Archivo de la categoría: Discriminación

Inquebrantables | El Cohete a la Luna

Fuente original y artículo completo: Inquebrantables | El Cohete a la Luna

La dignidad es una virtud discreta como el aire: sólo se repara en ella cuando se la pierde.

¿Se acuerdan de la dignidad? Me refiero a una virtud a la cual, hasta no hace tanto, se le concedía importancia. Tanta que, en el lamentable caso de su ausencia, había que preocuparse por fingir que se la poseía. “Quítenle el delantal al obispo, el sombrero y su lazo al alguacil; ¿qué serían ellos, de este modo? Hombres. Simples hombres. La dignidad, y hasta la santidad, a menudo dependen más de la chaqueta y la pechera de lo que alguna gente imagina”, escribió Charles Dickens en Oliver Twist.

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Colonialismo científico: los investigadores africanos se rebelan contra el expolio de datos genéticos – Cuaderno de Cultura Científica

Fuente original: Colonialismo científico: los investigadores africanos se rebelan contra el expolio de datos genéticos – Cuaderno de Cultura Científica

Desde que en el año 2001 se descodificó el primer genoma humano, miles de ellos han pasado por el mismo proceso y poco a poco estamos creando una enorme base de datos mundial que refleja nuestra diversidad como especie. El continente africano está siendo escenario de gran parte de esa recolección de datos: en África, el lugar donde aparecieron los primeros de nuestros antepasados, los distintos grupos de población contienen interesantes variaciones para entender los cruces genéticos que nos dieron forma, cómo nos movemos y alimentamos y las enfermedades que todavía hoy sufrimos.

Hay grandes beneficios en juego para la población africana a cambio de aportar esta valiosa información al campo de la genómica a nivel global. Conocer las variaciones genéticas de un grupo puede ayudar a mejorar su atención médica. En muchas regiones de África eso puede significar una mejora de la calidad de vida incalculable.

El expolio de los datos

Pero a medida que la genómica avanza y despega, los científicos africanos temen (y están observando ya) como las viejas dinámicas del colonialismo vuelven a hacer de las suyas y las grandes potencias mundiales se dedican a explotar sus recursos y ofrecer nada a cambio. A causa de la falta de recursos, hay pocas instituciones científicas en África que puedan llevar a cabo en solitario investigaciones de este tipo, que en muchos casos requieren complejos equipos informáticos capaces de procesar miles de datos con velocidad. Por eso, los equipos que tienen interés en investigar en este campo a menudo tienen que asociarse y aceptar las condiciones de grupos de otros países. Y esas condiciones muchas veces dejan muy poco margen y resultado para los científicos locales.

Lo llaman ‘investigación helicóptero’, una práctica por la que los investigadores de países desarrollados acuden a los países en desarrollo, recogen sus datos y se marchan de allí sin contar con los científicos locales. A veces incluso pueden compartir a posteriori esos datos con otros grupos que no estuvieron involucrados en su recogida, lo cual crea una indignante contradicción en la que la información recabada y los resultados derivados de ella benefician a todo el mundo excepto a la población de la que se extrajo.

Una guía de buenas prácticas

Conocedores de cómo puede terminar esta historia (los países del continente expoliados de sus datos genéticos, que estarán dando réditos a miles de kilómetros donde sus habitantes apenas llegarán a olerlos, ¿no les suena esto de algo?), los científicos africanos han decidido tomar cartas en el asunto y han publicado una guía de buenas prácticas a exigir para desarrollar investigaciones genéticas en África. Detrás del documento está la Human Heredity and Health in Africa (H3Africa) Initiative, un consorcio que apoya y promueve investigaciones biomédicas en el continente.

“El hecho de compartir [datos] para contribuir al bienestar de otros sería algo ampliamente respaldado en África. Pero eso siempre debe ir unido a la reciprocidad, debe hacerse de una forma responsable, con la aportación de todos los involucrados y con mecanismos que obliguen a los equipos de investigación a hacerse responsables y a dar explicaciones de sus actos”, explican los autores del documento, que aseguran que así los africanos podrán participar y contribuir al avance en este campo de innovación, “algo que, aunque caro por el momento, tiene un enorme potencial para retornar en forma de menores costes sanitarios cuando conozcamos los determinantes genómicos de muchas enfermedades”.

El documento establece algunos principios básicos. Para empezar, las investigaciones genómicas que se lleven a cabo en África deben ser sensibles y respetuosas con las culturas y valores de los africanos, así como establecer los beneficios para ellos como uno de sus objetivos primordiales. Además, estos proyectos y la publicación y publicitación de sus resultados deben contar con la aportación y participación de científicos africanos. “Teniendo en cuenta que el objetivo principal de la investigación genómica en África debería ser el beneficio de los africanos, la contribución de los científicos que trabajan en instituciones africanas debería ser significativa y sustanciosa, incluyendo el liderazgo o coliderazgo intelectual efectivo”.

La ciencia que reduzca desigualdades y no las aumente

La idea es que esta guía dé ideas y estrategias a los científicos africanos a la hora de negociar con sus socios extranjeros. Los marcos temporales son especialmente críticos debido al desequilibrio en capacidad de computación de unos y de otros, así que una forma de evitar el saqueo de datos podría ser, por ejemplo, exigir periodos de embargo durante los cuales investigadores que no hayan participado en la recogida de datos no puedan publicar resultados basándose en ellos.

A nadie se le escapa que no será fácil conseguir que estas reglas sean respetadas. Los científicos africanos juegan en desventaja económica, lo cual puede mermar su capacidad para imponer condiciones a la hora de pactar las condiciones de futuras colaboraciones científicas.

Pero si hemos aprendido algo de nuestra propia historia, si tenemos claro qué actitudes e injusticias del pasado terminaron conformando el mundo desigual en el que vivimos hoy, si de verdad el avance de la ciencia tiene como objetivo mejorar el bienestar de toda la humanidad… Entonces no dejaremos que la investigación se convierta en otra palanca para seguir ampliando la brecha que separa a ricos y pobres hasta desgajarnos.

Referencias:

Ethics and Governance Framework for Best Practice in Genomic Research and Biobanking in Africa – Human Heredity and Health in Africa (H3Africa) Initiative

African scientists call for more control of their continent’s genomic data – Nature

How the genomics revolution could finally help Africa – Nature

Helicopter’ researchers – issues with research being conducted on mining impact in North Western Province Zambia – Australian National University

Sobre la autora: Rocío Pérez Benavente (@galatea128) es periodista

El colonialismo insidioso | Opinión | Página12

Fuente original: El colonialismo insidioso | Opinión | Página12

El término alemán Zeitgeist se utiliza actualmente en diferentes lenguas para designar el clima cultural, intelectual y moral de una determinada época, literalmente, el espíritu del tiempo, el conjunto de ideas y creencias que componen la especificidad de un periodo histórico. En la Edad Moderna, dada la persistencia de la idea del progreso, una de las mayores dificultades para captar el espíritu de una determinada época reside en identificar las continuidades con respecto a épocas anteriores, casi siempre disfrazadas de discontinuidades, innovaciones y rupturas.

Para complicar aún más el análisis, lo que permanece de períodos anteriores siempre se metamorfosea en algo que simultáneamente lo denuncia y disimula y, por eso, permanece siempre como algo diferente de lo que fue, sin dejar de ser lo mismo. Las categorías que usamos para caracterizar una determinada época son demasiado toscas para captar esta complejidad, porque ellas mismas forman parte del mismo espíritu del tiempo que supuestamente deben caracterizar desde fuera. Corren siempre el riesgo de ser anacrónicas, por el peso de la inercia, o utópicas, por la ligereza de la anticipación.

Vengo defendiendo que vivimos en sociedades capitalistas, coloniales y patriarcales, en referencia a los tres principales modos de dominación de la modernidad occidental: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado o, más precisamente, el heteropatriarcado. Ninguna de estas categorías es tan controvertida entre los movimientos sociales y la comunidad científica como la de colonialismo. Hemos sido tan socializados en la idea de que las luchas de liberación anticolonial del siglo XX pusieron fin al  colonialismo, que casi resulta una herejía pensar que al final el colonialismo no acabó, sino que apenas cambió de forma o ropaje. Nuestra dificultad radica sobre todo en nombrar adecuadamente este complejo proceso de continuidad y cambio. Es cierto que los analistas y los políticos más perspicaces de los últimos 50 años tuvieron la aguda percepción de esta complejidad, pero sus voces no fueron lo suficientemente fuertes como para cuestionar la idea convencional de que el colonialismo propiamente dicho acabara, con la excepción de algunos pocos casos, siendo los más dramáticos posiblemente el Sáhara Occidental, la colonia hispano-marroquí que continúa subyugando al pueblo saharaui, así como la ocupación de Palestina por Israel. Entre esas voces cabe destacar la del gran sociólogo mexicano Pablo González Casanova con su concepto de “colonialismo interno” para caracterizar la permanencia de estructuras de poder colonial en las sociedades que emergieron en el siglo XIX de las luchas de independencia de las antiguas colonias americanas de España.

Y también la voz del gran líder africano Kwame Nkrumah, primer presidente de la República de Ghana, con su concepto de “neocolonialismo” para caracterizar el dominio que las antiguas potencias coloniales seguían ejerciendo sobre sus antiguas colonias, convertidas en países supuestamente independientes. Una reflexión más profunda sobre los últimos 60 años me lleva a concluir que lo que casi terminó con los procesos de independencia del siglo XX fue una forma específica de colonialismo, y no el colonialismo como modo de dominación. La forma que casi terminó fue lo que se puede designar como colonialismo histórico, caracterizado por la ocupación territorial extranjera. Sin embargo, el modo de dominación colonial continuó bajo otras formas. Si las consideramos de esta forma, el colonialismo es tal vez hoy tan vigente y violento como en el pasado.

Para justificar esta afirmación es necesario especificar en qué consiste el colonialismo como forma de dominación. El colonialismo es todo aquel modo de dominación basado en la degradación ontológica de las poblaciones dominadas por razones etnorraciales. A las poblaciones y a los cuerpos racializados no se les reconoce la misma dignidad humana que se atribuye a quienes los dominan. Son poblaciones y cuerpos que, a pesar de todas las declaraciones universales de los derechos humanos, son existencialmente considerados como subhumanos, seres inferiores en la escala del ser. Sus vidas tienen poco valor para quien los oprime, siendo, por tanto, fácilmente desechables. Originalmente se los concibió como parte del paisaje de las tierras “descubiertas” por los conquistadores, tierras que, a pesar de ser habitadas por poblaciones indígenas desde tiempos inmemoriales, fueron consideradas como tierras de nadie, terra nullius. También se consideraron como objetos de propiedad individual, de los que la esclavitud es prueba histórica. Y hoy continúan siendo poblaciones y cuerpos víctimas del racismo, de la xenofobia, de la expulsión de sus tierras para abrir el camino a los megaproyectos mineros y agroindustriales y a la especulación inmobiliaria, de la violencia policial y las milicias paramilitares, del trabajo esclavo llamado eufemísticamente “trabajo análogo al trabajo esclavo” para satisfacer la hipocresía biempensante de las relaciones internacionales, de la conversión de sus comunidades de ríos cristalinos y bosques idílicos en infiernos tóxicos de degradación ambiental. Viven en zonas de sacrificio, en todo momento en riesgo de convertirse en zonas de no ser.

Las nuevas formas de colonialismo son más insidiosas porque se producen en el núcleo de relaciones sociales, económicas y políticas dominadas por las ideologías del antirracismo, de los derechos humanos universales, de la igualdad de todos ante la ley, de la no discriminación, de la igual dignidad de los hijos e hijas de cualquier dios o diosa. El colonialismo insidioso es gaseoso y evanescente, tan invasivo como evasivo, en suma, astuto. Pero ni así engaña o aminora el sufrimiento de quienes son sus víctimas en la vida cotidiana. Florece en apartheids sociales no institucionales, aunque sistemáticos. Sucede tanto en las calles como en las casas, en las prisiones y en las universidades, en los supermercados y en las estaciones de policía. Se disfraza fácilmente de otras formas de dominación tales como diferencias de clase y de sexo o sexualidad, incluso siendo siempre un componente de ellas. Verdaderamente, el colonialismo insidioso solo es captable en close-ups, instantáneas del día a día. En algunas de ellas surge como nostalgia del colonialismo, como si fuese una especie en extinción que debe ser protegida y multiplicada. He aquí algunas de tales instantáneas.

Primera instantánea: Uno de los últimos números de 2017 de la respetable revista científica Third World Quarterly, dedicada a los estudios poscoloniales, incluía un artículo de autoría de Bruce Gilley, de la Universidad Estatal de Portland, titulado “En defensa del colonialismo”. Este el resumen del artículo: “En los últimos cien años, el colonialismo occidental ha sido muy maltratado. Ha llegado la hora de rebatir esta ortodoxia. Considerando de manera realista los respectivos conceptos, el colonialismo occidental fue, en regla, tanto objetivamente benéfico como subjetivamente legítimo en la mayor parte de los lugares donde ocurrió. En general, los países que abrazaron su herencia colonial tuvieron más éxito que aquellos que la despreciaron. La ideología anticolonial impuso graves perjuicios a los pueblos sujetos a ella. Y continúa impidiendo, en muchos lugares, un desarrollo sustentado y un encuentro productivo con la modernidad. Hay tres formas en las que estados fallidos de nuestro tiempo pueden recuperar hoy el colonialismo: reclamando modos de gobernanza colonial, recolonizando algunas áreas y creando nuevas colonias occidentales”.

El artículo causó una indignación general y quince miembros del consejo editorial de la revista dimitieron. La presión fue tan grande que el autor terminó por retirar el artículo de la versión electrónica de la revista, aunque permaneció en la versión impresa. ¿Fue una señal de los tiempos? Al final, el artículo fue sujeto a revisión anónima por pares. La controversia mostró que la defensa del colonialismo estaba lejos de ser un acto aislado de un autor desvariado.

Segunda instantánea: Wall Street Journal del 22 de marzo pasado publicó un reportaje titulado: “La búsqueda de semen norteamericano se disparó en Brasil”. Según la periodista, la importación de semen norteamericano por mujeres solteras y parejas lésbicas brasileñas ricas aumentó extraordinariamente en los últimos siete años y los perfiles de los donantes seleccionados muestran la preferencia por bebés blancos y con ojos azules. Y añade: “La preferencia por donantes blancos refleja una persistente preocupación por la raza en un país en que la clase social y el color de piel coinciden con gran rigor. Más del 50 por ciento de los brasileños son negros o mestizos, una herencia resultante del hecho que Brasil importó diez veces más esclavos africanos que los Estados Unidos; y fue el último país en abolir la esclavitud, en 1888. Los descendientes de colonos y migrantes blancos –muchos de los cuales fueron atraídos al Brasil a fines del siglo XIX y principio del siglo XX, cuando las élites de gobierno buscaban explícitamente ‘blanquear’ a la población– controlan la mayor parte del poder político y de la riqueza del país. En una sociedad tan racialmente dividida, tener descendencia de piel clara es visto muchas veces como un modo de brindar a los niños mejores perspectivas, sea un salario más elevado o un tratamiento policial más justo”.

Tercera instantánea: El 24 de marzo pasado, el diario más influyente de Africa del Sur, Mail & Guardian, publicó un reportaje titulado “Genocidio blanco: cómo la gran mentira se propagó en los Estados Unidos y otros países”. Según el periodista, “los Suidlanders (foto), un grupo sudafricano de extrema derecha, han venido estableciendo contacto con otros grupos extremistas en Estados Unidos y en Australia, fabricando una teoría de conspiración sobre el genocidio blanco, con el objetivo de conseguir apoyo internacional para los sudafricanos blancos. El grupo, que se autodescribe como ‘una iniciativa-plan de emergencia’ para preparar una minoría sudafricana de cristianos protestantes para una supuesta revolución violenta, se ha relacionado con varios grupos extremistas (alt-right) y sus influyentes contactos mediáticos en Estados Unidos para instalar una oposición global a la alegada persecución de blancos en África del Sur. La semana pasada, el ministro australiano de Asuntos Internos dijo a Daily Telegraph que estaba considerando la otorgación de visas rápidas para agricultores sudafricanos blancos, los cuales –argüía el ministro– necesitaban “huir de circunstancias atroces” para “un país civilizado”. Según el ministro, tales agricultores “merecen atención especial” debido a la ocupación de tierras y la violencia… Estos agricultores sudafricanos blancos también han recibido atención en Europa, donde políticos de extrema derecha con contactos en la extrema derecha estadounidense han solicitado al Parlamento Europeo que intervenga en Africa del Sur. Agentes políticos contra los refugiados en el Reino Unido están igualmente ligados a la causa”.

La gran trampa del colonialismo insidioso es dar la impresión de un regreso, cuando en realidad lo que “regresa” nunca dejó de existir.

* Doctor en Sociología del Derecho. Profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Winsconsin-Madison (EE.UU.).

Traducción: Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

Los envenenamientos Skripal y la continua difamación de Putin – CounterPunch

Fuente original, en inglés: The Skripal Poisonings and the Ongoing Vilification of Putin

Sergei Skripal y su hija fueron envenenados por un agente nervioso el 4 de marzo en un banco de un parque en Salisbury, Inglaterra.

Skripal había sido un doble agente ruso, un espía que entregó 300 nombres de espías rusos a la inteligencia británica de 1995 a 2004. Fue (no sorprendentemente) arrestado en Rusia en 2004 y sentenciado a trece años de prisión. Fue liberado en un intercambio de espías en 2010, se instaló en el Reino Unido y se convirtió en ciudadano británico.

No veo ninguna razón para juzgar su carácter moral, aunque algunos podrían reflejar que, en términos generales kantianos, lo que él hizo fue bastante malo. (Si somos precisos, en el mismo sentido que sería malo para un ciudadano británico convertirse en un agente doble para Rusia.) Los agentes dobles a menudo son castigados severamente; asi es el mundo.

Skripal no representaba una amenaza para el estado ruso. Hay al menos un informe que dice que intentó regresar a Rusia recientemente. Es difícil comprender por qué en este momento Moscú lo envenenaría a él y a su joven hija que lo vino a visitar desde Rusia con un agente nervioso (Novichok) creado en la URSS desde la década de 1970, pero posteriormente prohibido y destruido bajo supervisión internacional. ¿Cui bono? ¿Quién se beneficia de estas intoxicaciones?

En toda la indignación, expresada en Gran Bretaña y en otros lugares, sobre este ataque, encontramos un pequeño y muy valioso análisis. El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha dicho: “Esto no tiene sentido. Esto no tiene nada que ver con nosotros”. El grupo de agentes nerviosos de grado militar llamado Novichok ha sido descrito en la literatura académica de tal manera que muchos actores diferentes podrían producirlo. Los rusos dicen que hace tiempo que destruyeron sus existencias y sugieren que la República Checa podría ser la fuente de la sustancia utilizada.

Pero este ataque (de alguien) contra Skripal y su hija de 33 años es muy útil para aquellos que quieren difamar a Vladimir Putin, del mismo modo que el uso de armas químicas en Siria en abril pasado (por alguien) fue útil para aquellos que querían difamar a Bashar Assad y justificar un ataque con misiles de Estados Unidos. ¿Has notado que vivimos en una era de desinformación constante, desinformación y “noticias falsas”?

Lo más irritante es que, una vez que estas relaciones causales no probadas son postuladas, aceptadas por los directores de noticias por cable, de modo que se conviertan en Verdad, el debate se centra únicamente en cómo deben responder los EE. UU. y sus aliados. ¿Por qué, los expertos preguntan, Trump no planteó el problema en su última conversación con Putin? ¿Por qué el líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, es escéptico sobre el vínculo con Rusia, sugiriendo que el Novichok podría ser poseído por la mafia de Europa del Este? ¿Por qué no todos están a bordo de la conclusión obvia de que Rusia lo hizo?

Lo que significaría: Putin, no habiendo ninguna amenaza por parte de este ex espía o su inocente hija, ordenó su muerte, no porque lo amenazaran, sino para manifestar su profunda crueldad y maldad al mundo y su disposición a invitar cada vez más sanciones contra Rusia. No tiene mucho sentido.

Putin es ex KGB. Muy racional y tranquilo. Él sabe todo sobre agentes y agentes dobles. Dudo que sea moralmente crítico; él entiende por qué las personas hacen lo que hizo Skripal. Hizo un trato por la liberación del hombre hace ocho años. Su único motivo para matarlo en este momento sería castigar a Skripal por los pecados del pasado y advertir a los demás que nunca vendan secretos. Pero ¿por qué una persona tan racional buscaría la indignación global al utilizar un agente prohibido para intentar asesinar a un ciudadano británico y a su hija rusa, sin ninguna razón convincente?

Existen procesos legales internacionales para investigar los cargos de uso de armas químicas. Rusia ha pedido a Gran Bretaña que los observe, proporcionando pruebas, muestras, detalles. Insta a la adhesión a las normas establecidas por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) para establecer los hechos. Pero Londres simplemente ha anunciado que sabe que Putin fue responsable de la situación de estos dos en ese banco del parque.

Así que la gran narrativa ahora incluye: las invasiones rusas de Georgia en 2008 y Ucrania en 2014 (de alguna manera convirtiéndose en el proceso en “adversarios” de los EE. UU.); supuestas “amenazas” contra los estados bálticos; múltiples asesinatos políticos; control dictatorial de la política, economía y medios rusos; la acumulación de miles de millones en riqueza ilícita. Sin mencionar su atrevida exposición de su desnudo cofre a su fandom, su judo, su caza, sus índices de aprobación molestamente altos.

No sé quién atacó a estos dos que ahora luchan por sus vidas en el hospital. Pero sé que la respuesta no significa nada bueno para Rusia o el mundo. Es solo otro breve capítulo en la nueva Guerra Fría, y como la vieja guerra, básicamente irracional. ¿Cuál es el motivo de Putin? Fareed Zakaria dice que está tratando de “socavar las democracias”, aunque por qué alguien querría hacer eso en principio me desconcierta. Putin no es el Joker de Heath Ledger en la película The Dark Knight Batman, solo está difundiendo el caos porque si.

Putin no está interesado en encabezar un movimiento europeo hacia nacionalismos aislacionistas, sino en frustrar los planes de expansión de la OTAN, que cualquier líder ruso racional querría hacer. Usar el extraño incidente de Skripal como justificación para una nueva confrontación tipo Guerra Fría es más que triste. Sin embargo, en una supuesta demostración de solidaridad con Gran Bretaña, que ha expulsado a los diplomáticos rusos en respuesta, Estados Unidos ha expulsado repentinamente a 60 diplomáticos rusos y cerrado el consulado ruso en Seattle. Trump, bajo constantes críticas por no criticar a Putin, y por no mencionar la intromisión electoral o el asunto Skripal en su reciente llamada telefónica, ha aprobado la medida sin comentar al respecto.

Si Trump planificó una mejor relación con Rusia para ser un sello distintivo de su presidencia, se ha visto obstaculizado por la insistencia de sus enemigos de que exprese la tradicional hostilidad instintiva. ¿Por qué, siguen preguntando, cuando critica a sus propios miembros del gabinete, nunca dice nada malo acerca de Putin? Y a partir de ahí, llegan a la conclusión de que los rusos tienen cosas sobre Trump y lo están chantajeando… para que no sean hostiles en el modo predeterminado.

Trump es un hombre ignorante, desinteresado por el mundo intelectualmente, incapaz de invertir tiempo en la lectura, desorientado sobre el contexto histórico de las crisis actuales. Parte de su persona candidata fue la oposición a las recientes guerras de EE. UU. (No tanto porque hayan matado a cientos de miles de personas, sino porque han sido costosas y no han logrado que los EE. UU. se lleven el petróleo). Pero él ama a los hombres de uniforme, se rodea de ellos, confía en ellos. Estos son hombres que crecieron durante la Guerra Fría y no pueden sacárselo de sus mentes. Niñeras que seguramente se ven (con McMaster) como un “imbécil”, “idiota”, “drogado”, “preescolar” ve que su tarea mínima es la responsabilidad de recordarle que Rusia es un adversario.

Y así, sin siquiera averiguar los hechos del incidente de Skripal, Washington expulsa a todos estos diplomáticos. Los expertos de TV aplauden: “absolutamente lo correcto, defender los valores occidentales”, etc., el sistema logra mantener, incluso fortalecer, la mentalidad rusófoba de la Guerra Fría. El incidente de Skripal fue una bendición para los críticos de Trump, que lo quieren con su mente infantil para abrazar esta mentalidad. Tenemos que apoyar a Theresa May en Gran Bretaña, le dijeron. Este fue el primer uso ofensivo de un agente nervioso en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, le dijeron; muy, muy serio. Un ataque ruso en el Reino Unido.

Quienquiera que administró ese agente desencadenó una ola de sanciones contra Rusia, que se sumó a las anteriores impuestas después del golpe de 2014 en Ucrania y la respuesta rusa. Rusia responderá proporcionalmente. Quienquiera que haya hecho esto obliga a Trump a endurecer una línea política contra Rusia. A medida que su presidencia se tambalea en los vientos del escándalo, es propenso a movimientos más locos como el nombramiento de John Bolton. La única propuesta salvadora de Trump en su campaña fue su defensa de mejores lazos con Rusia. Esto inmediatamente después de su elección se convirtió en su principal culpa. Los expertos exigen que abandone cualquier esperanza de tener relaciones cordiales con la Rusia de Putin y denunciarlo adecuadamente por múltiples crímenes.

Tal vez eso es lo que se quiere mostrar. Trump es impredecible. Acuerda reunirse con Kim Jong Un, y luego designa a Bolton (defensor de la guerra contra Corea del Norte, retirado de las negociaciones con la RPDC después de que Pyongyang lo llamó “escoria humana”) como asesor de seguridad nacional. ¿Y por qué seguir esa cordial llamada a Putin con la expulsión de tantos diplomáticos? Que demonios. No tiene sentido.

Si Hillary hubiera ganado, probablemente habría encontrado cierta lógica y predictibilidad en su maldad. Con Trump, el mal se desarrolla de forma errática. Deja caer un MOAB sobre Afganistán (o lo hacen sus generales, sin consultar necesariamente). Ataca una base del ejército sirio en respuesta a un ataque de sarín no probado. Los miembros de su gabinete lo contradicen y defienden la verdad del Evangelio de que Rusia y sus aliados, como Siria, son una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, sea lo que sea. Uno siente que a medida que su situación personal se deteriora, el presidente será más propenso a apoyarse en sus generales y escuchar sus consejos al mismo tiempo que presta atención al horrible Bolton. Esta es una muy mala situación.

Las pruebas del espionaje | Artistas y gremialistas… | Página12

Fuente original: Las pruebas del espionaje | Artistas y gremialistas… | Página12

Artistas y gremialistas recibieron sus legajos confeccionados por la policía bonaerense durante la dictadura.

La  Comisión Provincial por la Memoria (CPM) le entregó a artistas, gremialistas y referentes de organizaciones sociales los legajos que Dirección de Inteligencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires (Dipba) había confeccionados sobre ellos en el marco de la persecución política de la que fueron víctimas durante la última dictadura cívico militar.

El acto de entrega de la documentación, que prueba el espionaje de las fuerzas de seguridad, tuvo lugar en el predio donde funcionó esa dependencia de la policía bonaerense. Durante un acto en el que se conmemoraron los 42 años del último golpe de Estado se descubrió uno de los pañuelos de las Madres que fueron retirados de la Plaza de Mayo y que formará parte de la fachada del inmueble situado en la calle 54 entre 4 y 5, de La Plata.

La actriz Nacha Guevara, el cura católico Luis Farinello, el dirigente judicial Antonio Cortina y el pintor Germán Gargano fueron algunos de los que recibieron la documentación. Algunas de las acciones por las que los espías policiales les habían hecho un seguimiento fue por cantar canciones extranjeras, participar en filmes “contrarios al ser nacional”, encabezar marchas por la ley de teatro, realizar asambleas gremiales o trabajar en asentamientos de emergencias, tal como consta en los textos desclasificados.

“No sé si lo voy a quemar o lo pongo en la biblioteca. Porque ésta (la que figura espiada en ese legajo) también soy yo, y estoy muy orgullosa”, dijo Nacha al recibir de manos del premio Nobel de la Paz y presidente de la CPM, Adolfo Pérez Esquivel, una caja verde conteniendo todos los informes elaborados por la Dipba.

Alejandra Darín asistió como secretaria de la Asociación Argentina de Actores y en nombre de Ana María Picchio, que no pudo estar presente. También se hizo entrega de los legajos de Arturo Blatezki, en representación de la Iglesia Evangélica del Río de La Plata; Oscar de Isasi de ATE; Roberto Baradel por CTERA; Raúl Archuvi del gremio de los no docentes de la Universidad Nacional de La Plata (ATULP) y Julieta Escande de la FEB.

“Lo que siento es contradictorio –agregó Nacha en su discurso-. Por un lado la alegría de estar con vida y seguir creyendo en los mismos principios de libertad; energúmenos que hacen esto habrá siempre, pero también somos muchos los seres libres.”

Darín dijo estar “orgullosa de mis compañeros perseguidos, secuestrados, desaparecidos, que son un ejemplo”. “Quiero contar que Ana María Picchio no pudo venir. Pero le pregunte qué quería que dijera en su nombre y me dijo que esto (por el legajo) también era ella, y me gustaría saber qué hubieran querido decir los 28 compañeros secuestrados desaparecidos”, afirmó.

Por su parte, Baradel recibió en representación de la central docente Ctera, el legajo que la policía bonaerense realizó sobre las actividades de docentes. El titular de Suteba recordó a los más de 600 maestros desaparecidos de todo el país y pidió que “no suceda nunca más”. “Hoy hay formas más sofisticadas de controlar, de vigilar, como decir barbaridades de los que no pensamos igual y cuando eso pasa, tenemos que mirar para atrás, para esos maestros (desaparecidos), y al pensar en eso la mochila se hace liviana y el compromiso más fuerte”, destacó.

Mileva Maric, la mujer que conoció el lado oscuro de Albert Einstein | De10

Era una científica brillante, quien vivió a la sombra de su esposo y murió en el olvido, mientras él tuvo el crédito de todas sus teorías conjuntas.

Carolina Mejia.

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Foto: AP/ YouTube

Hay ocasiones en las que dos personas parecen destinadas a estar juntas. Este es el caso del matrimonio entre Mileva Maric y Albert Einstein, dos de las mentes más brillantes de su generación. Juntos, crearon teorías que cambiaron la forma en la que vemos el Universo, pero sólo uno de ellos recibió el crédito merecido por estos descubrimientos.

Mileva Maric nació en Titel, Serbia, en 1875 y pasó a formar parte de una familia respetada y acaudalada. Desde muy pequeña, Mileva demostró tener un gran talento intelectual y en 1892 su padre obtuvo un permiso especial del gobierno para que la joven pudiera asistir a lecciones de física que estaban reservadas para estudiantes varones.

Aunque la chica era brillante, no hablaba mucho y era de una naturaleza tímida. Todo lo contrario a su futuro esposo, Albert Einstein, quien era un rebelde apasionado e incluso tuvo que cambiarse de una escuela en Alemania a una en Suiza, debido a que no le gustaba seguir las rígidas reglas que le imponían.

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Einstein escribe la fórmula de la densidad de la Vía Láctea en un pizarrón en 1931. (Foto: AP)

Estas dos mentes brillantes se cruzaron al ser admitidos en la sección de fisicomatemática del Instituto Politécnico de Zúrich en 1896, rápidamente se volvieron inseparables. Albert y Mileva pasaban horas en la biblioteca con la cabeza metida en los libros y mientras que el futuro premio Nobel apenas iba a clases y prefería estudiar en casa, su mejor amiga era dedicada y organizada con sus tareas.

Al final de su carrera estudiantil, en 1900, Mileva y Albert tenían un promedio similar y ella incluso lo había sobrepasado en la materia de física aplicada. Pero en el examen oral final, un profesor calificó a todos los estudiantes hombres de la generación con un 11 de 12, mientras que a Maric le dio sólo 5 puntos. Por ello, Albert fue el único en obtener su diploma.

Fuera de las clases, el genio y la chica comenzaron una relación, la cual era mal vista por la madre de Einstein, debido a sus prejuicios contra los extranjeros. Sin importar este obstáculo, la pareja se mudó juntos a Zúrich para comenzar su trabajo de tesis. En esa ciudad trabajaban dando clases, pero Einstein se negaba a contraer matrimonio sin tener un empleo estable.

El 13 de diciembre de 1900, presentaron su primer artículo científico juntos, aunque el trabajo iba firmado sólo con el nombre de Albert Einstein. Aún no está claro por qué Mileva quedó excluida del crédito, aunque se cree que se trató de una decisión conjunta debido a los prejuicios de la época contra la actividad académica de las mujeres.

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Mileva ha sido borrada de la historia y lo que se sabe de ella es gracias a las cartas que escribía a sus familiares y a su esposo. (Imagen: YouTube)

Hasta ese momento los enamorados parecían vivir una apacible vida juntos, pero pronto el destino le tiró una bola curva a Mileva. La joven quedó embarazada y como último recurso intentó presentar de nuevo el examen profesional para graduarse otra vez en 1901, pero no lo logró. Como Albert seguía firme en su decisión de no casarse, Mileva regresó a Serbia y dio a luz a una niña llamada Liserl en enero de 1902. No se tiene registro de lo que sucedió con la niña y es probable que haya sido dada en adopción.

Al año siguiente, Albert por fin consiguió un puesto en la Oficina de Patentes de Bern y la pareja contrajo matrimonio el 6 de enero de 1903. Mientras Einstein trabajaba todo el día, Mileva se dedicaba a las tareas domésticas, aunque por las noches ayudaba a su marido en su investigación. Esta era la situación al momento del nacimiento de su segundo hijo, Hans-Albert, en mayo de 1904.

En 1905, Albert vivió un “año milagroso” en el que publicó cinco brillantes artículos que empezaron a llamar la atención sobre su intelecto. En todos estos trabajos colaboró su esposa, quien en ocasiones revisaba los textos antes de que fueran enviados.

En 1908, Albert y Mileva ayudaron a Conrad Habich a la fabricación un medidor ultra sensible, pero la patente de este objeto se registró sólo bajo el nombre de Einstein-Habicht. Cuando le preguntaron a Maric por qué no había insistido en incluir su nombre, contestó: “Los dos somos una sola piedra”.

Eduard, el segundo hijo de los brillantes científicos, nació en julio de 1910. Pero tan sólo dos años más tarde, Albert comenzó una aventura con su prima, Elsa Löwenthal, durante una visita familiar en Berlín. Y a partir de ese punto, su matrimonio comenzó a derrumbarse.

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Durante muchos años, ambos científicos colaboraron de manera cercana en teorías y descubrimientos por los que Einstein se llevó todo el crédito. (Imagen: YouTube)

Incluso en aquel momento, Albert aún pensaba que podría seguir con su relación marital y para conseguir este propósito, redactó una serie de reglas que Mileva debía seguir:

A) Te asegurarás de que:

  • Mi ropa y lavandería estén ordenadas.

  • Reciba mis tres comidas del día en mi cuarto.

  • Mi cuarto y estudio se conserven limpios y especialmente que el escritorio esté reservado para mi uso.

B) Renunciarás a todas las relaciones personales conmigo mientras que no sean completamente necesarias para las relaciones sociales. Específicamente, renunciarás a que:

  • Me siente en casa contigo

  • Salga o viaje contigo

C) Obedecerás los siguientes puntos en tu relación conmigo:

  • No esperarás ningún tipo de intimidad conmigo, ni me reprocharás de ninguna forma.

  • Me dejarás de hablar si te lo pido.

  • Saldrás de mi cuarto o estudio sin protestar si te lo pido.

D) No me retarás ni reducirás enfrente de mis hijos, ni con palabras ni con actitudes.

Mileva no aceptó las condiciones de Einstein, y en 1914 se mudó a Zúrich con sus dos hijos pero no se divorció de Albert hasta 1919, cuando negoció con el científico una cláusula donde se estipulaba que si recibía el Premio Nobel algún día, el dinero de la recompensa sería para su ex esposa. Cuando Einstein ganó el reconocimiento en 1922, Mileva usó esos fondos para comprar dos departamentos pequeños y vivir modestamente con sus hijos.

Las cosas se complicaron cuando Eduard fue diagnosticado con esquizofrenia e internado en un hospital mental, lo cuál fue un duro golpe para la estabilidad financiera de su madre. Durante el resto de su vida, Mileva siempre tuvo problemas de dinero y sobrevivía a duras penas con la pensión que Albert le daba de manera esporádica y gracias a su sueldo de clases privadas.

En 1925, Albert dijo que el dinero de su premio Nobel sería la herencia para sus hijos, pero Mileva se opuso, porque consideraba que estos recursos eran la recompensa por toda su colaboración en las teorías del genio matemático.

En varias ocasiones se intentó demostrar que Mileva había sido coautora de la famosa Teoría de Relatividad de Einstein, versión que quedó registrada en las cartas que Maric envió a sus padres y amigos. No fue posible demostrarlo nunca, debido a que la misma Mileva siempre guardó secreto sobre el tema hasta su muerte en 1948.

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Mileva murió olvidada en la pobreza pero investigaciones póstumas revelaron su importante papel en el trabajo de Einstein. (Imagen: YouTube)

Con la muerte de su madre, Eduard quedó completamente desamparado y a la merced de los doctores en el hospital. Aunque Einstein lamentaba en sus cartas el estado de salud de su hijo, no fue a visitarlo en más de 30 años y finalmente Eduard murió, solo y sin haber salido nunca de los centros médicos, en 1965.

Es difícil saber cuál eran los sentimientos de estas dos mentes brillantes. Lo cierto es que la colaboración de Mileva Maric fue clave para todos los descubrimientos de Albert Einstein y merece ser reconocida en la historia. Por su parte, en 1952 y cuando la salud del científico estaba en mala condición, el genio escribió: “soy el sobreviviente triunfal del periodo Nazi y de dos esposas”.

A través de Mileva Maric, la mujer que conoció el lado oscuro de Albert Einstein | De10

“A los científicos les cuesta mucho reconocer sus sesgos machistas” | Ciencia | EL PAÍS

Un congreso europeo denuncia los obstáculos que todavía frenan a las investigadoras

La física Pilar López Sancho, tras su charla en La Laguna.
La física Pilar López Sancho, tras su charla en La Laguna. Elena Mora IAC

La humanidad ha reconocido a casi 1.600 personas dándole su nombre a cráteres de la Luna. Solo 28 de esos cráteres llevan nombre de mujer. Esta anécdota, aportada por la astrónoma Mayra Osorio, ilustra el gigantesco problema de infrarrepresentación que arrastra la mujer en la ciencia. Y ese era precisamente el debate que se celebró en el congreso Gender in Physics Day, organizado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en el que científicas de muchas disciplinas denunciaron el machismo vigente en su campo y debatieron sobre las posibles soluciones.

La ciencia está siendo un campo de batalla especialmente interesante para observar la lucha por la igualdad de las mujeres, por un motivo que expuso la ponente principal de este congreso, Pilar López Sancho, presidenta de la Comisión de Mujeres y Ciencia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). “En ciencia, al principio parece incongruente que se mantengan sesgos machistas porque es gente que trabaja con datos empíricos”, explica López, “y por eso a los científicos les cuesta mucho reconocer que están sujetos a los mismos sesgos machistas”.

“En ciencia presumimos de objetividad, de un método de valoración de méritos con unos indicadores de calidad muy claros, y que resulta que en sí mismo está sesgado desde el principio”, asegura López en conversación con Materia. “Es una profesión que tiene que ser objetiva, se basa en una observación experimental, con control de datos; que vengan y te digan que no eres capaz de juzgar los méritos de una manera objetiva es muy duro”, asegura esta física del Instituto de Ciencia de los Materiales.

Esta idea quedó probada en la exposición de otra física, Marina Rodríguez Baras, que mostró cómo los procesos de selección están sesgados desde el mismo momento en que sabemos que el candidato se llama John o Jennifer. Y, más interesante aún, al reseñar un estudio que muestra que los hombres de las áreas científico-técnicas son los más reacios a considerar ciencia de calidad aquellos estudios que demuestran sesgos sexistas en esas mismas áreas.

El IAC celebraba este congreso como único socio español del proyecto europeo H2020 GENERA. Este organismo científico canario, responsable de dos importantes observatorios astronómicos, es buen ejemplo de la batalla por la igualdad de la mujer en la ciencia. Recientemente tuvo que tumbar la web personal de uno de sus investigadores porque en ella publicitaba uno de sus libros, en el que expresaba todo tipo de ocurrencias denigrantes hacia las mujeres. También el IAC protagonizó un hito interesante al celebrar un congreso de física solar en el que el comité científico estaba formado por mujeres en su totalidad. Estos días, el IAC también promociona las vocaciones científicas entre las niñas reivindicando la figura de la pionera Henrietta Leavitt.

López Sancho cuenta que en 2001, cuando se propuso la creación de la Comisión de Mujeres y Ciencia del CSIC encontró mucha oposición, de hombres y mujeres que lo consideraban innecesario y colegas que creían que lo hacía para promocionarse. “Veíamos que solo había una mujer de la categoría más alta en todo un campo o que había muchas mujeres que se jubilaban en la categoría más baja después de trabajar cuarenta años. Pero no había datos por sexos y sin datos no puedes denunciarlo”, lamenta López. “Teníamos que contar a mano los puestos electos, vicepresidentes, coordinadores, y vimos que todos eran hombres”, recuerda.

Reconoce que cuando llegó orden gubernamental de 2005, que obligaba a que hubiera un 40% de mujeres en los tribunales y comisiones, al principio les pareció innecesario “porque no había nada que prohibiese a las mujeres formar parte de esos grupos”. “Pero cuando hicimos los datos, era ridículo, no llegaba al 5%. Y parecía que había más, porque se hacían las cuentas incluyendo los tribunales suplentes que era donde estaban las mujeres”, asegura López, que cree que se ha avanzado bastante gracias a leyes que han permeado en las instituciones.

Aluvión de protestas por una guía

Aunque todavía se encuentran con importantes resistencias. La comisión de Mujer del CSIC que preside trató de desarrollar, sin éxito, uno de los objetivos 2020 planteados por la UE: introducir el género en los contenidos de la investigación. Se refiere a los numerosos casos, muy habituales en biomedicina, en los que es importante hacer ciencia teniendo presente que lo masculino no es lo universal, por ejemplo, los síntomas de un infarto. Solo se ha logrado aprobar una declaración, pero hay áreas que se niegan.

Esta científica recupera una anécdota de hace pocos años: decidieron enviar a los centros del CSIC una guía para mejorar en el uso no sexista del lenguaje. “Cosas como poner dirección en lugar de director o gerencia en lugar de gerente”, explica. “La que se lio: empezaron a escribir muchísimas protestas del tipo ‘cómo se gasta el dinero en estas tonterías’, cuando no habíamos gastado nada, porque lo habíamos copiado. Me chocó aquello, cómo pudo generar esa respuesta”, reflexiona.

En el congreso se detallaron comportamientos, se mostraron datos y se evidenciaron numerosas situaciones en los que el muro sexista se interpone en la trayectoria profesional y vital de las científicas. Por ejemplo, Linda Angela Zotti explicó que tiene que dedicar el 30% de su energía para defender su independencia como líder de grupo porque los colaboradores insisten en “ayudarla” a “guiar” su proyecto. Y cómo tuvo que pelear, durante el tratamiento de un cáncer de mama, porque “no se puede bajar la guardia”. Otras investigadoras exigieron poder ir al campo solas sin que crean que necesita compañía o su estupefacción cuando descubrieron con impotencia que estaban siendo discriminadas con su trabajo sin ninguna explicación.

López ilustra cómo funcionan los sesgos sexistas con un símil deportivo: “Cuando un equipo juega en su campo, juega mejor. Pues nosotras nunca jugamos en casa; no lo puedes explicar, pero notas que estás en campo contrario”. Y pone como ejemplo la imagen de científicos y científicas. “Yo no he oído nunca a nadie decir ‘es un genio’ de una mujer, siempre es ‘qué buenas manos, qué bien mide, qué cuidadosa, cuánto trabaja”. López muestra una serie de fotos de Albert Einstein: “Míralo, es que no da ni clavo. Vale con mostrar su mirada inteligente”. Luego enseña unas cuantas de Marie Curie: “Es que no para, siempre en el laboratorio”. Esa es la imagen que tenemos, explica la experta: ellos son, ellas se lo tienen que currar. Y reclama: “Tenemos que cambiar la imagen de lo que significa ser científico”.

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