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Llamamiento de la Marea Blanca: Donar sangre a los hospitales, no a la Cruz Roja.

Fuente: http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.ar/2013/12/llamamiento-de-la-marea-blanca-donar.html .

He recibido el siguiente llamamiento en favor de la sanidad pública y en contra de una de las más vergonzosas privatizaciones encubiertas que se pueden llevar a cabo en este neoliberal pais que se está construyendo para beneficio de unos pocos: tener que pagar por la sangre que aquellos altruistas ciudadanos regalan para salvar vidas desinteresadamente. Pues bien, a partir de ahora la Cruz Roja especulará con esa sangre generosamente donada y cobrará 67 euros por cada bolsa que “suministre” a los hospitales públicos.

LLAMAMIENTO DE LA MAREA BLANCA: DONAR SANGRE A LOS HOSPITALES, NO A CRUZ ROJA

La Marea Blanca llama a donar sangre solo en los hospitales para acabar con el ‘negocio’ de Cruz Roja.
La entidad privada cobrará a la Comunidad de Madrid 67 euros por cada bolsa de sangre que reparta entre los hospitales de la región.

La Marea Blanca ha decidido movilizarse contra la última privatización de Ignacio González, que va a entregar a Cruz Roja la gestión del Centro de Transfusiones de la Comunidad de Madrid. El colectivo en defensa de la Sanidad pública considera escandaloso que la entidad privada vaya a cobrar al Gobierno autonómico 67 euros por cada bolsa de sangre que reparta entre los hospitales de la región, por lo que ha hecho un llamamiento a través de las redes sociales para que los ciudadanos donen directamente en estos centros para acabar con el ‘negocio’ de Cruz Roja.

En las últimas horas han aparecido decenas de mensajes en Twitter que piden a los madrileños que donen sangre únicamente en los hospitales para evitar que Cruz Roja se lucre gracias a la solidaridad ciudadana. Así, en la red social de microblogging son muchos los que instan a tomar esta decisión porque se han dado cuenta de que “nuestra sangre es su negocio”.

Aunque no sólo inunda las redes sociales este llamamiento. También son cientos los internautas que, aprovechando la celebración del Día Internacional del Voluntariado, han publicado mensajes en los que critican a Cruz Roja por prestarse a participar en las privatizaciones de la Comunidad de Madrid.

Mientras que desde el perfil del Hospital de Alcalá de Henares (@asambleaHUPA) indicaban que “cuando decíamos al PP de Madrid que nos chuparíais la sangre, era irónico, no queríamos que os lucraseis con nuestro altruismo vendiéndola a amigos”, el PSOE de Boadilla (@Psoe_Boadilla) ha criticado a “una Institución tan respetada por todos como Cruz Roja” por haberse prestado a “privatizar la vida donada”.

Algunos usuarios decían que el hecho de que la entidad privada vaya a “sacar tajada” con las donaciones es “lo último que faltaba por ver”, mientras que otros internautas anunciaban su intención de dejar de colaborar con Cruz Roja. “Acaban de perder un donante”, afirmaban numerosos usuarios en Twitter y Facebook, que criticaban la forma en la que el Gobierno de Ignacio González y la entidad privada se han “cargado un modelo de donación de sangre que ha sido un éxito hasta el momento”.

El Caribe debate reclamo a Europa por esclavitud.

Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2013/07/el-caribe-debate-reclamo-a-europa-por-esclavitud/ .

El Caribe debate reclamo a Europa por esclavitud.

Por Peter Richards.

PUERTO ESPAÑA, 31 jul 2013 (IPS) – En la víspera de las celebraciones por el Día de la Emancipación, los estados del Caribe discuten nuevamente la posibilidad de reclamar a Europa reparaciones por la esclavitud.

El primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, quien públicamente prometió “no dar cuartel” en este tema, dijo a IPS: “Desde mi punto de vista, tenemos un caso muy sólido para llevar ante un tribunal adecuado”.

La semana pasada, al hablar en Cuba con motivo del 60 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, Gonsalves insistió en exigir a los antiguos imperios coloniales europeos reparaciones por el genocidio de los indígenas y por la esclavitud de africanos.

“La principal razón del subdesarrollo en el Caribe y América Latina es el legado del genocidio nativo y la esclavitud africana”, sostuvo.

En la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) en Puerto España a comienzos de este mes, Gonsalves presentó a los líderes de la región tres documentos con información histórica y legal avalando el reclamo de reparación, incluyendo uno elaborado por la profesora Hilary Beckles, vicerrectora de la Universidad de las Indias Occidentales.

Beckles es autora del libro “Britain’s Black Debt: Reparations owed the Caribbean for Slavery and Indigenous Genocide” (La deuda negra de Gran Bretaña: las reparaciones debidas al Caribe por la esclavitud y el genocidio indígena).

Gonsalves celebró la decisión de la Caricom de crear un nuevo comité dedicado al tema, que será presidido por el primer ministro de Barbados, Freundel Stuart.

El órgano, que supervisará el trabajo de la Comisión de Reparaciones de la Caricom, estará conformado por representantes de Guyana, Haití, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, los presidentes de los respectivos comités nacionales de reparaciones y un delegado de la Universidad de las Indias Occidentales.

Kafra Kambon, presidente del Comité de Apoyo a la Emancipación en Trinidad y Tobago, dijo a IPS que es importante que las organizaciones no gubernamentales y la población del Caribe en general apoyen las iniciativas de los gobiernos de la región.

Kambon, cuyo grupo organiza las actividades anuales del Día de la Emancipación, dijo que ese respaldo es necesario ya que “los gobiernos europeos van a intentar acorralar (a los líderes caribeños) o incluso presionarlos para que abandonen la idea” de reclamar una compensación.

“Tenemos que darle fuerza a ese reclamo de reparaciones”, dijo Kambon a IPS, y calificó al tráfico de esclavos de “crímenes en masa que van más allá de la imaginación humana”.

“La gente sufrió daños psicológico. Salimos de la esclavitud padeciendo un trauma extremo”, dijo.

En Surinam, el Comité Nacional de Reparaciones procura lograr un consenso nacional al respecto difundiendo información detallada de los acontecimientos históricos.

“Vamos a sacar a la luz la información sobre la esclavitud y sobre el genocidio de nuestros primeros habitantes”, señaló el presidente de ese órgano, Armand Zunder.

“Creíamos que íbamos a luchar solos, pero ahora sabemos que tenemos pleno apoyo. Hemos hecho grandes avances”, destacó Zunder, quien a comienzos de este mes presentó ante Holanda el primer pedido de reparaciones a los descendientes de esclavos en Surinam.

Zunder citó investigaciones señalando que la riqueza que obtuvo Holanda de Surinam durante la esclavitud ascendió a unos 125.000 millones de euros (165.700 millones de dólares).

Mientras, la Coalición para las Reparaciones Panafricanas en Europa (PARCOE, por sus siglas en inglés) envió una extensa carta a los líderes del Caribe señalando que su “enfoque verticalista”, sin contemplar a la sociedad civil, podría “terminar frustrando las aspiraciones de compensación de las masas de descendientes africanos y ciudadanos indígenas” de la región.

Los vicepresidentes de la PARCOE, Esther Stanford-Xosei y Kofi Mawuli Klu, escribieron que el Caribe debe evitar “lo mismos errores cometidos por el Grupo de Personas Eminentes de la antigua Organización para la Unidad Africana en no realizar una efectiva consulta sobre estrategias de reparación, informarse y actuar por los mejores intereses de los diversos países africanos”.

En la misiva citaron el trabajo de la activista y profesora de leyes estadounidense Mari Matsuda, para quien los reclamos de reparaciones deben incluir a la sociedad civil, en un enfoque “desde abajo”.

“Al decir ‘abajo’, Matsuda se refiere a la experiencia viva de aquellos individuos y grupos que denuncian la violación de derechos, en vez de aquellos que tradicionalmente han definido el alcance de las reparaciones legales, como jueces, asociaciones de abogados y otros grupos que son parte del estatus quo social, legal y económico”, escribieron.

Estados Unidos no está en bancarrota, por Michael Moore.

Fuente:

http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=3216:estados-unidos-no-esta-en-bancarrota&catid=3:en-los-estados-unidos&Itemid=4

Estados Unidos no está en bancarrota.

Miércoles, 9 de marzo de 2011.

Por Michael Moore

Estados Unidos no está en bancarrota.

Al contrario de lo quisieran que ustedes creyeran los que están en el poder, para que ustedes renuncien a su pensión, reduzcan su salario y se contenten con la vida que tenían sus abuelos, Estados Unidos no está en bancarrota. Ni por mucho. El país se desborda de riquezas y efectivo. Lo que pasa es que no está en manos de ustedes. Se han transferido en la mayor estafa de la historia, de las manos de los trabajadores y los consumidores a los bancos y las carteras de inversiones de los súper ricos.

Hoy día, 400 norteamericanos poseen mayor riqueza que la mitad de todos los norteamericanos juntos. Permítanme decir eso otra vez. Cuatrocientas personas asquerosamente ricas, la mayoría de las cuales se beneficiaron de alguna manera con el “rescate” multibillonario pagado por los contribuyentes en 2008, poseen ahora más botín, acciones y propiedades que lo que poseen 155 millones de norteamericanos juntos. Si ustedes no se atreven a decir que eso es un golpe de estado financiero, entonces no están siendo honestos con lo que saben en su corazón que es cierto.

Y puedo comprender por qué. Para que nosotros admitamos que hemos permitido que un pequeño grupo de hombres huyan y amasen el grueso de la riqueza que maneja nuestra economía significa que tendríamos que aceptar el conocimiento humillante de que hemos entregado nuestra preciada democracia a la élite monetaria. Wall Street, los bancos y los 500 de Fortune ahora manejan la república –y hasta el mes pasado, el resto de nosotros nos hemos sentido totalmente indefensos, incapaces de encontrar una manera de hacer algo por solucionarlo.

Yo solo tengo un título de escuela secundaria. Pero cuando iba a la escuela, cada estudiante tenía que aprobar un semestre de Economía para poder graduarse. Y esto fue lo que aprendí: el dinero no crece en los árboles. Crece cuando hacemos cosas. Crece cuando tenemos buenos empleos con buenos salarios que usamos para comprar las cosas que necesitamos y de esa manera crear nuevos empleos. Crece cuando proveemos de un extraordinario sistema escolar que luego hace crecer una nueva generación de inventores, empresarios, artistas, científicos y pensadores a los que se les ocurre la próxima gran idea en el planeta. Y esa nueva idea crea nuevos empleos y eso crea ingresos para el estado. Pero si los que tienen la mayor parte del dinero no pagan la cuota justa de impuestos que les corresponde, el estado no puede funcionar. Las escuelas no pueden producir los mejores y más brillantes que luego crearían esos empleos. Si los ricos logran quedarse con la mayor parte de su dinero, ya hemos visto lo que harán con él: jugarán al azar imprudentemente en los planes de Wall Street e hundirán nuestra economía. La debacle que crearon nos ha costado millones de empleos. Eso también provocó una reducción en los ingresos. Y la población terminó sufriendo porque redujeron los impuestos, redujeron nuestros empleos y sacaron riqueza del sistema, eliminándola de la circulación.

Esta nación no está en bancarrota, amigos. Wisconsin no está en bancarrota. Es parte de la Gran Mentira. Es una de las mayores mentiras de la década: Estados Unidos/Wisconsin está en bancarrota, Irak tiene armas de destrucción masiva, los Packers no pueden ganar el Súper Tazón sin Brett Favre.

Lo cierto es que hay muchísimo dinero por ahí. MUCHÍSIMO. Es solo que los que mandan han desviado esa riqueza hacia un pozo profundo que es encuentra en sus bien cuidadas propiedades. Ellos saben que han cometido delitos para que esto suceda y saben que puede que algún día ustedes quieran ver algo de ese dinero que era de ustedes. Así que han comprado y pagado a cientos de políticos en todo el país para que hagan el trabajo. Pero en caso de que no funcione, tienen sus comunidades cerradas y el avión a reacción de lujo siempre lleno de combustible, los motores encendidos, esperando por ese día que ellos rezan porque nunca llegue. Para ayudar a evitar ese día en que el pueblo exija que le devuelvan su país, los ricos han hecho dos cosas muy inteligentes:

1. Controlan el mensaje. Al ser dueños  de la mayoría de los medios, han convencido de manera experta a muchos norteamericanos de pocas posesiones que acepten su versión del Sueño Norteamericano y voten por los políticos que ellos controlan. Su versión del Sueño dice que ustedes también podrán llegar a ser ricos algún día –esto es Estados Unidos, donde cualquier cosa puede suceder si ustedes solo se aplican. Ellos les han brindado convenientemente ejemplos para demostrar cómo un muchacho pobre puede convertirse en un hombre rico, cómo el hijo de una madre soltera en Hawái puede llegar a ser presidente, como un individuo con solo una educación de secundaria puede convertirse en un cineasta exitoso. Ellos contarán estas historias una y otra vez durante todo el día, de manera que lo último que ustedes querrán hacer  es echarlo todo a perder –porque sí, ustedes también— algún día pudieran llegar a ser ricos/presidente/ganador de un Oscar. El mensaje está claro: mantengan gacha la cabeza, sigan pegados a la noria, no balanceen el bote, y asegúrense de votar por el partido que protege a los ricos que un día ustedes pudieran llegar a ser.

2. Ellos han creado una píldora venenosa que ellos saben que ustedes nunca van a querer tomar. Es la versión de la destrucción mutua garantizada. Y cuando amenazaron con soltar esta arma de aniquilación económica masiva y la bolsa de valores se fue en picada, y a los bancos los atraparon realizando una estafa de centrífuga a escala mundial, Wall Street emitió la siguiente amenaza: o sueltan billones de dólares de los contribuyentes o dejaremos que la economía se vaya al piso. Entréguenlo o díganle adiós a las cuentas de ahorros. Adiós a las pensiones. Adiós a la Tesorería de Estados Unidos. Adiós a los empleos y las viviendas y el futuro. Fue cabronamente impresionante y nos dejó cagados de miedo. “¡Tomen! Aquí tienen nuestro dinero. No nos importa. Hasta imprimiremos más para ustedes. Pero por favor, permítannos vivir. ¡POR FAVOR!”

Los ejecutivos en los salones de las juntas y de las firmas de capital de riesgo se partían de la risa, y en los tres meses siguientes se estaban enviando unos a otros enormes cheques de bonificación y asombrándose de la manera en que habían podido engañar a una nación llena de idiotas. Millones perdieron su empleo de todas maneras, y millones perdieron su vivienda. Pero no hubo ninguna revuelta (ver #1).

Hasta ahora. ¡En Wisconsin! ¡Nunca alguien de Michigan se sintió tan feliz de compartir un gran lago con ustedes! Ustedes han despertado al gigante que es la clase trabajadora de Estados Unidos de América. Ahora mismo la tierra tiembla y el suelo se mueve bajo los pies de los que mandan, Su mensaje ha inspirado a gente en los 50 estados y el mensaje es: ¡ESTAMOS CANSADOS! Rechazamos a cualquiera que nos diga que Estados Unidos está en bancarrota y derrotado. ¡Es todo lo contrario! Somos ricos en talento e ideas y trabajo duro, sí, y también en amor. Amor y compasión hacia todos los que han llegado a ser los que peor están entre nosotros, y todo sin tener culpa alguna. Pero ellos aún desean lo que todos deseamos: ¡Que nos devuelvan el país! ¡Que nos devuelvan la democracia! ¡Que nos devuelvan nuestro nombre, Estados Unidos de América! No Estados Corporativos de América. ¡Estados Unidos de América!

¿Y cómo lo conseguimos? Bueno, lo hacemos con un poco de Egipto aquí, un poco de Madison allá. Y hagamos una pausa y recordemos que fue un hombre pobre con una venta de frutas en Túnez él que dio su vida para que el mundo enfocara su mirada en la manera en que un gobierno dirigido por billonarios para los billonarios es una afrenta a la libertad y la moral y la humanidad.

Gracias, Wisconsin. Usted han hecho que la gente comprenda que esta fue  nuestra última y mejor oportunidad de agarrar el hilo final de lo que queda de los  norteamericanos que fuimos. Durante tres semanas ustedes han estado al frío, han dormido en el piso, se han marchado para Illinois –lo que hiciera falta ustedes lo han hecho, y una cosa es cierta: Madison es solo el principio, Los ricos petulantes han ido demasiado lejos. No pudieron contentarse con el dinero que robaron a la Tesorería. No se saciaron eliminando millones de empleos y exportándolos al exterior para explotar a los pobres en otro lado. No, tenían que tener más –algo más que toda la riqueza del mundo. Tenían que poseer nuestra alma. Tenían que despojarnos de nuestra dignidad. Tenían que callarnos la boca de manera que ni siquiera pudiéramos sentarnos a una mesa con ellos y negociar acerca de cosas tan sencillas como el número de alumnos en un aula, más chaquetas blindadas para todos los policías o dejar que un piloto duerma unas pocas horas más para que pueda hacer su trabajo –un trabajo de $19 000 dólares al año. Eso es lo que gana un piloto novato en las líneas de bajo costo; quizás ese piloto novato esté transportando a gente aquí a Madison. Pero ya ha dejado de tratar de que le paguen mejor. Todo lo que quiere es no tener que dormir en el auto entre un vuelo y otro en el Aeropuerto O’Hare. Tan bajo han caído. Los ricos podían contentarse con pagarle a ese hombre solo $19 000 al año. Querían quitarle su sueño. Querían degradarlo y deshumanizarlo. Después de todo, es solo otro vago.

Y eso, amigos míos, es el fatal error de Estados Corporativos de América. Pero al tratar de destruirnos han dado vida a un movimiento  –un movimiento que se está convirtiendo en una masiva revuelta no violenta por todo el país. Todos sabíamos que algún día tenía que llegar el punto de viraje, y que ese punto ha llegado, Muchas personas en los medios no entienden esto. Dicen que Egipto los tomó desprevenidos, que nunca se dieron cuenta de lo que venía. Ahora están sorprendidos y desconcertados por qué tantos cientos de miles han venido a Wisconsin durante las últimas tres semanas durante un tiempo brutal de invierno. “¿Por qué están parados ahí en el frío? Hubo esas elecciones en noviembre y se supone que eso ya está”.

“Algo está pasando aquí y ustedes no saben qué es, ¿no es así?”

Estados Unidos no está en bancarrota. Lo único que está en bancarrota es la brújula moral de los gobernantes. Y tenemos la intención de arreglar esa brújula y dirigir el barco nosotros mismos de aquí en adelante. Nunca olviden que mientras nuestra Constitución se mantenga en pie, cada persona es un voto, y eso es lo que los ricos más odian en Estados Unidos –porque incluso aunque parezca que ellos tienen todo el dinero y todas las cartas, ellos aceptan a regañadientes este hecho básico e inamovible: ¡Nosotros somos más que ellos!

Madison, no des marcha atrás. Estamos contigo. Venceremos juntos.

Se realiza la mayor manifestación de la historia de Wisconsin y las protestas siguen extendiéndose.

Fuente:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124303&titular=se-realiza-la-mayor-manifestaci%F3n-de-la-historia-de-wisconsin-y-las-protestas-siguen-extendi%E9ndose-

Se realiza la mayor manifestación de la historia de Wisconsin y las protestas siguen extendiéndose.

Democracy Now!

En Wisconsin, más de cien mil personas inundaron las calles de Madison el sábado en lo que se describió como la mayor manifestación que haya tenido lugar en ese Estado. La masiva concentración se realizó un día después de que el gobernador republicano Scott Walker sancionara un proyecto de ley que despoja a la mayor parte de los empleados públicos de su derecho a la negociación colectiva. La central sindical AFL-CIO estimó la magnitud de la multitud en 185.000 personas. Entre los oradores se encontraban los catorce senadores demócratas que habían abandonado el Estado tres semanas antes, en un intento de trabar la aprobación de la ley.

Frank Risser, un senador estatal de 83 años que ha representado a su distrito durante casi 50 años, declaró: “La lucha por los derechos de los trabajadores continúa. Quizá hayamos perdido la batalla en el cuerpo legislativo, pero hay un par de batallas que se aproximan. Hay una batalla sobre los fundamentos jurídicos: el incumplimiento de las leyes de Wisconsin relativas a las reuniones abiertas”.

Gobernador Walker espera que el proyecto de ley de Wisconsin inspire a otros estados a legislar de forma similar.

El viernes, el gobernador Walker celebró una ceremonia en su oficina para sancionar la ley antisindical. Dijo a los periodistas que espera que Wisconsin inspire a otros estados para que se aprueben leyes similares.

Walker declaró: “Para nosotros, estamos haciendo esto para marcar el camino en nuestro propio Estado, para lograr que Wisconsin se vuelva a poner en marcha, y mientras tanto contribuir a liderar un movimiento en todo el Estado para aprobar una verdadera reforma fiscal y presupuestaria, para en última instancia inspirar a otros en todo el país, Estado por Estado y en nuestro gobierno federal, inspirar a otros a ponerse de pie y tomar decisiones duras para que también se comprometan con el futuro. Para que nuestros niños, en todos los estados y a lo largo y ancho del país, no tengan que enfrentar las terribles consecuencias que nosotros enfrentamos debido a que los líderes anteriores no supieron mantenerse en pie y liderar. Creo que es una buena cosa y algo que estamos dispuestos a aceptar como parte de nuestro legado”.

Protestas sindicales se extienden por todo el país.

Siguen las manifestaciones sindicales en todo el país. En Carolina del Sur, miles de maestros, líderes religiosos y trabajadores estatales se congregaron en el capitolio el domingo para manifestarse en contra de los recortes en educación, atención médica y otros servicios estatales. En Austin, Texas, más de diez mil manifestantes se apiñaron el sábado en las instalaciones del capitolio para denunciar la propuesta del gobernador Rick Perry de despedir educadores, aumentar la cantidad de alumnos por clase y recortar programas. El viernes, los manifestantes colmaron el edificio del capitolio en Maine para tomar posición en contra el plan del gobernador Paul LePage para eliminar dieciocho millones de dólares del fondo estatal para la salud de Maine. Asimismo el viernes, padres y ciudadanos preocupados del Condado de Prince George en Maryland se reunieron en una escuela local para protestar contra los recortes presupuestales que podrían dejar a centenares de estudiantes de bajos ingresos de institutos de enseñanza secundaria especializados sin autobuses escolares. Mientras tanto, el próximo martes se realizarán manifestaciones en Lansing en respuesta al plan del gobernador de Michigan Rick Snyder para gravar las pensiones públicas y privadas de los ciudadanos de la tercera edad.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2011/3/14/titulares#2

El Tea Party ¿es el fascismo posible en EEUU?

Fuente:

http://www.vnavarro.org/?p=5377

23 de febrero de 2011.

Debido a la confusión que se ha creado en ciertos círculos en los que se ha llegado a pedir que se establezca un Tea Party antineoliberal en España el profesor Navarro considera importante reproducir en su blog el artículo sobre el Tea Party que publicó en el diario El Plural.

Para responder a esta pregunta tenemos primero que definir qué queremos decir con el término fascismo, cogiendo como referencia las tres experiencias que han tenido lugar en Europa, el nazismo en Alemania, el fascismo en Italia y el fascismo en España. En los tres tipos de fascismo encontramos características comunes: un nacionalismo extremo, de bases étnicas y racistas, con una visión imperialista que conlleva un canto a la violencia y a la fuerza física, con un componente anti-intelectual muy distintivo, carente de sensibilidad democrática, que requiere el control de los medios de comunicación necesarios para eliminar a los adversarios, teniendo como misión la propaganda del ideario fascista, que tiene como objetivo crear un nuevo orden jerárquico, profundamente conservador, que sustituya al sistema actual. En tal ideario, las clases con intereses distintos e incluso antagónicos desaparecen para ser homogeneizadas bajo la categoría de pueblo, un pueblo que se considera asignado por una fuerza sobrehumana (ya sea Dios, el destino, o la historia) a regir el mundo.
Estos movimientos fascistas en Europa fueron en realidad financiados por los mundos empresariales alemán, italiano y español para parar las reformas democráticas que estaban afectando a sus intereses. De ahí que el movimiento fascista considerase a tales reformistas como los traidores del país, los anti-patria, y toda una serie de nombres y adjetivos que justificaran su marginación e incluso eliminación. En todos aquellos fascismos, la alianza del movimiento del partido fascista con el mundo empresarial, así como con la Iglesia y el Ejército, fueron claves para la promoción de su ideario político, liderado por una persona (el Führer, el Duce, o el Caudillo) al que se le atribuyen características sobrenaturales (en España a Franco se le definió como “el dedo de Dios”) y que encarna el nuevo orden.
Creo haber resumido las características del fascismo (detallado con mayor extensión en el capitulo “Qué es el fascismo” en mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama. 2006). Pues bien, muchas de estas características (excepto el caudillismo) están presentes en el Tea Party de EEUU. Existe un superpatriotismo extremo, de carácter racista e imperialista (el 98% de los miembros del Tea Party son blancos), que considera al pueblo blanco estadounidense como el escogido por Dios para llevar a cabo la civilización del mundo, que ha sido traicionado por la Administración Obama y sus programas  reformistas, considerándose víctimas de tal traición, por lo que abogan por su eliminación y su destrucción. Profundamente dogmático y anti-intelectual, este movimiento es fundamentalista en su religiosidad y valora la fuerza física y la promoción de valores militares y religiosos.
Y tal como ocurrió con el fascismo europeo, el Tea Party está ampliamente financiado por grandes grupos empresariales, tales como los hermanos Koch, dos de las personas más ricas de EEUU; Dick Armey, el jefe de uno de los mayores lobbies empresariales, conectado con el partido Republicano; Robert Rowling y Trevor Ree-Jones, magnates de la industria petrolífera; Rupert Murdoch, el magnate mediático (propietario de la cadena Fox y del Wall Street Journal, ambos de ultraderecha), entre muchos otros. Tales medios de información y persuasión son meramente propagandísticos, sin ningún intento de incluso aparecer equilibrados en su reportaje. Muy semejante, por cierto, a Intereconomía o al “periodismo” de Losantos en España. Son enormemente agresivos, encaminados a destruir al adversario, considerado como el enemigo.
El Tea Party tiene el apoyo de las iglesias fundamentalistas y la simpatía de los cuadros medios de las Fuerzas Armadas. Odian al Presidente Obama, que reúne todas las características que ellos aborrecen: es negro, intelectual y liberal (que en EEUU quiere decir socialdemócrata). Sus dirigentes (como también ocurrió en Alemania, Italia y España) proceden en su mayoría de la burguesía y pequeña burguesía (que en EEUU se llama Corporate Class), aún cuando la proyección que el Tea Party intenta dar es la de ser un movimiento arraigado en la clase trabajadora, de características anti-establbishment. Tal proyección, sin embargo, contrasta con el análisis de la composición de su liderazgo, así como con su ideario económico.
En cuanto a lo primero, basta ver la lista de sus mayores candidatos, Rick Scott, el candidato del Tea Party en Florida, es director de una empresa sanitaria con afán de lucro (que quedaría afectada por las reformas sanitarias del Presidente Obama), y que fue llevado a los Tribunales por evasión tributaria; Rand Paul, otra voz muy visible en Tea Party, es un médico oftalmólogo, director de otra empresa sanitaria, también afectado por la reforma sanitaria de Obama; Carl Paladino, el hombre del Tea Party en Nueva York, es uno de los especuladores inmobiliarios más conocidos en aquel estado. Hay excepciones a esta norma a  las que el Tea Party da la máxima visibilidad para dar esta imagen de populismo. Así, el esposo de una de las cabezas más visibles, Sarah Palin (que fue empresaria antes de ser Gobernadora del Estado de Alaska), es un sindicalista (que, por cierto, militó durante muchos años en un partido que pedía la independencia de Alaska), y de clase trabajadora. Es uno de los sindicalistas que aparece más en sus medios. Ni que decir tiene que el Tea Party es profundamente anti-sindicalista. Otra persona en la dirección del Tea Party es Christine O’Donnell, que es una trabajadora desempleada que el Tea Party ha promocionado meteóricamente.
El ideario económico del Tea Party es ultraliberal, en una defensa exacerbada de los intereses del mundo empresarial. El eje de todas sus propuestas es reducir al mínimo el tamaño y el rol del Estado (excepto en el sector militar), siendo el mantenimiento de la bajada de impuestos a las rentas más altas, que el Presidente Bush aprobó -y que el Presidente Obama quiere eliminar-, el eje de su propuesta económica. Esta medida supondría un beneficio para el 1% de la población, la más rica, de 3,8 billones de dólares. Esta medida va acompañada de la propuesta de reducir drásticamente los impuestos, lo cual explica su atractivo entre las clases populares. Su base electoral es, sobre todo, además de grupos empresariales, las clases medias en apuros económicos y sectores de la clase trabajadora no cualificada blanca. Esta popularidad y movilización popular anti-estado consigue movilizar a sectores populares, en parte, como resultado de la desmovilización y desmoralización de las izquierdas, causada por la excesiva moderación de la Administración Obama. Hoy la ultraderecha está movilizada y las izquierdas están desmovilizadas en EEUU.
Una última observación. El Tea Party tiene mucho en común con la ultraderecha española, afincada primordialmente en el PP, y muy en particular con la rama aznarista, que procede históricamente del aparato del estado dictatorial.  Intereconomía, la Fox o programas de Losantos son intercambiables, aún cuando Intereconomía expresa en su programa España en la memoriauna postura promotora del fascismo español (con homenajes al “carnicero de Andalucía”, el General Millán Astral) que debido a su alianza con Hitler sería visto con desagrado en la Fox. El eje Franco-Hitler-Mussolini es muy impopular en EEUU, que luchó en una guerra (la II Guerra Mundial) contra el nazismo y el fascismo. De ahí que el Tea Party, aún cuando tenga elementos comunes con el fascismo europeo, adopte formas muy distintas en su expresión y mensaje. En realidad, lo que hemos visto es la transformación de la ultraderecha europea en una ultraderecha más americanizada, como el Tea Party, intentando distanciarse de sus raíces fascistas o nazis, con la excepción, como siempre, de la ultraderecha española. Spain is different.
Por lo demás, semejanzas no quiere decir similitudes. Y la historia nunca se repite en términos idénticos. Pero en el momento de mayor crisis económica que el mundo ha sufrido desde la Gran Depresión, es importante no ignorar las lecciones que nos ha dado la historia y una constante en aquella como en esta situación es la amenaza que representan para las democracias los movimientos de ultraderecha, fascistas o fascistoides, que naturalmente no se presentan como tales, y que tienen características específicas según el país en el que existen. De ahí la importancia de conocer no sólo sus peculiaridades nacionales, sino sus elementos comunes.

Mario Vargas Llosa y el Tea Party
Por último, acabo de leer el artículo de Mario Vargas Llosa en El País de ayer (24.10.10) titulado “Las caras del Tea Party”, que me motiva a añadir estas notas a mi artículo, para mostrar claramente el significado que para tal autor significa la libertad. En esta columna de El Plural de la semana pasada, señalé el error que significa considerar a Mario Vargas Llosa como el campeón de los derechos humanos y de la libertad, que muchos medios en España lo han considerado. En mi artículo mostré la selectividad en su denuncia de los derechos humanos (permaneciendo con un silencio ensordecedor cuando tales violaciones ocurren en gobiernos neoliberales como el gobierno de Uribe, de Colombia) o su interpretación de libertad (limitándose a definir como libertad, la libertad de los poderes económicos y financieros en la defensa de sus intereses). Pues bien, esta interpretación aparece claramente en su defensa del Tea Party en el citado artículo. Aún cuando reconoce los muchos puntos negativos que tal movimiento tiene (es imposible ignorarlos), concluye definiéndolo como un “movimiento algo sano, democrático y profundamente libertario”, añadiendo Mario Vargas Llosa, que tiene “un sentimiento justo anti-estado que merece ser incorporado a la agenda política, pues apunta a problemas reales que enfrentan la cultura democrática”. Me pregunto como los halagadores de este autor interpretarán este apoyo (del supuesto defensor de los derechos humanos y de la libertad) al movimiento más reaccionario que existe hoy en EEUU, claramente promovido por intereses empresariales afectados negativamente por las reformas del Presidente Obama, movimiento que defiende abiertamente los intereses del capital y de las rentas superiores, tal como he señalado en mi artículo, opuestos a cualquier tipo de intervención pública que afecte sus intereses. Esto es, tal como yo indiqué en mi artículo anterior, lo que el Premio Nobel de Literatura entiende por libertad y por derechos humanos. Tengo que asumir que los múltiples aduladores que llenaron páginas y páginas aplaudiendo tal compromiso, no comparten tal entendimiento con el autor.
Por otra parte, los españoles sabemos como el fascismo español se presentó como un movimiento anti-establishment  también, a fin de captar el apoyo de las clases populares, con buena dosis de libertarianismo en su narrativa, tomando incluso los colores negro y rojo del anarquismo español como los suyos. Y vimos después qué  hicieron cuando gobernaron. El fascismo, repito, fue el movimiento que promovido por las estructuras de poder económico, oligárquico y financiero, intentaron parar las reformas que afectaron sus intereses. Y de ahí las semejanzas (a pesar de las muchas diferencias) con el Tea Party de EEUU.

Ver artículo en PDF.

Reportaje a Eric Hobsbawm: “Marx fue un profeta sin armas”..

Fuente:

http://anotherworldip.wordpress.com/2011/02/26/hobsbawm/

Hobsbawm: “Marx fue un profeta sin armas”.

Con la crisis global, el pensamiento De Eric Hobsbawm ha vuelto a estar en boga. Aquí, habla sobre el interés de los financistas por las ideas de Marx, opina sobre el comunismo en China y afirma Que en América Latina se siente “como En casa” porque todavía se habla el lenguaje del socialismo. Su libro “Cómo cambiar El mundo” será publicado próximamente.

Por Tristram Hunt.

Los problemas del siglo XXI.   “Para resolverlos hace falta una  mezcla distinta de público y privado”.

Los problemas del siglo XXI.   “Para resolverlos hace falta una mezcla distinta de público y privado”.

Hampstead Heath, en la zona arbolada del norte de Londres, se enorgullece del papel destacado que tuvo en la historia del marxismo. Es aquí donde los domingos Karl Marx llevaba a su familia hasta Parliament Hill, recitando en el camino a Shakespeare y a Schiller, para pasar una tarde de picnic y poesía. Los días de semana, se reunía con su amigo Friedrich Engels, que vivía cerca, para hacer una caminata a paso ligero por el monte, donde los “viejos londinenses”, como se los conocía, reflexionaban sobre la Comuna de París, la Segunda Internacional y la naturaleza del capitalismo.

Hoy, sobre una calle lateral que sale del monte, la ambición marxista sigue viva en la casa de Eric Hobsbawm. Nacido en 1917 (en Alejandría, bajo el protectorado británico de Egipto) a más de 20 años de la muerte de Marx y Engels, no conoció personalmente a ninguno de esos dos filósofos, por supuesto. Pero al hablar con Eric en la espaciosa sala de estar, llena de fotos familiares, honores académicos y toda una vida de objetos culturales, se percibe una sensación casi tangible de conexión con estos hombres y su memoria.

La última vez que entrevisté a Eric, en 2002, su brillante autobiografía Años interesantes –la crónica de un joven en la Alemania de Weimar, el amor de toda su vida por el jazz y la forma en que realizó la transformación del estudio de la historia en Gran Bretaña– acababa de salir y había recibido críticas elogiosas. También coincidió con otro ataque cíclico de los medios a la pertenencia de Eric al Partido Comunista, tras la publicación del libro de Martin Amis contra Stalin, Koba el temible. En ese entonces, el “profesor marxista” explicó que no buscaba, tal como escribió, “acuerdo, aprobación o simpatía” sino más bien, comprensión histórica para una vida en el siglo XX moldeada por la lucha contra el fascismo.

La crisis neoliberal

Las cosas cambiaron desde entonces. La crisis global del capitalismo, que causa estragos en la economía mundial desde 2007, transformó los términos del debate.

De pronto, resurgió la crítica que hace Marx acerca de la inestabilidad del capitalismo. “Ha vuelto”, proclamó el London Times en el otoño de 2008 cuando las bolsas se desplomaban, los bancos eran nacionalizados en forma sumaria y Sarkozy, el presidente de Francia, era fotografiado hojeando Das Kapital (cuyas ventas aumentaron al punto de llegar a las listas alemanas de libros más vendidos). Hasta el papa Benedicto XVI se vio obligado a elogiar la “gran habilidad analítica” de Marx. Karl Marx, el gran ogro del siglo XX, había sido resucitado en las universidades, los encuentros de debate y las oficinas editoriales.

Parecería ser, pues, el momento ideal para que Eric Hobsbawm reúna sus ensayos más celebrados sobre Marx en un solo volumen, junto con material nuevo sobre el marxismo a la luz del colapso económico. Para Hobsbawm, el deber continuo de abordar a Marx y sus múltiples legados –entre otras cosas, en este libro, algunos nuevos capítulos excelentes sobre el significado de Gramsci– sigue siendo fuerte.

El propio Eric, empero, cambió. Sufrió una fea caída en Navidad y ya no puede eludir las limitaciones físicas de sus 93 años. El humor y la hospitalidad tanto suyos como de su esposa, Marlene, así como su intelecto, su agudeza política y su amplitud de visión, continúan no obstante maravillosamente intactos. Con un Financial Times sobre la mesa de café, Eric pasó sin contratiempos de los sondeos sobre Lula, el presidente saliente de Brasil, a las dificultades ideológicas que afronta el Partido Comunista en Bengala Occidental o las convulsiones en Indonesia que siguieron a la caída económica global de 1857.

La sensibilidad global y la ausencia total de provincianismo, siempre tan sólidas en su obra, siguen configurando su política y su historia.

Y después de una hora hablando sobre Marx, el materialismo y la lucha continua por la dignidad humana frente a los chubascos del libre mercado, uno se va de la terraza de Hobsbawm en Hampstead –cerca de los senderos por los que solían caminar Karl y Friedrich– con el sentimiento de haber pasado por un seminario vertiginoso con una de las grandes mentes del siglo XX. Una mente resuelta, además, a mantener una mirada crítica sobre el XXI.

¿En el núcleo de este libro hay una idea de reivindicación? ¿De que aun cuando las ideas propuestas en su momento por Karl Marx no sean ya relevantes, él hacía las preguntas correctas sobre la naturaleza del capitalismo y que el capitalismo que surgió en los últimos 20 años se parecía mucho a lo que Marx pensaba allá por el año 1840?

Sí, sin duda. El redescubrimiento de Marx en esta época de crisis capitalista se debe a que en 1848 predijo más que ningún otro el mundo moderno. Es, creo, lo que ha atraído hacia su obra la atención de una serie de nuevos observadores, paradójicamente, en primer lugar gente de negocios y comentaristas de negocios más que de la izquierda. Recuerdo haberlo observado justamente en la época del 150° aniversario de la publicación de El manifiesto comunista, cuando en la izquierda no se estaban haciendo muchos planes para celebrar. Descubrí para mi gran asombro que los editores de la revista que daban en el avión de United Airlines decían que querían publicar algo sobre El Manifiesto . Al poco tiempo, estuve almorzando con el financista George Soros que me preguntó: “¿Qué piensa usted de Marx?” Aunque no coincidíamos en muchas cosas, me dijo: “Ese tipo definitivamente algo tenía”.

¿Tiene la sensación de que lo que le gusta, en parte, de Marx a gente como Soros es cómo describe de manera brillante la energía, el carácter iconoclasta y el potencial del capitalismo? ¿Era esa la parte que atraía a los altos ejecutivos que volaban por United Airlines?

Creo que es la globalización, los impresionaba el hecho de que predijera la globalización, como quien dice, una globalización universal, que incluye la globalización de los gustos y todo lo que trae aparejado. Pero pienso que los más inteligentes también veían una teoría que permitía una especie de desarrollo recortado de la crisis. Porque la teoría oficial en esa época (fines de los años 1990) teóricamente rechazaba la posibilidad de una crisis.

¿Y ese discurso de “un fin de la expansión y contracción” y salir del ciclo económico?

Exactamente. Lo que pasó a partir de los años 1970, primero en las universidades, en Chicago y el resto, y finalmente, desde 1980 con Thatcher y Reagan fue, supongo, una deformación patológica del principio de libre mercado que propicia el capitalismo: la economía de mercado pura y el rechazo del Estado y de la acción pública que no creo que ninguna economía del siglo XIX haya puesto en práctica realmente, ni siquiera los Estados Unidos. Y estaba en conflicto, entre otras cosas, con la forma en que el capitalismo había funcionado en su época más exitosa, entre 1945 y comienzos de los 70.

Cuando dice “exitosa”, ¿es en cuanto a elevar los niveles de vida en los años de la posguerra?

Exitosa porque dio ganancias y aseguró algo como una población políticamente estable y relativamente satisfecha a nivel social. No era ideal pero era, digamos, un capitalismo con rostro humano.

Y usted considera que el renovado interés por Marx también se debió al fin de los Estados marxistas/leninistas. ¿La sombra leninista desapareció y usted pudo volver a la naturaleza original de la escritura de Marx?

Con la caída de la Unión Soviética, los capitalistas dejaron de tener miedo y en ese sentido tanto ellos como nosotros pudimos analizar el problema de una manera mucho más equilibrada, menos distorsionada por la pasión que antes. No obstante, yo creo que fue más la inestabilidad de esta economía neoliberal globalizada la que empezó a ser muy notable al final del siglo. Mire, en cierto modo, la economía globalizada fue dirigida en forma efectiva por lo que podríamos llamar el Noroeste [Europa occidental y Norteamérica] global y ellos impulsaron ese fundamentalismo de mercado ultra-extremo. Al principio, pareció funcionar muy bien –al menos en el viejo noroeste– aunque desde el comienzo se podía ver en la periferia de la economía global que creaba terremotos, grandes terremotos. En América Latina hubo una enorme crisis financiera a comienzos de los 80. A comienzos de los 90, en Rusia hubo una catástrofe económica. Y después hacia finales del siglo, se produjo ese colapso enorme, casi global, que fue de Rusia a Corea (del Sur), Indonesia y Argentina. Esto hizo que la gente empezara a pensar, me parece, que había en el sistema una inestabilidad de base que antes se había pasado por alto.

Se ha llegado a sugerir que la crisis que vemos desde 2008 en relación con Estados Unidos, Europa y Gran Bretaña no es tanto una crisis del capitalismo en sí, sino del capitalismo financiero moderno de Occidente. Mientras tanto, Brasil, Rusia, India y China –BRIC– están desarrollando sus economías al mismo tiempo sobre modelos cada vez más capitalistas. ¿O es simplemente que ahora nos toca sufrir a nosotros las crisis que ellos tuvieron hace 10 años?

El verdadero avance de los países BRIC es algo que se produjo en los últimos 10 años, 15 como máximo. O sea que en ese sentido se puede decir que fue una crisis del capitalismo. Por otro lado, creo que es riesgoso asumir, como hacen los neoliberales y los defensores del libre mercado, que hay un solo tipo de capitalismo. El capitalismo es, si se quiere, una familia, con una variedad de posibilidades, desde el capitalismo dirigido por el Estado de Francia hasta el libre mercado de Estados Unidos. Por lo tanto es un error creer que el avance de los países BRIC es simplemente lo mismo, como la generalización del capitalismo occidental. No lo es: la única vez que se intentó importar el fundamentalismo del libre mercado al por mayor fue en Rusia y resultó un fracaso absolutamente trágico.

Usted planteó el tema de las consecuencias políticas del colapso. En su libro, habla de una insistencia en analizar los textos clásicos de Marx como si aportaran un programa político coherente para hoy, pero ¿adónde cree que va en la actualidad el marxismo como proyecto político?

No creo que Marx haya tenido nunca un proyecto político, por así decirlo. Políticamente hablando, el programa específico de Marx era que la clase trabajadora se formara como un cuerpo consciente de clase y actuara políticamente para adquirir poder. Fuera de eso, Marx de manera muy deliberada fue vago en razón de su aversión hacia las cosas utópicas. Paradójicamente, yo diría incluso que a los nuevos partidos se les permitía improvisar, hacer lo que pudieran sin instrucciones efectivas. Lo que Marx había escrito equivalía apenas un poco más que a las ideas estilo Cláusula IV sobre la propiedad privada, en ninguna parte cercano siquiera a brindar una orientación a los partidos o ministerios. Mi opinión es que el principal modelo que los socialistas y los comunistas del siglo XX tuvieron en mente fueron las economías de guerra dirigidas por el Estado de la Primera Guerra Mundial, que no eran particularmente socialistas pero que sí aportaban alguna suerte de orientación acerca de cómo podía llegar a funcionar la socialización.

¿No le sorprende la incapacidad, ya sea de la izquierda marxista o socialdemócrata, de aprovechar la crisis de estos últimos años políticamente? Aquí estamos sentados a 20 años de la muerte de uno de los partidos que usted más admira, el Partido Comunista de Italia. ¿Lo deprime el estado de la izquierda en este momento en Europa y en otras partes?

Sí, por supuesto. De hecho, una de las cosas que estoy tratando de mostrar en el libro es que la crisis del marxismo no es sólo la crisis de la rama revolucionaria del marxismo sino de la rama social demócrata también. La nueva situación en la nueva economía globalizada finalmente aniquiló no sólo al leninismo marxista sino también al reformismo social demócrata, que fue esencialmente la clase trabajadora ejerciendo presión sobre sus Estados-nación. Con la globalización, no obstante, la capacidad de los Estados para responder a esta presión disminuyó efectivamente. Y entonces la izquierda retrocedió dando a entender: “Miren, los capitalistas están haciendo las cosas bien, lo único que debemos hacer es dejarlos ganar y asegurarnos de recibir nuestra parte”. Eso funcionó mientras esa parte se tradujo en crear Estados de bienestar, pero a partir de los años 1970, dejó de funcionar y entonces hubo que hacer, efectivamente, lo que hicieron Blair y Brown: dejarlos ganar todo el dinero posible y tener la esperanza de que se derramara la cantidad suficiente como para que nuestro pueblo estuviera mejor.

Entonces, ¿hubo un pacto faustiano para que en los buenos tiempos, en tanto las ganancias fueran saludables y se pudiera garantizar la inversión en educación y salud, no hiciéramos demasiadas preguntas?

Sí, mientras mejoró el nivel de vida.

Y ahora al caer las ganancias ¿luchamos por encontrar respuestas?

Ahora que con los países occidentales estamos yendo para el otro lado, con el crecimiento económico relativamente estático, declinando incluso, la cuestión de las reformas vuelve a tornarse urgente una vez más.

¿Usted ve como parte del problema, en lo que a la izquierda se refiere, el final de una clase trabajadora masiva consciente e identificable, algo que fue tradicionalmente esencial para la política socialdemócrata?

Históricamente es cierto. Los gobiernos socialdemócratas y las reformas cristalizaron en torno de partidos de clase obrera. Estos partidos nunca fueron, o sólo rara vez, totalmente de clase trabajadora. Siempre fueron hasta cierto punto alianzas: alianzas con ciertos tipos de intelectuales progresistas y de izquierda, con minorías, minorías religiosas y culturales, posiblemente muchos países con distintos tipos de pobres trabajadores, obreros. Con la excepción de los Estados Unidos, la clase trabajadora fue un bloque masivo reconocible durante mucho tiempo, ciertamente hasta bien entrada la década de 1970. Creo que la rapidez de la desindustrialización en este país alteró muchísimo no sólo la magnitud sino también, si se quiere, la conciencia de la clase trabajadora. Y no hay ningún país en la actualidad donde la clase trabajadora industrial pura en sí sea suficientemente fuerte. Lo que todavía es posible es que la clase trabajadora forme, por así decirlo, el esqueleto de movimientos más amplios de cambio social. Un buen ejemplo de esto, en la izquierda, es Brasil, que presenta un caso clásico de partido laborista de fines del siglo XIX basado en una alianza de sindicatos, trabajadores, los pobres en general, intelectuales, ideólogos y distintos tipos de izquierdistas, que ha producido una coalición gobernante asombrosa. Y no se puede decir que no sea exitosa después de ocho años de gobierno con un presidente saliente que cuenta con niveles de aprobación del 80%. En este momento, ideológicamente, me siento más en casa en América Latina porque sigue siendo el lugar en el mundo donde la gente todavía habla y dirige la política con el viejo lenguaje, el lenguaje del siglo XIX y el XX de socialismo, comunismo y marxismo.

En términos de partidos marxistas, algo que se desprende con mucha fuerza de su trabajo es el rol de los intelectuales. Hoy, vemos un entusiasmo enorme en universidades como la suya en Birkbeck, con reuniones y actos. Y si miramos los trabajos de Naomi Klein o David Harvey o las presentaciones de Slavoj Zizek, hay un verdadero entusiasmo. ¿Lo entusiasman estos intelectuales públicos del marxismo en este momento?

No sé si ha habido un gran cambio pero es indudable: con los actuales recortes del Gobierno habrá una radicalización de los estudiantes. Eso es algo del lado positivo. Del lado negativo… si analizamos la última oportunidad de una radicalización masiva de estudiantes en el 68, no significó demasiado. No obstante, como pensaba entonces y sigo pensando aún hoy, es preferible que los jóvenes, hombres y mujeres, piensen que están en la izquierda a que los jóvenes, hombres y mujeres, sientan que lo único por hacer es conseguir un trabajo en la bolsa.

¿Y cree que hombres como Harvey y Zizek desempeñan un papel útil en eso?

Supongo que la descripción de presentador se ajusta a Zizek. Tiene ese elemento de provocación que es muy característico y que ayuda a generar el interés de la gente, pero no estoy seguro de que quienes leen a Zizek se sientan mucho más cerca de repensar los problemas de la izquierda.

Permítame pasar de Occidente a Oriente. Uno de los interrogantes más urgentes que usted se plantea en el libro es si el Partido Comunista chino puede desarrollar su nuevo lugar en la escena global y responder a ésta.

Es un gran misterio. El comunismo desapareció pero subsiste un elemento importante del comunismo, ciertamente en Asia, que es el Partido Comunista estatal que dirige a la sociedad. ¿Cómo trabaja? En China me parece que hay un grado más alto de conciencia de la inestabilidad potencial de la situación. Probablemente haya una tendencia a crear más espacio de maniobra para una clase media intelectual creciente y para sectores educados de la población, que, después de todo, se medirán en decenas, posiblemente cientos de millones. También es cierto que el Partido Comunista en China parece estar reclutando un liderazgo tecnocrático. Cómo se une todo eso, no lo sé. Lo que sí me parece posible con esta rápida industrialización es el crecimiento de movimientos laboristas, y no queda claro hasta qué punto el Partido Comunista chino puede encontrar lugar para las organizaciones del trabajo o si las consideraría inaceptables, a la manera en que [consideró inaceptables] las protestas de la Plaza Tianannmen.

Permítame hacerle algunas preguntas sobre la política aquí en Gran Bretaña, para conocer su idea sobre la coalición. Me parece que tiene cierto aire de 1930 en lo relacionado con su ortodoxia fiscal, recortes del gasto, desigualdades del ingreso, con David Cameron como una figura muy similar a Stanley Baldwin. ¿Cuál es la lectura que usted hace?

Detrás de los distintos recortes que se sugieren en este momento, y que tienen la justificación de librarse del déficit, claramente parece haber una demanda ideológica sistemática de deconstruir, semiprivatizar, los viejos acuerdos, ya se trate del sistema de pensiones, la asistencia social, el sistema escolar o incluso el de salud. Estas cosas en la mayoría de los casos no se tuvieron en cuenta ni en el manifiesto conservador ni en el liberal y sin embargo, viéndolo desde afuera, éste es un gobierno mucho más radicalmente derechista de lo que parecía a primera vista.

¿Y cuál le parece que debería ser la respuesta del Partido Laborista?

El partido Laborista en líneas generales no ha sido una oposición muy eficaz desde la elección, en parte porque pasó meses y meses eligiendo a su nuevo líder. Pienso que el Partido Laborista debería, en primer lugar, hacer mucho más hincapié en que para la mayoría de la gente en los últimos 13 años, la época no fue del colapso al caos sino en realidad una época en que la situación mejoró, y particularmente en áreas como las escuelas, los hospitales y toda una serie de otros logros culturales – o sea que la idea de que de alguna manera todo debe ser desmantelado y sepultado no es válida. Creo que debemos defender lo que la mayoría de la gente cree que debe básicamente ser defendido y que es la provisión de alguna forma de bienestar desde la cuna hasta la tumba.

Usted conoció a Ralph Miliband, puesto que los Miliband son viejos amigos. ¿Qué cree que habría pensado Ralph de la contienda entre sus hijos y el desenlace con Ed dirigiendo el Partido?

Bueno, como padre obviamente no podría dejar de estar bastante orgulloso. Ciertamente estaría mucho más a la izquierda de sus dos hijos. Creo que Ralph se identificó realmente durante la mayor parte de su vida con el rechazo del Partido Laborista y de la ruta parlamentaria, y la esperanza de que, de alguna manera, fuera posible que naciera un partido socialista como corresponde. Cuando Ralph finalmente se reconcilió con el Partido Laborista, fue en el período menos útil, a saber la época de Bennite cuando no hizo mucho. De todos modos, creo que Ralph ciertamente habría esperado algo mucho más radical de lo que hasta ahora parecieron hacer sus hijos.

El título de su nuevo libro es Cómo cambiar el mundo . Usted escribe, en el último párrafo, “todavía sigue pareciéndome plausible el reemplazo del capitalismo”. ¿Es una esperanza intacta y es lo que lo mantiene trabajando, escribiendo y pensando en este momento?

No existe ninguna esperanza intacta en esta época.

Cómo cambiar el mundo es un relato de lo que hizo fundamentalmente el marxismo en el siglo XX, en parte a través de los partidos socialdemócratas que no derivaron directamente de Marx y de otros partidos –los partidos laboristas, los partidos de los trabajadores, etc.– que subsisten como gobierno y como partidos potenciales en el gobierno en todas partes. Y segundo, a través de la Revolución rusa y todas sus consecuencias. El precedente de Karl Marx, un profeta sin armas, inspirador de grandes cambios, es innegable. De manera muy deliberada, no digo que haya perspectivas equivalentes en este momento. Lo que digo ahora es que los problemas básicos del siglo XXI requerirían soluciones que ni el mercado puro, ni la democracia progresista pura pueden resolver adecuadamente. Y en ese sentido, habría que pensar una combinación diferente, una mezcla diferente de público y privado, de acción y control del Estado y libertad. Cómo se llamará eso, no lo sé. Pero podría perfectamente no ser capitalismo, ciertamente no en el sentido en el que lo hemos conocido en este país y en los Estados Unidos.

Traduccion: Cristina Sardoy.

(c) The Guardian, 2011.

Fuente Ñ:

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/historia/Marx-Eric_Howsbaum_0_434356568.html

En Islandia no tenemos corresponsales.

Fuente:

http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2011/02/27/en-islandia-no-tenemos-corresponsales/

En Islandia no tenemos corresponsales.

Publicado por Isaac Rosa el 27 de febrero de 2011.

“Si rechazan el pago de la deuda, probablemente tendremos que rebajar la calificación de Islandia a Ba1 o menos.” -Comunicado de la agencia Moody’s-

Las revoluciones son siempre muy fotogénicas, y ahora incluso se retransmiten en directo. Ahí tenemos el caso de Egipto, cuya lucha contra Mubarak hemos visto en tiempo real, con decenas de corresponsales sobre el terreno; y lo mismo pasaría en Libia si Gadafi permitiera la entrada de periodistas.

Pero las revoluciones quedan bien en la tele si son violentas. Si no hay manifestaciones tumultuosas, barricadas ardiendo, pedradas y gente con la cabeza abierta, no hay mucho que ver. Debe de ser por eso que no tenemos corresponsales en Islandia, y hasta ahora ningún telediario ha conectado en directo con las calles de Reikiavik, ni en los periódicos hay infografías diarias sobre este pequeño país del norte de Europa.

Decir “revolución pacífica” suena a oxímoron, y muchos dirán que no es posible, que es otra cosa. Pero los islandeses están protagonizando lo más parecido a una revolución que hemos visto en esta parte del mundo en mucho tiempo, y por aquí apenas nos hemos enterado. Seguramente porque las mediáticas revueltas árabes no tienen riesgo de contagio en Europa, mientras que la movilización islandesa puede darnos ideas peligrosas.

Después de que la economía de Islandia, la niña bonita del neoliberalismo, se hundiese en 2008, con bancos quebrados y una deuda inasumible, los poco más de 300.000 habitantes de esta isla nórdica salieron a la calle y la liaron. Y no han parado hasta hoy.

Entre otras cosas han conseguido que el gobierno dimita, nacionalizar la banca, perseguir penalmente a los banqueros responsables, rechazar en referéndum el pago de la deuda bancaria, y ahora participan en la elaboración de una nueva constitución más democrática y social. Por si fuera poco, han aprobado una iniciativa para convertir el país en un refugio internacional para la libertad de prensa, donde el próximo Julian Assange pueda trabajar sin que lo encarcelen ni le cierren la web.

Sí, es verdad que España e Islandia no tienen mucho en común. Es un país pequeño, aislado, con peculiaridades económicas. Pero después de tanto decirnos que no somos Grecia ni Irlanda, a uno le entran ganas de ser Islandia un ratito.