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Why Putin hates us (Porqué Putin nos odia) – NationofChange

Fuente original en inglés: Why Putin hates us – NationofChange

¿Podemos analizar la situación objetivamente y entender por qué las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se agriaron?

Mientras escribía mi libro sobre la guerra siria, encontré varios videos perturbadores. En uno, los rebeldes sirios destruyeron una iglesia y acribillaron la cruz con balas; en otro video aterrador, un rebelde sirio armado pregunta a alguien si era sunita o alauita (musulmán chiita). Cuando la víctima dice “alawite”, el rebelde acribilla y mata a la víctima. Tales psicópatas tienen tres cualidades: (1) creencia fanática en su ideología (2) incapacidad para simpatizar con el punto de vista de otras personas, y (3) rechazo a coexistir con otros que son diferentes.

Si bien insistimos en la tolerancia dentro de Estados Unidos, nuestra política exterior es bastante diferente. Se les dice a los estadounidenses que son “los mejores”, “los número 1” y “excepcionales”. Estamos atrapados en guerras perpetuas y siempre tenemos un cuco diario.

Para justificar toda la agresión, somos alimentados con una interminable propaganda de atrocidades que demuestra incontrovertiblemente cuán malvado es otro país y sus líderes. En esta mitología, Estados Unidos es la inocente Caperucita Roja amenazada por lobos como Putin. ¡Ataca nuestra democracia! ¡Amenaza a Europa! (También hay una creciente virulencia hacia China e Irán).

El hecho es que las políticas de los Estados Unidos en los últimos 25 años han alejado consistentemente a Rusia y han fomentado la enemistad entre las dos naciones.

1990, chicos de Harvard y la economía rusa

1992 comenzó con una nueva Rusia que acababa de disolver su sistema comunista. Todo lo estadounidense fue considerado increíble. Programas de televisión estadounidenses, productos estadounidenses y… economistas estadounidenses… se hicieron cargo de Rusia. ¿Qué mejor manera de lograr la prosperidad?

Los muchachos de Harvard estaban a cargo de la economía rusa. Larry Summers, Jeffrey Sachs, Robert Rubin y otros implementaron sus grandes “reformas” económicas con la ayuda de políticos y empresarios rusos elegidos a dedo (futuros oligarcas).

Para abreviar, Rusia experimentó la Gran Depresión durante los próximos ocho años. Hiperinflación, caída del 40% en el PIB, desempleo masivo, pobreza generalizada, suicidios crecientes… las reformas resultaron ser una terapia de choque cruel.

Sin embargo, los oligarcas pro-occidentales como Khodorkovsky, Berezovsky y Abramovich se convirtieron instantáneamente en multimillonarios. Los estadounidenses como Bill Browder, el ahora famoso guerrero anti Putin que está detrás de la Ley Magnitsky, también disfrutaron del botín.

Intervención estadounidense en la política rusa

Si bien nos sorprende la interferencia rusa en nuestras elecciones, allá por los años 90, las elites de Washington eligieron literalmente al presidente ruso y al gabinete. Como Bill Clinton se jactaba de Tony Blair, también tenía una gran influencia sobre el parlamento ruso. Y cuando Boris Yeltsin estuvo a punto de perder en las elecciones de 1996, Bill Clinton arregló un préstamo del FMI que entró en el cofre de campaña de Yeltsin; y expertos en campañas estadounidenses volaron a Rusia y diseñaron una victoria rotunda para Yeltsin. Los medios de comunicación de los Estados Unidos se regodearon por la intromisión con títulos como “¡Yankies al rescate!” y “Rescatando a Boris”.

Jihadistas estadounidenses, parte II

Si la CIA y Arabia Saudita crearon Mujahideen / Al Qaeda en Afganistán para derrotar a la URSS, luego no quisieron desmantelar una organización tan espléndida. En 1992, esos combatientes fueron enviados a Bosnia, Azerbaiyán, Chechenia y Kosovo, donde tuvieron una importancia económica y geopolítica.

Azerbaiyán en el Mar Caspio tiene vastas reservas de petróleo y gas. Y la única competencia fueron los oleoductos rusos que pasaban por… Chechenia. Pronto, un dictador pro-estadounidense se hizo cargo de Azerbaiyán. El y su hijo han estado gobernando el país durante los últimos 25 años (obviamente, no exigiremos “democracia” ahí). En Chechenia, los muyahidines volaron los oleoductos rusos y luego derrotaron al ejército ruso en la Primera Guerra de ese país.

En Bosnia y Kosovo, los terroristas islámicos se dedicaron a la limpieza étnica y el asesinato en masa de los serbios. La CIA y los contratistas militares privados de los Estados Unidos (como el MPRI ) desempeñaron un papel importante en la división de Yugoslavia. Cuando los separatistas en Kosovo comenzaron a perder, la OTAN intervino y bombardeó Serbia en sumisión en 1999. El año siguiente, el grupo Otpor! (“¡Resistencia!”), financiado por Soros, derrocó al presidente serbio. ¿Por qué Serbia fue atacada tan implacablemente? Porque era pro-rusa.

Describo estos eventos en detalle en mi nuevo libro, ” Geopolítica para Dummies “.

Las revoluciones de color contra Rusia – Georgia, Ucrania

Muchas revoluciones de color siguieron el mismo libro de jugadas. Cuando un líder pro estadounidense perdía una elección, las organizaciones de base financiadas por Soros / USAID / NED comenzarían a protestar. Esto se llamará una “revolución”, con nombres pegadizos como Tulipán, Naranja, Rosa, Paraguas, etc. Siguiendo la propaganda sofisticada y la presión internacional, habría una nueva elección y, listo, el candidato pro-estadounidense ganaría. Repita el enjuage. En cuanto al petróleo y gas por el Mar Caspio, no podían llegar a Europa sin pasar por Georgia. ¡Hola, George Soros! ¡Adiós presidente pro Rusia! Dentro de unos años, los conglomerados occidentales comenzaron a cosechar grandes ganancias de la tubería de BTC como se muestra a continuación:

A continuación, Soros hizo su magia en Ucrania en 2004 y se deshizo del presidente pro Rusia. Por supuesto, en 2013, los Estados Unidos organizaron otro golpe inteligente en Ucrania.

Mientras que Rusia nos enfurece gastando $ 100,000 en anuncios de Facebook, la Asistente del Secretario de Estado de EE.UU. – Victoria Nuland – admitió que los Estados Unidos gastó $ 5 mil millones en Ucrania. También fue famosa por repartir galletas en la falsa revolución de Euromaidan en Kiev en 2013.

En su informe anual de 2015 , George Soros se jactó de haber gastado $ 180 millones en Ucrania.

Expansión de la OTAN

Cuando la URSS fue desmantelada, las élites estadounidenses prometieron a los rusos que la OTAN no se expandiría. Sin embargo, mientras los militares rusos estaban siendo diezmados, los globalistas siguieron expandiendo la OTAN. En 1999, la OTAN agregó Polonia, Hungría y la República Checa. En 2004, cuando Rusia aún era débil y amistosa con los Estados Unidos … la OTAN agregó 7 países más.

Muchos de estos nuevos miembros de la OTAN tienen sistemas de defensa antimisiles, y los soldados estadounidenses participan en juegos de guerra masivos justo en la frontera con Rusia.

Obviamente, todas estas son amenazas de seguridad aterradoras para Rusia. ABMT

En 2001, George Bush y los neoconservadores cancelaron unilateralmente el Tratado de misiles antibalísticos, que había estado en vigor desde 1972. Esta fue una provocación innecesaria contra Rusia, que redujo sus armas nucleares de 45,000 a 7,000 y firmó muchos tratados para promover la paz.

La OTAN rechaza a Rusia

En 2001, Putin ofreció unirse a la OTAN, pero fue rechazado. Si Rusia se unió a la OTAN, ¿cómo justificará el complejo militar-industrial su presupuesto anual y sus costosos proyectos? ¡Sin enemigo no hay dinero!

Intentando robar Crimea

En la década de 1850, Gran Bretaña y Francia intentaron robar Crimea del Imperio ruso. ¿Por qué? Sin Crimea y el control del Mar Negro, Rusia se verá severamente obstaculizada. La geografía no ha cambiado en 160 años y no deberíamos ser demasiado maquiavélicos. Crimea pertenece a Rusia, sigamos adelante.

La guerra del oleoducto continúa

Polonia y Ucrania fueron los países de tránsito más importantes para los oleoductos rusos. Ahora, gracias a Estados Unidos, ambos países son hostiles hacia Rusia. Entonces, cuando Putin intentó construir oleoductos que llegarían a Europa a través de Bulgaria, Estados Unidos lo detuvo . Cuando intentó construir oleoductos a través de Grecia, bueno, EE. UU./UE lo bloqueó nuevamente. Como último recurso, Putin puso ductos bajo el mar (NordStream), y los EE. UU. encontraron 100 razones para objetar y amenazaron con imponer más sanciones contra Rusia.

Es bastante difícil amar a alguien que persiste tratando de sabotear su economía.

Guerras híbridas

Sin un ápice de diplomacia, los medios y políticos estadounidenses constantemente atacan a Putin, lo demonizan y usan un lenguaje despectivo. Por otro lado, Putin siempre habla de “nuestros socios estadounidenses”.

El líder japonés, Abe, se ha reunido con Putin 20 veces, y nadie se asusta en Japón; India y China tratan a Putin con enorme afecto y respeto. Incluso los enemigos geopolíticos Israel, Arabia Saudita e Irán a menudo se reúnen con Putin y negocian como adultos razonables.

Estados Unidos pasa demasiado tiempo en guerras híbridas y propagandísticas, imponiendo sanciones a Rusia, atacando su moneda, expulsando a diplomáticos rusos, tomando embajadas rusas, impidiendo a los atletas rusos participar en los Juegos Olímpicos, acusando a Putin -sin ninguna evidencia pública- de envenenar personas (especialmente justo antes de la Copa del Mundo) y así sucesivamente.

Conclusión

Volviendo al comienzo del artículo, ¿queremos ser como ese yihadista? ¿O podemos analizar la situación objetivamente y entender por qué las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se agriaron? Dado el vasto poder de los EE. UU., otros países no nos provocan deliberadamente; ipso facto, si tenemos relaciones terribles con un país, lo más probable es que sea un conflicto de elección iniciado por belicistas belicosos de Washington. Rusia, China, Irán y otros quieren prosperidad, respeto y soberanía. Si Estados Unidos puede aceptar este paradigma y volver a calibrar su política exterior para reflejar el mundo multipolar emergente o no, determinará la paz y las guerras mundiales en los próximos años.

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Los envenenamientos Skripal y la continua difamación de Putin – CounterPunch

Fuente original, en inglés: The Skripal Poisonings and the Ongoing Vilification of Putin

Sergei Skripal y su hija fueron envenenados por un agente nervioso el 4 de marzo en un banco de un parque en Salisbury, Inglaterra.

Skripal había sido un doble agente ruso, un espía que entregó 300 nombres de espías rusos a la inteligencia británica de 1995 a 2004. Fue (no sorprendentemente) arrestado en Rusia en 2004 y sentenciado a trece años de prisión. Fue liberado en un intercambio de espías en 2010, se instaló en el Reino Unido y se convirtió en ciudadano británico.

No veo ninguna razón para juzgar su carácter moral, aunque algunos podrían reflejar que, en términos generales kantianos, lo que él hizo fue bastante malo. (Si somos precisos, en el mismo sentido que sería malo para un ciudadano británico convertirse en un agente doble para Rusia.) Los agentes dobles a menudo son castigados severamente; asi es el mundo.

Skripal no representaba una amenaza para el estado ruso. Hay al menos un informe que dice que intentó regresar a Rusia recientemente. Es difícil comprender por qué en este momento Moscú lo envenenaría a él y a su joven hija que lo vino a visitar desde Rusia con un agente nervioso (Novichok) creado en la URSS desde la década de 1970, pero posteriormente prohibido y destruido bajo supervisión internacional. ¿Cui bono? ¿Quién se beneficia de estas intoxicaciones?

En toda la indignación, expresada en Gran Bretaña y en otros lugares, sobre este ataque, encontramos un pequeño y muy valioso análisis. El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha dicho: “Esto no tiene sentido. Esto no tiene nada que ver con nosotros”. El grupo de agentes nerviosos de grado militar llamado Novichok ha sido descrito en la literatura académica de tal manera que muchos actores diferentes podrían producirlo. Los rusos dicen que hace tiempo que destruyeron sus existencias y sugieren que la República Checa podría ser la fuente de la sustancia utilizada.

Pero este ataque (de alguien) contra Skripal y su hija de 33 años es muy útil para aquellos que quieren difamar a Vladimir Putin, del mismo modo que el uso de armas químicas en Siria en abril pasado (por alguien) fue útil para aquellos que querían difamar a Bashar Assad y justificar un ataque con misiles de Estados Unidos. ¿Has notado que vivimos en una era de desinformación constante, desinformación y “noticias falsas”?

Lo más irritante es que, una vez que estas relaciones causales no probadas son postuladas, aceptadas por los directores de noticias por cable, de modo que se conviertan en Verdad, el debate se centra únicamente en cómo deben responder los EE. UU. y sus aliados. ¿Por qué, los expertos preguntan, Trump no planteó el problema en su última conversación con Putin? ¿Por qué el líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, es escéptico sobre el vínculo con Rusia, sugiriendo que el Novichok podría ser poseído por la mafia de Europa del Este? ¿Por qué no todos están a bordo de la conclusión obvia de que Rusia lo hizo?

Lo que significaría: Putin, no habiendo ninguna amenaza por parte de este ex espía o su inocente hija, ordenó su muerte, no porque lo amenazaran, sino para manifestar su profunda crueldad y maldad al mundo y su disposición a invitar cada vez más sanciones contra Rusia. No tiene mucho sentido.

Putin es ex KGB. Muy racional y tranquilo. Él sabe todo sobre agentes y agentes dobles. Dudo que sea moralmente crítico; él entiende por qué las personas hacen lo que hizo Skripal. Hizo un trato por la liberación del hombre hace ocho años. Su único motivo para matarlo en este momento sería castigar a Skripal por los pecados del pasado y advertir a los demás que nunca vendan secretos. Pero ¿por qué una persona tan racional buscaría la indignación global al utilizar un agente prohibido para intentar asesinar a un ciudadano británico y a su hija rusa, sin ninguna razón convincente?

Existen procesos legales internacionales para investigar los cargos de uso de armas químicas. Rusia ha pedido a Gran Bretaña que los observe, proporcionando pruebas, muestras, detalles. Insta a la adhesión a las normas establecidas por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) para establecer los hechos. Pero Londres simplemente ha anunciado que sabe que Putin fue responsable de la situación de estos dos en ese banco del parque.

Así que la gran narrativa ahora incluye: las invasiones rusas de Georgia en 2008 y Ucrania en 2014 (de alguna manera convirtiéndose en el proceso en “adversarios” de los EE. UU.); supuestas “amenazas” contra los estados bálticos; múltiples asesinatos políticos; control dictatorial de la política, economía y medios rusos; la acumulación de miles de millones en riqueza ilícita. Sin mencionar su atrevida exposición de su desnudo cofre a su fandom, su judo, su caza, sus índices de aprobación molestamente altos.

No sé quién atacó a estos dos que ahora luchan por sus vidas en el hospital. Pero sé que la respuesta no significa nada bueno para Rusia o el mundo. Es solo otro breve capítulo en la nueva Guerra Fría, y como la vieja guerra, básicamente irracional. ¿Cuál es el motivo de Putin? Fareed Zakaria dice que está tratando de “socavar las democracias”, aunque por qué alguien querría hacer eso en principio me desconcierta. Putin no es el Joker de Heath Ledger en la película The Dark Knight Batman, solo está difundiendo el caos porque si.

Putin no está interesado en encabezar un movimiento europeo hacia nacionalismos aislacionistas, sino en frustrar los planes de expansión de la OTAN, que cualquier líder ruso racional querría hacer. Usar el extraño incidente de Skripal como justificación para una nueva confrontación tipo Guerra Fría es más que triste. Sin embargo, en una supuesta demostración de solidaridad con Gran Bretaña, que ha expulsado a los diplomáticos rusos en respuesta, Estados Unidos ha expulsado repentinamente a 60 diplomáticos rusos y cerrado el consulado ruso en Seattle. Trump, bajo constantes críticas por no criticar a Putin, y por no mencionar la intromisión electoral o el asunto Skripal en su reciente llamada telefónica, ha aprobado la medida sin comentar al respecto.

Si Trump planificó una mejor relación con Rusia para ser un sello distintivo de su presidencia, se ha visto obstaculizado por la insistencia de sus enemigos de que exprese la tradicional hostilidad instintiva. ¿Por qué, siguen preguntando, cuando critica a sus propios miembros del gabinete, nunca dice nada malo acerca de Putin? Y a partir de ahí, llegan a la conclusión de que los rusos tienen cosas sobre Trump y lo están chantajeando… para que no sean hostiles en el modo predeterminado.

Trump es un hombre ignorante, desinteresado por el mundo intelectualmente, incapaz de invertir tiempo en la lectura, desorientado sobre el contexto histórico de las crisis actuales. Parte de su persona candidata fue la oposición a las recientes guerras de EE. UU. (No tanto porque hayan matado a cientos de miles de personas, sino porque han sido costosas y no han logrado que los EE. UU. se lleven el petróleo). Pero él ama a los hombres de uniforme, se rodea de ellos, confía en ellos. Estos son hombres que crecieron durante la Guerra Fría y no pueden sacárselo de sus mentes. Niñeras que seguramente se ven (con McMaster) como un “imbécil”, “idiota”, “drogado”, “preescolar” ve que su tarea mínima es la responsabilidad de recordarle que Rusia es un adversario.

Y así, sin siquiera averiguar los hechos del incidente de Skripal, Washington expulsa a todos estos diplomáticos. Los expertos de TV aplauden: “absolutamente lo correcto, defender los valores occidentales”, etc., el sistema logra mantener, incluso fortalecer, la mentalidad rusófoba de la Guerra Fría. El incidente de Skripal fue una bendición para los críticos de Trump, que lo quieren con su mente infantil para abrazar esta mentalidad. Tenemos que apoyar a Theresa May en Gran Bretaña, le dijeron. Este fue el primer uso ofensivo de un agente nervioso en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, le dijeron; muy, muy serio. Un ataque ruso en el Reino Unido.

Quienquiera que administró ese agente desencadenó una ola de sanciones contra Rusia, que se sumó a las anteriores impuestas después del golpe de 2014 en Ucrania y la respuesta rusa. Rusia responderá proporcionalmente. Quienquiera que haya hecho esto obliga a Trump a endurecer una línea política contra Rusia. A medida que su presidencia se tambalea en los vientos del escándalo, es propenso a movimientos más locos como el nombramiento de John Bolton. La única propuesta salvadora de Trump en su campaña fue su defensa de mejores lazos con Rusia. Esto inmediatamente después de su elección se convirtió en su principal culpa. Los expertos exigen que abandone cualquier esperanza de tener relaciones cordiales con la Rusia de Putin y denunciarlo adecuadamente por múltiples crímenes.

Tal vez eso es lo que se quiere mostrar. Trump es impredecible. Acuerda reunirse con Kim Jong Un, y luego designa a Bolton (defensor de la guerra contra Corea del Norte, retirado de las negociaciones con la RPDC después de que Pyongyang lo llamó “escoria humana”) como asesor de seguridad nacional. ¿Y por qué seguir esa cordial llamada a Putin con la expulsión de tantos diplomáticos? Que demonios. No tiene sentido.

Si Hillary hubiera ganado, probablemente habría encontrado cierta lógica y predictibilidad en su maldad. Con Trump, el mal se desarrolla de forma errática. Deja caer un MOAB sobre Afganistán (o lo hacen sus generales, sin consultar necesariamente). Ataca una base del ejército sirio en respuesta a un ataque de sarín no probado. Los miembros de su gabinete lo contradicen y defienden la verdad del Evangelio de que Rusia y sus aliados, como Siria, son una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, sea lo que sea. Uno siente que a medida que su situación personal se deteriora, el presidente será más propenso a apoyarse en sus generales y escuchar sus consejos al mismo tiempo que presta atención al horrible Bolton. Esta es una muy mala situación.

Repensar los enigmas del lenguaje | Reportaje a Catherine Davies | Página12

Reportaje a Catherine Davies, directora del Instituto de Lenguas Modernas de la Universidad de Londres.
Literatura, política, cambios de idioma y también su influencia en las instituciones, el comercio, los paradigmas internacionales. Una charla sobre cómo se organiza este conocimiento y también para qué sirven los congresos internacionales.

¿De qué sirven, realmente, los congresos? Por ejemplo esos de lenguas y literaturas. Se charla, se leen “papers” que se reciclan en varias conferencias, hay crítica fuerte entre estudiosos rivales literaria e ideológicamente. En este caso comencemos con lo benévolo y con humor. Por ejemplo, el escritor argentino hispano, Mario Paoletti (1941) que vive en Toledo, me dijo alguna vez que hay que ir a los congresos literarios, históricos y científicos para lograr una invitación al congreso siguiente. Estos académicos, que hablan bien de organizadores del momento y de los siguientes, parecen médicos recompensados por los laboratorios porque han recetado abundantemente los productos de una firma. Bueno, así se dedican a hacer turismo y lograr contactos interesantes, como ser editores, agentes, apoyo académico y financiero…

“No se puede tomar con liviandad. Las conferencias sirven para reunir a los investigadores y para lograr la mayor información académica posible.  Sirven para conocer algo que no se conocía antes. Siempre se estipula que la investigación debe ser original. Una persona no académica que concurre a un congreso académico accederá a información nueva sea en la historia de los ferrocarriles o de actividades culturales.  Hay que saber quienes eran las familias que vinieron, de dónde, qué tipo de negocios desarrollaron”.

“Se ha investigado mucho en estos caminos. La gente puede ir a los archivos, buscar documentación original y leer libros y tratados que se han escrito, además de aportar más información. Por ejemplo, la autora Geraldine Lublin reúne cinco memorias de galeses en el sur argentino y creo que sólo dos secciones han sido publicadas en imprentas muy pequeñas en la Patagonia. Las otras dos o tres no han trascendido, son memoria que no tiene difusión. Es útil difundir este material porque se conversa acerca del texto, se analizan las memorias, y uno quiere saber si esa gente se identifica más con el país de Gales, donde nunca han estado o si se identifican más con la Argentina. Hay que saber cómo se compaginan las dos identidades. La gente local, en su mayoría migrantes internos, dicen ‘conocer bien a los galeses’, pero no los conocen. (Memoir and Identity in Welsh Patagonia/ Memoria e identidad en la Patagonia galesa; voces de una comunidad de asentamientos en Argentina. Univesidad de Gales, 2017)”.

–Para esto hay que ver cómo se da o distribuye la enseñanza y el aprendizaje de idiomas extranjeros en Inglaterra, para los que cursan estudios en universidades inglesas…

–Hay pocos cursos sobre la literatura tomada individualmente por país. Se instituyeron estudios latinoamericanos, continentales. Y se suelen concentrar en los autores más famosos. En todo el Reino Unido, el total de las universidades reúne unos 50.000 estudiantes inscriptos en el primer año de la licenciatura. Hay muchos estudiantes parcialmente especializados en la lengua Castellana en el último año de la secundaria (el año del A-Level o Advanced Level /Nivel Superior, antes de ir a la universidad). Y hay unos 20.000 estudiantes que se concentran en Lenguas Modernas. Dentro de las lenguas Modernas, que son pocas (por ejemplo, había sólo dos mil estudiantes en todo el país estudiando alemán), bajó muchísimo. Francés bajó mucho también. Antes era el idioma más importante. Casi todo el mundo estudiaba francés y el segundo idioma solía ser el alemán. Los números actuales son de unos cinco mil en español, que ha crecido mucho a partir de, digamos, 1990. Sin embargo, el francés sigue siendo el idioma más importante y el que le sigue es el español/castellano que está casi igualando al francés. No es un buen panorama para las Lenguas Modernas. En mi país los estudiantes no ven la necesidad de tener otro idioma.  En cambio, el portugués ha crecido de la nada, a partir de unos pocos estudiantes. Debe haber unos cinco mil. Ese es el panorama que abarca todo el país. Y dentro de los que están con el español habrá unos dos mil, quizás tres mil, que estudian literatura latinoamericana.

–¿Y adónde van con todo ese comienzo en un idioma extranjero?

–Tiene gran valor que todos los que estudian una lengua deben pasar un año en un país del habla que estudian, muchos quieren ir a la Argentina por seis meses o más en su tercer año. Estudian en las instituciones disponibles, hacen amigos, se instalan en un proyecto de trabajo. Antes iban con el British Council, que lleva muy pocos ahora y es muy competitivo y el presupuesto es limitado. Los estudiantes quedan enamorados del país, y quieren volver. Muchos insisten que viajen los padres.

–¿Por qué se hace un Congreso en España en 2018? ¿En eso participan Gran Bretaña, Argentina, España, como el de este año, “Diálogos culturales y políticos”? ¿Qué fin tienen estos congresos, será política, diplomacia, un objetivo específico?

–Esos congresos trabajan en conjunto a partir de un proyecto específico… El proyecto en este caso alienta la investigación académica. No es un proyecto político ni social. En este país hay un ente, algo así como el Conicet en la Argentina, que aquí se llama The Arts and Humanities Research Council (Consejo de Investigación de Artes y Humanidades) que organizó un gran concurso para que las universidades se presentaran a solicitar fondos para el desarrollo de un proyecto. Nosotros (la Universidad de Londres) participamos en colaboración con la Universidad de Manchester y las dos universidades, junto con la de Durham, ganaron sumas de dinero para desarrollar proyectos específicos durante cuatro años, de 2016 a 2020, con tiempo dedicado a estudiar un tema.  El tema que seguimos nosotros es, “Si importa o no el lenguaje que se utiliza en la formación de las comunidades y como consecuencia, en las economías”. Es un tema muy amplio. Por ejemplo, decimos que las comunidades de las diásporas hispanas en todos los países de América del Sur, también en España, no sólo comparten una lengua que es la dominante. Hay mucho más. No siempre ocurre así. Existen grupos de fútbol y toda la maquinaria verbal de ese deporte, no importa en qué lengua se expresen los participantes, da igual. El deporte es lo que los une, pero el deporte no es como la lengua, no puede ser el factor dominante.  Ocurre en otro extremo, por ejemplo en la música, tomemos la ópera. La gente se junta sin importarle el idioma lírico, italiano o francés, o ruso, primero porque ahora tiene subtítulos, también hay un seguimiento o una reunión en torno a la composición. Ahí el público es comunidad a pesar de la diferencia de la lengua. Dentro de ese gran tema hay un interrogante y un proyecto. Yo lo encabezo como que trata de la importancia o influencia de la lengua inglesa en la Argentina. La importancia histórica en este caso. Eso requiere investigar la importancia cultural y económica de la comunidad británica en la Argentina…

–Trasladado a otra instancia significa conocer el grado de fuerza de una comunidad y su lengua o las variantes en el idioma en que se expresa. Yo lo tomo como una proyección que se puede traducir, no en términos de idioma, sino en una forma de estimar el grado posible de influencia comercial o social. Prefiero, como usted, no usar el concepto de la medida de la influencia política.

–Si, es una forma de ver…  Para nuestro proyecto teníamos la colaboración de dos universidades interesadas. Una era la Universidad de Salamanca con Guillermo Mira en representación de su institución en España. La otra colaboración posible venía de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca. Pero la Universidad del Sur ya trabajaba con la Universidad de Sevilla en el estudio de lenguas en los siglos XVIII y XIX a través del Archivo de Indias. Ellos propusieron trabajar con Sevilla, donde los costos aparecían más bajos que en Bahía Blanca, por cuestiones de traslado, etc. El objetivo era estudiar el impacto de la comunidad británica, los comerciantes ingleses, los mercaderes que sabemos que a partir de 1806 ayudaron a impulsar la Revolución de Mayo.

–¿Qué impacto tuvieron y tuvo importancia la lengua de los diferentes imperios? La base es el imperio español, pero le siguen de cerca los ingleses y también los portugueses a partir de 1808.

–Supongo que hubo cierta influencia. Hasta cierto punto. Pero hay que considerar que a poco (diez años) de la declaración de la independencia en Tucumán y luego de 300 años de colonia castellana, se instala en esa ex colonia un periódico semanal totalmente en inglés, The British Packet and Argentine News. ¿Qué nos dice eso? Muchas cosas, pero sin duda en primer lugar está el hecho que había suficiente número de anglo parlantes en esa tierra como para justificar la existencia de un periódico. Aun faltando la comprensión del idioma no se impidió el comercio.

–Entonces, ¿cómo lo hicieron?

–La pregunta quizás debería ser cómo cambió el lenguaje del comercio que pasaba del idioma del imperio centralizado (español) al dogma del Free Trade (Comercio Libre). Ese será un tema principal en esos dos días del Congreso en Salamanca. Tenemos que (re)pensar el tema del lenguaje en el comercio. Pensemos en estos interrogantes.

–Interpreto que dice que todavía tenemos mucho que estudiar en el desarrollo de un lenguaje para entender cómo se abre el comercio bajo diferentes dogmas políticos e ideologías. Supongo, me repito, que hay que conocer las sutilezas de las lenguas. No es suficiente que la gente diga que, “el nene va a clases de inglés o francés o alemán”, porque si no entiende no podrá encarar una negociación comercial.

–La gente que estará en el Congreso en esos días de octubre no hablarán de los problemas del “nene”. Más que lingüistas son historiadores especialistas en la evolución del mundo colonial a fines del siglo dieciocho y a través del siglo veinte. La pregunta central es ¿cómo empezó el capitalismo? enfocando principalmente a Argentina en su relación con España, primero, y luego con el Reino Unido. No vamos a descubrir ni explicar cómo empezó el capitalismo en sus más lejanos orígenes, pero si estudiar el capitalismo que vivimos hoy y como llegamos hasta aquí.

–Parece razonable, se toma como material de estudio a dos metrópolis que desarrollaron su capitalismo explotativo de distintas maneras. Una ex colonia maduró como centro comercial e intentó imitar a sus metrópolis, la vieja, española en transición o imitación a otra nueva como vía de desarrollo. Bueno, la Argentina es buen ejemplo del atraso económico. Vamos a llegar al fin del capitalismo y la Argentina seguirá tratando de entender como llegó al fin de una etapa sin participar del comienzo de la otra. Hay que leer al inglés Paul Mason, que escribió El fin del capitalismo hace dos o tres años y al griego, ex ministro de economía, Yanis Varoufakis, que promete el fin del liberalismo capitalista.

–Bueno, esa es su forma de ver la situación. Eso se discutió en febrero en Sevilla, de ahí pasamos a Salamanca, en octubre. Vamos a tener a Juan Marchena Fernández, gran historiador del mundo colonial y sobre todo conocedor del mundo naval, los viajes y las batallas, lo comercial y lo político, ya que todo está asociado. Marchena Fernández está en la Universidad Pablo Olavide, de Sevilla, y estará también Manuel Chust Calero, en Barceolona. Entre otras cosas es especialista en las independencias. A mi me interesan las independencias, el proceso independentista, la incursión y el choque, entre el viejo mundo hispánico comandado por el imperio de los virreyes y el paso al “Nuevo Mundo”. Luego, la colisión que representó la llegada del mundo capitalista, británico y francés, y su comercio. ¿Cómo fue el impacto? A Salamanca vamos porque lo propuso el argentino Guillermo Mira, también colaborador en el proyecto. Su punto de vista es más bien siglo XX. Su interés se radica en lo que han llamado la “guerra sucia” en la Argentina y sobre todo en como llegaron las relaciones entre británicos y argentinos al siglo XX. ¿Cómo se heredó un siglo de relaciones no siempre claras y llegaron al siglo XX? Opino que lo que proponemos nosotros y nos preocupa quizás más ya no parezca tan importante para el siglo XX. Mira quería enfocar en temas más cercanos, como ser la guerra de las Malvinas. En lo que hace al siglo XX la conferencia de Salamanca concentra lo investigado en el trabajo del historiador inglés David Rock, por otra parte en su propio trabajo (La colonia olvidada, etc.), donde la genealogía de los británicos en estos períodos enfatiza la importancia de la cronología de la formación de la Argentina moderna.

–Esa información social, histórica, política, ¿la puede usar un gobierno para mejorar las circunstancias en que viven los herederos de una cultura o una sociedad inmigrante?

–Ojalá, ojalá, ahí está uno de los problemas que tenemos en un mundo académico. Tenemos mucho conocimiento, muchos expertos cuya producción no se traslada al mundo de la política. Nosotros pensamos saber cómo se puede traducir ese conocimiento, cosa que se puede aprovechar, en mejoras para una política cultural y el comercio, también en la aproximación… Pero nadie nos hace caso. (Risas)

–Históricamente, el Foreign Office se caracterizaba por convocar a académicos viajeros para transmitir lo que se sabía a nivel oficial, también para recibir o pedir información sobre lo que se podía aprender.

–Sí, sigue habiendo un diálogo valioso, pero antes los funcionarios de relaciones exteriores se interesaban en conocer información o análisis nuevos.

–Y en el lugar de destino le decían espías a los académicos…

–No tanto. Sucedió en algunas circunstancias. Pero eso era más usual cuando los funcionarios hacían cierta ostentación de los académicos expertos. Los buenos estudiosos no se prestaban a eso. En el British Council, la rama cultural de las relaciones exteriores, sucedía igual.  Se han recortado los fondos. Ya se sabe cómo es. Hay poca gente en el Foreign Office con mucho que hacer. Yo creo que ha habido una tendencia en los últimos veinte años de hacer políticas sobre la base de números, estadísticas, y no en base al conocimiento adquirido. Se usa ese estilo de consulta todavía, si bien ya no tanto.  Por ejemplo, si se necesita una visión más amplia sobre Argentina, se convoca a un grupo de especialistas para conversar en un formato abierto. Los escuchan, concurren a nuestras conferencias y congresos, muestran interés. A nivel personal tienen muchísima curiosidad. Pero a la final, son empleados públicos. Podrían, querrían, llevar toda la información adquirida a un buen nivel, pero aunque se sugiera como usar esos datos y qué hacer es otra cosa. Tendría que venir la orden del jefe del Foreign Office, en este momento el ministro Boris Johnson. Pero en este momento está totalmente metido en el tema Brexit.

–Quizás el ministro se pueda interesar en Sudamérica, justamente debido al Brexit. Gran Bretaña tiene que explorar nuevos mercados. 

–Quizás digan que haya que reconstruir o fortalecer relaciones con Sudamérica… ¡Ojalá! Pero no es una cuestión del grado de interés. No tienen presupuesto para invertir en la acción cultural y académica. Hay un British Council muy fuerte en Buenos Aires y en otras partes. Por ejemplo, en septiembre hicimos una gran conferencia de cineastas mujeres latino americanas. Invitamos a directoras de Colombia y Perú. Pero para lograr tramitarle una visa para viajar a Londres, una peruana tenía que hacerlo a través del Consulado en Río de Janeiro. Me parece horroroso. Han reducido la representación en Lima dejándola con dos personas o algo así. Todo el papelerío tiene que ir a Río de Janeiro y luego ser devuelta. Qué pena, porque se recortan fondos, nos atrasamos en el conocimiento y vamos abandonando lugares por no tener dinero. ¡Es muy triste!

–Usted lo describe como si fuera un problema generado en la Unión Europea.

–No… lo positivo es esto: yo estoy contra salir de la Unión Europea, es ridículo ese retiro. Hay que pensar también que desde ahora podremos volver a abrirnos camino en ese mundo más allá de Europa. Antes teníamos buenas relaciones con muchos países no europeos. Nos ayudaron mucho en las dos grandes guerras del siglo veinte. Y después los abandonamos. Nueva Zelanda, Canadá, Australia, India, todos esos países nos ayudaron tanto. Ahora es más difícil entrar en el Reino Unido si sos de Canadá, por ejemplo, que si sos de Rumania o Lituania, que están en la UE. Pueden entrar y salir cuando quieran. Espero que con el Brexit se extienda la mirada al mundo y espero que eso incluya a toda Sudamérica, no sólo Argentina. No sé si los argentinos nos volverán a recibir, quizás no, después de Malvinas. Pero, vamos, estoy hablando de lo que yo quisiera.

–Interesa su descripción del Reino Unido después de Brexit. Pero, ¿qué pasa si gana el laborismo en la próxima elección en 2019?

–No tengo idea. El laborismo, al que estoy afiliada igual que usted, no está muy a favor de Europa. El partido no es tan antieuropeo como los conservadores. Pero tampoco está a favor de seguir siendo miembros de la UE.  No sé lo que vendrá.

–El laborismo nunca conoció el mundo muy bien. Fue el partido del trabajo, doméstico, del pueblo, populista en algunas de sus formas. Pero no fue el partido de la expansión mundial. Aclaro, fui afiliado del partido con carnet, durante años…

–También yo. No tenemos en el partido una visión del mundo. Quizás fue un producto de la educación tradicional conservadora lo que daba un concepto de expansión. El laborismo socialista no tiene esa visión, son/somos mucho más cerrados. Concentrados en la política doméstica. Creo que todas las cosas mal hechas fueron generadas por los laboristas, socialistas, la izquierda… Cerraron la escuela de idiomas del Foreign Office en la época de Gordon Brown como primer ministro laborista. William Hague, conservador, la reabrió. Eso sólo, transmite una vista más amplia del mundo. Desde siempre. El laborismo siempre buscó los votos en el frente interno. Entonces… no se, no tengo idea de lo que haría Jeremy Corbyn, jefe del laborismo, frente al Brexit. Creo que seria un fracaso mayor de lo que se puede ver ya. Si los conservadores no tienen un plan, ni A ni B, tampoco lo tienen los laboristas. Supongo que harían un “soft Brexit” (salida suave). La salida por el “hard/duro Brexit” sería un corte total y al diablo con las aduanas y las fronteras abiertas. El “soft” implica un intento de mantener el “status quo”, salir mediante algunos acuerdos, mantener otros. Vince Cable, el jefe del partido Liberal no quiere salir de Europa.

–Es un problema, aquí y en muchas otras partes.

–Si, lo es, pero por lo menos tendremos que fortalecer las relaciones con algunos países que no están en Europa. Yo estoy de acuerdo con eso.

–En el Tratado de Roma (Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo) en marzo de 1957, además de un acuerdo económico el alemán Konrad Adenauer y el francés Christian Pineau querían un acuerdo que terminara con las guerras en Europa…

–El proyecto fue eso y lo sigue siendo. Pero tuvimos la guerra en Yugoslavia. Cuando fui a Grecia y hablaba con la gente en inglés (todos hablan en inglés) me decían, “Ganamos la guerra” (en la UE) pero ahora nos tienen en su poder total a través de los manejos económicos. En vez de una política de armas, “ahora tenemos una de política económica.” Se ven en una situación de la cual no pueden salir. El problema es el euro. Es una forma de dominación. Menos mal que en el Reino Unido todavía tenemos la libra esterlina. No sé como va a terminar esto. Va a ser muy duro para nuestro país. Este choque no hacía falta, pienso. Es un gol en contra. Pero si de eso resultan relaciones más fuertes con países como Argentina, tanto mejor.

–Eso me recuerda ¿por qué o cómo fue que nos conocimos en la Feria del Libro de Buenos Aires?

–Uno de nuestros colaboradores en este proyecto internacional de conferencias es la Universidad de East Anglia y ellos tienen el Centro Británico de Traducciones Literarias. Ahí está Cecilia Rossi, una argentina. Todos los años hacemos un curso en combinación con la Asociación de Traductores e Intérpretes. En la Feria dedicaron un “Día” a las traducciones y yo fui invitada para hablar de nuestras conferencias. Participaron unos veinte jóvenes, de entre 18 y 20 años. Fue muy bueno y útil.

A través de Repensar los enigmas del lenguaje | Reportaje a Cat… | Página12

Tony Blair fue contratado por un Estado Árabe mientras ejercía como enviado de paz en Oriente Medio – RT

[cita] Unos correos electrónicos demuestran que cobraba honorarios por labores de asesoría para los Emiratos Árabes Unidos.

El trabajo del ex-primer ministro británico Tony Blair como enviado especial del Cuarteto Internacional (EEUU, Rusia, ONU y UE) para Oriente Medio fue secretamente financiado por un estado árabe que también lo contrató como asesor, tal como revelan los mensajes de correo electrónico filtrados el diario ‘Sunday Telegraph

En concreto, la retribución del cargo oficial de Blair en el Cuarteto, que se instituyó para propiciar una solución pacífica al conflicto entre Israel y los palestinos, fue sufragada por los Emiratos Árabes Unidos. Al mismo tiempo, Blair también recibió millones de dólares en honorarios de consultoría por parte del mismo estado árabe y del fondo de riqueza soberana de su capital, Abu Dhabi. No han tardado en aparecer voces críticas que acusan al ex-primer ministro de incurrir en un claro conflicto de intereses. [fin de cita]

Origen: Tony Blair fue contratado por un Estado Árabe mientras ejercía como enviado de paz en Oriente Medio – RT

Der Spiegel cuestiona la cumbre del G20 de Hamburgo | Blog | teleSUR

[cita] En mi entrevista con Carmen Aristegui aduje que el G20 acabó en un G2 con el encuentro del presidente empresario Donald Trump y del zar Vlady Putin, que imprime una dinámica de cooperación entre ambas superpotencias (https://goo.gl/GN6Grg). Críticos de Angela Merkel señalaron que Hamburgo no debió haber sido sede de la reunión del G20 porque se le considera el centro del movimiento autónomo de extrema izquierda.

El teniente general HR McMaster, consejero de seguridad de Estados Unidos (EU), comentó que en el encuentro de Trump y Putin “ningún problema fue resuelto (…) Pero fue el inicio (sic) de un diálogo en algunos problemas difíciles en los que comenzaremos a trabajar en forma conjunta” (https://goo.gl/JEDxUT).

En vísperas de la cumbre de Hamburgo, Stefan Kuzmany, del portal alemán Der Spiegel, anticipó que “el G20 era una farsa (sic), una cumbre perder-perder para Angela Merkel, Hamburgo y el mundo”. ¡Uf!

Kuzmany fustiga a Trump de haber colocado a Polonia, en su hueco discurso de Varsovia previo a la cumbre, como el corazón de Europa, lo que significa que Alemania no lo es.

Europa tiene muchos corazones, donde tampoco se puede excluir a Francia, Italia y España (https://goo.gl/imzWr5). Kuzmany comenta que a la canciller alemana le complace hablar de la globalización como una situación ganar-ganar, lo cual es totalmente descabellado, ya que el modelo neoliberal global que ejerce Merkel ha profundizado en la misma Alemania, no se diga en el resto del planeta, las desigualdades. A Merkel le falta leer El capital en el siglo 21, del economista galo Thomas Piketty (https://goo.gl/wkpm2c). [fin de cita]

Origen: Der Spiegel cuestiona la cumbre del G20 de Hamburgo | Blog | teleSUR

Estados Unidos financia un servicio secreto británico.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-225989-2013-08-04.html .

ESTADOS UNIDOS FINANCIA UN SERVICIO SECRETO BRITANICO.

Subsidio para el espionaje.

La última revelación del topo Edward Snowden demuestra la cercanía de las agencias que interceptan datos de forma masiva en Estados Unidos (la NSA) como en el Reino Unido (la GHCQ), tanto que la primera financia a la segunda.

Por Marcelo Justo

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Snowden sigue revelando información de espionaje masivo de EE.UU. y Gran Bretaña.

Desde Londres.

La “relación especial” que los británicos alardean con Estados Unidos por sus lazos históricos y lingüísticos es particularmente “special” para la agencia británica de espionaje electrónico, la GHCQ. En una nueva entrega de esta novela que debemos al ex espía estadounidense Edward Snowden, el matutino británico The Guardian revela que la GHCQ recibió en los últimos tres años unos 160 millones de dólares de financiamiento de su homólogo estadounidense, la National Security Agency (NSA).

Según comentarios del mismo Snowden al periódico, ambas organizaciones son responsables del desarrollo de nuevas tecnologías para la intercepción masiva del tráfico por la red. “Esto no es un problema de Estados Unidos únicamente. Ellos son peores”, subrayó Snowden en referencia a GHCQ. En junio Snowden reveló la existencia del programa Prism de la NSA para acceder a millones de mails y chats en vivo, y el programa Tempora de la GHCQ para el acceso a la fibra óptica por la que circulan las conversaciones telefónicas y las comunicaciones por Internet.

En 2009 los británicos recibieron unos 30 millones de dólares de sus socios estadounidenses, un año más tarde alrededor de 50 millones, incluyendo unos 24 para la relocación de una parte de la operación británica en un nuevo sitio, Bude, en el norte de Cornualles, que se encarga de interceptar comunicación de Internet transatlántica. El último dato es del período fiscal 2011-2012 en el que la NSA aportó unos 54 millones de dólares a su contraparte británica. “El financiamiento para el proyecto de Bude fue esencial para proteger nuestro presupuesto”, reconoce el documento.

Este presupuesto anual equivalente a 1600 millones de dólares, es una fuente de continua ansiedad para la GHCQ. “El gobierno de su majestad espera que justifiquemos el dinero que invierte en nosotros anualmente”, señala el documento. Una ansiedad por momentos mayor muestra en relación con sus socios de la NSA. Un documento de 2010 reconoce que Estados Unidos se ha referido a una “serie de temas necesarios para cumplir con los requisitos mínimos de la NSA” y admite que la GHCQ todavía “no satisface todos esos requisitos”.

La era de Internet le ha dado un rol mucho más importante al espionaje electrónico que en los últimos cinco años ha tenido un aumento del 7000 por ciento en el volumen informativo con su acceso a mails, llamadas y conversaciones de Skype. Este volumen se refleja en dinero contante y sonante y creciente poder entre las organizaciones de inteligencia británicos. La GHCQ recibe más de la mitad de los alrededor de 2500 millones de dólares que destina el gobierno británico al espionaje y tiene oficiales de enlace en el MI6 (espionaje externo), MI5 (espionaje interno) y SOCA (la Agencia de Lucha contra el Crimen Organizado), así como en la oficina del gabinete de gobierno, a los que denomina sus “clientes” en un claro legado lingüístico de la ideología del mercado. Según The Guardian, el “cliente” que aparece con más frecuencia en los documentos es la NSA.

Los documentos muestran que la GHCQ alardea cuando le suministra información valiosa a Estados Unidos como la que suministró a la NSA durante la investigación del plan de atentados con coche bomba al Times Square en Nueva York en 2010. El peor temor de los británicos es que “disminuya la percepción estadounidense de la importancia de nuestra acción conjunta y que eso reduzca su inversión en el Reino Unido”.

En cuanto al principal enemigo, los documentos recrean el lenguaje de la Guerra Fría con algunas modificaciones, colocando a China como enemigo principal y a Rusia como segundo villano de la película. “China tiene un cíberprograma capaz de atacar todo el espectro de objetivos gubernamentales, militares y comerciales. El espionaje industrial chino es la amenaza más importante a la tecnología estadounidense”, señala el documento.

Diario español ABC publica noticia falsa después de desmentida.

Fuente:

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article20889

Diario ABC publica noticia falsa después de desmentida

Por Iroel Sánchez
22-12-2010

Una de las mayores diversiones en la Red este sábado 18 de diciembre, fue leer el texto con que el cineasta norteamericano Michael Moore desmintió la reproducción “sin un ápice de investigación profunda” por el periódico londinense The Guardian de la historia que los diplomáticos estadounidenses inventaron sobre la difusión del documental Sicko en Cuba. Tal fue el impacto que el propio periódico –uno de los cinco medios privilegiados para publicar los cables filtrados por Wikileaks– tuvo que rectificarlo.

Sin embargo, el periódico español ABC ha llegado tarde y mal a la noticia. Horas después de que el mismo The Guardian atendiera al contundente desmentido de Moore, el cotidiano madrileño titulaba: “La película pro Castro que prohibió Castro”. La traza horaria en los tres espacios nos permite seguir la secuencia de esta historia. Todas las horas son locales pero por supuesto, la ventaja temporal favorece a Madrid, con una hora a su favor sobre Londres y varias sobre Estados Unidos:

Me pregunto si algún día los lectores de ABC se enterarán de lo que ocurrió realmente. O si, como ha ocurrido con otro cable de Wikileaks, donde se cuenta que Eduardo San Martín, director adjunto de ese periódico, estuvo entre los selectos acompañantes españoles en el exclusivo “expert lunch” realizado en la embajada norteamericana en Madrid con el subsecretario de estado Thomas Shanon durante el gobierno de George W. Bush, nunca llegarán a saberlo.

Fuente: La pupila insomne.

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