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Pseudociencia alimentaria: con la comida no se juega – La Venganza de Hipatia

La alimentación ha sido siempre un factor clave en la historia de la humanidad. Ha posibilitado el surgimiento de civilizaciones tanto como ha arrasado con ellas, y ha evolucionado, tanto respecto a su producción como su distribución y a su conservación, junto al propio desarrollo tecnológico e ideológico del ser humano. Esto, por supuesto, ha traído consigo grandes avances, como la intensificación de la producción o la llegada de alimentos a zonas en las que antaño las hambrunas eran un evento común, parte incluso del acervo cultural local. Sin embargo, no deberíamos caer en el optimismo ingenuo del que piensa que el ser humano es capaz de gestionar su propio desarrollo de un modo enteramente racional, dado que, pese a todo, seguimos teniendo los mismos sesgos con los que salimos de nuestra África natal, lo cual nos convierte en unos seres más irracionales, tribales y conformistas de lo que nos gustaría admitir.

La pseudociencia aprovecha todos esos sesgos para hacer pasar productos de muy dudosa valía como si gozaran del respaldo de la evidencia científica (Fasce, 2017a). Ello es lo que diferencia este tipo de creencias de otras también carentes de garantía epistémica, como el pensamiento paranormal o las teorías de la conspiración — aunque la pseudociencia incorpora también estos otros tipos de creencias. Como tal, puede ser definida del siguiente modo (Fasce, 2018):

(Pseudociencia) (1) y/o (2) y/o (3) y (4).

  1. Hace referencia a entidades y/o procesos fuera del dominio de la ciencia.
  2. Hace uso de una metodología deficiente.
  3. No está apoyado por la evidencia.
  4. Es presentado como conocimiento científico.

Existen, a su vez, dos tipos de pseudociencia: la promoción de pseudo-teorías y el negacionismo de la ciencia (Hansson, 2017; Fasce y Picó 2018a; 2018b). La promoción de pseudo-teorías es el tipo clásico de pseudociencia, en el que un grupo organizado de personas promueven un contenido doctrinal de una complejidad más o menos variable, desarrollando un amor/odio hacia una ciencia por la que han de hacerse pasar, parasitando sus medios de publicación, de educación y sus instituciones de regulación profesional. Este es el caso de, por ejemplo, la homeopatía, la nueva medicina germánica o la criptozoología. El otro tipo es el negacionismo de la ciencia, que está basado en la animadversión motivada — económica, política o ideológica — hacia una teoría científica en particular. Ejemplos de negacionismo hay muchos, como el movimiento antivacunas, los negacionistas del holocausto o los negacionistas del cambio climático. En este sentido, un tipo de pseudociencia se sitúa al nivel de las teorías científicas, impostándose como tal, y el otro al nivel de las controversias o de las hipótesis, impostando debates inexistentes en el seno de la comunidad científica.

La pseudociencia de la comida

Existe una larga lista de pseudociencias relacionadas directamente con la alimentación (Mulet, 2014): la dieta del grupo sanguíneo, la dieta alcalina, la quimiofobia, el movimiento antitransgénicos, la oligoterapia, la dieta Gerson, la alimentación macrobiótica, la nutrición ortomolecular, el crudismo, la dieta Perricone, dietas detox, la larga lista de superalimentos, o casos concretos que vinculan determinados alimentos con ciertas patologías, por ejemplo, el limón, la soja o la cebolla con la prevención del cáncer, o el gluten con el autismo. La lista, de hecho, es casi infinita, y cada caso merecería un análisis pormenorizado dado que la retórica pseudocientífica en muchos de estos casos puede llegar a ser sofisticada.

La pseudociencia vive un continuo proceso de evolución cultural, modificando sus formas y adaptándolas a las mejores condiciones retóricas que ofrece su entorno, lo cual le permite aumentar su capacidad de convicción y potenciar su distribución epidemiológica (Blancke, Boudry y Pigliucci, 2016). De este modo, encontramos subespecies de pseudociencia que presentan sus propias características bien definidas: por ejemplo, la larga tradición de raigambre psicoanalítica que es la pseudopsicología (Fasce, 2017b), la retórica conspiranoica y pseudocompasiva de la medicina alternativa (Ernst y Fasce, 2017), o la estrecha relación entre la pseudobiología y movimientos conservadores de corte religioso (Pigliucci, 2002). El caso de la pseudociencia en el contexto de la nutrición, por su parte, es muy particular en relación a sus herramientas retóricas específicas.

Por ejemplo, una herramienta de gran importancia para este caso en concreto es el tráfico del asco. El asco es una respuesta emocional ante determinados estímulos que consideramos podrían ser dañinos para nuestra integridad, en la que está especialmente involucrada la ínsula (Wicker et al., 2003), una parte antigua del cortex cerebral que tienen una estrecha relación con el sistema emocional. En este sentido, se trata de un mecanismo desarrollado a lo largo de nuestro proceso evolutivo para la autoprotección — otros pueden ser, por ejemplo, el dolor, la respuesta de ansiedad (fight or flight), el sistema quimiorreceptor trigeminal o la respuesta de protección de zonas especialmente sensibles que conocemos como «cosquillas». Si bien el asco tiene determinadas tendencias innatas, como diferencias de género (Druschel y Sherman, 1998) o mayor asco hacia fluidos o materia pútrida (Curtis, 2007), lo cierto es que se trata de una respuesta muy fácilmente condicionable a diversos estímulos, muy mediada por nuestras preconcepciones morales (Jones y Fitness, 2008; David y Olatunji, 2011). El asco es una respuesta potente, visceral, que puede llegar a relacionarse estrechamente con trastornos de ansiedad u obsesivos-compulsivos (Cisler et al., 2010).

Es habitual que los adeptos a este tipo de pseudociencias generen asco hacia aquello que el contenido doctrinal señala como una posible fuente de contaminación. El ejemplo paradigmático es la quimiofobia, que se suele centrar en los compuestos químicos empleados por la industria, que son acusados de todo tipo de peligros sin evidencia científica alguna a favor. Es habitual que la retórica de estas pseudociencias fomenten el asco hacia los transgénicos, hacia la carne o hacia determinados tipos de comida en determinados momentos. Recuerdo que yo mismo pude vivir un caso más o menos relacionado con esto: cuando era niño iba a un colegio religioso tremendamente estricto y un viernes santo comí carne sin darme cuenta; el resultado al notar mi pecado fueron las arcadas. Muchas veces este condicionamiento del asco viene acompañado por nociones cuasi-religiosas de purificación, por ejemplo en la dieta detox. ¿De qué demonios pretenden desintoxicarnos con esa dieta? Habitualmente son nociones vagas, que se relacionan más con el pensamiento paranormal de redención y purificación del alma (Horberg et al., 2009) que con cualquier cosa parecida a los fundamentos de una dieta sana.

Por último, otras dos características clásica de este tipo de pseudociencias: la apelación a lo natural y la sencillez de sus postulados. Lo natural es un concepto tan difuso como lo químico o lo maravilloso, que sin un marco conceptual claro no es más que una apelación vacua puramente emocional, muy relacionada con una actitud conservadora de «todo tiempo pasado fue mejor» — o «los tomates antes sabían a tomate» o «antes se comía más sano». Esta falacia es casi omnipresente en las pseudociencias relacionadas con la alimentación (Mulet, 2017) y se relaciona con nociones de biologia folk que resultan muy intuitivas: que comer crudo es más natural, que los transgénicos son una aberración contra la esencia de las especies (Blancke et al., 2015) o que los aditivos y conservantes son añadidos que pervierten la bondad de la naturaleza (Ropeik, 2015) — esta última una creencia típica de urbanitas que nunca han tenido que lidiar con la ciega crueldad del mata o muere que impera en la naturaleza.

La sencillez es también típica. Si bien es cierto que encontramos constructos más complejos, como la oligoterapia o la dieta ortomolecular, lo cierto es que, en comparación con otras pseudociencias como el diseño inteligente, el psicoanálisis o la acupuntura, lo que observamos en este caso son constructos teóricos basados en una o dos ideas peregrinas relacionadas de forma negligente con unos pocos conceptos científicos, pero presentados bajo la forma de un mantra repetible y fácilmente asimilable. Por ejemplo, que la dieta debe depender del grupo sanguíneo o que el PH de la sangre ha de ser regulado por medio de la comida. Esto, por supuesto, deja a esta clase de pseudociencias a merced de las críticas, dado que no tienen los formidables mecanismos de defensa ante las refutaciones de pseudo-teorías mucho mejor protegidas del mal tiempo, pero como se trata de ideas que encuentran muy poca resistencia social, especialmente por parte de gente formada que podría aportar refutaciones sustanciales, pueden darse el lujo de ser el sueño de cualquier experto en marketing.

La resistencia a los troglopijos

En España lleva tiempo de moda el término «troglopijo» para designar a aquellas personas con grandes recursos económicos, privilegiadas, que viven en entornos urbanos sofisticados y que, pese o debido a ello, desprecian aquello que les permite llevar la clase de vida que llevan, sosteniendo una visión idealizada de la naturaleza y de la pobreza, asumiendo todo tipo de discursos regresivos que emanan autoodio, postureo y que, por supuesto, llevan consigo una afirmación del propio estatus social alto. Los troglopijos, que creen que los avances que le debemos a la ciencia y que disfrutamos en occidente son un derecho fácilmente alcanzable, son los que contratan doulas para parir en casa porque parir en hospitales y en manos de profesionales es de chusma, los que deciden comer carne cruda o pagar muchísimo dinero por flores de Bach. Al fin y al cabo, la pseudociencia es un bien de lujo, por eso florece entre los estratos sociales más pudientes (MSPSI 2011).

La comida ha sido y es, no solo en nuestra especie, una fuente de jerarquización social y de afirmación de estatus. Los ricos no comen lo mismo que los pobres; ellos comen mejor tanto porque pueden gastar en ello como porque se pueden dar el lujo de poner en entredicho un sistema del que no dependen (van der Toorn et al. 2015). Sin embargo, en una sociedad en la que la comida ya es segura y está al alcance de todos en las mejores condiciones, la actitud de búsqueda de exclusividad y de mayor estatus conlleva un efecto paradójico: comer peor, más peligroso y, encima, en base a ideas ridículas. Comer pseudociencia no es barato; lo barato es lo contrario. Los productos con salvado de la dieta Dukan no son precisamente baratos, como tampoco lo son los complementos vitamínicos sin sentido, los productos de agricultura ecológica, los productos innecesarios sin gluten, la comida macrobiótica, la biodinámica o las consultas con todos estos gurús, siendo, de este modo, únicamente accesibles por las clases más favorecidas.

Pero, ¿cómo ofrecer resistencia ante los troglopijos? En primer lugar, es necesario que los nutricionistas se comprometan con los estándares de cientificidad de su propio campo. Es sencillo notar que un gran porcentaje de ellos son los primeros en apuntarse a estas supercherías, con toda seguridad porque, teniendo un título con el que poder aparentar seriedad, este salto a la pseudociencia les permite obtener más beneficios que la práctica ética de su profesión. El valor de los nutricionistas no reside únicamente en sus conocimientos, sino, principalmente, en su autoridad: el impacto psicológico de la autoridad es mayor que el de unos conocimientos científicos que pueden ser de muy difícil acceso para el consumidor. En efecto, si bien los conocimientos científicos tienen impacto en este tipo de creencias, la confianza en la ciencia tiene un impacto equivalente (Fasce y Picó, 2018c).

Es especialmente relevante en este sentido que los usuarios y proveedores de pseudociencia tengan, como tales, un feedback negativo respecto a su autoimagen. El principal motivador para no engañar a los demás es el mantenimiento de la propia autoimagen de comportamiento ético (Fasce, 2017a), de modo que si permitimos que la pseudociencia continúe siendo vista como algo progresista, tolerante, alternativo y propio de las élites, protegiendo a sus usuarios y ofreciendo un valor añadido social, tendremos la batalla perdida. Para ello, es necesario atender a las variables de pertenencia social de los pseudocientíficos, consiguiendo que adherirse a dicha pertenencia tenga consecuencias sociales negativas y exponiéndolos a las consecuencias perjudiciales de sus creencias — por ejemplo, a los daños medioambientales que conllevan estas ideas delirantes respecto a la comida, a las consecuencias que tienen en la alimentación de los más pobres o a los problemas de salud que ocasionan. Esto, siendo un tratamiento integral y complejo del problema, es lo único que parece realmente efectivo. Todo empieza en que quienes tienen que ponerse serios se pongan serios, recuperando la confianza perdida, pasa por políticos responsables y acaba en que quienes consumen esta clase de cosas entienda que con la comida no se juega.

Por Angelo Fasce

Artículo publicado originalmente en la revista del CNAA, Uruguay. Edición de enero del 2018.

Referencias

Blancke S, Boudry M, Pigliucci M (2016) Why Do Irrational Beliefs Mimic Science? The Cultural Evolution of Pseudoscience. Theoria 83(1): 78-97.

Blancke S, et al. (2015) Fatal attraction: the intuitive appeal of GMO opposition. Trends in Plant Science 20(7): 414-418.

Cisler J, et al. (2009) Attentional bias differences between fear and disgust: Implications for the role of disgust in disgust-related anxiety disorders. Cognition and Emotion 23(4): 675-687.

Curtis V (2007) Dirt, disease, and disgust: A natural history of hygiene. Journal of Epidemiology and Community Health 61(8): 660-664.

David B, Olatunji B (2011) The effect of disgust conditioning and disgust sensitivity on appraisals of moral transgressions. Personality and Individual Differences 50(7): 1142-1146.

Druschel B, Sherman M (1999) Disgust sensitivity as a function of the Big Five and gender. Personality and Individual Differences 26 (4): 739-748.

Ernst E, Fasce A (2018) Desmontando la retórica de la medicina alternativa. Cortinas de humo, errores, conspiraciones y disparates. Mètode Science Studies Journal 94: 79-85.

Fasce A (2017) Los parásitos de la ciencia. Una caracterización psicocognitiva del engaño pseudocientífico. Theoria. An International Journal for Theory, History and Foundations of Science 32(3): 347-365.

Fasce A (2018a) What do we mean when we speak of pseudoscience? The development of a demarcation criterion based on the analysis of twenty one previous attempts. Manuscrito en revisión.

Fasce A (2018b) Divanes y gurús. El origen y los peligros de la pseudopsicología clínica. Mètode Science Studies Journal 94: 95-101.

Fasce A, Picó A (2018a) Conceptual Foundations and Validation of the Pseudoscientific Belief Scale. Manuscrito en revisión.

Fasce A, Picó A (2018b) Two of a Kind. More Similarities than Differences Among Science Deniers and Pseudo-Theory Promoters. Manuscrito en revisión.

Fasce A, Picó A (2018c) Science as a Vaccine. The impact of Scientific Literacy on Unwarranted Beliefs. Manuscrito en revisión.

Hansson SO (2017) Science denial as a form of pseudoscience. Studies in History and Philosophy of Science 63: 39-47.

Horberg E, et al. (2009) Disgust and the moralization of purity. Journal of Personality and Social Psychology 97(6): 972–973.

Jones A, Fitness J (2008) Moral hypervigilance: The influence of disgust sensitivity in the moral domain. Emotion 8(5): 613-27.

MSPSI (2011) Análisis de situación de las terapias naturales. Extraído el 26 de diciembre (2017) de: http://www.mspsi.gob.es/novedades/docs/analisisSituacionTNatu.pdf.

Mulet JM (2014) Comer sin miedo. Madrid: Booket. Mulet JM (2018) La falacia del “argumentum ad naturam”. Homeopatía y agricultura biodinámica en la normativa oficial de la Unión Europea. Mètode Science Studies Journal 94: 103-109.

Pigliucci M (2002) Denying Evolution: Creationism, Scientism, and the Nature of Science. Sunderland: Sinauer.

Ropeik S (2015) On the roots of, and solutions to, the persistent battle between “chemonoia” and rationalist denialism of the subjective nature of human cognition. Human & Experimental Toxicology 34(12): 1272-1278.

van der Toorn J, et al. (2015) A Sense of Powerlessness Fosters System Justification: Implications for the Legitimation of Authority, Hierarchy, and Government. Political Psychology 36(1): 93-110.

Wicker B, et al. (2003) Both of us disgusted in my insula: the common neural basis of seeing and feeling disgust. Neuron 40(3): 655-64.

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El Banco Mundial confiesa que manipuló datos de Chile para perjudicar a Bachelet

Son los informes sobre competitividad del país. La manipulación fue para favorecer al centroderechista Piñera en contra del oficialismo socialdemócrata.

El Banco Mundial confiesa que manipuló datos de Chile para perjudicar a Bachelet

Bachelet y Piñera, durante un desayuno. EFE

​El Banco Mundial reconoció que manipuló los datos de competitividad de Chile en una acción motivada política que perjudicó la imagen del gobierno socialdemócrata de Michelle Bachelet. El ejecutivo chileno calificó la noticia como “una inmoralidad pocas veces vista”.

En declaraciones a “The Wall Street Journal”, el economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, pidió disculpas por el error y admitió las motivaciones políticas detrás de la falsificación de los datos para mostrar indicadores más bajos durante el segundo mandato de Bachelet. Ese juego pudo haber favorecido las posibilidades del presidente electo el centroderechista Sebastián Piñera que ganó el 17 de diciembre pasado de modo contundente el balotaje contra el postulante oficialista Alejandro Guillier. Romer reconoció que las cifras estuvieron “contaminadas” por las posiciones políticas del funcionariado de la institución.

Bachelet, a través de su cuenta de twitter, caracterizó como “muy preocupante lo ocurrido con el ranking de competitividad del Banco Mundial. Más allá del impacto negativo en la ubicación de Chile, la alteración daña la credibilidad de una institución que debe contar con la confianza de la comunidad internacional”. En tanto, en el comunicado oficial, el ministro chileno de Economía, Jorge Rodríguez Grossi, insistió que se trata de “una inmoralidad pocas veces vista”. La manipulación habría sido hecha por el economista a cargo de la construcción del ranking, Augusto López-Claro, con el objeto “de hacer ver un deterioro económico durante el gobierno de Michelle Bachelet, con intenciones básicamente políticas”, añadió el funcionario.

Según The Wall Street Journal, Romer explicó que las irregularidades se concentraron en el ranking de competitividad empresarial, que es uno de los principales informes económicos del Banco Mundial, en el que se habría cambiado reiteradamente la metodología para tergiversar los datos. Romer aseguró que corregirá y recalculará los marcadores nacionales de este registro, lo que tendrá un impacto sobre todo en Chile, cuya clasificación ha sido “especialmente volátil” y estuvo “potencialmente contaminada por las motivaciones políticas de personal del Banco Mundial”. La clasificación de Chile ha fluctuado entre los lugares 25 y el 57 desde el año 2006 y durante el gobierno de Bachelet, el ranking de Chile se deterioró sistemáticamente, mientras que bajo el mandato de Piñera subía constantemente.

“Quiero disculparme personalmente con Chile y con cualquier otro país en el que transmitamos una impresión equivocada”, dijo Romer, quien admitió su responsabilidad en los problemas, “porque no aclaramos lo suficiente”. El ejecutivo añadió que el Banco Mundial está comenzando el proceso de corrección de los informes pasados, y republicando los que no fueron objeto de cambios en la metodología y subrayó que no podía defender “la integridad” del proceso que condujo a esos cambios en la metodología.

La revisión también podría mostrar cambios significativos en otros países, según el periódico, pero no se aclaró cuáles serían. En Santiago, el ministro Rodríguez Grossi consideró las declaraciones de Romer “muy francas y honradas”, pero revelan “un escándalo de proporciones”. Añadió que “esperamos que la corrección del índice sea rápida, pero el daño ya está hecho y es de esperar que nunca más vuelva a ocurrir que se manipulen estadísticas con objetivos políticos, y menos en un organismo como el Banco Mundial”, concluyó.

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Un ‘robo’ que apesta a operativo | El Cohete a la Luna

Publicado el 9

En plena feria judicial vandalizaron la sede del Movimiento de Profesionales por los Pueblos.

El hecho ocurrió el lunes por la noche en la sede del MPP, en un segundo piso de la calle Perón de la ciudad de Buenos Aires. Los desconocidos dejaron oficinas revueltas, carpetas tiradas y abiertas en el piso y —aunque había otros objetos de valor— se llevaron computadoras personales con documentación de los abogados Juan Lenta y Elizabeth Gómez Alcorta, defensora de Milagro Sala y de ex funcionarios kirchneristas perseguidos en el expediente por el Memorándum con Irán. Es la primera vez que la sede del MPP sufre un hecho de estas características en los siete años que lleva en el lugar. El hecho llamó la atención a los moradores del estudio, porque tampoco hay antecedentes de este tipo de robo en otros estudios jurídicos. “Nos resulta especialmente alarmante que los ingresantes dirigieran su atención principalmente a revisar y llevarse documentación, la cual, en gran medida, trata cuestiones vinculadas a los derechos humanos. No tenemos conocimiento de sucesos similares en establecimientos jurídicos. Los saludamos atentamente y agradecemos amplia difusión”, señalaron en el comunicado firmado por el MPP y los Estudios Jurídicos Coradino & Lenta y Gómez Alcorta & Aldazabal y la abogada Andrea Vlahusic, esposa de Atilio Borón y cuya oficina fue una de las más revueltas.

“Estamos intentando entender si esto tiene alguna vinculación política en el contexto de la situación actual o no”, explicó a El Cohete a la Luna Emiliano Coradino. “A nosotros nos resulta llamativo porque hace siete años que estamos acá. El estudio tiene varias oficinas que en este momento están con funcionamiento residual dado que hay gente de vacaciones. Y hoy a la mañana, cuando ingresamos vimos que la puerta semiblindada estaba violentada y las cosas revueltas. Lo llamativo es que había bastante cosas de valor, pero se llevaron las notebooks de Elizabeth Gómez Alcorta y de Juan Lenta. También revolvieron el estudio de Vlahusic pero no tocaron, por ejemplo, las oficionas de las empleadas administrativas”.

Gómez Alcorta lleva las causas de Milagro Sala, es querellante en varias causas de lesa humanidad como el juicio por los secuestros de Ford, defiende a Martín Menna en la causa por el Memorandúm y fue abogada en representación del Estado en el Juicio AMIA. José Lenta estaba trabajando en denuncias sobre la situación habitacional de la Ciudad de Buenos Aires, un material que iba a ser difundido por Telefé como parte de un informe que finalmente el canal decidió no emitir. “Todavía estamos tratando de entender el origen de todo esto”, continúa Coradino. “Es llamativo la época del año porque en un estudio puede haber circulación de dinero pero no durante la feria judicial y acá abrieron carpetas, pero todavía no sabemos cuál fue el objetivo. Y además tenemos que terminar de inventariar qué es lo que falta porque hay muchos abogados de vacaciones, pero sabemos que se llevaron documentos importantes porque esos papeles no estaban en las carpetas sino en las computadoras”.

El estudio es un departamento con varias oficinas, salas de reuniones y cocina. Entre el material de los abogados había presentaciones preparadas para presentar en la Cámara de Casación. Luego de escribir el comunicado, los abogados terminaban de hace el primer relevamiento para presentar una denuncia en la comisaría de la zona.

A través de Un ‘robo’ que apesta a operativo | El Cohete a la Luna

Blog Sin Dioses: Calendario laicista, ateo y racionalista

A continuación Sindioses presenta una compilación de las principales conmemoraciones que se han venido gestando en los últimos años, con el fin de promover la ciencia y el razonamiento crítico. Esta propuesta reúne 14 fechas propicias para promover la razón, la ciencia y la laicidad.

A través de Blog Sin Dioses: Calendario laicista, ateo y racionalista

Luz, cámara, intimidación | Los trabajadores de la … | Página12

“El diálogo que declama Hernán Lombardi es muy democrático: ninguna interlocución, patrulleros y un carro de asalto de la Policía Federal en la puerta del canal para disciplinar a los peligrosos periodistas”, denunciaron los trabajadores de Canal 7. Todavía no hay programación anunciada para el 2018. Los trabajadores advirtieron que mientras promueven la racionalización, le garantizaron un sueldo de “más de 190 mil pesos mensuales” a la mujer del ministro de Modernización, Andrés Ibarra.
La Policía de la Ciudad apareció custodiando canal 7 y los trabajadores denunciaron la presencia de agentes de civil en el interior.
La Policía de la Ciudad apareció custodiando canal 7 y los trabajadores denunciaron la presencia de agentes de civil en el interior. 

La puerta de la TV Pública amaneció hoy con dos móviles policiales apostados sobre la Avenida Figueroa Alcorta. En el estacionamiento al aire libre del canal, sobre la otra puerta de ingreso, una camioneta de las fuerzas de seguridad se hacía ver debajo de la sombra de algunos árboles. El objetivo era unívoco: hacer que todos los trabajadores de la TV Pública que llegaban al canal vieran la presencia policial. En medio del estado de asamblea permanente en el que se encuentran los trabajadores de la TV Pública, tras el comunicado del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (SFMyC) en el que se adelanta una política de ajuste en la emisora estatal, las autoridades decidieron responder al pedido de reunión reforzando de manera intimidatoria la presencia policial. “Incluso, pudimos constatar la presencia de policía de civil dentro del canal”, denunció a Página/12 Agustín Lecchi, delegado Sipreba de la TV Pública. Los trabajadores de la TV Pública denuncian un lock out patronal. Página/12 intentó comunicarse con alguna de las autoridades del SFMyC pero no obtuvo respuesta.

Lejos de propiciar el diálogo tantas veces declarado, las autoridades del SFMyC, encabezadas por Hernán Lombardi, sumaron tensión al clima de incertidumbre que desde hace algunas semanas se vive en los medios públicos. El objetivo expresado públicamente de reducir el personal de planta de la TV Pública y negociar el Convenio Colectivo de Trabajo desató temor entre los trabajadores. “Propusimos la modificación del convenio colectivo de trabajo, firmado hace 45 años y completamente obsoleto frente a los cambios tecnológicos, lo que genera altísimos costos de producción”, afirmó el SFMyC en el comunicado del viernes último. No contentos con la difusión de ese anhelo, los móviles de la Policía de la Ciudad y de la Federal en las inmediaciones del edificio de la TV Pública producen una escalada de tensión a priori innecesaria.

“Estuvimos hoy en distintos momentos del día con móviles policiales en la puerta, un carro de asalto y policías de civil dentro del canal. Estamos en asamblea permanente pero no somos delincuentes, somo trabajadores que estamos llevando a cabo una medida gremial. Tenemos motivos para hacerlo porque venimos con una situación de extorsión de parte de las autoridades, pero nunca en ninguna asamblea de la historia hubo algún motivo para tener que sacar la discusión afuera del canal y mucho menos para traer a las fuerzas de seguridad. Lo entendemos como una amenaza, un amedrentamiento y una provocación”, subrayó Lecchi.

El amedrentamiento de parte de las autoridades para con cualquier actividad gremial que se produzca en los medios públicos no parece ser un hecho aislado, sino más bien una política para imponer el ajuste. La semana pasada, el vicedirector de Radio Nacional, irrumpió en medio de una asamblea que analizaba las medidas a tomar ante los 16 despedidos en la emisora estatal, filmando a los trabajadores presentes con su propio teléfono móvil. En el día de hoy, también móviles policiales se hicieron presentes en la sede del Canal de la Ciudad, donde sus trabajadores están de paro y ocuparon los estudios ante los cinco despidos comunicados la semana pasada y la amenaza de que otros treinta se efectivicen en las próximas semanas. Estas cesantías se producen luego de los 180 despidos que se produjeron en el área de contenidos de la TDA (CIARA), y a los 33 de Pakapaka, Encuentro y DeporTV, a quienes se deben sumar los 89 retiros voluntarios en esos mismos canales.

La reducción de personal no es el único problema que enfrentan los medios públicos. El ajuste ya se percibe en las pantallas. En Encuentro, Pakapaka y DeporTV la repetición de programas y los “enlatados” extranjeros son moneda corriente desde hace meses. En la TV Pública, la merma en la producción empieza a sentirse de cara a una programación 2018 de la que nada se sabe. La tercerización de la producción ya comenzó: mientras históricamente los festivales de verano eran realizados por personal propio del canal, este año la transmisión del “Festival de la doma y folclore de Jesús María” lo está transmitiendo personal externo al canal, mediante un móvil de Adart Producciones (fundada en 1987 por Alejandro Gruz y Daniel Burak). Mientras tanto, el móvil de la TV Pública descansa en la puerta del canal. Otro caso que demuestra la disminución en la producción propia es que el noticiero matutino del canal, que hasta hace unos meses tenía una duración diaria de tres horas (de 7 a 10), se redujo una hora a mitad de año (de 8 a 10) y actualmente sólo se emite de una hora (8 a 9). De hecho, con excepción de los noticieros, el único programa en vivo y de producción propia (junto a Kapow) que emite la TV Pública en la actualidad es Cocineros argentinos.

En este contexto, los trabajadores de la TV Pública difundieron un comunicado titulado “El Ministerio Policial de Medios y Contenidos Públicos quiere liquidar la TV Pública” en el que denuncian un “lock out patronal” peligroso. “Con un cinismo pocas veces visto, y mientras proclama entre sonrisas diálogo, pluralismo y amplitud de voces, el SFMyC -detallan los trabajadores- lanza sin previo aviso una guerra contra los periodistas y los trabajadores del único canal de gestión pública del país. Esto se lleva adelante de la mano de despidos en Radio Nacional, TDA, señales Pakapaka, Encuentro, DeporTV y el Canal de la Ciudad. La estrategia a cargo de Hernán Lombardi busca presentar a los trabajadores y sus salarios como el problema, al mismo tiempo que vacía sin pudor al canal de sus contenidos, a tal punto que, tras la renuncia del Director Ejecutivo de la Televisión Pública, Horacio Levin, en diciembre de 2017, no hay aún ninguna programación conocida, prevista o en marcha para 2018. Una curiosa forma de gestionar los contenidos de los medios públicos cuando deja a la TV Pública a la deriva, reduce horarios de trabajo que empobrecerán inevitablemente los noticieros, y anuncia la paralización total de Canal 7 durante los fines de semana, con la excusa del ´ahorro´.”

En el comunicado, los trabajadores de la TV Pública denuncian que no parece ser la “austeridad” el objetivo buscado por el SFMyC, teniendo en cuenta el sueldo que cobran algunos funcionarios dentro de RTA. “El ahorro y la racionalización que tanto desvelan al Ministerio de Modernización conducido por Andrés Ibarra -señala- cuando se trata de salarios de los trabajadores, pero que no cuenta cuando se trata de colocar a su mujer, Carla Piccolomino, en el área de Relaciones Institucionales de Canal 7, con un sueldo superior a los 190 mil pesos mensuales”. El texto, además, desmiente que la planta de personal en el área de noticias se haya incrementado en un 70 por ciento durante el kirchnerismo, tal como afirmó el SFMyC. “El diálogo que declama Lombardi -cierran los trabajadores- es muy democrático: ninguna interlocución, patrulleros y un carro de asalto de la Policía Federal en la puerta del canal para disciplinar a los peligrosos periodistas, a quienes se empuja a un conflicto que no buscamos ni pretendemos.”

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Mi científica favorita | Hitos | Mujeres con ciencia

Mi científica favorita es un catálogo que reúne las biografías de veintiocho científicas de diferentes momentos históricos, disciplinas y lugares geográficos. Es un pequeño registro de algunas mujeres que han realizado y realizan importantes aportaciones a la actividad científica, con textos que hablan de su trabajo y su carrera, y que van acompañados de ilustraciones realizadas por más de cincuenta estudiantes de los últimos cursos de enseñanza primaria. Además, Mi científica favorita puede descargarse, de manera gratuita, en formato pdf.

A través de Mi científica favorita | Hitos | Mujeres con ciencia

Libya, Syria, Ukraine – one script, three stories – NationofChange

Libia, Siria, Ucrania: un guion, tres historias.

La táctica fundamental en Libia, Siria y Ucrania fue la misma: irritar a la población y luego dar un golpe de estado en medio del caos, mientras afirmaban liberar al pueblo.

La geopolítica se vuelve mucho más fácil si podemos discernir patrones repetitivos. Por ejemplo, el hilo común a través de las crisis en Ucrania, Libia y Siria es un libro de jugadas, inteligente pero despiadado de cambio de régimen. Esta estratagema de derrocar a los gobiernos mientras se mostraban como nobles tal vez debería llamarse la “geopolítica de las lágrimas de cocodrilo”.

Hubo momentos en la historia en que un país poderoso simplemente invadía a los más débiles. Ahora las élites recurren a elaborar guiones al estilo de Hollywood rebosantes de héroes inspiradores, historias tristes y esfuerzos altruistas.

La táctica fundamental en Libia, Siria y Ucrania fue la misma: irritar a la población y luego dar un golpe de estado en medio del caos, mientras afirmaba liberar al pueblo.

El golpe se lleva a cabo en muchas etapas.

  • Etapa 1: Protestas planificadas.
    Etapa 2: matan a los manifestantes, lo que lleva a indignación y resoluciones / sanciones de los EE. UU.
    Etapa 3: motín armado e intentos de forzar al gobierno a salir.
    Etapa 4: si la Etapa 3 falla, patrocine una guerra civil hecha y derecha para derrocar al gobierno.

A través de (original en inglés): Libya, Syria, Ukraine – one script, three stories – NationofChange

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