todo el año pasado, cuando sumó un capítulo con firmas rusas a su famoso archivo de “Spy Files” dedicado a los agentes y equipos de espionaje en venta a través de contratistas privados. De China ni hablar, WikiLeaks.com está prohibida desde hace años por viejas revelaciones.

En medio de ese frágil tablero, con pocos apoyos y muchos frentes abiertos, los tuits sobre Cataluña gatillaron una reacción en cadena. Ante las quejas europeas la embajada ecuatoriana, bajo estrictas órdenes de Quito, tomó medidas drásticas. Le prohibió a Assange recibir visitas salvo sus abogados, le prohibió hacer declaraciones públicas sobre países “amigos” de Ecuador (o sea, prácticamente todos) y le cortó el acceso a internet. Hasta obligó a sus abogados a dejar los celulares en la puerta de la embajada.

Ante semejante emergencia Assange también tomó medidas drásticas y en septiembre del año pasado nombró al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe de WikiLeaks.

Desde entonces no es mucho lo que ha cambiado. Assange sigue en un limbo jurídico y político mientras su salud se deteriora y sus anfitriones parecen perder la paciencia. Y WikiLeaks bajo Hrafnssn sigue publicando documentos secretos con impacto global. La última filtración, del martes pasado, revela comunicaciones secretas entre el Papa Francisco, un arzobispo y los principales líderes de la Orden de Malta, una de las instituciones más antiguas e influyentes de la Iglesia Católica. Los textos muestran que Francisco pidió que desplacen a un alto funcionario de la orden por repartir preservativos en Africa. [*]

El mes pasado, también bajo la edición general de Hrafnsnn, WikiLeaks publicó las ubicaciones en la nube de los servidores que utiliza para guardar datos la empresa Amazon, que además de vender libros online es contratista del Pentágono. Ya en octubre el periodista islandés había debutado como editor general de WikiLeaks con un documento secreto de un abitraje por una venta de armas de Francia a Emiratos Arabes.

Hrafnssn había sido vocero de WikiLeaks desde el 2010. Durante ese período fue la cara pública de la publicación, una especie de embajador intinerante y portavoz del sitio de publicaciones, participando en diversos programas y congresos de periodismo, libertad de expresión y ciberdemocracia en distintos foros académicos, sociales y políticos por todo el mundo. Es uno de los poquísimos miembros de WikiLeaks que figuran como tales con nombre y apellido. De larga y reconocida trayectoria, antes de su trabajo con Assange, la Unión Nacional de Periodistas de su país lo había nombrado tres veces Periodista del Año por diversas investigaciones en su programa de tevé “Kompás”. Su primer trabajo para WikiLeaks fue completar la investigación y editar en el 2010 el famoso video “Asesinato Colateral” que muestra, con un audio escalofriante de los verdugos, cómo un helicóptero artillado estadounidense ametralla a un fotógrafo de Reuters y luego a un grupo de personas que intenta asistirlo en Baghdad, en julio del 2007.

Hrafnssn es flaco, alto, rubio ceniza, ojos celeste hielo, sonrisa afable, voz fuerte y clara, amistoso pero impenetrable. Al teléfono desde Reykiavik, mientras espera que la situación de Assange se resuelva en cualquier momento, cuenta las últimas novedades.

–¿Cómo está Assange?     

–No está bien. Tantos años de encierro le están pasando factura. Su salud está peor, necesita atención médica urgente. Es absolutamente vergonzoso que el gobierno británico le niegue un salvoconducto y no reconzca su condición de asilado.

–¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

–Hace un mes. Ahora han relajado la situación y se le permite recibir algunas visitas. También le han devuelto el acceso a Internet, pero sus condiciones de vida siguen siendo muy restrictivas. El embajador debe aprobar cada contacto y sé que muchos pedidos han sido denegados. Además lo vigilan las 24 horas.

–¿Cómo fue que usted asumido la dirección de WikiLeaks?

–Fue en esa época en que no tenía acceso a visitas o a Internet. Me pidió que asuma este rol porque tenía demasiados problemas. Nosotros venimos trabajando juntos desde el 2009 y no tuve problemas en decirle que sí. En este momento Julian está ocupado con su procesamiento en Virgina, que incluye miles de documentos y el testimonio de decenas de personas. Es un procesamiento absurdo porque tengo entendido que abarca las publicaciones del 2010 y el 2011. Esas filtraciones fueron compartidas y divulgas por decenas de medios de comunicación del mundo, incluyendo el suyo. Me da intriga saber qué va a hacer el Gran Jurado con los medios y periodistas que colaboraron con WikiLeaks.

–¿No le parece irónico que Assange, para muchos un ícono de la libertad de expresión, es quizás hoy la persona con menos libertad de expresión del mundo?

–Sí, es una ironía muy oscura. Lo que más me duele es que los periodistas no ven o no parece importarles la gravedad de la situación. Es una gran tragedia para toda la sociedad que un periodista esté encerrado por hacer su trabajo, que es revelar verdades y exponer la malicia de alguna gente.

–¿Cómo es WikiLeaks bajo su dirección editorial?

–Seguimos el mismo camino y no habrá cambios dramáticos. El modelo es muy simple, funciona muy bien y no es fácil cerrarlo (se refiere al sistema de recolección de datos que no puede ser rastreado y a la red de servidores espejo repartidos por el mundo para resistir ataques cibernéticos). Podrá haber ajustes menores porque Julian y yo tenemos personalidades distintas, pero en lo editorial mantenemos la misma estrategia y esperamos seguir publicando información útil.

Y mientras tanto, en la embajada, el tiempo no para de pasar, demasiado rápido, como escurriéndose de las manos. Pasan los presidentes, las filtraciones, las intrigas diplomáticas y las causas judiciales. Las noches de desvelo online con los cyberpunks, las interminables reuniones con los abogados. Las visitas de Pamela Anderson y las de su papá. Todo pasa delante de los ojos de como si fuera una película interminable. Por eso cada tanto mira por la ventana. Los ladrillos no cambian. Siguen ahí.

sodonnell@pagina12.com.ar

[*] Sobre este tema en particular, y como se puede leer en los comentarios del artículo, una persona escribe que “Con respecto al caso que se menciona del Vaticano, hay un error. El Papa forzó la renuncia del Gran Maestre de la Orden de Malta, ya que éste forzó la dimisión de su segundo, el Gran Comandante, por organizar la campaña de repartir preservativos en África. De esa manera, Francisco consintió la campaña y el gran Comandante quedó a cargo, pasando a ser Gran Maestre.”

Plataforma Solid

En octubre del 2018 Tim Berners-Lee, el creador de la Web, hizo otro aporte a la comunidad de Internet. Ese aporte se llama Solid. Básicamente y explicado a las apuradas, la propuesta es separar los datos de las aplicaciones, dando al usuario la decisión de elegir dónde quiere que sus datos se almacenen y quiénes acceden a ellos. Asimismo, si alguna aplicación lo bloquea, no bloquea sus datos, que se pueden seguir usando desde otra aplicación.
No tuve más noticias de esto desde entonces, pero la idea promete.

¿Qué es Solid?
Solid es un nuevo y emocionante proyecto dirigido por el Prof. Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web, que tiene lugar en el MIT. El objetivo del proyecto es cambiar radicalmente la forma en que funcionan las aplicaciones web en la actualidad, lo que se traduce en una verdadera propiedad de los datos y en una mayor privacidad.

¿Qué ofrece Solid?
Sólido (derivado de “datos sociales vinculados”) es un conjunto propuesto de convenciones y herramientas para crear aplicaciones sociales descentralizadas basadas en principios de Datos vinculados. Solid es modular y extensible y se basa tanto como sea posible en los estándares y protocolos existentes de W3C.

De un vistazo, esto es lo que ofrece Solid…

Verdadera propiedad de los datos:
Los usuarios deben tener la libertad de elegir dónde residen sus datos y quién puede acceder a ellos. Al desacoplar el contenido de la aplicación, los usuarios ahora pueden hacerlo.

Diseño modular:
Debido a que las aplicaciones están desconectadas de los datos que producen, los usuarios podrán evitar el bloqueo del proveedor, cambiando sin problemas entre las aplicaciones y los servidores de almacenamiento de datos personales, sin perder ningún dato o conexión social.

Reutilizando datos existentes:
Los desarrolladores podrán innovar fácilmente creando nuevas aplicaciones o mejorando las aplicaciones actuales, mientras reutilizan los datos existentes creados por otras aplicaciones.

¿Qué está pasando ahora?:
El éxito del proyecto Solid ha llevado a nuevos desarrollos interesantes para ayudarlo a obtener una amplia adopción mundial.

Inrupt:
Nos complace observar que una nueva empresa, Inrupt Inc., pondrá su propio esfuerzo en la tecnología de código abierto Solid y en el movimiento Solid.
Inrupt está construyendo un ecosistema comercial para impulsar el éxito de Solid y proteger la integridad de la siguiente fase de la web. Su misión es restaurar la propiedad legítima de los datos a cada usuario de la web y desencadenar una nueva ola de innovación: para desarrolladores, para negocios, para todos.

Lea la carta abierta de Tim a la comunidad sobre Solid and Inrupt.

Sitio de la comunidad de Solid:
El mejor recurso para todas las cosas Solid es ahora el sitio de la comunidad Solid, con el apoyo de Inrupt.
Allí encontrará actualizaciones regulares de la comunidad, una gran cantidad de recursos y documentación para desarrolladores, e información general sobre cómo funciona Solid.
https://solid.mit.edu/

Alonso Maturana, el filósofo que revolucionó la web del Museo del Prado

Fuente original: Alonso Maturana, el filósofo que revolucionó la web del Museo del Prado

26/11/2018

Carlos Barrio

Empresario y filósofo, Ricardo Alonso Maturana es el promotor y director de Gnoss, una empresa que pretende integrar inteligencia humana y tecnológica en un nuevo programa de inteligencia artificial. Entre sus clientes figura el bicentenario Museo del Prado.
Desde Logroño, donde tienen la sede, han creado una plataforma de desarrollo para construir y explotar grafos de conocimiento –nodos de millones de datos entrelazados-. Y también servicios asociados de procesamiento y comprensión del lenguaje natural que sirven de apoyo a decenas de empresas.
Baste el ejemplo de cómo han desarrollado el motor tecnológico que hay detrás de la web del Prado, un proyecto del Área de Desarrollo Digital del Museo, para entender el potencial de futuro que tienen los grafos de conocimiento, que en su presentación para las personas adoptan la forma de web semántica o web de datos enlazados.

Los grafos de conocimiento son la “mente” de nuestros sistemas.

Tim Berners-Lee, el padre de internet, ya acuñó el término web semántica en 2001. Gnoss es el mayor promotor de este tipo de red en España. ¿Cómo ha cambiado el concepto en estos años?
Tim Berners-Lee la definió como una extensión de la web que proporcionaba una solución a limitaciones relativas al formato, integración y recuperación de la información. Las tecnologías semánticas son en la actualidad un componente clave del programa de inteligencia artificial. Hoy en día, la web semántica, que es la que ofrece Google, es una reformulación de la “www” en forma de grafo de conocimiento, que es la condición para desarrollar explotaciones inteligentes de la misma. La idea esencial es que las tecnologías semánticas y de representación del conocimiento son ya, pero lo serán aún más, el intérprete de la inteligencia artificial.
– ¿Algo así como el nexo necesario entre el hombre y la máquina?
Para nosotros es evidente que una persona es Juan o Luisa. A partir de ahí atribuimos a cada cual lo que le corresponda. Por ejemplo, que Juan trabaja en el Ministerio de Educación o que Luisa es más alta que Juan. La condición para construir inteligencia artificial es que nuestros sistemas sean capaces de reconocer esas mismas entidades y relacionarlas. Con la clase de cálculo adecuada, en este caso la llamada lógica de predicados de primer orden, los ordenadores son capaces de enlazar cualquier entidad con una enorme cantidad de entidades y de descubrir relaciones que para nosotros hubieran sido imposibles de descubrir. Un grafo de conocimiento se puede definir como ese artefacto que condensa entidades y relaciones. Metafóricamente hablando, podríamos considerarlo como la “mente” de nuestros sistemas.

“Queremos que cada cual construya su propio Prado”

– ¿Cómo ha aplicado estos avances en la nueva web del Museo del Prado?
En el proyecto del Prado construimos un grafo de conocimiento capaz de enlazar el conjunto de informaciones que produce el museo: autores, obras, entradas de la enciclopedia, exposiciones… El objetivo era hacer que la web del museo funcionara como un espacio de conversación y no de simple publicación. Queríamos que cada cual pudiera construir su propio Prado, ya sea este el de las ninfas, las rosas antiguas, los instrumentos musicales, la caza o el retrato real ecuestre. El Prado puede responder a quien pregunte por “cuadros de la escuela española del siglo XVII que contienen dragones”, y a cualquier otra por el estilo que quepa imaginar.
– ¿Se puede entender como una web que se retroalimenta?
El proyecto ha integrado en un grafo interrogable al conjunto de los activos de conocimiento de la institución. Ahora, cualquier contenido que genera el Prado se incorpora al grafo, ampliándolo y enriqueciéndolo. Cuando el proyecto fue lanzado en diciembre de 2015, se pusieron a disposición del público 10.000 obras. Hoy pueden visitarse más de 16.000. El objetivo es que estén en la web las más de 27.000 que componen la colección, enlazadas entre sí, pero en el futuro también con información proveniente de terceras fuentes.

“Un nuevo modelo de museografía digital”

– ¿Vamos hacia una nueva manera de entender los museos?
En el Prado, ahora podemos buscar por autores, temas, técnicas, épocas, elementos que forman parte de las obras… y también por cualquier combinación de cualquiera de esas cosas a la vez. La idea era hacer accesible todo el contenido del museo a todo el mundo de un modo sencillo y adecuado a los intereses del usuario. Creemos que el proyecto ha supuesto un nuevo modelo de museografía digital, consiguiendo trasladar y extender a la web el conocimiento acumulado por el museo en sus 200 años de vida. Aparte de la gran aceptación del público, la web del Prado obtuvo dos premios Webby, algo así como los Óscar de internet, en 2016. Un gran logro que a nosotros, como parte del proyecto, nos llena de satisfacción.
– ¿Qué otros museos en el mundo están en la vanguardia en lo que a innovación tecnológica se refiere?
Hay algunos museos que están representando semánticamente sus datos, pero no los están utilizando, como el Prado, para construir la experiencia del museo en la red. Esto marca una gran diferencia. El British Museum o el Smithsonian están trabajando en la representación semántica de sus contenidos. Para nosotros, el proyecto del Rijks Museum supuso una enorme inspiración y también el trabajo de instituciones como la Getty Foundation.

“El Prado digital es pura actualidad”

– ¿Sale muy cara la transición tecnológica-digital en el campo de la cultura?
La cultura busca, por defecto, trascender, especialmente en el tiempo. Así que los proyectos tecnológicos a largo plazo deberían ser algo inherente a la divulgación cultural. Cuando presentamos el proyecto del Prado, dijimos que su ejecución tenía que ver con la actualidad del museo, si entendemos como actual lo que permanece. Todas las instituciones de la memoria luchan por permanecer y, en este sentido, El Prado en la Web, ese Prado digital ubicuo y abierto las 24 horas, representa uno de los modos de la actualidad del Prado. Visto así, el coste es relativo, tirando a bajo, ya que utilizando la tecnología de un modo adecuado los beneficios a medio y largo plazo para todos superan siempre con creces cualquier tipo de inversión.

“No creo que el rencoroso HAL llegue a existir”

– ¿Qué peligros puede acarrear dotar de tanta capacidad a la inteligencia artificial?
Puede que sintamos que estamos abriendo la caja de Pandora, pero lo fundamental es que seamos capaces de pensar bien colectivamente y de utilizar la inteligencia artificial de un modo adecuado. No olvidemos que son las personas las que dotan de intención al uso de la tecnología. No existe HAL, el rencoroso ordenador de “2001, una odisea en el espacio”, ni probablemente vaya a existir con ese grado de autonomía e intencionalidad. Pero si disponemos de información de calidad y de las intenciones adecuadas, podremos tomar mejores decisiones y, en consecuencia, podremos dedicarnos a lo realmente relevante para las personas, que son las relaciones con otras personas, de un modo más útil y efectivo.

“Hay una fiebre del dato como hubo la fiebre del oro”

– ¿Se acerca la web semántica a ciertos postulados ya intuidos por Borges?
Borges tiene un cuento que lo expresa muy bien: “Del rigor en la Ciencia”. Cuenta la historia de la evolución de la cartografía en un cierto imperio, donde el empeño de los cartógrafos era hacer mapas cada vez más minuciosos y precisos. Con el tiempo, los mapas ocupaban cada vez más espacio hasta el punto de que, finalmente, los cartógrafos “levantaron un Mapa del Imperio que tenía el tamaño del Imperio”. Es un cuento tan corto, 10 líneas, que da miedo. Pero es una excelente metáfora del apetito desmesurado por acumular e interpretar datos. Podríamos decir que hay una fiebre del dato, como la hubo del oro en otras épocas.
– ¿Tantos datos acumulados no terminarán conformando la borgiana Biblioteca de Babel?
Me inclino más por “Funes el memorioso”. Funes dispone de una memoria tan precisa que recordar una hora le lleva una hora. La historia es la misma y supongo que nos dice algo sobre el hecho esencial de que ninguna representación, por muy minuciosa y precisa que sea, puede suplantar a la realidad. Nuestro programa de inteligencia artificial tiene una especie de límite gödeliano, un límite que podemos intuir, pero no demostrar: y es que la espontaneidad y vastedad de la realidad no podrá ser reducida a datos, por mucha capacidad de la que dispongamos. El “factor humano” seguirá siendo la clave a pesar de todo.

“Se están dando movimientos profundos en la tecnología”

– Pero ese “factor humano” no puede ya con la ingente cantidad de datos que se manejan. ¿La idea es que gracias a los datos entrelazados, el expurgo inteligente de la información lo realicen las máquinas?
Esa es la idea. Primero hay que entender cómo hemos ido generando información y datos, en cantidades que se incrementan exponencialmente. La mayor parte de esa información está distribuida en sistemas heterogéneos, pero contienen las mismas entidades, se refieren a las mismas personas, lugares, organizaciones, etc. Es importante darse cuenta de que existe algo así como una tectónica de la tecnología, un conjunto de movimientos muy profundos que, por decirlo de algún modo, van hacia alguna parte.
– ¿Y hacia dónde tienden estos movimientos profundos?
Ahora mismo, a integrar información distribuida y heterogénea y hacerla fácilmente interrogable. Vamos hacia un nuevo ecosistema digital donde los datos entrelazados son capaces de responder a preguntas cada vez más complejas y sofisticadas. Se trata de un esfuerzo enorme, tanto en términos de representación del conocimiento como de cálculo. A ese movimiento tectónico de la tecnología es a lo que nos referimos ahora cuando hablamos de inteligencia artificial.

“Los datos, además de masivos, han de ser inteligentes”

– ¿Puede la web semántica transformar la inteligencia artificial en inteligencia cognitiva?
La cognición humana es mucho más que representación, patrones y cálculo. Sin embargo, es cierto que el corazón de cualquier proyecto inteligente ha de disponer de un núcleo semántico que permita una comunicación e interacción sencilla, “humana”, entre las máquinas y las personas.
– Es decir, ¿una inteligencia no tan artificial?
Hemos descrito Gnoss como una plataforma cognitiva porque emula una serie de funciones cognitivas, como la memoria, el lenguaje o el razonamiento, que son las que están haciendo posible el renovado programa de inteligencia artificial. A eso es a lo que nos dedicamos en Gnoss. Se habla mucho de que los datos son la gasolina de la nueva economía, por eso consideramos que es tan importante hacerlos inteligentes. A la idea de datos masivos -big data-, nosotros añadimos la condición de que sean “inteligentes”, de que cada dato sepa qué es y representa, de que incorpore una interpretación básica de sí mismo: smart data.

Paul Brown: más que una entrevista, una charla

Fuente original: Paul Brown: más que una entrevista, una charla

Como sabéis, hemos iniciado una serie de entrevistas a algunas personas relevantes y también con empresas del sector. Pero esta ha sido especial, ya que, como digo en el título, Paul Brown me propuso cambiar la metodología y hacerla a modo de charla. Finalmente decididos hacerla por Telegram, lo que ciertamente da un feedback que no he tenido la oportunidad de tener con el resto de las entrevistas. Espero que el resultado también te guste…

En cuanto al protagonista, creo que no hacen falta demasiadas presentaciones, pero si aún hay algún despistado por ahí, decir que Paul Brown es uno de los redactores de www.linux.com, es fundador de Linux Spain, y también escribe en su propio sitio Quickfix. Además, si sigues de cerca todo el mega proyecto KDE, seguro que también sabrás que se encarga de comunicaciones como de promociones. ¿Quieres conocer un poco más? Pues continúa leyendo…

LinuxAdictos: ¿Me puedes decir qué te llevó de ser profesor de inglés a Linux? ¿Y cuál fue tu primer contacto con el software libre?

Paul Brown: Claro. Siempre había sido un entusiasta de los ordenadores. Programé un PDP-8 en 1979 y tuve un Commodore 64 en 1982. La otra cosa es que era un pirado de las revistas sobre Linux. Cuando empezaron a salir las revistas sobre Linux allá a finales de los 90, estaba muy intrigado y me las compraba todas. Fue como un virus: Primero me infectó la tecnología, luego la filosofía. Fue una revelación de todo lo malo que le pasaba a la informática.

Cuando un día me encontré explicando a mis alumnos (en inglés) lo que había descubierto en vez de los usos del Present Perfect, me di cuenta de que tenía que cambiar de profesión.

LxA: ¿La máquina de DEC era de alguna empresa para la que trabajabas?

P.B.: Era de una empresa de textiles, pero yo no trabajaba ahí. ¡Sólo tenía 13 años! Estaba en el instituto. Un amigo de mis padres era el instalador y programador de todo el montaje. Había un PDP-8 y un PDP-11. Enormes trastos, con discos duros (externos) del tamaño de una lavadora. El PDP-8 se programaba con un teletipo y podías “almacenar” los programas en cintas de papel. Cómo todo se calentaba mucho, tenían puesto el aire acondicionado todo el tiempo y sólo podías entrar con una bata blanca para que los hilos y polvo de la ropa no afectase a las máquinas. Todo muy de ciencia ficción de la época…

LxA: Muy interesante, no sabía lo de la ropa…

P.B.: El amigo de mis padres decía que exageraban un poco. Pero, teniendo en cuenta que todo el sistema valía millones de pesetas de la época…

LxA: Ahora que hablas de esas máquinas antiguas… No sé si has visto el documental Código Linux, recuerdo que el padre de Linus Torvalds decía que la máquina donde su hijo tuvo su primer contacto con la informática facilitó su aprendizaje por su simplicidad. Ahora quizás son demasiado complejos para entender su funcionamiento. ¿Estás de acuerdo?

P.B.: Sí, pero hay algo más. Conservo un manual del Commodore 64 y en la parte de atrás vienen los planos de toda la electrónica que hay dentro. Los manuales eran muy exhaustivos en todo: explicaban todo el sistema operativo, las aplicaciones y el hardware. Eso se ha perdido. La mayoría de las máquinas que la gente compra, son cajas negras, sin ningún tipo de documentación. Mientras que en los 80 se invitaba a los usuarios a trastear (se les daba los medios para hacerlo), ahora hay empresas que pretenden hacerte creer que es hasta ilegal.

LxA: Totalmente de acuerdo. Por eso proyectos como la Raspberry Pi y Arduino han calado tan bien en el mundo educativo, ¿no? Son mucho más simple, han vuelto a esos tiempos de algún modo y encuentras mucha documentación…

P.B.: Sí, de hecho el Raspberry Pi lo diseñaron ingenieros que trabajaron en los ordenadores personales (los “micros” como se llamaban entonces) de los 80. Se dieron cuenta de que el cerrazón del hardware convirtieron a los ordenadores en casi electrodomésticos.

Había hecho mella en la calidad de los alumnos que se apuntaban a carreras relacionadas con la informática. Es decir, los estudiantes de informática de los 80 y primeros 90 sabían mucho más que los que entran ahora. Y no es porque “todo tiempo pasado fue mejor”, sino porque la industria decidió que cuanto menos supiera el usuario, mejor. Es la idiotización de la informática personal lo que ha llevado a una crisis de talento.

No digo que la democratización y simplificación sean malos, ojo. Pero tiene otro efecto que no se puede ignorar. Lo que sí es malo es ocultar lo que pasa por dentro para el que siente curiosidad.

LxA: Idiotización y desconfianza, más allá de esto que comentas, también en desconfianza en cuanto a seguridad y privacidad. Realmente no sabes qué hace el software, pero tampoco el hardware…

P.B.: Y eso nos llega a cosas como Spectre y Meltdown: bugs y vulnerabilidades que llevan en los sistemas desde los 90 y que gente como Intel conocía pero no convenía divulgar.

LxA: ¿Crees que la Raspi le hubiese faltado una CPU también abierta? En vez de un IP core ARM…

P.B.: Sí, claro. Me irrita bastante que no podamos contar con hardware donde todos los componentes sean abiertos a estas alturas de siglo. Es un tema pendiente que la comunidad tiene que solucionar.

LxA: He estado 15 años investigando sobre microprocesadores y hay proyectos interesantes como OpenSPARC, OpenPOWER, RISC,…

P.B.: Hay varios proyectos ahí… Lo del RISC V parece prometedor, pero, de momento es más un proyecto que otra cosa. Lo de OpenPOWER también estoy un poco al tanto. Agh… No sé hasta qué punto eso es abierto. Supongo que es un paso en esa dirección, pero hasta que no vea todos los diagramas distribuídos bajo una licencia aprobada por la FSF u OSI…

LxA: Cambiando un poco de tercio… ¿Qué tal ves el boom de los videojuegos con soporte para Linux?

P.B.: Jeje… Este es un tema que tiene también su reverso tenebroso. Por un lado, bien. Así todos los que dicen “no me paso por los juegos” dejarán de tener una excusa. Por otro lado, la idea de software libre no es la de crear entornos que faciliten la distribución de software propietario. Es un poco como Android, sí, el kernel es libre, pero nadie confundirá el sistema con un sistema libre.

Uno se pregunta que para eso ¿qué más da que el kernel sea libre o no? Es también como quien argumenta que cuando tendremos Microsoft Office o Photoshop para Linux. MI respuesta a eso es: ‘Por favor, no’. Eso heriría de muerte a proyectos como LibreOffice, o GIMP, o Kirta,…

Pero admito que lo de los juegos es complicado. Puedo entender como generar negocio con software libre ofimático o de diseño, puedes crear documentación, dar clases, apoyo técnico, pero en el caso de los videojuegos libres… ¿Qué otros negocios existen aparte de vender el juego?

LxA: Esto me recuerda a una entrevista que le hicimos a Richard Stallman, donde decía: “Si alguien usa Visual Studio sobre GNU/Linux, es mucho mejor que usar Visual Studio sobre Windows, porque Windows ya no los somete”. Tú también piensas algo parecido de los videojuegos…

P.B.: Sí, pero es un paso incremental mucho más pequeño de lo que la gente piensa. Pero sigue siendo un paso. Jugar a juegos libres sobre plataformas libres… eso sería un claro progreso.

LxA: Y ahora que hemos citado a Microsoft, ¿qué piensas de los últimos movimientos? Como la compra de GitHub, apertura de ciertos proyectos, la distro basada en Linux, contribución con dinero y código para la Linux Foundation, el último movimiento sobre las patentes… Parece bueno, pero cuando ves Linux Sucks 2018, Bryan Lunduke dice algo que da escalofríos, sobre la estrategia de Microsoft de destruir desde dentro: “Embrace, Extend, Extinguish”.

P.B.: Es un poquito más complejo que eso. Microsoft es una gran corporación. Como tal no puede hacer cosas buenas ni malas. Eso es antropomorfizar. Como toda gran empresa, como IBM, Red Hat, o cualquier otra, solo responde antes sus accionistas. Ahora los intereses de Microsoft se alinean (un poco) con los de Linux. Nada más.

De hecho, fíjate que ninguna de esas empresas jamás utiliza el término “free software”, siempre utilizan “open-source”, que no tiene connotaciones morales. Eso es correcto: a las empresas no se les puede atribuir moralidad. Por lo que se deduce que lo de Microsoft loves Linux es puro marketing.

Vamos a ver, no dudo que haya ingenieros en MS que les gusta lo del código abierto, y que son buenos ciudadanos en la comunidad, pero caer en la falacia de que una empresa, más en una del tamaño de Microsoft, puede tener sentimientos o una moralidad, es de ilusos. Ojo, que pienso lo mismo de Red Hat, IBM, Samsung, y los que sea…

Además, si piensas así, nunca te sentirás decepcionado cuando hagan algo con lo que no estás de acuerdo. El razonamiento de su motivación es siempre sencillo: ‘Con eso han conseguido aumentar el valor de sus acciones’. Eso es todo. Es toda justificación que necesitas. Por eso necesitan ser regulados a muerte. De hecho, no creo que ninguna empresa debería permitirse crecer y acumular tanto poder como un Microsoft, Google, Apple, Amazon…

LxA: Sí desgraciadamente los accionistas mandan, he visto muchas empresas cambiar de rumbo incluso a costa de pasar por encima de sus propios empleados o ingenieros solo porque el dinero se mueve a otro sector. Por ejemplo, estoy acordándome del caso de AMD, cuando los accionistas vieron un potencial mercado de dispositivos móviles y de bajo consumo y querían sacrificar rendimiento en pos de reducir el consumo y hubo una estampida de ingenieros de la vieja escuela. Y eso produjo que la empresa se arrodillase frente a Intel hasta la llegada de Zen, cuando han recuperado a un buen puñado de buenos arquitectos. Pero me pregunto qué es primero ¿el huevo o la gallina? Quiero decir, para que esos accionistas muevan ficha debe haber una zanahoria frente a ellos que los incentive a ello… Steve Jobs era un mago en esto, generar una necesidad y luego explotarla…

P.B.: Hombre, generar una necesidad es un poco una contradicción de términos, ¿no? No quiero ponerme filosófico, pero tener un iPad no es una necesidad.

LxA: Sí, pero te hacen creer que si no lo tienes no eres “guay”. De hecho son muchos los colegios que quieren que su alumnado trabaje con iPads y no con cualquier tablet, obligando a los padres a hacer un gran desembolso de dinero y todo el resto de cosas que conlleva… Si llevas un tablet Android serás el raro de la clase o incluso no podrás trabajar, esto es simplemente criminal. Además de que si te acostumbras a eso, luego querrás eso… También hay estudios que dicen que el iPhone se ha transformado en uno de los indicadores del nivel económico de la actualidad. Y la gente se mata por tenerlos…

P.B.: … al software libre le vendría bien un poco de ese… er…glamour. Y que la gente pensara que instalarse Arch o Debian es ser el amo. Que lo es…

“La próxima revolución política será por el control de los algoritmos”

Fuente original: “La próxima revolución política será por el control de los algoritmos”

Palabra de dios. Por mandato real. Es la economía, estúpido. La historia ofrece constantemente ejemplos de cómo las personas recurrimos al mito de la autoridad superior para revestir de una supuesta justicia objetiva nuestras decisiones. Para Cathy O’Neil, los algoritmos son el siguiente mito en esa lista.

O’Neil, matemática doctorada en Harvard, posdoctorada en el MIT, fue una de las primeras en señalar que nuestro nuevo emperador también está desnudo. Un algoritmo (o la celebrada Inteligencia Artificial, que “no es más que un término de marketing para nombrar a los algoritmos”) es tan machista, racista o discriminador como aquel que lo diseña. Mal programados, pueden llegar a ser Armas de Destrucción Matemática (Capitán Swing), como detalla en su libro sobre el peligro que representan para la democracia.

Defiende que existe una diferencia entre lo que la gente piensa que es un algoritmo y lo que realmente es un algoritmo. ¿Cuál es?

La gente piensa que un algoritmo es un método para tratar de llegar a una verdad objetiva. Hemos desarrollado una fe ciega en ellos porque pensamos que hay una autoridad científica detrás.

En realidad un algoritmo es algo tonto, básicamente un sistema de perfiles demográficos generado a partir del big data. Averigua si eres un cliente que paga o cuáles son tus posibilidades para comprar una casa en base a pistas que has ido dejando, como cuál es tu clase social, tu riqueza, tu raza o tu etnia.

¿Qué es un arma de destrucción matemática?

Es un algoritmo importante, secreto y destructivo. Injusto para los individuos que evalúa.

Normalmente son un sistema de puntuación. Si tienes una puntuación lo suficientemente elevada se te da una opción, pero si no la consigues se te deniega. Puede ser un puesto de trabajo o la admisión en la universidad, una tarjeta de crédito o una póliza de seguros. El algoritmo te asigna una puntuación de manera secreta, no puedes entenderla, no puedes plantear un recurso. Utiliza un método de decisión injusto.

Sin embargo, no solo es algo injusto para el individuo, sino que normalmente este sistema de decisión es algo destructivo también para la sociedad. Con los algoritmos estamos tratando de trascender el prejuicio humano, estamos tratando de poner en marcha una herramienta científica. Si fracasan, provocan que la sociedad entre un bucle destructivo, porque aumentan la desigualdad progresivamente.

Pero también puede ser algo más preciso. Puede ser un algoritmo para decidir quién accede a la libertad condicional racista, uno que determina qué barrios sufren una mayor presión policial en función de la presencia de minorías…

¿A quién le pedimos cuentas cuando un algoritmo es injusto?

Es una buena pregunta. La semana pasada salió a la luz que luz que Amazon tenía un algoritmo de selección de personal sexista. Cada vez que ocurre algo así, las empresas se muestran sorprendidas, toda la comunidad tecnológica se muestra sorprendida. En realidad es una reacción fingida, hay ejemplos de algoritmos discriminatorios por todas partes.

Si admitieran que los algoritmos son imperfectos y que potencialmente pueden ser racistas o sexistas, ilegales, entonces tendrían que abordar este problema para todos los algoritmos que están utilizando. Si hacen como si nadie supiera nada pueden seguir promulgando esta fe ciega en los algoritmos, que ellos en realidad no tienen, pero que saben que el resto del público tiene.

Por eso escribí el libro, para que la gente deje de estar intimidada por los modelos matemáticos. No hay que abandonar la automatización ni dejar de confiar en los algoritmos, pero sí exigir que rindan cuentas. Sobre todo cuando actúan en un campo en el que no hay una definición clara de qué es “éxito”. Ese es el tipo de algoritmo que me preocupa. Quien controle el algoritmo controla la definición de éxito. Los algoritmos siempre funcionan bien para la gente que los diseña, pero no sabemos si funcionan bien para la gente objetivo de esos algoritmos. Pueden ser tremendamente injustos para ellos.

¿La próxima revolución política será por el control de los algoritmos?

En cierto sentido, sí. Creo que los algoritmos reemplazarán todos los procesos burocráticos humanos porque son más baratos, más fáciles de mantener y mucho más fáciles de controlar. Así que, sí: la cuestión sobre quién tiene el control está relacionada con quién despliega ese algoritmo. Espero que nosotros tengamos un control con rendición de cuentas sobre ellos.

Pero si nos fijamos en un lugar como China, donde  hay sistemas de puntuaciones sociales que son intentos explícitos de controlar a los ciudadanos, no tengo tanta esperanza sobre que los ciudadanos chinos puedan ser los propietarios de esos algoritmos. En estos casos estamos hablando de una distopía, una sociedad de vigilancia en la que el Gobierno controla a los ciudadanos con los algoritmos, como una amenaza real. Es algo que puede pasar.

De momento el poder político no ha hecho mucho por mejorar la transparencia de los algoritmos. 

Sí, es un problema real. Los políticos piensan que desde su posición tendrán en su mano controlar los algoritmos, así que no quieren renunciar a este poder, aunque sea malo para la democracia.

Es una consideración muy seria. Como digo en el libro, Obama fue adorado por la izquierda por su uso del big data para aumentar las donaciones o mejorar la segmentación de mensajes. Pero eso fue un precedente muy peligroso: en las últimas elecciones hemos visto como la campaña de Trump logró suprimir el voto de los afroamericanos gracias a esa misma segmentación de mensajes a través de los algoritmos de Facebook.

Publicó su libro en 2016. ¿Ha cambiado algo desde entonces?

Cuando escribí el libro yo no conocía a nadie preocupado por este tema. Eso sí ha cambiado. Vengo de Barcelona, donde he visto a 300 personas, mayoritariamente jóvenes, preocupadas por este tema. Es un fenómeno emergente a nivel mundial, la gente está empezando a ver el daño, el mal que hay aquí. La mayor parte de este daño algorítmico no se ve, no es visible. Que la gente sea más consciente hace que podamos esperar que haya una demanda para que los algoritmos rindan cuentas. Espero que eso ocurra.

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