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ANRed – Investigadores del CONICET: “Los mapuches no son “indios chilenos”, sino pueblos preexistentes”

Los investigadores nucleados en la Sección Etnología, perteneciente al Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires, repudiamos la represión llevada a cabo contra la Pu Lof en Resistencia, en el Departamento de Cushamen, el 11 y el 12 de enero, por Gendarmería Nacional y por la Policía de la Provincia de Chubut. Nos sumamos, de este modo, a los múltiples comunicados de repudio realizados por comunidades y organizaciones indígenas, investigadores, docentes y estudiantes, trabajadores del Estado, agrupaciones religiosas y organismos de derechos humanos.

Al mismo tiempo, comunicamos nuestra preocupación, una vez más, por la recurrencia de discursos y relatos sesgados y erróneos sobre la realidad de los pueblos indígenas actuales y sus orígenes. Como investigadores que trabajamos con pueblos originarios de Argentina y de otros países de América del Sur, respaldamos una parte sustancial de nuestras investigaciones en etnografías llevadas a cabo en los territorios comunitarios y en los márgenes de las zonas urbanas, en las que se instalaron las familias indígenas que fueron forzadas a desplazarse desde mediados del siglo pasado.

Si bien en las últimas décadas la destrucción de sus territorios intensificó las migraciones, también se da un proceso inverso y algunos deciden volver a la tierra. Este proceso de retorno —al que suelen referir como “recuperaciones”— pone al descubierto el despojo territorial que vivieron sus mayores, así como los métodos fraudulentos y violentos empleados tanto por privados como por el propio Estado.

Numerosas investigaciones antropológicas e históricas contextualizan estos procesos de despojo y permiten explicar por qué Benetton es hoy el mayor propietario de la Patagonia, en tanto que la mayoría de las comunidades indígenas territoriales se encuentran en tierras consideradas fiscales, sin títulos de propiedad comunitaria, bajo la amenaza constante de desalojo. Por lo tanto, las “recuperaciones” no son actos terroristas ni amenazas a la seguridad nacional, tal como sostiene el Ministerio de Seguridad de la Nación. Son llamados de atención sobre historias silenciadas en el relato oficial de la colonización, sobre los efectos negativos de la extranjerización de la tierra y de la intervención del capitalismo extractivista, y revelan la continuidad de la colonialidad en el presente.

Por otro lado, tal como indica el nombre de nuestro lugar de trabajo, algunos de nuestros estudios examinan las clasificaciones etnológicas, sus contextos de producción y las relaciones de poder subyacentes. Coherentes con dichas investigaciones, nos vemos en la obligación de aclarar dos enunciados fundados en el desconocimiento que, si bien son antiguos, se actualizan en estos días.

Afirmamos, por lo tanto, que los mapuches no son araucanos de origen chileno y no exterminaron a los tehuelches. La mayoría de los etnónimos (nombres de los pueblos indígenas) variaron entre el siglo XVIII y el presente; algunos son nombres que se dan a sí mismos —como por ejemplo “mapuche”— y otros fueron impuestos —como es el caso de los términos “araucano” y “tehuelche”. Vale decir que “araucanos” no es el “verdadero nombre” de los mapuche ni tampoco es el nombre de los “antiguos mapuche”; es apenas el nombre que los españoles quisieron darles.

Los mapuches, por otra parte, no son “indios chilenos”, sino pueblos preexistentes. Esto significa que vivían en estos territorios antes de que existieran los Estados y que había mapuches en lo que hoy es Argentina, así como había tehuelches en lo que hoy es Chile. A su vez, las alianzas matrimoniales entre unos y otros y los desplazamientos producidos por el avance de los Estados sobre sus territorios dieron lugar a que muchas familias se identifiquen en el presente como mapuche-tehuelche, tal como ocurre en la actual provincia de Chubut. Los tehuelches, por otra parte, no “se extinguieron”, sino que desde hace varios años luchan para demostrar que continúan existiendo y, en la Patagonia austral, han comenzado a identificarse en el espacio público como aonek’enk. Los responsables de su marginación e invisibilización no fueron los mapuches, sino las políticas de colonización.

Convencidos de la importancia de evitar lecturas sesgadas de la historia y del presente, en la vía para reparar injusticias y subordinaciones, invitamos a quienes deseen profundizar en el conocimiento de estos temas a considerar, en primer lugar, las voces de los propios pueblos originarios, que se expresan a través de sus organizaciones y líderes, en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Los invitamos también a consultar los numerosos estudios actualizados, disponibles en internet, mediante los cuales los investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de diversas universidades nacionales contribuimos a resolver problemas que preocupan a nuestra sociedad.

Fuente:

http://anred.org/spip.php?breve12253#.Wh7Qzmbv6yE.facebook

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El cuento del cuadernito | Una “prueba” que inventó… | Página12

Una “prueba” que inventó un policía para acusar a los manifestantes por Maldonado.
Un policía lo encontró tirado después de la represión de la marcha y lo interpretó como “anarquista”. El juez, que ni lo vio, lo aceptó como prueba aunque no se sabe de quién era y no contiene nada delictivo.

En medio de la primera marcha por Santiago Maldonado, entre la multitud alguien perdió un cuaderno de hojas rayadas, con frases, poemas y dibujos a mano alzada hechos en birome. Un policía lo metió en la bolsa de las supuestas pruebas contra los manifestantes que fueron detenidos aquel día, 1 de septiembre, a un mes de la desaparición del joven. En la resolución en la que el juez Marcelo Martínez de Giorgi procesó a 22 de los 31 manifestantes que habían sido arrestados, ese cuaderno aparece citado como si fuera una evidencia clave de los delitos de “intimidación pública” y “resistencia a la autoridad”. El agente que lo encontró, interpretó que contenía propaganda anarquista y un croquis con una planificación para derribar el vallado de la Casa Rosada. En realidad, vistos con atención, eran los trazos de un dormitorio, con sus puertas y muebles, incluidos dos gatos recostados y un cochecito de bebé. La frase que la policía encontró sospechosa –más allá de que obviamente la militancia anarquista no es un delito– decía “El Estado y el sistema, es un estado de guerra”. El ejemplo fue invocado durante una audiencia que se hizo en la Cámara Federal el martes último por las apelaciones de los implicados, para ilustrar la arbitrariedad con que, plantearon los defensores, el juzgado justificó los procesamientos: el cuaderno, que quedó siempre en la comisaría, no pertenece a ninguno de los imputados e imputadas, no acredita ninguna violación de la ley y nunca estuvo en poder del juez quien, sin embargo, lo consideró como si lo hubiera visto y analizado.

Uno de los planteos centrales de los abogados defensores en la audiencia ante la Sala II de la Cámara fue la falta de pruebas que justificaran las detenciones y luego los procesamientos. Advirtieron que a todos los imputados se les formuló una acusación genérica e imprecisa. Por ejemplo, hacer pintadas, incendiar tachos, tirar molotov. Pero incluso las supuestas evidencias invocadas por el juzgado, también son vagas. A ninguno de los detenidos se les encontraron bulones, pero se los responsabiliza por todos los bulones que la policía levantó del suelo, en una marcha de más de cien mil personas. Lo mismo con las bombas molotov: a nadie se le encontró una ni aparece en contacto con ellas en alguna foto, pero es usado como otro elemento de cargo. Tampoco tenían aerosoles ni las manos con pintura. Y en esa lógica es donde entra el cuadernito, que según la interpretación policial, contiene una exaltación ilegal del anarquismo. Parece pertenecer a una persona joven, que escribe con sentimiento y le gusta dibujar letras con formas particulares y gatos de distinto tipo. Otras frases en sus páginas decían: “Si todos activamos más, ni una menos será”; “Callar el abuso laboral, familiar, social, es complicado”.

El cuaderno aparece citado entre las pruebas en las que se apoya el juzgado. El abogado de Demián Tutaglio, un joven que trabaja ofreciendo servicio de mensajería en su moto, fue a buscarlo en el expediente y no lo encontró. El letrado, que es Aníbal Ibarra, ex jefe de gobierno porteño, detectó el cuadernito que nunca había salido de la comisaría y que el supuesto valor incriminatorio fue resultado de la libre interpretación de la policía porteña. En esa fuerza se apoyó el juez para sacar conclusiones, a pesar de que desde el inicio los detenidos denunciaron los atropellos y la falsedad de las actas de detención que indicaban los arrestos en lugares que no reflejaban donde estaban realmente al ser apresados (algunos fueron detenidos a más de cinco cuadras del lugar de los incidentes, un hombre incluso en la puerta de una pizzería donde cenaba). La policía fue auxiliar y los efectivos que estuvieron en la marcha declararon como testigos. “Luego el juez dictó un fallo con prejuicio político. De la inquisición”, dijo Ibarra a los camaristas Martín Irurzun y Eduardo Farah.

De los 31 detenidos, liberados cerca de veinticuatro horas después, 22 fueron los que terminaron procesados. Lo que tienen en común estos últimos y que los diferencia de los desvinculados es que aparecen en alguna imagen (foto o filmación) de la manifestación de las que analizó la policía de la Ciudad. Ninguno de ellos está en actitud violenta o delictiva. A la mayoría se los ve parados, o gritando. Sólo uno aparece con el gesto de quien levanta una piedra como para arrojarla, algo que en otras ocasiones comparables la propia Cámara descartó como delito. En una ocasión hasta rechazó imputar intimidación a una persona que volvía de una marcha y en cuya mochila la policía encontró piedras y bombas de estruendo. Pero más allá de todo eso, hay un detalle: el trabajo de análisis de las imágenes lo hizo la propia policía cuando las personas ya estaban imputadas. Es decir, se pusieron a buscar las caras de los detenidos en las imágenes tomada por cámaras de la vía pública. La prueba se elaboró después de las detenciones y para colmo la armó la fuerza policial cuestionada por su accionar aquel día, tal como planteó la Procuraduría de Violencia Institucional, pero es un dato sin la menor incidencia en la causa pese a que parece sustancial. Más aún teniendo en cuenta que tras ese “exhaustivo análisis”, no fueron identificadas las personas que verdaderamente ejercieron violencia y generaron incidentes, varios de ellos con la cara tapada.

Si no fuera porque quedaron implicadas penalmente, y en un delito grave como es el de intimidación (con hasta seis años de prisión), personas que no tenían ni la menor idea de qué se trataba el mundo de tribunales, y menos una celda en Comodoro Py, algunos de los fundamentos de la resolución de Martínez de Giorgi sonarían absurdos.   De hecho, en la audiencia algunos de los abogados tenían que hacer esfuerzos para no reírse. El juez, por caso, había evaluado al dictar el procesamiento que ciertos imputados cambiaron su ropa para que no los identificaran. Pablo Ferraroti, músico, sikuri, había ido con una camisa a cuadros, una remera blanca, y llevaba un morral. Al final quedó solo con la remera, porque cuando ingresó detenido a la comisaría, le incautaron la camisa y el morral. Los policías que declararon describieron, a la vez, grupos de personas que actuaron con violencia y que estaban vestidas de negro. Los detenidos estaban vestidos de todos los colores habidos y por haber. A una chica se la incriminó por flamear una bandera negra. En su resolución, el juez concluyó que algunos de los detenidos estaban relacionados entre sí por celular: lo que sucedió fue que entre los que fueron trasladados en un mismo camión a la comisaría armaron un grupo de whatsapp antes de que les secuestraran los teléfonos y cuando una policía comenzó a amenazarlos con que terminarían como Maldonado.

El punto de vista policial se sincera, según hizo notar la abogada Claudia Cesaroni, en el acta inicial que dio comienzo a la causa: “En el día de la fecha (…) con motivo de haberse disputado la marcha” por aparición con vida de Santiago Maldonado. Es decir, usaron un modelo de los partidos de fútbol, que transforma la marcha en una pelea.

La Cámara deberá resolver si confirma los procesamientos dictados por Martínez de Giorgi y los increíbles embargos que impuso, que van de uno a tres millones de pesos. En la audiencia expusieron en forma oral cinco abogados, el resto presentó escritos. Dos de los procesados estuvieron presentes. Uno es Tutaglio y el otro es Cristian Vázquez, un joven que trabajaba cerca de Plaza de Mayo, que no había ido a la manifestación pero que al pasar por el lugar antes de volver a su casa se paró cerca del vallado de la casa de gobierno y terminó arrestado cuando decidió filmar lo que estaba sucediendo.

Los abogados pidieron la nulidad de las indagatorias y procesamientos por basarse en una acusación indeterminada; la nulidad del cotejo de fotos, que hizo la policía sin participación de las defensas, la arbitrariedad en la valoración de las pruebas, que no ofrecía ninguna prueba de los presuntos hechos, según sintetizó Nicolás Tauber, abogado de Vázquez. La abogada Cesaroni resumió el estado de situación en esta frase: “Nos resulta doloroso que los únicos  procesados de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado sea, los que fueron a pedir su aparición con vida”.


El cuaderno “anarquista”, otra prueba arbitraria del caso.

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“Si tu médico habla de holística o mecánica cuántica, búscate otro”

Siempre en la cúspide de la polémica, el conocido biólogo ataca en su nuevo libro a las terapias que ofrecen productos no testados por la ciencia. alerta de la proliferación de falsos remedios, en un momento en el que temas como el de la decisión de no vacunar a los niños están en el ojo de huracán.

 Homeopatía, energía vital, mecánica cuántica, holístico, sabiduría oriental… Cuando de la boca de  nuestro médico salen estas palabras es que ha llegado el momento de huir a la carrera de la consulta. Este es el consejo que   J.M. Mulet, autor del libro Medicina sin engaños, nos ofrece para guiarnos en el tenebroso mar de las pseudomedicinas. Mulet, que no es médico sino licenciado en química y doctor en bioquímica y biología molecular por la Universidad de Valencia, está empeñado en desenmascarar el fraude que se oculta tras las llamadas medicinas alternativas.

A través de «Si tu médico habla de holística o mecánica cuántica, búscate otro» 

Identidad y representación | Página 12

Florencia Galzerano y Cecilia B. Díaz sostienen que el problema de la representación y la representatividad política hacen su aparición estelar en el audio viralizado de la mujer de Nordelta indignada con vecinos para ella indeseables.

 La viralización se alimentó de condenas, declaraciones de la farándula derrochadora, parodias y el efecto relativizador de la posverdad. Cualquiera de estas opciones no invita a reflexionar sino que funciona al instalar la anécdota en la atmósfera mediática.

Aunque probablemente la vorágine de información fagocite con rapidez la vigencia de esta pieza sonora, su impacto materializa un síntoma social. ¿Qué revelan los enunciados despreciadores sobre los vecinos no deseados, el mate y el perro? En principio, algo sobre la formación de la identidad forjada y anudada en la diferencia con una otredad que, al tiempo que amenaza y horroriza, constituye ineluctablemente la representación.

Es que con un corte más profundo que el que pudiera trazar un bisturí, la cirujana delimita una polarización fundada en históricas jerarquías que distribuyen inequitativamente recursos materiales, estéticas y proxémicas en el espacio público. Hasta aquí, nada muy novedoso, excepto por el grado exacerbado de desprecio y contradicción que contienen sus palabras llenas de clichés. Es esto mismo lo que la lleva a los medios masivos en los que se sobrepone a otras cuestiones para dar lugar al desarrollo del metadiscurso. Allí brotan las respuestas paródicas para diferenciarse del efecto discriminador de las palabras de la propietaria del mono ambiente en Nordelta en defensa del mate y los bizcochos, pero no mucho más.

De algún modo, el audio advierte que las grasas de las capitales se filtraron por los muros de los countrys privados. Y los lagos espejados se vuelven más una proyección de la armonía social que una correspondencia. La protagonista del audio se atribuye compartir los parámetros “éticos, morales y estéticos” de “la gente del gobierno” y se opone a las reposeras de la Bristol. En ese punto, el problema de la representación y la representatividad política hacen su aparición estelar.

Sin embargo, es inevitable –e inquietante– pensar que la cirujana Michelle, los que toman mate en la pileta, los que defienden el mate, hasta los que construyeron esa pileta en la que nunca podrán refrescarse, votaron a Cambiemos. Sin duda, con un discurso versátil dirigido a públicos –segmentados por el marketing– y no al pueblo, ha logrado convocar a una mayoría que asocia al ascenso de los sectores populares como su “límite” y otredad. Es que la irrupción de los “nuevos vecinos” supone una alteración del orden que se experimenta con la extrañeza de un carnaval que puede durar más que un fin de semana y alcanzar doce años. Sobre ese significante Cambiemos ha trazado su campaña y su plan de gobierno: “hay que hacer un esfuerzo para salir del desastre que dejó el gobierno anterior”. Ese parece ser el “chivo expiatorio” para justificar lo que René Girard llama “el sacrificio colectivo” capaz de restaurar el orden después del “caos” en el que las jerarquías se han perdido.

El audio de “la cheta de Nordelta” demuestra que en las arenas del marketing comunicacional las relaciones entre identidades y representaciones son más que complejas y que se resisten a asociaciones reificadas. Al respecto, Girard, en “Shakespeare y los fuegos de la envidia” argumenta que si el “sacrificio colectivo” no es total, la parte de la sociedad que no participa, movilizará un círculo de venganza. Allí radica la tragedia política que muestra el audio que, como apunta Eduardo Rinesi: “siempre es el resultado de un desajuste, un desfasaje, entre lenguaje y sujeto”.

Aún en la victoria, la amenaza al “equilibrio inestable de la democracia” es un desafío para el gobierno actual. Existe la política, en efecto, porque ningún orden hegemónico puede imponerse definitivamente, al tiempo que no puede dejar de intentarlo. “Un discurso perverso se queda dormido en un oído tonto”, le hace decir Shakespeare a Hamlet. Pero todo empieza por los oídos, Michelle. Todo empieza por los oídos. Es cuestión de tiempo.

* Maestranda en Ciencia Política (Unsam).

** Doctoranda en Comunicación (UNLP).

Origen: https://www.pagina12.com.ar/77479-identidad-y-representacion

“Culpabilizar de todo a Rusia es un comodín perfecto para España” – YouTube

A través de (5531) “Culpabilizar de todo a Rusia es un comodín perfecto para España” – YouTube

La cadena Globo ya comenzó a temblar | Página12

El arrepentido fue uno de los socios elegidos por la compañía para la intermediación del pago de sobornos y adulteración de contratos. El fue el dueño de la empresa de marketing deportivo Traffic y de varios canales de televisión subsidiarios en el interior del estado de San Pablo.

El multimedios Globo, el más poderoso de América latina, fue denunciado por el delator argentino Alejandro Burzaco ante la Justicia norteamericana, como uno de los pivotes del Fifagate. Las revelaciones del ex CEO de Torneos y Competencias causaron movimientos sísmicos en Argentina y México, a raíz de la citación de Televisa, seguidos de réplicas de menor intensidad en Brasil, donde lo peor estaría por venir con el probable testimonio del empresario José Hawilla. El arrepentido Hawilla fue uno de los socios escogidos por Globo para la intermediación del pago de sobornos y adulteración de contratos. “J. Hawilla”, así se lo conoce en el mundo futbolero, fue el dueño de la empresa de marketing deportivo Traffic y de varios de canales de televisión subsidiarios de Globo en el interior del estado de San Pablo, con un mercado consumidor de unos 30 millones de televidentes.

Se espera que sea citado a declarar al tribunal de Brooklyn como testigo en el proceso contra el ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Jose Maria Marín, que por lo pronto negó todos los cargos que se le imputan mientras permanece en prisión preventiva en su departamento de Manhattan.

En rigor, Hawilla fue un arrepentido pionero cuyas informaciones permitieron que el Departamento de Justicia norteamericano monte el Fifagate.

En diciembre de 2014, acaso advertido de la conveniencia de hablar antes que sus cómplices como ocurre en la causa brasileña Jato, Hawilla firmó un acuerdo con los fiscales ante quienes admitió ser culpable de sobornos y lavado de dinero además de pactar el pago de una multa de 151 millones de dólares, 25 millones de los cuales los entregó al contado.

Allí comenzó a agrietarse la “omertá” entre los barones del fútbol y la familia Marinho, controladora del imperio de entretenimientos y noticias Globo, que desde hace décadas ostenta los derechos de transmisión de los campeonatos locales y las copas del mundo. Como la de 2002 cuando transmitió en exclusiva la conquista del pentacampeonato en Corea, con la actuación rutilante de Ronaldo, gracias a un contrato firmado en las Islas Vírgenes que le permitió evadir unos 200 millones de dólares de impuestos.

Paréntesis: hay quienes dicen que Hawilla también puede poner en aprietos a Ronaldo, junto a quien compró el equipo de fútbol Fort Lauderdable Strikers, de Florida.

Según varias investigaciones periodísticas en 2002, Globo ofreció a la CBF menos dinero que otras emisoras para cubrir aquel mundial, pero ganó la pulseada gracias a los sobornos entregados a la cúpula de esa entidad, que por entonces era comandada por Ricardo Teixeira.

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“Las redes no tienen ninguna credibilidad” | Página12

–Las redes logran que las noticias circulen casi en simultáneo a los hechos. ¿Los periódicos tendrán que ser más analíticos o cualitativos porque la carrera por la información la pierden con las redes sociales?

–Puede ser… de todas maneras los reporteros son fundamentales en un periódico. Luego puede venir todo el análisis que quieras, pero el que trae la liebre es el reportero y ese es el trabajo base. Lo digital es más rápido, como antes lo eran las agencias. Ahora abres a la mañana tu teléfono y tienes todas esas notas. ¿De qué te sirve? Nada más para enterarte, pero la gente no lee nada más para enterarse. Quiere saber qué son las cosas, quiere los antecedentes y lo que hay alrededor de ese hecho. Si está bien hecho, el periodismo es literatura bajo presión. También en lo digital tienes que tener una edición, porque no es posible que se alienten las cosas mal escritas, como en la mayor parte de lo digital. La rapidez no necesariamente da calidad; es muy difícil conseguir que todo sea perfecto y rápido. Yo sé que tenemos que tener lo digital porque eso lo piden los tiempos y el público. En nuestro caso tenemos un público muy grande y una buena parte de ese público es del periódico impreso.

–Y es un público que sigue relacionándose de manera fuerte con el periodismo en papel.

–A mí no me dan la misma confianza ni Facebook ni Twitter. El problema con las redes es que no tienen ninguna credibilidad. El hecho de que tuitees lo que se antoje no te hace reportero: requiere de más rigor y de más trabajo del que uno imagina. Dicen que si ya tuitearon tal cosa la noticia está regada. No sé… ahí se cuelan interpretaciones que confunden mucho a la gente, con notas sesgadas. No hay rigor. Es un poco el desorden. En las redes no hay el rigor que exige el medio impreso. No quiere decir que en los impresos no se cometan errores, claro que sí. Una cosa que queda escrita, cuidado, porque no solo te pueden desmentir si no que te pueden llevar a juicio.

–¿Por qué las redes generan la ilusión de que pueden parecer periodistas?

–¿Tú te dejas abrir el estómago por alguien que no tiene el título de médico? La verdad es que no. Cómo es posible que seamos tan descuidados con la información, con el análisis; es como la educación: lo que bien se aprende jamás se olvida. No aprendas mal porque lo repites toda tu vida. Es un problema porque eso se queda. Yo he visto campañas verdaderamente horripilantes en redes sociales, campañas políticas de mi país muy distorsionadas. En el caso concreto de América Latina, he visto campañas terribles contra el gobierno de Venezuela y contra los gobiernos de (Luiz Inácio) Lula (da Silva) y de Dilma (Rousseff), y ha sido muy difícil para ellos contrarrestar todo eso porque todo el mundo dice lo que se le antoja. Lo terrible de las redes sociales es que no hay rigor.

–Las redes sociales parecen ser el territorio de una palabra de moda: la posverdad, porque no importan tanto los hechos como los sentimientos y las emociones. ¿El ejercicio periodístico está jaqueado por la posverdad?

–Es probable. El problema es que no es importante la verdad, sino lo que tú sientes. Esto se presta mucho a la manipulación. Los buenos reporteros son historiadores; es muy importante que las historias estén bien contadas, donde lo cuentes. La posverdad es peligrosa para el periodismo. Nosotros tenemos que contar los hechos; en el momento en que deformamos los hechos, somos malos periodistas. Aunque los demás periódicos tengan más público, lo que tenemos en La Jornada es que somos número uno en credibilidad y en contenido. Yo no permito jamás que un reportero del periódico o un escritor le conteste autoritariamente a un lector que manda una queja o un comentario, porque el señor viene a hacer uso de su derecho a replicar. Eso hay que respetarlo mucho. Esto tiene que ver con ética del medio.

A través de “Las redes no tienen ninguna credibilidad” | Entrev… | Página12

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