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Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

Fuente original: Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

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Roberto Samar y Javier Cantarini explican cómo Facebook y Google segmentan las opiniones que se ven en los muros y en las búsquedas de acuerdo con la ideología del titular de las cuentas. Los riesgos de un mundo de guetos.

Hace tiempo que en tu cuenta de Facebook no aparece ninguna publicación de contactos con los que supiste compartir algún tramo de tu vida. Entonces lo buscas por su nombre y te das cuenta que sus publicaciones distan mucho de tus ideas y gustos. Un fuerte impulso por ver que apoya todas las expresiones que de alguna manera crees que son perjudiciales para la sociedad te hace dar gracias a la red social más consumida en Argentina por haberlo ocultado.

Pero si hacemos el ejercicio de ver más allá de nuestras narices y gustos podemos darnos cuenta que nos vamos construyendo un cerco social y comunicacional. O que, en verdad, nos construye el algoritmo que usa Facebook de acuerdo a nuestros clics.

Un cerco que también se fortalece con los servicios de noticias a los que estamos suscriptos que dirigen la información de acuerdos a nuestras preferencias. Si simpatizas con Cambiemos te llegará una catarata de noticias vinculadas al discurso de la mano dura o de estigmatización de la pobreza, pero seguramente no te enteres del aumento de la violencia institucional que denuncia la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional.

Una situación similar se da en la industria del entretenimiento como Netflix que te satura con un contenido siempre idéntico, dificultando que puedas encontrar títulos alternativos que pueden poner en tensión tu mirada motivando así el ejercicio del pensamiento crítico. O el buscador de internet más utilizado, Google, que desde 2009 arroja distintos resultados a pesar que las personas busquen la misma palabra.

El integrante de MoveOn, Eli Pariser, ejemplifica en su texto el Filtro Burbuja que, con la personalización de Google, “la consulta ‘células madre’ puede producir resultados diametralmente opuestos en el caso de que los usuarios sean científicos que apoyen la investigación o activistas que se opongan. En otras palabras, ya no existe un Google estándar”.

En los consumos culturales y de noticias, siempre existió lo que se denominó una “exposición selectiva”. Es decir, que tendemos a exponernos a contenidos que nos son afines. La particularidad del momento actual, es que los discursos y contenidos que no coinciden con nuestros puntos de vista se nos vuelven invisibles por los filtros que producen las nuevas tecnologías.

Pariser afirma que “la nueva generación de filtros de internet observa las cosas que parecen gustarte”. Y que de esta manera “tu pantalla de ordenador es cada vez más una especie de espejo unidireccional que refleja tus propios intereses, mientras los analistas de los algoritmos observan todo lo que clicas”. En un mundo globalizado y en el que internet y las redes sociales se presentaron como la democratización de la información a gran escala ¿Qué sentido tiene que los mismos contenidos circulen entre las mismas personas?

“La era de una conexión cívica con la que tanto soñaba no ha llegado. La democracia precisa de ciudadanos que vean las cosas desde el punto de vista de otros, pero en vez de eso cada vez estamos más encerrados en nuestras burbujas”, sintetiza Parisir.

Todo hace pensar que estas nuevas estructuras comunicacionales podrían profundizar las grietas ideológicas. Ahora, el desafío que se nos presenta es construir puentes, espacios de diálogo que tal vez incomoden, pero que sí puedan poner en tensión esas burbujas, especialmente a las que sostienen y alimentan discursos anti-políticos, machistas, xenófobos y estigmatizantes que nos retrotraen a los momentos más oscuros y tristes de nuestra historia.

Roberto Samar es especialista en Comunicación y culturas UNCO. Docente de la UNRN

Javier Cantarini es Periodista. Integrante de la RED PAR. Diplomado en Comunicación con Perspectiva de Género y Derechos Humanos.

Richard Stallman: Facebook es un monstruo de vigilancia que se alimenta de nuestros datos

En una entrevista en el canal de noticias RT con Richard Stallman, programador, activista de software libre e instigador del proyecto GNU en 1983, sugirió que “Facebook es un monstruo de vigilancia” que se alimenta nuestros datos personales.

Según Richard Stallman, no hay duda al respecto. Facebook es un gran “motor de monitoreo” al que temer, porque la compañía tiene una gran cantidad de datos sobre cada persona que interactúa con sus plataformas, incluso si solo fue una vez.

La recopilación de datos personales es hoy en día la principal actividad de las redes sociales, ya que les permite categorizar a sus usuarios y ofrecerles los servicios que puedan necesitar.

Facebook solo debe servir para conectar a las personas una sola vez

En los últimos años, se han expresado preocupaciones sobre la seguridad de estos datos y la privacidad de los usuarios cuando la cantidad de escándalos a los que están vinculados los nombres de estas empresas ha aumentado significativamente, incluido Facebook. .

Para Stallman, la cosa está muy clara, una plataforma como Facebook no debería existir, porque no es muy útil para el mundo, sino que se convierte en una amenaza diaria para la seguridad de aquellos que usarlo.

Richard Stallman ha analizado los servicios ofrecidos por Facebook y dijo en la entrevista que lo único que él cree puede ser un poco útil en la plataforma es que puede ponerse en contacto con muchas personas, aparte de eso, el resto no importa, dice.

Desde el punto de vista de Richard, este tipo de plataformas deberían, en tiempos normales, simplemente servir para conectarse con las personas que lo deseen y una vez hecho esto “no debe seguir usándolas para comunicarse con su destinatario”.

Ya que esto lo puede hacer a través de otro sistema de comunicación de su elección, en este caso más seguro.

Habló sobre el hecho de que cuanto más tiempo permaneces en Facebook, más se te alienta a proporcionar más y más datos sobre ti mismo y más acabas siendo la mercancía que Facebook y su gente venden.

“Usted ve, el modelo de negocio de Facebook es presionar a las personas para que continúen comunicándose a través de Facebook y le den información personal a Facebook.

Eso es lo que hace de Facebook un monstruo de vigilancia. Facebook no tiene usuarios, pero de hecho, Facebook usa personas.

Yo no soy uno de ellos. Nunca he tenido una cuenta de Facebook y nunca lo haré. Facebook incluso está espiando a personas que no tienen una cuenta “, dijo.

La recopilación y venta de datos ya esta fuera de control

¿Por qué debería preocuparse la gente por los datos que las redes sociales recopilan sobre ellos?

Cuando RT le hizo esta pregunta, Stallman respondió que:

“Facebook personaliza a las personas y esta información se utiliza para manipularlos y para saber exactamente lo que quieren saber o no”.

Stallman fue un paso más allá al afirmar que gracias a este dominio sobre los datos, Facebook se utiliza para cometer discriminación racial en las ofertas de empleo y vivienda, y por lo tanto puede dañar a la población de muchas maneras.

Además, continúa, el gobierno de los EE. UU, a su discreción, puede decidir recopilar todos estos datos en cualquier momento y aprender mucho más sobre las personas.

Lo que él ha tratado de explicar es que ahora hay “intermediarios de datos”, ya que existen corredores de bolsa en Wall Street para animar las operaciones del mercado de valores.

Por ejemplo, las grandes compañías de datos como Google y Facebook, cada una con una gran cantidad de datos sobre personas, las venden a través de intermediarios de datos. Este proceso permite a los corredores estudiar los datos que poseen para conocer las identidades reales de las personas.

Cuando estas entidades toman posesión de estos datos, dice, están al tanto de sus actividades en Facebook, en Google y en Twitter, su registro de viaje de Uber, etc.

Y finalmente, juntan todo para sacar conclusiones.

Para Stallman, la situación ha llegado a un punto crítico y es probable que las cosas no mejoren, porque se supone que los que compran estos datos no conocen esa información sobre las personas.

Fuente y entrevista completa: https://www.rt.com

No hay una conspiración para estudiar cómo eras hace diez años: ya lo sabían – Nec Otium – Diario La Información

Fuente original: No hay una conspiración para estudiar cómo eras hace diez años: ya lo sabían – Nec Otium – Diario La Informacion

Como siempre, recomiendo leer el artículo en su sitio original.

El reto #10yearschallenge ha plagado internet de fotos tal como eramos hace una década. ¿Es una estrategia para tener más datos de los usuarios?

Nuevos aires para los WikiLeaks | Página12

Fuente original: Nuevos aires para los WikiLeaks | El nuevo editor d… | Página12

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El nuevo editor del sitio de megafiltraciones denuncia la persecución de Assange e impacta con nuevas publicaciones
Ante las restricciones que le impuso la embajada ecuatoriana, donde se encuentra asilado, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, nombró en septiembre al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe.

Tic toc tic toc. Pasan las horas los días los meses los años y la vista no cambia: abajo la calle, enfrente un gran edificio de ladrillos rojos expuestos. Una pared roja con agujeros de vidrio en el coqueto barrio londinense de Knightsbridge. Desde de su ventana de planta baja Julian Assange no alcanza a ver el cielo. Sólo ladrillos que nunca cambian de lugar. Cada tanto pispea por si los ladrillos se han movido, jugando con su mente para combatir la monotonía. Pero todo sigue igual. Hace más de seis años que el fundador del icónico sitio de megafiltraciones, WikiLeaks, vive en los confines de la embajada ecuatoriana de la capital británica, encerrado en dos cuartos chicos, una despensa, un bañito y un comedor.

No le gusta quedarse mucho tiempo mirando la ventana. Tiene miedo que le acierte un francotirador. Colecciona amenazas de muerte por internet y se las toma en serio. La embajada tiene un balcón. Lo ha usado pero apenas, siempre bajo estrictas medidas de seguridad, ya sea para hacer un anuncio importante o para mostrarse con alguna figura. Fueron las únicas veces que sintió el aire fresco en la cara y que pudo ver la luz del sol. En las fotos de balcón se le ven las mejillas rosadas y los ojos chiquitos.

Su situación es delicada en varios frentes. Necesita ir urgente al dentista para que le saque una muela que se le quebró hace más de dos años. Tiene un brazo que no puede levantar mas allá de su cintura y que ningún médico revisó a fondo, ya sea con una resonancia magnética o con una ecografía. Está pálido y flaco por la condiciones de su encierro, ni hablar de sus batallas en todos los frentes imaginables, necesita asistencia psicológica. También tiene a su cargo el cuidado e higiene de un gato, con el que comparte espacios, decisión de la que probablemente hoy se arrepiente, por más que su “Embassy Cat” tenga miles de followers en Twitter.

Sin embargo, las autoridades británicas no le permiten visitar a una clínica para una extracción de muela o para una resonancia de hombro, ni le permiten caminar una hora por día en un patio interno adyacente a la embajada, tal como han pedido los abogados del editor australiano para evitar que su salud no se siga deteriorando. Para la justicia británica Assange es un prófugo que violó su libertad condicional, ya que no reconocen el asilo que le dio Ecuador. Assange, que vivía en un régimen de libertad vigilada debido a un pedido de captura de Suecia, solicitó asilo después de que la corte suprema británica fallara 3-2 en su contra y le ordenara entregarse a las autoridades.

Hoy día Assange no tiene más problemas con la justicia sueca. Durante años una fiscal pidió su detención para ser investigado por un presunto delito sexual, pero el caso fue archivado en mayo de 2017 sin que mediara una acusación formal. Más allá de esa circunstancia, ni bien Assange salga de la embajada será arrestado por la justicia británica. En ese país evadir a la justicia no es un crimen demasiado pesado. Tiene hasta un año de castigo y casi siempre se paga con multa. El problema para Assange es que al momento de ser detenido quedaría a tiro de extradición de Estados Unidos, donde en Arlington, Virginia, un Gran Jurado ha presentado cargos formales en su contra por las megafiltraciones de 2010 y 2011 de despachos de guerra y cables diplomáticos. La ley de Virginia permite que los cargos formulados por un Gran Jurado permanezcan “sellados” o bajo secreto de sumario hasta que el fiscal los haga públicos, cuestión que generalmente ocurre justo antes de la detención, para no perder el elemento sorpresa. Por lo tanto Assange y sus abogados creen que si cae detenido en Gran Bretaña aunque sea por unas horas sería se pondría en marcha un mecanismo para retenerlo bajo custodia hasta ser enviado a Estados Unidos, donde sería acusado de traición y terrorismo y condenado a varias décadas de prisión.

Desde el punto de vista político la situación de Assange también es harto complicada. Si bien obtuvo un gran triunfo diplomático tres años atrás cuando un panel de Naciones Unidas dictaminó que él era un preso político de Gran Bretaña y Suecia, su situación no mejoró, sino más bien lo contrario. Al año siguiente Lenin Moreno reemplazó a Rafael Correa en la presidencia de Ecuador y Assange perdió el apoyo del gobierno ecuatoriano. Antes había perdido a su principal apoyo a nivel global, la Unasur de los líderes progresistas que entonces gobernaban la región. En una de sus primeras declaraciones Moreno dijo que Assange era un estorbo y que debía entregarse a los ingleses. La relación con la Foreign Office británica nunca fue buena. Un eventual ascenso al poder del laborista Corbyn podría destrabar la situación, ya que Corbyn estaría dispuesto a  ofrecer las garantías de no ser extraditado que Assange exige para entregarse. Pero ya van seis años tic tac tic tac y por ahora siguen gobernando los conservadores.

La relación con Estdos Unidos tampoco es buena. Al principio Trump había elogiado a WikiLeaks por las megafiltraciones sobre Hillary Clinton que lo ayudaron a vencer a su rival demócrata en las presidenciales del 2016. Pero todo cambió cuando WikiLeaks siguió publicando secretos de la CIA de Trump en dos megafiltraciones llamadas Vault 7 y Vault 8. Ahí el residente de la Casa Blanca, con los halcones revoloteando, cambió de canción y le ordenó públicamente a su entonces fiscal general, Jeff Sessions, que acelere las causa contra Assange y WikiLeaks.

La situación de Assange empeoró aún más a mediados del año pasado cuando a través de Twitter apoyó al independentismo catalán, al que llamó a perfeccionar sus redes informáticas. Los consejos públicos de Assange provocaron la reacción de varios países de la Unión Europea con problemas de separatismos varios, que se sumaron a la larga lista de enemigos de WikiLeaks. Esa lista, con el Pentágono y el Departamento de Estado a la cabeza, también se había el enojo de Rusia al sumar publicar los Emails de Bashir Al Assad con funcionarios rusos en 2017 y sobre todo el año pasado, cuando sumó un capítulo con firmas rusas a su famoso archivo de “Spy Files” dedicado a los agentes y equipos de espionaje en venta a través de contratistas privados. De China ni hablar, WikiLeaks.com está prohibida desde hace años por viejas revelaciones.

En medio de ese frágil tablero, con pocos apoyos y muchos frentes abiertos, los tuits sobre Cataluña gatillaron una reacción en cadena. Ante las quejas europeas la embajada ecuatoriana, bajo estrictas órdenes de Quito, tomó medidas drásticas. Le prohibió a Assange recibir visitas salvo sus abogados, le prohibió hacer declaraciones públicas sobre países “amigos” de Ecuador (o sea, prácticamente todos) y le cortó el acceso a internet. Hasta obligó a sus abogados a dejar los celulares en la puerta de la embajada.

Ante semejante emergencia Assange también tomó medidas drásticas y en septiembre del año pasado nombró al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe de WikiLeaks.

Desde entonces no es mucho lo que ha cambiado. Assange sigue en un limbo jurídico y político mientras su salud se deteriora y sus anfitriones parecen perder la paciencia. Y WikiLeaks bajo Hrafnssn sigue publicando documentos secretos con impacto global. La última filtración, del martes pasado, revela comunicaciones secretas entre el Papa Francisco, un arzobispo y los principales líderes de la Orden de Malta, una de las instituciones más antiguas e influyentes de la Iglesia Católica. Los textos muestran que Francisco pidió que desplacen a un alto funcionario de la orden por repartir preservativos en Africa. [*]

El mes pasado, también bajo la edición general de Hrafnsnn, WikiLeaks publicó las ubicaciones en la nube de los servidores que utiliza para guardar datos la empresa Amazon, que además de vender libros online es contratista del Pentágono. Ya en octubre el periodista islandés había debutado como editor general de WikiLeaks con un documento secreto de un abitraje por una venta de armas de Francia a Emiratos Arabes.

Hrafnssn había sido vocero de WikiLeaks desde el 2010. Durante ese período fue la cara pública de la publicación, una especie de embajador intinerante y portavoz del sitio de publicaciones, participando en diversos programas y congresos de periodismo, libertad de expresión y ciberdemocracia en distintos foros académicos, sociales y políticos por todo el mundo. Es uno de los poquísimos miembros de WikiLeaks que figuran como tales con nombre y apellido. De larga y reconocida trayectoria, antes de su trabajo con Assange, la Unión Nacional de Periodistas de su país lo había nombrado tres veces Periodista del Año por diversas investigaciones en su programa de tevé “Kompás”. Su primer trabajo para WikiLeaks fue completar la investigación y editar en el 2010 el famoso video “Asesinato Colateral” que muestra, con un audio escalofriante de los verdugos, cómo un helicóptero artillado estadounidense ametralla a un fotógrafo de Reuters y luego a un grupo de personas que intenta asistirlo en Baghdad, en julio del 2007.

Hrafnssn es flaco, alto, rubio ceniza, ojos celeste hielo, sonrisa afable, voz fuerte y clara, amistoso pero impenetrable. Al teléfono desde Reykiavik, mientras espera que la situación de Assange se resuelva en cualquier momento, cuenta las últimas novedades.

–¿Cómo está Assange?     

–No está bien. Tantos años de encierro le están pasando factura. Su salud está peor, necesita atención médica urgente. Es absolutamente vergonzoso que el gobierno británico le niegue un salvoconducto y no reconzca su condición de asilado.

–¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

–Hace un mes. Ahora han relajado la situación y se le permite recibir algunas visitas. También le han devuelto el acceso a Internet, pero sus condiciones de vida siguen siendo muy restrictivas. El embajador debe aprobar cada contacto y sé que muchos pedidos han sido denegados. Además lo vigilan las 24 horas.

–¿Cómo fue que usted asumido la dirección de WikiLeaks?

–Fue en esa época en que no tenía acceso a visitas o a Internet. Me pidió que asuma este rol porque tenía demasiados problemas. Nosotros venimos trabajando juntos desde el 2009 y no tuve problemas en decirle que sí. En este momento Julian está ocupado con su procesamiento en Virgina, que incluye miles de documentos y el testimonio de decenas de personas. Es un procesamiento absurdo porque tengo entendido que abarca las publicaciones del 2010 y el 2011. Esas filtraciones fueron compartidas y divulgas por decenas de medios de comunicación del mundo, incluyendo el suyo. Me da intriga saber qué va a hacer el Gran Jurado con los medios y periodistas que colaboraron con WikiLeaks.

–¿No le parece irónico que Assange, para muchos un ícono de la libertad de expresión, es quizás hoy la persona con menos libertad de expresión del mundo?

–Sí, es una ironía muy oscura. Lo que más me duele es que los periodistas no ven o no parece importarles la gravedad de la situación. Es una gran tragedia para toda la sociedad que un periodista esté encerrado por hacer su trabajo, que es revelar verdades y exponer la malicia de alguna gente.

–¿Cómo es WikiLeaks bajo su dirección editorial?

–Seguimos el mismo camino y no habrá cambios dramáticos. El modelo es muy simple, funciona muy bien y no es fácil cerrarlo (se refiere al sistema de recolección de datos que no puede ser rastreado y a la red de servidores espejo repartidos por el mundo para resistir ataques cibernéticos). Podrá haber ajustes menores porque Julian y yo tenemos personalidades distintas, pero en lo editorial mantenemos la misma estrategia y esperamos seguir publicando información útil.

Y mientras tanto, en la embajada, el tiempo no para de pasar, demasiado rápido, como escurriéndose de las manos. Pasan los presidentes, las filtraciones, las intrigas diplomáticas y las causas judiciales. Las noches de desvelo online con los cyberpunks, las interminables reuniones con los abogados. Las visitas de Pamela Anderson y las de su papá. Todo pasa delante de los ojos de como si fuera una película interminable. Por eso cada tanto mira por la ventana. Los ladrillos no cambian. Siguen ahí.

sodonnell@pagina12.com.ar

[*] Sobre este tema en particular, y como se puede leer en los comentarios del artículo, una persona escribe que “Con respecto al caso que se menciona del Vaticano, hay un error. El Papa forzó la renuncia del Gran Maestre de la Orden de Malta, ya que éste forzó la dimisión de su segundo, el Gran Comandante, por organizar la campaña de repartir preservativos en África. De esa manera, Francisco consintió la campaña y el gran Comandante quedó a cargo, pasando a ser Gran Maestre.”

Plataforma Solid

En octubre del 2018 Tim Berners-Lee, el creador de la Web, hizo otro aporte a la comunidad de Internet. Ese aporte se llama Solid. Básicamente y explicado a las apuradas, la propuesta es separar los datos de las aplicaciones, dando al usuario la decisión de elegir dónde quiere que sus datos se almacenen y quiénes acceden a ellos. Asimismo, si alguna aplicación lo bloquea, no bloquea sus datos, que se pueden seguir usando desde otra aplicación.
No tuve más noticias de esto desde entonces, pero la idea promete.

¿Qué es Solid?
Solid es un nuevo y emocionante proyecto dirigido por el Prof. Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web, que tiene lugar en el MIT. El objetivo del proyecto es cambiar radicalmente la forma en que funcionan las aplicaciones web en la actualidad, lo que se traduce en una verdadera propiedad de los datos y en una mayor privacidad.

¿Qué ofrece Solid?
Sólido (derivado de “datos sociales vinculados”) es un conjunto propuesto de convenciones y herramientas para crear aplicaciones sociales descentralizadas basadas en principios de Datos vinculados. Solid es modular y extensible y se basa tanto como sea posible en los estándares y protocolos existentes de W3C.

De un vistazo, esto es lo que ofrece Solid…

Verdadera propiedad de los datos:
Los usuarios deben tener la libertad de elegir dónde residen sus datos y quién puede acceder a ellos. Al desacoplar el contenido de la aplicación, los usuarios ahora pueden hacerlo.

Diseño modular:
Debido a que las aplicaciones están desconectadas de los datos que producen, los usuarios podrán evitar el bloqueo del proveedor, cambiando sin problemas entre las aplicaciones y los servidores de almacenamiento de datos personales, sin perder ningún dato o conexión social.

Reutilizando datos existentes:
Los desarrolladores podrán innovar fácilmente creando nuevas aplicaciones o mejorando las aplicaciones actuales, mientras reutilizan los datos existentes creados por otras aplicaciones.

¿Qué está pasando ahora?:
El éxito del proyecto Solid ha llevado a nuevos desarrollos interesantes para ayudarlo a obtener una amplia adopción mundial.

Inrupt:
Nos complace observar que una nueva empresa, Inrupt Inc., pondrá su propio esfuerzo en la tecnología de código abierto Solid y en el movimiento Solid.
Inrupt está construyendo un ecosistema comercial para impulsar el éxito de Solid y proteger la integridad de la siguiente fase de la web. Su misión es restaurar la propiedad legítima de los datos a cada usuario de la web y desencadenar una nueva ola de innovación: para desarrolladores, para negocios, para todos.

Lea la carta abierta de Tim a la comunidad sobre Solid and Inrupt.

Sitio de la comunidad de Solid:
El mejor recurso para todas las cosas Solid es ahora el sitio de la comunidad Solid, con el apoyo de Inrupt.
Allí encontrará actualizaciones regulares de la comunidad, una gran cantidad de recursos y documentación para desarrolladores, e información general sobre cómo funciona Solid.
https://solid.mit.edu/

Ray Bradbury: Fahrenheit 451 malinterpretado | L.A. Weekly

Fuente original en inglés: Ray Bradbury: Fahrenheit 451 Misinterpreted | L.A. Weekly

CUANDO LOS PREMIOS PULITZER se entregaron en mayo durante un almuerzo en la Universidad de Columbia, se dieron dos menciones especiales. Uno fue para John Coltrane (quien murió en 1967), y fue la cuarta vez que se honró a un músico de jazz. Y el otro fue para Ray Bradbury, la primera vez que fue honrado un escritor de ciencia ficción y fantasía.

Bradbury, un antiguo residente de Los Ángeles que lleva una vida cívica activa e incluso envía cartas al editor de Los Angeles Times sobre sus puntos de vista de lo que aflige a su ciudad, no asistió, y le dijo a la junta de Pulitzer que su médico no quería que viajara.
Pero la verdadera razón, dijo al LA Weekly, tuvo menos que ver con las enfermedades de la edad (que cumple 87 años en agosto) que con el hecho de que los beneficiarios solo se dan la mano con Lee C. Bollinger, el presidente de la Universidad de Columbia, y sonríen por un momento para la fotografía.

Quería dar un discurso, pero no se permiten comentarios. “Ni siquiera un párrafo”, dice con desdén.
En su casa de color amarillo pastel en Cheviot Hills, donde ha vivido por más de 50 años, Bradbury me saludó en su sala de estar. Llevaba su atuendo ahora estándar: una camisa de vestir azul con un cuello blanco y una corbata tipo jack-o’-lantern (Halloween es su día favorito) y medias blancas. Este conjunto está en consonancia con el desarrollo interrumpido [1] de Bradbury. George Clayton Johnson, quien nos dio Logan’s Run, dice: “Ray siempre ha tenido entre 14 y 15 años”.

Bradbury aún tiene mucho que decir, especialmente sobre cómo las personas no entienden su trabajo más literario, Fahrenheit 451, publicado en 1953. Se enseña ampliamente en las escuelas secundarias y preparatorias, y es para muchos estudiantes la primera vez que aprenden los nombres de Aristóteles, Dickens y Tolstoi.

Ahora, Bradbury ha decidido aclarar sobre la escritura de su obra iconográfica y lo que realmente quiso decir. Fahrenheit 451 no es, dice firmemente, una historia sobre la censura del gobierno. Tampoco fue una respuesta al senador Joseph McCarthy, cuyas investigaciones ya habían infundido miedo y ahogado la creatividad de miles de personas.

Esto, a pesar del hecho de que las revisiones, críticas y ensayos a lo largo de las décadas dicen que es precisamente de eso se trata. Incluso el biógrafo autorizado de Bradbury, Sam Weller, en The Bradbury Chronicles, se refiere a Fahrenheit 451 como un libro sobre la censura.

Bradbury, un hombre que vive en el centro creativo e industrial de los reality shows y dramas de una hora, dice que es, de hecho, una historia sobre cómo la televisión destruye el interés por leer literatura.

“La televisión te da las fechas de Napoleón, pero no quién era”, dice Bradbury, que resume el contenido de la televisión con una sola palabra que dice como un epíteto: “factoides” [2]. Dice esto mientras esta sentado en una habitación dominada por una gigantesca televisión de pantalla plana que transmite el canal Fox News, silenciado, con factoides que se arrastran por la parte inferior de la pantalla.

Su temor en 1953 de que la televisión mataría a los libros, dice, ha sido parcialmente confirmado por el efecto de la televisión sobre la sustancia en las noticias. La primera página de L.A. Times de ese día informó sobre los recibos de la taquilla del fin de semana del tercero en la serie de películas de Spider-Man, que parece demostrar su punto.

“Inútil”, dice Bradbury. “Te llenan de tanta información inútil, te sientes lleno”. Se enfurece cuando otros le cuentan lo que significan sus historias, y una vez salió de una clase en UCLA donde los estudiantes insistieron en que su libro era sobre la censura del gobierno. Ahora está rebatiendo la sabiduría convencional generalizada con un videoclip en su sitio web (http://www.raybradbury.com/at_home_clips.html), titulado “Bradbury sobre censura / televisión”.

Ya en 1951, Bradbury presagiaba sus temores sobre la televisión, en una carta sobre los peligros de la radio, escrita para el escritor de fantasía y ciencia ficción Richard Matheson. Bradbury escribió que “La radio ha contribuido a nuestra ‘creciente falta de atención’. Este tipo de existencia tan difícil hace que sea casi imposible para las personas, incluyéndome a mí, sentarse y meterse de nuevo en una novela. Nos hemos convertido en una gente de lectura de historias cortas, o, peor que eso, en personas de lectura RÁPIDA”.

Él dice que el culpable en Fahrenheit 451 no es el estado, es la gente. A diferencia de Orwell en 1984, en el que el gobierno usa pantallas de televisión para adoctrinar a los ciudadanos, Bradbury imaginó la televisión como un opio. En el libro, Bradbury se refiere a los televisores como “muros” y a sus actores como “familia”, una verdad evidente para cualquiera que haya escuchado un resumen de programas de la red en los que un fanático se refiere a los personajes por su nombre, como si fueran parientes, o amigos.

La historia del libro se centra en Guy Montag, un bombero de California que comienza a cuestionarse por qué quema los libros para ganarse la vida. Eventualmente, Montag rechaza su cultura autoritaria para unirse a una comunidad de personas que memorizan libros enteros para que perduren hasta que la sociedad, una vez más, esté dispuesta a leer.

Bradbury imaginó una sociedad democrática cuya población diversa se vuelve contra los libros: los blancos rechazan la cabina del tío Tom y los negros desaprueban a Little Black Sambo. Imaginó no solo la corrección política, sino una sociedad tan diversa que todos los grupos eran “minorías”. Escribió que al principio condensaron los libros, eliminando cada vez más pasajes ofensivos hasta que, finalmente, todo lo que quedaba eran notas a pie de página, que casi nadie leía. Solo después de que la gente dejara de leer, el estado empleaba bomberos para quemar libros.
La mayoría de los estadounidenses no tenían televisores cuando Bradbury escribió Fahrenheit 451, y aquellos que sí miraban pantallas de 7 pulgadas en blanco y negro. Curiosamente, su libro imaginó un futuro de conjuntos de colores gigantes: paneles planos que colgaban de las paredes como pinturas en movimiento. Y la televisión se usaba para transmitir tonterías sin sentido para desviar la atención, y el pensamiento, lejos de una guerra inminente.

Las últimas revelaciones de Bradbury podrían no encajar bien en la industria televisiva de Los Ángeles, donde Scott Kaufer, un escritor y productor televisivo de larga data, argumenta en shows como This Week y Nightline: “La televisión es buena para los libros y ha logrado que más personas los lean simplemente promocionándolos”.

Kaufer dice que espera que Bradbury “sea lo suficientemente bueno en retrospectiva para ver que, en lugar de acabar con la literatura, [la televisión] le haya dado un gran impulso”. Señala el éxito del autor de fantasía Stephen King en televisión y cine, y señaló que cuando Bradbury escribió Fahrenheit 451, había otro temor infundado de que la televisión destruiría la industria cinematográfica.

Y, de hecho, Bradbury se hizo famoso porque sus historias fueron traducidas para televisión, a partir de 1951 para el programa Out There. Finalmente, tuvo su propio programa, The Ray Bradbury Theatre, en HBO.

BRADBURY GASTA la mayor parte de su tiempo en un espacio pequeño en el segundo piso de su casa que contiene libros y recuerdos. Ahí está su Emmy de The Halloween Tree, un Oscar que perteneció a un amigo que murió, la escultura de un dinosaurio y varias decoraciones de Halloween. Bradbury, antes de que un golpe lo dejara en una silla de ruedas, escribía en el sótano, que está lleno de animales de peluche, juguetes, sombreros de bombero y botellas de vino de diente de león. Se refirió a estos accesorios como “metáforas”, tótems que utilizó para despertar su imaginación y ahuyentar a los demonios de la página en blanco.

Comenzando en Arizona cuando sus padres le compraron una máquina de escribir de juguetes, Bradbury ha escrito un cuento corto por semana desde la década de 1930. Ahora él dicta sus historias por teléfono, cada día de la semana entre las 9 de la mañana y el mediodía, a su hija Alexandria.

Bradbury siempre ha sido un fanático y defensor de la cultura popular a pesar de sus críticas. Sin embargo, tiene una desconfianza en los “intelectuales”. Sin definir el término, dice que otra razón por la que rara vez deja de ir a Nueva York para viajar a Nueva York es por “sus intelectuales”.

Dana Gioia, un poeta que es presidente de la Fundación Nacional para las Artes, y que escribió una carta en apoyo de otorgarle un premio Pulitzer a Bradbury, lo comparó con J.D. Salinger, Jack London y Edgar Allan Poe. Otro partidario escribió que las obras de Bradbury “se han convertido en el tipo de clásicos que los niños leen por diversión y los adultos releen por su sabiduría y arte”.

En junio, Gauntlet Press lanzará Match to Flame, una colección de 20 cuentos de Bradbury que lo llevaron a Fahrenheit 451. Señalando su versión inédita de corrección de pruebas de la próxima colección, Bradbury dice que releer sus historias lo hizo llorar. “Es difícil creer que escribí esas historias cuando era más joven”, dice.

Su libro sigue siendo un clásico. Pero uno de los residentes más conocidos de L.A. quiere que se entienda que cuando lo escribió estaba mucho más preocupado por los efectos aburridos de la televisión en las personas, que por el efecto silenciador de un gobierno de mano dura. Si bien la televisión, de hecho, ha reemplazado la lectura para algunos, al menos podemos estar agradecidos de que los bomberos todavía apagan los incendios en lugar de encenderlos.

[1] Inmadurez o adolescencia permanente.

[2] Según la Wikipedia, “significaba originalmente un «hecho» completamente falso, e inventado para crear o prolongar la exposición pública o para manipular la opinión pública”

La ideología conservadora de género

Fuente original: La ideología conservadora de género

Por Sergio Morales Inga*

Que actualmente Facebook o Twitter constituyan frentes de batalla política es innegable. No obstante, hasta hace pocos años, nadie podría haber advertido que sus mensajes se degradarían tanto. Combinar el dinamismo de las redes con los fundamentalismos del siglo XXI genera diálogos cuya particular naturaleza ahora intenta ser aprehendida mediante el rótulo de “posverdad”.

Sin embargo, para quienes contamos con lecturas en teoría sociológica, la posverdad no sería más que la versión hipster de lo que alguna vez se llamó posmodernidad, término que, según el filósofo Jean-François Lyotard, refiere al fin de aquellos metarrelatos que buscan explicar el mundo. Sorpresivamente, sería la misma ciencia una de las narrativas próximas a su sepelio. Para los posmodernos, la actividad científica, cual metarrelato, se ha vuelto incapaz de aprehender el mundo, así como de representarlo objetivamente.

Parte de la izquierda política contemporánea —feminismos radicales incluidos— ha tomado esta postura posmoderna de rechazo al dato duro, en defensa de quien sabe qué consignas (Ferrer, 2016; Suleng, 2016; Terrasa, 2017). Sin embargo, a despecho de lo que pudieran decir sus representantes, quienes han hecho branding personal acusando a otros bandos de conductas anticientíficas, el sector conservador también alberga ilegítimos radicalismos, posmodernismos y posverdades de alto calibre.

¿Cómo se gesta esta derecha conservadora superflua? Tomemos un caso particular, mediante un concepto que ellos mismos acuñaron para atacar, pero que finalmente los expone en su absoluta vaciedad: ideología de género.

De la ideología de género a las ideologías de género

Una de las armas preferidas del conservadurismo para denostar lo que aún no comprenden —el enfoque de género— es hablar de ideología de género. Aunque algunas de las aseveraciones de dicho sector puedan encontrar cierto sitial (Morales, 2017), queda claro que existen argumentos que carecen de toda evidencia. Como sostuve en otra oportunidad, el término ideología de género, independientemente de la tribuna política, es útil en tanto “puede dar algunas luces sobre la problemática relación entre sexo-género, ciencia y política” (Morales, 2018).

En un artículo que merece mayor lectura, Gregory Gorelik (2016) atacó los dos frentes más populares del debate al afirmar que “tanto tradicionalistas como activistas están equivocados sobre el sexo y el género”. Para Gorelik, la izquierda comete el error de asegurar que el género es una construcción social, ocasionando que la derecha conservadora —y religiosa, valga aclarar— utilice este precepto para criticar a un progresismo cada vez más alejado del método científico.

Gorelik no solo expone los argumentos fallidos de la izquierda, sino también los del sector tradicional. Para el autor, la derecha política se equivoca al considerar a la transgeneridad y la transexualidad como enfermedades mentales, así como al afirmar que solo existen dos géneros: hombre y mujer. Sobre esta base, considero que hay más pan por rebanar.

La ideología (conservadora) de género

A lo señalado por Gorelik se pueden agregar otros elementos de juicio que caracterizan el pensamiento conservador y que componen la ideología conservadora de género. Si bien Gorelik no emplea este término —popularizado en regiones de habla castellana— considero importante mencionarlo para referirme a un constructo argumental carente de evidencia y abundante en mitos.

Cinco serán los puntos iniciales de esta conceptualización, aunque lo más probable es que, con el devenir de la pugna, se incorporen otros tan o más desafortunados como los argumentos del sector “provida” argentino.

1) El género está determinado por la biología.

A inicios del siglo XIX, promotores de la eugenesia sostuvieron que la conducta de una persona se reducía a sus genes. Posteriormente, criticando tales reduccionismos, una serie de estudios demostraron que la vivencia sociocultural era también importante al ser capaz de reforzar determinadas conductas.

Aunque la tesis de la construcción netamente cultural de género —equivocada a todas luces (Morales, 2017)— formaba parte de esa contestación, hay algo que ha permanecido estático durante casi un siglo: la cultura, aunque no determinante, es importante en la configuración del género. La neurocientífica Gina Rippon (2017), criticando al neurosexismo, afirma que “la cultura, y no la biología, está detrás de muchas diferencias sexuales”.

Si uno no está conforme con esto, puede revisar también los trabajos del psicólogo Simon Baron-Cohen (2010), quien desde su crítica al constructivismo sostuvo que el determinismo biológico que defiende “no niega la importancia de la cultura”, sino que constituye “una posición moderada que reconoce la interacción de factores sociales y biológicos”.

Como vemos, tanto para Rippon como para Baron-Cohen, quienes no necesariamente pertenecen a la misma tribuna académica, la cultura es fundamental para comprender lo que llamamos género, lo cual incluye, desde luego, los roles de género. Considerando que no hay científicos que nieguen la importancia de la cultura, el argumento conservador yerra al desconocer su relevancia.

2) La transgeneridad y transexualidad son enfermedades mentales.

Un argumento preferido del sector conservador es asegurar, disforia de género mediante, que la transgeneridad y transexualidad constituyen enfermedades mentales. Sin embargo, este argumento representa un buen ejemplo de sesgo conceptual.

Según el DSM-5, la disforia de género no solo se compone de “[u]na marcada incongruencia entre el género experimentado/expresado por uno y el género asignado” (American Psychiatric Association, 2013: 452), sino también por “un malestar clínicamente significativo o a deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento” (Ibíd., p. 453). Es, precisamente, dicho malestar el que recibe el nombre disforia, lo contrario de euforia.

Esto revela que para que exista disforia de género es necesaria la existencia conjunta de dos condiciones: incongruencia y disforia (malestar).

A este respecto, cabe destacar un punto esencial: el mecanismo definidor del sexo no está compuesto por una palanca que haya que jalar hacia arriba o hacia abajo para ser mujer u hombre. Los mecanismos que constituyen el sexo son múltiples y pueden estar presentes o ausentes de diversas maneras.

Para el psicólogo David Schmitt (2017), el sexo no es un switch que va hacia arriba o abajo, sino múltiples diales (hormonas, genes, estructuras neurológicas, enzimas, etc.) que actúan de forma interdependiente, dando como resultado que no todos los hombres sean 100% masculinos (pues hay hombres delicados y sensibles) ni todas las mujeres 100% femeninas (pues hay mujeres agresivas o dominantes).

Estos diales no solo producen que el sexo macho no siempre coincida con el género masculino ni que el sexo hembra corresponda con el género femenino. En muchos casos, el sexo hembra puede nacer sin vagina o el sexo macho sin pene ni testículos. El síndrome de Klinefelter o la insensibilidad a los andrógenos componen parte importante de las dinámicas del desarrollo anatómico-sexual.

Tanto la transgeneridad como la transexualidad se edifican desde esta base. El libro The psychobiology of transsexualism and transgenderism, escrito por la biopsicóloga Dana (Thomas) Bevan (2015), sintetiza la evidencia científica al respecto, brindando las herramientas suficientes para desentenderla bien como patología o bien como pecado.

3) No se hizo ningún estudio para despatologizar la homosexualidad.

Aunque la homosexualidad haya sido desclasificada como patología hace varias décadas, los conservadores insisten en que esto ocurrió solo por presión del “lobby gay”, pues la ciencia —aseguran ellos— todavía la considera una enfermedad.

En ejemplos aún más radicales (y lamentables), líderes de este sector político, con Biblia en mano, afirman que la homosexualidad constituye un problema que merece atención psiquiátrica. Sin embargo, ¿qué dice realmente la ciencia? En primer lugar, es falso que la homosexualidad haya sido despatologizada únicamente por movilizaciones del sector LGBT. También se realizaron estudios y se postularon teorías que fueron discutidas y confrontadas.

En ese contexto, el psiquiatra Robert Spitzer tuvo un rol importante al ser el principal promotor de la desclasificación. Precisamente esos datos, estudios, argumentos y teorías fueron analizados en el artículo Out of DSM: Depathologizing homosexuality, publicado en la revista Behavioral Sciences por Jack Drescher (2015).

Esta evidencia se corrobora cuando la infame terapia reparativa —que busca “revertir” la homosexualidad y es promovida en Latinoamérica por psicólogos como Everardo Martínez en compañía de sectores religiosos— se somete a evaluación. A este respecto, la evidencia científica es contundente: las terapias reparativas simplemente no sirven. Un meta-análisis realizado por la Universidad de Cornell (2017) revisó 47 estudios para, finalmente, concluir que “no hay evidencia creíble de que la orientación sexual pueda ser cambiada mediante intervención terapéutica”.

Aunque la mayoría de quienes aseguran revertir la homosexualidad siempre apelan a los testimonios de unos pocos, queda claro que no existe evidencia científica —evaluada y arbitrada por algún comité de especialistas— que lo establezca con objetividad.

Finalmente, a aquellos conservadores que afirman que la homosexualidad es una enfermedad porque han leído “libros de biología”, les recomiendo The biology of homosexuality (2012), un libro escrito por el biólogo Jacques Balthazart (2014), quien, sintetizando la evidencia científica al respecto, afirma que “el origen de la homosexualidad debe buscarse en la biología de las personas (…), más que en el comportamiento de sus padres o en las elecciones de vida” (p. ix). Una vez más, la evidencia científica se opone al conservadurismo en este aspecto.

4) Solo hay dos géneros: hombre y mujer.

Sorteando la confusión entre sexo y género, puede que haya solo dos sexos. Sin embargo, como categorías que comprenden conductas específicas, hay muchos géneros. Fue precisamente la antropología la primera disciplina en explorar a profundidad el llamado género supernumerario mediante extensos trabajos de campo que permitieron recoger una cantidad voluminosa de casos empíricos.

En uno de los libros más laureados y populares sobre el tema, Will Roscoe (1998) sistematizó data antropológica y etnohistórica para sostener que “[l]a evidencia de géneros múltiples en Norteamérica brinda soporte a la teoría de la construcción social del género, la cual afirma que los roles de género, las sexualidades y las identidades no son naturales, esenciales o universales, sino construidas por procesos y discursos sociales” (p. 5).

Valga aclarar lo siguiente: si bien Roscoe defiende la teoría de la construcción social del género, es notorio que se refiere, específicamente, a roles e identidades, es decir, a categorías de género. La evidencia de los géneros múltiples se vincula a su categorización y terminología, mas no a su naturaleza biológica.

De forma general, se conoce como “dos espíritus” o berdache a las personas cuya conducta sexuada responde a un tercer género; términos como boté (crow), winkte (lakota), lhamana (zuni) o nádleehí (navajo) hacen referencia a personas que asumen tanto roles femeninos como masculinos, involucrando actividades, gestos, idiolecto, vestimenta y relaciones sexo-afectivas.

Fuera de aquellas fronteras, tanto en el pasado como en el presente, el número puede ampliarse hasta incorporar culturas de prácticamente todo el mundo: hijra (India), ashtime (Etiopía), mashoga (Kenia), mahu (Polinesia), fa’afafine (Samoa), etcétera. En la sociedad inca, el término quariwarmi hacía referencia a chamanes cuya conducta oscilaba entre lo femenino y lo masculino.

¿Resultado? Existen muchos géneros en el espectro de la diversidad cultural y todos, ya que remiten a experiencias individuales, son igual de válidos.

5) La homofobia no existe.

Para la ideología conservadora de género, al no constituir un trastorno de ansiedad —como la aracnofobia o la claustrofobia—, la homofobia simplemente “no existe“. Sin embargo, dicha ideología nuevamente ignora la evidencia. En Latinoamérica, las estadísticas revelan cifras y casos espantosos de homofobia (Brochetto, 2017); en países como Perú (INEI, 2017), Argentina (Subiela, 2018) o Brasil (Jacobs, 2016) el escenario llega incluso a crímenes de odio.

Con todo este panorama, ¿cómo se puede afirmar que la homofobia no existe? El razonamiento conservador es el siguiente: para los ideólogos, hablar de fobia es hablar de miedo, y dado que nadie le tiene miedo a una persona homosexual, la homofobia no existe como tal. Lo mismo podría decirse sobre la transfobia o la lesbofobia.

Sin embargo, lo que sus representantes ignoran es que el concepto fobia no solo significa miedo, sino también rechazo. Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la primera acepción del término fobia refiere a una “[a]versión exagerada a alguien o a algo”. Es su segunda acepción la que remite al trastorno psiquiátrico.

Las llamadas sustancias hidrofóbicas, por ejemplo, no son llamadas así porque le teman al agua, sino porque la repelen. De modo semejante, la homofobia no implica temor, sino rechazo o aversión hacia la homosexualidad o hacia personas homosexuales. ¿Cómo se da este rechazo? Mediante agresiones directas, la negación de su orientación sexual o el recorte de sus derechos fundamentales.

A este respecto, el sector conservador no solo sufre de ceguera, sino también de hipocresía al ser el principal gestor de esta triste realidad (Reyes, 2017; Royo, 2017). Es más, según algunos estudios, las creencias religiosas condicionan las conductas aversivas hacia personas homosexuales (López & Taype-Rondán, 2017). La homofobia, una forma de ostracismo, no solo es real, sino que merece ser desterrada.

Cuando el prejuicio se disfraza de objetividad

En las redes sociales, los conservadores insisten en que han leído “libros de biología” para sostener los cinco puntos mencionados anteriormente, pero, curiosamente, cuando se les solicita sus fuentes, no pueden citar ninguna en específico.

Aunque mediante una fuerte cuota de paranoia, sumada a un par de fobias, los conservadores crean fehacientemente que están defendiendo la libertad, la verdad, la biología, la sociedad o la familia —como ocurre con el politólogo Agustín Laje—, lo que realmente defienden son posturas ignorantes sobre la diversidad sexo-genérica humana y la evidencia científica que la explica.

Sin embargo, esto no constituye señal de desconocimiento. Como sostuvo la comunicadora científica Agostina Mileo, los conservadores no se equivocan al promover discursos faltos de verdad, pues tales constituyen “actos racionales en los que se está eligiendo utilizar argumentos […] que son débiles para manipular la opinión pública”.

Lo que buscan es ganar adeptos mediante la promoción de un rechazo disfrazado de una supuesta objetividad, pero que en realidad compone una expresa afrenta tanto hacia grupos humanos como hacia el conocimiento científico sobre el que aseguran basarse.

Por lo pronto, no solo sectores radicales de la izquierda defienden posturas acientíficas sobre el sexo y el género, sino también sectores radicales de la derecha.

Ambos constituyen ideologías de género que vale la pena reconocer ahora más que nunca. A este respecto, la ciencia claramente les da la espalda a ambas formas de radicalismo político, los cuales, de un tiempo a esta parte, aunque disímiles en argumentos, se hermanan en comportamiento.

Referencias 

*Bachiller en Antropología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú.

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