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¡Dios nos libre! | la diaria

Fuente original: ¡Dios nos libre! | la diaria

El movimiento Con mis Hijos no te Metas.

Hace dos meses, en un viaje de avión Lima-Montevideo, tuve la oportunidad de entrevistar a Christian Rosas, fundador del movimiento Con mis Hijos no te Metas. Aunque algunos bromean con que Dios me programó este encuentro cercano, de a ratos muy escalofriante, con uno de los grandes embanderados de la lucha contra la perspectiva de género y la diversidad, que estos grupos han rebautizado “ideología de género”, fue iluminador y preocupante escuchar de primera mano cómo financian, organizan y planifican sus estrategias, propias de un pensamiento bélico en el que hay un enemigo a destruir.

Primeramente tenemos que decir que este movimiento que Rosas fundó en Perú en 2016 es una versión latinoamericana y perfeccionada de un movimiento de finales de los años 70 de Estados Unidos, llamado Save our Children (salvemos a nuestros niños). Este surgió desde el interior del movimiento conocido como Mayoría Moral, sector ultraconservador y religioso del Partido Republicano, como una protesta contra enmiendas que buscaban prevenir la discriminación a la comunidad gay en el estado de Florida. Con mis Hijos no te Metas surgió como reactivo a la visibilidad y a los derechos que fue adquiriendo la comunidad LGTBI. El concepto central era y es “salvar a nuestros niños” de los “otros” que son diferentes a nosotros los blancos, heterosexuales y judeocristianos. Así como en la Guerra Fría el adversario que destruiría la civilización occidental fue el comunismo, hoy el enemigo son quienes promueven los derechos de la comunidad LGTBI y las mujeres.

Según Rosas, su movimiento ha tenido diferentes etapas. La primera es informar, buscando demostrar que “el género es un postulado ideológico”, que “no es una definición médica”, que “sus bases son antinaturales y anticientíficas, y buscan ubicar al ser humano bajo un lente interpretativo”. Este postulado es común a los nuevos movimientos conservadores como A mis Hijos no los Tocan, Varones Unidos y Stop Abuso. Aunque tienen una base y un origen cristiano conservador, han cambiado su estrategia: ya no usan lenguaje religioso, sino que hablan en términos de ciencia, razón, derecho y libertad; usan definiciones provenientes de ámbitos científicos, como el manual de psiquiatría y publicaciones de la Organización Mundial de la Salud, para referirse a la transexualidad como una enfermedad.

La segunda etapa consiste en la reacción. Para esto, Rosas plantea la necesidad de “conformar grupos estratégicos de diferentes estratos sociales y culturales que tengan el objetivo de luchar por la verdad, la ciencia y la razón, contra esta arremetida con amplio apoyo político”. Rosas todo el tiempo define a la perspectiva de género como “una ideología autoritaria”, y con este argumento se genera un monstruo invisible al que hay que atacar en las leyes, en los manuales educativos, en la cultura e incluso en la fe.

La tercera etapa de este movimiento consiste en tratar de provocar reacciones violentas de los grupos a los que ellos denominan “pro muerte”: el propio Rosas citó como ejemplo de este accionar el “plantón” que hicieron frente a la marcha del 8 de marzo, portando pancartas que profesaban “femeninas sí, feministas no” y “Con mis hijos no te metas”, acción en la que las y los presentes no tenían permitido hablar. Se trataba especialmente de mujeres; muchos de quienes participaron bajaron de camionetas con el logo de Beraca, la ONG fundada por el pastor Jorge Márquez y por la que Rosas siente profunda admiración.

Por último, y en relación con lo organizativo, Rosas plantea que “una de las primeras condiciones para exportar este movimiento es que no se institucionalice, porque al institucionalizarlo se reduce y se concretiza lo abstracto, allí vienen las cuentas bancarias y los registros públicos, eso es en detrimento de la estrategia […] no se puede atacar lo que no se puede definir, al no registrarse, al no definirse, se vuelve algo ambiguo […] el ataque naturalmente será a los voceros, pero los voceros son descartables”.

La nueva estrategia no incluye sólo la movilización de personas en las calles –en Perú han logrado convocar hasta a dos millones de personas en las diferentes ciudades–, sino también el lobby político a nivel nacional, regional e internacional. Además de la presencia parlamentaria nacional, ha sido muy destacada su presencia en las últimas asambleas de la Organización de los Estados Americanos (OEA), como la que se desarrolló hace pocos días en Washington, o en la sede de la Organización de las Naciones Unidas. Estos grupos ya no tienen sólo un vocero o dos que llaman la atención por su postura intransigente, sino que ahora han logrado amplio apoyo de gobiernos y se han posicionado en varios sectores de la sociedad civil. Según Rosas, han logrado que 700 parlamentarios de 18 países firmaran la “Declaración de México”, una plataforma de incidencia regional para “defender la familia, la libertad religiosa, el derecho a la vida y combatir la ideología de género”. Lo que genera este escenario es un ambiente de polarización y radicalización, con una guerra de tipo moral, en la que los debates electorales centrales dejaron de estar vinculados con la lucha contra la pobreza, la educación o el trabajo, para que pasaran al centro las concepciones sobre familia, sexualidad y género.

Rosas advierte que su alcance político no está restringido exclusivamente a grupos de derecha. Por ejemplo, en México cuentan con el apoyo de Manuel Antonio López Obrador, candidato de izquierda con amplias chances de ganar las elecciones presidenciales. Asimismo, plantea que en Uruguay hay dos personas en el gobierno que los apoyan y darán a conocer en breve un informe que da cuenta de supuestos vínculos del gobierno con “grupos pedófilos”. Este movimiento está en sus inicios en Uruguay y va creciendo, pero es posible anticipar parte del escenario político observando lo que pasó en Brasil, Costa Rica, Perú, Colombia, e incluso en Estados Unidos. Para Rosas, el objetivo central del movimiento es “erradicar la ideología de género de Perú, el continente y el mundo”.

Nicolás Iglesias Schneider es trabajador social e investigador especializado en religión y política.

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“La metáfora es un invento tan importante como la rueda”

Fuente original: “La metáfora es un invento tan importante como la rueda”

Daniel Dennet, neurocientífico; publica ‘De las bacterias a Bach: la evolución de la mente’.
Tengo una edad que aún me permite investigar, pero gracias a mi secretaria y a mi esposa, que son también mi cerebro. Nací en Boston, pero vivo en los aeropuertos, pese a mi médico. Al contrario que Chomsky, yo creo que desentrañaremos nuestra conciencia. Colaboro con Palau Macaya-La Caixa.

“La metáfora es un invento tan importante como la rueda”

Como el primero

Los humanos empatizamos con el protagonista de toda narración: el primer luchador. Y es que no seríamos humanos si nos hubiéramos resignado a ser comidos por el león en vez de organizarnos, como explica Dennet, para avisarnos de que llegaba y turnarnos, con un lenguaje cada vez más sofisticado que introducía categorías de tiempo, para vigilarlo. Por eso, es inevitable empatizar con Dennet frente a Noam Chomsky y su capitulación ante el misterio de la conciencia en nombre del principio de Turing, por el que ningún sistema de información es capaz de explicarse a sí mismo. Daniel Dennet, como el primer mono que quiso hablar, no se resigna a la ignorancia. Y quien sea humano de verdad, tampoco.

¿Qué ve aquí?

¿No es la Sagrada Família?

Es el nido de una colonia de termitas australianas. Y, sí, su parecido con la Sagrada Família de Gaudí es impresionante.

¿Por qué me enseña esa foto?

Porque tanto el nido como la catedral son obra de animales.

No sé si la comparación es afortunada.

La diferencia está en que el nido está hecho por hormigas sin propósito o intención: es mero resultado de la evolución genética y sirve a las hormigas para sobrevivir. La catedral, en cambio, es fruto de la cultura de siglos y es una metáfora sobre otra metáfora y otra y otra…

¿Qué nos enseña esa comparación?

Que las termitas son estúpidas, pero no menos que las neuronas de Gaudí. En cambio, la cultura de Gaudí le hacía un genio.

¿Qué nos hace inteligentes entonces?

No nuestro cerebro y sus neuronas, sino las herramientas de pensar que hemos ido perfeccionando y transmitiendo con la cultura. Lo que nos hace inteligentes no son los genes, las unidades de transmisión evolutiva, sino los memes, las unidades de transmisión cultural. Son ellas las que nos hacen lo que somos.

¿Sin memes seríamos inteligentes?

Sin herramientas, sólo con nuestras manos desnudas, no podríamos ser carpinteros. Y, del mismo modo, sin memes, sólo con el cerebro desnudo, no podríamos pensar.

¿Qué herramienta mental prefiere?

La metáfora nos hizo avanzar tanto como la rueda. Y sobre la metáfora construimos otras herramientas complejas, evolucionamos para crear otros memes: la lógica, el silogismo, la computación, el algoritmo…

…Que no sabemos usar sin aprenderlos.

Algunos memes se aprenden, pero la mayoría contaminan tu cerebro, lo infectan. No hay que esforzarse para captarlos. Te contagias de ellos y ya son parte de ti y los transmites.

¿Como la canción del verano?

Pero si no aprendes la canción del verano, no te come el león. En cambio, si no usabas los primeros memes, perecías. La competencia llegó antes que la comprensión. Empezamos a hablar para sobrevivir.

¿Por qué transmitimos unos memes y otros no?

Por selección natural, que es la misma razón por la que transmitimos unos genes, los que perviven, y otros no. Los memes que nos sirven para adaptarnos, por ejemplo, usar el fuego, los transmitimos y los que no, por ejemplo, la canción del verano, los olvidamos.

¿Por qué los otros primates no hablan?

Bickerton dice que los humanos fuimos más curiosos y más gregarios. Desafiábamos los límites de lo conocido y lo explicábamos a los demás, cada vez con más precisión: “He visto un elefante muerto en la colina: vayamos a comerlo”. Quien hablaba mejor, se reproducía mejor.

¿Eso no lo podían hacer otros primates?

Yo los he estudiado y los bebés chimpancé cuando oyen palabras no se giran a mirar de dónde vienen. No son curiosos. Los bebés humanos no dejan de curiosear. Se aventuran.

¿Por qué los demás primates no transmiten sus memes?

Transmiten muy poquitas cosas a sus crías y no han desarrollado lenguaje simbólico. Cuando ven una imagen de mujer son incapaces de pensar en todas las mujeres como nosotros.

¿Son conscientes los monos de serlo?

No, y por eso la gran pregunta es qué es la conciencia humana. Y eso me hace enfadarme con Chomsky y su tribu.

¿Chomsky no cree en memes?

Chomsky ha escrito un ridículo manifiesto en el que sostiene que la conciencia humana nunca será capaz de entenderse a sí misma y que, por tanto, lo más honesto es aceptarlo y dejar de darle vueltas al problema.

¿Resignarse a la propia ignorancia es honestidad o cobardía?

Es una rendición inspirada en el principio de Alan Turing de que ningún sistema de información es capaz de concebir un modelo completo de sí mismo. Es decir, que la mente humana no podría entenderse a sí misma.

¿Somos un sistema?

Somos un sistema, pero en evolución cultural. Y cuando hablo de entender el mecanismo de la consciencia, no hablo de entenderla yo solito sino con la comunidad científica. Chomsky parece incapaz de pensar el pensamiento en equipo.

Usted, además, sostiene que tenemos la conciencia diseminada en aparatos.

Nuestra mente ya está en muchos más sitios que dentro de nuestros cráneos. Está diseminada en cada pantalla que consulta. Y los algoritmos nos están descifrando cada día nuevos misterios. Yo no me rindo. Tal vez yo no, pero creo que los humanos, grandes equipos, desentrañaremos la consciencia.

¿Por qué lo cree?

Porque los humanos somos capaces de construir una catedral sobre metáforas. Cada herramienta mental es más sofisticada porque se erige sobre las anteriores. Y sobre esa cadena colectiva de evolución intelectual llegaremos a descifrar la mente humana.

¿Qué podría impedirlo?

Temo más a la falta de valor de algunos que a la de creatividad de todos. El gran peligro es que cuando estemos a punto de saber, nos dé miedo saberlo. Ya hay demasiados científicos que temen saber demasiado.

Efecto del falso consenso – Wikipedia, la enciclopedia libre

Fuente original: Efecto del falso consenso – Wikipedia, la enciclopedia libre

Efecto del falso consenso

Los fundamentalistas, los ultraconservadores y extremistas de signo variado, juzgan que sus reivindicaciones, valores, y creencias, son compartidos por mucha más gente de la que realmente las comparte, debido al efecto de falso consenso.

En psicología, el efecto del falso consenso es un sesgo cognitivo por el que muchas personas tienden a sobreestimar el grado de acuerdo que los demás tienen con ellos. Las personas tienden a presuponer que sus propias opiniones, creencias, predilecciones, valores y hábitos están entre las más elegidas, apoyadas ampliamente por la mayoría. Esta creencia es un sesgo que exagera la confianza de los individuos en sus propias creencias, aún cuando éstas sean erróneas o minoritarias.

Frecuentemente este sesgo aparece en grupos de opinión en los que la opinión colectiva es la misma que la de los individuos del grupo. Como los miembros del grupo han alcanzado un consenso interno y raramente encuentran a alguien que dispute ese consenso, tienden a creer que todo el mundo, incluyendo las personas que están fuera del grupo, es de la misma opinión que el grupo.

No existe una causa simple para este sesgo cognitivo; se ha sugerido que al menos parcialmente los factores pueden ser la heurística de disponibilidad y el sesgo de autoservicio.1

Introducción

Desde los tiempos de Freud se han publicado un gran número de trabajos sobre las tendencias de las personas a atribuir a otras características que se encuentran en sí mismos.2​ De acuerdo con esto puede afirmarse que, por ejemplo:3

Museo de la creación en Kentucky, un ejemplo de actitud fundamentalista que lleva a creer erróneamente a muchos que la evolución es sólo una hipótesis, en lugar de una teoría bien establecida.

  • La gente a la que le gusta trasnochar, la música alta y los coches veloces y que pueden y quieren decirlo también tienden a proyectar esos gustos sobre otros.
  • Los francófilos piensan que hay más aficionados a la comida y cultura francesas que lo que calculan los francófobos.
  • Los bebedores creen que el alcohol le gusta más a la gente que lo que creen los abstemios.

Es importante señalar que la gente no siempre cree que sus creencias son compartidas por la mayoría. El efecto de falso consenso se refiere sólo a una tendencia de la gente a sobreestimar la extensión de una creencia determinada que está correlacionada con la creencia propia. Así, los fundamentalistas religiosos no creen necesariamente que la mayoría de la gente comparte su religiosidad, pero sus cálculos del número de fundamentalistas o personas que comparten con él determinados puntos de vista seguramente excede el número realmente existente.

Desde el ámbito de la psicología de masas, Freud criticó el concepto de Gustave Le Bon de un “alma colectiva”, mostrando que realmente el sujeto en masa cede el lugar de su ideal del yo para que sea ocupado por el líder. En la masa, el yo individual se esfuma, se volatiliza, siendo reemplazado el ideal del yo por el ideal de la masa, encarnado por el líder, a través de un proceso de identificación. El “líder” es un concepto, por lo que puede tratarse tanto de una persona como de un ideal. En la obra de Freud se ven unificados por tanto diversos conceptos claves tales como la identificación, el narcisismo o la propia proyección ya mencionada, entre otros.4

Otra referencia temprana interesante son las repercusiones extraídas de los estudios del desarrollo cognoscitivo de Jean Piaget en la posterior vida adulta. En ellos resalta la etapa comprendida alrededor de los 6-7 años, en la que el niño entra en el denominado periodo de las operaciones concretas. El esquema intelectual que más cuesta adquirir al adulto y que proviene de dicha etapa es el de la capacidad de reversibilidad, es decir, ser capaz de invertir las operaciones lógicas. Por ejemplo, si a un niño de cuatro años, llamado Javier y que tiene una hermana llamada María, le preguntan si su hermana María tiene un hermano, probablemente contestará: «Somos dos hermanos y María no tiene ningún hermano». Aún faltaría salir de su punto de vista y ver las cosas desde el otro, es decir, aún no dispone de capacidad de reversibilidad, fundamental por otra parte en las operaciones matemáticas. Curiosamente la reversibilidad se construye al mismo tiempo que la socialización, es decir, admitir los otros puntos de vista, o en otros términos, adquirir la capacidad de empatía.56

También resulta interesante relacionar la tipología del individuo y su propensión al efecto del falso consenso a efectos de su posible variación. Así por ejemplo, Carl Gustav Jung plantea el hecho de que diferentes individuos quedarían enmarcados en una actitud concreta: introversión o extraversión, y en una configuración de funciones diferenciada: pensamiento, sentimiento, sensación o intuición. Al hablar del tipo intelectual extravertido dice lo siguiente:

Así como el tipo intelectual extravertido se subordina a su fórmula, así tiene que subordinarse a ella también su entorno, por su propio bien, pues quien no hace eso actúa de modo incorrecto, se opone a la ley universal y es, por ello, irracional, inmoral y carente de conciencia. Al tipo intelectual extravertido su moral le prohíbe tolerar excepciones. Su ideal tiene que hacerse realidad en todas las circunstancias, pues es, eso le parece a él, la formulación más pura de la facticidad objetiva, y tiene por ello que ser también una verdad universalmente válida, indispensable para la salvación de la humanidad, y ello nó por amor al prójimo, sino desde el superior punto de vista de la justicia y de la verdad. Todo aquello de que se tiene la sensación de que por su propia naturaleza contradice a esa fórmula es mera imperfección, un fallo casual, que será extirpado en la primera ocasión; y si no se logra eso, entonces es una enfermedad.7

Evidencia empírica

El porcentaje de población fumadora que alguien estima en la población, está correlacionado (sesgado) con cuántos de sus conocidos fuman.

El porcentaje de población fumadora que alguien estima en la población, está correlacionado (sesgado) con cuántos de sus conocidos fuman.

El experimento de falso consenso más citado en la literatura se realizó con estudiantes universitarios a los que se les preguntó si estarían dispuestos a hacer de hombre-anuncio por el campus, llevando un letrero delante y otro detrás con la palabra «arrepentíos». En total varios centenares de estudiantes, participaron en el experimento. Un cierto número aceptó y otros rechazaron el trabajo. Luego se pidió a ambos grupos (los “aceptantes” y los “rechazadores”) que calcularan los porcentajes de quienes aceptaban y de los que rechazaban. Resultó que los cálculos de los estudiantes estaban inclinados hacia lo que ellos mismos pensaban: quienes estaban dispuestos a aceptar el letrero pensaban que el 60% también lo estaría, quienes lo rechazaban estimaban que solo el 27% estaría dispuesto a llevarlo.8

El sesgo informativo es una de las causas que está detrás del efecto de falso consenso. Esto se ha probado considerando las estimaciones del porcentaje de fumadores que hace una determinada persona está positivamente correlacionado con el número de fumadores que conoce esa persona.9

¿Cuánta gente de tu edad suele beber alcohol?10
No-consumidores Consumidores
Ninguno 1,1% 0,2%
Muy pocos 11,4% 1,0%
Pocos 11,8% 1,7%
Bastantes 31,8% 16,9%
Muchos 25,3% 29,1%
Casi todos 18,7% 51,2%

Las respuestas suministradas por dos grupos de jóvenes que difieren en el consumo de alcohol ante la pregunta “¿Cuánta gente de tu edad suele beber alcohol?” es un claro ejemplo de efecto del falso consenso. En un estudio sobre la percepción del grado de consumo de alcohol por los jóvenes reveló que los no consumidores (1276 encuestados) diferían notablemente de los consumidores (1789 encuestados). Así, ante la pregunta “¿Cuánta gente de tu edad suele beber alcohol?”, más del 50% de los jóvenes que usualmente consume alcohol respondió “casi todos”, mientras que menos del 19% de los del grupo de no consumidores dieron la misma respuesta.11​ Y la repuesta Pocos-Muy pocos-Ninguno se dio más del 24% en el grupo No-consumidores contra un raquítico 3% en el grupo Consumidores (8 veces más)

Resultados similares se han informado con respecto al consumo de tabaco. Una evidencia sólida de este mecanismo de sesgo en el efecto de falso consenso es que se ha probado que las estimaciones del porcentaje de fumadores que hace una determinada persona están positivamente correlacionadas con el número de fumadores que conoce esa persona.9

Igualmente se ha probado que ciertas conductas sexuales, están fuertemente influidas por el efecto de falso consenso, llegándose en algunos casos a que el 84% de un conjunto de individuos jóvenes mostraban en alguna medida un efecto de falso consenso, cuando valoraban el haber tenido relaciones prematrimoniales12

Causas propuestas

La mayor parte de la investigación reciente sobre el efecto de falso consenso se ha esforzado por entender por qué la gente exagera sin darse cuenta del grado en que los demás comparten sus ideas. Esa investigación ha revelado que no existe una causa única,13​ sino un conjunto de causas asociadas a factores motivacionales, de disponibilidad de información y causas relacionadas con la ambigüedad y la atribución errónea de causas.

Causas motivacionales

Hay constancia de que el efecto de falso consenso, en algunos casos, deriva del deseo de mantener una evaluación positiva del propio juicio. Este deseo puede verse reforzado si el individuo considera que sus propias creencias son precisamente las creencias de la mayoría. Esta idea es coherente con observaciones de que las personas están especialmente inclinadas a percibir apoyo social para sus creencias, cuando tienen una inversión emocional en ellas,141516​ y cuando su autoestima ha sido amenazada por una experiencia fallida anterior.17​ Y también está relacionado con otras observaciones según las cuales las personas están inclinadas a exagerar el grado en que individuos particularmente atractivos y respetados coinciden con sus creencias.181920

Causas por sesgo informativo

Otra posible causa del efecto del falso consenso es que los individuos no reciben la misma cantidad de información a favor y en contra de una determinada creencia. De hecho, es un hecho bien probado que las personas están expuestas selectivamente a información que tiene a apoyar sus creencias y costumbres,2122​ en parte por culpa de sus hábitos y la gente con la que se relaciona. Los conservadores leen prensa conservadora que refuerza sus ideas; los fundamentalistas religiosos cristianos tienden a leer literatura «creacionista» y no biología evolutiva, lo que reafirma su convicción de que la evolución es tan sólo una teoría y no un hecho que se considera ampliamente probado.

Debido a que los individuos en su ambiente encuentran tan a menudo argumentos y evidencias que apoyan sus creencias, mientras que les llega muy poca información que las desmienta, las creencias de individuos parecen más sensatas y seguras, y por tanto más comunes y extendidas, de lo que parecerían si recibieran información más equilibrada. Y no sólo los individuos tienen más información sobre argumentos que confirman sus creencias, sino que en general tienen lazos más estrechos con personas que comparten sus creencias y costumbres. En consecuencia cuando tratan de calcular o estimar el número de personas que comparten alguna de sus creencias o hábitos, sobrestiman a partir de una muestra ampliamente sesgada.

Causas asociadas a la atribución

Otra posible causa del falso consenso es la atribución de la conducta individual, la propia y la de otros, a factores externos. La lógica es la siguiente: si alguien cree que ciertos factores externos gobiernan su propia conducta, probablemente pensará que en las mismas circunstancias, otras personas también se verían afectados por esos mismos factores externos; sin embargo, cuando alguien atribuye una conducta o una de sus creencias particulares o a disposiciones o experiencias pasadas, tendrá menos tendencia a pensar que otras personas actuarían de la misma manera en el mismo caso. Como está probado experimentalmente que las personas están más inclinadas a explicar su propia conducta en términos de factores exteriores que de experiencias pasadas, se sigue que la gente pensará que la conducta de otras personas se debe a causas externas, en mayor grado que a experiencias pasadas.23​ Ese mecanismo nos da la creencia de que otras personas reaccionarían en los mismos términos que nosotros mismos.

Aunque no todos los tipos de conducta suscitan en mismo grado la influencia de factores externos. De hecho en experimentos controlados se puede inducir lo contrario. En un experimento varios individuos inducidos a explicar sus preferencias en causas personales mostraron estar menos afectados por el efecto de falso consenso que quienes fueron inducidos a explicarlas por factores externos.24​ Este experimento muestra que el peso de los factores externos puede ser manipulado y varía notablemente según la situación, pero a su vez confirma que si considera los factores externos como una buena explicación, el efecto del falso consenso aparece en mayor medida.

Causas asociadas a la ambigüedad

Representaciones bidimensionales ambiguas de objetos tridimensionales.

Otro conjunto de factores para explicar el efecto del falso consenso, que quizá sea el que tenga consecuencias más serias, tiene que ver con la resolución de ambigüedades inherentes a la mayoría de asuntos, situaciones y elecciones entre varias opciones. Así para decidir qué pensamos de un asunto, primero debemos especificar o clarificar en qué consiste el asunto, su alcance e incluso su propia definición. Por ejemplo, para decidir si preferimos las películas francesas o las películas italianas tenemos que determinar primero a qué nos referimos con «películas francesas» y con «películas italianas». Si consideramos como ejemplos canónicos de cine italiano películas como Ladrón de bicicletas y La strada es probable que prefiramos las películas italianas y además supongamos que un porcentaje mayor de la población general comparta la preferencia por el cine italiano, que si como ejemplos canónicos de cine italiano tomamos los “espagueti western”. Es decir, el modo preciso en cómo se definen o delimitan dos categorías, no sólo influirá en la preferencia, sino que también alterará la estimación sobre hasta qué punto los demás comparten dicha preferencia.

En esta interpretación del efecto del falso consenso intervienen dos suposiciones básicas:

a) personas distintas hacen las mismas elecciones de modo completamente distinto
b) la gente normalmente no reconoce este hecho y, por tanto, calcula mal al no descontarlo y por tanto atribuir erróneamente un grado de consenso mayor

El proceso de razonar basado en conjeturas es tan natural y automático que, frecuentemente, los individuos pasan por alto este hecho. Eso junto con la idea de compartir una única realidad material objetiva hace que frecuentemente se ignore que otras personas responden a supuestos radicalmente diferentes. La investigación empírica muestra que las diferencias de supuestos e interpretaciones de los mismos hechos, tienen un peso significativo en la aparición del efecto del falso consenso.25​ Aunque la mayoría de personas se da cuenta que otras personas tienen diferentes gustos, valores y orientaciones, pasa por alto en mayor grado que un mismo problema se plantea de manera diferente con visiones del mundo diferentes; ya que los supuestos sobre el problema pueden diferir totalmente de una persona a otra. Y de la misma manera que alguien puede preferir el cine francés al italiano en función de qué tome como representativo de cada tipo de cine, tomará elecciones diferentes según sus supuestos o interpretaciones inconscientes del mismo problema. Esto se relaciona con la observación de que a veces las aparentes diferencias de opinión no se fundamentan tanto en un diferente «juicio del objeto», sino en un diferente «objeto de juicio».26​ En la medida en que los sujetos no son conscientes de que diferentes personas plantean las cuestiones en torno a ciertos problemas o situaciones, según supuestos diferentes, pueden llegar a creer que su propia línea de pensamiento es más común de lo que realmente es, sencillamente porque se basa en supuestos muy particulares.27

Véase también

Referencias

  1. Fields, James M., and Howard Schuman, (1976-77) “Public Beliefs about the Beliefs of the Public,” Public Opinion Quarterly, 40: 427-448.
  2. D. S. Holmes (1968): “Dimensions of projection”, Psychological Bulletin, 69, pp. 248-268.
  3. Th. Gilovich, 2009, p. 118
  4. Sigmund Freud. Psicología de las masas y análisis del yo (1921), en Obras completas, Volumen XVIII – Más allá del principio de placer, Psicología de la masas y análisis del yo, y otras obras (1920-1922) {ISBN 978-950-518-594-8}.
  5. Manuel Güell y Pep Muñoz. Introducción a la psicología. Bilbao: Ediciones Ega, 1994 {ISBN 978-84-7726-109-4}.
  6. Jean Piaget. El nacimiento de la inteligencia en el niño. Colección Ares y Mares. Barcelona: Editorial Crítica, 2007 {ISBN 978-84-8432-895-7}.
  7. Carl Gustav Jung. Tipos Psicológicos. Reedición y traducción directa del alemán Andrés Sánchez Pascual. Colección: Los Libros de Sísifo. Páginas 415 a 416, § 652. Barcelona: Edhasa, 2008 {ISBN 978-84-350-2720-5}.
  8. L. Ross, D. Greene & P. House (1977): “The false consensus effect: An egocentric bias in social perception and attribution processes”, Journal of Experimental Social Psychology, 13, pp. 279-301.
  9. S. J. Sherman, C. C. Presson, L. Chassin, E. Corty & P. Olshavsky (1983): “The false consensus effect in estimates of smoking prevalence: Underlying mechanisms”, Personality and Social Psychology Bulletin, 9, pp. 197-207.
  10. Datos tomados de la Tabla 3 del trabajo publicado por Yubero et al., Op. Cit.
  11. Yubero,S., E. Larrañaga, R. Navarro, C. Serna, I. Martínez (2008): “La percepción del consumo de alcohol: el análisis de los sesgos atributivos como orientación para la intervención social con jóvenes”, Jornadas de trabajo social y conductas adictivas, pp. 99-104, ISBN 978-84-612-2833-1
  12. S. Ubillos, F. Sánchez, D. Páez, S. Mayordomo (2003): “Sesgos cognitivos y explicaciones asociadas como factores determinantes de las conductas sexuales de riesgo”, Revista de psicología social, 18, pp. 261-279, ISSN 0213-4748
  13. Th. Gilovich, 2009, p. 119
  14. W. D. Crano (1983): “Assumed consensus of attitudes: The effect of vested interest”, Personality and Social Psychology Bulletin, 9, pp. 597-608.
  15. S. J. Sherman, C. C. Presson, L. Chassin, E. Corty & P. Olshavsky (1983): “The false consensus effect in estimates of smoking prevalence: Underlaying mechanisms”, Personality and Social Psychology Bulletin, 9, pp. 197-207
  16. W. Wagner & H. B. Gerard (1983): “Similarity of comparison group, opinions about facts and values and social projection”, Archives of Psychology, 135, pp. 313-324.
  17. S. J. Sherman, C. C. Presson, L. Chassin (1984): “Mechanisms underlaying the false consensus effect: The special role of threats to the self”, Personality and Social Psychology Bulletin, 10, pp. 127-138
  18. K. Granberg & M. King (1980): “Crossed-lagged panel analysis of the relation between attraction and perceived similarity”, Journal of Experimental Social Psychology, 16, pp. 573-581.
  19. D. R. Kinder (1978): “Political person perception: The asymmetrical influence of sentiment and choice on perceptions of presidential candidates”, Journal of Experimental Social Psychology, 36, pp. 859-871.
  20. G. Marks & N. Miller (1982): “Target attractiveness as a mediator of assumed attitude similarity”, Personality and Social Psychology Bulletin, 8, pp. 728-735.
  21. D. Frey (1986): “Recent research on selective exposure”, en L. Berkowitz (ed.), Advances in experimetnal social psychology (vol. 19; pp. 41-80), Orlando Academic Press.
  22. D. O. Sears & J. L. Freedman (1967): “Selective exposure to information: A critical review”, Public Opinion Quarterly, 31, pp.194-214.
  23. E. E. Jones & R. E. Nisbett (1972): “The actor and the observer: Divergent perceptions of hte causes of behaviour”, en E. E. Jones, D. Kanouse,H. H. Kelley, R. E. Nisbett, S. Valins & B. Weiner (eds.), Attribution: Perceiving the causes of behaviour, Morristown, NJ, General Learning Press, pp. 79-94.
  24. Th. Gilovich, S. Jennings, & D. L. Jennings (1983): “Causal focus and estimates of consensus: An examination of the false consensus effect”, Journal of Personality and Social Psychology, 45, pp. 550-559.
  25. T. Gilovich (1990): “Differential construal and the false consensus effect”, Journal of Personality and Social Psychology, 45, pp. 550-559.
  26. S. E. Asch (1948): “The doctrine of suggestion, prestige and imitation in social psychology”, Psychological Review, 55, pp. 250-276.
  27. Th. Gilovich, 1991.

Bibliografía

  • Gilovich, Thomas (1991): We know what isn’t so. The falibility of human reason in everyday life, The Free Press [traducción española: Gilovich, Thomas (2009): Convencidos, pero equivocados, ed. milrazones, ISBN 978-84-936412-2-1].
  • Ross L., Greene D. & House, P. (1977). The false consensus effect: an egocentric bias in social perception and attribution processes. Journal of Experimental Social Psychology 13, 279-301.

Enlaces externos

“Los europeos tenemos mucho que aprender de los latinoamericanos” | Página12

Fuente original: “Los europeos tenemos mucho que aprender de los lat… | Página12

Entrevista a la antropóloga francesa Michèle Petit.
En su último libro, Leer el mundo, la investigadora recoge testimonios y experiencias de lectura transformadoras, muchas de ellas, de la Argentina. Petit aborda el tema de la transmisión cultural a los niños.

“Te presento el mundo. Te presento a aquellos que te han precedido y el mundo del que vienes, pero te presento también otros universos para que tengas libertad, para que no estés demasiado sometida a tus ancestros”. Eso es lo que dice Michèle Petit que se le está diciendo a un niño o a una niña cada vez que se le cuenta un cuento, se le repone  un relato familiar, se le leemos en voz alta o se le canta una nana. Esa transmisión cultural primera, asegura, es la que vuelve el mundo habitable, comprensible, posible de asir para el recién llegado. Y su dimensión, necesariamente, es poética. De certezas como estas, necesariamente políticas, está hecho su libro Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisión cultural. Y por allí discurrió también la reciente visita de la antropóloga francesa a Misiones, invitada a dar la conferencia magistral del congreso “Territorios para pensar las infancias”, que se realizó en el Parque del Conocimiento de Posadas.

En su libro, Petit recoge numerosos testimonios y experiencias de lectura transformadoras, muchas de ellas, de la Argentina. Cuenta que lo escribió “como un acto de rebeldía contra el hecho de estar cada vez más obligado, si se defienden las artes y las letras (o también, las ciencias), a proveer pruebas de rentabilidad inmediata, como si esa fuera su única razón de ser”. Pero también  a partir del “hastío de los discursos de la queja que se han multiplicado en todos los ámbitos y que se oyen bastante a propósito de la lectura, las bibliotecas o la transmisión cultural”. Esta visita a la Argentina no es una más. “Con mucha gente en América latina, pero aun más en la Argentina, tengo una historia de amor. Porque yo viví en América latina en mi adolescencia, y regresar siempre es un gusto. La gente tiene una hospitalidad increíble, eso hace bien”, agradece en diálogo con PáginaI12.

“Trabajo sobre los temas de lectura, literatura, educación artística y transmisión cultural desde hace unos veinticinco años. Al principio trabajaba en Francia en contextos desfavorecidos: ambientes rurales, barrios populares, para ver la relación que la gente tenía en particular con la lectura y la literatura. En algún momento viajé aquí, me invitaron, y muy rápidamente mis estudios tuvieron gran difusión. Porque era gratificante para los mediadores, por fin algo se decía de lo que hacían”, recuerda la investigadora. “Empezaron a llamarme para que contara sobre mis estudios europeos, de Argentina, Colombia, México, etc. Se publicaron libros míos que circularon mucho. Y cada vez que daba una conferencia, la gente venía y me contaba lo que ellos hacían. Así descubrí maravillosas experiencias literarias y artísticas compartidas, armadas por gente en contextos difíciles, críticos. Empecé a interesarme mucho por eso y pensé: hay que estudiar esto, en serio. Cada vez que viajaba aprovechaba para quedarme más y hacer entrevistas con la gente que había realizado experiencias interesantes, visitaba sus talleres, seguía sus trabajos. Después escribí un libro para contar esas experiencias”, repasa el trayecto que la llevó a establecer un vínculo que se ve reflejado en sus libros.

–En sus libros aparecen relatadas muchas de esas experiencias, con nombres y lugares. ¿Es una intención explícita suya dar a conocer esas experiencias?

–Sí, me gusta hacer circular las experiencias. Porque me parece que es lo que falta. Me acuerdo que al principio me enteraba de una experiencia en tal lugar, y al día siguiente encontraba una persona que por casualidad hacía algo similar, tal vez a diez kilómetros, y muy a menudo no se conocían entre sí. Y mucho menos, se conocía eso tan valioso que pasaba en lugares más alejados, pero del mismo país. Y en Europa, para nada. Nosotros, los europeos, tenemos mucho que aprender de los latinoamericanos, de todas estas experiencias de lectura, tan diversas, que llevan adelante.

–¿Recuerda alguna en particular que considere destacable, en Argentina?

–Tantas, y no solamente de lectura, también de educación artística. El nombre que primero se me aparece es el de Mirta Colángelo, alguien que ya no está físicamente entre nosotros, desgraciadamente. Fue fascinante conocerla, me enseñó mucho. Me abrió los ojos, la mente y el corazón sobre el hecho de que la lectura y la literatura están bien, pero es lo uno y lo otro: siempre van de la mano de la observación poética del mundo. Todo lo que ella hacía, lo hacía con poesía, y con amor. Me marcó tanto que cada vez que llego a este país pienso en ella, la siento aquí. Destaco también el trabajo de Laura Devetach –que en este viaje me mandó un regalito–, y a Ani Siro, alguien que está muy cerca de ella y da talleres maravillosos, con Martín Broide, siempre combinando arte con literatura. Podría citar también el trabajo de Silvia Seoane, con Gustavo Bombini, y tantos… En todos los países de América latina a los que he viajado, hay cosas interesantes y casi siempre insuficientemente conocidas. Pero tal vez hay dos lugares que me sorprenden aun más: Colombia y Argentina. Cada vez que vengo aquí, me fascina la relación del país con la literatura, la poesía, el arte. Es subjetivo, seguramente, pero me sorprende, y no tengo la explicación. ¿Usted me la puede dar?

–No. Menos teniendo en cuenta que atravesamos una etapa de restricción en todas las áreas… 

–Y la gente sigue activa a pesar de no tener presupuestos… En el congreso de Posadas hubo más de 2300 personas inscriptas, noté mucho entusiasmo. O sea que la gente lucha para una vida más bella, más digna. Se resiste a verse ajustada a las variables de las exigencias del FMI y del neoliberalismo.

–En esto que usted ha observado hay grandes aliados en la Argentina, y son los docentes…

–Yo no estudié particularmente la escuela en la Argentina, pero me sorprende la apertura que tienen muchos docentes para tratar de hacer dialogar la emoción estética y los aprendizajes, experimentar, no quedarse en el utilitarismo a corto plazo: hay que aprender esto para esta semana, porque la currícula lo dice. No, muchos tienen una ambición, un deseo de ir por más. Sé que es un momento difícil, que sus institutos de formación están atacados, me entero por las redes sociales, por mis amigos. Sin embargo eso no los detiene, ¡al contrario!

–¿Así pensados, el arte y la literatura son formas de resistencia?

–Claro que son formas de resistencia. Esto me lleva a las palabras de su compatriota, la psicoanalista Silvia Bleichmar. Ella decía que había que luchar para no verse reducidos a puros seres biológicos. Es siempre esa cuestión: no verse reducido a variables económicas, como decíamos recién. Desde hace un par de años me paso el tiempo repitiendo que somos también seres poéticos, seres narrativos, que desde hace más de treinta mil años, mucho antes de inventar la moneda, e incluso la agricultura, hemos trazado unos dibujos, hemos pintado, hemos muy probablemente cantado. Estuvo esa dimensión. Entonces, hoy no podemos ser únicamente reducidos a un utilitarismo estrecho. No puede ser. Bleichmar también decía que no se puede decir a los niños que tienen que ir a la escuela para ganarse la vida después, eso es un discurso horrible. Para ella la escuela debe ser el lugar de recuperación de los sueños. El lugar al que se va para poder soñar un país diferente. Por eso es absolutamente fundamental que las artes y entre ellas la literatura tengan un lugar importante en esa escuela.

–Usted dice que la literatura es necesaria para presentar el mundo. ¿En qué sentido?

–Cantarle una canción a un niño, decirle un cuento, entonarle una nana, o incluso contarle unos recuerdos de una manera diferente, con palabras distintas a las del habla cotidiana, es una forma de decirle: mira, te presento el cielo, te presento el mar. En esa transmisión cultural, nosotros nombramos y presentamos el mundo a los que nos siguen. Y hacerlo con palabras poéticas, no solamente con palabras de designación inmediata de las cosas, recurrir a los relatos familiares, o a los mitos, es abrir la mirada. Si no te dieron opción a esa lengua poética narrativa, el mundo que te rodea no te dice nada. Necesitamos que el espacio nos cuente historias. Si no, no lo habitamos.

–¿Ese espacio está en riesgo hoy?

–Está en riesgo cuando muchos jóvenes se sienten excluidos. Desde luego se trata primero de una exclusión económica y social, pero a lo mejor se trate también del hecho de que no tuvieron esa transmisión. Es decir que la lengua, por la dureza de las condiciones de vida de los padres, o a lo mejor porque tuvieron que emigrar y dejar atrás lo que conocían de antes, por múltiples motivos, no estuvo ahí para presentarles el mundo. Además de la exclusión económica social, lo que les rodea no les cuenta nada, no les inspira nada, no encentran su lugar en eso. Aparece además el tema de las tecnologías, todo otro gran tema. Yo no hay que tirar a la basura las tecnologías, para nada. Pero para los niños, y de modo particular en la primera infancia, son absolutamente fundamentales esos juegos, esos cantos, esas risas compartidas, eso que pasa de un rostro al otro, de una sonrisa a la otra. Ese intercambio, que es incluso carnal, y simbólico a la vez, es insistuible.

–En su conferencia habló de la belleza. ¿Por qué?

–Me vino la curiosa idea de hablar de la belleza. Y después pensé: ¡pero qué locura, yo nunca estudié la belleza, es un tema inmenso! (risas). Traté de hacerlo, para abordar, justamente, algo de esas dimensiones fundamentales de los humanos. Con la que sin embargo tenemos una relación muy a menudo de ambivalencia: ¿y eso para qué sirve? Mi abuela decía: “La belleza no se come en ensalada” (risas). Es como si fuera algo de lujo, o un adorno. Si es un adorno, es un adorno fundamental. Por algo, más allá de nuestros recursos económicos, desde hace decenas de miles de años nos pintamos el rostro, nos arreglamos los vestidos, decoramos nuestras casas…

–¿Cómo ve el presente de su país?

–El presente de mi país nos da a todos preocupaciones, algunas veces nos da vergüenza. Por ejemplo cuando veo lo que pasó con el barco con los migrantes, el modo en que Macron y muchos miraron para otro lado, y el modo en que muchos otros los aplaudieron. Me alegro de que en muchas ciudades de Italia haya manifestaciones en contra. Pero en Francia no ha habido gran respuesta, la gente no se muestra dispuesta a enfrentar esa situación. Yo voté por Macron, era él o la extrema derecha, pero lo que pasa actualmente, es un escándalo.

De nuevo: aún en este infierno, hay gente que trata de hacer algo para construir un mundo más amigable y habitable. Conozco gente que ofrece talleres de dibujo o de fotografía con niños migrantes, gente que sigue intentando relacionase de otra manera. Mientras los gobiernos solo tienen como respuesta a la policía, esta gente se relaciona de manera humana.

Cómo empezó tode | Página12

Fuente original: Cómo empezó tode | Página12

Fui un hombre muchas veces en la infancia. Desde las primeras lecturas escolares, igual que mis amigas, las maestras y el resto de la población fuimos hombres cuando los manuales se explayaban sobre las conquistas del hombre, la evolución del hombre o las diferencias entre animales y hombres. Y –dado que concurría a escuela católica– cuando Jesús descendiera para juzgar a los hombres y los hombres justos fuéramos salvados, yo esperaba ser una de ellos. Es decir: toda infancia hablada en castellano desarrolló una destreza (como la de saltar a la soga) para discernir cuándo la misma palabra que también funciona para dirigir el tránsito en los baños públicos, se vuelve categoría que incluye (o engulle) una costilla propia. La traducción se hacia más forzada con frases como “el día que el hombre llegó a la luna” (ya que efectivamente había 3 astronautas en la foto y en la nave) o cuando las revistas hablaban del “hombre común” y mostraban un oficinista vestido con traje de casa Modart.

¿Qué clase de hombres somos las mujeres? ¿O qué parte?  “No se haga la tonta, señorita. Se sabe que hombre sirve para todos, es una generalización, es para simplificar”,  explicaba la maestra si es que alguna atrevida preguntaba por las nosotras. Porque es cierto que nadie se confundía, el “hombre” protagónico absoluto en el discurso filosofal era traducido como “y las mujeres también” en silencio y a velocidad luz por las usuarias del idioma. Ahora, recién ahora, quisiera saber si los lectores también traducían en sentido inverso o si vivían esta licencia como un acto de hospitalidad que, por otra parte, jamás iban a aceptar como retribución. ¿Quién se sentiría representado sin protestar por una Constitución Nacional que comenzara con “Nos las representantes del pueblo argentino”, aún en el caso de que las firmantes fueran efectivamente señoras? La disputa por la validez de la palabra Presidenta, es una secuela de la saga.

¿Es posible discutirle al lenguaje? ¿Se puede forzar el vocabulario a voluntad? Aunque respondamos que no, parece que sí. Cuando se hizo visible que el “hombre universal” presente en la palabra “homicidio” estaba encubriendo crímenes del hombre real, aparecieron los neologismos femicidio y travesticidio que marcaron un cambio de rumbo jurídico, exigencia de politicas de Estado. Si esas palabras no bajan el número de muertes, dan cuenta de un otro modo de ver el mundo, resumido en un grito: #Ni una menos.

En el siglo XXI aquel “hombre universal” está en retirada de los textos escolares pero habrá que reconocer que uno mismo todavía recurre al masculino porque suena más serio (y hormonalmente neutral) que si digo “una misma “, tal como la gramática me lo permitió siempre. Sólo que ahora ese salto a la soga se produce más seguido ya no para traducirse sino para incomodarse.  Y tal vez en esta incomodidad con el lenguaje en el que nacimos se encuentre la larga tradición que se le reclama al TODES, a la letra E que perturba a miembros (¿y miembras?) de la la Real Academia Española. El todes da risa, da espanto y molesta porque irrumpe con la potencia de una deformidad. Fuerza el final “natural” de las palabras, las retuerce. Aplicada muchas veces a términos que no lo necesitan, da cuenta del absurdo del nombrar lo que sea. Y da risa, no solo a un sector recalcitrante sino a quienes lo usamos a veces porque nos resulta definitivamente más preciso. Es forzado el uso de le E pero no se dirá que es nuevo, se inscribe en una tradición de resistencias como la @ del feminismo y la X de la comunidad queer, que no se evaporan, pululan, coexisten. Más que un neologismo, es una movida, una política consciente del lenguaje. Y más que lenguaje inclusivo, es lo contrario, el uso de la letra E no es simplemente una solución para evitar engorros y no quedar mal con ninguno de los dos sexos del “Todos y Todas”. Es un acto de alerta frente al margen de error y el riesgo de atropello. Rechazo a incluir/engullir, a sostener lo binario que nuestro idioma nos impone desde la casita feliz de los objetos con sus tenedores y cuchillos en masculino y cucharas y cucharitas femeninos. Manifiesto del no saber, negación a definir desde el vistazo una verdad difusa y de otres.

Mientras tanto, el señor Arturo Perez Reverte amenaza con sacar las nalgas de su asiento en la Real Academia si se llegaran aceptar cambios ridículos y justifica su desplante en nombre de su profesión, como si la lengua fuera propiedad de castas o cuestión de make up: “Necesito una lengua limpia y eficaz para ganarme dignamente con ella la vida. Por eso me enfurece tanto que me la quieran enturbiar.” Acto seguido en la misma entrevista, invita a las feministas inteligentes, las que valen la pena, a no dejarse perjudicar por las otras ignorantes y así Pérez Reverte, reproduce un acto que hasta hace poco no tenía nombre pero ahora sí (¡ay pobre idioma! ¡encima está en inglés!): “Mansplaining” –hábito masculino de explicarles a las mujeres todo, incluido lo que hacen y lo que tienen que hacer–. Pérez-Reverte: “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”. Aquella frase más famosa de El Quijote que sin embargo no aparece nunca en la novela de Cervantes, viene al caso.

Islandia prohíbe que se enseñe religión a menores de 21 años | Noticias Cristianas Evangélicas

Fuente original: Islandia prohíbe que se enseñe religión a menores de 21 años | Noticias Cristianas Evangélicas

Viernes 14 de Septiembre de 2018

Ningún padre o cuidador puede exponer a una persona menor de 21 años a la religión llevándolos a la iglesia, templo o mezquita.

REYKJAVIK, ISLANDIA.- El país insular de 330,000 habitantes, ubicado en el Atlántico Norte está haciendo grandes olas. Nadie menor de 21 años será adoctrinado en ninguna religión, secta o culto. El parlamento de Islandia, el Alþingi, aprobó la Ley de Adoctrinamiento Religioso Mínimo Nacional (NMRIA) abrumadoramente. Ningún padre o cuidador puede exponer a una persona menor de 21 años a la religión llevándolos a la iglesia, templo o mezquita.
Y ninguna fábula religiosa (El Gran Diluvio, la Pascua, Mohamed montado en un Buraq) puede ser fomentada en mentes jóvenes e impresionables.

La lógica detrás de la ley mínima nacional de adoctrinamiento religioso.

Hace dos años, Mothers Against Religion (MAR) comenzó una campaña de base para elevar la edad mínima de consentimiento religioso a 21. Anna Einarsson es la fundadora y líder del grupo. Ella explica cómo llegó a darse cuenta de que la religión es demasiado peligrosa para las mentes jóvenes.
“Me enfermé y me cansé de dar la noticia y ver a la gente cometer horribles crímenes en nombre de la fe. Los jihadistas están cometiendo actos de terror.”
“Los sacerdotes católicos se aprovechan de los niños pequeños. Los televangelistas bautistas están sacando dinero de su rebaño. Me enfermó entonces. Me repugna ahora. Y un día me di cuenta de que si la religión fuera una droga, entonces mantendríamos a los niños alejados de ella, ¿no? Fue entonces cuando comencé Mothers Against Religion y el movimiento para aumentar la edad para el consentimiento religioso”.
Los amigos informan que la Sra. Einersson perdió a uno de sus hijos siguiendo a Joel Osteen. Actualmente trabaja para el televangelista.

Grupos religiosos finalmente unificados.

Después de siglos de lucha entre ellos, diferentes religiones se unen para luchar contra el NMRIA. Esto es lo que los líderes islandeses de las religiones abrahámicas tenían que decir: “Los niños son el futuro de la única iglesia verdadera. Cómo un catolicismo sobrevive sin viajes de acampada sin supervisión. Nadie va a querer ser un sacerdote”, dijo el obispo Patrick Coughlin.
“Una mujer no va a usar una burka si la avergonzamos desde el nacimiento”, dice el Imam Malik.
Independientemente de lo que diga la comunidad basada en la fe, la ley está vigente y entra en vigencia inmediatamente.

Filosofía en la Red.: Los abusos de la palabra “energía”

Fuente original: Filosofía en la Red.: Los abusos de la palabra “energía”

7 de mayo de 2016
Por Matías Suarez Holze
Una de las palabras de las que más se abusan tanto los charlatanes de todo tipo, como las personas comunes que intentan justificar creencias endebles es sin duda la palabra “energía”. Esta palabra también en el lenguaje de uso cotidiano carece por lo general de justificación y precisión, lo que hace que raras veces se la utilice como corresponde. De tantos usos injustificados, este término de apariencia “técnica” terminó por ser de un significado completamente vago y aparentemente aplicable a todo. La definición de energía utilizada tanto en las pseudociencias como popularmente, no tiene absolutamente nada que ver con lo que la ciencia y la semántica  entienden por energía(s), sino más bien, es por lo general absolutamente arbitraria, ambigua e imprecisa, y tiene como fin una impostura explicativa. Ante cualquier supuesto hecho paranormal/sobrenatural, sacan a relucir está práctica palabra como parte de una supuesta explicación, con el problema de que no está nada claro a que se refieren con tal, ni si tal palabra representa algo verdaderamente real, y no un simple fruto de la creencia irracional.  En algunos casos, ésta se utiliza para explicar o representar hechos cuya explicación realista no tiene relación con energías de ningún tipo, y en otros casos, tal palabra sirve para “explicar” hechos que directamente no tienen más base que la excitada imaginación de sus creyentes. El fin de éste artículo es analizar los abusos vagos e injustificados de la palabra, y como bonus, tratar algunos temas relacionados con tal, que específicamente son: el reiki y la energía orgónica.

A veces, se refiere popularmente con “energía” a sensaciones o impresiones, por ejemplo: “Esa persona tiene una mala/negativa/baja energía”. Esto puede significar que aquella persona no le cae bien, por ejemplo, por no compartir sus creencias. Pero, al no poder comprender el hecho de que una persona no sea de su agrado, atribuyen el fenómeno a “energías” inexistentes, típico de la cosmovisión animista y primitiva. El agrado o desagrado de una persona tienen bases puramente psicológicas, donde el uso del término energía no contribuye en nada a una explicación realista del agrado o desagrado personal. Las personas no poseen ni misteriosas “energías”, ni “vibraciones de onda”, ni nada parecido que pueda influir en como la perciben los demás. Lo que sí, las personas poseen estados de ánimo, ideas y comportamientos que sí influyen en como los demás la perciben. Cuando un supersticioso se encuentra frente a una persona pesimista y depresiva, suele culpar a su “energía” o “vibraciones”, y juzgar arbitrariamente a esa persona en virtud de estas, e incluso suelen excluirlas y rechazarlas inmoralmente, en lugar de intentar ayudarlas –por ejemplo preguntándoles cordialmente cómo están y por qué. El estado de esa persona y nuestra reacción ante ellas poseen bases psicológicas, donde no hay “energías” místicas que influyan en relaciones humanas.

Otro ejemplo de abuso de la palabra energía es su confusión con el optimismo o pesimismo. Por ejemplo: “Necesito tener una energía positiva para poder atravesar este momento”. Aquí se puede interpretar “energía positiva” como actitud optimista. Aunque no tenga nada que ver el optimismo con “energías” (más allá de la energía que requiere el cerebro para funcionar). La atribución de “energías” positivas (buenas) y negativas (malas) a todos tipos de personas, pensamientos y posturas, intentando clasificarlos dualistamente  es parte de una visión maniqueísta propia del humano primitivo.

El mal uso de la palabra energía da pie a la invención de miles de energías inexistentes o incomprobables -inconmensurables. Y esto a su vez, da pie a todo un negocio. Por ejemplo el negocio de las rocas que poseen “energías positivas”. Esto es un excelente ejemplo de la atribución de valores positivos/negativos a energías inexistentes, fenómeno digno del pensamiento mágico. Recuerden los “amuletos de buena suerte”, comunes en la Edad Media. Lamentablemente este pensamiento primitivo volvió a la moda y está en auge en nuestra cultura actual, triste y gravemente contaminada de superstición debido al nocivo fuerte impacto del movimiento anti-intelectual conocido como New-age. Por ejemplo, en México donde se encuentran ruinas mayas y aztecas es fácil encontrar comerciantes de rocas que supuestamente se cargan con la “energía” de las pirámides (como si tal cosa existiera). Sin embargo no se registró jamás en la historia una sola prueba concluyente que demuestre que existan “amuletos de la buena suerte” eficaces, rocas con algún tipo especial de energía ni incluso, que las pirámides posean alguna propiedad especial (como afirman los pseudocientíficos piramidólogos). Todo esto es solamente cuestión de creencias que no están para nada basadas ni en la razón ni en las evidencias, sino en un infantil deseo de creer lo que fácilmente se puede comprobar como falso.

Así, el termino energía del modo en que lo usan comúnmente es completamente vago, y sirve tanto como forma de camuflar la ignorancia, como para ejercer la charlatanería con un término aparentemente técnico. De esta forma su significado real pierde totalmente valor. La desvirtuación de esta palabra es propia del movimiento new-age y la pseudociencia clásica. Se dice por ejemplo que los chakras “regulan energía espiritual”, pero esta energía como prácticamente todas las energías del new-age no es más que una ficción inconmensurable y por lo tanto incomprobable. También dicen que “Dios es energía”, lo que refuerza más el hecho de que se refieren con este término a cualquier tipo de ficción.
Sin embargo, no todas los malos usos de la palabra provienen de creencias tan irracionales. Muchos malos usos provienen de importantes intelectuales e incluso de científicos. El astrofísico Gustavo Esteban Romero denuncia en un artículo suyo (Creatio ex nihilo y cosmología: algunas clarificaciones)  que la palabra energía es también mal usada por los propios físicos:
“Muchos físicos tienden a reificar no sólo conceptos sino también propiedades. El caso más típico es el de la energía. Expresiones como “energía pura” no tienen sentido. La energía es una propiedad de las cosas. No puede haber propiedades sin individuos que las posean. Así, no puede haber sonrisas sin rostros que sonrían, ni digestiones sin estómagos que digieran. Tampoco puede haber energía sin sistemas concretos. La energía es simplemente la capacidad de cambiar que tiene un dado sistema físico. Un error notable es confundir energía con radiación. La radiación está formada por partículas. En el caso de la radiación electromagnética, por fotones. Por citar un lugar común, cuando una partícula se aniquila con su antipartícula, no se “libera energía”, sino que ocurre un cambio en la naturaleza de las partículas, que pueden ser transformadas en fotones, neutrinos, etc. De hecho, la cantidad de energía del sistema se conserva durante la interacción.” (Las negritas son mías).

Esto nos lleva a buscar una definición clara de la palabra:

Mario Bunge en su diccionario de filosofía ofrece una definición bastante clara de energía que resumiré a continuación: <a) PROPIEDAD: La medida en la que una cosa concreta cambia y puede cambiar. (…) La energía es la más universal de las propiedades de las cosas reales (…). Precaución 1: la energía es una propiedad, no una cosa; no existe por si misma sino a la par de la materia (…). b) PREDICADO: la medida más general del cambio real o potencial. Existen diferentes clases de energías: la potencial y la cinética, la mecánica y la térmica, la electromagnética y la nuclear, etc. La energía está representada por predicados en diferentes teorías: por funciones en algunas, por operadores en otras.  Esta es una razón para no confundir los predicados con las propiedades que representan.>

Los abusos de la palabra “energía” son demasiado frecuentes. Lo que podemos hacer en presencia de esta palabra usada de forma vaga o plenamente injustificada, es preguntar a qué tipo de energías se están refiriendo, si a energías electromagnéticas, nucleares, térmicas, etc.  Ante respuestas como “energía espiritual”, “energía pura”, “energía orgnónica”, “energía etérea” o alguna vaguedad similar inexistente y/o vinculada a la pseudociencia, podemos descartar la legitimidad del término. Debemos exigir rigor ante las definiciones de energías que nos intenten dar, muchas veces los promotores de las medicinas alternativas hablan de “energías” sin especificar de ningún modo que son o a que energía se refieren, aquí debemos agudizar nuestro escepticismo y pedir una definición clara, precisa y demostrable de los que nos quieren decir.
A continuación, examinaré dos pseudociencias relacionadas con supuestas energías:

Reiki, el arte de manipular energías inexistentes

Contrario a lo que comúnmente se piensa, el reiki de milenario no tiene nada. Se trata de una práctica inventada por el monje Mikao Usui en 1922. Como pasa con las prácticas de la MTC (Medicina Tradicional China), parte de sus consumidores confían en su eficacia creyendo que la práctica lleva milenios, y creen, muy erróneamente porque se trata nada más que de una falacia ad antiquitatem, que por esto la práctica es más confiable. Pero no, la MTC como sistema de creencias, al igual que el reiki, data del S XX. La acupuntura como la conocemos (con agujas pequeñas, ya que antes las agujas eran mayores y se utilizaban en una especie de sangría), por ejemplo, es un invento de los años 30 del pediatra chino Cheng Dan’an. Así como los fundamentos teóricos de la acupuntura antigua (no la de pequeñas agujas) datan de la revelación de un supuesto “dios” emperador de las montañas (del que claro, no hay evidencias históricas),  el reiki se le fue “revelado” a Usui en un retiro espiritual en las montañas. Nada de estudios de fisiología, microbiología, medicina, ni nada de eso.
Este consiste en pasar las manos en diferentes direcciones por sobre el cuerpo de alguien tendido sin tocarlo, supuestamente, para manipular sus energías y así conseguir logros “terapéuticos”. Claro está, que no hay ninguna evidencia de que estas energías existan. Según algunos practicantes de reiki, su práctica sirve para lograr mejoras en el cáncer, la bulimia, el dolor de espalda, la presión alta, la diabetes, el estreñimiento, etc. El mismo  Usui no dudó en poner su academia y en cobrar por su práctica, y hoy en día muchos estafadores inconscientes de serlo la llevan a cabo por lo general, cobrando grandes sumas de dinero por sesiones o enseñanzas y alegando que pueden tratar los problemas mencionados y muchos más.
¿Hay evidencias de que el reiki funcione? No exactamente, pero tenemos evidencias de que no funciona. De hecho, sobre el timo de que los practicantes ”pueden sentir la energía de las personas a distancia”, tenemos el estudio de Emily Rosa. Esta es una mujer que a la edad de 9 años realizó un experimento en el que demostró que los practicantes no podían sentir estas inexistentes energías. Fue la persona más joven que publicó en una revista científica médica revisada por pares (el Journal of the American Medical Association). El experimento consistió en colocar a varios de estos curanderos detrás de una pantalla y hacer que sus manos salieran por un hueco; la niña colocaba su mano (sin tocar al curandero) sobre de una de sus manos sin que el individuo detrás de la pantalla pudiera ver, y si esta teoría era cierta, el curandero debía saber si la mano de la niña estaba o no debajo de la suya, y si estaba, en cual, ya que debería sentir su “campo biomagnético”, “vital” o “energético”. Claramente el experimento demostró que no sentían en absoluto dicho campo, nunca pudieron demostrar que sabían sobre qué mano la niña colocaba la suya, ni si efectivamente la colocaba. Se debe sentir muy mal que una niña de 9 años refute correctamente una teoría de la cual vivís ¿No?… Ningún experimento posterior refutó los descubrimientos de Emily.
Como tratamiento médico tenemos varios estudios que demuestran su ineficacia. En Effects of reiki in clinical practice: a systematic review of randomised clinical trials[1] M. S. Lee, M. H. Pittler y E. Ernst analizan randomizadamente varios estudios para concluir que no tiene evidencia a su favor para el tratamiento de ninguna patología, salvo como placebo (y como sabemos, el placebo se limita a muy pocos problemas, por lo general hipocondriacos, y no representa una mejora real). Hoy a la comunidad científica no le queda ninguna duda de que el reiki tanto teórica como prácticamente es un completo timo.

La energía orgónica

Los psicoanalistas son gente curiosa. Como si no bastara con que el psicoanálisis fuera en sí mismo una pseudociencia, muchos importantes psicoanalistas fueron aún más lejos y crearon otras pseudociencias, como sí ejercer una les pareciera poco. Tenemos a Velikowsky y su libro “Mundos en colisión” donde confunde hidratos de carbono con dióxido de carbono y en base a esto afirma que los judíos se alimentaron de un pan brotado de un cometa que pasó cerca de la Tierra, entre otros disparates. Y también tenemos al psicoanalista Wilhelm Reich, quién decía ser hijo de un “hombre del espacio”, inventor de la “energía orgónica” (palabra creada a partir de la raíz de “organismo” y “orgasmo”). Esta supuesta energía cósmica omnipotente emanaba de todos los seres vivos y estaba involucrada en los orgasmos. Reich sostenía que tal energía podía ser mesurable y que además era responsable del color del cielo, la gravedad e incluso las revoluciones políticas frustradas. Completamente convencido, intentó probar su existencia construyendo en 1940 el primer “condensador de energía orgónica”, que incluso usó en pacientes con cáncer creyendo que así podía ayudarlos. Totalmente animado por su hipótesis, llegó al punto de invitar a nadie menos que al mismísimo Albert Einstein a discutir sobre su “nueva ciencia”, la orgonomía.
A pesar de sus optimistas intentos de probar la existencia de la energía orgónica, Reich jamás lo logró (como tampoco Freud pudo debidamente probar sus teorías, no mucho menos fantasiosas).
Para colmo, su vida fue de mal en peor y terminó falleciendo el 3 de noviembre 1957 en la Penitenciaría Federal de Lewisburg en Pennsylvania, donde fue enviado luego de una acusación penal impuesta por negarse a obedecer una orden contra la venta de equipos médicos fraudulentos.
A pesar de que la orgonomía no posea una sola evidencia a su favor y que además, haya sido creada por un tipo que rozó la completa locura, dicha pseudociencia continúa siendo popular y hasta se venden condensadores de “energía orgónica”, en forma de bonitas artesanías.

[1] https://dx.doi.org/10.1111%2Fj.1742-1241.2008.01729.x

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