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La batalla por México – ¡Ahí vienen los rusos! Mitología de la ‘intervención rusa’ en México

¡Ahí vienen los rusos! Por favor, señores, les pido un poco de seriedad.

La Guerra Fría terminó hace tres décadas, Vladímir Putin es uno de los líderes más capitalistas del mundo y a mí nadie me dice qué decir u opinar.

Andan muy asustados los periodistas del régimen.

Después de tantos años de ser los únicos que dictan la agenda del debate nacional… de recibir tantos millones de dólares de gobiernos corruptos… de manipular y torcer las noticias a favor del poder y el dinero… ven que ya se les está acabando el negocio.

Imagínate… un humilde profesor de la UNAM con una videocolumna semanal de dos minutitos, ¡que ni siquiera sale en la televisión!, hoy hace temblar a Televisa, a Radio Fórmula y a todos los medios del sistema.

No es ninguna coincidencia que quienes más promueven la mitología de la supuesta ‘intervención rusa’ en México son precisamente empleados de Televisa, el brazo de propaganda y de manipulación mediática del Gobierno mexicano.

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Global arms industry: First rise in arms sales since 2010, says SIPRI | SIPRI

El artículo original está en inglés. A continuación transcribo una posible traducción del mismo. Además, hay una versión en PDF en español en https://www.sipri.org/sites/default/files/2017-12/sipri_top_100_press_release_esp.pdf :

Industria global de armas: primer aumento en las ventas de armas desde 2010, dice SIPRI.
11 de diciembre de 2017

Las ventas de armas y servicios militares de las compañías de servicios militares y de producción de armas más grandes del mundo (en el ranking de las 100 mayores compañías productoras de armas, también conocido como SIPRI Top 100) ascendieron a $ 374.8 mil millones en 2016, según los nuevos datos de la industria internacional de armamentos publicados hoy por el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI).

El total para el SIPRI Top 100 en 2016 es 1.9 por ciento más alto en comparación con 2015 y representa un aumento del 38 por ciento desde 2002 (cuando SIPRI comenzó a informar ventas de armas corporativas). Este es el primer año de crecimiento en las ventas de armas SIPRI Top 100 después de cinco años consecutivos de disminución.

Las empresas estadounidenses aumentan su participación en las ventas totales de armas en 2016.

En un total combinado de $ 217,2 mil millones, las ventas de armas de las empresas estadounidenses incluidas en el SIPRI Top 100 crecieron un 4,0 por ciento en 2016. Las operaciones militares de EE. UU. en el extranjero y las adquisiciones de grandes sistemas de armas de otros países han impulsado este aumento. Las ventas de armas de Lockheed Martin, el mayor productor de armas del mundo, aumentaron un 10,7 por ciento en 2016, lo que fue decisivo para el aumento de la participación de EE. UU. en las ventas totales del SIPRI Top 100 al 57,9 por ciento. “Con la adquisición del productor de helicópteros Sikorsky a fines de 2015 y mayores volúmenes de entrega del avión de combate F-35, Lockheed Martin reportó un crecimiento significativo en sus ventas de armas en 2016”, dice Aude Fleurant, Directora del Programa de Gastos Militares y de Armas de SIPRI.

El aumento en las ventas y el número de compañías de servicios militares de los EE. UU. registradas en el SIPRI Top 100 tienen tendencias notables en 2016. Algunas de estas empresas han aumentado sus ventas mediante la adquisición de divisiones de servicios militares de grandes productores de armas. Este fue el caso de Leidos, por ejemplo, que adquirió los negocios de tecnología de la información y servicios técnicos de Lockheed Martin en 2016.

Las ventas de armas por parte de las empresas en Europa occidental se mantienen estables, pero las tendencias divergen.

Las ventas combinadas de armas de empresas de Europa occidental incluidas en el SIPRI Top 100 se mantuvieron estables en 2016 en un total de $ 91.600 millones, un aumento del 0,2% en comparación con 2015. Sin embargo, las tendencias de ventas de armas en los principales países productores de armas (a saber, el Reino Unido, Francia, Italia y Alemania) muestran claras divergencias. Hubo disminuciones generales en las ventas de armas de empresas transeuropeas, francesas e italianas, mientras que las empresas en el Reino Unido y Alemania registraron aumentos generales.

“El aumento del 6,6 por ciento en las ventas de armas de Alemania en 2016 se debe principalmente al crecimiento de las ventas del productor de vehículos blindados Krauss-Maffei Wegmann (12,8 por ciento) y del productor de sistemas terrestres Rheinmetall (13,3 por ciento)”, dice Pieter Wezeman, investigador principal del SIPRI. “Ambas compañías se han beneficiado de la demanda de armas en Europa, Medio Oriente y sudeste asiático”.

La decisión del Reino Unido de retirarse de la Unión Europea no pareció tener un impacto en las ventas de armas de las empresas británicas, que aumentaron un 2,0 por ciento en 2016. La venta de armas de BAE Systems, el cuarto productor mundial de armas, se mantuvo estable (hasta un 0,4 por ciento). El mayor crecimiento en ventas de armas por parte de una empresa británica (43,2%) fue registrado por GKN, un fabricante de componentes aeroespaciales.

Las ventas de armas rusas crecen, pero el ritmo del aumento se ralentiza.

Las ventas combinadas de armas de las empresas rusas que figuran en el Top 100 del SIPRI aumentaron un 3,8 por ciento, alcanzando los 26.600 millones de dólares en 2016. Las empresas rusas representaron el 7,1 por ciento del total general. “Las principales dificultades económicas experimentadas por Rusia en 2016 han contribuido a una desaceleración en la tasa de aumento de las ventas de armas de las empresas rusas”, dice Siemon Wezeman, investigador principal del SIPRI.

Entre las 10 empresas rusas que figuran en el Top 100 del SIPRI, las tendencias en la venta de armas son mixtas: cinco empresas registraron un crecimiento en las ventas, mientras que las otras cinco disminuyeron. La compañía rusa mejor clasificada en el SIPRI Top 100 para el año 2016 es United Aircraft Corporation, que ocupa el 13° lugar. Sus ventas de armas crecieron un 15,6 por ciento en comparación con 2015 debido al aumento de las entregas a las fuerzas armadas rusas y al aumento de los volúmenes de exportación.

Corea del Sur domina las ventas de armas entre los productores emergentes.

La categoría de “productores emergentes” de SIPRI abarca compañías con sede en Brasil, India, Corea del Sur y Turquía. La tendencia en esta categoría para 2016 está dominada por el aumento general del 20,6 por ciento en las ventas de armas de las empresas de Corea del Sur, con un total de ventas de 8,4 mil millones. “Las persistentes y crecientes percepciones de amenazas impulsan las adquisiciones de equipos militares de Corea del Sur, y cada vez más recurre a su propia industria armamentística para satisfacer su demanda de armas”, dice Siemon Wezeman. “Al mismo tiempo, Corea del Sur está tratando de cumplir su objetivo de convertirse en un importante exportador de armas”.

La caída de las ventas de armas japonesas reduce el total de otros productores establecidos.

La categoría de “otros productores establecidos” de SIPRI abarca compañías con sede en Australia, Israel, Japón, Polonia, Singapur y Ucrania. Las ventas combinadas de armas de las empresas en estos países disminuyeron en un 1,2 por ciento en 2016, en gran medida debido a una disminución general de las ventas de armas de las empresas japonesas (-6,4 por ciento). Las mayores compañías de armas de Japón experimentaron fuertes caídas en 2016: las ventas de armas de Mitsubishi Heavy Industries disminuyeron en un 4,8 por ciento, mientras que las de Kawasaki Heavy Industries y Mitsubishi Electric Corporation disminuyeron en un 16.3 y 29.2 por ciento, respectivamente.

La base de datos de la industria de armamentos del SIPRI.

La base de datos de la industria de armamentos del SIPRI se creó en 1989. Contiene datos financieros y de empleo sobre empresas productoras de armas en todo el mundo. Desde 1990, el SIPRI ha publicado datos sobre la venta de armas y el empleo de las 100 mayores compañías productoras de armas en el Anuario SIPRI.

Las ventas de armas son definidas por el SIPRI como ventas de bienes y servicios militares a clientes militares, incluidas las ventas para compras nacionales y ventas para exportación. Los cambios se calculan en términos reales y las comparaciones entre países son solo para las mismas compañías en diferentes años.

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Blog Sin Dioses: El debate Dawkins-Remolina (Parte 1)

Durante tres días el biólogo y activista ateo Richard Dawkins estuvo en una serie de charlas con un sacerdote jesuita en Colombia.
Bogotá, Medellín y Cartagena fueron las ciudades que tuvieron el honor de poder contar con la visita de este “jinete del ateísmo”.
El sacerdote jesuita Gerardo Remolina, ex rector de la Universidad Javeriana sin duda ganaría una medalla a la evasión de las preguntas, al juego con las palabras, y más sorprendente aún, presentó una posición de teología racionalizada en la que llegó a sostener que estaría dispuesto a aceptar, que no solo el nacimiento virginal de Jesús es un mito, sino también su resurrección. La teología descafeinada que habló con Dawkins dista de la que los sacerdotes católicos y demás cristianos predican cada fin de semana en uno de los países más religiosos de Sudamérica.

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Pseudociencia alimentaria: con la comida no se juega – La Venganza de Hipatia

La alimentación ha sido siempre un factor clave en la historia de la humanidad. Ha posibilitado el surgimiento de civilizaciones tanto como ha arrasado con ellas, y ha evolucionado, tanto respecto a su producción como su distribución y a su conservación, junto al propio desarrollo tecnológico e ideológico del ser humano. Esto, por supuesto, ha traído consigo grandes avances, como la intensificación de la producción o la llegada de alimentos a zonas en las que antaño las hambrunas eran un evento común, parte incluso del acervo cultural local. Sin embargo, no deberíamos caer en el optimismo ingenuo del que piensa que el ser humano es capaz de gestionar su propio desarrollo de un modo enteramente racional, dado que, pese a todo, seguimos teniendo los mismos sesgos con los que salimos de nuestra África natal, lo cual nos convierte en unos seres más irracionales, tribales y conformistas de lo que nos gustaría admitir.

La pseudociencia aprovecha todos esos sesgos para hacer pasar productos de muy dudosa valía como si gozaran del respaldo de la evidencia científica (Fasce, 2017a). Ello es lo que diferencia este tipo de creencias de otras también carentes de garantía epistémica, como el pensamiento paranormal o las teorías de la conspiración — aunque la pseudociencia incorpora también estos otros tipos de creencias. Como tal, puede ser definida del siguiente modo (Fasce, 2018):

(Pseudociencia) (1) y/o (2) y/o (3) y (4).

  1. Hace referencia a entidades y/o procesos fuera del dominio de la ciencia.
  2. Hace uso de una metodología deficiente.
  3. No está apoyado por la evidencia.
  4. Es presentado como conocimiento científico.

Existen, a su vez, dos tipos de pseudociencia: la promoción de pseudo-teorías y el negacionismo de la ciencia (Hansson, 2017; Fasce y Picó 2018a; 2018b). La promoción de pseudo-teorías es el tipo clásico de pseudociencia, en el que un grupo organizado de personas promueven un contenido doctrinal de una complejidad más o menos variable, desarrollando un amor/odio hacia una ciencia por la que han de hacerse pasar, parasitando sus medios de publicación, de educación y sus instituciones de regulación profesional. Este es el caso de, por ejemplo, la homeopatía, la nueva medicina germánica o la criptozoología. El otro tipo es el negacionismo de la ciencia, que está basado en la animadversión motivada — económica, política o ideológica — hacia una teoría científica en particular. Ejemplos de negacionismo hay muchos, como el movimiento antivacunas, los negacionistas del holocausto o los negacionistas del cambio climático. En este sentido, un tipo de pseudociencia se sitúa al nivel de las teorías científicas, impostándose como tal, y el otro al nivel de las controversias o de las hipótesis, impostando debates inexistentes en el seno de la comunidad científica.

La pseudociencia de la comida

Existe una larga lista de pseudociencias relacionadas directamente con la alimentación (Mulet, 2014): la dieta del grupo sanguíneo, la dieta alcalina, la quimiofobia, el movimiento antitransgénicos, la oligoterapia, la dieta Gerson, la alimentación macrobiótica, la nutrición ortomolecular, el crudismo, la dieta Perricone, dietas detox, la larga lista de superalimentos, o casos concretos que vinculan determinados alimentos con ciertas patologías, por ejemplo, el limón, la soja o la cebolla con la prevención del cáncer, o el gluten con el autismo. La lista, de hecho, es casi infinita, y cada caso merecería un análisis pormenorizado dado que la retórica pseudocientífica en muchos de estos casos puede llegar a ser sofisticada.

La pseudociencia vive un continuo proceso de evolución cultural, modificando sus formas y adaptándolas a las mejores condiciones retóricas que ofrece su entorno, lo cual le permite aumentar su capacidad de convicción y potenciar su distribución epidemiológica (Blancke, Boudry y Pigliucci, 2016). De este modo, encontramos subespecies de pseudociencia que presentan sus propias características bien definidas: por ejemplo, la larga tradición de raigambre psicoanalítica que es la pseudopsicología (Fasce, 2017b), la retórica conspiranoica y pseudocompasiva de la medicina alternativa (Ernst y Fasce, 2017), o la estrecha relación entre la pseudobiología y movimientos conservadores de corte religioso (Pigliucci, 2002). El caso de la pseudociencia en el contexto de la nutrición, por su parte, es muy particular en relación a sus herramientas retóricas específicas.

Por ejemplo, una herramienta de gran importancia para este caso en concreto es el tráfico del asco. El asco es una respuesta emocional ante determinados estímulos que consideramos podrían ser dañinos para nuestra integridad, en la que está especialmente involucrada la ínsula (Wicker et al., 2003), una parte antigua del cortex cerebral que tienen una estrecha relación con el sistema emocional. En este sentido, se trata de un mecanismo desarrollado a lo largo de nuestro proceso evolutivo para la autoprotección — otros pueden ser, por ejemplo, el dolor, la respuesta de ansiedad (fight or flight), el sistema quimiorreceptor trigeminal o la respuesta de protección de zonas especialmente sensibles que conocemos como «cosquillas». Si bien el asco tiene determinadas tendencias innatas, como diferencias de género (Druschel y Sherman, 1998) o mayor asco hacia fluidos o materia pútrida (Curtis, 2007), lo cierto es que se trata de una respuesta muy fácilmente condicionable a diversos estímulos, muy mediada por nuestras preconcepciones morales (Jones y Fitness, 2008; David y Olatunji, 2011). El asco es una respuesta potente, visceral, que puede llegar a relacionarse estrechamente con trastornos de ansiedad u obsesivos-compulsivos (Cisler et al., 2010).

Es habitual que los adeptos a este tipo de pseudociencias generen asco hacia aquello que el contenido doctrinal señala como una posible fuente de contaminación. El ejemplo paradigmático es la quimiofobia, que se suele centrar en los compuestos químicos empleados por la industria, que son acusados de todo tipo de peligros sin evidencia científica alguna a favor. Es habitual que la retórica de estas pseudociencias fomenten el asco hacia los transgénicos, hacia la carne o hacia determinados tipos de comida en determinados momentos. Recuerdo que yo mismo pude vivir un caso más o menos relacionado con esto: cuando era niño iba a un colegio religioso tremendamente estricto y un viernes santo comí carne sin darme cuenta; el resultado al notar mi pecado fueron las arcadas. Muchas veces este condicionamiento del asco viene acompañado por nociones cuasi-religiosas de purificación, por ejemplo en la dieta detox. ¿De qué demonios pretenden desintoxicarnos con esa dieta? Habitualmente son nociones vagas, que se relacionan más con el pensamiento paranormal de redención y purificación del alma (Horberg et al., 2009) que con cualquier cosa parecida a los fundamentos de una dieta sana.

Por último, otras dos características clásica de este tipo de pseudociencias: la apelación a lo natural y la sencillez de sus postulados. Lo natural es un concepto tan difuso como lo químico o lo maravilloso, que sin un marco conceptual claro no es más que una apelación vacua puramente emocional, muy relacionada con una actitud conservadora de «todo tiempo pasado fue mejor» — o «los tomates antes sabían a tomate» o «antes se comía más sano». Esta falacia es casi omnipresente en las pseudociencias relacionadas con la alimentación (Mulet, 2017) y se relaciona con nociones de biologia folk que resultan muy intuitivas: que comer crudo es más natural, que los transgénicos son una aberración contra la esencia de las especies (Blancke et al., 2015) o que los aditivos y conservantes son añadidos que pervierten la bondad de la naturaleza (Ropeik, 2015) — esta última una creencia típica de urbanitas que nunca han tenido que lidiar con la ciega crueldad del mata o muere que impera en la naturaleza.

La sencillez es también típica. Si bien es cierto que encontramos constructos más complejos, como la oligoterapia o la dieta ortomolecular, lo cierto es que, en comparación con otras pseudociencias como el diseño inteligente, el psicoanálisis o la acupuntura, lo que observamos en este caso son constructos teóricos basados en una o dos ideas peregrinas relacionadas de forma negligente con unos pocos conceptos científicos, pero presentados bajo la forma de un mantra repetible y fácilmente asimilable. Por ejemplo, que la dieta debe depender del grupo sanguíneo o que el PH de la sangre ha de ser regulado por medio de la comida. Esto, por supuesto, deja a esta clase de pseudociencias a merced de las críticas, dado que no tienen los formidables mecanismos de defensa ante las refutaciones de pseudo-teorías mucho mejor protegidas del mal tiempo, pero como se trata de ideas que encuentran muy poca resistencia social, especialmente por parte de gente formada que podría aportar refutaciones sustanciales, pueden darse el lujo de ser el sueño de cualquier experto en marketing.

La resistencia a los troglopijos

En España lleva tiempo de moda el término «troglopijo» para designar a aquellas personas con grandes recursos económicos, privilegiadas, que viven en entornos urbanos sofisticados y que, pese o debido a ello, desprecian aquello que les permite llevar la clase de vida que llevan, sosteniendo una visión idealizada de la naturaleza y de la pobreza, asumiendo todo tipo de discursos regresivos que emanan autoodio, postureo y que, por supuesto, llevan consigo una afirmación del propio estatus social alto. Los troglopijos, que creen que los avances que le debemos a la ciencia y que disfrutamos en occidente son un derecho fácilmente alcanzable, son los que contratan doulas para parir en casa porque parir en hospitales y en manos de profesionales es de chusma, los que deciden comer carne cruda o pagar muchísimo dinero por flores de Bach. Al fin y al cabo, la pseudociencia es un bien de lujo, por eso florece entre los estratos sociales más pudientes (MSPSI 2011).

La comida ha sido y es, no solo en nuestra especie, una fuente de jerarquización social y de afirmación de estatus. Los ricos no comen lo mismo que los pobres; ellos comen mejor tanto porque pueden gastar en ello como porque se pueden dar el lujo de poner en entredicho un sistema del que no dependen (van der Toorn et al. 2015). Sin embargo, en una sociedad en la que la comida ya es segura y está al alcance de todos en las mejores condiciones, la actitud de búsqueda de exclusividad y de mayor estatus conlleva un efecto paradójico: comer peor, más peligroso y, encima, en base a ideas ridículas. Comer pseudociencia no es barato; lo barato es lo contrario. Los productos con salvado de la dieta Dukan no son precisamente baratos, como tampoco lo son los complementos vitamínicos sin sentido, los productos de agricultura ecológica, los productos innecesarios sin gluten, la comida macrobiótica, la biodinámica o las consultas con todos estos gurús, siendo, de este modo, únicamente accesibles por las clases más favorecidas.

Pero, ¿cómo ofrecer resistencia ante los troglopijos? En primer lugar, es necesario que los nutricionistas se comprometan con los estándares de cientificidad de su propio campo. Es sencillo notar que un gran porcentaje de ellos son los primeros en apuntarse a estas supercherías, con toda seguridad porque, teniendo un título con el que poder aparentar seriedad, este salto a la pseudociencia les permite obtener más beneficios que la práctica ética de su profesión. El valor de los nutricionistas no reside únicamente en sus conocimientos, sino, principalmente, en su autoridad: el impacto psicológico de la autoridad es mayor que el de unos conocimientos científicos que pueden ser de muy difícil acceso para el consumidor. En efecto, si bien los conocimientos científicos tienen impacto en este tipo de creencias, la confianza en la ciencia tiene un impacto equivalente (Fasce y Picó, 2018c).

Es especialmente relevante en este sentido que los usuarios y proveedores de pseudociencia tengan, como tales, un feedback negativo respecto a su autoimagen. El principal motivador para no engañar a los demás es el mantenimiento de la propia autoimagen de comportamiento ético (Fasce, 2017a), de modo que si permitimos que la pseudociencia continúe siendo vista como algo progresista, tolerante, alternativo y propio de las élites, protegiendo a sus usuarios y ofreciendo un valor añadido social, tendremos la batalla perdida. Para ello, es necesario atender a las variables de pertenencia social de los pseudocientíficos, consiguiendo que adherirse a dicha pertenencia tenga consecuencias sociales negativas y exponiéndolos a las consecuencias perjudiciales de sus creencias — por ejemplo, a los daños medioambientales que conllevan estas ideas delirantes respecto a la comida, a las consecuencias que tienen en la alimentación de los más pobres o a los problemas de salud que ocasionan. Esto, siendo un tratamiento integral y complejo del problema, es lo único que parece realmente efectivo. Todo empieza en que quienes tienen que ponerse serios se pongan serios, recuperando la confianza perdida, pasa por políticos responsables y acaba en que quienes consumen esta clase de cosas entienda que con la comida no se juega.

Por Angelo Fasce

Artículo publicado originalmente en la revista del CNAA, Uruguay. Edición de enero del 2018.

Referencias

Blancke S, Boudry M, Pigliucci M (2016) Why Do Irrational Beliefs Mimic Science? The Cultural Evolution of Pseudoscience. Theoria 83(1): 78-97.

Blancke S, et al. (2015) Fatal attraction: the intuitive appeal of GMO opposition. Trends in Plant Science 20(7): 414-418.

Cisler J, et al. (2009) Attentional bias differences between fear and disgust: Implications for the role of disgust in disgust-related anxiety disorders. Cognition and Emotion 23(4): 675-687.

Curtis V (2007) Dirt, disease, and disgust: A natural history of hygiene. Journal of Epidemiology and Community Health 61(8): 660-664.

David B, Olatunji B (2011) The effect of disgust conditioning and disgust sensitivity on appraisals of moral transgressions. Personality and Individual Differences 50(7): 1142-1146.

Druschel B, Sherman M (1999) Disgust sensitivity as a function of the Big Five and gender. Personality and Individual Differences 26 (4): 739-748.

Ernst E, Fasce A (2018) Desmontando la retórica de la medicina alternativa. Cortinas de humo, errores, conspiraciones y disparates. Mètode Science Studies Journal 94: 79-85.

Fasce A (2017) Los parásitos de la ciencia. Una caracterización psicocognitiva del engaño pseudocientífico. Theoria. An International Journal for Theory, History and Foundations of Science 32(3): 347-365.

Fasce A (2018a) What do we mean when we speak of pseudoscience? The development of a demarcation criterion based on the analysis of twenty one previous attempts. Manuscrito en revisión.

Fasce A (2018b) Divanes y gurús. El origen y los peligros de la pseudopsicología clínica. Mètode Science Studies Journal 94: 95-101.

Fasce A, Picó A (2018a) Conceptual Foundations and Validation of the Pseudoscientific Belief Scale. Manuscrito en revisión.

Fasce A, Picó A (2018b) Two of a Kind. More Similarities than Differences Among Science Deniers and Pseudo-Theory Promoters. Manuscrito en revisión.

Fasce A, Picó A (2018c) Science as a Vaccine. The impact of Scientific Literacy on Unwarranted Beliefs. Manuscrito en revisión.

Hansson SO (2017) Science denial as a form of pseudoscience. Studies in History and Philosophy of Science 63: 39-47.

Horberg E, et al. (2009) Disgust and the moralization of purity. Journal of Personality and Social Psychology 97(6): 972–973.

Jones A, Fitness J (2008) Moral hypervigilance: The influence of disgust sensitivity in the moral domain. Emotion 8(5): 613-27.

MSPSI (2011) Análisis de situación de las terapias naturales. Extraído el 26 de diciembre (2017) de: http://www.mspsi.gob.es/novedades/docs/analisisSituacionTNatu.pdf.

Mulet JM (2014) Comer sin miedo. Madrid: Booket. Mulet JM (2018) La falacia del “argumentum ad naturam”. Homeopatía y agricultura biodinámica en la normativa oficial de la Unión Europea. Mètode Science Studies Journal 94: 103-109.

Pigliucci M (2002) Denying Evolution: Creationism, Scientism, and the Nature of Science. Sunderland: Sinauer.

Ropeik S (2015) On the roots of, and solutions to, the persistent battle between “chemonoia” and rationalist denialism of the subjective nature of human cognition. Human & Experimental Toxicology 34(12): 1272-1278.

van der Toorn J, et al. (2015) A Sense of Powerlessness Fosters System Justification: Implications for the Legitimation of Authority, Hierarchy, and Government. Political Psychology 36(1): 93-110.

Wicker B, et al. (2003) Both of us disgusted in my insula: the common neural basis of seeing and feeling disgust. Neuron 40(3): 655-64.

A través de Pseudociencia alimentaria: con la comida no se juega – La Venganza de Hipatia

Putin: “EE.UU. interfiere en los asuntos de otros países y debe estar listo para una respuesta” – RT

El presidente ruso ha señalado en un encuentro con periodistas que su homólogo de EE.UU., Donald Trump, está “constantemente amenazado” con un ‘impeachment’.

Putin: "EE.UU. interfiere en los asuntos de otros países y debe estar listo para una respuesta"

El presidente ruso, Vladímir Putin.

Rusia nunca ha interferido en los asuntos internos de EE.UU. y no tiene previsto hacerlo, ha recalcado este jueves el presidente ruso, Vladímir Putin, en un encuentro con periodistas. El mandatario ha enfatizado que es Washington el que “interfiere en todas partes”, y debe estar preparado para encajar una acción recíproca.

Putin ha destacado que EE.UU. intenta interferir “constantemente” en los asuntos de otras naciones, un comportamiento que se ha convertido en “una norma” y que, en opinión del líder ruso, es “absolutamente incorrecto”. En este sentido, el mandatario recalcó que Washington “debería ser capaz de responder a ciertos desafíos que ellos mismos estimulan”.

A través de Putin: “EE.UU. interfiere en los asuntos de otros países y debe estar listo para una respuesta” – RT

El Banco Mundial confiesa que manipuló datos de Chile para perjudicar a Bachelet

Son los informes sobre competitividad del país. La manipulación fue para favorecer al centroderechista Piñera en contra del oficialismo socialdemócrata.

El Banco Mundial confiesa que manipuló datos de Chile para perjudicar a Bachelet

Bachelet y Piñera, durante un desayuno. EFE

​El Banco Mundial reconoció que manipuló los datos de competitividad de Chile en una acción motivada política que perjudicó la imagen del gobierno socialdemócrata de Michelle Bachelet. El ejecutivo chileno calificó la noticia como “una inmoralidad pocas veces vista”.

En declaraciones a “The Wall Street Journal”, el economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, pidió disculpas por el error y admitió las motivaciones políticas detrás de la falsificación de los datos para mostrar indicadores más bajos durante el segundo mandato de Bachelet. Ese juego pudo haber favorecido las posibilidades del presidente electo el centroderechista Sebastián Piñera que ganó el 17 de diciembre pasado de modo contundente el balotaje contra el postulante oficialista Alejandro Guillier. Romer reconoció que las cifras estuvieron “contaminadas” por las posiciones políticas del funcionariado de la institución.

Bachelet, a través de su cuenta de twitter, caracterizó como “muy preocupante lo ocurrido con el ranking de competitividad del Banco Mundial. Más allá del impacto negativo en la ubicación de Chile, la alteración daña la credibilidad de una institución que debe contar con la confianza de la comunidad internacional”. En tanto, en el comunicado oficial, el ministro chileno de Economía, Jorge Rodríguez Grossi, insistió que se trata de “una inmoralidad pocas veces vista”. La manipulación habría sido hecha por el economista a cargo de la construcción del ranking, Augusto López-Claro, con el objeto “de hacer ver un deterioro económico durante el gobierno de Michelle Bachelet, con intenciones básicamente políticas”, añadió el funcionario.

Según The Wall Street Journal, Romer explicó que las irregularidades se concentraron en el ranking de competitividad empresarial, que es uno de los principales informes económicos del Banco Mundial, en el que se habría cambiado reiteradamente la metodología para tergiversar los datos. Romer aseguró que corregirá y recalculará los marcadores nacionales de este registro, lo que tendrá un impacto sobre todo en Chile, cuya clasificación ha sido “especialmente volátil” y estuvo “potencialmente contaminada por las motivaciones políticas de personal del Banco Mundial”. La clasificación de Chile ha fluctuado entre los lugares 25 y el 57 desde el año 2006 y durante el gobierno de Bachelet, el ranking de Chile se deterioró sistemáticamente, mientras que bajo el mandato de Piñera subía constantemente.

“Quiero disculparme personalmente con Chile y con cualquier otro país en el que transmitamos una impresión equivocada”, dijo Romer, quien admitió su responsabilidad en los problemas, “porque no aclaramos lo suficiente”. El ejecutivo añadió que el Banco Mundial está comenzando el proceso de corrección de los informes pasados, y republicando los que no fueron objeto de cambios en la metodología y subrayó que no podía defender “la integridad” del proceso que condujo a esos cambios en la metodología.

La revisión también podría mostrar cambios significativos en otros países, según el periódico, pero no se aclaró cuáles serían. En Santiago, el ministro Rodríguez Grossi consideró las declaraciones de Romer “muy francas y honradas”, pero revelan “un escándalo de proporciones”. Añadió que “esperamos que la corrección del índice sea rápida, pero el daño ya está hecho y es de esperar que nunca más vuelva a ocurrir que se manipulen estadísticas con objetivos políticos, y menos en un organismo como el Banco Mundial”, concluyó.

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Gabriela Morreale, o cómo usar lo que descubres para mejorar la vida de la gente | Vidas científicas | Mujeres con ciencia

Desde hace décadas, a todos los bebés que nacen en España se les hace un pinchazo en el talón de uno de los pies para obtener una muestra de sangre. Gracias a esa prueba se detectan de forma prematura enfermedades metabólicas que podrían causarles graves secuelas más adelante. Un pinchazo a un recién nacido parece un acto duro, pero es necesario. Estas enfermedades pueden no mostrar su cara hasta que sea demasiado tarde, y pilladas a tiempo se pueden tomar medidas que frenen sus fechorías. Que esta prueba se haga de forma generalizada y miles de niños puedan solucionar un grave problema para su salud antes incluso de que este se produzca se lo debemos en parte a Gabriela Morreale, química nacida en Italia pero que desarrolló su labor más importante en nuestro país. Es una de las fundadoras de la endocrinología moderna y dedicó su vida a averiguar la influencia del yodo (y de la ausencia del yodo) en las hormonas tiroideas y en el desarrollo del cerebro. Fallecida a finales de 2017, Morreale merece el homenaje que queremos darle contando aquí su vida y su obra.

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