Archivo de la categoría: Fake news

Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

Fuente original: Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

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Roberto Samar y Javier Cantarini explican cómo Facebook y Google segmentan las opiniones que se ven en los muros y en las búsquedas de acuerdo con la ideología del titular de las cuentas. Los riesgos de un mundo de guetos.

Hace tiempo que en tu cuenta de Facebook no aparece ninguna publicación de contactos con los que supiste compartir algún tramo de tu vida. Entonces lo buscas por su nombre y te das cuenta que sus publicaciones distan mucho de tus ideas y gustos. Un fuerte impulso por ver que apoya todas las expresiones que de alguna manera crees que son perjudiciales para la sociedad te hace dar gracias a la red social más consumida en Argentina por haberlo ocultado.

Pero si hacemos el ejercicio de ver más allá de nuestras narices y gustos podemos darnos cuenta que nos vamos construyendo un cerco social y comunicacional. O que, en verdad, nos construye el algoritmo que usa Facebook de acuerdo a nuestros clics.

Un cerco que también se fortalece con los servicios de noticias a los que estamos suscriptos que dirigen la información de acuerdos a nuestras preferencias. Si simpatizas con Cambiemos te llegará una catarata de noticias vinculadas al discurso de la mano dura o de estigmatización de la pobreza, pero seguramente no te enteres del aumento de la violencia institucional que denuncia la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional.

Una situación similar se da en la industria del entretenimiento como Netflix que te satura con un contenido siempre idéntico, dificultando que puedas encontrar títulos alternativos que pueden poner en tensión tu mirada motivando así el ejercicio del pensamiento crítico. O el buscador de internet más utilizado, Google, que desde 2009 arroja distintos resultados a pesar que las personas busquen la misma palabra.

El integrante de MoveOn, Eli Pariser, ejemplifica en su texto el Filtro Burbuja que, con la personalización de Google, “la consulta ‘células madre’ puede producir resultados diametralmente opuestos en el caso de que los usuarios sean científicos que apoyen la investigación o activistas que se opongan. En otras palabras, ya no existe un Google estándar”.

En los consumos culturales y de noticias, siempre existió lo que se denominó una “exposición selectiva”. Es decir, que tendemos a exponernos a contenidos que nos son afines. La particularidad del momento actual, es que los discursos y contenidos que no coinciden con nuestros puntos de vista se nos vuelven invisibles por los filtros que producen las nuevas tecnologías.

Pariser afirma que “la nueva generación de filtros de internet observa las cosas que parecen gustarte”. Y que de esta manera “tu pantalla de ordenador es cada vez más una especie de espejo unidireccional que refleja tus propios intereses, mientras los analistas de los algoritmos observan todo lo que clicas”. En un mundo globalizado y en el que internet y las redes sociales se presentaron como la democratización de la información a gran escala ¿Qué sentido tiene que los mismos contenidos circulen entre las mismas personas?

“La era de una conexión cívica con la que tanto soñaba no ha llegado. La democracia precisa de ciudadanos que vean las cosas desde el punto de vista de otros, pero en vez de eso cada vez estamos más encerrados en nuestras burbujas”, sintetiza Parisir.

Todo hace pensar que estas nuevas estructuras comunicacionales podrían profundizar las grietas ideológicas. Ahora, el desafío que se nos presenta es construir puentes, espacios de diálogo que tal vez incomoden, pero que sí puedan poner en tensión esas burbujas, especialmente a las que sostienen y alimentan discursos anti-políticos, machistas, xenófobos y estigmatizantes que nos retrotraen a los momentos más oscuros y tristes de nuestra historia.

Roberto Samar es especialista en Comunicación y culturas UNCO. Docente de la UNRN

Javier Cantarini es Periodista. Integrante de la RED PAR. Diplomado en Comunicación con Perspectiva de Género y Derechos Humanos.

Brillaba con sus crónicas, pero era todo falso | Página12

Fuente original: Brillaba con sus crónicas, pero era todo falso | Es… | Página12

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Escándalo por el caso del periodista alemán Claas Relotius, de la revista Der Spiegel.
Brillaba con sus crónicas, pero era todo falso.

El periodismo alemán se vio sacudido por una noticia que impactó en el mundo: el periodista de una de las revistas germanas más prestigiosas, Der Spiegel, había construido su prestigio en base a notas y entrevistas que eran inventadas. Claas Relotius, de 33 años, fue el protagonista de una historia en la que quedó en ridículo una de las publicaciones de mayor circulación en Alemania. El fraude se descubrió por la tenacidad de un periodista que se desempeña como colaborador de la revista.

Juan Moreno, un periodista español criado en Alemania, que trabaja como free-lance en la publicación, fue quien desmontó las mentiras de su colega, una de las estrellas de Der Spiegel y del periodismo alemán. Nadie en la revista se había percatado que decenas de notas con la firma de Relotius eran ficción pura.

El caso que conmocionó a Alemania comenzó en noviembre cuando Moreno viajó a México para un reportaje que se iba a titular “La frontera de Jaeger”. Su tema: el movimiento migrante desde México hasta Estados Unidos en plena polémica por el muro de Donald Trump. Los editores de Der Spiegel le avisaron que Relotius, la firma más cotizada de la revista, viajaba para escribir con él. Quedaron en que Moreno acompañaría a un migrante hacia la frontera, mientras que del otro lado, Relotius cubriría a los milicianos civiles amados para evitar el ingreso de extranjeros.

Ambos trabajaron como se había pactado. La nota iba a publicarse con la firma de ambos. Moreno leyó el trabajo final antes de su publicación y no le convencieron algunos datos aportados por Relotius. Entonces, llamó a un área de Der Spiegel, dedicada a la comprobación de datos y documentación. Ese departamento, que ocupa a 60 personas, deslindó su reclamo.

Más tarde, Moreno recibió otro borrador. Allí, se narraba que un miliciano le disparaba a algo que movía, y se justificaba en que era un migrante. Ese episodio no figuraba en el primer borrador y alimentó las suspicacias de Moreno, quien tuvo la semiplena prueba de que el reportaje del que era co-autor contenía mentiras. En la prensa norteamericana encontró un artículo con datos similares a los aportados por Relotius. De hecho, el miliciano Jaeger descrito por Relotius aparecía nombrado.

Otra incoherencia quedó al descubierto cuando Moreno reconoció en una foto del New York Times comprada por Der Spiegel a Tim Foley, a un miliciano al que ubicaba de un documental. Se trataba de una figura conocida: Relotius alegó haberlo entrevistado sin ponerle el nombre y aseguró que el militar no dejó fotografiarlo, razón por la que se compraron las fotos.

En ese punto, las quejas de Moreno continuaban puertas adentro de Der Spiegel. El propio Relotius se quejó ante él por sus sospechas. Moreno le hizo preguntas y lo dejó hablar. Llegó a la conclusión de que estaba ante un fabulador. La revista se negaba a creerlo: Relotius había sido reconocido cuatro veces en los premios anuales del periodismo alemán y la CNN lo consideró el periodista del año.

Hasta ese momento, el prestigio rodeaba al periodista. Conseguía testimonios exclusivos, y sus textos estaban bien escritos. Combinaba eso con una personalidad afable y buen trato con sus compañeros. Por eso, Moreno llevaba las de perder. Hoy dice que le dieron a entender que podía perder su puesto de colaborador si continuaba con sus indagaciones.

El español jugó a fondo y viajó a Estados Unidos para chequear los datos del reportaje sobre la frontera. Buscó a los supuestos entrevistados, incluido Foley. Ante una foto de Relotius, éste dijo que nunca lo había visto en su vida. Halló a otro supuesto entrevistado, Chris Maloof. A ambos los grabó en video.

Moreno no se quedó en ese solo antecedente. Encontró una nota de Relotius sobre el caso de Colin Kaepernick, el jugador de fútbol americano que se alzó contra el racismo. En el texto figuraba el testimonio de los padres del jugador. En realidad, los pares de Kaepernick se negaron a hablar con la prensa en todo momento.

A comienzos de diciembre, los acontecimientos se precipitaron. La jefa de prensa de un grupo de vigilantes de la frontera norteamericana con México envió un correo electrónico desde Arizona a Der Spiegel quejándose porque Relotius hablaba de ellos sin haber estado allí. En ese punto, los jefes de la revista decidieron acceder al servidor de Der Spiegel, una idea de Moreno. Así comprobaron que Relotius había manipulado el correo y que nunca había estado en Arizona. Para entonces, una editora ya había descubierto otra mentira, esta vez en Facebook.

Fue el final de Relotius, quien confesó su historial de notas falsas por “miedo al fracaso”. Aseguró haber sentido “presión” y que no quería “fallar” al tener “más éxito”. El 22 de diciembre, la revista publicó un número con los pormenores del caso. Un número especial con la portada en rojo y las palabras “Cuenta lo que es” en letras blancas. Se trata del lema de Rudolf Augstein, el fundador de Der Spiegel. 23 páginas fueron destinadas al caso Relotius y se lamentó que no se hubiera descubierto antes. También hubo mea culpa por las fallas en chequear las notas falsas que se publicaron. El texto recordó que Relotius había pedido que sus notas no se tradujeran al inglés y que en una ocasión pidió que no se publicara en la web una foto de la edición impresa.

Se calcula que Relotius escribió 60 notas para Der Spiegel, todas estarán bajo análisis de un comité de periodistas veteranos que analizarán cómo fue posible la estafa. “Como editores de Der Spiegel, tenemos que reconocer que hemos fallado de forma considerable. Relotius logró saltarse y anular todos los mecanismos de garantía de la calidad de la empresa”, admitió Steffen Klussmann, director de la revista. Desde que estalló el caso, las notas de Relotius siguen on line, pero con la advertencia de que puede ser material apócrifo.

Relotius devolvió los premios que obtuvo los últimos años y CNN le revocó un galardón entregado en 2014. Hay otro punto oscuro: pedía dinero a los lectores de sus notas para una ONG. El periodista caído en desgracia admitió esto, pero asegura que el dinero fue para causas humanitarias. Sin embargo, las investigaciones apuntan a que no fue así.

El caso Relotius terminó enturbiando las relaciones entre Estados Unidos y Alemania. El embajador norteamericano, Richard Grenell, tildó a Der Spiegel de “antiamericana” por la cobertura del periodista en su país. “En 7300 palabras, Relotius solo acertó en el tamaño de la población. El resto era ficción”, dijo el diplomático sobre la nota de Relotius en Fergus Falls, un pueblo de Minnesota supuestamente proclive a Trump. Entre otras cosas cita a un hombre que alega no haber visto nunca el mar, y que en su página de Facebook aparece en una foto en una playa. Der Spiegel debió pedir perdón por esa nota.

Relotius guarda silencio tras el final estrepitoso de su carrera, mientras las miradas se posan sobre Moreno, el hombre que lo descubrió. “Engañó a todos y me hubiese engañado a mí también si le hubiese conocido”, aseguró a El País de España. “Creo que en el fondo pensaba que hay ciertas normas que todos cumplimos”, cerró Moreno.

¿Quién fue responsable del incendio de la ayuda humanitaria para Venezuela? – New York Times

CÚCUTA, Colombia – Era una narrativa que cuajaba bien con las críticas por autoritarismo contra el gobierno venezolano: las fuerzas de seguridad, bajo órdenes del presidente Nicolás Maduro, prendieron fuego a un convoy de ayuda humanitaria mientras millones de personas en su país padecen enfermedades y hambruna.

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, escribió que el “tirano en Caracas bailó” mientras sus secuaces “quemaban comida y medicinas”. El Departamento de Estado estadounidense publicó un video en el que se afirmaba que Maduro ordenó la quema de los camiones. La oposición venezolana se refirió a las imágenes de la ayuda en llamas, reproducidas por medios y televisoras en toda América Latina, como evidencia de la crueldad de Maduro.

Pero hay un problema: parece que fue la misma oposición —y no los hombres de Maduro— quien accidentalmente prendió fuego al camión.

Grabaciones no publicadas y obtenidas por The New York Times, así como filmaciones que sí se difundieron —incluidas tomas compartidas por el gobierno colombiano, que ha culpado a Maduro del incendio—, permitieron hacer una reconstrucción de lo sucedido. Esta sugiere que un cóctel molotov lanzado por un manifestante en contra del gobierno es el causante más probable del incendio.

En algún momento, una bomba casera hecha con una botella fue lanzada a las fuerzas de seguridad que bloqueaban un puente que conecta a Colombia y Venezuela para impedir que los camiones con la ayuda pudieran cruzar.

Pero el trapo usado para que estallara la mezcla del coctel se separó de la botella y, ya encendido, voló hacia el camión.

Unos segundos después la grabación muestra a ese camión en llamas.

El mismo manifestante es visible en otro video, unos veinte minutos antes de lo sucedido, impactando otro camión con un coctel Molotov, sin que ese vehículo se quemara.

El gobierno venezolano fue ampliamente condenado después del incendio de la ayuda en febrero.

Más de tres millones de personas han huido de Venezuela por la crisis humanitaria causada por los malos manejos económicos de Maduro y su gobierno. Los opositores políticos que siguen en el país han sido reprimidos por las fuerzas de seguridad; varios fueron arrestados, torturados o forzados a exiliarse. Muchos manifestantes han sido asesinados durante las protestas y muchos más han resultado heridos.

Varios de los críticos de Maduro lo acusan de haber ordenado la quema de los medicamentos en el enfrentamiento fronterizo a pesar de que muchos venezolanos han muerto en los hospitales por la escasez de equipo y medicinas.

Sin embargo, la afirmación de que los camiones llevaban medicinas tampoco parece tener fundamento, según videos y entrevistas.

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), principal proveedor de la ayuda que estaba en el puente para ser cruzada desde Cúcuta, no tenía medicamentos listados entre los objetos que anunció como donación. Un funcionario de alto nivel que estaba en el puente ese día de febrero le dijo a The New York Times que el envío quemado contenía suministros como guantes y tapabocas, pero no medicamentos. Videos revisados por el Times muestran que algunas cajas tienen kits de cuidado e higiene, que, según lo que los estadounidenses identificaron en sus listas, tenían suministros como jabón y pasta dental.

Aun así, persiste la acusación de que Maduro quemó medicinas.

“Maduro ha mentido sobre la crisis humanitaria en Venezuela; contrata a criminales para quemar comida y medicamentos destinados para el pueblo venezolano”, escribió John Bolton, asesor de seguridad nacional de Donald Trump, en un tuit publicado el 2 de marzo.

Después de ser contactados por el Times acerca de estas afirmaciones, funcionarios estadounidenses emitieron un comunicado más cauto sobre cómo habría iniciado el incendio.

“Relatos de testigos presenciales indican que el fuego empezó cuando las fuerzas de Maduro bloquearon con violencia la entrada de la asistencia humanitaria”, dice el comunicado. No especifica si esas fuerzas de Maduro iniciaron las llamas.

Funcionarios estadounidenses también hicieron notar que, sin importar las circunstancias, consideran responsable a Maduro porque bloqueó el paso de la ayuda humanitaria, castigando a los venezolanos necesitados.

“Maduro es responsable, por crear las condiciones de violencia”, indicó Garrett Marquis, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. “Sus matones negaron la entrada de toneladas de alimentos y medicinas mientras miles de voluntarios valientes buscaban resguardar y entregar la ayuda a familias venezolanas”.

El intento de ingresar la ayuda generó una confrontación que no se había visto en la frontera entre Colombia y Venezuela en años.

El 23 de febrero, la oposición venezolana planeaba atravesar un bloqueo militar impuesto por Maduro con la expectativa de que las fuerzas de seguridad del gobierno rompieran con él en vez de ser señaladas por no dejar pasar una ayuda tan necesitada. Los opositores argumentaron que entonces habría una cascada de deserciones militares que dejaría sin apoyo al gobierno.

En vez de eso, las fuerzas de seguridad de Maduro y pandillas vinculadas al gobierno atacaron a los manifestantes, que llegaron armados con piedras y bombas molotov. Uno de los camiones resultó quemado en el enfrentamiento, y eso encendió una amarga confrontación sobre quién había sido responsable.

El gobierno de Maduro también ha hecho afirmaciones sin fundamentos, como la permanente insistencia de que no hay escasez de alimentos en Venezuela.

Además, ha reclamado que el envío de la ayuda en realidad tenía suministros caducos o armas estadounidenses.

Pero una de las afirmaciones que sí sería confirmada por evidencia es la de que fueron los manifestantes quienes empezaron el incendio.

“Trataron de montar el falso positivo de que supuestamente el pueblo” había quemado los vehículos de carga “que traían comida podrida”, dijo Maduro el 27 de febrero. Pero “fueron ellos mismos, los delincuentes que [Iván Duque] pagó”, aseguró ante una multitud, en referencia al presidente colombiano.

El día del incendio el gobierno de Colombia estuvo entre quienes promovieron la teoría de que Maduro era responsable de ordenar el incendio. La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez publicó una fotografía de lo que llamó “uno de los camiones incinerados por los colectivos por orden de Maduro”.

Después de la destrucción del vehículo el gobierno colombiano envió capturas de la videovigilancia en el puente fronterizo a funcionarios estadounidenses y periodistas colombianos, de acuerdo con oficiales y reporteros que los recibieron.

El video fue editado para que mostrara a círculos de gente alrededor de las fuerzas de seguridad venezolanas que lanzaban gas lacrimógeno, que estallan al hacer impacto, hacia el convoy. Otras imágenes muestran al camión estallar en llamas con la implicación de que los funcionarios venezolanos fueron responsables.

Pero a esas tomas distribuidas por el gobierno colombiano les falta un periodo de trece minutos antes de que iniciara el incendio. Los oficiales de la oficina de Duque no publicaron el video completo después de varias solicitudes del Times.

Los manifestantes que lanzaron cocteles molotov desde el puente insistieron en que las fuerzas de Maduro y no sus bombas caseras iniciaron el fuego.

Junior José Quevedo, de 23 años, dijo que había llegado a las siete de la mañana de ese sábado y que intentó convencer a los policías de que dejaran pasar la ayuda. “Pero después llegó otro grupo armado, que eran colectivos”, en referencia a las pandillas aliadas al gobierno.

Adalberto Rondón, otro manifestante que lanzó bombas en el puente ese día, dijo que fue la Guardia Nacional Bolivariana la que empezó el incendio.

Su relato fue retomado ese día por funcionarios estadounidenses.

“Cada uno de los camiones incendiados por Maduro llevaba veinte toneladas de comida y medicinas”, escribió en Twitter el senador republicano por Florida Marco Rubio, al repetir una afirmación de una televisora colombiana que estaba en el puente. “Esto es un crimen y si la ley internacional significa algo entonces él debe pagar un alto precio por esto”.

Cuando el Times buscó a su oficina para conseguir declaraciones, un vocero de Rubio no hizo mención de responsabilidades por el incendio del camión e indicó en un comunicado que “Maduro tiene la responsabilidad plena por la destrucción de la ayuda humanitaria”.

Juan Guaidó, el líder de la oposición, mantiene que la ayuda tenía medicinas y que también fue quemada por Maduro.

Un portavoz de Guaidó, tras ser contactado por el Times el 7 de marzo sobre la información posiblemente contradictoria respecto del contenido del camión, dijo que “no tenía información precisa” y refirió las preguntas a la parlamentaria Gaby Arellano, encargada de la distribución de ayuda.

Arellano no pudo ser contactada esta semana, pero cuando fue entrevistada por el Times en el puente poco después del incendio del camión, el 23 de febrero, dijo que no llevaba medicamentos.

“Había tapabocas, jeringas, guantes, eso que usan en los quirófanos”, declaró entonces.

Arellano también dijo que las fuerzas de seguridad de Maduro habían quemado el envío y que sus fuerzas lanzaron latas de gas lacrimógeno que estallaron contra el vehículo.

“La bomba lacrimógena, sabes que hay una bomba cuando cae, echa candela”, indicó la parlamentaria. “Como eran cajas [en el camión] a lo que le cayó la primera, se prendió completo”.

Cuando el Times le preguntó si pensaba que había sido a propósito, comentó: “No tiene otra lógica, ¿no? Está el mundo, los medios estaban ahí en vivo. Hay videos para ver de todo”.

Las ayudas humanitarias de China, Rusia, Cuba, UNICEF, OPS y la ONU | Opinion | teleSUR

Fuente original: Las ayudas humanitarias de China, Rusia, Cuba, UNICEF, OPS y la ONU | Opinion | teleSUR

Publicado 4 marzo 2019

La cooperación con organismos humanitarios por parte de las autoridades de Venezuela no es nueva, viene de larga data.

China, Cuba y la Organización Panaméricana de Salud (OPS) enviaron 933 toneladas de ayuda humanitaria a Venezuela.

Fue solicitada por el Gobierno. Los contenedores llegaron el 14 de febrero al puerto de La Guaira, Venezuela. Los países solidarios coordinaron con los organismos de la ONU y con el Estado venezolano en tiempo y forma la llegada y posterior distribución en el país.

Rusia envió 300 toneladas de ayuda humanitaria que entraron el 20 de febrero por el aeropuerto Maiquetia. El 21 de febrero, Rusia envió otra partida de 7,5 toneladas de medicamentos para la población venezolana.

En conversación con la delegación del Grupo Internacional de Contacto (GIC) de diálogo en Caracas el 21 de febrero, la vicepresidenta Delcy Rodriguez entregó una lista con medicamentos y dispositivos médicos solicitando su entrega y facilidades de financiación. Se entregarán a través de la ONU.

Las llegadas de las ayudas humanitarias fueron anunciadas públicamente por el Gobierno venezolano, aunque reportadas solo por un reducido número de medios de prensa, es decir, fueron silenciadas. No obstante, los organizadores de los hechos violentos en las fronteras colombo-venezolanas tuvieron pleno conocimiento de las mismas.

Dada la cantidad en toneladas y su calidad en cuanto a las ayudas humanitarias ya presentes en el país el 22 de febrero, era obvio que podían cubrir las necesidades de la población vulnerable por un tiempo. En este fin de semana no existía, bajo ningún concepto, una situación en Venezuela que requiriera una irrupción forzosa al territorio, desconociendo sus fronteras.

Los pedidos de material humanitario en tan enormes dimensiones muestran la preocupación de los gobernantes y sus esfuerzos para mitigar la crisis en lo inmediato, siendo respondido a su vez por enormes esfuerzos de otros pueblos solidarios. Los hechos deben ser reconocidos, las fuerzas democráticas deberían tomar nota de los mismos y no caer en la trampa de las manipulaciones mediáticas.

La cooperación con organismos humanitarios por parte de las autoridades de Venezuela no es nueva, viene de larga data. Ya en noviembre de 2018 las Naciones Unidas, en cooperación con el Fondo de Emergencias (Common Emergency Response Fund, CERF) destinaron unos 9,2 millones de dólares en programas humanitarios en Venezuela. El objetivo era mejorar la salud y la atención nutricional de las mujeres embarazadas, las madres lactantes después de embarazos de alto riesgo y los niños menores de cinco años.

En enero de 2019, el CERF suministró medicamentos a las autoridades venezolanas para unos 3.000 pacientes, además de tres millones de pastillas para la terapia antirretroviral. En el curso de la cooperación, se logró también una tasa de vacunación de más del 95 % contra el sarampión y la difteria. Venezuela mantiene una estrecha cooperación con la Organización Mundial de la Salud desde hace varios años.

Lo mismo sucede con la cooperación con UNICEF. El 7 de octubre 2018, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) firmó un plan de acción por el orden de 32 millones de dólares con el Gobierno de Venezuela. Con ello se busca la reducción de la mortalidad materno-infantil y la mejora de las condiciones para la protección y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.

El 27 de noviembre Venezuela firmaba un acuerdo con UNICEF de un suministro de mas de 130 toneladas de insumos (alimentos y medicamentos) a Venezuela, a través de un programa desarrollado en conjunto con el Gobierno venezolano, en aras de optimizar los programas sociales que ya se desarrollan en el país.

Los esfuerzos han beneficiado a unas 350.000 personas, entre ellas mujeres y niños, quienes han recibido asistencia médica y nutricional.

Asimismo, en cooperación con el Ministerio de Sanidad se enviaron al país unas 30 toneladas de medicinas y productos sanitarios con la intención de frenar la propagación de enfermedades y mejorar la salud en las comunidades de menos recursos.

Según UNICEF, esos productos se usarán para tratar a unas 25.000 embarazadas, a unos 10.000 recién nacidos y a unos 2.300 niños portadores del VIH.

El mismo viernes pasado, cuando la ayuda humanitaria de EE.UU. iba a “entrar por mar, tierra y aire” a Venezuela, el canciller venezolano Jorge Arreaza informó de una nueva conversación con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, acordando la cooperación en el ámbito de la ayuda humanitaria.

Confirmaron el apoyo técnico por parte de la ONU para facilitar la compra de alimentos, medicamentos y equipos hospitalarios. El Gobierno de Venezuela pretende financiar las ayudas. Por el bloqueo económico las posibilidades de compra e importación de medicamentos e insumos médicos son extremadamente restringidas.

Las 10 funciones de USAID, la mega agencia “humanitaria” de la CIA – Punto y seguido

Fuente original: Las 10 funciones de USAID, la mega agencia “humanitaria” de la CIA – Punto y seguido

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema. En este caso, recomiendo el trabajo que viene realizando el períódico español Público, y  a través de él, sus blogs, intentando mantenerse independiente en un ambiente de grandes grupos económicos.

Los camiones de caridad de la USAID destinados a Venezuela siguen estacionados en la frontera con Colombia, mientras Donald Trump, el hombre que personifica la solidaridad, amenaza al país suramericano con un ataque militar: quiere que miles de venezolanos que morirán por el impacto de bombas y balas lo hagan con el estómago lleno de galletas que no pudo vender en el mercado de los países desarrollados, quizás por utilizar semillas modificadas, o porque estaban a punto de caducarse.

La Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID) fue creada en 1961 con la intención de ampliar el “Plan Marshal” a los países estratégicos del mundo, canalizando sus políticas para 1) impedir que las fuerzas comunistas, -que se fortalecieron al derrotar al fascismo en la Segunda Guerra Mundial-, tomasen el poder, y 2) abrir nuevos mercados a las empresas de EEUU. El vínculo entre la USAID y la Oficina de Seguridad Pública, entonces dirigida por el agente de la CIA Byron Engle, ha ido renovándose año tras año: en 2015 Barack Obama nombró a la directora del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Gayle Smith como la directora de la agencia.

Según WikiLeaks, entre 2004 y 2006, la USAID realizó diversas acciones en Venezuela y una donación de 15 millones de dólares a decenas de organizaciones civiles, con el fin de llevar adelante la estrategia del ex embajador de Washington Venezuela William Brownfield, basada en provocar fractura en el chavismo y organizar a los sectores descontentos con las reformas del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Las funciones de USAID

  1. Elegir el país adecuado para el proyecto elaborado por la Secretaria de Estado, y obviamente, no siempre es el más necesitado. Luego la agencia debe decidir en qué sector se va a implicar, aunque sus preferidos son el de energía, educación, salud, seguridad y agricultura. En éste suele sustituir la producción de cultivos alimentarios por los comerciales. Después, coloca a sus efectivos en los puestos claves para subvertir las economías locales. Las veces que contrata a valiosas personas solidarias nativas, es para reducir a quienes deberían militar en los partidos políticos para un cambio fundamental en meros gestores de caridad. En Irak colonizado, USAID inyecta la economía neoliberal, impone masivas privatizaciones, incluida una parte de la industria petrolífera, y obliga a la teocracia títere instalada comparar granos transgénicos de Monsanto. En Perú, la agencia donó 35 millones de dólares en los años 1990 a la campaña de Alberto Fujimori, cuyas medidas económicas hundieron al país en la miseria. La solución del protegido de USAID no fue reducir la pobreza sino a los pobres: Fujimori esterilizó de forma forzosa a 300.000 mujeres indígenas.
  2. Debilitar e incluso eliminar las instituciones del país receptor, creando redes y entidades paralelas, promoviendo la desnacionalización de los sectores fundamentales en favor de la gestión de los “emprendedores”. Obviamente, el interés de la burguesía de EEUU no está en la autosuficiencia de otros países, sino todo lo contrario.
  3. Facilitar a la CIA “plantar sus hombres en las policías de los países estratégicos de todo el mundo, afirma el ex corresponsal de New York Times AJ Langguth. De hecho, el presupuesto de USAID en parte es el financiamiento oculta de las agencias de inteligencia de EEUU.
  4. Fortalecer el dominio de EEUU sobre las finanzas mundiales. En India, país retén de China para Washington, USAID en coordinación con el gobierno ultraderechista de Narendra Modi implantó la “digitalización de la economía”, obligando a decenas de millones de personas de las clases más desfavorecidas del país abandonar el pago en efectivo en favor del digital, dándoles solo un mes -noviembre del 2016- para entregar sus billetes grandes al banco, cuando la mayoría ni tenían ni cuenta bancaria. y ¿Qué consiguió USAID?

a) Servir a los intereses de las Tecnologías de la Información (TI), a los proveedores de servicios de pago y a las compañías de tarjetas de crédito MasterCard, Visa y a la Fundación Gates que prometió a cambio donar un generoso cheque a la ONU

b) Empobrecer a los indios, acabando con los ahorros de muchos pequeños comerciantes y productores, que no consiguieron ingresar su dinero.

c) Hacerse con los datos de los usuarios.

d) Al reducir el uso de efectivo a nivel mundial, permite a EEUU fortalece el dólar mediante el predominio de sus empresas sobre las finanzas internacionales.

e) Vigilar el negocio global: Washington así puede sancionar, por ejemplo, a las compañías que trabajan con Irán, como la china Huawei.

5. Capacitar las fuerzas de represión de un estado, preparándolas para desmantelar la resistencia de la población. El hombre de USAID en Uruguay Dan Mitrione daba cursos en los años setenta sobre el “complejo arte del interrogatorio” y de cómo habría que torturar a los detenidos, utilizando “en directo” a hombres y mujeres sin techos como cobayas humanos. USAID, junto con Green Berets (Boinas verdes) y CIA, está implicada en la tortura, matanza y la desaparición de miles de hombres y mujeres progresistas guatemaltecos, al entrenar para esta misión a cerca de 30.000 policías y grupos paramilitares. En Brasil la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI), una contratista de USAID dedicada a desestabilizar los gobiernos no aliados, operó del mismo modo. Una de sus víctimas fue Dilma Rousseff, detenida y torturada por ser una estudiante marxista.

6. Crear miles de puestos de trabajo para las ONG estadounidenses y dotándolas de enormes fondos públicos y privados al servicio de los intereses de donantes como Rockefeller, Soros, Gates, Ford y Omidyar, mientras abre los mercados a las corporaciones de EEUU. La propia USAID afirma devolver a su país cerca del 80% del dinero invertido en esta organización. Una vez que Bus y sus aliados convirtieron a Irak en escombro a golpe de mentiras en 2003, uno de los contratistas de USAID, “Creative Creative Associates International Inc. (CAII)” se adjudicó un contrato por el valor de 157 millones de dólares destinados a comprar pizarras y tiza para los colegios previamente destruidos por los misiles estadounidenses. Otro, International Relief and Development (IRD), recibió 2.4 mil millones de dólares con los mismos fines, y Halliburton y Bechtel otros tantos. En Afganistán, el principal receptor de las ayudas de EEUU, y donde aterrizaron cientos de onges occidentales “expertas en género” para “salvar a las mujeres”, USAID destinó 216 millones de dólares en 2018 para empoderar a 75.000 mujeres: según el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán sólo empelaron a unas 50 y el dinero de los contribuyentes se esfumó. Pasó algo parecido a otros 89.7 millones de dólares. Arnold Fields, su director fue forzado a dimitir por el Congreso. La “Democratización de Afganistán” dirigida por Bush-Cheney y 300.000 soldados de la OTAN y decenas de miles de la subcontrata “Yihadista” del Pentágono, además de acabar con la vida de cerca de un millón de afganos y provocar la huida de millones de familias de sus hogares, ha significado borrar la memoria histórica de esta nación desde los libros de texto: pocos recuerdan que la República Democrático de Afganistán (1978-1992), dirigida por los comunistas, eliminó la usura, el cultivo del opio, legalizó los sindicatos, estableció una ley de salario mínimo, el convenio colectivo, la igualdad entre el hombre y la mujer, que permitió que por primera vez el 40% de los médicos fueron mujeres así como el 60% del profesorado de la Universidad de Kabul. Se declaró gratuita y universal la educación, al igual que la sanidad, duplicando además las camas en los hospitales. Según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), el número de civiles muertos o heridos en los ataques de la OTAN en 2017 aumentó un 50% respecto al 2016, y que dos tercios del total eran mujeres, niños y niñas. Hoy en las escuelas de USAID no enseñan los valores de la colectividad, sino el individualismo más perverso de “sálvese quien pueda”.

7. Socavar la resistencia al imperialismo y a las dictaduras aliadas, en los países en tensión, paliando el hambre de forma puntual y en momentos concretos con una limosna, impidiendo que la población se organice exigiendo la justicia social. En Egipto, tanto en el periodo del régimen de Mubarak como hoy bajo el despotismo del general al Sisi, Washington obliga a El Cairo comprarle armas cuando miles de personas viven en los cementerios, y luego le envía a USAID para repartir pan en los barrios que se levantaron durante la secuestrada “Primavera” del 2011, socavando la resistencia. Ha hecho lo mismo en Haití: en los barrios donde los trabajadores habían organizado “ollas públicas” para demandar justicia, reparte míseras bolsas de comida, forjando lealtades: “todos besarían las manos que les da de comer”, ha pensado.

8. Provocar protestas populares contra los gobiernos que repudia bajo la bandera de “Promoción de la democracia”. USAID ha sido expulsada de Rusia, de los países del ALBA (Bolivia, Cuba, Ecuador, Dominica, Nicaragua y Venezuela) y de Burkina Faso. Aquí, el presidente de Thomas Sankara, El Che Guevara de Burkina Faso, fue derrocado por un golpe de estado patrocinado por Francia y asesinado en 1987 en castigo por sus grandes medidas dirigidas a la autosuficiencia de la nación. Libia, uno de los países más desarrollados de África, hoy es el mejor ejemplo de esta clase de “liberación”.

9. Crear sus propios medios de comunicación aparentemente despolitizados (Deportivos, musicales, etc.) enviando mensajes subliminales a beneficio de la economía de mercado, del consumismo, la insolidaridad, etc. USAID, a través de la OTI, introdujo en Cuba en 2010 un sistema de mensajería similar a Twitter llamado ZunZuneo. Mientras recopilaba los datos personales de cientos de miles de usuarios a través de sus móviles, pretendía organizar disidencias en la red y también en las calles. Creative Associates International Inc. (CAII), otra de los contratistas de USAID, patrocinó a algunos raperos para atrapar a los jóvenes.

10. Recibir más subvención por mayor destrucción a causa de la guerra: en marzo del 2017, EEUU bombardeó “por error” un edificio en Mosul matando a 105 iraquíes civiles: dos días antes USAID había presentado su solicitud de nuevos presupuesto para la reconstrucción de Irak: ¿Mercaderes de “guerra-construcción”? ¿Bomberos pirómanos? ¡Todo parecido a la escena de la película “Niño” en la que Charlot propone a su hijo romper los cristales del vecindario para lucrarse instalando vidrios nuevos es pura coincidencia!

Si la guerra y la pobreza no fueran tan rentables estarían prohibidas por la ley.

Argentina, las entrañas del lawfare y la fabricación de “arrepentidos” | Opinion | teleSUR

Fuente original: Argentina, las entrañas del lawfare y la fabricación de “arrepentidos” | Opinion | teleSUR

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el  gran esfuerzo y trabajo periodístico de este medio creado para ofrecer otra visión de la mostrada por los grandes grupos multimedios y las agencias de noticias internacionales dominantes.

Publicado 26 febrero 2019

La causa desnuda los mecanismos del lawfare en América Latina, y los nexos entre operadores judiciales, agentes de inteligencia y periodistas de los medios hegemónicos

Un armado con fines de persecución política se convirtió en un grupo de extorsionadores desbocados, que dejó sus huellas en mensajes de WhatsApp, videos y documentos. Una causa fulminante desnuda la asociación ilícita entre operadores judiciales, agentes de inteligencia y periodistas de medios hegemónicos.

La causa de las fotocopias de los cuadernos en Argentina, un dispositivo mediático-judicial que desde hace más de un año acusaba a ex funcionarios kirchneristas y empresarios, se dio vuelta de forma inesperada. Diseñado para el acoso político de opositores, el equipo devino en un grupo de tareas que incursionó en el crimen común: la extorsión de sus víctimas para cobrarles grandes cantidades de dinero.

Así, el lawfare se salió de cauce y la desmesura de su alcance generó una represalia inesperada. Una de las víctimas acumuló pruebas contra el operador de la extorsión, presentó la denuncia judicial y abandonó el país. Las cámaras ocultas, audios y capturas de Whatsapp son demoledoras. Un allanamiento a la casa del acusado halló más evidencias: decenas de carpetas con datos de inteligencia de potenciales víctimas de coacción, a los que se les exigiría dinero o declaraciones en la causa como arrepentidos.

La causa desnuda los mecanismos del lawfare en América Latina, y los nexos entre operadores judiciales, agentes de inteligencia y periodistas de los medios hegemónicos. Ilustra, además, como un armado con fines de persecución política se puede convertir en un grupo de delincuentes comunes.

Arrepentidos y acusaciones sin pruebas: clave del lawfare

La figura del arrepentido es el corazón del lawfare. El ex presidente Lula, centro de la vida política de Brasil, está preso por las “confesiones” de un arrepentido, nunca comprobadas con otras evidencias. Es también el caso del ex vicepresidente de Ecuador Jorge Glass. Otras causas judiciales están sustentadas en simples acusaciones unilaterales, retroalimentadas por las usinas noticiosas, y con la venia del poder político, como los cargos contra el ex presidente de Ecuador Rafael Correa, o las múltiples causas que la gobernación de Jujuy (Argentina) armó contra la luchadora social Milagro Sala.

En este contexto, en 2018 en Argentina explotó una megacausa judicial especialmente diseñada para su impacto mediático: los cuadernos del chofer Centeno. El relato sostenía que el chofer de un funcionario kirchnerista de segunda línea durante una década había anotado en 10 cuadernos los recorridos que hacía su jefe recogiendo sobornos de grandes empresas y entregando lo recaudado en distintos circuitos del poder político.

La causa fue débil desde el principio: el chofer Centeno tiene antecedentes penales, fue denunciado por su propia esposa como extorsionador, y su credibilidad sería escasa para cualquier tribunal imparcial. Además, los cuadernos ya no existen: Centeno dijo haberlos quemado. De ellos solo quedaron unas fotocopias no peritables, que llegaron a manos de dos periodistas del diario La Nación, que impulsaron la denuncia.

Era fácil conjeturar que se trataba de fotocopias de cuadernos apócrifos. Sin embargo, se procedió de inmediato a ordenar decenas de detenciones y comparecencias, tanto de funcionarios aludidos como de grandes empresarios. Con un gran show mediático, los acusados eran citados y quedaban instantáneamente detenidos. O eran liberados en pocas horas, si “colaboraban” y “confesaban”.

“El criterio que manejan el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli en el expediente es que el que confiesa, se arrepiente y aporta algún dato que consideren relevante, sale en libertad. El que no habla, queda preso”, resumían Irina Hauser y Raúl Kollman en Página 12.

Todo el procedimiento era contrario a derecho. Judicialmente, el show no conducía a ninguna parte. Se generó un festival de arrepentidos y acusaciones cruzadas que no lograba establecer prueba material alguna sobre movimientos de fondos, pagos de coimas y otros ilícitos. La causa es un típico verosímil informativo: combina aspectos reales (la corrupción endémica y el pago de coimas de grandes empresas para obtener obras públicas) con pura literatura apócrifa y un proceso judicial orquestado para las cámaras.

Sin embargo, el aparato mediático intoxicó a los ciudadanos con la historia, y el caso conservaba cierta credibilidad. Para las audiencias desprevenidas el fiscal Stornelli aparecía como un adalid anticorrupción.

Marcelo D`Alessio, colaborador del fiscal Stornelli, detenido por extorsión

Todo se complicó cuando una de las presas escogidas, el empresario Pedro Echebest, le tendió cuidadosamente una trampa a Marcelo D`Alessio, públicamente presentado como director de la DEA y especialista en la lucha antinarcóticos. D`Alessio, invitado habitual a programas de TV y columnista del diario Clarin, persiguió durante semanas a Echebest con el argumento de que éste había sido incriminado en la causa de los cuadernos. En nombre del fiscal Stornelli, el falso abogado D`Alessio le pidió a Echebest una alta suma de dinero para dejarlo fuera de la causa.

Echebest fingió aceptar, entregó una parte del dinero y pidió tiempo. Durante semanas guardó evidencias del chantaje -audios, capturas de WhatsApp y filmaciones de los encuentros-, preparó cuidadosamente una denuncia bien documentada y salió del país para preservar su integridad.

Horacio Verbitsky, un periodista de larga trayectoria, fue el encargado de difundir el caso con pelos y señales en su blog “El Cohete a la Luna”: “Un director regional de la DEA y sobrino del Escribano de Macri pidió 500.000 dólares a un empresario para no detenerlo y dijo que era una práctica habitual del fiscal Stornelli, con quien colabora. En exclusiva, la filmación del primer pago, las fotos con Stornelli, las filmaciones en la fiscalía, los audios y mensajes grabados”, arranca el largo informe.

La denuncia de Echebest incluía el video donde se veía a D`Alessio recibiendo un primer pago de casi 15 mil dólares, en billetes cuya numeración se resguardó ante escribano público.

Video de la entrega: https://youtu.be/jqPquzwCApg

Los cuadernos de la extorsión: entre el lawfare y el latrocinio

Todo se precipitó. El allanamiento de la justicia al domicilio de D`Alessio halló abundante documentación probatoria de un trabajo de equipo entre operadores judiciales y agentes de inteligencia para estudiar a fondo las potenciales víctimas. Más de 20 expedientes concentraban datos familiares, estado patrimonial, debilidades y secretos personales que permitían vulnerar psicológicamente a los personajes “target”. La reconstrucción del modus operandi del grupo permite inferir que en algunos casos se pedía dinero para evitar la incriminación en la causa. En otros, se exigía la participación como “arrepentidos” o declarando en contra de enemigos políticos.

Una de las últimas operaciones en las que D`Alessio se jacta ante su jefe Stornelli se refiere a la conversión en arrepentido de Gonzalo Brusa Duvat, que trabajo en Pdvsa Argentina. Lo amenazaron con una causa judicial en el fuero penal económico, pero le dijeron que harían desaparecer ese expediente si aceptaba declarar como arrepentido ante Stornelli. Así lo hizo, y la inquisición mediática se encargó de amplificar el caso, salpicando de paso al presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

En otros casos, los fines eran meramente recaudatorios, como el denunciado por Víctor Palomino Zitta el 23 de febrero, quien asegura que D`Alessio le pidió medio millón de dólares para mejorar su situación en una causa de contrabando. D’Alessio presionó para que entreguen medio millón de dólares que “serían repartidos entre la fiscal del caso, el juez Aguinsky, el estudio jurídico y Santoro (periodista del diario Clarín)”. Pero al mismo tiempo D’Alessio le exigió a Palomina Zitta que se convirtiera en arrepentido y declarara una serie de nombres. Así lo hizo, acusando a “gente que no conocía”, según reza la declaración ante el juzgado de Ramos Padilla. “Me sentía coaccionado ante el temor de quedar detenido y la presencia del periodista de tanto renombre”.

El concubinato de servicios de inteligencia, agentes judiciales y periodistas

D`Alessio fue detenido el 15 de febrero, y el 25 del mismo mes el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, lo procesó como integrante de una asociación ilícita “dedicada a realizar operaciones de inteligencia y acciones psicológicas sobre varias personas que luego eran extorsionadas o coaccionadas, se las hacía entrar en pánico para que finalmente declararan de un determinado modo, se transformaran en arrepentidos o entregaran dinero”.

El magistrado demuestra en las 220 páginas de su resolución el vínculo estrecho entre el fiscal Carlos Stornelli y D’Alessio a través de numerosos mensajes y audios, una reunión de cuatro horas en Pinamar y escritos de puño y letra en cuadernos secuestrados en los allanamientos. Para Ramos Padilla, algunas de las operaciones de D`Alessio estaban en conocimiento de Stornelli, que se desvinculó de su colaborador pero cuya credibilidad se ve seriamente cuestionada.

El caso también salpica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich -quien según D`Alessio le pagaba un sueldo de 200 mil pesos mensuales- y a otros numerosos personajes mencionados por el detenido. Entre ellos, dos ex comisarios detenidos ayer.

El punto clave de todo el procesamiento del juez Ramos Padilla es que considera que existe “una comunión entre servicios de inteligencia y justicia que atentan contra el sistema democrático”. El grupo de tareas en torno a la dupla Stornelli-Bonadío utiliza extorsiones, coacciones, carpetazos, causas falsas  abogados truchos para exigirle plata a ciudadanos, pero más que eso para armar y dirigir causas judiciales.

Aparece como aberrante la promiscuidad entre servicios de inteligencia y el aparato judicial, con D`Alessia como gestor de por medio. También la cohabitación de periodistas emblemáticos del sistema: Daniel Santoro del Grupo Clarín y Eduardo Feinmam de la TV aparecen como contactos habituales de operaciones coordinadas vía WhatsApp.

Ahora, la administración colonial de Mauricio Macri intenta alejar el juez Ramos Padilla de la causa, y hacerla caer en alguna dependencia judicial adicta. Stornelli es un colaborador de larga data del presidente, un verdadero soldado de la mesa chica del poder. Lo defenderán hasta las últimas consecuencias.

Fake news: El puente de Venezuela Aid Live | Otra mentira de los medios internacionales sobre Venezuela | Página12

Fuente original: Fake news: El puente de Venezuela Aid Live | Otra m… | Página12

Otra mentira de los medios internacionales sobre Venezuela
Fake news: El puente de Venezuela Aid Live
El puente Las Tienditas está cerrado porque Colombia nunca construyó las instalaciones aduaneras.

El puente Las Tienditas está cerrado porque Colombia nunca construyó las instalaciones aduaneras. Imagen: AFP

La imagen es impactante. Tan impactante que ocupó la portada de la mayoría de los grandes diarios internacionales. Muestra un inmenso puente de tres vías con dos conteiners y un acoplado cruzados que, obviamente, impiden el paso. El puente está desierto y los títulos que acompañan a la fotografía intentan explicar porqué: “El bloqueo fue dispuesto este 6 de febrero por el gobierno de Nicolás Maduro para impedir la llegada de ayuda humanitaria a su país”. Así lo reprodujo Clarín y, palabra más o menos, así lo repitieron en todo el mundo después de que se conociera que en uno de los extremos del puente, llamado Las Tienditas, se levantaría el escenario del promocionado festival Venezuela Aid Live.

El único problema es que el 6 de febrero de 2019 no se bloqueó ningún puente. El puente está bloqueado desde el día en que terminó su construcción, a principios de 2016. En otras palabras, el puente nunca fue inaugurado y hace tres años que muestra la misma impactante imagen de la inmensidad desierta.

Los grandes medios internacionales amplificaron las mentiras sobre el puente Las Tienditas.

Los grandes medios internacionales amplificaron las mentiras sobre el puente Las Tienditas.

La historia de Las Tienditas puede resumirse en pocas líneas. Frente a una frontera colapsada por la intensidad del tránsito, acordaron su construcción los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Venezuela, Hugo Chávez, en alguno de los escasos momentos en que las relaciones entre los dos países no eran tan malas. Empezaron las obras en 2014 y veinte meses después estaban terminadas. O casi. Colombia nunca construyó las correspondientes instalaciones aduaneras porque ya estaba claro que el puente no se usaría. Las relaciones entre los dos países ya no eran tan buenas. Los colombianos aseguran que por decisión de Caracas. Los venezolanos aseguran que por decisión de Bogotá. Lo mismo ocurre con el financiamiento. Los colombianos sostienen que se pagó a medias. Los venezolanos sostienen que todo el dinero lo pusieron ellos. Lo que está fuera de discusión es que Colombia levantó una impresionante reja en la mitad del puente que impide desde hace mucho el paso. Si uno mira con cuidado las fotos que ahora se hicieron famosas, puede ver las rejas adelante de los conteiners.

La diferencia entre lo publicado y la realidad no es inocente. Presentar al Gobierno venezolano levantando muros en su frontera, para evitar que llegue “ayuda humanitaria” para sus ciudadanos, no contribuye a mejorar la imagen internacional de Nicolás Maduro, justo cuando es en el terreno internacional donde se juega la principal batalla por su continuidad en el cargo.

Algún desprevenido podría argumentar que en estos días, y sobre todo en los días de Donald Trump, los muros entre países no son mal vistos. Pero las noticias no están destinadas a Donald Trump. Están destinadas a convencer a los ciudadanos de todo el mundo, en especial a los estadunidenses y latinoamericanos, de que la ofensiva contra el gobierno venezolano no es por el petróleo o el coltán o el oro, ni para escarmentar a cualquiera que desafíe los mandatos de Washington, sino por “la ayuda humanitaria”.

La imagen del puente ya quedó instalada en la historia. El  Venezuela Aid Live se transmitió en cadena mundial. El promocionado objetivo del festival, financiado por el magnate británico Richard Branson y su socio colombiano Bruno Ocampo, es “conseguir ayuda humanitaria para repartir entre los necesitados venezolanos”.

Branson no oculta que la idea surgió a pedido de Juan Guaidó, el autoproclamado presidente por decisión de la Casa Blanca, ni que casualmente el día siguiente al recital es el anunciado por Guaidó, bajo el estricto cronograma fijado por Trump, como el destinado a que entre en Venezuela la “ayuda humanitaria” enviada por Washington. Si es posible por las buenas y si no queda más remedio por las malas. Como el Gobierno venezolano ya anunció que no está autorizado el ingreso “por las buenas” todo indica que si la entrada se concreta será “por las malas”.

Resulta muy difícil imaginar un desemboque pacífico y humanitario para un festival convocado por “la paz” y “la ayuda sin banderías políticas”. Aunque así lo repitieron, sin ponerse colorados, cada uno de los músicos presentes.

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