Archivo de la categoría: Desinformación

Ni la empresa ni la cuenta | Desde Belice desmintieron una información publicada por Veja y Clarín | Página12

Fuente original: Ni la empresa ni la cuenta | Desde Belice desmintie… | Página12

Las notas informaban sobre una cuenta en Delaware a nombre de una sociedad que pertenecía a Máximo Kirchner y a Nilda Garré por 41 millones de dólares. Belice desmintió que tuvieran registrada una sociedad de ese nombre.

La escandalosa operación montada por la revista Veja y el diario Clarín respecto de la existencia de una cuenta clandestina, en el exterior, de Máximo Kirchner y Nilda Garré terminó de derrumbarse ayer por completo. Ya Estados Unidos había negado que en el Felton Bank de Delaware existiera tal cuenta y, obviamente, menos aún con 41 millones de dólares. La revista brasileña y el diario argentino sostuvieron que el dinero estaba a nombre de una sociedad de Belice: Business and Services IBC (las siglas de Belice). Ayer, el juez de la causa, Marcelo Martínez de Giorgi, recibió un oficio originado en Belice señalando que tal empresa no existe en aquel país. Ni el periodista de Veja ni el de Clarín pidieron disculpas por la falsedad.

El texto que le llegó ayer al juez tiene la firma de Santiago González, titular del registro de sociedades de Belice, quien respondió a un escrito del Honorable Michel Peyrefitte, fiscal general de ese país. En concreto dice “conduje una búsqueda en nuestros archivos y he encontrado que la compañía Business and Services IBC no está incorporada en las normas de IBC (Belice)”. En otros términos significa que tal sociedad no existe ya que es obligatorio su registro. La declaración de Belice pasó por el Ministerio de Relaciones Exteriores, desde donde se envió al magistrado con la firma de Conrado Izura, director de Asistencia Jurídica Internacional.

La llamativa acusación de que Máximo Kirchner y Nilda Garré compartían una cuenta con 41.700.000 dólares en Delaware pudo haberse desechado antes de escribir el primer renglón. Entrando a los datos públicos, que se obtienen por Internet, de la Reserva Federal de Estados Unidos –el Banco Central de aquel país–, se podía constatar que el Felton Bank de Delaware tenía depósitos totales de 70 millones, por lo que resultaba imposible que en una sola cuenta hubiera 41 millones. Es más, en algún momento los medios hablaron de que la cuenta llegó a tener 61 millones de dólares. Eso no lo tolera ningún banco central del mundo, porque el cliente se va y el banco se cae. En segundo lugar, los registros de la Reserva Federal exhibían que en el Felton Bank sólo había seis millones de dólares en depósitos de más de 250.000 dólares. Esa información siempre es consignada porque la cifra de 250.000 es la que garantiza la Reserva Federal. Si sólo había un total de seis millones en depósitos de más de 250.000 dólares, no podía haber ninguna cuenta con 41 millones. En su momento, después de la publicación de la falsedad, Nilda Garré, a través de su abogado, Alejandro Rúa le pidió al banco norteamericano que certificara la inexistencia de la cuenta. Para entonces, el Felton había sido absorbido por otro banco, el CNB. Las entidades bancarias son poco afectas a contestar estas cosas, pero finalmente hubo una carta del banco diciendo que no existía ninguna cuenta de Maximo y Garré.

Todo esto terminó certificado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos con la firma de Aaron Gershbock tras dos años de silencio. La burda denuncia periodística fue en 2015, por supuesto en época de elecciones, y el desmentido de Estados Unidos llegó en 2017. “No hay registro de los números de cuentas ni de los nombres citados”, señaló el documento emitido desde Washington desmintiendo primero lo publicado por Veja y luego por Clarín.

Mucho antes, Irán también desmintió la información que consignaba que el dinero había llegado desde Teherán, algo que también desafiaba la lógica. La autoridad iraní señaló que el número de cuenta mencionado por los medios ni siquiera incluía los dígitos habituales de las cuentas en Irán. La versión indicaba igualmente que se usó una sociedad de Liechtenstein, pero tampoco en ese principado se encontró ningún registro que tuviera que ver con lo denunciado.

Finalmente, ayer el juez recibió también el desmentido de Belice, con lo que no quedó nada de nada de la denuncia. Sólo la evidencia de cómo se utilizan los medios y la justicia contra los llamados gobiernos “populistas”.

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¿Invasión armada a la vista? Donetsk alerta de las intenciones de Ucrania en el mar de Azov – Sputnik Mundo

Fuente original: ¿Invasión armada a la vista? Donetsk alerta de las intenciones de Ucrania en el mar de Azov – Sputnik Mundo

El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) está preparando un ataque de falsa bandera a gran escala en el mar de Azov, declaró el comandante adjunto del mando operativo de las milicias de la República Popular de Donetsk, Eduard Basurin.

Según informó el militar, las fuerzas especiales ucranianas están elaborando “varios escenarios de falsos ataques en las aguas del mar de Azov que tienen por objeto escalar la tensión y, como resultado, provocar una invasión armada al territorio de la república desde el mar”.

Basurin subrayó que el ataque de falsa bandera por parte del SBU podría tener lugar en la primera mitad de 2019 e incluir el hundimiento de un “barco comercial, tanto ucraniano como extranjero”.El 25 de marzo de 2018, la guardia fronteriza de Ucrania capturó en el mar de Azov al pesquero Nord, que navegaba bajo bandera rusa con 10 tripulantes a bordo, con el argumento de que había visitado la península de Crimea “con el fin de dañar los intereses nacionales de Ucrania”.

El 30 de octubre, siete tripulantes del pesquero fueron canjeados por siete marineros ucranianos del barco YaMK-0041, detenido en mayo en el mar Negro, en la zona económica exclusiva de Rusia. En cuanto al capitán del barco ruso, se enfrenta en Ucrania a una posible condena de ocho años de prisión.

¡Dios nos libre! | la diaria

Fuente original: ¡Dios nos libre! | la diaria

El movimiento Con mis Hijos no te Metas.

Hace dos meses, en un viaje de avión Lima-Montevideo, tuve la oportunidad de entrevistar a Christian Rosas, fundador del movimiento Con mis Hijos no te Metas. Aunque algunos bromean con que Dios me programó este encuentro cercano, de a ratos muy escalofriante, con uno de los grandes embanderados de la lucha contra la perspectiva de género y la diversidad, que estos grupos han rebautizado “ideología de género”, fue iluminador y preocupante escuchar de primera mano cómo financian, organizan y planifican sus estrategias, propias de un pensamiento bélico en el que hay un enemigo a destruir.

Primeramente tenemos que decir que este movimiento que Rosas fundó en Perú en 2016 es una versión latinoamericana y perfeccionada de un movimiento de finales de los años 70 de Estados Unidos, llamado Save our Children (salvemos a nuestros niños). Este surgió desde el interior del movimiento conocido como Mayoría Moral, sector ultraconservador y religioso del Partido Republicano, como una protesta contra enmiendas que buscaban prevenir la discriminación a la comunidad gay en el estado de Florida. Con mis Hijos no te Metas surgió como reactivo a la visibilidad y a los derechos que fue adquiriendo la comunidad LGTBI. El concepto central era y es “salvar a nuestros niños” de los “otros” que son diferentes a nosotros los blancos, heterosexuales y judeocristianos. Así como en la Guerra Fría el adversario que destruiría la civilización occidental fue el comunismo, hoy el enemigo son quienes promueven los derechos de la comunidad LGTBI y las mujeres.

Según Rosas, su movimiento ha tenido diferentes etapas. La primera es informar, buscando demostrar que “el género es un postulado ideológico”, que “no es una definición médica”, que “sus bases son antinaturales y anticientíficas, y buscan ubicar al ser humano bajo un lente interpretativo”. Este postulado es común a los nuevos movimientos conservadores como A mis Hijos no los Tocan, Varones Unidos y Stop Abuso. Aunque tienen una base y un origen cristiano conservador, han cambiado su estrategia: ya no usan lenguaje religioso, sino que hablan en términos de ciencia, razón, derecho y libertad; usan definiciones provenientes de ámbitos científicos, como el manual de psiquiatría y publicaciones de la Organización Mundial de la Salud, para referirse a la transexualidad como una enfermedad.

La segunda etapa consiste en la reacción. Para esto, Rosas plantea la necesidad de “conformar grupos estratégicos de diferentes estratos sociales y culturales que tengan el objetivo de luchar por la verdad, la ciencia y la razón, contra esta arremetida con amplio apoyo político”. Rosas todo el tiempo define a la perspectiva de género como “una ideología autoritaria”, y con este argumento se genera un monstruo invisible al que hay que atacar en las leyes, en los manuales educativos, en la cultura e incluso en la fe.

La tercera etapa de este movimiento consiste en tratar de provocar reacciones violentas de los grupos a los que ellos denominan “pro muerte”: el propio Rosas citó como ejemplo de este accionar el “plantón” que hicieron frente a la marcha del 8 de marzo, portando pancartas que profesaban “femeninas sí, feministas no” y “Con mis hijos no te metas”, acción en la que las y los presentes no tenían permitido hablar. Se trataba especialmente de mujeres; muchos de quienes participaron bajaron de camionetas con el logo de Beraca, la ONG fundada por el pastor Jorge Márquez y por la que Rosas siente profunda admiración.

Por último, y en relación con lo organizativo, Rosas plantea que “una de las primeras condiciones para exportar este movimiento es que no se institucionalice, porque al institucionalizarlo se reduce y se concretiza lo abstracto, allí vienen las cuentas bancarias y los registros públicos, eso es en detrimento de la estrategia […] no se puede atacar lo que no se puede definir, al no registrarse, al no definirse, se vuelve algo ambiguo […] el ataque naturalmente será a los voceros, pero los voceros son descartables”.

La nueva estrategia no incluye sólo la movilización de personas en las calles –en Perú han logrado convocar hasta a dos millones de personas en las diferentes ciudades–, sino también el lobby político a nivel nacional, regional e internacional. Además de la presencia parlamentaria nacional, ha sido muy destacada su presencia en las últimas asambleas de la Organización de los Estados Americanos (OEA), como la que se desarrolló hace pocos días en Washington, o en la sede de la Organización de las Naciones Unidas. Estos grupos ya no tienen sólo un vocero o dos que llaman la atención por su postura intransigente, sino que ahora han logrado amplio apoyo de gobiernos y se han posicionado en varios sectores de la sociedad civil. Según Rosas, han logrado que 700 parlamentarios de 18 países firmaran la “Declaración de México”, una plataforma de incidencia regional para “defender la familia, la libertad religiosa, el derecho a la vida y combatir la ideología de género”. Lo que genera este escenario es un ambiente de polarización y radicalización, con una guerra de tipo moral, en la que los debates electorales centrales dejaron de estar vinculados con la lucha contra la pobreza, la educación o el trabajo, para que pasaran al centro las concepciones sobre familia, sexualidad y género.

Rosas advierte que su alcance político no está restringido exclusivamente a grupos de derecha. Por ejemplo, en México cuentan con el apoyo de Manuel Antonio López Obrador, candidato de izquierda con amplias chances de ganar las elecciones presidenciales. Asimismo, plantea que en Uruguay hay dos personas en el gobierno que los apoyan y darán a conocer en breve un informe que da cuenta de supuestos vínculos del gobierno con “grupos pedófilos”. Este movimiento está en sus inicios en Uruguay y va creciendo, pero es posible anticipar parte del escenario político observando lo que pasó en Brasil, Costa Rica, Perú, Colombia, e incluso en Estados Unidos. Para Rosas, el objetivo central del movimiento es “erradicar la ideología de género de Perú, el continente y el mundo”.

Nicolás Iglesias Schneider es trabajador social e investigador especializado en religión y política.

Ni la empresa ni la cuenta | Desde Belice desmintieron una información publicada por Veja y Clarín | Página12

Fuente original: Ni la empresa ni la cuenta | Desde Belice desmintie… | Página12

Desde Belice desmintieron una información publicada por Veja y Clarín.
Las notas informaban sobre una cuenta en Delaware a nombre de una sociedad que pertenecía a Máximo Kirchner y a Nilda Garré por 41 millones de dólares. Belice desmintió que tuvieran registrada una sociedad de ese nombre.
Facsímil del oficio recibido por el juez Marcelo Martínez de Giorgi.
Facsímil del oficio recibido por el juez Marcelo Martínez de Giorgi. 

La escandalosa operación montada por la revista Veja y el diario Clarín respecto de la existencia de una cuenta clandestina, en el exterior, de Máximo Kirchner y Nilda Garré terminó de derrumbarse ayer por completo. Ya Estados Unidos había negado que en el Felton Bank de Delaware existiera tal cuenta y, obviamente, menos aún con 41 millones de dólares. La revista brasileña y el diario argentino sostuvieron que el dinero estaba a nombre de una sociedad de Belice: Business and Services IBC (las siglas de Belice). Ayer, el juez de la causa, Marcelo Martínez de Giorgi, recibió un oficio originado en Belice señalando que tal empresa no existe en aquel país. Ni el periodista de Veja ni el de Clarín pidieron disculpas por la falsedad.

El texto que le llegó ayer al juez tiene la firma de Santiago González, titular del registro de sociedades de Belice, quien respondió a un escrito del Honorable Michel Peyrefitte, fiscal general de ese país. En concreto dice “conduje una búsqueda en nuestros archivos y he encontrado que la compañía Business and Services IBC no está incorporada en las normas de IBC (Belice)”. En otros términos significa que tal sociedad no existe ya que es obligatorio su registro. La declaración de Belice pasó por el Ministerio de Relaciones Exteriores, desde donde se envió al magistrado con la firma de Conrado Izura, director de Asistencia Jurídica Internacional.

La llamativa acusación de que Máximo Kirchner y Nilda Garré compartían una cuenta con 41.700.000 dólares en Delaware pudo haberse desechado antes de escribir el primer renglón. Entrando a los datos públicos, que se obtienen por Internet, de la Reserva Federal de Estados Unidos –el Banco Central de aquel país–, se podía constatar que el Felton Bank de Delaware tenía depósitos totales de 70 millones, por lo que resultaba imposible que en una sola cuenta hubiera 41 millones. Es más, en algún momento los medios hablaron de que la cuenta llegó a tener 61 millones de dólares. Eso no lo tolera ningún banco central del mundo, porque el cliente se va y el banco se cae. En segundo lugar, los registros de la Reserva Federal exhibían que en el Felton Bank sólo había seis millones de dólares en depósitos de más de 250.000 dólares. Esa información siempre es consignada porque la cifra de 250.000 es la que garantiza la Reserva Federal. Si sólo había un total de seis millones en depósitos de más de 250.000 dólares, no podía haber ninguna cuenta con 41 millones. En su momento, después de la publicación de la falsedad, Nilda Garré, a través de su abogado, Alejandro Rúa le pidió al banco norteamericano que certificara la inexistencia de la cuenta. Para entonces, el Felton había sido absorbido por otro banco, el CNB. Las entidades bancarias son poco afectas a contestar estas cosas, pero finalmente hubo una carta del banco diciendo que no existía ninguna cuenta de Maximo y Garré.

Todo esto terminó certificado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos con la firma de Aaron Gershbock tras dos años de silencio. La burda denuncia periodística fue en 2015, por supuesto en época de elecciones, y el desmentido de Estados Unidos llegó en 2017. “No hay registro de los números de cuentas ni de los nombres citados”, señaló el documento emitido desde Washington desmintiendo primero lo publicado por Veja y luego por Clarín.

Mucho antes, Irán también desmintió la información que consignaba que el dinero había llegado desde Teherán, algo que también desafiaba la lógica. La autoridad iraní señaló que el número de cuenta mencionado por los medios ni siquiera incluía los dígitos habituales de las cuentas en Irán. La versión indicaba igualmente que se usó una sociedad de Liechtenstein, pero tampoco en ese principado se encontró ningún registro que tuviera que ver con lo denunciado.

Finalmente, ayer el juez recibió también el desmentido de Belice, con lo que no quedó nada de nada de la denuncia. Sólo la evidencia de cómo se utilizan los medios y la justicia contra los llamados gobiernos “populistas”.

“La próxima revolución política será por el control de los algoritmos”

Fuente original: “La próxima revolución política será por el control de los algoritmos”

Palabra de dios. Por mandato real. Es la economía, estúpido. La historia ofrece constantemente ejemplos de cómo las personas recurrimos al mito de la autoridad superior para revestir de una supuesta justicia objetiva nuestras decisiones. Para Cathy O’Neil, los algoritmos son el siguiente mito en esa lista.

O’Neil, matemática doctorada en Harvard, posdoctorada en el MIT, fue una de las primeras en señalar que nuestro nuevo emperador también está desnudo. Un algoritmo (o la celebrada Inteligencia Artificial, que “no es más que un término de marketing para nombrar a los algoritmos”) es tan machista, racista o discriminador como aquel que lo diseña. Mal programados, pueden llegar a ser Armas de Destrucción Matemática (Capitán Swing), como detalla en su libro sobre el peligro que representan para la democracia.

Defiende que existe una diferencia entre lo que la gente piensa que es un algoritmo y lo que realmente es un algoritmo. ¿Cuál es?

La gente piensa que un algoritmo es un método para tratar de llegar a una verdad objetiva. Hemos desarrollado una fe ciega en ellos porque pensamos que hay una autoridad científica detrás.

En realidad un algoritmo es algo tonto, básicamente un sistema de perfiles demográficos generado a partir del big data. Averigua si eres un cliente que paga o cuáles son tus posibilidades para comprar una casa en base a pistas que has ido dejando, como cuál es tu clase social, tu riqueza, tu raza o tu etnia.

¿Qué es un arma de destrucción matemática?

Es un algoritmo importante, secreto y destructivo. Injusto para los individuos que evalúa.

Normalmente son un sistema de puntuación. Si tienes una puntuación lo suficientemente elevada se te da una opción, pero si no la consigues se te deniega. Puede ser un puesto de trabajo o la admisión en la universidad, una tarjeta de crédito o una póliza de seguros. El algoritmo te asigna una puntuación de manera secreta, no puedes entenderla, no puedes plantear un recurso. Utiliza un método de decisión injusto.

Sin embargo, no solo es algo injusto para el individuo, sino que normalmente este sistema de decisión es algo destructivo también para la sociedad. Con los algoritmos estamos tratando de trascender el prejuicio humano, estamos tratando de poner en marcha una herramienta científica. Si fracasan, provocan que la sociedad entre un bucle destructivo, porque aumentan la desigualdad progresivamente.

Pero también puede ser algo más preciso. Puede ser un algoritmo para decidir quién accede a la libertad condicional racista, uno que determina qué barrios sufren una mayor presión policial en función de la presencia de minorías…

¿A quién le pedimos cuentas cuando un algoritmo es injusto?

Es una buena pregunta. La semana pasada salió a la luz que luz que Amazon tenía un algoritmo de selección de personal sexista. Cada vez que ocurre algo así, las empresas se muestran sorprendidas, toda la comunidad tecnológica se muestra sorprendida. En realidad es una reacción fingida, hay ejemplos de algoritmos discriminatorios por todas partes.

Si admitieran que los algoritmos son imperfectos y que potencialmente pueden ser racistas o sexistas, ilegales, entonces tendrían que abordar este problema para todos los algoritmos que están utilizando. Si hacen como si nadie supiera nada pueden seguir promulgando esta fe ciega en los algoritmos, que ellos en realidad no tienen, pero que saben que el resto del público tiene.

Por eso escribí el libro, para que la gente deje de estar intimidada por los modelos matemáticos. No hay que abandonar la automatización ni dejar de confiar en los algoritmos, pero sí exigir que rindan cuentas. Sobre todo cuando actúan en un campo en el que no hay una definición clara de qué es “éxito”. Ese es el tipo de algoritmo que me preocupa. Quien controle el algoritmo controla la definición de éxito. Los algoritmos siempre funcionan bien para la gente que los diseña, pero no sabemos si funcionan bien para la gente objetivo de esos algoritmos. Pueden ser tremendamente injustos para ellos.

¿La próxima revolución política será por el control de los algoritmos?

En cierto sentido, sí. Creo que los algoritmos reemplazarán todos los procesos burocráticos humanos porque son más baratos, más fáciles de mantener y mucho más fáciles de controlar. Así que, sí: la cuestión sobre quién tiene el control está relacionada con quién despliega ese algoritmo. Espero que nosotros tengamos un control con rendición de cuentas sobre ellos.

Pero si nos fijamos en un lugar como China, donde  hay sistemas de puntuaciones sociales que son intentos explícitos de controlar a los ciudadanos, no tengo tanta esperanza sobre que los ciudadanos chinos puedan ser los propietarios de esos algoritmos. En estos casos estamos hablando de una distopía, una sociedad de vigilancia en la que el Gobierno controla a los ciudadanos con los algoritmos, como una amenaza real. Es algo que puede pasar.

De momento el poder político no ha hecho mucho por mejorar la transparencia de los algoritmos. 

Sí, es un problema real. Los políticos piensan que desde su posición tendrán en su mano controlar los algoritmos, así que no quieren renunciar a este poder, aunque sea malo para la democracia.

Es una consideración muy seria. Como digo en el libro, Obama fue adorado por la izquierda por su uso del big data para aumentar las donaciones o mejorar la segmentación de mensajes. Pero eso fue un precedente muy peligroso: en las últimas elecciones hemos visto como la campaña de Trump logró suprimir el voto de los afroamericanos gracias a esa misma segmentación de mensajes a través de los algoritmos de Facebook.

Publicó su libro en 2016. ¿Ha cambiado algo desde entonces?

Cuando escribí el libro yo no conocía a nadie preocupado por este tema. Eso sí ha cambiado. Vengo de Barcelona, donde he visto a 300 personas, mayoritariamente jóvenes, preocupadas por este tema. Es un fenómeno emergente a nivel mundial, la gente está empezando a ver el daño, el mal que hay aquí. La mayor parte de este daño algorítmico no se ve, no es visible. Que la gente sea más consciente hace que podamos esperar que haya una demanda para que los algoritmos rindan cuentas. Espero que eso ocurra.

El tuiteador que lo justifica todo – Socompa

Fuente original: El tuiteador que lo justifica todo – Socompa

Vida y opiniones del caballero Yamil Santoro.

El tuiteador que lo justifica todo

Salió a defender la bala que mató a Ismael Ramírez en el Chaco. Ya había hecho algo parecido cuando el caso Maldonado. Es algo así como el Fernando Iglesias de YouTube, un desaforado que vive la represión con una sonrisa.

La experiencia macrista permitió corroborar que la derecha gobernante tiene quien la corra hacia extremos más conservadores aún. Lo cual a veces significa que la crítica por presunta tibieza la esgriman quienes ofician de voceros del pensamiento más retrógrado, aquellos que exponen ideas que no sería dable escuchar de labios de funcionarios más o menos correctos. Es el caso de Yamil Santoro.

En su cuenta de Twitter se presenta como abogado y liberal, fundador de un partido llamado Mejorar, que se integró a Cambiemos. Es, además, profesor en la UBA y en la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade), un think-tank neoliberal nacido durante la dictadura. Hasta fines de mayo de este año, Santoro se desempeñó como asesor del gobierno porteño, pero optó por dejar su cargo para dedicarse a la defensa de Uber, la aplicación que salió a competir con los taxistas y cuyos choferes se exponen a la violencia de los émulos de Rolando Rivas que admiran a Baby Etchecopar. Antes fue secretario de la juventud del PRO, o sea, la cabeza de la gloriosa JM, si es que así se puede hablar de Juventud Macrista. Se desconoce si la rama juvenil tiene destinado un cántico sobre algún aborrecido político estatista con cuyos huesos hacer una escalera de la cual bajará María Julia antiplanera.

Santoro vendría ser como un Fernando Iglesias sin banca de diputado, pero con capacidad argumentativa similar, y sin tanta presencia mediática. Si el Gobierno precisa una defensa mediática desembozada, que apele a recursos que superan los límites de una respuesta institucional para satisfacer los oídos del núcleo duro de votantes de Cambiemos, allí están Iglesias y Santoro. El primero, se sabe, aun no se percató que es legislador nacional y sigue con una prédica que no se condice con su rol. El segundo es un producto de Internet. Allí está su canal de YouTube para probarlo.

En los videos de ese canal, Santoro realiza propuestas que lo asemejan a Omar Obaca, el candidato presidencial apócrifo de la campaña de 2015.  Los videos de Santoro hacen dudar: no se sabe si son verdaderos o una ficción como la de Obaca. Por caso, Santoro propuso eliminar los feriados para producir más. Se presenta como “Youtuber político” y responde de camisa y corbata, con tiradores, con más pinta de broker que de otra cosa. Sólo le falta un habano en la mano. En uno de esos videos propone reformar el artículo 97 de la Ley de Educación Nacional, que no permite divulgar los datos de cada institución educativa. Santoro quiere saber “si la guita de nuestros impuestos está generando resultados” y habla de “cepo informativo” respecto de las escuelas. Propone que “los padres sepan adónde están mandando sus hijos” y que esto “no es estigmatizante”. Pero propuesto del modo en que lo hace suena al “¿Sabe usted dónde están sus hijos en este momento?” de los militares. Los extremos se tocarían, pues, en el caso de un amante de la libertad individual y una dictadura.

El canal de Santoro permite ver sus intervenciones en varios de los más serios programas de debate político de la TV, como Intratables y El diario de Mariana. Pero, como hombre de Internet, su lugar en el mundo on line es Twitter.  Y allí dejó esta pieza antológica, el martes 4 de septiembre, tras conocerse la muerte por arma de fuego del menor Ismael Ramírez en el Chaco:

“Desde ya es lamentable cualquier muerte en cualquier contexto. Pero una persona abatida mientras trata de robarle a otro sea de forma individual o en banda, en la calle en un atraco o en un saqueo, es alcanzada por la cobertura de la legítima defensa. El Derecho banca al defensor”.

Cuando se afirma que hay voceros oficiosos que dicen lo que los funcionarios no se animan o no pueden para no romper cierto equilibrio, es factible citar esta afirmación de Santoro como ejemplo.  El caso Maldonado es otro antecedente. El 8 de agosto de 2017, una semana después de la desaparición del joven de 28 años, Santoro tuiteó algo digno de la derecha que pedía sangre en 1975: “Si los terroristas del sur del país mantienen su posición beligerante es deber de la Democracia ponerlos en su lugar y a Derecho”.

El balazo que mató a Ismael Ramírez puede soslayarse, según Santoro, porque se violó el derecho de propiedad, y la legítima defensa permitiría responder con la máxima dureza.  Le llovieron las críticas y quiso salir a aclarar en una nota en Perfil, en la que afirmó que “la legítima defensa lejos está de justificar una muerte sino que define si el accionar de quien se defiende está dentro o fuera de la ley”. Todo indica que el chico asesinado pasaba por el lugar al momento de los disturbios, por lo tanto, no haría falta considerar la legítima defensa ni su exceso, sino el delito de homicidio, doloso o culposo.

En el fragor de la polémica le recodaron que, en aras de defender el emprendedurismo, él había contado cómo utilizaba la web para bajar música y vender CDs made in home sweet home. Ergo, violentaba la propiedad intelectual y era pasible que, arma en mano, lo fueran a buscar de alguna discográfica.

Los esfuerzos de Santoro por tratar de aclarar que no dijo lo que la mayoría interpretó tiene su corolario en la nueva aventura política que encara. Va de suplente de Alejandro Fargosi en las elecciones al Consejo de la Magistratura, en representación de los abogados. Fargosi, ex consejero, suele dar sus puntos de vista en Twitter, como su suplente y es uno de los más enconados defensores del policía Luis Chocobar, que se abusó de la legítima defensa al matar a un ladrón, en un fallo que ya tuvo confirmación en instancias de apelación y va camino de juicio. No se puede afirmar que haya divergencias ideológicas profundas en esa lista.

Efecto del falso consenso – Wikipedia, la enciclopedia libre

Fuente original: Efecto del falso consenso – Wikipedia, la enciclopedia libre

Efecto del falso consenso

Los fundamentalistas, los ultraconservadores y extremistas de signo variado, juzgan que sus reivindicaciones, valores, y creencias, son compartidos por mucha más gente de la que realmente las comparte, debido al efecto de falso consenso.

En psicología, el efecto del falso consenso es un sesgo cognitivo por el que muchas personas tienden a sobreestimar el grado de acuerdo que los demás tienen con ellos. Las personas tienden a presuponer que sus propias opiniones, creencias, predilecciones, valores y hábitos están entre las más elegidas, apoyadas ampliamente por la mayoría. Esta creencia es un sesgo que exagera la confianza de los individuos en sus propias creencias, aún cuando éstas sean erróneas o minoritarias.

Frecuentemente este sesgo aparece en grupos de opinión en los que la opinión colectiva es la misma que la de los individuos del grupo. Como los miembros del grupo han alcanzado un consenso interno y raramente encuentran a alguien que dispute ese consenso, tienden a creer que todo el mundo, incluyendo las personas que están fuera del grupo, es de la misma opinión que el grupo.

No existe una causa simple para este sesgo cognitivo; se ha sugerido que al menos parcialmente los factores pueden ser la heurística de disponibilidad y el sesgo de autoservicio.1

Introducción

Desde los tiempos de Freud se han publicado un gran número de trabajos sobre las tendencias de las personas a atribuir a otras características que se encuentran en sí mismos.2​ De acuerdo con esto puede afirmarse que, por ejemplo:3

Museo de la creación en Kentucky, un ejemplo de actitud fundamentalista que lleva a creer erróneamente a muchos que la evolución es sólo una hipótesis, en lugar de una teoría bien establecida.

  • La gente a la que le gusta trasnochar, la música alta y los coches veloces y que pueden y quieren decirlo también tienden a proyectar esos gustos sobre otros.
  • Los francófilos piensan que hay más aficionados a la comida y cultura francesas que lo que calculan los francófobos.
  • Los bebedores creen que el alcohol le gusta más a la gente que lo que creen los abstemios.

Es importante señalar que la gente no siempre cree que sus creencias son compartidas por la mayoría. El efecto de falso consenso se refiere sólo a una tendencia de la gente a sobreestimar la extensión de una creencia determinada que está correlacionada con la creencia propia. Así, los fundamentalistas religiosos no creen necesariamente que la mayoría de la gente comparte su religiosidad, pero sus cálculos del número de fundamentalistas o personas que comparten con él determinados puntos de vista seguramente excede el número realmente existente.

Desde el ámbito de la psicología de masas, Freud criticó el concepto de Gustave Le Bon de un “alma colectiva”, mostrando que realmente el sujeto en masa cede el lugar de su ideal del yo para que sea ocupado por el líder. En la masa, el yo individual se esfuma, se volatiliza, siendo reemplazado el ideal del yo por el ideal de la masa, encarnado por el líder, a través de un proceso de identificación. El “líder” es un concepto, por lo que puede tratarse tanto de una persona como de un ideal. En la obra de Freud se ven unificados por tanto diversos conceptos claves tales como la identificación, el narcisismo o la propia proyección ya mencionada, entre otros.4

Otra referencia temprana interesante son las repercusiones extraídas de los estudios del desarrollo cognoscitivo de Jean Piaget en la posterior vida adulta. En ellos resalta la etapa comprendida alrededor de los 6-7 años, en la que el niño entra en el denominado periodo de las operaciones concretas. El esquema intelectual que más cuesta adquirir al adulto y que proviene de dicha etapa es el de la capacidad de reversibilidad, es decir, ser capaz de invertir las operaciones lógicas. Por ejemplo, si a un niño de cuatro años, llamado Javier y que tiene una hermana llamada María, le preguntan si su hermana María tiene un hermano, probablemente contestará: «Somos dos hermanos y María no tiene ningún hermano». Aún faltaría salir de su punto de vista y ver las cosas desde el otro, es decir, aún no dispone de capacidad de reversibilidad, fundamental por otra parte en las operaciones matemáticas. Curiosamente la reversibilidad se construye al mismo tiempo que la socialización, es decir, admitir los otros puntos de vista, o en otros términos, adquirir la capacidad de empatía.56

También resulta interesante relacionar la tipología del individuo y su propensión al efecto del falso consenso a efectos de su posible variación. Así por ejemplo, Carl Gustav Jung plantea el hecho de que diferentes individuos quedarían enmarcados en una actitud concreta: introversión o extraversión, y en una configuración de funciones diferenciada: pensamiento, sentimiento, sensación o intuición. Al hablar del tipo intelectual extravertido dice lo siguiente:

Así como el tipo intelectual extravertido se subordina a su fórmula, así tiene que subordinarse a ella también su entorno, por su propio bien, pues quien no hace eso actúa de modo incorrecto, se opone a la ley universal y es, por ello, irracional, inmoral y carente de conciencia. Al tipo intelectual extravertido su moral le prohíbe tolerar excepciones. Su ideal tiene que hacerse realidad en todas las circunstancias, pues es, eso le parece a él, la formulación más pura de la facticidad objetiva, y tiene por ello que ser también una verdad universalmente válida, indispensable para la salvación de la humanidad, y ello nó por amor al prójimo, sino desde el superior punto de vista de la justicia y de la verdad. Todo aquello de que se tiene la sensación de que por su propia naturaleza contradice a esa fórmula es mera imperfección, un fallo casual, que será extirpado en la primera ocasión; y si no se logra eso, entonces es una enfermedad.7

Evidencia empírica

El porcentaje de población fumadora que alguien estima en la población, está correlacionado (sesgado) con cuántos de sus conocidos fuman.

El porcentaje de población fumadora que alguien estima en la población, está correlacionado (sesgado) con cuántos de sus conocidos fuman.

El experimento de falso consenso más citado en la literatura se realizó con estudiantes universitarios a los que se les preguntó si estarían dispuestos a hacer de hombre-anuncio por el campus, llevando un letrero delante y otro detrás con la palabra «arrepentíos». En total varios centenares de estudiantes, participaron en el experimento. Un cierto número aceptó y otros rechazaron el trabajo. Luego se pidió a ambos grupos (los “aceptantes” y los “rechazadores”) que calcularan los porcentajes de quienes aceptaban y de los que rechazaban. Resultó que los cálculos de los estudiantes estaban inclinados hacia lo que ellos mismos pensaban: quienes estaban dispuestos a aceptar el letrero pensaban que el 60% también lo estaría, quienes lo rechazaban estimaban que solo el 27% estaría dispuesto a llevarlo.8

El sesgo informativo es una de las causas que está detrás del efecto de falso consenso. Esto se ha probado considerando las estimaciones del porcentaje de fumadores que hace una determinada persona está positivamente correlacionado con el número de fumadores que conoce esa persona.9

¿Cuánta gente de tu edad suele beber alcohol?10
No-consumidores Consumidores
Ninguno 1,1% 0,2%
Muy pocos 11,4% 1,0%
Pocos 11,8% 1,7%
Bastantes 31,8% 16,9%
Muchos 25,3% 29,1%
Casi todos 18,7% 51,2%

Las respuestas suministradas por dos grupos de jóvenes que difieren en el consumo de alcohol ante la pregunta “¿Cuánta gente de tu edad suele beber alcohol?” es un claro ejemplo de efecto del falso consenso. En un estudio sobre la percepción del grado de consumo de alcohol por los jóvenes reveló que los no consumidores (1276 encuestados) diferían notablemente de los consumidores (1789 encuestados). Así, ante la pregunta “¿Cuánta gente de tu edad suele beber alcohol?”, más del 50% de los jóvenes que usualmente consume alcohol respondió “casi todos”, mientras que menos del 19% de los del grupo de no consumidores dieron la misma respuesta.11​ Y la repuesta Pocos-Muy pocos-Ninguno se dio más del 24% en el grupo No-consumidores contra un raquítico 3% en el grupo Consumidores (8 veces más)

Resultados similares se han informado con respecto al consumo de tabaco. Una evidencia sólida de este mecanismo de sesgo en el efecto de falso consenso es que se ha probado que las estimaciones del porcentaje de fumadores que hace una determinada persona están positivamente correlacionadas con el número de fumadores que conoce esa persona.9

Igualmente se ha probado que ciertas conductas sexuales, están fuertemente influidas por el efecto de falso consenso, llegándose en algunos casos a que el 84% de un conjunto de individuos jóvenes mostraban en alguna medida un efecto de falso consenso, cuando valoraban el haber tenido relaciones prematrimoniales12

Causas propuestas

La mayor parte de la investigación reciente sobre el efecto de falso consenso se ha esforzado por entender por qué la gente exagera sin darse cuenta del grado en que los demás comparten sus ideas. Esa investigación ha revelado que no existe una causa única,13​ sino un conjunto de causas asociadas a factores motivacionales, de disponibilidad de información y causas relacionadas con la ambigüedad y la atribución errónea de causas.

Causas motivacionales

Hay constancia de que el efecto de falso consenso, en algunos casos, deriva del deseo de mantener una evaluación positiva del propio juicio. Este deseo puede verse reforzado si el individuo considera que sus propias creencias son precisamente las creencias de la mayoría. Esta idea es coherente con observaciones de que las personas están especialmente inclinadas a percibir apoyo social para sus creencias, cuando tienen una inversión emocional en ellas,141516​ y cuando su autoestima ha sido amenazada por una experiencia fallida anterior.17​ Y también está relacionado con otras observaciones según las cuales las personas están inclinadas a exagerar el grado en que individuos particularmente atractivos y respetados coinciden con sus creencias.181920

Causas por sesgo informativo

Otra posible causa del efecto del falso consenso es que los individuos no reciben la misma cantidad de información a favor y en contra de una determinada creencia. De hecho, es un hecho bien probado que las personas están expuestas selectivamente a información que tiene a apoyar sus creencias y costumbres,2122​ en parte por culpa de sus hábitos y la gente con la que se relaciona. Los conservadores leen prensa conservadora que refuerza sus ideas; los fundamentalistas religiosos cristianos tienden a leer literatura «creacionista» y no biología evolutiva, lo que reafirma su convicción de que la evolución es tan sólo una teoría y no un hecho que se considera ampliamente probado.

Debido a que los individuos en su ambiente encuentran tan a menudo argumentos y evidencias que apoyan sus creencias, mientras que les llega muy poca información que las desmienta, las creencias de individuos parecen más sensatas y seguras, y por tanto más comunes y extendidas, de lo que parecerían si recibieran información más equilibrada. Y no sólo los individuos tienen más información sobre argumentos que confirman sus creencias, sino que en general tienen lazos más estrechos con personas que comparten sus creencias y costumbres. En consecuencia cuando tratan de calcular o estimar el número de personas que comparten alguna de sus creencias o hábitos, sobrestiman a partir de una muestra ampliamente sesgada.

Causas asociadas a la atribución

Otra posible causa del falso consenso es la atribución de la conducta individual, la propia y la de otros, a factores externos. La lógica es la siguiente: si alguien cree que ciertos factores externos gobiernan su propia conducta, probablemente pensará que en las mismas circunstancias, otras personas también se verían afectados por esos mismos factores externos; sin embargo, cuando alguien atribuye una conducta o una de sus creencias particulares o a disposiciones o experiencias pasadas, tendrá menos tendencia a pensar que otras personas actuarían de la misma manera en el mismo caso. Como está probado experimentalmente que las personas están más inclinadas a explicar su propia conducta en términos de factores exteriores que de experiencias pasadas, se sigue que la gente pensará que la conducta de otras personas se debe a causas externas, en mayor grado que a experiencias pasadas.23​ Ese mecanismo nos da la creencia de que otras personas reaccionarían en los mismos términos que nosotros mismos.

Aunque no todos los tipos de conducta suscitan en mismo grado la influencia de factores externos. De hecho en experimentos controlados se puede inducir lo contrario. En un experimento varios individuos inducidos a explicar sus preferencias en causas personales mostraron estar menos afectados por el efecto de falso consenso que quienes fueron inducidos a explicarlas por factores externos.24​ Este experimento muestra que el peso de los factores externos puede ser manipulado y varía notablemente según la situación, pero a su vez confirma que si considera los factores externos como una buena explicación, el efecto del falso consenso aparece en mayor medida.

Causas asociadas a la ambigüedad

Representaciones bidimensionales ambiguas de objetos tridimensionales.

Otro conjunto de factores para explicar el efecto del falso consenso, que quizá sea el que tenga consecuencias más serias, tiene que ver con la resolución de ambigüedades inherentes a la mayoría de asuntos, situaciones y elecciones entre varias opciones. Así para decidir qué pensamos de un asunto, primero debemos especificar o clarificar en qué consiste el asunto, su alcance e incluso su propia definición. Por ejemplo, para decidir si preferimos las películas francesas o las películas italianas tenemos que determinar primero a qué nos referimos con «películas francesas» y con «películas italianas». Si consideramos como ejemplos canónicos de cine italiano películas como Ladrón de bicicletas y La strada es probable que prefiramos las películas italianas y además supongamos que un porcentaje mayor de la población general comparta la preferencia por el cine italiano, que si como ejemplos canónicos de cine italiano tomamos los “espagueti western”. Es decir, el modo preciso en cómo se definen o delimitan dos categorías, no sólo influirá en la preferencia, sino que también alterará la estimación sobre hasta qué punto los demás comparten dicha preferencia.

En esta interpretación del efecto del falso consenso intervienen dos suposiciones básicas:

a) personas distintas hacen las mismas elecciones de modo completamente distinto
b) la gente normalmente no reconoce este hecho y, por tanto, calcula mal al no descontarlo y por tanto atribuir erróneamente un grado de consenso mayor

El proceso de razonar basado en conjeturas es tan natural y automático que, frecuentemente, los individuos pasan por alto este hecho. Eso junto con la idea de compartir una única realidad material objetiva hace que frecuentemente se ignore que otras personas responden a supuestos radicalmente diferentes. La investigación empírica muestra que las diferencias de supuestos e interpretaciones de los mismos hechos, tienen un peso significativo en la aparición del efecto del falso consenso.25​ Aunque la mayoría de personas se da cuenta que otras personas tienen diferentes gustos, valores y orientaciones, pasa por alto en mayor grado que un mismo problema se plantea de manera diferente con visiones del mundo diferentes; ya que los supuestos sobre el problema pueden diferir totalmente de una persona a otra. Y de la misma manera que alguien puede preferir el cine francés al italiano en función de qué tome como representativo de cada tipo de cine, tomará elecciones diferentes según sus supuestos o interpretaciones inconscientes del mismo problema. Esto se relaciona con la observación de que a veces las aparentes diferencias de opinión no se fundamentan tanto en un diferente «juicio del objeto», sino en un diferente «objeto de juicio».26​ En la medida en que los sujetos no son conscientes de que diferentes personas plantean las cuestiones en torno a ciertos problemas o situaciones, según supuestos diferentes, pueden llegar a creer que su propia línea de pensamiento es más común de lo que realmente es, sencillamente porque se basa en supuestos muy particulares.27

Véase también

Referencias

  1. Fields, James M., and Howard Schuman, (1976-77) “Public Beliefs about the Beliefs of the Public,” Public Opinion Quarterly, 40: 427-448.
  2. D. S. Holmes (1968): “Dimensions of projection”, Psychological Bulletin, 69, pp. 248-268.
  3. Th. Gilovich, 2009, p. 118
  4. Sigmund Freud. Psicología de las masas y análisis del yo (1921), en Obras completas, Volumen XVIII – Más allá del principio de placer, Psicología de la masas y análisis del yo, y otras obras (1920-1922) {ISBN 978-950-518-594-8}.
  5. Manuel Güell y Pep Muñoz. Introducción a la psicología. Bilbao: Ediciones Ega, 1994 {ISBN 978-84-7726-109-4}.
  6. Jean Piaget. El nacimiento de la inteligencia en el niño. Colección Ares y Mares. Barcelona: Editorial Crítica, 2007 {ISBN 978-84-8432-895-7}.
  7. Carl Gustav Jung. Tipos Psicológicos. Reedición y traducción directa del alemán Andrés Sánchez Pascual. Colección: Los Libros de Sísifo. Páginas 415 a 416, § 652. Barcelona: Edhasa, 2008 {ISBN 978-84-350-2720-5}.
  8. L. Ross, D. Greene & P. House (1977): “The false consensus effect: An egocentric bias in social perception and attribution processes”, Journal of Experimental Social Psychology, 13, pp. 279-301.
  9. S. J. Sherman, C. C. Presson, L. Chassin, E. Corty & P. Olshavsky (1983): “The false consensus effect in estimates of smoking prevalence: Underlying mechanisms”, Personality and Social Psychology Bulletin, 9, pp. 197-207.
  10. Datos tomados de la Tabla 3 del trabajo publicado por Yubero et al., Op. Cit.
  11. Yubero,S., E. Larrañaga, R. Navarro, C. Serna, I. Martínez (2008): “La percepción del consumo de alcohol: el análisis de los sesgos atributivos como orientación para la intervención social con jóvenes”, Jornadas de trabajo social y conductas adictivas, pp. 99-104, ISBN 978-84-612-2833-1
  12. S. Ubillos, F. Sánchez, D. Páez, S. Mayordomo (2003): “Sesgos cognitivos y explicaciones asociadas como factores determinantes de las conductas sexuales de riesgo”, Revista de psicología social, 18, pp. 261-279, ISSN 0213-4748
  13. Th. Gilovich, 2009, p. 119
  14. W. D. Crano (1983): “Assumed consensus of attitudes: The effect of vested interest”, Personality and Social Psychology Bulletin, 9, pp. 597-608.
  15. S. J. Sherman, C. C. Presson, L. Chassin, E. Corty & P. Olshavsky (1983): “The false consensus effect in estimates of smoking prevalence: Underlaying mechanisms”, Personality and Social Psychology Bulletin, 9, pp. 197-207
  16. W. Wagner & H. B. Gerard (1983): “Similarity of comparison group, opinions about facts and values and social projection”, Archives of Psychology, 135, pp. 313-324.
  17. S. J. Sherman, C. C. Presson, L. Chassin (1984): “Mechanisms underlaying the false consensus effect: The special role of threats to the self”, Personality and Social Psychology Bulletin, 10, pp. 127-138
  18. K. Granberg & M. King (1980): “Crossed-lagged panel analysis of the relation between attraction and perceived similarity”, Journal of Experimental Social Psychology, 16, pp. 573-581.
  19. D. R. Kinder (1978): “Political person perception: The asymmetrical influence of sentiment and choice on perceptions of presidential candidates”, Journal of Experimental Social Psychology, 36, pp. 859-871.
  20. G. Marks & N. Miller (1982): “Target attractiveness as a mediator of assumed attitude similarity”, Personality and Social Psychology Bulletin, 8, pp. 728-735.
  21. D. Frey (1986): “Recent research on selective exposure”, en L. Berkowitz (ed.), Advances in experimetnal social psychology (vol. 19; pp. 41-80), Orlando Academic Press.
  22. D. O. Sears & J. L. Freedman (1967): “Selective exposure to information: A critical review”, Public Opinion Quarterly, 31, pp.194-214.
  23. E. E. Jones & R. E. Nisbett (1972): “The actor and the observer: Divergent perceptions of hte causes of behaviour”, en E. E. Jones, D. Kanouse,H. H. Kelley, R. E. Nisbett, S. Valins & B. Weiner (eds.), Attribution: Perceiving the causes of behaviour, Morristown, NJ, General Learning Press, pp. 79-94.
  24. Th. Gilovich, S. Jennings, & D. L. Jennings (1983): “Causal focus and estimates of consensus: An examination of the false consensus effect”, Journal of Personality and Social Psychology, 45, pp. 550-559.
  25. T. Gilovich (1990): “Differential construal and the false consensus effect”, Journal of Personality and Social Psychology, 45, pp. 550-559.
  26. S. E. Asch (1948): “The doctrine of suggestion, prestige and imitation in social psychology”, Psychological Review, 55, pp. 250-276.
  27. Th. Gilovich, 1991.

Bibliografía

  • Gilovich, Thomas (1991): We know what isn’t so. The falibility of human reason in everyday life, The Free Press [traducción española: Gilovich, Thomas (2009): Convencidos, pero equivocados, ed. milrazones, ISBN 978-84-936412-2-1].
  • Ross L., Greene D. & House, P. (1977). The false consensus effect: an egocentric bias in social perception and attribution processes. Journal of Experimental Social Psychology 13, 279-301.

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