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Fondos para esconder | El mundo de los paraísos fiscales | Página12

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Producción: Tomás Lukin

Los paraísos fiscales guardan una estrecha relación con el mundo de las finanzas globales, el secretismo y los negocios que se realizan en las sombras. El vínculo es tan cercano que hasta es posible decir que en el universo offshore estos dos elementos, dinero y secreto, se necesitan. Uno es la razón de existencia del otro. Si no hubiera fondos para esconder de poco serviría la red de jurisdicciones de baja o nula tributación. Si no hubiera fondos para ocultar tampoco serviría sostener un alto grado de silencio sobre los movimientos financieros y de nada servirían las filtraciones de información.

Existe el fraude y existe un vehículo para protegerlo y disimularlo donde el límite entre lo legal y lo ilegal se vuelve tenue. Los principales diarios del mundo llenaron, hasta hace poco, sus páginas de nombres y números y escándalos que se desarrollaron con diversa intensidad a partir de la filtración de información vinculada a las guaridas fiscales y sus clientes. Políticos, funcionarios, deportistas, artistas fueron expuestos por el mismo poder que en otras ocasiones fue protector de lo que ahora permitía ver. Y allí, en esos cientos de miles de millones de dólares que nadie vio salir de nuestro país, logramos conocer y mensurar cuántas escuelas no construimos, cuantos hospitales no equipamos, cuantas rutas jamás serán transitadas, cuantas políticas públicas de inclusión social jamás verán la luz. Y vimos como el dinero que era nuestro cambió de manos, de nombres, de jurisdicciones para generar cáscaras de empresas sin nada, para generar laberintos, para perderse y reconvertirse en sobornos, en armas, en drogas, en dinero ilícito que busca, como siempre lo ha hecho el dinero, reproducirse rápidamente y sin riesgos.

Los números son impactantes. La evasión de las grandes empresas a través de paraísos fiscales cuesta a los países en desarrollo por lo menos 100.000 millones de dólares al año. Esos fondos permitirían evitar cerca de 71 millones de muertes prematuras, se añadirían más de 14 millones de nuevos trabajadores sanitarios y se construirían cerca de 378 000 nuevas instalaciones sanitarias de las cuales el 93 por ciento serán centros de atención primaria en al menos 67 países en desarrollo. Falta regulación fiscal y financiera para hacernos de los recursos para eliminar la pobreza y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La CEPAL estima que la evasión fiscal en América Latina alcanza el 6,3 por ciento del PBI lo que equivale al 95 por ciento de la inversión en educación en la región.

Argentina no está exenta de esta problemática que día a día erosiona el presupuesto público y priva de una mayor calidad de vida a su población. Hay mas 220.000 millones de dólares de argentinos en cuentas offshore que equivale a casi el 40 por ciento del PBI argentino. En 2016 la evasión de impuestos de empresas multinacionales en Argentina fue de 21.406 millones de dólares, una cifra equivalente al 70 por ciento del presupuesto total de la Provincia de Buenos Aires para el año 2018. Es necesario el compromiso de todos los niveles de gobierno en la lucha contra las guaridas fiscales. Las autoridades nacionales, provinciales y municipales deben revisar sus contrataciones públicas con el fin de cancelar o redefinir aquellos contratos con empresas que operen o tengan vinculaciones comerciales con territorios offshore.

Es necesario que sea la gestión pública, el Estado como actor central en el ordenamiento de la vida institucional del país, la que muestre el camino de la transparencia al sector privado. Es fundamental que las empresas demuestren un comportamiento fiscal más responsable. Siguiendo una iniciativa surgida en España, a través de la ONG Oxfam Intermon, la Federación Argentina de Municipios, Fundación SES y la Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe acordaron puntos en común para comenzar a trabajar en una campaña contra la utilización de paraísos fiscales y cuentas offshore por parte de las empresas que quieran trabajar en y con los municipios argentinos. Aquellos municipios que quieran sumarse a la iniciativa serán declarados como “zonas libres de guaridas fiscales”. Aportando de este modo un insumo más a la transparencia en la contratación pública y permitiendo que solo accedan a licitaciones con el Estado aquellas empresas sin vínculos con las redes de servicios offshore.

* Secretario de la Red de Justicia fiscal de América Latina y el Caribe.

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Primer año del “presidente de los ricos” | Página12

“Sacar a los pobres para darles a los ricos”. Me suena…

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El partido de izquierda Francia Insumisa se manifestó en contra de Emmanuel Macron
Según la izquierda francesa, el gobierno de Macron les saca a los pobres para darles a los ricos. Por ejemplo, redujo ayudas sociales para comedores escolares y suprimió un impuesto para los que tienen un importante patrimonio.

El partido de izquierda Francia Insumisa organizó ayer en París una multitudinaria manifestación para protestar contra el primer año de presidencia de Emmanuel Macron, a quien acusan de llevar a cabo reformas antisociales y de gobernar para los ricos.

Bajo un fuerte dispositivo de seguridad, unas 160.000 personas según los organizadores, 40.000 según la policía, participaron de la irónicamente bautizada “Fiesta de Macron”. La marcha fue convocada para condenar el primer año de gobierno del jefe de Estado, quien viene actuando, según denunció el promotor de la manifestación, François Ruffin, como un Robin Hood al revés: sacándole a los pobres para dar a los ricos. El diputado izquierdista se esforzó en señalar que mientras se han reducido una serie de ayudas sociales para los comedores escolares o para las asociaciones, el jefe del Estado acababa de hacer lo que llamó un regalo de 1.000 millones a los más ricos del país con la supresión del impuesto conocido como “exit tax” para los que tienen un importante patrimonio y establecen su domicilio fiscal en el extranjero.

Con disfraces, carrozas y pancartas provocadoras, los manifestantes marcharon desde la céntrica plaza de la Ópera a la de la Bastilla en un ambiente festivo y de buen humor.. “Alto al golpe de Estado social”, “Corro menos rápido que en el 68, pero grito más fuerte” o “Macron basta de circo”, rezaban algunos de los carteles contra el mandatario.

Aunque la manifestación se desarrolló pacíficamente, se vivieron momentos de tensión en la plaza de la Bastilla cuando una decena de encapuchados empezó a atacar a móviles de radio y televisión, exigiéndoles que se fueran, lo que derivó en la intervención de los antidisturbios. También en esa plaza un agente resultó herido, pero no de gravedad, al recibir el impacto de proyectil. En total, cuatro personas fueron detenidas por las fuerzas policiales en los controles practicados en los accesos, por llevar objetos considerados armas no autorizadas.

Unos 2.000 policías y gendarmes fueron desplegados para garantizar el orden de la convocatoria, un tercio más que durante la manifestación sindical del 1º de Mayo en la capital francesa, que degeneró en graves disturbios al ser infiltrada por grupos violentos.

El temor a nuevos incidentes llevó al gobierno a aumentar el número de efectivos y a acusar a los organizadores de “La fiesta de Macron” de usar proclamas que podían interpretarse como una incitación a la violencia, algo que rechazó La Francia Insumisa. “Somos una concentración feliz y sonriente. Una concentración que condena la violencia y en primer lugar la violencia verbal de los todopoderosos”, dijo al respecto su líder, Jean-Luc Mélenchon, quien salió cuarto en las presidenciales de 2017 con 19,58%, menos de medio punto por debajo del tercero, el conservador Francois Fillon (20,01%).

En Francia se suceden desde hace días las huelgas y jornadas de protesta por la intención de Macron de aplicar una reforma laboral que es rechazada por las centrales sindicales. La imagen del mandatario ha sufrido un fuerte desgaste en su primer año en el poder. Según una encuesta difundida ayer por medios locales, un 52% de los franceses tiene una mala imagen de Macron y un 59% no quiere que se presente a la reelección para el 2022.

La encuesta, realizada por el Instituto Demoscópico Odoxa, fue publicada ayer por los diarios Le Figaro y France Info, y señaló como los principales defectos adjudicados a Macron su falta de humildad e inclinación a favorecer, con sus políticas de gestión, a los sectores más poderosos.

Un 76% de los consultados estimaron que no es humilde, un 72% lo asoció con esa imagen de el presidente de los ricos y un 68% lo ve distante a la ciudadanía. Estas críticas son reiteradas usualmente por los miembros de Francia Insumisa.

Mélenchon afirmó que la protesta de ayer fue sólo una primera etapa. “Confluyan por millones, seamos la marea humana que cambia la historia”, sentenció el líder izquierdista, de cara a la gran marcha que preparan sindicatos y partidos de izquierda para el próximo 26 de mayo. Por su parte, Ruffin señaló ante los manifestantes: “Cuando no tenemos la fuerza del dinero, es necesaria la fuerza de la gente”.

¿Progreso equitativo? Movilidad económica entre generaciones en todo el mundo

Fuente original: ¿Progreso equitativo? Movilidad económica entre generaciones en todo el mundo

Si nace en una familia de bajos ingresos, ¿cuáles son las probabilidades de que usted avance independientemente de sus orígenes? La capacidad de ascender en la escala económica, tanto a lo largo de la vida como en relación con la vida de los padres, es importante para combatir la pobreza, reducir la desigualdad, e incluso para impulsar el crecimiento económico. Sin embargo, la movilidad se estancó en los últimos años en muchas partes del mundo, y las perspectivas de numerosas personas en el planeta siguen aún muy vinculadas con la situación socioeconómica de sus padres más que con su propio potencial, según un nuevo informe del Banco Mundial dado a conocer hoy. La movilidad es también mucho más baja, en promedio, en las economías en desarrollo en comparación con las economías de ingreso alto. De las 50 economías con las tasas más bajas de movilidad ascendente en la educación, 46 son economías del mundo en desarrollo.

En el informe titulado ¿Progreso equitativo? Movilidad económica entre generaciones en todo el mundo (i) se señala que en África y Asia meridional, las regiones donde vive la mayoría de los pobres del mundo, se observa la movilidad promedio más baja. En algunos países de ingreso bajo o frágiles de África, solo el 12 % de los adultos nacidos en la década de 1980 ha recibido más educación que sus padres. En cambio, la movilidad promedio ha mejorado en Asia meridional, América Latina, y Oriente Medio y Norte de África. Si bien la movilidad tiende a mejorar a medida que las economías se vuelven más ricas, el informe indica que no hay nada inevitable acerca de este proceso. Más bien, a medida que las economías se desarrollan, es más probable que la movilidad aumente si las oportunidades se tornan más equitativas, lo que en general requiere mayores inversiones públicas y mejores políticas.

“Sobre la base del acceso a cantidades de datos sin precedentes, el informe describe un panorama detallado de la movilidad socioeconómica entre generaciones relacionada con la mayoría de la población mundial”, dijo Ambar Narayan, economista principal de las Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad del Banco Mundial y uno de los autores del informe. “Si bien el actual panorama invita a reflexionar, hay motivos para ser optimistas, y esto indica también que las medidas normativas tienen gran importancia para mejorar la movilidad”.

“Una mayor movilidad económica da lugar a un crecimiento económico más rápido y contribuye a reducir la pobreza”, señaló Roy Van der Weide, economista del Grupo de Investigación sobre Economía del Desarrollo del Banco Mundial y uno de los autores del informe. “Puede también promover la cohesión social y la estabilidad, y es más probable que las personas que viven en sociedades con un mayor grado de movilidad sean más optimistas respecto de su futuro”.

En el informe se examinan datos que abarcan un periodo de medio siglo para analizar si las vidas de los niños eran mejor o peor que las de sus padres en diferentes partes del mundo, y se plantean medidas a nivel local, nacional y mundial que pueden ayudar a romper el ciclo de la pobreza y la desigualdad, preparando el camino para que la próxima generación desarrolle su potencial. El análisis se fundó en la nueva Base de Datos Mundial sobre Movilidad Intergeneracional (BDMMI), que abarca el 96 % de la población mundial e incluye la mayor parte del mundo en desarrollo. En el informe se evalúan dos aspectos de la movilidad económica: 1. La movilidad absoluta, que mide la proporción de personas que presentan niveles de educación y de calidad de vida más altos que sus padres, y 2. La movilidad relativa, que es la medida en que la posición en la escala económica de una persona es independiente de la posición de sus padres.

Otras conclusiones:

  • La probabilidad de ascender en la escala económica de las futuras generaciones de adultos es baja entre las familias pobres, sobre todo en los lugares más pobres del mundo. En los países de ingreso bajo y mediano bajo, la probabilidad de que los niños sean matriculados en la escuela es considerablemente inferior entre los hogares más pobres con bajo nivel de educación de los padres.

  • Sin embargo, tendencias históricas y los avances recientes en los niveles de matrícula permiten tener cierto optimismo. En África y Asia meridional, el aumento de la matrícula en las últimas dos décadas puede haber incrementado la proporción de personas —nacidas en los años noventa y posteriormente— que tienen un mayor nivel de educación que sus padres.

  • Las niñas superan a los niños en las tasas de educación terciaria y de movilidad absoluta en los países de ingreso alto, y el patrón sigue una dirección similar en los países en desarrollo. En un futuro no muy lejano, la proporción de niñas con más educación que sus padres será mayor que la de los niños en su misma situación a nivel mundial. Sin embargo, los desafíos se mantienen ya que las mujeres aún se encuentran en desventaja en términos de salarios y empleo en la mayoría de los mercados laborales.

  • La movilidad relativa del ingreso también tiende a ser menor en las regiones en desarrollo y mayor en las economías de ingreso alto. Todas salvo una de las 25 economías del tercio más bajo por movilidad de ingreso son países de ingreso bajo o de ingreso mediano. En varias economías en desarrollo, la movilidad del ingreso es baja en comparación con la movilidad educativa. La falta de empleos parece ser una causa fundamental de grandes brechas entre la elevada movilidad educativa y la baja movilidad del ingreso en numerosos países en desarrollo.

  • Para adoptar políticas correctas se necesitan datos, y las políticas acertadas requieren financiamiento adecuado y decisiones prudentes en materia de gasto. A fin de evaluar la movilidad con más precisión es necesario tener mejores datos del capital humano para generaciones sucesivas, vinculando a los padres con los hijos. Una mayor movilidad se asocia con un gasto público más elevado. No solo importa el monto del gasto, sino también la calidad del gasto, como por ejemplo si el gasto en educación más alto da lugar al mejoramiento del aprendizaje.

  • Las políticas e inversiones deberían ayudar a reducir las brechas entre los que tienen y los que no tienen en la primera infancia y en el acceso a educación de calidad. Los países con bajas tasas de retraso del crecimiento de niños menores de 5 años tienden a registrar una movilidad educativa más alta. La movilidad es también más elevada en países donde una mayor cantidad de niños asiste a la escuela y recibe educación de calidad en sus primeros años de vida.

  • Tener las políticas y reglamentos adecuados, incluidas políticas fiscales, puede ayudar a aumentar la movilidad del ingreso y disminuir la probabilidad de que las personas queden atrapadas en la pobreza. Facilitar el acceso al mercado de trabajo a las personas desfavorecidas y a los jóvenes, mejorar la competencia entre los empleadores y aumentar la protección de los trabajadores que sufren discriminación por motivos de raza y género pueden contribuir a igualar las oportunidades en los mercados laborales. Desarrollar un sistema de impuestos progresivos y justos puede generar recursos para financiar inversiones continuas y ayudar a reducir la magnitud de la desigualdad de ingreso y riqueza, que es una causa fundamental de baja movilidad en la mayoría de las sociedades.

  • Las políticas a nivel local son importantes cuando se trata de igualar las oportunidades. El lugar donde una persona nace en un país es importante para la movilidad social y las oportunidades. Las políticas locales aplicadas al nivel de las comunidades y los vecindarios son cruciales para romper el ciclo de desigualdad.

Grecia sin derecho a huelga, ajustada, acosada | Página12

Fuente original: Grecia sin derecho a huelga, ajustada, acosada | La… | Página12

Las duras condiciones del FMI y el Banco Central Europeo para darle préstamos
Grecia sin derecho a huelga, ajustada, acosada
El gobierno de Tsipras tuvo que limitar derechos y crear un sistema de desalojos que incluye una subasta online de la propiedad desalojada. La protesta y la tendencia a la autogestión en una sociedad golpeada.
Los prestamistas buscan domesticar a los griegos, que siguen tomando las calles protestando.
Los prestamistas buscan domesticar a los griegos, que siguen tomando las calles protestando. 

PáginaI12 En Grecia

Desde Atenas

¿La “salida limpia” que el Primer ministro griego Alexis Tsipras dice estar llevando con respecto a la crisis que tuvo al país al borde de la quiebra, no es vista con tanto optimismo por la ciudadanía, todavía asfixiada y herida. Después de haber firmado en 2015 un memorándum que la población rechazó en referéndum, el líder de Syriza procuró cumplir una y cada una de las exigencias de los acreedores extranjeros, llevando el programa de austeridad de la Troika hasta sus últimas consecuencias. El pasado enero el Banco Central Europeo, el FMI y la Comisión Europea condicionaron la entrega del último tramo del rescate –18,400 millones de euros– a la aplicación de un paquete de medidas que fue la gota que colmó el vaso para sindicatos y oposición.

El documento contiene alrededor de cien reformas dirigidas a la “limpieza” de las cuentas estatales, el aumento de la recaudación fiscal y el recorte del gasto público, con el acento puesto en nuevos cortes en pensiones, la drástica eliminación de hipotecas impagas y el inicio de trámites para la privatización de compañías energéticas.

También el recorte del derecho a huelga figura entre las demandas que el gobierno de Tsipras está dispuesto a complacer, un derecho que si ya en todo el mundo es considerado intocable, en Grecia alcanza el rango de sagrado. Desde el comienzo de la crisis económica en 2009 hubo más de cincuenta paros generales y es rara la semana en la que algún servicio público o privado no pare para reclamar mejoras en las condiciones laborales. Sin embargo –o precisamente por eso– la cúpula del capitalismo mundial puso la limitación de tan intenso activismo sindical como una de sus condiciones básicas para seguir depositando fondos de emergencia en las arcas helenas.

El 14 de enero los diputados de Syriza aprobaron en solitario una nueva legislación que endurece las posibilidades de convocatoria de huelga, ya que las asambleas de las delegaciones sindicales locales deben contar ahora con una participación mínima del cincuenta por ciento de los afiliados- aquellos que tengan su cuota al día únicamente- mientras que antes bastaba con el veinte por ciento.

La Confederación General de Trabajadores Griegos (GSEE) y el sindicato de estatales ADEDY estallaron desde el anuncio de estas medidas en una ola de protestas contra “los dramáticos recortes de los derechos sociales y el programado aumento de impuestos”, y por la reivindicación de una “acción sindical libre, sin ninguna intervención estatal ni patronal en el ejercicio de los derechos colectivos de los trabajadores”, tal como anunciaron sus portavoces durante las primeras manifestaciones. Mientras, el Primer Ministro defiende su decisión amparándose en el nulo margen de maniobra que le dejan desde el FMI, el BCE y la Comisión Europea. “Nos enfrentamos a las exigencias de los acreedores respecto a la liberalización de los despidos, el restablecimiento del cierre patronal y el cambio del quórum para las asambleas sindicales de primer grado. Solo cedimos en lo último”, destacó Tsipras a la agencia EFE.

Según la Autoridad Helénica de Estadística (ELSTAT), la tasa de desempleo se sitúa en el punto más bajo desde 2011 con un 20,7 por ciento y el alarmante 44,4 que en 2017 todavía afectaba a los más jóvenes, bajó a un 40,8. Los números siguen siendo los más altos dentro de la Unión Europea. La recuperación económica en la que el partido de gobierno se escuda de las críticas constantes de sus antiguos compañeros de izquierda tranquiliza a los mercados e inyecta en la población cierto alivio, aunque el “progreso” radique en más trabajo precario y contratación temporal. Así lo reconoce Iorgos Petrópoulos, miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación de trabajadores públicos de Grecia (ADEDY), quien afirma que, “si bien la mejora es innegable, la situación sigue siendo muy grave, sobre todo, en los sectores de educación y salud, donde se necesita con urgencia el aumento de puestos de trabajo y de salarios”.

Otro terreno que tiembla ante las reformas requeridas por el Eurogrupo para el desembolso del último tramo de préstamos iniciados con el rescate del 2010 es el de la vivienda. Desalojar a miles de deudores de hipotecas a través de un nuevo sistema electrónico es la condición que le falta cumplir al gobierno griego si quiere ser supuestamente libre en agosto de las presiones de la Troika. Por eso los diputados de Syriza pusieron en marcha el sistema de subastas electrónicas en 2016, pero la resistencia de la ciudadanía que, organizada en torno al colectivo “Den plirono” (No pagamos), se plantó en los juzgados cada miércoles e impidió el proceso, consiguiendo que escribanos e incluso policías se negaran a hacerlo efectivo.

La justificación del gobierno para este inédito plan de desahucios se basa en los 110 mil millones de préstamos “malos” que se derivaron del descontrol durante los años de burbuja económica y que ahora perforan la confianza de los acreedores internacionales. El economista, empresario naval y ex asesor de Tsipras, Evangelos Kritikós, explica que los bancos griegos “escondieron el problema bajo la alfombra” porque intentaron, especialmente entre 1997 y 2010, aplazar las deudas el mayor tiempo posible para obtener la recapitalización extranjera que necesitaban. “Podías pagar 20 euros por mes cuando la hipoteca era de 300, no había ningún límite”, dice Kritikós. Y esta “mala praxis”, que también incluye la nula verificación de la viabilidad económica de los solicitantes antes la concesión de un crédito, es lo que ahora la Federación Nacional para la Protección de Prestatarios que el especialista preside desde 1999 quiere probar ante las cortes. A través de lo que la veintena de abogados y economistas que forman la plataforma denominan “activismo científico”, la campaña para paralizar los desahucios se basa en una rigurosa investigación de los orígenes del dinero prestado y de la gestión de la hipoteca a lo largo del tiempo por parte del banco, con el objetivo de forzar a los demandantes a replantearse el echar al demandado.

El mes pasado, por ejemplo, los activistas “científicos” evitaron un desalojo al mandar una carta documento al presidente de Alpha Bank –una de las entidades financieras recapitalizadas por el Estado y después vendida al extranjero por casi nada– donde le informaban que probarían ante las Cortes que aquel desahucio causaría grandes pérdidas a los ingresos del banco. “Si usted hace el desalojo, recibirá menos dinero que del pago del préstamo. Lo invitamos a ir al juzgado para probar que este proceso es bueno para su entidad, así como que toda la gestión de la deuda quede acuerdo a la ley”, increpa el texto que los abogados redactaron minuciosamente acompañado de documentos y que, además, enviaron a todas las autoridades, Primer ministro y presidente del Tribunal Supremo incluidos.

“Los propietarios de los grandes bancos nacionales metieron en sus bolsillos ocho mil millones de euros en un lapso de ocho años y, cuando todo colapsó, abandonaron las entidades financieras y pidieron su rescate”, advierte Kritikós. “¿Cómo no se exigieron responsabilidades al gobierno? El problema privado se transformó en público y nosotros tuvimos que pagar desde entonces, directa o indirectamente, más de 200 mil millones de euros”, denuncia el economista. “Es el mayor saqueo de la historia europea. Papandreu [ex presidente griego] tendría que haber dejado caer en bancarrota a la banca”.

Lula da Silva a Correa: “La élite de América Latina no quiere democracia”- Videos de RT

Fuente original: Lula da Silva a Correa: “La élite de América Latina no quiere democracia”- Videos de RT

En esta nueva edición de ‘Conversando con Correa’, el expresidente de Ecuador dialoga con Lula da Silva, expresidente progresista de Brasil y líder del Partido de los Trabajadores. La conversación entre ambos profundiza en las dificultades históricas y políticas que han afectado a América Latina –en especial en su relación con EE.UU.– y en su necesidad de seguir luchando para mantener la dignidad social frente a cualquier intento de sometimiento.

Este encuentro entre Luiz Inácio Lula da Silva y Rafael Correa es también el encuentro entre dos expresidentes latinoamericanos progresistas, lo cual propicia, ciertamente, una lectura compartida del presente político basada en la experiencia directa de los problemas políticos de la región.

Correa recibe a Lula con una pregunta introductoria tan amplia como indispensable. Después del fulgurante progreso de Brasil durante los gobiernos progresistas del Partido de los Trabajadores (PT), de su éxito indiscutible en la reducción de los niveles de hambre y de pobreza, y de la considerable estabilidad democrática alcanzada en ese periodo, sobreviene la injusta “defenestración” sufrida por los dirigentes del PT: la persecución política de Lula y el ‘impeachment’ de Dilma Rousseff “basado en calumnias”, tal como señala el propio Correa. En añadidura, los dirigentes actuales aparecen salpicados por casos de corrupción al más alto nivel. “¿Qué ocurre con nuestro querido Brasil?”, pregunta Correa.

“Brasil lo tenía todo, para estar consolidando su democracia –explica Lula–. Todo empezó muy bien, hasta que empezaron las manifestaciones del 2013”. En opinión del expresidente brasileño, su país “estaba en una posición privilegiada, formaba parte de los BRICS, se había convertido en un protagonista internacional, y creo que los estadounidenses no estaban acostumbrados a ver cierta independencia por parte de América Latina”.

“En todo caso, los logros fueron extraordinarios”, apunta Rafael Correa, que considera “desconcertante” el rumbo posterior de los acontecimientos, y lamenta que “el resto de América Latina y el resto del mundo mirase hacia otro lado” ante las injusticias cometidas en Brasil contra el Partido de los Trabajadores.

Los intereses de las élites… dentro y fuera de Brasil

Por su parte, Lula ofrece una versión de los hechos clara y sencilla: “La élite brasileña nunca ha aceptado el hecho de que yo haya optado a favor de América del Sur”. El líder del PT asume que “Brasil era un país que estaba de espaldas a América del Sur; no miraba hacia África sino miraba directamente hacia EE.UU. y la Unión Europea”. “Yo decidí cambiar eso”, asevera.

“Estoy convencido –continúa Lula– de que hay un vínculo entre los intereses de la élite brasileña y los de la élite extranjera, sobre todo la de EE.UU”. El expresidente brasileño asegura que “muchas veces no conseguimos comprobar cosas en el mismo período que ocurren, pero hoy ya tenemos pruebas de que el Ministerio Público de Brasil está recibiendo instrucciones del Ministerio Público de EE.UU“. “Hay una combinación de intereses de la élite de países como EE.UU. y los de la élite brasileña”, añade Lula.

En cualquier caso, el político brasileño se muestra convencido de que “a EE.UU. no le interesa una América Latina independiente, no le interesa una América Latina con soberanía, y mucho menos interesa que un país con el tamaño de Brasil tenga influencia en las decisiones de América Latina”.

Estas reflexiones son congruentes con la visión geopolítica de Lula da Silva, que en un momento de la entrevista llega a afirmar que “la élite brasileña no está acostumbrada a la democracia; más que eso, creo que la élite de América Latina no quiere democracia”.

Autocrítica y ganas de luchar

Lula admite que “nosotros también hemos cometido errores, que nos dejamos llevar por la euforia, por las cosas que fuimos capaces de hacer, y por eso no se tuvo tanto cuidado en la organización del país”. En ese sentido, lamenta haber perdido una oportunidad de “consolidar el bloque del Sur”, y reconoce directamente que “no se consolidó”.

Correa, por su parte, llama la atención sobre la existencia de un “libreto” de acción política que “se aplica en varias partes de latinoamérica” y conlleva “la persecución de los políticos progresistas” y en no pocas ocasiones su “linchamiento mediático”, mientras los políticos conservadores parecen gozar de una suerte de impunidad.

Lula, sin embargo, no está dispuesto a rendirse: “me quedaré aquí y lucharé. Lucharé porque cuento con el apoyo de una parte de la sociedad organizada y muy fuerte, con la participación de estudiantes”, asegura, y añade que quiere convertir a Brasil en “un país que trabaje para el crecimiento conjunto de las naciones, un país que vaya con la cabeza erguida defendiendo los pueblos oprimidos del mundo”.

A su favor juega, sin duda, su buena disposición: “A mis 73 años tengo la energía de alguien de 30 años y las ganas de pelear de alguien de 20”, asegura Lula.

Durante este encuentro, entre Rafael Correa y Lula da Silva profundizan también en otras cuestiones de actualidad y de gran interés, que podrán ver en el video del programa que les ofrecemos aquí en su totalidad.

 

El colonialismo insidioso | Opinión | Página12

Fuente original: El colonialismo insidioso | Opinión | Página12

El término alemán Zeitgeist se utiliza actualmente en diferentes lenguas para designar el clima cultural, intelectual y moral de una determinada época, literalmente, el espíritu del tiempo, el conjunto de ideas y creencias que componen la especificidad de un periodo histórico. En la Edad Moderna, dada la persistencia de la idea del progreso, una de las mayores dificultades para captar el espíritu de una determinada época reside en identificar las continuidades con respecto a épocas anteriores, casi siempre disfrazadas de discontinuidades, innovaciones y rupturas.

Para complicar aún más el análisis, lo que permanece de períodos anteriores siempre se metamorfosea en algo que simultáneamente lo denuncia y disimula y, por eso, permanece siempre como algo diferente de lo que fue, sin dejar de ser lo mismo. Las categorías que usamos para caracterizar una determinada época son demasiado toscas para captar esta complejidad, porque ellas mismas forman parte del mismo espíritu del tiempo que supuestamente deben caracterizar desde fuera. Corren siempre el riesgo de ser anacrónicas, por el peso de la inercia, o utópicas, por la ligereza de la anticipación.

Vengo defendiendo que vivimos en sociedades capitalistas, coloniales y patriarcales, en referencia a los tres principales modos de dominación de la modernidad occidental: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado o, más precisamente, el heteropatriarcado. Ninguna de estas categorías es tan controvertida entre los movimientos sociales y la comunidad científica como la de colonialismo. Hemos sido tan socializados en la idea de que las luchas de liberación anticolonial del siglo XX pusieron fin al  colonialismo, que casi resulta una herejía pensar que al final el colonialismo no acabó, sino que apenas cambió de forma o ropaje. Nuestra dificultad radica sobre todo en nombrar adecuadamente este complejo proceso de continuidad y cambio. Es cierto que los analistas y los políticos más perspicaces de los últimos 50 años tuvieron la aguda percepción de esta complejidad, pero sus voces no fueron lo suficientemente fuertes como para cuestionar la idea convencional de que el colonialismo propiamente dicho acabara, con la excepción de algunos pocos casos, siendo los más dramáticos posiblemente el Sáhara Occidental, la colonia hispano-marroquí que continúa subyugando al pueblo saharaui, así como la ocupación de Palestina por Israel. Entre esas voces cabe destacar la del gran sociólogo mexicano Pablo González Casanova con su concepto de “colonialismo interno” para caracterizar la permanencia de estructuras de poder colonial en las sociedades que emergieron en el siglo XIX de las luchas de independencia de las antiguas colonias americanas de España.

Y también la voz del gran líder africano Kwame Nkrumah, primer presidente de la República de Ghana, con su concepto de “neocolonialismo” para caracterizar el dominio que las antiguas potencias coloniales seguían ejerciendo sobre sus antiguas colonias, convertidas en países supuestamente independientes. Una reflexión más profunda sobre los últimos 60 años me lleva a concluir que lo que casi terminó con los procesos de independencia del siglo XX fue una forma específica de colonialismo, y no el colonialismo como modo de dominación. La forma que casi terminó fue lo que se puede designar como colonialismo histórico, caracterizado por la ocupación territorial extranjera. Sin embargo, el modo de dominación colonial continuó bajo otras formas. Si las consideramos de esta forma, el colonialismo es tal vez hoy tan vigente y violento como en el pasado.

Para justificar esta afirmación es necesario especificar en qué consiste el colonialismo como forma de dominación. El colonialismo es todo aquel modo de dominación basado en la degradación ontológica de las poblaciones dominadas por razones etnorraciales. A las poblaciones y a los cuerpos racializados no se les reconoce la misma dignidad humana que se atribuye a quienes los dominan. Son poblaciones y cuerpos que, a pesar de todas las declaraciones universales de los derechos humanos, son existencialmente considerados como subhumanos, seres inferiores en la escala del ser. Sus vidas tienen poco valor para quien los oprime, siendo, por tanto, fácilmente desechables. Originalmente se los concibió como parte del paisaje de las tierras “descubiertas” por los conquistadores, tierras que, a pesar de ser habitadas por poblaciones indígenas desde tiempos inmemoriales, fueron consideradas como tierras de nadie, terra nullius. También se consideraron como objetos de propiedad individual, de los que la esclavitud es prueba histórica. Y hoy continúan siendo poblaciones y cuerpos víctimas del racismo, de la xenofobia, de la expulsión de sus tierras para abrir el camino a los megaproyectos mineros y agroindustriales y a la especulación inmobiliaria, de la violencia policial y las milicias paramilitares, del trabajo esclavo llamado eufemísticamente “trabajo análogo al trabajo esclavo” para satisfacer la hipocresía biempensante de las relaciones internacionales, de la conversión de sus comunidades de ríos cristalinos y bosques idílicos en infiernos tóxicos de degradación ambiental. Viven en zonas de sacrificio, en todo momento en riesgo de convertirse en zonas de no ser.

Las nuevas formas de colonialismo son más insidiosas porque se producen en el núcleo de relaciones sociales, económicas y políticas dominadas por las ideologías del antirracismo, de los derechos humanos universales, de la igualdad de todos ante la ley, de la no discriminación, de la igual dignidad de los hijos e hijas de cualquier dios o diosa. El colonialismo insidioso es gaseoso y evanescente, tan invasivo como evasivo, en suma, astuto. Pero ni así engaña o aminora el sufrimiento de quienes son sus víctimas en la vida cotidiana. Florece en apartheids sociales no institucionales, aunque sistemáticos. Sucede tanto en las calles como en las casas, en las prisiones y en las universidades, en los supermercados y en las estaciones de policía. Se disfraza fácilmente de otras formas de dominación tales como diferencias de clase y de sexo o sexualidad, incluso siendo siempre un componente de ellas. Verdaderamente, el colonialismo insidioso solo es captable en close-ups, instantáneas del día a día. En algunas de ellas surge como nostalgia del colonialismo, como si fuese una especie en extinción que debe ser protegida y multiplicada. He aquí algunas de tales instantáneas.

Primera instantánea: Uno de los últimos números de 2017 de la respetable revista científica Third World Quarterly, dedicada a los estudios poscoloniales, incluía un artículo de autoría de Bruce Gilley, de la Universidad Estatal de Portland, titulado “En defensa del colonialismo”. Este el resumen del artículo: “En los últimos cien años, el colonialismo occidental ha sido muy maltratado. Ha llegado la hora de rebatir esta ortodoxia. Considerando de manera realista los respectivos conceptos, el colonialismo occidental fue, en regla, tanto objetivamente benéfico como subjetivamente legítimo en la mayor parte de los lugares donde ocurrió. En general, los países que abrazaron su herencia colonial tuvieron más éxito que aquellos que la despreciaron. La ideología anticolonial impuso graves perjuicios a los pueblos sujetos a ella. Y continúa impidiendo, en muchos lugares, un desarrollo sustentado y un encuentro productivo con la modernidad. Hay tres formas en las que estados fallidos de nuestro tiempo pueden recuperar hoy el colonialismo: reclamando modos de gobernanza colonial, recolonizando algunas áreas y creando nuevas colonias occidentales”.

El artículo causó una indignación general y quince miembros del consejo editorial de la revista dimitieron. La presión fue tan grande que el autor terminó por retirar el artículo de la versión electrónica de la revista, aunque permaneció en la versión impresa. ¿Fue una señal de los tiempos? Al final, el artículo fue sujeto a revisión anónima por pares. La controversia mostró que la defensa del colonialismo estaba lejos de ser un acto aislado de un autor desvariado.

Segunda instantánea: Wall Street Journal del 22 de marzo pasado publicó un reportaje titulado: “La búsqueda de semen norteamericano se disparó en Brasil”. Según la periodista, la importación de semen norteamericano por mujeres solteras y parejas lésbicas brasileñas ricas aumentó extraordinariamente en los últimos siete años y los perfiles de los donantes seleccionados muestran la preferencia por bebés blancos y con ojos azules. Y añade: “La preferencia por donantes blancos refleja una persistente preocupación por la raza en un país en que la clase social y el color de piel coinciden con gran rigor. Más del 50 por ciento de los brasileños son negros o mestizos, una herencia resultante del hecho que Brasil importó diez veces más esclavos africanos que los Estados Unidos; y fue el último país en abolir la esclavitud, en 1888. Los descendientes de colonos y migrantes blancos –muchos de los cuales fueron atraídos al Brasil a fines del siglo XIX y principio del siglo XX, cuando las élites de gobierno buscaban explícitamente ‘blanquear’ a la población– controlan la mayor parte del poder político y de la riqueza del país. En una sociedad tan racialmente dividida, tener descendencia de piel clara es visto muchas veces como un modo de brindar a los niños mejores perspectivas, sea un salario más elevado o un tratamiento policial más justo”.

Tercera instantánea: El 24 de marzo pasado, el diario más influyente de Africa del Sur, Mail & Guardian, publicó un reportaje titulado “Genocidio blanco: cómo la gran mentira se propagó en los Estados Unidos y otros países”. Según el periodista, “los Suidlanders (foto), un grupo sudafricano de extrema derecha, han venido estableciendo contacto con otros grupos extremistas en Estados Unidos y en Australia, fabricando una teoría de conspiración sobre el genocidio blanco, con el objetivo de conseguir apoyo internacional para los sudafricanos blancos. El grupo, que se autodescribe como ‘una iniciativa-plan de emergencia’ para preparar una minoría sudafricana de cristianos protestantes para una supuesta revolución violenta, se ha relacionado con varios grupos extremistas (alt-right) y sus influyentes contactos mediáticos en Estados Unidos para instalar una oposición global a la alegada persecución de blancos en África del Sur. La semana pasada, el ministro australiano de Asuntos Internos dijo a Daily Telegraph que estaba considerando la otorgación de visas rápidas para agricultores sudafricanos blancos, los cuales –argüía el ministro– necesitaban “huir de circunstancias atroces” para “un país civilizado”. Según el ministro, tales agricultores “merecen atención especial” debido a la ocupación de tierras y la violencia… Estos agricultores sudafricanos blancos también han recibido atención en Europa, donde políticos de extrema derecha con contactos en la extrema derecha estadounidense han solicitado al Parlamento Europeo que intervenga en Africa del Sur. Agentes políticos contra los refugiados en el Reino Unido están igualmente ligados a la causa”.

La gran trampa del colonialismo insidioso es dar la impresión de un regreso, cuando en realidad lo que “regresa” nunca dejó de existir.

* Doctor en Sociología del Derecho. Profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Winsconsin-Madison (EE.UU.).

Traducción: Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

Experto en nuevas tecnologías: “El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás” – RT

Fuente original: Experto en nuevas tecnologías: “El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás” – RT

 El investigador y escritor Evgeny Morozov denuncia que las políticas de austeridad de los gobiernos llevadas a cabo durante la crisis han hecho que las empresas tecnológicas hayan logrado penetrar allí donde antes no habían podido.
Evgeny Morozov, investigador y experto en las implicaciones sociales y políticas de las nuevas tecnologías y uno de los mayores críticos sobre Cambridge Analytica, advierte de la nueva ola privatizadora que está suponiendo el capitalismo digital.

Para Morozov, la tecnología no cambia en muchos casos las dinámicas básicas sobre las que se asienta el orden social, sino que las hace mucho más complejas. Lo que podemos hacer, según su punto de vista, es replantearnos el modo en el que usamos la tecnología para no ser usados por aquellos de quienes dependen las plataformas tecnológicas.

El investigador desecha la visión optimista del capitalismo digital que dice que el futuro depende de nosotros y que el uso de las nuevas tecnologías puede ayudar a defendernos un poco mejor. Y desgrana cuál ha sido el desarrollo de las compañías tecnológicas en las últimas dos décadas desde la aparición de servicios gratuitos financiados por la publicidad de las empresas. Esa práctica poco a poco ha ido generando una gran cantidad de datos de aquellas personas que utilizan estos servicios, sobre todo en las redes sociales, lo que ha ido creando una customización de la publicidad a la que estamos expuestos.

Pero este modelo, afirma, también ha tenido consecuencias negativas, como se ha visto recientemente con las manipulaciones políticas del escándalo de Cambridge Analytica. En su opinión, las plataformas tecnológicas se están convirtiendo en extractoras de nuestros datos, que es como funcionan compañías como Google. Lo que ha ocurrido, relata, es que las mismas compañías que han estado recopilando estos datos están comenzando a utilizarlos de una forma diferente para manipularnos.

Así, nos pone un ejemplo: las verificaciones de Google para descartarnos como robots. Antes tenías que leer y teclear unas letras, y ahora te pide que reconozcas imágenes. Esas respuestas de todos los usuarios son utilizadas por Google para desarrollar tecnología de reconocimiento de imágenes y objetos, logrando que la gente haga ese trabajo para ellos, pero gratis.

Introduciéndose en lo que queda del Estado del Bienestar

Poco a poco, estas empresas están adquiriendo la posibilidad de entrar en terrenos donde antes no tenían la posibilidad de acceder. Pone otro ejemplo, el del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido, donde Google ha tenido acceso a todos los historiales de los pacientes, lo que le ha permitido analizarlos para desarrollar sistemas de predicción. Así, ahora tienen acceso a unos datos que aumentan su valor como empresa a la hora de ofrecer otros productos.

Este tipo de servicio es ofrecido tan solo por unas pocas compañías de EE.UU. y China, que te venden que incorporando todos tus datos a sus servicios puedes funcionar de una forma mucho más eficiente. Pero en realidad lo que están haciendo es recopilando toda la información sobre ti.

Lo que se ha producido durante la última década en la que han tenido lugar los recortes presupuestarios por la crisis económica internacional, es que las Administraciones Públicas para poder ofrecer un sistema básico de servicios han sido y son proclives a utilizar los servicios de estas empresas, que consideran más eficientes, aunque les hayan tenido que entregar nuestros datos.

Otro caso más expuesto por Morozov es la protección contra ‘hackers’ que Google y otras empresas proponen, creando y ofreciendo sus propios productos para vendernos que nos deben proteger de los fallos de sus otros productos. “La centralización del acceso a la inteligencia artificial en manos de estas compañías está creando una situación nada alentadora (…) Es una privatización por la puerta de atrás”, concluye.

Así, una de las consecuencias del capitalismo digital es que en lo que quedaba del Estado del Bienestar también está penetrando el capitalismo. “Está entrando en áreas muy importantes”, subraya. 

Un sector de la economía que sigue creciendo

Morozov afirma que hay un sector de la economía que sigue creciendo, tanto en tamaño como en capitalización de mercado: el de la industria tecnológica, que es precisamente la que fomenta el uso de los datos.

Relata que Amazon, Google, Apple, Microsoft y Facebook han crecido en el último año cerca de 1,3 billones de dólares. Y podemos ver lo mismo en China.

Hay empresas que ni siquiera cotizan, como Uber, Airbnb o Volunteer. Pero cada una de ellas tiene un valor de entre 20.000 y 60.000 millones de dólares. El capital de estas empresas proviene de fondos de pensiones, entre otros de este tipo, que piensan que estas compañías pueden ser muy lucrativas. De esta manera, según explica el investigador, construyen un modelo y lo escalan a 200 países y, mientras, destruyen las empresas locales. Es precisamente lo que hace Uber con los taxis en países como España. El modelo es muy sencillo.

“Para que Uber consiga retorno para sus inversores (inversores como el Gobierno de Arabia Saudí o Goldman & Sachs) debe asegurarse de que pueda destruir a la competencia local”, afirma. Y han tenido bastante éxito y tienen unas técnicas “bastante ruines”, dice el investigador. Se pueden permitir perder dinero hasta que acaben con la competencia. Pueden hacerlo porque atraen capital de esos grandes inversores institucionales.

Otro ejemplo es el de la empresa japonesa SoftBank, un gran fondo que aumentó gracias al dinero barato durante la crisis económica, que involucra a otras empresas en la financiación de sus compras. SoftBank tiene una deuda enorme, según cuenta Morozov. Toma dinero, lo gasta y vuelve a tomar dinero prestado, debido al bajo interés del mercado, y así llega a dominar la industria, acaba con sus competidores y domina el mercado. Después puede recuperar lo perdido.

Con el alquiler ha sucedido lo mismo. Hemos asistido a cómo barrios enteros han subido de precio y cómo aumentan los alquileres de corta estancia. Se trata del fenómeno Airbnb. Esta compañía está financiada por fondos soberanos, como los de China y Singapur, descubre Morozov, que más o menos es cómo funcionan los fondos de pensiones.

Más allá de Silicon Valley

Por otro lado, explica que para entender esta financiarización tecnológica hay que seguir el dinero más allá de Silicon Valley. “Se está creando una burbuja que hasta que estalle va a seguir creciendo y creciendo”, vaticina el escritor.

La ausencia de crítica a lo que está sucediendo lo asocia a la paradoja del desprecio europeo hacia Donald Trump, ya que la mayor parte de los políticos europeos creen que estas empresas, mayoritariamente estadounidenses, son aliadas y pueden resolver el problema del desempleo o de los cuidados. Hay muchos políticos que fomentan la idea de que la asociación con ellas es la elección natural en nuestras sociedades, como Macron o Renzi, que son “los mejores amigos de las empresas tecnológicas”, opina.

Sin embargo, el hecho de que la ciudadanía no lo perciba así, como una crisis, le perturba muchísimo: “Tenemos que tomar esta crisis y utilizarla como una oportunidad de ofrecer los servicios del Estado del Bienestar de una forma mucho más descentralizada”, aconseja. De esta manera, se trataría de aprovechar algunas de las estructuras que han aparecido con plataformas como Uber o Airbnb y darles la vuelta para que beneficie a los ciudadanos y no solo a los inversores.

Europa deberá elegir entre tecnología de EE.UU. o de China

El gigante asiático también está en la carrera de las empresas tecnológicas. Morozov pone el ejemplo de la empresa china Alibaba, que ha comprometido 10.000 millones de dólares en los próximos años para desarrollar inteligencia artificial. China tiene comprometidos 125.000 millones de dólares para el sector hasta 2030.

Además, el investigador afirma que tenemos dos grandes gigantes tecnológicos, que son EE.UU. y China. Esta última es casi autosuficiente en términos tecnológicos y tiene muchos más datos que los norteamericanos, mientras que Europa casi no aparece en este mapa. “En los próximos años Europa tendrá que elegir entre tecnología estadounidense o china”, afirma.

Por otro lado, opina que este tema tiene que ser politizado por los partidos políticos. Deben trabajar sobre cómo se financia la infraestructura y sobre cómo tener una estrategia nacional sobre inteligencia artificial. “¿Qué tipo de régimen de propiedad de datos quieren?”, se pregunta.

La alternativa: democratización del acceso a datos

Evgeny Morozov apuesta por que nuestros datos no solo puedan ser propiedad de empresas como Facebook, Google o Amazon. Una alternativa sería que pudieran ser de propiedad colectiva y que esas empresas tuvieran que pagar por ellos como hacemos los ciudadanos como individuos.

El experto piensa que una solución puede ser la democratización del acceso a los datos. “Si no lo hacemos, podemos dañar la confianza que las personas tienen en las Administraciones Públicas”, explica. En caso contrario, ¿cómo sería la política en un mundo en que un pequeño número de empresas controlan todos los servicios?, se pregunta.

También cree que tenemos un “capitalismo superelevado”, que hay cierto consumo, ciertas libertades… pero que si no realizamos ningún cambio drástico, en el sentido de descentralizar las estructuras clave, “vamos a tener problemas”. Sin embargo, deja claro que no se refiere a la renacionalización de estos servicios, asegurando que ese concepto hoy en día no se puede barajar.

Según el escritor, se está delegando poder en las empresas y deberíamos ser capaces de conectar lo digital con lo político. En este sentido, considera que el espacio clave para la libertad política a partir de ahora debe reconsiderar la versión tecnocrática. “Estamos viendo una gestión puramente tecnocrática de las fuerzas políticas”, explica Morozov, que insta a ir más allá de la pura crítica moralista humanitaria. ¿Quién las financia? ¿Para qué? ¿Desde dónde?, deberían ser, en su opinión, algunas de las preguntas imprescindibles.

El investigador no considera que el problema sea ahora la protección de nuestros datos personales, sino encontrar “dinero, ganas y esfuerzo” para hacer algo con toda esa información. “Deben ser útiles para construir un proyecto común, que se puedan aprovechar no solo por las empresas para su propio beneficio”, sostiene. Así, el escritor plantea utilizar esos datos para que tengan un servicio público sin comprometer la privacidad de las personas.

¿Quién es Evgeny Morozov?

La aparición en la escena internacional del bielorruso Evgeny Morozov supuso un soplo de aire fresco en un campo que desde hace mucho tiempo se ha caracterizado por una falta de autocrítica y una autoconcepción un tanto ‘naif’. Conocido por su punto de vista escéptico sobre la idea de que Internet está ayudando a democratizar regímenes autoritarios, afirma que igualmente se puede utilizar para aumentar la represión y la vigilancia de los disidentes.

Nacido en 1984, este investigador y escritor estudia las implicaciones políticas y sociales de la tecnología. Su primer libro ‘Net desilusion. The dark side of the Internet freedom’ (‘El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red’, en español), de 2011, supuso una revolución en la forma en que se percibía el fenómeno de Internet. En 2013 volvió a sorprender con su segundo libro: ‘To save everything, click here’ (‘La locura del solucionismo tecnológico’ en español), donde rompía con el mito de que había algo inherentemente liberador en las nuevas tecnologías.

***Las declaraciones recogidas en este artículo han sido realizadas en una conferencia llamada ‘Capitalismo digital y sus descontentos’ enmarcada en una serie de conferencias organizada por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid que lleva el título de ‘Seis contradicciones y el fin del presente’.

Nuria López

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