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Radiografía mediática: la concentración o la libertad – lavaca

Fuente original: Radiografía mediática: la concentración o la libertad – lavaca

 

El Monitoreo sobre la Propiedad de Medios en Argentina es una investigación que revela la composición accionaria y los negocios de diversos grupos mediáticos. La investigación, realizada por el diario cooperativo Tiempo junto a Reporteros Sin Fronteras, describe los efectos de la concentración mediática: el rol del Grupo Clarín, el principal ganador durante el macrismo, la opacidad de los dueños de los medios, la destrucción provocada durante los últimos 3 años. Y el significado del periodismo autogestivo y cooperativo.

“El mapa de los medios de comunicación y sus ramas en la Argentina actual dibuja altos niveles de concentración, si se toma como referencia la participación de las cuatro principales empresas en cada una de las industrias. El nivel de concentración es mucho mayor si se considera que varios de los grupos mediáticos líderes en una de las ramas (prensa online, por ejemplo) son también dominantes en el resto (tv, radio, prensa gráfica). La concentración en la Argentina es además geográfica, puesto que las principales usinas de información y entretenimiento están localizadas en la zona metropolitana de Buenos Aires”.

Esa una de las conclusiones del Primer Monitoreo sobre la Propiedad de Medios en Argentina, un proyecto de investigación desarrollado por el diario cooperativo Tiempo Argentino y Reporteros sin Fronteras, con apoyo de la Fundación Ebert Stiftung.

El informe, resultado de un trabajo de cinco meses (http://argentina.mom-rsf.org/es/), relevó 22 grupos de comunicación. Se detalla la composición accionaria de los medios, sus negocios paralelos y quiénes son sus dueños, además de una serie de datos respecto a la industria periodística que pueden sintetizarse en imágenes bien concretas:

  • El trabajo señala que es “imposible recrear” cómo es el mercado nacional de audiencias audioviduales, debido a que las mediciones de radio y TV están concentradas en una sola empresa, Kantar Ibope Media, cuyos datos “sólo son accesibles a través de lo que las empresas de radio y televisión, muchas veces a través de otros medios pertenecientes al mismo grupo, informan”.
  • Sólo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), datos de 2017, los cuatro principales grupos televisivos concentran el 56,7 por ciento de audiencia, según se supone. Otro dato monopólico y centralista: “Clarín concentra el 22,6 de las audiencias, pero el 60 por ciento de los contenidos de canales locales de grandes urbes son contenidos repetidos que se distribuyen desde Buenos Aires”.
  • La prensa gráfica perdió “influencia directa por la disminución dramática” de la venta de ejemplares diarios, pero sigue marcando agenda. “La concentración de los diarios impresos es mayor aún que la de la TV: los cuatro grupos económicos a los que pertenecen los periódicos con mayor circulación del país concentran el 74,18% de las ventas. Sólo el Grupo Clarín domina el 43% del mercado”.
  • En radio, su arquitectura tecnológica permite una convivencia entre emisoras, pero la concentración es también alta: los principales grupos (Clarín, Indalo y Prisa/Albavisión) concentran el 53 %.
  • Entre la actual situación de concentración y de crisis de la industria, con más de 3500 despidos y retiros voluntarios desde la asunción de Cambiemos en 2015, surge la experiencia de medios recuperados y cooperativos en la creación de contenidos a través de nuevas y creativas formas de organización.

El proyecto de Monitoreo sobre la Propiedad de los Medios (que utiliza la sigla MOM, por Media Ownership Monitor) analizó la situación de 14 canales y señales de televisión, 14 emisoras de radio, 10 diarios impresos y 14 sitios web de noticias. “Es imposible abordar la concentración de los medios y de los flujos informativos en Argentina sin detenerse en el Grupo Clarín”, apunta, y lo subraya como el principal beneficiario de la distribución de publicidad oficial por parte del Estado, además del principal beneficiario por la orientación política de comunicaciones de Cambiemos, que posibilitó –entre otras cosas- la fusión entre Cablevisión y Fintech (cable y telefonía celular) en medio de la desregulación de la Ley de Medios.

La investigación aporta también una línea de tiempo que permite entender una lectura histórica, social y económica del desarrollo de los medios y las audiencias en Argentina, además del contexto legal en el que se fueron desenvolviendo las políticas en materia de comunicación.

La falla del mercado

La presentación de los resultados del Proyecto MOM se realizó en el Anexo de la Cámara de Diputados. El director de Reporteros Sin Fronteras España, Alfonso Armada, abrió el seminario. “La libertad de información es imprescindible para la democracia”, apuntó. Si bien remarcó que  “la democracia no puede existir sin la existencia de medios independientes, sean públicos o privados”, destacó que, durante el último tiempo, hubo un “crecimiento exponencial” de nuevos medios que van desde iniciativas digitales hasta cooperativas, “vías interesantes” para que otras voces contribuyan al debate político.

La representante de la Fundación Ebert, Dorte Wollrad, subrayó que los medios son fundamentales en medio de la “crisis de la democracia y de la representación” de esta época.

Finalmente, el presidente de la Cooperativa Por Más Tiempo, Federico Amigo, destacó el camino sin patrón recorrido junto a sus compañerxs. “Estamos a pocos días de cumplir tres años. Estar acá tiene que ver con una valoración del camino recorrido por esta gestión llevada adelante por sus trabajadores. Hay un reconocimiento: no nos caímos del mapa. Tiempo es una cooperativa que está integrada por 90 socios, que son sus dueños. Hoy los medios autogestivos tenemos un rol clave”.

Luego, previo a la presentación de los resultados de la investigación, el director de MOM, Olaf Steenfadt, destacó que este es el decimonoveno informe que han producido en el mundo, con más de 100 mil visitas en la web.

“Lo que vemos es que existe una falla del mercado, en el que hoy en día los medios dejaron de ser un negocio rentable. Toda esta precariedad abre la puerta a malos actores, que se conjuga con la llegada de la revolución digital y la tecnología, que cambió el paradigma de nuestra profesión”.

Steenfadt recuerda que, en el esquema tradicional de los medios, la creación de contenido era la pieza clave que podría ampliar su difusión gracias a la tecnología. “Pero hoy vivimos en una era en la que el contenido parece estar al servicio de la tecnología, y no al revés”. En ese sentido, apuntó, el informe permite conocer los intereses económicos y políticos detrás de los medios de comunicación.

La búsqueda en la investigación puede segmentarse por grupo mediático, y también por propietario.

Durante la presentación, el equipo marcó el caso de la propiedad de América TV, porque tiene una compleja estructura societaria. El 40 por ciento pertenece a Claudio Belocopitt, dueño del 76 por ciento de Swiss Medical. “Pero el entramado del canal es una especie de mamuschka con sociedades que poseen otras sociedades que, a su vez, son dueñas de las otras. En ese esquema, es imposible saber las acciones de los otros propietarios, la familia Vila y José Luis Manzano”.

Esa situación revela la opacidad de muchas de las empresas de medios en Argentina. El investigador, docente y experto en concentración, Martín Becerra, fue otro de los que formó parte del equipo de investigación. “Obtuvimos información sobre el Grupo Clarín porque es una empresa que cotiza en bolsa, y entonces la información es pública, a diferencia de otros grupos que están más vedados”. Becerra contó que pidieron informes al Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), que tiene la obligación legal de exigir esa información a las empresas. “Nos contestaron que no tienen el registro”.

El equipo hizo hincapié en cómo el Estado fue desarmando el marco legal del Enacom a través de decretos desregulatorios: “Hoy es una entidad gubernamentalizada por decreto, que se contradice con todas las leyes regulatorias. Fue invitada a esta presentación. Esperamos que vengan”.

El patriarcado mediático

El informe también destina un apartado llamado La deuda con las mujeres, en el que analiza el impacto del movimiento feminista en la estructura de los medios. Más allá de destacar que hay un cambio en el lenguaje en cómo se presentan determinadas noticias fruto de la lucha en las calles, y otro tipo de presencia en los contenidos, al analizar la estructura de propiedad de los 52 medios pertenecientes a los 22 grupos, surgió que “no hay ninguna mujer que sea accionista mayoritaria o detente el control efectivo en las sociedades propietarias de los principales medios de comunicación del país”. Y en los máximos escalafones, los cargos son ejercidos por hombres en el 88,5 por ciento de los casos. De los 52 medios, sólo hay seis mujeres ocupando cargos de CEO y gerente de contenidos. Más datos:

  • El 71 por ciento de las trabajadoras de prensa dijo que tiene un jefe varón.
  • El 76 por ciento de los integrantes de la mesa directiva de sus medios son varones.
  • Sólo 27 por ciento de las notas informativas de radio, televisión y diarios son reportadas por mujeres.

El factor Macri

La investigación revela que la llegada de Cambiemos al poder en 2015 provocó cambios profundos en el panorama de medios argentinos. Los principales efectos pueden sintetizarse en estos puntos:

  • “El Grupo Clarín se fusionó con Telecom para generar uno de los tres grupos empresariales más grandes de la economía argentina y el más poderoso de la historia de las comunicaciones locales.
  • Más de 2700 trabajadores fueron despedidos o tomaron retiros voluntarios en Buenos Aires, según datos del Sindicato de Prensa de ese distrito;
  • El sistema de medios y producción de contenidos estatal perdió más de la mitad de las audiencias con las que contaba hasta 2015 y fue el sector mediático que más trabajadores despidió;
  • 45 periodistas fueron heridos en coberturas callejeras por la Policía y otros 13 resultaron heridos por el accionar represivo de las fuerzas de seguridad;
  • Durante 2016 y 2017 se discriminó a medios opositores en la distribución de publicidad oficial, aunque eso se revirtió en 2018 y los montos se redujeron, así como la discrecionalidad en su reparto”.

El futuro es presente

Otro de los “hallazgos” que presenta el informe es el presente de los medios autogestivos, “con una mirada de la comunicación como un derecho, independiente de los grandes poderes económicos y alejada de la batalla mainstream por los clicks y la mercancía de la información”. Allí se encuentran los medios recuperados por sus trabajadores. Entre 2016 y 2018 se crearon ocho, como Tiempo Argentino o Pulso,  lo que duplicó la cantidad existente hasta ese momento). “Es un espejo de otro hallazgo del informe, que es la crisis de los medios”, explicó el periodista Gerardo Aranguren. “Desde la asunción de Macri, cerraron alrededor de 30 empresas de medios. Eso significó alrededor de 3500 trabajadores de prensa entre despidos y retiros voluntarios. La contracara son los medios recuperados. Estos medios no reducen sus costos, sino todo lo contrario”.

El informe destaca la experiencia de las revistas culturales (131 censadas en el último informe de AReCIA –la Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina- pero la cifra supera las 300), radios comunitarias (215 en funcionamiento) y emisoras de TV comunitarias (10 en todo el país). “Yo creo que es una alternativa real, un camino concreto de poder brindar a todos y a todas la posibilidad de tener el derecho de acceder a información fidedigna. Los medios autogestionados brindan esta posibilidad frente a un discurso único de las empresas de medios concentradas”, destaca en el informe Julio Delgado, presidente de la cooperativa que edita el diario El Independiente en La Rioja. “La lucha es despareja porque la diferencia de escala y recursos lo hace muy difícil. Nuestras inversiones son lentas y van detrás de los ritmos de las tecnologías porque priorizamos a los trabajadores”.

En este punto, la investigación precisa que la crisis actual del país impacta en los costos de producción de los medios, tal como reflejó AReCIA en su declaración de emergencia en 2018 (https://www.lavaca.org/notas/las-publicaciones-autogestivas-en-emergencia-una-declaracion-urgente-y-5-propuestas-para-equilibrar-la-balanza/).

En ese sentido, el trabajo retoma la palabra de Natalia Vinelli, directora de Barricada TV y titular de la Coordinadora Nacional de Televisoras Alternativas: “Una de las barreras que impide que el sector pueda desarrollarse es la concentración. De propiedad, de línea editorial, de mercado, de audiencia. Concentración que impide la diversidad de fuentes, pluralidad de voces, que circulen otras miradas de mundo. Es difícil pensar que medios chicos podamos ser un contrapeso, pero tenemos que pelear para ocupar ese espacio que no debería ser una pelea solo de los medios comunitarios sino de toda la sociedad.

Sobre el conglomerado que integra AReCIA el informe cita a Franco Ciancaglini, editor de la Revista Mu, quien destaca “el espíritu de la autogestión y la independencia de los sectores comerciales del poder” de esas publicaciones. Y otra diferencia, el rol de los trabajadores: “A estos medios comerciales tan grandes los veo muy camaleónicos, pero claramente el factor de ajuste son los trabajadores y ahí hay una diferencia abismal con los medios autogestivos, que parten de la voz de los trabajadores y de la construcción de cada una de esas personas que las integran”. Allí está la base de otra propuesta que plantea Vinelli en el informe: “El gran desafío es alcanzar audiencias masivas y poder poner en circulación otras miradas del mundo”.

Brillaba con sus crónicas, pero era todo falso | Página12

Fuente original: Brillaba con sus crónicas, pero era todo falso | Es… | Página12

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Escándalo por el caso del periodista alemán Claas Relotius, de la revista Der Spiegel.
Brillaba con sus crónicas, pero era todo falso.

El periodismo alemán se vio sacudido por una noticia que impactó en el mundo: el periodista de una de las revistas germanas más prestigiosas, Der Spiegel, había construido su prestigio en base a notas y entrevistas que eran inventadas. Claas Relotius, de 33 años, fue el protagonista de una historia en la que quedó en ridículo una de las publicaciones de mayor circulación en Alemania. El fraude se descubrió por la tenacidad de un periodista que se desempeña como colaborador de la revista.

Juan Moreno, un periodista español criado en Alemania, que trabaja como free-lance en la publicación, fue quien desmontó las mentiras de su colega, una de las estrellas de Der Spiegel y del periodismo alemán. Nadie en la revista se había percatado que decenas de notas con la firma de Relotius eran ficción pura.

El caso que conmocionó a Alemania comenzó en noviembre cuando Moreno viajó a México para un reportaje que se iba a titular “La frontera de Jaeger”. Su tema: el movimiento migrante desde México hasta Estados Unidos en plena polémica por el muro de Donald Trump. Los editores de Der Spiegel le avisaron que Relotius, la firma más cotizada de la revista, viajaba para escribir con él. Quedaron en que Moreno acompañaría a un migrante hacia la frontera, mientras que del otro lado, Relotius cubriría a los milicianos civiles amados para evitar el ingreso de extranjeros.

Ambos trabajaron como se había pactado. La nota iba a publicarse con la firma de ambos. Moreno leyó el trabajo final antes de su publicación y no le convencieron algunos datos aportados por Relotius. Entonces, llamó a un área de Der Spiegel, dedicada a la comprobación de datos y documentación. Ese departamento, que ocupa a 60 personas, deslindó su reclamo.

Más tarde, Moreno recibió otro borrador. Allí, se narraba que un miliciano le disparaba a algo que movía, y se justificaba en que era un migrante. Ese episodio no figuraba en el primer borrador y alimentó las suspicacias de Moreno, quien tuvo la semiplena prueba de que el reportaje del que era co-autor contenía mentiras. En la prensa norteamericana encontró un artículo con datos similares a los aportados por Relotius. De hecho, el miliciano Jaeger descrito por Relotius aparecía nombrado.

Otra incoherencia quedó al descubierto cuando Moreno reconoció en una foto del New York Times comprada por Der Spiegel a Tim Foley, a un miliciano al que ubicaba de un documental. Se trataba de una figura conocida: Relotius alegó haberlo entrevistado sin ponerle el nombre y aseguró que el militar no dejó fotografiarlo, razón por la que se compraron las fotos.

En ese punto, las quejas de Moreno continuaban puertas adentro de Der Spiegel. El propio Relotius se quejó ante él por sus sospechas. Moreno le hizo preguntas y lo dejó hablar. Llegó a la conclusión de que estaba ante un fabulador. La revista se negaba a creerlo: Relotius había sido reconocido cuatro veces en los premios anuales del periodismo alemán y la CNN lo consideró el periodista del año.

Hasta ese momento, el prestigio rodeaba al periodista. Conseguía testimonios exclusivos, y sus textos estaban bien escritos. Combinaba eso con una personalidad afable y buen trato con sus compañeros. Por eso, Moreno llevaba las de perder. Hoy dice que le dieron a entender que podía perder su puesto de colaborador si continuaba con sus indagaciones.

El español jugó a fondo y viajó a Estados Unidos para chequear los datos del reportaje sobre la frontera. Buscó a los supuestos entrevistados, incluido Foley. Ante una foto de Relotius, éste dijo que nunca lo había visto en su vida. Halló a otro supuesto entrevistado, Chris Maloof. A ambos los grabó en video.

Moreno no se quedó en ese solo antecedente. Encontró una nota de Relotius sobre el caso de Colin Kaepernick, el jugador de fútbol americano que se alzó contra el racismo. En el texto figuraba el testimonio de los padres del jugador. En realidad, los pares de Kaepernick se negaron a hablar con la prensa en todo momento.

A comienzos de diciembre, los acontecimientos se precipitaron. La jefa de prensa de un grupo de vigilantes de la frontera norteamericana con México envió un correo electrónico desde Arizona a Der Spiegel quejándose porque Relotius hablaba de ellos sin haber estado allí. En ese punto, los jefes de la revista decidieron acceder al servidor de Der Spiegel, una idea de Moreno. Así comprobaron que Relotius había manipulado el correo y que nunca había estado en Arizona. Para entonces, una editora ya había descubierto otra mentira, esta vez en Facebook.

Fue el final de Relotius, quien confesó su historial de notas falsas por “miedo al fracaso”. Aseguró haber sentido “presión” y que no quería “fallar” al tener “más éxito”. El 22 de diciembre, la revista publicó un número con los pormenores del caso. Un número especial con la portada en rojo y las palabras “Cuenta lo que es” en letras blancas. Se trata del lema de Rudolf Augstein, el fundador de Der Spiegel. 23 páginas fueron destinadas al caso Relotius y se lamentó que no se hubiera descubierto antes. También hubo mea culpa por las fallas en chequear las notas falsas que se publicaron. El texto recordó que Relotius había pedido que sus notas no se tradujeran al inglés y que en una ocasión pidió que no se publicara en la web una foto de la edición impresa.

Se calcula que Relotius escribió 60 notas para Der Spiegel, todas estarán bajo análisis de un comité de periodistas veteranos que analizarán cómo fue posible la estafa. “Como editores de Der Spiegel, tenemos que reconocer que hemos fallado de forma considerable. Relotius logró saltarse y anular todos los mecanismos de garantía de la calidad de la empresa”, admitió Steffen Klussmann, director de la revista. Desde que estalló el caso, las notas de Relotius siguen on line, pero con la advertencia de que puede ser material apócrifo.

Relotius devolvió los premios que obtuvo los últimos años y CNN le revocó un galardón entregado en 2014. Hay otro punto oscuro: pedía dinero a los lectores de sus notas para una ONG. El periodista caído en desgracia admitió esto, pero asegura que el dinero fue para causas humanitarias. Sin embargo, las investigaciones apuntan a que no fue así.

El caso Relotius terminó enturbiando las relaciones entre Estados Unidos y Alemania. El embajador norteamericano, Richard Grenell, tildó a Der Spiegel de “antiamericana” por la cobertura del periodista en su país. “En 7300 palabras, Relotius solo acertó en el tamaño de la población. El resto era ficción”, dijo el diplomático sobre la nota de Relotius en Fergus Falls, un pueblo de Minnesota supuestamente proclive a Trump. Entre otras cosas cita a un hombre que alega no haber visto nunca el mar, y que en su página de Facebook aparece en una foto en una playa. Der Spiegel debió pedir perdón por esa nota.

Relotius guarda silencio tras el final estrepitoso de su carrera, mientras las miradas se posan sobre Moreno, el hombre que lo descubrió. “Engañó a todos y me hubiese engañado a mí también si le hubiese conocido”, aseguró a El País de España. “Creo que en el fondo pensaba que hay ciertas normas que todos cumplimos”, cerró Moreno.

Historias que se repiten – Página 12

Fuente original: https://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-291666-2016-02-05.html

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de este medio independiente argentino.

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Martín Sosa recuerda que el gobierno de Macri impuso fuertes transformaciones en la legislación de las comunicaciones. Y sostiene que la historia repite lo sucedido en 1976 y 1989, mientras desde el poder mediático se intenta presentar las medidas oficiales como el único camino posible.

Por Martín Pablo Sosa*

La última dictadura cívico-militar marcó un antes y después en la historia de nuestro país. No en vano se autoproclamó “Proceso de reorganización nacional”. Ese fue su objetivo: implantar, a fuerza del terror y la violencia, una nueva estructura económica que se erigía en la apertura económica irrestricta, el endeudamiento externo y la promulgación de decretos que favorecían un modelo de acumulación basado en la renta, la especulación y las finanzas (véase Ley 21.526 de Entidades Financieras y Ley 21.382 de Inversiones Extranjeras).

Para llevar adelante un cambio de tal magnitud, la dictadura precisó construir un clima de cierto consenso social que diera pie a la “reorganización” que pretendían llevar a cabo. Para eso, el mismísimo 24 de marzo, emitieron el comunicado Nº19 que, de alguna forma, “institucionalizó” la censura previa. Ese mismo 24, las Fuerzas Armadas convocaron a los dueños de los principales medios de Buenos Aires al Comando General del Ejército, donde se les notificó que se instauraba un “régimen de censura que podía ser largo”. Como señalan Marino y Postolski (Postolski G. y Marino S. “Relaciones peligrosas: los medios y la dictadura entre el control, la censura y los negocios” en Mucho Ruido, Pocas Leyes, Mastrini G. (Editor), La Crujía Ediciones, Buenos Aires, 2005), casi no hizo falta aplicar dicha censura ya que la gran mayoría de los medios y periodistas se autocensuraron y los que no lo hicieron fueron perseguidos, secuestrados, torturados, asesinados y/o desaparecidos.

Cuatro años más tarde, la dictadura promulgó el decreto 22.285, también conocido como ley de radiodifusión, que configuró un mapa de medios con bajos índices de concentración y orientado al capital y empresariado nacional. Dueños argentinos –y cada uno de ellos con pocos medios– facilitaron el régimen de miedo, control y violencia.

Años después, en la turbada democracia de 1989, Carlos Menem retomó parte de los lineamientos económicos de la dictadura cívico-militar, a los que agregó la privatización y/o extranjerización del patrimonio público y la instauración de una paridad peso-dólar, sostenida en el endeudamiento externo. Para ello, tejió una asociación con los grandes medios durante la campaña y en el día 41 de su mandato, promulgó la Ley 23.696 de Reforma del Estado, que en su artículo 65 daba luz verde a la conformación de multimedios mediante la habilitación de la propiedad cruzada de los medios de comunicación. De esta forma, los medios gráficos pudieron tener también licencias de radio y TV abierta, dando inicio a una nueva etapa en la comunicación de nuestro país: la de la privatización, concentración de la propiedad y su creciente extranjerización.

Ya en el 2015, en su segunda semana de gobierno, el Presidente Macri intervino la Afsca y removió a su presidente, Martín Sabbatella, por considerar que carecía de “independencia”. Dos semanas después, en el día 25 de su mandato, publicó en el Boletín Oficial el Decreto Nº 267/15 que disolvió la Afsca y Aftic y creó el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) –que tiene 5 de 7 miembros en su Directorio que responden a Macri y, según reza el artículo 5 del Decreto: los 7 “podrán ser removidos por el PEN en forma directa y sin expresión de causa”–, pasando por alto artículos centrales de la ley 26.522, votada por mayoría en ambas cámaras en 2009 y abriendo paso a la hiperconcentración de medios, ya que levanta la restricción que impedía que empresas de medios compren empresas de telefonía y viceversa. “En vez de gestionar la adecuación de los multimedios a la ley, el Estado adecua la ley a la estructura y necesidades de los multimedios” señaló Martín Becerra.

Hoy, la legislación sobre comunicación parece haber entrado en una nueva etapa de idas y vueltas judiciales que desconocemos cómo terminará. Sin embargo, hay hechos evidentes: el macrismo, al igual que el menemismo y la última dictadura, actúa con febril urgencia para incidir en la configuración del mapa de medios. No sorprende. Es que en un contexto donde se quiere implantar un nuevo modelo de acumulación, la (re) regulación del sistema de medios, garantiza apoyos y adhesiones de empresarios poderosos. Y los bienes simbólicos que éstos comercializan y difunden, pueden ponerse al servicio del poder político de turno en pos de que las medidas de gobierno sean presentadas como “naturales” o, incluso, como el único camino posible.

* Licenciado en Periodismo (USAL), miembro de amersur.org.

@MPSosa88

Ray Bradbury: Fahrenheit 451 malinterpretado | L.A. Weekly

Fuente original en inglés: Ray Bradbury: Fahrenheit 451 Misinterpreted | L.A. Weekly

CUANDO LOS PREMIOS PULITZER se entregaron en mayo durante un almuerzo en la Universidad de Columbia, se dieron dos menciones especiales. Uno fue para John Coltrane (quien murió en 1967), y fue la cuarta vez que se honró a un músico de jazz. Y el otro fue para Ray Bradbury, la primera vez que fue honrado un escritor de ciencia ficción y fantasía.

Bradbury, un antiguo residente de Los Ángeles que lleva una vida cívica activa e incluso envía cartas al editor de Los Angeles Times sobre sus puntos de vista de lo que aflige a su ciudad, no asistió, y le dijo a la junta de Pulitzer que su médico no quería que viajara.
Pero la verdadera razón, dijo al LA Weekly, tuvo menos que ver con las enfermedades de la edad (que cumple 87 años en agosto) que con el hecho de que los beneficiarios solo se dan la mano con Lee C. Bollinger, el presidente de la Universidad de Columbia, y sonríen por un momento para la fotografía.

Quería dar un discurso, pero no se permiten comentarios. “Ni siquiera un párrafo”, dice con desdén.
En su casa de color amarillo pastel en Cheviot Hills, donde ha vivido por más de 50 años, Bradbury me saludó en su sala de estar. Llevaba su atuendo ahora estándar: una camisa de vestir azul con un cuello blanco y una corbata tipo jack-o’-lantern (Halloween es su día favorito) y medias blancas. Este conjunto está en consonancia con el desarrollo interrumpido [1] de Bradbury. George Clayton Johnson, quien nos dio Logan’s Run, dice: “Ray siempre ha tenido entre 14 y 15 años”.

Bradbury aún tiene mucho que decir, especialmente sobre cómo las personas no entienden su trabajo más literario, Fahrenheit 451, publicado en 1953. Se enseña ampliamente en las escuelas secundarias y preparatorias, y es para muchos estudiantes la primera vez que aprenden los nombres de Aristóteles, Dickens y Tolstoi.

Ahora, Bradbury ha decidido aclarar sobre la escritura de su obra iconográfica y lo que realmente quiso decir. Fahrenheit 451 no es, dice firmemente, una historia sobre la censura del gobierno. Tampoco fue una respuesta al senador Joseph McCarthy, cuyas investigaciones ya habían infundido miedo y ahogado la creatividad de miles de personas.

Esto, a pesar del hecho de que las revisiones, críticas y ensayos a lo largo de las décadas dicen que es precisamente de eso se trata. Incluso el biógrafo autorizado de Bradbury, Sam Weller, en The Bradbury Chronicles, se refiere a Fahrenheit 451 como un libro sobre la censura.

Bradbury, un hombre que vive en el centro creativo e industrial de los reality shows y dramas de una hora, dice que es, de hecho, una historia sobre cómo la televisión destruye el interés por leer literatura.

“La televisión te da las fechas de Napoleón, pero no quién era”, dice Bradbury, que resume el contenido de la televisión con una sola palabra que dice como un epíteto: “factoides” [2]. Dice esto mientras esta sentado en una habitación dominada por una gigantesca televisión de pantalla plana que transmite el canal Fox News, silenciado, con factoides que se arrastran por la parte inferior de la pantalla.

Su temor en 1953 de que la televisión mataría a los libros, dice, ha sido parcialmente confirmado por el efecto de la televisión sobre la sustancia en las noticias. La primera página de L.A. Times de ese día informó sobre los recibos de la taquilla del fin de semana del tercero en la serie de películas de Spider-Man, que parece demostrar su punto.

“Inútil”, dice Bradbury. “Te llenan de tanta información inútil, te sientes lleno”. Se enfurece cuando otros le cuentan lo que significan sus historias, y una vez salió de una clase en UCLA donde los estudiantes insistieron en que su libro era sobre la censura del gobierno. Ahora está rebatiendo la sabiduría convencional generalizada con un videoclip en su sitio web (http://www.raybradbury.com/at_home_clips.html), titulado “Bradbury sobre censura / televisión”.

Ya en 1951, Bradbury presagiaba sus temores sobre la televisión, en una carta sobre los peligros de la radio, escrita para el escritor de fantasía y ciencia ficción Richard Matheson. Bradbury escribió que “La radio ha contribuido a nuestra ‘creciente falta de atención’. Este tipo de existencia tan difícil hace que sea casi imposible para las personas, incluyéndome a mí, sentarse y meterse de nuevo en una novela. Nos hemos convertido en una gente de lectura de historias cortas, o, peor que eso, en personas de lectura RÁPIDA”.

Él dice que el culpable en Fahrenheit 451 no es el estado, es la gente. A diferencia de Orwell en 1984, en el que el gobierno usa pantallas de televisión para adoctrinar a los ciudadanos, Bradbury imaginó la televisión como un opio. En el libro, Bradbury se refiere a los televisores como “muros” y a sus actores como “familia”, una verdad evidente para cualquiera que haya escuchado un resumen de programas de la red en los que un fanático se refiere a los personajes por su nombre, como si fueran parientes, o amigos.

La historia del libro se centra en Guy Montag, un bombero de California que comienza a cuestionarse por qué quema los libros para ganarse la vida. Eventualmente, Montag rechaza su cultura autoritaria para unirse a una comunidad de personas que memorizan libros enteros para que perduren hasta que la sociedad, una vez más, esté dispuesta a leer.

Bradbury imaginó una sociedad democrática cuya población diversa se vuelve contra los libros: los blancos rechazan la cabina del tío Tom y los negros desaprueban a Little Black Sambo. Imaginó no solo la corrección política, sino una sociedad tan diversa que todos los grupos eran “minorías”. Escribió que al principio condensaron los libros, eliminando cada vez más pasajes ofensivos hasta que, finalmente, todo lo que quedaba eran notas a pie de página, que casi nadie leía. Solo después de que la gente dejara de leer, el estado empleaba bomberos para quemar libros.
La mayoría de los estadounidenses no tenían televisores cuando Bradbury escribió Fahrenheit 451, y aquellos que sí miraban pantallas de 7 pulgadas en blanco y negro. Curiosamente, su libro imaginó un futuro de conjuntos de colores gigantes: paneles planos que colgaban de las paredes como pinturas en movimiento. Y la televisión se usaba para transmitir tonterías sin sentido para desviar la atención, y el pensamiento, lejos de una guerra inminente.

Las últimas revelaciones de Bradbury podrían no encajar bien en la industria televisiva de Los Ángeles, donde Scott Kaufer, un escritor y productor televisivo de larga data, argumenta en shows como This Week y Nightline: “La televisión es buena para los libros y ha logrado que más personas los lean simplemente promocionándolos”.

Kaufer dice que espera que Bradbury “sea lo suficientemente bueno en retrospectiva para ver que, en lugar de acabar con la literatura, [la televisión] le haya dado un gran impulso”. Señala el éxito del autor de fantasía Stephen King en televisión y cine, y señaló que cuando Bradbury escribió Fahrenheit 451, había otro temor infundado de que la televisión destruiría la industria cinematográfica.

Y, de hecho, Bradbury se hizo famoso porque sus historias fueron traducidas para televisión, a partir de 1951 para el programa Out There. Finalmente, tuvo su propio programa, The Ray Bradbury Theatre, en HBO.

BRADBURY GASTA la mayor parte de su tiempo en un espacio pequeño en el segundo piso de su casa que contiene libros y recuerdos. Ahí está su Emmy de The Halloween Tree, un Oscar que perteneció a un amigo que murió, la escultura de un dinosaurio y varias decoraciones de Halloween. Bradbury, antes de que un golpe lo dejara en una silla de ruedas, escribía en el sótano, que está lleno de animales de peluche, juguetes, sombreros de bombero y botellas de vino de diente de león. Se refirió a estos accesorios como “metáforas”, tótems que utilizó para despertar su imaginación y ahuyentar a los demonios de la página en blanco.

Comenzando en Arizona cuando sus padres le compraron una máquina de escribir de juguetes, Bradbury ha escrito un cuento corto por semana desde la década de 1930. Ahora él dicta sus historias por teléfono, cada día de la semana entre las 9 de la mañana y el mediodía, a su hija Alexandria.

Bradbury siempre ha sido un fanático y defensor de la cultura popular a pesar de sus críticas. Sin embargo, tiene una desconfianza en los “intelectuales”. Sin definir el término, dice que otra razón por la que rara vez deja de ir a Nueva York para viajar a Nueva York es por “sus intelectuales”.

Dana Gioia, un poeta que es presidente de la Fundación Nacional para las Artes, y que escribió una carta en apoyo de otorgarle un premio Pulitzer a Bradbury, lo comparó con J.D. Salinger, Jack London y Edgar Allan Poe. Otro partidario escribió que las obras de Bradbury “se han convertido en el tipo de clásicos que los niños leen por diversión y los adultos releen por su sabiduría y arte”.

En junio, Gauntlet Press lanzará Match to Flame, una colección de 20 cuentos de Bradbury que lo llevaron a Fahrenheit 451. Señalando su versión inédita de corrección de pruebas de la próxima colección, Bradbury dice que releer sus historias lo hizo llorar. “Es difícil creer que escribí esas historias cuando era más joven”, dice.

Su libro sigue siendo un clásico. Pero uno de los residentes más conocidos de L.A. quiere que se entienda que cuando lo escribió estaba mucho más preocupado por los efectos aburridos de la televisión en las personas, que por el efecto silenciador de un gobierno de mano dura. Si bien la televisión, de hecho, ha reemplazado la lectura para algunos, al menos podemos estar agradecidos de que los bomberos todavía apagan los incendios en lugar de encenderlos.

[1] Inmadurez o adolescencia permanente.

[2] Según la Wikipedia, “significaba originalmente un «hecho» completamente falso, e inventado para crear o prolongar la exposición pública o para manipular la opinión pública”

Señales: Relanzan la plataforma de contenidos audiovisuales que Lombardi cerró en 2016

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En la aplicación se podrán ver series y hasta el Mundial, como antes se puede utilizar desde computadoras y dispositivos móviles con Android y Apple. Los trabajadores de la TDA alertaron: CDA fue la primera plataforma de contenidos audiovisuales públicos on demand en la Argentina, antes de Netflix, Hernán Lombardi la cerró en 2016 como parte del desmantelamiento de Contenidos TDA

El Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos lanzó este jueves una nueva plataforma pública y gratuita de contenidos audiovisuales, llamada Cont.ar, que permite acceder vía streaming a programas, series, documentales, material de archivo y hasta a los partidos del mundial de Rusia.

El anuncio formal lo hizo el presidente, Mauricio Macri, desde su página de Facebook. “Los partidos del mundial, las mejores producciones argentinas y todos los contenidos públicos se van a poder ver en el celular”, escribió el primer mandatario.

“Los medios públicos son de todos y para todos los argentinos. Ahora, con esta fantástica plataforma no solo garantizamos el acceso gratuito al sistema público (radio y televisión), sino que abrimos las puertas a una variada oferta de contenidos audiovisuales y producciones privadas”, sostuvo Hernán Lombardi, ministro de Medios y Contenidos Públicos.

Y agregó: “los bienes culturales son una parte constitutiva de nuestra identidad como Nación, y ahora los argentinos los vamos a tener al alcance de la mano. Es un espacio para identificarse, para reconocerse, para emocionarse, para aprender y para disfrutar: ahí están todas nuestras historias, las que nos cuentan quiénes somos y cómo nos vemos. Además, y no menos importante, va a permitir que muchos jóvenes argentinos puedan producir y dar a conocer sus creaciones”.

Por su parte Gabriela Ricardes, secretaria de Contenidos Públicos, celebró el lanzamiento como “la enorme renovación de los medios públicos, para pasar del siglo XX al XXI y estar a la altura de los consumidores de contenidos, y poder llegar al ciudadano a través de esta nueva vía. Todos los eventos en vivo relevantes que sucedan en Tecnópolis y el CCK, las muestras, las inauguraciones, los recitales y hasta el Mundial de fútbol, se van a poder ver a través de Cont.ar”.

Con respecto a la competencia que comienza el próximo 14 de junio, estarán disponibles los 64 partidos y la mitad de ellos (todos los de la selección Argentina y las fases finales) se podrán ver en vivo.

A la aplicación se podrá acceder en todo momento y desde dispositivos como computadoras, laptops, tablets y teléfonos celulares que cuenten con una conexión a internet wifi, 3G o 4G.

Cont.ar es la plataforma que el gobierno desarrolló para poner al alcance de cualquiera, de forma gratuita, los contenidos audiovisuales de la Televisión Pública, los canales Encuentro, PakaPaka y DeporTV, además de acceder a las mejores producciones nacionales, series, espectáculos y documentales.

La plataforma digital, cuya aplicación ya está disponible para dispositivos en Google Play y AppleStore, también transmitirá los espectáculos que sucedan en el CCK y Tecnópolis, y se podrá acceder al archivo de contenidos de la Televisión Pública.

Para ingresar a Cont.ar se debe ir a la url www.cont.ar o por las aplicaciones móviles y para usarla no es necesario registrarse.

Según se informó, cada contenido fue codificado en cinco calidades diferentes y se adapta al ancho de banda del que disponga el usuario final: si la velocidad de conexión baja, se reduce la calidad del video pero la reproducción no se detiene. La plataforma puede emitir contenidos generados en 3D, 360, y VR (Realidad Virtual).

Los disfraces en la comunicación | Página12

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Entre las recomendaciones que C.S. Lewis incluye en sus Cartas a un diablo novato destaca aquella en la que lo exhorta a que procure demostrar que no existe. La certeza que la gente tenga de su no existencia le permitirá moverse sin dificultades y realizar aquellas cosas que desee sin encontrar impedimentos o resistencias. El mundo actual de las comunicaciones es un mundo de muchos intereses que han aprendido bien esta regla básica y la aplican utilizando todos los recursos que tienen a su alcance. Así, las comunicaciones modernas se presentan como aportes bondadosos para la sociedad y no como un problema.

Como toda auténtica tentación, las comunicaciones masivas se presentan como un bien necesario al que se tiene derecho. No se imponen, apelan a las necesidades humanas. Resulta por demás simple compartir sus posturas. ¿Será éste uno de los motivos por los cuales, en muchos sectores, se manifiesta una actitud pasiva a lo que comunican?

Sabemos que los creadores de ilusión no están interesados en responder a reclamos. Los utilizan como una pantalla para ocultar sus verdaderos propósitos. Por ello inducen a creer que las acciones del gobierno solo buscan beneficiar al pueblo. Pero, no se trata de que están procurando transformar el mundo, como decía Bertolt Brecht, sino de hacerles olvidar por un momento la miseria.

Habría que preguntar si los diversos problemas que aquejan a nuestro mundo tienen algún núcleo conductor y aglutinante, ya sean tanto los derechos humanos, deuda externa, racismo, ecología como el lugar de la mujer, entre otros. Lo cierto es que corresponden a una manera de entender la vida y la sociedad que abarca la justicia, la paz y el bienestar de los pueblos. Por eso se considera que cualquier afectación al sistema actual de la sociedad no proviene de sí mismo, sino de elementos extraños que vienen a erosionar su propia integridad. Una ancestral ideología con resabios de cultura cristiana, puja por absolutizarse abortando todo intento de crítica.

Tal sistema, lo sabemos, está basado en el poder y en su concentración. Promueve el incentivo del lucro. Estimula el consumo. Procura la seguridad de los poderosos y la sumisión de los muchos. Se maneja a partir de la internacionalización  de su sistema económico, desarrollando una penetración colonial. Se sustenta en los intereses de las elites locales dominantes y ejerce su gobierno por medio del control y la represión social. Desarrolla una técnica precisa de corrupción a distintos niveles, mientras se auxilia con cierta justicia para dominar a los espíritus rebeldes. Sabe cómo desvalorizar las culturas autóctonas y descalificar a los movimientos populares. Conoce la fragilidad de la naturaleza humana y utiliza varios cebos para atraer y minar los esfuerzos y la voluntad de cambio.

Este sistema para poder funcionar necesita, entre otras cosas, un elemento de conexión que verifique y convalide su razón de ser y su permanencia. El mundo moderno ya hace tiempo ha encontrado una respuesta: las comunicaciones. Por eso, la concentración acentuada en el poder de la información se convierte en un arma sumamente poderosa para anular toda expresión del derecho humano a comunicarse. La información se pone al servicio de una estrategia de dominación y se acentúan los valores que predominan en los centros de poder. Se busca, así, neutralizar toda posibilidad de que el pueblo se exprese libremente.

Lo que para algunos es un peligro y una amenaza un tanto lejana, en varios otros países del mundo es una catástrofe que están sufriendo los pueblos desde hace mucho. Las probabilidades de vida se han ido limitando para millones, por falta de trabajo, desnutrición y enfermedades. Son víctimas de la rapiña, económica y política, y muchas veces también religiosa, cuyos efectos hoy se expanden a las sociedades que las han generado. Ya no es suficiente referirse a  esos problemas en términos generales. Hacerlo sería ocultar su verdadero origen y evitar denunciar responsabilidades. Pero la realidad universal de muchos problemas no debería hacer olvidar que no se puede acceder a un camino de solución sin partir del hecho que justicia, paz, y bienestar del pueblo son elementos inseparables. No hay camino de restauración si no se comienza desde la perspectiva de los sectores más desprotegidos, muchos de los cuales están desconcertados por el silencio al que han sido condenados, y con quienes hay que empezar a construir la comunidad.

Carlos A. Valle: Comunicador social. Ex presidente de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas (WACC).

Twitter: “Curioso a quién apoyáis y quién no”: las respuestas al comunicado de la APM amparando al director adjunto de ‘El País’

Fuente original: http://www.publico.es/tremending/2018/03/15/twitter-curioso-a-quien-apoyais-y-quien-no-las-respuestas-al-comunicado-de-la-apm-amparando-al-director-adjunto-de-el-pais/

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema. En este caso, recomiendo el trabajo que viene realizando el períódico español Público, y  a través de él, sus blogs, intentando mantenerse independiente en un ambiente de grandes grupos económicos.

Gifs de gatos y críticas, son las respuestas de los tuiteros a la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) que hoy ha publicado un comunicado amparando al director adjunto de El País, David Alandete, criticando a y criticando a “medios rusos”. “Curioso, curiosísimo los periodistas a los que apoya la APM y a los que no”, ha comentado algún tuitero.

En un comunicado, la APM anuncia que “ha decidido amparar al periodista David Alandete […] ante la campaña de desprestigio profesional montada por medios rusos y otras organizaciones en sintonía con estos”. Señala a medios como Russia Today, Sputnik y a la organización Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia.

Desde hace meses el diario El País viene publicando artículos que mantienen la teoría de que existe una campaña dirigida desde Moscú para desestabilizar el modelo de Estado occidental democrático.

La APM, presidida por la periodista Victoria Prego, asegura que “respalda el trabajo profesional de Alandete y rechaza la campaña que trata de impedir que ejerza el periodismo libremente”.

Hace un año la APM fue muy criticada tras publicar un inédito comunicado en el que denunciaba una “campaña sistematizada de acoso personal y en las redes” de Podemos hacia sus periodistas críticos pero no detalló ni aportó pruebas. Ante la sorpresa, muchos recordaron los casos en los que la APM calló.

Ahora muchos tuiteros han reaccionado criticando este nuevo comunicado de la APM:

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