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Perjudicial para la salud | El costo social de los programas del FMI | Página12

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El costo social de los programas del FMI. Aumento de la tasa de suicidio en los países con planes de ajuste.
Una investigación sobre el impacto de los planes de ajuste en unos 30 países revela una relación significativa y positiva entre el incremento en la tasa de suicidio y los programas del Fondo.

Existe una relación directa y probada entre los planes de ajuste del FMI y el incremento en la tasa de suicidios. Esas consecuencias están científicamente demostradas. En el documento “Programas de préstamos del FMI y mortalidad por suicidios”, publicado en la revista Social Science & Medicine, en marzo de 2016, se analizaron unos 30 países que aplicaron políticas de ajuste a cambio de préstamos del organismo. Los autores hallaron una relación significativa y positiva entre el incremento en la tasa de suicidios y los programas del Fondo.

Los investigadores explican que “a lo largo de los años, los programas de préstamos del FMI fueron dura y doblemente criticados, tanto por fracasar en la resolución de los problemas económicos de los países participantes como por generar consecuencias sociales adversas. Recientemente, ha habido un renovado interés en las consecuencias sociales de los programas del Fondo como resultado de la crisis financiera entre 2007 y 2009 y de la crisis de la deuda europea a partir de entonces, la cual condujo a recesiones y forzó a muchos países a recurrir a salvatajes del FMI”.

Señalan que “motivados por esta problemática, un número de estudios científicos hizo hincapié en los aspectos negativos de los efectos secundarios de los programas de austeridad, como los del FMI, incluyendo una mayor desigualdad, mayor empobrecimiento y disminución en la provisión de servicios de salud. En este trabajo, nos centramos en un aspecto de las consecuencias sociales de los programas del FMI que aún no ha sido examinado sistemáticamente en el contexto inter-países, su efecto sobre los suicidios. Con respecto a los suicidios, un caso emblemático de los últimos años lo constituye Grecia, el primer Estado miembro de la Eurozona en recurrir al FMI para ayuda financiera”.

Con respecto a este país, apuntan los autores que “La actividad económica se desplomó (luego del rescate del FMI) mientras las medidas de austeridad y las reformas estructurales se implementaban, conduciendo a una severa depresión económica que duró seis años, borrando más de un 25 por ciento del PIB griego y elevando el desempleo por encima del 27 por ciento. Pero el impacto más severo se dio en la población. En uno de los países con una de las tasas más bajas de mortalidad por suicidio en todo el mundo, el número de personas que recurrieron al suicidio aumentó dramáticamente después de la crisis de 2009-2011, llevando a un aumento en los suicidios totales de casi un 40 por ciento”.

Luego de brindar datos similares sobre Indonesia, Corea del Sur y Tailandia, se preguntan los investigadores: “¿En qué medida los países experimentan sistemáticamente el mismo patrón (aumento de suicidios en presencia de ajustes del Fondo)? ¿Existe una relación positiva subyacente entre los programas del FMI y las tasas de mortalidad por suicidio en países y en el tiempo? Este trabajo pretende investigar si existe una asociación causal entre suicidios y los programas del FMI en los países estudiados, utilizando los datos de 30 países en desarrollo que recibieron auxilio del FMI bajo las modalidades SBA (Acuerdos Stand-By) y EFF (Extended Fund) durante 1991-2008”.

Los resultados a los que arriban los autores indican, habiendo previamente controlado las influencias socioeconómicas estándares en conductas suicidas, “una fuerte relación positiva entre las tasas de mortalidad por suicidio y los programas del FMI. Nuestras estimaciones implican, como consecuencia de la participación de un país en acuerdos con el FMI, una agregación positiva a la mortalidad por suicidio entre 4 a 14 puntos porcentuales (sobre los valores normales), siendo la población etaria más afectada la de 45 a 64 años con una diferencia de 18 puntos porcentuales”.

Ajustando la lupa sobre los distintos grupos etarios, los investigadores encontraron que “para las edades de 25 a 44 y de 45 a 64 años, la participación en programas del FMI es una variable positiva y altamente significativa, confirmando nuestra hipótesis que por vía de las condicionalidades (exigidas por el organismo), cualquier efecto adverso derivado de los préstamos del Fondo tiende a ser más pronunciado en los grupos de edades de mayor vinculación con la economía”.

Para el grupo entre 25 a 44 años de edad, las muertes por suicidios cada 100.000 habitantes aumentan 2,64 veces, mientras que para el grupo entre 45 a 64 años el aumento es de 4,37 veces. Y agregan: “Trasladados estos valores a la mortalidad por suicidios en el largo plazo, el aumento es del 14,6 por ciento (25 a 44 años) y del 18,6 por ciento (45 a 64 años)”.

Discriminando por género, “los programas del FMI contribuyen significativamente a los suicidios en hombres que son quienes tienen los mayores vínculos con la economía. En el largo plazo, los grupos entre 25 a 44 años y 45 a 64 años incrementan la tasa de suicidios en 15,7 y 17,7 por ciento, respectivamente”. Encontraron, asimismo, que no son significativas las relaciones estudiadas para los grupos masculinos entre 65 a 89 años y 10 a 24, desde que otras variables son más contundentes en estos casos (aislamiento social, desempleo, divorcio). No obstante, cuando los ajustes avanzan sobre los sistemas de jubilaciones y pensiones, la franja 65 a 89 se pueden ver particularmente afectados.

En relación a las mujeres, el grupo 25 a 44 es menos afectado que el de los hombres. Los autores sugieren que esto puede deberse a que las “mujeres promedio acceden a un ingreso propio y establecen vínculos con la economía en edades más tardías que los hombres”. El grupo más afectado en este género es el que va entre 45 y 64 años, “incrementándose en 1,33 veces los suicidios por encima de los valores normales cada 100.000 habitantes. En el largo plazo, esto es equivalente a un aumento en la mortalidad por suicidio del 16 por ciento en mujeres” para dicho grupo etario.

Cierran los autores su trabajo afirmando que “utilizando datos de 30 países en desarrollo que recibieron préstamos del FMI durante 1991-2008, nuestros resultados confirman la hipótesis de una subyacente asociación positiva entre las tasas de mortalidad por suicidio y la participación de estos países en programas del FMI”. Por último, señalan que “cuando los países están expuestos a los programas del FMI en un intento de resolver sus problemas económicos, deben diseñarse redes de seguridad social para proteger a la población afectada”

* Director general del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (Oetec).

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El gobierno de Internet | La ventana | medios y comunicación | Página12

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Juan Pablo Darioli demanda la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de Internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Si bien uno intenta descreer o poner en cuestión las teorías conspirativas que abordan las relaciones de dominación desde una sola arista y de manera totalizadora, en este caso todas las piezas encajan. El escándalo que une a la red social Facebook con la firma británica Cambridge Analytica evidenció con un caso concreto como actúa el desarrollo y la articulación de los saberes relacionados al poder neoliberal, en este caso la neurociencia (para abordar los incentivos motivacionales que depara el uso de las redes sociales), la psicopolítica (para la elaboración de modos de sometimiento menos invasivos y menos detectables o smart según el filósofo Byung-Chul Han autor del libro “Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder”) y, por último, la comunicación.

Los resultados en los casos revelados son innegables: por un lado, más de 17 millones de británicos tomaron la decisión de abandonar la Unión Europea y por el otro casi 63 millones de norteamericanos llevaron a Donald Trump a la presidencia.

No hay mayor novedad en la utilización de estrategias de segmentación, análisis e intento de influenciar los comportamientos electorales ya que desde mediados del siglo pasado son corrientes las investigaciones en este sentido. Los más notorio es el nivel de fidelidad, refinamiento y alcance que les otorga a estos estudios el funcionamiento de las nuevas tecnologías, en general, y más particularmente las apps sociales, las cuales aportan una verdadera cartografía sobre los usos y consumos de cada persona en disputas político-electorales muy cerradas. La cuenta de Facebook la tenemos relacionada a un mail, el WhatsApp a un número de celular y las aplicaciones de Google nos piden acceso constante al GPS para saber todo el tiempo dónde estamos. Entrecruzar con altos grados de certeza esa información tiene un valor trascendental y puesta en manos de una empresa analista de datos a gran escala produce resultados intervencionistas poco deseables.

En el ámbito de la comunicación debemos pensar en la implicancia de estos hechos: cómo intervienen ciertos actores en el ecosistema comunicacional para lograr ventajas en el flujo informativo y evaluar la incidencia de estas prácticas en el funcionamiento de las tecnologías digitales, que apela inherentemente a la utilización de estos datos tanto en su programación como en su esquema de negocios. Vemos que el tema es más complejo que un error de seguridad de Facebook y no se soluciona con un simple pedido de disculpas de Mark Zuckerberg en el Congreso de los EE.UU.

El problema es de matriz y el dilema, ético.

Si bien es importante el problema de las fakenews y es indispensable una discusión sobre la dimensión social y cultural de los algoritmos, nos encontramos ante una necesidad mayor, que es la de reclamar la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Juan Pablo Darioli: Licenciado en Periodismo (UNR).

Espías (parte II) | El Cohete a la Luna

Fuente original: Espías (parte II) | El Cohete a la Luna

Hace unos días, en el Cohete, publicamos un artículo con el título: Espías. Si le interesó el tema, le sugiero que me siga con esta hoja de ruta. Usela como una guía, ya que es mi hoja de ruta. Esto seguro que usted tiene una propia. Acá voy.

1)    https://www.google.com/maps/timeline?pb

En este sitio queda registrada la actividad diaria, en términos geográficos: todos los lugares en los que usted estuvo, si fue caminando, en avión, en auto, en autobús. Además, el tiempo que permaneció en cada lugar. Al finalizar, hay una forma de recolectar toda la información diaria, de manera tal que usted pueda tener una lista con la frecuencia con la que usted visita cada sitio, y el tiempo que allí permanece. Naturalmente, el lugar en donde uno duerme (por poner un ejemplo), resulta ser un sitio de los más utilizados y donde permanece la mayor cantidad de tiempo. Lo mismo sucede con el trabajo, si es que usted tiene un trabajo fijo o le dedica una buena parte de su día, ya sea una oficina, una fábrica o un colegio, escuela o universidad. La diferencia es fácilmente observable cuando se trata de los fines de semana, cuando la rutina cambia.

2)    https://myactivity.google.com/myactivity

En este sitio está registrada toda su actividad en internet, ya sea las páginas que usted visitó, así como los correos electrónicos que usted recibió y/o envió. Si me permite agregar algo, “mete miedo”. En el título de la página dice que usted es la única persona que puede visitar estos datos. Puede que sea cierto, pero… si yo soy el único que puedo visitar esta página, ¿cómo sé yo (o sabe usted) que no hay otras personas que también tienen acceso a la misma información que aparece almacenada allí?

Algo más: aparecen también listadas todas las apps que usted utilizó, ya sea (por ejemplo), WhatsApp, ESPN, Snapchat, Instagram, Twitter, los diarios que lee, las que usa para averiguar el pronóstico y/o la temperatura, los lugares que usted ‘googleó’… ¿Hace falta que siga? Sí… una cosa más: en mi teléfono celular, yo puedo ‘dictar’ una frase para que, convertida a texto, la pueda enviar. En todo caso, permítame escribir que me impactó escuchar todo lo que fui grabando en el tiempo (y que luego fue traducido). ¿Quiere fijarse usted?

3)    https://myaccount.google.com/security

Esta página le permite establecer los niveles de ‘seguridad’ con los que usted quiere (y le pide a Google) que lo proteja. Aparecen también todas las plataformas que usted usa, ya sean los teléfonos celulares (si es que tiene más de uno), su(s) computadora(s), si es que tiene más de una, su(s) laptop(s), y también las tabletas que utiliza. Están todos. Más aún: aparecen las fechas en los que usted las usó por última vez (y la primera, claro está).

4)    https://www.youtube.com/feed/history.

En este sitio usted encontrará todas las veces que utilizó los servicios de YouTube. Aparece toda su historia. Como yo lo uso poco, aparecieron muy pocos ejemplos, pero mi amiga Erica, que estaba conmigo cuando ‘jugábamos’ a ver qué encontrábamos, se sorprendió por la enorme (y exhaustiva) lista de videos que ella tenía registrados en su historia. Una vez más, mi experiencia no le sirve a usted. Lo mejor que puedo hacer, es proponerle que sea usted misma (o mismo) que lo intente por su lado. Créame: se va a sorprender.

5)    https://takeout.google.com/settings/takeout

Este sitio también es impactante. Cuando usted llega acá, Google le ofrece la alternativa para que usted misma/o recupere todos los datos que Google tiene guardado sobre usted: ¡todos! Naturalmente, si usted ha utilizado mucho los servicios de Google, la memoria que va a necesitar para recuperar todo puede llegar a ser importante. Asegúrese que tenga suficiente espacio libre en su disco duro o procúrese un pendrive (o dispositivo equivalente) donde pueda almacenar muchos Gigabytes de memoria. Igualmente es increíble verse reflejado uno mismo en la cantidad de datos que ha compartido en el último tiempo: ¡impactante! Si puedo sugerirle algo una vez más, este es un lugar que uno no debería perderse. Eso sí: tómese tiempo. Lo va a necesitar. Aparecen todos los sitios que usted visitó, sus correos electrónicos, sus contactos, sus videos en YouTube… e incluso ¡las fotos que usted tomó con su teléfono! No sé si me entiende… ¡las fotos! Parece mentira… pero no, están allí… incluso las que usted descartó o tiró a la basura. Y por supuesto, también las fotos que usted recibió. Su calendario, los libros que compró, los grupos a los cuales usted pertenece, los números de teléfono de los contactos que o bien tiene hoy o que tuvo en algún momento…. ¡la cantidad de pasos que usted fue dando día por día! ¿Sigo?

6)    Acá tengo que hacer una pausa para una observación. Facebook ofrece los mismos servicios que acabo de describir para Google. El problema está en que como yo no uso Facebook, no tengo cuenta con ellos, no puedo revisarlos, pero por lo que me mostró Erica, están incluidos todos los mensajes que usted envió (o recibió), todos los archivos que usted envió (o recibió), todos los contactos que están en su teléfono celular, todos los mensajes de audio que usted envió (o recibió), todas las veces que usted se conectó en su cuenta de Facebook, desde donde lo hizo, el tiempo que estuvo visitando su cuenta y desde qué aparato lo hizo. De la misma forma que Google, Facebook sabe todos y cada uno de los pasos que usted dio en la última década.

7)    Un dato más: Facebook guarda todas las aplicaciones que usted utilizó mientras estuvo conectada/o con su cuenta, de manera tal que puede conjeturar cuán interesada/o usted está en cuestiones políticas o si lo que más le atrae es diseño gráfico. Sabe además si usted estuvo o es soltera/o, o bien si está interesada/o en cualquier servicio que coopere para que usted pueda encontrar pareja.

8)    Por último, al menos en este primer intento de advertirle lo que sucede, el rastrillaje que ellos (y usted) pueden hacer sobre su vida en la última década incluye las aplicaciones que usted instaló (y desinstaló) durante todo este tiempo, las razones por las cuales las usó (o usa), tiene acceso a su cámara web y su micrófono, y como dije más arriba, sus contactos, correos electrónicos, su calendario, la historia de todos sus llamados (entrantes y salientes), mensajes de texto enviados y recibidos, los archivos que usted bajó usando internet, incluyendo fotos, videos, audios, música, las estaciones de radio que usted escuchó (o escucha) y por supuesto, todas las búsquedas que usted hizo a lo largo de estos últimos diez años. 

Si uno pensara que cada vez (de nuevo: sí, ¡cada vez!) que uno se conecta con cualquiera de nuestros aparatos (computadoras, laptops, tabletas, teléfonos celulares, etc.) está engrosando la información que uno entrega sobre su privacidad… ¿seguiría haciéndolo, o no? Y lo planteo de esta forma porque aunque uno quisiera evitar dejar estos rastros desde hoy, sucederían algunos eventos que me gustaría compartir con usted.

Por un lado, ¿está segura/seguro de que usted podría vivir sin estar conectada/o?

Por otro lado, si Google (por poner un ejemplo) sabe en qué lugares ha pasado usted la mayor parte de su tiempo, dónde durmió, cenó, almorzó, a qué hora puso su despertador, dónde pasa sus fines de semana, qué música escucha, a qué hora se acuesta, qué medicamentos toma, qué bebidas, etc., etc… Usted, ¿lo cambiaría todo bruscamente? Aunque usted cortase todo contacto a partir de hoy, no solo debería hacerlo, sino que además debería cambiar de vida, de identidad, porque con los datos que hemos ido dejando hasta este momento, ¿no cree que Google podría rastrearla/o y encontrarla/o sin necesidad de saber exactamente dónde se encuentra?

Cuando uno cree que todo es y ha sido gratis, ha cometido (hemos cometido) un error: el producto somos nosotros. Más aún: yo creo que saben más de nosotros que nosotros mismos.

Tanto como usted, yo tengo múltiples preguntas, pero las más importantes serían: ¿qué podrían hacer con toda esta información? ¿Qué tipo de influencia tienen sobre nosotros al saber todos estos datos? ¿Qué pueden predecir? O mejor aún: ¿cómo han usado ya todos estos datos? ¿Qué hemos hecho nosotros hasta acá, creyendo que teníamos la libertad de elegir, sin saber que desde algún otro lugar estábamos siendo elegidos por otros?

¿Cuán peligroso es esto? ¿En manos de quiénes está toda esta información? Google y Facebook dicen que solamente nosotros tenemos acceso… ¿Seguro? ¿Y Cambridge Analítica de dónde salió? Si pudo tener semejante influencia en las elecciones de un país, y nada menos que Estados Unidos, ¿qué nos queda a nosotros?

Y si uno, por la edad que tiene/tengo, decide que ya no hay nada por hacer y que no hay vuelta atrás… ¿cómo proteger a los niños? Usted, ¿qué piensa?

Una insólita prohibición | En la cancha de Sarmiento de Junín obligaron a retirar una bandera con el rostro de Evita | Página12

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La medida fue tomada en un partido del Nacional B por la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide), que consideró que era una actitud partidaria, obviando la historia de Sarmiento, cuyo estadio se llama Eva Perón.

La Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide), dirigida por Juan Manuel Lugones, el ex dirigente del GEN de Margarita Stolbizer, volvió a protagonizar el fin de semana una polémica en los estadios bonaerenses. Durante el partido de la primera semifinal del Nacional B por el ascenso a Primera División, entre Brown de Adrogué y Sarmiento de Junín, el organismo encargado de controlar la seguridad en las canchas de la provincia de Buenos Aires prohibió a los hinchas de Sarmiento ingresar con una bandera con el rostro de Evita en el estadio de Junín, y ordenó quitar otra similar que estaba atada al alambrado antes del inicio del encuentro por considerarla partidaria.

Obviando por completo la historia de Sarmiento, cuyo estadio se llama Eva Perón y fue afiliado a la AFA por su hermano, los enviados de Lugones quitaron las banderas a los simpatizantes, quienes no dudaron en repudiar el accionar autoritario en las redes sociales, mientras advertían que les trajo “recuerdos de los peores años”.

“Bajándole al hincha de Junín la bandera que tenía una imagen de Eva Perón, el Aprevide no sólo realiza una intrusión absolutamente indebida si no una demostración de ignorancia ya que el estadio de ese club se llama Eva Perón y fue afiliado a AFA por Juan Duarte, su hermano”, fueron algunas de las críticas de los hinchas indignados. “Hay que cambiarle también el nombre al estadio, Aprevide?”, lanzó otro hincha por la red social.

No es la primera vez que la Aprevide ordena a la Policía Bonaerense quitar banderas. El 17 de septiembre del año pasado, los efectivos intentaron retirar durante el partido de Banfield-Racing una bandera que pedía por la aparición con vida de Santiago Maldonado, aunque no pudieron ante la negativa de los hinchas.

Los disfraces en la comunicación | Página12

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Entre las recomendaciones que C.S. Lewis incluye en sus Cartas a un diablo novato destaca aquella en la que lo exhorta a que procure demostrar que no existe. La certeza que la gente tenga de su no existencia le permitirá moverse sin dificultades y realizar aquellas cosas que desee sin encontrar impedimentos o resistencias. El mundo actual de las comunicaciones es un mundo de muchos intereses que han aprendido bien esta regla básica y la aplican utilizando todos los recursos que tienen a su alcance. Así, las comunicaciones modernas se presentan como aportes bondadosos para la sociedad y no como un problema.

Como toda auténtica tentación, las comunicaciones masivas se presentan como un bien necesario al que se tiene derecho. No se imponen, apelan a las necesidades humanas. Resulta por demás simple compartir sus posturas. ¿Será éste uno de los motivos por los cuales, en muchos sectores, se manifiesta una actitud pasiva a lo que comunican?

Sabemos que los creadores de ilusión no están interesados en responder a reclamos. Los utilizan como una pantalla para ocultar sus verdaderos propósitos. Por ello inducen a creer que las acciones del gobierno solo buscan beneficiar al pueblo. Pero, no se trata de que están procurando transformar el mundo, como decía Bertolt Brecht, sino de hacerles olvidar por un momento la miseria.

Habría que preguntar si los diversos problemas que aquejan a nuestro mundo tienen algún núcleo conductor y aglutinante, ya sean tanto los derechos humanos, deuda externa, racismo, ecología como el lugar de la mujer, entre otros. Lo cierto es que corresponden a una manera de entender la vida y la sociedad que abarca la justicia, la paz y el bienestar de los pueblos. Por eso se considera que cualquier afectación al sistema actual de la sociedad no proviene de sí mismo, sino de elementos extraños que vienen a erosionar su propia integridad. Una ancestral ideología con resabios de cultura cristiana, puja por absolutizarse abortando todo intento de crítica.

Tal sistema, lo sabemos, está basado en el poder y en su concentración. Promueve el incentivo del lucro. Estimula el consumo. Procura la seguridad de los poderosos y la sumisión de los muchos. Se maneja a partir de la internacionalización  de su sistema económico, desarrollando una penetración colonial. Se sustenta en los intereses de las elites locales dominantes y ejerce su gobierno por medio del control y la represión social. Desarrolla una técnica precisa de corrupción a distintos niveles, mientras se auxilia con cierta justicia para dominar a los espíritus rebeldes. Sabe cómo desvalorizar las culturas autóctonas y descalificar a los movimientos populares. Conoce la fragilidad de la naturaleza humana y utiliza varios cebos para atraer y minar los esfuerzos y la voluntad de cambio.

Este sistema para poder funcionar necesita, entre otras cosas, un elemento de conexión que verifique y convalide su razón de ser y su permanencia. El mundo moderno ya hace tiempo ha encontrado una respuesta: las comunicaciones. Por eso, la concentración acentuada en el poder de la información se convierte en un arma sumamente poderosa para anular toda expresión del derecho humano a comunicarse. La información se pone al servicio de una estrategia de dominación y se acentúan los valores que predominan en los centros de poder. Se busca, así, neutralizar toda posibilidad de que el pueblo se exprese libremente.

Lo que para algunos es un peligro y una amenaza un tanto lejana, en varios otros países del mundo es una catástrofe que están sufriendo los pueblos desde hace mucho. Las probabilidades de vida se han ido limitando para millones, por falta de trabajo, desnutrición y enfermedades. Son víctimas de la rapiña, económica y política, y muchas veces también religiosa, cuyos efectos hoy se expanden a las sociedades que las han generado. Ya no es suficiente referirse a  esos problemas en términos generales. Hacerlo sería ocultar su verdadero origen y evitar denunciar responsabilidades. Pero la realidad universal de muchos problemas no debería hacer olvidar que no se puede acceder a un camino de solución sin partir del hecho que justicia, paz, y bienestar del pueblo son elementos inseparables. No hay camino de restauración si no se comienza desde la perspectiva de los sectores más desprotegidos, muchos de los cuales están desconcertados por el silencio al que han sido condenados, y con quienes hay que empezar a construir la comunidad.

Carlos A. Valle: Comunicador social. Ex presidente de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas (WACC).

“Hay una clara política de ahogamiento económico a los medios | Página12

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Tato Dondero, Secretario General de Sipreba, en diálogo con AM750
“Hay una clara política de ahogamiento económico a los medios”

En el marco del Día del Periodista, el Secretario General del Sindicato de Prensa de Buenos, Fernando “Tato” Dondero, habló con AM750 sobre el momento que atraviesan los medios en la Argentina de Macri.

 “Buscan disciplinar y que no haya distintas voces. Buscan desde el Gobierno que solo se informe por los medios hegemónicos”, planteó Dondero y advirtió que “hay una política de vaciamiento de los medios públicos” junto a una “una clara política de ahogamiento económico a los medios” no alineados con Cambiemos.

Para el dirigente gremial estos son “los años más duros para la profesión desde el retorno de la democracia”. “Perdimos más de 3 mil puestos de trabajo en los últimos dos años. En casi todos los medios ha habido política de achique, de no pagar los sueldos de despedidos”, explicó. Por eso ayer cientos de trabajadores de prensa se movilizaron primero a la agencia Télam, donde sigue el conflicto por el despido de dos trabajadores, y después a la sede de la cámaras empresarias AEDBA y ADIRA.

Rebeldía, coño | El escritor español Manuel Rivas publicó Contra todo esto: Un manifiesto rebelde | Página12

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Hace un mes y medio, el escritor español Manuel Rivas publicó Contra todo esto: Un manifiesto rebelde, un libro que reúne una serie de notas periodísticas y textos recientes. Pero, sobre todo, la figura de Rivas y su punto de vista actual funcionan como una toma de posición y una proclama de principios ante la situación de España, que se enmarca en un sistema global. En esta entrevista, Rivas habla sobre la censura y la persecución desatadas por la Ley Mordaza, que encarcela a raperos y persigue por posts de Facebook contra la monarquía o el catolicismo; sobre el problema de la representación política o la debilidad de las opciones; sobre la represión en Cataluña y la complicidad de los medios ante una desigualdad que se profundiza y oculta.

Contra todo esto: el fomento de la desigualdad, la domesticación intelectual, el rearme militarista y la guerra contra la naturaleza, el desmantelamiento de los espacios comunes, la producción de odio al diferente, la producción de miedo para poner en cuarentena derechos y libertades. Y esto: los paraísos fiscales y la corrupción sistémica, la indiferencia y el cinismo, la mercantilización y burocratización de la enseñanza, la desmemoria y la contramemoria, el machismo como sistema. En Contra todo esto / Un manifiesto rebelde, el libro que publicó en España hace un mes y medio, Manuel Rivas es directo en su posición de arranque, desde el título, ante el estado de situación. El volumen es un híbrido que en su centro reúne una serie de notas publicadas en los últimos años en diversos medios y participaciones en ámbitos varios, textos que pueden hablar del despido de una cajera de supermercado al llegar al tope de contratos-basura temporarios, de un encuentro con Saramago en el Parque de la Memoria en la Costanera, de Quevedo y la Ley Mordaza, de los periodistas asesinados en México y la amabilidad de muchos medios con el presidente Mariano Rajoy, de Moby Dick como emblema de resistencia indómita, de las corridas de toros como fiestas de la muerte, de las persecuciones varias que en la España de hoy evocan a la Inquisición. Rivas ha venido escribiendo del estado de las cosas y tirando líneas al pasado y al futuro, convocando a lo que él llama luciérnagas, libros y autores y periodistas y películas y dirigentes que alumbran en la noche, dice, historias del cotidiano cargadas de significados, de opresión y resistencia, de concentración de la riqueza y despojo. “Quise escribir un libro lleno de luciérnagas”, dice.

El manifiesto en sí, la treintena de páginas que abren el libro, parecen una síntesis, un destilado, una explicitación de las vigas centrales de estos textos: una proclama de principios. Que exceden a España; léase la nómina de su todo esto, aplíquese a estas tierras, y ahí está: la fortuna de medio gabinete macrista se traficó en cuevas fiscales, la intención de reemplazar los profesorados secundarios por un engendro, o ¡que acaban de enrejar Plaza de Mayo! Cuenta Rivas, desde el departamento en A Coruña en donde vive, que estaba escribiendo una novela cuando surgió la idea de armar el libro. “Arranqué con una especie de movimiento al que aludía Ítalo Calvino, que decía que para quien escribiera era muy recomendable levantar la nariz del papel”, dice, al otro lado de línea telefónica. “Y lo que ves delante te causa tanta vergüenza que… El embrión es ese sentimiento de vergüenza ante lo que pasa”. Breve estado de situación, esta semana: el rapero Valtonyc, condenado a tres años y medio de prisión por putear a los reyes, se fugó a Bélgica para evitar que lo engayolen; el actor Willy Toledo, que salió en defensa hace cuatro años de tres mujeres juzgadas por salir de procesión con una gran vagina y anotó en su Facebook que se cagaba en Dios, se negó a comparecer ante un juez que también lo imputó; en el marco de la megacausa Gürtel, fueron condenadas 29 personas, entre ellas el ex tesorero del Partido Popular, y varios funcionarios y empresarios. Apenas tres muestras frescas.

Rivas es escritor, poeta, ensayista, periodista: tiene sesenta años y ha escrito más de treinta libros, algunos de los cuales inspiraron películas como Todo es silencio o La lengua de las mariposas. Es también activista, Rivas: integró la plataforma ciudadana contra el desastre producido por el naufragio del petrolero Prestige ante la costa gallega, hizo un libro de conversaciones con el juez Baltasar Garzón y dirige junto a Xosé Manuel Pereiro, desde hace ya cuatro años y medio, la extraordinaria revista mensual Luzes. “Es un libro que se presta mucho para charlar, la gente viene con ganas de hablar de lo que está pasando”, dice Rivas. “Y las presentaciones no son del tipo compre usted mi libro, aquí vengo con mi libro; porque va más allá de las librerías: en Ferrol se presentó en el Ateneo, y allí había mucha gente procedente de asociaciones, sindicatos”. El miércoles pasado, en Vigo, lo presentó en la calle, ante un centenar de personas que se sentaron en las escaleras del emblemático teatro Tamberlick: en algunas fotos se lo ve ante un atril, megáfono en mano.

UNA LOCOMOTORA  DESTRUCTIVA

“Pasolini hablaba de que una revolución equivale a una provocación benéfica, y para mí el libro es un poco eso”, dice Rivas. “Cito en el libro a una mujer real, Katy, que fue rescatada del mundo de la trata, que decía: ‘El oficio más antiguo del mundo no es la prostitución, sino mirar para otro lado’. Bueno, aquí consigo eso, que coincide con ese sentimiento de vergüenza. Cuando estás con una novela o en poesía la relación con las palabras es distinta, es un trabajo a escondidas en un mundo que luego emerge con más o menos contundencia. Y la relación es más íntima. Pero esto fue escrito con bastante excitación y tuve la sensación de que las palabras buscaban sus conceptos, su sentido para querer decir, en un tiempo en el que más bien las palabras no quieren decir, o están cansadas de decir, o tienen miedo de decir. Digamos que fue una operación de limpieza del miedo, para mí”.

¿Miedo a qué?

–Cuando hay un vacío en la sociedad, un vacío de lo común, de la solidaridad, de esos depósitos de esperanza, la especie invasiva es el miedo. En lo personal necesitaba un límite del miedo, porque te das cuenta de que uno es víctima de un proceso de autocensura, de intimidación, de cautela con el lenguaje. Escribo desde un lugar y una situación, pero también buscando lo que está pasando en común en el mundo, porque esta sensación de retroceso o distopía es compartida con lo que pasa en España, en Europa, en Latinoamérica. Creo que están funcionando a tope las fábricas de producción de miedo, que normalmente operan con dos chimeneas: una emite miedo y la otra emite odio. Y claro, esa mezcla en la atmósfera es explosiva.

 Aludís a la vergüenza: con el cinismo que campea en quienes ejercen el poder, ¿te parece que sea un término que pueda llegarles?

–Sí, parece un poco inocente, ¿no? Por eso aludo a un estado mental, propio, de vergüenza ante lo que ocurre. Es que las palabras del poder no tienen una correspondencia con la realidad, porque utilizan el lenguaje para ocultar, no para iluminar. Hoy más que nunca es un instrumento de control, de ficción social, de hibernación. Te hablan mucho de futuro y mientras tanto te están robando la línea del horizonte. Apelar a la vergüenza podría ser visto como una inocencia por aquellos que flotan en la inmoralidad, esos a los que llamo en el libro con un término de Rubén Darío, la canallocracia: la precisión genial de los poetas. Es una especie de poder que linda con el hampa en sus objetivos y sus prácticas. Desde la política no se habla del adversario: se produce el enemigo. Que si no está, se lo crea. A la vez, más que convencer a las personas, gran parte de la política se preocupa en crear hooligans que hinchan por su partido y tratan de borrar todo lo que suene a interés público.

Rivas observa que además de corroer ligazones tradicionales como la familia o el barrio, el sistema ha ido acabando con espacios comunes de emancipación, asociaciones, ateneos libertarios, sindicatos. “Inspirándonos en Walter Benjamin, la revolución sería frenar esta locomotora destructiva del capitalismo impaciente, a la que se le han soltado todos los estribos. La mano invisible es totalmente depredadora: el propio Adam Smith quedaría horrorizado ante lo que han convertido en una especie de zarpa de terror”.

INQUISIDORES Y GANGSTERS

Para Rivas las búsquedas independentistas de Escocia y Cataluña exceden el carácter nacionalista, le resulta pobre o limitado reducirlo a eso. “Yo veo ahí un hambre comunitaria”, dice. “Ante un malestar en el estado de cosas, se encuentra o se busca ahí la utopía en medio de la distopía. Y a este problema cultural se lo ha embestido desde la acción política. Es una crisis que excede a Cataluña, que es donde se presenta la confrontación: es una crisis democrática para España. Creo que en una democracia las crisis se resuelven con más democracia. Y aquí se ha dado lo contrario, un empobrecimiento que afrenta sobre todo a Cataluña, con sus dirigentes encarcelados: se utiliza el eufemismo del artículo 155 para sustraerles sus instituciones e implantar un estado de excepción. Y da la impresión de que la maquinaria pesada del Estado, que como sabemos no es fácil de desatornillar, va en este sentido distópico, incluso en esta disputa por quién toma el puente de mando entre las dos derechas, el PP y Ciudadanos: seguirá esa dinámica de embestir. El rearme centralista frente a la biodiversidad”.

Ese empobrecimiento democrático proyecta también sus sombras sobre libertades elementales, de expresión, artísticas. “Andan las jaulas detrás de las palabras libres: es una sensación que está en el ambiente, ya”, dice Rivas. “Me recuerda a un capítulo de El ruedo ibérico, de Valle Inclán: lo lees en voz alta y es una crónica actual. Esto de que un guardia golpea a una persona porque va cantando una copla -y donde decimos copla ahora podemos decir un rap, o un hip-hop-, y entonces se oye una voz que dice: ‘Las coplas no son delitos mayores’. Está esta situación con Valtonyc, el rapero al que han condenado. Y hay gente con procesos abiertos, y sindicalistas que están en la cárcel en la aplicación de la misma ley, la Ley Mordaza. La ley inicialmente se llamaba ‘de protección ciudadana’, esos eufemismos tremendos, pero ya ni el ministro del Interior le dice así: ya él también le llama Ley Mordaza. Y sí, están arriba de la gente que escribe, que canta, que hace teatro, de un grupo de titiriteros. Aquí mismo, en Galicia, hay un grupo muy joven que se llama A Insurgencia y hace hip-hop, al que se les ha abierto un proceso. No te puedes meter con el rey, por ejemplo. Todavía aquí es delito lo que se llama blasfemia: alguien te puede denunciar porque considera que te has metido con sus creencias. Hay grupos muy organizados de extrema derecha que utilizan temas religiosos para andar ahí, a la caza de brujas. Hay un ambiente inquisitorial. Fijate que se condenó a una tuitera por hacer un chiste sobre Carrero Blanco, que era la mano derecha de Franco. Son situaciones absurdas, sobre todo porque hemos vivido períodos como la Transición de los ‘80, en los que nadie le prestaba atención a estas cosas”.

 ¿Es el momento de mayor caza de brujas desde la muerte de Franco?

–Sí, sí. Tiene que ver con esa operación de producción de miedo. Y para desactivar, también, a una sociedad que, como vimos, no hace mucho fue capaz de moverse y ocupar las plazas: el 15M. Lo que demuestra, por parte del poder, una gran desconfianza en el pueblo. Y esto se está dando en general en el mundo. Si visualizáramos ahora mismo una gran mesa a la que se sienten mandatarios mundiales, sería lo más parecido a una reunión de gángsters de los años ‘20.

Desde acá también aportamos.

–Claro: es un vendaval reaccionario que se da en el mundo. Yo digo que es un modernismo reaccionario, porque el caso de Ciudadanos aquí es paradójico: los golpes los dan ahora utilizando la guerra jurídica, lo que se llama lawfare. Y ahí también tienen el mejor armamento y el más potente ejército. Con el uso de la comunicación, también. Es un momento de inflexión: lo que nos presentaron como la globalización feliz, ese eufemismo, resultó que en gran parte era una pesadilla, un proceso de abaratamiento humano. Un crecimiento de las desigualdades, un incremento exponencial de beneficios para este capitalismo impaciente, que se ha acompañado de una derecha rabiosa.

SERÍAN LAS LUCIÉRNAGAS

Contra todo esto no es un libro derrotista: al contrario. Alumbra muy diversos escenarios, historias y personajes que reivindican la rebeldía y la construcción de alternativas: el movimiento feminista, el periodismo alternativo, la lucidez de los artistas y pensadores, la resistencia de mujeres y hombres de a pie. A Rivas le interesa en particular enfocar en la fuerza, en el estallido que significó el 15M: “Creo que hay una pérdida de la memoria del nivel de rebeldía que produjo, porque fue realmente un gran susto para el poder”, dice. “De ahí la reacción tan brutal, tan despectiva. Por entonces se hablaba de una generación perdida, de jóvenes ni-ni, que no trabajaban ni estudiaban, una serie de reproches. Pero el diagnóstico no era muy bueno, no se veían las corrientes de fondo. Y creo que ahora también está pasando algo parecido, que se está dando un diagnóstico equivocado. Por muchos instrumentos que tenga, al Estado también le fallan las antenas; cuando la información se convierte en propaganda los poderosos están muy contentos, pero sus perros de guardia, como decía Paul Nizan, no les están haciendo bien el trabajo”.

El 15M, rebobina Rivas, hizo emerger a la superficie la conciencia del estado de putrefacción y su repudio masivo, una podredumbre signada entre tantas cosas en el caso elefante, el rey Juan Carlos de joda en Botswana, la cadera quebrada, las disculpas, el retiro dorado. “Esta movilización después se transforma por una gran parte de la gente que participa, y hay momentos en que se objetiviza ese gran susto del poder, porque Podemos llegó a estar en las encuestas como primera fuerza”, dice Rivas. “Había una expectativa. Y desde allí pasó a gobernar espacios importantes, municipales”. Rivas destaca esas experiencias, que abarcan ciudades como Madrid, Barcelona y varias de Galicia, A Coruña misma. Pero, a la vez, enfoca en la falta de eficacia a la hora de concretar una opción potente para llegar a la presidencia de gobierno: exceso de caciquismo, sintetiza. “Es una tara que arrastra parte de la izquierda, algo tan elemental. Me recuerda a un personaje de Onetti, que en un cuento alude a los quince grupos troskistas de Santa Fe. Siempre se habló de histerismo para aplicárselo a las mujeres, pero yo creo que lo que hay dentro de la izquierda es un problema de histerismo masculino”, dice Rivas, que reivindica con fuerza el feminismo. “No sé si es una especulación un poco aventurada. La relación con el poder es una relación no resuelta; es decir, por un lado la gente es consciente de que no hay que dominar, que el poder no es para dominar, que gobernar no es dominar: es cooperar. La gente puede traer programas progresistas, pero me parece que todos llevan un pequeño cacique dentro. Y hay que matar al cacique que llevamos dentro. Y ya. Pero quisiera subrayar esto: hay municipios en los que se nota que realmente están cambiando para bien las cosas. Lo que pasa es que es algo que no te cuenta la Televisión Española, que está en el nodo Franco, anclada ahí”.

Rivas critica la maquinaria mediática al servicio del poder, su manipulación, sus falsas argumentaciones, su indiferenciación. “Por ejemplo: el índice de pobreza de España aumentó mucho en los últimos años, es el mayor de Europa, y a ese dato te lo sueltan junto al último campeonato en Le Mans y a Operación Triunfo”. “Va todo en el mismo plato, combinado”. A la vez, Rivas dice que este libro lo reconcilió con el periodismo, en el reconocimiento de otra corriente subterránea que recorre/compone un archipiélago de publicaciones alternativas, medios de muy diverso talante que nacen del impulso autónomo del mismo periodismo. “Y esas son las mejores historias, medios que no surgen por el interés de un magnate o un capital, para quienes la información es una mercancía, o un instrumento de poder”, diferencia Rivas. “Muy laboriosamente, entonces, el periodismo se está liberando de sí mismo, de ese espacio acrítico y conformista en el que se había estacionado. Medios digitales pero también en papel, de diversa circulación en distintas regiones, que han agitado las aguas”.

Hablás de domesticación intelectual: ¿a qué te referís?

–Me parece que el silencio más terrible es el de quienes saben, ¿no? No va con mi forma acusar puntualmente a alguien, pero sí quise romper un poco el mito que da por sentado que el intelectual es un pensador crítico, porque creo que parte de este estado de cosas se mantiene por la cobertura que procede de la cultura conformista, conservadora. Los poderes siempre fueron muy conscientes de la importancia de esto: ahí está la iglesia y el papel histórico que representó a lo largo de la historia. Hoy en día esos poderes también son muy conscientes, y por eso les interesa privatizar la enseñanza, las universidades, lo que Gramsci llamaba la hegemonía cultural. ¿Cómo se ejerce hoy? Lógicamente son los mass media los encargados del control de las mentes, los que priorizan noticias, crean agenda, el espejismo de la realidad.

Y en España se ve seguido el espejismo del pensamiento, a través de las tertulias.

–Efectivamente. Entonces, ¿qué ha pasado con los intelectuales?, nos podríamos preguntar. Por supuesto que hay pensadores que están trabajando y profundizando en distintos campos, creando pensamiento. Pero el papel del intelectual público hoy día lo encarnan estas personas, los que llamamos tertulianos, portavoces potentes que llegan a la población y forman opinión. Hoy estos acomodaticios son una mayoría: los intelectuales críticos están claramente en minoría, y a veces incluso acosados y arrinconados. El poder sabe muy bien que la hegemonía cultural es fundamental para ejercer el dominio social y económico. Creo incluso que es una de sus prioridades. Por eso se trata de promover una cultura estupefaciente. Por aquí se libran varias batallas: una es la de la memoria histórica. Es increíble el despliegue y la cantidad de gente que moviliza el poder para intentar tapar esta cuestión moral, que nos remite a Antígona. Y entonces te encuentras con miles de personas que niegan, que tratan de zanjar el asunto. Y es curioso, porque dicen no a la memoria histórica, pero a la vez continuamente se hacen exposiciones y homenajes al cardenal Cisneros, a los reyes católicos. En todo caso, los Émile Zola son por desgracia más escasos de lo que parece. Ojalá con este renacimiento del periodismo se multipliquen los Yo acuso. Esas serían las luciérnagas.

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