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Extorsión | El Cohete a la Luna

Fuente original: Extorsión | El Cohete a la Luna

Un extenso y detallado informe de Horacio Verbitsky sobre un caso (otro más, y van…) de corrupción judicial y lawfare.

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Como siempre, visitar el sitio de origen, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de este sitio independiente argentino. El Cohete a la Luna es un sitio de investigación y análisis creado por el periodista y escritor Horacio Verbitsky, conocido por su trabajo de investigaciones de décadas. Personalmente, pienso que es un periodista de los que ya no hay muchos. A Verbitsky lo acompaña un equipo de primera, varios de los cuales colaboraron o han colaborado (como el propio Verbitsky) en el pasado con el diario argentino Página 12.

(No tengo ninguna relación comercial, laboral o personal con El Cohete a la Luna ni con ninguno de sus miembros o colaboradores, salvo de ser ávido lector del sitio).

Un director regional de la DEA y sobrino del Escribano de Macri pidió 500.000 dólares a un empresario para no detenerlo y dijo que era una práctica habitual del fiscal Stornelli, con quien colabora. En exclusiva, la filmación del primer pago, las fotos con Stornelli, las filmaciones en la fiscalía, los audios y mensajes grabados. Dos custodios de Stornelli debían acompañar al operador para el cobro en una financiera, pero un allanamiento previo a su domicilio los puso sobre alerta y no acudieron a la cita. Una incursión en el tenebroso submundo de la mafia. El dinero que le sacaron a Paolo Rocca y Eurnekian.

[…]

Fariña es el autor de la boutade del siglo: que los Kirchner se robaron un Producto Bruto. Según el FMI, para abril de 2018 el PIB de la Argentina era de 627.000 millones de dólares. Las inversiones realizadas por el ex secretario de Néstor Kirchner, del que Cristina prescindió, Daniel Muñóz, rondan los 70 millones de dólares, es decir apenas el 0,01% de un PIB. La desesperación del juez, el fiscal y el gobierno es que hasta ahora no han hallado una sola prueba de que ese dinero pertenezca a Cristina.

[…]

Lo que siga echará luz acerca de qué puede esperarse de la Justicia en la Argentina, si está a punto de una regeneración institucional o el horizonte seguirá poblado de D’Alessios, Fariñas, Carriós, Santoros y Stornellis.

Nuevos aires para los WikiLeaks | Página12

Fuente original: Nuevos aires para los WikiLeaks | El nuevo editor d… | Página12

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El nuevo editor del sitio de megafiltraciones denuncia la persecución de Assange e impacta con nuevas publicaciones
Ante las restricciones que le impuso la embajada ecuatoriana, donde se encuentra asilado, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, nombró en septiembre al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe.

Tic toc tic toc. Pasan las horas los días los meses los años y la vista no cambia: abajo la calle, enfrente un gran edificio de ladrillos rojos expuestos. Una pared roja con agujeros de vidrio en el coqueto barrio londinense de Knightsbridge. Desde de su ventana de planta baja Julian Assange no alcanza a ver el cielo. Sólo ladrillos que nunca cambian de lugar. Cada tanto pispea por si los ladrillos se han movido, jugando con su mente para combatir la monotonía. Pero todo sigue igual. Hace más de seis años que el fundador del icónico sitio de megafiltraciones, WikiLeaks, vive en los confines de la embajada ecuatoriana de la capital británica, encerrado en dos cuartos chicos, una despensa, un bañito y un comedor.

No le gusta quedarse mucho tiempo mirando la ventana. Tiene miedo que le acierte un francotirador. Colecciona amenazas de muerte por internet y se las toma en serio. La embajada tiene un balcón. Lo ha usado pero apenas, siempre bajo estrictas medidas de seguridad, ya sea para hacer un anuncio importante o para mostrarse con alguna figura. Fueron las únicas veces que sintió el aire fresco en la cara y que pudo ver la luz del sol. En las fotos de balcón se le ven las mejillas rosadas y los ojos chiquitos.

Su situación es delicada en varios frentes. Necesita ir urgente al dentista para que le saque una muela que se le quebró hace más de dos años. Tiene un brazo que no puede levantar mas allá de su cintura y que ningún médico revisó a fondo, ya sea con una resonancia magnética o con una ecografía. Está pálido y flaco por la condiciones de su encierro, ni hablar de sus batallas en todos los frentes imaginables, necesita asistencia psicológica. También tiene a su cargo el cuidado e higiene de un gato, con el que comparte espacios, decisión de la que probablemente hoy se arrepiente, por más que su “Embassy Cat” tenga miles de followers en Twitter.

Sin embargo, las autoridades británicas no le permiten visitar a una clínica para una extracción de muela o para una resonancia de hombro, ni le permiten caminar una hora por día en un patio interno adyacente a la embajada, tal como han pedido los abogados del editor australiano para evitar que su salud no se siga deteriorando. Para la justicia británica Assange es un prófugo que violó su libertad condicional, ya que no reconocen el asilo que le dio Ecuador. Assange, que vivía en un régimen de libertad vigilada debido a un pedido de captura de Suecia, solicitó asilo después de que la corte suprema británica fallara 3-2 en su contra y le ordenara entregarse a las autoridades.

Hoy día Assange no tiene más problemas con la justicia sueca. Durante años una fiscal pidió su detención para ser investigado por un presunto delito sexual, pero el caso fue archivado en mayo de 2017 sin que mediara una acusación formal. Más allá de esa circunstancia, ni bien Assange salga de la embajada será arrestado por la justicia británica. En ese país evadir a la justicia no es un crimen demasiado pesado. Tiene hasta un año de castigo y casi siempre se paga con multa. El problema para Assange es que al momento de ser detenido quedaría a tiro de extradición de Estados Unidos, donde en Arlington, Virginia, un Gran Jurado ha presentado cargos formales en su contra por las megafiltraciones de 2010 y 2011 de despachos de guerra y cables diplomáticos. La ley de Virginia permite que los cargos formulados por un Gran Jurado permanezcan “sellados” o bajo secreto de sumario hasta que el fiscal los haga públicos, cuestión que generalmente ocurre justo antes de la detención, para no perder el elemento sorpresa. Por lo tanto Assange y sus abogados creen que si cae detenido en Gran Bretaña aunque sea por unas horas sería se pondría en marcha un mecanismo para retenerlo bajo custodia hasta ser enviado a Estados Unidos, donde sería acusado de traición y terrorismo y condenado a varias décadas de prisión.

Desde el punto de vista político la situación de Assange también es harto complicada. Si bien obtuvo un gran triunfo diplomático tres años atrás cuando un panel de Naciones Unidas dictaminó que él era un preso político de Gran Bretaña y Suecia, su situación no mejoró, sino más bien lo contrario. Al año siguiente Lenin Moreno reemplazó a Rafael Correa en la presidencia de Ecuador y Assange perdió el apoyo del gobierno ecuatoriano. Antes había perdido a su principal apoyo a nivel global, la Unasur de los líderes progresistas que entonces gobernaban la región. En una de sus primeras declaraciones Moreno dijo que Assange era un estorbo y que debía entregarse a los ingleses. La relación con la Foreign Office británica nunca fue buena. Un eventual ascenso al poder del laborista Corbyn podría destrabar la situación, ya que Corbyn estaría dispuesto a  ofrecer las garantías de no ser extraditado que Assange exige para entregarse. Pero ya van seis años tic tac tic tac y por ahora siguen gobernando los conservadores.

La relación con Estdos Unidos tampoco es buena. Al principio Trump había elogiado a WikiLeaks por las megafiltraciones sobre Hillary Clinton que lo ayudaron a vencer a su rival demócrata en las presidenciales del 2016. Pero todo cambió cuando WikiLeaks siguió publicando secretos de la CIA de Trump en dos megafiltraciones llamadas Vault 7 y Vault 8. Ahí el residente de la Casa Blanca, con los halcones revoloteando, cambió de canción y le ordenó públicamente a su entonces fiscal general, Jeff Sessions, que acelere las causa contra Assange y WikiLeaks.

La situación de Assange empeoró aún más a mediados del año pasado cuando a través de Twitter apoyó al independentismo catalán, al que llamó a perfeccionar sus redes informáticas. Los consejos públicos de Assange provocaron la reacción de varios países de la Unión Europea con problemas de separatismos varios, que se sumaron a la larga lista de enemigos de WikiLeaks. Esa lista, con el Pentágono y el Departamento de Estado a la cabeza, también se había el enojo de Rusia al sumar publicar los Emails de Bashir Al Assad con funcionarios rusos en 2017 y sobre todo el año pasado, cuando sumó un capítulo con firmas rusas a su famoso archivo de “Spy Files” dedicado a los agentes y equipos de espionaje en venta a través de contratistas privados. De China ni hablar, WikiLeaks.com está prohibida desde hace años por viejas revelaciones.

En medio de ese frágil tablero, con pocos apoyos y muchos frentes abiertos, los tuits sobre Cataluña gatillaron una reacción en cadena. Ante las quejas europeas la embajada ecuatoriana, bajo estrictas órdenes de Quito, tomó medidas drásticas. Le prohibió a Assange recibir visitas salvo sus abogados, le prohibió hacer declaraciones públicas sobre países “amigos” de Ecuador (o sea, prácticamente todos) y le cortó el acceso a internet. Hasta obligó a sus abogados a dejar los celulares en la puerta de la embajada.

Ante semejante emergencia Assange también tomó medidas drásticas y en septiembre del año pasado nombró al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe de WikiLeaks.

Desde entonces no es mucho lo que ha cambiado. Assange sigue en un limbo jurídico y político mientras su salud se deteriora y sus anfitriones parecen perder la paciencia. Y WikiLeaks bajo Hrafnssn sigue publicando documentos secretos con impacto global. La última filtración, del martes pasado, revela comunicaciones secretas entre el Papa Francisco, un arzobispo y los principales líderes de la Orden de Malta, una de las instituciones más antiguas e influyentes de la Iglesia Católica. Los textos muestran que Francisco pidió que desplacen a un alto funcionario de la orden por repartir preservativos en Africa. [*]

El mes pasado, también bajo la edición general de Hrafnsnn, WikiLeaks publicó las ubicaciones en la nube de los servidores que utiliza para guardar datos la empresa Amazon, que además de vender libros online es contratista del Pentágono. Ya en octubre el periodista islandés había debutado como editor general de WikiLeaks con un documento secreto de un abitraje por una venta de armas de Francia a Emiratos Arabes.

Hrafnssn había sido vocero de WikiLeaks desde el 2010. Durante ese período fue la cara pública de la publicación, una especie de embajador intinerante y portavoz del sitio de publicaciones, participando en diversos programas y congresos de periodismo, libertad de expresión y ciberdemocracia en distintos foros académicos, sociales y políticos por todo el mundo. Es uno de los poquísimos miembros de WikiLeaks que figuran como tales con nombre y apellido. De larga y reconocida trayectoria, antes de su trabajo con Assange, la Unión Nacional de Periodistas de su país lo había nombrado tres veces Periodista del Año por diversas investigaciones en su programa de tevé “Kompás”. Su primer trabajo para WikiLeaks fue completar la investigación y editar en el 2010 el famoso video “Asesinato Colateral” que muestra, con un audio escalofriante de los verdugos, cómo un helicóptero artillado estadounidense ametralla a un fotógrafo de Reuters y luego a un grupo de personas que intenta asistirlo en Baghdad, en julio del 2007.

Hrafnssn es flaco, alto, rubio ceniza, ojos celeste hielo, sonrisa afable, voz fuerte y clara, amistoso pero impenetrable. Al teléfono desde Reykiavik, mientras espera que la situación de Assange se resuelva en cualquier momento, cuenta las últimas novedades.

–¿Cómo está Assange?     

–No está bien. Tantos años de encierro le están pasando factura. Su salud está peor, necesita atención médica urgente. Es absolutamente vergonzoso que el gobierno británico le niegue un salvoconducto y no reconzca su condición de asilado.

–¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

–Hace un mes. Ahora han relajado la situación y se le permite recibir algunas visitas. También le han devuelto el acceso a Internet, pero sus condiciones de vida siguen siendo muy restrictivas. El embajador debe aprobar cada contacto y sé que muchos pedidos han sido denegados. Además lo vigilan las 24 horas.

–¿Cómo fue que usted asumido la dirección de WikiLeaks?

–Fue en esa época en que no tenía acceso a visitas o a Internet. Me pidió que asuma este rol porque tenía demasiados problemas. Nosotros venimos trabajando juntos desde el 2009 y no tuve problemas en decirle que sí. En este momento Julian está ocupado con su procesamiento en Virgina, que incluye miles de documentos y el testimonio de decenas de personas. Es un procesamiento absurdo porque tengo entendido que abarca las publicaciones del 2010 y el 2011. Esas filtraciones fueron compartidas y divulgas por decenas de medios de comunicación del mundo, incluyendo el suyo. Me da intriga saber qué va a hacer el Gran Jurado con los medios y periodistas que colaboraron con WikiLeaks.

–¿No le parece irónico que Assange, para muchos un ícono de la libertad de expresión, es quizás hoy la persona con menos libertad de expresión del mundo?

–Sí, es una ironía muy oscura. Lo que más me duele es que los periodistas no ven o no parece importarles la gravedad de la situación. Es una gran tragedia para toda la sociedad que un periodista esté encerrado por hacer su trabajo, que es revelar verdades y exponer la malicia de alguna gente.

–¿Cómo es WikiLeaks bajo su dirección editorial?

–Seguimos el mismo camino y no habrá cambios dramáticos. El modelo es muy simple, funciona muy bien y no es fácil cerrarlo (se refiere al sistema de recolección de datos que no puede ser rastreado y a la red de servidores espejo repartidos por el mundo para resistir ataques cibernéticos). Podrá haber ajustes menores porque Julian y yo tenemos personalidades distintas, pero en lo editorial mantenemos la misma estrategia y esperamos seguir publicando información útil.

Y mientras tanto, en la embajada, el tiempo no para de pasar, demasiado rápido, como escurriéndose de las manos. Pasan los presidentes, las filtraciones, las intrigas diplomáticas y las causas judiciales. Las noches de desvelo online con los cyberpunks, las interminables reuniones con los abogados. Las visitas de Pamela Anderson y las de su papá. Todo pasa delante de los ojos de como si fuera una película interminable. Por eso cada tanto mira por la ventana. Los ladrillos no cambian. Siguen ahí.

sodonnell@pagina12.com.ar

[*] Sobre este tema en particular, y como se puede leer en los comentarios del artículo, una persona escribe que “Con respecto al caso que se menciona del Vaticano, hay un error. El Papa forzó la renuncia del Gran Maestre de la Orden de Malta, ya que éste forzó la dimisión de su segundo, el Gran Comandante, por organizar la campaña de repartir preservativos en África. De esa manera, Francisco consintió la campaña y el gran Comandante quedó a cargo, pasando a ser Gran Maestre.”

Estados Unidos tiene un halcón para Venezuela | Página12

Fuente original: Estados Unidos tiene un halcón para Venezuela | Enc… | Página12

Encargan a Elliott Abrams “restaurar la democracia”

Estados Unidos tiene un halcón para Venezuela.

Una de las figuras más controversiales de la política exterior norteamericana reapareció como elegido por Estados Unidos para intervenir en la situación de Venezuela. El secretario de Estado, Mike Pompeo, encargó a Elliott Abrams el rol de emisario para “restaurar la democracia” en la nación caribeña.

Al hacer el anuncio, Pompeo dijo que “hay muchas dimensiones sobre cómo podemos asistir a los venezolanos para lograr la democracia y vamos a ser responsables de liderar ese esfuerzo”. Abrams definió la situación suscitada en Venezuela como “profunda, compleja y peligrosa”.

Pompeo señaló que Abrams lo acompañará a Nueva York a la reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU que solicitó Estados Unidos para discutir la crisis venezolana y tratar que el organismo reconozca como presidente a Juan Guaidó. “Después de eso, no podría decirles adónde (su misión) lo llevará. No me sorprendería que terminara viajando por la región”, agregó el jefe de la diplomacia norteamericana.

Abrams fue vicesecretario de Estado para Derechos humanos y Asuntos Humanitarios de Ronald Reagan en 1981. Llegó a ese puesto luego que la primera opción de Reagan, el halcón Ernest Lefever, no superara el filtro del Senado. Era el cargo que había ostentado Patricia Derian en tiempos de Jimmy Carter, y con Abrams las dictaduras del Cono Sur volvieron a tener una buena relación con Washington. Chocó con organismos de derechos humanos, que lo acusaron de encubrir las atrocidades en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, país en el que Estados Unidos fogoneó a la contra antisandinista.

En 1986, cuando ya era Secretario de Asuntos Interamericanos, quedó involucrado en el escándalo Irán-Contras: la venta ilegal de armas a Teherán para financiar a la guerrilla de los contras, que desestabilizaba a los sandinistas en Nicaragua. En 1991 fue condenado por delitos menores en relación a la retención ilegal de información al Congreso mientras se investigaba el financiamiento secreto a los contras. Fue condenado a labores de trabajo comunitario y libertad condicional por dos años, pero gozó de la gracia del indulto presidencial en 1992.

Reapareció en 2001 cuando George W. Bush lo nombró Ayudante Especial del Presidente y Director para Democracia, Derechos humanos, y Operaciones Internacionales en el Consejo de Seguridad Nacional. Ese nombramiento generó críticas por sus antecedentes, pero no impidió que asesorara sobre Medio Oriente. Ahora vuelve a escena en un escenario caliente.

Perfil negociador y sensatez… sólo por ahora | Página12

Fuente original: Perfil negociador y sensatez… sólo por ahora | La… | Página12

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La Unión Europea está al borde de la explosión debido a los desacuerdos arraigados en torno de Venezuela.
El bloque europeo mantuvo su respaldo a la Asamblea Nacional presidida por el autoproclamado presidente Juan Guaidó, sin llegar no obstante a reconocerlo como el nuevo jefe del Estado. Equilibrismo de opereta en el seno de la UE.

Los 28 miembros de la Unión Europea no han seguido los pasos del presidente norteamericano Donald Trump y del selecto club de admiradores que tiene en varios países de América Latina. La sensatez y el perfil negociador han prevalecido hasta ahora con muchas dificultades. Trump les ha destruido el plan. La Unión, de hecho, está al borde de la explosión debido a los desacuerdos arraigados en torno a Venezuela pero aún no adoptó medidas drásticas contra el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro. En bloque, la UE mantuvo su respaldo a la Asamblea Nacional presidida por el autoproclamado presidente Juan Guaidó, sin llegar no obstante a reconocerlo como el nuevo jefe del Estado. El Viejo Continente lo promovió como el encargado de liderar el proceso de transición pero no lo legitima para ocupar el sillón presidencial. Los europeos mantienen la línea definida por la Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, quien optó por la convocatoria de elecciones como solución “idónea y natural”. Se trata de uno esos típicos y cínicos ejercicios de equilibrismo de opereta tan corriente en el seno de la UE. No es sí, pero tampoco no. No reconoce a Juan Guaidó como Jefe del Estado al tiempo que tampoco le resta legitimidad y ofrece un respaldo completo a la Asamblea. “El 23 de enero, el pueblo de Venezuela pidió masivamente democracia y la posibilidad de determinar libremente su propio destino. Estas voces no pueden ser ignoradas”, dice el comunicado de la UE donde luego exige “un proceso político inmediato que conduzca a elecciones libres y verosímiles”. Según la Unión Europea, los poderes de la Asamblea “deben ser restaurados y respetados”.

Europa parece tener una pasión democrática con América Latina, sobre todo cuando se trata de Cuba o Venezuela. Ya dieron sobradas pruebas  de que, para ellos, los valores retóricos que defienden dependen en mucho de los intereses que están en juego, por ello castigan a algunos y son condescendientes con otros. Las petrodictaduras como la de los países del Golfo Pérsico, regímenes capaces de asesinar y descuartizar a periodistas en su propio consulado como lo hizo Arabia Saudita en Turquía con el periodista Jamal Khashoggi, o autocracias criminales como la egipcia han sido tratadas con una benevolencia de santos proporcional a los contratos millonarios que Europa firma con esos países. Allí, los reclamos de democracia, soberanía del pueblo, libertad y Derechos Humanos no existen. Europa pisotea sus presuntos valores sobre la misma alfombra roja que pone bajo los pies de los dirigentes de esos países cuando visitan las capitales europeas llenos de petrodólares para comprar armas y tecnología. A nadie le importa que Arabia Saudita haya lanzado en Yemen una guerra que ha dejado decenas de miles de muertos y cientos de miles de desplazados, ni tampoco que el régimen egipcio del general Abdulfatah Said Husein Jalil al Sisi, surgido de la contra revolución conservadora que decapitó la revolución de la Plaza Tahrir, encarcele, torture y haga desparecer a cientos de personas. En cambio, en América Latina, la democracia es sagrada. Ese escenario impúdico se repite hoy con Caracas como antes se extendió con Cuba en los años en que existía la famosa “posición común” de la UE frente a La Habana promovida por otro patético peón de Washington, el ex presidente del gobierno español José María Aznar. Hoy, el problema radica en que nadie estaba preparado para el giro repentino de los acontecimientos. El gringo-intervencionismo los tomó en ayunas. Hace una semanas, había en Caracas una misión de la UE encargada de estructurar una solución negociada entre la Asamblea Nacional y la presidencia. Más aún, el lunes 21 de enero, Federica Mogherini llegó a evocar una agenda de trabajo que debía iniciarse en febrero con el Grupo de Contacto Internacional activado por la UE para encauzar el diálogo. La irrupción Juan Gauidó y la posterior intromisión de exaltado Trump derribó el edificio europeo.

Dentro de la Unión hay países como Grecia, España, Suecia o Portugal que se niegan a plegarse a soluciones de fuerza o reconocimientos unilaterales. Apuestan más bien por un proceso antes que por un golpe. Por ahora, hasta que se pongan de acuerdo, están ganando tiempo mientras la derecha europea muestras sus filosos dientes. Los conservadores agrupados en el PPE, Partido Popular Europeo, se apresta a presentar en el Parlamento Europeo una resolución donde exigirán a los gobiernos el reconocimiento de Guaidó. El alemán Manfred Weber, jefe del PPE, ya reconoció a Guaidó “como presidente interino de Venezuela”. Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo y el más acérrimo adversario de Nicolás Maduro en el Viejo Continente, aclaró que “Guaidó sí tiene legitimidad democrática”. Cabe recordar que el Parlamento Europeo ya aprobó un montón de resoluciones de condena contra Maduro así como sanciones económicas y un embargo de armas y de cualquier material que pueda ser usado en la represión. A Egipto le siguen vendiendo barcos de guerra, aviones, cañones y material represivo.

Europa busca todavía en qué lugar situarse dentro del escenario forzado que se plasmó en Venezuela. Estaba a favor de una solución “estándar”, es decir, con todas los mecanismos del dialogo institucional en marcha, pero Guaidó, Trump y las demás capitales latinoamericanas que respaldaron el golpe les empañaron la fórmula. La sinfonía de twitts emitidos individualmente por cada líder europeo, las declaraciones y las posturas han sido un poco más explícitas. En Francia, el presidente Emmanuel Macron siguió la línea europea pero, en un twitt, dijo: “Después de la elección ilegítima de Nicolás Maduro en mayo de 2018, Europa apoya la restauración de la democracia. Aclamo la valentía de centenas de miles de Venezolanos que caminan por su libertad”. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, aplaudió el “coraje” de Guaidó. Prueba de que Caracas ha sembrado un profuso malestar fue la reacción del jefe de la diplomacia española, Josep Borrell. Cuando le preguntaron sobre la postura de Macron, el canciller dijo: “Hay algunos que quieren tener un protagonismo…  ¡Pues que lo tenga!  ¿Qué quiere,  que digamos lo mismo ?”. La derecha europea prepara su arsenal de patrañas para librar una nueva cruzada. Hay pocas dudas de lo que ocurrirá en las próximas semanas. Se pondrán bajo el amparo de Trump y de los irresponsables latinoamericanos que, una vez más, ceden la soberanía de sus soluciones regionales a la versión más improvisada, salvaje y grosera de la política exterior norteamericana.

La huelga que terminó en masacre | A cien años de la Semana Trágica | Página12

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El 7 de enero de 1919, el reclamo de los trabajadores de los talleres Vasena derivó en una represión sin precedentes, a cargo del Ejército, la policía y grupos de ultraderecha que durante una semana militarizaron la ciudad de Buenos Aires.

A las cuatro de la tarde del 7 de enero de 1919, los trabajadores en huelga de los talleres metalúrgicos Vasena marcharon a los depósitos de la empresa, ubicados en Cochabamba y La Rioja, en el barrio porteño de San Cristóbal. Reclamaban que la jornada laboral bajase de once a ocho horas, un aumento en los jornales, descanso dominical y la reincorporación de delegados echados por la empresa. El conflicto había empezado un mes antes y la empresa de Pedro Vasena funcionaba con rompehuelgas y trabajadores que no habían adherido. Un grupo de huelguistas quiso frenar a unos esquiroles que iban a entrar a trabajar. Al no lograrlo, les tiraron piedras. Entonces, efectivos policiales que vigilaban la fábrica comenzaron a disparar a hombres, mujeres y niños. Hubo cuatro muertos y más de treinta heridos. Los metalúrgicos llamaron a la huelga de todo el gremio y estalló lo que pasaría a la historia como la Semana Trágica: un conflicto social de una magnitud sin antecedentes, que dejó cientos de muertos, el primer pogrom fuera de Europa y la politización de los militares, encargados de reprimir a los obreros.

Sindicalistas y anarquistas

Para el gobierno de Hipólito Yrigoyen, el primero electo por la ley de sufragio universal, significó entrar en conflicto con las clases populares que decía representar. También iba a mostrar las tensiones con la inmigración, que se integraba a los criollos desde 1880, y el pavor de la derecha argentina al anarquismo, al que presumía a las puertas de un levantamiento de masas: la Revolución Rusa había ocurrido poco más de un año antes.

Los interlocutores gremiales eran dos centrales obreras, escindidas de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). En su V Congreso, en 1905, la FORA adhirió al anarquismo. Diez años más tarde, el IX Congreso determinó que la central no adhería a ninguna doctrina filosófica o política. Los anarquistas abandonaron el cónclave y así quedaron delineados los dos grupos. La FORA del V Congreso, anarquista, pasó a ser el núcleo intransigente por excelencia; mientras que el gobierno radical trataría de tender puentes con los dirigentes de la FORA del IX Congreso, liderados por Sebastián Marotta, de postura más conciliadora.

La huelga general era un hecho la noche del 7 al 8 de enero, mientras se velaba a los masacrados. Marotta buscaba limitar el paro a no más de dos días y a una serie de reivindicaciones básicas, mientras los anarquistas lanzaban una proclama encendida en su diario La Protesta, que dirigía Diego Abad de Santillán. El 9 de enero, el paro general tuvo un acatamiento altísimo. No hubo transporte y se bloquearon los accesos a la fábrica Vasena. A las tres de la tarde comenzó el multitudinario cortejo fúnebre que llevó a la Chacarita a los caídos del día 7. Un delegado de la FORA del IX hablaba a los presentes cuando comenzaron los disparos de policías que rodeaban el cementerio. La Prensa contabilizó doce muertos. La Vanguardia, órgano de los socialistas, afirmó que fueron más de cincuenta.

Cuando llegó la noticia a los talleres, los huelguistas que rodeaban el lugar comenzaron a disparar contra la fábrica. La policía fracasó en la represión y al anochecer entró en escena el actor determinante del conflicto: el Ejército. Tropas del Regimiento 3 de Infantería desalojaron a los huelguistas. Ese mismo día, y en previsión de que la policía fuese desbordada, Yrigoyen había nombrado como comandante militar de la Capital al general Luis Dellepiane.

Por la noche, grupos anarquistas atacaron patrullas policiales. Los principales hechos se dieron en la Boca. La prensa masiva habló de cuarenta muertos en toda la jornada; La Vanguardia aseguró que superaban el centenar y que había 400 heridos. Sí había una coincidencia en las crónicas de los diarios: la ausencia de bajas en las fuerzas policiales y militares.

Ciudad militarizada

Yrigoyen comisionó a uno de sus hombres de confianza, Elpidio González, para negociar con la rama conciliadora de la FORA. González se comprometió a que en 24 horas Vasena cedería a los reclamos que llevaron a la huelga y a liberar a los presos. Claro que marcó un límite: no habría indulto para Simón Radowitzky, preso desde hacía una década por haber ultimado al jefe de policía Ramón Falcón. La lucha por su libertad era una bandera de gran parte del movimiento obrero y de los anarquistas. A la noche, el plenario de asociaciones adheridas a la FORA del IX votó por continuar la huelga y se sumaron los ferroviarios.

Al día siguiente, y ante la virulencia de las proclamas anarquistas, Yrigoyen virtualmente militarizó Buenos Aires. Unos 30 mil soldados del Ejército y otros 2 mil de la Marina se distribuyeron por toda la ciudad según el plan ideado por Dellepiane. Mientras, el presidente, tironeado por debates en el Congreso, en los que se alternaban reclamos de los socialistas para dictar una ley que amparase a los sindicatos y discursos de los conservadores que exigían el estado de sitio, se entrevistaba en la Casa Rosada con Vasena, que llegó acompañado por el embajador británico: el industrial se había asociado a capitales ingleses. Yrigoyen le reclamó que cediera a los huelguistas, en una jornada en la que llegaban noticias de ciudades como Rosario, Mar del Plata y Bahía Blanca: ferroviarios, portuarios, esquiladores, entre otros, habían paralizado sus actividades por completo.

Para entonces, la disputa se libraba al seno del sindicalismo. La FORA del V quería profundizar la huelga; la FORA del IX se aprestaba a terminar el conflicto. Esa noche, Marotta anunció el fin de la huelga, con el apoyo de distintas facciones del socialismo. Sin embargo, la magnitud de la protesta hizo que no se acatara la resolución.

Al anochecer, grupos anarquistas atacaron sin éxito varias comisarías. La tensión era tan grande que, cuando se sintieron disparos a metros del Departamento Central de Policía, se repelió un ataque que no era tal y el propio Dellepiane, que justo llegaba, fue recibido a balazos por sus hombres y salió ileso.

Pogrom en el Once

11 de enero: Vasena negocia con el gobierno radical y la FORA del IX. La jornada pasaba a ser de ocho horas, con aumentos del 50, 40, 30 y 20 por ciento según el jornal, más un cobro del 100 por ciento en el jornal de domingo. Además, se reincorporaba a todos los cesados e iban a ser liberados los detenidos, salvo Radowitzky.

La facción anarquista de la FORA desconoció el acuerdo, igual que los metalúrgicos, que denunciaron no haber sido llamados a la negociación. La tarde del 11 hubo choques en Constitución y Balvanera. Un grupo intentó, sin éxito, asaltar el Palacio de Aguas Corrientes para dejar sin suministro a la ciudad. Por la noche, se dieron choques con la policía y un grupo formado un día antes en el Centro Naval, que respondía al nombre de Defensores del Orden, y que pasaría a la historia como Liga Patriótica Argentina, bajo el liderazgo de Manuel Carlés. Formada por miembros de la clase alta porteña, horrorizada por el ascenso del yrigoyenismo y los inmigrantes pasibles de ser expulsados por la Ley de Residencia, la Liga inscribió su nombre en la historia del antisemitismo. Mientras el 11 de enero las redadas terminaban con miles de detenidos, integrantes de la Liga se dedicaron a atacar negocios de judíos. Saqueos, incendios y palizas formaron parte del paisaje de esa noche. Un pogrom digno de aquellos de los que habían huido muchas víctimas de la Liga se consumó alrededor de Plaza Miserere.

Entre los detenidos de aquella noche estuvo Pinie Wald, editor del diario socialista judío Avangard. Diez años después de los sucesos, publicó un libro en yiddish, titulado Pesadilla, en el que relató cómo fue torturado. Lo acusaban de querer implantar un soviet en la Argentina, al igual que al ucraniano Sergio Suslow y otros arrestados. A ese nivel había llegado la paranoia de la derecha.

Los metalúrgicos levantaron la huelga el 13, y el 14 cesó el paro general. Ese día, radicales y conservadores aprobaron el estado de sitio en Diputados. La iniciativa naufragó a los pocos días en el Senado, donde la bancada oficialista fue su más fervorosa impulsora. El día que se levantó la huelga, La Vanguardia cifró los números de la represión en 700 muertos y 2 mil heridos. Para La Nación, totalizaron cien muertos y 400 heridos.

La derecha se organiza

Días más tarde, los principales bancos del país abrieron cuentas para depositar dinero a nombre de la flamante Liga Patriótica, una iniciativa que contó con el apoyo de la Bolsa de Comercio y la Sociedad Rural, entre otros grupos concentrados. Julio Godio, estudioso de la Semana Trágica, lo graficó así: “El gran capital extranjero y el nacional se coaligaban con el fin de contrarrestar la creciente combatividad y espíritu revolucionario de los trabajadores argentinos”. El 19 de enero se formalizó la fundación de la Liga, bajo el lema “Patria y Orden”. Entre apellidos como Martínez de Hoz y Nazar Anchorena figuraba el jefe de la represión: el general Dellepiane.

Si Buenos Aires había sido epicentro de una violencia que los radicales aún hoy relativizan, con los militares como mano de obra, se podía replicar esa lógica en un conflicto similar a cientos de kilómetros. Fue lo que ocurrió en Santa Cruz en 1921. El Ejército asumía funciones que antes eran de la policía en cuanto al control social y la represión. La fuerza se politizó y se crearon logias militares durante los años 20. El camino quedaba tapizado hacia el primer golpe de Estado.

La conspiración de los grillos | Un estudio desmintió una denuncia de Washington contra Cuba | Página12

¿Porqué no sorprende?
¿Porqué, como en la época de la Guerra Fría, las conspiraciones más paranoicas y delirantes siguen siendo profusamente divulgadas por una importante mayoría de los medios corporativos, sin escarbar siquiera un poco, sólo porque es declarado por el gobierno estadounidense de turno?

Fuente original: La conspiración de los grillos | Un estudio desmint… | Página12

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El propio Departamento de Estado había admitido sus dudas respecto del origen de la supuesta “agresión acústica” en enero del año pasado, tras la filtración de un informe del FBI que sostenía no haber encontrado pruebas de aquellos presuntos “ataques sónicos”.

“Yo no descarto nada. No estoy diciendo que sea un ataque acústico, pero sí sabemos que hay un elemento acústico asociado con ellos, que puede ser parte de otro estilo de ataque”, había afirmado el 9 de enero de 2018 el director adjunto de seguridad diplomática del Departamento de Estado, Todd Brown, en una audiencia en el Senado. El funcionario, sin embargo, había dejado abierta la posibilidad de que se tratara de un ataque “viral”. Ahora se ha demostrado que no se trataba de una conspiración sino de un hecho natural.

En la misma audiencia, el senador republicano Marco Rubio, uno de los mayores críticos de la política de deshielo con Cuba del ex presidente Barack Obama, había admitido que quizá los ataques no fueran acústicos pero había insistido en que no había duda de que habían ocurrido y de que el gobierno cubano los había perpetrado o tenía conocimiento al respecto.

Poco antes de aquella audiencia, la agencia Asociated Press había accedido al informe interino de la División de Operaciones Tecnológicas del FBI, fechado el 4 de junio de 2017, que para aquel entonces no se había hecho público, en el que se aseguraba que el organismo no había encontrado ninguna prueba de los supuestos “ataques sónicos” contra el personal diplomático estadounidense en la isla.

Ahora se sabe que los mareos, el vértigo, la confusión mental, la sordera parcial y ciertas lagunas en el vocabulario básico, los síntomas que acusaban los afectados, quienes fueron respaldados por la difusión de un audio grabado por personal diplomático estadounidense en La Habana y publicado por la agencia Associated Press (AP), en el que se escuchaba un molesto zumbido agudo, no eran producto de ninguna conspiración ni de ningún ataque sino que el sonido provenía del canto de los grillos antillanos.

Según reveló el diario El País de España, los grillos machos, mediante el frotamiento de sus alas esclerotizadas, producen cantos de estructura regular durante el cortejo. Las hembras se sienten atraídas por determinados machos en función de sus canciones y estas han evolucionado en una notable complejidad que hace que las distintas especies entonen cantos diferenciados.

“No me sorprende que ese canto pueda molestar a personas no familiarizadas con los sonidos de los insectos”, aseguró a The Guardian Montealegre Zapata, a quien los sonidos de la grabación de AP enseguida le recordaron el de los grillos que capturaba y guardaba en cajas de cartón durante su infancia en Sudamérica.

“Para lograr cambios, Snowden tuvo que eludir el sistema” | Página12

Fuente original: “Para lograr cambios Snowden tuvo que eludir el sis… | Página12

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Entrevista a Ben Wizner, abogado principal del arrepentido más famoso del mundo.
Antes de hacerse cargo de la defensa del ex espía que denunció los programas de vigilancia masiva de celulares y servidores de Internet que llevan adelante los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Wizner defendió a víctimas de tortura y secuestros de la CIA en el exterior así como a prisioneros de Guantánamo. Dice que Snowden está más conectado que nunca y que Trump no salió de un repollo.

PáginaI12 En Estados Unidos

Desde Nueva York

Desde su oficina repleta de papeles en un rascacielos que se alza en la punta inferior de la isla de Manhattan, Ben Wizner maneja o sugiere o controla la agenda del disidente exiliado más famoso de mundo. Joven, rápido e implacable, sofisticado y arrogante en lo intelectual, emergente de la izquierda liberal urbana que crece en la resistencia al huracán Donald, Wizner  actúa desde el 2013 como el abogado principal –y algo más–de Edward Snwoden, el ex espía que conmovió al mundo ese año al revelar los programas de vigilancia masiva de Estados Unidos. Graduado de Harvard, ex profesor de leyes de New York University, director del Proyecto de Libre Expresión, Privacidad y Tecnología de la ONG progresista más poderosa del país, la ACLU,  en esta entrevista Wizner, de 47 años, analiza el legado de Snowden, revela detalles íntimos sobre su exilio en Rusia y traza un crudo retrato de las amenazas a la democracia y a los derechos humanos en tiempos de Trump.

–Antes de Snowden usted trabajó con otros arrepentidos. ¿Podría explicarme cómo se especializó en el tema?

–No me considero un especialista en arrepentidos  no soy un experto en todos los vetustos remedios administrativos que existen el sistema legal de Estados Unidos para arrepentidos. Para mí,  la verdadera Ley del Arrepentido es la primera enmienda de la Constitución (de EE.UU., que garantiza la libertad de expresión). Lo que me llevó a este trabajo es que empecé a trabajar como abogado en la Unión por las Libertades Civiles  Estadounidenses (ACLU, en inglés)  cinco semanas antes del atentado del 11-9. Entonces sin saberlo empecé como defensor de derechos humanos en un momento de sobrerreacción al 11-9.  Representé a víctimas de tortura, a víctimas de secuestros en el exterior, a gente que apareció en listas negras de terroristas, a gente bajo vigilancia, a prisioneros de Guantánamo. Este es el trabajo principal que hice durante mi primera década en la ACLU. Durante el gobierno de Bush hijo estuve involucrado en el caso de una arrepentida, una traductora del FBI llamada Cibel Edmonds, que había sido despedida después de denunciar serias irregularidades en investigaciones. Ese caso me dio una lección sobre cómo responde la comunidad de inteligencia estadounidense en esa clase de situaciones. Aunque la información que Edmonds necesitaba para ganar su caso de despido injustificado era información pública, el FBI se defendió diciendo que su derecho a preservar secretos de estado significa que no podemos litigar el caso sin dañar la seguridad nacional. Y tres salas de la justicia federal aceptaron ese argumento y no permitieron que Edmonds presentara su caso. Ese mismo privilegio de secretos de estado se usó para negarles  la posibilidad de ser escuchados en los tribunales a prácticamente todas las víctimas del programa de tortura de la CIA. Ninguna corte dijo jamás que el programa era legal. Ninguna corte dijo que la tortura no ocurrió. Pero de hecho ninguna víctima fue compensada porque la CIA le decía a la corte federal “desafortunadamente no podemos llevar adelante este juicio sin revelar secretos de estado y por lo tanto dañar la seguridad nacional” y entonces los casos eran archivados. Todo esto me preparó para el caso Snowden.

–Pero los dos psicólogos que diseñaron el programa de tortura de la CIA sí llegaron a juicio, justamente por una demanda de la ACLU.

–No llegó a juicio, arreglamos antes de eso el año pasado. Pero fue la primera vez que una víctima de tortura pasó la primera barrera de una moción para archivar el caso en base al secreto de estado. Fue un caso contra dos psicólogos llamados Mitchell and Jassen,  quienes habían diseñado las llamadas “técnicas reforzadas de interrogatorios” (eufemismo de la CIA para disfrazar la tortura). Ese caso, el día antes del juicio, fue arreglado con un acuerdo confidencial. Esto fue positivo para los querellantes porque pudieron obtener algún tipo de compensación, pero también significa que seguimos sin tener una sola corte en Estados Unidos que falle acerca de la legalidad del programa de tortura.

–¿Entonces por qué arreglaron?

–La decisión de llegar a un acuerdo es de los clientes, no de los abogados.

–Recien usted comentaba que todo esto lo preparó para ser el abogado de Snowden.

–La razon por la cual estaba tan preparado para ayudar a Snowden es que uno de los cuestionamientos que recibe es: ¿por qué no usó el sistema para llevar adelante su queja? ¿ por qué no se quedó acá y enfrentó las consecuencias, en vez de escapar a otro país? Mi respuesta es que yo me pasé 10 años tratando de usar el sistema con víctimas de tortura, con víctimas de grandes violaciones a los derechos humanos y el sistema nos contestó que nos vayamos, que no hay remedio para ese tipo de casos. Por lo tanto no tengo mucha paciencia con el argumento de que si alguien denuncia un sistema de vigilancia masiva a su jefe algo grande va a pasar. La única manera en que Snowden iba a lograr cambios era llevar esta información al público. No a su supervisor o al supervisor de su supervisor. Cuando Snowden hizo su denuncia  el presidente Obama se defendió diciendo que las actividades que estaban siendo reveladas (pinchaduras masivas de celulares y servidores de internet) habían sido aprobadas por los tres poderes del estado. Básicamente decía la verdad, pero ése era el problema: En cuanto la opinión pública se enteró, los tres poderes cambiaron de opinión. El presidente dijo que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, en inglés) había ido demasiado lejos e impuso restricciones, incluyendo a la vigilancia en el exterior. El Congreso impuso restricciones a la vigilancia de la NSA por primera vez desde la década del 70. Y las cortes federales, que siempre se habían rehusado a tomar casos de vigilancia masiva  por razones de seguridad nacional, empezaron a aceptarlos y a fallar que esos programas son ilegales porque violan la Constitución.  Nada de esto hubiera ocurrido si Snowden hubiera usado el sistema en vez de eludirlo.

–¿Como es trabajar con él? 

–Ha sido una de las experiencias más significativas de toda mi vida. La mayoría de nosotros no cambia el mundo por sí mismo. Como mucho ayudamos a que suceda. Pero de vez en cuando aparece alguien como él que toma este riesgo histórico que permite cambiar de manara radical el comportamiento de la población  mundial. Mi trabajo es ayudarlo a ser más efectivo. No ha sido una representación legal tradicional. Normalmente en un caso legal gran parte de mi trabajo es conseguir un resultado judicial favorable para mi cliente. Pero desde el primer día él me dijo: “ hagamos eso cuando tengamos tiempo.” Por eso nuestro foco principal como abogados suyos es  ayudarlo a obtener reformas, ayudarlo a cumplir su misión política, antes que defender sus intereses legales, aunque obviamente debemos hacer las dos cosas.

–¿Como es su situación acá y en Rusia?

–El no quiere que le tengan lástima. Te diría que está más conectado socialmente que cuando trabajaba para el gobierno, dado que había entrado a los servicios de inteligencia cuando tenía unos 20 años y trabajó mucho tiempo bajo anonimato en el exterior. Nunca estuvo insertado en un grupo familiar o de amigos en el que podía hablar libremente de lo que hacía y forjar vínculos afectivos, excepto por su novia y su familia inmediata. Ella se mudó con él en Rusia, lo cual él le agradece eternamente, pero además ahora está en contacto con abogados y aliados, periodistas y amigos. Desde adolescente sus interacciones fueron a través de internet y mantiene su acceso a la red. Por lo tanto está  más conectado al mundo en su exilio que cuando trabajaba para el gobierno. Su situación legal  es que  tiene residencia legal en Rusia, renovable cada tres años, así que por lo menos hasta abril del 2020 puede vivir en Rusia y no tenemos motivos para pensar que su permiso de residencia no le sería renovado si debe permanecer más tiempo en Rusia. Ya le han renovado el permiso una vez, pero él no tiene ningún control sobre eso. Ha habido muchos rumores de que por la relación cercana entre Trump y Putin la situación de Snowden podría peligrar. No tenemos manera de saber si eso es cierto o no.  El dice que va a seguir hablando libremente, que si su seguridad fuera su prioridad todavía estaría viviendo en Hawaii y nunca hubiera dejado su trabajo bien remunerado. Como es de público conocimiento (Snowden) continúa criticando no solo al gobierno estadounidense pero también al ruso, a pesar de advertencias de personas como yo que le decimos que no sabemos si es la mejor estrategia para su seguridad. Pero así es él.

–¿Como lo va a tratar la historia?

–Cada vez que alguien da un paso adelante como hizo él y no solo revela información secreta pero pone a los servicios de inteligencia estadounidenses bajo una luz completamente distinta a nivel global , se puede esperar la respuesta retórica que él recibió. No creo que fue ingenuo cuando se metió en esto, ni pensó que el mundo le iba a agradecer lo que hizo. Pero la historia suele ser muy bondadosa con los arrepentidos. Cuando Daniel Ellsberg publicó los Papeles del Pentágono lo acusaron de ser un espía ruso  y el gobierno de Nixon dijo que Ellsberg le había entregado una copia de los papeles a la embajada rusa. Ahora Ellsberg es un héroe nacional, prácticamente ha sido santificado.

–¿Como es vivir en tiempos de Trump? Como afectó las libertades civiles y los derechos humanos el actual gobierno?

–Creo que Trump es fundamentalmente autocrático y antidemocrático. Pero no es único ni novedoso. No es el primer presidente estadounidense en partir el pan con dictadores y autócratas de otros países. No es el primero en nombrar jueces federales y jueces supremos derechistas. No es el primero en facilitar la corrupción y transferir ingresos de la clase media a los ricos. Todo esto venía ocurriendo rutinariamente en la centroderecha estadounidense desde hace mucho tiempo. Creo que donde Trump es novedosamente peligroso es en que no está conectado a ninguna tradición política ni es él mismo un político. Y en un momento de peligro, por ejemplo en un ataque terrorista, no va a mostrar ningún respeto por las tradiciones y las instituciones democráticas. Además, su voluntad de promover xenofobia en contra de los inmigrantes de México y Centroamérica y los musulmanes en general es genuinamente peligrosa y de hecho gran parte del trabajo de la ACLU de los últimos años ha sido combatir es agenda xenófoba. Pero no creo que Trump fue instalado en EE.UU. por el líder ruso o que represente algo que es completamente opuesto a la historia y los valores de EE.UU., como si EE.UU. hubiera sido una democracia perfecta hasta que llegó Trump.

–¿Cómo siente que afectó la reputación de Estados Unidos en el mundo la incapacidad de cerrar la cárcel de Guantánamo y las declaraciones de Trump y de altos funcionario de su gobierno en favor de la tortura?

–Antes de hablar de Trump hablemos de Bush y de Obama. Porque el gobierno de Bush echó para atrás medio siglo el consenso global sobre tortura al implementar en esencia una conspiración para torturar en las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia.

–¿Por qué habla de una conspiración?

–Porque fue una conspiración. Los líderes que lo autorizaron sabían que era ilegal, pero conspiraron para crear un canal legal para que abogados corruptos escribieran directivas diciendo que algo que siempre habíamos juzgado como ilegal ahora era legal. Fue una conspiración de tortura e impunidad.  Y el gobierno de Obama echó para atrás medio siglo el consenso sobre la penalización de la tortura cuando protegió del alcance de la ley a los arquitectos de la tortura. Obama dijo: “tenemos que mirar  para adelante, no para atrás.” Estoy seguro que a cualquier criminal encarcelado le gustaría haber escuchado eso en referencia al delito que cometió. Esa decisión de no permitir que las cortes juzguen la legalidad de los programas de tortura abrió el camino para que  venga Trump y diga “deberíamos tener el submarino (una forma de tortura) otra vez”.  Para ser claros no hay evidencias  de que el gobierno de Trump haya retomado la práctica de torturar. Hasta donde sabemos, se dejó de torturar en el 2006, cuando los militares y los servicios se dieron cuenta de que  es una práctica peligrosa y aunque ellos no fueran juzgados por llevarla adelante, torturar les traería otras consecuencias negativas.  También debo decir que nadie ha sido enviado a Guantánamo desde el gobierno de Bush.  Todavía tenemos decenas de personas detenidas ahí, pero nadie fue llevado ahí desde el 2006.  Pero en general creo que usted tiene razón. La retórica de Trump acerca de los derechos humanos le da amparo al régimen saudita,  al presidente  filipino, a Myanmar, y también a China y Rusia,  para que realicen grotescos abusos a los derechos humanos y que apunten sus dedos a Estados Unidos y digan: ¿Ellos son los que nos van a decir cómo comportarnos? Guantánamo sigue abierta y ni siquiera pudimos cicatrizar esa herida pustulenta. No es un problema  creado por Trump, es un problema que Trump empeoró.

–¿Que va a pasar en la elecciones del mes que viene? 

–No quiero hacer predicciones porque me equivoco muy seguido. Lo que veo es una ola de fuerzas antidemocráticas en todo Occidente y más allá. Veo que la democracia se encoge en Turquía, en Hungría, en Polonia, en Israel, en China, en Rusia, en el Reino Unido con el Brexit, en Estados Unidos, en Italia, en Arabia Saudita. Paradójicamente, al menos en Estados Unidos hay razones para ser optimistas con respecto a la reacción hacia Trump. Parte del manual del autócrata es atacar y achicar a los medios y a la sociedad civil. Y lo que vemos acá es que ONGs como la mía han crecido exponencialmente. La ACLU tenía 480 mil miembros el día de la elección. Ahora tenemos dos millones. Esto es, gente que aportan dinero mensualmente para apoyar nuestro trabajo. Los grandes medios como el New York Times y el Washington Post,  más allá de que uno coincida con  su enfoque periodístico, son importantes para la democracia y hoy dan ganancia y su base de lectores ha experimentado una tremenda expansión. Y a pesar de todos los ataques de Trump no creo que alguien pueda decir que los medios están más débiles hoy por culpa de Trump. Puede ser que los estadounidenses empiecen a entender que ejercer la democracia va más allá de votar cada cuatro años y que necesitamos invertir en instituciones que defiendan la democracia. Mucho dependerá de lo que pase en las elecciones de noviembre.

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