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Big Data y periodismo en Latinoamérica (II)

Fuente original: Big Data y periodismo en Latinoamérica (II)

2018-06-20 13:56:02 / web@radiorebelde.icrt.cu / Laura Barrera Jerez

Big data y periodismo en Latinoamérica

Es evidente la marcada influencia de estilos europeos y norteamericanos, en el periodismo de datos latinoamericano, los cuales generalmente se enriquecen con iniciativas regionales.

Además, se destacan experiencias similares del uso del big data en otros sectores: “A partir de la complementación de las economías latinoamericanas, el uso apropiado del big data puede aumentar las interrelaciones y la cohesión en toda la región, sobre todo, por su vinculación a una perspectiva proactiva de la gestión de la comunicación basada en la escucha activa de los públicos”, refiere el Latin American Communication Monitor 2016 – 2017. Tendencias en comunicación estratégica: big data, automatización, engagement, influencers, coaching y competencias.

Organismos regionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) le han dado gran valor a este tópico. Es por ello que desde marzo de 2017 lanzaron el proyecto Big Data: Grandes datos para la economía digital en América Latina y el Caribe, con financiamiento de la Cuenta para el Desarrollo de las Naciones Unidas, y que, según sus propios objetivos, busca mejorar las capacidades nacionales para la medición de la economía digital y el diseño de políticas basadas en evidencia, a través del big data y su combinación con estadísticas tradicionales.

Big data y periodismo en Latinoamérica

A pesar de tales avances y perspectivas en sectores como el económico, las conclusiones del LCM 2016-2017 plantearon que en el área de la investigación académica en relaciones públicas y gestión de la comunicación apenas se ha comenzado a reconocer la importancia y potencial del big data, pese al salto cualitativo que supone para la profesión. Debido a esto, Latinoamérica presenta un ligero retraso en comparación con otras regiones y casi la mitad de los profesionales encuestados aseguró que les faltan habilidades analíticas para manejar el big data (45,1%) y tiempo para estudiarlo o analizarlo (35,9%).

Big data y periodismo en Latinoamérica
Presentación que formó parte de la conferencia impartida recientemente por la profesora Beatriz Pérez Alonso a periodistas del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Por ello se plantea que en los medios de comunicación, figuras como los intermediarios de datos, desarrolladores de software, investigadores o periodistas deben manejar habilidades que les permitan integrar conocimientos.

Hoy se concibe al periodismo de datos como una evolución del periodismo de precisión, cuya práctica, a su vez, se forjó del periodismo de investigación.

“El periodismo de datos también supone una nueva forma de contar historias, una nueva narrativa visual que combina la visualización de los datos, pero que también deja abierta la construcción de una narración propia del lector, lo que remite de nuevo a lo hipertextual, la web y la web semántica”, diría el doctor Adolfo Antón Bravo.

Héroe o traidor, el hacker delator de Manning | Página12

Fuente original: Héroe o traidor, el hacker delator de Manning | Mur… | Página12

Murió Adrián Lamo, el personaje menos conocido detrás de la megafiltración de Estados Unidos.
El analista y soldado Manning sustrajo documentos secretos y se los entregó a Assange, detenido y condenado en EE.UU. Lamo, “el hacker sin domicilio”, fue quien lo denunció. Murió sin saber si había sido un traidor o un patriota.
Hoy Chelsea Manning está libre, cambió de sexo y de nombre. Adrián Lamo había delatado al entonces analista. 

PáginaI12 En Francia
Desde París

El destino reparte recompensas o sanciones con la inconstancia de un árbitro de fútbol. La vida de cada uno de los tres principales protagonistas de la más gigantesca filtración de documentos secretos de Estados Unidos es un espejo distorsionado. El analista y soldado Bradley Manning sustrajo los documentos mientras estaba en misión en Irak y se los entregó a WikiLeaks. Manning fue detenido en 2010, juzgado y condenado a 35 años de cárcel en agosto de 2013 bajo los cargos de violación de la Ley de Espionaje, hurto y fraude informático. En enero de 2017, la administración del ex presidente Barack Obama conmutó su pena y Manning quedó libre. Cambió de sexo y de nombre: libre, ahora se llama Chelsea Elizabeth Manning y aspira a ser candidata al senado norteamericano en las próximas elecciones de noviembre de 2018. Julian Assange, quien difundió los documentos que Manning le había entregado, especialmente el Afghan War Diary y las imágenes de los abusos de las tropas norteamericanas en Irak, sigue refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. El tercero, el hacker norteamericano Adrián Lamo quien denunció a Manning, acaba de morir a los 37 años. Fue el personaje más desconocido de este basto escándalo internacional y, a su manera, el más esencial. Lamo tenía un estilo de vida errante que le valió el apodo de “el hacker sin domicilio fijo”. Hablaba poco y, hasta el final de sus días, nunca supo muy bien si había sido un traidor o un patriota. Cuando estalló el caso, PáginaI12 entró en contacto con él. Primero a través de correos electrónicos y luego en conversaciones siempre extrañas que, sin embargo, fueron despejando las extrañezas de su personalidad y las circunstancias que lo llevaron a delatar a Manning.

Los primeros contactos empezaron en 2010, poco después de que se conociera la identidad de quien había vendido a Manning. Al principio, antes de que las conversaciones se prolongaran por otra vía y sólo cuando él lo decidía, Lamo respondía con apenas un par de palabras. “Sí”, “No”, “sentí que tenía que hacerlo porque había gente en peligro”, “aún tengo muchas dudas”. A veces, sus emails venían con una cita de Shakespeare al final: We shall write to you, As time, and our concernings shall importune”– “Duke” | W.  Shakespeare’s “Measure for Measure”: Act I, Scene I”. En otras ocasiones solía llamar él desde uno de esos “incoming call”. Una vez dijo: “hay cosas que nunca podremos entender”. Las conversaciones duraban poco. Eran, más bien, como un ping pong de monosílabos que, lentamente, iban dibujando una personalidad compleja, por momentos torturada. Lamo había pasado mucho tiempo vagando entre cibercafés y bibliotecas desde donde se conectaba para ejercer su arte del pirateo. Llegó a tener mucha fama en el seno de la comunidad de los hackers cuando logró craquear, entre otros, el portal internet de The New York Times. Tuvo la osadía de meterse en la base de datos del NYT e introducir su nombre como “experto en seguridad nacional e informática”. En 2003 fue arrestado por el FBI y condenado al pago de una multa y a seis meses de arresto domiciliario. Tenía un historial de hackeos imponente: Yahoo!, McDonald’s, Citigroup Microsoft, Bank of America, MCI WorldCom. Su cerebro parecía estar en otro lugar. Era un genio deambulando entre dos vidas, la de su mente y la de su cuerpo. Recorría Estados Unidos sin rumbo determinado. Subía y bajaba de los colectivos sólo por “el placer de la exploración”. No le importaban ni el prestigio, ni la fama, ni el dinero. Hackeaba de día y de noche, dormía en la calle o en lugares abandonados. Adrián Lamo había nacido en 1981, en Boston, Massachusetts. Residió con su familia en muchos lugares distintos de Estados Unidos hasta que, en 1992, su padre lo llevó a Bogotá, Colombia. Permaneció allí dos años y regresaron a los Estados Unidos, donde se instalaron en San Francisco.

2010 fue el año capital de su existencia. El caso WikiLeaks rompió sus esquema de vida y ese mismo año se le diagnóstico el Síndrome de Asperger, una suerte de autismo que traba las relaciones “normales” con el mundo.

¿Cómo se metió en esa trama en principio ajena a sus intereses?. En un mail respondió a esa pregunta: “no siempre lo que hacemos es culpa nuestra. De todo esto, la responsabilidad la tienen primero Assange y luego Manning”. En eso no mentía. En 2010 Chelsea Manning había empezado a contar en las redes que manejaba información ultra confidencial. Lamo entró en contacto con el soldado y éste, que ya estaba en plena crisis de personalidad entre sus dos sexualidades, le reveló que había sustraído miles de documentos secretos del Pentágono, que contaba con un acceso privilegiado a las “redes de seguridad clasificadas”. Lamo y Manning hablaban a través del canal de mensajería encriptada de AOL. Lamo me contó en 2010 que eso le pareció “una locura, un acto de traición que ponía en peligro la seguridad de Estados Unidos y de cientos de personas que, tal vez, vivían encubiertas y que, por culpa de Manning, podían quedar al descubierto”. Según dijo en una conversación telefónica sembrada de silencios y respiraciones profundas, “la decisión que tomé fue muy difícil. Aún no sé… Pero Manning parecía estar muy, muy perturbado, me decía que se sentía solo, sin respaldo, que era una mujer en un cuerpo de hombre. Pero ese tipo que tenía del otro lado del chat era un peligro, un hombre extraviado que carecía por completo de un ideal. Actuaba por malestar personal y no por convicciones. Creo que no era consiente de lo que había hecho”.

Entonces Lamo lo delató. El hacker norteamericano detestaba a Julian Assange y WikiLeaks. En 2011 me confesó su sospecha de que Assange advirtió que Manning era un “tipo trastornado” y se sirvió de ese desequilibrio emocional profundo “para manipularlo y sacarle los documentos”. Para Lamo, Assange abusó del débil para su causa. Adrián Lamo y Chelsea Manning recién se vieron frente a frente en otro episodio cargado también de monosílabos. Lamo acudió al juicio contra el soldado celebrado en la base militar de Fort Meade, Washington. Los interrogatorios fueron incómodos. Al mismo tiempo que mostraron a un Lamo fastidiado y casi ausente, también confirmaron los contenidos de lo que Adrián Lamo había revelado a este diario.

Desde ese entonces, su vida fue un infierno invadido. Las redes sociales lo perseguían, todos lo trataban de “cobarde”, “delator”, y la comunidad de los hackers de la que había sido una eminencia le cerró las puertas. De aquellos diálogos con el hacker persiste un sentido impreciso que va y viene de un lado a otro como un columpio:¿ Lamo fue un héroe o un traidor ?. Ni él lo sabía. Tenía remordimientos por lo que había hecho, pero también le angustiaba pensar en qué hubiese ocurrido si no habría puesto a Manning fuera de circuito. Lamo desapareció un tiempo. Estuvo meses sin responder hasta que, de pronto, de forma intempestiva, reaparecía. Ese interrogante sobre el héroe o el traidor lo obsesionaba por momentos. En una ocasión dijo; “la verdad, sólo busco una forma de paz que antes tenía, una reconciliación”. No era fácil encontrar un lugar cómodo. Era, para algunos, el héroe patriota, para otros, un ser despreciable y masivamente odiado. Ahora ha muerto, muy joven. Hasta el final pensó que Julian Assange tenía la culpa de todo. De los tres, sólo uno realizó sus sueños y resolvió los estragos de su personalidad. Assange está cautivo, Lamo muerto y el ex soldado pasó a llamarse Chelsea Elizabeth Manning. El novelista británico Graham Greene escribió en una de sus novelas (El Agente confidencial):”nunca sabemos la inocencia que estamos traicionando”. Tampoco sabemos quienes son los verdaderos héroes y quienes las marionetas.

efebbro@pagina12.com.ar

Limpiar lo falso o limitar a la prensa | Página12

El debate que se abre en Francia con el proyecto de ley de Macron.
La eficacia real del combate a las noticias falsas (fake news) por parte de un Estado está en tela de juicio. Puede que con el pretexto de limpiar la información sucia se termine estrechando la libertad de expresión.

PáginaI12 En Francia

Desde París

Víctima directa de las fake news justo antes de las elecciones presidenciales de 2017, el presidente francés, Emmanuel Macron, emprendió una cruzada contra las fake news que tanta confusión sembraron en las democracias del mundo. El proyecto de ley sobre “la fiabilidad de la confianza de la información” será presentado ante la Asamblea Nacional durante los próximos días. El texto va mucho más allá de la ley de 1882 bajo cuyos lineamientos se regulaba el derecho de la prensa y donde ya existía le figura de “noticia falsa”. Se trata ahora de crear una nueva legislación. Según revela el diario Libération que adelantó parte del proyecto de ley, el Ministerio francés de Cultura explicó que “nuestro tema no consiste en definir lo qué es una noticia falsa. El verdadero tema es el universo, los tubos, los canales de difusión de las falsas noticias”.

El texto preparado por el Ejecutivo francés apunta a dos blancos: el campo “digital en general” (las redes sociales como Facebook, los portales de video YouTube) así como “los medios bajo influencia de un Estado”. Este capítulo se dirige específicamente, aunque sin mencionarlo, a los medios financiados por Moscú como RT (Russia Today) y Sputnik. En Versalles, en presencia del presidente ruso Vladimir Putin, el jefe del Estado francés acusó a RT y Sputnik de ser “órganos bajo influencia y de propaganda”.

La pugna entre Macron y estos dos medios rusos ha sido virulenta. Comenzó con una entrevista difundida por Sputnik con el diputado opositor Nicolas Dhuicq (Los Republicanos) en la cual éste insinuaba que Emmanuel Macron era homosexual y que estaba, además, respaldado por un supuesto “lobby gay”. Luego siguió con una serie de incidentes repetidos que enfrentó a los dos órganos de prensa rusos con el entonces candidato a la presidencia.

La confrontación continuó incluso después de su elección cuando la directora de Russia Today, Xenia Fedorova, acusó al mandatario francés de “poner las bases de un peligroso precedente que amenaza a la vez la libertad de expresión y el periodismo en su conjunto”.

El otro capítulo que inspiró la reacción de Macron fue la publicación de los llamados MacronLeaks a través del portal de Julian Assange, WikiLeaks, y cuya propagación pasó también por RT Y Sputnik. Miles de correos electrónicos del equipo de campaña de Macron y facturas fueron puestos en la plaza pública a principios de mayo, justo antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

El precedente de las manipulaciones a que dio lugar el voto a favor del Brexit en Gran Bretaña y, más tarde, la elección de Donald Trump y el referendo autonomista en Cataluña terminaron por diseñar esta polémica iniciativa de Francia. Si bien existe un consenso en torno al principio de frenar la contaminación de las fake news, la iniciativa francesa dio lugar a muchas críticas, sobre todo, como lo resalta el vespertino Le Monde, porque “mezcla situaciones muy diferentes” (Brexit, Trump, referendo catalán, elección francesa). Además, dejar que un Estado sea el actor que determina lo que es verdad o mentira no constituye en ningún caso una garantía de imparcialidad. Ya existe una censura programada en las redes sociales que excluye a los medios que están contra el sistema como si fueran ellos los arquitectos de las fake news cuando en realidad es el sistema mismo.

El Ministerio francés de Cultura alega que estudió todos los casos y analizó las leyes que ya existen en Alemania y Gran Bretaña. La ley obligará a los mastodontes como Facebook, YouTube o Twitter a cooperar (la cooperación ya existe en lo que atañe la pedopornografía o el terrorismo), a respetar nuevas obligaciones al tiempo que pondrá en manos del poder judicial la posibilidad de intervenir para frenar la difusión de las fake news. Por otra parte, se autoriza al Consejo Superior del Audiovisual a “suspender” los acuerdos de retransmisión de un medio bajo influencia extranjera”. Los ciudadanos contarán también con un útil legislativo que les permitirá recurrir a las autoridades para que “cese la difusión masiva y artificial de una falsa información”. Las plataformas de redes sociales estarán, por ejemplo, obligadas de revelar la identidad de los contenidos auspiciados.

La intención de la ley consiste en evitar que se reproduzca lo que ocurrió en los Estados Unidos con Facebook y Twitter. En ambos casos se detectaron cientos de miles de cuentas y publicidades activadas por sectores prorrusos. Samidh Chakrabarti, responsable del compromiso cívico en el seno de Facebook reconoció hace unos días que “las redes sociales pueden ser un peligro para la democracia”. Lo son, y de dos maneras. No sólo por la difusión de mentiras sino también por los algoritmos que, luego de todo lo que ocurrió, filtran la información. Muchos medios digitales, opositores al sistema de destrucción global en el que vivimos pero atentos a la verdad, se han visto filtrados, o sea, censurados en su difusión. No son fake news sino anti sistema, lo que no es lo mismo. La eficacia real de estas medidas está en tela de juicio. No hay dudas de que las fake news embarran los debates democráticos y perjudican a la sociedad, pero su influencia efectiva aún no ha sido cuantificada con suficiente certeza y rigor. Puede que con el pretexto de limpiar la información sucia se termine estrechando la libertad de expresión.

efebbro@pagina12.com.ar

A través de Limpiar lo falso o limitar a la prensa | El debate … | Página12

Un banco que pagará caro que lo pescaran | El escándalo Swissleaks | Página12

El escándalo Swissleaks podría costarle 1500 millones de dólares por sanciones en varios países.
El banco inglés armó una megainfraestructura financiera en Ginebra para ocultar fondos de la fuga, evasión y el fraude fiscal en todo el mundo. Pero la información se filtró. El holding estima que pagará muy caro por las sanciones que recibirá en diversos países que lo investigan.
Banca off-shore o guarida fiscal. HSBC convirtió la plaza suiza en un gran refugio para evasores. Más de 4000 argentinos involucrados.
Banca off-shore o guarida fiscal. HSBC convirtió la plaza suiza en un gran refugio para evasores. Más de 4000 argentinos involucrados. 

El HSBC reconoció que las investigaciones contra el banco por facilitar maniobras de evasión, fraude fiscal, lavado y fuga de capitales a través de su sucursal suiza pueden costarle 1500 millones de dólares alrededor del mundo. Estados Unidos, Bélgica, India, España y Argentina son algunos de los países donde el banco contempla multas y sanciones por el escándalo global conocido como Swissleaks. Las 4040 cuentas bancarias con más de 3000 millones de dólares controladas por empresas e individuos argentinos presentes en la megafiltración fueron denunciadas por la AFIP en noviembre de 2014.

Los fondos estaban ocultos en el HSBC Private Bank de Ginebra. La causa acumula más de ochenta procesamientos por evasión aunque, en distintos casos, esas personas reclaman la extinción del delito a partir de su participación en los últimos blanqueos de capitales ofrecidos por el país. El Reporte Anual 2017 del holding difundido ayer precisa que un grupo de directivos de la subsidiaria local presidida por Gabriel Martino están siendo investigados por asociación ilícita. Sin ofrecer una estimación, el banco advierte en el documento presentado ayer que también podría ser multada en distintos países por sus vínculos con las estructuras offshore reveladas por los Panama Papers.

La fuga de capitales hacia los centros financieros como Suiza o Estados Unidos constituye un rasgo estructural y permanente de la economía local. Origen, tamaño y causas cambiaron a lo largo de las últimas cuatro décadas pero la sangría canalizada a través de entidades como HSBC, JP Morgan, UBS, Credit Suisse, Merril Lynch o Barclays nunca se interrumpió. La red de guaridas financieras permite a los argentinos ocultar entre 260 y 500 mil millones de dólares. Los flujos financieros ilícitos tienen como protagonistas las grandes empresas y sus dueños. En ese dato reside una explicación posible para la profusa presencia de funcionarios jerárquicos del Gobierno de Mauricio Macri en las megafiltraciones. Uno de cada tres miembros del gabinete inicial de Cambiemos provino del sector privado. Las maniobras canalizadas a través de la red global de servicios financieros offshore no solo redundan en menores ingresos fiscales sino que constituyen una fuente de inestabilidad macroeconómica reducir el fondeo para la inversión y ejercer presión sobre las cuentas externas.

Evadir y fugar

“Varias administraciones tributarias, autoridades regulatorias y organismos de control alrededor del mundo, incluidas las de Estados Unidos, Bélgica, Argentina, India y España, están llevando adelante investigaciones y evaluaciones del HSBC Private Bank (Suiza) y otras empresas del HSBC relacionadas con acusaciones de evasión impositiva o fraude fiscal, lavado de dinero y el ofrecimiento de servicios financieros internacionales sin autorización”, indica el balance del banco en la sección dedicada a las investigaciones fiscales en curso contra la firma y sus directivos. El HSBC reconoce además que recibió pedidos de información desde distintos países que investigan las estructuras offshore reveladas en los Panama Papers vinculadas a colocaciones en sus bancos. En el caso de los negocios donde colaboró con el estudio de abogados panameño Mossack Fonseca, el banco no se anima a predecir el impacto de las demandas aunque advierte que podrían ser significativas.

En noviembre del año pasado el holding alcanzó un acuerdo con Francia. El grupo anglo-asiático pagó 355 millones de dólares (300 millones de euros) en concepto de daños y multas para clausurar la investigación sobre las cuentas no declaradas de franceses en el HSBC Private Bank de Ginebra. Quienes conocen las lógicas internas del HSBC sostiene que entre los 1500 millones de sanciones esperadas no están contempladas acuerdos o sanciones en Argentina. Los países donde el banco está negociando convenios extrajudiciales son Estados Unidos y Bélgica. El holding realizó al cierre de su último balance una provisión contable por 604 millones de dólares pero reconoce que la cifra puede duplicarse. “Existen muchos factores que pueden afectar los resultados y el impacto financiero de estas investigaciones y revisiones”, apunta el documento donde sostiene que “basado en la información disponible, una posible estimación agregada de las penalidades que podrían surgir como resultado de estos temas llega hasta los 1500 millones de dólares, incluyendo los montos para los cuales ya se realizó una provisión”.

“Hemos implementado los más elevados estándares globales y controles financieros. Hoy el HSBC está en una mejor y más robusta posición para protegerse de los malos actores que en 2010”, sostuvo el CEO del holding, Stuart Gulliver, que ayer, después de siete años al frente del banco, dejó su cargo. El ahora ex jefe del argentino Martino figura en los Swissleaks y los Panama Papers. La primera filtración reveló la existencia de una cuenta no declarada con 7,6 millones de dólares en la sucursal suiza del banco. El segundo escándalo mostró que Mossack Fonseca estuvo a cargo de montar la offshore panameña Worcester Equities a través de la cual controlaba su fortuna para ocultar y proteger su identidad.

Investigación local

“En noviembre de 2014 la autoridad fiscal argentina inició una acción criminal contra varios individuos, incluyendo empleados del HSBC. La acción criminal incluye alegatos de evasión fiscal, conspiración para lavar fondos no declarados y asociación ilícita entre el HSBC Swiss Private Bank, HSBC Bank Argentina, HSBC Bank USA y ciertos empleados del HSBC que presuntamente facilitaron a numerosos clientes a evadir sus obligaciones impositivas”, sostiene el holding en su reporte anual. En la causa ya fueron indagados una veintena de empleados y directivos de la subsidiaria argentina. El listado incluye a Martino, que declaró en agosto de 2016.

La causa iniciada en el fuero penal económico contra las empresas e individuos locales con depósitos no declarados registraba a fines del año pasado más de ochenta procesamientos por evasión. Fueron dictados por la jueza María Verónica Straccia aunque la fiscalía a cargo de Claudio Navas Rial apeló y solicitó calificaciones más gravosas para distintos acusados.

Las defensas de los presuntos evasores con cuentas millonarias ginebrinas cuestionan la legitimidad de los datos. Los archivos que dieron forma a la investigación judicial fueron sustraídos y filtrados originalmente por un ex empleado del holding llamado Hervé Falciani. Perseguido por la justicia suiza por violar el sacrosanto secreto bancario helvético, el técnico informático terminó entregando la información a las autoridades fiscales francesas. A través de un acuerdo de intercambio de información con Argentina la documentación llegó a la AFIP, que inició la denuncia.

Hasta ahora, a pesar de las estrategias defensivas de los acusados, las distintas instancias de la justicia local avalaron el uso de la información financiera para perseguir los delitos. Pero los recursos de los letrados no se agotan ahí. Fuentes judiciales con acceso al expediente indicaron a este diario que “existen numerosos pedidos de extinción de delito por parte de los acusados, amparándose en la compra de los Cedin lanzados durante el kirchnerismo o la participación en el último blanqueo macrista”.

@tomaslukin

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