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Inquebrantables | El Cohete a la Luna

Fuente original y artículo completo: Inquebrantables | El Cohete a la Luna

La dignidad es una virtud discreta como el aire: sólo se repara en ella cuando se la pierde.

¿Se acuerdan de la dignidad? Me refiero a una virtud a la cual, hasta no hace tanto, se le concedía importancia. Tanta que, en el lamentable caso de su ausencia, había que preocuparse por fingir que se la poseía. “Quítenle el delantal al obispo, el sombrero y su lazo al alguacil; ¿qué serían ellos, de este modo? Hombres. Simples hombres. La dignidad, y hasta la santidad, a menudo dependen más de la chaqueta y la pechera de lo que alguna gente imagina”, escribió Charles Dickens en Oliver Twist.

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El colonialismo insidioso | Opinión | Página12

Fuente original: El colonialismo insidioso | Opinión | Página12

El término alemán Zeitgeist se utiliza actualmente en diferentes lenguas para designar el clima cultural, intelectual y moral de una determinada época, literalmente, el espíritu del tiempo, el conjunto de ideas y creencias que componen la especificidad de un periodo histórico. En la Edad Moderna, dada la persistencia de la idea del progreso, una de las mayores dificultades para captar el espíritu de una determinada época reside en identificar las continuidades con respecto a épocas anteriores, casi siempre disfrazadas de discontinuidades, innovaciones y rupturas.

Para complicar aún más el análisis, lo que permanece de períodos anteriores siempre se metamorfosea en algo que simultáneamente lo denuncia y disimula y, por eso, permanece siempre como algo diferente de lo que fue, sin dejar de ser lo mismo. Las categorías que usamos para caracterizar una determinada época son demasiado toscas para captar esta complejidad, porque ellas mismas forman parte del mismo espíritu del tiempo que supuestamente deben caracterizar desde fuera. Corren siempre el riesgo de ser anacrónicas, por el peso de la inercia, o utópicas, por la ligereza de la anticipación.

Vengo defendiendo que vivimos en sociedades capitalistas, coloniales y patriarcales, en referencia a los tres principales modos de dominación de la modernidad occidental: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado o, más precisamente, el heteropatriarcado. Ninguna de estas categorías es tan controvertida entre los movimientos sociales y la comunidad científica como la de colonialismo. Hemos sido tan socializados en la idea de que las luchas de liberación anticolonial del siglo XX pusieron fin al  colonialismo, que casi resulta una herejía pensar que al final el colonialismo no acabó, sino que apenas cambió de forma o ropaje. Nuestra dificultad radica sobre todo en nombrar adecuadamente este complejo proceso de continuidad y cambio. Es cierto que los analistas y los políticos más perspicaces de los últimos 50 años tuvieron la aguda percepción de esta complejidad, pero sus voces no fueron lo suficientemente fuertes como para cuestionar la idea convencional de que el colonialismo propiamente dicho acabara, con la excepción de algunos pocos casos, siendo los más dramáticos posiblemente el Sáhara Occidental, la colonia hispano-marroquí que continúa subyugando al pueblo saharaui, así como la ocupación de Palestina por Israel. Entre esas voces cabe destacar la del gran sociólogo mexicano Pablo González Casanova con su concepto de “colonialismo interno” para caracterizar la permanencia de estructuras de poder colonial en las sociedades que emergieron en el siglo XIX de las luchas de independencia de las antiguas colonias americanas de España.

Y también la voz del gran líder africano Kwame Nkrumah, primer presidente de la República de Ghana, con su concepto de “neocolonialismo” para caracterizar el dominio que las antiguas potencias coloniales seguían ejerciendo sobre sus antiguas colonias, convertidas en países supuestamente independientes. Una reflexión más profunda sobre los últimos 60 años me lleva a concluir que lo que casi terminó con los procesos de independencia del siglo XX fue una forma específica de colonialismo, y no el colonialismo como modo de dominación. La forma que casi terminó fue lo que se puede designar como colonialismo histórico, caracterizado por la ocupación territorial extranjera. Sin embargo, el modo de dominación colonial continuó bajo otras formas. Si las consideramos de esta forma, el colonialismo es tal vez hoy tan vigente y violento como en el pasado.

Para justificar esta afirmación es necesario especificar en qué consiste el colonialismo como forma de dominación. El colonialismo es todo aquel modo de dominación basado en la degradación ontológica de las poblaciones dominadas por razones etnorraciales. A las poblaciones y a los cuerpos racializados no se les reconoce la misma dignidad humana que se atribuye a quienes los dominan. Son poblaciones y cuerpos que, a pesar de todas las declaraciones universales de los derechos humanos, son existencialmente considerados como subhumanos, seres inferiores en la escala del ser. Sus vidas tienen poco valor para quien los oprime, siendo, por tanto, fácilmente desechables. Originalmente se los concibió como parte del paisaje de las tierras “descubiertas” por los conquistadores, tierras que, a pesar de ser habitadas por poblaciones indígenas desde tiempos inmemoriales, fueron consideradas como tierras de nadie, terra nullius. También se consideraron como objetos de propiedad individual, de los que la esclavitud es prueba histórica. Y hoy continúan siendo poblaciones y cuerpos víctimas del racismo, de la xenofobia, de la expulsión de sus tierras para abrir el camino a los megaproyectos mineros y agroindustriales y a la especulación inmobiliaria, de la violencia policial y las milicias paramilitares, del trabajo esclavo llamado eufemísticamente “trabajo análogo al trabajo esclavo” para satisfacer la hipocresía biempensante de las relaciones internacionales, de la conversión de sus comunidades de ríos cristalinos y bosques idílicos en infiernos tóxicos de degradación ambiental. Viven en zonas de sacrificio, en todo momento en riesgo de convertirse en zonas de no ser.

Las nuevas formas de colonialismo son más insidiosas porque se producen en el núcleo de relaciones sociales, económicas y políticas dominadas por las ideologías del antirracismo, de los derechos humanos universales, de la igualdad de todos ante la ley, de la no discriminación, de la igual dignidad de los hijos e hijas de cualquier dios o diosa. El colonialismo insidioso es gaseoso y evanescente, tan invasivo como evasivo, en suma, astuto. Pero ni así engaña o aminora el sufrimiento de quienes son sus víctimas en la vida cotidiana. Florece en apartheids sociales no institucionales, aunque sistemáticos. Sucede tanto en las calles como en las casas, en las prisiones y en las universidades, en los supermercados y en las estaciones de policía. Se disfraza fácilmente de otras formas de dominación tales como diferencias de clase y de sexo o sexualidad, incluso siendo siempre un componente de ellas. Verdaderamente, el colonialismo insidioso solo es captable en close-ups, instantáneas del día a día. En algunas de ellas surge como nostalgia del colonialismo, como si fuese una especie en extinción que debe ser protegida y multiplicada. He aquí algunas de tales instantáneas.

Primera instantánea: Uno de los últimos números de 2017 de la respetable revista científica Third World Quarterly, dedicada a los estudios poscoloniales, incluía un artículo de autoría de Bruce Gilley, de la Universidad Estatal de Portland, titulado “En defensa del colonialismo”. Este el resumen del artículo: “En los últimos cien años, el colonialismo occidental ha sido muy maltratado. Ha llegado la hora de rebatir esta ortodoxia. Considerando de manera realista los respectivos conceptos, el colonialismo occidental fue, en regla, tanto objetivamente benéfico como subjetivamente legítimo en la mayor parte de los lugares donde ocurrió. En general, los países que abrazaron su herencia colonial tuvieron más éxito que aquellos que la despreciaron. La ideología anticolonial impuso graves perjuicios a los pueblos sujetos a ella. Y continúa impidiendo, en muchos lugares, un desarrollo sustentado y un encuentro productivo con la modernidad. Hay tres formas en las que estados fallidos de nuestro tiempo pueden recuperar hoy el colonialismo: reclamando modos de gobernanza colonial, recolonizando algunas áreas y creando nuevas colonias occidentales”.

El artículo causó una indignación general y quince miembros del consejo editorial de la revista dimitieron. La presión fue tan grande que el autor terminó por retirar el artículo de la versión electrónica de la revista, aunque permaneció en la versión impresa. ¿Fue una señal de los tiempos? Al final, el artículo fue sujeto a revisión anónima por pares. La controversia mostró que la defensa del colonialismo estaba lejos de ser un acto aislado de un autor desvariado.

Segunda instantánea: Wall Street Journal del 22 de marzo pasado publicó un reportaje titulado: “La búsqueda de semen norteamericano se disparó en Brasil”. Según la periodista, la importación de semen norteamericano por mujeres solteras y parejas lésbicas brasileñas ricas aumentó extraordinariamente en los últimos siete años y los perfiles de los donantes seleccionados muestran la preferencia por bebés blancos y con ojos azules. Y añade: “La preferencia por donantes blancos refleja una persistente preocupación por la raza en un país en que la clase social y el color de piel coinciden con gran rigor. Más del 50 por ciento de los brasileños son negros o mestizos, una herencia resultante del hecho que Brasil importó diez veces más esclavos africanos que los Estados Unidos; y fue el último país en abolir la esclavitud, en 1888. Los descendientes de colonos y migrantes blancos –muchos de los cuales fueron atraídos al Brasil a fines del siglo XIX y principio del siglo XX, cuando las élites de gobierno buscaban explícitamente ‘blanquear’ a la población– controlan la mayor parte del poder político y de la riqueza del país. En una sociedad tan racialmente dividida, tener descendencia de piel clara es visto muchas veces como un modo de brindar a los niños mejores perspectivas, sea un salario más elevado o un tratamiento policial más justo”.

Tercera instantánea: El 24 de marzo pasado, el diario más influyente de Africa del Sur, Mail & Guardian, publicó un reportaje titulado “Genocidio blanco: cómo la gran mentira se propagó en los Estados Unidos y otros países”. Según el periodista, “los Suidlanders (foto), un grupo sudafricano de extrema derecha, han venido estableciendo contacto con otros grupos extremistas en Estados Unidos y en Australia, fabricando una teoría de conspiración sobre el genocidio blanco, con el objetivo de conseguir apoyo internacional para los sudafricanos blancos. El grupo, que se autodescribe como ‘una iniciativa-plan de emergencia’ para preparar una minoría sudafricana de cristianos protestantes para una supuesta revolución violenta, se ha relacionado con varios grupos extremistas (alt-right) y sus influyentes contactos mediáticos en Estados Unidos para instalar una oposición global a la alegada persecución de blancos en África del Sur. La semana pasada, el ministro australiano de Asuntos Internos dijo a Daily Telegraph que estaba considerando la otorgación de visas rápidas para agricultores sudafricanos blancos, los cuales –argüía el ministro– necesitaban “huir de circunstancias atroces” para “un país civilizado”. Según el ministro, tales agricultores “merecen atención especial” debido a la ocupación de tierras y la violencia… Estos agricultores sudafricanos blancos también han recibido atención en Europa, donde políticos de extrema derecha con contactos en la extrema derecha estadounidense han solicitado al Parlamento Europeo que intervenga en Africa del Sur. Agentes políticos contra los refugiados en el Reino Unido están igualmente ligados a la causa”.

La gran trampa del colonialismo insidioso es dar la impresión de un regreso, cuando en realidad lo que “regresa” nunca dejó de existir.

* Doctor en Sociología del Derecho. Profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Winsconsin-Madison (EE.UU.).

Traducción: Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

El libro negro de Mark Twain | Página12

Fuente original: El libro negro de Mark Twain | Página12

Mark Twain tenía un hermano gemelo en su infancia. Para diferenciarlos le ataban a uno una cinta a la muñeca. Un día los dejaron solos en la bañadera y uno se ahogó. El chapoteo en el agua había desatado la cinta, de manera que nunca se supo a ciencia cierta cuál de los dos había muerto. “Desde entonces no sé si yo soy yo o mi hermano”, remataba siempre la anécdota aquel hombre que adoraba tanto las historias apócrifas sobre su persona, que llegó a declarar alguna vez: “Mark Twain es un hombre hecho de partes, pero no todas pertenecen al mismo rompecabezas”.

Hasta sus fechas de nacimiento y muerte parecen alimentar lo mítico: vino al mundo con el cometa Halley en 1835 y partió con él cuando volvió a pasar por la Tierra en 1910. A los doce años, luego de la muerte de su padre, dejó la escuela y entró a trabajar como aprendiz en una imprenta, luego fue grumete en aquellos barcos de rueda que recorrían el Mississippi. Evitó la Guerra Civil porque no quería pelear del lado de los esclavistas, partió a Nevada tentado por su hermano, en plena fiebre del oro. Ponerse a escribir fue el Plan B cuando fracasó el Plan A.

El periodismo le dio dinero y alta exposición. En 1870 se casó, tuvo tres hijas y un varón que murió de difteria a los dos años. Con esas tres hijas y su esposa se mudó a un castillo en Connecticut, que pagó con las ganancias de su libro La edad dorada, donde retrataba la codicia de los millonarios norteamericanos. A partir de entonces comenzó su propia edad dorada: publicó Aventuras de Tom Sawyer, Príncipe y mendigo y Aventuras de Huck Finn (lo que llevó a William Faulkner a declarar, cincuenta años después: “Toda la literatura norteamericana viene de los bolsillos del chaleco blanco de Mark Twain”) y también dio rienda suelta a su falta de criterio comercial: además de dilapidar su fortuna financiando inventos que invariablemente fracasaban, llevó a la quiebra su propia editorial, algo que parecía imposible luego de los dos exitazos con que la había iniciado (su Tom Sawyer y las Memorias del general Grant).

A los cincuenta y seis años debió salir de nuevo a los caminos, a dar conferencias y escribir para los diarios que le pagaran más. Aceptó una gira por Europa que le permitiría pagar sus deudas. Partió con su esposa, sus hijas y una novela que estaba escribiendo. Ninguno de sus libros hasta entonces le había llevado más de seis meses; éste le llevaría trece dolorosos años.

La idea de Twain era contar la visita de un joven Satán a la Tierra. Dos veces debió abandonar la historia. La primera cuando su hija favorita, Susy, murió de meningitis en Connecticut (había viajado a ver en qué condiciones estaba la casa familiar; la encontraron muerta en esa misma casa, sola, junto a una carta ilegible de 47 páginas). La segunda cuando su esposa Livy murió en el palacio que alquilaban en Florencia (la propietaria del palacio, la condesa Massiglia, prohibió que la enferma yaciera en el dormitorio principal, por temor a futuros contagios).

Enloquecido de pena, furioso contra la religión en general y contra la Ciencia Cristiana en particular (su hija Susy se había puesto en manos de Mary Baker Eddy, la fundadora de la Christian Science), Twain reformuló la novela que estaba escribiendo: ahora no hablaba del Diablo sino sobre Lo Oscuro, aquello que yace en el fondo de todos nosotros, lo que vemos y lo que no vemos de nosotros mismos. Usando sus recuerdos juveniles como aprendiz de impresor y aquella estadía en Europa, ambientó su novela en un castillo de Austria, en los primeros tiempos de la imprenta, cuando la Inquisición aún castigaba con la hoguera todo lo que pareciese brujería. En ese castillo hay un taller de imprenta clandestino, adonde se presenta en las primeras páginas un misterioso aprendiz llamado simplemente 44. Así se titulaba el libro: 44.

Antes de partir a Europa, Twain se había fascinado con los hermanos siameses Chang y Eng del circo Barnum & Bayley. En sus diarios imaginaba a uno borracho mientras el otro bebía, a uno pensando mientras el otro hablaba. Años más tarde anotó en sus diarios: “Hay dos personas en nuestro interior: el que está despierto y el que aparece cuando dormimos, que se separa de nosotros y puede vagar por donde quiera, haciendo lo que no nos atrevemos a hacer despiertos. Los actos y las palabras de una persona son sólo una ínfima parte de su vida. Su vida verdadera se da en su cabeza y ni siquiera esa persona la conoce. Todos los días, durante todo el día, el molino de su mente muele y tritura esa masa que bulle sin descanso mientras duerme”.

De eso trataba su libro, debajo de toda la parafernalia de época. De eso y de su odio contra la religión. Twain usó 44 como catarsis y como respiro de aquella dolorosa catarsis: escondió, debajo de su proverbial encanto y maestría verbal, ese fuego negro que bullía en su interior contra la superstición, la codicia, la esclavitud, la prepotencia del poderoso y la propia ignorancia. Leerlo es ponerse en sus zapatos: uno puede deslizarse gozoso por su superficie como si patinara sobre hielo y al mismo tiempo ver con escalofríos los monstruos que yacen debajo de esa capa de hielo, en lo profundo de nuestro corazón.

No fueron fáciles los últimos días de Twain: la menor de sus hijas murió de epilepsia y la única hija sobreviviente, Clara, abrazó la Ciencia Cristiana y se casó por esa iglesia. El libro quedó inédito a su muerte. Siete años más tarde, aquella hija convenció al albacea de Twain para publicar una versión del libro, que no alcanzó a cumplir su cometido (generar dinero): pasó sin pena ni gloria en Estados Unidos, aunque tuvo cierto éxito en traducción (en nuestra infancia se lo conocía como El forastero misterioso). Hubo que esperar medio siglo, hasta que esa hija pasó a mejor vida, para que se supiera que aquella versión no era el libro de Twain: había sido cercenada y manipulada por el albacea (Albert Bigelow Paine), con la anuencia de Clara y la ayuda de un editor religioso llamado Frederick Duneka. Entre los tres suprimieron el 25 por ciento del texto (las “profanidades” según ellos), inventaron un personaje que era astrólogo y le adjudicaron torpemente todas las acciones que en el libro realizaba un maligno cura de la Inquisición y todas las sospechas sobre lo diabólico que estremecen a los cándidos personajes del libro.

Lamentablemente, cuando 44 por fin se publicó, hace poco, fue en una editorial universitaria muy seria de California: nadie ajeno al mundo académico se enteró, razón por la cual hasta el día de hoy son más los lectores que conocen El forastero misterioso que los que saben de la existencia de 44. El último gran libro de Mark Twain, el lado más oscuro del hombre que nos dio las primeras alegrías literarias, lleva un siglo escondido debajo de una copia vil, que apesta a santurronería y a humo de Inquisición. Es un acto de justicia, además de una celebración, que hoy se dé por fin a conocer en nuestro idioma.

* 44, de Mark Twain, acaba de ser publicado por Tusquets, en su colección Rara Avis.

“Cementerio de canelones”, “arruinador de alegrías”, “tobogán de piojos”: los tuiteros se rinden a los insultos de los argentinos

http://www.publico.es/tremending/2018/03/28/cementerio-de-canelones-arruinador-de-alegrias-tobogan-de-piojos-los-tuiteros-se-rinden-a-los-insultos-de-los-argentinos/

Los envenenamientos Skripal y la continua difamación de Putin – CounterPunch

Fuente original, en inglés: The Skripal Poisonings and the Ongoing Vilification of Putin

Sergei Skripal y su hija fueron envenenados por un agente nervioso el 4 de marzo en un banco de un parque en Salisbury, Inglaterra.

Skripal había sido un doble agente ruso, un espía que entregó 300 nombres de espías rusos a la inteligencia británica de 1995 a 2004. Fue (no sorprendentemente) arrestado en Rusia en 2004 y sentenciado a trece años de prisión. Fue liberado en un intercambio de espías en 2010, se instaló en el Reino Unido y se convirtió en ciudadano británico.

No veo ninguna razón para juzgar su carácter moral, aunque algunos podrían reflejar que, en términos generales kantianos, lo que él hizo fue bastante malo. (Si somos precisos, en el mismo sentido que sería malo para un ciudadano británico convertirse en un agente doble para Rusia.) Los agentes dobles a menudo son castigados severamente; asi es el mundo.

Skripal no representaba una amenaza para el estado ruso. Hay al menos un informe que dice que intentó regresar a Rusia recientemente. Es difícil comprender por qué en este momento Moscú lo envenenaría a él y a su joven hija que lo vino a visitar desde Rusia con un agente nervioso (Novichok) creado en la URSS desde la década de 1970, pero posteriormente prohibido y destruido bajo supervisión internacional. ¿Cui bono? ¿Quién se beneficia de estas intoxicaciones?

En toda la indignación, expresada en Gran Bretaña y en otros lugares, sobre este ataque, encontramos un pequeño y muy valioso análisis. El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha dicho: “Esto no tiene sentido. Esto no tiene nada que ver con nosotros”. El grupo de agentes nerviosos de grado militar llamado Novichok ha sido descrito en la literatura académica de tal manera que muchos actores diferentes podrían producirlo. Los rusos dicen que hace tiempo que destruyeron sus existencias y sugieren que la República Checa podría ser la fuente de la sustancia utilizada.

Pero este ataque (de alguien) contra Skripal y su hija de 33 años es muy útil para aquellos que quieren difamar a Vladimir Putin, del mismo modo que el uso de armas químicas en Siria en abril pasado (por alguien) fue útil para aquellos que querían difamar a Bashar Assad y justificar un ataque con misiles de Estados Unidos. ¿Has notado que vivimos en una era de desinformación constante, desinformación y “noticias falsas”?

Lo más irritante es que, una vez que estas relaciones causales no probadas son postuladas, aceptadas por los directores de noticias por cable, de modo que se conviertan en Verdad, el debate se centra únicamente en cómo deben responder los EE. UU. y sus aliados. ¿Por qué, los expertos preguntan, Trump no planteó el problema en su última conversación con Putin? ¿Por qué el líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, es escéptico sobre el vínculo con Rusia, sugiriendo que el Novichok podría ser poseído por la mafia de Europa del Este? ¿Por qué no todos están a bordo de la conclusión obvia de que Rusia lo hizo?

Lo que significaría: Putin, no habiendo ninguna amenaza por parte de este ex espía o su inocente hija, ordenó su muerte, no porque lo amenazaran, sino para manifestar su profunda crueldad y maldad al mundo y su disposición a invitar cada vez más sanciones contra Rusia. No tiene mucho sentido.

Putin es ex KGB. Muy racional y tranquilo. Él sabe todo sobre agentes y agentes dobles. Dudo que sea moralmente crítico; él entiende por qué las personas hacen lo que hizo Skripal. Hizo un trato por la liberación del hombre hace ocho años. Su único motivo para matarlo en este momento sería castigar a Skripal por los pecados del pasado y advertir a los demás que nunca vendan secretos. Pero ¿por qué una persona tan racional buscaría la indignación global al utilizar un agente prohibido para intentar asesinar a un ciudadano británico y a su hija rusa, sin ninguna razón convincente?

Existen procesos legales internacionales para investigar los cargos de uso de armas químicas. Rusia ha pedido a Gran Bretaña que los observe, proporcionando pruebas, muestras, detalles. Insta a la adhesión a las normas establecidas por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) para establecer los hechos. Pero Londres simplemente ha anunciado que sabe que Putin fue responsable de la situación de estos dos en ese banco del parque.

Así que la gran narrativa ahora incluye: las invasiones rusas de Georgia en 2008 y Ucrania en 2014 (de alguna manera convirtiéndose en el proceso en “adversarios” de los EE. UU.); supuestas “amenazas” contra los estados bálticos; múltiples asesinatos políticos; control dictatorial de la política, economía y medios rusos; la acumulación de miles de millones en riqueza ilícita. Sin mencionar su atrevida exposición de su desnudo cofre a su fandom, su judo, su caza, sus índices de aprobación molestamente altos.

No sé quién atacó a estos dos que ahora luchan por sus vidas en el hospital. Pero sé que la respuesta no significa nada bueno para Rusia o el mundo. Es solo otro breve capítulo en la nueva Guerra Fría, y como la vieja guerra, básicamente irracional. ¿Cuál es el motivo de Putin? Fareed Zakaria dice que está tratando de “socavar las democracias”, aunque por qué alguien querría hacer eso en principio me desconcierta. Putin no es el Joker de Heath Ledger en la película The Dark Knight Batman, solo está difundiendo el caos porque si.

Putin no está interesado en encabezar un movimiento europeo hacia nacionalismos aislacionistas, sino en frustrar los planes de expansión de la OTAN, que cualquier líder ruso racional querría hacer. Usar el extraño incidente de Skripal como justificación para una nueva confrontación tipo Guerra Fría es más que triste. Sin embargo, en una supuesta demostración de solidaridad con Gran Bretaña, que ha expulsado a los diplomáticos rusos en respuesta, Estados Unidos ha expulsado repentinamente a 60 diplomáticos rusos y cerrado el consulado ruso en Seattle. Trump, bajo constantes críticas por no criticar a Putin, y por no mencionar la intromisión electoral o el asunto Skripal en su reciente llamada telefónica, ha aprobado la medida sin comentar al respecto.

Si Trump planificó una mejor relación con Rusia para ser un sello distintivo de su presidencia, se ha visto obstaculizado por la insistencia de sus enemigos de que exprese la tradicional hostilidad instintiva. ¿Por qué, siguen preguntando, cuando critica a sus propios miembros del gabinete, nunca dice nada malo acerca de Putin? Y a partir de ahí, llegan a la conclusión de que los rusos tienen cosas sobre Trump y lo están chantajeando… para que no sean hostiles en el modo predeterminado.

Trump es un hombre ignorante, desinteresado por el mundo intelectualmente, incapaz de invertir tiempo en la lectura, desorientado sobre el contexto histórico de las crisis actuales. Parte de su persona candidata fue la oposición a las recientes guerras de EE. UU. (No tanto porque hayan matado a cientos de miles de personas, sino porque han sido costosas y no han logrado que los EE. UU. se lleven el petróleo). Pero él ama a los hombres de uniforme, se rodea de ellos, confía en ellos. Estos son hombres que crecieron durante la Guerra Fría y no pueden sacárselo de sus mentes. Niñeras que seguramente se ven (con McMaster) como un “imbécil”, “idiota”, “drogado”, “preescolar” ve que su tarea mínima es la responsabilidad de recordarle que Rusia es un adversario.

Y así, sin siquiera averiguar los hechos del incidente de Skripal, Washington expulsa a todos estos diplomáticos. Los expertos de TV aplauden: “absolutamente lo correcto, defender los valores occidentales”, etc., el sistema logra mantener, incluso fortalecer, la mentalidad rusófoba de la Guerra Fría. El incidente de Skripal fue una bendición para los críticos de Trump, que lo quieren con su mente infantil para abrazar esta mentalidad. Tenemos que apoyar a Theresa May en Gran Bretaña, le dijeron. Este fue el primer uso ofensivo de un agente nervioso en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, le dijeron; muy, muy serio. Un ataque ruso en el Reino Unido.

Quienquiera que administró ese agente desencadenó una ola de sanciones contra Rusia, que se sumó a las anteriores impuestas después del golpe de 2014 en Ucrania y la respuesta rusa. Rusia responderá proporcionalmente. Quienquiera que haya hecho esto obliga a Trump a endurecer una línea política contra Rusia. A medida que su presidencia se tambalea en los vientos del escándalo, es propenso a movimientos más locos como el nombramiento de John Bolton. La única propuesta salvadora de Trump en su campaña fue su defensa de mejores lazos con Rusia. Esto inmediatamente después de su elección se convirtió en su principal culpa. Los expertos exigen que abandone cualquier esperanza de tener relaciones cordiales con la Rusia de Putin y denunciarlo adecuadamente por múltiples crímenes.

Tal vez eso es lo que se quiere mostrar. Trump es impredecible. Acuerda reunirse con Kim Jong Un, y luego designa a Bolton (defensor de la guerra contra Corea del Norte, retirado de las negociaciones con la RPDC después de que Pyongyang lo llamó “escoria humana”) como asesor de seguridad nacional. ¿Y por qué seguir esa cordial llamada a Putin con la expulsión de tantos diplomáticos? Que demonios. No tiene sentido.

Si Hillary hubiera ganado, probablemente habría encontrado cierta lógica y predictibilidad en su maldad. Con Trump, el mal se desarrolla de forma errática. Deja caer un MOAB sobre Afganistán (o lo hacen sus generales, sin consultar necesariamente). Ataca una base del ejército sirio en respuesta a un ataque de sarín no probado. Los miembros de su gabinete lo contradicen y defienden la verdad del Evangelio de que Rusia y sus aliados, como Siria, son una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, sea lo que sea. Uno siente que a medida que su situación personal se deteriora, el presidente será más propenso a apoyarse en sus generales y escuchar sus consejos al mismo tiempo que presta atención al horrible Bolton. Esta es una muy mala situación.

Héroe o traidor, el hacker delator de Manning | Página12

Fuente original: Héroe o traidor, el hacker delator de Manning | Mur… | Página12

Murió Adrián Lamo, el personaje menos conocido detrás de la megafiltración de Estados Unidos.
El analista y soldado Manning sustrajo documentos secretos y se los entregó a Assange, detenido y condenado en EE.UU. Lamo, “el hacker sin domicilio”, fue quien lo denunció. Murió sin saber si había sido un traidor o un patriota.
Hoy Chelsea Manning está libre, cambió de sexo y de nombre. Adrián Lamo había delatado al entonces analista. 

PáginaI12 En Francia
Desde París

El destino reparte recompensas o sanciones con la inconstancia de un árbitro de fútbol. La vida de cada uno de los tres principales protagonistas de la más gigantesca filtración de documentos secretos de Estados Unidos es un espejo distorsionado. El analista y soldado Bradley Manning sustrajo los documentos mientras estaba en misión en Irak y se los entregó a WikiLeaks. Manning fue detenido en 2010, juzgado y condenado a 35 años de cárcel en agosto de 2013 bajo los cargos de violación de la Ley de Espionaje, hurto y fraude informático. En enero de 2017, la administración del ex presidente Barack Obama conmutó su pena y Manning quedó libre. Cambió de sexo y de nombre: libre, ahora se llama Chelsea Elizabeth Manning y aspira a ser candidata al senado norteamericano en las próximas elecciones de noviembre de 2018. Julian Assange, quien difundió los documentos que Manning le había entregado, especialmente el Afghan War Diary y las imágenes de los abusos de las tropas norteamericanas en Irak, sigue refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. El tercero, el hacker norteamericano Adrián Lamo quien denunció a Manning, acaba de morir a los 37 años. Fue el personaje más desconocido de este basto escándalo internacional y, a su manera, el más esencial. Lamo tenía un estilo de vida errante que le valió el apodo de “el hacker sin domicilio fijo”. Hablaba poco y, hasta el final de sus días, nunca supo muy bien si había sido un traidor o un patriota. Cuando estalló el caso, PáginaI12 entró en contacto con él. Primero a través de correos electrónicos y luego en conversaciones siempre extrañas que, sin embargo, fueron despejando las extrañezas de su personalidad y las circunstancias que lo llevaron a delatar a Manning.

Los primeros contactos empezaron en 2010, poco después de que se conociera la identidad de quien había vendido a Manning. Al principio, antes de que las conversaciones se prolongaran por otra vía y sólo cuando él lo decidía, Lamo respondía con apenas un par de palabras. “Sí”, “No”, “sentí que tenía que hacerlo porque había gente en peligro”, “aún tengo muchas dudas”. A veces, sus emails venían con una cita de Shakespeare al final: We shall write to you, As time, and our concernings shall importune”– “Duke” | W.  Shakespeare’s “Measure for Measure”: Act I, Scene I”. En otras ocasiones solía llamar él desde uno de esos “incoming call”. Una vez dijo: “hay cosas que nunca podremos entender”. Las conversaciones duraban poco. Eran, más bien, como un ping pong de monosílabos que, lentamente, iban dibujando una personalidad compleja, por momentos torturada. Lamo había pasado mucho tiempo vagando entre cibercafés y bibliotecas desde donde se conectaba para ejercer su arte del pirateo. Llegó a tener mucha fama en el seno de la comunidad de los hackers cuando logró craquear, entre otros, el portal internet de The New York Times. Tuvo la osadía de meterse en la base de datos del NYT e introducir su nombre como “experto en seguridad nacional e informática”. En 2003 fue arrestado por el FBI y condenado al pago de una multa y a seis meses de arresto domiciliario. Tenía un historial de hackeos imponente: Yahoo!, McDonald’s, Citigroup Microsoft, Bank of America, MCI WorldCom. Su cerebro parecía estar en otro lugar. Era un genio deambulando entre dos vidas, la de su mente y la de su cuerpo. Recorría Estados Unidos sin rumbo determinado. Subía y bajaba de los colectivos sólo por “el placer de la exploración”. No le importaban ni el prestigio, ni la fama, ni el dinero. Hackeaba de día y de noche, dormía en la calle o en lugares abandonados. Adrián Lamo había nacido en 1981, en Boston, Massachusetts. Residió con su familia en muchos lugares distintos de Estados Unidos hasta que, en 1992, su padre lo llevó a Bogotá, Colombia. Permaneció allí dos años y regresaron a los Estados Unidos, donde se instalaron en San Francisco.

2010 fue el año capital de su existencia. El caso WikiLeaks rompió sus esquema de vida y ese mismo año se le diagnóstico el Síndrome de Asperger, una suerte de autismo que traba las relaciones “normales” con el mundo.

¿Cómo se metió en esa trama en principio ajena a sus intereses?. En un mail respondió a esa pregunta: “no siempre lo que hacemos es culpa nuestra. De todo esto, la responsabilidad la tienen primero Assange y luego Manning”. En eso no mentía. En 2010 Chelsea Manning había empezado a contar en las redes que manejaba información ultra confidencial. Lamo entró en contacto con el soldado y éste, que ya estaba en plena crisis de personalidad entre sus dos sexualidades, le reveló que había sustraído miles de documentos secretos del Pentágono, que contaba con un acceso privilegiado a las “redes de seguridad clasificadas”. Lamo y Manning hablaban a través del canal de mensajería encriptada de AOL. Lamo me contó en 2010 que eso le pareció “una locura, un acto de traición que ponía en peligro la seguridad de Estados Unidos y de cientos de personas que, tal vez, vivían encubiertas y que, por culpa de Manning, podían quedar al descubierto”. Según dijo en una conversación telefónica sembrada de silencios y respiraciones profundas, “la decisión que tomé fue muy difícil. Aún no sé… Pero Manning parecía estar muy, muy perturbado, me decía que se sentía solo, sin respaldo, que era una mujer en un cuerpo de hombre. Pero ese tipo que tenía del otro lado del chat era un peligro, un hombre extraviado que carecía por completo de un ideal. Actuaba por malestar personal y no por convicciones. Creo que no era consiente de lo que había hecho”.

Entonces Lamo lo delató. El hacker norteamericano detestaba a Julian Assange y WikiLeaks. En 2011 me confesó su sospecha de que Assange advirtió que Manning era un “tipo trastornado” y se sirvió de ese desequilibrio emocional profundo “para manipularlo y sacarle los documentos”. Para Lamo, Assange abusó del débil para su causa. Adrián Lamo y Chelsea Manning recién se vieron frente a frente en otro episodio cargado también de monosílabos. Lamo acudió al juicio contra el soldado celebrado en la base militar de Fort Meade, Washington. Los interrogatorios fueron incómodos. Al mismo tiempo que mostraron a un Lamo fastidiado y casi ausente, también confirmaron los contenidos de lo que Adrián Lamo había revelado a este diario.

Desde ese entonces, su vida fue un infierno invadido. Las redes sociales lo perseguían, todos lo trataban de “cobarde”, “delator”, y la comunidad de los hackers de la que había sido una eminencia le cerró las puertas. De aquellos diálogos con el hacker persiste un sentido impreciso que va y viene de un lado a otro como un columpio:¿ Lamo fue un héroe o un traidor ?. Ni él lo sabía. Tenía remordimientos por lo que había hecho, pero también le angustiaba pensar en qué hubiese ocurrido si no habría puesto a Manning fuera de circuito. Lamo desapareció un tiempo. Estuvo meses sin responder hasta que, de pronto, de forma intempestiva, reaparecía. Ese interrogante sobre el héroe o el traidor lo obsesionaba por momentos. En una ocasión dijo; “la verdad, sólo busco una forma de paz que antes tenía, una reconciliación”. No era fácil encontrar un lugar cómodo. Era, para algunos, el héroe patriota, para otros, un ser despreciable y masivamente odiado. Ahora ha muerto, muy joven. Hasta el final pensó que Julian Assange tenía la culpa de todo. De los tres, sólo uno realizó sus sueños y resolvió los estragos de su personalidad. Assange está cautivo, Lamo muerto y el ex soldado pasó a llamarse Chelsea Elizabeth Manning. El novelista británico Graham Greene escribió en una de sus novelas (El Agente confidencial):”nunca sabemos la inocencia que estamos traicionando”. Tampoco sabemos quienes son los verdaderos héroes y quienes las marionetas.

efebbro@pagina12.com.ar

Las pruebas del espionaje | Artistas y gremialistas… | Página12

Fuente original: Las pruebas del espionaje | Artistas y gremialistas… | Página12

Artistas y gremialistas recibieron sus legajos confeccionados por la policía bonaerense durante la dictadura.

La  Comisión Provincial por la Memoria (CPM) le entregó a artistas, gremialistas y referentes de organizaciones sociales los legajos que Dirección de Inteligencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires (Dipba) había confeccionados sobre ellos en el marco de la persecución política de la que fueron víctimas durante la última dictadura cívico militar.

El acto de entrega de la documentación, que prueba el espionaje de las fuerzas de seguridad, tuvo lugar en el predio donde funcionó esa dependencia de la policía bonaerense. Durante un acto en el que se conmemoraron los 42 años del último golpe de Estado se descubrió uno de los pañuelos de las Madres que fueron retirados de la Plaza de Mayo y que formará parte de la fachada del inmueble situado en la calle 54 entre 4 y 5, de La Plata.

La actriz Nacha Guevara, el cura católico Luis Farinello, el dirigente judicial Antonio Cortina y el pintor Germán Gargano fueron algunos de los que recibieron la documentación. Algunas de las acciones por las que los espías policiales les habían hecho un seguimiento fue por cantar canciones extranjeras, participar en filmes “contrarios al ser nacional”, encabezar marchas por la ley de teatro, realizar asambleas gremiales o trabajar en asentamientos de emergencias, tal como consta en los textos desclasificados.

“No sé si lo voy a quemar o lo pongo en la biblioteca. Porque ésta (la que figura espiada en ese legajo) también soy yo, y estoy muy orgullosa”, dijo Nacha al recibir de manos del premio Nobel de la Paz y presidente de la CPM, Adolfo Pérez Esquivel, una caja verde conteniendo todos los informes elaborados por la Dipba.

Alejandra Darín asistió como secretaria de la Asociación Argentina de Actores y en nombre de Ana María Picchio, que no pudo estar presente. También se hizo entrega de los legajos de Arturo Blatezki, en representación de la Iglesia Evangélica del Río de La Plata; Oscar de Isasi de ATE; Roberto Baradel por CTERA; Raúl Archuvi del gremio de los no docentes de la Universidad Nacional de La Plata (ATULP) y Julieta Escande de la FEB.

“Lo que siento es contradictorio –agregó Nacha en su discurso-. Por un lado la alegría de estar con vida y seguir creyendo en los mismos principios de libertad; energúmenos que hacen esto habrá siempre, pero también somos muchos los seres libres.”

Darín dijo estar “orgullosa de mis compañeros perseguidos, secuestrados, desaparecidos, que son un ejemplo”. “Quiero contar que Ana María Picchio no pudo venir. Pero le pregunte qué quería que dijera en su nombre y me dijo que esto (por el legajo) también era ella, y me gustaría saber qué hubieran querido decir los 28 compañeros secuestrados desaparecidos”, afirmó.

Por su parte, Baradel recibió en representación de la central docente Ctera, el legajo que la policía bonaerense realizó sobre las actividades de docentes. El titular de Suteba recordó a los más de 600 maestros desaparecidos de todo el país y pidió que “no suceda nunca más”. “Hoy hay formas más sofisticadas de controlar, de vigilar, como decir barbaridades de los que no pensamos igual y cuando eso pasa, tenemos que mirar para atrás, para esos maestros (desaparecidos), y al pensar en eso la mochila se hace liviana y el compromiso más fuerte”, destacó.

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