Archivo de la categoría: Comunicación

Inquebrantables | El Cohete a la Luna

Fuente original y artículo completo: Inquebrantables | El Cohete a la Luna

La dignidad es una virtud discreta como el aire: sólo se repara en ella cuando se la pierde.

¿Se acuerdan de la dignidad? Me refiero a una virtud a la cual, hasta no hace tanto, se le concedía importancia. Tanta que, en el lamentable caso de su ausencia, había que preocuparse por fingir que se la poseía. “Quítenle el delantal al obispo, el sombrero y su lazo al alguacil; ¿qué serían ellos, de este modo? Hombres. Simples hombres. La dignidad, y hasta la santidad, a menudo dependen más de la chaqueta y la pechera de lo que alguna gente imagina”, escribió Charles Dickens en Oliver Twist.

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Uso de datos personales | Página12

Fuente original: Uso de datos personales | Página12

(El uso de las negritas es mio).

El subsecretario de Comunicación Estratégica, Hernán Iglesias Illia, declaró en 2016, cuando se filtró la información respecto a que el PRO quería tener acceso a los datos personales de los ciudadanos de todo el país, que los iban a usar “para el bien”. Es decir, para comunicar las buenas noticias del gobierno, a diferencia del kirchnerismo que usaba las cadenas nacionales para hacer propaganda política. El funcionario se explayó y dijo que la comunicación gubernamental del macrismo sería segmentada y focalizada para estar a tono con los intereses de los individuos. Vaya si lo lograron. Desde ese momento, y del mismo modo que las empresas privadas como Google o Facebook que sugieren datos en base a búsquedas previas efectuadas por los usuarios, las casillas de mails empezaron a inundarse con correos electrónicos de funcionarios, en sintonía con lo averiguado recientemente respecto de los usos de datos de la Consultora Cambridge Analytica en un caso con repercusiones mundiales. Pero, como ya es norma desde la asunción de este gobierno, el hecho fue invisibilizado por los medios dominantes de comunicación.

Lo acaecido cotidianamente en la capital nacional es el punto culminante de esa manipulación de los datos con tintes proselitistas. Por caso, el 3 de mayo a numerosos vecinos de la ciudad, entre los cuales nos encontramos varios docentes, nos llegó una invitación. Quienes vivimos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y trabajamos en el ámbito estatal estamos acostumbrados a esta flagrante violación de la privacidad disfrazada de información mediante la cual recibimos varios correos diarios de Horacio, Soledad, Diego, Felipe o Franco. Se trata de mensajes publicitarios de Rodríguez Larreta, Acuña, Santilli, Miguel o Moccia, es decir las principales figuras del PRO en la gestión capitalina, enviados con su nombre de pila como una señal de cercanía. En esta oportunidad la invitación era para una charla este 10 de mayo a las 17.30 en el distrito Audiovisual, en Dorrego 1898, “para charlar con Cris Morena, creadora de las novelas infantiles y juveniles más exitosas de la televisión y compositora de los temas que hoy se cantan en todo el mundo. Hablaremos sobre su trayectoria y su compromiso social con la educación junto a Horacio Rodríguez Larreta, Enrique Avogrado y Soledad Acuña”.

Las reacciones de indignación de los numerosos grupos de whatsapp de docentes de los cuales formo parte no se hicieron esperar, aumentadas las mismas en tiempos de incumplimientos paritarios, descuento de huelgas y promesa de desintegración de 29 Institutos Superiores de Formación Docente. No obstante, el enojo no es buen consejero a la hora de analizar determinadas cuestiones. Por tanto, creer que la invitación a una estrella del espectáculo que ostenta un especial discurso de autosuperación, es un fiel prototipo del emprendedurismo y que por otro lado hace programas con incuestionable éxito comercial forma parte de una provocación es un error. Más bien habría que pensarlo en estrecha conexión con lo sucedido en materia educativa desde el año 2007.

Por un lado, la proliferación de discursos de autoayuda y del individualismo “new age”, como demuestra Pablo Vommaro en sus diversos trabajos sobre la construcción política del PRO, forma parte de la búsqueda de la empatía permanente, construye la impresión de que ese partido lleva adelante sus políticas con gente que siempre transmite la idea de ser recién llegados, lo cual les permite identificarse con un alto porcentaje del electorado que descree de la política tradicional. Cris Morena escribió en su twitter haciendo referencia a su presentación: “chicos me ilumina verlos cerca y ver el brillo de sus ojos”. Es una clara demostración del uso que hace de estas corrientes. Por otro lado, las políticas focalizadas al emprendedurismo son otra constante en el Ministerio de Educación de la ciudad primero, y nacional, después. Una nota de La Nación del día 20 de julio de 2017, presenta al nuevo ministro de Educación de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Sanchez Zinny, como un emprendedor educativo. Ese concepto, sumado al de la meritocracia permea todos los documentos oficiales de las gestiones macristas. Desde esta perspectiva, a la incertidumbre debe combatírsela con una dosis de emprendedurismo, lo que llevará al éxito en la vida, siempre medido en dinero.

Lejos de ser una provocación, la invitación a Cris Morena a hablar de educación es parte de una lógica que piensa el proceso educativo asociado a las lógicas de mercado, subordinando el Estado a sus reglas y dictámenes.

* Magister en Ciencias Sociales (Unahur-UBA).

Preguntas y catástrofes, con Juan Margalef – La Brújula de la Ciencia

Fuente original: http://ar.ivoox.com/es/brujula-ciencia-s07e38-preguntas-y-audios-mp3_rf_26060647_1.html

¿Qué es más difícil, hacer una pregunta o encontrar una respuesta? ¿Qué tienen en común la forma de un planeta y el fondo de una taza de café? Éstas son las cosas que explicó Juan Margalef en el monólogo científico que le permitió ganar el concurso Famelab España. En él habla de preguntas y de qué es lo que los matemáticos llaman “catástrofes”. Ayer tuvimos a Juan en La Brújula de la Ciencia y, además de interpretar su monólogo en vivo, estuvimos hablando de ciencia, de divulgación y de cómo convertir la ciencia en un monólogo de unos pocos minutos, y nos ofrecerá el monólogo con el que ganó la edición española de Famelab 2018. En él nos hablará sobre lo importante que es plantear las preguntas correctas, sobre la forma de los planetas y sobre catástrofes en matemáticas.
Este programa se emitió originalmente el 18 de mayo de 2018. Podéis escuchar el resto de audios de La Brújula en su canal de iVoox y en la web de Onda Cero, ondacero.es.

<a href=”http://ar.ivoox.com/es/brujula-ciencia-s07e38-preguntas-y-audios-mp3_rf_26060647_1.html&#8221; title=”La Brújula de la Ciencia s07e38: Preguntas y catástrofes, con Juan Margalef”>Ir a descargar</a>

Islandia sí rescató a la banca

Artículo original: https://elfaro.is/2018/04/07/islandia-si-rescato-a-la-banca/

Un extenso y detallado escrito en el que se explica que la idea que se tiene sobre Islandia y su relación con la banca durante la crisis de 2008 es un mito muy bien construido por políticos, grupos económicos y medios.

Resulta interesante una lectura como esta desde un país como el mío, Argentina, que ha vivido (y aparentemente lo vivirá de nuevo) una tremenda crisis económica 7 años antes que la islandesa. Ese conjunto de paralelismos y diferencias, esos manejos de algunos políticos, grupos económicos y medios nos permite ver un posible hilo conductor entre la gran cantidad de crisis económicas en diversos países y tiempos.

Al leer sobre los métodos usados por determinados medios para imponer sus posiciones por sobre la veracidad, uno no puede dejar de pensar en el grupo periodístico Clarín de Argentina, O Globo de Brasil, Televisa de México o tantos otros.

La burbuja económica previa a la crisis nos resuena al “deme dos” de la ilusoria bonanza durante la última dictadura cívico-militar, o a la compra de artículos de lujo durante la primera presidencia de Carlos Menem.

La fanfarronería con la que el presidente islandés les daba clases de economía a otros países antes de la crisis, nos recuerda al enorme ego con el que los militares, Menem (y su ministro de economía, Domingo Cavallo) o el actual presidente Mauricio Macri, desplegaban y despliegan sus enseñanzas de cómo se debe llevar adelante la economía de un país.

Y como frutilla del postre, un Milton Friedman alabando las medidas neoliberales del gobierno islandés, como él mismo y otros de su calaña alababan las medidas económicas de ciertos gobiernos argentinos.

Es algo triste y asqueante el ver tanta similitudes (y repeticiones) en estas historias económicas.

Recomendable.

El Faro de Reykjavík

eric-lluent

Èric Lluent, periodista (Barcelona, 1986)

El texto que se publica a continuación formaba parte de un libro inédito que finalmente no ha visto la luz. Debido al interés que suscita esta cuestión y los mitos que se han generado en torno a ella, el autor desea compartir este trabajo de años de forma altruista.

“La solución de Islandia para salir de la crisis: ni un céntimo para los bancos”, “Islandia rechaza en referéndum pagar por los errores de sus bancos” o “Islandia camina hacia el 2% de paro tras dejar caer a sus bancos” son algunos de los titulares que desde 2008 se han difundido en los medios de comunicación españoles y que han determinado de forma decisiva la opinión de una audiencia muy diversa que busca algún referente al que aferrarse en tiempos social, política y económicamente convulsos. Uno de los aspectos más curiosos del mito islandés es que…

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Ciencia ciudadana en la web 3.0 | Noticias de Ciencia ciudadana en Heraldo.es

Fuente original: Ciencia ciudadana en la web 3.0 | Noticias de Ciencia ciudadana en Heraldo.es

La ciencia ciudadana necesita de la web semántica para hacer visibles e indexar correctamente los mil y un proyectos que surgen constantemente.

Francisco Sanz García  10/05/2018 a las 05:00
 ¿Cómo evitar que miles de proyectos queden en el olvido o perdidos en internet?

La ciencia ciudadana tiene cada vez más impacto; es un hecho objetivo. Son numerosos los proyectos de todo tipo que cada día surgen en todo el planeta. Esta heterogeneidad se hace palpable no solo en la rama de investigación en la que los proyectos son desarrollados, sino también en metodología, duración, número de participantes, rango de actuación, nivel de documentación, grado de consecución, etc. Es ahí, en esta heterogeneidad, donde radica uno de los puntos fuertes de la ciencia ciudadana, esta se convierte en una actuación rápida y directa que surge al detectarse un problema, una pregunta, etc.

Sin embargo, aunque resulte paradójico, esta es también una de las debilidades de la ciencia ciudadana. Millares de proyectos y de conocimientos pueden quedarse en el olvido, o perdidos en la world wide web, simplemente por carecer de una herramienta potente y flexible que los haga visibles y los indexe de forma correcta.

Este problema, desde luego, no es exclusivo de la ciencia ciudadana. Atañe y es uno de los problemas intrínsecos debidos a la naturaleza de la www, y es, sin duda, uno de los retos a resolver en los siguientes años.

La W3C (World Wide Web Consortium) está impulsando la web semántica, una extensión de la world wide web. Pretende ser un estándar -denominado web 3.0- de formatos e intercambio de datos en la web. Este concepto fue concebido por Tim Berners-Lee, el padre de la www.

Con esta extensión – adoptada en 2013 por más de 4 millones de dominios, es posible indicar, de forma que los robots buscadores puedan entender, de qué estamos hablando en cada momento. Un ejemplo: podríamos indicar en una web de un proyecto de ciencia ciudadana su duración, número de participantes, rama de investigación, etc. De forma que, con una simple búsqueda, podríamos ver todos los proyectos de ciencia ciudadana que se ejecutaron en 2016 en Austria o Italia y que involucraron a entre 100 y 150 participantes.

La tarea, sin embargo, no es sencilla, ya que en primer lugar habría que definir la ontología con la que hacer el marcado de los proyectos de ciencia ciudadana. Esta ontología debería cumplir los estándares definidos en schema.org, siendo compatibles con otros que ya se están definiendo, como openscience. Además, las páginas web de proyectos de ciencia ciudadana deberían adoptar esta extensión, incluyéndola en su código.

Más aún, Google, basándose en estos estándares, está implementando los Fact Check – Verificaciones de datos. Añadiendo Claim Review – definido en schema.org – podremos verificar datos/hechos de otras páginas. Con esto queremos decir que no estamos simplemente hablando de identificar items, sino que también podremos establecer relaciones entre ellos.

Resumiendo, la web 3.0 encuentra en los proyectos de ciencia ciudadana el lugar natural donde ser implementada, y la ciencia ciudadana necesita de la web semántica para poner en ella un orden (descentralizado). Es una ardua tarea, que, sin duda, merece la pena.

Francisco Sanz García Instituto de Biocomputación Físca de los Sistemas Complejos (Universidad de Zaragoza)

Esta sección se realiza en colaboración con el Observatorio de la Ciencia Ciudadana en España, coordinado por la Fundación Ibercivis

PETasa, una enzima capaz de degradar el plástico – La Brújula de la Ciencia

Hace dos años unos científicos japoneses encontraron una bacteria en una planta de reciclaje de plástico que había encontrado la manera de digerir el propio plástico y alimentarse de él. Ésta es una capacidad muy inusual porque el plástico tiene una estructura química muy intrincada, con largas moléculas entrelazadas entre sí, y para digerirlo es necesario partir esas moléculas en trozos más pequeños. Hace unas semanas se publicó un artículo que estudia en detalle la enzima que les permite a estas bacterias trocear las moléculas de plástico, y esta misma sustancia podría usarse en el futuro para degradar el plástico artificialmente y reducir su tiempo de vida en el medio ambiente. De hecho, estos científicos no sólo han entendido cómo es esta enzima, sino que, por un golpe de suerte, también han logrado mejorarla. Os lo contamos esta semana en La Brújula de la Ciencia.

“El acceso al conocimiento científico es un derecho humano” | Ciencia | EL PAÍS

Fuente original: “El acceso al conocimiento científico es un derecho humano” | Ciencia | EL PAÍS

El activista canadiense John Willinsky propone un modelo editorial compatible con la ciencia abierta.

Todos los días crece el conocimiento científico. En las próximas 24 horas se publicarán cientos de estudios con los descubrimientos más recientes, pero la mitad quedarán recogidos en revistas académicas que solo se distribuyen a los centros de investigación capaces de pagar suscripciones millonarias. Cabe preguntar por qué una ciencia que depende en gran parte de la financiación pública no facilita todos sus resultados a la ciudadanía. El educador, autor, activista y catedrático de la Universidad de Stanford John Willinsky (Toronto, 1950) lleva dos décadas de cruzada por el acceso libre y universal a la información científica. Asegura que esta visión, la de la ciencia abierta, ya es posible en la era digital. Y, sin embargo, sus esfuerzos se han visto frustrados por el celo con el que las editoriales académicas se aferran a su arcaico modelo de publicación.

“El acceso al conocimiento es un derecho humano”, dice Willinsky durante una visita al Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid. Habla pensando en los investigadores que no están afiliados a una buena biblioteca universitaria —como muchos del Sur global—, en los estudiantes y en los periodistas, pero también incluye al público y a profesionales de todas las disciplinas: “Hay astrónomos aficionados con un telescopio en el jardín, que quieren aprender sobre los últimos avances en astronomía, y hay médicos en la clínica, que no están seguros de un diagnóstico y necesitan más información”. Para él, la ciencia “podría tener un papel mucho más amplio” en la sociedad del que tiene ahora.

El pilar sobre el que se sostiene la ciencia abierta es la publicación de las investigaciones científicas bajo el modelo open access, es decir, de lectura gratuita. “Antes de internet esto no se cuestionaba. No íbamos a repartir revistas científicas en los autobuses”, bromea el autor. Pero ahora que sí es posible, sigue sin ser lo más habitual: “Los investigadores envían y revisan artículos sin cobrar, reciben un estipendio simbólico por editar. Las editoriales acaban en una posición muy ventajosa, porque invierten muy poco dinero y acaban siendo las dueñas de la propiedad intelectual. Esa es una de las mayores preocupaciones”, lamenta.

Aprovechando su monopolio en la diseminación del conocimiento, estas editoriales académicas cobran suscripciones cada vez mayores por sus revistas. Los centros de investigación, que necesitan acceso a los últimos estudios para trabajar, pagan. De acuerdo con su última memoria anual, el CSIC gasta en torno a nueve millones de euros al año en la adquisición de información científica. Pero el mercado está cambiando, dice Willinsky. El año pasado, las universidades alemanas no renovaron su contrato con Reed-Elsevier, la mayor editorial de revistas científicas del mundo, en protesta por los precios abusivos. Este mes, el consorcio de universidades francesas ha hecho lo mismo con Springer-Nature, que publica una de las dos revistas científicas más prestigiosas del mundo. El éxito de la web pirata Sci-Hub, que permite descargar cualquier artículo de investigación gratis, demuestra la demanda global por la ciencia abierta.

“Las expectativas públicas son importantísimas para este proceso”, opina Willinsky. “Sci-Hub es un parásito [de la industria editorial], pero también es una ilustración preciosa de lo que quiere la gente. Estamos viendo una serie de señales y prodigios que las editoriales también están percibiendo”, explica. Ahora, el 50% de las publicaciones científicas son open access, aunque la distribución es muy heterogénea en cuanto a la geografía, las disciplinas y el prestigio de estas revistas. Según el investigador canadiense, el éxito de la ciencia abierta “ya es inevitable”. “Hace 15 años, las editoriales decían ‘estáis locos, vais a acabar con las publicaciones’. Ahora nadie está en contra del open access. Cuando Elsevier alardeaba de que es la segunda editorial con más revistas de lectura gratuita, yo me lo tomé como una señal del cambio”, recuerda.

La única forma sostenible de lograr una ciencia abierta global, según Willinsky, es pagar por adelantado, con los mismos fondos —ya sean públicos o privados— que ahora se gastan en suscripciones. “Queremos publicaciones profesionales”, señala. “Pero el precio es una gran preocupación. Si tenemos menos investigaciones, aunque sean abiertas, no hemos avanzado”.

Las editoriales académicas tienen un negocio redondo, con beneficios que oscilan entre el 30% y 40% para las más grandes, pero no obstante ofrecen un servicio útil: coordinan el proceso de edición y se aseguran de archivar y diseminar la nueva información en formatos electrónicos optimizados para la búsqueda y lectura en web. Willinsky sonríe antes de añadir: “En 20 años, he visto muchos precios distintos. ¿Cuánto cuesta realmente producir un artículo de investigación científica?” En las ciencias biomédicas, el coste por publicar un artículo en open access es de unos 3.000 euros, que se pagan por adelantado. En algunas ciencias sociales es gratis. “El precio se basa en cuánto dinero asumen que tienes. Cobran lo que aguante el mercado”.

No obstante, Willinsky es optimista. Será cuestión de años o de décadas, pero el modelo puede funcionar porque ya hay un ejemplo de ello: el consorcio SCOAP3 reúne 3.000 bibliotecas e instituciones internacionales especializadas en física de partículas que han decidido juntar todos los fondos que gastaban en suscripciones académicas para destinarlo a los costes de la publicación en open access. Cada miembro paga en proporción a su contribución de artículos y los resultados los disfruta toda la sociedad. Las editoriales tienen el mismo dinero que tenían antes, aunque existe el riesgo de que algún centro decida no pagar durante un año de escasez. “Pero lo mismo podía ocurrir con las suscripciones”, razona Willinsky. “Nunca hubo garantías para la editorial”.

Cada vez son más los científicos que reconocen el valor de la ciencia abierta. Entre otros motivos más altruistas, destaca un elemento de vanidad, explica el catedrático canadiense: “Los artículos gratuitos llegan a más gente. Aumentan las visualizaciones y citaciones de sus artículos”. Solía haber una gran preocupación por el control de calidad, pero también ésta actitud ha cambiado gracias a revistas open access muy prestigiosas, como Scientific Reports, de Springer-Nature, y la familia de revistas PLoS. “El logro es ver que no solo estamos luchando porque la ciencia sea gratis, sino que estamos luchando por un principio que siempre ha sido parte de la ciencia: que el acceso y la transparencia contribuyen a la calidad. La ciencia funciona cuando es abierta, se basa en la circulación y la revisión de la información.” Y añade: “Si mantienes algo secreto, no tienes autoridad para decirte en posesión del conocimiento”.

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