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¿Son los medios occidentales lo suficientemente independientes como para acusar a otros de no serlo? – Opinión en RT

Fuente original: ¿Son los medios occidentales lo suficientemente independientes como para acusar a otros de no serlo? – Opinión en RT

27 dic 2018

Desde hace meses leo en distintos medios las acusaciones que se efectúan sobre RT, el medio en el que colaboro desde hace tiempo, y la verdad, después de mi experiencia en España me resulta, cuanto menos, sorprendente. Sobre todo, porque hay pocos medios españoles que no me hayan censurado. A mí o a mi historia.

Mi historia, de forma muy resumida, es la de un oficial del Ejército, teniente, que informa de distintas malas prácticas, varias de ellas corruptas, a sus superiores y, fracasado este medio, denuncia en los juzgados militares. Tras errar también la vía jurídica, comprende que el problema es estructural, por lo que reúne pruebas y multitud de horas de grabación y publica una novela (mayo de 2014) para denunciar a la sociedad el oscuro mundo militar. Le encierran durante casi cinco meses, pasa 22 días en huelga de hambre, le desprestigian con una información falsa y le expulsan (junio de 2015). Ahora cuento con cientos de publicaciones, dos novelas, un ensayo, cientos de presentaciones y diferentes colaboraciones en medios.

La insoportable censura en España

En estos años de lucha, casi cinco, una de las lecciones más importantes que he aprendido es que los medios de comunicación españoles censuran y ocultan la información. Sería imposible relatar en un ‘post’ todos los episodios sufridos, pero intentaré esbozarlos en dos de los diarios más importantes y en las televisoras de ámbito nacional, así como algunos medios más.

  • Diario El Mundo. Dos días antes de ser encerrado en un centro disciplinario comencé una huelga de hambre e hice una entrevista con el periodista Daniel Ollero. Sorprendentemente, la noticia salió en papel bien posicionada, pero resultaba harto complicado encontrarla en la versión digital (en lugar de portada, la publicaron en la sección de Economía). Desde entonces, silencio.
  • Diario El País. Este medio supo de mi historia incluso antes de publicarse la novela en la que denuncié lo que ocurría en las Fuerzas Armadas. Les pasé documentación, grabaciones y gran información casi un año antes. Jamás la publicaron aunque eran noticiables, pues otros medios con posterioridad sí lo hicieron. Por si fuera poco, la censura ha llegado a tal extremo que este mismo mes de diciembre El País dio como noticia lo que yo había publicado en el mes de noviembre. No solo no me llamaron para pedirme información ni me citaron, sino que ofrecieron la información como si fuera completamente nueva.
  • Televisora La Sexta. A pesar de aparecer en un programa suyo varias veces, llevo años censurado. El primer episodio de censura aconteció en el programa ‘Más Vale Tarde’. El reportaje estaba programado a las 18:40 horas de un día y sobre las 17:15 horas se emitió una previa con los reportajes que conformarían el programa. Entre ellos, el mío. En esa escasa hora y media, alguien llamó por teléfono y el reportaje desapareció. Jamás se emitió.

La situación no mejoró cuando escribí sobre la connivencia de Antonio Ferreras, una de las personas más importantes de ‘La Sexta’, con lo que acontecía en el mundo militar. Explicaba en ese artículo que se silenciaban estructuralmente determinados asuntos del mundo militar debido a la amistad del presentador con el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero y los exministros socialistas de Defensa, José Bono y los ya fallecidos José Antonio Alonso y Carme Chacón. A ello, se añadía la relación profesional de la hermana de Ana Pastor, su esposa y compañera de trabajo, con el PSOE (Mercedes Pastor está contratada por Susana Díaz, Presidenta durante años del PSOE-A y de la Junta de Andalucía).

En el programa en el que aparecí al principio, de La Sexta, uno de los mejores en mi opinión, un día pasó algo. De repente, como suele suceder, mi historia y yo desaparecimos. Fui arrestado y expulsado por aparecer vestido de uniforme en dicho programa, pero después, durante el proceso jurídico que sufrí, me quedé solo. Ya habían recibido el mensaje: silencio.

  • Televisión autonómica. Establecí, con no poco esfuerzo, una colaboración para lograr que información del mundo militar saliera a la luz. El periodista con el que había establecido la colaboración me contactó abatido después de la primera colaboración porque le habían advertido al respecto. Cesamos la misma.
  • Antena 3 y el resto de televisiones. Periodistas que contactaron conmigo porque les interesaba la historia y después la cadena en cuestión no la emitió fueron varios. Necesitaría varios post para relatarlo, pero resumiendo puedo decir que mis denuncias jamás se han contado en Televisión Española, Telemadrid, Telecinco, Movistar ni Antena 3. Y en todos ellos ha habido periodistas interesados. Incluso en esta última, estando encerrado en un centro disciplinario y en huelga de hambre, un periodista sacó la primera novela que publiqué en mitad del programa (‘Espejo Público’) y habló de mi caso. Normalmente, los programas se guardan completos en la web de la cadena, pero en este caso se hizo una excepción y esa parte desapareció.

Muchas más experiencias negativas

En otra ocasión, se pusieron en contacto conmigo de Europa Press, una agencia de noticias muy relevante, porque les interesaba que colaborara con ellos. Les pasé un primer borrador y me dijeron que no podían publicarlo por órdenes superiores. Lo lamentaban, porque nunca les había pasado algo así. Escribía sobre el exministro José Bono.

En La Vanguardia realicé una entrevista con Víctor Amela que tuvo serios problemas para publicarse. Meses después se publicó en una de las versiones que tiene el medio, pero en la otra jamás se pudo publicar.

“En los diarios digitales progresistas se puede informar del mundo militar, pero no sobre el importante papel que juegan los medios de comunicación en cuanto a la censura de determinados asuntos. Se debe a que una gran cantidad de programas tiene contratados a periodistas o directores de esos digitales, lo que supone grandes ingresos y, sobre todo, publicidad”. Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.

En ‘La Ventana’, de la cadena Ser, mi primer editor y una periodista intentaron por todos los medios que se hablara de mi primera novela. En aquellos momentos, una de las más vendidas del momento. No hubo manera. Mi entonces editor no comprendía que hubieran entrevistado a otro autor que vendía casi veinte veces menos mientras no conseguían que me entrevistaran.

Boicot editorial y mediático

El grupo Planeta, que engloba a La Sexta y Antena 3, decidió publicar la segunda novela que escribí. Casualmente, fui expulsado de las Fuerzas Armadas justo durante la publicación. El libro se publicó el 16 de junio de 2015 y dos días después llegó la expulsión, la promoción estaba hecha. Las televisiones del propio grupo que publicaba la novela no informaron sobre el libro, aunque se enriquecerían con los beneficios, ni sobre mi expulsión. Había pasado poco más de un año de la publicación de la novela y ya se habían activado todos los resortes necesarios para imponer el silencio.

En octubre del año pasado, 2017, publiqué el único ensayo crítico que existe sobre las Fuerzas Armadas y aunque las revelaciones son, como mínimo, escandalosas, volví a encontrar el silencio de los grandes diarios y las grandes televisiones. Casi imposible.

Imposible criticar la situación de los medios de comunicación

Este mismo verano, tras el cambio de Gobierno, me senté a visionar la entrevista a la recién nombrada ministra de Defensa, Margarita Robles, en el programa ‘La Sexta Noche’. Mi idea era escribir sobre las líneas maestras de la ministra de Defensa, pero tras más de una hora en un plató de televisión la entrevista se centró sobre un caso de violación. Ni una pregunta comprometida. Como quedaron temas muy importantes por tratar realicé un texto criticando que no se hubiera hecho una entrevista seria a la ministra. Se publicó, pero poco después, fue borrado.

“Cuando se acusa a RT de informar de forma sesgada o de pretender influir en la opinión pública sería bueno preguntarse si los medios de comunicación occidentales son lo suficientemente independientes para acusar a otros de no serlo. Los españoles, con toda seguridad, no”. Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.

Mucho antes de este episodio, conseguí que un juez imputara al medio El Confidencial por un delito a mi persona y que les impusiera 250.000 euros de fianza (2016). Era noticia, tanto que un periodista recabó la información necesaria para publicar sobre el asunto, pero la dirección del medio se lo impidió. Para entonces, El Confidencial ya colaboraba con La Sexta, por lo que no hubo manera de conseguir que un medio de nivel nacional lo publicara.

Por norma general, en la mayoría de diarios digitales progresistas se puede informar sobre lo que acontece en el mundo militar, pero no así sobre el importante papel que juegan los medios de comunicación españoles en cuanto a la censura y el silencio sobre determinados asuntos esenciales. Esto se debe a que una gran cantidad de programas (tertulias) tienen contratados a periodistas o directores de estos diarios digitales progresistas, lo que supone grandes ingresos y, sobre todo, publicidad. Por ello, son muy reacios a publicar información que pueda afectar a determinados medios.

¿Condicionaron las censuras y los silencios la percepción de la ciudadanía?

Aun siendo un esbozo, resulta evidente que la ciudadanía española no ha tenido una información completa sobre las malas prácticas que acontecen en el mundo militar ni sobre lo que he padecido estos años. Porque, salvo en unos pocos espacios españoles, la realidad es que la historia que cuento y la que he sufrido solo se ha contado en Catalunya, Euskadi, medios internacionales y medios digitales progresistas.

Por tanto, cuando se acusa a RT de informar de forma sesgada o de pretender influir en la opinión pública, sería bueno preguntarse: ¿Son acaso los medios de comunicación occidentales lo suficientemente independientes e imparciales como para acusar a otros de no serlo? Los españoles, con toda seguridad, no.

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Historias que se repiten – Página 12

Fuente original: https://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-291666-2016-02-05.html

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de este medio independiente argentino.

Si tiene intención de hacerse socio de Página 12, colaborando económicamente con el medio, desde la siguiente página, se pueden leer las opciones: https://www.pagina12.com.ar/apps/membresias/ (No tengo ninguna relación comercial, laboral o personal con Página 12, salvo de ser ávido lector desde hace décadas).

Martín Sosa recuerda que el gobierno de Macri impuso fuertes transformaciones en la legislación de las comunicaciones. Y sostiene que la historia repite lo sucedido en 1976 y 1989, mientras desde el poder mediático se intenta presentar las medidas oficiales como el único camino posible.

Por Martín Pablo Sosa*

La última dictadura cívico-militar marcó un antes y después en la historia de nuestro país. No en vano se autoproclamó “Proceso de reorganización nacional”. Ese fue su objetivo: implantar, a fuerza del terror y la violencia, una nueva estructura económica que se erigía en la apertura económica irrestricta, el endeudamiento externo y la promulgación de decretos que favorecían un modelo de acumulación basado en la renta, la especulación y las finanzas (véase Ley 21.526 de Entidades Financieras y Ley 21.382 de Inversiones Extranjeras).

Para llevar adelante un cambio de tal magnitud, la dictadura precisó construir un clima de cierto consenso social que diera pie a la “reorganización” que pretendían llevar a cabo. Para eso, el mismísimo 24 de marzo, emitieron el comunicado Nº19 que, de alguna forma, “institucionalizó” la censura previa. Ese mismo 24, las Fuerzas Armadas convocaron a los dueños de los principales medios de Buenos Aires al Comando General del Ejército, donde se les notificó que se instauraba un “régimen de censura que podía ser largo”. Como señalan Marino y Postolski (Postolski G. y Marino S. “Relaciones peligrosas: los medios y la dictadura entre el control, la censura y los negocios” en Mucho Ruido, Pocas Leyes, Mastrini G. (Editor), La Crujía Ediciones, Buenos Aires, 2005), casi no hizo falta aplicar dicha censura ya que la gran mayoría de los medios y periodistas se autocensuraron y los que no lo hicieron fueron perseguidos, secuestrados, torturados, asesinados y/o desaparecidos.

Cuatro años más tarde, la dictadura promulgó el decreto 22.285, también conocido como ley de radiodifusión, que configuró un mapa de medios con bajos índices de concentración y orientado al capital y empresariado nacional. Dueños argentinos –y cada uno de ellos con pocos medios– facilitaron el régimen de miedo, control y violencia.

Años después, en la turbada democracia de 1989, Carlos Menem retomó parte de los lineamientos económicos de la dictadura cívico-militar, a los que agregó la privatización y/o extranjerización del patrimonio público y la instauración de una paridad peso-dólar, sostenida en el endeudamiento externo. Para ello, tejió una asociación con los grandes medios durante la campaña y en el día 41 de su mandato, promulgó la Ley 23.696 de Reforma del Estado, que en su artículo 65 daba luz verde a la conformación de multimedios mediante la habilitación de la propiedad cruzada de los medios de comunicación. De esta forma, los medios gráficos pudieron tener también licencias de radio y TV abierta, dando inicio a una nueva etapa en la comunicación de nuestro país: la de la privatización, concentración de la propiedad y su creciente extranjerización.

Ya en el 2015, en su segunda semana de gobierno, el Presidente Macri intervino la Afsca y removió a su presidente, Martín Sabbatella, por considerar que carecía de “independencia”. Dos semanas después, en el día 25 de su mandato, publicó en el Boletín Oficial el Decreto Nº 267/15 que disolvió la Afsca y Aftic y creó el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) –que tiene 5 de 7 miembros en su Directorio que responden a Macri y, según reza el artículo 5 del Decreto: los 7 “podrán ser removidos por el PEN en forma directa y sin expresión de causa”–, pasando por alto artículos centrales de la ley 26.522, votada por mayoría en ambas cámaras en 2009 y abriendo paso a la hiperconcentración de medios, ya que levanta la restricción que impedía que empresas de medios compren empresas de telefonía y viceversa. “En vez de gestionar la adecuación de los multimedios a la ley, el Estado adecua la ley a la estructura y necesidades de los multimedios” señaló Martín Becerra.

Hoy, la legislación sobre comunicación parece haber entrado en una nueva etapa de idas y vueltas judiciales que desconocemos cómo terminará. Sin embargo, hay hechos evidentes: el macrismo, al igual que el menemismo y la última dictadura, actúa con febril urgencia para incidir en la configuración del mapa de medios. No sorprende. Es que en un contexto donde se quiere implantar un nuevo modelo de acumulación, la (re) regulación del sistema de medios, garantiza apoyos y adhesiones de empresarios poderosos. Y los bienes simbólicos que éstos comercializan y difunden, pueden ponerse al servicio del poder político de turno en pos de que las medidas de gobierno sean presentadas como “naturales” o, incluso, como el único camino posible.

* Licenciado en Periodismo (USAL), miembro de amersur.org.

@MPSosa88

“Hay una clara política de ahogamiento económico a los medios | Página12

Fuente original: “Hay una clara política de ahogamiento económico a … | Página12

Tato Dondero, Secretario General de Sipreba, en diálogo con AM750
“Hay una clara política de ahogamiento económico a los medios”

En el marco del Día del Periodista, el Secretario General del Sindicato de Prensa de Buenos, Fernando “Tato” Dondero, habló con AM750 sobre el momento que atraviesan los medios en la Argentina de Macri.

 “Buscan disciplinar y que no haya distintas voces. Buscan desde el Gobierno que solo se informe por los medios hegemónicos”, planteó Dondero y advirtió que “hay una política de vaciamiento de los medios públicos” junto a una “una clara política de ahogamiento económico a los medios” no alineados con Cambiemos.

Para el dirigente gremial estos son “los años más duros para la profesión desde el retorno de la democracia”. “Perdimos más de 3 mil puestos de trabajo en los últimos dos años. En casi todos los medios ha habido política de achique, de no pagar los sueldos de despedidos”, explicó. Por eso ayer cientos de trabajadores de prensa se movilizaron primero a la agencia Télam, donde sigue el conflicto por el despido de dos trabajadores, y después a la sede de la cámaras empresarias AEDBA y ADIRA.

Desmentir el diálogo | El Cohete a la Luna

Fuente original: Desmentir el diálogo | El Cohete a la Luna

Como siempre, visitar el sitio de origen, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de este sitio independiente argentino. El Cohete a la Luna es un sitio de investigación y análisis creado por el periodista y escritor Horacio Verbitsky, conocido por su trabajo de investigaciones de décadas. Personalmente, pienso que es un periodista de los que ya no hay muchos. A Verbitsky lo acompaña un equipo de primera, varios de los cuales colaboraron o han colaborado (como el propio Verbitsky) en el pasado con el diario argentino Página 12.

(No tengo ninguna relación comercial, laboral o personal con El Cohete a la Luna ni con ninguno de sus miembros o colaboradores, salvo de ser ávido lector del sitio).

Haz lo que yo digo, mas no te hagas ilusiones cuando digo que dialogaré.

“(El yo)…con su posición intermedia entre ello y realidad, sucumbe con harta frecuencia a la tentación de hacerse adulador, oportunista y mentiroso, como un estadista que, aún teniendo una mejor intelección de las cosas, quiere seguir contando empero con el favor de la opinión pública”.

Sigmund Freud, El yo y el ello (1923)

Llamar al diálogo
El 10 de diciembre de 2015, en su mensaje de asunción presidencial, Mauricio Macri convocó a todos los argentinos a poner en marcha “un tiempo de diálogo”. Hace unos días, tras haber iniciado conversaciones con el FMI y promover un aumento de tarifas al que el Congreso de la Nación procuraba ponerle límites, el Presidente volvió a convocar a un diálogo con la oposición. Un dirigente sindical declaró: “Parecería que se nos quiere comprometer con el ajuste que llega de la mano del Fondo Monetario Internacional”.

Al mismo tiempo, la gobernadora María Eugenia Vidal pretendía imponer paritarias desvalorizantes a los docentes, y en la ciudad de Buenos Aires se reprimía a los trabajadores del transporte subterráneo por resistirse a un intento semejante que el Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta quería imponer diciendo que ellos estaban “dispuestos al diálogo”, pero que no rediscutirían paritarias.

En los dos años y medio de su administración, las conductas y políticas públicas de los funcionarios de la coalición Cambiemos negaron reiteradamente con sus actos lo dicho con palabras respecto al dialogar. Por eso, si el gobierno propone llamar al diálogo, es bueno que nos preguntemos:

¿A qué llamar “diálogo”?
La palabra “diálogo” tiene un valor muy alto en filosofía: es la forma de expresión que introdujo Platón como modo de pensar contrario al dogmatismo. Un modo de pensar que el humanismo renacentista retomó en obras como Diálogo de la lengua (1535) de Juan de Valdés en defensa del español frente a la dogmática de la gramática latina, y como el revolucionario Diálogo sobre los dos mayores sistemas del mundo (1632) ante al geocentrismo de la dogmática religiosa, que le valió a Galileo condena por hereje. Un modo de pensar que ha llegado hasta hoy con la más reciente ética discursiva, comunicativa o dialógica, de filósofos como Habermas y Apel.

En ese marco, “diálogo” es saber preguntar y responder, para avanzar en el conocimiento hacia la verdad y la justicia, y no una disputa sofística dirigida a imponer dogmáticamente una razón sobre otra. Por eso el diálogo puede ser auténtico o falso. El diálogo auténtico es el que se establece en el reconocimiento de una relación entre personas, aquello que exigen los derechos humanos: “Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Un diálogo falso (o monólogo) es una apariencia de cercanía en una realidad distante.

Las paritarias de trabajo son una negociación entre partes iguales en dignidad y derechos (empleadores y trabajadores) que deliberan sobre las condiciones de trabajo buscando un equilibrio razonablemente fundado entre las necesidades y expectativas de unos y otros. En su sentido legítimo, las paritarias son un ejemplo de diálogo auténtico. Sin embargo, su no reconocimiento, y la estigmatización, persecución y represión de los trabajadores, convierte a las paritarias en un diálogo falso. Es la diferencia entre justicia social –dar a cada uno, como persona, lo que le corresponde según su dignidad—, y libre mercado –dar a cada uno, como mercancía, lo que indica la oferta y la demanda—. Por eso: ¿a qué llama “diálogo” el presidente Macri?

Falsear el diálogo
Podemos sostener un diálogo auténtico y cometer un “equívoco”. Si tenemos poco conocimiento de la realidad y sus hechos, o si tomamos premisas falsas con la intención de sacar conclusiones verdaderas, podemos equivocarnos. El reconocimiento del error o la disculpa zanjan el equívoco y permiten seguir sosteniendo un diálogo auténtico. Consciente de ello, el gobierno ha convertido en máxima universalizable a todo acto el supuesto del equívoco. Y así dice que si comete errores los reconoce y revierte. Sin embargo, si se tiene conocimiento de lo que se está hablando y se toman premisas verdaderas con el objetivo de sacar conclusiones falsas, este es un falso equívoco de una estrategia dirigida a manipular la razón de los otros.

Hay otras vías para falsear el diálogo. Si los actos del actual gobierno niegan sus dichos, un modo de explicarlo es por la “mentira” que es distinta del equívoco. Por eso el 23 de mayo, en su informe de gestión ante la Cámara de Diputados, el Jefe de Gabinete Marcos Peña Braun fue interpelado por un dirigente opositor en relación a la gravedad de la crisis financiera y su informe anterior que decía que se necesitaba cada vez menos del financiamiento exterior: “O usted desconocía la realidad (un equívoco) o nos mintió”. Al convocar al diálogo aparentando autenticidad pero en modo falso, se induce al error de creer lo contrario de lo que sabe el que convoca y oculta la verdad. Eso es mentir y con ello se busca sacar ventaja.

La “negación” es otro modo de falsear los supuestos de un diálogo auténtico. Si el gobierno sostiene que la verdad y la transparencia son sus cualidades irrenunciables, pero cuando se denuncian con pruebas las cuentas y empresas offshore del presidente y de un grupo numeroso de funcionarios, estos rechazan las pruebas diciendo que no tienen responsabilidad sobre las mismas, esas negaciones convierten en falso todo diálogo que se quiera entablar al respecto.

Las desmentidas del ilusionista
Pero el modo más sutil del gobierno actual para falsear el diálogo democrático, es el que tomando prestado su cuño al psicoanálisis podemos llamar “la desmentida”. Esta es el reemplazo de una percepción de la realidad por otra de carácter opuesto. Son acciones que hacen desaparecer el registro de una realidad. “Matar al mensajero” es una desmentida que el gobierno de Macri descarga al perseguir a los periodistas y los medios que dan “malas” noticias de su gestión. Los hechos siguen inmodificables, pero silenciando a sus mensajeros cambia la percepción pública. Y para rechazar los hechos y sus consecuencias se introduce un “pero”: “Estamos mal (adversativa), pero “la pesada herencia” (proyección), nos ha dejado este desastre (exculpación)”.

Sin embargo, ese falseamiento de la autenticidad de todo diálogo, puede llamarse “desmentida “retrógrada” en tanto afecta a hechos que ya han ocurrido. Lo novedoso en el gobierno de Macri es lo que podemos llamar “desmentida anticipatoria” en relación a hechos que a partir de la actualidad se presume van a ocurrir. Si la primera trata de anular algo que ha ocurrido, la desmentida anticipatoria trata de anular algo que va a ocurrir. Es el rechazo de las consecuencias que la percepción de la realidad futura provocará sobre una creencia.

En su discurso de asunción el presidente Macri trazó tres ejes mayores de sus políticas: pobreza cero, unión de los argentinos y lucha contra el narcotráfico. Era sabido que la política neoliberal aumentaría la pobreza. Se supo después que la voluntad del gobierno era la persecución de sus principales opositores y que la lucha contra el narcotráfico era la excusa para una política represiva de seguridad. Todo indica que el presidente ya sabía lo que iba a hacer y cuáles serían sus consecuencias. Por eso, anticipándose, formuló una intención contraria como desmentida previa a esas consecuencias, y luego introdujo el “pero” para desmentir esas consecuencias cuando ocurrieran en el futuro: todo lo malo que ocurriría sería consecuencia de “la pesada herencia” y del “se robaron todo”.

La desmentida del ilusionista se dirige así a masificar el método de la desmentida en los crédulos para que estos lleguen a decir del mal gobierno: “Ya lo sé, pero…”. No hay ilusionista sin crédulos, no hay ilusión sin credulidad. Por eso, el triunfo de la desmentida anticipatoria consiste en haber logrado generalizar la ilusión de la desmentida en tanto negación de la realidad. Pero la desmentida es una defensa falluta: una realidad inocultable por las necesidades, la represión, y la pérdida de un fetiche como el dólar, hace caer la ilusión y el prestigio del ilusionista y el llamado al diálogo se descubre como truco.

No hay que minusvalorar, no obstante, a la creatividad falsacionista del gobierno que es prolífica: Marcos Peña Braun consideró una “decisión preventiva” el acudir al FMI, con lo cual condensó en un mismo acto una desmentida retrógrada de la crisis cambiaria y una desmentida anticipatoria de las consecuencias del ajuste exigido por el Fondo. Hay que reconocer, con Hegel, la inteligencia del lado oscuro de la razón.

Preguntas y catástrofes, con Juan Margalef – La Brújula de la Ciencia

Fuente original: http://ar.ivoox.com/es/brujula-ciencia-s07e38-preguntas-y-audios-mp3_rf_26060647_1.html

¿Qué es más difícil, hacer una pregunta o encontrar una respuesta? ¿Qué tienen en común la forma de un planeta y el fondo de una taza de café? Éstas son las cosas que explicó Juan Margalef en el monólogo científico que le permitió ganar el concurso Famelab España. En él habla de preguntas y de qué es lo que los matemáticos llaman “catástrofes”. Ayer tuvimos a Juan en La Brújula de la Ciencia y, además de interpretar su monólogo en vivo, estuvimos hablando de ciencia, de divulgación y de cómo convertir la ciencia en un monólogo de unos pocos minutos, y nos ofrecerá el monólogo con el que ganó la edición española de Famelab 2018. En él nos hablará sobre lo importante que es plantear las preguntas correctas, sobre la forma de los planetas y sobre catástrofes en matemáticas.
Este programa se emitió originalmente el 18 de mayo de 2018. Podéis escuchar el resto de audios de La Brújula en su canal de iVoox y en la web de Onda Cero, ondacero.es.

<a href=”http://ar.ivoox.com/es/brujula-ciencia-s07e38-preguntas-y-audios-mp3_rf_26060647_1.html&#8221; title=”La Brújula de la Ciencia s07e38: Preguntas y catástrofes, con Juan Margalef”>Ir a descargar</a>

PETasa, una enzima capaz de degradar el plástico – La Brújula de la Ciencia

Hace dos años unos científicos japoneses encontraron una bacteria en una planta de reciclaje de plástico que había encontrado la manera de digerir el propio plástico y alimentarse de él. Ésta es una capacidad muy inusual porque el plástico tiene una estructura química muy intrincada, con largas moléculas entrelazadas entre sí, y para digerirlo es necesario partir esas moléculas en trozos más pequeños. Hace unas semanas se publicó un artículo que estudia en detalle la enzima que les permite a estas bacterias trocear las moléculas de plástico, y esta misma sustancia podría usarse en el futuro para degradar el plástico artificialmente y reducir su tiempo de vida en el medio ambiente. De hecho, estos científicos no sólo han entendido cómo es esta enzima, sino que, por un golpe de suerte, también han logrado mejorarla. Os lo contamos esta semana en La Brújula de la Ciencia.

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