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En tres años de mandato, Macri cumplió sólo dos de 20 promesas de campaña – Chequeado

Fuente original: En tres años de mandato, Macri cumplió sólo dos de 20 promesas de campaña – Chequeado

El Gobierno nacional registró retrocesos desde el chequeo de las promesas de 2017: entonces, dos promesas estaban incumplidas, mientras que hoy son seis las que están en esa categoría. Además, no aumentó la cantidad de promesas cumplidas, que se mantiene en dos desde 2016.

El presidente de la Nación, Mauricio Macri, está aplazado en promesas de campaña. Sólo cumplió dos de 20 seleccionadas -18 de ellas dichas durante el debate presidencial pre balotaje y dos elegidas por la gente en las redes sociales como “las más memorables”-, que Chequeado analizó por tercer año consecutivo. De las 20, seis fueron calificadas como “Incumplida”, seis “En Proceso, Demorada”; seis “En Proceso, Adelantada” y dos, “Cumplida”.

El Gobierno registró retrocesos desde el chequeo de las promesas de hace un año: entonces dos promesas estaban incumplidas, mientras que hoy son seis las que permanecen en esa categoría. Además, no aumentó la cantidad de promesas cumplidas, que se mantienen en dos desde el primer año de gestión de Cambiemos, ni tampoco las promesas que se encuentran adelantadas.

Entre las incumplidas están la promesa de que los trabajadores no pagarán más el impuesto a las Ganancias; la construcción de tres mil jardines de infantes; “crear trabajo, cuidando el que tenemos”; alcanzar la “pobreza cero”; bajar la inflación a un dígito e implementar la computadora en primer grado, como había hecho Macri en la Ciudad cuando era jefe de Gobierno.

En los casos en los que las promesas pasaron de estar “en proceso” a “incumplida”, el cambio se debió a que los datos demuestran que la situación avanzó en la dirección contraria (Ganancias, crear trabajo, pobreza e inflación) o el mismo Gobierno admitió que no cumplirá con el anuncio realizado (tres mil jardines y computadora en primer grado).

En el caso de la pobreza, luego de un aumento durante el primer año de la gestión de Cambiemos y una baja durante el segundo, este año el indicador comenzó a subir nuevamente. Las fuentes varían en sus estimaciones pero coinciden en que el dato del segundo semestre estará por arriba de la pobreza que recibió Macri y la que tuvo en 2016. La inflación en 2018 aumentó nuevamente y superó a la que había recibido el actual Gobierno a fines de 2015. Además, cuando finalice el primer mandato de Macri a fines de 2019, la inflación sería del 23% según las proyecciones oficiales y el Presidente había prometido llegar a un dígito.

Entre las promesas que están en proceso, pero se encuentran demoradas están: “Lanzar el Plan Belgrano, con US$16 mil millones de inversión en infraestructura para el Norte del país”; “crear una Agencia Nacional de Lucha contra el Crimen Organizado”; “generar un millón de créditos hipotecarios a treinta años”; “poner en marcha el plan de infraestructura más importante de la historia”; “crear una policía judicial”; e “implementar un sistema electoral más transparente, con boleta electrónica”.

Las únicas promesas electorales cumplidas por Macri, que ya se habían logrado en 2016, son “extender la Asignación Universal por Hijo e incluir a los hijos de monotributistas” e “impulsar la ley del arrepentido”.

En cuanto a la primera, el Gobierno extendió el beneficio a los hijos de los monotributistas en sus primeros seis meses de gestión. La medida permitió incluir a más de 350 mil beneficiarios. En 2016, por otro lado, el Congreso sancionó una norma que unificó toda la legislación que ya existía sobre “arrepentidos” e incorporó además a los delitos de corrupción. La nueva ley tuvo su mayor exposición durante 2018, con el surgimiento de la causa conocida como “Cuadernos de la corrupción”, en la que se investiga el pago de sobornos vinculados con la obra pública. En esta causa, al menos 23 imputados pidieron ante el fiscal federal Carlos Stornelli declarar como arrepentidos.

“Con esta iniciativa buscamos que haya más evidencia sobre cuánto de lo que se prometió en la campaña presidencial se cumplió o no -dijo Laura Zommer, directora de Chequeado-. ‘Promesas chequeadas’ se realiza por tercer año consecutivo para dar cuenta de los avances o retrocesos de la gestión del Gobierno en las áreas que fueron centrales en 2015 y quizás definieron la voluntad de muchos votantes”.

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The End of Neutrality – POLITICO Magazine

Fuente original (en inglés): The End of Neutrality – POLITICO Magazine

El terreno intermedio compartido de la sociedad se está convirtiendo rápidamente en un campo de batalla. ¿Qué hará eso a la democracia?

No siempre hablamos de la Corte Suprema en términos ridículamente partidistas. La corte tenía liberales y conservadores, y patrones de votación generales, pero el análisis público de la actividad de la corte normalmente se centraba en el razonamiento legal detrás de las decisiones y los desacuerdos. La gente podría estar en desacuerdo con una decisión u otra, pero la autoridad general del tribunal, enraizada en su papel de árbitro de confianza de reclamos en competencia, gozaba de un respeto básico.

Hoy, en contraste, es común considerar a la corte como poco más que otro cuerpo político. Cada vez más, los votos del Senado por candidatos judiciales, como Brett Kavanaugh, se dividen a lo largo de las líneas del partido, y la gente tiende a suponer que el resultado de un caso dado dependerá de qué bloque de jueces, liberal o conservador, tenga la mayoría. Los jueces, como todos los demás en nuestro mundo tribal, ahora son vistos como vehículos para expresar una preferencia política.

No es solo la Corte Suprema, tampoco. Algo similar está sucediendo en todas nuestras instituciones: los medios de comunicación, las universidades, los think tanks, los servicios de inteligencia y otras oficinas tecnocráticas del gobierno. Una vez respetados como organismos objetivos y neutrales que podrían arbitrar reclamos que surgen de nuestra heterogénea sociedad, se los ve cada vez más como instrumentos de una agenda liberal o conservadora u otra agenda ideológica, si a veces ocultan su partidismo detrás de una apariencia de desinterés. La idea misma de neutralidad de los valores que cobró importancia después de la Segunda Guerra Mundial, la idea de que los individuos o las instituciones pueden arbitrar bastante entre los valores en competencia en una sociedad pluralista, ha atravesado tiempos difíciles, lo que nos deja inseguros de a dónde acudir para obtener una explicación confiable de el mundo.

Es fácil culpar a Donald Trump por este cambio, con su mendacidad casual y desprecio por las convenciones.. Tiene instituciones caballerosamente destrozadas que no le gustan, desde CNN hasta el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito a las agencias de inteligencia, como herramientas de la oposición, alentando a sus seguidores a rechazar sus pretensiones de imparcialidad. Pero Trump no es la raíz de este problema tanto como una flor venenosa. El cinismo que explota y profundiza ha hecho metástasis durante décadas. Ahora ha llegado a la etapa 4.

Ya podemos ver las implicaciones: una política disfuncional de Washington, un discurso público estridente lleno de acusaciones de mala fe, teorías de conspiración que brotan como sapos, una hostilidad marcada hacia las universidades. La incapacidad de reunir un consenso nacional incluso sobre hechos básicos, como los esfuerzos rusos para interrumpir nuestras elecciones, nos ha impedido tomar medidas para asegurar nuestra democracia y ha dejado a muchos temerosos de la solidez de nuestro sistema. Si no confiamos en el gobierno y en otros organismos neutrales para proporcionar información confiable y para juzgar de manera justa entre los puntos de vista, corremos el riesgo de perder una de las virtudes más importantes de nuestra democracia: la capacidad de sostener nuestros debates de forma libre y contenciosa, sabiendo que, en última instancia, la mayoría de nosotros aceptará las resoluciones como legítimas Sin tal aceptación, el autogobierno se convierte en un juicio sin un juez, un combate de boxeo sin un árbitro. ¿Que pasó?

***

La importancia que damos a la neutralidad en nuestras instituciones es en realidad algo nueva. Surgió de lo que el historiador intelectual Edward Purcell, en el título de un libro influyente de 1973, llamó la “crisis de la teoría democrática”, que afectó a la cultura intelectual estadounidense en los años veinte y treinta. En esa era, la depresión mundial y una reacción violenta contra el idealismo de la Primera Guerra Mundial socavaron los motivos para creer que la democracia era necesariamente la mejor forma de gobierno. Debido a que los filósofos y los científicos sociales habían llegado a abrazar el empirismo sobre el racionalismo, argumentando que nuestro conocimiento provenía de la experiencia, no de la razón, muchos intelectuales habían perdido su confianza en los principios filosóficos más antiguos que antes parecían absolutos. Una perspectiva relativista se filtró en la cultura estadounidense, incluso afectando la forma en que la gente pensaba sobre la democracia.

Pero en el crisol de la Segunda Guerra Mundial y la lucha contra el totalitarismo, mostró Purcell, surgió una defensa revisada de la democracia. En lugar del cinismo de moda de los años veinte y treinta, surgió la idea de que la democracia era superior como sistema de gobierno precisamente porque no era absoluta. Permitió que múltiples puntos de vista coexistieran y compitieran, y fue capaz de revisión. Aunque este argumento tuvo lugar en un nivel enrarecido, entre eruditos e intelectuales, sus ideas se deslizaron en el pensamiento popular.

La nueva comprensión de la democracia como experimental, como la ciencia, significaba que el gobierno se veía mejor como un administrador neutral de intereses en competencia, no un instrumento para imponer una ideología. Un conjunto de ideas podría prevalecer en una elección dada, pero la victoria era provisional. La democracia, uno podría decir, era un verbo; Su valor consistió en continuar su promulgación. “Los totalitarios consideran la tolerancia del conflicto como nuestra debilidad central”, escribió Arthur Schlesinger Jr. en 1949. “Pero sabemos que es básicamente nuestra fuerza central”.

Las instituciones que promueven y diseminan el conocimiento se apoyan en supuestos similares. A fines del siglo XIX, surgieron las grandes universidades de investigación de Estados Unidos, y las ciencias sociales florecieron al afirmar que pusieron el conocimiento sobre una base más científica y empírica. De manera similar, ya en la década de 1890, el periodismo de los periódicos había llegado a valorar la información objetiva sobre la editorialización; en la década de 1920, la objetividad y el compromiso con los hechos se entendieron como formas útiles para evitar los escollos de lo subjetivo. En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, estas tendencias se asentaron en principios rectores. Estas instituciones promovieron la indagación, la equidad, la apertura y la competencia de ideas.

Las décadas de la posguerra apenas estuvieron libres de disturbios, desde el macartismo hasta las luchas por la igualdad racial. Pero con la extrema derecha y la extrema izquierda en retirada, el presidente John F. Kennedy pudo proclamar, como lo hizo en 1962, que “los asuntos internos centrales de nuestro tiempo … se relacionan no con choques básicos de filosofía o ideología sino con medios y formas de alcanzar objetivos comunes: investigar soluciones sofisticadas para problemas complejos y obstinados ”. La prosperidad ampliamente compartida y un fuerte consenso social que respaldan un estado liberal de bienestar y una política exterior internacionalista ayudaron a los estadounidenses a confiar en su sistema político.

A finales de la década de 1960, sin embargo, el consenso que había prevalecido se estaba desmoronando. Tanto la izquierda como la derecha hicieron la guerra a la autoridad establecida. Desde ambos lados, uno escuchó la misma acusación: que la aparente neutralidad del gobierno y otras instituciones públicas enmascaraba una ideología, una que era agresivamente liberal (según la derecha) o ansiosamente conservadora (según la izquierda).

La experiencia profesional quedó bajo fuego. Como escribió Michael Schudson en el libro Discovering the News : “Los críticos afirmaron que la planificación urbana creó barrios marginales, que las escuelas hicieron a la gente estúpida, que la medicina causó enfermedades, que la psiquiatría inventó las enfermedades mentales y que los tribunales promovieron la injusticia”. no como un ideal inalcanzable, como lo había sido en el pasado, sino como “una mistificación”, en el término apropiado de Schudson. También en la academia, los argumentos en contra de politizar la erudición enfrentaron contrademandas de que toda la erudición estaba inherentemente politizada. La confianza en el gobierno cayó en picado desde mediados de los sesenta.

Desde entonces, intelectuales, periodistas, funcionarios públicos y otros han luchado con cuestiones de neutralidad y parcialidad. La conciencia de que los eruditos o jueces podrían albergar una ideología latente no les impidió, en su mayor parte, que persiguieran la objetividad. Pero en la academia, y en la cultura más amplia, alimentó el crecimiento de lo que se conoció como pensamiento posmoderno. En el periodismo, la insatisfacción con las restricciones de las “noticias directas” fomentó una variedad de innovaciones, incluidas piezas interpretativas y analíticas, informes de investigación y el Nuevo Periodismo, a menudo subjetivo. Sin embargo, estas dudas iniciales sobre la neutralidad declarada de nuestras instituciones formadoras de conocimiento no las socavaron fatalmente. Las críticas posmodernas de los valores académicos fueron más burladas que abrazadas. La objetividad seguía siendo un ideal respetado.

Es difícil decir cuándo el rechazo de la neutralidad pasó de ser una crítica intelectual persistente a una creencia dominante, o incluso si se llegó a ese punto todavía. Pero la batalla a finales de 2000 por el resultado de las elecciones presidenciales fue una cuenca simbólica. Que la Corte Suprema votó 5-4 a lo largo de líneas ideológicas para hacer que el presidente de George W. Bush profundizara la sospecha de que no solo los procesos electorales aparentemente neutrales, sino también la ley misma, sucumbirían a las preferencias políticas de quienes la administran. En su disidencia, el juez John Paul Stevens advirtió que “el perdedor” en ese drama era “la confianza de la nación en el juez como un tutor imparcial del estado de derecho”.

Bajo Bush, la polarización que ya había comenzado a apoderarse de la política de Washington se intensificó, causando golpes de cuerpo a la neutralidad. Desde la presidencia de Richard Nixon, los republicanos construyeron gradualmente un contraestablecimiento conservador: think tanks, fundaciones, sociedades, redes y medios de comunicación para promover sus ideas. Por la presidencia de Bush, fue posible encontrar “expertos” que podrían prestar una pátina de autoridad a posiciones políticas conservadoras que de otra manera no estarían respaldadas por investigaciones sólidas, ya sea sobre la evolución, el control de la natalidad, el calentamiento global o incluso los orígenes del universo. Incluso la empresa más controvertida de Bush, la invasión de Irak, se basó en un conjunto alternativo de analistas de inteligencia, después de que aquellos en la CIA y en otros lugares no devolvieran los hallazgos que Bush había esperado.

Fox News fue crucial para este desarrollo. Fundada en 1996 por el consultor republicano Roger Ailes, ganó influencia en los años de Bush, especialmente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, y atrajo a espectadores que se alejaban de lo que a partir de entonces se llamaron medios de comunicación tradicionales. Pero la afirmación de Fox de ser una alternativa ideológica a las redes fue engañosa. Esas redes aspiraban a la neutralidad; no intentaban promover las causas liberales (incluso si se percibía un sesgo en sus informes). Fox, a pesar de afirmar que era “justo y equilibrado”, reflejaba la agenda ideológica pronunciada del hombre que la dirigía, un populista cultural conservador y concienzudo. Entonces los liberales comenzaron a emular los métodos de la derecha. MSNBC comenzó a convertirse, a medias, en un Fox liberal. Y si Air America intentó (y fracasó) ser el espejo de Rush Limbaugh, muchos podcasts ahora están teniendo éxito en la tarea.

Así también, con los think tanks. Las tiendas conservadoras como la Fundación Heritage podrían haberse imaginado contrapesos de derecha con los “liberales” como la Institución Brookings, pero Brookings, como los programas de noticias de la red, se adhirieron a un ideal académico neutral. Al carecer de un patrimonio propio, los demócratas fundaron en 2003 el Center for American Progress, con una marcada orientación partidista. Ahora, las fuentes clave de información llevan un sello partidista, socavando sus reclamos de autoridad independiente.

***

Bajo Trump, la neutralidad se ha convertido en una posición difícil para cualquier individuo o institución para mantener. Se espera que todos se pongan de lado. Incluso los intentos de articular puntos de consenso seguros y bipartidistas entran en conflicto con las sospechas tribales. Los periodistas que prestan servicios anodinos sobre una prensa libre de repente parecen ser militantes anti-Trumpers, mientras que las súplicas de sentido común de nada menos que Barack Obama de no ignorar las ideas de alguien solo en base a su raza o sexo, son ridiculizadas como malintencionadas o ingenuas. Donde los principios de Internet, con sus blogs y comentarios, habían ejercido presión sobre los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales han ampliado esa presión muchas veces, con Twitter incitando a los reporteros oficialmente neutrales a ocupar posiciones, expresadas con sarcasmo, mordacidad o notas de partidismo que serían prohibidas en las páginas de noticias. Una vez que alguien trata de establecer un nuevo tipo de árbitro neutral, como los valiosos sitios de verificación de hechos PolitiFact y FactCheck.org, también se los pone en tela de juicio, ya que estos sitios vienen desde la derecha. El fundador de PolitiFact, Bill Adair, está tratando de crear una herramienta automatizada que los conservadores aceptarán como neutral, aunque las acusaciones de que los algoritmos de Facebook están sesgados políticamente sugieren que ni siquiera un programa de computadora puede alcanzar ese estatus sagrado.

En los campus, los departamentos ahora ofrecen cursos sobre “justicia social”, que generalmente significa la defensa de la política de izquierda, y los presidentes de las universidades se sienten presionados a tomar posiciones políticas liberales. Los republicanos ya no consideran a las universidades fuerzas confiables. En la ley, la oposición se está convirtiendo en conceptos ampliamente respetados como la neutralidad del punto de vista, la idea de que el gobierno no puede castigar el discurso por su contenido. Incluso los estudiosos jurídicos de la izquierda, como escribió Adam Liptak del New York Times , “han cambiado un compromiso absoluto por la libertad de expresión por uno sensible a los daños que puede causar”. La Primera Enmienda, para algunos ojos, no será realmente neutral nunca más.

La desaparición de la neutralidad está detrás de los problemas políticos dominantes de nuestra era. Es responsable de toda la charla sobre una “sociedad posterior a la verdad” que hemos escuchado últimamente. La verdad todavía existe, por supuesto, pero el acuerdo sobre la verdad se siente más esquivo que en mucho tiempo. Eso supone un peligro para la democracia, que depende de argumentos constructivos y deliberación. Sin fuentes confiables de información o vehículos respetados para resolver diferencias, solo existe un argumento partidista y el triunfo de los poderosos.

El colapso de las instituciones neutrales también alimenta un círculo vicioso de polarización y extremismo. Cuando las instituciones ya no gozan de credibilidad en todo el espectro político, las personas buscan más fuentes ideológicas para confirmar lo que quieren creer. Los conservadores se desvían hacia el Tea Party y Trump, y los progresistas hacia el radicalismo de izquierda. Algunas instituciones neutrales de larga data, particularmente en el periodismo, parecen sentirse presionadas a abandonar su papel histórico para complacer a su público. Si un reportero, un erudito o un juez no anticipa las críticas de buena fe desde una variedad de puntos de vista, es menos probable que refuerce su pensamiento para hacer sus conclusiones ampliamente aceptables.

Cuando anticipamos el futuro, generalmente proyectamos que las tendencias continuarán, y eso promete una noche larga y oscura de discordia. Pero también es concebible que la presidencia de Trump, con su incesante caos y desorden, provoque un reconocimiento de lo que se está perdiendo y alimente la demanda de un renacimiento de la capacidad del Estado y la objetividad. En los años 30 y 40, no fue solo la amenaza del totalitarismo, sino su atractivo, para aquellos frustrados con las imperfecciones de la democracia, lo que obligó a los estadounidenses a justificar su democracia de manera más duradera. La crisis actual nos obliga a examinar las bases intelectuales y prácticas de nuestro sistema. Con suerte, al ver sus debilidades, tendremos la sabiduría para descubrir cómo apuntalarlo.

Esperemos que esta vez no se necesite una guerra mundial para cambiar nuestras mentes.

David Greenberg es profesor de historia y estudios de medios en Rutgers, y autor de Republic of Spin: An Inside History of the American Presidency.

Causas de muertes en Argentina.

Un querido amigo escribió esto en Facebook y creo que es un texto que merece una divulgación más importante que esa simple y privativa red social.

Las muertes por causas externas en la Argentina suman el 6 por ciento del total. La inseguridad vial produce el doble de muertes que el conjunto de los homicidios, incluyendo en esto los intrafamiliares o ajenos a la “inseguridad”.

La mortalidad vial en proporción al parque automotor es una de las más altas del mundo. Las muertes en áreas metropolitanas de peatones atropellados superaron en algunos momentos guarismos de la India.

La mitad de los muertos en incidentes viales tienen entre 15 y 35 años, midiendo una década.

Pero lo crucial aquí es que los homicidios son menos del 15 por ciento del total de las muertes por agentes externos. Podríamos decir que todas son producto de alguna forma de inseguridad – negligencia, vulnerabilidad, imprevisión – pero no de la Insecuritas criminal que el punitivismo quiere vender.

Sugerimos llevar esta información copiada en el bolsillo para responderle a la gente que dice imbecilidades.

Compartirlo en feisbu no sirve para un carajo, pero si quiere, cópielo y llévese la foto.

#NONecesitaAutoría, es información de dominio público.

Ah, por las dudas, tengan en cuenta que las calles de Buenos Aires se han llenado de muchachas y muchachos contratados de modo precario por grandes sistemas de delivery sobre dos ruedas. Precario no solamente respecto de la relación laboral. Ni casco, ni luces, ni flúo, ni nada.

Los “delincuentes” que probablemente empiecen a “matar” a estas chicas y chicos tienen oficinas en Puerto Madero.

Buenas tardes.

Porcentajes de causas de muerte en Argentina en 2015.

Paul Brown: más que una entrevista, una charla

Fuente original: Paul Brown: más que una entrevista, una charla

Como sabéis, hemos iniciado una serie de entrevistas a algunas personas relevantes y también con empresas del sector. Pero esta ha sido especial, ya que, como digo en el título, Paul Brown me propuso cambiar la metodología y hacerla a modo de charla. Finalmente decididos hacerla por Telegram, lo que ciertamente da un feedback que no he tenido la oportunidad de tener con el resto de las entrevistas. Espero que el resultado también te guste…

En cuanto al protagonista, creo que no hacen falta demasiadas presentaciones, pero si aún hay algún despistado por ahí, decir que Paul Brown es uno de los redactores de www.linux.com, es fundador de Linux Spain, y también escribe en su propio sitio Quickfix. Además, si sigues de cerca todo el mega proyecto KDE, seguro que también sabrás que se encarga de comunicaciones como de promociones. ¿Quieres conocer un poco más? Pues continúa leyendo…

LinuxAdictos: ¿Me puedes decir qué te llevó de ser profesor de inglés a Linux? ¿Y cuál fue tu primer contacto con el software libre?

Paul Brown: Claro. Siempre había sido un entusiasta de los ordenadores. Programé un PDP-8 en 1979 y tuve un Commodore 64 en 1982. La otra cosa es que era un pirado de las revistas sobre Linux. Cuando empezaron a salir las revistas sobre Linux allá a finales de los 90, estaba muy intrigado y me las compraba todas. Fue como un virus: Primero me infectó la tecnología, luego la filosofía. Fue una revelación de todo lo malo que le pasaba a la informática.

Cuando un día me encontré explicando a mis alumnos (en inglés) lo que había descubierto en vez de los usos del Present Perfect, me di cuenta de que tenía que cambiar de profesión.

LxA: ¿La máquina de DEC era de alguna empresa para la que trabajabas?

P.B.: Era de una empresa de textiles, pero yo no trabajaba ahí. ¡Sólo tenía 13 años! Estaba en el instituto. Un amigo de mis padres era el instalador y programador de todo el montaje. Había un PDP-8 y un PDP-11. Enormes trastos, con discos duros (externos) del tamaño de una lavadora. El PDP-8 se programaba con un teletipo y podías “almacenar” los programas en cintas de papel. Cómo todo se calentaba mucho, tenían puesto el aire acondicionado todo el tiempo y sólo podías entrar con una bata blanca para que los hilos y polvo de la ropa no afectase a las máquinas. Todo muy de ciencia ficción de la época…

LxA: Muy interesante, no sabía lo de la ropa…

P.B.: El amigo de mis padres decía que exageraban un poco. Pero, teniendo en cuenta que todo el sistema valía millones de pesetas de la época…

LxA: Ahora que hablas de esas máquinas antiguas… No sé si has visto el documental Código Linux, recuerdo que el padre de Linus Torvalds decía que la máquina donde su hijo tuvo su primer contacto con la informática facilitó su aprendizaje por su simplicidad. Ahora quizás son demasiado complejos para entender su funcionamiento. ¿Estás de acuerdo?

P.B.: Sí, pero hay algo más. Conservo un manual del Commodore 64 y en la parte de atrás vienen los planos de toda la electrónica que hay dentro. Los manuales eran muy exhaustivos en todo: explicaban todo el sistema operativo, las aplicaciones y el hardware. Eso se ha perdido. La mayoría de las máquinas que la gente compra, son cajas negras, sin ningún tipo de documentación. Mientras que en los 80 se invitaba a los usuarios a trastear (se les daba los medios para hacerlo), ahora hay empresas que pretenden hacerte creer que es hasta ilegal.

LxA: Totalmente de acuerdo. Por eso proyectos como la Raspberry Pi y Arduino han calado tan bien en el mundo educativo, ¿no? Son mucho más simple, han vuelto a esos tiempos de algún modo y encuentras mucha documentación…

P.B.: Sí, de hecho el Raspberry Pi lo diseñaron ingenieros que trabajaron en los ordenadores personales (los “micros” como se llamaban entonces) de los 80. Se dieron cuenta de que el cerrazón del hardware convirtieron a los ordenadores en casi electrodomésticos.

Había hecho mella en la calidad de los alumnos que se apuntaban a carreras relacionadas con la informática. Es decir, los estudiantes de informática de los 80 y primeros 90 sabían mucho más que los que entran ahora. Y no es porque “todo tiempo pasado fue mejor”, sino porque la industria decidió que cuanto menos supiera el usuario, mejor. Es la idiotización de la informática personal lo que ha llevado a una crisis de talento.

No digo que la democratización y simplificación sean malos, ojo. Pero tiene otro efecto que no se puede ignorar. Lo que sí es malo es ocultar lo que pasa por dentro para el que siente curiosidad.

LxA: Idiotización y desconfianza, más allá de esto que comentas, también en desconfianza en cuanto a seguridad y privacidad. Realmente no sabes qué hace el software, pero tampoco el hardware…

P.B.: Y eso nos llega a cosas como Spectre y Meltdown: bugs y vulnerabilidades que llevan en los sistemas desde los 90 y que gente como Intel conocía pero no convenía divulgar.

LxA: ¿Crees que la Raspi le hubiese faltado una CPU también abierta? En vez de un IP core ARM…

P.B.: Sí, claro. Me irrita bastante que no podamos contar con hardware donde todos los componentes sean abiertos a estas alturas de siglo. Es un tema pendiente que la comunidad tiene que solucionar.

LxA: He estado 15 años investigando sobre microprocesadores y hay proyectos interesantes como OpenSPARC, OpenPOWER, RISC,…

P.B.: Hay varios proyectos ahí… Lo del RISC V parece prometedor, pero, de momento es más un proyecto que otra cosa. Lo de OpenPOWER también estoy un poco al tanto. Agh… No sé hasta qué punto eso es abierto. Supongo que es un paso en esa dirección, pero hasta que no vea todos los diagramas distribuídos bajo una licencia aprobada por la FSF u OSI…

LxA: Cambiando un poco de tercio… ¿Qué tal ves el boom de los videojuegos con soporte para Linux?

P.B.: Jeje… Este es un tema que tiene también su reverso tenebroso. Por un lado, bien. Así todos los que dicen “no me paso por los juegos” dejarán de tener una excusa. Por otro lado, la idea de software libre no es la de crear entornos que faciliten la distribución de software propietario. Es un poco como Android, sí, el kernel es libre, pero nadie confundirá el sistema con un sistema libre.

Uno se pregunta que para eso ¿qué más da que el kernel sea libre o no? Es también como quien argumenta que cuando tendremos Microsoft Office o Photoshop para Linux. MI respuesta a eso es: ‘Por favor, no’. Eso heriría de muerte a proyectos como LibreOffice, o GIMP, o Kirta,…

Pero admito que lo de los juegos es complicado. Puedo entender como generar negocio con software libre ofimático o de diseño, puedes crear documentación, dar clases, apoyo técnico, pero en el caso de los videojuegos libres… ¿Qué otros negocios existen aparte de vender el juego?

LxA: Esto me recuerda a una entrevista que le hicimos a Richard Stallman, donde decía: “Si alguien usa Visual Studio sobre GNU/Linux, es mucho mejor que usar Visual Studio sobre Windows, porque Windows ya no los somete”. Tú también piensas algo parecido de los videojuegos…

P.B.: Sí, pero es un paso incremental mucho más pequeño de lo que la gente piensa. Pero sigue siendo un paso. Jugar a juegos libres sobre plataformas libres… eso sería un claro progreso.

LxA: Y ahora que hemos citado a Microsoft, ¿qué piensas de los últimos movimientos? Como la compra de GitHub, apertura de ciertos proyectos, la distro basada en Linux, contribución con dinero y código para la Linux Foundation, el último movimiento sobre las patentes… Parece bueno, pero cuando ves Linux Sucks 2018, Bryan Lunduke dice algo que da escalofríos, sobre la estrategia de Microsoft de destruir desde dentro: “Embrace, Extend, Extinguish”.

P.B.: Es un poquito más complejo que eso. Microsoft es una gran corporación. Como tal no puede hacer cosas buenas ni malas. Eso es antropomorfizar. Como toda gran empresa, como IBM, Red Hat, o cualquier otra, solo responde antes sus accionistas. Ahora los intereses de Microsoft se alinean (un poco) con los de Linux. Nada más.

De hecho, fíjate que ninguna de esas empresas jamás utiliza el término “free software”, siempre utilizan “open-source”, que no tiene connotaciones morales. Eso es correcto: a las empresas no se les puede atribuir moralidad. Por lo que se deduce que lo de Microsoft loves Linux es puro marketing.

Vamos a ver, no dudo que haya ingenieros en MS que les gusta lo del código abierto, y que son buenos ciudadanos en la comunidad, pero caer en la falacia de que una empresa, más en una del tamaño de Microsoft, puede tener sentimientos o una moralidad, es de ilusos. Ojo, que pienso lo mismo de Red Hat, IBM, Samsung, y los que sea…

Además, si piensas así, nunca te sentirás decepcionado cuando hagan algo con lo que no estás de acuerdo. El razonamiento de su motivación es siempre sencillo: ‘Con eso han conseguido aumentar el valor de sus acciones’. Eso es todo. Es toda justificación que necesitas. Por eso necesitan ser regulados a muerte. De hecho, no creo que ninguna empresa debería permitirse crecer y acumular tanto poder como un Microsoft, Google, Apple, Amazon…

LxA: Sí desgraciadamente los accionistas mandan, he visto muchas empresas cambiar de rumbo incluso a costa de pasar por encima de sus propios empleados o ingenieros solo porque el dinero se mueve a otro sector. Por ejemplo, estoy acordándome del caso de AMD, cuando los accionistas vieron un potencial mercado de dispositivos móviles y de bajo consumo y querían sacrificar rendimiento en pos de reducir el consumo y hubo una estampida de ingenieros de la vieja escuela. Y eso produjo que la empresa se arrodillase frente a Intel hasta la llegada de Zen, cuando han recuperado a un buen puñado de buenos arquitectos. Pero me pregunto qué es primero ¿el huevo o la gallina? Quiero decir, para que esos accionistas muevan ficha debe haber una zanahoria frente a ellos que los incentive a ello… Steve Jobs era un mago en esto, generar una necesidad y luego explotarla…

P.B.: Hombre, generar una necesidad es un poco una contradicción de términos, ¿no? No quiero ponerme filosófico, pero tener un iPad no es una necesidad.

LxA: Sí, pero te hacen creer que si no lo tienes no eres “guay”. De hecho son muchos los colegios que quieren que su alumnado trabaje con iPads y no con cualquier tablet, obligando a los padres a hacer un gran desembolso de dinero y todo el resto de cosas que conlleva… Si llevas un tablet Android serás el raro de la clase o incluso no podrás trabajar, esto es simplemente criminal. Además de que si te acostumbras a eso, luego querrás eso… También hay estudios que dicen que el iPhone se ha transformado en uno de los indicadores del nivel económico de la actualidad. Y la gente se mata por tenerlos…

P.B.: … al software libre le vendría bien un poco de ese… er…glamour. Y que la gente pensara que instalarse Arch o Debian es ser el amo. Que lo es…

¿Se dio un ‘golpe en la cabeza’ EEUU? – Sputnik Mundo

Fuente original: ¿Se dio un ‘golpe en la cabeza’ EEUU? – Sputnik Mundo

Javier Benítez

Aún no están claras las circunstancias en las cuales el enviado de EEUU para Siria, James Jeffrey, hizo una serie de declaraciones que no resisten el archivo. ¿Amnesia, desinformación, o simple resignación por una guerra en la que ya se saben perdedores? Entre otras cosas, declaró que EEUU no tiene la intención de derrocar a Bashar Asad.

No resiste el archivo. Es un término de la jerga periodística y es lo que cumplen a rajatabla las declaraciones del enviado de EEUU para Siria, James Jeffrey, en una entrevista que concedió a la agencia RIA Nóvosti y al periódico Kommersant.

Sin perder la compostura, sin sonrojarse, y sin que se le mueva ni un músculo ni un pelo, Jeffrey vino a decirnos que EEUU no rompió un plato en Siria. Ni lo romperá. A lo que la reacción facial de cada uno de los lectores, es de estricta responsabilidad personal.

Vamos a exponer algunas de sus reacciones a los estímulos, es decir, algunas de sus respuestas ante las consultas de los periodistas de ambos medios, y la consiguiente interpretación que el analista militar y periodista Juan Aguilar, hizo para Radio Sputnik.

1 – “No estamos buscando un cambio de Gobierno”, sino “cambio de comportamiento” del presidente Bashar Asad hacia los propios sirios y hacia la comunidad internacional.

“Se ve que el señor Jeffrey no lee los periódicos, ni consulta las hemerotecas, ni siquiera es capaz de buscar por Google. Sólo hay que ver las declaraciones desde la época de [el expresidente de EEUU Barack] Obama, de su secretaria de Estado, la señora [Hillary] Clinton, y por supuesto, los que han venido posteriormente con la Administración Trump, para darse cuenta cuántas veces han declarado que ‘Asad debe irse’. Si no están buscando un cambio de Gobierno, si sólo era una cuestión de comportamiento, ¿merecía la pena avivar una guerra? […] ¿O acaso es una confusión, un mal entendido? Es decir, ¿llevamos más de 400.000 muertos por un mal entendido?” se pregunta Aguilar.2 – “EEUU nunca tendrá buenas relaciones con Bashar Asad; no obstante, defendemos el proceso político que se llevará a cabo en conjunto con el pueblo sirio”

“Dos mentiras. Primero: EEUU tuvo buenas relaciones con Asad. […] Y además, conociendo la trayectoria histórica de los Gobiernos norteamericanos, podría volver a ocurrir en el futuro. En cuanto al proceso político para la paz, pues si no han participado hasta ahora. Si todas las iniciativas de paz, o han surgido de Rusia o de terceros actores: algún europeo, Turquía, China, Kazajstán. Con lo cual, mentira que se superpone a mentira”, sentencia Aguilar.

3 – “EEUU ha apoyado la integridad territorial de Siria en todas las fases de este conflicto y antes, y seguiremos haciéndolo”.

“Esto es para este par de humoristas rusos [Alexéi Stoliarov y Vladímir Kuznetsov] que aparecen tanto por los medios, ¿no? Si había hasta planes elaborados por el Instituto Brooklyn de por dónde se iba a dividir Siria. Si le habían dado nombre a las divisiones. Han buscado trocear a Siria, como lo intentaban en Irak. La geopolítica anglosajona desde hace siglos, es divide, divide y divide”, indica el analista.

4 – “Recordemos la tragedia cuando el Ejército sirio derribó por error un avión ruso (…) las entregas de sistemas S-300 harán que los militares sirios tengan aún más oportunidades de cometer errores semejantes en el futuro, así que llamamos a Rusia a actuar con máxima precaución en este tema”.

“De hecho, para que no haya ningún error, lo mejor que se podía hacer era la retirada de las tropas norteamericanas y sus aliados que están en territorio sirio de forma ilegal, sin ningún apoyo del derecho internacional ni las instituciones internacionales, y que Israel dejara de violar el espacio aéreo del Líbano y de Siria, entonces estaríamos seguros de que ya no habría ningún tipo de accidente. […] Lo que no se le puede decir a un Ejército es que no defienda su espacio aéreo, su territorio. Es usted el que estando allí provoca que se puedan producir este tipo de situaciones. Por lo cual estos señores nos toman el pelo, es un discurso típicamente autojustificatorio. Es el discurso de la huida ante la derrota”, según Aguilar.

5 – “Llamamos a Rusia a utilizar toda la influencia que tenga sobre el Gobierno sirio e Irán para garantizar la retirada de todas las fuerzas comandadas por Irán de todo el territorio de Siria en el marco de la solución que supone la retirada de todas las fuerzas extrajeras, con excepción de las rusas, y el retorno a la situación de 2011”.

“Ellos [EEUU] están de ‘okupas’, violentando el territorio de un Estado soberano, y le dicen a los demás que se vayan. ‘Que se vayan ellos, échenlos’: los demás sí, ellos no. Yo no sé cómo los periodistas que le hacieron la entrevista a este señor se pudieron aguantar la risa. Las risas se debieron escuchar en toda Eurasia”, ironiza Aguilar. “No se trata de volver a la situación de 2011. De lo que se trata es de aplicar el derecho internacional y la resolución de Naciones Unidas”, subraya el experto.6 – “Nosotros [EEUU] hacemos todo lo que depende de nosotros para que pueda conformarse el Comité Constitucional Sirio en las próximas semanas. […] Creemos que [las sanciones] son necesarias para el avance del proceso político, para alcanzar la distensión del conflicto armado en Siria”.

“Ellos [EEUU] no están participando en nada. Los días 28 y 29 de noviembre hay otra reunión en Astaná para el proceso político en Siria y ellos no van. No han tenido interés en ningún momento en ir a una solución política del conflicto. Nunca, en los cinco años de guerra han impulsado o participado o apoyado ninguna de las propuestas de paz. Sólo tenían un lema: ‘Asad debe irse’. Por eso son tan escandalosas estas declaraciones. En cuanto al segundo tema, qué tienen que ver las sanciones contra Irán para la solución del conflicto sirio. Aunque mañana salieran las milicias iraníes del territorio sirio o iraquí, las sanciones no si iban a levantar”, concluye Juan Aguilar.

Desobedecer las imágenes | lavaca

Fuente original: Desobedecer las imágenes | lavaca

Nacieron en diciembre del 2017, bajo la urgencia que desató en la calle las protestas contra la reforma previsional. Con nueve publicaciones en circulación, que van desde la cobertura del caso Maldonado hasta del debate por la Interrupción Voluntaria del Embarazo, el Frente Editorial Abierto (FEA) se presenta como un dispositivo de producción, relectura y reescritura del material informativo que es arrojado a la sociedad desde los sectores de poder. Sus integrantes explican a lavaca: “Son imágenes que tienen mucha llegada y mucho peso para el imaginario colectivo. La idea es mostrarlas para desobedecerlo y repensarlo”. Una apuesta a la edición autogestiva en tiempos de crisis.

Paridos por la urgencia y la necesidad. Así nació el Frente Editorial Abierto (FEA), una plataforma de producción gráfica colectiva, en diciembre pasado. “Fue una necesidad urgente de hacer algo”, recuerda la fotógrafa Martina Perosa, integrante del colectivo. De trabajar con la imagen, que es lo que nosotros manejamos, y también de poder trabajar con el papel, para que no quede solamente en las redes sino poder generar un archivo”.

“Con un especial énfasis en la consigna de que la información tiene una condición plástica y en consecuencia estética y política, FEA se propone como un dispositivo de producción, re-lectura y re-escritura del material informativo que es arrojado a la sociedad desde el poder”, explican desde su reciente web (www.frenteeditorialabierto.com.ar), donde se pueden conocer y recorrer las nueve publicaciones con las que ya cuentan.

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Lo que sea para no abordar los problemas de Centroamérica – RT

Algunos medios y políticos prefieren aferrarse a cualquier teoría conspiranoica, por descabellada que sea, antes que abordar los problemas sociales de países como Honduras o Guatemala.

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