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La historia de las brutalidades de Gran Bretaña en Chagos | Página12

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Los habitantes fueron arrancados de la isla y condenados al destierro
La historia de las brutalidades de Gran Bretaña en Chagos

El caso de Diego García, la isla del archipiélago de Chagos de la cual Naciones Unidas le ordenó retirarse a Gran Bretaña , guarda llamativas similitudes con las islas Malvinas. Sus habitantes fueron arrancados de allí sin que nadie tuviera en cuenta su opinión y fueron condenados al destierro.

Diego García es un atolón (una isla de coral en forma de anillo) de apenas 44 kilómetros cuadrados, el único habitado en el archipiélago de Chagos, en el Oceáno Indico, a una distancia de unos dos mil kilómetros del sur de India y un poco más lejos de la costa oeste de Africa.

La isla fue descubierta por un marinero andaluz que la descubrió en el siglo XVI y le puso su nombre. Pasó por manos portuguesas y francesas hasta que luego de las Guerras Napoleónicas quedó bajo dominio británico. Gran Bretaña la utilizó como lugar de recarga de carbón para los buques que navegaban entre Europa y Australia.

En 1966 los británicos acordaron alquilarle la isla a Estados Unidos por 50 años, hasta 2016, para que instale una base militar en plena Guerra Fría. Pero luego del 11-S la CIA aprovechó su ubicación estratégica para armar allí también una prisión secreta al estilo Guantánamo, donde puede hacer de las suyas fuera de todo control en su particular lucha contra el terrorismo. Un paraíso natural de aguas transparentes y mágicos corales luminosos terminó convertido en un pantano de tortura y horror.

A los dos mil habitantes de Diego García (los “chagosianos”, ya que viven en Chagos) los echaron sin miramientos. Lo hicieron de diversas maneras. Por ejemplo, con el bloqueo al ingreso de alimentos, por lo que algunos no aguantaron y se trasladaron a villas miseria de la vecina isla Mauricio, donde aún sobreviven como pueden en casillas de chapa. Hubo también embarcados a la fuerza y otros que fueron engañados con anzuelos tales como vacaciones gratis en el exterior para después impedirle el regreso. Se recuerdan casos emblemáticos como el de María Aimee, quien en 1969 llevó a sus hijos a Port Louis, en Mauricio, para un tratamiento médico y luego no le dejaron subir al barco para la vuelta. Recién se pudo reencontrar con su marido dos años más tarde.

Cuentan que muchos de los pobladores no soportaron el destierro. Hubo suicidios y casos de alcoholismo. En una nota de The Times, de Londres, en 2007, una isleña recuerda: “Era el paraíso, éramos como aves libres, y ahora estamos igual que en una prisión”.

En 1998, los chagosianos y sus descendientes resolvieron acudir a la Justicia. Para todos los especialistas, en su caso se había producido una flagrante violación al derecho internacional. Dos años después, en efecto, el Tribunal Supremo británico dictaminó que la expulsión había sido ilegal y que los habitantes debían regresar. En 2004, el fallo fue confirmado en la Corte de Apelaciones. Los sucesivos gobiernos británicos ignoraron la sentencia y el Foreign Office continuó apelando hasta que, en 2008, la Cámara de los Lores –última instancia del particular sistema legal inglés– falló a favor del gobierno por un ajustado tres a dos. El argumento esgrimido por los lores fue que el gobierno contaba con títulos suficientes para legislar sobre una de sus colonias en función de la seguridad de los intereses del Reino Unido. Estados Unidos ya había advertido que la vuelta de los habitantes significaría un “riesgo inaceptable” para su base.

Obstinados en recuperar su paraíso, los isleños acudieron a la Corte Europea de Derechos Humanos. Entonces, en 2010, el gobierno inglés sacó un increíble argumento de la manga. El canciller David Miliband anunció que crearía la mayor reserva natural oceánica del mundo alrededor del archipiélago, que componen unas 55 minúsculas islas, en función de las 220 especies de corales y las más de mil de peces que se encuentran en sus aguas. Para preservar el área virgen, obviamente, resultaba imprescindible que no esté habitada por los depredadores agricultores chagosianos. Al parecer, los peces no tenían problemas con las naves norteamericanas que salían a bombardear Afganistán o Irak. Tampoco con los militares que viven allí, ni los empleados civiles. Tan triste todo, que un cable difundido por Wikileaks reveló el obvio trasfondo de la maniobra.

La novelista Philippa Gregory describió el caso de Diego García en un artículo de junio pasado en The Times titulado elocuentemente “Las Falklands secretas que siguen en conflicto”. “He leído los papeles del Foreign Office desde 1960 intentando entender la historia de Chagos: es una lacrimógena experiencia sobre el engaño y la arrogancia”, escribió.

Nuevos aires para los WikiLeaks | Página12

Fuente original: Nuevos aires para los WikiLeaks | El nuevo editor d… | Página12

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El nuevo editor del sitio de megafiltraciones denuncia la persecución de Assange e impacta con nuevas publicaciones
Ante las restricciones que le impuso la embajada ecuatoriana, donde se encuentra asilado, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, nombró en septiembre al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe.

Tic toc tic toc. Pasan las horas los días los meses los años y la vista no cambia: abajo la calle, enfrente un gran edificio de ladrillos rojos expuestos. Una pared roja con agujeros de vidrio en el coqueto barrio londinense de Knightsbridge. Desde de su ventana de planta baja Julian Assange no alcanza a ver el cielo. Sólo ladrillos que nunca cambian de lugar. Cada tanto pispea por si los ladrillos se han movido, jugando con su mente para combatir la monotonía. Pero todo sigue igual. Hace más de seis años que el fundador del icónico sitio de megafiltraciones, WikiLeaks, vive en los confines de la embajada ecuatoriana de la capital británica, encerrado en dos cuartos chicos, una despensa, un bañito y un comedor.

No le gusta quedarse mucho tiempo mirando la ventana. Tiene miedo que le acierte un francotirador. Colecciona amenazas de muerte por internet y se las toma en serio. La embajada tiene un balcón. Lo ha usado pero apenas, siempre bajo estrictas medidas de seguridad, ya sea para hacer un anuncio importante o para mostrarse con alguna figura. Fueron las únicas veces que sintió el aire fresco en la cara y que pudo ver la luz del sol. En las fotos de balcón se le ven las mejillas rosadas y los ojos chiquitos.

Su situación es delicada en varios frentes. Necesita ir urgente al dentista para que le saque una muela que se le quebró hace más de dos años. Tiene un brazo que no puede levantar mas allá de su cintura y que ningún médico revisó a fondo, ya sea con una resonancia magnética o con una ecografía. Está pálido y flaco por la condiciones de su encierro, ni hablar de sus batallas en todos los frentes imaginables, necesita asistencia psicológica. También tiene a su cargo el cuidado e higiene de un gato, con el que comparte espacios, decisión de la que probablemente hoy se arrepiente, por más que su “Embassy Cat” tenga miles de followers en Twitter.

Sin embargo, las autoridades británicas no le permiten visitar a una clínica para una extracción de muela o para una resonancia de hombro, ni le permiten caminar una hora por día en un patio interno adyacente a la embajada, tal como han pedido los abogados del editor australiano para evitar que su salud no se siga deteriorando. Para la justicia británica Assange es un prófugo que violó su libertad condicional, ya que no reconocen el asilo que le dio Ecuador. Assange, que vivía en un régimen de libertad vigilada debido a un pedido de captura de Suecia, solicitó asilo después de que la corte suprema británica fallara 3-2 en su contra y le ordenara entregarse a las autoridades.

Hoy día Assange no tiene más problemas con la justicia sueca. Durante años una fiscal pidió su detención para ser investigado por un presunto delito sexual, pero el caso fue archivado en mayo de 2017 sin que mediara una acusación formal. Más allá de esa circunstancia, ni bien Assange salga de la embajada será arrestado por la justicia británica. En ese país evadir a la justicia no es un crimen demasiado pesado. Tiene hasta un año de castigo y casi siempre se paga con multa. El problema para Assange es que al momento de ser detenido quedaría a tiro de extradición de Estados Unidos, donde en Arlington, Virginia, un Gran Jurado ha presentado cargos formales en su contra por las megafiltraciones de 2010 y 2011 de despachos de guerra y cables diplomáticos. La ley de Virginia permite que los cargos formulados por un Gran Jurado permanezcan “sellados” o bajo secreto de sumario hasta que el fiscal los haga públicos, cuestión que generalmente ocurre justo antes de la detención, para no perder el elemento sorpresa. Por lo tanto Assange y sus abogados creen que si cae detenido en Gran Bretaña aunque sea por unas horas sería se pondría en marcha un mecanismo para retenerlo bajo custodia hasta ser enviado a Estados Unidos, donde sería acusado de traición y terrorismo y condenado a varias décadas de prisión.

Desde el punto de vista político la situación de Assange también es harto complicada. Si bien obtuvo un gran triunfo diplomático tres años atrás cuando un panel de Naciones Unidas dictaminó que él era un preso político de Gran Bretaña y Suecia, su situación no mejoró, sino más bien lo contrario. Al año siguiente Lenin Moreno reemplazó a Rafael Correa en la presidencia de Ecuador y Assange perdió el apoyo del gobierno ecuatoriano. Antes había perdido a su principal apoyo a nivel global, la Unasur de los líderes progresistas que entonces gobernaban la región. En una de sus primeras declaraciones Moreno dijo que Assange era un estorbo y que debía entregarse a los ingleses. La relación con la Foreign Office británica nunca fue buena. Un eventual ascenso al poder del laborista Corbyn podría destrabar la situación, ya que Corbyn estaría dispuesto a  ofrecer las garantías de no ser extraditado que Assange exige para entregarse. Pero ya van seis años tic tac tic tac y por ahora siguen gobernando los conservadores.

La relación con Estdos Unidos tampoco es buena. Al principio Trump había elogiado a WikiLeaks por las megafiltraciones sobre Hillary Clinton que lo ayudaron a vencer a su rival demócrata en las presidenciales del 2016. Pero todo cambió cuando WikiLeaks siguió publicando secretos de la CIA de Trump en dos megafiltraciones llamadas Vault 7 y Vault 8. Ahí el residente de la Casa Blanca, con los halcones revoloteando, cambió de canción y le ordenó públicamente a su entonces fiscal general, Jeff Sessions, que acelere las causa contra Assange y WikiLeaks.

La situación de Assange empeoró aún más a mediados del año pasado cuando a través de Twitter apoyó al independentismo catalán, al que llamó a perfeccionar sus redes informáticas. Los consejos públicos de Assange provocaron la reacción de varios países de la Unión Europea con problemas de separatismos varios, que se sumaron a la larga lista de enemigos de WikiLeaks. Esa lista, con el Pentágono y el Departamento de Estado a la cabeza, también se había el enojo de Rusia al sumar publicar los Emails de Bashir Al Assad con funcionarios rusos en 2017 y sobre todo el año pasado, cuando sumó un capítulo con firmas rusas a su famoso archivo de “Spy Files” dedicado a los agentes y equipos de espionaje en venta a través de contratistas privados. De China ni hablar, WikiLeaks.com está prohibida desde hace años por viejas revelaciones.

En medio de ese frágil tablero, con pocos apoyos y muchos frentes abiertos, los tuits sobre Cataluña gatillaron una reacción en cadena. Ante las quejas europeas la embajada ecuatoriana, bajo estrictas órdenes de Quito, tomó medidas drásticas. Le prohibió a Assange recibir visitas salvo sus abogados, le prohibió hacer declaraciones públicas sobre países “amigos” de Ecuador (o sea, prácticamente todos) y le cortó el acceso a internet. Hasta obligó a sus abogados a dejar los celulares en la puerta de la embajada.

Ante semejante emergencia Assange también tomó medidas drásticas y en septiembre del año pasado nombró al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe de WikiLeaks.

Desde entonces no es mucho lo que ha cambiado. Assange sigue en un limbo jurídico y político mientras su salud se deteriora y sus anfitriones parecen perder la paciencia. Y WikiLeaks bajo Hrafnssn sigue publicando documentos secretos con impacto global. La última filtración, del martes pasado, revela comunicaciones secretas entre el Papa Francisco, un arzobispo y los principales líderes de la Orden de Malta, una de las instituciones más antiguas e influyentes de la Iglesia Católica. Los textos muestran que Francisco pidió que desplacen a un alto funcionario de la orden por repartir preservativos en Africa. [*]

El mes pasado, también bajo la edición general de Hrafnsnn, WikiLeaks publicó las ubicaciones en la nube de los servidores que utiliza para guardar datos la empresa Amazon, que además de vender libros online es contratista del Pentágono. Ya en octubre el periodista islandés había debutado como editor general de WikiLeaks con un documento secreto de un abitraje por una venta de armas de Francia a Emiratos Arabes.

Hrafnssn había sido vocero de WikiLeaks desde el 2010. Durante ese período fue la cara pública de la publicación, una especie de embajador intinerante y portavoz del sitio de publicaciones, participando en diversos programas y congresos de periodismo, libertad de expresión y ciberdemocracia en distintos foros académicos, sociales y políticos por todo el mundo. Es uno de los poquísimos miembros de WikiLeaks que figuran como tales con nombre y apellido. De larga y reconocida trayectoria, antes de su trabajo con Assange, la Unión Nacional de Periodistas de su país lo había nombrado tres veces Periodista del Año por diversas investigaciones en su programa de tevé “Kompás”. Su primer trabajo para WikiLeaks fue completar la investigación y editar en el 2010 el famoso video “Asesinato Colateral” que muestra, con un audio escalofriante de los verdugos, cómo un helicóptero artillado estadounidense ametralla a un fotógrafo de Reuters y luego a un grupo de personas que intenta asistirlo en Baghdad, en julio del 2007.

Hrafnssn es flaco, alto, rubio ceniza, ojos celeste hielo, sonrisa afable, voz fuerte y clara, amistoso pero impenetrable. Al teléfono desde Reykiavik, mientras espera que la situación de Assange se resuelva en cualquier momento, cuenta las últimas novedades.

–¿Cómo está Assange?     

–No está bien. Tantos años de encierro le están pasando factura. Su salud está peor, necesita atención médica urgente. Es absolutamente vergonzoso que el gobierno británico le niegue un salvoconducto y no reconzca su condición de asilado.

–¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

–Hace un mes. Ahora han relajado la situación y se le permite recibir algunas visitas. También le han devuelto el acceso a Internet, pero sus condiciones de vida siguen siendo muy restrictivas. El embajador debe aprobar cada contacto y sé que muchos pedidos han sido denegados. Además lo vigilan las 24 horas.

–¿Cómo fue que usted asumido la dirección de WikiLeaks?

–Fue en esa época en que no tenía acceso a visitas o a Internet. Me pidió que asuma este rol porque tenía demasiados problemas. Nosotros venimos trabajando juntos desde el 2009 y no tuve problemas en decirle que sí. En este momento Julian está ocupado con su procesamiento en Virgina, que incluye miles de documentos y el testimonio de decenas de personas. Es un procesamiento absurdo porque tengo entendido que abarca las publicaciones del 2010 y el 2011. Esas filtraciones fueron compartidas y divulgas por decenas de medios de comunicación del mundo, incluyendo el suyo. Me da intriga saber qué va a hacer el Gran Jurado con los medios y periodistas que colaboraron con WikiLeaks.

–¿No le parece irónico que Assange, para muchos un ícono de la libertad de expresión, es quizás hoy la persona con menos libertad de expresión del mundo?

–Sí, es una ironía muy oscura. Lo que más me duele es que los periodistas no ven o no parece importarles la gravedad de la situación. Es una gran tragedia para toda la sociedad que un periodista esté encerrado por hacer su trabajo, que es revelar verdades y exponer la malicia de alguna gente.

–¿Cómo es WikiLeaks bajo su dirección editorial?

–Seguimos el mismo camino y no habrá cambios dramáticos. El modelo es muy simple, funciona muy bien y no es fácil cerrarlo (se refiere al sistema de recolección de datos que no puede ser rastreado y a la red de servidores espejo repartidos por el mundo para resistir ataques cibernéticos). Podrá haber ajustes menores porque Julian y yo tenemos personalidades distintas, pero en lo editorial mantenemos la misma estrategia y esperamos seguir publicando información útil.

Y mientras tanto, en la embajada, el tiempo no para de pasar, demasiado rápido, como escurriéndose de las manos. Pasan los presidentes, las filtraciones, las intrigas diplomáticas y las causas judiciales. Las noches de desvelo online con los cyberpunks, las interminables reuniones con los abogados. Las visitas de Pamela Anderson y las de su papá. Todo pasa delante de los ojos de como si fuera una película interminable. Por eso cada tanto mira por la ventana. Los ladrillos no cambian. Siguen ahí.

sodonnell@pagina12.com.ar

[*] Sobre este tema en particular, y como se puede leer en los comentarios del artículo, una persona escribe que “Con respecto al caso que se menciona del Vaticano, hay un error. El Papa forzó la renuncia del Gran Maestre de la Orden de Malta, ya que éste forzó la dimisión de su segundo, el Gran Comandante, por organizar la campaña de repartir preservativos en África. De esa manera, Francisco consintió la campaña y el gran Comandante quedó a cargo, pasando a ser Gran Maestre.”

Porqué Putin nos odia – Nation of Change

Fuente original en inglés: Why Putin hates us – NationofChange

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¿Podemos analizar la situación objetivamente y entender por qué las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se agriaron?

Mientras escribía mi libro sobre la guerra siria, encontré varios videos perturbadores. En uno, los rebeldes sirios destruyeron una iglesia y acribillaron la cruz con balas; en otro video aterrador, un rebelde sirio armado pregunta a alguien si era sunita o alauita (musulmán chiita). Cuando la víctima dice “alawite”, el rebelde acribilla y mata a la víctima. Tales psicópatas tienen tres cualidades: (1) creencia fanática en su ideología (2) incapacidad para simpatizar con el punto de vista de otras personas, y (3) rechazo a coexistir con otros que son diferentes.

Si bien insistimos en la tolerancia dentro de Estados Unidos, nuestra política exterior es bastante diferente. Se les dice a los estadounidenses que son “los mejores”, “los número 1” y “excepcionales”. Estamos atrapados en guerras perpetuas y siempre tenemos un cuco diario.

Para justificar toda la agresión, somos alimentados con una interminable propaganda de atrocidades que demuestra incontrovertiblemente cuán malvado es otro país y sus líderes. En esta mitología, Estados Unidos es la inocente Caperucita Roja amenazada por lobos como Putin. ¡Ataca nuestra democracia! ¡Amenaza a Europa! (También hay una creciente virulencia hacia China e Irán).

El hecho es que las políticas de los Estados Unidos en los últimos 25 años han alejado consistentemente a Rusia y han fomentado la enemistad entre las dos naciones.

1990, chicos de Harvard y la economía rusa

1992 comenzó con una nueva Rusia que acababa de disolver su sistema comunista. Todo lo estadounidense fue considerado increíble. Programas de televisión estadounidenses, productos estadounidenses y… economistas estadounidenses… se hicieron cargo de Rusia. ¿Qué mejor manera de lograr la prosperidad?

Los muchachos de Harvard estaban a cargo de la economía rusa. Larry Summers, Jeffrey Sachs, Robert Rubin y otros implementaron sus grandes “reformas” económicas con la ayuda de políticos y empresarios rusos elegidos a dedo (futuros oligarcas).

Para abreviar, Rusia experimentó la Gran Depresión durante los próximos ocho años. Hiperinflación, caída del 40% en el PIB, desempleo masivo, pobreza generalizada, suicidios crecientes… las reformas resultaron ser una terapia de choque cruel.

Sin embargo, los oligarcas pro-occidentales como Khodorkovsky, Berezovsky y Abramovich se convirtieron instantáneamente en multimillonarios. Los estadounidenses como Bill Browder, el ahora famoso guerrero anti Putin que está detrás de la Ley Magnitsky, también disfrutaron del botín.

Intervención estadounidense en la política rusa

Si bien nos sorprende la interferencia rusa en nuestras elecciones, allá por los años 90, las elites de Washington eligieron literalmente al presidente ruso y al gabinete. Como Bill Clinton se jactaba de Tony Blair, también tenía una gran influencia sobre el parlamento ruso. Y cuando Boris Yeltsin estuvo a punto de perder en las elecciones de 1996, Bill Clinton arregló un préstamo del FMI que entró en el cofre de campaña de Yeltsin; y expertos en campañas estadounidenses volaron a Rusia y diseñaron una victoria rotunda para Yeltsin. Los medios de comunicación de los Estados Unidos se regodearon por la intromisión con títulos como “¡Yankies al rescate!” y “Rescatando a Boris”.

Jihadistas estadounidenses, parte II

Si la CIA y Arabia Saudita crearon Mujahideen / Al Qaeda en Afganistán para derrotar a la URSS, luego no quisieron desmantelar una organización tan espléndida. En 1992, esos combatientes fueron enviados a Bosnia, Azerbaiyán, Chechenia y Kosovo, donde tuvieron una importancia económica y geopolítica.

Azerbaiyán en el Mar Caspio tiene vastas reservas de petróleo y gas. Y la única competencia fueron los oleoductos rusos que pasaban por… Chechenia. Pronto, un dictador pro-estadounidense se hizo cargo de Azerbaiyán. El y su hijo han estado gobernando el país durante los últimos 25 años (obviamente, no exigiremos “democracia” ahí). En Chechenia, los muyahidines volaron los oleoductos rusos y luego derrotaron al ejército ruso en la Primera Guerra de ese país.

En Bosnia y Kosovo, los terroristas islámicos se dedicaron a la limpieza étnica y el asesinato en masa de los serbios. La CIA y los contratistas militares privados de los Estados Unidos (como el MPRI ) desempeñaron un papel importante en la división de Yugoslavia. Cuando los separatistas en Kosovo comenzaron a perder, la OTAN intervino y bombardeó Serbia en sumisión en 1999. El año siguiente, el grupo Otpor! (“¡Resistencia!”), financiado por Soros, derrocó al presidente serbio. ¿Por qué Serbia fue atacada tan implacablemente? Porque era pro-rusa.

Describo estos eventos en detalle en mi nuevo libro, ” Geopolítica para Dummies “.

Las revoluciones de color contra Rusia – Georgia, Ucrania

Muchas revoluciones de color siguieron el mismo libro de jugadas. Cuando un líder pro estadounidense perdía una elección, las organizaciones de base financiadas por Soros / USAID / NED comenzarían a protestar. Esto se llamará una “revolución”, con nombres pegadizos como Tulipán, Naranja, Rosa, Paraguas, etc. Siguiendo la propaganda sofisticada y la presión internacional, habría una nueva elección y, listo, el candidato pro-estadounidense ganaría. Repita el enjuage. En cuanto al petróleo y gas por el Mar Caspio, no podían llegar a Europa sin pasar por Georgia. ¡Hola, George Soros! ¡Adiós presidente pro Rusia! Dentro de unos años, los conglomerados occidentales comenzaron a cosechar grandes ganancias de la tubería de BTC como se muestra a continuación:

A continuación, Soros hizo su magia en Ucrania en 2004 y se deshizo del presidente pro Rusia. Por supuesto, en 2013, los Estados Unidos organizaron otro golpe inteligente en Ucrania.

Mientras que Rusia nos enfurece gastando $ 100,000 en anuncios de Facebook, la Asistente del Secretario de Estado de EE.UU. – Victoria Nuland – admitió que los Estados Unidos gastó $ 5 mil millones en Ucrania. También fue famosa por repartir galletas en la falsa revolución de Euromaidan en Kiev en 2013.

En su informe anual de 2015 , George Soros se jactó de haber gastado $ 180 millones en Ucrania.

Expansión de la OTAN

Cuando la URSS fue desmantelada, las élites estadounidenses prometieron a los rusos que la OTAN no se expandiría. Sin embargo, mientras los militares rusos estaban siendo diezmados, los globalistas siguieron expandiendo la OTAN. En 1999, la OTAN agregó Polonia, Hungría y la República Checa. En 2004, cuando Rusia aún era débil y amistosa con los Estados Unidos … la OTAN agregó 7 países más.

Muchos de estos nuevos miembros de la OTAN tienen sistemas de defensa antimisiles, y los soldados estadounidenses participan en juegos de guerra masivos justo en la frontera con Rusia.

Obviamente, todas estas son amenazas de seguridad aterradoras para Rusia. ABMT

En 2001, George Bush y los neoconservadores cancelaron unilateralmente el Tratado de misiles antibalísticos, que había estado en vigor desde 1972. Esta fue una provocación innecesaria contra Rusia, que redujo sus armas nucleares de 45,000 a 7,000 y firmó muchos tratados para promover la paz.

La OTAN rechaza a Rusia

En 2001, Putin ofreció unirse a la OTAN, pero fue rechazado. Si Rusia se unió a la OTAN, ¿cómo justificará el complejo militar-industrial su presupuesto anual y sus costosos proyectos? ¡Sin enemigo no hay dinero!

Intentando robar Crimea

En la década de 1850, Gran Bretaña y Francia intentaron robar Crimea del Imperio ruso. ¿Por qué? Sin Crimea y el control del Mar Negro, Rusia se verá severamente obstaculizada. La geografía no ha cambiado en 160 años y no deberíamos ser demasiado maquiavélicos. Crimea pertenece a Rusia, sigamos adelante.

La guerra del oleoducto continúa

Polonia y Ucrania fueron los países de tránsito más importantes para los oleoductos rusos. Ahora, gracias a Estados Unidos, ambos países son hostiles hacia Rusia. Entonces, cuando Putin intentó construir oleoductos que llegarían a Europa a través de Bulgaria, Estados Unidos lo detuvo . Cuando intentó construir oleoductos a través de Grecia, bueno, EE. UU./UE lo bloqueó nuevamente. Como último recurso, Putin puso ductos bajo el mar (NordStream), y los EE. UU. encontraron 100 razones para objetar y amenazaron con imponer más sanciones contra Rusia.

Es bastante difícil amar a alguien que persiste tratando de sabotear su economía.

Guerras híbridas

Sin un ápice de diplomacia, los medios y políticos estadounidenses constantemente atacan a Putin, lo demonizan y usan un lenguaje despectivo. Por otro lado, Putin siempre habla de “nuestros socios estadounidenses”.

El líder japonés, Abe, se ha reunido con Putin 20 veces, y nadie se asusta en Japón; India y China tratan a Putin con enorme afecto y respeto. Incluso los enemigos geopolíticos Israel, Arabia Saudita e Irán a menudo se reúnen con Putin y negocian como adultos razonables.

Estados Unidos pasa demasiado tiempo en guerras híbridas y propagandísticas, imponiendo sanciones a Rusia, atacando su moneda, expulsando a diplomáticos rusos, tomando embajadas rusas, impidiendo a los atletas rusos participar en los Juegos Olímpicos, acusando a Putin -sin ninguna evidencia pública- de envenenar personas (especialmente justo antes de la Copa del Mundo) y así sucesivamente.

Conclusión

Volviendo al comienzo del artículo, ¿queremos ser como ese yihadista? ¿O podemos analizar la situación objetivamente y entender por qué las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se agriaron? Dado el vasto poder de los EE. UU., otros países no nos provocan deliberadamente; ipso facto, si tenemos relaciones terribles con un país, lo más probable es que sea un conflicto de elección iniciado por belicistas belicosos de Washington. Rusia, China, Irán y otros quieren prosperidad, respeto y soberanía. Si Estados Unidos puede aceptar este paradigma y volver a calibrar su política exterior para reflejar el mundo multipolar emergente o no, determinará la paz y las guerras mundiales en los próximos años.

Experto en nuevas tecnologías: “El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás” – RT

Fuente original: Experto en nuevas tecnologías: “El capitalismo digital es una privatización por la puerta de atrás” – RT

 El investigador y escritor Evgeny Morozov denuncia que las políticas de austeridad de los gobiernos llevadas a cabo durante la crisis han hecho que las empresas tecnológicas hayan logrado penetrar allí donde antes no habían podido.
Evgeny Morozov, investigador y experto en las implicaciones sociales y políticas de las nuevas tecnologías y uno de los mayores críticos sobre Cambridge Analytica, advierte de la nueva ola privatizadora que está suponiendo el capitalismo digital.

Para Morozov, la tecnología no cambia en muchos casos las dinámicas básicas sobre las que se asienta el orden social, sino que las hace mucho más complejas. Lo que podemos hacer, según su punto de vista, es replantearnos el modo en el que usamos la tecnología para no ser usados por aquellos de quienes dependen las plataformas tecnológicas.

El investigador desecha la visión optimista del capitalismo digital que dice que el futuro depende de nosotros y que el uso de las nuevas tecnologías puede ayudar a defendernos un poco mejor. Y desgrana cuál ha sido el desarrollo de las compañías tecnológicas en las últimas dos décadas desde la aparición de servicios gratuitos financiados por la publicidad de las empresas. Esa práctica poco a poco ha ido generando una gran cantidad de datos de aquellas personas que utilizan estos servicios, sobre todo en las redes sociales, lo que ha ido creando una customización de la publicidad a la que estamos expuestos.

Pero este modelo, afirma, también ha tenido consecuencias negativas, como se ha visto recientemente con las manipulaciones políticas del escándalo de Cambridge Analytica. En su opinión, las plataformas tecnológicas se están convirtiendo en extractoras de nuestros datos, que es como funcionan compañías como Google. Lo que ha ocurrido, relata, es que las mismas compañías que han estado recopilando estos datos están comenzando a utilizarlos de una forma diferente para manipularnos.

Así, nos pone un ejemplo: las verificaciones de Google para descartarnos como robots. Antes tenías que leer y teclear unas letras, y ahora te pide que reconozcas imágenes. Esas respuestas de todos los usuarios son utilizadas por Google para desarrollar tecnología de reconocimiento de imágenes y objetos, logrando que la gente haga ese trabajo para ellos, pero gratis.

Introduciéndose en lo que queda del Estado del Bienestar

Poco a poco, estas empresas están adquiriendo la posibilidad de entrar en terrenos donde antes no tenían la posibilidad de acceder. Pone otro ejemplo, el del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido, donde Google ha tenido acceso a todos los historiales de los pacientes, lo que le ha permitido analizarlos para desarrollar sistemas de predicción. Así, ahora tienen acceso a unos datos que aumentan su valor como empresa a la hora de ofrecer otros productos.

Este tipo de servicio es ofrecido tan solo por unas pocas compañías de EE.UU. y China, que te venden que incorporando todos tus datos a sus servicios puedes funcionar de una forma mucho más eficiente. Pero en realidad lo que están haciendo es recopilando toda la información sobre ti.

Lo que se ha producido durante la última década en la que han tenido lugar los recortes presupuestarios por la crisis económica internacional, es que las Administraciones Públicas para poder ofrecer un sistema básico de servicios han sido y son proclives a utilizar los servicios de estas empresas, que consideran más eficientes, aunque les hayan tenido que entregar nuestros datos.

Otro caso más expuesto por Morozov es la protección contra ‘hackers’ que Google y otras empresas proponen, creando y ofreciendo sus propios productos para vendernos que nos deben proteger de los fallos de sus otros productos. “La centralización del acceso a la inteligencia artificial en manos de estas compañías está creando una situación nada alentadora (…) Es una privatización por la puerta de atrás”, concluye.

Así, una de las consecuencias del capitalismo digital es que en lo que quedaba del Estado del Bienestar también está penetrando el capitalismo. “Está entrando en áreas muy importantes”, subraya. 

Un sector de la economía que sigue creciendo

Morozov afirma que hay un sector de la economía que sigue creciendo, tanto en tamaño como en capitalización de mercado: el de la industria tecnológica, que es precisamente la que fomenta el uso de los datos.

Relata que Amazon, Google, Apple, Microsoft y Facebook han crecido en el último año cerca de 1,3 billones de dólares. Y podemos ver lo mismo en China.

Hay empresas que ni siquiera cotizan, como Uber, Airbnb o Volunteer. Pero cada una de ellas tiene un valor de entre 20.000 y 60.000 millones de dólares. El capital de estas empresas proviene de fondos de pensiones, entre otros de este tipo, que piensan que estas compañías pueden ser muy lucrativas. De esta manera, según explica el investigador, construyen un modelo y lo escalan a 200 países y, mientras, destruyen las empresas locales. Es precisamente lo que hace Uber con los taxis en países como España. El modelo es muy sencillo.

“Para que Uber consiga retorno para sus inversores (inversores como el Gobierno de Arabia Saudí o Goldman & Sachs) debe asegurarse de que pueda destruir a la competencia local”, afirma. Y han tenido bastante éxito y tienen unas técnicas “bastante ruines”, dice el investigador. Se pueden permitir perder dinero hasta que acaben con la competencia. Pueden hacerlo porque atraen capital de esos grandes inversores institucionales.

Otro ejemplo es el de la empresa japonesa SoftBank, un gran fondo que aumentó gracias al dinero barato durante la crisis económica, que involucra a otras empresas en la financiación de sus compras. SoftBank tiene una deuda enorme, según cuenta Morozov. Toma dinero, lo gasta y vuelve a tomar dinero prestado, debido al bajo interés del mercado, y así llega a dominar la industria, acaba con sus competidores y domina el mercado. Después puede recuperar lo perdido.

Con el alquiler ha sucedido lo mismo. Hemos asistido a cómo barrios enteros han subido de precio y cómo aumentan los alquileres de corta estancia. Se trata del fenómeno Airbnb. Esta compañía está financiada por fondos soberanos, como los de China y Singapur, descubre Morozov, que más o menos es cómo funcionan los fondos de pensiones.

Más allá de Silicon Valley

Por otro lado, explica que para entender esta financiarización tecnológica hay que seguir el dinero más allá de Silicon Valley. “Se está creando una burbuja que hasta que estalle va a seguir creciendo y creciendo”, vaticina el escritor.

La ausencia de crítica a lo que está sucediendo lo asocia a la paradoja del desprecio europeo hacia Donald Trump, ya que la mayor parte de los políticos europeos creen que estas empresas, mayoritariamente estadounidenses, son aliadas y pueden resolver el problema del desempleo o de los cuidados. Hay muchos políticos que fomentan la idea de que la asociación con ellas es la elección natural en nuestras sociedades, como Macron o Renzi, que son “los mejores amigos de las empresas tecnológicas”, opina.

Sin embargo, el hecho de que la ciudadanía no lo perciba así, como una crisis, le perturba muchísimo: “Tenemos que tomar esta crisis y utilizarla como una oportunidad de ofrecer los servicios del Estado del Bienestar de una forma mucho más descentralizada”, aconseja. De esta manera, se trataría de aprovechar algunas de las estructuras que han aparecido con plataformas como Uber o Airbnb y darles la vuelta para que beneficie a los ciudadanos y no solo a los inversores.

Europa deberá elegir entre tecnología de EE.UU. o de China

El gigante asiático también está en la carrera de las empresas tecnológicas. Morozov pone el ejemplo de la empresa china Alibaba, que ha comprometido 10.000 millones de dólares en los próximos años para desarrollar inteligencia artificial. China tiene comprometidos 125.000 millones de dólares para el sector hasta 2030.

Además, el investigador afirma que tenemos dos grandes gigantes tecnológicos, que son EE.UU. y China. Esta última es casi autosuficiente en términos tecnológicos y tiene muchos más datos que los norteamericanos, mientras que Europa casi no aparece en este mapa. “En los próximos años Europa tendrá que elegir entre tecnología estadounidense o china”, afirma.

Por otro lado, opina que este tema tiene que ser politizado por los partidos políticos. Deben trabajar sobre cómo se financia la infraestructura y sobre cómo tener una estrategia nacional sobre inteligencia artificial. “¿Qué tipo de régimen de propiedad de datos quieren?”, se pregunta.

La alternativa: democratización del acceso a datos

Evgeny Morozov apuesta por que nuestros datos no solo puedan ser propiedad de empresas como Facebook, Google o Amazon. Una alternativa sería que pudieran ser de propiedad colectiva y que esas empresas tuvieran que pagar por ellos como hacemos los ciudadanos como individuos.

El experto piensa que una solución puede ser la democratización del acceso a los datos. “Si no lo hacemos, podemos dañar la confianza que las personas tienen en las Administraciones Públicas”, explica. En caso contrario, ¿cómo sería la política en un mundo en que un pequeño número de empresas controlan todos los servicios?, se pregunta.

También cree que tenemos un “capitalismo superelevado”, que hay cierto consumo, ciertas libertades… pero que si no realizamos ningún cambio drástico, en el sentido de descentralizar las estructuras clave, “vamos a tener problemas”. Sin embargo, deja claro que no se refiere a la renacionalización de estos servicios, asegurando que ese concepto hoy en día no se puede barajar.

Según el escritor, se está delegando poder en las empresas y deberíamos ser capaces de conectar lo digital con lo político. En este sentido, considera que el espacio clave para la libertad política a partir de ahora debe reconsiderar la versión tecnocrática. “Estamos viendo una gestión puramente tecnocrática de las fuerzas políticas”, explica Morozov, que insta a ir más allá de la pura crítica moralista humanitaria. ¿Quién las financia? ¿Para qué? ¿Desde dónde?, deberían ser, en su opinión, algunas de las preguntas imprescindibles.

El investigador no considera que el problema sea ahora la protección de nuestros datos personales, sino encontrar “dinero, ganas y esfuerzo” para hacer algo con toda esa información. “Deben ser útiles para construir un proyecto común, que se puedan aprovechar no solo por las empresas para su propio beneficio”, sostiene. Así, el escritor plantea utilizar esos datos para que tengan un servicio público sin comprometer la privacidad de las personas.

¿Quién es Evgeny Morozov?

La aparición en la escena internacional del bielorruso Evgeny Morozov supuso un soplo de aire fresco en un campo que desde hace mucho tiempo se ha caracterizado por una falta de autocrítica y una autoconcepción un tanto ‘naif’. Conocido por su punto de vista escéptico sobre la idea de que Internet está ayudando a democratizar regímenes autoritarios, afirma que igualmente se puede utilizar para aumentar la represión y la vigilancia de los disidentes.

Nacido en 1984, este investigador y escritor estudia las implicaciones políticas y sociales de la tecnología. Su primer libro ‘Net desilusion. The dark side of the Internet freedom’ (‘El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red’, en español), de 2011, supuso una revolución en la forma en que se percibía el fenómeno de Internet. En 2013 volvió a sorprender con su segundo libro: ‘To save everything, click here’ (‘La locura del solucionismo tecnológico’ en español), donde rompía con el mito de que había algo inherentemente liberador en las nuevas tecnologías.

***Las declaraciones recogidas en este artículo han sido realizadas en una conferencia llamada ‘Capitalismo digital y sus descontentos’ enmarcada en una serie de conferencias organizada por el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid que lleva el título de ‘Seis contradicciones y el fin del presente’.

Nuria López

Los envenenamientos Skripal y la continua difamación de Putin – CounterPunch

Fuente original, en inglés: The Skripal Poisonings and the Ongoing Vilification of Putin

Sergei Skripal y su hija fueron envenenados por un agente nervioso el 4 de marzo en un banco de un parque en Salisbury, Inglaterra.

Skripal había sido un doble agente ruso, un espía que entregó 300 nombres de espías rusos a la inteligencia británica de 1995 a 2004. Fue (no sorprendentemente) arrestado en Rusia en 2004 y sentenciado a trece años de prisión. Fue liberado en un intercambio de espías en 2010, se instaló en el Reino Unido y se convirtió en ciudadano británico.

No veo ninguna razón para juzgar su carácter moral, aunque algunos podrían reflejar que, en términos generales kantianos, lo que él hizo fue bastante malo. (Si somos precisos, en el mismo sentido que sería malo para un ciudadano británico convertirse en un agente doble para Rusia.) Los agentes dobles a menudo son castigados severamente; asi es el mundo.

Skripal no representaba una amenaza para el estado ruso. Hay al menos un informe que dice que intentó regresar a Rusia recientemente. Es difícil comprender por qué en este momento Moscú lo envenenaría a él y a su joven hija que lo vino a visitar desde Rusia con un agente nervioso (Novichok) creado en la URSS desde la década de 1970, pero posteriormente prohibido y destruido bajo supervisión internacional. ¿Cui bono? ¿Quién se beneficia de estas intoxicaciones?

En toda la indignación, expresada en Gran Bretaña y en otros lugares, sobre este ataque, encontramos un pequeño y muy valioso análisis. El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha dicho: “Esto no tiene sentido. Esto no tiene nada que ver con nosotros”. El grupo de agentes nerviosos de grado militar llamado Novichok ha sido descrito en la literatura académica de tal manera que muchos actores diferentes podrían producirlo. Los rusos dicen que hace tiempo que destruyeron sus existencias y sugieren que la República Checa podría ser la fuente de la sustancia utilizada.

Pero este ataque (de alguien) contra Skripal y su hija de 33 años es muy útil para aquellos que quieren difamar a Vladimir Putin, del mismo modo que el uso de armas químicas en Siria en abril pasado (por alguien) fue útil para aquellos que querían difamar a Bashar Assad y justificar un ataque con misiles de Estados Unidos. ¿Has notado que vivimos en una era de desinformación constante, desinformación y “noticias falsas”?

Lo más irritante es que, una vez que estas relaciones causales no probadas son postuladas, aceptadas por los directores de noticias por cable, de modo que se conviertan en Verdad, el debate se centra únicamente en cómo deben responder los EE. UU. y sus aliados. ¿Por qué, los expertos preguntan, Trump no planteó el problema en su última conversación con Putin? ¿Por qué el líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, es escéptico sobre el vínculo con Rusia, sugiriendo que el Novichok podría ser poseído por la mafia de Europa del Este? ¿Por qué no todos están a bordo de la conclusión obvia de que Rusia lo hizo?

Lo que significaría: Putin, no habiendo ninguna amenaza por parte de este ex espía o su inocente hija, ordenó su muerte, no porque lo amenazaran, sino para manifestar su profunda crueldad y maldad al mundo y su disposición a invitar cada vez más sanciones contra Rusia. No tiene mucho sentido.

Putin es ex KGB. Muy racional y tranquilo. Él sabe todo sobre agentes y agentes dobles. Dudo que sea moralmente crítico; él entiende por qué las personas hacen lo que hizo Skripal. Hizo un trato por la liberación del hombre hace ocho años. Su único motivo para matarlo en este momento sería castigar a Skripal por los pecados del pasado y advertir a los demás que nunca vendan secretos. Pero ¿por qué una persona tan racional buscaría la indignación global al utilizar un agente prohibido para intentar asesinar a un ciudadano británico y a su hija rusa, sin ninguna razón convincente?

Existen procesos legales internacionales para investigar los cargos de uso de armas químicas. Rusia ha pedido a Gran Bretaña que los observe, proporcionando pruebas, muestras, detalles. Insta a la adhesión a las normas establecidas por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) para establecer los hechos. Pero Londres simplemente ha anunciado que sabe que Putin fue responsable de la situación de estos dos en ese banco del parque.

Así que la gran narrativa ahora incluye: las invasiones rusas de Georgia en 2008 y Ucrania en 2014 (de alguna manera convirtiéndose en el proceso en “adversarios” de los EE. UU.); supuestas “amenazas” contra los estados bálticos; múltiples asesinatos políticos; control dictatorial de la política, economía y medios rusos; la acumulación de miles de millones en riqueza ilícita. Sin mencionar su atrevida exposición de su desnudo cofre a su fandom, su judo, su caza, sus índices de aprobación molestamente altos.

No sé quién atacó a estos dos que ahora luchan por sus vidas en el hospital. Pero sé que la respuesta no significa nada bueno para Rusia o el mundo. Es solo otro breve capítulo en la nueva Guerra Fría, y como la vieja guerra, básicamente irracional. ¿Cuál es el motivo de Putin? Fareed Zakaria dice que está tratando de “socavar las democracias”, aunque por qué alguien querría hacer eso en principio me desconcierta. Putin no es el Joker de Heath Ledger en la película The Dark Knight Batman, solo está difundiendo el caos porque si.

Putin no está interesado en encabezar un movimiento europeo hacia nacionalismos aislacionistas, sino en frustrar los planes de expansión de la OTAN, que cualquier líder ruso racional querría hacer. Usar el extraño incidente de Skripal como justificación para una nueva confrontación tipo Guerra Fría es más que triste. Sin embargo, en una supuesta demostración de solidaridad con Gran Bretaña, que ha expulsado a los diplomáticos rusos en respuesta, Estados Unidos ha expulsado repentinamente a 60 diplomáticos rusos y cerrado el consulado ruso en Seattle. Trump, bajo constantes críticas por no criticar a Putin, y por no mencionar la intromisión electoral o el asunto Skripal en su reciente llamada telefónica, ha aprobado la medida sin comentar al respecto.

Si Trump planificó una mejor relación con Rusia para ser un sello distintivo de su presidencia, se ha visto obstaculizado por la insistencia de sus enemigos de que exprese la tradicional hostilidad instintiva. ¿Por qué, siguen preguntando, cuando critica a sus propios miembros del gabinete, nunca dice nada malo acerca de Putin? Y a partir de ahí, llegan a la conclusión de que los rusos tienen cosas sobre Trump y lo están chantajeando… para que no sean hostiles en el modo predeterminado.

Trump es un hombre ignorante, desinteresado por el mundo intelectualmente, incapaz de invertir tiempo en la lectura, desorientado sobre el contexto histórico de las crisis actuales. Parte de su persona candidata fue la oposición a las recientes guerras de EE. UU. (No tanto porque hayan matado a cientos de miles de personas, sino porque han sido costosas y no han logrado que los EE. UU. se lleven el petróleo). Pero él ama a los hombres de uniforme, se rodea de ellos, confía en ellos. Estos son hombres que crecieron durante la Guerra Fría y no pueden sacárselo de sus mentes. Niñeras que seguramente se ven (con McMaster) como un “imbécil”, “idiota”, “drogado”, “preescolar” ve que su tarea mínima es la responsabilidad de recordarle que Rusia es un adversario.

Y así, sin siquiera averiguar los hechos del incidente de Skripal, Washington expulsa a todos estos diplomáticos. Los expertos de TV aplauden: “absolutamente lo correcto, defender los valores occidentales”, etc., el sistema logra mantener, incluso fortalecer, la mentalidad rusófoba de la Guerra Fría. El incidente de Skripal fue una bendición para los críticos de Trump, que lo quieren con su mente infantil para abrazar esta mentalidad. Tenemos que apoyar a Theresa May en Gran Bretaña, le dijeron. Este fue el primer uso ofensivo de un agente nervioso en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, le dijeron; muy, muy serio. Un ataque ruso en el Reino Unido.

Quienquiera que administró ese agente desencadenó una ola de sanciones contra Rusia, que se sumó a las anteriores impuestas después del golpe de 2014 en Ucrania y la respuesta rusa. Rusia responderá proporcionalmente. Quienquiera que haya hecho esto obliga a Trump a endurecer una línea política contra Rusia. A medida que su presidencia se tambalea en los vientos del escándalo, es propenso a movimientos más locos como el nombramiento de John Bolton. La única propuesta salvadora de Trump en su campaña fue su defensa de mejores lazos con Rusia. Esto inmediatamente después de su elección se convirtió en su principal culpa. Los expertos exigen que abandone cualquier esperanza de tener relaciones cordiales con la Rusia de Putin y denunciarlo adecuadamente por múltiples crímenes.

Tal vez eso es lo que se quiere mostrar. Trump es impredecible. Acuerda reunirse con Kim Jong Un, y luego designa a Bolton (defensor de la guerra contra Corea del Norte, retirado de las negociaciones con la RPDC después de que Pyongyang lo llamó “escoria humana”) como asesor de seguridad nacional. ¿Y por qué seguir esa cordial llamada a Putin con la expulsión de tantos diplomáticos? Que demonios. No tiene sentido.

Si Hillary hubiera ganado, probablemente habría encontrado cierta lógica y predictibilidad en su maldad. Con Trump, el mal se desarrolla de forma errática. Deja caer un MOAB sobre Afganistán (o lo hacen sus generales, sin consultar necesariamente). Ataca una base del ejército sirio en respuesta a un ataque de sarín no probado. Los miembros de su gabinete lo contradicen y defienden la verdad del Evangelio de que Rusia y sus aliados, como Siria, son una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, sea lo que sea. Uno siente que a medida que su situación personal se deteriora, el presidente será más propenso a apoyarse en sus generales y escuchar sus consejos al mismo tiempo que presta atención al horrible Bolton. Esta es una muy mala situación.

Repensar los enigmas del lenguaje | Reportaje a Catherine Davies | Página12

Reportaje a Catherine Davies, directora del Instituto de Lenguas Modernas de la Universidad de Londres.
Literatura, política, cambios de idioma y también su influencia en las instituciones, el comercio, los paradigmas internacionales. Una charla sobre cómo se organiza este conocimiento y también para qué sirven los congresos internacionales.

¿De qué sirven, realmente, los congresos? Por ejemplo esos de lenguas y literaturas. Se charla, se leen “papers” que se reciclan en varias conferencias, hay crítica fuerte entre estudiosos rivales literaria e ideológicamente. En este caso comencemos con lo benévolo y con humor. Por ejemplo, el escritor argentino hispano, Mario Paoletti (1941) que vive en Toledo, me dijo alguna vez que hay que ir a los congresos literarios, históricos y científicos para lograr una invitación al congreso siguiente. Estos académicos, que hablan bien de organizadores del momento y de los siguientes, parecen médicos recompensados por los laboratorios porque han recetado abundantemente los productos de una firma. Bueno, así se dedican a hacer turismo y lograr contactos interesantes, como ser editores, agentes, apoyo académico y financiero…

“No se puede tomar con liviandad. Las conferencias sirven para reunir a los investigadores y para lograr la mayor información académica posible.  Sirven para conocer algo que no se conocía antes. Siempre se estipula que la investigación debe ser original. Una persona no académica que concurre a un congreso académico accederá a información nueva sea en la historia de los ferrocarriles o de actividades culturales.  Hay que saber quienes eran las familias que vinieron, de dónde, qué tipo de negocios desarrollaron”.

“Se ha investigado mucho en estos caminos. La gente puede ir a los archivos, buscar documentación original y leer libros y tratados que se han escrito, además de aportar más información. Por ejemplo, la autora Geraldine Lublin reúne cinco memorias de galeses en el sur argentino y creo que sólo dos secciones han sido publicadas en imprentas muy pequeñas en la Patagonia. Las otras dos o tres no han trascendido, son memoria que no tiene difusión. Es útil difundir este material porque se conversa acerca del texto, se analizan las memorias, y uno quiere saber si esa gente se identifica más con el país de Gales, donde nunca han estado o si se identifican más con la Argentina. Hay que saber cómo se compaginan las dos identidades. La gente local, en su mayoría migrantes internos, dicen ‘conocer bien a los galeses’, pero no los conocen. (Memoir and Identity in Welsh Patagonia/ Memoria e identidad en la Patagonia galesa; voces de una comunidad de asentamientos en Argentina. Univesidad de Gales, 2017)”.

–Para esto hay que ver cómo se da o distribuye la enseñanza y el aprendizaje de idiomas extranjeros en Inglaterra, para los que cursan estudios en universidades inglesas…

–Hay pocos cursos sobre la literatura tomada individualmente por país. Se instituyeron estudios latinoamericanos, continentales. Y se suelen concentrar en los autores más famosos. En todo el Reino Unido, el total de las universidades reúne unos 50.000 estudiantes inscriptos en el primer año de la licenciatura. Hay muchos estudiantes parcialmente especializados en la lengua Castellana en el último año de la secundaria (el año del A-Level o Advanced Level /Nivel Superior, antes de ir a la universidad). Y hay unos 20.000 estudiantes que se concentran en Lenguas Modernas. Dentro de las lenguas Modernas, que son pocas (por ejemplo, había sólo dos mil estudiantes en todo el país estudiando alemán), bajó muchísimo. Francés bajó mucho también. Antes era el idioma más importante. Casi todo el mundo estudiaba francés y el segundo idioma solía ser el alemán. Los números actuales son de unos cinco mil en español, que ha crecido mucho a partir de, digamos, 1990. Sin embargo, el francés sigue siendo el idioma más importante y el que le sigue es el español/castellano que está casi igualando al francés. No es un buen panorama para las Lenguas Modernas. En mi país los estudiantes no ven la necesidad de tener otro idioma.  En cambio, el portugués ha crecido de la nada, a partir de unos pocos estudiantes. Debe haber unos cinco mil. Ese es el panorama que abarca todo el país. Y dentro de los que están con el español habrá unos dos mil, quizás tres mil, que estudian literatura latinoamericana.

–¿Y adónde van con todo ese comienzo en un idioma extranjero?

–Tiene gran valor que todos los que estudian una lengua deben pasar un año en un país del habla que estudian, muchos quieren ir a la Argentina por seis meses o más en su tercer año. Estudian en las instituciones disponibles, hacen amigos, se instalan en un proyecto de trabajo. Antes iban con el British Council, que lleva muy pocos ahora y es muy competitivo y el presupuesto es limitado. Los estudiantes quedan enamorados del país, y quieren volver. Muchos insisten que viajen los padres.

–¿Por qué se hace un Congreso en España en 2018? ¿En eso participan Gran Bretaña, Argentina, España, como el de este año, “Diálogos culturales y políticos”? ¿Qué fin tienen estos congresos, será política, diplomacia, un objetivo específico?

–Esos congresos trabajan en conjunto a partir de un proyecto específico… El proyecto en este caso alienta la investigación académica. No es un proyecto político ni social. En este país hay un ente, algo así como el Conicet en la Argentina, que aquí se llama The Arts and Humanities Research Council (Consejo de Investigación de Artes y Humanidades) que organizó un gran concurso para que las universidades se presentaran a solicitar fondos para el desarrollo de un proyecto. Nosotros (la Universidad de Londres) participamos en colaboración con la Universidad de Manchester y las dos universidades, junto con la de Durham, ganaron sumas de dinero para desarrollar proyectos específicos durante cuatro años, de 2016 a 2020, con tiempo dedicado a estudiar un tema.  El tema que seguimos nosotros es, “Si importa o no el lenguaje que se utiliza en la formación de las comunidades y como consecuencia, en las economías”. Es un tema muy amplio. Por ejemplo, decimos que las comunidades de las diásporas hispanas en todos los países de América del Sur, también en España, no sólo comparten una lengua que es la dominante. Hay mucho más. No siempre ocurre así. Existen grupos de fútbol y toda la maquinaria verbal de ese deporte, no importa en qué lengua se expresen los participantes, da igual. El deporte es lo que los une, pero el deporte no es como la lengua, no puede ser el factor dominante.  Ocurre en otro extremo, por ejemplo en la música, tomemos la ópera. La gente se junta sin importarle el idioma lírico, italiano o francés, o ruso, primero porque ahora tiene subtítulos, también hay un seguimiento o una reunión en torno a la composición. Ahí el público es comunidad a pesar de la diferencia de la lengua. Dentro de ese gran tema hay un interrogante y un proyecto. Yo lo encabezo como que trata de la importancia o influencia de la lengua inglesa en la Argentina. La importancia histórica en este caso. Eso requiere investigar la importancia cultural y económica de la comunidad británica en la Argentina…

–Trasladado a otra instancia significa conocer el grado de fuerza de una comunidad y su lengua o las variantes en el idioma en que se expresa. Yo lo tomo como una proyección que se puede traducir, no en términos de idioma, sino en una forma de estimar el grado posible de influencia comercial o social. Prefiero, como usted, no usar el concepto de la medida de la influencia política.

–Si, es una forma de ver…  Para nuestro proyecto teníamos la colaboración de dos universidades interesadas. Una era la Universidad de Salamanca con Guillermo Mira en representación de su institución en España. La otra colaboración posible venía de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca. Pero la Universidad del Sur ya trabajaba con la Universidad de Sevilla en el estudio de lenguas en los siglos XVIII y XIX a través del Archivo de Indias. Ellos propusieron trabajar con Sevilla, donde los costos aparecían más bajos que en Bahía Blanca, por cuestiones de traslado, etc. El objetivo era estudiar el impacto de la comunidad británica, los comerciantes ingleses, los mercaderes que sabemos que a partir de 1806 ayudaron a impulsar la Revolución de Mayo.

–¿Qué impacto tuvieron y tuvo importancia la lengua de los diferentes imperios? La base es el imperio español, pero le siguen de cerca los ingleses y también los portugueses a partir de 1808.

–Supongo que hubo cierta influencia. Hasta cierto punto. Pero hay que considerar que a poco (diez años) de la declaración de la independencia en Tucumán y luego de 300 años de colonia castellana, se instala en esa ex colonia un periódico semanal totalmente en inglés, The British Packet and Argentine News. ¿Qué nos dice eso? Muchas cosas, pero sin duda en primer lugar está el hecho que había suficiente número de anglo parlantes en esa tierra como para justificar la existencia de un periódico. Aun faltando la comprensión del idioma no se impidió el comercio.

–Entonces, ¿cómo lo hicieron?

–La pregunta quizás debería ser cómo cambió el lenguaje del comercio que pasaba del idioma del imperio centralizado (español) al dogma del Free Trade (Comercio Libre). Ese será un tema principal en esos dos días del Congreso en Salamanca. Tenemos que (re)pensar el tema del lenguaje en el comercio. Pensemos en estos interrogantes.

–Interpreto que dice que todavía tenemos mucho que estudiar en el desarrollo de un lenguaje para entender cómo se abre el comercio bajo diferentes dogmas políticos e ideologías. Supongo, me repito, que hay que conocer las sutilezas de las lenguas. No es suficiente que la gente diga que, “el nene va a clases de inglés o francés o alemán”, porque si no entiende no podrá encarar una negociación comercial.

–La gente que estará en el Congreso en esos días de octubre no hablarán de los problemas del “nene”. Más que lingüistas son historiadores especialistas en la evolución del mundo colonial a fines del siglo dieciocho y a través del siglo veinte. La pregunta central es ¿cómo empezó el capitalismo? enfocando principalmente a Argentina en su relación con España, primero, y luego con el Reino Unido. No vamos a descubrir ni explicar cómo empezó el capitalismo en sus más lejanos orígenes, pero si estudiar el capitalismo que vivimos hoy y como llegamos hasta aquí.

–Parece razonable, se toma como material de estudio a dos metrópolis que desarrollaron su capitalismo explotativo de distintas maneras. Una ex colonia maduró como centro comercial e intentó imitar a sus metrópolis, la vieja, española en transición o imitación a otra nueva como vía de desarrollo. Bueno, la Argentina es buen ejemplo del atraso económico. Vamos a llegar al fin del capitalismo y la Argentina seguirá tratando de entender como llegó al fin de una etapa sin participar del comienzo de la otra. Hay que leer al inglés Paul Mason, que escribió El fin del capitalismo hace dos o tres años y al griego, ex ministro de economía, Yanis Varoufakis, que promete el fin del liberalismo capitalista.

–Bueno, esa es su forma de ver la situación. Eso se discutió en febrero en Sevilla, de ahí pasamos a Salamanca, en octubre. Vamos a tener a Juan Marchena Fernández, gran historiador del mundo colonial y sobre todo conocedor del mundo naval, los viajes y las batallas, lo comercial y lo político, ya que todo está asociado. Marchena Fernández está en la Universidad Pablo Olavide, de Sevilla, y estará también Manuel Chust Calero, en Barceolona. Entre otras cosas es especialista en las independencias. A mi me interesan las independencias, el proceso independentista, la incursión y el choque, entre el viejo mundo hispánico comandado por el imperio de los virreyes y el paso al “Nuevo Mundo”. Luego, la colisión que representó la llegada del mundo capitalista, británico y francés, y su comercio. ¿Cómo fue el impacto? A Salamanca vamos porque lo propuso el argentino Guillermo Mira, también colaborador en el proyecto. Su punto de vista es más bien siglo XX. Su interés se radica en lo que han llamado la “guerra sucia” en la Argentina y sobre todo en como llegaron las relaciones entre británicos y argentinos al siglo XX. ¿Cómo se heredó un siglo de relaciones no siempre claras y llegaron al siglo XX? Opino que lo que proponemos nosotros y nos preocupa quizás más ya no parezca tan importante para el siglo XX. Mira quería enfocar en temas más cercanos, como ser la guerra de las Malvinas. En lo que hace al siglo XX la conferencia de Salamanca concentra lo investigado en el trabajo del historiador inglés David Rock, por otra parte en su propio trabajo (La colonia olvidada, etc.), donde la genealogía de los británicos en estos períodos enfatiza la importancia de la cronología de la formación de la Argentina moderna.

–Esa información social, histórica, política, ¿la puede usar un gobierno para mejorar las circunstancias en que viven los herederos de una cultura o una sociedad inmigrante?

–Ojalá, ojalá, ahí está uno de los problemas que tenemos en un mundo académico. Tenemos mucho conocimiento, muchos expertos cuya producción no se traslada al mundo de la política. Nosotros pensamos saber cómo se puede traducir ese conocimiento, cosa que se puede aprovechar, en mejoras para una política cultural y el comercio, también en la aproximación… Pero nadie nos hace caso. (Risas)

–Históricamente, el Foreign Office se caracterizaba por convocar a académicos viajeros para transmitir lo que se sabía a nivel oficial, también para recibir o pedir información sobre lo que se podía aprender.

–Sí, sigue habiendo un diálogo valioso, pero antes los funcionarios de relaciones exteriores se interesaban en conocer información o análisis nuevos.

–Y en el lugar de destino le decían espías a los académicos…

–No tanto. Sucedió en algunas circunstancias. Pero eso era más usual cuando los funcionarios hacían cierta ostentación de los académicos expertos. Los buenos estudiosos no se prestaban a eso. En el British Council, la rama cultural de las relaciones exteriores, sucedía igual.  Se han recortado los fondos. Ya se sabe cómo es. Hay poca gente en el Foreign Office con mucho que hacer. Yo creo que ha habido una tendencia en los últimos veinte años de hacer políticas sobre la base de números, estadísticas, y no en base al conocimiento adquirido. Se usa ese estilo de consulta todavía, si bien ya no tanto.  Por ejemplo, si se necesita una visión más amplia sobre Argentina, se convoca a un grupo de especialistas para conversar en un formato abierto. Los escuchan, concurren a nuestras conferencias y congresos, muestran interés. A nivel personal tienen muchísima curiosidad. Pero a la final, son empleados públicos. Podrían, querrían, llevar toda la información adquirida a un buen nivel, pero aunque se sugiera como usar esos datos y qué hacer es otra cosa. Tendría que venir la orden del jefe del Foreign Office, en este momento el ministro Boris Johnson. Pero en este momento está totalmente metido en el tema Brexit.

–Quizás el ministro se pueda interesar en Sudamérica, justamente debido al Brexit. Gran Bretaña tiene que explorar nuevos mercados. 

–Quizás digan que haya que reconstruir o fortalecer relaciones con Sudamérica… ¡Ojalá! Pero no es una cuestión del grado de interés. No tienen presupuesto para invertir en la acción cultural y académica. Hay un British Council muy fuerte en Buenos Aires y en otras partes. Por ejemplo, en septiembre hicimos una gran conferencia de cineastas mujeres latino americanas. Invitamos a directoras de Colombia y Perú. Pero para lograr tramitarle una visa para viajar a Londres, una peruana tenía que hacerlo a través del Consulado en Río de Janeiro. Me parece horroroso. Han reducido la representación en Lima dejándola con dos personas o algo así. Todo el papelerío tiene que ir a Río de Janeiro y luego ser devuelta. Qué pena, porque se recortan fondos, nos atrasamos en el conocimiento y vamos abandonando lugares por no tener dinero. ¡Es muy triste!

–Usted lo describe como si fuera un problema generado en la Unión Europea.

–No… lo positivo es esto: yo estoy contra salir de la Unión Europea, es ridículo ese retiro. Hay que pensar también que desde ahora podremos volver a abrirnos camino en ese mundo más allá de Europa. Antes teníamos buenas relaciones con muchos países no europeos. Nos ayudaron mucho en las dos grandes guerras del siglo veinte. Y después los abandonamos. Nueva Zelanda, Canadá, Australia, India, todos esos países nos ayudaron tanto. Ahora es más difícil entrar en el Reino Unido si sos de Canadá, por ejemplo, que si sos de Rumania o Lituania, que están en la UE. Pueden entrar y salir cuando quieran. Espero que con el Brexit se extienda la mirada al mundo y espero que eso incluya a toda Sudamérica, no sólo Argentina. No sé si los argentinos nos volverán a recibir, quizás no, después de Malvinas. Pero, vamos, estoy hablando de lo que yo quisiera.

–Interesa su descripción del Reino Unido después de Brexit. Pero, ¿qué pasa si gana el laborismo en la próxima elección en 2019?

–No tengo idea. El laborismo, al que estoy afiliada igual que usted, no está muy a favor de Europa. El partido no es tan antieuropeo como los conservadores. Pero tampoco está a favor de seguir siendo miembros de la UE.  No sé lo que vendrá.

–El laborismo nunca conoció el mundo muy bien. Fue el partido del trabajo, doméstico, del pueblo, populista en algunas de sus formas. Pero no fue el partido de la expansión mundial. Aclaro, fui afiliado del partido con carnet, durante años…

–También yo. No tenemos en el partido una visión del mundo. Quizás fue un producto de la educación tradicional conservadora lo que daba un concepto de expansión. El laborismo socialista no tiene esa visión, son/somos mucho más cerrados. Concentrados en la política doméstica. Creo que todas las cosas mal hechas fueron generadas por los laboristas, socialistas, la izquierda… Cerraron la escuela de idiomas del Foreign Office en la época de Gordon Brown como primer ministro laborista. William Hague, conservador, la reabrió. Eso sólo, transmite una vista más amplia del mundo. Desde siempre. El laborismo siempre buscó los votos en el frente interno. Entonces… no se, no tengo idea de lo que haría Jeremy Corbyn, jefe del laborismo, frente al Brexit. Creo que seria un fracaso mayor de lo que se puede ver ya. Si los conservadores no tienen un plan, ni A ni B, tampoco lo tienen los laboristas. Supongo que harían un “soft Brexit” (salida suave). La salida por el “hard/duro Brexit” sería un corte total y al diablo con las aduanas y las fronteras abiertas. El “soft” implica un intento de mantener el “status quo”, salir mediante algunos acuerdos, mantener otros. Vince Cable, el jefe del partido Liberal no quiere salir de Europa.

–Es un problema, aquí y en muchas otras partes.

–Si, lo es, pero por lo menos tendremos que fortalecer las relaciones con algunos países que no están en Europa. Yo estoy de acuerdo con eso.

–En el Tratado de Roma (Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo) en marzo de 1957, además de un acuerdo económico el alemán Konrad Adenauer y el francés Christian Pineau querían un acuerdo que terminara con las guerras en Europa…

–El proyecto fue eso y lo sigue siendo. Pero tuvimos la guerra en Yugoslavia. Cuando fui a Grecia y hablaba con la gente en inglés (todos hablan en inglés) me decían, “Ganamos la guerra” (en la UE) pero ahora nos tienen en su poder total a través de los manejos económicos. En vez de una política de armas, “ahora tenemos una de política económica.” Se ven en una situación de la cual no pueden salir. El problema es el euro. Es una forma de dominación. Menos mal que en el Reino Unido todavía tenemos la libra esterlina. No sé como va a terminar esto. Va a ser muy duro para nuestro país. Este choque no hacía falta, pienso. Es un gol en contra. Pero si de eso resultan relaciones más fuertes con países como Argentina, tanto mejor.

–Eso me recuerda ¿por qué o cómo fue que nos conocimos en la Feria del Libro de Buenos Aires?

–Uno de nuestros colaboradores en este proyecto internacional de conferencias es la Universidad de East Anglia y ellos tienen el Centro Británico de Traducciones Literarias. Ahí está Cecilia Rossi, una argentina. Todos los años hacemos un curso en combinación con la Asociación de Traductores e Intérpretes. En la Feria dedicaron un “Día” a las traducciones y yo fui invitada para hablar de nuestras conferencias. Participaron unos veinte jóvenes, de entre 18 y 20 años. Fue muy bueno y útil.

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Las distinciones que la prensa invisibilizó | Página12

Jeremy Corbyn y Noam Chomsky ganaron el premio Sean MacBride de la Paz.
Los medios de comunicación ingleses no informaron que el líder de la oposición de ese país ganó el premio de la paz por su “trabajo político sostenido y para el desarme y la paz”. La Oficina internacional de la Paz también reconoció al académico norteamericano Noam Chomsky y a un grupo de activistas anti bases nucleares.
Imagen: EFE

A pesar de que el líder laborista Jeremy Corbyn y el filósofo lingüista norteamericano Noam Chomsky ganaron el premio Sean MacBride de la Paz, junto con activistas de bases antimilitares japoneses, su reconocimiento no tuvo trascendencia mediática. Los tres fueron galardonados por su sostenida y poderosa labor política en pro del desarme y la paz, pero los grandes medios de comunicación ingleses no se hicieron eco de la noticia que hacía referencia al líder de la oposición.

La Oficina Internacional de la Paz entrega el Premio Sean MacBride a individuos, organizaciones o movimientos por su trabajo en las áreas de paz, desarme y derechos humanos. Este año, seleccionaron a Corbyn, al renombrado académico Chomsky y al All Okinawa Council Against Henoko New Base.  Éste último fue reconocido por su compromiso de cerrar la Base Aérea Marina Futemna y su oposición a la construcción de otra base militar en Henoko, mientras que Chomsky recibió el premio por sus esfuerzos de décadas apoyando la paz, su postura antiimperialista y sus críticas a la política exterior militarista de Estados Unidos.

En particular, el premio al líder laborista fue entregado el viernes pasado, en Ginebra ante el silencio de los medios de comunicación hegemónicos de su país. Los activistas de bases antimilitares, por su parte, ya lo recibieron a finales de noviembre, en Barcelona, y el año que viene se le entregará el premio a Chomsky, en Estados Unidos.

“Como líder del Partido Laborista y Líder de la Oposición sigue llevando sus principios personales a su vida política -afirmando abiertamente que no podía presionar el botón nuclear y argumentando fuertemente a favor de una reorientación de las prioridades- para recortar el gasto militar y destinarlo a salud, bienestar y educación”, dijo la Oficina Internacional de Paz. “Se ha mantenido fiel a los principios que ha defendido durante tanto tiempo para garantizar una verdadera seguridad y bienestar para todos, para sus electores, para los ciudadanos del Reino Unido y para la gente del mundo”, agregaron.

Pero en los últimos días los internautas advirtieron lo que había sucedido y que ninguno de los medios tradicionales había mencionado. “Qué hubiese pasado si era Theresa May?”, fueron algunos de los comentarios de los usuarios de twitter, que se refirieron a la primera ministra inglesa.

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