Archivo de la categoría: Comunicación

Alérgicos al WiFi y al móvil, sobre todo cuando sale en la prensa – Radiandando

Fuente original (Recomiendo el sitio fuente completo, como una excelente y completa recopilación de información sobre ondas electromagńeticas y salud): Alérgicos al WiFi y al móvil, sobre todo cuando sale en la prensa – Radiandando

Con cierta frecuencia, los medios de comunicación se hacen eco de personas que dicen ser hipersensibles a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF). Así, el pasado 9 de junio, Anxo Martínez de El Faro de Vigo, recogía el calvario que pacede una mujer al estar “en contacto” con las radiaciones de las redes inalámbricas y de los aparatos eléctricos. En el texto se indica que Mercedes, la afectada, tuvo que “huír” de su piso en Santiago a Vilagarcía porque “hasta 18 redes WiFi domésticas” le producían la sensación de que la estaban matando pues sentía “como si estuviese dentro de un microondas” (sic). Además, ha sufrido episodios agudos cuando “instalaron los contadores inteligentes de la luz” o cuando pasa por delante de la Comandancia de Marina pues siente como que la empujasen. En el artículo se dice que “sus síntomas son tan cambiantes” que los médicos no aciertan a enviarla al especialista adecuado. Los síntomas típicos de esta patología se recogen en la siguiente imagen:


Se trata de una sintomatología muy inespecífica. Cualquiera de nosotros habrá padecido dos o tres síntomas, sino más, en las últimas 24 horas. Lo primero que debemos indicar es que estos pacientes sufren esos síntomas, incluso episodios agudos muy llamativos como el que cuenta que le produjeron los contarores de la luz hinchándole la cara de forma alarmente. Y, ciertamente, estos pacientes los sienten y sufren mucho pues están enfermos. Siempre digo que cuando mi hijo se constipa o vomita por la noche en la cama, no le regaño, no le castigo. Se pone enfermo sin más, no se puede culpabilizar al paciente sino todo lo contrario, transmitirle comprensión y cariño. Lo que pasa es que la Ciencia ha demostrado que si hay algún factor ambiental que está provocando esos síntomas, no son los CEM-RF, lo que produce un virulento rechazo y ataques a quienes osen decirlo, pues parece que les estás insultando o cuestionando sus creencias. He aquí un ejemplo de cómo pensaban organizarse los afectados cuando impartí esta clase en el curso “La Ciencia toma la palabra” de la Universidad de Alicante en septiembre de 2017.

Entonces, si la Ciencia demuestra que los CEM-RF no son culpables de su patología, ¿qué está pasando a estos pacientes? Pues que sufren una enfermedad, claro que la sufren, además muy limitante y difícil de curar, pero no la producen ni las WiFis de los vecinos ni, mucho menos, los contarores de la luz, ni la radiación que pueda estar emitiendo la Comandancia de Marina a pie de calle. El caso de los contadores de la luz es el más curioso. Ya hace 5 años publiqué “los contadores del mal” en el que explicaba que la comunicación de los datos de estos contadores con las compañías eléctricas se realizaba mediante PLC (Power Line Communication) por el propio cable de la luz y sin que emitan radiofrecuencia alguna, como reclaman los propios afectados que debería ser toda comunicación telemática. Una contradicción. Una búsqueda rápida nos llevará a movimientos beligerantes contra estos contadores (incluso páginas asesoradas por insignes catedráticos como DSalud), obviando, como decía, que la comunicación se realiza por el cable como recoge cualquiera de las hojas ténicas de los aparatos que pude revisar por aquel entonces. Y a mi, puestos a preocuparse, lo que me preocupa es la información en tiempo real de qué estoy haciendo yo en mi casa que recibe la compañía, pero porque soy bastante pesado con la privacidad y la ley de protección de datos. En el caso de las WiFis, claro que es llamativo el número de WiFis a las que estamos expuestos, pero los estudios y revisiones en Europa indican que las fuentes menos intensas de radiación son estas WiFis, incluso cuando tenemos nuestro propio router en casa, mucho menos las de los vecinos, como tampoco es alarmante la exposición a teléfonos inalámbricos DECT. La exposición máxima la solemos recibir en los medios de transporte y en la calle y, fundamentalmente, de los teléfonos móviles en el primer caso y de las antenas en el segundo, siendo los valores medios, como he dicho ya en numerosas ocasiones, muy muy bajos. Termino con la posible radiación que emite la Comandancia de Marina de Vilagarcía. Reviso las imágenes de Google Street View y no observo antena alguna en las inmediaciones, pues probablemente esté en otro lugar. Pero de estar allí, al tratarse de transporte marítimo, apuntarán hacia el mar y no hacia tierra.

Es imposible estar aislado de los campos electromagnéticos. Están por todas partes. Y Vilagarcía no es una excepción. En este enlace pueden verse las numerosas antenas de telefonía que hay en el núcleo urbano y alrededores y tengo que recordar, aquí, una entrada anterior al blog en la que explicaba por qué cuantas más antenas y más cerca, mejor. Pero no sólo estamos expuestos a CEM-RF artificiales, también naturales, incluso provenientes del espacio. Y los sistemas de protección, de los que también he hablado con anterioridad, no son una solución. Y lo más importante es que no tenemos receptores para detectar esos campos electromagnéticos, no se ha descrito que nadie pueda detectarnos en condiciones de laboratorio y mucho menos a las intensidades habituales de funcionamiento en telecomunicaciones. Sería similar a que alguien me dijera que es capaz de escuchar por encima de 20 kHz, esto es, ultrasonidos. No es posible.

La evidencia científica es concluyente. En la siguiente imagen, tomada de esta revisión de 2010, se compara la capacidad de detectar CEM-RF en condiciones de laboratorio. En los 4 estudios superiores se trataba de personas que decían padecer hipersensibilidad electromagnética (HSE), mientras que los 5 estudios inferiores se realizaron con voluntarios sin dicha patología. Puede observarse en el gráfico, puesto que la línea vertical indica un 50% de probabilidades de acertar (0,5 si eres estadístico), que los afectados no sólo no son capaces de detectar los CEM-RF sino que, adeás, no tuvieron ni suerte, pues la probabilidad de acertar fue aproximadamente la misma entre afectados y no afectados e igual a la del puro azar.

Mi alumno del Máster de Biomedicina Experimental, Angel Zalve, el año pasado, realizó una revisión sistemática de publicaciones entre 2011 y 2017 sobre este asunto. Seleccionó 49 estudios  (publicados en revistas de impacto e indexadas en JCR) que analizaban diferentes patologías y fuentes de radiación. De ellos, seleccionó aquellos en los que se evaluaban síntomas subjetivos, patologías psicológicas y 8 estudios a doble ciego. Llegando a las siguientes conclusiones:

  • Aquellas personas con una patología psicológica y/o psiquiátrica reportan más riesgos y miedos a CEM, que condicionarán la posibilidad de experimentar malestar y sintomatología, pero debido a esta preocupación “hipocondríaca”.
  • Aquellos síntomas que las personas sensibles expresan, ocurren en aquellas con más predisposición e independientemente de la exposición a CEM, sin que se haya demostrado una posible asociación de causalidad.
  • En los estudios a doble ciego los resultados indican que una persona que pudiera padecer esta patología, a la hora de sentir o percibir los CEM, no presenta diferencias con quien no la padece, por lo que pensar en una asociación entre CEM-RF y sintomatología es inadecuada.

En la siguiente figura se recogen los resultados de otra revisión sistemática de 2012 realizada por Baliatsas en la que se revisaron trabajos de entre 2000 y 2011 incluyendo finalmente 22 estudios que evaluaron síntomas y su posible relación con la exposición a CEM-RF. La conclusión fue que no existe evidencia de una asociación directa entre exposición y síntomas inespecíficos.

Es por todo esto, que no se reconozca esta enfermedad como tal, pues nada tiene que ver con los CEM-RF y sí con un trastorno psicosomático. Lo cual no es malo. Como decía anteriormente, no castigo ni regaño a mi hijo cuando se pone enfermo, ni se pone enfermo por ser tonto ni nada parecido. No sé si me explico. Como enfermedad que no tiene nada que ver con los CEM-RF, nada conseguiremos alejándonos de las fuentes de radiación, lo cual tampoco es posible. Debemos entender a los pacientes y saber que puede ser tan grave que puede acabar en suicidio. Por tanto, claro que estamos ante una patología seria y grave y los profesionales de la salud deberían saber a qué especialista derivar a estos pacientes para poder ofrecerles un tratamiento adecuado. No entiendo por qué se sienten atacados. No estamos diciendo que no estén enfermos, o que sea una tontería de enfermedad, todo lo contrario, es seria y limitante. Estamos alertándoles de que su patología no se debe a lo que ellos creen que se debe o a lo que algunas empresas, pseudofundaciones y pseudoprofesionales les dicen que se debe. Y es aquí a donde quería llegar. Numerosas empresas, como indica el propio artículo de Anxo Martínez, se están enriqueciendo a costa de esta dolencia, vendiendo inútiles sistemas de protección. Los pacientes sufren los síntomas y son capaces de gastarse miles de euros en cortinas, calzoncillos y pijamas, colchones, pegatinas e, incluso, pastillas que no les harán nada más que vaciarles el bolsillo. Incluso hay por ahí algún médico catalán que, por el mismo precio, te diagnosticará una hipersensiblidad química múltiple, te dirá que no tomes leche o que no te vacunes y te recomendará un buen abogado para que reclames una pensión vitalicia.

Llegados a este punto, creo que es el momento de explicar qué dice la Ciencia sobre el efecto de este tipo de publicaciones alarmistas y sin supervisión científica. Y es que la Ciencia ha demostrado que, como si fuera una alergia al polen, la hipersensibilidad electromagnética, en vez de dispararse en primavera, se suele disparar cuando los medios de comunicación, sin acudir a expertos y dando por válida la versión de una única persona, publican esta clase de textos. En 2012, Witthoefl y Rubin, analizaron el impacto que tenían este tipo de noticias sobre el número de consultas a los médicos sobre esta patología los días posteriores a su publicación. Concluyeron que son las personas con mayores niveles previos de ansiedad, mayor tendencia a la somatización y más preocupación sobre la relación exposición-consecuencias, las que, tras recibir por los medios de comunicación este tipo información errónea, alarmista y/o incompleta, asociaban mayores efectos y aquejaban mayor clínica a la exposición. En los dos últimos cursos académicos, he dirigido dos trabajos fin de grado, a Nerea García y a Judit Masiá. En el primero se evaluó cómo la participación en un proyecto de investigación realizando medidas de exposición y el acceso a los resultados y a información científica fiable, reducía la percepción de riesgo y la preocupacíón. En el otro caso, se estudió cómo la educación para la salud mediante una charla de divulgación impartida a personas que decían estar preocupadas por este asunto, también redujo considerablemente la preocupación y la percepción del riesgo.

Termino con la conclusión que Witthoefl y Rubin añadían al final de su trabajo: “es necesiario una mayor relación entre periodistas y científicos para contrarrestar estos efectos negativos”. Así que por aquí estoy para lo que haga falta.

Anuncios

¿Falta información? (ondas electromagnéticas y salud) – Radiandando

Fuente original (Recomiendo el sitio fuente completo, como una excelente y completa recopilación de información sobre ondas electromagńeticas y salud): ¿Falta información? – Radiandando

Una de las principales demandas sobre la posible relación entre los campos electromagnéticos y la salud es la falta de información. Aquel que está preocupado por este asunto, suele acudir a Internet en busca de esta información. Si bien Internet ofrece innumerables posibilidades, en nuestras asignaturas del Grado en Medicina, solemos decir que “la información que se encuentra en Internet es, por norma general, falsa”. A partir de este punto enseñamos a nuestros alumnos a buscar información válida, información científica. No es objetivo de esta sección proporcionar estos conocimientos y lo que ofrecemos a continuación son enlaces, resúmenes, leyes, informes de organismos oficiales y de reconocido prestigio que esperamos sirvan para entender el estado actual del tema y tranquilizar a la población preocupada.

¿Dónde están las antenas? http://antenasgsm.com/

¿Qué mide el Ministerio? https://geoportal.minetur.gob.es/VCTEL/vcne.do

7 estudios (revisiones sistemáticas y metaanálisis) en 5 aspectos fundamentales: medida de la exposición, efectos de las antenas, efectos de los terminales, cáncer y efecto nocebo:

  • Meta análisis sobre los posibles efectos de las antenas de telefonía móvil sobre el bienestar de adultos. (Mobile phone base stations and well-being — A meta-analysis. Autores: Armin Klaps, Ivo Ponocny, Robert Winker, Michael Kundi, Felicitas Auersperg y Alfred Barth publicado en Science of the Total Environment en 2016). Meta análisis, una de las técnicas más potentes para contrastar estudios, que evalúa 17 estudios sobre posibles efectos de las antenas de telefonía sobre el bienestar en adultos. La conclusión es muy clara y contundente: en condiciones de doble ciego no se reproducen efectos, en cambio en los estudios en los que el doble ciego no está garantizado, sí se producen efectos, sugiriendo que se trata de efecto “nocebo”.
  • Revisión sistemática de los efectos sobre la salud de la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia procedentes de estaciones base de telefonía (Systematic review on the health effects of exposure to radiofrequency electromagnetic fields from mobile phone base stations. Autores: M. Röösli, P. Frei, E. Mohlera & K. Huga publicado en 2010 en Bull World Health Organ). Última revisión de 119 estudios epidemiológicos publicados en los últimos 4 años. Las principales conclusiones son que no hay una relación entre síntomas inespecíficos (dolores de cabeza, problemas de sueño, etc), hipersensibilidad, funciones cognitivas, respuestas fisiológicas (pulso cardíaco, conductancia de la piel, flujo sanguíneo), cáncer y la exposición a radiación electromagnética de radiofrecuencia procedente de estaciones base de telefonía.
  • Revisión sistemática del uso de telefonía inalámbrica y cancer de cerebro y otros tumores de cabeza (Systematic Review of Wireless Phone Use and Brain Cancerand Other Head Tumors. Autores Repacholi et al. publicado en 2012 en Bioelectromagnetics). Revisión de estudios que estudian la posible asociación entre uso de teléfono móvil y cáncer. La principal conclusión es que no hay evidencia de una relación causal entre el uso de teléfonos móviles y cáncer de cerebro, tumores o daño en células cerebrales en las áreas del cerebro más expuestas a la radiación.
  • Revisión sistemática sobre síntomas y exposición a campos electromagnétivos (Non-specific physical symptoms and electromagnetic field exposure in the general
    population: Can we get more specific? A systematic review. Autores Baliatsas, C., Van Kamp, I., Bolte, J., Schipper, M., Yzermans, J., Lebret, E. publicado en 2012 en Environment International). Se revisaron trabajos entre 2000 y 2011 incluyendo finalmente 22 estudios que evaluaban síntomas y su posible relación con la exposición a CEM-RF. La conclusión es que no existe evidencia para una asociación directa entre exposición y síntomas inespecíficos. Otra revisión de 2013 de Rubin et al. en Bioelectromagnetics, concluye algo similar.
  • Revisión sistemática de los estudios de evaluación de la exposición personal a CEM-RF (Radiofrequency electromagnetic field exposure in everyday microenvironments in Europe: A systematic literature review. Autores: Sanjay Sagar, Stefan Dongus, Anna Schoeni, Katharina Roser, Marloes Eeftens, Benjamin Struchen, Milena Foerster, Noëmi Meier, Seid Adem and Martin Röösli publicado en Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology en 2017). En esta revisión se analizan 21 trabajos de evaluación de la exposición personal a CEM-RF publicados entre enero de 200 y abril de 2015. Los valores máximos se suelen observar en medios de transporte (debido a uplink-terminales) con valores de entre 0,5 y 1 V/m. La exposición en el exterior (generalmente debida a downlink-antenas) oscila entre 0,3 y 0,7 V/m. En el interior de las casas esta exposición baja a 0,1-0,4 fundamentalmente debida a teléfonos inalámbricos, con escaso aporte de las WiFis.
  • Amplio estudio sobre la exposición personal a CEM-RF en niños en Europa (Spatial and temporal variability of personal environmental exposure to radio frequency electromagnetic fields in children in Europe. Autores: Birks LE, Struchen B, Eeftens M, van Wel L, Huss A, Gajšek P, Kheifets L, Gallastegi M, Dalmau-Bueno A, Estarlich M7, Fernandez MF, Meder IK, Ferrero A, Jiménez-Zabala A, Torrent M, Vrijkotte TGM, Cardis E, Olsen J, Valič B, Vermeulen R, Vrijheid M, Röösli M, Guxens M publicado en Environment International). Los valores medios resultaron sumamente bajos tanto de día como de noche, valores también bajos en las escuelas y en las casas, algo superiores en el transporte y en la calle. Las principales fuentes de exposición fueron las antenas de telefonía. Tanto las WiFis como los teléfonos DECT contribuyeron débilmente.
  • Revisión sistemática sobre los posibles efectos de las WiFi sobre la Salud. (Wi-Fi and health: review of current status of research. Autores Foester, KR y Moulder, JE, publicado en Health Physics). Cabe destacar que el estudio se financió con fondos de la Wi-Fi Alliance y el Mobile Manufactures Forum, pero que ninguna de estas organizaciones participó en la investigación ni tuvieron conocimiento de los contenidos o conclusiones del estudio (se llama declaración de intereses, por lo que uno hace una lectura aún más crítica si cabe). Las conclusiones son claras y son que en condiciones normales no se han demostrado efectos sobre la salud. Los estudios sobre efectos biológicos son variados, con metodologías variadas y recomiendan estudios en condiciones in vivo. Alertan sobre los efectos de un mal uso de dispositivos móviles e inalámbricos por cuestiones de seguridad en la red o al conducir, sobre todo con niños, más que de los efectos potenciales causados por la radiación de los dispositivos.
  • Estudio epidemiológico sobre cáncer de cerebro y terminales móviles (Brain cancer incidence trends in relation to cellular telephone use in the United States. Autores Inskip, Hoover y Devesa publicado en Neuro-Oncology en 2010). Se estudió la epidemiología del cáncer de cerebro entre los años 1992 y 2006 (cuando se produjo el boom de la telefonía móvil). La gráfica comparada con el incremento de líneas móviles es recurrente. La incidencia en 2017 sigue entorno a los 6-8 casos por 100.000 habitantes en EEUU.

Documentación científica:

Legislación:

Y si lo que quieres es saber dónde están las antenas, sus operadores, niveles de exposición u otras cosas: 

El WiFi es una amenaza importante para la Salud humana, ¿o no? – Radiandando

Fuente original (Recomiendo el sitio fuente completo, como una excelente y completa recopilación de información sobre ondas electromagńeticas y salud): El WiFi es una amenaza importante para la Salud humana, ¿o no? – Radiandando

Este es el llamativo, y permíteme poco científico, título de un artículo publicado recientemente en Environmental Research por Martin L. Pall (disponible on-line desde marzo de 2018) y que en cuanto tenga un rato, merecerá un “comment to the editor” de la revista. Atendiendo al título parece claro que la WiFi de casa podrá matarnos en breve ¿o no? La revista es buena, es una Q1 (posición 44 de 216 en la categoría de Environmental Sciences del JCR) y el autor también tiene impacto con numerosas publicaciones. Entonces ¿moriremos todos por la WiFi? Bueno, analicemos el artículo, pues sobre niveles de exposición a WiFi ya hablé en esta otra entrada: “WiFi, WiFi, WiFi, ¿tienen WiFi?

En el artículo se hace una revisión pero tiene sorprendentes errores de bulto para que se lo hayan colado a una revista como Environmental Research. Para empezar, no se indican criterios de inclusión o exclusión, por lo que realmente no es una revisión sistemática con una metodología apropiada, aunque se pretende dar esa idea. Hace una revisión de 7 posibles efectos de la radiación de radiofrecuencia de 2,4 GHz (WiFi), a saber: daño sobre ADN, efectos sobre esperma y fertilidad, efectos neurológicos y neuropsiquiátricos, apoptosis o muerte celular, sobrecarga de los canales de cálcio, efectos endocrinos y estrés oxidativo. Al no tener criterios de inclusión y exclusión, Pall incluye aquellos artículos que son adecuados para su tesis, lo cual no es correcto porque, obviamente, está sesgado y hace un análisis parcial claramente interesado. Son evidentes, desde el título, cuáles son sus intereses. Dos pequeños ejemplos para ilustrar fácilmente que el diseño no es correcto: se incluyen artículos de 1971, por ejemplo, que se comparan con estudios de 2018 (casi todos del propio Pall y alguno que no está publicado todavía) lo cual no es adecuado si se tratara de una revisión seria de los últimos hallazgos y novedosa. Además, para justificar los 7 efectos estudiados se incluyen artículos duplicados, por lo que del total de los 42 artículos utilizados, en realidad son 23. Por último y lo más importante, se mezclan estudios con dos abordajes diferentes que deben tratarse con cuidado: estudios in vitro e in vivo, pero es que, además, se mezclan estudios en células, en animales y, muy pocos, en humanos.

Por ejemplo. En el caso de los efectos sobre esperma y fertilidad, tal y como se indica en el título, se deberían incluir exclusivamente efectos en humanos (o células humanas), pero de los 8 artículos citados en este apartado, sólo 1 fue en un humanos y se trata de una publicación en una revista Q4 de un estudio que se basa en cuestionarios anónimos, no es un estudio adecuado para concluir nada sobre su posible efecto en humanos pues no se controla ninguna otra variable (alimentación, contaminación atmosférica, antecendetes, patologías previas…), además la muestra se obtiene de una clínica de infertilidad y no hay grupo control. El resto son experimentos in vitro, o en animales en otros casos, en condiciones alejadas de la realidad.

Lo mismo, o peor, pasa en cuanto a los efectos de estrés oxidativo. Los 11 artículos citados son en ratas o in vitro, ninguno en humanos.

Seguimos con los efectos neurológicos. Se incluyen 5 estudios, 4 en ratas y 1 en humanos, en una revista Q4 y en la que se dispuso de una muestra de 30 personas, 15 hombres y 15 mujeres, en el que querían mostrar diferencias entre sexos ante la capacidad de atención en presencia de WiFi. No se controlan otras variables como el cansancio… y los experimentos se hicieron en una jaula de Faraday en vez de una cámara anecoica. la diferencia es que la primera puede actuar como resonador al reflejar la señal en las paredes y la segunda no. Tampoco se controló la señal de emisión de la WiFi y se dejó de forma aleatoria… en fin ¿sigo? Esta es la evidencia más potente que aporta Pall sobre efectos en humanos.

En cuanto apoptosis, se incluyen 4 estudios, 3 en ratas y 1 in vitro, con células humanas en el que encuentran diferencias si la exposición es a 10 cm de las células.

Sobre efectos sobre DNA sólo se incluyen 3 estudios, ninguna en humanos y todos ellos incluidos ya en secciones anteriores. Lo mismo ocurre con la sobrecarga de los canales de potasio, se incluyen 3 estudios ya citados anteriormente. Y, por último, en cuanto a los efectos endocrinos de los 3 artículos citados sólo 1 en nuevo con respecto a los incluidos en los apartados anteriores y es en conejos.

Se incluyen otros efectos en los que o bien se vuelven a citar artículos citados anteriormente, o bien son en animales, niguno, nuevamente, en humanos.

El artículo alerta, por tanto, de los peligros de las WiFi en HUMANOS, y en seguida será citado en todas las páginas de hipersensibles y movimientos antiantenas y antiwifi, cuando debería hablar de radiación de radiofrecuencia de 2,5 GHz. ¿Por qué digo esto? ¿Acaso no es lo mismo? Pues sí, pero no. Porque la intensidad a la que se hacen esos estudios y en las condiciones a las que se hacen, distan mucho de lo que podría ser una WiFi de tu casa o de un colegio. He ahí la trampa y la maldad e interés del título y de, por tanto, el artículo. Piensa en la luz de una bombilla de 60W de tu casa que no te dejará ciego si la miras unos segundos. Pero si hago experimentos con focos de 5000W y se los pongo a ratas 24 horas al día durante 1 mes causándoles, probablemente no sólo ceguera, sino la muerte. ¿Podría concluir que “la luz visible, como la que emiten las bombillas de tu casa, dejará ciega a la población del planeta”? No. Debo contar en qué condiciones se ha hecho el experimento y pensar si son trasladables esos resultados a humanos y en qué condiciones.

Así, Pall y otros autores similares como Hardell, Carpenter o Sage (todos relacionados a través del informe Bioinitiative o EMF-scientist, sí otra vez), hace estas pseudorevisiones que están regular por no decir que mal, pues hablan simplemente de “WiFi” o se atreven a decir “WiFi en humanos” en vez de “campos electromagnéticos a 2,5 GHz en condiciones de laboratorio y en animales” con lo que la confusión en obvia. No dejan claro que se trata de experimentos de laboratorio, con ratas o células a niveles de exposición elevadísimos. Al hablar de WiFi, como decía, parece que es la de casa pero los niveles de los experimentos incluidos están muy por encima de lo que tenemos en casa y que nuestras células, no están en un cultivo a 5 o 10 centímetros de la antena… porque tenemos la piel que reflejará, además, casi toda la señal…

Las conclusiones no son menos alarmistas: “In conclusion, there are seven repeatedly found Wi-Fi effects which have also been shown to be caused by other similar EMF exposures. Each of the seven should be considered, therefore, as established effects of Wi-Fi”.

¿Cuál es el objetivo del artículo? Pues realmente, lo que hace el autor es intentar rebatir el artículo de Foster and Moulder (2013) en el que realizaron, ahora sí una revisión sistemática seria y con una metodología clara y objetiva de inclusión y exclusión. Cabe destacar que el estudio se financió con fondos de la Wi-Fi Alliance y el Mobile Manufactures Forum, pero que ninguna de estas organizaciones participó en la investigación ni tuvieron conocimiento de los contenidos o conclusiones del estudio (se llama declaración de intereses, por lo que uno hace una lectura aún más crítica si cabe. . Las conclusiones son claras y son que en condiciones normales no se han demostrado efectos sobre la salud. Los estudios sobre efectos biológicos son variados, con metodologías variadas y recomiendan estudios en condiciones in vivo. Alertan sobre los efectos de un mal uso de dispositivos móviles e inalámbricos por cuestiones de seguridad en la red o al conducir, sobre todo con niños, más que de los efectos potenciales causados por la radiación de los dispositivos.

Por tanto, el título del trabajo de Pall induce a error y no es, para nada, adecuado. Tan sólo 2 estudios de los 23 estudios incluidos fueron en humanos y son de muy baja calidad, ¿es adecuado, por tanto, decir en el título que la WiFi es una amenaza importante para la salud humana? No, rotundamente no, pero ¿cuánto tardaremos en encontrar este artículo en webs de hipersensibles y pseudoexpertos? 3, 2, 1…

Perjudicial para la salud | El costo social de los programas del FMI | Página12

Fuente original: Perjudicial para la salud | El costo social de los … | Página12

El costo social de los programas del FMI. Aumento de la tasa de suicidio en los países con planes de ajuste.
Una investigación sobre el impacto de los planes de ajuste en unos 30 países revela una relación significativa y positiva entre el incremento en la tasa de suicidio y los programas del Fondo.

Existe una relación directa y probada entre los planes de ajuste del FMI y el incremento en la tasa de suicidios. Esas consecuencias están científicamente demostradas. En el documento “Programas de préstamos del FMI y mortalidad por suicidios”, publicado en la revista Social Science & Medicine, en marzo de 2016, se analizaron unos 30 países que aplicaron políticas de ajuste a cambio de préstamos del organismo. Los autores hallaron una relación significativa y positiva entre el incremento en la tasa de suicidios y los programas del Fondo.

Los investigadores explican que “a lo largo de los años, los programas de préstamos del FMI fueron dura y doblemente criticados, tanto por fracasar en la resolución de los problemas económicos de los países participantes como por generar consecuencias sociales adversas. Recientemente, ha habido un renovado interés en las consecuencias sociales de los programas del Fondo como resultado de la crisis financiera entre 2007 y 2009 y de la crisis de la deuda europea a partir de entonces, la cual condujo a recesiones y forzó a muchos países a recurrir a salvatajes del FMI”.

Señalan que “motivados por esta problemática, un número de estudios científicos hizo hincapié en los aspectos negativos de los efectos secundarios de los programas de austeridad, como los del FMI, incluyendo una mayor desigualdad, mayor empobrecimiento y disminución en la provisión de servicios de salud. En este trabajo, nos centramos en un aspecto de las consecuencias sociales de los programas del FMI que aún no ha sido examinado sistemáticamente en el contexto inter-países, su efecto sobre los suicidios. Con respecto a los suicidios, un caso emblemático de los últimos años lo constituye Grecia, el primer Estado miembro de la Eurozona en recurrir al FMI para ayuda financiera”.

Con respecto a este país, apuntan los autores que “La actividad económica se desplomó (luego del rescate del FMI) mientras las medidas de austeridad y las reformas estructurales se implementaban, conduciendo a una severa depresión económica que duró seis años, borrando más de un 25 por ciento del PIB griego y elevando el desempleo por encima del 27 por ciento. Pero el impacto más severo se dio en la población. En uno de los países con una de las tasas más bajas de mortalidad por suicidio en todo el mundo, el número de personas que recurrieron al suicidio aumentó dramáticamente después de la crisis de 2009-2011, llevando a un aumento en los suicidios totales de casi un 40 por ciento”.

Luego de brindar datos similares sobre Indonesia, Corea del Sur y Tailandia, se preguntan los investigadores: “¿En qué medida los países experimentan sistemáticamente el mismo patrón (aumento de suicidios en presencia de ajustes del Fondo)? ¿Existe una relación positiva subyacente entre los programas del FMI y las tasas de mortalidad por suicidio en países y en el tiempo? Este trabajo pretende investigar si existe una asociación causal entre suicidios y los programas del FMI en los países estudiados, utilizando los datos de 30 países en desarrollo que recibieron auxilio del FMI bajo las modalidades SBA (Acuerdos Stand-By) y EFF (Extended Fund) durante 1991-2008”.

Los resultados a los que arriban los autores indican, habiendo previamente controlado las influencias socioeconómicas estándares en conductas suicidas, “una fuerte relación positiva entre las tasas de mortalidad por suicidio y los programas del FMI. Nuestras estimaciones implican, como consecuencia de la participación de un país en acuerdos con el FMI, una agregación positiva a la mortalidad por suicidio entre 4 a 14 puntos porcentuales (sobre los valores normales), siendo la población etaria más afectada la de 45 a 64 años con una diferencia de 18 puntos porcentuales”.

Ajustando la lupa sobre los distintos grupos etarios, los investigadores encontraron que “para las edades de 25 a 44 y de 45 a 64 años, la participación en programas del FMI es una variable positiva y altamente significativa, confirmando nuestra hipótesis que por vía de las condicionalidades (exigidas por el organismo), cualquier efecto adverso derivado de los préstamos del Fondo tiende a ser más pronunciado en los grupos de edades de mayor vinculación con la economía”.

Para el grupo entre 25 a 44 años de edad, las muertes por suicidios cada 100.000 habitantes aumentan 2,64 veces, mientras que para el grupo entre 45 a 64 años el aumento es de 4,37 veces. Y agregan: “Trasladados estos valores a la mortalidad por suicidios en el largo plazo, el aumento es del 14,6 por ciento (25 a 44 años) y del 18,6 por ciento (45 a 64 años)”.

Discriminando por género, “los programas del FMI contribuyen significativamente a los suicidios en hombres que son quienes tienen los mayores vínculos con la economía. En el largo plazo, los grupos entre 25 a 44 años y 45 a 64 años incrementan la tasa de suicidios en 15,7 y 17,7 por ciento, respectivamente”. Encontraron, asimismo, que no son significativas las relaciones estudiadas para los grupos masculinos entre 65 a 89 años y 10 a 24, desde que otras variables son más contundentes en estos casos (aislamiento social, desempleo, divorcio). No obstante, cuando los ajustes avanzan sobre los sistemas de jubilaciones y pensiones, la franja 65 a 89 se pueden ver particularmente afectados.

En relación a las mujeres, el grupo 25 a 44 es menos afectado que el de los hombres. Los autores sugieren que esto puede deberse a que las “mujeres promedio acceden a un ingreso propio y establecen vínculos con la economía en edades más tardías que los hombres”. El grupo más afectado en este género es el que va entre 45 y 64 años, “incrementándose en 1,33 veces los suicidios por encima de los valores normales cada 100.000 habitantes. En el largo plazo, esto es equivalente a un aumento en la mortalidad por suicidio del 16 por ciento en mujeres” para dicho grupo etario.

Cierran los autores su trabajo afirmando que “utilizando datos de 30 países en desarrollo que recibieron préstamos del FMI durante 1991-2008, nuestros resultados confirman la hipótesis de una subyacente asociación positiva entre las tasas de mortalidad por suicidio y la participación de estos países en programas del FMI”. Por último, señalan que “cuando los países están expuestos a los programas del FMI en un intento de resolver sus problemas económicos, deben diseñarse redes de seguridad social para proteger a la población afectada”

* Director general del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (Oetec).

La potencia plebeya y los cultores del orden | Página12

Fuente original: La potencia plebeya y los cultores del orden | Página12

En una entrevista en La Nación, el actual Presidente dice que es necesario “recuperar una sensatez que no hemos tenido en 70 años”. Vuelve al tópico de la locura, pero no para asignárselo a su antecesora, sino para denostar la entera experiencia del peronismo. La experiencia de ampliación de derechos, sustentada en la movilización plebeya del 17 de octubre de 1945, es puesta en la picota. Se trata de borrar, para la alianza gobernante, lo que significó en términos de ruptura de las disciplinas sociales, resistencias colectivas, alteración de las jerarquías, temblor del orden social. Que coexistió con nuevas disciplinas, autoritarismos, controles. La idea de que el peronismo es el hecho maldito del país burgués nombra menos una existencia revulsiva imposible de controlar y encauzar —eso sería lo plebeyo que sí tomó en muchos momentos la identidad del peronismo—, sino una fuerza tensa, que incluye en su funcionamiento la tensión interna, menos criminal que otras experiencias políticas sin prescindir por eso de autoritarismos y violencias. Pero el peronismo, a los ojos de la alianza dominante, sigue siendo el pasado a liquidar, la tierra a arrasar, no para que florezcan nuevas flores, sino para evitar que soñemos ni siquiera con la primavera. Llaman sinceridad a la brutal tautología del orden conservador. Las cosas son como son y son como deben ser, en especial la ratificación del orden de las clases y la jerarquización social.

Lo que se debe borrar es la memoria de aquellos pasos que un 17 pusieron en la calle pública el subsuelo sublevado de la patria, con sus reivindicaciones, fiestas, olvidos, balbuceos. Y que instauró una sociedad menos estamental y jerárquica que la de otros países latinoamericanos. Aún se escucha decir sobre Brasil que le faltó el peronismo para sacudirse las tenacidades del orden esclavista. Eso es lo que la derecha argentina quiere abolir, incluso su memoria, para sustituirlo con los portadores del sello partidario, excusa para alzar banderas neoliberales y levantamanos en cada votación para desarmar las locuras de estos setenta años. En diciembre de 2017, las grandes movilizaciones contra la reforma previsional, pusieron un coto callejero a esos ensueños del gobierno, pero también a los coqueteos de algunos dirigentes. Quizás el peronismo hoy sea un gigante medio dormido tironeado y casi tupacamarizado. La calle lo tironea para ver si lo despierta y hace algo, el gobierno lo sacude para convencerlo que actúe como zombi para la política que lo destierra aunque deje indemnes a sus personeros. La amenaza de cárcel, las persecuciones, los servicios de inteligencia  no dejan de operar en ese sentido. Por eso, son las y los laburantes, las y los activistas, quienes pelean para evitarlo, a sabiendas que si no se despierta otras serán las identidades, los mitos y los cánticos que pueblen las movilizaciones y combates.

La vida del peronismo siempre provino de su capacidad de alojar otras peleas, dejarse releer por otros temas que no estaban en su cartilla. De hecho, una de sus últimas estaciones, las del kirchnerismo, fue capaz de refundar lazos con los movimientos de derechos humanos y de colocar, en el centro de las políticas públicas, las de memoria, verdad y justicia. Al hacerlo, renovó el pacto fundante de la democracia argentina, el que gritó Nunca más al terrorismo de Estado. El anterior gobierno peronista había indultado a los militares, para cerrar el pasado con un manto de impunidad.

El movimiento social más potente de la actualidad es el feminismo. Es la fuerza insurrecta que inventa su agenda, construye alianzas, transforma los modos de vida. Pone en escena un nuevo sujeto político o nuevas subjetividades díscolas, dice mujeres pero para deconstruir lo que se entiende bajo ese nombre, se agita en la disidencia, conmueve y funda. Es clave de rebeldías porque relee, traduce y enlaza múltiples problemas. Discute, a la vez, la sexualidad, el trabajo, la autonomía, la deuda, la política y la violencia institucional. El movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans, viene probando modos organizativos, instancias asambleísticas, luchas callejeras. En estos días, ese remolino tiene su centro en la demanda por la legalización del aborto. La tierra tiembla, por estos lares, por la extensión capilar de la demanda. La pelea tenaz que organizo la Campaña nacional por el derecho al aborto, se encarna en las miles de pibas que toman escuelas y calles y en el compromiso masificado que demanda la ley.

¿Qué significa que, en nombre de la identidad del movimiento más plebeyo y capaz de exigir derechos que tuvo el siglo XX argentino algunos pocos digan que la legalización del aborto es una suerte de caballo de Troya de los imperialismos o del FMI o de los poderes adversos a la emancipación latinoamericana? ¿Qué quieren decir con cultura del descarte, cuando algunos de los firmantes fueron activos hacedores de una cruenta reforma neoliberal, privatizaron riquezas nacionales y mocharon los derechos laborales? ¿Qué implica que, en nombre del peronismo, objeten la legalización que hoy exigimos? El argumento reproduce las críticas que la Iglesia católica hizo, en los noventa, al programa de salud reproductiva que llevó adelante Fujimori en Perú y que implicó la esterilización forzada de alrededor de 300 mil mujeres quechua hablantes que no fueron informadas ni consultadas sobre qué significaba la operación. Sus cuerpos fueron tomados como botín de conquista y la ligadura de trompas fue un paso más en la posesión colonial. Que se hizo en nombre de evitar la persistente pobreza y aumentar la libertad frente al orden reproductivo. No era así, porque ninguna intervención obligada puede pensarse como una afirmación de los derechos de las mujeres.

La legalización del aborto es lo contrario a ese tipo de programas. Hay que pensarla en vínculo con la ley de fertilización asistida: en ambos casos se trata abrir el campo legal para sortear el azar biológico. Abre la cuestión de las libertades y las autonomías. La clandestinización del aborto es lo que reproduce esas prácticas coloniales, que se inscriben una y otra vez sobre los cuerpos gestantes. Se nos piensa, una vez más, como incubadoras, productoras de cuerpos, criadas de la reproducción. El movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans está en la primera línea de la pelea contra la deuda, las reformas neoliberales, la expropiación capitalista. Demostró en las calles y organizaciones que es popular y emancipatorio. Argüir supuestos contenidos antiimperialistas no es más que encubrir la verdadera realización de una lógica imperial que toma nuestros cuerpos para privarlos y desposeerlos. Reclamar la pertenencia a una identidad política con la que se han identificado históricamente los sectores populares para condenar las luchas de esos sectores hoy, es un acto de profunda ceguera. Un modo más de entregarle a los cultores del orden un sello legitimador.

El gobierno de Internet | La ventana | medios y comunicación | Página12

Fuente original: El gobierno de Internet | La ventana | medios y com… | Página12

Juan Pablo Darioli demanda la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de Internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Si bien uno intenta descreer o poner en cuestión las teorías conspirativas que abordan las relaciones de dominación desde una sola arista y de manera totalizadora, en este caso todas las piezas encajan. El escándalo que une a la red social Facebook con la firma británica Cambridge Analytica evidenció con un caso concreto como actúa el desarrollo y la articulación de los saberes relacionados al poder neoliberal, en este caso la neurociencia (para abordar los incentivos motivacionales que depara el uso de las redes sociales), la psicopolítica (para la elaboración de modos de sometimiento menos invasivos y menos detectables o smart según el filósofo Byung-Chul Han autor del libro “Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder”) y, por último, la comunicación.

Los resultados en los casos revelados son innegables: por un lado, más de 17 millones de británicos tomaron la decisión de abandonar la Unión Europea y por el otro casi 63 millones de norteamericanos llevaron a Donald Trump a la presidencia.

No hay mayor novedad en la utilización de estrategias de segmentación, análisis e intento de influenciar los comportamientos electorales ya que desde mediados del siglo pasado son corrientes las investigaciones en este sentido. Los más notorio es el nivel de fidelidad, refinamiento y alcance que les otorga a estos estudios el funcionamiento de las nuevas tecnologías, en general, y más particularmente las apps sociales, las cuales aportan una verdadera cartografía sobre los usos y consumos de cada persona en disputas político-electorales muy cerradas. La cuenta de Facebook la tenemos relacionada a un mail, el WhatsApp a un número de celular y las aplicaciones de Google nos piden acceso constante al GPS para saber todo el tiempo dónde estamos. Entrecruzar con altos grados de certeza esa información tiene un valor trascendental y puesta en manos de una empresa analista de datos a gran escala produce resultados intervencionistas poco deseables.

En el ámbito de la comunicación debemos pensar en la implicancia de estos hechos: cómo intervienen ciertos actores en el ecosistema comunicacional para lograr ventajas en el flujo informativo y evaluar la incidencia de estas prácticas en el funcionamiento de las tecnologías digitales, que apela inherentemente a la utilización de estos datos tanto en su programación como en su esquema de negocios. Vemos que el tema es más complejo que un error de seguridad de Facebook y no se soluciona con un simple pedido de disculpas de Mark Zuckerberg en el Congreso de los EE.UU.

El problema es de matriz y el dilema, ético.

Si bien es importante el problema de las fakenews y es indispensable una discusión sobre la dimensión social y cultural de los algoritmos, nos encontramos ante una necesidad mayor, que es la de reclamar la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Juan Pablo Darioli: Licenciado en Periodismo (UNR).

Espías (parte II) | El Cohete a la Luna

Fuente original: Espías (parte II) | El Cohete a la Luna

Hace unos días, en el Cohete, publicamos un artículo con el título: Espías. Si le interesó el tema, le sugiero que me siga con esta hoja de ruta. Usela como una guía, ya que es mi hoja de ruta. Esto seguro que usted tiene una propia. Acá voy.

1)    https://www.google.com/maps/timeline?pb

En este sitio queda registrada la actividad diaria, en términos geográficos: todos los lugares en los que usted estuvo, si fue caminando, en avión, en auto, en autobús. Además, el tiempo que permaneció en cada lugar. Al finalizar, hay una forma de recolectar toda la información diaria, de manera tal que usted pueda tener una lista con la frecuencia con la que usted visita cada sitio, y el tiempo que allí permanece. Naturalmente, el lugar en donde uno duerme (por poner un ejemplo), resulta ser un sitio de los más utilizados y donde permanece la mayor cantidad de tiempo. Lo mismo sucede con el trabajo, si es que usted tiene un trabajo fijo o le dedica una buena parte de su día, ya sea una oficina, una fábrica o un colegio, escuela o universidad. La diferencia es fácilmente observable cuando se trata de los fines de semana, cuando la rutina cambia.

2)    https://myactivity.google.com/myactivity

En este sitio está registrada toda su actividad en internet, ya sea las páginas que usted visitó, así como los correos electrónicos que usted recibió y/o envió. Si me permite agregar algo, “mete miedo”. En el título de la página dice que usted es la única persona que puede visitar estos datos. Puede que sea cierto, pero… si yo soy el único que puedo visitar esta página, ¿cómo sé yo (o sabe usted) que no hay otras personas que también tienen acceso a la misma información que aparece almacenada allí?

Algo más: aparecen también listadas todas las apps que usted utilizó, ya sea (por ejemplo), WhatsApp, ESPN, Snapchat, Instagram, Twitter, los diarios que lee, las que usa para averiguar el pronóstico y/o la temperatura, los lugares que usted ‘googleó’… ¿Hace falta que siga? Sí… una cosa más: en mi teléfono celular, yo puedo ‘dictar’ una frase para que, convertida a texto, la pueda enviar. En todo caso, permítame escribir que me impactó escuchar todo lo que fui grabando en el tiempo (y que luego fue traducido). ¿Quiere fijarse usted?

3)    https://myaccount.google.com/security

Esta página le permite establecer los niveles de ‘seguridad’ con los que usted quiere (y le pide a Google) que lo proteja. Aparecen también todas las plataformas que usted usa, ya sean los teléfonos celulares (si es que tiene más de uno), su(s) computadora(s), si es que tiene más de una, su(s) laptop(s), y también las tabletas que utiliza. Están todos. Más aún: aparecen las fechas en los que usted las usó por última vez (y la primera, claro está).

4)    https://www.youtube.com/feed/history.

En este sitio usted encontrará todas las veces que utilizó los servicios de YouTube. Aparece toda su historia. Como yo lo uso poco, aparecieron muy pocos ejemplos, pero mi amiga Erica, que estaba conmigo cuando ‘jugábamos’ a ver qué encontrábamos, se sorprendió por la enorme (y exhaustiva) lista de videos que ella tenía registrados en su historia. Una vez más, mi experiencia no le sirve a usted. Lo mejor que puedo hacer, es proponerle que sea usted misma (o mismo) que lo intente por su lado. Créame: se va a sorprender.

5)    https://takeout.google.com/settings/takeout

Este sitio también es impactante. Cuando usted llega acá, Google le ofrece la alternativa para que usted misma/o recupere todos los datos que Google tiene guardado sobre usted: ¡todos! Naturalmente, si usted ha utilizado mucho los servicios de Google, la memoria que va a necesitar para recuperar todo puede llegar a ser importante. Asegúrese que tenga suficiente espacio libre en su disco duro o procúrese un pendrive (o dispositivo equivalente) donde pueda almacenar muchos Gigabytes de memoria. Igualmente es increíble verse reflejado uno mismo en la cantidad de datos que ha compartido en el último tiempo: ¡impactante! Si puedo sugerirle algo una vez más, este es un lugar que uno no debería perderse. Eso sí: tómese tiempo. Lo va a necesitar. Aparecen todos los sitios que usted visitó, sus correos electrónicos, sus contactos, sus videos en YouTube… e incluso ¡las fotos que usted tomó con su teléfono! No sé si me entiende… ¡las fotos! Parece mentira… pero no, están allí… incluso las que usted descartó o tiró a la basura. Y por supuesto, también las fotos que usted recibió. Su calendario, los libros que compró, los grupos a los cuales usted pertenece, los números de teléfono de los contactos que o bien tiene hoy o que tuvo en algún momento…. ¡la cantidad de pasos que usted fue dando día por día! ¿Sigo?

6)    Acá tengo que hacer una pausa para una observación. Facebook ofrece los mismos servicios que acabo de describir para Google. El problema está en que como yo no uso Facebook, no tengo cuenta con ellos, no puedo revisarlos, pero por lo que me mostró Erica, están incluidos todos los mensajes que usted envió (o recibió), todos los archivos que usted envió (o recibió), todos los contactos que están en su teléfono celular, todos los mensajes de audio que usted envió (o recibió), todas las veces que usted se conectó en su cuenta de Facebook, desde donde lo hizo, el tiempo que estuvo visitando su cuenta y desde qué aparato lo hizo. De la misma forma que Google, Facebook sabe todos y cada uno de los pasos que usted dio en la última década.

7)    Un dato más: Facebook guarda todas las aplicaciones que usted utilizó mientras estuvo conectada/o con su cuenta, de manera tal que puede conjeturar cuán interesada/o usted está en cuestiones políticas o si lo que más le atrae es diseño gráfico. Sabe además si usted estuvo o es soltera/o, o bien si está interesada/o en cualquier servicio que coopere para que usted pueda encontrar pareja.

8)    Por último, al menos en este primer intento de advertirle lo que sucede, el rastrillaje que ellos (y usted) pueden hacer sobre su vida en la última década incluye las aplicaciones que usted instaló (y desinstaló) durante todo este tiempo, las razones por las cuales las usó (o usa), tiene acceso a su cámara web y su micrófono, y como dije más arriba, sus contactos, correos electrónicos, su calendario, la historia de todos sus llamados (entrantes y salientes), mensajes de texto enviados y recibidos, los archivos que usted bajó usando internet, incluyendo fotos, videos, audios, música, las estaciones de radio que usted escuchó (o escucha) y por supuesto, todas las búsquedas que usted hizo a lo largo de estos últimos diez años. 

Si uno pensara que cada vez (de nuevo: sí, ¡cada vez!) que uno se conecta con cualquiera de nuestros aparatos (computadoras, laptops, tabletas, teléfonos celulares, etc.) está engrosando la información que uno entrega sobre su privacidad… ¿seguiría haciéndolo, o no? Y lo planteo de esta forma porque aunque uno quisiera evitar dejar estos rastros desde hoy, sucederían algunos eventos que me gustaría compartir con usted.

Por un lado, ¿está segura/seguro de que usted podría vivir sin estar conectada/o?

Por otro lado, si Google (por poner un ejemplo) sabe en qué lugares ha pasado usted la mayor parte de su tiempo, dónde durmió, cenó, almorzó, a qué hora puso su despertador, dónde pasa sus fines de semana, qué música escucha, a qué hora se acuesta, qué medicamentos toma, qué bebidas, etc., etc… Usted, ¿lo cambiaría todo bruscamente? Aunque usted cortase todo contacto a partir de hoy, no solo debería hacerlo, sino que además debería cambiar de vida, de identidad, porque con los datos que hemos ido dejando hasta este momento, ¿no cree que Google podría rastrearla/o y encontrarla/o sin necesidad de saber exactamente dónde se encuentra?

Cuando uno cree que todo es y ha sido gratis, ha cometido (hemos cometido) un error: el producto somos nosotros. Más aún: yo creo que saben más de nosotros que nosotros mismos.

Tanto como usted, yo tengo múltiples preguntas, pero las más importantes serían: ¿qué podrían hacer con toda esta información? ¿Qué tipo de influencia tienen sobre nosotros al saber todos estos datos? ¿Qué pueden predecir? O mejor aún: ¿cómo han usado ya todos estos datos? ¿Qué hemos hecho nosotros hasta acá, creyendo que teníamos la libertad de elegir, sin saber que desde algún otro lugar estábamos siendo elegidos por otros?

¿Cuán peligroso es esto? ¿En manos de quiénes está toda esta información? Google y Facebook dicen que solamente nosotros tenemos acceso… ¿Seguro? ¿Y Cambridge Analítica de dónde salió? Si pudo tener semejante influencia en las elecciones de un país, y nada menos que Estados Unidos, ¿qué nos queda a nosotros?

Y si uno, por la edad que tiene/tengo, decide que ya no hay nada por hacer y que no hay vuelta atrás… ¿cómo proteger a los niños? Usted, ¿qué piensa?

A %d blogueros les gusta esto: