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Lula da Silva a Correa: “La élite de América Latina no quiere democracia”- Videos de RT

Fuente original: Lula da Silva a Correa: “La élite de América Latina no quiere democracia”- Videos de RT

En esta nueva edición de ‘Conversando con Correa’, el expresidente de Ecuador dialoga con Lula da Silva, expresidente progresista de Brasil y líder del Partido de los Trabajadores. La conversación entre ambos profundiza en las dificultades históricas y políticas que han afectado a América Latina –en especial en su relación con EE.UU.– y en su necesidad de seguir luchando para mantener la dignidad social frente a cualquier intento de sometimiento.

Este encuentro entre Luiz Inácio Lula da Silva y Rafael Correa es también el encuentro entre dos expresidentes latinoamericanos progresistas, lo cual propicia, ciertamente, una lectura compartida del presente político basada en la experiencia directa de los problemas políticos de la región.

Correa recibe a Lula con una pregunta introductoria tan amplia como indispensable. Después del fulgurante progreso de Brasil durante los gobiernos progresistas del Partido de los Trabajadores (PT), de su éxito indiscutible en la reducción de los niveles de hambre y de pobreza, y de la considerable estabilidad democrática alcanzada en ese periodo, sobreviene la injusta “defenestración” sufrida por los dirigentes del PT: la persecución política de Lula y el ‘impeachment’ de Dilma Rousseff “basado en calumnias”, tal como señala el propio Correa. En añadidura, los dirigentes actuales aparecen salpicados por casos de corrupción al más alto nivel. “¿Qué ocurre con nuestro querido Brasil?”, pregunta Correa.

“Brasil lo tenía todo, para estar consolidando su democracia –explica Lula–. Todo empezó muy bien, hasta que empezaron las manifestaciones del 2013”. En opinión del expresidente brasileño, su país “estaba en una posición privilegiada, formaba parte de los BRICS, se había convertido en un protagonista internacional, y creo que los estadounidenses no estaban acostumbrados a ver cierta independencia por parte de América Latina”.

“En todo caso, los logros fueron extraordinarios”, apunta Rafael Correa, que considera “desconcertante” el rumbo posterior de los acontecimientos, y lamenta que “el resto de América Latina y el resto del mundo mirase hacia otro lado” ante las injusticias cometidas en Brasil contra el Partido de los Trabajadores.

Los intereses de las élites… dentro y fuera de Brasil

Por su parte, Lula ofrece una versión de los hechos clara y sencilla: “La élite brasileña nunca ha aceptado el hecho de que yo haya optado a favor de América del Sur”. El líder del PT asume que “Brasil era un país que estaba de espaldas a América del Sur; no miraba hacia África sino miraba directamente hacia EE.UU. y la Unión Europea”. “Yo decidí cambiar eso”, asevera.

“Estoy convencido –continúa Lula– de que hay un vínculo entre los intereses de la élite brasileña y los de la élite extranjera, sobre todo la de EE.UU”. El expresidente brasileño asegura que “muchas veces no conseguimos comprobar cosas en el mismo período que ocurren, pero hoy ya tenemos pruebas de que el Ministerio Público de Brasil está recibiendo instrucciones del Ministerio Público de EE.UU“. “Hay una combinación de intereses de la élite de países como EE.UU. y los de la élite brasileña”, añade Lula.

En cualquier caso, el político brasileño se muestra convencido de que “a EE.UU. no le interesa una América Latina independiente, no le interesa una América Latina con soberanía, y mucho menos interesa que un país con el tamaño de Brasil tenga influencia en las decisiones de América Latina”.

Estas reflexiones son congruentes con la visión geopolítica de Lula da Silva, que en un momento de la entrevista llega a afirmar que “la élite brasileña no está acostumbrada a la democracia; más que eso, creo que la élite de América Latina no quiere democracia”.

Autocrítica y ganas de luchar

Lula admite que “nosotros también hemos cometido errores, que nos dejamos llevar por la euforia, por las cosas que fuimos capaces de hacer, y por eso no se tuvo tanto cuidado en la organización del país”. En ese sentido, lamenta haber perdido una oportunidad de “consolidar el bloque del Sur”, y reconoce directamente que “no se consolidó”.

Correa, por su parte, llama la atención sobre la existencia de un “libreto” de acción política que “se aplica en varias partes de latinoamérica” y conlleva “la persecución de los políticos progresistas” y en no pocas ocasiones su “linchamiento mediático”, mientras los políticos conservadores parecen gozar de una suerte de impunidad.

Lula, sin embargo, no está dispuesto a rendirse: “me quedaré aquí y lucharé. Lucharé porque cuento con el apoyo de una parte de la sociedad organizada y muy fuerte, con la participación de estudiantes”, asegura, y añade que quiere convertir a Brasil en “un país que trabaje para el crecimiento conjunto de las naciones, un país que vaya con la cabeza erguida defendiendo los pueblos oprimidos del mundo”.

A su favor juega, sin duda, su buena disposición: “A mis 73 años tengo la energía de alguien de 30 años y las ganas de pelear de alguien de 20”, asegura Lula.

Durante este encuentro, entre Rafael Correa y Lula da Silva profundizan también en otras cuestiones de actualidad y de gran interés, que podrán ver en el video del programa que les ofrecemos aquí en su totalidad.

 

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“El fin de la Operación Cóndor era imponer un modelo neoliberal de acumulación capitalista” – RT

Fuente original: https://youtu.be/VSLtXrKOk9o

“A pesar de que el asesinato de Orlando Letelier fue obra de Pinochet, fue en colusión con norteamericanos”, desvela Fabiola Letelier, abogada, hermana de Orlando Letelier, el canciller de Chile durante el gobierno de Salvador Allende asesinado en Washington en 1976. Los años de la dictadura militar cambiaron la historia de Chile. ¿Qué le espera al país hoy en día? Lo cuenta en Entrevista, de RT, una mujer que sufrió en sus propias carnes aquellos 17 años de terror e injusticia

Experto en nuevas tecnologías: “El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás” – RT

Fuente original: Experto en nuevas tecnologías: “El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás” – RT

 El investigador y escritor Evgeny Morozov denuncia que las políticas de austeridad de los gobiernos llevadas a cabo durante la crisis han hecho que las empresas tecnológicas hayan logrado penetrar allí donde antes no habían podido.
Evgeny Morozov, investigador y experto en las implicaciones sociales y políticas de las nuevas tecnologías y uno de los mayores críticos sobre Cambridge Analytica, advierte de la nueva ola privatizadora que está suponiendo el capitalismo digital.

Para Morozov, la tecnología no cambia en muchos casos las dinámicas básicas sobre las que se asienta el orden social, sino que las hace mucho más complejas. Lo que podemos hacer, según su punto de vista, es replantearnos el modo en el que usamos la tecnología para no ser usados por aquellos de quienes dependen las plataformas tecnológicas.

El investigador desecha la visión optimista del capitalismo digital que dice que el futuro depende de nosotros y que el uso de las nuevas tecnologías puede ayudar a defendernos un poco mejor. Y desgrana cuál ha sido el desarrollo de las compañías tecnológicas en las últimas dos décadas desde la aparición de servicios gratuitos financiados por la publicidad de las empresas. Esa práctica poco a poco ha ido generando una gran cantidad de datos de aquellas personas que utilizan estos servicios, sobre todo en las redes sociales, lo que ha ido creando una customización de la publicidad a la que estamos expuestos.

Pero este modelo, afirma, también ha tenido consecuencias negativas, como se ha visto recientemente con las manipulaciones políticas del escándalo de Cambridge Analytica. En su opinión, las plataformas tecnológicas se están convirtiendo en extractoras de nuestros datos, que es como funcionan compañías como Google. Lo que ha ocurrido, relata, es que las mismas compañías que han estado recopilando estos datos están comenzando a utilizarlos de una forma diferente para manipularnos.

Así, nos pone un ejemplo: las verificaciones de Google para descartarnos como robots. Antes tenías que leer y teclear unas letras, y ahora te pide que reconozcas imágenes. Esas respuestas de todos los usuarios son utilizadas por Google para desarrollar tecnología de reconocimiento de imágenes y objetos, logrando que la gente haga ese trabajo para ellos, pero gratis.

Introduciéndose en lo que queda del Estado del Bienestar

Poco a poco, estas empresas están adquiriendo la posibilidad de entrar en terrenos donde antes no tenían la posibilidad de acceder. Pone otro ejemplo, el del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido, donde Google ha tenido acceso a todos los historiales de los pacientes, lo que le ha permitido analizarlos para desarrollar sistemas de predicción. Así, ahora tienen acceso a unos datos que aumentan su valor como empresa a la hora de ofrecer otros productos.

Este tipo de servicio es ofrecido tan solo por unas pocas compañías de EE.UU. y China, que te venden que incorporando todos tus datos a sus servicios puedes funcionar de una forma mucho más eficiente. Pero en realidad lo que están haciendo es recopilando toda la información sobre ti.

Lo que se ha producido durante la última década en la que han tenido lugar los recortes presupuestarios por la crisis económica internacional, es que las Administraciones Públicas para poder ofrecer un sistema básico de servicios han sido y son proclives a utilizar los servicios de estas empresas, que consideran más eficientes, aunque les hayan tenido que entregar nuestros datos.

Otro caso más expuesto por Morozov es la protección contra ‘hackers’ que Google y otras empresas proponen, creando y ofreciendo sus propios productos para vendernos que nos deben proteger de los fallos de sus otros productos. “La centralización del acceso a la inteligencia artificial en manos de estas compañías está creando una situación nada alentadora (…) Es una privatización por la puerta de atrás”, concluye.

Así, una de las consecuencias del capitalismo digital es que en lo que quedaba del Estado del Bienestar también está penetrando el capitalismo. “Está entrando en áreas muy importantes”, subraya. 

Un sector de la economía que sigue creciendo

Morozov afirma que hay un sector de la economía que sigue creciendo, tanto en tamaño como en capitalización de mercado: el de la industria tecnológica, que es precisamente la que fomenta el uso de los datos.

Relata que Amazon, Google, Apple, Microsoft y Facebook han crecido en el último año cerca de 1,3 billones de dólares. Y podemos ver lo mismo en China.

Hay empresas que ni siquiera cotizan, como Uber, Airbnb o Volunteer. Pero cada una de ellas tiene un valor de entre 20.000 y 60.000 millones de dólares. El capital de estas empresas proviene de fondos de pensiones, entre otros de este tipo, que piensan que estas compañías pueden ser muy lucrativas. De esta manera, según explica el investigador, construyen un modelo y lo escalan a 200 países y, mientras, destruyen las empresas locales. Es precisamente lo que hace Uber con los taxis en países como España. El modelo es muy sencillo.

“Para que Uber consiga retorno para sus inversores (inversores como el Gobierno de Arabia Saudí o Goldman & Sachs) debe asegurarse de que pueda destruir a la competencia local”, afirma. Y han tenido bastante éxito y tienen unas técnicas “bastante ruines”, dice el investigador. Se pueden permitir perder dinero hasta que acaben con la competencia. Pueden hacerlo porque atraen capital de esos grandes inversores institucionales.

Otro ejemplo es el de la empresa japonesa SoftBank, un gran fondo que aumentó gracias al dinero barato durante la crisis económica, que involucra a otras empresas en la financiación de sus compras. SoftBank tiene una deuda enorme, según cuenta Morozov. Toma dinero, lo gasta y vuelve a tomar dinero prestado, debido al bajo interés del mercado, y así llega a dominar la industria, acaba con sus competidores y domina el mercado. Después puede recuperar lo perdido.

Con el alquiler ha sucedido lo mismo. Hemos asistido a cómo barrios enteros han subido de precio y cómo aumentan los alquileres de corta estancia. Se trata del fenómeno Airbnb. Esta compañía está financiada por fondos soberanos, como los de China y Singapur, descubre Morozov, que más o menos es cómo funcionan los fondos de pensiones.

Más allá de Silicon Valley

Por otro lado, explica que para entender esta financiarización tecnológica hay que seguir el dinero más allá de Silicon Valley. “Se está creando una burbuja que hasta que estalle va a seguir creciendo y creciendo”, vaticina el escritor.

La ausencia de crítica a lo que está sucediendo lo asocia a la paradoja del desprecio europeo hacia Donald Trump, ya que la mayor parte de los políticos europeos creen que estas empresas, mayoritariamente estadounidenses, son aliadas y pueden resolver el problema del desempleo o de los cuidados. Hay muchos políticos que fomentan la idea de que la asociación con ellas es la elección natural en nuestras sociedades, como Macron o Renzi, que son “los mejores amigos de las empresas tecnológicas”, opina.

Sin embargo, el hecho de que la ciudadanía no lo perciba así, como una crisis, le perturba muchísimo: “Tenemos que tomar esta crisis y utilizarla como una oportunidad de ofrecer los servicios del Estado del Bienestar de una forma mucho más descentralizada”, aconseja. De esta manera, se trataría de aprovechar algunas de las estructuras que han aparecido con plataformas como Uber o Airbnb y darles la vuelta para que beneficie a los ciudadanos y no solo a los inversores.

Europa deberá elegir entre tecnología de EE.UU. o de China

El gigante asiático también está en la carrera de las empresas tecnológicas. Morozov pone el ejemplo de la empresa china Alibaba, que ha comprometido 10.000 millones de dólares en los próximos años para desarrollar inteligencia artificial. China tiene comprometidos 125.000 millones de dólares para el sector hasta 2030.

Además, el investigador afirma que tenemos dos grandes gigantes tecnológicos, que son EE.UU. y China. Esta última es casi autosuficiente en términos tecnológicos y tiene muchos más datos que los norteamericanos, mientras que Europa casi no aparece en este mapa. “En los próximos años Europa tendrá que elegir entre tecnología estadounidense o china”, afirma.

Por otro lado, opina que este tema tiene que ser politizado por los partidos políticos. Deben trabajar sobre cómo se financia la infraestructura y sobre cómo tener una estrategia nacional sobre inteligencia artificial. “¿Qué tipo de régimen de propiedad de datos quieren?”, se pregunta.

La alternativa: democratización del acceso a datos

Evgeny Morozov apuesta por que nuestros datos no solo puedan ser propiedad de empresas como Facebook, Google o Amazon. Una alternativa sería que pudieran ser de propiedad colectiva y que esas empresas tuvieran que pagar por ellos como hacemos los ciudadanos como individuos.

El experto piensa que una solución puede ser la democratización del acceso a los datos. “Si no lo hacemos, podemos dañar la confianza que las personas tienen en las Administraciones Públicas”, explica. En caso contrario, ¿cómo sería la política en un mundo en que un pequeño número de empresas controlan todos los servicios?, se pregunta.

También cree que tenemos un “capitalismo superelevado”, que hay cierto consumo, ciertas libertades… pero que si no realizamos ningún cambio drástico, en el sentido de descentralizar las estructuras clave, “vamos a tener problemas”. Sin embargo, deja claro que no se refiere a la renacionalización de estos servicios, asegurando que ese concepto hoy en día no se puede barajar.

Según el escritor, se está delegando poder en las empresas y deberíamos ser capaces de conectar lo digital con lo político. En este sentido, considera que el espacio clave para la libertad política a partir de ahora debe reconsiderar la versión tecnocrática. “Estamos viendo una gestión puramente tecnocrática de las fuerzas políticas”, explica Morozov, que insta a ir más allá de la pura crítica moralista humanitaria. ¿Quién las financia? ¿Para qué? ¿Desde dónde?, deberían ser, en su opinión, algunas de las preguntas imprescindibles.

El investigador no considera que el problema sea ahora la protección de nuestros datos personales, sino encontrar “dinero, ganas y esfuerzo” para hacer algo con toda esa información. “Deben ser útiles para construir un proyecto común, que se puedan aprovechar no solo por las empresas para su propio beneficio”, sostiene. Así, el escritor plantea utilizar esos datos para que tengan un servicio público sin comprometer la privacidad de las personas.

¿Quién es Evgeny Morozov?

La aparición en la escena internacional del bielorruso Evgeny Morozov supuso un soplo de aire fresco en un campo que desde hace mucho tiempo se ha caracterizado por una falta de autocrítica y una autoconcepción un tanto ‘naif’. Conocido por su punto de vista escéptico sobre la idea de que Internet está ayudando a democratizar regímenes autoritarios, afirma que igualmente se puede utilizar para aumentar la represión y la vigilancia de los disidentes.

Nacido en 1984, este investigador y escritor estudia las implicaciones políticas y sociales de la tecnología. Su primer libro ‘Net desilusion. The dark side of the Internet freedom’ (‘El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red’, en español), de 2011, supuso una revolución en la forma en que se percibía el fenómeno de Internet. En 2013 volvió a sorprender con su segundo libro: ‘To save everything, click here’ (‘La locura del solucionismo tecnológico’ en español), donde rompía con el mito de que había algo inherentemente liberador en las nuevas tecnologías.

***Las declaraciones recogidas en este artículo han sido realizadas en una conferencia llamada ‘Capitalismo digital y sus descontentos’ enmarcada en una serie de conferencias organizada por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid que lleva el título de ‘Seis contradicciones y el fin del presente’.

Nuria López

Limpiar lo falso o limitar a la prensa | Página12

El debate que se abre en Francia con el proyecto de ley de Macron.
La eficacia real del combate a las noticias falsas (fake news) por parte de un Estado está en tela de juicio. Puede que con el pretexto de limpiar la información sucia se termine estrechando la libertad de expresión.

PáginaI12 En Francia

Desde París

Víctima directa de las fake news justo antes de las elecciones presidenciales de 2017, el presidente francés, Emmanuel Macron, emprendió una cruzada contra las fake news que tanta confusión sembraron en las democracias del mundo. El proyecto de ley sobre “la fiabilidad de la confianza de la información” será presentado ante la Asamblea Nacional durante los próximos días. El texto va mucho más allá de la ley de 1882 bajo cuyos lineamientos se regulaba el derecho de la prensa y donde ya existía le figura de “noticia falsa”. Se trata ahora de crear una nueva legislación. Según revela el diario Libération que adelantó parte del proyecto de ley, el Ministerio francés de Cultura explicó que “nuestro tema no consiste en definir lo qué es una noticia falsa. El verdadero tema es el universo, los tubos, los canales de difusión de las falsas noticias”.

El texto preparado por el Ejecutivo francés apunta a dos blancos: el campo “digital en general” (las redes sociales como Facebook, los portales de video YouTube) así como “los medios bajo influencia de un Estado”. Este capítulo se dirige específicamente, aunque sin mencionarlo, a los medios financiados por Moscú como RT (Russia Today) y Sputnik. En Versalles, en presencia del presidente ruso Vladimir Putin, el jefe del Estado francés acusó a RT y Sputnik de ser “órganos bajo influencia y de propaganda”.

La pugna entre Macron y estos dos medios rusos ha sido virulenta. Comenzó con una entrevista difundida por Sputnik con el diputado opositor Nicolas Dhuicq (Los Republicanos) en la cual éste insinuaba que Emmanuel Macron era homosexual y que estaba, además, respaldado por un supuesto “lobby gay”. Luego siguió con una serie de incidentes repetidos que enfrentó a los dos órganos de prensa rusos con el entonces candidato a la presidencia.

La confrontación continuó incluso después de su elección cuando la directora de Russia Today, Xenia Fedorova, acusó al mandatario francés de “poner las bases de un peligroso precedente que amenaza a la vez la libertad de expresión y el periodismo en su conjunto”.

El otro capítulo que inspiró la reacción de Macron fue la publicación de los llamados MacronLeaks a través del portal de Julian Assange, WikiLeaks, y cuya propagación pasó también por RT Y Sputnik. Miles de correos electrónicos del equipo de campaña de Macron y facturas fueron puestos en la plaza pública a principios de mayo, justo antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

El precedente de las manipulaciones a que dio lugar el voto a favor del Brexit en Gran Bretaña y, más tarde, la elección de Donald Trump y el referendo autonomista en Cataluña terminaron por diseñar esta polémica iniciativa de Francia. Si bien existe un consenso en torno al principio de frenar la contaminación de las fake news, la iniciativa francesa dio lugar a muchas críticas, sobre todo, como lo resalta el vespertino Le Monde, porque “mezcla situaciones muy diferentes” (Brexit, Trump, referendo catalán, elección francesa). Además, dejar que un Estado sea el actor que determina lo que es verdad o mentira no constituye en ningún caso una garantía de imparcialidad. Ya existe una censura programada en las redes sociales que excluye a los medios que están contra el sistema como si fueran ellos los arquitectos de las fake news cuando en realidad es el sistema mismo.

El Ministerio francés de Cultura alega que estudió todos los casos y analizó las leyes que ya existen en Alemania y Gran Bretaña. La ley obligará a los mastodontes como Facebook, YouTube o Twitter a cooperar (la cooperación ya existe en lo que atañe la pedopornografía o el terrorismo), a respetar nuevas obligaciones al tiempo que pondrá en manos del poder judicial la posibilidad de intervenir para frenar la difusión de las fake news. Por otra parte, se autoriza al Consejo Superior del Audiovisual a “suspender” los acuerdos de retransmisión de un medio bajo influencia extranjera”. Los ciudadanos contarán también con un útil legislativo que les permitirá recurrir a las autoridades para que “cese la difusión masiva y artificial de una falsa información”. Las plataformas de redes sociales estarán, por ejemplo, obligadas de revelar la identidad de los contenidos auspiciados.

La intención de la ley consiste en evitar que se reproduzca lo que ocurrió en los Estados Unidos con Facebook y Twitter. En ambos casos se detectaron cientos de miles de cuentas y publicidades activadas por sectores prorrusos. Samidh Chakrabarti, responsable del compromiso cívico en el seno de Facebook reconoció hace unos días que “las redes sociales pueden ser un peligro para la democracia”. Lo son, y de dos maneras. No sólo por la difusión de mentiras sino también por los algoritmos que, luego de todo lo que ocurrió, filtran la información. Muchos medios digitales, opositores al sistema de destrucción global en el que vivimos pero atentos a la verdad, se han visto filtrados, o sea, censurados en su difusión. No son fake news sino anti sistema, lo que no es lo mismo. La eficacia real de estas medidas está en tela de juicio. No hay dudas de que las fake news embarran los debates democráticos y perjudican a la sociedad, pero su influencia efectiva aún no ha sido cuantificada con suficiente certeza y rigor. Puede que con el pretexto de limpiar la información sucia se termine estrechando la libertad de expresión.

efebbro@pagina12.com.ar

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El gesto de un anciano de origen español contra pro-nazis en Noruega se haсe viral – RT

La fotografía muestra a un hombre de origen español y de 76 años de edad haciendo una “peineta” a un grupo de activistas xenófobos.

Un simple gesto, una simple imagen, parece haber condensado en su claridad y su franqueza un sentimiento colectivo. Y cuando eso ocurre, y alguien lo comparte en las redes, lo natural es que se vuelva viral.

Es el caso de la “peineta” que un anciano noruego de origen español dedicó a un grupo de pro-nazi que se opone a la llegada de refugiados a Noruega. El hombre se llama Louis Eriksen, tiene 76 años, y su historia añade un significado especial a su gesto: llegó a Noruega en 1948 gracias a Den Norske Spaniakomitéen, un comité de solidaridad con la lucha antifranquista. Por aquel entonces su apellido era Villalonga, pero pronto tomaría el apellido Eriksen de su familia de acogida.

La escena tuvo lugar en una concentración en la que coincidieron grupos de apoyo y de rechazo a los refugiados. Ante la posibilidad de enfrentamientos, había una considerable presencia de medios de comunicación. Sin embargo, la imagen que trascendió mundialmente fue ésta, que fué captada por la fotógrafa Irene Mjøseng, del diario noruego ‘Laagendalsposten’.

La propia fotógrafa se ha mostrado sorprendida del extraordinario éxito de su foto y ha declarado al respecto que “es fascinante cómo una fotografía puede golpear a la gente en el corazón”.

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El anarquista que ataca a las grandes farmacéuticas enseñándole a hacer sus propios medicamentos – RT

Se llama Michael Laufer y tiene una misión: impedir que los precios de los medicamentos dificulten el acceso a los pacientes necesitados.

Las grandes multinacionales farmacéuticas tienen el inmenso poder, ampliamente cuestionado y dudosamente ejercido, de poner precio a los medicamentos. Muchas veces, esos precios dificultan el acceso de los enfermos a los medicamentos que necesitan. Pero ese oligopolio de corporaciones farmacéuticas no sólo tiene poder: también tiene enemigos. Quizá el más pintoresco de ellos sea Michael Laufer, un anarquista experto en física de partículas que se ha propuesto enseñar a los pacientes a elaborar sus propias medicinas.

Para ello, Michael Laufer capitanea el proyecto ‘Four Thieves Vinnegar‘, un colectivo anti-sistema que se ha propuesto combatir los problemas de acceso a los medicamentos de los pacientes que carecen de seguro medico, y han decidido hacerlo por la vía más directa, la del “hágalo usted mismo”. “Hemos diseñado un reactor de laboratorio automatizado de código abierto, que se puede construir con piezas de uso corriente y puede configurarse para sintetizar diferentes medicamentos. Esto salvará cientos de miles de vidas”, aseguran en su página web, en la que también explican detalladamente cuál es su misión y aceptan donativos.

En el siguiente vídeo, podemos ver uno de los logros más consistentes de Laufer y su equipo: han sido capaces de enseñar a los pacientes, a través de un medio tan popular y accesible como Youtube, a elaborar su propio dispositivo auto-inyector de epinefrina, por un precio aproximado de 30 dólares (cuando el precio en el mercado de uno de estos artefactos puede rondar los 300 euros). El uso habitual de este dispositivo es para el tratamiento de reacción alérgica aguda para evitar o detener el shock anafiláctico”.

Por supuesto, su iniciativa no está exenta de polémicas y reparos. Aunque ninguna de las grandes empresas farmacéuticas se ha pronunciado sobre este incipiente fenómeno ni han tratado de impedirlo, el carácter rudimentario y doméstico de su propuesta despierta algunos recelos en un mundo tradicionalmente estrictamente acostumbrado a dejar todo lo relacionado con la medicación en manos de las compañías productoras de fármacos.

Medidas “desesperadas” y “temerarias”

Un reportaje publicado en la web ‘Statnews‘ recoge las interesantes declaraciones de un profesor de la Oregon Health and Science University llamado Vinay Prasad, al que presentan como alguien que “no es amigo de la industria farmacológica”. Este profesor opina en cualquier caso que es “temerario” enseñar a los pacientes a manufacturar químicamente sus propios medicamentos. Su interpretación sobre este fenómeno se resume en dos lúcidas nociones: “Son medidas desesperadas para tiempos desesperados“, dice en relación al precio de los medicamentos, frecuentemente abusivo, frente a la situación de pobreza de muchos pacientes necesitados, y añade que Michael Laufer y su colectivo son “un síntoma más de la enfermedad, y la enfermedad es el precio de los medicamentos“.

Por su parte Laufer considera que impedir el acceso de los medicamentos a los pacientes en peligro de muerte constituye un “asesinato” y por lo tanto, los juicios morales sobre su conducta o las implicaciones legales le parecen considerablemente menos graves.

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Un Estado inexistente pone su primer satélite en órbita – RT

El satélite de la primera ‘nación espacial’ es un aparato de alrededor de 2,8 kilógramos de peso que contiene medio terabyte de datos.

Un Estado inexistente pone su primer satélite en órbita (VIDEO)

El Reino Espacial de Asgardia, cuyo número de ‘ciudadanos’ a día de hoy asciende a 116.789 personas, lanzó el 12 de noviembre su primer satélite al espacio, el Asgardia-1, informa el portal de la primera ‘nación espacial’.

“El lanzamiento del primer satélite de Asgardia establece el territorio soberano de la nación en el espacio y satisface la última condición necesaria para la admisión a la ONU: que además de la Constitución, un Gobierno y una moneda, la nación debe tener un territorio”, reza el comunicado oficial.

El Asgardia-1, que es aproximadamente del tamaño de una barra de pan y pesa unos 2,8 kilógramos, contiene medio terabyte de datos, que incluyen todos los documentos y símbolos legales de Asgardia, la adoptada Declaración de Unidad y la Constitución, símbolos nacionales, así como los archivos personales presentados por los ciudadanos de la nación espacial.

El satélite fue lanzado desde una instalación de la NASA en el estado de Virginia (EE.UU.) a bordo de una nave espacial Cygnus en un cohete Orbital ATK Antares. Cygnus se acoplará a la Estación Espacial Internacional el 14 de noviembre para cumplir su misión principal de entregar suministros a los astronautas y después de un mes, se desacoplará y se alejará a más distancia de la Tierra, donde pondrá el satélite Asgardia-1 definitivamente en órbita.

¿Qué es Asgardia?

El lanzamiento del ambicioso proyecto fue anunciado el 12 de octubre del año pasado. Según el creador de la nación, el científico ruso Ígor Ashurbeyli, el objetivo del proyecto es crear un espacio “desmilitarizado” para el desarrollo científico, tratar de asegurar el uso pacífico del espacio y proteger la Tierra de amenazas espaciales como tormentas solares, cometas y posibles contagios causados por microorganismos de cuerpos celestes. A largo plazo, se prevé crear un escudo protector para la Tierra y plataformas habitables en el espacio.

Lo más peculiar de Asgardia es que no tiene territorio y solo existe como plataforma virtual, donde se desarrolla la mayor parte de las actividades para sus ‘ciudadanos’.

Si bien Ashurbeyli tiene planes para construir algún día colonias asgardianas en el espacio e intentar convencer a la ONU para que reconozca a Asgardia como nación soberana, actualmente no es reconocida por ningún país en el planeta. Por ahora, el único beneficio ofrecido a los miembros de la nación espacial es la capacidad de subir datos al Asgardia-1 en órbita.

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