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Perjudicial para la salud | El costo social de los programas del FMI | Página12

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El costo social de los programas del FMI. Aumento de la tasa de suicidio en los países con planes de ajuste.
Una investigación sobre el impacto de los planes de ajuste en unos 30 países revela una relación significativa y positiva entre el incremento en la tasa de suicidio y los programas del Fondo.

Existe una relación directa y probada entre los planes de ajuste del FMI y el incremento en la tasa de suicidios. Esas consecuencias están científicamente demostradas. En el documento “Programas de préstamos del FMI y mortalidad por suicidios”, publicado en la revista Social Science & Medicine, en marzo de 2016, se analizaron unos 30 países que aplicaron políticas de ajuste a cambio de préstamos del organismo. Los autores hallaron una relación significativa y positiva entre el incremento en la tasa de suicidios y los programas del Fondo.

Los investigadores explican que “a lo largo de los años, los programas de préstamos del FMI fueron dura y doblemente criticados, tanto por fracasar en la resolución de los problemas económicos de los países participantes como por generar consecuencias sociales adversas. Recientemente, ha habido un renovado interés en las consecuencias sociales de los programas del Fondo como resultado de la crisis financiera entre 2007 y 2009 y de la crisis de la deuda europea a partir de entonces, la cual condujo a recesiones y forzó a muchos países a recurrir a salvatajes del FMI”.

Señalan que “motivados por esta problemática, un número de estudios científicos hizo hincapié en los aspectos negativos de los efectos secundarios de los programas de austeridad, como los del FMI, incluyendo una mayor desigualdad, mayor empobrecimiento y disminución en la provisión de servicios de salud. En este trabajo, nos centramos en un aspecto de las consecuencias sociales de los programas del FMI que aún no ha sido examinado sistemáticamente en el contexto inter-países, su efecto sobre los suicidios. Con respecto a los suicidios, un caso emblemático de los últimos años lo constituye Grecia, el primer Estado miembro de la Eurozona en recurrir al FMI para ayuda financiera”.

Con respecto a este país, apuntan los autores que “La actividad económica se desplomó (luego del rescate del FMI) mientras las medidas de austeridad y las reformas estructurales se implementaban, conduciendo a una severa depresión económica que duró seis años, borrando más de un 25 por ciento del PIB griego y elevando el desempleo por encima del 27 por ciento. Pero el impacto más severo se dio en la población. En uno de los países con una de las tasas más bajas de mortalidad por suicidio en todo el mundo, el número de personas que recurrieron al suicidio aumentó dramáticamente después de la crisis de 2009-2011, llevando a un aumento en los suicidios totales de casi un 40 por ciento”.

Luego de brindar datos similares sobre Indonesia, Corea del Sur y Tailandia, se preguntan los investigadores: “¿En qué medida los países experimentan sistemáticamente el mismo patrón (aumento de suicidios en presencia de ajustes del Fondo)? ¿Existe una relación positiva subyacente entre los programas del FMI y las tasas de mortalidad por suicidio en países y en el tiempo? Este trabajo pretende investigar si existe una asociación causal entre suicidios y los programas del FMI en los países estudiados, utilizando los datos de 30 países en desarrollo que recibieron auxilio del FMI bajo las modalidades SBA (Acuerdos Stand-By) y EFF (Extended Fund) durante 1991-2008”.

Los resultados a los que arriban los autores indican, habiendo previamente controlado las influencias socioeconómicas estándares en conductas suicidas, “una fuerte relación positiva entre las tasas de mortalidad por suicidio y los programas del FMI. Nuestras estimaciones implican, como consecuencia de la participación de un país en acuerdos con el FMI, una agregación positiva a la mortalidad por suicidio entre 4 a 14 puntos porcentuales (sobre los valores normales), siendo la población etaria más afectada la de 45 a 64 años con una diferencia de 18 puntos porcentuales”.

Ajustando la lupa sobre los distintos grupos etarios, los investigadores encontraron que “para las edades de 25 a 44 y de 45 a 64 años, la participación en programas del FMI es una variable positiva y altamente significativa, confirmando nuestra hipótesis que por vía de las condicionalidades (exigidas por el organismo), cualquier efecto adverso derivado de los préstamos del Fondo tiende a ser más pronunciado en los grupos de edades de mayor vinculación con la economía”.

Para el grupo entre 25 a 44 años de edad, las muertes por suicidios cada 100.000 habitantes aumentan 2,64 veces, mientras que para el grupo entre 45 a 64 años el aumento es de 4,37 veces. Y agregan: “Trasladados estos valores a la mortalidad por suicidios en el largo plazo, el aumento es del 14,6 por ciento (25 a 44 años) y del 18,6 por ciento (45 a 64 años)”.

Discriminando por género, “los programas del FMI contribuyen significativamente a los suicidios en hombres que son quienes tienen los mayores vínculos con la economía. En el largo plazo, los grupos entre 25 a 44 años y 45 a 64 años incrementan la tasa de suicidios en 15,7 y 17,7 por ciento, respectivamente”. Encontraron, asimismo, que no son significativas las relaciones estudiadas para los grupos masculinos entre 65 a 89 años y 10 a 24, desde que otras variables son más contundentes en estos casos (aislamiento social, desempleo, divorcio). No obstante, cuando los ajustes avanzan sobre los sistemas de jubilaciones y pensiones, la franja 65 a 89 se pueden ver particularmente afectados.

En relación a las mujeres, el grupo 25 a 44 es menos afectado que el de los hombres. Los autores sugieren que esto puede deberse a que las “mujeres promedio acceden a un ingreso propio y establecen vínculos con la economía en edades más tardías que los hombres”. El grupo más afectado en este género es el que va entre 45 y 64 años, “incrementándose en 1,33 veces los suicidios por encima de los valores normales cada 100.000 habitantes. En el largo plazo, esto es equivalente a un aumento en la mortalidad por suicidio del 16 por ciento en mujeres” para dicho grupo etario.

Cierran los autores su trabajo afirmando que “utilizando datos de 30 países en desarrollo que recibieron préstamos del FMI durante 1991-2008, nuestros resultados confirman la hipótesis de una subyacente asociación positiva entre las tasas de mortalidad por suicidio y la participación de estos países en programas del FMI”. Por último, señalan que “cuando los países están expuestos a los programas del FMI en un intento de resolver sus problemas económicos, deben diseñarse redes de seguridad social para proteger a la población afectada”

* Director general del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (Oetec).

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Grecia sin derecho a huelga, ajustada, acosada | Página12

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Las duras condiciones del FMI y el Banco Central Europeo para darle préstamos
Grecia sin derecho a huelga, ajustada, acosada
El gobierno de Tsipras tuvo que limitar derechos y crear un sistema de desalojos que incluye una subasta online de la propiedad desalojada. La protesta y la tendencia a la autogestión en una sociedad golpeada.
Los prestamistas buscan domesticar a los griegos, que siguen tomando las calles protestando.
Los prestamistas buscan domesticar a los griegos, que siguen tomando las calles protestando. 

PáginaI12 En Grecia

Desde Atenas

¿La “salida limpia” que el Primer ministro griego Alexis Tsipras dice estar llevando con respecto a la crisis que tuvo al país al borde de la quiebra, no es vista con tanto optimismo por la ciudadanía, todavía asfixiada y herida. Después de haber firmado en 2015 un memorándum que la población rechazó en referéndum, el líder de Syriza procuró cumplir una y cada una de las exigencias de los acreedores extranjeros, llevando el programa de austeridad de la Troika hasta sus últimas consecuencias. El pasado enero el Banco Central Europeo, el FMI y la Comisión Europea condicionaron la entrega del último tramo del rescate –18,400 millones de euros– a la aplicación de un paquete de medidas que fue la gota que colmó el vaso para sindicatos y oposición.

El documento contiene alrededor de cien reformas dirigidas a la “limpieza” de las cuentas estatales, el aumento de la recaudación fiscal y el recorte del gasto público, con el acento puesto en nuevos cortes en pensiones, la drástica eliminación de hipotecas impagas y el inicio de trámites para la privatización de compañías energéticas.

También el recorte del derecho a huelga figura entre las demandas que el gobierno de Tsipras está dispuesto a complacer, un derecho que si ya en todo el mundo es considerado intocable, en Grecia alcanza el rango de sagrado. Desde el comienzo de la crisis económica en 2009 hubo más de cincuenta paros generales y es rara la semana en la que algún servicio público o privado no pare para reclamar mejoras en las condiciones laborales. Sin embargo –o precisamente por eso– la cúpula del capitalismo mundial puso la limitación de tan intenso activismo sindical como una de sus condiciones básicas para seguir depositando fondos de emergencia en las arcas helenas.

El 14 de enero los diputados de Syriza aprobaron en solitario una nueva legislación que endurece las posibilidades de convocatoria de huelga, ya que las asambleas de las delegaciones sindicales locales deben contar ahora con una participación mínima del cincuenta por ciento de los afiliados- aquellos que tengan su cuota al día únicamente- mientras que antes bastaba con el veinte por ciento.

La Confederación General de Trabajadores Griegos (GSEE) y el sindicato de estatales ADEDY estallaron desde el anuncio de estas medidas en una ola de protestas contra “los dramáticos recortes de los derechos sociales y el programado aumento de impuestos”, y por la reivindicación de una “acción sindical libre, sin ninguna intervención estatal ni patronal en el ejercicio de los derechos colectivos de los trabajadores”, tal como anunciaron sus portavoces durante las primeras manifestaciones. Mientras, el Primer Ministro defiende su decisión amparándose en el nulo margen de maniobra que le dejan desde el FMI, el BCE y la Comisión Europea. “Nos enfrentamos a las exigencias de los acreedores respecto a la liberalización de los despidos, el restablecimiento del cierre patronal y el cambio del quórum para las asambleas sindicales de primer grado. Solo cedimos en lo último”, destacó Tsipras a la agencia EFE.

Según la Autoridad Helénica de Estadística (ELSTAT), la tasa de desempleo se sitúa en el punto más bajo desde 2011 con un 20,7 por ciento y el alarmante 44,4 que en 2017 todavía afectaba a los más jóvenes, bajó a un 40,8. Los números siguen siendo los más altos dentro de la Unión Europea. La recuperación económica en la que el partido de gobierno se escuda de las críticas constantes de sus antiguos compañeros de izquierda tranquiliza a los mercados e inyecta en la población cierto alivio, aunque el “progreso” radique en más trabajo precario y contratación temporal. Así lo reconoce Iorgos Petrópoulos, miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación de trabajadores públicos de Grecia (ADEDY), quien afirma que, “si bien la mejora es innegable, la situación sigue siendo muy grave, sobre todo, en los sectores de educación y salud, donde se necesita con urgencia el aumento de puestos de trabajo y de salarios”.

Otro terreno que tiembla ante las reformas requeridas por el Eurogrupo para el desembolso del último tramo de préstamos iniciados con el rescate del 2010 es el de la vivienda. Desalojar a miles de deudores de hipotecas a través de un nuevo sistema electrónico es la condición que le falta cumplir al gobierno griego si quiere ser supuestamente libre en agosto de las presiones de la Troika. Por eso los diputados de Syriza pusieron en marcha el sistema de subastas electrónicas en 2016, pero la resistencia de la ciudadanía que, organizada en torno al colectivo “Den plirono” (No pagamos), se plantó en los juzgados cada miércoles e impidió el proceso, consiguiendo que escribanos e incluso policías se negaran a hacerlo efectivo.

La justificación del gobierno para este inédito plan de desahucios se basa en los 110 mil millones de préstamos “malos” que se derivaron del descontrol durante los años de burbuja económica y que ahora perforan la confianza de los acreedores internacionales. El economista, empresario naval y ex asesor de Tsipras, Evangelos Kritikós, explica que los bancos griegos “escondieron el problema bajo la alfombra” porque intentaron, especialmente entre 1997 y 2010, aplazar las deudas el mayor tiempo posible para obtener la recapitalización extranjera que necesitaban. “Podías pagar 20 euros por mes cuando la hipoteca era de 300, no había ningún límite”, dice Kritikós. Y esta “mala praxis”, que también incluye la nula verificación de la viabilidad económica de los solicitantes antes la concesión de un crédito, es lo que ahora la Federación Nacional para la Protección de Prestatarios que el especialista preside desde 1999 quiere probar ante las cortes. A través de lo que la veintena de abogados y economistas que forman la plataforma denominan “activismo científico”, la campaña para paralizar los desahucios se basa en una rigurosa investigación de los orígenes del dinero prestado y de la gestión de la hipoteca a lo largo del tiempo por parte del banco, con el objetivo de forzar a los demandantes a replantearse el echar al demandado.

El mes pasado, por ejemplo, los activistas “científicos” evitaron un desalojo al mandar una carta documento al presidente de Alpha Bank –una de las entidades financieras recapitalizadas por el Estado y después vendida al extranjero por casi nada– donde le informaban que probarían ante las Cortes que aquel desahucio causaría grandes pérdidas a los ingresos del banco. “Si usted hace el desalojo, recibirá menos dinero que del pago del préstamo. Lo invitamos a ir al juzgado para probar que este proceso es bueno para su entidad, así como que toda la gestión de la deuda quede acuerdo a la ley”, increpa el texto que los abogados redactaron minuciosamente acompañado de documentos y que, además, enviaron a todas las autoridades, Primer ministro y presidente del Tribunal Supremo incluidos.

“Los propietarios de los grandes bancos nacionales metieron en sus bolsillos ocho mil millones de euros en un lapso de ocho años y, cuando todo colapsó, abandonaron las entidades financieras y pidieron su rescate”, advierte Kritikós. “¿Cómo no se exigieron responsabilidades al gobierno? El problema privado se transformó en público y nosotros tuvimos que pagar desde entonces, directa o indirectamente, más de 200 mil millones de euros”, denuncia el economista. “Es el mayor saqueo de la historia europea. Papandreu [ex presidente griego] tendría que haber dejado caer en bancarrota a la banca”.

Repensar los enigmas del lenguaje | Reportaje a Catherine Davies | Página12

Reportaje a Catherine Davies, directora del Instituto de Lenguas Modernas de la Universidad de Londres.
Literatura, política, cambios de idioma y también su influencia en las instituciones, el comercio, los paradigmas internacionales. Una charla sobre cómo se organiza este conocimiento y también para qué sirven los congresos internacionales.

¿De qué sirven, realmente, los congresos? Por ejemplo esos de lenguas y literaturas. Se charla, se leen “papers” que se reciclan en varias conferencias, hay crítica fuerte entre estudiosos rivales literaria e ideológicamente. En este caso comencemos con lo benévolo y con humor. Por ejemplo, el escritor argentino hispano, Mario Paoletti (1941) que vive en Toledo, me dijo alguna vez que hay que ir a los congresos literarios, históricos y científicos para lograr una invitación al congreso siguiente. Estos académicos, que hablan bien de organizadores del momento y de los siguientes, parecen médicos recompensados por los laboratorios porque han recetado abundantemente los productos de una firma. Bueno, así se dedican a hacer turismo y lograr contactos interesantes, como ser editores, agentes, apoyo académico y financiero…

“No se puede tomar con liviandad. Las conferencias sirven para reunir a los investigadores y para lograr la mayor información académica posible.  Sirven para conocer algo que no se conocía antes. Siempre se estipula que la investigación debe ser original. Una persona no académica que concurre a un congreso académico accederá a información nueva sea en la historia de los ferrocarriles o de actividades culturales.  Hay que saber quienes eran las familias que vinieron, de dónde, qué tipo de negocios desarrollaron”.

“Se ha investigado mucho en estos caminos. La gente puede ir a los archivos, buscar documentación original y leer libros y tratados que se han escrito, además de aportar más información. Por ejemplo, la autora Geraldine Lublin reúne cinco memorias de galeses en el sur argentino y creo que sólo dos secciones han sido publicadas en imprentas muy pequeñas en la Patagonia. Las otras dos o tres no han trascendido, son memoria que no tiene difusión. Es útil difundir este material porque se conversa acerca del texto, se analizan las memorias, y uno quiere saber si esa gente se identifica más con el país de Gales, donde nunca han estado o si se identifican más con la Argentina. Hay que saber cómo se compaginan las dos identidades. La gente local, en su mayoría migrantes internos, dicen ‘conocer bien a los galeses’, pero no los conocen. (Memoir and Identity in Welsh Patagonia/ Memoria e identidad en la Patagonia galesa; voces de una comunidad de asentamientos en Argentina. Univesidad de Gales, 2017)”.

–Para esto hay que ver cómo se da o distribuye la enseñanza y el aprendizaje de idiomas extranjeros en Inglaterra, para los que cursan estudios en universidades inglesas…

–Hay pocos cursos sobre la literatura tomada individualmente por país. Se instituyeron estudios latinoamericanos, continentales. Y se suelen concentrar en los autores más famosos. En todo el Reino Unido, el total de las universidades reúne unos 50.000 estudiantes inscriptos en el primer año de la licenciatura. Hay muchos estudiantes parcialmente especializados en la lengua Castellana en el último año de la secundaria (el año del A-Level o Advanced Level /Nivel Superior, antes de ir a la universidad). Y hay unos 20.000 estudiantes que se concentran en Lenguas Modernas. Dentro de las lenguas Modernas, que son pocas (por ejemplo, había sólo dos mil estudiantes en todo el país estudiando alemán), bajó muchísimo. Francés bajó mucho también. Antes era el idioma más importante. Casi todo el mundo estudiaba francés y el segundo idioma solía ser el alemán. Los números actuales son de unos cinco mil en español, que ha crecido mucho a partir de, digamos, 1990. Sin embargo, el francés sigue siendo el idioma más importante y el que le sigue es el español/castellano que está casi igualando al francés. No es un buen panorama para las Lenguas Modernas. En mi país los estudiantes no ven la necesidad de tener otro idioma.  En cambio, el portugués ha crecido de la nada, a partir de unos pocos estudiantes. Debe haber unos cinco mil. Ese es el panorama que abarca todo el país. Y dentro de los que están con el español habrá unos dos mil, quizás tres mil, que estudian literatura latinoamericana.

–¿Y adónde van con todo ese comienzo en un idioma extranjero?

–Tiene gran valor que todos los que estudian una lengua deben pasar un año en un país del habla que estudian, muchos quieren ir a la Argentina por seis meses o más en su tercer año. Estudian en las instituciones disponibles, hacen amigos, se instalan en un proyecto de trabajo. Antes iban con el British Council, que lleva muy pocos ahora y es muy competitivo y el presupuesto es limitado. Los estudiantes quedan enamorados del país, y quieren volver. Muchos insisten que viajen los padres.

–¿Por qué se hace un Congreso en España en 2018? ¿En eso participan Gran Bretaña, Argentina, España, como el de este año, “Diálogos culturales y políticos”? ¿Qué fin tienen estos congresos, será política, diplomacia, un objetivo específico?

–Esos congresos trabajan en conjunto a partir de un proyecto específico… El proyecto en este caso alienta la investigación académica. No es un proyecto político ni social. En este país hay un ente, algo así como el Conicet en la Argentina, que aquí se llama The Arts and Humanities Research Council (Consejo de Investigación de Artes y Humanidades) que organizó un gran concurso para que las universidades se presentaran a solicitar fondos para el desarrollo de un proyecto. Nosotros (la Universidad de Londres) participamos en colaboración con la Universidad de Manchester y las dos universidades, junto con la de Durham, ganaron sumas de dinero para desarrollar proyectos específicos durante cuatro años, de 2016 a 2020, con tiempo dedicado a estudiar un tema.  El tema que seguimos nosotros es, “Si importa o no el lenguaje que se utiliza en la formación de las comunidades y como consecuencia, en las economías”. Es un tema muy amplio. Por ejemplo, decimos que las comunidades de las diásporas hispanas en todos los países de América del Sur, también en España, no sólo comparten una lengua que es la dominante. Hay mucho más. No siempre ocurre así. Existen grupos de fútbol y toda la maquinaria verbal de ese deporte, no importa en qué lengua se expresen los participantes, da igual. El deporte es lo que los une, pero el deporte no es como la lengua, no puede ser el factor dominante.  Ocurre en otro extremo, por ejemplo en la música, tomemos la ópera. La gente se junta sin importarle el idioma lírico, italiano o francés, o ruso, primero porque ahora tiene subtítulos, también hay un seguimiento o una reunión en torno a la composición. Ahí el público es comunidad a pesar de la diferencia de la lengua. Dentro de ese gran tema hay un interrogante y un proyecto. Yo lo encabezo como que trata de la importancia o influencia de la lengua inglesa en la Argentina. La importancia histórica en este caso. Eso requiere investigar la importancia cultural y económica de la comunidad británica en la Argentina…

–Trasladado a otra instancia significa conocer el grado de fuerza de una comunidad y su lengua o las variantes en el idioma en que se expresa. Yo lo tomo como una proyección que se puede traducir, no en términos de idioma, sino en una forma de estimar el grado posible de influencia comercial o social. Prefiero, como usted, no usar el concepto de la medida de la influencia política.

–Si, es una forma de ver…  Para nuestro proyecto teníamos la colaboración de dos universidades interesadas. Una era la Universidad de Salamanca con Guillermo Mira en representación de su institución en España. La otra colaboración posible venía de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca. Pero la Universidad del Sur ya trabajaba con la Universidad de Sevilla en el estudio de lenguas en los siglos XVIII y XIX a través del Archivo de Indias. Ellos propusieron trabajar con Sevilla, donde los costos aparecían más bajos que en Bahía Blanca, por cuestiones de traslado, etc. El objetivo era estudiar el impacto de la comunidad británica, los comerciantes ingleses, los mercaderes que sabemos que a partir de 1806 ayudaron a impulsar la Revolución de Mayo.

–¿Qué impacto tuvieron y tuvo importancia la lengua de los diferentes imperios? La base es el imperio español, pero le siguen de cerca los ingleses y también los portugueses a partir de 1808.

–Supongo que hubo cierta influencia. Hasta cierto punto. Pero hay que considerar que a poco (diez años) de la declaración de la independencia en Tucumán y luego de 300 años de colonia castellana, se instala en esa ex colonia un periódico semanal totalmente en inglés, The British Packet and Argentine News. ¿Qué nos dice eso? Muchas cosas, pero sin duda en primer lugar está el hecho que había suficiente número de anglo parlantes en esa tierra como para justificar la existencia de un periódico. Aun faltando la comprensión del idioma no se impidió el comercio.

–Entonces, ¿cómo lo hicieron?

–La pregunta quizás debería ser cómo cambió el lenguaje del comercio que pasaba del idioma del imperio centralizado (español) al dogma del Free Trade (Comercio Libre). Ese será un tema principal en esos dos días del Congreso en Salamanca. Tenemos que (re)pensar el tema del lenguaje en el comercio. Pensemos en estos interrogantes.

–Interpreto que dice que todavía tenemos mucho que estudiar en el desarrollo de un lenguaje para entender cómo se abre el comercio bajo diferentes dogmas políticos e ideologías. Supongo, me repito, que hay que conocer las sutilezas de las lenguas. No es suficiente que la gente diga que, “el nene va a clases de inglés o francés o alemán”, porque si no entiende no podrá encarar una negociación comercial.

–La gente que estará en el Congreso en esos días de octubre no hablarán de los problemas del “nene”. Más que lingüistas son historiadores especialistas en la evolución del mundo colonial a fines del siglo dieciocho y a través del siglo veinte. La pregunta central es ¿cómo empezó el capitalismo? enfocando principalmente a Argentina en su relación con España, primero, y luego con el Reino Unido. No vamos a descubrir ni explicar cómo empezó el capitalismo en sus más lejanos orígenes, pero si estudiar el capitalismo que vivimos hoy y como llegamos hasta aquí.

–Parece razonable, se toma como material de estudio a dos metrópolis que desarrollaron su capitalismo explotativo de distintas maneras. Una ex colonia maduró como centro comercial e intentó imitar a sus metrópolis, la vieja, española en transición o imitación a otra nueva como vía de desarrollo. Bueno, la Argentina es buen ejemplo del atraso económico. Vamos a llegar al fin del capitalismo y la Argentina seguirá tratando de entender como llegó al fin de una etapa sin participar del comienzo de la otra. Hay que leer al inglés Paul Mason, que escribió El fin del capitalismo hace dos o tres años y al griego, ex ministro de economía, Yanis Varoufakis, que promete el fin del liberalismo capitalista.

–Bueno, esa es su forma de ver la situación. Eso se discutió en febrero en Sevilla, de ahí pasamos a Salamanca, en octubre. Vamos a tener a Juan Marchena Fernández, gran historiador del mundo colonial y sobre todo conocedor del mundo naval, los viajes y las batallas, lo comercial y lo político, ya que todo está asociado. Marchena Fernández está en la Universidad Pablo Olavide, de Sevilla, y estará también Manuel Chust Calero, en Barceolona. Entre otras cosas es especialista en las independencias. A mi me interesan las independencias, el proceso independentista, la incursión y el choque, entre el viejo mundo hispánico comandado por el imperio de los virreyes y el paso al “Nuevo Mundo”. Luego, la colisión que representó la llegada del mundo capitalista, británico y francés, y su comercio. ¿Cómo fue el impacto? A Salamanca vamos porque lo propuso el argentino Guillermo Mira, también colaborador en el proyecto. Su punto de vista es más bien siglo XX. Su interés se radica en lo que han llamado la “guerra sucia” en la Argentina y sobre todo en como llegaron las relaciones entre británicos y argentinos al siglo XX. ¿Cómo se heredó un siglo de relaciones no siempre claras y llegaron al siglo XX? Opino que lo que proponemos nosotros y nos preocupa quizás más ya no parezca tan importante para el siglo XX. Mira quería enfocar en temas más cercanos, como ser la guerra de las Malvinas. En lo que hace al siglo XX la conferencia de Salamanca concentra lo investigado en el trabajo del historiador inglés David Rock, por otra parte en su propio trabajo (La colonia olvidada, etc.), donde la genealogía de los británicos en estos períodos enfatiza la importancia de la cronología de la formación de la Argentina moderna.

–Esa información social, histórica, política, ¿la puede usar un gobierno para mejorar las circunstancias en que viven los herederos de una cultura o una sociedad inmigrante?

–Ojalá, ojalá, ahí está uno de los problemas que tenemos en un mundo académico. Tenemos mucho conocimiento, muchos expertos cuya producción no se traslada al mundo de la política. Nosotros pensamos saber cómo se puede traducir ese conocimiento, cosa que se puede aprovechar, en mejoras para una política cultural y el comercio, también en la aproximación… Pero nadie nos hace caso. (Risas)

–Históricamente, el Foreign Office se caracterizaba por convocar a académicos viajeros para transmitir lo que se sabía a nivel oficial, también para recibir o pedir información sobre lo que se podía aprender.

–Sí, sigue habiendo un diálogo valioso, pero antes los funcionarios de relaciones exteriores se interesaban en conocer información o análisis nuevos.

–Y en el lugar de destino le decían espías a los académicos…

–No tanto. Sucedió en algunas circunstancias. Pero eso era más usual cuando los funcionarios hacían cierta ostentación de los académicos expertos. Los buenos estudiosos no se prestaban a eso. En el British Council, la rama cultural de las relaciones exteriores, sucedía igual.  Se han recortado los fondos. Ya se sabe cómo es. Hay poca gente en el Foreign Office con mucho que hacer. Yo creo que ha habido una tendencia en los últimos veinte años de hacer políticas sobre la base de números, estadísticas, y no en base al conocimiento adquirido. Se usa ese estilo de consulta todavía, si bien ya no tanto.  Por ejemplo, si se necesita una visión más amplia sobre Argentina, se convoca a un grupo de especialistas para conversar en un formato abierto. Los escuchan, concurren a nuestras conferencias y congresos, muestran interés. A nivel personal tienen muchísima curiosidad. Pero a la final, son empleados públicos. Podrían, querrían, llevar toda la información adquirida a un buen nivel, pero aunque se sugiera como usar esos datos y qué hacer es otra cosa. Tendría que venir la orden del jefe del Foreign Office, en este momento el ministro Boris Johnson. Pero en este momento está totalmente metido en el tema Brexit.

–Quizás el ministro se pueda interesar en Sudamérica, justamente debido al Brexit. Gran Bretaña tiene que explorar nuevos mercados. 

–Quizás digan que haya que reconstruir o fortalecer relaciones con Sudamérica… ¡Ojalá! Pero no es una cuestión del grado de interés. No tienen presupuesto para invertir en la acción cultural y académica. Hay un British Council muy fuerte en Buenos Aires y en otras partes. Por ejemplo, en septiembre hicimos una gran conferencia de cineastas mujeres latino americanas. Invitamos a directoras de Colombia y Perú. Pero para lograr tramitarle una visa para viajar a Londres, una peruana tenía que hacerlo a través del Consulado en Río de Janeiro. Me parece horroroso. Han reducido la representación en Lima dejándola con dos personas o algo así. Todo el papelerío tiene que ir a Río de Janeiro y luego ser devuelta. Qué pena, porque se recortan fondos, nos atrasamos en el conocimiento y vamos abandonando lugares por no tener dinero. ¡Es muy triste!

–Usted lo describe como si fuera un problema generado en la Unión Europea.

–No… lo positivo es esto: yo estoy contra salir de la Unión Europea, es ridículo ese retiro. Hay que pensar también que desde ahora podremos volver a abrirnos camino en ese mundo más allá de Europa. Antes teníamos buenas relaciones con muchos países no europeos. Nos ayudaron mucho en las dos grandes guerras del siglo veinte. Y después los abandonamos. Nueva Zelanda, Canadá, Australia, India, todos esos países nos ayudaron tanto. Ahora es más difícil entrar en el Reino Unido si sos de Canadá, por ejemplo, que si sos de Rumania o Lituania, que están en la UE. Pueden entrar y salir cuando quieran. Espero que con el Brexit se extienda la mirada al mundo y espero que eso incluya a toda Sudamérica, no sólo Argentina. No sé si los argentinos nos volverán a recibir, quizás no, después de Malvinas. Pero, vamos, estoy hablando de lo que yo quisiera.

–Interesa su descripción del Reino Unido después de Brexit. Pero, ¿qué pasa si gana el laborismo en la próxima elección en 2019?

–No tengo idea. El laborismo, al que estoy afiliada igual que usted, no está muy a favor de Europa. El partido no es tan antieuropeo como los conservadores. Pero tampoco está a favor de seguir siendo miembros de la UE.  No sé lo que vendrá.

–El laborismo nunca conoció el mundo muy bien. Fue el partido del trabajo, doméstico, del pueblo, populista en algunas de sus formas. Pero no fue el partido de la expansión mundial. Aclaro, fui afiliado del partido con carnet, durante años…

–También yo. No tenemos en el partido una visión del mundo. Quizás fue un producto de la educación tradicional conservadora lo que daba un concepto de expansión. El laborismo socialista no tiene esa visión, son/somos mucho más cerrados. Concentrados en la política doméstica. Creo que todas las cosas mal hechas fueron generadas por los laboristas, socialistas, la izquierda… Cerraron la escuela de idiomas del Foreign Office en la época de Gordon Brown como primer ministro laborista. William Hague, conservador, la reabrió. Eso sólo, transmite una vista más amplia del mundo. Desde siempre. El laborismo siempre buscó los votos en el frente interno. Entonces… no se, no tengo idea de lo que haría Jeremy Corbyn, jefe del laborismo, frente al Brexit. Creo que seria un fracaso mayor de lo que se puede ver ya. Si los conservadores no tienen un plan, ni A ni B, tampoco lo tienen los laboristas. Supongo que harían un “soft Brexit” (salida suave). La salida por el “hard/duro Brexit” sería un corte total y al diablo con las aduanas y las fronteras abiertas. El “soft” implica un intento de mantener el “status quo”, salir mediante algunos acuerdos, mantener otros. Vince Cable, el jefe del partido Liberal no quiere salir de Europa.

–Es un problema, aquí y en muchas otras partes.

–Si, lo es, pero por lo menos tendremos que fortalecer las relaciones con algunos países que no están en Europa. Yo estoy de acuerdo con eso.

–En el Tratado de Roma (Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo) en marzo de 1957, además de un acuerdo económico el alemán Konrad Adenauer y el francés Christian Pineau querían un acuerdo que terminara con las guerras en Europa…

–El proyecto fue eso y lo sigue siendo. Pero tuvimos la guerra en Yugoslavia. Cuando fui a Grecia y hablaba con la gente en inglés (todos hablan en inglés) me decían, “Ganamos la guerra” (en la UE) pero ahora nos tienen en su poder total a través de los manejos económicos. En vez de una política de armas, “ahora tenemos una de política económica.” Se ven en una situación de la cual no pueden salir. El problema es el euro. Es una forma de dominación. Menos mal que en el Reino Unido todavía tenemos la libra esterlina. No sé como va a terminar esto. Va a ser muy duro para nuestro país. Este choque no hacía falta, pienso. Es un gol en contra. Pero si de eso resultan relaciones más fuertes con países como Argentina, tanto mejor.

–Eso me recuerda ¿por qué o cómo fue que nos conocimos en la Feria del Libro de Buenos Aires?

–Uno de nuestros colaboradores en este proyecto internacional de conferencias es la Universidad de East Anglia y ellos tienen el Centro Británico de Traducciones Literarias. Ahí está Cecilia Rossi, una argentina. Todos los años hacemos un curso en combinación con la Asociación de Traductores e Intérpretes. En la Feria dedicaron un “Día” a las traducciones y yo fui invitada para hablar de nuestras conferencias. Participaron unos veinte jóvenes, de entre 18 y 20 años. Fue muy bueno y útil.

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Grecia vuelve al colonialismo con las Zonas Económicas Especiales – Atlántica XXII

[cita] Pedro Olalla / Profesor del Instituto Cervantes en Atenas. Dado que el negocio de la “crisis” va viento en popa, se acerca ya el deplorable momento de ver cómo, en Grecia, se convierte en cruda realidad la amenaza de las llamadas Zonas Económicas Especiales (ZEE): una amenaza visible hace ya tiempo, cuando las perspectivas de futuro sonaban para muchos a catastrofismo radical.

Hace ahora algo más de un año, Philipp Rösler, el joven vicecanciller de origen vietnamita del Gobierno Merkel, visitó Grecia al frente de una delegación de empresarios alemanes y planteó abiertamente ante el Gobierno griego la conveniencia de crear Zonas Económicas Especiales para atraer las inversiones extranjeras. Los ministros Venizelos y Chrysochoidis estuvieron de acuerdo en la idoneidad de zonas como el Epiro, Tracia, el Peloponeso y el Egeo Sur, pero la burocracia de Bruselas ha demorado hasta el momento el asunto, no tanto por principios éticos como recelosa de favorecer la “competencia desleal” dentro la propia Eurozona. No obstante, los muchos entusiastas de la idea (nacionales y foráneos) han seguido adelante, y, en septiembre, el viceministro de Trabajo alemán, Hans-Joachim Fuchtel, se paseó por el Peloponeso sondeando el terreno y la disposición de autoridades y empresarios de cara al futuro inmediato. Claro está, en sus agendas de trabajo se evita aún utilizar abiertamente el término “Zonas Económicas Especiales”, dado que puede despertar suspicacia, como ocurrió este verano en la isla de Leros. Es preferible hablar sencillamente de “inversiones”, de “planes estratégicos de desarrollo regional” y, sobre todo, de “creación de puestos de trabajo”: éste es el cebo con el que todos pican.

Como, por desgracia, el concepto de Zona Económica Especial está llamado a convertirse en uno de los trendies de los próximos años en los países europeos con dificultades financieras, conviene conocer a las claras lo que significa esta eufemística etiqueta. “Zona Económica Especial” es una zona concreta de un país donde las leyes que rigen en todo el territorio nacional son sustituidas por otras más afines a la conveniencia de los inversores que en ella se instalan. Para atraer el capital, las ZEE ofrecen, por lo general, los siguientes incentivos: importación de equipamientos y materias primas libre de aranceles, reducción drástica de los tipos impositivos o incluso exención de impuestos, legislación laboral elástica, libre circulación de capitales, libre salida del país de beneficios obtenidos, subvención de gastos de transporte, subvención de gastos de contratación de personal, y régimen especial de concesión de licencias. A estos alicientes, se suma también el que el Estado facilita las infraestructuras necesarias en materia vial, de acometidas de agua y electricidad, de telecomunicaciones, de servicios sanitarios, etc. Y por si esto fuera poco, la administración del territorio de la ZEE la ejerce una persona jurídica de derecho privado cuyo principal accionista es, en una primera fase, el Ayuntamiento o el Gobierno regional de la zona donde se instala, y, más tarde, las propias compañías. Es decir, en la práctica, las Zonas Económicas Especiales son zonas del territorio nacional cedidas al control del inversor, que las administra de facto según su conveniencia. [fin de cita]

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FMI admite que subestimó el daño que la austeridad provocaría en Grecia

[cita] En un informe que será dado a conocer mañana, el Fondo Monetario Internacional admite que subestimó el impacto que los planes de austeridad tendrían sobre la economía griega. El FMI reconoce que hubo una cadena de errores en la gestión del rescate al país heleno, tras la quiebra de ese país que destapó los fuertes desequilibrios monetarios existentes en la eurozona.

Esa fue la primera chispa de la crisis de deuda europea, y al estar mal enfocada facilitó su extensión a todos los países miembros de la eurozona. Los rescates a Irlanda, Portugal y el camuflado rescate a España, siguieron el mismo recetario y han terminado dando cuenta de la ineficacia de los programas del FMI en su contención de la crisis. [fin de cita]

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El FMI admitió “notables fallos” en plan de rescate a Grecia – Ambito.com

[cita] El Fondo Monetario Internacional (FMI) admitió “notables fallos” en el diseño del primer plan multimillonario de rescate a Grecia y aseguró que subestimó los efectos negativos de las políticas de austeridad en el país.

“Hubo notables fallos. La confianza de los mercados no se logró restaurar, el sistema bancario perdió el 30 % de los depósitos y la economía se enfrentó a una recesión mucho más profunda de lo previsto, con un desempleo excepcionalmente alto”, indicó el FMI en un documento de revisión del programa de rescate financiero a Grecia de 2010.

En los primeros cálculos del Fondo, la economía griega se contraería un 5,5 %, mientras que finalmente lo hizo en un 17 % entre 2009 y 2012, y el desempleo previsto fue de un 15 %, aunque finalmente alcanzó el 25 % en 2012. [fin de cita]

http://www.ambito.com/noticia.asp?id=691705

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