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Comunicar la ciencia en democracia | El Cohete a la Luna

Fuente original: Comunicar la ciencia en democracia | El Cohete a la Luna

Un hermoso artículo de opinión del maestro Adrián Paenza, donde desmenuza el porqué el comunica la ciencia en democracia es tan importante para todos.

Como siempre, visitar el sitio de origen, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de este sitio independiente argentino. El Cohete a la Luna es un sitio de investigación y análisis creado por el periodista y escritor Horacio Verbitsky, conocido por su trabajo de investigaciones de décadas. Personalmente, pienso que es un periodista de los que ya no hay muchos. A Verbitsky lo acompaña un equipo de primera, varios de los cuales colaboraron o han colaborado (como el propio Verbitsky) en el pasado con el diario argentino Página 12.

(No tengo ninguna relación comercial, laboral o personal con El Cohete a la Luna ni con ninguno de sus miembros o colaboradores, salvo de ser ávido lector del sitio).

Elegir qué se investiga es elegir un modelo de país. Pero si la ciencia es estratégica, comunicarla también lo es.

Durante casi 15 años, junto a Edy Gerber y Claudio Martínez estuvimos produciendo un programa de ciencia centrado en lo que sucede con los científicos trabajando en el país: Científicos Industria Argentina. Durante esos 15 años dimos cinco veces ‘vuelta’ a la Argentina. Naturalmente, mientras nosotros grabábamos y generábamos programas, los científicos avanzaban y producían nueva ciencia. De hecho fue una suerte de ‘carrera imposible’, tratando de cubrir todo el espectro, abarcando tantas disciplinas como nos fue posible, entrevistando a la mayor cantidad de investigadores que pudimos, y sobre todo, más allá de las notas en los estudios del canal estatal, la parte más importante se hizo (se hacía) en los viajes.

Está claro que quedamos en deuda por múltiples razones, pero más allá de nuestra/mi propia incompetencia, es virtualmente imposible resumir toda la ciencia de un país en un programa de una hora semanal. O sea, independientemente de nuestras propias limitaciones, cualquiera que haga las cuentas verá que hubiéramos podido hacer un programa diario y aún así, haber ‘errado por defecto’.

Simultáneamente, y durante casi una década, hicimos también con ‘casi’ el mismo grupo de personas Alterados por Pi, un programa dedicado específicamente a la difusión de la matemática… pero esa es otra historia.

¿Por qué escribo esto aquí y ahora? Científicos Industria Argentina dejó de existir como tal en el año 2015, no porque hubiéramos sido censurados ni porque las autoridades del Canal 7 (que en ese momento tenía como director a Horacio Levin) hubieran decidido no renovarnos el contrato. Nos fuimos porque fui yo quien no quise trabajar más para el canal estatal en el gobierno de Macri. Es decir, no podrá (y no debería) leerse el siguiente artículo como una ‘queja’ por algo que ‘no sucedió’.

Pero pasados ya casi tres años desde esa determinación, creo que ahora puedo escribir algo más sobre los motivos que me impulsaron a tomarla, y dónde creo que el gobierno está en falta… Me apuro a decir que mis conclusiones no deberían ser tomadas como finales, ni pretendo que usted esté de acuerdo con ellas, pero sí me permito pedirle que reflexionemos juntos sobre cuál debería ser el rol de la comunicación social de la ciencia en un país que —supuestamente— vive en democracia.

En el camino, al estar al frente de Científicos Industria Argentina estuve en contacto con quienes están en la frontera del conocimiento en el país. Por supuesto, simplemente por estar en ese lugar de privilegio, aprendí muchísimo… y de múltiples disciplinas, incluso aquellas que quedan más alejadas de mi curiosidad… o por lo menos, de lo que yo creía que era ‘mi’ curiosidad. Claudio Martínez [1] me decía siempre: “El programa tiene que servir para ‘despertar vocaciones’. Decilo así, Adrián: ‘despertar vocaciones’”. Y así lo hice durante mucho tiempo, y me consta que no estaba ni estuvo equivocado.

Ahora bien, ¿por qué importa comunicar qué tipo de ciencia se hace en el país? ¿Cuál es el rol del comunicador y de la comunicación en general? ¿Por qué habría de decir yo, sostenido aunque más no sea por mi edad (70 años), que un país sin ciencia es un país sin futuro?

En principio, la ciencia que produce un país está solventada por fondos públicos, que son en particular obtenidos por los impuestos que pagamos todos los argentinos. Aunque más no sea por eso, la sociedad toda tiene derecho a saber hacia dónde se dirigen esos fondos. ¿Qué se investiga? ¿En dónde? ¿Con qué recursos? ¿Quién determina el qué, el dónde, el quién, el cómo y el cuándo?

La tarea de las universidades públicas y del CONICET (y de otros organismos estatales equivalentes) es esencial y ya se verá por qué.

En principio, elegir en qué se investiga es elegir un modelo de país. ¿Qué queremos ser? ¿Hacia dónde apuntamos? Es evidente que no existe dinero infinito. Establecer una tabla de prioridades, de necesidades, de acuerdos, de consensos, es hacer política. Si no, es como si nos fuera ‘saliendo país’, como si no hubiera intervención humana: es lo que nos ‘sale’.

La orientación de lo que se decide investigar tiene un motivo estratégico claro. Como escribí más arriba, sirve para implementar las políticas públicas sobre el modelo de país que queremos ser.

Pero por otro lado, la comunicación es la que invita a la participación de la sociedad, y es la participación de esa misma sociedad la que garantiza la democracia. Se trata de articular estas políticas públicas porque todas tienen un hilo conductor: la educación, la salud, la producción, la generación de riqueza, el desarrollo intelectual, cultural y la generación de infraestructura.

Pero, ¿cómo hace la gente que habita el país para enterarse de lo que sucede y de las necesidades que hay? ¿Quiénes lideran para saber el tipo de vacunas que necesitamos y podemos producir y no comprar afuera? ¿Cómo hacemos para saber que tenemos el know-how necesario para producir reactores nucleares o satélites geo-estacionarios? ¿Por qué habríamos de necesitar producir nuestros propios radares, o aviones, o avanzar en términos de robótica, de generación de nuevas fuentes de energía, cómo proteger y explotar las que tenemos, cómo evitar la contaminación, cómo hacer para evitar las deforestaciones, qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, en términos de país pensado como un todo?

¿Cómo hacer para incorporar la participación de las pequeñas y medianas empresas que comiencen a formar parte de engranajes más grandes que son los que hacen `movilizar’ al país y generar nuevas fuentes de empleo?

Comunicar la ciencia entonces es de interés nacional, es un asunto público. Comunicarla es ofrecerle a la sociedad una herramienta indispensable para saber cómo decidir, qué elegir. Es como si estuviéramos alimentando un círculo VIRTUOSO donde todos jugamos, donde todos participamos, donde todos se educan y se preparan para mejorar las condiciones de vida de todos.

Haber recorrido tantas veces el país nos permitió mostrar cómo y en qué trabajan nuestros investigadores. Los acompañamos en sus campañas, en sus viajes. Los escuchamos proyectar y coparticipamos con ellos. Entendimos sus dudas, sus conjeturas y también sus aspiraciones (o sueños). Tratamos de entender y de COMUNICAR por qué buscan lo que buscan o en todo caso, qué es lo que se proponen.

Lo hicimos desde un canal estatal y con una productora privada a la que —estoy seguro— obtendría un beneficio económico MUCHISIMO MAYOR dedicando su energía, dinero y tiempo a producir otro tipo de programas de televisión. No creo que haga falta que me explaye más en ese sentido.

En cada entrega tuvimos como propuesta invitar a pensar. La ciencia en todas sus manifestaciones, sin hacer divisiones maniqueas que las dividen entre básicas y aplicadas, en esa suerte de ‘grieta ficticia y prefabricada’ en lugar de advertir que ambas se necesitan mutuamente, que no hay una sin otra y al revés. Quizás también descubrimos que comunicar ciencia es también comunicar soberanía, porque un país que no puede desarrollar su ciencia tampoco es capaz de disfrutar de su independencia (frase que le corresponde también a Claudio).

Si hacen falta ejemplos, piense que un país petrolero que tiene buena investigación en geología pueda planificar sus recursos de explotación mejor y en forma independiente y no atado o sometido a los designios de una multinacional que tiene otro tipo de intereses: si en el camino se lastima el paisaje o se vulneran las condiciones mínimas de salud, esos dueños viven en otro lugar y no los mortifica personalmente. El dinero no se enferma, ni se muere de cáncer.

Desarrollar nuestras capacidades en el estudio de ciencias de la atmósfera, nos permite decidir cómo protegernos, cómo y dónde pescar, qué pescar, cómo prevenir inundaciones, sequías, incendios en zonas forestales…

También nos interesa saber qué especies cuidar y prevenir su extinción. Cuáles son las necesidades verdaderas y cuáles son las ficticias inventadas para satisfacer las necesidades de ‘otros’. El desarrollo de las vacunas que nos importan a nosotros son diferentes y más efectivas que las que podemos comprar afuera, sencillamente porque las cepas de las enfermedades no son las mismas en todos los lugares del mundo. Las vacunas locales previenen las versiones locales de las enfermedades.

Si la ciencia es estratégica, entonces comunicarla también lo es. Decidir el presupuesto para la comunicación de la ciencia es también una decisión estratégica, tanto como haberle quitado el rango de ministerio a la dependencia gubernamental que creó y construyó Cristina Fernández de Kirchner.

Es por eso que aunque parezca la ‘queja’ de una persona, un periodista que como yo, piensa ‘distinto’, no lo es. Créame que no lo es. Yo ya fui. Mi carrera está hecha. Yo no necesito nada. El drama es la destrucción a la que fuimos sometidos en estos últimos tres años, quitándonos todo lo que costó tanto trabajo construir.

Pero tengo malas noticias para ellos, para quienes conducen: tienen que tomar nota, si es que no lo hicieron ya: vamos a volver, con más bríos, con más energía, con más experiencia, con mayor capacidad para detectar y corregir nuestros errores y pudiendo decir con toda la fuerza que nos permitan nuestros pulmones: ¡nunca más! Sí, ustedes… ¡nunca más!

 

[1] Claudio Martínez y Edy Gerber, su compañera en la vida, y también en el programa, son los verdaderos ‘factotums’ para que el programa hubiera sido lo que fue. Ellos son quienes deberían quedarse con ‘todo el crédito’.

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Extorsión | El Cohete a la Luna

Fuente original: Extorsión | El Cohete a la Luna

Un extenso y detallado informe de Horacio Verbitsky sobre un caso (otro más, y van…) de corrupción judicial y lawfare.

Para leer el artículo completo, con imágenes, videos y audios, recomiendo ir al enlace original.

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Un director regional de la DEA y sobrino del Escribano de Macri pidió 500.000 dólares a un empresario para no detenerlo y dijo que era una práctica habitual del fiscal Stornelli, con quien colabora. En exclusiva, la filmación del primer pago, las fotos con Stornelli, las filmaciones en la fiscalía, los audios y mensajes grabados. Dos custodios de Stornelli debían acompañar al operador para el cobro en una financiera, pero un allanamiento previo a su domicilio los puso sobre alerta y no acudieron a la cita. Una incursión en el tenebroso submundo de la mafia. El dinero que le sacaron a Paolo Rocca y Eurnekian.

[…]

Fariña es el autor de la boutade del siglo: que los Kirchner se robaron un Producto Bruto. Según el FMI, para abril de 2018 el PIB de la Argentina era de 627.000 millones de dólares. Las inversiones realizadas por el ex secretario de Néstor Kirchner, del que Cristina prescindió, Daniel Muñóz, rondan los 70 millones de dólares, es decir apenas el 0,01% de un PIB. La desesperación del juez, el fiscal y el gobierno es que hasta ahora no han hallado una sola prueba de que ese dinero pertenezca a Cristina.

[…]

Lo que siga echará luz acerca de qué puede esperarse de la Justicia en la Argentina, si está a punto de una regeneración institucional o el horizonte seguirá poblado de D’Alessios, Fariñas, Carriós, Santoros y Stornellis.

Nuevos aires para los WikiLeaks | Página12

Fuente original: Nuevos aires para los WikiLeaks | El nuevo editor d… | Página12

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El nuevo editor del sitio de megafiltraciones denuncia la persecución de Assange e impacta con nuevas publicaciones
Ante las restricciones que le impuso la embajada ecuatoriana, donde se encuentra asilado, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, nombró en septiembre al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe.

Tic toc tic toc. Pasan las horas los días los meses los años y la vista no cambia: abajo la calle, enfrente un gran edificio de ladrillos rojos expuestos. Una pared roja con agujeros de vidrio en el coqueto barrio londinense de Knightsbridge. Desde de su ventana de planta baja Julian Assange no alcanza a ver el cielo. Sólo ladrillos que nunca cambian de lugar. Cada tanto pispea por si los ladrillos se han movido, jugando con su mente para combatir la monotonía. Pero todo sigue igual. Hace más de seis años que el fundador del icónico sitio de megafiltraciones, WikiLeaks, vive en los confines de la embajada ecuatoriana de la capital británica, encerrado en dos cuartos chicos, una despensa, un bañito y un comedor.

No le gusta quedarse mucho tiempo mirando la ventana. Tiene miedo que le acierte un francotirador. Colecciona amenazas de muerte por internet y se las toma en serio. La embajada tiene un balcón. Lo ha usado pero apenas, siempre bajo estrictas medidas de seguridad, ya sea para hacer un anuncio importante o para mostrarse con alguna figura. Fueron las únicas veces que sintió el aire fresco en la cara y que pudo ver la luz del sol. En las fotos de balcón se le ven las mejillas rosadas y los ojos chiquitos.

Su situación es delicada en varios frentes. Necesita ir urgente al dentista para que le saque una muela que se le quebró hace más de dos años. Tiene un brazo que no puede levantar mas allá de su cintura y que ningún médico revisó a fondo, ya sea con una resonancia magnética o con una ecografía. Está pálido y flaco por la condiciones de su encierro, ni hablar de sus batallas en todos los frentes imaginables, necesita asistencia psicológica. También tiene a su cargo el cuidado e higiene de un gato, con el que comparte espacios, decisión de la que probablemente hoy se arrepiente, por más que su “Embassy Cat” tenga miles de followers en Twitter.

Sin embargo, las autoridades británicas no le permiten visitar a una clínica para una extracción de muela o para una resonancia de hombro, ni le permiten caminar una hora por día en un patio interno adyacente a la embajada, tal como han pedido los abogados del editor australiano para evitar que su salud no se siga deteriorando. Para la justicia británica Assange es un prófugo que violó su libertad condicional, ya que no reconocen el asilo que le dio Ecuador. Assange, que vivía en un régimen de libertad vigilada debido a un pedido de captura de Suecia, solicitó asilo después de que la corte suprema británica fallara 3-2 en su contra y le ordenara entregarse a las autoridades.

Hoy día Assange no tiene más problemas con la justicia sueca. Durante años una fiscal pidió su detención para ser investigado por un presunto delito sexual, pero el caso fue archivado en mayo de 2017 sin que mediara una acusación formal. Más allá de esa circunstancia, ni bien Assange salga de la embajada será arrestado por la justicia británica. En ese país evadir a la justicia no es un crimen demasiado pesado. Tiene hasta un año de castigo y casi siempre se paga con multa. El problema para Assange es que al momento de ser detenido quedaría a tiro de extradición de Estados Unidos, donde en Arlington, Virginia, un Gran Jurado ha presentado cargos formales en su contra por las megafiltraciones de 2010 y 2011 de despachos de guerra y cables diplomáticos. La ley de Virginia permite que los cargos formulados por un Gran Jurado permanezcan “sellados” o bajo secreto de sumario hasta que el fiscal los haga públicos, cuestión que generalmente ocurre justo antes de la detención, para no perder el elemento sorpresa. Por lo tanto Assange y sus abogados creen que si cae detenido en Gran Bretaña aunque sea por unas horas sería se pondría en marcha un mecanismo para retenerlo bajo custodia hasta ser enviado a Estados Unidos, donde sería acusado de traición y terrorismo y condenado a varias décadas de prisión.

Desde el punto de vista político la situación de Assange también es harto complicada. Si bien obtuvo un gran triunfo diplomático tres años atrás cuando un panel de Naciones Unidas dictaminó que él era un preso político de Gran Bretaña y Suecia, su situación no mejoró, sino más bien lo contrario. Al año siguiente Lenin Moreno reemplazó a Rafael Correa en la presidencia de Ecuador y Assange perdió el apoyo del gobierno ecuatoriano. Antes había perdido a su principal apoyo a nivel global, la Unasur de los líderes progresistas que entonces gobernaban la región. En una de sus primeras declaraciones Moreno dijo que Assange era un estorbo y que debía entregarse a los ingleses. La relación con la Foreign Office británica nunca fue buena. Un eventual ascenso al poder del laborista Corbyn podría destrabar la situación, ya que Corbyn estaría dispuesto a  ofrecer las garantías de no ser extraditado que Assange exige para entregarse. Pero ya van seis años tic tac tic tac y por ahora siguen gobernando los conservadores.

La relación con Estdos Unidos tampoco es buena. Al principio Trump había elogiado a WikiLeaks por las megafiltraciones sobre Hillary Clinton que lo ayudaron a vencer a su rival demócrata en las presidenciales del 2016. Pero todo cambió cuando WikiLeaks siguió publicando secretos de la CIA de Trump en dos megafiltraciones llamadas Vault 7 y Vault 8. Ahí el residente de la Casa Blanca, con los halcones revoloteando, cambió de canción y le ordenó públicamente a su entonces fiscal general, Jeff Sessions, que acelere las causa contra Assange y WikiLeaks.

La situación de Assange empeoró aún más a mediados del año pasado cuando a través de Twitter apoyó al independentismo catalán, al que llamó a perfeccionar sus redes informáticas. Los consejos públicos de Assange provocaron la reacción de varios países de la Unión Europea con problemas de separatismos varios, que se sumaron a la larga lista de enemigos de WikiLeaks. Esa lista, con el Pentágono y el Departamento de Estado a la cabeza, también se había el enojo de Rusia al sumar publicar los Emails de Bashir Al Assad con funcionarios rusos en 2017 y sobre todo el año pasado, cuando sumó un capítulo con firmas rusas a su famoso archivo de “Spy Files” dedicado a los agentes y equipos de espionaje en venta a través de contratistas privados. De China ni hablar, WikiLeaks.com está prohibida desde hace años por viejas revelaciones.

En medio de ese frágil tablero, con pocos apoyos y muchos frentes abiertos, los tuits sobre Cataluña gatillaron una reacción en cadena. Ante las quejas europeas la embajada ecuatoriana, bajo estrictas órdenes de Quito, tomó medidas drásticas. Le prohibió a Assange recibir visitas salvo sus abogados, le prohibió hacer declaraciones públicas sobre países “amigos” de Ecuador (o sea, prácticamente todos) y le cortó el acceso a internet. Hasta obligó a sus abogados a dejar los celulares en la puerta de la embajada.

Ante semejante emergencia Assange también tomó medidas drásticas y en septiembre del año pasado nombró al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe de WikiLeaks.

Desde entonces no es mucho lo que ha cambiado. Assange sigue en un limbo jurídico y político mientras su salud se deteriora y sus anfitriones parecen perder la paciencia. Y WikiLeaks bajo Hrafnssn sigue publicando documentos secretos con impacto global. La última filtración, del martes pasado, revela comunicaciones secretas entre el Papa Francisco, un arzobispo y los principales líderes de la Orden de Malta, una de las instituciones más antiguas e influyentes de la Iglesia Católica. Los textos muestran que Francisco pidió que desplacen a un alto funcionario de la orden por repartir preservativos en Africa. [*]

El mes pasado, también bajo la edición general de Hrafnsnn, WikiLeaks publicó las ubicaciones en la nube de los servidores que utiliza para guardar datos la empresa Amazon, que además de vender libros online es contratista del Pentágono. Ya en octubre el periodista islandés había debutado como editor general de WikiLeaks con un documento secreto de un abitraje por una venta de armas de Francia a Emiratos Arabes.

Hrafnssn había sido vocero de WikiLeaks desde el 2010. Durante ese período fue la cara pública de la publicación, una especie de embajador intinerante y portavoz del sitio de publicaciones, participando en diversos programas y congresos de periodismo, libertad de expresión y ciberdemocracia en distintos foros académicos, sociales y políticos por todo el mundo. Es uno de los poquísimos miembros de WikiLeaks que figuran como tales con nombre y apellido. De larga y reconocida trayectoria, antes de su trabajo con Assange, la Unión Nacional de Periodistas de su país lo había nombrado tres veces Periodista del Año por diversas investigaciones en su programa de tevé “Kompás”. Su primer trabajo para WikiLeaks fue completar la investigación y editar en el 2010 el famoso video “Asesinato Colateral” que muestra, con un audio escalofriante de los verdugos, cómo un helicóptero artillado estadounidense ametralla a un fotógrafo de Reuters y luego a un grupo de personas que intenta asistirlo en Baghdad, en julio del 2007.

Hrafnssn es flaco, alto, rubio ceniza, ojos celeste hielo, sonrisa afable, voz fuerte y clara, amistoso pero impenetrable. Al teléfono desde Reykiavik, mientras espera que la situación de Assange se resuelva en cualquier momento, cuenta las últimas novedades.

–¿Cómo está Assange?     

–No está bien. Tantos años de encierro le están pasando factura. Su salud está peor, necesita atención médica urgente. Es absolutamente vergonzoso que el gobierno británico le niegue un salvoconducto y no reconzca su condición de asilado.

–¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

–Hace un mes. Ahora han relajado la situación y se le permite recibir algunas visitas. También le han devuelto el acceso a Internet, pero sus condiciones de vida siguen siendo muy restrictivas. El embajador debe aprobar cada contacto y sé que muchos pedidos han sido denegados. Además lo vigilan las 24 horas.

–¿Cómo fue que usted asumido la dirección de WikiLeaks?

–Fue en esa época en que no tenía acceso a visitas o a Internet. Me pidió que asuma este rol porque tenía demasiados problemas. Nosotros venimos trabajando juntos desde el 2009 y no tuve problemas en decirle que sí. En este momento Julian está ocupado con su procesamiento en Virgina, que incluye miles de documentos y el testimonio de decenas de personas. Es un procesamiento absurdo porque tengo entendido que abarca las publicaciones del 2010 y el 2011. Esas filtraciones fueron compartidas y divulgas por decenas de medios de comunicación del mundo, incluyendo el suyo. Me da intriga saber qué va a hacer el Gran Jurado con los medios y periodistas que colaboraron con WikiLeaks.

–¿No le parece irónico que Assange, para muchos un ícono de la libertad de expresión, es quizás hoy la persona con menos libertad de expresión del mundo?

–Sí, es una ironía muy oscura. Lo que más me duele es que los periodistas no ven o no parece importarles la gravedad de la situación. Es una gran tragedia para toda la sociedad que un periodista esté encerrado por hacer su trabajo, que es revelar verdades y exponer la malicia de alguna gente.

–¿Cómo es WikiLeaks bajo su dirección editorial?

–Seguimos el mismo camino y no habrá cambios dramáticos. El modelo es muy simple, funciona muy bien y no es fácil cerrarlo (se refiere al sistema de recolección de datos que no puede ser rastreado y a la red de servidores espejo repartidos por el mundo para resistir ataques cibernéticos). Podrá haber ajustes menores porque Julian y yo tenemos personalidades distintas, pero en lo editorial mantenemos la misma estrategia y esperamos seguir publicando información útil.

Y mientras tanto, en la embajada, el tiempo no para de pasar, demasiado rápido, como escurriéndose de las manos. Pasan los presidentes, las filtraciones, las intrigas diplomáticas y las causas judiciales. Las noches de desvelo online con los cyberpunks, las interminables reuniones con los abogados. Las visitas de Pamela Anderson y las de su papá. Todo pasa delante de los ojos de como si fuera una película interminable. Por eso cada tanto mira por la ventana. Los ladrillos no cambian. Siguen ahí.

sodonnell@pagina12.com.ar

[*] Sobre este tema en particular, y como se puede leer en los comentarios del artículo, una persona escribe que “Con respecto al caso que se menciona del Vaticano, hay un error. El Papa forzó la renuncia del Gran Maestre de la Orden de Malta, ya que éste forzó la dimisión de su segundo, el Gran Comandante, por organizar la campaña de repartir preservativos en África. De esa manera, Francisco consintió la campaña y el gran Comandante quedó a cargo, pasando a ser Gran Maestre.”

“Renunciar a los transgénicos en el mundo de hoy día es provocar guerra”- Videos de RT

Fuente original: “Renunciar a los transgénicos en el mundo de hoy día es provocar guerra”- Videos de RT

Publicado: 14 ene 2019

“Si mañana no existieran los cultivos transgénicos en el mundo se moriría de hambre una tercera parte de la humanidad”, advierte Luis Montero, coordinador de Ciencias Naturales y Exactas de la Academia de Ciencias de Cuba, en ‘Entrevista’, de RT. Este químico asegura que no hay causas ignotas en los transgénicos y hoy podemos predecir prácticamente cualquier daño que puede ocurrir en el futuro.

En una nueva edición de ‘Entrevista’, de RT, el coordinador de Ciencias Naturales y Exactas de la Academia de Ciencias de Cuba, Luis Montero, ofreció su opinión respecto al uso de transgénicos en la producción de alimentos: “El debate surge de la no completa comprensión acerca de qué estamos tratando”, comenzó.

“Los seres humanos, desde que aparecimos en la Tierra, estamos creando organismos transgénicos. Hemos seleccionado seres vivos para facilitar la procreación de los que más nos convienen”, pero desde que aparecieron las técnicas biotecnológicas se sabe qué se está haciendo, destacó este especialista.

Respecto a las críticas de otros científicos y diferentes organizaciones ecologistas, Montero hizo hincapié en que se puede tener “la mejor intención del mundo” pero, si no se hace “un estudio ecológico del entorno” y no se valoran las posibles “consecuencias negativas”, se puede provocar un perjuicio.

En cualquier caso, “el daño no es del procedimiento científico, sino de la irresponsabilidad” de quien lo aplica. Para reforzar su argumento, apuntó que “entre el 90 % y el 95 % de las principales cosechas de este mundo —maíz, algodón, soya— son transgénicas y no ha ocurrido una catástrofe ecológica”.

Un futuro inviable sin transgénicos

Respecto a la posibilidad de cambiar la matriz productiva y pasar a un modelo agroecológico —es decir, sin transgénicos—, Luis Montero fue categórico: “En estos casos, pretendo ver a quién beneficia y a quién perjudica. Si tu pretendes defender la humanidad, tienes que defender que toda la humanidad se alimente“, sentenció.

Este químico aún más duro fue al asegurar que “es dañino cualquier proceso de negación de la tecnología”, ya que “pretender que es más sano vivir como se vivía en las cavernas no es nada progresista“. Además, “si mañana no existieran los cultivos transgénicos en el mundo, se moriría de hambre una tercera parte de la humanidad”.

Finalmente, este experto consideró que no estar de acuerdo con “políticas monopólicas” no quiere decir estar “en contra de la tecnología”, porque si una transnacional “implanta determinadas tecnologías sobre bases de daño o estafas, es negocio”. Sin embargo, “renunciar a los transgénicos” es “una barbaridad” que podría “provocar guerra y generar condiciones de inhabitabilidad en el mundo”.

Plataforma Solid

En octubre del 2018 Tim Berners-Lee, el creador de la Web, hizo otro aporte a la comunidad de Internet. Ese aporte se llama Solid. Básicamente y explicado a las apuradas, la propuesta es separar los datos de las aplicaciones, dando al usuario la decisión de elegir dónde quiere que sus datos se almacenen y quiénes acceden a ellos. Asimismo, si alguna aplicación lo bloquea, no bloquea sus datos, que se pueden seguir usando desde otra aplicación.
No tuve más noticias de esto desde entonces, pero la idea promete.

¿Qué es Solid?
Solid es un nuevo y emocionante proyecto dirigido por el Prof. Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web, que tiene lugar en el MIT. El objetivo del proyecto es cambiar radicalmente la forma en que funcionan las aplicaciones web en la actualidad, lo que se traduce en una verdadera propiedad de los datos y en una mayor privacidad.

¿Qué ofrece Solid?
Sólido (derivado de “datos sociales vinculados”) es un conjunto propuesto de convenciones y herramientas para crear aplicaciones sociales descentralizadas basadas en principios de Datos vinculados. Solid es modular y extensible y se basa tanto como sea posible en los estándares y protocolos existentes de W3C.

De un vistazo, esto es lo que ofrece Solid…

Verdadera propiedad de los datos:
Los usuarios deben tener la libertad de elegir dónde residen sus datos y quién puede acceder a ellos. Al desacoplar el contenido de la aplicación, los usuarios ahora pueden hacerlo.

Diseño modular:
Debido a que las aplicaciones están desconectadas de los datos que producen, los usuarios podrán evitar el bloqueo del proveedor, cambiando sin problemas entre las aplicaciones y los servidores de almacenamiento de datos personales, sin perder ningún dato o conexión social.

Reutilizando datos existentes:
Los desarrolladores podrán innovar fácilmente creando nuevas aplicaciones o mejorando las aplicaciones actuales, mientras reutilizan los datos existentes creados por otras aplicaciones.

¿Qué está pasando ahora?:
El éxito del proyecto Solid ha llevado a nuevos desarrollos interesantes para ayudarlo a obtener una amplia adopción mundial.

Inrupt:
Nos complace observar que una nueva empresa, Inrupt Inc., pondrá su propio esfuerzo en la tecnología de código abierto Solid y en el movimiento Solid.
Inrupt está construyendo un ecosistema comercial para impulsar el éxito de Solid y proteger la integridad de la siguiente fase de la web. Su misión es restaurar la propiedad legítima de los datos a cada usuario de la web y desencadenar una nueva ola de innovación: para desarrolladores, para negocios, para todos.

Lea la carta abierta de Tim a la comunidad sobre Solid and Inrupt.

Sitio de la comunidad de Solid:
El mejor recurso para todas las cosas Solid es ahora el sitio de la comunidad Solid, con el apoyo de Inrupt.
Allí encontrará actualizaciones regulares de la comunidad, una gran cantidad de recursos y documentación para desarrolladores, e información general sobre cómo funciona Solid.
https://solid.mit.edu/

“Para lograr cambios, Snowden tuvo que eludir el sistema” | Página12

Fuente original: “Para lograr cambios Snowden tuvo que eludir el sis… | Página12

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Entrevista a Ben Wizner, abogado principal del arrepentido más famoso del mundo.
Antes de hacerse cargo de la defensa del ex espía que denunció los programas de vigilancia masiva de celulares y servidores de Internet que llevan adelante los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Wizner defendió a víctimas de tortura y secuestros de la CIA en el exterior así como a prisioneros de Guantánamo. Dice que Snowden está más conectado que nunca y que Trump no salió de un repollo.

PáginaI12 En Estados Unidos

Desde Nueva York

Desde su oficina repleta de papeles en un rascacielos que se alza en la punta inferior de la isla de Manhattan, Ben Wizner maneja o sugiere o controla la agenda del disidente exiliado más famoso de mundo. Joven, rápido e implacable, sofisticado y arrogante en lo intelectual, emergente de la izquierda liberal urbana que crece en la resistencia al huracán Donald, Wizner  actúa desde el 2013 como el abogado principal –y algo más–de Edward Snwoden, el ex espía que conmovió al mundo ese año al revelar los programas de vigilancia masiva de Estados Unidos. Graduado de Harvard, ex profesor de leyes de New York University, director del Proyecto de Libre Expresión, Privacidad y Tecnología de la ONG progresista más poderosa del país, la ACLU,  en esta entrevista Wizner, de 47 años, analiza el legado de Snowden, revela detalles íntimos sobre su exilio en Rusia y traza un crudo retrato de las amenazas a la democracia y a los derechos humanos en tiempos de Trump.

–Antes de Snowden usted trabajó con otros arrepentidos. ¿Podría explicarme cómo se especializó en el tema?

–No me considero un especialista en arrepentidos  no soy un experto en todos los vetustos remedios administrativos que existen el sistema legal de Estados Unidos para arrepentidos. Para mí,  la verdadera Ley del Arrepentido es la primera enmienda de la Constitución (de EE.UU., que garantiza la libertad de expresión). Lo que me llevó a este trabajo es que empecé a trabajar como abogado en la Unión por las Libertades Civiles  Estadounidenses (ACLU, en inglés)  cinco semanas antes del atentado del 11-9. Entonces sin saberlo empecé como defensor de derechos humanos en un momento de sobrerreacción al 11-9.  Representé a víctimas de tortura, a víctimas de secuestros en el exterior, a gente que apareció en listas negras de terroristas, a gente bajo vigilancia, a prisioneros de Guantánamo. Este es el trabajo principal que hice durante mi primera década en la ACLU. Durante el gobierno de Bush hijo estuve involucrado en el caso de una arrepentida, una traductora del FBI llamada Cibel Edmonds, que había sido despedida después de denunciar serias irregularidades en investigaciones. Ese caso me dio una lección sobre cómo responde la comunidad de inteligencia estadounidense en esa clase de situaciones. Aunque la información que Edmonds necesitaba para ganar su caso de despido injustificado era información pública, el FBI se defendió diciendo que su derecho a preservar secretos de estado significa que no podemos litigar el caso sin dañar la seguridad nacional. Y tres salas de la justicia federal aceptaron ese argumento y no permitieron que Edmonds presentara su caso. Ese mismo privilegio de secretos de estado se usó para negarles  la posibilidad de ser escuchados en los tribunales a prácticamente todas las víctimas del programa de tortura de la CIA. Ninguna corte dijo jamás que el programa era legal. Ninguna corte dijo que la tortura no ocurrió. Pero de hecho ninguna víctima fue compensada porque la CIA le decía a la corte federal “desafortunadamente no podemos llevar adelante este juicio sin revelar secretos de estado y por lo tanto dañar la seguridad nacional” y entonces los casos eran archivados. Todo esto me preparó para el caso Snowden.

–Pero los dos psicólogos que diseñaron el programa de tortura de la CIA sí llegaron a juicio, justamente por una demanda de la ACLU.

–No llegó a juicio, arreglamos antes de eso el año pasado. Pero fue la primera vez que una víctima de tortura pasó la primera barrera de una moción para archivar el caso en base al secreto de estado. Fue un caso contra dos psicólogos llamados Mitchell and Jassen,  quienes habían diseñado las llamadas “técnicas reforzadas de interrogatorios” (eufemismo de la CIA para disfrazar la tortura). Ese caso, el día antes del juicio, fue arreglado con un acuerdo confidencial. Esto fue positivo para los querellantes porque pudieron obtener algún tipo de compensación, pero también significa que seguimos sin tener una sola corte en Estados Unidos que falle acerca de la legalidad del programa de tortura.

–¿Entonces por qué arreglaron?

–La decisión de llegar a un acuerdo es de los clientes, no de los abogados.

–Recien usted comentaba que todo esto lo preparó para ser el abogado de Snowden.

–La razon por la cual estaba tan preparado para ayudar a Snowden es que uno de los cuestionamientos que recibe es: ¿por qué no usó el sistema para llevar adelante su queja? ¿ por qué no se quedó acá y enfrentó las consecuencias, en vez de escapar a otro país? Mi respuesta es que yo me pasé 10 años tratando de usar el sistema con víctimas de tortura, con víctimas de grandes violaciones a los derechos humanos y el sistema nos contestó que nos vayamos, que no hay remedio para ese tipo de casos. Por lo tanto no tengo mucha paciencia con el argumento de que si alguien denuncia un sistema de vigilancia masiva a su jefe algo grande va a pasar. La única manera en que Snowden iba a lograr cambios era llevar esta información al público. No a su supervisor o al supervisor de su supervisor. Cuando Snowden hizo su denuncia  el presidente Obama se defendió diciendo que las actividades que estaban siendo reveladas (pinchaduras masivas de celulares y servidores de internet) habían sido aprobadas por los tres poderes del estado. Básicamente decía la verdad, pero ése era el problema: En cuanto la opinión pública se enteró, los tres poderes cambiaron de opinión. El presidente dijo que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, en inglés) había ido demasiado lejos e impuso restricciones, incluyendo a la vigilancia en el exterior. El Congreso impuso restricciones a la vigilancia de la NSA por primera vez desde la década del 70. Y las cortes federales, que siempre se habían rehusado a tomar casos de vigilancia masiva  por razones de seguridad nacional, empezaron a aceptarlos y a fallar que esos programas son ilegales porque violan la Constitución.  Nada de esto hubiera ocurrido si Snowden hubiera usado el sistema en vez de eludirlo.

–¿Como es trabajar con él? 

–Ha sido una de las experiencias más significativas de toda mi vida. La mayoría de nosotros no cambia el mundo por sí mismo. Como mucho ayudamos a que suceda. Pero de vez en cuando aparece alguien como él que toma este riesgo histórico que permite cambiar de manara radical el comportamiento de la población  mundial. Mi trabajo es ayudarlo a ser más efectivo. No ha sido una representación legal tradicional. Normalmente en un caso legal gran parte de mi trabajo es conseguir un resultado judicial favorable para mi cliente. Pero desde el primer día él me dijo: “ hagamos eso cuando tengamos tiempo.” Por eso nuestro foco principal como abogados suyos es  ayudarlo a obtener reformas, ayudarlo a cumplir su misión política, antes que defender sus intereses legales, aunque obviamente debemos hacer las dos cosas.

–¿Como es su situación acá y en Rusia?

–El no quiere que le tengan lástima. Te diría que está más conectado socialmente que cuando trabajaba para el gobierno, dado que había entrado a los servicios de inteligencia cuando tenía unos 20 años y trabajó mucho tiempo bajo anonimato en el exterior. Nunca estuvo insertado en un grupo familiar o de amigos en el que podía hablar libremente de lo que hacía y forjar vínculos afectivos, excepto por su novia y su familia inmediata. Ella se mudó con él en Rusia, lo cual él le agradece eternamente, pero además ahora está en contacto con abogados y aliados, periodistas y amigos. Desde adolescente sus interacciones fueron a través de internet y mantiene su acceso a la red. Por lo tanto está  más conectado al mundo en su exilio que cuando trabajaba para el gobierno. Su situación legal  es que  tiene residencia legal en Rusia, renovable cada tres años, así que por lo menos hasta abril del 2020 puede vivir en Rusia y no tenemos motivos para pensar que su permiso de residencia no le sería renovado si debe permanecer más tiempo en Rusia. Ya le han renovado el permiso una vez, pero él no tiene ningún control sobre eso. Ha habido muchos rumores de que por la relación cercana entre Trump y Putin la situación de Snowden podría peligrar. No tenemos manera de saber si eso es cierto o no.  El dice que va a seguir hablando libremente, que si su seguridad fuera su prioridad todavía estaría viviendo en Hawaii y nunca hubiera dejado su trabajo bien remunerado. Como es de público conocimiento (Snowden) continúa criticando no solo al gobierno estadounidense pero también al ruso, a pesar de advertencias de personas como yo que le decimos que no sabemos si es la mejor estrategia para su seguridad. Pero así es él.

–¿Como lo va a tratar la historia?

–Cada vez que alguien da un paso adelante como hizo él y no solo revela información secreta pero pone a los servicios de inteligencia estadounidenses bajo una luz completamente distinta a nivel global , se puede esperar la respuesta retórica que él recibió. No creo que fue ingenuo cuando se metió en esto, ni pensó que el mundo le iba a agradecer lo que hizo. Pero la historia suele ser muy bondadosa con los arrepentidos. Cuando Daniel Ellsberg publicó los Papeles del Pentágono lo acusaron de ser un espía ruso  y el gobierno de Nixon dijo que Ellsberg le había entregado una copia de los papeles a la embajada rusa. Ahora Ellsberg es un héroe nacional, prácticamente ha sido santificado.

–¿Como es vivir en tiempos de Trump? Como afectó las libertades civiles y los derechos humanos el actual gobierno?

–Creo que Trump es fundamentalmente autocrático y antidemocrático. Pero no es único ni novedoso. No es el primer presidente estadounidense en partir el pan con dictadores y autócratas de otros países. No es el primero en nombrar jueces federales y jueces supremos derechistas. No es el primero en facilitar la corrupción y transferir ingresos de la clase media a los ricos. Todo esto venía ocurriendo rutinariamente en la centroderecha estadounidense desde hace mucho tiempo. Creo que donde Trump es novedosamente peligroso es en que no está conectado a ninguna tradición política ni es él mismo un político. Y en un momento de peligro, por ejemplo en un ataque terrorista, no va a mostrar ningún respeto por las tradiciones y las instituciones democráticas. Además, su voluntad de promover xenofobia en contra de los inmigrantes de México y Centroamérica y los musulmanes en general es genuinamente peligrosa y de hecho gran parte del trabajo de la ACLU de los últimos años ha sido combatir es agenda xenófoba. Pero no creo que Trump fue instalado en EE.UU. por el líder ruso o que represente algo que es completamente opuesto a la historia y los valores de EE.UU., como si EE.UU. hubiera sido una democracia perfecta hasta que llegó Trump.

–¿Cómo siente que afectó la reputación de Estados Unidos en el mundo la incapacidad de cerrar la cárcel de Guantánamo y las declaraciones de Trump y de altos funcionario de su gobierno en favor de la tortura?

–Antes de hablar de Trump hablemos de Bush y de Obama. Porque el gobierno de Bush echó para atrás medio siglo el consenso global sobre tortura al implementar en esencia una conspiración para torturar en las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia.

–¿Por qué habla de una conspiración?

–Porque fue una conspiración. Los líderes que lo autorizaron sabían que era ilegal, pero conspiraron para crear un canal legal para que abogados corruptos escribieran directivas diciendo que algo que siempre habíamos juzgado como ilegal ahora era legal. Fue una conspiración de tortura e impunidad.  Y el gobierno de Obama echó para atrás medio siglo el consenso sobre la penalización de la tortura cuando protegió del alcance de la ley a los arquitectos de la tortura. Obama dijo: “tenemos que mirar  para adelante, no para atrás.” Estoy seguro que a cualquier criminal encarcelado le gustaría haber escuchado eso en referencia al delito que cometió. Esa decisión de no permitir que las cortes juzguen la legalidad de los programas de tortura abrió el camino para que  venga Trump y diga “deberíamos tener el submarino (una forma de tortura) otra vez”.  Para ser claros no hay evidencias  de que el gobierno de Trump haya retomado la práctica de torturar. Hasta donde sabemos, se dejó de torturar en el 2006, cuando los militares y los servicios se dieron cuenta de que  es una práctica peligrosa y aunque ellos no fueran juzgados por llevarla adelante, torturar les traería otras consecuencias negativas.  También debo decir que nadie ha sido enviado a Guantánamo desde el gobierno de Bush.  Todavía tenemos decenas de personas detenidas ahí, pero nadie fue llevado ahí desde el 2006.  Pero en general creo que usted tiene razón. La retórica de Trump acerca de los derechos humanos le da amparo al régimen saudita,  al presidente  filipino, a Myanmar, y también a China y Rusia,  para que realicen grotescos abusos a los derechos humanos y que apunten sus dedos a Estados Unidos y digan: ¿Ellos son los que nos van a decir cómo comportarnos? Guantánamo sigue abierta y ni siquiera pudimos cicatrizar esa herida pustulenta. No es un problema  creado por Trump, es un problema que Trump empeoró.

–¿Que va a pasar en la elecciones del mes que viene? 

–No quiero hacer predicciones porque me equivoco muy seguido. Lo que veo es una ola de fuerzas antidemocráticas en todo Occidente y más allá. Veo que la democracia se encoge en Turquía, en Hungría, en Polonia, en Israel, en China, en Rusia, en el Reino Unido con el Brexit, en Estados Unidos, en Italia, en Arabia Saudita. Paradójicamente, al menos en Estados Unidos hay razones para ser optimistas con respecto a la reacción hacia Trump. Parte del manual del autócrata es atacar y achicar a los medios y a la sociedad civil. Y lo que vemos acá es que ONGs como la mía han crecido exponencialmente. La ACLU tenía 480 mil miembros el día de la elección. Ahora tenemos dos millones. Esto es, gente que aportan dinero mensualmente para apoyar nuestro trabajo. Los grandes medios como el New York Times y el Washington Post,  más allá de que uno coincida con  su enfoque periodístico, son importantes para la democracia y hoy dan ganancia y su base de lectores ha experimentado una tremenda expansión. Y a pesar de todos los ataques de Trump no creo que alguien pueda decir que los medios están más débiles hoy por culpa de Trump. Puede ser que los estadounidenses empiecen a entender que ejercer la democracia va más allá de votar cada cuatro años y que necesitamos invertir en instituciones que defiendan la democracia. Mucho dependerá de lo que pase en las elecciones de noviembre.

Ray Bradbury: Fahrenheit 451 malinterpretado | L.A. Weekly

Fuente original en inglés: Ray Bradbury: Fahrenheit 451 Misinterpreted | L.A. Weekly

CUANDO LOS PREMIOS PULITZER se entregaron en mayo durante un almuerzo en la Universidad de Columbia, se dieron dos menciones especiales. Uno fue para John Coltrane (quien murió en 1967), y fue la cuarta vez que se honró a un músico de jazz. Y el otro fue para Ray Bradbury, la primera vez que fue honrado un escritor de ciencia ficción y fantasía.

Bradbury, un antiguo residente de Los Ángeles que lleva una vida cívica activa e incluso envía cartas al editor de Los Angeles Times sobre sus puntos de vista de lo que aflige a su ciudad, no asistió, y le dijo a la junta de Pulitzer que su médico no quería que viajara.
Pero la verdadera razón, dijo al LA Weekly, tuvo menos que ver con las enfermedades de la edad (que cumple 87 años en agosto) que con el hecho de que los beneficiarios solo se dan la mano con Lee C. Bollinger, el presidente de la Universidad de Columbia, y sonríen por un momento para la fotografía.

Quería dar un discurso, pero no se permiten comentarios. “Ni siquiera un párrafo”, dice con desdén.
En su casa de color amarillo pastel en Cheviot Hills, donde ha vivido por más de 50 años, Bradbury me saludó en su sala de estar. Llevaba su atuendo ahora estándar: una camisa de vestir azul con un cuello blanco y una corbata tipo jack-o’-lantern (Halloween es su día favorito) y medias blancas. Este conjunto está en consonancia con el desarrollo interrumpido [1] de Bradbury. George Clayton Johnson, quien nos dio Logan’s Run, dice: “Ray siempre ha tenido entre 14 y 15 años”.

Bradbury aún tiene mucho que decir, especialmente sobre cómo las personas no entienden su trabajo más literario, Fahrenheit 451, publicado en 1953. Se enseña ampliamente en las escuelas secundarias y preparatorias, y es para muchos estudiantes la primera vez que aprenden los nombres de Aristóteles, Dickens y Tolstoi.

Ahora, Bradbury ha decidido aclarar sobre la escritura de su obra iconográfica y lo que realmente quiso decir. Fahrenheit 451 no es, dice firmemente, una historia sobre la censura del gobierno. Tampoco fue una respuesta al senador Joseph McCarthy, cuyas investigaciones ya habían infundido miedo y ahogado la creatividad de miles de personas.

Esto, a pesar del hecho de que las revisiones, críticas y ensayos a lo largo de las décadas dicen que es precisamente de eso se trata. Incluso el biógrafo autorizado de Bradbury, Sam Weller, en The Bradbury Chronicles, se refiere a Fahrenheit 451 como un libro sobre la censura.

Bradbury, un hombre que vive en el centro creativo e industrial de los reality shows y dramas de una hora, dice que es, de hecho, una historia sobre cómo la televisión destruye el interés por leer literatura.

“La televisión te da las fechas de Napoleón, pero no quién era”, dice Bradbury, que resume el contenido de la televisión con una sola palabra que dice como un epíteto: “factoides” [2]. Dice esto mientras esta sentado en una habitación dominada por una gigantesca televisión de pantalla plana que transmite el canal Fox News, silenciado, con factoides que se arrastran por la parte inferior de la pantalla.

Su temor en 1953 de que la televisión mataría a los libros, dice, ha sido parcialmente confirmado por el efecto de la televisión sobre la sustancia en las noticias. La primera página de L.A. Times de ese día informó sobre los recibos de la taquilla del fin de semana del tercero en la serie de películas de Spider-Man, que parece demostrar su punto.

“Inútil”, dice Bradbury. “Te llenan de tanta información inútil, te sientes lleno”. Se enfurece cuando otros le cuentan lo que significan sus historias, y una vez salió de una clase en UCLA donde los estudiantes insistieron en que su libro era sobre la censura del gobierno. Ahora está rebatiendo la sabiduría convencional generalizada con un videoclip en su sitio web (http://www.raybradbury.com/at_home_clips.html), titulado “Bradbury sobre censura / televisión”.

Ya en 1951, Bradbury presagiaba sus temores sobre la televisión, en una carta sobre los peligros de la radio, escrita para el escritor de fantasía y ciencia ficción Richard Matheson. Bradbury escribió que “La radio ha contribuido a nuestra ‘creciente falta de atención’. Este tipo de existencia tan difícil hace que sea casi imposible para las personas, incluyéndome a mí, sentarse y meterse de nuevo en una novela. Nos hemos convertido en una gente de lectura de historias cortas, o, peor que eso, en personas de lectura RÁPIDA”.

Él dice que el culpable en Fahrenheit 451 no es el estado, es la gente. A diferencia de Orwell en 1984, en el que el gobierno usa pantallas de televisión para adoctrinar a los ciudadanos, Bradbury imaginó la televisión como un opio. En el libro, Bradbury se refiere a los televisores como “muros” y a sus actores como “familia”, una verdad evidente para cualquiera que haya escuchado un resumen de programas de la red en los que un fanático se refiere a los personajes por su nombre, como si fueran parientes, o amigos.

La historia del libro se centra en Guy Montag, un bombero de California que comienza a cuestionarse por qué quema los libros para ganarse la vida. Eventualmente, Montag rechaza su cultura autoritaria para unirse a una comunidad de personas que memorizan libros enteros para que perduren hasta que la sociedad, una vez más, esté dispuesta a leer.

Bradbury imaginó una sociedad democrática cuya población diversa se vuelve contra los libros: los blancos rechazan la cabina del tío Tom y los negros desaprueban a Little Black Sambo. Imaginó no solo la corrección política, sino una sociedad tan diversa que todos los grupos eran “minorías”. Escribió que al principio condensaron los libros, eliminando cada vez más pasajes ofensivos hasta que, finalmente, todo lo que quedaba eran notas a pie de página, que casi nadie leía. Solo después de que la gente dejara de leer, el estado empleaba bomberos para quemar libros.
La mayoría de los estadounidenses no tenían televisores cuando Bradbury escribió Fahrenheit 451, y aquellos que sí miraban pantallas de 7 pulgadas en blanco y negro. Curiosamente, su libro imaginó un futuro de conjuntos de colores gigantes: paneles planos que colgaban de las paredes como pinturas en movimiento. Y la televisión se usaba para transmitir tonterías sin sentido para desviar la atención, y el pensamiento, lejos de una guerra inminente.

Las últimas revelaciones de Bradbury podrían no encajar bien en la industria televisiva de Los Ángeles, donde Scott Kaufer, un escritor y productor televisivo de larga data, argumenta en shows como This Week y Nightline: “La televisión es buena para los libros y ha logrado que más personas los lean simplemente promocionándolos”.

Kaufer dice que espera que Bradbury “sea lo suficientemente bueno en retrospectiva para ver que, en lugar de acabar con la literatura, [la televisión] le haya dado un gran impulso”. Señala el éxito del autor de fantasía Stephen King en televisión y cine, y señaló que cuando Bradbury escribió Fahrenheit 451, había otro temor infundado de que la televisión destruiría la industria cinematográfica.

Y, de hecho, Bradbury se hizo famoso porque sus historias fueron traducidas para televisión, a partir de 1951 para el programa Out There. Finalmente, tuvo su propio programa, The Ray Bradbury Theatre, en HBO.

BRADBURY GASTA la mayor parte de su tiempo en un espacio pequeño en el segundo piso de su casa que contiene libros y recuerdos. Ahí está su Emmy de The Halloween Tree, un Oscar que perteneció a un amigo que murió, la escultura de un dinosaurio y varias decoraciones de Halloween. Bradbury, antes de que un golpe lo dejara en una silla de ruedas, escribía en el sótano, que está lleno de animales de peluche, juguetes, sombreros de bombero y botellas de vino de diente de león. Se refirió a estos accesorios como “metáforas”, tótems que utilizó para despertar su imaginación y ahuyentar a los demonios de la página en blanco.

Comenzando en Arizona cuando sus padres le compraron una máquina de escribir de juguetes, Bradbury ha escrito un cuento corto por semana desde la década de 1930. Ahora él dicta sus historias por teléfono, cada día de la semana entre las 9 de la mañana y el mediodía, a su hija Alexandria.

Bradbury siempre ha sido un fanático y defensor de la cultura popular a pesar de sus críticas. Sin embargo, tiene una desconfianza en los “intelectuales”. Sin definir el término, dice que otra razón por la que rara vez deja de ir a Nueva York para viajar a Nueva York es por “sus intelectuales”.

Dana Gioia, un poeta que es presidente de la Fundación Nacional para las Artes, y que escribió una carta en apoyo de otorgarle un premio Pulitzer a Bradbury, lo comparó con J.D. Salinger, Jack London y Edgar Allan Poe. Otro partidario escribió que las obras de Bradbury “se han convertido en el tipo de clásicos que los niños leen por diversión y los adultos releen por su sabiduría y arte”.

En junio, Gauntlet Press lanzará Match to Flame, una colección de 20 cuentos de Bradbury que lo llevaron a Fahrenheit 451. Señalando su versión inédita de corrección de pruebas de la próxima colección, Bradbury dice que releer sus historias lo hizo llorar. “Es difícil creer que escribí esas historias cuando era más joven”, dice.

Su libro sigue siendo un clásico. Pero uno de los residentes más conocidos de L.A. quiere que se entienda que cuando lo escribió estaba mucho más preocupado por los efectos aburridos de la televisión en las personas, que por el efecto silenciador de un gobierno de mano dura. Si bien la televisión, de hecho, ha reemplazado la lectura para algunos, al menos podemos estar agradecidos de que los bomberos todavía apagan los incendios en lugar de encenderlos.

[1] Inmadurez o adolescencia permanente.

[2] Según la Wikipedia, “significaba originalmente un «hecho» completamente falso, e inventado para crear o prolongar la exposición pública o para manipular la opinión pública”

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