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Islandia prohíbe que se enseñe religión a menores de 21 años | Noticias Cristianas Evangélicas

Fuente original: Islandia prohíbe que se enseñe religión a menores de 21 años | Noticias Cristianas Evangélicas

Viernes 14 de Septiembre de 2018

Ningún padre o cuidador puede exponer a una persona menor de 21 años a la religión llevándolos a la iglesia, templo o mezquita.

REYKJAVIK, ISLANDIA.- El país insular de 330,000 habitantes, ubicado en el Atlántico Norte está haciendo grandes olas. Nadie menor de 21 años será adoctrinado en ninguna religión, secta o culto. El parlamento de Islandia, el Alþingi, aprobó la Ley de Adoctrinamiento Religioso Mínimo Nacional (NMRIA) abrumadoramente. Ningún padre o cuidador puede exponer a una persona menor de 21 años a la religión llevándolos a la iglesia, templo o mezquita.
Y ninguna fábula religiosa (El Gran Diluvio, la Pascua, Mohamed montado en un Buraq) puede ser fomentada en mentes jóvenes e impresionables.

La lógica detrás de la ley mínima nacional de adoctrinamiento religioso.

Hace dos años, Mothers Against Religion (MAR) comenzó una campaña de base para elevar la edad mínima de consentimiento religioso a 21. Anna Einarsson es la fundadora y líder del grupo. Ella explica cómo llegó a darse cuenta de que la religión es demasiado peligrosa para las mentes jóvenes.
“Me enfermé y me cansé de dar la noticia y ver a la gente cometer horribles crímenes en nombre de la fe. Los jihadistas están cometiendo actos de terror.”
“Los sacerdotes católicos se aprovechan de los niños pequeños. Los televangelistas bautistas están sacando dinero de su rebaño. Me enfermó entonces. Me repugna ahora. Y un día me di cuenta de que si la religión fuera una droga, entonces mantendríamos a los niños alejados de ella, ¿no? Fue entonces cuando comencé Mothers Against Religion y el movimiento para aumentar la edad para el consentimiento religioso”.
Los amigos informan que la Sra. Einersson perdió a uno de sus hijos siguiendo a Joel Osteen. Actualmente trabaja para el televangelista.

Grupos religiosos finalmente unificados.

Después de siglos de lucha entre ellos, diferentes religiones se unen para luchar contra el NMRIA. Esto es lo que los líderes islandeses de las religiones abrahámicas tenían que decir: “Los niños son el futuro de la única iglesia verdadera. Cómo un catolicismo sobrevive sin viajes de acampada sin supervisión. Nadie va a querer ser un sacerdote”, dijo el obispo Patrick Coughlin.
“Una mujer no va a usar una burka si la avergonzamos desde el nacimiento”, dice el Imam Malik.
Independientemente de lo que diga la comunidad basada en la fe, la ley está vigente y entra en vigencia inmediatamente.

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Filosofía en la Red.: Los abusos de la palabra “energía”

Fuente original: Filosofía en la Red.: Los abusos de la palabra “energía”

7 de mayo de 2016
Por Matías Suarez Holze
Una de las palabras de las que más se abusan tanto los charlatanes de todo tipo, como las personas comunes que intentan justificar creencias endebles es sin duda la palabra “energía”. Esta palabra también en el lenguaje de uso cotidiano carece por lo general de justificación y precisión, lo que hace que raras veces se la utilice como corresponde. De tantos usos injustificados, este término de apariencia “técnica” terminó por ser de un significado completamente vago y aparentemente aplicable a todo. La definición de energía utilizada tanto en las pseudociencias como popularmente, no tiene absolutamente nada que ver con lo que la ciencia y la semántica  entienden por energía(s), sino más bien, es por lo general absolutamente arbitraria, ambigua e imprecisa, y tiene como fin una impostura explicativa. Ante cualquier supuesto hecho paranormal/sobrenatural, sacan a relucir está práctica palabra como parte de una supuesta explicación, con el problema de que no está nada claro a que se refieren con tal, ni si tal palabra representa algo verdaderamente real, y no un simple fruto de la creencia irracional.  En algunos casos, ésta se utiliza para explicar o representar hechos cuya explicación realista no tiene relación con energías de ningún tipo, y en otros casos, tal palabra sirve para “explicar” hechos que directamente no tienen más base que la excitada imaginación de sus creyentes. El fin de éste artículo es analizar los abusos vagos e injustificados de la palabra, y como bonus, tratar algunos temas relacionados con tal, que específicamente son: el reiki y la energía orgónica.

A veces, se refiere popularmente con “energía” a sensaciones o impresiones, por ejemplo: “Esa persona tiene una mala/negativa/baja energía”. Esto puede significar que aquella persona no le cae bien, por ejemplo, por no compartir sus creencias. Pero, al no poder comprender el hecho de que una persona no sea de su agrado, atribuyen el fenómeno a “energías” inexistentes, típico de la cosmovisión animista y primitiva. El agrado o desagrado de una persona tienen bases puramente psicológicas, donde el uso del término energía no contribuye en nada a una explicación realista del agrado o desagrado personal. Las personas no poseen ni misteriosas “energías”, ni “vibraciones de onda”, ni nada parecido que pueda influir en como la perciben los demás. Lo que sí, las personas poseen estados de ánimo, ideas y comportamientos que sí influyen en como los demás la perciben. Cuando un supersticioso se encuentra frente a una persona pesimista y depresiva, suele culpar a su “energía” o “vibraciones”, y juzgar arbitrariamente a esa persona en virtud de estas, e incluso suelen excluirlas y rechazarlas inmoralmente, en lugar de intentar ayudarlas –por ejemplo preguntándoles cordialmente cómo están y por qué. El estado de esa persona y nuestra reacción ante ellas poseen bases psicológicas, donde no hay “energías” místicas que influyan en relaciones humanas.

Otro ejemplo de abuso de la palabra energía es su confusión con el optimismo o pesimismo. Por ejemplo: “Necesito tener una energía positiva para poder atravesar este momento”. Aquí se puede interpretar “energía positiva” como actitud optimista. Aunque no tenga nada que ver el optimismo con “energías” (más allá de la energía que requiere el cerebro para funcionar). La atribución de “energías” positivas (buenas) y negativas (malas) a todos tipos de personas, pensamientos y posturas, intentando clasificarlos dualistamente  es parte de una visión maniqueísta propia del humano primitivo.

El mal uso de la palabra energía da pie a la invención de miles de energías inexistentes o incomprobables -inconmensurables. Y esto a su vez, da pie a todo un negocio. Por ejemplo el negocio de las rocas que poseen “energías positivas”. Esto es un excelente ejemplo de la atribución de valores positivos/negativos a energías inexistentes, fenómeno digno del pensamiento mágico. Recuerden los “amuletos de buena suerte”, comunes en la Edad Media. Lamentablemente este pensamiento primitivo volvió a la moda y está en auge en nuestra cultura actual, triste y gravemente contaminada de superstición debido al nocivo fuerte impacto del movimiento anti-intelectual conocido como New-age. Por ejemplo, en México donde se encuentran ruinas mayas y aztecas es fácil encontrar comerciantes de rocas que supuestamente se cargan con la “energía” de las pirámides (como si tal cosa existiera). Sin embargo no se registró jamás en la historia una sola prueba concluyente que demuestre que existan “amuletos de la buena suerte” eficaces, rocas con algún tipo especial de energía ni incluso, que las pirámides posean alguna propiedad especial (como afirman los pseudocientíficos piramidólogos). Todo esto es solamente cuestión de creencias que no están para nada basadas ni en la razón ni en las evidencias, sino en un infantil deseo de creer lo que fácilmente se puede comprobar como falso.

Así, el termino energía del modo en que lo usan comúnmente es completamente vago, y sirve tanto como forma de camuflar la ignorancia, como para ejercer la charlatanería con un término aparentemente técnico. De esta forma su significado real pierde totalmente valor. La desvirtuación de esta palabra es propia del movimiento new-age y la pseudociencia clásica. Se dice por ejemplo que los chakras “regulan energía espiritual”, pero esta energía como prácticamente todas las energías del new-age no es más que una ficción inconmensurable y por lo tanto incomprobable. También dicen que “Dios es energía”, lo que refuerza más el hecho de que se refieren con este término a cualquier tipo de ficción.
Sin embargo, no todas los malos usos de la palabra provienen de creencias tan irracionales. Muchos malos usos provienen de importantes intelectuales e incluso de científicos. El astrofísico Gustavo Esteban Romero denuncia en un artículo suyo (Creatio ex nihilo y cosmología: algunas clarificaciones)  que la palabra energía es también mal usada por los propios físicos:
“Muchos físicos tienden a reificar no sólo conceptos sino también propiedades. El caso más típico es el de la energía. Expresiones como “energía pura” no tienen sentido. La energía es una propiedad de las cosas. No puede haber propiedades sin individuos que las posean. Así, no puede haber sonrisas sin rostros que sonrían, ni digestiones sin estómagos que digieran. Tampoco puede haber energía sin sistemas concretos. La energía es simplemente la capacidad de cambiar que tiene un dado sistema físico. Un error notable es confundir energía con radiación. La radiación está formada por partículas. En el caso de la radiación electromagnética, por fotones. Por citar un lugar común, cuando una partícula se aniquila con su antipartícula, no se “libera energía”, sino que ocurre un cambio en la naturaleza de las partículas, que pueden ser transformadas en fotones, neutrinos, etc. De hecho, la cantidad de energía del sistema se conserva durante la interacción.” (Las negritas son mías).

Esto nos lleva a buscar una definición clara de la palabra:

Mario Bunge en su diccionario de filosofía ofrece una definición bastante clara de energía que resumiré a continuación: <a) PROPIEDAD: La medida en la que una cosa concreta cambia y puede cambiar. (…) La energía es la más universal de las propiedades de las cosas reales (…). Precaución 1: la energía es una propiedad, no una cosa; no existe por si misma sino a la par de la materia (…). b) PREDICADO: la medida más general del cambio real o potencial. Existen diferentes clases de energías: la potencial y la cinética, la mecánica y la térmica, la electromagnética y la nuclear, etc. La energía está representada por predicados en diferentes teorías: por funciones en algunas, por operadores en otras.  Esta es una razón para no confundir los predicados con las propiedades que representan.>

Los abusos de la palabra “energía” son demasiado frecuentes. Lo que podemos hacer en presencia de esta palabra usada de forma vaga o plenamente injustificada, es preguntar a qué tipo de energías se están refiriendo, si a energías electromagnéticas, nucleares, térmicas, etc.  Ante respuestas como “energía espiritual”, “energía pura”, “energía orgnónica”, “energía etérea” o alguna vaguedad similar inexistente y/o vinculada a la pseudociencia, podemos descartar la legitimidad del término. Debemos exigir rigor ante las definiciones de energías que nos intenten dar, muchas veces los promotores de las medicinas alternativas hablan de “energías” sin especificar de ningún modo que son o a que energía se refieren, aquí debemos agudizar nuestro escepticismo y pedir una definición clara, precisa y demostrable de los que nos quieren decir.
A continuación, examinaré dos pseudociencias relacionadas con supuestas energías:

Reiki, el arte de manipular energías inexistentes

Contrario a lo que comúnmente se piensa, el reiki de milenario no tiene nada. Se trata de una práctica inventada por el monje Mikao Usui en 1922. Como pasa con las prácticas de la MTC (Medicina Tradicional China), parte de sus consumidores confían en su eficacia creyendo que la práctica lleva milenios, y creen, muy erróneamente porque se trata nada más que de una falacia ad antiquitatem, que por esto la práctica es más confiable. Pero no, la MTC como sistema de creencias, al igual que el reiki, data del S XX. La acupuntura como la conocemos (con agujas pequeñas, ya que antes las agujas eran mayores y se utilizaban en una especie de sangría), por ejemplo, es un invento de los años 30 del pediatra chino Cheng Dan’an. Así como los fundamentos teóricos de la acupuntura antigua (no la de pequeñas agujas) datan de la revelación de un supuesto “dios” emperador de las montañas (del que claro, no hay evidencias históricas),  el reiki se le fue “revelado” a Usui en un retiro espiritual en las montañas. Nada de estudios de fisiología, microbiología, medicina, ni nada de eso.
Este consiste en pasar las manos en diferentes direcciones por sobre el cuerpo de alguien tendido sin tocarlo, supuestamente, para manipular sus energías y así conseguir logros “terapéuticos”. Claro está, que no hay ninguna evidencia de que estas energías existan. Según algunos practicantes de reiki, su práctica sirve para lograr mejoras en el cáncer, la bulimia, el dolor de espalda, la presión alta, la diabetes, el estreñimiento, etc. El mismo  Usui no dudó en poner su academia y en cobrar por su práctica, y hoy en día muchos estafadores inconscientes de serlo la llevan a cabo por lo general, cobrando grandes sumas de dinero por sesiones o enseñanzas y alegando que pueden tratar los problemas mencionados y muchos más.
¿Hay evidencias de que el reiki funcione? No exactamente, pero tenemos evidencias de que no funciona. De hecho, sobre el timo de que los practicantes ”pueden sentir la energía de las personas a distancia”, tenemos el estudio de Emily Rosa. Esta es una mujer que a la edad de 9 años realizó un experimento en el que demostró que los practicantes no podían sentir estas inexistentes energías. Fue la persona más joven que publicó en una revista científica médica revisada por pares (el Journal of the American Medical Association). El experimento consistió en colocar a varios de estos curanderos detrás de una pantalla y hacer que sus manos salieran por un hueco; la niña colocaba su mano (sin tocar al curandero) sobre de una de sus manos sin que el individuo detrás de la pantalla pudiera ver, y si esta teoría era cierta, el curandero debía saber si la mano de la niña estaba o no debajo de la suya, y si estaba, en cual, ya que debería sentir su “campo biomagnético”, “vital” o “energético”. Claramente el experimento demostró que no sentían en absoluto dicho campo, nunca pudieron demostrar que sabían sobre qué mano la niña colocaba la suya, ni si efectivamente la colocaba. Se debe sentir muy mal que una niña de 9 años refute correctamente una teoría de la cual vivís ¿No?… Ningún experimento posterior refutó los descubrimientos de Emily.
Como tratamiento médico tenemos varios estudios que demuestran su ineficacia. En Effects of reiki in clinical practice: a systematic review of randomised clinical trials[1] M. S. Lee, M. H. Pittler y E. Ernst analizan randomizadamente varios estudios para concluir que no tiene evidencia a su favor para el tratamiento de ninguna patología, salvo como placebo (y como sabemos, el placebo se limita a muy pocos problemas, por lo general hipocondriacos, y no representa una mejora real). Hoy a la comunidad científica no le queda ninguna duda de que el reiki tanto teórica como prácticamente es un completo timo.

La energía orgónica

Los psicoanalistas son gente curiosa. Como si no bastara con que el psicoanálisis fuera en sí mismo una pseudociencia, muchos importantes psicoanalistas fueron aún más lejos y crearon otras pseudociencias, como sí ejercer una les pareciera poco. Tenemos a Velikowsky y su libro “Mundos en colisión” donde confunde hidratos de carbono con dióxido de carbono y en base a esto afirma que los judíos se alimentaron de un pan brotado de un cometa que pasó cerca de la Tierra, entre otros disparates. Y también tenemos al psicoanalista Wilhelm Reich, quién decía ser hijo de un “hombre del espacio”, inventor de la “energía orgónica” (palabra creada a partir de la raíz de “organismo” y “orgasmo”). Esta supuesta energía cósmica omnipotente emanaba de todos los seres vivos y estaba involucrada en los orgasmos. Reich sostenía que tal energía podía ser mesurable y que además era responsable del color del cielo, la gravedad e incluso las revoluciones políticas frustradas. Completamente convencido, intentó probar su existencia construyendo en 1940 el primer “condensador de energía orgónica”, que incluso usó en pacientes con cáncer creyendo que así podía ayudarlos. Totalmente animado por su hipótesis, llegó al punto de invitar a nadie menos que al mismísimo Albert Einstein a discutir sobre su “nueva ciencia”, la orgonomía.
A pesar de sus optimistas intentos de probar la existencia de la energía orgónica, Reich jamás lo logró (como tampoco Freud pudo debidamente probar sus teorías, no mucho menos fantasiosas).
Para colmo, su vida fue de mal en peor y terminó falleciendo el 3 de noviembre 1957 en la Penitenciaría Federal de Lewisburg en Pennsylvania, donde fue enviado luego de una acusación penal impuesta por negarse a obedecer una orden contra la venta de equipos médicos fraudulentos.
A pesar de que la orgonomía no posea una sola evidencia a su favor y que además, haya sido creada por un tipo que rozó la completa locura, dicha pseudociencia continúa siendo popular y hasta se venden condensadores de “energía orgónica”, en forma de bonitas artesanías.

[1] https://dx.doi.org/10.1111%2Fj.1742-1241.2008.01729.x

El rico no paga | El discurso capitalista, la figura emblemática que lo encarna y los lazos sociales | Página12

Fuente original: El rico no paga | El discurso capitalista, la figur… | Página12

“La grasa militante”, “no se puede gastar lo que no se tiene”, “las tarifas no son caras, por eso van a seguir aumentando”, son frases que hemos escuchado o escuchamos en algunos casos hasta el cansancio los últimos tiempos, donde como es previsible nunca son dichas en primera persona. La grasa que sobra es siempre la de otro, siempre es el otro quien gasta lo que no tiene, nunca quien dice la frase, eludiendo que el problema es en realidad cómo se decide gastar lo que se tiene, o bien, que las tarifas no son caras es obvio que es así, pero solo para quien no tiene ningún impedimento económico. Quienes emiten estas frases no están expuestos a ninguna privación que vayan a producir las consecuencias de las políticas que implica sostener dichas afirmaciones.

Más allá del enojo que provoca escuchar su reiteración cual verdades reveladas, también ponen de manifiesto y encarnan un modo particular de lazo con el otro, que tiene dos variables, por un lado la consolidación del discurso capitalista y por otro el personaje del rico como quien encarna desembozadamente dicho discurso. En estas líneas intento articular ambas variables.

Lo que en psicoanálisis llamamos discurso es lo que permite tanto establecer un lazo social, como volver inteligibles los diferentes modos de relación que se producen entre los sujetos, es decir darle una lógica discursiva a la forma en que los hombres se relacionan.

Desde esta perspectiva, el discurso no necesita ni refiere a las palabras, sino que su función es regular la relación entre diferentes actores de lo social, por ejemplo entre el amo y el esclavo en la antigüedad, entre el capitalista y el proletariado en la modernidad, entre el médico y el paciente, el analista y el analizante, o bien entre el saber y el estudiante, con su variante respecto de la búsqueda de saber que es inherente al discurso de la histeria.

En la actualidad y desde hace ya al menos dos siglos, podemos afirmar que prevalece el discurso capitalista. ¿Qué significa o bien cuál es el alcance de plantear el predominio de este discurso?

El discurso capitalista es una variante del discurso del amo antiguo que se produce a partir de factores históricos y culturales. En relación al primero, a los factores históricos, fundamentalmente el triunfo del protestantismo y del liberalismo económico, donde la riqueza pasa a ser una forma de bendición y de pre-destinación respecto de la salvación divina. Esto implica que están por un lado los “elegidos”, que son los que se enriquecen, deciden y ordenan y por otro los “no elegidos”, a los que les resta trabajar como proletarios.

Entre los factores culturales nos encontramos con una modificación respecto del estatuto del saber, que pasa a funcionar como una mercancía más de la que se apropia el capitalista. Dicha modificación no es ajena a la época donde prevalece la técnica, cuyo fundamento no refiere a nada técnico sino que remite a un modo de intentar apropiarse de lo real que consiste en pensarlo como un recurso del cual extraer el máximo beneficio. Lo real puede referir acá tanto a la naturaleza como a los sujetos, basta para ello situar que cuando se habla de “recursos humanos” o bien de “capital humano”, se pone en juego esa lógica que reduce al sujeto a un recurso al que sustraerle el mayor beneficio. Es por esto que el saber pasa a ser entonces una propiedad, un recurso más, y un instrumento que tiene valor de uso y de cambio.

En el seminario “El reverso del psicoanálisis”, Lacan va a señalar que el proletariado ha sido efectivamente desposeído, pero no solo, agrego yo, de los medios de producción, sino fundamentalmente de la posesión de un saber, lo que lo transforma en un objeto consumible como los otros. Quien posee ahora ese saber es el amo moderno, o bien el capitalista.

La conjugación de estos factores, el protestantismo por un lado (si bien luego se extiende mucho más allá y no queda reducido a la ética protestante) y el lugar del saber por otro, provocan esa modificación que señalaba del discurso del amo transformándolo en el discurso capitalista.

¿Qué caracteriza a dicho discurso? Se distingue por su rechazo y expulsión de lo simbólico. Se trata del rechazo de lo que produce diferencia, por eso a cada necesidad se le ofrece un objeto. Pero como lo que sostiene esta necesidad es una demanda de otro orden, siempre resulta insuficiente.

Como consecuencia se producen objetos “siempre nuevos y necesarios”, mercancías, que intentan fallidamente el encuentro con una satisfacción absoluta, y ante el fracaso inevitable relanzan la carrera infinita de uno a otro. Claro que lo que también oculta esta carrera y esta oferta interminable es la extracción de la ganancia o bien de la plusvalía.

Otro rasgo fundamental de este discurso es que al intentar excluir lo simbólico atenta también contra el lazo social, ya que dicho lazo no es con el otro sino con los objetos. Si el discurso, como señalaba al principio, es lo que hace inteligible y a la vez produce un lazo entre diferentes actores de lo social, el discurso capitalista ya no lo genera entre los sujetos, sino que es de un sujeto, que tiende a estar cada vez más aislado, con un objeto, ya que aun si se trata de un semejante, desde esta lógica, el otro es un “recurso humano” a utilizar o desechar.

Entonces: rechazo de lo simbólico, producción de objetos, de plusvalía, y lazo con objetos o bien con sujetos reducidos a ser “recursos”, lo cual ataca el lazo social, serían los rasgos distintivos de este discurso que impera.

Dicho predominio hace subir a escena a un nuevo personaje: el rico, que detenta dicha condición en tanto poseedor de riqueza, y que es quien no solo se apropia de lo que otros producen, sino que se dedica a sumar plusvalía, suma riqueza a la riqueza, por supuesto siempre la suya. Por eso no puede medir cuánto tiene, es incalculable, definición posible del rico como aquel que perdió la cuenta de sus posesiones.

Y este personaje tiene también un rasgo fundamental no ajeno a esto último, y es que no paga. El rico no paga ya que solo se apropia de lo que producen otros sin arriesgar nada, a diferencia del amo antiguo que estaba dispuesto y de hecho arriesgaba todo.

No paga en un doble sentido, en principio en un sentido económico, ya que desde esta perspectiva en tanto no hay medida de lo que se tiene, difícil es medir cuanto sale, o bien medir un costo.

Pero fundamentalmente tampoco tiene un costo subjetivo, ya que el poseedor de la riqueza, el rico, en tanto “elegido”, se sostiene desde la posesión de los bienes, y es desde allí que todo es comprable e intercambiable, los objetos y los sujetos. Y es esa pretensión de intercambio lo que elimina la dimensión del costo, es decir la dimensión de pérdida inherente al lazo con el otro. No se pone en juego un costo subjetivo.

Por eso los puntos de contacto entre el rico y el cínico, ya que ambos se sitúan desde una posición de tener, de no estar en falta, pretendiendo encarnar al Otro que sabe y tiene la verdad.

También esto hace, y con razón, que se le atribuya insensibilidad, y no me refiero a que no tenga ningún sentimiento, no se angustie o incluso que pueda tener fallidos, sino que tal atribución es efecto de que el lazo del rico nunca es con un semejante, sino con un objeto, y si ese objeto es un gasto que no debe hacerse solo hay que eliminarlo. Es claro que el costo corre a cuenta de ese objeto eliminado, nunca a cuenta de quien lo elimina, más allá de que ese que es desechado tenga una historia, anhelos, deseos y futuro. De allí entonces la atribución de esos rasgos de insensibilidad.

El personaje del rico es la encarnación en su máxima expresión del discurso capitalista, ya que en tanto no paga, el costo siempre es a cuenta del otro y se diferencia del amo antiguo en tanto el rico es solo un hombre de negocios que no arriesga nada. Lleva también a su máxima expresión dicho discurso en tanto muestra descarnadamente la objetalización de todo lo que lo rodea, por eso sus contactos con los “no ricos” siempre tienen algo de artificial y forzado.

Quedan de lado tanto en este discurso como en este personaje las cosas del amor, ya que el amor tanto desde la posición del amante como la del amado pone en juego una falta, una carencia que siempre va a tener un carácter enigmático que no refiere a ningún objeto concreto. Si el amor es “dar lo que no se tiene…”, esta es una noción que no está presente en el rico.

Las frases que mencionaba al principio muestran entonces el carácter de una época donde predomina el lazo que produce el discurso capitalista, y donde el rico es su expresión más acabada.

Si bien desde esta lectura el rico no paga, esto no lo des-responsabiliza de sus actos, ni ante la ley ni ante quienes creyeron en ellos. Pero su responsabilidad no implica asentimiento subjetivo en tanto no pone en juego, no podría hacerlo, efecto de su posición subjetiva, ninguna pregunta acerca de su hacer como consecuencia de esa similitud con la posición cínica. Pregunta por la responsabilidad en el hacer de la que tampoco están exentos quienes creyeron.

Esto lleva a la contracara del rico, que suele ser quien se deja comprar por dicho personaje. Lacan se plantea en el seminario mencionado, ¿por qué hay quienes se dejan comprar por el rico? La respuesta es que eso crea la ilusión de que se va a participar de su riqueza, ilusión que cae estrepitosamente cuando quien se ofrece a ese lugar, se topa con que ha sido y es para el rico solo eso, un objeto consumible.

Es algo similar al chiste de la rana y el escorpión (podemos imaginar a quién representa cada uno de los animales), con la dolorosa diferencia de que en este caso el escorpión sabe nadar y por lo tanto quien se ahoga siempre es solo la rana.

* Psicoanalista.

Señales: Relanzan la plataforma de contenidos audiovisuales que Lombardi cerró en 2016

Fuente original: Señales: Relanzan la plataforma de contenidos audiovisuales que Lombardi cerró en 2016

En la aplicación se podrán ver series y hasta el Mundial, como antes se puede utilizar desde computadoras y dispositivos móviles con Android y Apple. Los trabajadores de la TDA alertaron: CDA fue la primera plataforma de contenidos audiovisuales públicos on demand en la Argentina, antes de Netflix, Hernán Lombardi la cerró en 2016 como parte del desmantelamiento de Contenidos TDA

El Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos lanzó este jueves una nueva plataforma pública y gratuita de contenidos audiovisuales, llamada Cont.ar, que permite acceder vía streaming a programas, series, documentales, material de archivo y hasta a los partidos del mundial de Rusia.

El anuncio formal lo hizo el presidente, Mauricio Macri, desde su página de Facebook. “Los partidos del mundial, las mejores producciones argentinas y todos los contenidos públicos se van a poder ver en el celular”, escribió el primer mandatario.

“Los medios públicos son de todos y para todos los argentinos. Ahora, con esta fantástica plataforma no solo garantizamos el acceso gratuito al sistema público (radio y televisión), sino que abrimos las puertas a una variada oferta de contenidos audiovisuales y producciones privadas”, sostuvo Hernán Lombardi, ministro de Medios y Contenidos Públicos.

Y agregó: “los bienes culturales son una parte constitutiva de nuestra identidad como Nación, y ahora los argentinos los vamos a tener al alcance de la mano. Es un espacio para identificarse, para reconocerse, para emocionarse, para aprender y para disfrutar: ahí están todas nuestras historias, las que nos cuentan quiénes somos y cómo nos vemos. Además, y no menos importante, va a permitir que muchos jóvenes argentinos puedan producir y dar a conocer sus creaciones”.

Por su parte Gabriela Ricardes, secretaria de Contenidos Públicos, celebró el lanzamiento como “la enorme renovación de los medios públicos, para pasar del siglo XX al XXI y estar a la altura de los consumidores de contenidos, y poder llegar al ciudadano a través de esta nueva vía. Todos los eventos en vivo relevantes que sucedan en Tecnópolis y el CCK, las muestras, las inauguraciones, los recitales y hasta el Mundial de fútbol, se van a poder ver a través de Cont.ar”.

Con respecto a la competencia que comienza el próximo 14 de junio, estarán disponibles los 64 partidos y la mitad de ellos (todos los de la selección Argentina y las fases finales) se podrán ver en vivo.

A la aplicación se podrá acceder en todo momento y desde dispositivos como computadoras, laptops, tablets y teléfonos celulares que cuenten con una conexión a internet wifi, 3G o 4G.

Cont.ar es la plataforma que el gobierno desarrolló para poner al alcance de cualquiera, de forma gratuita, los contenidos audiovisuales de la Televisión Pública, los canales Encuentro, PakaPaka y DeporTV, además de acceder a las mejores producciones nacionales, series, espectáculos y documentales.

La plataforma digital, cuya aplicación ya está disponible para dispositivos en Google Play y AppleStore, también transmitirá los espectáculos que sucedan en el CCK y Tecnópolis, y se podrá acceder al archivo de contenidos de la Televisión Pública.

Para ingresar a Cont.ar se debe ir a la url www.cont.ar o por las aplicaciones móviles y para usarla no es necesario registrarse.

Según se informó, cada contenido fue codificado en cinco calidades diferentes y se adapta al ancho de banda del que disponga el usuario final: si la velocidad de conexión baja, se reduce la calidad del video pero la reproducción no se detiene. La plataforma puede emitir contenidos generados en 3D, 360, y VR (Realidad Virtual).

Frase de Paul Goodman.

La organización de la sociedad estadounidense es un sistema entrecruzado de semi-monopolios notoriamente venales y un electorado notoriamente ignorante, engañado por unos medios de comunicación notoriamente fraudulentos.

Enlace a la información de Paul Goodman en Wikipedia.

Los disfraces en la comunicación | Página12

Fuente original: Los disfraces en la comunicación | La ventana / med… | Página12

Entre las recomendaciones que C.S. Lewis incluye en sus Cartas a un diablo novato destaca aquella en la que lo exhorta a que procure demostrar que no existe. La certeza que la gente tenga de su no existencia le permitirá moverse sin dificultades y realizar aquellas cosas que desee sin encontrar impedimentos o resistencias. El mundo actual de las comunicaciones es un mundo de muchos intereses que han aprendido bien esta regla básica y la aplican utilizando todos los recursos que tienen a su alcance. Así, las comunicaciones modernas se presentan como aportes bondadosos para la sociedad y no como un problema.

Como toda auténtica tentación, las comunicaciones masivas se presentan como un bien necesario al que se tiene derecho. No se imponen, apelan a las necesidades humanas. Resulta por demás simple compartir sus posturas. ¿Será éste uno de los motivos por los cuales, en muchos sectores, se manifiesta una actitud pasiva a lo que comunican?

Sabemos que los creadores de ilusión no están interesados en responder a reclamos. Los utilizan como una pantalla para ocultar sus verdaderos propósitos. Por ello inducen a creer que las acciones del gobierno solo buscan beneficiar al pueblo. Pero, no se trata de que están procurando transformar el mundo, como decía Bertolt Brecht, sino de hacerles olvidar por un momento la miseria.

Habría que preguntar si los diversos problemas que aquejan a nuestro mundo tienen algún núcleo conductor y aglutinante, ya sean tanto los derechos humanos, deuda externa, racismo, ecología como el lugar de la mujer, entre otros. Lo cierto es que corresponden a una manera de entender la vida y la sociedad que abarca la justicia, la paz y el bienestar de los pueblos. Por eso se considera que cualquier afectación al sistema actual de la sociedad no proviene de sí mismo, sino de elementos extraños que vienen a erosionar su propia integridad. Una ancestral ideología con resabios de cultura cristiana, puja por absolutizarse abortando todo intento de crítica.

Tal sistema, lo sabemos, está basado en el poder y en su concentración. Promueve el incentivo del lucro. Estimula el consumo. Procura la seguridad de los poderosos y la sumisión de los muchos. Se maneja a partir de la internacionalización  de su sistema económico, desarrollando una penetración colonial. Se sustenta en los intereses de las elites locales dominantes y ejerce su gobierno por medio del control y la represión social. Desarrolla una técnica precisa de corrupción a distintos niveles, mientras se auxilia con cierta justicia para dominar a los espíritus rebeldes. Sabe cómo desvalorizar las culturas autóctonas y descalificar a los movimientos populares. Conoce la fragilidad de la naturaleza humana y utiliza varios cebos para atraer y minar los esfuerzos y la voluntad de cambio.

Este sistema para poder funcionar necesita, entre otras cosas, un elemento de conexión que verifique y convalide su razón de ser y su permanencia. El mundo moderno ya hace tiempo ha encontrado una respuesta: las comunicaciones. Por eso, la concentración acentuada en el poder de la información se convierte en un arma sumamente poderosa para anular toda expresión del derecho humano a comunicarse. La información se pone al servicio de una estrategia de dominación y se acentúan los valores que predominan en los centros de poder. Se busca, así, neutralizar toda posibilidad de que el pueblo se exprese libremente.

Lo que para algunos es un peligro y una amenaza un tanto lejana, en varios otros países del mundo es una catástrofe que están sufriendo los pueblos desde hace mucho. Las probabilidades de vida se han ido limitando para millones, por falta de trabajo, desnutrición y enfermedades. Son víctimas de la rapiña, económica y política, y muchas veces también religiosa, cuyos efectos hoy se expanden a las sociedades que las han generado. Ya no es suficiente referirse a  esos problemas en términos generales. Hacerlo sería ocultar su verdadero origen y evitar denunciar responsabilidades. Pero la realidad universal de muchos problemas no debería hacer olvidar que no se puede acceder a un camino de solución sin partir del hecho que justicia, paz, y bienestar del pueblo son elementos inseparables. No hay camino de restauración si no se comienza desde la perspectiva de los sectores más desprotegidos, muchos de los cuales están desconcertados por el silencio al que han sido condenados, y con quienes hay que empezar a construir la comunidad.

Carlos A. Valle: Comunicador social. Ex presidente de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas (WACC).

Rebeldía, coño | El escritor español Manuel Rivas publicó Contra todo esto: Un manifiesto rebelde | Página12

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Hace un mes y medio, el escritor español Manuel Rivas publicó Contra todo esto: Un manifiesto rebelde, un libro que reúne una serie de notas periodísticas y textos recientes. Pero, sobre todo, la figura de Rivas y su punto de vista actual funcionan como una toma de posición y una proclama de principios ante la situación de España, que se enmarca en un sistema global. En esta entrevista, Rivas habla sobre la censura y la persecución desatadas por la Ley Mordaza, que encarcela a raperos y persigue por posts de Facebook contra la monarquía o el catolicismo; sobre el problema de la representación política o la debilidad de las opciones; sobre la represión en Cataluña y la complicidad de los medios ante una desigualdad que se profundiza y oculta.

Contra todo esto: el fomento de la desigualdad, la domesticación intelectual, el rearme militarista y la guerra contra la naturaleza, el desmantelamiento de los espacios comunes, la producción de odio al diferente, la producción de miedo para poner en cuarentena derechos y libertades. Y esto: los paraísos fiscales y la corrupción sistémica, la indiferencia y el cinismo, la mercantilización y burocratización de la enseñanza, la desmemoria y la contramemoria, el machismo como sistema. En Contra todo esto / Un manifiesto rebelde, el libro que publicó en España hace un mes y medio, Manuel Rivas es directo en su posición de arranque, desde el título, ante el estado de situación. El volumen es un híbrido que en su centro reúne una serie de notas publicadas en los últimos años en diversos medios y participaciones en ámbitos varios, textos que pueden hablar del despido de una cajera de supermercado al llegar al tope de contratos-basura temporarios, de un encuentro con Saramago en el Parque de la Memoria en la Costanera, de Quevedo y la Ley Mordaza, de los periodistas asesinados en México y la amabilidad de muchos medios con el presidente Mariano Rajoy, de Moby Dick como emblema de resistencia indómita, de las corridas de toros como fiestas de la muerte, de las persecuciones varias que en la España de hoy evocan a la Inquisición. Rivas ha venido escribiendo del estado de las cosas y tirando líneas al pasado y al futuro, convocando a lo que él llama luciérnagas, libros y autores y periodistas y películas y dirigentes que alumbran en la noche, dice, historias del cotidiano cargadas de significados, de opresión y resistencia, de concentración de la riqueza y despojo. “Quise escribir un libro lleno de luciérnagas”, dice.

El manifiesto en sí, la treintena de páginas que abren el libro, parecen una síntesis, un destilado, una explicitación de las vigas centrales de estos textos: una proclama de principios. Que exceden a España; léase la nómina de su todo esto, aplíquese a estas tierras, y ahí está: la fortuna de medio gabinete macrista se traficó en cuevas fiscales, la intención de reemplazar los profesorados secundarios por un engendro, o ¡que acaban de enrejar Plaza de Mayo! Cuenta Rivas, desde el departamento en A Coruña en donde vive, que estaba escribiendo una novela cuando surgió la idea de armar el libro. “Arranqué con una especie de movimiento al que aludía Ítalo Calvino, que decía que para quien escribiera era muy recomendable levantar la nariz del papel”, dice, al otro lado de línea telefónica. “Y lo que ves delante te causa tanta vergüenza que… El embrión es ese sentimiento de vergüenza ante lo que pasa”. Breve estado de situación, esta semana: el rapero Valtonyc, condenado a tres años y medio de prisión por putear a los reyes, se fugó a Bélgica para evitar que lo engayolen; el actor Willy Toledo, que salió en defensa hace cuatro años de tres mujeres juzgadas por salir de procesión con una gran vagina y anotó en su Facebook que se cagaba en Dios, se negó a comparecer ante un juez que también lo imputó; en el marco de la megacausa Gürtel, fueron condenadas 29 personas, entre ellas el ex tesorero del Partido Popular, y varios funcionarios y empresarios. Apenas tres muestras frescas.

Rivas es escritor, poeta, ensayista, periodista: tiene sesenta años y ha escrito más de treinta libros, algunos de los cuales inspiraron películas como Todo es silencio o La lengua de las mariposas. Es también activista, Rivas: integró la plataforma ciudadana contra el desastre producido por el naufragio del petrolero Prestige ante la costa gallega, hizo un libro de conversaciones con el juez Baltasar Garzón y dirige junto a Xosé Manuel Pereiro, desde hace ya cuatro años y medio, la extraordinaria revista mensual Luzes. “Es un libro que se presta mucho para charlar, la gente viene con ganas de hablar de lo que está pasando”, dice Rivas. “Y las presentaciones no son del tipo compre usted mi libro, aquí vengo con mi libro; porque va más allá de las librerías: en Ferrol se presentó en el Ateneo, y allí había mucha gente procedente de asociaciones, sindicatos”. El miércoles pasado, en Vigo, lo presentó en la calle, ante un centenar de personas que se sentaron en las escaleras del emblemático teatro Tamberlick: en algunas fotos se lo ve ante un atril, megáfono en mano.

UNA LOCOMOTORA  DESTRUCTIVA

“Pasolini hablaba de que una revolución equivale a una provocación benéfica, y para mí el libro es un poco eso”, dice Rivas. “Cito en el libro a una mujer real, Katy, que fue rescatada del mundo de la trata, que decía: ‘El oficio más antiguo del mundo no es la prostitución, sino mirar para otro lado’. Bueno, aquí consigo eso, que coincide con ese sentimiento de vergüenza. Cuando estás con una novela o en poesía la relación con las palabras es distinta, es un trabajo a escondidas en un mundo que luego emerge con más o menos contundencia. Y la relación es más íntima. Pero esto fue escrito con bastante excitación y tuve la sensación de que las palabras buscaban sus conceptos, su sentido para querer decir, en un tiempo en el que más bien las palabras no quieren decir, o están cansadas de decir, o tienen miedo de decir. Digamos que fue una operación de limpieza del miedo, para mí”.

¿Miedo a qué?

–Cuando hay un vacío en la sociedad, un vacío de lo común, de la solidaridad, de esos depósitos de esperanza, la especie invasiva es el miedo. En lo personal necesitaba un límite del miedo, porque te das cuenta de que uno es víctima de un proceso de autocensura, de intimidación, de cautela con el lenguaje. Escribo desde un lugar y una situación, pero también buscando lo que está pasando en común en el mundo, porque esta sensación de retroceso o distopía es compartida con lo que pasa en España, en Europa, en Latinoamérica. Creo que están funcionando a tope las fábricas de producción de miedo, que normalmente operan con dos chimeneas: una emite miedo y la otra emite odio. Y claro, esa mezcla en la atmósfera es explosiva.

 Aludís a la vergüenza: con el cinismo que campea en quienes ejercen el poder, ¿te parece que sea un término que pueda llegarles?

–Sí, parece un poco inocente, ¿no? Por eso aludo a un estado mental, propio, de vergüenza ante lo que ocurre. Es que las palabras del poder no tienen una correspondencia con la realidad, porque utilizan el lenguaje para ocultar, no para iluminar. Hoy más que nunca es un instrumento de control, de ficción social, de hibernación. Te hablan mucho de futuro y mientras tanto te están robando la línea del horizonte. Apelar a la vergüenza podría ser visto como una inocencia por aquellos que flotan en la inmoralidad, esos a los que llamo en el libro con un término de Rubén Darío, la canallocracia: la precisión genial de los poetas. Es una especie de poder que linda con el hampa en sus objetivos y sus prácticas. Desde la política no se habla del adversario: se produce el enemigo. Que si no está, se lo crea. A la vez, más que convencer a las personas, gran parte de la política se preocupa en crear hooligans que hinchan por su partido y tratan de borrar todo lo que suene a interés público.

Rivas observa que además de corroer ligazones tradicionales como la familia o el barrio, el sistema ha ido acabando con espacios comunes de emancipación, asociaciones, ateneos libertarios, sindicatos. “Inspirándonos en Walter Benjamin, la revolución sería frenar esta locomotora destructiva del capitalismo impaciente, a la que se le han soltado todos los estribos. La mano invisible es totalmente depredadora: el propio Adam Smith quedaría horrorizado ante lo que han convertido en una especie de zarpa de terror”.

INQUISIDORES Y GANGSTERS

Para Rivas las búsquedas independentistas de Escocia y Cataluña exceden el carácter nacionalista, le resulta pobre o limitado reducirlo a eso. “Yo veo ahí un hambre comunitaria”, dice. “Ante un malestar en el estado de cosas, se encuentra o se busca ahí la utopía en medio de la distopía. Y a este problema cultural se lo ha embestido desde la acción política. Es una crisis que excede a Cataluña, que es donde se presenta la confrontación: es una crisis democrática para España. Creo que en una democracia las crisis se resuelven con más democracia. Y aquí se ha dado lo contrario, un empobrecimiento que afrenta sobre todo a Cataluña, con sus dirigentes encarcelados: se utiliza el eufemismo del artículo 155 para sustraerles sus instituciones e implantar un estado de excepción. Y da la impresión de que la maquinaria pesada del Estado, que como sabemos no es fácil de desatornillar, va en este sentido distópico, incluso en esta disputa por quién toma el puente de mando entre las dos derechas, el PP y Ciudadanos: seguirá esa dinámica de embestir. El rearme centralista frente a la biodiversidad”.

Ese empobrecimiento democrático proyecta también sus sombras sobre libertades elementales, de expresión, artísticas. “Andan las jaulas detrás de las palabras libres: es una sensación que está en el ambiente, ya”, dice Rivas. “Me recuerda a un capítulo de El ruedo ibérico, de Valle Inclán: lo lees en voz alta y es una crónica actual. Esto de que un guardia golpea a una persona porque va cantando una copla -y donde decimos copla ahora podemos decir un rap, o un hip-hop-, y entonces se oye una voz que dice: ‘Las coplas no son delitos mayores’. Está esta situación con Valtonyc, el rapero al que han condenado. Y hay gente con procesos abiertos, y sindicalistas que están en la cárcel en la aplicación de la misma ley, la Ley Mordaza. La ley inicialmente se llamaba ‘de protección ciudadana’, esos eufemismos tremendos, pero ya ni el ministro del Interior le dice así: ya él también le llama Ley Mordaza. Y sí, están arriba de la gente que escribe, que canta, que hace teatro, de un grupo de titiriteros. Aquí mismo, en Galicia, hay un grupo muy joven que se llama A Insurgencia y hace hip-hop, al que se les ha abierto un proceso. No te puedes meter con el rey, por ejemplo. Todavía aquí es delito lo que se llama blasfemia: alguien te puede denunciar porque considera que te has metido con sus creencias. Hay grupos muy organizados de extrema derecha que utilizan temas religiosos para andar ahí, a la caza de brujas. Hay un ambiente inquisitorial. Fijate que se condenó a una tuitera por hacer un chiste sobre Carrero Blanco, que era la mano derecha de Franco. Son situaciones absurdas, sobre todo porque hemos vivido períodos como la Transición de los ‘80, en los que nadie le prestaba atención a estas cosas”.

 ¿Es el momento de mayor caza de brujas desde la muerte de Franco?

–Sí, sí. Tiene que ver con esa operación de producción de miedo. Y para desactivar, también, a una sociedad que, como vimos, no hace mucho fue capaz de moverse y ocupar las plazas: el 15M. Lo que demuestra, por parte del poder, una gran desconfianza en el pueblo. Y esto se está dando en general en el mundo. Si visualizáramos ahora mismo una gran mesa a la que se sienten mandatarios mundiales, sería lo más parecido a una reunión de gángsters de los años ‘20.

Desde acá también aportamos.

–Claro: es un vendaval reaccionario que se da en el mundo. Yo digo que es un modernismo reaccionario, porque el caso de Ciudadanos aquí es paradójico: los golpes los dan ahora utilizando la guerra jurídica, lo que se llama lawfare. Y ahí también tienen el mejor armamento y el más potente ejército. Con el uso de la comunicación, también. Es un momento de inflexión: lo que nos presentaron como la globalización feliz, ese eufemismo, resultó que en gran parte era una pesadilla, un proceso de abaratamiento humano. Un crecimiento de las desigualdades, un incremento exponencial de beneficios para este capitalismo impaciente, que se ha acompañado de una derecha rabiosa.

SERÍAN LAS LUCIÉRNAGAS

Contra todo esto no es un libro derrotista: al contrario. Alumbra muy diversos escenarios, historias y personajes que reivindican la rebeldía y la construcción de alternativas: el movimiento feminista, el periodismo alternativo, la lucidez de los artistas y pensadores, la resistencia de mujeres y hombres de a pie. A Rivas le interesa en particular enfocar en la fuerza, en el estallido que significó el 15M: “Creo que hay una pérdida de la memoria del nivel de rebeldía que produjo, porque fue realmente un gran susto para el poder”, dice. “De ahí la reacción tan brutal, tan despectiva. Por entonces se hablaba de una generación perdida, de jóvenes ni-ni, que no trabajaban ni estudiaban, una serie de reproches. Pero el diagnóstico no era muy bueno, no se veían las corrientes de fondo. Y creo que ahora también está pasando algo parecido, que se está dando un diagnóstico equivocado. Por muchos instrumentos que tenga, al Estado también le fallan las antenas; cuando la información se convierte en propaganda los poderosos están muy contentos, pero sus perros de guardia, como decía Paul Nizan, no les están haciendo bien el trabajo”.

El 15M, rebobina Rivas, hizo emerger a la superficie la conciencia del estado de putrefacción y su repudio masivo, una podredumbre signada entre tantas cosas en el caso elefante, el rey Juan Carlos de joda en Botswana, la cadera quebrada, las disculpas, el retiro dorado. “Esta movilización después se transforma por una gran parte de la gente que participa, y hay momentos en que se objetiviza ese gran susto del poder, porque Podemos llegó a estar en las encuestas como primera fuerza”, dice Rivas. “Había una expectativa. Y desde allí pasó a gobernar espacios importantes, municipales”. Rivas destaca esas experiencias, que abarcan ciudades como Madrid, Barcelona y varias de Galicia, A Coruña misma. Pero, a la vez, enfoca en la falta de eficacia a la hora de concretar una opción potente para llegar a la presidencia de gobierno: exceso de caciquismo, sintetiza. “Es una tara que arrastra parte de la izquierda, algo tan elemental. Me recuerda a un personaje de Onetti, que en un cuento alude a los quince grupos troskistas de Santa Fe. Siempre se habló de histerismo para aplicárselo a las mujeres, pero yo creo que lo que hay dentro de la izquierda es un problema de histerismo masculino”, dice Rivas, que reivindica con fuerza el feminismo. “No sé si es una especulación un poco aventurada. La relación con el poder es una relación no resuelta; es decir, por un lado la gente es consciente de que no hay que dominar, que el poder no es para dominar, que gobernar no es dominar: es cooperar. La gente puede traer programas progresistas, pero me parece que todos llevan un pequeño cacique dentro. Y hay que matar al cacique que llevamos dentro. Y ya. Pero quisiera subrayar esto: hay municipios en los que se nota que realmente están cambiando para bien las cosas. Lo que pasa es que es algo que no te cuenta la Televisión Española, que está en el nodo Franco, anclada ahí”.

Rivas critica la maquinaria mediática al servicio del poder, su manipulación, sus falsas argumentaciones, su indiferenciación. “Por ejemplo: el índice de pobreza de España aumentó mucho en los últimos años, es el mayor de Europa, y a ese dato te lo sueltan junto al último campeonato en Le Mans y a Operación Triunfo”. “Va todo en el mismo plato, combinado”. A la vez, Rivas dice que este libro lo reconcilió con el periodismo, en el reconocimiento de otra corriente subterránea que recorre/compone un archipiélago de publicaciones alternativas, medios de muy diverso talante que nacen del impulso autónomo del mismo periodismo. “Y esas son las mejores historias, medios que no surgen por el interés de un magnate o un capital, para quienes la información es una mercancía, o un instrumento de poder”, diferencia Rivas. “Muy laboriosamente, entonces, el periodismo se está liberando de sí mismo, de ese espacio acrítico y conformista en el que se había estacionado. Medios digitales pero también en papel, de diversa circulación en distintas regiones, que han agitado las aguas”.

Hablás de domesticación intelectual: ¿a qué te referís?

–Me parece que el silencio más terrible es el de quienes saben, ¿no? No va con mi forma acusar puntualmente a alguien, pero sí quise romper un poco el mito que da por sentado que el intelectual es un pensador crítico, porque creo que parte de este estado de cosas se mantiene por la cobertura que procede de la cultura conformista, conservadora. Los poderes siempre fueron muy conscientes de la importancia de esto: ahí está la iglesia y el papel histórico que representó a lo largo de la historia. Hoy en día esos poderes también son muy conscientes, y por eso les interesa privatizar la enseñanza, las universidades, lo que Gramsci llamaba la hegemonía cultural. ¿Cómo se ejerce hoy? Lógicamente son los mass media los encargados del control de las mentes, los que priorizan noticias, crean agenda, el espejismo de la realidad.

Y en España se ve seguido el espejismo del pensamiento, a través de las tertulias.

–Efectivamente. Entonces, ¿qué ha pasado con los intelectuales?, nos podríamos preguntar. Por supuesto que hay pensadores que están trabajando y profundizando en distintos campos, creando pensamiento. Pero el papel del intelectual público hoy día lo encarnan estas personas, los que llamamos tertulianos, portavoces potentes que llegan a la población y forman opinión. Hoy estos acomodaticios son una mayoría: los intelectuales críticos están claramente en minoría, y a veces incluso acosados y arrinconados. El poder sabe muy bien que la hegemonía cultural es fundamental para ejercer el dominio social y económico. Creo incluso que es una de sus prioridades. Por eso se trata de promover una cultura estupefaciente. Por aquí se libran varias batallas: una es la de la memoria histórica. Es increíble el despliegue y la cantidad de gente que moviliza el poder para intentar tapar esta cuestión moral, que nos remite a Antígona. Y entonces te encuentras con miles de personas que niegan, que tratan de zanjar el asunto. Y es curioso, porque dicen no a la memoria histórica, pero a la vez continuamente se hacen exposiciones y homenajes al cardenal Cisneros, a los reyes católicos. En todo caso, los Émile Zola son por desgracia más escasos de lo que parece. Ojalá con este renacimiento del periodismo se multipliquen los Yo acuso. Esas serían las luciérnagas.

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