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Un ‘robo’ que apesta a operativo | El Cohete a la Luna

Publicado el 9

En plena feria judicial vandalizaron la sede del Movimiento de Profesionales por los Pueblos.

El hecho ocurrió el lunes por la noche en la sede del MPP, en un segundo piso de la calle Perón de la ciudad de Buenos Aires. Los desconocidos dejaron oficinas revueltas, carpetas tiradas y abiertas en el piso y —aunque había otros objetos de valor— se llevaron computadoras personales con documentación de los abogados Juan Lenta y Elizabeth Gómez Alcorta, defensora de Milagro Sala y de ex funcionarios kirchneristas perseguidos en el expediente por el Memorándum con Irán. Es la primera vez que la sede del MPP sufre un hecho de estas características en los siete años que lleva en el lugar. El hecho llamó la atención a los moradores del estudio, porque tampoco hay antecedentes de este tipo de robo en otros estudios jurídicos. “Nos resulta especialmente alarmante que los ingresantes dirigieran su atención principalmente a revisar y llevarse documentación, la cual, en gran medida, trata cuestiones vinculadas a los derechos humanos. No tenemos conocimiento de sucesos similares en establecimientos jurídicos. Los saludamos atentamente y agradecemos amplia difusión”, señalaron en el comunicado firmado por el MPP y los Estudios Jurídicos Coradino & Lenta y Gómez Alcorta & Aldazabal y la abogada Andrea Vlahusic, esposa de Atilio Borón y cuya oficina fue una de las más revueltas.

“Estamos intentando entender si esto tiene alguna vinculación política en el contexto de la situación actual o no”, explicó a El Cohete a la Luna Emiliano Coradino. “A nosotros nos resulta llamativo porque hace siete años que estamos acá. El estudio tiene varias oficinas que en este momento están con funcionamiento residual dado que hay gente de vacaciones. Y hoy a la mañana, cuando ingresamos vimos que la puerta semiblindada estaba violentada y las cosas revueltas. Lo llamativo es que había bastante cosas de valor, pero se llevaron las notebooks de Elizabeth Gómez Alcorta y de Juan Lenta. También revolvieron el estudio de Vlahusic pero no tocaron, por ejemplo, las oficionas de las empleadas administrativas”.

Gómez Alcorta lleva las causas de Milagro Sala, es querellante en varias causas de lesa humanidad como el juicio por los secuestros de Ford, defiende a Martín Menna en la causa por el Memorandúm y fue abogada en representación del Estado en el Juicio AMIA. José Lenta estaba trabajando en denuncias sobre la situación habitacional de la Ciudad de Buenos Aires, un material que iba a ser difundido por Telefé como parte de un informe que finalmente el canal decidió no emitir. “Todavía estamos tratando de entender el origen de todo esto”, continúa Coradino. “Es llamativo la época del año porque en un estudio puede haber circulación de dinero pero no durante la feria judicial y acá abrieron carpetas, pero todavía no sabemos cuál fue el objetivo. Y además tenemos que terminar de inventariar qué es lo que falta porque hay muchos abogados de vacaciones, pero sabemos que se llevaron documentos importantes porque esos papeles no estaban en las carpetas sino en las computadoras”.

El estudio es un departamento con varias oficinas, salas de reuniones y cocina. Entre el material de los abogados había presentaciones preparadas para presentar en la Cámara de Casación. Luego de escribir el comunicado, los abogados terminaban de hace el primer relevamiento para presentar una denuncia en la comisaría de la zona.

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Luz, cámara, intimidación | Los trabajadores de la … | Página12

“El diálogo que declama Hernán Lombardi es muy democrático: ninguna interlocución, patrulleros y un carro de asalto de la Policía Federal en la puerta del canal para disciplinar a los peligrosos periodistas”, denunciaron los trabajadores de Canal 7. Todavía no hay programación anunciada para el 2018. Los trabajadores advirtieron que mientras promueven la racionalización, le garantizaron un sueldo de “más de 190 mil pesos mensuales” a la mujer del ministro de Modernización, Andrés Ibarra.
La Policía de la Ciudad apareció custodiando canal 7 y los trabajadores denunciaron la presencia de agentes de civil en el interior.
La Policía de la Ciudad apareció custodiando canal 7 y los trabajadores denunciaron la presencia de agentes de civil en el interior. 

La puerta de la TV Pública amaneció hoy con dos móviles policiales apostados sobre la Avenida Figueroa Alcorta. En el estacionamiento al aire libre del canal, sobre la otra puerta de ingreso, una camioneta de las fuerzas de seguridad se hacía ver debajo de la sombra de algunos árboles. El objetivo era unívoco: hacer que todos los trabajadores de la TV Pública que llegaban al canal vieran la presencia policial. En medio del estado de asamblea permanente en el que se encuentran los trabajadores de la TV Pública, tras el comunicado del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (SFMyC) en el que se adelanta una política de ajuste en la emisora estatal, las autoridades decidieron responder al pedido de reunión reforzando de manera intimidatoria la presencia policial. “Incluso, pudimos constatar la presencia de policía de civil dentro del canal”, denunció a Página/12 Agustín Lecchi, delegado Sipreba de la TV Pública. Los trabajadores de la TV Pública denuncian un lock out patronal. Página/12 intentó comunicarse con alguna de las autoridades del SFMyC pero no obtuvo respuesta.

Lejos de propiciar el diálogo tantas veces declarado, las autoridades del SFMyC, encabezadas por Hernán Lombardi, sumaron tensión al clima de incertidumbre que desde hace algunas semanas se vive en los medios públicos. El objetivo expresado públicamente de reducir el personal de planta de la TV Pública y negociar el Convenio Colectivo de Trabajo desató temor entre los trabajadores. “Propusimos la modificación del convenio colectivo de trabajo, firmado hace 45 años y completamente obsoleto frente a los cambios tecnológicos, lo que genera altísimos costos de producción”, afirmó el SFMyC en el comunicado del viernes último. No contentos con la difusión de ese anhelo, los móviles de la Policía de la Ciudad y de la Federal en las inmediaciones del edificio de la TV Pública producen una escalada de tensión a priori innecesaria.

“Estuvimos hoy en distintos momentos del día con móviles policiales en la puerta, un carro de asalto y policías de civil dentro del canal. Estamos en asamblea permanente pero no somos delincuentes, somo trabajadores que estamos llevando a cabo una medida gremial. Tenemos motivos para hacerlo porque venimos con una situación de extorsión de parte de las autoridades, pero nunca en ninguna asamblea de la historia hubo algún motivo para tener que sacar la discusión afuera del canal y mucho menos para traer a las fuerzas de seguridad. Lo entendemos como una amenaza, un amedrentamiento y una provocación”, subrayó Lecchi.

El amedrentamiento de parte de las autoridades para con cualquier actividad gremial que se produzca en los medios públicos no parece ser un hecho aislado, sino más bien una política para imponer el ajuste. La semana pasada, el vicedirector de Radio Nacional, irrumpió en medio de una asamblea que analizaba las medidas a tomar ante los 16 despedidos en la emisora estatal, filmando a los trabajadores presentes con su propio teléfono móvil. En el día de hoy, también móviles policiales se hicieron presentes en la sede del Canal de la Ciudad, donde sus trabajadores están de paro y ocuparon los estudios ante los cinco despidos comunicados la semana pasada y la amenaza de que otros treinta se efectivicen en las próximas semanas. Estas cesantías se producen luego de los 180 despidos que se produjeron en el área de contenidos de la TDA (CIARA), y a los 33 de Pakapaka, Encuentro y DeporTV, a quienes se deben sumar los 89 retiros voluntarios en esos mismos canales.

La reducción de personal no es el único problema que enfrentan los medios públicos. El ajuste ya se percibe en las pantallas. En Encuentro, Pakapaka y DeporTV la repetición de programas y los “enlatados” extranjeros son moneda corriente desde hace meses. En la TV Pública, la merma en la producción empieza a sentirse de cara a una programación 2018 de la que nada se sabe. La tercerización de la producción ya comenzó: mientras históricamente los festivales de verano eran realizados por personal propio del canal, este año la transmisión del “Festival de la doma y folclore de Jesús María” lo está transmitiendo personal externo al canal, mediante un móvil de Adart Producciones (fundada en 1987 por Alejandro Gruz y Daniel Burak). Mientras tanto, el móvil de la TV Pública descansa en la puerta del canal. Otro caso que demuestra la disminución en la producción propia es que el noticiero matutino del canal, que hasta hace unos meses tenía una duración diaria de tres horas (de 7 a 10), se redujo una hora a mitad de año (de 8 a 10) y actualmente sólo se emite de una hora (8 a 9). De hecho, con excepción de los noticieros, el único programa en vivo y de producción propia (junto a Kapow) que emite la TV Pública en la actualidad es Cocineros argentinos.

En este contexto, los trabajadores de la TV Pública difundieron un comunicado titulado “El Ministerio Policial de Medios y Contenidos Públicos quiere liquidar la TV Pública” en el que denuncian un “lock out patronal” peligroso. “Con un cinismo pocas veces visto, y mientras proclama entre sonrisas diálogo, pluralismo y amplitud de voces, el SFMyC -detallan los trabajadores- lanza sin previo aviso una guerra contra los periodistas y los trabajadores del único canal de gestión pública del país. Esto se lleva adelante de la mano de despidos en Radio Nacional, TDA, señales Pakapaka, Encuentro, DeporTV y el Canal de la Ciudad. La estrategia a cargo de Hernán Lombardi busca presentar a los trabajadores y sus salarios como el problema, al mismo tiempo que vacía sin pudor al canal de sus contenidos, a tal punto que, tras la renuncia del Director Ejecutivo de la Televisión Pública, Horacio Levin, en diciembre de 2017, no hay aún ninguna programación conocida, prevista o en marcha para 2018. Una curiosa forma de gestionar los contenidos de los medios públicos cuando deja a la TV Pública a la deriva, reduce horarios de trabajo que empobrecerán inevitablemente los noticieros, y anuncia la paralización total de Canal 7 durante los fines de semana, con la excusa del ´ahorro´.”

En el comunicado, los trabajadores de la TV Pública denuncian que no parece ser la “austeridad” el objetivo buscado por el SFMyC, teniendo en cuenta el sueldo que cobran algunos funcionarios dentro de RTA. “El ahorro y la racionalización que tanto desvelan al Ministerio de Modernización conducido por Andrés Ibarra -señala- cuando se trata de salarios de los trabajadores, pero que no cuenta cuando se trata de colocar a su mujer, Carla Piccolomino, en el área de Relaciones Institucionales de Canal 7, con un sueldo superior a los 190 mil pesos mensuales”. El texto, además, desmiente que la planta de personal en el área de noticias se haya incrementado en un 70 por ciento durante el kirchnerismo, tal como afirmó el SFMyC. “El diálogo que declama Lombardi -cierran los trabajadores- es muy democrático: ninguna interlocución, patrulleros y un carro de asalto de la Policía Federal en la puerta del canal para disciplinar a los peligrosos periodistas, a quienes se empuja a un conflicto que no buscamos ni pretendemos.”

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El enemigo (Ima/Ori)ginario – CELAG

El enemigo (Ima/Ori)ginario

La cuestión mapuche se ha vuelto un tema central del debate público en Argentina. Impulsado fuertemente por la desaparición -y posterior hallazgo sin vida- de Santiago Maldonado, se volvió un tema opinable por parte de comunicadores sociales, políticos, militantes o simplemente ciudadanos de a pie. Un sector de ellos salió a demonizar y criminalizar a los mapuche -principalmente por su ¨naturaleza¨ violenta y su sistema anárquico- utilizando vocablos como ¨extremistas¨ o ¨terroristas¨, los cuales nos remiten a la época más oscura de nuestra historia.

La construcción por parte de los liberales -aquellos formadores de sentidos comunes por excelencia- de un enemigo interno como el sujeto a erradicar, no es precisamente una estrategia innovadora. Desde los tiempos de la barbarie, pasando por la subversión setentista y más recientemente el populismo, han caracterizado a la otredad como aquella que obstaculiza la conquista del bien común. La más reciente de estas configuraciones ha sido la del mapuche como el nuevo/viejo antagonista.

El origen de los originarios: la otredad

En primer lugar, es menester destacar que para una cabal comprensión de la cuestión mapuche debemos remitirnos a su historia en la región, que data de antes del “descubrimiento de América” y de los dos lados de la cordillera. Es por ello que considerar al mapuche como argentino o chileno es plantear un falso debate, debido a que la identidad mapuche es muy anterior a la conformación de los estados nacionales en el continente.

Declaraciones de Patricia Bullrich (Ministra de Seguridad y principal responsable de la desaparición de Santiago Maldonado) en las cuales atribuyó a los mapuche una voluntad separatista al sostener que “No vamos a permitir una república mapuche independiente y autónoma en medio del territorio argentino”[1], no hacen más que confirmar la ¨confusión¨ del actual Gobierno a este respecto. Pero no se trata en realidad de desconocimiento sobre la preexistencia de la Nación Mapuche sino de una maniobra política, con un inestimable apoyo mediático, que busca, a través de la noción de extranjeridad mapuche –invasores chilenos-, la edificación de un enemigo de la Patria que permita justificar represiones pasadas y por venir.

En agenda

Los reclamos de la comunidad mapuche, cuyos miembros vienen dando una larga lucha por la reivindicación de sus derechos, pasaron de no tener lugar en la agenda pública a ser tema central de debate a nivel nacional. Sin embargo, no es una buena noticia. La necesidad del Gobierno Nacional de legitimar su política represiva mediante la confrontación con un enemigo interno devino en la implantación de un discurso y unas prácticas ¨antiterroristas¨. La construcción del enemigo imaginario apoyada en la prosecución de la “seguridad nacional” reactualiza viejos estereotipos del otro a criminalizar.

La verdadera razón de esta centralidad no se debe tan sólo a la búsqueda de un chivo expiatorio. La elección de los mapuche para ocupar tal lugar no es azarosa sino que responde principalmente a la necesidad de presionar a las comunidades que reclaman territorios en disputa con las grandes multinacionales latifundistas/extractivistas. Como sostiene Moira Millán, miembro de la comunidad Pïlan Mahuïza –territorio recuperado en 1999- : ¨Hemos venido recuperando territorio en Argentina desde la década del noventa. La represión ahora adquiere ribetes más radicales y profundos porque los territorios que hemos recuperado en esa época hoy están bajo programas de megaproyectos extractivistas¨[2]. Para cumplir con dicho objetivo, el macrismo apela a la condición de foráneos que le es atribuida a los pueblos originarios, la cual permite reforzar un sentimiento nacionalista/eurocentrista –despreciar la barbarie en alas de la civilización en clave sarmientina-.

Estado de derecha

De un tiempo a esta parte, y exacerbada a partir del caso Maldonado, se observa una derechización en la sociedad argentina. En 2015, con la victoria de Mauricio Macri en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, se dio un fenómeno hasta el momento inusitado: nunca desde 1916, año en que se realizaron las primeras elecciones presidenciales bajo la Ley Sáenz Peña, la derecha había accedido al poder a través de las urnas –el menemismo, si bien aplicó un programa neoliberal en los años ‘90, arribó desde el histórico Partido Justicialista (PJ) y prometiendo lo opuesto a lo que finalmente desarrolló-.

Propuesta Republicana (PRO) es una derecha autoreconocida como tal e inscrita en la Unión Demócrata Internacional (UDI)[3] -también conocida como ¨Liga de Partidos de Derecha¨- creada por Thatcher y Bush padre, y de la cual forman parte, entre otros, el Partido Republicano estadounidense o el Partido Popular español. La UDI dio su bienvenida al PRO en su sitio oficial afirmado que ¨La victoria del Presidente en 2015 dejó atrás décadas de un populismo de izquierda sin reglas. El presidente Macri es el primer líder de centro derecha en tomar el poder desde el regreso de la democracia en Argentina en 1983¨[4]. Paradójicamente, el informe 2017 de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) advierte que estamos ante el pico represivo más violento desde 1983. María del Carmen Verdú, fundadora de CORREPI, afirmó ¨por primera vez superamos la marca del muerto diario por gatillo fácil o torturas. Hubo 725 muertos en 721 días de gobierno de Cambiemos, un muerto por día de gobierno¨[5].

Gobierno represivo y populismo punitivo

Acuñado originalmente en 1995 por el criminólogo británico Anthony Bottoms[6], el concepto ¨populismo punitivo¨ refiere a la implementación de políticas punitivas por los siguientes motivos: convencimiento de que éstas reducirán la criminalidad, refuerzo del consenso moral de los ciudadanos contra el delito y, la razón principal, que el Gobierno las evalúa como fructíferas en términos electorales –a esta última adscribe el macrismo-. Las mismas, afirma Bottoms, son catalogadas de populistas ya que parten de considerar que serán populares.

El Gobierno de Mauricio Macri, quien a diez días de la desaparición de Santiago Maldonado tras la represión a manos de sus fuerzas de seguridad habló por primera vez en público sobre el tema para calificar a los mapuche de “poco democráticos y bastante violentos”[7], no vio mellada su imagen a raíz de su política represiva -sustentada además desde el ámbito discursivo-. No la deterioró el caso Santiago Maldonado, encontrado sin vida coincidentemente un 17 de octubre y a 5 días de las elecciones legislativas. Tampoco el más reciente de Rafael Nahuel, joven mapuche de 22 años asesinado por la espalda en un operativo de desalojo de la comunidad Lafken Winkul Mapu a manos de Prefectura el 25 de noviembre, casualmente –una vez más- el mismo día del velatorio de Santiago Maldonado.

La  construcción del enemigo interno permite legitimar ante la sociedad las políticas represivas que, en definitiva, persiguen la implementación de las políticas económicas neoliberales y, a su vez, ocupar una centralidad mediática que permite desviar la atención de temáticas incómodas al Gobierno. De esta forma, la alianza entre Gobierno y medios hegemónicos distorsiona los atropellos institucionales perpetrados, hasta el punto de convertir a estos grupos en violentos para el imaginario social, responsabilizando así a las víctimas por la violencia institucional recibida.

Es crucial frente a esta coyuntura el reforzamiento de los lazos de solidaridad y la visualización de un nosotros. Quienes detentan el poder impulsan el miedo al otro como forma de control social. Para estar a salvo nos dicen, debemos librarnos de aquel que es distinto, hoy encarnado en el indígena y el inmigrante de países limítrofes. Además de éstos, antaño también ocuparon ese lugar los negros, gauchos, anarquistas, peronistas, subversivos, comunistas, etc. Es siempre una lógica peligrosa, nunca  se sabe quién puede ser el próximo en la lista.

[1] https://www.pagina12.com.ar/55937-macri-contra-los-mapuches

[2] http://www.revistaanfibia.com/cronica/con-armas-no/

[3] http://www.politicargentina.com/notas/201701/19085-el-pro-formara-parte-de-una-liga-de-partidos-de-derecha-junto-a-rajoy-y-el-partido-republicano-de-trump.html

[4] http://idu.org/meet-pro-argentina-the-idus-newest-member/

[5] https://www.pagina12.com.ar/84672-un-muerto-por-dia-de-gobierno

[6] Bottoms, A.E. (1995) ‘The Philosophy and Politics of Punishment and Sentencing’, en C.M.V. Clarkson and R. Morgan (eds), The Politics of Sentencing Reform. Oxford: Clarendon

[7] https://www.laizquierdadiario.com/Macri-Estamos-intentando-ver-que-paso-con-Maldonado-pero-los-mapuches-no-colaboran

A través de El enemigo (Ima/Ori)ginario – CELAG

Desmantelamiento de la formación docente | Página12

La cartera a cargo de Alejandro Finocchiaro busca poner fin al Programa Nacional de Formación Permanente Nuestra Escuela. Despidió a los más de 900 tutores y solo les renovaría el contrato a 300 para mantener algunos cursos hasta agosto. Cerraron los postítulos de Derechos Humanos, Ciencias Sociales y Nuevas Tecnologías.
Imagen: Twitter

El propósito del nuevo año del ministro de Educación Alejandro Finocchiaro parece ser completar la tarea que comenzó su antecesor, el hoy senador Esteban Bullrich: poner fin al Programa Nacional de Formación Permanente Nuestra Escuela que permite que docentes de todo el país accedan a un posgrado gratuito de uno o dos años, con modalidad presencial y virtual. La cartera educativa concretó el cierre de tres especializaciones y despidió a más de 900 personas, de las cuales a solo 300 les renovaría el contrato hasta agosto, cuando finalizarán los otros diez postítulos.

A fines de 2016, en medio de los miles de despidos en Educación, Bullrich firmó una resolución para restringir el régimen de cursada del postítulo y dispuso el cierre definitivo para fines de 2017 de las especializaciones en Educación y Derechos Humanos, Problemática en Ciencias y Educación y Tecnologías de la información y Comunicación.

Un recurso de amparo presentado en ese momento impidió la reforma que implicaba que un alumno que hubiera reprobado o abandonado una materia no pudiera recursarla. Ahora se dispuso que solo puedan seguir cursando hasta agosto quienes se inscribieron en 2016. Los que hayan empezado en 2014 o 2015 ya no tendrían la chance de finalizar su posgrado.

“Para recibirte tenés que tener diez materias aprobadas. Hay gente que tiene nueve. Se pidió que se pueda abrir uno o dos cursos para que se puedan recibir y les dijeron que no”, detalló a Página/12 Gabriel Apella, integrante del cuerpo docente del postítulo en Derechos Humanos, que fue eliminado. Dijo que evaluarán presentar un nuevo recurso de amparo para que al menos las personas que estaban cerca de finalizar esos postítulos puedan finalizarlos.

Consideró que la decisión del Ministerio de poner fin a un programa nacional de formación que permitía a los docentes cursar un posgrado es para pasar a la “mal llamada federalización” en la que las provincias deban ofrecer sus propios posgrados. “Ahora va a la suerte que la provincia donde residas oferte un curso o no”, explicó

Apella contó que desde la asunción del gobierno de Mauricio Macri, el posgrado en DDHH ya había sufrido modificaciones en las materias “Estado” y “Memoria” para acercarlas a la visión de Cambiemos. “Cuestiona los juicios, te pone como ejemplo el caso sudafricano y se pregunta cuál es el precio que puede pagar la sociedad por conocer la verdad”, explicó sobre la currícula renovada que tuvo la materia “Memoria. Ahora la decisión fue finalmente cerrar la especialización en Derechos Humanos, junto a la de Ciencias Sociales y la de Nuevas Tecnologías. En agosto llegaría el final para los otros diez cursos abiertos en 2014.

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El cinismo no se toma vacaciones | Página12

El Presidente interrumpió su descanso en Villa La Angostura para encabezar un acto en el Parque Eólico Rawson. “No queremos seguir tomando deuda”, dijo el mismo Macri que llevó a la Argentina a un nivel récord de endeudamiento y entre muchos préstamos tomó uno a 100 años,
Imagen: Télam

El presiente Mauricio Macri interrumpió sus vacaciones para inaugurar la ampliación del Parque Eólico Rawson, en Chubut. Allí hizo mención a las recientes leyes económicas aprobadas por el Congreso, como el Presupuesto y el acuerdo fiscal con las provincias, y reforzó el supuesto discurso de austeridad que enarbola Cambiemos al pedir “vivir con los recursos que tenemos”. Macri también cuestionó la toma de deuda aunque su Gobierno dejó al país en el primer puesto del ranking global de endeudamiento y emitió un bono de deuda por cien años. “No queremos seguir tomando deuda y obligar a que nuestros hijos y nietos la tengan que pagar”, afirmó.

El Presidente cortó su descanso en Villa La Angostura pero sólo por un rato: fue hasta Rawson. Allí recorrió la ampliación del Parque Eólico y se mostró junto al gobernador Mariano Arcioni. El chubutense fue uno de los mandatarios provinciales que apoyó el recorte a los jubilados tras ceder a las presiones de la Casa Rosada. La diputada de esa provincia Rosa Muñoz, que aportó al quórum pero se ausentó a la hora de votar, reveló que desde el Gobierno a Arcioni -que le había pedido que votara a favor- le mandaron mensajes con foto advirtiéndole “tu diputada todavía no se sienta”.

“Tenemos que garantizarnos de vivir con los recursos que tenemos hoy”, aseguró hoy Macri parado al lado de Arcioni y redobló su presión sobre los gobernadores para que ajusten: les reclamó “vivir con los recursos que tenemos”.

El planteo de Macri sobre no seguir endeudando al país no coincide con la confirmación del equipo económico del Gobierno, que el jueves pasado ratificó que continuaría con la política de toma de deuda como hasta ahora. Desde el inicio de la gestión Cambiemos, el Tesoro Nacional emitió nueva deuda externa por un total de 61.664 millones de dólares, cifra que supera el 10 por ciento del PBI. El 75 por ciento de ese dinero se utilizó para financiar la fuga de capitales. El nivel de deuda tomado desde diciembre de 2015, tras el cambio de gobierno, ubicó al país entre los más endeudados del mundo.

Macri tampoco pensó en sus nietos –ni tataranietos- al emitir un bono por cien años que hasta fue calificado por el Financial Times como lo “más delirante” a nivel mundial. El Bono Global 100, emitido en junio de este año con vencimiento en 2117, se colocó a una tasa nominal del 7.125 por ciento, por 2.477 millones de dólares.

En su primera actividad oficial del año, Macri auguró que “el 2018 será un gran año para los argentinos”. “Estoy feliz”, reafirmó el presidente e insistió con que el país “seguirá creciendo”.

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La información, cada vez más espectacular | Página12

Las noticias televisivas son cada vez más cortas y recurren a menos fuentes.
El último monitoreo realizado por la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual relevó que los canales nacionales construyen noticias cada vez más breves, con menos fuentes y con más uso de contenidos de redes sociales. La “policialización” de la agenda.
Apenas algo más de la mitad de los noticieros presentó fuentes.
Apenas algo más de la mitad de los noticieros presentó fuentes. 

Las noticias de la televisión son cada vez un poco más breves (en promedio, de 1 minuto 56 segundos), recurren a menos voces y están cada vez un poco más dedicadas a buscar el impacto o conmover, más allá de la información que brinden o los datos que permitan comprenderlas. La afirmación surge de los datos del “Monitoreo de programas noticiosos de canales de aire de la Ciudad de Buenos Aires” realizado por la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual tras relevar 558 horas de noticias emitidas televisivamente. El estudio, que registra también algunos cambios respecto de lo que las producciones noticiosas televisivas habían emitido un año antes, trabajó sobre monitoreos realizados sobre el material televisado en la primera semana de febrero, abril, junio, agosto, octubre y diciembre de 2016. Los resultados fueron presentados ayer con el seminario “Construcción de agenda, representaciones información en los noticieros de la televisión abierta”, realizado en la Universidad Di Tella.

El estudio relevó las noticias emitidas por los noticieros de los canales de televisión abierta, de gestión privada y pública, de la Ciudad de Buenos Aires, y consideró información cuantitativa y cualitativa. “En cada mes de 2016 monitoreado se relevaron los primeros días hábiles continuos de la primera semana completa del mes” y el relevamiento incluyó “todos los programas noticiosos emitidos en las cuatro franjas horarias (mañana, mediodía, noche y medianoche)” por América, Canal 9, Canal 13, Telefe y la Televisión Pública.

De las 17.197 noticias analizadas, el 82 por ciento tuvo una o ninguna fuente, es decir que la información que proveyeron no fue atribuida a ninguna voz o autoridad en particular. El porcentaje, sin embargo, varía de acuerdo con los temas que abordaron las distintas producciones. El 35 por ciento de las 4024 noticias policiales, por ejemplo, “no tiene fuente”, algo que se combina con el hecho de que esas piezas “fueron las que exhibieron una mayor cantidad de vulneraciones de derechos de las audiencias y/o de las personas involucradas”.  En tanto, de las 4542 noticias políticas “el 65,7 por ciento presentó al menos una fuente, mientras que el 34,3 por ciento restante no presentó ninguna”. De los canales relevados, “Canal 13 es el que menos sustenta sus noticias políticas con fuentes: el 41,3 por ciento de sus noticias con tópico político no presenta ninguna fuente citada o invocada”, pero el panorama no resulta tan diferente en las otras emisoras. En términos generales, de las fuentes presentadas, “la más mencionada es ‘Poder Ejecutivo’”, seguida por el Poder legislativo, “vecino/ familiar/ testigo” y “medios de comunicación privados nacionales e internacionales”, mientras que “otros actores políticos quedan relegados frente al recurso a estos medios privados, que también están insertos en la arena pública”.

Apenas algo más de la mitad de las noticias (entre el 50 y el 54 por ciento del total) tuvo fuentes, “es decir que entre el 46 y el 50 por ciento de las noticias no tuvo ni una fuente”, un dato que es inversamente proporcional a la cantidad de noticias (“la cantidad de noticias decrece a medida que se suman fuentes”). El estudio detalla que “sólo el 17, 9 por ciento de las noticias que tienen fuentes presentan dos o más”.

En la televisión argentina, las noticias son cada vez con más frecuencia construidas en términos de enfrentamiento y fragmentación (en lugar de, por caso, presentarlas en tanto tramitación de dinámicas sociales), y con una mirada que privilegia el dramatismo antes que la información en contexto. A ello se suma que, mientras que merma la consulta a fuentes, crece el empleo de contenidos generados por usuarios de redes sociales, quizá porque, como señala el estudio, “hoy, para la televisión abierta la noticia es la imagen y no el hecho”.  En ese sentido, el relevamiento registró el crecimiento sostenido del uso de videos registrados por cámaras de seguridad “presentadas como fuente de información policial y única fuente”. Al mismo tiempo, “se reforzó la territorialización de la delincuencia en barrios periféricos o villas, asociando la criminalidad (en este caso particular, especialmente el narcotráfico) a la pobreza”. Al mismo tiempo, el estudio plantea una “policialización de la agenda informativa, que se registra tanto por el lugar relevante que ocupan las noticias policiales como por el cruce de lo policial con temas como política, género, niñez y adolescencia”.

Por otro lado, el hecho de que parte de la producción periodística ceda terreno a los contenidos generados por usuarios de redes sociales impacta, también, en términos de pluralidad sobre los temas de agenda. El echar mano de recursos generados por fuera del contexto periodístico facilitó el año pasado, por ejemplo, el crecimiento de noticias sobre casos de violencia institucional ejercida por fuerzas de seguridad, “sobre todo aquellas cuyas imágenes se viralizaron en las redes sociales”. Por ello, señala el Monitoreo, las redes sociales “cada vez adquieren mayor incidencia en las dinámicas de producción de la información”. En paralelo, las redes sirven también como recurso para fidelizar o atraer públicos con la promesa de la participación, algo que no siempre redunda, necesariamente, en beneficio de la información. “El noticiero se hace eco de las denuncias que se viralizaron a través de Twitter y Facebook,  entre otras. Se interpela a las audiencias con consignas fomentando su participación a través de las redes. El antiguo espectador se convierte gradualmente en productor de contenido, desdibujando el concepto de fuente de información”, señala el estudio.

En 2016 aumentó la cobertura de la protesta social, con respecto a lo registrado en 2015, “en particular el reclamo de gremios docentes por aumento salarial”, una serie de noticias en las que primó, por otra parte, un fuerte contenido editorial, con conductores y periodistas retando en vivo a dirigentes gremiales, por ejemplo.  Las coberturas vinculadas a géneros quedaron reducidas, fundamentalmente, a noticias sobre violencia machista, con poca presencia de cuestiones de la  diversidad sexual. “Al reportar sobre femicidios, abundaron los detalles escabrosos que apelaron a la construcción dramática sin enmarcarla en la problemática social de la violencia de género”.

Por otra parte, chicas y chicos fueron noticia pero en tanto estuvieran “involucrados en un suceso policial, ya sea como víctimas o victimarios”. Cuando niñas y niñas fueron victimarios, hubo una “fuerte editorialización de la noticia vinculada al debate social sobre la necesidad o no de bajar la edad de imputabilidad”. En el otro extremo etario, los adultos mayores fueron protagonistas de noticias básicamente en “su rol jubilatorio”, y asociados a “la pasividad y la victimización en hechos policiales”.  Las noticias locales construyeron una visión “sesgada y poco deseable sobre la vejez”, algo “muy lejos de lo que se reclama en ámbitos locales e internacionales”.

Finalmente, la escasa presencia de noticias sobre educación dan cuenta, señala el relevamiento, de que “no es un tema de relevancia”. Cuando el campo educativo estuvo tematizado, la cobertura “se limitó, en su mayoría, a reclamos gremiales o a la participación en pruebas internacionales, cuyo resultado puso el foco sobre las implicancias políticas del hecho”.

svallejos@pagina12.com.ar

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Sobre fuga de datos, ciberguerra y manipulación. | Página12

Dos autores franceses echan luz sobre los famosos “leaks” en el libro Armas de desestabilización masiva.
Sobre fuga de datos, ciberguerra y manipulación.
Los mails de Hillary Clinton, los Panama Papers, Assange o WikiLeaks, MacronLeaks: qué hay detrás de estas revelaciones.
WikiLeaks difundió los correos electrónicos de Hillary Clinton en plena campaña para las presidenciales.

WikiLeaks difundió los correos electrónicos de Hillary Clinton en plena campaña para las presidenciales. 


Imagen: AFP

PáginaI12 En Francia
Desde París

“Las mejores fuentes son las personas que están convencidas de que actúan por el bien y aquellas que sirven a nuestros intereses creyendo que están sirviendo a los suyos propios”. La impecable cita de un responsable de la CIA extraída del libro Armas de desestabilización masiva cabe perfectamente como prólogo para introducirse en el turbio mundo de la constante publicación de los famosos “leaks”. Desde el año 2009, estos documentos confidenciales aparecen regularmente, tanto y con tanto impacto que dos periodistas franceses, Pierre Gastineau y Philippe Vasset, se preguntaron ¿quién estaba realmente detrás de estas revelaciones?. La respuesta es mucho menos inocente o militante de lo que la opinión pública y los periodistas suponen. Los cómo y por qué están rigurosa y acabadamente narrados en un libro de investigación cuyo título es ya un programa: Armas de desestabilización masiva: Investigación sobre el negocio de la fuga de datos” (Armes de déstabilisation massive: enquête sur le business des fuites de données, Fayard). El pinchazo a los mails de Hillary Clinton, los Panamá Papers, los Paradise Papers, los Malta Papers, Assange o WikiLeaks, Football Leaks, Macron Leaks, nada escapa a la sagacidad de esta investigación que corre el telón de un escenario en cuyo patio trasero se deslizan las sombras de los Estados como la India o Israel, cofradías de hackers generosamente remunerados por estos u otros Estados, servicios secretos, agentes dobles y triples, instructores, gabinetes de abogados, periodistas, bancos y multinacionales.

Si los leaks fueron una creación de honestos filtradores de información que querían hacer el bien denunciando la podredumbre interna de los sistemas, hoy ya se han convertido en un arma manipulada de una gran eficacia.

Desde 2009, no menos de 50 escándalos planetarios estallaron gracias a la publicación de los leaks. En estos años, hubo tres hits absolutos cuya legitimidad nadie interrogó: en 2010, WikiLeaks divulgó 251.287 telegramas diplomáticos norteamericanos, en 2013 Edward Snowden filtró decenas de miles de documentos secretos de la NSA norteamericana y en 2016 el informador anónimo John Doe entregó 11,5 millones de documentos del gabinete panameño Mossack Fonseca donde figuraban argucias fiscales que involucraban desde el presidente ruso Vladimir Putin hasta el argentino Mauricio Macri. Casi no hubo país o gremio que no saliera prendido: actores, directores de cine, jefes de Estado, escritores, etc, etc. Sin embargo, sólo después de las presidenciales de Estados Unidos y Francia las redacciones empezaron a interrogarse sobre quién mueve los hilos de todo esto. En el primer caso, el 22 de julio de 2016, salieron a la plaza pública 22.000 emails internos del Partido Demócrata. En el segundo, el seis de mayo de 2017, un fichero con las mensajerías de varios consejeros del actual presidente francés, Emmanuel Macron, fueron colgados en el foro 4achan, justo dos días antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Pierre Gastineau y Philippe Vasset escriben que ambos hechos “llevaron a que se tomara conciencia de que la fuga masiva de datos no respondía únicamente a iniciativas desinteresadas de valientes filtradores de información sino, también, a técnicas de manipulación”. En el libro, los periodistas responden a estos interrogantes: “por qué se asiste a una generalización de las fugas masivas desde hace 10 años. ¿Cómo son los entretelones de estas manipulaciones?. ¿Quién maniobra y, sobre todo, a quiénes benefician?”. Lo primero que constatan los autores es que, al principio, “los espías se vieron sobrepasados por el fenómeno, pero hoy van hasta encargar el robo de datos”. Gracias a esos leaks, los “Estados y los intereses privados pueden llevar a cabo “ataques nucleares de información instantáneos con un arma que no cuesta gran cosa”, explica Pierre Gastineau. Un ejemplo imperdible es el pirateo mortal de los mails del equipo de campaña de la ex candidata demócrata Hillary Clinton. Según los dos periodistas, los rusos se convencieron de que los Panamá Papers eran “la obra” de la administración Obama. Ello “generó una paranoia en el seno del aparato del Estado ruso y Moscú decidió hacer lo mismo”. Muchos se preguntarán ¿ por qué Rusia acumula victoria tras victoria en esta ciber guerra donde parece tener un adelanto considerable frente a occidente?. Philippe Vasset acota que “la ventaja estratégica de este país radica en que es uno de los pocos Estados en el mundo que conservó una suerte de filial muy activa de capacitación en manipulación de información y propaganda. La guerra de la información empezó a ocupar un lugar preponderante en la doctrina rusa a partir de 2010 y se acelera entre 2012 y 2013. Otro aspecto importante es el hecho de que mientras la mayoría de los países reducía sus presupuestos de espionaje e información al final de la Guerra Fría, Rusia mantuvo intacto el suyo”. En el libro aparece justamente el testimonio de un espía ruso que confiesa que en la academia donde se capacitan los agentes, “las técnicas de manipulación e influencia constituyen los cursos a los cuales se les da más valor”.

El resto lo hizo la misma actualidad y, en ella, dos símbolos: el ex soldado Bradley Manning y el ex consultor de la Agencia de Seguridad norteamericana (NSA), Edward Snowden. Cuando Moscú vio el daño que los leaks le habían hecho al imperio “entendió rápidamente que disponía de un arma de un altísimo grado de desestabilización”. Pero los rusos, desde luego, no son los únicos actores de estas guerrillas digitales. Otro ejemplo reciente es la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los países del Golfo Pérsico y Qatar a raíz de unas declaraciones del emir de Qatar a través de la agencia oficial qatarí. Según esa fuente, el emir dijo que Irán era un “socio” honorable y que el movimiento palestino Hamas era el “único representante de la Autoridad Palestina”. Sólo que nada de ello fue verdad. La declaración “fue introducida por un hacker en el hilo de la agencia oficial”, cuenta Vasset. Pero… ¿quién y por que la introdujo?. Aquí la razón: “hoy sabemos que fueron los Emiratos Árabes Unidos quienes contrataron y pagaron a los piratas que introdujeron la falsa información. Y lo hicieron para vengarse del hackeo del email de su Embajador en Washington, del cual responsabilizaron a Qatar”.

Esto lleva a los autores de Armas de Desestabilización masiva a corroborar que se trata ahora “de una nueva guerra clandestina donde un Estado o una empresa pueden ser puestos de rodillas sin que el golpe se vea venir. Es una suerte de Guerra Fría en donde los conflictos entre las grandes potencias se desarrollan en el ciberespacio a través de actores como los hackers, los cuales, a su vez, se ven atrapados en lógicas que los sobrepasan y cuyos objetivos sirven para el arreglo de cuentas entre Estados, empresas y otros actores poderosos”. Este antagonismo desestabilizador converge en la siguiente lógica: “la batalla de las redes no es sino una guerra de posición, un enfrentamiento entre personas interpuestas que ponen en juego la ambición, el orgullo, el lado cupido de unos y otros”. En esta rueda digital de la fortuna o el infortunio, Rusia no es, desde luego, el único demonio que hace tambalear el sistema. Ni muchos menos. Cuando se interroga a Vasset y Gastineau acerca de los amos del trabajo clandestino, la respuesta es contundente: India e Israel. Philippe Vasset resume su investigación: “Israel y la India optaron por desarrollar plataformas informáticas muy ofensivas y, por consiguiente, capacitar a hackers para luego integrarlos a sus servicios secretos. Pero en vez de retenerlos, los dejaron que fueran a otras partes a vender sus técnicas…sin perder jamás la relación con ellos para que no actúen contra su propio país. Rusos y ucranianos son también muy activos. Sin embargo, si se mira más de cerca, mucho  se reduce a India e Israel. Los hackers suelen ser ex miembros de los servicios del inteligencia que crearon empresas privadas, start-up, con ayudas del Estado, el cual, a su vez, es el primer cliente de las empresas de ciberinformación. El Mossad acaba de crear Liberad, un fondo especial consagrado a esas empresas”. Otras dos constantes aparecen también en esta mega investigación. La primera de ellas es que, ante las fugas y sus consecuencias, los europeos y los norteamericanos se quedaron “desnudos”, congelados en una suerte de “estrategia defensiva. Invirtieron enormemente en complejos aparatos para tratar de frenar las fugas de información en vez de servirse de ellas”. La segunda evidencia radica en que los intereses de los Estados y las empresas, o sea, las ciberguerras cruzadas, empezaron a ser defendidas o montadas con los instrumentos que antaño empleaban los activistas de la sociedad civil: “en apenas una década, esas técnicas de los activistas se volvieron las técnicas de los poderosos, alega Vasset”. Otra incógnita interesante : ¿para quién trabaja realmente Julian Assange, el fundador de WikiLeaks refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres ?. Como difundió en WikiLeaks los mails de Clinton y jamás ha atacado a Rusia con otros leaks, muchos creen que es un agente de Vladimir Putin. Según Pierre Gastineau y Philippe Vasset, la respuesta es más compleja, en primer lugar porque “la enorme sed de celebridad que tiene Assange es un excelente motor de reclutamiento”. Para los dos investigadores, “no existe ningún elemento tangible” que permita afirmar con “certeza que Assange es un agente pagado por Rusia. Más bien, se trataría de un idiota muy útil para el régimen de Vladimir Putin”. Los leaks, en suma, plantean muchos problemas, y el del anonimato de la fuente es uno de ellos. El Consorcio internacional de periodistas de investigación, (ICIJ), jamás reveló la fuente de los Panamá Papers o los 13 millones de documentos correspondientes a los Paradise Papers. Por ello, Pierre Gastineau y Philippe Vasset admiten que “los periodistas no siempre fueron lo suficientemente atentos a las motivaciones de las fugas masivas que ellos mismos contribuyeron a difundir. Con lo cual, a veces se hicieron cómplices de operaciones cuyos intereses estaban mucho más allá de las informaciones que se publicaban”. En este mar de guerras asimétricas, espías, hackers, mentiras robotizadas y espionaje masivo, los dos periodistas franceses sólo tienen una recomendación destinada a la sociedad civil o a los grandes poderes: “verifiquen sus conexiones en la red y cambien sus contraseñas: bienvenidos al mundo de las cibertrincheras”.

efebbro@pagina12.com.ar

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