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Ideología reversa | Página12

Fuente original: Ideología reversa | Página12

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Cada vez que los líderes del tercer mundo se propusieron nacionalizar los recursos naturales de sus países, se los acusó de “vende patrias” y de pretender “introducir ideas foráneas”, como si existiese alguna idea que no tuviese algo de foráneo.

Las dos acusaciones han sido, por generaciones, dos clásicos de la cultura popular cuyos orígenes no son difíciles de rastrear siguiendo los rastros del interés económico internacional. Cuatro casos archiconocidos fueron cuatro presidentes electos democráticamente y depuestos por similares golpes militares precedidos por similares estrategias de desestabilización y seguidos de similares dictaduras: Jacobo Arbenz, cuando intentó nacionalizar una pequeña fracción de tierras en Guatemala en manos de la United Fruit Company; Mohammad Mossadegh, cuando intentó cumplir su promesa electoral de nacionalizar el petróleo en manos de British Petroleum en Irán; Patrice Lumumba, cuando intentó conservar los recursos minerales de Katanga en el Congo en manos de las empresas belgas; y Salvador Allende, cuando intentó nacionalizar el cobre y la banca en Chile en manos de empresas estadounidenses (algunas de estas terribles políticas, como la redistribución de tierras, ya habían comenzado con el presidente anterior, el conservador moderado y rival de Allende, Eduardo Frei Montalva).

Otros ejemplos abundan, pero casi todos hundidos en el generoso olvido de los pueblos. Todos fueron acusados, por las potencias coloniales de su momento, de querer entregar sus países al poder extranjero y de promover ideas extranjeras. Como solución a sus planes de nacionalización, primero la propaganda y luego las armas lograron devolver los recursos nacionales a manos de empresas privadas extranjeras con la obvia asistencia de gobiernos extranjeros que en todos los casos, y de forma documentada, actuaron como extensión de los negocios privados en nombre del interés general.

Esta operación de subasta de países se llevó a cabo o se consolidó con la imposición de “ideas extranjeras”, para nada espontaneas ni producto de ningún debate democrático, sino como parte de un plan deliberado por parte de las potencias extranjeras.

Por ejemplo, cuando en los años 50s se hizo evidente el sostenido crecimiento de la izquierda en Chile, se comenzó el envío de estudiantes de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile a/y desde la Universidad de Chicago. No a cualquier departamento sino a estudiar bajo el directo tutelaje de Milton Friedman y Arnold Harberger, los ideólogos de la reacción contra la corriente iniciada por el cuatro veces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, por la cual la superpotencia volvió, por unas décadas, a políticas sociales (New Deal, Nuevo Acuerdo). En 1958 Jorge Alessandri le había ganado a Allende por una mínima diferencia de votos y en 1964 la CIA financió exitosamente la campaña electoral de Frei contra Allende. En 1970 el dinero no fue tan efectivo y Allende terminó ganándole a Jorge Alessandri, por lo cual la MIMO (Mafia Internacional de Millonarios Organizados) recurrió al mismo Plan B de todos los casos anteriores: golpe de Estado y dictadura militar para “salvar al país” de alguna amenaza de moda contra la libertad.

Gracias a esta dictadura y a otras en América Latina, los Chicago Boys, los economistas entrenados en la ideología de Friedman, tuvieron carta libre para actuar en Chile y en otros países. Este grupo, sus ideólogos y sus apologistas, centraron y centran hoy sus elogios en la idea de que son ellos quienes han promovido el “libre mercado” y las “libertades individuales”.

Ambos, libre mercado y libertades individuales son ideas muy nobles y positivas. Si no fuese por la hipocresía con la que se las ha aplicado sistemáticamente. No hubo y nunca habrá libre mercado bajo el tutelaje neocolonial y neo imperialista sino lo contrario. Mucho menos hubo libertades individuales, ya que estas políticas necesitaron múltiples dictaduras militares primero y más tarde dictaduras bancarias sobre países arruinados y endeudados por las dictaduras anteriores. El libre mercado y las libertades individuales significaron, bajo estas políticas, libertad de algunos mercados para imponer sus condiciones e intereses sobre otros, y libertad de algunos, de unos pocos individuos para decidir sobre otros individuos, sin excepciones una abrumadora mayoría. Este discurso, esta efectiva manipulación ideoléxica, es semejante al mito que celebra la independencia de Texas de México aduciendo que fue para gozar de “mayores libertades políticas” sin aclarar que se trataba de “mayores libertades de unos a esclavizar a otros”, ya que el gobierno mexicano había regalado tierra a los inmigrantes anglosajones sin haber legalizado la esclavitud, verdadera fuente del “milagro económico” del sur estadounidense.

Pinochet no solo no fue acosado económicamente por Nixon, como lo fuera Allende, sino que además recibió todos los beneficios posibles (morales, ideológicos, militares y económicos) de la superpotencia. Pese a todo, la pobreza y el desempleo no solo continuó creciendo en el llamado “Milagro económico chileno” (mito propagado y diseminado por la poderosa ultraconservadora Heritage Foundation, fundada por Paul Weyrich, Edwin Feulner y Joseph Coors) sino que además, en los 80s, el país se sumergió en una dolorosa crisis económica que ocurrió simultáneamente en otras dictaduras menos exitosas del continente.

Quienes entregaron al país y sus recursos naturales tan codiciados por las exitosas compañías occidentales a fuerza de una dictadura sangrienta, no se los llamó “vende patrias” sino “salvadores de la libertad”. Las ideas indoctrinadas como un dogma incuestionable (cuestionado en todas las universidades de Estados Unidos, menos en el departamento de Friedman) por una simple decisión estratégica de las agencias de Estados Unidos, no se las llamó “ideas extranjeras”.

Fue una operación perfecta, o casi perfecta. Otro típico caso de “ideología reversa”. La mafia neoliberal (a través de sus voceros más pobres, es decir fanáticos) se encargó siempre de acusar a cualquier grupo universitario o de activistas sociales o de intelectuales críticos de practicar las ideas del teórico marxista italiano Antonio Gramsci. Sin embargo, si bien la izquierda tradicional fue gramsciana por su análisis de la realidad y por su natural resistencia crítica al poder (que se expresa y consolida por el sentido común prefabricado), la derecha internacional fue siempre gramsciana en la aplicación del poder a través de las ideas colonizadas.

Se puede ocupar un país, se puede imponerle un gobierno títere por un tiempo limitado, pero si el objetivo es permanecer, la única forma posible es colonizar las ideas de un pueblo hasta inocularlas con un interés parasitario que con el tiempo terminarán adoptando como propias. Tan propias que cualquier cosa que suene diferente, como la recuperación soberana de sus recursos, será aplastada con calificativos como “ideas foráneas” –y sus propulsores “vende patrias”.

Pero a toda esta ingeniería de las ideas que define nuestro mundo hay que sumarle un aliado fundamental: ese miedo que es parte de la condición humana, ese miedo de un mendigo que es capaz de matar y morir por conservar las pocas pero sonantes monedas que le tiró un buen señor a la salida de la iglesia y que le costó todo el día ganar.

El 19 de mayo de 2019, en Morehouse College de Atlanta, el multimillonario invitado a dar el típico discurso moralizador de graduados, Robert F. Smith prometió pagar la deuda de los estudiantes por haber estudiado. La audiencia estalló en llanto. Un gesto noble, sin dudas. Con sus viejas trampas, por lo expuesto desde hace veinte años…

Las investigaciones de Saúl Landau sobre los vínculos de EUA y el régimen de Pinochet | The Nation

Fuente original: De la revista The Nation: Las investigaciones de Saúl Landau sobre los vínculos de EUA y el régimen de Pinochet | The Nation

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de este medio independiente estadounidense.

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Fue para The Nation un honor publicar su trabajo en un momento tan tempranos y definitivo en su carrera, cuando él trató de descubrir quién fue el responsable de la muerte brutal y prematura de su querido y consecuente amigo.

Dos eventos tristes relacionados entre sí marcaron la semana pasada: el miércoles, 11 de septiembre se cumplieron 40 años del golpe de Estado respaldado por EUA que derrocó al presidente socialista de Chile, Salvador Allende; el lunes, el gran periodista y director de documentales Saul Landau — un amigo colaborador de toda la vida The Nation — murió a los 77 años.

Los primeros artículos de Landau para The Nation se basaron en una investigación de varios años sobre el asesinato del Ministro de Exteriores de Allende, Orlando Letelier, en un atentado de coche bomba en Washington, DC, a finales de septiembre de 1976. En artículos en The Nation y en su aclamado libro de 1980, Assassination on Embassy Row, escrito con su colaborador habitual, John Dinges — que nuestro crítico Jorge Nef llamó “un provocativo estudio [que] se lee como una hipnotizante novela de espías” — Landau demostró rigurosamente que la complicidad de las agencias de inteligencia de EUA con los crímenes del régimen de Pinochet no terminó con el trágico golpe de 1973.

Apenas un mes antes de ser asesinado, Letelier — entonces miembro del Instituto de Estudios Políticos (IPS por sus siglas en inglés), que ahora celebra su quincuagésimo aniversario – publicó un artículo muy clarividente en The NationEconomic ‘Freedom’s’ Awful Toll: The Chicago Boys in Chile“, que documenta extensamente los esfuerzos de los economistas conservadores estadounidenses en convencer al régimen de Pinochet “que están preparados para complementar la brutalidad, que poseía el ejército, con la capacidad intelectual que carecían”. En un editorial la semana después del atentado – que también mató la asistente de Letelier en el IPS Ronni Moffitt, ciudadana estadounidense de 24 años de edad; e hirió a su marido, Michael, quien estaba en el asiento trasero — The Nation escribió: “Letelier hizo la conexión política esencial en ese artículo — que el tipo de organización económica que EUA fomentaba en Chile exigía absolutamente un ‘sistema de terror’ para tener éxito. Y ahora ese sistema de terror ha alcanzado y dado fin mediante el asesinato a un opositor de la dictadura que tanto trabajó EUA para instalar”.

Landau y Ralph Stavins, ambos colegas de Letelier en el IPS, se lanzaron de inmediato a una investigación para determinar tanto el responsable directo como el cómplice. En un artículo de The Nation de marzo de 1977 con el dramático título This Is How It Was Done Landau y Stavins presentaron la evidencia que vincula la policía secreta chilena DINA con el crimen:

Nuestra evidencia indica que un agente de la DINA de alto nivel aterrizó en Miami el 13 de septiembre de 1976, y se reunió con un grupo de exiliados cubanos que ya habían sido alertados de que un “contrato” estaba por venir. El agente de la DINA trabajó en los detalles del asesinato de Letelier con cuatro jóvenes terroristas, conocidos por su audacia y sangre fría. Después de haber obtenido un explosivo plástico y un dispositivo de detonación, se fueron a Washington. Allí se encontraron con los agentes de la DINA, haciéndose pasar por funcionarios chilenos, estacionadaos en la Embajada de Chile. Los agentes con sede en Washington informaron a los exiliados sobre los hábitos de Letelier, la descripción del coche, horarios de salida, ruta diaria al trabajo, lugar de estacionamiento, y el calendario de trabajo probable en el Instituto de Estudios Políticos durante la siguiente semana.

Landau y Stavins luego proporcionan un vívido relato minuto a minuto del asesinato en base a su investigación de seis meses

Cuando Letelier llegó Sheridan Circle, una mano en el coche gris [de los asesinos] presionó un botón. Michael Moffitt escuchó el sonido como “agua en un cable caliente” y luego vio a un “destello blanco”. Disparado del auto por la explosión, Moffitt intentó liberar a Letelier quien estaba inconsciente en los escombros sobre él. Sus piernas se habían separado de su cuerpo y habían sido arrojadas a unos 15 metros de distancia. Ronni Moffitt se alejó de la Chevrolet ardiente, parecía estar bien, pero en realidad había sufrido una arteria cortada y pronto murió desangrada. Michael gritó al mundo: ‘Los fascistas chilenos han hecho esto’.

Landau y Stavins entonces comenzaron a desenredar las conexiones entre los asesinos y los principales miembros del gobierno de EUA y las élites de los medios, los que Landau desarrolló aún más en las investigaciones posteriores The Nation:

La mayoría de los funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia que investigan los asesinatos han hecho un esfuerzo concertado para lleva a los culpables ante un tribunal de justicia. Al mismo tiempo, otros agentes dentro del gobierno han filtrado materiales del maletín de Letelier, incautados por la policía como evidencia potencial en el momento de la explosión. El material filtrado apareció por primera vez en los escritorios de varios funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo, donde Letelier había servido durante muchos años. Después, el material maletín fue dado a columnistas Jack Anderson y luego a Evans y Novak. Las columnas que estos hombres escribieron intentaron desacreditar a Letelier y desviar la atención de los verdaderos asesinos el General Pinochet, la Junta chilena, la DINA y sus sicarios del exilio cubano.

Los nombres de la mayoría de los asesinos, sus motivos y su modus operandi son conocidos en el Departamento de Justicia. Lo que queda son las preguntas más fundamentales: ¿se permitirá a las autoridades estadounidenses reunir pruebas suficientes para llevar a los asesinos a juicio? ¿Van a nombrar al general Pinochet y otros miembros de junta de gobierno que ordenaron los asesinatos? Y, ¿se revelará en su totalidad el papel de las agencias de la inteligencia y la defensa de EUA, que habíam entrenado previamente los líderes de la junta, los agentes de la DINA y los exiliados?

Unos años más tarde, el propio Landau ayudó a revelar más de ese papel, en su colaboración con John Dinges. En “The Chilean Connection” (28 de noviembre, 1981), que revela nueva información sobre cómo la CIA pudo haber proporcionado información crucial e incluso la asistencia a los asesinos de Letelier y Moffitt:

A principios del verano de 1976, el coronel Manuel Contreras, jefe de la DINA, la policía secreta de Chile, lanzó una operación para asesinar al líder exiliado chileno Orlando Letelier. Ahora se ha sabido que a los pocos días de la creación de esa consipiración Contreras realizó una visita secreta a Washington, DC, donde se reunió con funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia y también negoció la compra de armas ilegales y equipos de espionaje electrónico con una empresa dirigida por el los antiguos funcionarios de la CIA Edwin Wilson y Frank Terpil.

Wilson y Terpil se habían dado a conocer después de que un gran jurado federal los acusara de exportar bienes y servicios terroristas al Coronel Muammar ‘el-Qaddafi de Libia, cuyo régimen clasifica alto en la lista de los enemigos de la Administración Reagan. En 1978, la Oficina Federal de Investigaciones había establecido que agentes de la DINA mataron Letelier en territorio de EUA. Esa evidencia, combinada con los materiales recién revelados muestran que antiguos funcionarios de la CIA han cooperado con otras operaciones encubiertas de la DINA en los EUA, parece poner en peligro los esfuerzos de la Administración para rehabilitar la dictadura militar de Chile como un aliado anticomunista.

En otro artículo sobre el tema el año siguiente, “The CIA’s Link to Chile’s Plot,”, Landau y Dinges revelaron que Contrera también se había reunido dos veces con el funcionario de segundo rango más alto de la CIA, subdirector Vernon Walters. Una de dichas reuniones se produjo justo un mes antes del asesinato..

El nombre de Walters ha surgido varias veces en relación con Contreras y los agentes de la DINA que planearon el asesinato, de acuerdo con la evidencia recopilada por el FBI que muestra que Walters viajó a Asunción, Paraguay, en junio de 1976, por motivos de trabajo de la agencias. Un mes después, dos agentes de la DINA asignados para matar a Letelier llegaron a Paraguay para obtener pasaportes falsos, usando el nombre de Walters y alegando que Walters y la CIA sabían sobre la misión de la DINA a Washington. Walters ha negado que tuviera nada que ver con los agentes de la DINA o la pasaportes falsos …

La pregunta más grande sin responder dejó inquietudes sobre la relación de la CIA y la DINA y [el asesino de Letelier Michael] Townley en el momento del asesinato. ¿Por qué pudieron agentes de la DINA entrar y salir libremente de EUA? ¿Estuvieron funcionarios de la CIA implicados en eludir el embargo de armas del Congreso contra Chile, y por lo tanto obligados a guardar silencio sobre la actividad de la DINA en Washington en el momento del asesinato de Letelier por temor a revelar otro escándalo de acción encubierta de la CIA?

En 1987, Landau y Dinges llevaron a cabo una entrevista con Armando Fernández Larios, un ex oficial de la DINA, que huyó a EUA para poder revelar la verdad de la participación directa de Pinochet en el asesinato de Letelier. Los autores hablaron con Fernández Larios en una habitación de un motel de Virginia bajo esticta seguridad del servicio de US Marshal.

Fernández ha nombrado a seis generales y coroneles que han jugado un papel directo en el asesinato o en ordenar suencubrimiento. Y ha señalado al Presidente. Dice que el subjefe de la DINA Espinoza, uno de los pocos del círculo íntimo en condiciones de conocer, le dijo que Pinochet había dado la orden de matar a Letelier. Según Espinoza, Fernández dijo que el jefe de la DINA, Contreras admitió a otro general que había puesto plan del asesinato de Letelier en marcha porque había recibido órdenes es en ese sentido. Cuando se le preguntó por quién, Contreras respondió: “Pregúntele al jefe”, que tanto Espinoza como Fernández interpretaron como una referencia al general Pinochet, el único superior de Contreras..

En tantos temas, desde Chile a Irak, la globalización a la lluvia radiactiva Landau “hizo un llamado a todos a que pensáramo, sentó un ejemplo para imitar en sus luchas por la justicia y dejó para siempre su huella”, como escribió en su conmovedor homenaje en The Nation Andrés S. Pertierra. Fue para The Nation un honor publicar su trabajo en un momento tan tempranos y definitivo en su carrera, cuando él trató de descubrir quién fue el responsable de la muerte brutal y prematura de su querido y consecuente amigo.

Golpe de Venezuela vinculado al equipo de Bush | The Guardian

Fuente original en inglés: Venezuela coup linked to Bush team | World news | The Guardian

Especialistas en las “guerras sucias” de los años ochenta alentaron a los conspiradores que intentaron derrocar al presidente Chávez.

Ed Vulliamy en Nueva York

21 de Abril de 2002
El fallido golpe de Estado en Venezuela estuvo estrechamente vinculado a altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos, según ha establecido The Observer. Tienen largas historias en las “guerras sucias” de la década de 1980 y vínculos con escuadrones de la muerte que trabajan en América Central en ese momento.

La participación de Washington en los turbulentos eventos que eliminaron brevemente al líder izquierdista Hugo Chávez del poder el fin de semana pasado resucita los temores sobre las ambiciones estadounidenses en el hemisferio.

También profundiza las dudas sobre la política en la región hecha por personas designadas para el gobierno de Bush, quienes deben su carrera al servicio en las guerras sucias del presidente Reagan.

Uno de ellos, Elliot Abrams, quien asintió con la cabeza ante el intento de golpe de Estado venezolano, tiene una condena por engañar al Congreso por el infame caso Contra-Irán.

El gobierno de Bush ha tratado de distanciarse del golpe. Inmediatamente respaldó al nuevo gobierno del empresario Pedro Carmona. Pero el golpe fue enviado dramáticamente en reversa después de 48 horas.

Ahora, los funcionarios de la Organización de los Estados Americanos y otras fuentes diplomáticas, hablando con The Observer, afirman que la administración de los EE. UU. no solo sabía que el golpe estaba a punto de ocurrir, sino que lo había sancionado, presumiendo que estaba destinado al éxito.

Las visitas de los venezolanos que planeaban un golpe de estado, incluido el propio Carmona, comenzaron, dicen las fuentes, “hace varios meses”, y continuaron hasta semanas antes del golpe el fin de semana. Los visitantes fueron recibidos en la Casa Blanca por el hombre que el presidente George Bush le encargó que fuera su creador de políticas clave para América Latina, Otto Reich.

Reich es un cubano-estadounidense de derechas que, bajo Reagan, dirigía la Oficina de Diplomacia Pública. Informó en teoría al Departamento de Estado, pero las investigaciones del Congreso demostraron a Reich informar directamente al Asistente de Seguridad Nacional de Reagan, el coronel Oliver North, en la Casa Blanca.

North fue declarado culpable y avergonzado por su papel en Irán-Contra, por el cual las armas compradas por las sanciones estadounidenses impuestas a Irán fueron vendidas a la guerrilla de la Contra y a los escuadrones de la muerte, en revuelta contra el gobierno marxista en Nicaragua.

Reich también tiene estrechos vínculos con Venezuela, habiendo sido nombrado embajador en Caracas en 1986. Su nombramiento fue impugnado tanto por los demócratas en Washington como por los líderes políticos en el país latinoamericano. Las objeciones se anularon cuando Venezuela buscó acceder al mercado petrolero estadounidense.

Según fuentes de la OEA, Reich ha tenido “varias reuniones con Carmona y otros líderes del golpe de Estado” durante varios meses. El golpe se discutió con cierto detalle, hasta el momento y las posibilidades de éxito, que se consideraron excelentes.

El día en que Carmona se hizo con el poder, Reich convocó a embajadores de América Latina y el Caribe en su oficina. Dijo que la destitución de Chávez no fue una ruptura del gobierno democrático, ya que había renunciado y era “responsable de su destino”. Dijo que Estados Unidos apoyaría al gobierno de Carmona.

Pero la figura crucial en torno al golpe fue Abrams, quien opera en la Casa Blanca como director principal del Consejo de Seguridad Nacional para la “democracia, los derechos humanos y las operaciones internacionales”. Fue un destacado teórico de la escuela conocida como ‘Hemisferismo’, que le dio prioridad a la lucha contra el marxismo en las Américas.

Condujo el golpe de estado en Chile en 1973 y patrocinó regímenes y escuadrones de la muerte que lo siguieron en Argentina, El Salvador, Honduras, Guatemala y otros lugares. Durante el alboroto de los Contras en Nicaragua, trabajó directamente con North.

Las investigaciones del Congreso encontraron que Abrams había conseguido fondos ilegales para la rebelión. Condenado por retener información de la investigación, George Bush lo indultó.

Un tercer miembro del triángulo latinoamericano en la formulación de políticas de Estados Unidos es John Negroponte, ahora embajador ante las Naciones Unidas. Fue embajador de Reagan en Honduras desde 1981 hasta 1985, cuando un escuadrón de la muerte formado por los Estados Unidos, el Batallón 3-16, torturó y asesinó a decenas de activistas. Una fuente diplomática dijo que Negroponte había sido “informado de que podría haber algún movimiento en la Venezuela de Chávez” a principios de año.

Más de 100 personas murieron en eventos antes y después del golpe. En Caracas, el viernes, un juez militar confinó a cinco oficiales de alto rango al arresto domiciliario indefinido en espera de los cargos formales de rebelión.

El ideólogo principal de Chávez, Guillermo García Ponce, director del Comando Político Revolucionario, dijo que los generales disidentes, los medios locales y los grupos anti-Chávez en los Estados Unidos habían planeado la destitución del presidente.

“Los sectores más reaccionarios en los Estados Unidos también estaban implicados en la conspiración”, dijo.

Documentos secretos muestran el papel de Nixon y Kissinger en el golpe de Estado en Chile en 1973 | Democracy Now!

Fuente original: Documentos secretos muestran el papel de Nixon y Kissinger en el golpe de Estado en Chile en 1973 | Democracy Now!

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10 de septiembre de 2013
Continuamos con la cobertura del 40 aniversario del derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende, con una mirada al papel decisivo de EE.UU. mientras Richard Nixon era presidente y Henry Kissinger, asesor en asuntos de seguridad nacional. Peter Kornbluh, que impulsó los esfuerzos de desclasificar más de 20.000 documentos secretos que revelaban el papel de la CIA y la Casa Blanca en el golpe chileno, analiza cómo Nixon y Kissinger respaldaron el derrocamiento de Allende por vía militar y luego ofrecieron apoyo decisivo, mientras se cometían atrocidades para cementar el poder recién conseguido. Kornbluh es autor de un libro recientemente actualizado, “The Pinochet File: A Declassified Dossier on Atrocity and Accountability” (El archivo Pinochet: un expediente desclasificado sobre las atrocidades y las responsabilidades), y director del Proyecto de Documentación de Chile del Archivo de Seguridad Nacional. En 1970, el subdirector de plantes de la CIA escribió en un memorando secreto: “Es política firme y continua que Allende sea derrocado mediante un golpe. Es imperativo que estas acciones se implementen de manera clandestina y segura para que el gobierno de EE.UU. y la mano estadounidense estén bien escondidos”. Ese mismo año el presidente Nixon ordenó a la CIA “hacer que la economía grite” en Chile para “evitar que Allende llegue al poder o para derribarlo”. También nos acompaña Juan Garcés, ex asesor personal de Allende que luego condujo los esfuerzos legales exitosos para detener y juzgar al líder del golpe de Estado, Augusto Pinochet.
Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AARON MATÉ: Quería preguntarle sobre el rol de Estados Unidos en todo esto. Veamos una grabación del discurso del presidente Richard Nixon en marzo de 1972, reconociendo que había dado instrucciones para “llevar a cabo cualquier tipo de acción similar a lo de la República Dominicana” para impedir que Salvador Allende, el presidente electo de Chile, asumiera el cargo. La conversación telefónica fue capturada por el sistema de grabación secreto de la Oficina Oval de la Casa Blanca. En este audio, escuchamos al presidente Nixon decirle a su secretario de prensa, Ron Ziegler, que había dado órdenes al embajador de EE.UU. en Chile para destruir la democracia chilena, pero “él simplemente fracasó… Debería haber evitado que Allende fuera presidente”. Escuchemos.

PRESIDENTE NIXON: Sí.

OPERADOR: Sr. Ziegler.

RON ZIEGLER: Sí, señor.

PRESIDENTE NIXON: ¿Qué tenemos? ¿Dijiste algo, Ron, con respecto a la participación de la Corporación ITT en Chile? ¿Cómo manejaste…?

RON ZIEGLER: El Departamento de Estado se ocupó de eso hoy.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Ah, ¿lo hicieron?

RON ZIEGLER: Sí, señor.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Qué hicieron? ¿Negarlo?

RON ZIEGLER: Lo negaron, pero fueron cautelosos sobre cómo abordaron la declaración de [el exembajador Edward] Korry, porque tenían miedo de que pudiera ser contraproducente.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Por qué? ¿Qué dijo Korry?

RON ZIEGLER: Korry dijo que había recibido instrucciones para hacer algo similar a lo de la República Dominicana…supuestamente dijo eso.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Korry dijo eso?

RON ZIEGLER: Correcto.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Cómo fue eso? ¿Él hizo eso público?

RON ZIEGLER: [El periodista] Jack Anderson recibió eso de alguna fuente. Al Haig está sentado conmigo ahora.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Ah, sí.

RON ZIEGLER: Era un informe contenido en un documento…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Ah, sí.

RON ZIEGLER: de la ITT, pero…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Bueno, lo fue. Él recibió esas instrucciones.

RON ZIEGLER: Bueno, pero…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Yo esperaba que… pero él simplemente fracasó, el hijo de [bip]. Ese es su gran problema. Debió haber impedido que Allende asumiera la presidencia.

RON ZIEGLER: De cualquier manera, el Departamento de Estado lo ha negado hoy…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Lo está manejando el Departamento de Estado?

RON ZIEGLER: …y se refirieron a sus comentarios sobre América Latina, Chile y…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Sí, está bien.

RON ZIEGLER: …usted solo se refiere a eso una vez.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Bien, está bien.

RON ZIEGLER: Sí, señor.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Correcto.

AARON MATÉ: Ese era el presidente Nixon hablando en 1972. Peter Kornbluh del Archivo de Seguridad Nacional, ¿puede explicarnos de qué habla Nixon en este audio y ponerlo en contexto con el rol que tuvo EE.UU. en la desestabilización de la economía en Chile?

PETER KORNBLUH: Richard Nixon y Henry Kissinger lanzaron un ataque preventivo contra Salvador Allende. Decidieron impedir que asumiera la presidencia de Chile. Allende no había pisado el Palacio de la Moneda aún, cuando Nixon y Kissinger simplemente decidieron cambiar el destino de Chile. Nixon le ordenó a la CIA hacer que la economía chilena gritara de dolor, usando todos los recursos humanos necesarios. El primer plan era impedir que Allende asumiera como presidente. Cuando ese plan falló, después del asesinato del comandante en jefe chileno René Schneider, detrás del cual estuvo EE.UU., Kissinger habló con Nixon y le dijo: “Allende ahora es presidente. El Departamento de Estado cree que podemos coexistir con él, pero quiero asegurarme de que les dirá a todos en el Gobierno de EE.UU. que no podemos permitir que tenga éxito, porque tiene legitimidad. Fue elegido democráticamente. Supongamos que otros gobiernos deciden seguir sus pasos, un Gobierno como el de Italia, por ejemplo. ¿Qué haremos entonces? ¿Qué vamos a decir cuando otros países comiencen a elegir democráticamente a otros Salvadores Allendes? El equilibrio de poder mundial cambiará”, le escribió a Nixon en un documento secreto, “y nuestros intereses en él cambiarán profundamente”.

AMY GOODMAN: Háblenos sobre el papel de Kissinger. Recientemente, la gente ha visto a Stephen Colbert bailar a su alrededor. Henry Kissinger, quien aún está vivo, es considerado un anciano estadista por la mayoría de la prensa en EEUU. Denos un poco de perspectiva sobre su rol.

PETER KORNBLUH: Acabo de regresar de Chile en donde participé en varios programas de televisión, y en todos me dijeron: “estamos tratando de que nuestra gente rinda cuentas por las atrocidades que tuvieron lugar durante el régimen de Pinochet, pero ¿por qué no se puede hacer que Henry Kissinger rinda cuentas por sus actos? ¿Por qué EE.UU. no se ha rendido cuentas por el rol que jugó en las atrocidades que se cometieron en Chile, comenzando con el golpe mismo y luego pasando por la represión que siguió?” Y Kissinger no solo es el sobreviviente más importante del equipo creador de las políticas de esa época, cuando revisas los documentos desclasificados que se presentan en el libro “Pinochet: los archivos secretos” verá que es la figura más importante en la creación de las políticas para derrocar a Allende y luego, aún más, para dar apoyo a Pinochet y a las violaciones a los derechos humanos que siguieron. Kissinger tenía asistentes que le decían: “Es impropio que EE.UU. intervenga en un país donde nuestros intereses de seguridad nacional no están amenazados”. Y él los ignoró. “No, no podemos. No podemos permitir este fenómeno de imitación, tenemos que evitar que Allende tenga éxito”. Tenía asistentes que conversaron con él un día después del golpe de Estado, que le dijeron: “Estamos recibiendo informes de que hay 10.000 cadaveres en las calles. La gente está siendo asesinada. Y él respondió: “Ve y dile al Congreso que este nuevo régimen militar es mejor para nuestros intereses que el viejo Gobierno en Chile”. Y tenemos este fabuloso documento de Kissinger hablando con Pinochet, en una reunión en 1976, sobre la que sus asistentes le habían dicho: “Debería decirle a Pinochet que deje de violar los derechos humanos”. Y en cambio, él le dijo a Pinochet: “Le ha hecho un gran servicio a EE.UU. al derrocar a Allende. Queremos apoyarlo, no causarle daño”.

AMY GOODMAN: En su libro “Pinochet: los archivos secretos” cita un análisis de un miembro de la Dirección de Operaciones de la CIA que aconsejaba al presidente Nixon y a Henry Kissinger sobre la ejecución de operaciones encubiertas en Chile. El funcionario argumentaba que, lejos de ser un peón de los comunistas, Allende “sería un tipo difícil de controlar para el Partido Comunista y la Unión Soviética”. También dijo que las operaciones encubiertas para evitar que Allende se convirtiera en presidente serían “peores que inútiles”. “Cualquier indicación de que estamos detrás de algún truco legal o alguna estratagema obstinada exacerbaría las relaciones aún más… me temo que repetiremos los errores que cometimos en 1959 y 1960 cuando empujamos a Fidel Castro al bando soviético”. Usted cita también al asistente de mayor rango de Kissinger en América Latina, Viron Vaky, quien escribió en un cable ultra secreto: “no lograremos tener éxito a través operaciones encubiertas; las consecuencias podrían ser desastrosas. Considerando un análisis de costo-beneficio-riesgo, no son favorables”. ¿Su opinión Peter Kornbluh?

PETER KORNBLUH: Hubo personas dentro del Gobierno de EE.UU. que presionaron a Kissinger para no tomar ese camino y él los ignoró por completo, empujó a Nixon a ejecutar una política agresiva y encubierta para que Allende fracasara, para desestabilizar su capacidad de gobernar, para crear lo que Kissinger llamó un clima golpista. En la nueva edición de “Pinochet: los archivos secretos”, tenemos la transcripción actualizada de la primera conversación telefónica entre Nixon y Kissinger después del golpe de Estado, en la que Nixon le dice a Kissinger: “Nuestra intervención no es visible ¿cierto?”. Y Kissinger responde: “No lo hicimos”, refiriéndose a la participación directa de EE.UU. en el golpe. “Los ayudamos”. Él dice: “Ya sabes, los ayudamos. [Espacio en blanco]”, algo que estoy seguro de es una referencia a la CIA, “creó las mejores condiciones para que el golpe ocurriera”. Esta es la primera conversación entre Nixon y Kissinger después del golpe. Básicamente estaban diseñando la intervención de EE.UU. y creando un clima golpista en Chile, facilitando el golpe. Lo que es aún peor, y esto fue mucho antes de que su programa existiera, es que Richard Nixon ya estaba quejándose de la basura liberal en los medios, diciendo: “Sí, los liberales… los medios están sudando sangrando porque un Gobierno comunista fue derrocado”, como si los medios estuvieran del lado de Allende. Los medios se estaban enfocando en las atrocidades que estaban ocurriendo. Y Kissinger decía: “En el período de Eisenhower, seríamos héroes”.

AMY GOODMAN: En este último minuto, Juan Garcés, es interesante que aunque usted experimentó en carne propia lo que sucedió hace 40 años con Salvador Allende, su suicidio en el Palacio de La Moneda mientras era bombardeado, usted está enfocado en el presente y en lo que está sucediendo hoy en día. Usted llevó a Pinochet ante la justicia. Logró que Baltasar Garzón, el famoso juez español, emitiera una orden de arresto en contra de Pinochet cuando hizo una visita a Londres, y fuera retenido allí, aunque finalmente fuera enviado de regreso a Chile. ¿Qué lección podemos aprender, en estos últimos 25 segundos? Y continuaremos con esta conversación después del programa.

JUAN GARCÉS: Esto se trata sobre como entiendes el mundo. ¿Deberíamos tener una existencia pacífica o bombardear e invadir? La ley es muy clara. Desde 1940 o 1945, la Carta de las Naciones Unidas, después de una gran Guerra Mundial, decidió que la soberanía y la independencia de los países debía ser respetada, y que todas las naciones debían luchar para evitar las políticas genocidas.

AMY GOODMAN: Tenemos que dejarlo hasta aquí, pero publicaremos la segunda parte en democracynow.org. Juan Garcés, abogado español, ex asistente de Salvador Allende, y Peter Kornbluh, cuyo último libro se titula “Pinochet: los archivos secretos”.

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La lengua rapa nui en peligro de extinción

Fuente original: La lengua rapa nui en peligro de extinción

Hoy solo el 16% de los menores de 12 años de la isla hablan el idioma, un fenómeno que incluso tiene a las autoridades locales copiando el modelo neozelandés que está recuperando el maorí.


En la cocina de Vicky Haoa hay un letrero que advierte “Aquí se habla rapa nui”. Es una forma clara y explícita de recordar a quién visite su casa que ellas es una isleña preocupada y ocupada de revitalizar la lengua de sus ancestros.

Esta mujer, tecnóloga médica de profesión, miembro de la Academia de la Lengua de Isla de Pascua y declarada por la Unesco como Tesoro Humano Vivo, explica que lamentablemente la mayoría de los adolescentes, jóvenes y adultos jóvenes de la isla no hablan la lengua rapa nui. Se estima que solo unas dos mil, de las seis mil personas que habitan en ella, hablan.

El problema viene desde hace mucho años pero ahora se ha hecho más latente. Cuando se nos prohibió hablar el idioma, se comenzó a hablar menos. Hoy, los abuelos son los que manejan la lengua. Pero los padres no le enseñaron a los hijos, entonces tenemos una generación de menores de 30 años que no la habla o que no le habla a sus hijos porque no saben. Con mi nieto tengo una batalla diaria”, dice Haoa.

A comienzos de este año, se dio a conocer una encuesta realizada por Unesco y el Ministerio de Educación. Este trabajo es parte de los esfuerzos que se están haciendo por revitalizar la cultura y la lengua de este pueblo. La encuesta sociolingüística, en la que participaron más 500 y que se hizo en rapa nui, mostró que más del 70% de las personas rapa nui de mayor edad (65 años o más) tiene un nivel alto de competencia lingüística, pero este nivel baja mientras más jóvenes son. Así, en los niños de 8 a 12 años, solo el 16,7% alcanzó un nivel alto.

Orgullosos de sus tradiciones,varias iniciativas se están tomando la isla para evitar que su lengua muera. A fines del año pasado, el Concejo Municipal de Isla de Pascua aprobó, por unanimidad, una nueva ordenanza en la que se declara la lengua rapa nui como idioma oficial con el fin de protegerla y garantizar su uso público y al mismo tiempo, proteger los derechos lingüísticos de los hablantes y garantizar la no discriminación por hablar una lengua originaria. Así, en todos las oficinas y actos públicos deben ser en esta lengua.

Para el alcalde de la Isla Pedro Edumunds la ordenanza es un reflejo de lo que quieren sus habitantes: valorar la cultura, la lengua. “De a poco lo estamos consiguiendo”, dice. Prueba de ello es Hoŋa’a Re’o Rapa Nui , un jardín infantil que significa “nido” y que comenzó a funcionar en mayo del año pasado. En el nido, los niños más chicos tienen dos años, lo más grandes, cuatro. “La idea es que el jardín vaya creciendo con ellos y seamos un colegio que solo hable rapa nui. El próximos años, si nos aprueban los dineros, vamos a tener 10 cupos más”, dice Haoa.

En el colegio intentan que los más chico y también con los papás hablen la lengua, para que no sientan que es algo que solo se hace en el colegio, como aprendizaje tienen que saber que es su lengua materna y eso se habla también en la casa. Las reuniones de apoderado son en rapa nui y envían tareas a la casa para que puedan ser realizadas con los papas e incluyen grabaciones para que puedan también oír ¿Evaluación? Según Haoa funciona de a poco. “Algunos papás se justifican diciendo que hay mucho trabajo en casa”.

Lo que pasa con la lengua rapa nui puede ser parecido a lo que ocurre con el resto de la población indígena pero no hay forma de saberlo. Elisa Loncon, académica de la U. de Santiago y experta en Cultura e Idiomas Originarios, dice que es imposible saber el problema que existe en Chile con las otras lenguas originarias porque nunca se ha hecho un “censo lingüístico como el que se hizo en Rapa Nui. Según un estudio del Centro de Estudios Públicos (CEP) del año 2016 la población mapuche que habla mapuzungún está disminuyendo: si en 2006 un 56% de los mapuches dijo no hablar ni entender su lengua, hace dos años era el 67%.

“El problema es que este tipo de datos o los que entrega la Casen son preguntas en castellano y en el que pides que la persona te diga si habla o no, pero no es en la lengua para saber su nivel de comprensión y uso. No sabemos con certeza quiénes hablan una lengua indígena y quiénes no. Las personas tienen cierta resistencia a decir soy hablante. La tendencia normal después de tanta discriminación es dejar de hablar o decir que no lo hace”, dice Loncon.

Hay personas que enseñan mapuzungún y con la llegada de migrantes bolivianos, también se están haciendo cursos de aymara y quechua, pero enseñarlas es difícil, cuenta la académica. “Enseñar una lengua no es lo mismo que hablarla. Esa persona debe tener una especialidad académica, requiere preparación en el método de enseñanza de una segunda lengua, saber de fonética, dialéctica, pragmática. Se debe investigar y capacitar a quién enseña”, señala.

Un buen ejemplo

En este momento, una comitiva de profesionales está en Nueva Zelanda. Según explica Haoa, “son coordinadores que trabajan en la municipalidad, profesores y educadores tradicionales que están observando cómo lo han hecho los maoríes para retomar su lengua, queremos aprender de ellos. Los maoríes tenían dos generación que no hablaban la lengua y lo están logrando”.

“Las estaciones de radio y el canal que funciona en la isla, tocan música rapa nui pero todos los programas son en español. En las calles no se habla mucho. Tenemos que ser creativos, a lo mejor dar becas a los jóvenes que hablen el idioma. Faltan personas que se capaciten y nos ayuden a enseñar”, insiste Haoa.

Allende, el precursor olvidado | Página12

Fuente original: Allende, el precursor olvidado | Página12

Es bien sabido que con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 América latina y el Caribe reanudaron su marcha hacia su Segunda y Definitiva Independencia. El ascenso de Hugo Chávez a la presidencia de lo que luego sería la República Bolivariana de Venezuela es usualmente considerado como el segundo hito en esta larga marcha. Esto es indudable, pero pasa por alto una importantísima etapa intermedia, breve pero de enorme importancia: la que aportara el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular en Chile, entre 1970 y 1973 y que es imprescindible rescatar del olvido en que ha sido sepultada por el inmenso aparato propagandístico de la derecha tanto dentro como fuera de Chile.

Allende llega al Palacio de la Moneda con un programa de gobierno que nada tiene que envidiar al que luego procurarían implementar –en un contexto internacional, económico y político mucho más favorable– los gobiernos bolivarianos de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Hombre de inconmovible convicciones socialistas Allende no demoró un segundo en aplicar el programa de la UP, adoptando trascendentales medidas como la nacionalización de las riquezas básicas de Chile: la gran minería del cobre, hierro, salitre, carbón y otras, en poder de empresas extranjeras –entre ellas los gigantes de la industria cuprífera: la Anaconda Copper y la Kennecott– y de los monopolios nacionales. Con una inversión inicial de unos 30 millones de dólares al cabo de 42 años la Anaconda y la Kennecott remitieron al exterior utilidades superiores a los 4000 millones de dólares. No contento con esto Allende nacionalizó casi la totalidad del sistema financiero del país: la banca privada y los seguros, adquiriendo en condiciones ventajosas para su país la mayoría accionaria de sus principales componentes. Nacionalizó a la International Telegraph and Telephone (IT&T), que detentaba el monopolio de las comunicaciones y que antes de la elección de Allende había organizado y financiado, junto a la CIA, una campaña terrorista para frustrar la toma de posesión del presidente socialista. Recuperó la gran empresa siderúrgica, creada por el Estado y luego privatizada. Aceleró y profundizó la reforma agraria, que con su predecesor democristiano había avanzado con pasos lentos y vacilantes. Una casi olvidada ley de la fugaz República Socialista de Chile (4 de junio-13 de septiembre de 1932) facultaba al presidente a expropiar empresas paralizadas o abandonadas por sus dueños. Se constituyó un “área de propiedad social” en donde las principales empresas que condicionaban el desarrollo económico y social de Chile (como el comercio exterior, la producción y distribución de energía eléctrica; el transporte ferroviario, aéreo y marítimo; las comunicaciones; la producción, refinación y distribución del petróleo y sus derivados; la siderurgia, el cemento, la petroquímica y química pesada, la celulosa y el papel) pasaron a estar controladas por el Estado. Todo esto hizo Allende en los pocos años de su gestión, aparte de crear una gran editorial popular, Quimantú, para acercar la cultura universal a chilenas y chilenos y de devolver la dignidad a un pueblo por décadas sometido al yugo de una feroz oligarquía neocolonial.

Y todo, absolutamente todo, lo hizo el gobierno de la UP sin salirse del marco constitucional y legal vigente, pese a lo cual la oposición: la vieja derecha oligárquica y sectores progresivamente mayoritarios de la democracia cristiana se arrastraron sin el menor recato por el fango de la ignominia, arrojando por la borda su (siempre escaso) respeto por las normas democráticas para fungir como agentes locales de las maniobras criminales de la reacción imperialista. Aquéllas habían sido desatadas por Washington la misma noche del 4 de septiembre de 1970, cuando aún se estaban contando los votos que darían el triunfo a la UP. Furioso, el bandido de Richard Nixon, ordenó sabotear a cualquier precio al inminente gobierno de Allende. El asesinato del general constitucionalista René Schneider, poco antes que el Congreso Pleno ratificara su triunfo, fue apenas el primer eslabón de una tétrica cadena que con la dictadura de Pinochet sembraría muerte y destrucción en Chile.

La permanente solidaridad de Allende con la Revolución Cubana y con todas las causas emancipatorias de la época, antes y después de asumir la presidencia, fue otro de los factores que encendió las iras de la Casa Blanca y su terminante decisión de acabar con él. En 1967, y en su calidad de Presidente del Senado de Chile Allende había acompañado en persona a Pombo, Urbano y Benigno, los tres sobrevivientes de la guerrilla del Che en Bolivia, para garantizar su seguro retorno a Cuba. Por eso el desafío que planteaba el médico chileno: la construcción de un socialismo “con sabor a vino tinto y empanadas”, precursor del socialismo del siglo veintiuno, era viscerablemente inaceptable para Washington y merecedor de un ejemplar escarmiento. Especialmente cuando el imperio, agobiado por la inminencia de una derrota catastrófica en Vietnam, sentía la necesidad de asegurar la incondicional sumisión de su “patio trasero”. Pero Allende, un marxista sin fisuras, no cedió un ápice, ni en sus convicciones ni en las políticas que perseguía su gobierno. Y lo pagó con su vida, como lo dijera en su alocución final por radio Magallanes ese aciago 11 de septiembre de 1973. Y este 26 de junio, al cumplirse 110 años de su nacimiento, se impone un sentido homenaje a esa figura universal, querible e imprescindible de Nuestra América, el gran precursor del ciclo de izquierda que se iniciaría en diciembre de 1998 en Venezuela.

¿Son reales los informes de que China sacó a Rusia del mercado de armas en América Latina? – Sputnik Mundo

Fuente original: ¿Son reales los informes de que China sacó a Rusia del mercado de armas en América Latina? – Sputnik Mundo

Los medios chinos difundieron recientemente información que apuntaba a que habían empujado a Rusia fuera del mercado armamentístico en América Latina: desde Chile, Argentina y Brasil. Especialistas en el tema explican por qué estas afirmaciones son falsas y carecen de fundamento.

“¿Cómo pudieron renunciar a las armas que nunca compraron? En Chile no hay armas rusas”, se preguntó el director del Centro ruso de Análisis de Estrategias y Tecnologías Ruslán Pújov en una entrevista al medio Vzglyad.

El especialista añadió que en estos momentos cualquier relación comercial entre Rusia y Argentina no está afectada por cuestiones políticas, sino por la situación económica del país suramericano.

“Argentina solicitó a Rusia un crédito para comprar dos helicópteros, y se lo concedimos. Luego los argentinos solicitaron un crédito para dos helicópteros más, pero no pudieron avalarlo”, concluyó el experto.

Ruslán Pújov también señaló que Brasil tiene su propia industria armamentística y que sus compras de armas se hacen a condición de que se les provea de tecnologías. Así, los brasileños compraron sistemas de misiles Igla y helicópteros rusos Mi-34, aviones suecos y submarinos franceses.A su vez, el director del Centro de Análisis del Comercio Mundial de Armas (CACMA), Ígor Korótchenko, concurrió con las afirmaciones de Pújov y añadió que ninguno de estos países fue nunca comprador líder de armas rusas. “Los datos del medio chino son incorrectos, al igual que sus conclusiones”, afirmó.

Según la publicación del medio chino Sina.com, las ventas de armas rusas a Argentina, Brasil y Chile disminuyeron desde los 1.000 millones de dólares a prácticamente cero en los últimos cinco años.

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