Archivo de la categoría: Creencias

Defensores de elfos paran la obra de una autovía en Islandia.

Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/115057-protectores-elfos-parar-obra-islandia .

Los defensores de los elfos lograron bloquear un proyecto de una carretera en Islandia. La realización de esta obra podría influir negativamente en la vida de los duendes de la zona, aseguran los activistas.

Los miembros de la organización ecologista islandesa Amigos de la Lava bloquearon el proyecto de construcción de una autopista por su supuesto peligro para los elfos. Los defensores de los duendecillos de Islandia han unido sus fuerzas con los ecologistas para instar a las autoridades a abandonar el proyecto de carretera que, según ellos, perturba el hábitat de las criaturas mitológicas.

Los activistas acudieron al Tribunal Supremo del país con una demanda contra la construcción de la autovía, alegando el impacto ambiental y el efecto negativo sobre la cultura de los elfos, incluido un templo ‘élfico’.

La carretera debe conectar la península de Álftanes, donde se encuentra la residencia del presidente del país, con las afueras de la capital, Reikiavik. La construcción ha sido paralizada hasta que la Corte dicte un fallo al respecto.

De acuerdo con una encuesta realizada en 2007 por la Universidad de Islandia, el 62% de los 1.000 encuestados admite la posible existencia de elfos. Así, Ragnhildur Jonsdottir, una ‘vidente’ autoproclamada que asegura comunicarse con estas criaturas gracias a sus propiedades telepáticas, insiste en que las obras, por ahora paradas, pueden causar daños muy serios en el mundo de los elfos.

El folclore escandinavo está lleno de elfos, troles y otros personajes mitológicos. La mayoría de personas en Noruega, Dinamarca y Suecia no los toman en serio desde el siglo XIX, pero los duendes del bosque no son ninguna broma para muchos islandeses.

¿Qué se esconde tras los ataques a la homeopatía? (Según ABC Homeopatía).

Fuente: http://lacienciaesbella.blogspot.com.ar/2013/12/que-se-esconde-tras-los-ataques-la.html .

¿Qué se esconde tras los ataques a la homeopatía? es el título de un interesante reportaje defensivo colgado en la web ABC homeopatía (la homeopatía a tu alcance). Aquí una captura del comienzo del reportaje:

Vamos a ir analizando lo que en él pone; veamos si de verdad hay un ataque -injustificado- a la homeopatía. Os recomiendo que lo tengáis abierto, pues no todo cabe en la captura:
“En los últimos meses estamos asistiendo a una serie de ataques sistemáticos contra la homeopatía.
La mayoría de ellos provienen de personas que se autodenominan escépticos y racionalistas, pero en quienes se aprecia un total desconocimiento de esta medicina. Éstos no nos preocupan, al fin y al cabo, cada uno es libre de pensar y expresar aquello que desee, y cuando una opinión no se basa en el conocimiento de lo que está criticando, es sencillamente eso, una opinión personal sin más importancia”.
Cierto, a la homeopatía se le ataca sistemáticamente por parte de muchas personas que, como yo, nos denominamos escépticos y racionalistas. Pero no tenemos un total desconocimiento de esa ‘medicina’. Al contrario, conocemos muy bien qué es la homeopatía. La homeopatía es una pseudomedicina basada en dos principios que contradicen las leyes de la física, la química y la biología: que “lo similar cura lo similar” y que “cuanto más diluido esté un principio activo más efecto curativo tiene”, lo que conduce a que los preparados homeopáticos no tengan, en la mayoría de las ocasiones, ni una sola molécula del ingrediente. Sabemos además que cuando parece funcionar es por cuestiones como el efecto placebo o la remisión espontánea de la enfermedad. Sabemos, ítem más, que nunca un preparado homeopático ha conseguido demostrar que su efecto curativo es superior al efecto placebo, por mucho que desde publicaciones homeopáticas se sostenga lo contrario. Por todo esto los ataques a la homeopatía no son una opinión, sino consecuencia de una certeza.
“En una visión simple y autocomplaciente diríamos aquello de “ladran, luego cabalgamos“, es decir, cuanto más protestan es porque más se expande y más aceptada es, día a día, la homeopatía.
Pero cuando se aprecia una ofensiva antihomeopática orquestada desde webs creadas sólo con ese motivo, eventos internacionales anti homeopáticos como el 10.23, apariciones en programas de radio y publicaciones coordinadas en distintos medios de comunicación, uno se pregunta:
– ¿Qué es lo que está ocurriendo?
– ¿Quién puede tener intereses – económicos, cómo siempre, por desgracia, en nuestra sociedad- en contra de la homeopatía?”
Otra vez empiezo mostrándome de acuerdo: si ladramos es porque la homeopatía cabalga, y no nos agrada. Por ejemplo, porque hoy mismo el consejo de ministros decide sobre la regulación de la homeopatía. No nos gusta que una pseudomedicina, que por serlo puede causar graves daños de salud (como la reciente muerte de un niño) sea legal. Lisa y llanamente. De ahí lo de orquestar campañas. No cejaremos en ello.
En cuanto a los intereses económicos… mejor seguimos leyendo; lo comentaré más abajo.
“Así pues, intentando profundizar más en este fenómeno de ataque deliberado contra esta terapia, cojamos 3 premisas básicas y saquemos conclusiones:
-La homeopatía es una terapia con más de 200 años de antigüedad, cuyos medicamentos se venden en farmacias, practicada por cientos de miles de médicos en el mundo, que ha curado y cura a millones de personas en nuestro planeta, cuyas enseñanzas se dan, cada vez más en Universidades de Medicina que se aplica en cientos de hospitales, especialmente en el ámbito pediátrico y que consigue un índice de satisfacción en sus pacientes cercano al 80%.
-Su origen natural, sus bajas diluciones y sus nulos efectos secundarios, así como la eficacia a la hora de acabar definitivamente con muchas de las afecciones más comunes que nos llevan de forma repetitiva a la consulta del médico y a la farmacia, la convierten en una medicina extremadamente barata y en una auténtica alternativa al descomunal gasto e ingesta descontrolada de fármacos al que nuestro actual sistema sanitario y farmacéutico nos tiene acostumbrados, especialmente en afecciones y enfermedades comunes (analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos, corticoides, etc., etc.)
-Por último, resulta que el gasto farmacéutico homeopático supone un 3% del gasto total en nuestras farmacias, un 7% en relación a los medicamentos que en ellas se venden”.
La homeopatía tiene dos siglos: correcto. Surgió de la inspiración de un tal Hahnemann en un momento en que la medicina era todavía precientífica. Si este señor no se hubiera inventado ese desvarío, la homeopatía no existiría. No tiene ninguna base científica, por lo que la homeopatía no puede ser descubierta, sino inventada (para que me entendáis, si no hubiera existido Newton, hoy tendríamos una ley de la gravitación universal); se trata de un invento que no funciona. Practicado por miles de médicos y farmacéuticos… ahí me vais a permitir que me mese los cabellos. Es incomprensible. Salvo que hagan de ello una forma de vida, porque si han entendido lo del número de Avogadro, que se estudia en la ESO, deberían abandonar la homeopatía inmediatamente. Lo de las universidades y demás es un asunto vergonzoso motivado fundamentalmente (otra vez sale el dinero, ya ves, los dos bandos hablamos en parte de lo mismo) por la financiación que reciben las universidades de las empresas homeopáticas. Véase La lista de la vergüenza. De cualquier manera, que entre en algunas universidades no significa que funcione. Por otro lado no dicen que cada vez entra en menos universidades, ¿verdad?
Lo del 80% de satisfacción tiene trampa: son usuarios de la homeopatía, y lo son porque se sienten satisfechos. Eso se llama sesgo. ¿Por qué están satisfechos? Recordad el efecto placebo, la remisión espontánea, el trato tranquilizador del homeópata… Se trata de otra falacia: que algo sea creído por mucha gente no significa que sea cierto.
Origen natural, no sé yo… la homeopatía es artificial, pero en fin. Supongo que se refiere a que lo que diluyen es de origen natural, como el tóner de fotocopiadora o la luz de bombilla de bajo consumo. Los nulos efectos secundarios son lógicos: la homeopatía no tiene principio activo. Salvo una intolerancia al excipiente, como la lactosa, son productos inocuos como un azucarillo. Por lo mismo, tampoco tienen efectos primarios, los que curan, vamos. En cuanto a que es una medicina barata, ¿es barato el azúcar a 2000 euros el kilo? El gasto homeopático en farmacias, sea el que sea, es excesivo. Debería ser cero. Punto.
“¿Y a qué conclusión nos llevan estas tres premisas?
Pues que la enorme y poderosa industria farmacéutica sería, sin duda, la más perjudicada por la aceptación y expansión de la homeopatía, de darse ésta con la misma progresión y avance con el que está desarrollandose en la actualidad.
Para finalizar queremos reproduciros un extracto del comentario que Espartax -pseudónimo de un defensor de la homeopatía- publicó en una web con motivo del reciente suicidio homeopático y que resulta ciertamente revelador:
“No entiendo esta persecución contra la homeopatía y contra los que nos tratamos con ella en una sociedad que se califica a sí misma como democrática, tolerante, avanzada, respetuosa, etc., etc…
Resulta que en España nos … lanzamos a una sectaria persecución bíblica contra una parte de la población que desea NO INTOXICARSE con muchas de las medicinas convencionales con las que se forran TODAS las multinacionales implicadas en fidelizar los gobiernos occidentales a sus intereses y en mediatizar los sistemas de enseñanza médica a través del “mecenazgo” de las universidades.
A mí esto me huele a campaña orquestada y financiada de forma indirecta por dichas multinacionales que, al igual que ocurriera con las famosas vacunas contra la gripe A, intentan mantener sus mercados y la fidelidad de los gobiernos y ciudadanos para que su cuenta de resultados y beneficios sigan creciendo a costa de lo que sea”.
No puedo hablar, porque no tengo ni idea, de lo que siente la poderosa industria farmacéutica ni el miedo que le produce la homeopatía. Homeopatía que, por cierto, y esto tampoco lo dicen, tiene como industria señera a la multinacional Boiron, que cotiza en la bolsa de París, y que el año pasado obtuvo unos beneficios de 50 millones de euros. Se forran, como muchas farmacéuticas que venden fármacos con los que la gente, sí, se pueden intoxicar. Porque son fármacos. Lo de la campaña orquestada es verdad, porque tenemos derecho a hacernos oír, lo que es muy saludable en un sistema democrático, tolerante, etc. etc. Porque pensamos que la población debe ser alertada frente al timo. No vean la paja en el ojo ajeno sin quitarse la viga del propio. Y no me hablen de lo del mecenazgo a las universidades, que ya se ha dicho mucho sobre lo de la pasta que Boiron suelta a universidades para darse una pátina de respetabilidad que no tiene. Finalmente, que conste que, al menos quien esto escribe, no está financiado por ninguna multinacional del fármaco. Nada, ni un céntimo. Qué mas quisiera… Quizá quien afirma lo de la financiación no entiende que haya movimientos altruistas (y no pretendo decir que lo que hacemos los antihomeopatía es altruismo, ojo).
“Quizás la concienciación de la sociedad hacia lo natural, producida por la apabullante campaña sobre el cambio climático, está provocando un cambio en las costumbres de la gente que gira hacia la homeopatía en detrimento de la medicina convencional y produce una inesperada e incluso peligrosa competencia para las estructuras industriales, comerciales y de investigación médica y farmacológica.
Esto ha llevado a las multinacionales a criminalizar la homeopatía mediante el apoyo a grupos de presión como pueden ser “10:23, Ni cura ni nada” llamados a sí mismo “escépticos”, pero nucleados en torno a sociedades como la Sociedad de Escépticos de Merseyside (Reino Unido) que guarda algún tipo de relación con el “consorcio independiente Sense about science”.
Este consorcio está dedicado a “…la promoción de la buena ciencia y la evidencia en los debates públicos… para promover el respeto de las pruebas, exhortando a los científicos a colaborar activamente con una amplia gama de grupos, en particular cuando los debates son polémicos o difíciles”.
Dicho consorcio en 2010 fue financiado, entre otros, por…
 
(Os ahorro la lista; la podéis ver en el enlace original).
Como se puede apreciar por la cantidad y potencia económica e institucional de las entidades que soportan este consorcio “pro ciencia”, no tienen nada que ver con la modestia de la humilde “industria” homeopática.
Para ser escépticos de verdad quizá habría que empezar por cuestionarse el uso extendido, permitido y normalizado de sustancias no homeopáticas pero integradas en la práctica médica habitual, cuyos fabricantes reconocen explícitamente su toxicidad y riesgos para la salud, algo imposible de achacar a la perseguida homeopatía.”
Terminemos. Es verdad que la gente está concienciada hacia lo natural, aunque natural no significa necesariamente mejor. Pues bien, aprovechando la coyuntura, los hoemotimadores incluyen la homeopatía entre lo natural, por mucho que de natural tenga muy poco; a los ejemplos citados más arriba me remito. Por otro lado, no sé si el consorcio Sense about science está o no financiado por la lista referida. Sí que os puedo asegurar que los movimientos escépticos españoles, ARP-SAPC (del cual soy un miembro orgulloso) y Círculo Escéptico, se financian casi exclusivamente con las cuotas de sus socios, y que estos, antes de lucrarse con ello, gastan de su bolsillo. De veras.
Lo de la “humilde” industria farmacéutica lo dicen ellos, porque les gusta venderse como algo tradicional, de toda la vida, natural, familiar… no os dejéis engañar: no olvidéis a la multinacional Boiron.
Finalmente, es evidente que los fabricantes de fármacos reconocen su toxicidad. Porque son fármacos que interactúan con rutas metabólicas, por eso pueden curar… y en el peor de los casos matar. Por eso vienen las advertencias detalladas en los prospectos.
¿Y la homeopatía? Yo me he “suicidado” con Sedatif PC (el equivalente homeopático del diazepam, del Valium) varias veces. Tomando las cuarenta pastillas de golpe. En el prospecto (que está en el enlace anterior) pone que se toman dos comprimidos tres veces al día, y que en caso de tomar una dosis superior se consulte inmediatamente al médico o al farmacéutico. Nunca lo he hecho porque no lo he necesitado. También pone que si aparece alguna reacción no descrita en el prospecto se consulte con el médico o farmacéutico; lo curioso es que dicho prospecto no describe ninguna reacción adversa. Una vez más, la homeopatía es de chiste. La perseguida homeopatía.
Salud y pensamiento crítico.
(Si te parece que vale la pena que más personas lean esta entrada, puedes darle un voto en Menéame).
Actualización: señala en el primer comentario mi amigo Fernando Frías, que como yo no tolera el homeotimo, que las entidades que apoyan Sense about science son sociedades médicas y científicas, muy distintas de las que apoyan a la plataforma española “Homeopatía sí”. A dicho comentario os remito.

Libre albedrío, determinismo, teoría cuántica y fluctuaciones estadísticas.

Fuente original: http://bitnavegante.blogspot.com.ar/2013/07/libre-albedrio-determinismo-y-la-fisica.html .

Libre albedrío, determinismo, teoría cuántica y fluctuaciones estadísticas

Referencia: EDGE.org .
por Carlo Rovelli, 8 julio 2013.

Cualquier intento de vincular el debate sobre el libre albedrío a las cuestiones morales, éticas o legales, como a menudo se viene haciendo, es un puro sinsentido.


El libre albedrío no tiene nada que ver con la mecánica cuántica. Somos seres profundamente impredecibles, como la mayoría de los sistemas macroscópicos. No hay incompatibilidad entre el libre albedrío y el determinismo microscópico. La importancia del libre albedrío es que la conducta no está determinada por las restricciones externas ni por la descripción psicológica de los estados neuronales a los que tenemos acceso. La idea de que el libre albedrío puede tener que ver con la capacidad de tomar distintas decisiones sobre estados internos iguales es un absurdo. Es asunto no tiene nada que ver con cuestiones de carácter moral o legal. Nuestra idea de ser libres es correcta, aunque sólo sea una manera de señalar lo ignorantes que somos acerca del por qué tomamos decisiones.

Desde que Demócrito planteara que el mundo podía ser visto como el resultado del choque accidental de los átomos, la cuestión del libre albedrío ha perturbado el sueño del naturalista: ¿cómo conciliar la dinámica determinista de los átomos con la libertad del hombre para elegir? La física moderna ha alterado un poco los datos, y la confusión requiere una aclaración.

Demócrito suponía que el movimiento de los átomos es determinista: un futuro diferente no sucede sin un presente diferente. Pero Epicuro, que en cuestiones físicas era un seguidor cercano a Demócrito, ya se percató de una dificultad entre este determinismo estricto y la libertad humana, y modificó la física de Demócrito, introdujo un elemento de indeterminación en el nivel atómico.

El nuevo elemento se llamaba “clinamen“. El “clinamen” es la desviación mínima de un átomo de su natural trayectoria rectilínea, que se producía de una manera completamente aleatoria. Lucrecio, que presentó la teoría de Demócrito-Epicuro en su poema, “De Rerum Natura”, señala con palabras poéticas: la desviación del movimiento recto pasa “incerto tempore … incertisque loci”, en un tiempo incierto y en un incierto lugar [Liber II, 218].

Una oscilación muy similar, entre el determinismo y el indeterminismo, ha vuelto a repetirse en la física moderna. El atomismo de Newton es determinista de forma parecida a la de Demócrito. Pero a principios del siglo XX, las ecuaciones de Newton lo sustituyeron por las de la teoría cuántica, que traían un elemento de indeterminación muy similar, de hecho, a la corrección de Epicuro al determinismo de Demócrito. A escala atómica, el movimiento de las partículas elementales no es estrictamente determinista.

¿Puede haber una relación entre este indeterminismo cuántico a escala atómica y la libertad humana para elegir?

La idea ha sido propuesta, y reaparece a menudo, pero no es creíble por dos razones. La primera es que el indeterminismo de la mecánica cuántica se rige por una rigurosa dinámica probabilística. Las ecuaciones de la mecánica cuántica no determinan lo que va a suceder, sino que determinan estrictamente la probabilidad de aquello que va a suceder. En otras palabras, que certifican que la violación del determinismo es estrictamente aleatorio. Esto va exactamente en la dirección opuesta a la libertad humana de elección. Si la libertad humana para elegir era reducible al indeterminismo cuántico, entonces deberíamos concluir que las decisiones humanas están estrictamente reguladas por la oportunidad. Lo cual es justo lo contrario de la idea de la libertad de elección. El indeterminismo de la mecánica cuántica es como tirar una moneda al aire para ver si cae cara o cruz, y actuar en consecuencia. Esto no es todo lo que entendemos como libertad de elección.

Pero hay una segunda, y más importante consideración. Si un elemento de aleatoriedad es suficiente para explicar la libre voluntad, no hay necesidad de buscarlo en la incertidumbre cuántica, ya que en un sistema abierto complejo como es el ser humano hay muchas fuentes de incertidumbre, y totalmente independientes de la mecánica cuántica. La dinámica microscópica atómica dentro de un hombre está influenciada por un sinnúmero de eventos aleatorios: basta con considerar el hecho de lo que ocurre a temperatura ambiente, donde el movimiento térmico de las moléculas es completamente al azar. El agua que llena las moléculas de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro es una fuente de indeterminismo, por el simple hecho de estar caliente, y esta indeterminación es mucho mayor que la cuántica. Si a esto le sumamos el hecho de que el indeterminismo cuántico tiene una tendencia bien conocida a desaparecer rápidamente tan pronto como tengas en cuenta los objetos macroscópicos (debido a la “decoherencia“), parece claro que, el intento de unir la libertad humana con el indeterminismo cuántico es una esperanza  muy improbable.

Esto nos lleva de nuevo al punto de partida. El problema de la aparente tensión entre el libre albedrío y el determinismo no se alivia con la física cuántica. El argumento, no obstante, pone de manifiesto un defecto en la intuición desde la que se origina el problema en sí. Si la dinámica macroscópica se somete a las consecuencias del indeterminismo microscópico, como en el ejemplo térmico, ¿cuál es la naturaleza exacta del problema del libre albedrío?

Es evidente que el problema necesita de aclarar lo que significa ser libre para elegir. Vamos a acercarnos al núcleo del problema desde otro lado: no desde la física, sino desde nuestra libertad. Yo puedo decidir si declaro o no algunos ingresos al IRS. Se trata de una elección libre. ¿Qué significa esto? En primer lugar, significa que no estoy obligado a hacer una elección por las restricciones externas. Por ejemplo, no hay ninguna ley que declare que voy a obtener el dinero sólo después de haber declarado. Si fuese así no tendría elección. En segundo lugar, no hay un inspector de IRS mirándome, en cuyo caso tampoco tendría opción. Yo soy libre de elegir ser honesto o deshonesto. Tenemos un sinnúmero de elecciones de este tipo, no sólo éticas, sino también en la gestión diaria de nuestra vida.

¿Qué sucede cuando elijo? Sucede que evalúo los pros y los contras de una elección con mis pensamientos, todos los factores que pueden determinarlo. Estos pueden ser externos (si me cogen tendré problemas), internos (quiero ser un tipo honesto), accidental (ahora tengo problemas con el dinero y cincuenta dólares más …), emocional (Acabo de ver un programa de televisión sobre los que no pagan impuestos y estoy disgustado por esas personas), y así sucesivamente.

Existe por lo tanto un primer sentido de la expresión “libre elección”, que se refiere simplemente al hecho de que los factores determinantes son internos y no externos. Esto no entra en conflicto con el determinismo. He aquí un ejemplo, de Daniel Dennett, para clarificar este punto. El Rover (la máquina con ruedas) enviada a Marte hace unos meses está programada para moverse de forma autónoma en Marte, y tiene un sistema de navegación compleja que analiza su entorno y decide por dónde se mueve de acuerdo a un conjunto de prioridades asignadas. Hacer viajes largos, con el fin de explorar las diferentes regiones y enviar las imágenes a la Tierra. Sin embargo, el Rover puede terminar en una situación en la que ya no se puede mover, por ejemplo, porque se quedó atrapado entre dos rocas. Los científicos del centro de control de la Tierra deberán decidir no dejar que el programa del Rover decida por sí mismo, o intervenir y obligar al Rover a volver, dado que tienen observaciones independientes de una tormenta de polvo que se aproxima. En cualquier caso, podemos decir que el Rover “no es libre” para ir a donde quiera porque está atrapado entre dos rocas, o porque los ingenieros de la NASA han enviado un radio control que bloquea la libertad de decisión del programa de a bordo. Después de la tormenta de arena y liberado de los dos bloques, el Rover recupera su “libertad de decidir” y comienza a funcionar sólo en sus propias “decisiones” de hacia dónde ir.

Se trata de un particular sentido de la expresión “ser libre de decidir.” Solemos usar esta expresión en este sentido. Por ejemplo: yo no soy libre de decidir ir a dar un paseo si estoy en prisión. Este sentido de “ser libre” es el más común, y no está en conflicto con el determinismo físico. Después de todo, el Rover, una vez liberado de las rocas y liberado de los mandos de radio de la NASA, es libre de decidir por sí mismo adónde ir, pero el programa que se ejecuta está impulsado por una física estrictamente determinista. En este caso, “ser libre” sólo se refiere a la distinción entre las determinaciones de comportamiento que son externas (las rocas, los mandos de la radio de la NASA, la prisión) y las determinaciones de comportamiento que son internas (el software del Rover, mi intenso deseo de dar un paseo). Desde este punto de vista, el problema del conflicto entre el libre albedrío y el determinismo físico se disuelve completamente, y esta es la solución del problema propuesto hoy por muchos intelectuales, como, por ejemplo, Daniel Dennett.

Pero, ¿es esta una solución completa y satisfactoria del problema? Puede que no, porque hay cuestiones que permanecen abiertas. La primera es que la analogía entre el Rover y un ser humano no se sostiene plenamente. Un ser humano parece ser, y probablemente sea, más “libre” que el Rover en el siguiente sentido. Ambos, el Rover y el ser humano, pueden ser libres en el sentido de que la decisión sobre su comportamiento está determinado por factores internos y no externos, pero en el caso del Rover sabemos que hay un software preciso que determina este comportamiento. Este software fue construido (por ingenieros) con el fin de ser lo más “determinista” como fuese posible. Claro que, se puede romper o funcionar mal, pero esto hace que el comportamiento del Rover se considere anormal. Siempre y cuando no se produzcan problemas, y el Rover funcione bien, su comportamiento está determinado de una manera rigurosa, por factores dentro del mismo Rover, aunque haya factores que lo hacen de una estricta estructura determinista. Ahora bien, ¿podemos decir lo mismo del hombre?

Hasta cierto punto, también el comportamiento humano está determinado por algo similar a un software biológico. No hay duda de que la estructura neuronal tiene muchos aspectos similares a los del software del Rover, con subsistemas que gestionan comportamientos específicos (pasear) y otros sistemas que determinan decisiones complejas arbitrarias entre las más o menos apremiantes demandas de otras partes del cerebro (“Tengo hambre, me quiero comer un bocadillo, pero también quiero escribir este trabajo”). Pero concedidas las similitudes, todavía permanece una diferencia clave en la función y la organización de ambos: la gestión de la aleatoriedad, es decir, la indeterminación. Incluso los ingenieros que diseñaron el Rover tuvieron que hacer frente a los peligros. La edad de los equipos electrónicos y el deterioro en el tiempo. No puedes predecir cuando una conexión dejará de funcionar bien. Pero los ingenieros que diseñaron el Rover han hecho todo lo posible para minimizar este efecto para el Rover. El Rover funciona bien cuando la aleatoriedad de eventos se mantiene en el más óptimo bajo control.

No parece que el funcionamiento de los sistemas vivos sigan el mismo principio. Desde la bioquímica, los sistemas vivos están inmersos en un ambiente de aleatoriedad. Los procesos bioquímicos básicos explotan plenamente la alta aleatoriedad del movimiento térmico de las moléculas. Por ejemplo, nuestras células construyen proteínas con unos mecanismos moleculares que combinan moléculas siguiendo instrucciones genéticas. Sin embargo, estos mecanismos son alimentados por el movimiento térmico aleatorio de las moléculas de las proximidades. En el extremo opuesto de la escala, todo el mecanismo de la evolución de Darwin se basa, tal como Darwin discute en detalle en los primeros capítulos de el “Origen de las Especies”, en la enorme variabilidad de los individuos y especies. Este elemento aleatorio, presenta desde un nivel bioquímico al nivel de la evolución de las especies un ingrediente primordial (a veces un tanto descuidado) para la vida en la Tierra. La vida es el resultado de unas estructuras que se encuentran en equilibrio entre la rigidez obtenida mediante el blindaje de acontecimientos casuales, y la flexibilidad alcanzada por el espacio dejado a los efectos de esta misma aleatoriedad. Los individuos sobreviven porque tienen una estructura bastante similar a la de sus padres, y los padres han desarrollado esa estructura como resultado de un número suficiente de cambios repetidos de sus padres, lo que nos ha permitido explorar el posible espacio de las estructuras. La variabilidad en el corazón del mecanismo darwiniano es nuestra mejor clave para entender la vida.

El mismo equilibrio entre la rigidez y el azar juega un importante papel en nuestro cerebro, que funciona, a pesar de las similitudes con un buen software, debido a la ubicuidad de las estadísticas de su trabajo. En realidad, hay también un software que explota eficazmente la generación de números aleatorios. Ejemplos de ello son las técnicas de tipo Montcarlo usados en los cálculos numéricos (por ejemplo, en la física de partículas) y en las llamadas técnicas de redes neuronales, las cuales han terminado en el software de nuestras lavadoras. Pero éste es un uso episódico de aleatoriedad. Nuestro cerebro es una máquina, pero se trata de una máquina que funciona de una manera donde los elementos estadísticos funcionan continua y persistentemente junto a las funciones deterministas.

Todo esto nos lleva de nuevo a la pregunta original, la relación entre el determinismo físico y la libertad para decidir, pero a la luz de una nueva observación: la existencia del azar compatible con el determinismo. ¿Cómo es posible esto? No es difícil de entender. No cabe duda de que la dinámica de un globo lleno de aire no tiene nada indeterminista. Pero nadie es capaz de predecir el movimiento de una sola molécula de aire. Si se desata el nudo que cierra el globo y se deja libre, se vaciará ruidosamente revoloteando de aquí para allá, de una manera que nadie puede predecir. ¿Cómo es posible entonces, reconciliar el determinismo físico y el comportamiento impredecible del globo? La respuesta es simple y bien conocida. En principio, podemos dar dos descripciones alternativas del globo, ambas correctas. La primera consiste en dar la posición de cada una de sus moléculas de aire, la segunda en dar simplemente el radio del globo y, por ejemplo, la presión con la que está inflado. Estas dos descripciones no están en contradicción entre sí. Son, simplemente, dos descripciones, una más precisa y la otra menos, del mismo objeto. Hay un punto clave que une las dos descripciones, que se pueden resumir en un concepto que tiene un papel importante en la filosofía contemporánea: la de “superveniencia“. Si sabemos el radio y la presión del globo, hay muchas y diferentes  configuraciones en las que las moléculas pueden estar, así que, dos globos que parecen idénticos, en el sentido de que tienen el mismo radio y la misma presión, pueden, de hecho, diferir en la posición; pero (este es el punto clave de la definición de superveniencia), a la inversa no es posible: es decir, no es posible que dos globos con diferentes radios o diferentes presiones tengan la misma configuración de sus moléculas. En este caso, se dice que el radio y la presión son propiedades del globo que “supervienen” a las propiedades elementales de las moléculas. Armado con esta observación y esta definición, podemos volver a considerar el problema del libre albedrío.

Es posible interpretar el “libre albedrío” como la ausencia de determinaciones externas, pero nos lleva a decir que el Rover en Marte tiene libre albedrío, y esto no parece capturar lo que muchos proponen como libre albedrío. El comportamiento del Rover está determinado por un software que, al menos en tanto que funcione, actúa de una manera predecible. El comportamiento de nuestro cerebro, en cambio, compuesto por miles de millones de neuronas que trabajan de una manera en gran parte probabilística, fluctúa ampliamente, incluso cuando las mismas entradas externas como las de su propia memoria están cerca. En otras palabras, la máquinaria cerebral parece funcionar más como una máquina probabilística que como una máquina determinista. Esto no está en contradicción con un posible determinismo físico subyacente, o el hecho de que el indeterminismo cuántico no juegue ningún papel. Simplemente, no podemos dar la descripción del estado molecular de las neuronas capaces de determinar de manera única las futuras decisiones.

En este punto, creo que algunos aspectos del problema son de pura aclaración, y volvemos a la pregunta original: digamos que un ser humano tiene libre elección. ¿Qué significa esto? Si nos referimos a que dos seres humanos pueden comportarse de manera distinta si se colocan ante las mismas condiciones “externas” y teniendo el mismo estado “interno”, entonces también debemos especificar  aquí lo que significa para nosotros el estado interno. Si entendemos el conjunto de recuerdos, educación, emociones, pensamientos, y cosas así, estaremos dando una descripción del sistema que no es la posición de los átomos individuales, y por tanto, aun con estos factores iguales, el hecho de que dos seres humanos puedan decidir de manera diferente no está en contradicción con la existencia de un determinismo físico subyacente. No es de extrañar que el que dos globos que parecen idénticos, con la misma presión, el mismo radio, el mismo color, el mismo plástico … se muevan de una manera completamente diferente cuando se liberan sus nudos.

Pero, ¿es esta una respuesta satisfactoria? ¿Es cierto que todas las propiedades mentales ‘supervienen’ en una descripción física? Imaginemos un caso extremo, un poco artificial, tal vez, pero significativo. Imagínemos una página con caracteres de imprenta. Por una extraña coincidencia, estos caracteres se parecen mucho a los caracteres chinos, pero también se pueden ver como caracteres latinos. De hecho, un chino vería una línea del gran poeta Li Po, mientras que un hablante inglés podría leer en inglés un verso de Shakespeare. La posición de los átomos de la página es una y sólo una, pero el contenido del poema se percibe de manera diferente. Dos contenidos diferentes corresponden a la misma configuración microscópica. El ejemplo muestra que no necesariamente el contenido del texto ‘superviene’ a su configuración física.

Sin embargo, el mismo ejemplo proporciona también la solución. Es posible decir que la página no contiene ni la poesía de Li Po ni la de Shakespeare. El significado no está determinado sólo por el medio (la página de muestra), sino también por el contexto externo, el contexto cultural, un marco que implica otros sistemas externos. Pero esto no impide que la conclusión sea la misma que antes, sólo que se ha ampliado: el significado no ‘superviene’ al papel y la tinta, sino a la tinta, el papel y al estado físico de los que leen el periódico.

En cualquier caso, el punto principal sigue siendo los estados mentales, y lo que queremos decir con eso y la posible cantidad de información que ello implica, contiene muchísima menos información que la información necesaria para determinar el estado físico global del cerebro, el cual, no olvidemos, tiene alrededor de mil billones de sinapsis, pero está compuesto de un número de moléculas todavía mucho más grande. Puesto así y según se mire, al mismo estado mental le corresponde a un gran número de estados moleculares. Y, en cualquier caso, la relación entre el primero y el último es mera estadística. No hay, por tanto,  ninguna razón para que un determinismo físico pueda determinar un determinismo psíquico. El determinismo físico es perfectamente compatible con el indeterminismo psíquico.

Queda una última pregunta fundamental, y la principal razón por la que escribo este artículo. Tratar de forzar el significado de “libre albedrío” más allá del simple significado de libertad de las restricciones “exteriores”, es una empresa condenada al fracaso de todos modos. ¿Está nuestra decisión “libre” completamente determinada por factores internos? Asumamos por un momento que no lo está, y vemos que nos metemos en problemas. Supongamos un experimento en el que ponemos a una persona exactamente en la misma situación mental (con los mismos recuerdos, valores, carácter, estado de ánimo, etc.), y supongamos que repetimos el experimento muchas veces, siempre con las mismas condiciones iniciales. ¿Qué observaremos? Hay dos posibilidades extremas: lo primero que vemos es que la persona decidirá enteramente al azar. En este caso, los resultados se rigen sólo por la casualidad. La mitad de las veces tomará una decisión, la otra mitad creará otra elección. La segunda posibilidad extrema es que la persona tome siempre la misma elección.

¿En cuál de estos dos casos existe el libre albedrío?

Ambas respuestas tienen sentido. Si con la respuesta en el primer caso, estamos diciendo que el libre albedrío se manifiesta cuando decidimos completamente al azar, lanzando una moneda al aire. No creo que sea esto lo que la gente cree que significa el libre albedrío. Si es así, deberíamos concluir que vamos al cielo o al infierno por pura casualidad. Pero con la segunda respuesta aún es peor: en este caso, el libre albedrío estará determinado por nuestros propios estados mentales internos. Es decir, que significa la ausencia de libre albedrío. En cualquiera de los casos, nos metemos en problemas, y esto demuestra que la idea de que el libre albedrío tiene que ver con la capacidad de tomar diferentes decisiones sobre los estados internos iguales, es absurda.

Todo esto nos lleva de nuevo a la única solución posible del problema del libre albedrío, y es una solución clásica, la que fue presentada en la “Ética” de Spinoza. Los seres humanos somos sistemas complejos y desarrollamos una imagen del mundo y de nosotros mismos. Buscamos relaciones causales en el mundo y construimos una serie de declaraciones interpretativas que nos permiten predecir en cierta medida el comportamiento del mundo. También los hacemos en referencia a nosotros mismos. Tenemos una representación de nosotros mismos y esto nos permite saber cómo vamos a actuar, o cómo otra persona va a actuar ante tal o cual situación. Pero esta representación que tenemos de nosotros mismos es muy cruda y aproximada, en comparación con los complejos detalles de nuestro propio ser real, y por lo tanto nos encontramos actuando continuamente de forma que no tenemos capacidad para predecir, ni para los demás ni para nosotros mismos. Cuando observamos un comportamiento impredecible en nosotros o en los demás, a esto lo llamamos “libre elección” y “libre albedrío”. No hay nada malo o ilusorio en este uso del término, sino que es un nombre razonable, adecuado para una descripción aproximada. No hay ninguna contradicción entre el uso de este concepto y el hecho de que nuestro comportamiento surja a partir del movimiento de las moléculas de nuestro cuerpo, y que esto puede ser, a nivel molecular, perfectamente determinista. Esta es la única solución razonable a la aparente tensión entre el determinismo y el libre albedrío, para la teoría cuántica, la física estadística, la biología neuronal, las ciencias cognitivas, y el resto de los conocimientos que tenemos

Cualquier intento de vincular este debate a las cuestiones morales, éticas o legales, como a menudo se ha hecho, es un puro sinsentido. El hecho de que podamos decir que un delincuente ha sido impulsado a matar a debido a la forma en que las leyes de Newton han actuado sobre las moléculas de su cuerpo no tiene nada que ver ni con la posibilidad de castigo, ni con la condena moral. Se está respetando igualmente las mismas leyes de Newton cuando se pone a los criminales en la cárcel, y se está respetando las mismas leyes de Newton para que la sociedad en su conjunto funcione, incluyendo su estructura moral, que a su vez determina el comportamiento. No hay contradicción entre decir que una piedra voló hacia el cielo porque una fuerza lo empujó, o porque un volcán explotó. De la misma manera, no hay contradicción alguna al decir que no cometemos asesinato porque algo esté codificado en la estructura de la toma de decisiones de nuestro cerebro o debido a que estamos obligados por una creencia moral.

El libre albedrío no tiene nada que ver con la mecánica cuántica. Somos seres profundamente impredecibles, como la mayoría de los sistemas macroscópicos. No hay incompatibilidad entre el libre albedrío y el determinismo microscópico. La importancia del libre albedrío es que la conducta no está determinada por condicionantes externos, ni por la descripción psicológica de nuestros estados neuronales a los que tengamos acceso. La idea de que el libre albedrío pueda tener que ver con la capacidad de tomar decisiones diferentes sobre estados internos iguales es un absurdo, como muestra el experimento ideal que he descrito arriba. Este asunto nada tiene que ver con cuestiones de carácter moral o legal. Nuestra idea de ser libre es correcta, aunque en el fondo sólo sea una manera de decir lo ignorantes que somos acerca del por qué tomamos decisiones.


– Autor: Carlo Rovelli es físico teórico, trabaja en la gravedad cuántica y en los fundamentos de la física del espacio-tiempo. Es profesor de Física en el Centro de Física théorique De Luminy en la Universidad de Aix-Marseille. Miembro de la Intitut Universitaire de France. Es autor de “The First Scientist: Anaximander and His Legacy; and Quantum Gravity”.
– Imagen 1) Carlo Rovelli.

– Imagen 2) Libre albedrío.

Permiten a un checo salir con un colador en la cabeza en su DNI por su religión pastafari.

Mi amiga Iris Fernández nos acerca esta curiosa noticia.

Fuente original: http://blogs.antena3.com/esto-no-es-noticia/permiten-checo-salir-colador-cabeza-dni-religion-pastafari_2013080200204.html .

Permiten a un checo salir con un colador en la cabeza en su DNI por su religión pastafari.

Las autoridades de la República Checa han dictaminado que Lukáš Nový puede lucir un colador en la cabeza en su documento de identidad porque, de lo contrario, se violarían las leyes de igualdad religiosas del país. El hombre reclamó salir en la foto con este utensilio porque le obliga el pastafarismo, una curiosa religión cuyo dogma central es que el Monstruo del Espagueti Volador creó el universo después de beber mucho.

El curioso documento de identidad de Lukáš Nový
El curioso documento de identidad de Lukáš Nový | Foto: antena3.com

A un hombre se le ha permitido aparecer con un colador en la cabeza en su documento de identidad en la República Checa. Lukáš Nový ha alegado motivos religiosos para lucir este utensilio de cocina.

El joven, natural de la ciudad checa de Brno, ha afirmado que su fe en la religión pastafari le obliga a llevar puesto un colador en la cabeza en todo momento, según recoge Daily Mail.

Las autoridades dictaminaron que rechazar la solicitud de Nový sería una violación de las leyes de igualdad religiosas del país. El portavoz del Ayuntamiento de Brno, Pavel Zara, ha explicado que “la solicitud cumple con las leyes de la República Checa, que permiten llevar cubierta la cabeza por razones médicas o religiosas siempre que no se oculte el rostro”.

El pastafarismo, también llamada religión del Monstruo del Espagueti Volador, es una creencia surgida como protesta social en Estados Unidos que denuncia y se opone a la teoría del diseño inteligente.

Su dogma central es que el Monstruo del Espagueti Volador, invisible e indetectable, creó el universo después de beber mucho. La borrachera del monstruo explica las imperfecciones del mundo creado.

Algunos de los principios sobre los que se asienta esta religión son que el calentamiento global, los terremotos, los huracanes y otros desastres naturales son consecuencia directa de que a partir del siglo XIX ha disminuido el número de piratas. El símbolo principal del pastafarismo es una cruz, que en vez de tener un Cristo crucificado, tiene un tenedor para comer espaguetis.

La agricultura ecológica: para gente que cree en Santa Claus.

Fuente original: http://www.losproductosnaturales.com/2013/07/la-agricultura-ecologica-para-gente-que.html

La agricultura ecológica: para gente que cree en Santa Claus.
A veces he criticado que los razonamientos que hacen los defensores de la agricultura ecológica son pueriles, infantiles. Pensar que porque algo lo cultives de acuerdo con un reglamento y solo le pongas insumos naturales va a ser más sano es el tipo de razonamiento que hace la gente que piensa que si se le cae un diente viene el ratoncito pérez. Asumir que la agricultura ecológica, con la caída de producción, puede ser una alternativa viable es pensamiento propio de un niño de 11 años. Creo que este vídeo comfirma mis impresiones:

Niño de 11 años destruye a Monsanto.

Hala, id a que el granjero os presente a la vaca y luego os la comeis. Lo que no explica es si el niño también participa en la matanza. Lo dicho, razonamientos simplistas, propios de un niño de 11 años, pero no de un científico. Ciencia para gente que todavía cree en los reyes magos.
Y los organizadores de las TED se lo podrían hacer mirar, bastante tuvimos con la TED Valencia women, que parecía aquello un congreso de “Ciencia y Espíritu”. Por cierto, viendo el vídeo no he podido pensar en este otro. ¿veis mucha diferencia entre el vídeo de arriba y el de abajo? Ya sabeis lo que pasa cuando la ciencia se pone en segundo plano en favor de la religión ya sea cristiana o verde.

Why religion is child abuse.

Bitnavegantes: Los neurocientíficos implantan falsos recuerdos en ratones

Fuente original: http://bitnavegante.blogspot.com.ar/2013/07/neurocientificos-implantan-falsos-en-ratones.html .

Los neurocientíficos implantan falsos recuerdos en ratones

El fenómeno de los falsos recuerdos está bien documentado. En muchos casos judiciales, los acusados ​​han sido declarados culpables en base a testimonios de testigos y víctimas que estaban seguros de sus recuerdos, pero las pruebas de ADN dieron la vuelta al asunto teniendo que anular la condena.

Dando un paso más hacia la comprensión de cómo pueden formarse esta memoria defectuosa, los neurocientíficos del MIT han demostrado que pueden implantar falsos recuerdos en el cerebro de los ratones. También descubrieron que muchos de los rastros neurológicos de estos recuerdos son de idéntica naturaleza a la de los recuerdos auténticos.

“Ya se trate de una memoria falsa o verdadera, el mecanismo neuronal que subyace a la recuperación de la memoria es el mismo”, dice Susumu Tonegawa, profesor de Biología y Neurociencia del Instituto Picower, y autor principal del artículo que describe estos hallazgos en la edición del 25 de julio Science.

El estudio proporciona además, una prueba más de que los recuerdos se almacenan en las redes neuronales que son las que forman las huellas de la memoria de cada experiencia que tenemos, un fenómeno que el laboratorio de Tonegawa ya demostró el año pasado.

Los neurocientíficos han buscado durante mucho tiempo la ubicación de estos rastros de memoria, también llamados engramas. En un par de estudios, Tonegawa y sus colegas del Instituto Picower del MIT para el Aprendizaje y la Memoria, demostraron que podían identificar las células que forman parte de un engrama de una memoria específica, y reactivarla usando una tecnología llamada optogenética.

Los autores principales del artículo son el graduado Steve Ramírez y el investigador Xu Liu. Otros autores son la asistente técnico Pei-Ann Lin, el investigador Junghyup Suh y los postdoctorados Michele Pignatelli, Roger Redondo y Tomás Ryan.

Buscando el engrama

La memoria episódica, la memoria de las experiencias, están hechas de asociaciones de varios elementos, incluyendo objetos, espacio y tiempo. Estas asociaciones son codificadas por cambios químicos y físicos en las neuronas, así como por las modificaciones en las conexiones entre las neuronas.

El que estos engramas residan en el cerebro ha sido la gran cuestión de hace mucho en la neurociencia. “¿Está la información extendida en varias partes del cerebro, o hay un área en particular de éste en la que se almacena este tipo de memoria? Esto ha sido una cuestión muy fundamental”, subrraya Tonegawa.

En la década de 1940, el neurocirujano canadiense, Wilder Penfield, sugirió que la memoria episódica está ubicada en el lóbulo temporal del cerebro. Cuando Penfield estimulaba eléctricamente las células de los lóbulos temporales de los pacientes que estaban a punto de someterse a una cirugía, para tratar las convulsiones epilépticas, los pacientes informaban de que los recuerdos específicos les saltaban a la mente. En estudios posteriores del paciente amnésico, conocido como “H.M.”, se confirmó que el lóbulo temporal, incluyendo la zona conocida como el hipocampo, es fundamental para la formación de la memoria episódica.

Sin embargo, estos estudios no prueban que los engramas se almacenan realmente en el hipocampo, apunta Tonegawa. Para el caso, los científicos necesitaban demostrar que la activación de grupos específicos de células del hipocampo es suficiente para producir y recuperar recuerdos.

Con este objetivo, en el laboratorio de Tonegawa se orientaron hacia la optogenética, una nueva tecnología que permite que las células puedan activarse o desactivarse selectivamente usando la luz.

Para este par de estudios, los investigadores diseñaron células del hipocampo de ratones que expresan el gen de la canalrodopsina, una proteína que activa las neuronas cuando son estimuladas por la luz. También modificaron el gen de manera que la canalrodopsina se producía siempre que el gen c-fos, necesario para la formación de la memoria, se activaba.

Ya en el estudio del año pasado, los investigadores condicionaron a estos ratones para temer a una cámara en particular mediante la entrega de un choque eléctrico leve. Tal como se formaba esta memoria, el gen c-fos era activado, junto con el gen diseñado de canalrodopsina. De esta manera, las células codificaban la huella de la memoria “etiquetada” con las proteínas sensibles a la luz.

Al día siguiente, cuando los ratones fueron puestos en una cámara diferente que nunca habían visto antes, se comportaron con normalidad; pero, cuando los investigadores pusieron en marcha el pulso de luz del hipocampo, y estimulación las células de memoria marcadas con la canalrodopsina, los ratones se quedaron congelados de miedo, ya que esto reactivaba la memoria del día anterior.

“Comparad con la mayoría de estudios donde tratan el cerebro como una caja negra y a donde se intenta acceder desde el exterior, es como si estuviéramos tratando de estudiar el cerebro de dentro hacia afuera”, dice Liu. “La tecnología que fuimos desarrollando para este estudio nos permite analizar finamente e incluso, potencialmente, jugar con el proceso de la memoria mediante el control directo de las células del cerebro.”

Implantanto falsos recuerdos

Eso es exactamente lo que hicieron los investigadores en el nuevo estudio, explorar si podían utilizar estos engramas reactivados para implantar falsos recuerdos en los cerebros de los ratones.

En primer lugar, los investigadores colocaron a los ratones en una nueva cámara, A, pero no dieron ningún tipo de descarga. Conforme los ratones exploraban esta cámara, sus células de memoria fueron marcadas con la canalrodopsina. Al día siguiente, los ratones se colocaron en una segunda cámara, B, muy diferente. Después de un tiempo, a los ratones se les dio un leve choque eléctrico en el pie. En ese mismo instante, los investigadores usaron la luz para activar las células que codificaron la memoria de la cámara A.

Al tercer día, los ratones fueron colocados de nuevo en la cámara A, donde ahora se petrificaron de miedo, a pesar de que nunca habían sido impactados eléctricamente allí. Un falso recuerdo había sido implantado: Los ratones temían a la memoria de la cámara A, porque aun cuando el choque  fue dado en la cámara B, ellos estaban reviviendo el recuerdo en la cámara A.

Por otra parte, esa falsa memoria parecía competir con una verdadera memoria de la cámara B, según hallaron los investigadores. Estos ratones también quedaron congelados cuando fueron colocados en la cámara B, pero no tanto como los ratones que habían recibido wl choque en la cámara B, sin tener la memoria activa de la cámara A.

Más tarde, los investigadores demostraron que inmediatamente después de la recuperación de los falsos recuerdos, los niveles de actividad neurales también estaban elevados en la amígdala, que es el centro del miedo del cerebro, el cual recibe información de la memoria del hipocampo, exactamente igual que cuando los ratones recuperaban un recuerdo genuino.

El equipo del MIT está ahora planeando más estudios sobre cómo la memoria pueden distorsionarse en el cerebro.

“Ahora que podemos reactivar y cambiar el contenido de los recuerdos en el cerebro, podemos empezar a hacer preguntas que alguna vez fueron del ámbito de la filosofía”, señala Ramírez. “¿Hay múltiples condiciones que conducen a la formación de falsos recuerdos? ¿Pueden los falsos recuerdos de eventos placenteros o aversivos crearse artificialmente? ¿Qué ocurre con los recuerdos falsos de más allá de un contexto, recuerdos falsos de objetos, alimentos u otros ratones? Estas son cuestiones que parecen de ciencia-ficción, pero que ahora se pueden abordar experimentalmente en el laboratorio.”

– Imagen: Los neurocientíficos del MIT identificaron las células (en rojo), donde las huellas de memoria estaban almacenadas en el hipocampo del ratón. Crédito: Steve Ramírez y Xu Liu.

Carta pública a los medios.

Fuente:

http://ryokoo.es/2011/03/17/carta-publica-a-los-medios/

Carta pública a los medios.

Este mensaje ha sido enviado a varios medios de prensa escrita, televisión y radio españoles por parte de varios españoles residentes en Japón.

Somos un grupo de españoles que actualmente está viviendo en Japón, nos hemos propuesto escribir esta carta pública a los medios con la intención de criticar la forma en la que el periodismo está tratando las noticias sobre el terremoto, el tsunami y los posteriores problemas en la central nuclear de Fukushima y Japón en general.

Multitud de medios están transmitiendo una situación de inseguridad que no se corresponde con la realidad en ciudades como Tokio. El gobierno está informando a los ciudadanos sobre lo que sucede en la central nuclear de Fukushima las 24 horas del día y, según esa información, no hay ningún peligro inmediato. Añadiendo, ya sea dicho, que hemos tenido que apañarnos por nuestra cuenta e informarnos los unos a los otros entre los españoles y con gente de otros países de habla hispana ya que la nuestra propia Embajada Española parecía no estar en “servicio”.

Por culpa de esta desinformación y exageración, mucha gente (entre ellas, sobre todo nuestras familias), está preocupada de manera innecesaria por lo que está ocurriendo en Japón.

Con esta carta, queremos mandar un mensaje al periodismo en España para que dejen el sensacionalismo de lado e informen adecuadamente usando sólo información contrastada.

Atentamente:

– Amadeu Branera
– David García
– David Lozano Lopez
– Diego Gonzalez
– Nuria Galán
– Mireia Moreno
– Jordi Olaria
– David Solanes
– Ana Sora Sangüesa
– Silvia Gummà
– Marc Bernabé
– José Ramón Pastor
– Miguel Ángel Ibáñez Muñoz
– Guillermo Navarro Romero
– David García Vázquez
– Diego Boscá
– Beatriz Prieto
– Adrián Navarro
– Pablo García-Lluis Ramírez
– Ruben Freixas Garcia
– Daniel Marcos Perujo
– Roger Civit Contra
– Gabriel González Maurazos
– David Gonzalez Gutierrez
– Pepi Valderrama
– David Iglesias
– Fernandez Yolanda
– Nerea Aymerich

– Nacho Valo

– Javi Lavandeira