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Blog Sin Dioses: “Medicamentos farmacéuticos son hechicería y la Biblia no menciona la vacunación”, argumento de antivacunas cristiana.

Fuente original: Blog Sin Dioses: “Medicamentos farmaceúticos son hechicería y la Biblia no menciona la vacunación”, argumento de antivacunas cristiana

sábado, 6 de abril de 2019

“Medicamentos farmaceúticos son hechicería y la Biblia no menciona la vacunación”, argumento de antivacunas cristiana.

El sinsentido de los antivacunas y fundamentalistas religiosos parece no tener fin, y cuando ambos se mezclan es peor.Justamente esto es lo que ha ocurrido con la autora cristiana y activista antivacunas Brittany Kara, quien aduce además ser una practicante de PNL certificada, hipnoterapeuta, entrenadora de nutrición (sin ser nutriocionista) razón por la que enseña a las personas cómo “desintoxicar” sus vidas a través de la limpieza y los “súper alimentos”. El hecho que sea madre lo exhibe como razón para sustentar las causas magufas que impulsa.En un video editado por The Real Truther, Brittany Kara ofrece un argumento hasta ahora sin presentarse de por qué las vacunas son malas: Dios no dio ninguna pista de ellas en la Biblia.

“Acabo de decidir buscar en Google sobre lo que dice la Biblia sobre las vacunas. No hay nada en la Biblia que habla de vacunas. Solo quiero que pienses en eso. Entonces, si Dios supiera que en el futuro se iban a crear estas cosas asombrosas que serían los mejores avances científicos, como oh, Dios mío, son tan geniales, ¿por qué no hay nada? ¿Estas cosas, llamadas vacunas, se crearán más tarde para salvar a la gente? Si ese era realmente el plan de Dios y son tan asombrosos, entonces ¿por qué no están ahí? Tal vez haya un capítulo en el que hablen sobre algo como una inyección, como esta inyección para la salud, ¿verdad? Por ejemplo, ¿por qué Dios no habló de eso si él sabía que iba a venir y salvar al mundo? Si ese era realmente el plan de Dios, y son tan asombrosos, ¿por qué no están ahí?”

Claro, la Biblia tampoco menciona a Google y sin embargo ella lo uso para buscar información. Quizás debió haberse limitado a ir aun consejo de los ancianos del grupo para pedir consejo. Si se tomara como válida esa línea de razonamiento tampoco habría que sacar las muelas dañadas, lavarse los dientes, hacer uso de antibióticos, ir al médico, extirpar las apéndices inflamadas, ni los tumores. ¿Dice la Biblia en alguna parte de cirugías del corazón, maquinas de reanimación o incubadoras para bebés prematuros? Claro que no.  Las pocas recomendaciones para salud incluyen la cuarentena de leprosos  y ser examinado por el sacerdote. Nada de médicos.

“Cuando haya infección de lepra en un hombre, será traído al sacerdote. Entonces el sacerdote lo examinará, y si hay hinchazón blanca en la piel, y el pelo se ha vuelto blanco, y hay carne viva en la hinchazón,11 es lepra crónica en la piel de su cuerpo, y el sacerdote lo declarará inmundo; no lo aislará, porque es inmundo. Y si la lepra brota y se extiende en la piel, y la lepra cubre toda la piel del que tenía la infección, desde su cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote, entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la infección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio. Pero cuando aparezca en él carne viva, será inmundo. Y el sacerdote mirará la carne viva, y lo declarará inmundo; la carne viva es inmunda, es lepra. Mas si la carne viva cambia nuevamente y se vuelve blanca, entonces vendrá al sacerdote, y el sacerdote lo mirará, y he aquí, si la infección se ha vuelto blanca, el sacerdote declarará limpio al que tenía la infección; limpio es.” (Levítico 13: 9 – 16)

Tristemente la línea de razonamiento de Brittany Kara, es similar a la que ha llevado a algunas denominaciones cristianas a rechazar la consulta a los médicos, con fatales consecuencias. (Ver: La Iglesia que prohíbe ir al médico)Las barrabasadas de la cristiana experta en falacias naturales continúa en el vídeo para decir que los medicamentos farmaceúticos son hechicería

“Pero es tan demoníaco, chicos. Primero que todo, cuando te das cuenta de que Dios  nada dijo sobre las vacunas, él enseñó sobre nutrición y nuestros sistemas inmunes maravillosamente increíbles, que son nuestro sistema natural de vacunas, que es tu mejor oportunidad de luchar contra cualquier dolencia o enfermedad. […]
La segunda cosa es que no hay nada en la Biblia, realmente, sobre los productos farmacéuticos, excepto en la versión antigua de la Biblia, había una palabra llamada “pharmakeia” ”… es la raíz de la palabra que tenemos hoy, que es “Productos farmacéuticos”. ¿Y sabe qué se definió en la Biblia? Brujería. Los productos farmacéuticos en la Biblia, esa palabra griega, de donde vino esa palabra griega, se consideraron hechicería, y no era buena, y Dios no quería que lo hiciéramos.”

Tocará preguntarle a la cristiana Kara en qué parte de la Biblia se habla del sistema inmune, porque hasta 1866 se empezó a usar el término “inmunidad” en el sentido actual. Dándose la identificación de la propiedad antitóxica del suero en 1890 por Emil von Behring y la introducción del término “anticuerpo” por Paul Ehrlich en 1891 para referirse a uno de los mecanismos de defensa más relevantes del sistema inmunitario adaptativo. Justamente el conocimiento científico del funcionamiento de los linfocitos y los anticuerpos permitió desarrollar la tecnología de la vacunación. De habernos quedado con la Biblia nos estaríamos preguntando en cada epidemia qué hemos hecho malo para enfadar a Dios. Y saldrián los religiosos a responder ante cada episodio de enfermedad contagiosa así:

“Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el sustento del pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres y bestias […] O si enviare pestilencia sobre esa tierra y derramare mi ira sobre ella en sangre, para cortar de ella hombres y bestias, […] y conoceréis que no sin causa hice todo lo que he hecho en ella, dice Jehová el Señor.”  Libro de Ezequiel 14: 13-23.

Volviendo al vídeo, más adelante Kara afirma que las vacunas son responsables del daño cerebral y los trastornos de género:

“¿Cuándo decidimos que íbamos a inyectar a nuestros bebés sanos con bebés muertos? ¿Cuándo decidimos que eso era algo inteligente y esperar que no tuvieran daño cerebral, y luego esperamos que no tengan trastornos de género?”

No se específica que entiendo ella por “transtornos de género” pero por ser una fanática cristiana puede referirse a orientación sexual homosexual, bisexual o a las condiciones trasngénero.

Y hacia el final del vídeo, Kara declara:

“Realmente creo que creer en las vacunas es un trastorno mental.”

Una declaración así, no deja más que encogerse de hombros y una enorme reacción de asombro y bochorno, propio de de un facepalm.

En estos casos de los antivacunas, los que se rehúsan a la asistencia médica o a las transfusiones de sangre no están adoptando una creencia sin efectos negativos como creer en que Jesús es o no parte de la Trinidad. Estas creencias tienen en realidad efectos sobre la salud y la vida de las personas, y peor aún, afectan a niños, personas que deberían ser motivo de atención de sus padres, la sociedad y los gobiernos. Por eso no estoy de acuerdo con quienes, frente a una noticia como esta dicen, “está bien, que la selección natural se los llevé”, porque en casos de gente con ideas estúpidas como Brittany Kara, están poniendo en riesgo a muchos niños inocentes de las creencias absurdas de sus padres y familiares ( y no, tampoco eso es un rasgo genético que pueda eliminar la selección natural).

Ver vídeo de Kara aquí

No puedes convencer a un terraplanista y eso debería preocuparte | Ciencia | EL PAÍS

Fuente original: No puedes convencer a un terraplanista y eso debería preocuparte | Ciencia | EL PAÍS

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema.

Negar que la Tierra es esférica es el caso más extremo de un fenómeno que define esta época: recelar de los datos, ensalzar la subjetividad, rechazar lo que nos contradice y creer falsedades propagadas en redes.

Hay gente que cree que la Tierra no es una esfera achatada por los polos, sino un disco. Que la Tierra es plana. No es analfabetismo: estudiaron el Sistema Solar y sus planetas en el colegio, pero en los últimos años han decidido que todo eso de “la bola” es una gigantesca manipulación. Solo el 66% de los jóvenes entre 18 y 24 años de EE UU está plenamente seguro de que vivimos en un planeta esférico (el 76% entre 25 y 34 años). Es un fenómeno global, también presente en España, al que cuesta asomarse sin bromear. Pero al observar los mecanismos psicológicos, sociales y culturales que les llevan a convencerse de esta gigantesca conspiración se descubre una metáfora perfecta que resume los problemas más representativos de esta época. Aunque parezca medieval, es muy actual.

Rechazo de la ciencia y los expertos, narraciones maniqueas que explican lo complejo en tiempos de incertidumbre, entronización de la opinión propia por encima de todo, desprecio hacia los argumentos que la contradigan, difusión de falsedades gracias a los algoritmos de las redes… Está todo ahí. “Es el caso más extremo, el más puro”, resume Josep Lobera, especialista en la sociología de los fenómenos pseudocientíficos. Cada flaqueza o actitud de este colectivo está presente de algún modo en muchos de los movimientos políticos, sociales y anticiencia que han irrumpido en nuestros días.

“Nace de la desconfianza en el conocimiento experto y de una mala manera de entender el escepticismo”, afirma Susana Martínez-Conde, directora del laboratorio de Neurociencia Integrada de la Universidad Estatal de Nueva York. Los estudios sobre terraplanistas y otras teorías de la conspiración indican que ellos creen ser quienes están actuando con lógica y razonando de forma científica. En muchos casos, terminan atrapados en la conspiración tras intentar desmontarla. “Es absurdo. Voy a desmentir que la Tierra es plana”, cuenta Mark Sargent, uno de los más reconocidos terraplanistas en el documental que retrata al colectivo a la perfección, La Tierra es plana (Netflix). Y acabó “hundiéndose, como en un pozo de alquitrán”. La mayoría de terraplanistas no han sido convencidos, se han convencido al verse incapaces de demostrar que bajo sus pies hay una bola de 510 millones de kilómetros cuadrados.

“¡Investígalo por ti mismo!”, se animan unos a otros, según recoge la investigadora Asheley Landrum, de la Universidad Texas Tech, que presentó hace dos semanas el resultado de sus investigaciones sobre los terraplanistas en la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. La primera diapositiva de su conferencia es una imagen de Copérnico, padre de la idea de que la Tierra orbita alrededor del Sol, reconociendo que estaba equivocado tras pasar cinco horas viendo vídeos terraplanistas en YouTube. Porque según Landrum y su equipo, que estudia estos fenómenos en el proyecto Creencias Alternativas, YouTube es la clave. Todos los terraplanistas se hacen terraplanistas viendo a otros terraplanistas en YouTube. Y una vez forman parte de esa comunidad es casi imposible convencerles de su error, porque se activan mecanismos psicológicos muy poderosos, como el pensamiento motivado: solo acepto como válidos los datos que me reafirman y el resto son manipulaciones de los conspiradores. Como en otros movimientos, si la ciencia me desdice, es que la ciencia está comprada.

YouTube parece ser la amalgama de la comunidad de la Tierra plana”, concluyen en su trabajo más reciente, en el que señalan a esta plataforma de vídeos como el origen de las vocaciones conspiranoicas. El equipo de Landrum entrevistó a una treintena de asistentes a la primera Conferencia Internacional de la Tierra Plana y todos describían YouTube como “una fuente fiable de evidencias” y de los proveedores más populares para “noticias imparciales” frente a los medios manipulados. Se habían hecho terraplanistas viendo vídeos en esa plataforma en los tres años previos y muchos entrevistados describen estar viendo piezas sobre otras conspiraciones (del 11-S, por ejemplo) y terminar atrapados con la historia de la Tierra plana gracias a las recomendaciones de YouTube.

Muchos especialistas han denunciado cómo el algoritmo de recomendaciones de YouTube termina convirtiéndose en una espiral descendente hacia contenidos cada vez más extremistas, manipuladores y tóxicos. Y en este caso no es una excepción. Como defienden los terraplanistas, YouTube se ha convertido en el mejor caldo de cultivo para versiones “alternativas” de la realidad, donde se desarrollan mensajes alocados y provocadores al margen de la “ciencia y los científicos convencionales”. Sobre cualquier tema, desde la cura del cáncer hasta el feminismo, pasando por la astronomía, lo habitual es encontrar los mensajes más controvertidos entre los primeros resultados de la búsqueda. Lógicamente, estos mensajes tienen derecho a subirse a la red, pero los algoritmos los están promocionando por encima de contenidos relevantes. “Un usuario individual de YouTube, por ejemplo, sin respeto por la verdad, el rigor o la coherencia, en algunos casos puede llegar a una audiencia comparable” a la de los grandes medios, critica Alex Olshansky, del equipo de Landrum.

Irreductibles

“Solo confío en lo que ven mis ojos”, repiten una y otra vez los terraplanistas. Aunque como dice esta especialista en percepción, es bastante común que nuestros propios sentidos sean los primeros en engañarnos, como muestran todas las ilusiones ópticas. “Ellos sacan las matemáticas y nosotros decimos: ‘Mira”, dice el terraplanista Sargent en el documental para explicar su éxito. “No necesitas fórmulas para entender dónde vives”, resume este hombre que había pasado por todas las conspiraciones antes de llegar a esta viendo vídeos en la red.

“Como la gente que niega el cambio climático, no los vas a convencer con datos, hay que buscar la forma de despertar las emociones de la gente”, explica la neurocientífica Martínez-Conde. Y añade: “Nuestro cableado neural responde a las emociones más que a los datos. Ese problema ha contribuido a dar lugar a los populismos y especialmente con el fenómeno de las redes sociales que favorece que la desinformación se expanda de manera peligrosa”.

Un reportaje recién publicado en The Verge sobre los moderadores de contenidos de Facebook mostraba que muchos de estos trabajadores precarios estaban cayendo atrapados en las conspiraciones que tenían que controlar. “Me dijeron que es un lugar donde los vídeos de conspiraciones y los memes que ven cada día los llevan gradualmente a abrazar ideas extrañas”, describe el periodista Casey Newton. Uno de los moderadores del centro que visitó promueve entre sus compañeros la idea de que la Tierra es plana, otro cuestiona el Holocausto y otro no cree que el 11-S fuera un ataque terrorista.

Esto no debería sorprender: son muchos los estudios que demuestran cómo la simple exposición a mensajes sobre conspiraciones provoca en la gente una paulatina pérdida de confianza en las instituciones, la política o la ciencia. Con consecuencias tangibles: por ejemplo, la creencia en conspiraciones está vinculada a actitudes racistas o un menor uso de protección frente al sida. Todos los terraplanistas creen en otras conspiraciones y llegaron a esa cosmovisión paranoica a través de otras teorías similares. Es característica la predisposición a creer en distintas teorías de la conspiración a la vez, incluso contradictorias entre sí: las mismas personas podían creer a la vez que Bin Laden no está realmente muerto o que ya estaba muerto cuando llegaron los militares estadounidenses a su vivienda.

YouTube es la clave. Todos los terraplanistas se convierten viendo vídeos que en muchos casos el algoritmo les ha recomendado cuando veían otras conspiraciones

Por ejemplo, buena parte de los terraplanistas son a su vez antivacunas. Lobera, que estudia a este colectivo en España, admite que esta cosmovisión conspirativa “es uno de los factores decisivos”, aunque no el más importante. “Hay puertas de entrada al mundo de las pseudociencias y una conexión entre estas creencias”, explica el sociólogo.

“En la medida en que el pensamiento conspirativo está generalizado, comienza a plantear un problema para el mantenimiento de una esfera pública racional en la que las discusiones y los debates políticos se basan en evidencias, en lugar de traficar con sospechas de que un grupo manipula los hechos desde las sombras para impulsar una agenda oculta”, asegura Olshansky en su trabajo. En este sentido, los terraplanistas, por sus creencias extremas, son como el reflejo de la sociedad en los espejos deformantes del callejón del Gato. Llegados al punto en que hay mucha gente que acepta su mensaje con naturalidad, eso indica que existe un deterioro real de las condiciones en las que se produce el debate público.

Pero estas creencias no surgen de la nada y existen condiciones sociales que influyen de forma determinante. Por ejemplo, se sabe que las personas que se sienten impotentes o desfavorecidas tienen más probabilidades de apoyarlas (como minorías raciales marginadas) y que están correlacionadas con el pesimismo ante el futuro, la baja satisfacción con la vida y la escasa confianza interpersonal. “Hay que entender estos movimientos dentro del contexto socioeconómico en el que nos encontramos, están aumentando las disparidades sociales entre quienes tienen más privilegios y más carencias. Y esto hace que aumente la desconfianza hacia gobiernos y expertos”, explica Martínez-Conde.

Hay condiciones sociales que influyen de forma determinante: se sabe que las personas que se sienten impotentes o desfavorecidas tienen más probabilidades de creer en conspiraciones

“Vivimos en tiempos de incertidumbre y a nivel neural la incertidumbre nos hace sentir incómodos”, señala la neurocientífica. Estas disonancias cognitivas obligan a crear un relato propio de buenos y malos que explique de forma simplista los fenómenos complejos de la actualidad. Y que les coloque en el papel heroico de luchadores por la verdad ocultada: las creencias conspirativas siempre han estado asociadas a cierto narcisismo colectivo (“los demás son los borregos”). Además, las personas con tendencia a ver patrones y significados ocultos en la realidad tienen mayor tendencia a creer en conspiraciones y fenómenos paranormales. “Son más dados a ese tipo de ilusiones causales. Como ver caras en las nubes, pero llevado al extremo: ver caras en una tostada y darle significado real”, explicaba Helena Matute, investigadora de Deusto, sobre su trabajo con lo paranormal.

A partir de ese poso, nos encontramos con mecanismos psicológicos como el sesgo de proporcionalidad (si algo extraordinario ha ocurrido, algo extraordinario debe haberlo causado) y el de intencionalidad: hay una mano detrás de todo. “Este deseo de narraciones ordenadas que ofrezcan certeza y visiones simplificadas del mundo puede brindar comodidad y la sensación de que la vida es más manejable”, resume Landrum en su trabajo. Así conseguirían sortear los altibajos de la vida, apostando por una realidad lisa y llana. Como la Tierra, según quieren creer.

Por fin los antivacunas empiezan a sufrir (un poco) las consecuencias de sus actos | La Ciencia y sus Demonios

Fuente original: Por fin los antivacunas empiezan a sufrir (un poco) las consecuencias de sus actos | La Ciencia y sus Demonios

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14 enero, 2019

No vacunar a tu hijo, además de ponerle en riesgo directo implica también exponer innecesariamente a todos aquellos que por motivos médicos no pueden ser vacunados como los bebes que no tienen todavía el sistema inmune desarrollado o a aquellas personas como los ancianos que presentan una respuesta inmune en declive o los inmunosuprimidos (pacientes trasplantados u oncológicos). Y ahora un juzgado acaba de firmar una sentencia en la que se recoge ese peligro.

En un pueblecito catalán unos padres deciden no vacunar a su hijo y mandarlo a la guardería. Cuando presentan (casi con recochineo) la cartilla de vacunación en blanco, los responsables del centro educativo y del ayuntamiento rechazan su solicitud. Así que estos padres ni cortos ni perezosos deciden prepotentemente acudir a la justicia para salvaguardar su “derecho de libertad ideológica” porque según ellos la administración debe respetar todas las “religiones, credos y creencias”.

Ahora el juez de turno ha puesto blanco sobre negro este incívico y más que peligroso comportamiento indicando que

los padres olvidan los derechos de los demás, ya que entienden que su derecho a asistir a una guardería es superior al derecho a la salud del resto de niños.

puesto que

los derechos de unos tienen límites con los derechos de los demás

sobre todo en el entorno de una guardería que

es un lugar de riesgo donde se pueden contraer determinadas infecciones propias de la condición de los niños, que son muy pequeños y están en proceso de vacunación, por lo que son más vulnerables

Los prepotentes padres presentaron en su alegación unos “documentos” sobre los posibles efectos secundarios y adversos de las vacunas (que seguramente sacaron de la parte más supersticiosa de la web) y que por supuesto fueron desmontados con rotundidad por el jefe de pediatría del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona al ser llamado como experto en el tema.

Ahora sólo falta que por el bien del pobre niño ese mismo juez obligue a esos más que inconscientes padres a proteger a su hijo para que no ocurra una desgracia igualmente terrible a la acaecida con el ya tristemente famoso fallecimiento de un niño en Olot hace ya algunos años.

La conspiración de los grillos | Un estudio desmintió una denuncia de Washington contra Cuba | Página12

¿Porqué no sorprende?
¿Porqué, como en la época de la Guerra Fría, las conspiraciones más paranoicas y delirantes siguen siendo profusamente divulgadas por una importante mayoría de los medios corporativos, sin escarbar siquiera un poco, sólo porque es declarado por el gobierno estadounidense de turno?

Fuente original: La conspiración de los grillos | Un estudio desmint… | Página12

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El propio Departamento de Estado había admitido sus dudas respecto del origen de la supuesta “agresión acústica” en enero del año pasado, tras la filtración de un informe del FBI que sostenía no haber encontrado pruebas de aquellos presuntos “ataques sónicos”.

“Yo no descarto nada. No estoy diciendo que sea un ataque acústico, pero sí sabemos que hay un elemento acústico asociado con ellos, que puede ser parte de otro estilo de ataque”, había afirmado el 9 de enero de 2018 el director adjunto de seguridad diplomática del Departamento de Estado, Todd Brown, en una audiencia en el Senado. El funcionario, sin embargo, había dejado abierta la posibilidad de que se tratara de un ataque “viral”. Ahora se ha demostrado que no se trataba de una conspiración sino de un hecho natural.

En la misma audiencia, el senador republicano Marco Rubio, uno de los mayores críticos de la política de deshielo con Cuba del ex presidente Barack Obama, había admitido que quizá los ataques no fueran acústicos pero había insistido en que no había duda de que habían ocurrido y de que el gobierno cubano los había perpetrado o tenía conocimiento al respecto.

Poco antes de aquella audiencia, la agencia Asociated Press había accedido al informe interino de la División de Operaciones Tecnológicas del FBI, fechado el 4 de junio de 2017, que para aquel entonces no se había hecho público, en el que se aseguraba que el organismo no había encontrado ninguna prueba de los supuestos “ataques sónicos” contra el personal diplomático estadounidense en la isla.

Ahora se sabe que los mareos, el vértigo, la confusión mental, la sordera parcial y ciertas lagunas en el vocabulario básico, los síntomas que acusaban los afectados, quienes fueron respaldados por la difusión de un audio grabado por personal diplomático estadounidense en La Habana y publicado por la agencia Associated Press (AP), en el que se escuchaba un molesto zumbido agudo, no eran producto de ninguna conspiración ni de ningún ataque sino que el sonido provenía del canto de los grillos antillanos.

Según reveló el diario El País de España, los grillos machos, mediante el frotamiento de sus alas esclerotizadas, producen cantos de estructura regular durante el cortejo. Las hembras se sienten atraídas por determinados machos en función de sus canciones y estas han evolucionado en una notable complejidad que hace que las distintas especies entonen cantos diferenciados.

“No me sorprende que ese canto pueda molestar a personas no familiarizadas con los sonidos de los insectos”, aseguró a The Guardian Montealegre Zapata, a quien los sonidos de la grabación de AP enseguida le recordaron el de los grillos que capturaba y guardaba en cajas de cartón durante su infancia en Sudamérica.

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