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El rico no paga | El discurso capitalista, la figura emblemática que lo encarna y los lazos sociales | Página12

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“La grasa militante”, “no se puede gastar lo que no se tiene”, “las tarifas no son caras, por eso van a seguir aumentando”, son frases que hemos escuchado o escuchamos en algunos casos hasta el cansancio los últimos tiempos, donde como es previsible nunca son dichas en primera persona. La grasa que sobra es siempre la de otro, siempre es el otro quien gasta lo que no tiene, nunca quien dice la frase, eludiendo que el problema es en realidad cómo se decide gastar lo que se tiene, o bien, que las tarifas no son caras es obvio que es así, pero solo para quien no tiene ningún impedimento económico. Quienes emiten estas frases no están expuestos a ninguna privación que vayan a producir las consecuencias de las políticas que implica sostener dichas afirmaciones.

Más allá del enojo que provoca escuchar su reiteración cual verdades reveladas, también ponen de manifiesto y encarnan un modo particular de lazo con el otro, que tiene dos variables, por un lado la consolidación del discurso capitalista y por otro el personaje del rico como quien encarna desembozadamente dicho discurso. En estas líneas intento articular ambas variables.

Lo que en psicoanálisis llamamos discurso es lo que permite tanto establecer un lazo social, como volver inteligibles los diferentes modos de relación que se producen entre los sujetos, es decir darle una lógica discursiva a la forma en que los hombres se relacionan.

Desde esta perspectiva, el discurso no necesita ni refiere a las palabras, sino que su función es regular la relación entre diferentes actores de lo social, por ejemplo entre el amo y el esclavo en la antigüedad, entre el capitalista y el proletariado en la modernidad, entre el médico y el paciente, el analista y el analizante, o bien entre el saber y el estudiante, con su variante respecto de la búsqueda de saber que es inherente al discurso de la histeria.

En la actualidad y desde hace ya al menos dos siglos, podemos afirmar que prevalece el discurso capitalista. ¿Qué significa o bien cuál es el alcance de plantear el predominio de este discurso?

El discurso capitalista es una variante del discurso del amo antiguo que se produce a partir de factores históricos y culturales. En relación al primero, a los factores históricos, fundamentalmente el triunfo del protestantismo y del liberalismo económico, donde la riqueza pasa a ser una forma de bendición y de pre-destinación respecto de la salvación divina. Esto implica que están por un lado los “elegidos”, que son los que se enriquecen, deciden y ordenan y por otro los “no elegidos”, a los que les resta trabajar como proletarios.

Entre los factores culturales nos encontramos con una modificación respecto del estatuto del saber, que pasa a funcionar como una mercancía más de la que se apropia el capitalista. Dicha modificación no es ajena a la época donde prevalece la técnica, cuyo fundamento no refiere a nada técnico sino que remite a un modo de intentar apropiarse de lo real que consiste en pensarlo como un recurso del cual extraer el máximo beneficio. Lo real puede referir acá tanto a la naturaleza como a los sujetos, basta para ello situar que cuando se habla de “recursos humanos” o bien de “capital humano”, se pone en juego esa lógica que reduce al sujeto a un recurso al que sustraerle el mayor beneficio. Es por esto que el saber pasa a ser entonces una propiedad, un recurso más, y un instrumento que tiene valor de uso y de cambio.

En el seminario “El reverso del psicoanálisis”, Lacan va a señalar que el proletariado ha sido efectivamente desposeído, pero no solo, agrego yo, de los medios de producción, sino fundamentalmente de la posesión de un saber, lo que lo transforma en un objeto consumible como los otros. Quien posee ahora ese saber es el amo moderno, o bien el capitalista.

La conjugación de estos factores, el protestantismo por un lado (si bien luego se extiende mucho más allá y no queda reducido a la ética protestante) y el lugar del saber por otro, provocan esa modificación que señalaba del discurso del amo transformándolo en el discurso capitalista.

¿Qué caracteriza a dicho discurso? Se distingue por su rechazo y expulsión de lo simbólico. Se trata del rechazo de lo que produce diferencia, por eso a cada necesidad se le ofrece un objeto. Pero como lo que sostiene esta necesidad es una demanda de otro orden, siempre resulta insuficiente.

Como consecuencia se producen objetos “siempre nuevos y necesarios”, mercancías, que intentan fallidamente el encuentro con una satisfacción absoluta, y ante el fracaso inevitable relanzan la carrera infinita de uno a otro. Claro que lo que también oculta esta carrera y esta oferta interminable es la extracción de la ganancia o bien de la plusvalía.

Otro rasgo fundamental de este discurso es que al intentar excluir lo simbólico atenta también contra el lazo social, ya que dicho lazo no es con el otro sino con los objetos. Si el discurso, como señalaba al principio, es lo que hace inteligible y a la vez produce un lazo entre diferentes actores de lo social, el discurso capitalista ya no lo genera entre los sujetos, sino que es de un sujeto, que tiende a estar cada vez más aislado, con un objeto, ya que aun si se trata de un semejante, desde esta lógica, el otro es un “recurso humano” a utilizar o desechar.

Entonces: rechazo de lo simbólico, producción de objetos, de plusvalía, y lazo con objetos o bien con sujetos reducidos a ser “recursos”, lo cual ataca el lazo social, serían los rasgos distintivos de este discurso que impera.

Dicho predominio hace subir a escena a un nuevo personaje: el rico, que detenta dicha condición en tanto poseedor de riqueza, y que es quien no solo se apropia de lo que otros producen, sino que se dedica a sumar plusvalía, suma riqueza a la riqueza, por supuesto siempre la suya. Por eso no puede medir cuánto tiene, es incalculable, definición posible del rico como aquel que perdió la cuenta de sus posesiones.

Y este personaje tiene también un rasgo fundamental no ajeno a esto último, y es que no paga. El rico no paga ya que solo se apropia de lo que producen otros sin arriesgar nada, a diferencia del amo antiguo que estaba dispuesto y de hecho arriesgaba todo.

No paga en un doble sentido, en principio en un sentido económico, ya que desde esta perspectiva en tanto no hay medida de lo que se tiene, difícil es medir cuanto sale, o bien medir un costo.

Pero fundamentalmente tampoco tiene un costo subjetivo, ya que el poseedor de la riqueza, el rico, en tanto “elegido”, se sostiene desde la posesión de los bienes, y es desde allí que todo es comprable e intercambiable, los objetos y los sujetos. Y es esa pretensión de intercambio lo que elimina la dimensión del costo, es decir la dimensión de pérdida inherente al lazo con el otro. No se pone en juego un costo subjetivo.

Por eso los puntos de contacto entre el rico y el cínico, ya que ambos se sitúan desde una posición de tener, de no estar en falta, pretendiendo encarnar al Otro que sabe y tiene la verdad.

También esto hace, y con razón, que se le atribuya insensibilidad, y no me refiero a que no tenga ningún sentimiento, no se angustie o incluso que pueda tener fallidos, sino que tal atribución es efecto de que el lazo del rico nunca es con un semejante, sino con un objeto, y si ese objeto es un gasto que no debe hacerse solo hay que eliminarlo. Es claro que el costo corre a cuenta de ese objeto eliminado, nunca a cuenta de quien lo elimina, más allá de que ese que es desechado tenga una historia, anhelos, deseos y futuro. De allí entonces la atribución de esos rasgos de insensibilidad.

El personaje del rico es la encarnación en su máxima expresión del discurso capitalista, ya que en tanto no paga, el costo siempre es a cuenta del otro y se diferencia del amo antiguo en tanto el rico es solo un hombre de negocios que no arriesga nada. Lleva también a su máxima expresión dicho discurso en tanto muestra descarnadamente la objetalización de todo lo que lo rodea, por eso sus contactos con los “no ricos” siempre tienen algo de artificial y forzado.

Quedan de lado tanto en este discurso como en este personaje las cosas del amor, ya que el amor tanto desde la posición del amante como la del amado pone en juego una falta, una carencia que siempre va a tener un carácter enigmático que no refiere a ningún objeto concreto. Si el amor es “dar lo que no se tiene…”, esta es una noción que no está presente en el rico.

Las frases que mencionaba al principio muestran entonces el carácter de una época donde predomina el lazo que produce el discurso capitalista, y donde el rico es su expresión más acabada.

Si bien desde esta lectura el rico no paga, esto no lo des-responsabiliza de sus actos, ni ante la ley ni ante quienes creyeron en ellos. Pero su responsabilidad no implica asentimiento subjetivo en tanto no pone en juego, no podría hacerlo, efecto de su posición subjetiva, ninguna pregunta acerca de su hacer como consecuencia de esa similitud con la posición cínica. Pregunta por la responsabilidad en el hacer de la que tampoco están exentos quienes creyeron.

Esto lleva a la contracara del rico, que suele ser quien se deja comprar por dicho personaje. Lacan se plantea en el seminario mencionado, ¿por qué hay quienes se dejan comprar por el rico? La respuesta es que eso crea la ilusión de que se va a participar de su riqueza, ilusión que cae estrepitosamente cuando quien se ofrece a ese lugar, se topa con que ha sido y es para el rico solo eso, un objeto consumible.

Es algo similar al chiste de la rana y el escorpión (podemos imaginar a quién representa cada uno de los animales), con la dolorosa diferencia de que en este caso el escorpión sabe nadar y por lo tanto quien se ahoga siempre es solo la rana.

* Psicoanalista.

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Señales: Relanzan la plataforma de contenidos audiovisuales que Lombardi cerró en 2016

Fuente original: Señales: Relanzan la plataforma de contenidos audiovisuales que Lombardi cerró en 2016

En la aplicación se podrán ver series y hasta el Mundial, como antes se puede utilizar desde computadoras y dispositivos móviles con Android y Apple. Los trabajadores de la TDA alertaron: CDA fue la primera plataforma de contenidos audiovisuales públicos on demand en la Argentina, antes de Netflix, Hernán Lombardi la cerró en 2016 como parte del desmantelamiento de Contenidos TDA

El Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos lanzó este jueves una nueva plataforma pública y gratuita de contenidos audiovisuales, llamada Cont.ar, que permite acceder vía streaming a programas, series, documentales, material de archivo y hasta a los partidos del mundial de Rusia.

El anuncio formal lo hizo el presidente, Mauricio Macri, desde su página de Facebook. “Los partidos del mundial, las mejores producciones argentinas y todos los contenidos públicos se van a poder ver en el celular”, escribió el primer mandatario.

“Los medios públicos son de todos y para todos los argentinos. Ahora, con esta fantástica plataforma no solo garantizamos el acceso gratuito al sistema público (radio y televisión), sino que abrimos las puertas a una variada oferta de contenidos audiovisuales y producciones privadas”, sostuvo Hernán Lombardi, ministro de Medios y Contenidos Públicos.

Y agregó: “los bienes culturales son una parte constitutiva de nuestra identidad como Nación, y ahora los argentinos los vamos a tener al alcance de la mano. Es un espacio para identificarse, para reconocerse, para emocionarse, para aprender y para disfrutar: ahí están todas nuestras historias, las que nos cuentan quiénes somos y cómo nos vemos. Además, y no menos importante, va a permitir que muchos jóvenes argentinos puedan producir y dar a conocer sus creaciones”.

Por su parte Gabriela Ricardes, secretaria de Contenidos Públicos, celebró el lanzamiento como “la enorme renovación de los medios públicos, para pasar del siglo XX al XXI y estar a la altura de los consumidores de contenidos, y poder llegar al ciudadano a través de esta nueva vía. Todos los eventos en vivo relevantes que sucedan en Tecnópolis y el CCK, las muestras, las inauguraciones, los recitales y hasta el Mundial de fútbol, se van a poder ver a través de Cont.ar”.

Con respecto a la competencia que comienza el próximo 14 de junio, estarán disponibles los 64 partidos y la mitad de ellos (todos los de la selección Argentina y las fases finales) se podrán ver en vivo.

A la aplicación se podrá acceder en todo momento y desde dispositivos como computadoras, laptops, tablets y teléfonos celulares que cuenten con una conexión a internet wifi, 3G o 4G.

Cont.ar es la plataforma que el gobierno desarrolló para poner al alcance de cualquiera, de forma gratuita, los contenidos audiovisuales de la Televisión Pública, los canales Encuentro, PakaPaka y DeporTV, además de acceder a las mejores producciones nacionales, series, espectáculos y documentales.

La plataforma digital, cuya aplicación ya está disponible para dispositivos en Google Play y AppleStore, también transmitirá los espectáculos que sucedan en el CCK y Tecnópolis, y se podrá acceder al archivo de contenidos de la Televisión Pública.

Para ingresar a Cont.ar se debe ir a la url www.cont.ar o por las aplicaciones móviles y para usarla no es necesario registrarse.

Según se informó, cada contenido fue codificado en cinco calidades diferentes y se adapta al ancho de banda del que disponga el usuario final: si la velocidad de conexión baja, se reduce la calidad del video pero la reproducción no se detiene. La plataforma puede emitir contenidos generados en 3D, 360, y VR (Realidad Virtual).

Frase de Paul Goodman.

La organización de la sociedad estadounidense es un sistema entrecruzado de semi-monopolios notoriamente venales y un electorado notoriamente ignorante, engañado por unos medios de comunicación notoriamente fraudulentos.

Enlace a la información de Paul Goodman en Wikipedia.

Los disfraces en la comunicación | Página12

Fuente original: Los disfraces en la comunicación | La ventana / med… | Página12

Entre las recomendaciones que C.S. Lewis incluye en sus Cartas a un diablo novato destaca aquella en la que lo exhorta a que procure demostrar que no existe. La certeza que la gente tenga de su no existencia le permitirá moverse sin dificultades y realizar aquellas cosas que desee sin encontrar impedimentos o resistencias. El mundo actual de las comunicaciones es un mundo de muchos intereses que han aprendido bien esta regla básica y la aplican utilizando todos los recursos que tienen a su alcance. Así, las comunicaciones modernas se presentan como aportes bondadosos para la sociedad y no como un problema.

Como toda auténtica tentación, las comunicaciones masivas se presentan como un bien necesario al que se tiene derecho. No se imponen, apelan a las necesidades humanas. Resulta por demás simple compartir sus posturas. ¿Será éste uno de los motivos por los cuales, en muchos sectores, se manifiesta una actitud pasiva a lo que comunican?

Sabemos que los creadores de ilusión no están interesados en responder a reclamos. Los utilizan como una pantalla para ocultar sus verdaderos propósitos. Por ello inducen a creer que las acciones del gobierno solo buscan beneficiar al pueblo. Pero, no se trata de que están procurando transformar el mundo, como decía Bertolt Brecht, sino de hacerles olvidar por un momento la miseria.

Habría que preguntar si los diversos problemas que aquejan a nuestro mundo tienen algún núcleo conductor y aglutinante, ya sean tanto los derechos humanos, deuda externa, racismo, ecología como el lugar de la mujer, entre otros. Lo cierto es que corresponden a una manera de entender la vida y la sociedad que abarca la justicia, la paz y el bienestar de los pueblos. Por eso se considera que cualquier afectación al sistema actual de la sociedad no proviene de sí mismo, sino de elementos extraños que vienen a erosionar su propia integridad. Una ancestral ideología con resabios de cultura cristiana, puja por absolutizarse abortando todo intento de crítica.

Tal sistema, lo sabemos, está basado en el poder y en su concentración. Promueve el incentivo del lucro. Estimula el consumo. Procura la seguridad de los poderosos y la sumisión de los muchos. Se maneja a partir de la internacionalización  de su sistema económico, desarrollando una penetración colonial. Se sustenta en los intereses de las elites locales dominantes y ejerce su gobierno por medio del control y la represión social. Desarrolla una técnica precisa de corrupción a distintos niveles, mientras se auxilia con cierta justicia para dominar a los espíritus rebeldes. Sabe cómo desvalorizar las culturas autóctonas y descalificar a los movimientos populares. Conoce la fragilidad de la naturaleza humana y utiliza varios cebos para atraer y minar los esfuerzos y la voluntad de cambio.

Este sistema para poder funcionar necesita, entre otras cosas, un elemento de conexión que verifique y convalide su razón de ser y su permanencia. El mundo moderno ya hace tiempo ha encontrado una respuesta: las comunicaciones. Por eso, la concentración acentuada en el poder de la información se convierte en un arma sumamente poderosa para anular toda expresión del derecho humano a comunicarse. La información se pone al servicio de una estrategia de dominación y se acentúan los valores que predominan en los centros de poder. Se busca, así, neutralizar toda posibilidad de que el pueblo se exprese libremente.

Lo que para algunos es un peligro y una amenaza un tanto lejana, en varios otros países del mundo es una catástrofe que están sufriendo los pueblos desde hace mucho. Las probabilidades de vida se han ido limitando para millones, por falta de trabajo, desnutrición y enfermedades. Son víctimas de la rapiña, económica y política, y muchas veces también religiosa, cuyos efectos hoy se expanden a las sociedades que las han generado. Ya no es suficiente referirse a  esos problemas en términos generales. Hacerlo sería ocultar su verdadero origen y evitar denunciar responsabilidades. Pero la realidad universal de muchos problemas no debería hacer olvidar que no se puede acceder a un camino de solución sin partir del hecho que justicia, paz, y bienestar del pueblo son elementos inseparables. No hay camino de restauración si no se comienza desde la perspectiva de los sectores más desprotegidos, muchos de los cuales están desconcertados por el silencio al que han sido condenados, y con quienes hay que empezar a construir la comunidad.

Carlos A. Valle: Comunicador social. Ex presidente de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas (WACC).

Rebeldía, coño | El escritor español Manuel Rivas publicó Contra todo esto: Un manifiesto rebelde | Página12

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Hace un mes y medio, el escritor español Manuel Rivas publicó Contra todo esto: Un manifiesto rebelde, un libro que reúne una serie de notas periodísticas y textos recientes. Pero, sobre todo, la figura de Rivas y su punto de vista actual funcionan como una toma de posición y una proclama de principios ante la situación de España, que se enmarca en un sistema global. En esta entrevista, Rivas habla sobre la censura y la persecución desatadas por la Ley Mordaza, que encarcela a raperos y persigue por posts de Facebook contra la monarquía o el catolicismo; sobre el problema de la representación política o la debilidad de las opciones; sobre la represión en Cataluña y la complicidad de los medios ante una desigualdad que se profundiza y oculta.

Contra todo esto: el fomento de la desigualdad, la domesticación intelectual, el rearme militarista y la guerra contra la naturaleza, el desmantelamiento de los espacios comunes, la producción de odio al diferente, la producción de miedo para poner en cuarentena derechos y libertades. Y esto: los paraísos fiscales y la corrupción sistémica, la indiferencia y el cinismo, la mercantilización y burocratización de la enseñanza, la desmemoria y la contramemoria, el machismo como sistema. En Contra todo esto / Un manifiesto rebelde, el libro que publicó en España hace un mes y medio, Manuel Rivas es directo en su posición de arranque, desde el título, ante el estado de situación. El volumen es un híbrido que en su centro reúne una serie de notas publicadas en los últimos años en diversos medios y participaciones en ámbitos varios, textos que pueden hablar del despido de una cajera de supermercado al llegar al tope de contratos-basura temporarios, de un encuentro con Saramago en el Parque de la Memoria en la Costanera, de Quevedo y la Ley Mordaza, de los periodistas asesinados en México y la amabilidad de muchos medios con el presidente Mariano Rajoy, de Moby Dick como emblema de resistencia indómita, de las corridas de toros como fiestas de la muerte, de las persecuciones varias que en la España de hoy evocan a la Inquisición. Rivas ha venido escribiendo del estado de las cosas y tirando líneas al pasado y al futuro, convocando a lo que él llama luciérnagas, libros y autores y periodistas y películas y dirigentes que alumbran en la noche, dice, historias del cotidiano cargadas de significados, de opresión y resistencia, de concentración de la riqueza y despojo. “Quise escribir un libro lleno de luciérnagas”, dice.

El manifiesto en sí, la treintena de páginas que abren el libro, parecen una síntesis, un destilado, una explicitación de las vigas centrales de estos textos: una proclama de principios. Que exceden a España; léase la nómina de su todo esto, aplíquese a estas tierras, y ahí está: la fortuna de medio gabinete macrista se traficó en cuevas fiscales, la intención de reemplazar los profesorados secundarios por un engendro, o ¡que acaban de enrejar Plaza de Mayo! Cuenta Rivas, desde el departamento en A Coruña en donde vive, que estaba escribiendo una novela cuando surgió la idea de armar el libro. “Arranqué con una especie de movimiento al que aludía Ítalo Calvino, que decía que para quien escribiera era muy recomendable levantar la nariz del papel”, dice, al otro lado de línea telefónica. “Y lo que ves delante te causa tanta vergüenza que… El embrión es ese sentimiento de vergüenza ante lo que pasa”. Breve estado de situación, esta semana: el rapero Valtonyc, condenado a tres años y medio de prisión por putear a los reyes, se fugó a Bélgica para evitar que lo engayolen; el actor Willy Toledo, que salió en defensa hace cuatro años de tres mujeres juzgadas por salir de procesión con una gran vagina y anotó en su Facebook que se cagaba en Dios, se negó a comparecer ante un juez que también lo imputó; en el marco de la megacausa Gürtel, fueron condenadas 29 personas, entre ellas el ex tesorero del Partido Popular, y varios funcionarios y empresarios. Apenas tres muestras frescas.

Rivas es escritor, poeta, ensayista, periodista: tiene sesenta años y ha escrito más de treinta libros, algunos de los cuales inspiraron películas como Todo es silencio o La lengua de las mariposas. Es también activista, Rivas: integró la plataforma ciudadana contra el desastre producido por el naufragio del petrolero Prestige ante la costa gallega, hizo un libro de conversaciones con el juez Baltasar Garzón y dirige junto a Xosé Manuel Pereiro, desde hace ya cuatro años y medio, la extraordinaria revista mensual Luzes. “Es un libro que se presta mucho para charlar, la gente viene con ganas de hablar de lo que está pasando”, dice Rivas. “Y las presentaciones no son del tipo compre usted mi libro, aquí vengo con mi libro; porque va más allá de las librerías: en Ferrol se presentó en el Ateneo, y allí había mucha gente procedente de asociaciones, sindicatos”. El miércoles pasado, en Vigo, lo presentó en la calle, ante un centenar de personas que se sentaron en las escaleras del emblemático teatro Tamberlick: en algunas fotos se lo ve ante un atril, megáfono en mano.

UNA LOCOMOTORA  DESTRUCTIVA

“Pasolini hablaba de que una revolución equivale a una provocación benéfica, y para mí el libro es un poco eso”, dice Rivas. “Cito en el libro a una mujer real, Katy, que fue rescatada del mundo de la trata, que decía: ‘El oficio más antiguo del mundo no es la prostitución, sino mirar para otro lado’. Bueno, aquí consigo eso, que coincide con ese sentimiento de vergüenza. Cuando estás con una novela o en poesía la relación con las palabras es distinta, es un trabajo a escondidas en un mundo que luego emerge con más o menos contundencia. Y la relación es más íntima. Pero esto fue escrito con bastante excitación y tuve la sensación de que las palabras buscaban sus conceptos, su sentido para querer decir, en un tiempo en el que más bien las palabras no quieren decir, o están cansadas de decir, o tienen miedo de decir. Digamos que fue una operación de limpieza del miedo, para mí”.

¿Miedo a qué?

–Cuando hay un vacío en la sociedad, un vacío de lo común, de la solidaridad, de esos depósitos de esperanza, la especie invasiva es el miedo. En lo personal necesitaba un límite del miedo, porque te das cuenta de que uno es víctima de un proceso de autocensura, de intimidación, de cautela con el lenguaje. Escribo desde un lugar y una situación, pero también buscando lo que está pasando en común en el mundo, porque esta sensación de retroceso o distopía es compartida con lo que pasa en España, en Europa, en Latinoamérica. Creo que están funcionando a tope las fábricas de producción de miedo, que normalmente operan con dos chimeneas: una emite miedo y la otra emite odio. Y claro, esa mezcla en la atmósfera es explosiva.

 Aludís a la vergüenza: con el cinismo que campea en quienes ejercen el poder, ¿te parece que sea un término que pueda llegarles?

–Sí, parece un poco inocente, ¿no? Por eso aludo a un estado mental, propio, de vergüenza ante lo que ocurre. Es que las palabras del poder no tienen una correspondencia con la realidad, porque utilizan el lenguaje para ocultar, no para iluminar. Hoy más que nunca es un instrumento de control, de ficción social, de hibernación. Te hablan mucho de futuro y mientras tanto te están robando la línea del horizonte. Apelar a la vergüenza podría ser visto como una inocencia por aquellos que flotan en la inmoralidad, esos a los que llamo en el libro con un término de Rubén Darío, la canallocracia: la precisión genial de los poetas. Es una especie de poder que linda con el hampa en sus objetivos y sus prácticas. Desde la política no se habla del adversario: se produce el enemigo. Que si no está, se lo crea. A la vez, más que convencer a las personas, gran parte de la política se preocupa en crear hooligans que hinchan por su partido y tratan de borrar todo lo que suene a interés público.

Rivas observa que además de corroer ligazones tradicionales como la familia o el barrio, el sistema ha ido acabando con espacios comunes de emancipación, asociaciones, ateneos libertarios, sindicatos. “Inspirándonos en Walter Benjamin, la revolución sería frenar esta locomotora destructiva del capitalismo impaciente, a la que se le han soltado todos los estribos. La mano invisible es totalmente depredadora: el propio Adam Smith quedaría horrorizado ante lo que han convertido en una especie de zarpa de terror”.

INQUISIDORES Y GANGSTERS

Para Rivas las búsquedas independentistas de Escocia y Cataluña exceden el carácter nacionalista, le resulta pobre o limitado reducirlo a eso. “Yo veo ahí un hambre comunitaria”, dice. “Ante un malestar en el estado de cosas, se encuentra o se busca ahí la utopía en medio de la distopía. Y a este problema cultural se lo ha embestido desde la acción política. Es una crisis que excede a Cataluña, que es donde se presenta la confrontación: es una crisis democrática para España. Creo que en una democracia las crisis se resuelven con más democracia. Y aquí se ha dado lo contrario, un empobrecimiento que afrenta sobre todo a Cataluña, con sus dirigentes encarcelados: se utiliza el eufemismo del artículo 155 para sustraerles sus instituciones e implantar un estado de excepción. Y da la impresión de que la maquinaria pesada del Estado, que como sabemos no es fácil de desatornillar, va en este sentido distópico, incluso en esta disputa por quién toma el puente de mando entre las dos derechas, el PP y Ciudadanos: seguirá esa dinámica de embestir. El rearme centralista frente a la biodiversidad”.

Ese empobrecimiento democrático proyecta también sus sombras sobre libertades elementales, de expresión, artísticas. “Andan las jaulas detrás de las palabras libres: es una sensación que está en el ambiente, ya”, dice Rivas. “Me recuerda a un capítulo de El ruedo ibérico, de Valle Inclán: lo lees en voz alta y es una crónica actual. Esto de que un guardia golpea a una persona porque va cantando una copla -y donde decimos copla ahora podemos decir un rap, o un hip-hop-, y entonces se oye una voz que dice: ‘Las coplas no son delitos mayores’. Está esta situación con Valtonyc, el rapero al que han condenado. Y hay gente con procesos abiertos, y sindicalistas que están en la cárcel en la aplicación de la misma ley, la Ley Mordaza. La ley inicialmente se llamaba ‘de protección ciudadana’, esos eufemismos tremendos, pero ya ni el ministro del Interior le dice así: ya él también le llama Ley Mordaza. Y sí, están arriba de la gente que escribe, que canta, que hace teatro, de un grupo de titiriteros. Aquí mismo, en Galicia, hay un grupo muy joven que se llama A Insurgencia y hace hip-hop, al que se les ha abierto un proceso. No te puedes meter con el rey, por ejemplo. Todavía aquí es delito lo que se llama blasfemia: alguien te puede denunciar porque considera que te has metido con sus creencias. Hay grupos muy organizados de extrema derecha que utilizan temas religiosos para andar ahí, a la caza de brujas. Hay un ambiente inquisitorial. Fijate que se condenó a una tuitera por hacer un chiste sobre Carrero Blanco, que era la mano derecha de Franco. Son situaciones absurdas, sobre todo porque hemos vivido períodos como la Transición de los ‘80, en los que nadie le prestaba atención a estas cosas”.

 ¿Es el momento de mayor caza de brujas desde la muerte de Franco?

–Sí, sí. Tiene que ver con esa operación de producción de miedo. Y para desactivar, también, a una sociedad que, como vimos, no hace mucho fue capaz de moverse y ocupar las plazas: el 15M. Lo que demuestra, por parte del poder, una gran desconfianza en el pueblo. Y esto se está dando en general en el mundo. Si visualizáramos ahora mismo una gran mesa a la que se sienten mandatarios mundiales, sería lo más parecido a una reunión de gángsters de los años ‘20.

Desde acá también aportamos.

–Claro: es un vendaval reaccionario que se da en el mundo. Yo digo que es un modernismo reaccionario, porque el caso de Ciudadanos aquí es paradójico: los golpes los dan ahora utilizando la guerra jurídica, lo que se llama lawfare. Y ahí también tienen el mejor armamento y el más potente ejército. Con el uso de la comunicación, también. Es un momento de inflexión: lo que nos presentaron como la globalización feliz, ese eufemismo, resultó que en gran parte era una pesadilla, un proceso de abaratamiento humano. Un crecimiento de las desigualdades, un incremento exponencial de beneficios para este capitalismo impaciente, que se ha acompañado de una derecha rabiosa.

SERÍAN LAS LUCIÉRNAGAS

Contra todo esto no es un libro derrotista: al contrario. Alumbra muy diversos escenarios, historias y personajes que reivindican la rebeldía y la construcción de alternativas: el movimiento feminista, el periodismo alternativo, la lucidez de los artistas y pensadores, la resistencia de mujeres y hombres de a pie. A Rivas le interesa en particular enfocar en la fuerza, en el estallido que significó el 15M: “Creo que hay una pérdida de la memoria del nivel de rebeldía que produjo, porque fue realmente un gran susto para el poder”, dice. “De ahí la reacción tan brutal, tan despectiva. Por entonces se hablaba de una generación perdida, de jóvenes ni-ni, que no trabajaban ni estudiaban, una serie de reproches. Pero el diagnóstico no era muy bueno, no se veían las corrientes de fondo. Y creo que ahora también está pasando algo parecido, que se está dando un diagnóstico equivocado. Por muchos instrumentos que tenga, al Estado también le fallan las antenas; cuando la información se convierte en propaganda los poderosos están muy contentos, pero sus perros de guardia, como decía Paul Nizan, no les están haciendo bien el trabajo”.

El 15M, rebobina Rivas, hizo emerger a la superficie la conciencia del estado de putrefacción y su repudio masivo, una podredumbre signada entre tantas cosas en el caso elefante, el rey Juan Carlos de joda en Botswana, la cadera quebrada, las disculpas, el retiro dorado. “Esta movilización después se transforma por una gran parte de la gente que participa, y hay momentos en que se objetiviza ese gran susto del poder, porque Podemos llegó a estar en las encuestas como primera fuerza”, dice Rivas. “Había una expectativa. Y desde allí pasó a gobernar espacios importantes, municipales”. Rivas destaca esas experiencias, que abarcan ciudades como Madrid, Barcelona y varias de Galicia, A Coruña misma. Pero, a la vez, enfoca en la falta de eficacia a la hora de concretar una opción potente para llegar a la presidencia de gobierno: exceso de caciquismo, sintetiza. “Es una tara que arrastra parte de la izquierda, algo tan elemental. Me recuerda a un personaje de Onetti, que en un cuento alude a los quince grupos troskistas de Santa Fe. Siempre se habló de histerismo para aplicárselo a las mujeres, pero yo creo que lo que hay dentro de la izquierda es un problema de histerismo masculino”, dice Rivas, que reivindica con fuerza el feminismo. “No sé si es una especulación un poco aventurada. La relación con el poder es una relación no resuelta; es decir, por un lado la gente es consciente de que no hay que dominar, que el poder no es para dominar, que gobernar no es dominar: es cooperar. La gente puede traer programas progresistas, pero me parece que todos llevan un pequeño cacique dentro. Y hay que matar al cacique que llevamos dentro. Y ya. Pero quisiera subrayar esto: hay municipios en los que se nota que realmente están cambiando para bien las cosas. Lo que pasa es que es algo que no te cuenta la Televisión Española, que está en el nodo Franco, anclada ahí”.

Rivas critica la maquinaria mediática al servicio del poder, su manipulación, sus falsas argumentaciones, su indiferenciación. “Por ejemplo: el índice de pobreza de España aumentó mucho en los últimos años, es el mayor de Europa, y a ese dato te lo sueltan junto al último campeonato en Le Mans y a Operación Triunfo”. “Va todo en el mismo plato, combinado”. A la vez, Rivas dice que este libro lo reconcilió con el periodismo, en el reconocimiento de otra corriente subterránea que recorre/compone un archipiélago de publicaciones alternativas, medios de muy diverso talante que nacen del impulso autónomo del mismo periodismo. “Y esas son las mejores historias, medios que no surgen por el interés de un magnate o un capital, para quienes la información es una mercancía, o un instrumento de poder”, diferencia Rivas. “Muy laboriosamente, entonces, el periodismo se está liberando de sí mismo, de ese espacio acrítico y conformista en el que se había estacionado. Medios digitales pero también en papel, de diversa circulación en distintas regiones, que han agitado las aguas”.

Hablás de domesticación intelectual: ¿a qué te referís?

–Me parece que el silencio más terrible es el de quienes saben, ¿no? No va con mi forma acusar puntualmente a alguien, pero sí quise romper un poco el mito que da por sentado que el intelectual es un pensador crítico, porque creo que parte de este estado de cosas se mantiene por la cobertura que procede de la cultura conformista, conservadora. Los poderes siempre fueron muy conscientes de la importancia de esto: ahí está la iglesia y el papel histórico que representó a lo largo de la historia. Hoy en día esos poderes también son muy conscientes, y por eso les interesa privatizar la enseñanza, las universidades, lo que Gramsci llamaba la hegemonía cultural. ¿Cómo se ejerce hoy? Lógicamente son los mass media los encargados del control de las mentes, los que priorizan noticias, crean agenda, el espejismo de la realidad.

Y en España se ve seguido el espejismo del pensamiento, a través de las tertulias.

–Efectivamente. Entonces, ¿qué ha pasado con los intelectuales?, nos podríamos preguntar. Por supuesto que hay pensadores que están trabajando y profundizando en distintos campos, creando pensamiento. Pero el papel del intelectual público hoy día lo encarnan estas personas, los que llamamos tertulianos, portavoces potentes que llegan a la población y forman opinión. Hoy estos acomodaticios son una mayoría: los intelectuales críticos están claramente en minoría, y a veces incluso acosados y arrinconados. El poder sabe muy bien que la hegemonía cultural es fundamental para ejercer el dominio social y económico. Creo incluso que es una de sus prioridades. Por eso se trata de promover una cultura estupefaciente. Por aquí se libran varias batallas: una es la de la memoria histórica. Es increíble el despliegue y la cantidad de gente que moviliza el poder para intentar tapar esta cuestión moral, que nos remite a Antígona. Y entonces te encuentras con miles de personas que niegan, que tratan de zanjar el asunto. Y es curioso, porque dicen no a la memoria histórica, pero a la vez continuamente se hacen exposiciones y homenajes al cardenal Cisneros, a los reyes católicos. En todo caso, los Émile Zola son por desgracia más escasos de lo que parece. Ojalá con este renacimiento del periodismo se multipliquen los Yo acuso. Esas serían las luciérnagas.

Truchada que resultó traspié | Varios líderes europeos inflaron el currículum o plagiaron la tesis | Página12

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Giuseppe Conte asumió como premier de Italia pese a los cuestionamientos que tuvo por haber maquillado su CV. Una práctica que empujó a la caída a la dirigente del PP español, Cristina Cifuentes, al igual que a otros políticos.

El abogado italiano Giuseppe Conte estrenó este fin de semana su cargo como Primer Ministro de Italia, pero no lo logró sino después de una semana de pura adrenalina política que comenzó con los cuestionamientos que surgieron al descubrirse que había inflado su currículum. Si bien las revelaciones en cuanto a sus calificaciones académicas finalmente no le costaron el cargo, otros líderes europeos no tuvieron la misma suerte. En lo que va de esta década se conocieron casos en los que una presidenta regional de Madrid, un ministro de defensa alemán y un presidente húngaro tuvieron que renunciar por acusaciones similares.

Un artículo publicado por el diario estadounidense The New York Times reveló que Conte no había asistido a ningún curso de la Universidad de Nueva York (NYU) como indicaba su CV. “Una persona con ese nombre no aparece en ninguno de nuestros registros, ni como estudiante ni como miembro de la facultad”, aseguró una vocera de NYU, Michelle Tsai. Esa declaración provocó una seguidilla de declaraciones de distintas entidades académicas que negaban la participación del hoy premier en sus ateneos. Ni la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) ni la Universidad de Malta tenían registros de Conte en sus archivos. El jurista también alegaba haber perfeccionado sus estudios en un instituto de Viena, la capital austríaca. Sin embargo, el diario local Der Standar, aseguró que aquel instituto es en realidad una escuela de idiomas que ofrece cursos de alemán.

Tan sólo un mes antes, el 25 de abril, la entonces presidenta del gobierno regional de Madrid, Cristina Cifuentes, había dimitido semanas después de ser acusada de haber obtenido un máster en la universidad pública Rey Juan Carlos gracias a la falsificación de las notas de dos asignaturas.

El medio digital español eldiario.es reveló el 21 de marzo pasado que dos notas en las actas de calificaciones del máster en Derecho Autonómico habían cambiado de “No presentado” a “Notable” dos años después de matricularse y sin haber mediado una nueva matrícula, por lo que no podría explicarse que haya aprobado lícitamente.

Días más tarde, la presidenta del tribunal que puntuó el Trabajo de Final de Máster (TFM) de Cifuentes con un 7,5, aseguró no reconocer el acta en que aparecían su nombre y firma. Una segunda profesora se sumó a las denuncias y desconoció, también, su firma en el acta.

No ayudó a la defensa de la ex presidenta de la Comunidad de Madrid no haber mostrado su TFM ante quienes pedían su dimisión. Cifuentes alegó entonces no encontrar su trabajo a causa de las repetidas mudanzas de despachos a las que se había sometido a lo largo de los años.

Finalmente, y después de semanas de tire y afloje, el medio digital OkDiario difundió un video que databa del año 2011 donde se ve que un policía conduce a Cifuentes al cuarto de seguridad de un supermercado madrileño y fue obligada a devolver dos potes de cremas cosméticas de 20 euros cada uno que no había pagado. La publicación del video precipitó la -ya para ese momento inevitable- caída de Cifuentes.

Los ejemplos siguen. Las revelaciones de otro medio europeo, esta vez alemán, el Süddeutsche Zeitung, causaron la renuncia del ministro de defensa del gobierno de Angela Merkel, Karl-Theodor zu Guttenberg, en 2011. El periódico había publicado pruebas de que Guttenberg había plagiado grandes partes de su tesis doctoral en Derecho. Específicamente, el entonces ministro había copiado sin citar las fuentes el 20 por ciento de las 475 páginas de su tesis. Después de que más de 50.000 académicos firmasen una carta objetando su continuidad en el gobierno, Guttenberg finalmente renunció a su cargo, lo que significó una gran mancha en lo que era una carrera brillante. En ese momento Guttenberg contaba con el 70% del apoyo de la población y se perfilaba como el próximo líder alemán. La Universidad de Bayreuth le revocó, a su vez, el título de doctor, y aseguró que el político había violado muy seriamente los estándares de la institución.

Más aún, la sucesora de Guttenberg, Ursula von der Leyen, también fue acusada, en 2013, de robar ideas en su tesis de doctorado en Medicina. En su momento, el portal VroniPlag encontró que Ursula no había citado la fuente en 23 comentarios que había realizado en su tesis. “En total, se descubrió un plagio en un 43,5 % de las páginas analizadas por VroniPLag” indicó la revista alemana Der Spiegel. A pesar de estas acusaciones, su título no fue revocado y Leyen continúa ejerciendo el cargo de ministra de Defensa hasta el día de hoy.

Quizás el caso de más jerarquía en el que se hayan descubierto irregularidades en las calificaciones académicas fue el del ex presidente de Hungría, Pal Schmitt. El político y medallista olímpico en esgrima, fue acusado de plagiar gran parte de su tesis doctoral, por la que había obtenido, en 2012, la más alta calificación, suma cum laude.

En 2012, el portal húngaro hvf.hu difundió una investigación en la que sostuvieron que 180 páginas del total de 215 que conformaban la tesis de Schmitt eran una traducción desde el francés del trabajo del investigador búlgaro Nicolai Georgiev, a quien menciona en el apartado bibliográfico al final del trabajo. Sin embargo, lo copió tan exactamente que incluso incluyó los errores del búlgaro.

En una profundización de la investigación se supo que el ex mandatario había copiado otras 17 páginas del autor alemán Klaus Heineman. El sitio hvg.hu concluyó que el 94 por ciento de la tesis de Schmitt era plagio.

Finalmente, luego de dos meses de afirmar su inocencia, el presidente húngaro renunció. “Según la Constitución de Hungría, el presidente simboliza la unidad de la nación. Ahora que mi situación personal divide a mi amada nación en lugar de unirla, mi deber es poner fin a mi servicio y dimitir de mi cargo de presidente”, afirmó Schmitt al comunicar su renuncia.

Informe: Bianca Di Santi.

La respuesta de la RAE contra la “insistencia” de las feministas que te dejará con la boca abierta

Fuente original: http://www.publico.es/tremending/2018/06/05/la-respuesta-de-la-rae-contra-la-insistencia-de-las-feministas-que-te-dejara-con-la-boca-abierta/

La Real Academia Española ha sido varias veces protagonista de cierta polémica, e incluso ha sido tachada de machista, por las acepciones que se recogen en el Diccionario de la Lengua Española y el uso anticuado que defiende de la misma. Desde “mujer que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales” como definición de ‘fácil’, hasta “conjunto de mujeres” en referencia a ‘sexo débil’.

Pues bien, ayer se vio envuelta en otro caso. Esta vez de la mano del gestor de las redes sociales. La activista feminista Alicia Murillo Ruiz (@aliciamurilloru) arremetió en Twitter contra la RAE por seguir divulgando el uso del masculino genérico como referencia de ambos sexos. Para ella, alimenta la invisibilización de la mujer. Y así lo ilustró adjuntando una noticia donde se puede leer: “Una empresa no paga a sus trabajadoras porque el convenio dice ‘trabajadores'”.

El dardo había sido lanzado y como el gestor de las redes sociales de la Real Academia no suele quedarse callado (ya conocemos grandes respuestas por su parte), decidió entrar al trapo. Se podría pensar que lo hizo con su mejor intención pero lo cierto es que la respuesta resulta más atacante que apaciguadora.

Tales palabras dejaron con la boca abierta a Murillo y a medio Twitter, que no ha podido evitar echar leña al fuego y dar su opinión -es Twitter- a cerca de lo que la RAE había dado a entender: la culpa es de las feministas por insistir.

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