Archivo de la categoría: Ley de servicios de comunicación audiovisual

¿Son los medios occidentales lo suficientemente independientes como para acusar a otros de no serlo? – Opinión en RT

Fuente original: ¿Son los medios occidentales lo suficientemente independientes como para acusar a otros de no serlo? – Opinión en RT

27 dic 2018

Desde hace meses leo en distintos medios las acusaciones que se efectúan sobre RT, el medio en el que colaboro desde hace tiempo, y la verdad, después de mi experiencia en España me resulta, cuanto menos, sorprendente. Sobre todo, porque hay pocos medios españoles que no me hayan censurado. A mí o a mi historia.

Mi historia, de forma muy resumida, es la de un oficial del Ejército, teniente, que informa de distintas malas prácticas, varias de ellas corruptas, a sus superiores y, fracasado este medio, denuncia en los juzgados militares. Tras errar también la vía jurídica, comprende que el problema es estructural, por lo que reúne pruebas y multitud de horas de grabación y publica una novela (mayo de 2014) para denunciar a la sociedad el oscuro mundo militar. Le encierran durante casi cinco meses, pasa 22 días en huelga de hambre, le desprestigian con una información falsa y le expulsan (junio de 2015). Ahora cuento con cientos de publicaciones, dos novelas, un ensayo, cientos de presentaciones y diferentes colaboraciones en medios.

La insoportable censura en España

En estos años de lucha, casi cinco, una de las lecciones más importantes que he aprendido es que los medios de comunicación españoles censuran y ocultan la información. Sería imposible relatar en un ‘post’ todos los episodios sufridos, pero intentaré esbozarlos en dos de los diarios más importantes y en las televisoras de ámbito nacional, así como algunos medios más.

  • Diario El Mundo. Dos días antes de ser encerrado en un centro disciplinario comencé una huelga de hambre e hice una entrevista con el periodista Daniel Ollero. Sorprendentemente, la noticia salió en papel bien posicionada, pero resultaba harto complicado encontrarla en la versión digital (en lugar de portada, la publicaron en la sección de Economía). Desde entonces, silencio.
  • Diario El País. Este medio supo de mi historia incluso antes de publicarse la novela en la que denuncié lo que ocurría en las Fuerzas Armadas. Les pasé documentación, grabaciones y gran información casi un año antes. Jamás la publicaron aunque eran noticiables, pues otros medios con posterioridad sí lo hicieron. Por si fuera poco, la censura ha llegado a tal extremo que este mismo mes de diciembre El País dio como noticia lo que yo había publicado en el mes de noviembre. No solo no me llamaron para pedirme información ni me citaron, sino que ofrecieron la información como si fuera completamente nueva.
  • Televisora La Sexta. A pesar de aparecer en un programa suyo varias veces, llevo años censurado. El primer episodio de censura aconteció en el programa ‘Más Vale Tarde’. El reportaje estaba programado a las 18:40 horas de un día y sobre las 17:15 horas se emitió una previa con los reportajes que conformarían el programa. Entre ellos, el mío. En esa escasa hora y media, alguien llamó por teléfono y el reportaje desapareció. Jamás se emitió.

La situación no mejoró cuando escribí sobre la connivencia de Antonio Ferreras, una de las personas más importantes de ‘La Sexta’, con lo que acontecía en el mundo militar. Explicaba en ese artículo que se silenciaban estructuralmente determinados asuntos del mundo militar debido a la amistad del presentador con el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero y los exministros socialistas de Defensa, José Bono y los ya fallecidos José Antonio Alonso y Carme Chacón. A ello, se añadía la relación profesional de la hermana de Ana Pastor, su esposa y compañera de trabajo, con el PSOE (Mercedes Pastor está contratada por Susana Díaz, Presidenta durante años del PSOE-A y de la Junta de Andalucía).

En el programa en el que aparecí al principio, de La Sexta, uno de los mejores en mi opinión, un día pasó algo. De repente, como suele suceder, mi historia y yo desaparecimos. Fui arrestado y expulsado por aparecer vestido de uniforme en dicho programa, pero después, durante el proceso jurídico que sufrí, me quedé solo. Ya habían recibido el mensaje: silencio.

  • Televisión autonómica. Establecí, con no poco esfuerzo, una colaboración para lograr que información del mundo militar saliera a la luz. El periodista con el que había establecido la colaboración me contactó abatido después de la primera colaboración porque le habían advertido al respecto. Cesamos la misma.
  • Antena 3 y el resto de televisiones. Periodistas que contactaron conmigo porque les interesaba la historia y después la cadena en cuestión no la emitió fueron varios. Necesitaría varios post para relatarlo, pero resumiendo puedo decir que mis denuncias jamás se han contado en Televisión Española, Telemadrid, Telecinco, Movistar ni Antena 3. Y en todos ellos ha habido periodistas interesados. Incluso en esta última, estando encerrado en un centro disciplinario y en huelga de hambre, un periodista sacó la primera novela que publiqué en mitad del programa (‘Espejo Público’) y habló de mi caso. Normalmente, los programas se guardan completos en la web de la cadena, pero en este caso se hizo una excepción y esa parte desapareció.

Muchas más experiencias negativas

En otra ocasión, se pusieron en contacto conmigo de Europa Press, una agencia de noticias muy relevante, porque les interesaba que colaborara con ellos. Les pasé un primer borrador y me dijeron que no podían publicarlo por órdenes superiores. Lo lamentaban, porque nunca les había pasado algo así. Escribía sobre el exministro José Bono.

En La Vanguardia realicé una entrevista con Víctor Amela que tuvo serios problemas para publicarse. Meses después se publicó en una de las versiones que tiene el medio, pero en la otra jamás se pudo publicar.

“En los diarios digitales progresistas se puede informar del mundo militar, pero no sobre el importante papel que juegan los medios de comunicación en cuanto a la censura de determinados asuntos. Se debe a que una gran cantidad de programas tiene contratados a periodistas o directores de esos digitales, lo que supone grandes ingresos y, sobre todo, publicidad”. Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.

En ‘La Ventana’, de la cadena Ser, mi primer editor y una periodista intentaron por todos los medios que se hablara de mi primera novela. En aquellos momentos, una de las más vendidas del momento. No hubo manera. Mi entonces editor no comprendía que hubieran entrevistado a otro autor que vendía casi veinte veces menos mientras no conseguían que me entrevistaran.

Boicot editorial y mediático

El grupo Planeta, que engloba a La Sexta y Antena 3, decidió publicar la segunda novela que escribí. Casualmente, fui expulsado de las Fuerzas Armadas justo durante la publicación. El libro se publicó el 16 de junio de 2015 y dos días después llegó la expulsión, la promoción estaba hecha. Las televisiones del propio grupo que publicaba la novela no informaron sobre el libro, aunque se enriquecerían con los beneficios, ni sobre mi expulsión. Había pasado poco más de un año de la publicación de la novela y ya se habían activado todos los resortes necesarios para imponer el silencio.

En octubre del año pasado, 2017, publiqué el único ensayo crítico que existe sobre las Fuerzas Armadas y aunque las revelaciones son, como mínimo, escandalosas, volví a encontrar el silencio de los grandes diarios y las grandes televisiones. Casi imposible.

Imposible criticar la situación de los medios de comunicación

Este mismo verano, tras el cambio de Gobierno, me senté a visionar la entrevista a la recién nombrada ministra de Defensa, Margarita Robles, en el programa ‘La Sexta Noche’. Mi idea era escribir sobre las líneas maestras de la ministra de Defensa, pero tras más de una hora en un plató de televisión la entrevista se centró sobre un caso de violación. Ni una pregunta comprometida. Como quedaron temas muy importantes por tratar realicé un texto criticando que no se hubiera hecho una entrevista seria a la ministra. Se publicó, pero poco después, fue borrado.

“Cuando se acusa a RT de informar de forma sesgada o de pretender influir en la opinión pública sería bueno preguntarse si los medios de comunicación occidentales son lo suficientemente independientes para acusar a otros de no serlo. Los españoles, con toda seguridad, no”. Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.

Mucho antes de este episodio, conseguí que un juez imputara al medio El Confidencial por un delito a mi persona y que les impusiera 250.000 euros de fianza (2016). Era noticia, tanto que un periodista recabó la información necesaria para publicar sobre el asunto, pero la dirección del medio se lo impidió. Para entonces, El Confidencial ya colaboraba con La Sexta, por lo que no hubo manera de conseguir que un medio de nivel nacional lo publicara.

Por norma general, en la mayoría de diarios digitales progresistas se puede informar sobre lo que acontece en el mundo militar, pero no así sobre el importante papel que juegan los medios de comunicación españoles en cuanto a la censura y el silencio sobre determinados asuntos esenciales. Esto se debe a que una gran cantidad de programas (tertulias) tienen contratados a periodistas o directores de estos diarios digitales progresistas, lo que supone grandes ingresos y, sobre todo, publicidad. Por ello, son muy reacios a publicar información que pueda afectar a determinados medios.

¿Condicionaron las censuras y los silencios la percepción de la ciudadanía?

Aun siendo un esbozo, resulta evidente que la ciudadanía española no ha tenido una información completa sobre las malas prácticas que acontecen en el mundo militar ni sobre lo que he padecido estos años. Porque, salvo en unos pocos espacios españoles, la realidad es que la historia que cuento y la que he sufrido solo se ha contado en Catalunya, Euskadi, medios internacionales y medios digitales progresistas.

Por tanto, cuando se acusa a RT de informar de forma sesgada o de pretender influir en la opinión pública, sería bueno preguntarse: ¿Son acaso los medios de comunicación occidentales lo suficientemente independientes e imparciales como para acusar a otros de no serlo? Los españoles, con toda seguridad, no.

Anuncios

Historias que se repiten – Página 12

Fuente original: https://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-291666-2016-02-05.html

Martín Sosa recuerda que el gobierno de Macri impuso fuertes transformaciones en la legislación de las comunicaciones. Y sostiene que la historia repite lo sucedido en 1976 y 1989, mientras desde el poder mediático se intenta presentar las medidas oficiales como el único camino posible.

Por Martín Pablo Sosa*

La última dictadura cívico-militar marcó un antes y después en la historia de nuestro país. No en vano se autoproclamó “Proceso de reorganización nacional”. Ese fue su objetivo: implantar, a fuerza del terror y la violencia, una nueva estructura económica que se erigía en la apertura económica irrestricta, el endeudamiento externo y la promulgación de decretos que favorecían un modelo de acumulación basado en la renta, la especulación y las finanzas (véase Ley 21.526 de Entidades Financieras y Ley 21.382 de Inversiones Extranjeras).

Para llevar adelante un cambio de tal magnitud, la dictadura precisó construir un clima de cierto consenso social que diera pie a la “reorganización” que pretendían llevar a cabo. Para eso, el mismísimo 24 de marzo, emitieron el comunicado Nº19 que, de alguna forma, “institucionalizó” la censura previa. Ese mismo 24, las Fuerzas Armadas convocaron a los dueños de los principales medios de Buenos Aires al Comando General del Ejército, donde se les notificó que se instauraba un “régimen de censura que podía ser largo”. Como señalan Marino y Postolski (Postolski G. y Marino S. “Relaciones peligrosas: los medios y la dictadura entre el control, la censura y los negocios” en Mucho Ruido, Pocas Leyes, Mastrini G. (Editor), La Crujía Ediciones, Buenos Aires, 2005), casi no hizo falta aplicar dicha censura ya que la gran mayoría de los medios y periodistas se autocensuraron y los que no lo hicieron fueron perseguidos, secuestrados, torturados, asesinados y/o desaparecidos.

Cuatro años más tarde, la dictadura promulgó el decreto 22.285, también conocido como ley de radiodifusión, que configuró un mapa de medios con bajos índices de concentración y orientado al capital y empresariado nacional. Dueños argentinos –y cada uno de ellos con pocos medios– facilitaron el régimen de miedo, control y violencia.

Años después, en la turbada democracia de 1989, Carlos Menem retomó parte de los lineamientos económicos de la dictadura cívico-militar, a los que agregó la privatización y/o extranjerización del patrimonio público y la instauración de una paridad peso-dólar, sostenida en el endeudamiento externo. Para ello, tejió una asociación con los grandes medios durante la campaña y en el día 41 de su mandato, promulgó la Ley 23.696 de Reforma del Estado, que en su artículo 65 daba luz verde a la conformación de multimedios mediante la habilitación de la propiedad cruzada de los medios de comunicación. De esta forma, los medios gráficos pudieron tener también licencias de radio y TV abierta, dando inicio a una nueva etapa en la comunicación de nuestro país: la de la privatización, concentración de la propiedad y su creciente extranjerización.

Ya en el 2015, en su segunda semana de gobierno, el Presidente Macri intervino la Afsca y removió a su presidente, Martín Sabbatella, por considerar que carecía de “independencia”. Dos semanas después, en el día 25 de su mandato, publicó en el Boletín Oficial el Decreto Nº 267/15 que disolvió la Afsca y Aftic y creó el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) –que tiene 5 de 7 miembros en su Directorio que responden a Macri y, según reza el artículo 5 del Decreto: los 7 “podrán ser removidos por el PEN en forma directa y sin expresión de causa”–, pasando por alto artículos centrales de la ley 26.522, votada por mayoría en ambas cámaras en 2009 y abriendo paso a la hiperconcentración de medios, ya que levanta la restricción que impedía que empresas de medios compren empresas de telefonía y viceversa. “En vez de gestionar la adecuación de los multimedios a la ley, el Estado adecua la ley a la estructura y necesidades de los multimedios” señaló Martín Becerra.

Hoy, la legislación sobre comunicación parece haber entrado en una nueva etapa de idas y vueltas judiciales que desconocemos cómo terminará. Sin embargo, hay hechos evidentes: el macrismo, al igual que el menemismo y la última dictadura, actúa con febril urgencia para incidir en la configuración del mapa de medios. No sorprende. Es que en un contexto donde se quiere implantar un nuevo modelo de acumulación, la (re) regulación del sistema de medios, garantiza apoyos y adhesiones de empresarios poderosos. Y los bienes simbólicos que éstos comercializan y difunden, pueden ponerse al servicio del poder político de turno en pos de que las medidas de gobierno sean presentadas como “naturales” o, incluso, como el único camino posible.

* Licenciado en Periodismo (USAL), miembro de amersur.org.

@MPSosa88

Ray Bradbury: Fahrenheit 451 malinterpretado | L.A. Weekly

Fuente original en inglés: Ray Bradbury: Fahrenheit 451 Misinterpreted | L.A. Weekly

CUANDO LOS PREMIOS PULITZER se entregaron en mayo durante un almuerzo en la Universidad de Columbia, se dieron dos menciones especiales. Uno fue para John Coltrane (quien murió en 1967), y fue la cuarta vez que se honró a un músico de jazz. Y el otro fue para Ray Bradbury, la primera vez que fue honrado un escritor de ciencia ficción y fantasía.

Bradbury, un antiguo residente de Los Ángeles que lleva una vida cívica activa e incluso envía cartas al editor de Los Angeles Times sobre sus puntos de vista de lo que aflige a su ciudad, no asistió, y le dijo a la junta de Pulitzer que su médico no quería que viajara.
Pero la verdadera razón, dijo al LA Weekly, tuvo menos que ver con las enfermedades de la edad (que cumple 87 años en agosto) que con el hecho de que los beneficiarios solo se dan la mano con Lee C. Bollinger, el presidente de la Universidad de Columbia, y sonríen por un momento para la fotografía.

Quería dar un discurso, pero no se permiten comentarios. “Ni siquiera un párrafo”, dice con desdén.
En su casa de color amarillo pastel en Cheviot Hills, donde ha vivido por más de 50 años, Bradbury me saludó en su sala de estar. Llevaba su atuendo ahora estándar: una camisa de vestir azul con un cuello blanco y una corbata tipo jack-o’-lantern (Halloween es su día favorito) y medias blancas. Este conjunto está en consonancia con el desarrollo interrumpido [1] de Bradbury. George Clayton Johnson, quien nos dio Logan’s Run, dice: “Ray siempre ha tenido entre 14 y 15 años”.

Bradbury aún tiene mucho que decir, especialmente sobre cómo las personas no entienden su trabajo más literario, Fahrenheit 451, publicado en 1953. Se enseña ampliamente en las escuelas secundarias y preparatorias, y es para muchos estudiantes la primera vez que aprenden los nombres de Aristóteles, Dickens y Tolstoi.

Ahora, Bradbury ha decidido aclarar sobre la escritura de su obra iconográfica y lo que realmente quiso decir. Fahrenheit 451 no es, dice firmemente, una historia sobre la censura del gobierno. Tampoco fue una respuesta al senador Joseph McCarthy, cuyas investigaciones ya habían infundido miedo y ahogado la creatividad de miles de personas.

Esto, a pesar del hecho de que las revisiones, críticas y ensayos a lo largo de las décadas dicen que es precisamente de eso se trata. Incluso el biógrafo autorizado de Bradbury, Sam Weller, en The Bradbury Chronicles, se refiere a Fahrenheit 451 como un libro sobre la censura.

Bradbury, un hombre que vive en el centro creativo e industrial de los reality shows y dramas de una hora, dice que es, de hecho, una historia sobre cómo la televisión destruye el interés por leer literatura.

“La televisión te da las fechas de Napoleón, pero no quién era”, dice Bradbury, que resume el contenido de la televisión con una sola palabra que dice como un epíteto: “factoides” [2]. Dice esto mientras esta sentado en una habitación dominada por una gigantesca televisión de pantalla plana que transmite el canal Fox News, silenciado, con factoides que se arrastran por la parte inferior de la pantalla.

Su temor en 1953 de que la televisión mataría a los libros, dice, ha sido parcialmente confirmado por el efecto de la televisión sobre la sustancia en las noticias. La primera página de L.A. Times de ese día informó sobre los recibos de la taquilla del fin de semana del tercero en la serie de películas de Spider-Man, que parece demostrar su punto.

“Inútil”, dice Bradbury. “Te llenan de tanta información inútil, te sientes lleno”. Se enfurece cuando otros le cuentan lo que significan sus historias, y una vez salió de una clase en UCLA donde los estudiantes insistieron en que su libro era sobre la censura del gobierno. Ahora está rebatiendo la sabiduría convencional generalizada con un videoclip en su sitio web (http://www.raybradbury.com/at_home_clips.html), titulado “Bradbury sobre censura / televisión”.

Ya en 1951, Bradbury presagiaba sus temores sobre la televisión, en una carta sobre los peligros de la radio, escrita para el escritor de fantasía y ciencia ficción Richard Matheson. Bradbury escribió que “La radio ha contribuido a nuestra ‘creciente falta de atención’. Este tipo de existencia tan difícil hace que sea casi imposible para las personas, incluyéndome a mí, sentarse y meterse de nuevo en una novela. Nos hemos convertido en una gente de lectura de historias cortas, o, peor que eso, en personas de lectura RÁPIDA”.

Él dice que el culpable en Fahrenheit 451 no es el estado, es la gente. A diferencia de Orwell en 1984, en el que el gobierno usa pantallas de televisión para adoctrinar a los ciudadanos, Bradbury imaginó la televisión como un opio. En el libro, Bradbury se refiere a los televisores como “muros” y a sus actores como “familia”, una verdad evidente para cualquiera que haya escuchado un resumen de programas de la red en los que un fanático se refiere a los personajes por su nombre, como si fueran parientes, o amigos.

La historia del libro se centra en Guy Montag, un bombero de California que comienza a cuestionarse por qué quema los libros para ganarse la vida. Eventualmente, Montag rechaza su cultura autoritaria para unirse a una comunidad de personas que memorizan libros enteros para que perduren hasta que la sociedad, una vez más, esté dispuesta a leer.

Bradbury imaginó una sociedad democrática cuya población diversa se vuelve contra los libros: los blancos rechazan la cabina del tío Tom y los negros desaprueban a Little Black Sambo. Imaginó no solo la corrección política, sino una sociedad tan diversa que todos los grupos eran “minorías”. Escribió que al principio condensaron los libros, eliminando cada vez más pasajes ofensivos hasta que, finalmente, todo lo que quedaba eran notas a pie de página, que casi nadie leía. Solo después de que la gente dejara de leer, el estado empleaba bomberos para quemar libros.
La mayoría de los estadounidenses no tenían televisores cuando Bradbury escribió Fahrenheit 451, y aquellos que sí miraban pantallas de 7 pulgadas en blanco y negro. Curiosamente, su libro imaginó un futuro de conjuntos de colores gigantes: paneles planos que colgaban de las paredes como pinturas en movimiento. Y la televisión se usaba para transmitir tonterías sin sentido para desviar la atención, y el pensamiento, lejos de una guerra inminente.

Las últimas revelaciones de Bradbury podrían no encajar bien en la industria televisiva de Los Ángeles, donde Scott Kaufer, un escritor y productor televisivo de larga data, argumenta en shows como This Week y Nightline: “La televisión es buena para los libros y ha logrado que más personas los lean simplemente promocionándolos”.

Kaufer dice que espera que Bradbury “sea lo suficientemente bueno en retrospectiva para ver que, en lugar de acabar con la literatura, [la televisión] le haya dado un gran impulso”. Señala el éxito del autor de fantasía Stephen King en televisión y cine, y señaló que cuando Bradbury escribió Fahrenheit 451, había otro temor infundado de que la televisión destruiría la industria cinematográfica.

Y, de hecho, Bradbury se hizo famoso porque sus historias fueron traducidas para televisión, a partir de 1951 para el programa Out There. Finalmente, tuvo su propio programa, The Ray Bradbury Theatre, en HBO.

BRADBURY GASTA la mayor parte de su tiempo en un espacio pequeño en el segundo piso de su casa que contiene libros y recuerdos. Ahí está su Emmy de The Halloween Tree, un Oscar que perteneció a un amigo que murió, la escultura de un dinosaurio y varias decoraciones de Halloween. Bradbury, antes de que un golpe lo dejara en una silla de ruedas, escribía en el sótano, que está lleno de animales de peluche, juguetes, sombreros de bombero y botellas de vino de diente de león. Se refirió a estos accesorios como “metáforas”, tótems que utilizó para despertar su imaginación y ahuyentar a los demonios de la página en blanco.

Comenzando en Arizona cuando sus padres le compraron una máquina de escribir de juguetes, Bradbury ha escrito un cuento corto por semana desde la década de 1930. Ahora él dicta sus historias por teléfono, cada día de la semana entre las 9 de la mañana y el mediodía, a su hija Alexandria.

Bradbury siempre ha sido un fanático y defensor de la cultura popular a pesar de sus críticas. Sin embargo, tiene una desconfianza en los “intelectuales”. Sin definir el término, dice que otra razón por la que rara vez deja de ir a Nueva York para viajar a Nueva York es por “sus intelectuales”.

Dana Gioia, un poeta que es presidente de la Fundación Nacional para las Artes, y que escribió una carta en apoyo de otorgarle un premio Pulitzer a Bradbury, lo comparó con J.D. Salinger, Jack London y Edgar Allan Poe. Otro partidario escribió que las obras de Bradbury “se han convertido en el tipo de clásicos que los niños leen por diversión y los adultos releen por su sabiduría y arte”.

En junio, Gauntlet Press lanzará Match to Flame, una colección de 20 cuentos de Bradbury que lo llevaron a Fahrenheit 451. Señalando su versión inédita de corrección de pruebas de la próxima colección, Bradbury dice que releer sus historias lo hizo llorar. “Es difícil creer que escribí esas historias cuando era más joven”, dice.

Su libro sigue siendo un clásico. Pero uno de los residentes más conocidos de L.A. quiere que se entienda que cuando lo escribió estaba mucho más preocupado por los efectos aburridos de la televisión en las personas, que por el efecto silenciador de un gobierno de mano dura. Si bien la televisión, de hecho, ha reemplazado la lectura para algunos, al menos podemos estar agradecidos de que los bomberos todavía apagan los incendios en lugar de encenderlos.

[1] Inmadurez o adolescencia permanente.

[2] Según la Wikipedia, “significaba originalmente un «hecho» completamente falso, e inventado para crear o prolongar la exposición pública o para manipular la opinión pública”

Cumbre Conservadora de las Américas: dichos e impacto — CELAG

https://www.celag.org/cumbre-conservadora-americas-dichos-impacto/amp/?__twitter_impression=true

Cumbre Conservadora de las Américas: dichos e impacto — CELAG.
Bajo el paraguas de la ley y el gobierno se denuncia al marxismo cultural, se discute la teoría de la evolución de Darwin, se condena la lucha por los derechos de gays y lesbianas, y la educación sexual.
“Con la izquierda hay que hacer lo que hicieron los españoles con los aztecas”
¿En qué piensa la derecha latinoamericana?

Señales: Relanzan la plataforma de contenidos audiovisuales que Lombardi cerró en 2016

Fuente original: Señales: Relanzan la plataforma de contenidos audiovisuales que Lombardi cerró en 2016

En la aplicación se podrán ver series y hasta el Mundial, como antes se puede utilizar desde computadoras y dispositivos móviles con Android y Apple. Los trabajadores de la TDA alertaron: CDA fue la primera plataforma de contenidos audiovisuales públicos on demand en la Argentina, antes de Netflix, Hernán Lombardi la cerró en 2016 como parte del desmantelamiento de Contenidos TDA

El Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos lanzó este jueves una nueva plataforma pública y gratuita de contenidos audiovisuales, llamada Cont.ar, que permite acceder vía streaming a programas, series, documentales, material de archivo y hasta a los partidos del mundial de Rusia.

El anuncio formal lo hizo el presidente, Mauricio Macri, desde su página de Facebook. “Los partidos del mundial, las mejores producciones argentinas y todos los contenidos públicos se van a poder ver en el celular”, escribió el primer mandatario.

“Los medios públicos son de todos y para todos los argentinos. Ahora, con esta fantástica plataforma no solo garantizamos el acceso gratuito al sistema público (radio y televisión), sino que abrimos las puertas a una variada oferta de contenidos audiovisuales y producciones privadas”, sostuvo Hernán Lombardi, ministro de Medios y Contenidos Públicos.

Y agregó: “los bienes culturales son una parte constitutiva de nuestra identidad como Nación, y ahora los argentinos los vamos a tener al alcance de la mano. Es un espacio para identificarse, para reconocerse, para emocionarse, para aprender y para disfrutar: ahí están todas nuestras historias, las que nos cuentan quiénes somos y cómo nos vemos. Además, y no menos importante, va a permitir que muchos jóvenes argentinos puedan producir y dar a conocer sus creaciones”.

Por su parte Gabriela Ricardes, secretaria de Contenidos Públicos, celebró el lanzamiento como “la enorme renovación de los medios públicos, para pasar del siglo XX al XXI y estar a la altura de los consumidores de contenidos, y poder llegar al ciudadano a través de esta nueva vía. Todos los eventos en vivo relevantes que sucedan en Tecnópolis y el CCK, las muestras, las inauguraciones, los recitales y hasta el Mundial de fútbol, se van a poder ver a través de Cont.ar”.

Con respecto a la competencia que comienza el próximo 14 de junio, estarán disponibles los 64 partidos y la mitad de ellos (todos los de la selección Argentina y las fases finales) se podrán ver en vivo.

A la aplicación se podrá acceder en todo momento y desde dispositivos como computadoras, laptops, tablets y teléfonos celulares que cuenten con una conexión a internet wifi, 3G o 4G.

Cont.ar es la plataforma que el gobierno desarrolló para poner al alcance de cualquiera, de forma gratuita, los contenidos audiovisuales de la Televisión Pública, los canales Encuentro, PakaPaka y DeporTV, además de acceder a las mejores producciones nacionales, series, espectáculos y documentales.

La plataforma digital, cuya aplicación ya está disponible para dispositivos en Google Play y AppleStore, también transmitirá los espectáculos que sucedan en el CCK y Tecnópolis, y se podrá acceder al archivo de contenidos de la Televisión Pública.

Para ingresar a Cont.ar se debe ir a la url www.cont.ar o por las aplicaciones móviles y para usarla no es necesario registrarse.

Según se informó, cada contenido fue codificado en cinco calidades diferentes y se adapta al ancho de banda del que disponga el usuario final: si la velocidad de conexión baja, se reduce la calidad del video pero la reproducción no se detiene. La plataforma puede emitir contenidos generados en 3D, 360, y VR (Realidad Virtual).

Los disfraces en la comunicación | Página12

Fuente original: Los disfraces en la comunicación | La ventana / med… | Página12

Entre las recomendaciones que C.S. Lewis incluye en sus Cartas a un diablo novato destaca aquella en la que lo exhorta a que procure demostrar que no existe. La certeza que la gente tenga de su no existencia le permitirá moverse sin dificultades y realizar aquellas cosas que desee sin encontrar impedimentos o resistencias. El mundo actual de las comunicaciones es un mundo de muchos intereses que han aprendido bien esta regla básica y la aplican utilizando todos los recursos que tienen a su alcance. Así, las comunicaciones modernas se presentan como aportes bondadosos para la sociedad y no como un problema.

Como toda auténtica tentación, las comunicaciones masivas se presentan como un bien necesario al que se tiene derecho. No se imponen, apelan a las necesidades humanas. Resulta por demás simple compartir sus posturas. ¿Será éste uno de los motivos por los cuales, en muchos sectores, se manifiesta una actitud pasiva a lo que comunican?

Sabemos que los creadores de ilusión no están interesados en responder a reclamos. Los utilizan como una pantalla para ocultar sus verdaderos propósitos. Por ello inducen a creer que las acciones del gobierno solo buscan beneficiar al pueblo. Pero, no se trata de que están procurando transformar el mundo, como decía Bertolt Brecht, sino de hacerles olvidar por un momento la miseria.

Habría que preguntar si los diversos problemas que aquejan a nuestro mundo tienen algún núcleo conductor y aglutinante, ya sean tanto los derechos humanos, deuda externa, racismo, ecología como el lugar de la mujer, entre otros. Lo cierto es que corresponden a una manera de entender la vida y la sociedad que abarca la justicia, la paz y el bienestar de los pueblos. Por eso se considera que cualquier afectación al sistema actual de la sociedad no proviene de sí mismo, sino de elementos extraños que vienen a erosionar su propia integridad. Una ancestral ideología con resabios de cultura cristiana, puja por absolutizarse abortando todo intento de crítica.

Tal sistema, lo sabemos, está basado en el poder y en su concentración. Promueve el incentivo del lucro. Estimula el consumo. Procura la seguridad de los poderosos y la sumisión de los muchos. Se maneja a partir de la internacionalización  de su sistema económico, desarrollando una penetración colonial. Se sustenta en los intereses de las elites locales dominantes y ejerce su gobierno por medio del control y la represión social. Desarrolla una técnica precisa de corrupción a distintos niveles, mientras se auxilia con cierta justicia para dominar a los espíritus rebeldes. Sabe cómo desvalorizar las culturas autóctonas y descalificar a los movimientos populares. Conoce la fragilidad de la naturaleza humana y utiliza varios cebos para atraer y minar los esfuerzos y la voluntad de cambio.

Este sistema para poder funcionar necesita, entre otras cosas, un elemento de conexión que verifique y convalide su razón de ser y su permanencia. El mundo moderno ya hace tiempo ha encontrado una respuesta: las comunicaciones. Por eso, la concentración acentuada en el poder de la información se convierte en un arma sumamente poderosa para anular toda expresión del derecho humano a comunicarse. La información se pone al servicio de una estrategia de dominación y se acentúan los valores que predominan en los centros de poder. Se busca, así, neutralizar toda posibilidad de que el pueblo se exprese libremente.

Lo que para algunos es un peligro y una amenaza un tanto lejana, en varios otros países del mundo es una catástrofe que están sufriendo los pueblos desde hace mucho. Las probabilidades de vida se han ido limitando para millones, por falta de trabajo, desnutrición y enfermedades. Son víctimas de la rapiña, económica y política, y muchas veces también religiosa, cuyos efectos hoy se expanden a las sociedades que las han generado. Ya no es suficiente referirse a  esos problemas en términos generales. Hacerlo sería ocultar su verdadero origen y evitar denunciar responsabilidades. Pero la realidad universal de muchos problemas no debería hacer olvidar que no se puede acceder a un camino de solución sin partir del hecho que justicia, paz, y bienestar del pueblo son elementos inseparables. No hay camino de restauración si no se comienza desde la perspectiva de los sectores más desprotegidos, muchos de los cuales están desconcertados por el silencio al que han sido condenados, y con quienes hay que empezar a construir la comunidad.

Carlos A. Valle: Comunicador social. Ex presidente de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas (WACC).

“Hay una clara política de ahogamiento económico a los medios | Página12

Fuente original: “Hay una clara política de ahogamiento económico a … | Página12

Tato Dondero, Secretario General de Sipreba, en diálogo con AM750
“Hay una clara política de ahogamiento económico a los medios”

En el marco del Día del Periodista, el Secretario General del Sindicato de Prensa de Buenos, Fernando “Tato” Dondero, habló con AM750 sobre el momento que atraviesan los medios en la Argentina de Macri.

 “Buscan disciplinar y que no haya distintas voces. Buscan desde el Gobierno que solo se informe por los medios hegemónicos”, planteó Dondero y advirtió que “hay una política de vaciamiento de los medios públicos” junto a una “una clara política de ahogamiento económico a los medios” no alineados con Cambiemos.

Para el dirigente gremial estos son “los años más duros para la profesión desde el retorno de la democracia”. “Perdimos más de 3 mil puestos de trabajo en los últimos dos años. En casi todos los medios ha habido política de achique, de no pagar los sueldos de despedidos”, explicó. Por eso ayer cientos de trabajadores de prensa se movilizaron primero a la agencia Télam, donde sigue el conflicto por el despido de dos trabajadores, y después a la sede de la cámaras empresarias AEDBA y ADIRA.

A %d blogueros les gusta esto: