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Lula da Silva a Correa: “La élite de América Latina no quiere democracia”- Videos de RT

Fuente original: Lula da Silva a Correa: “La élite de América Latina no quiere democracia”- Videos de RT

En esta nueva edición de ‘Conversando con Correa’, el expresidente de Ecuador dialoga con Lula da Silva, expresidente progresista de Brasil y líder del Partido de los Trabajadores. La conversación entre ambos profundiza en las dificultades históricas y políticas que han afectado a América Latina –en especial en su relación con EE.UU.– y en su necesidad de seguir luchando para mantener la dignidad social frente a cualquier intento de sometimiento.

Este encuentro entre Luiz Inácio Lula da Silva y Rafael Correa es también el encuentro entre dos expresidentes latinoamericanos progresistas, lo cual propicia, ciertamente, una lectura compartida del presente político basada en la experiencia directa de los problemas políticos de la región.

Correa recibe a Lula con una pregunta introductoria tan amplia como indispensable. Después del fulgurante progreso de Brasil durante los gobiernos progresistas del Partido de los Trabajadores (PT), de su éxito indiscutible en la reducción de los niveles de hambre y de pobreza, y de la considerable estabilidad democrática alcanzada en ese periodo, sobreviene la injusta “defenestración” sufrida por los dirigentes del PT: la persecución política de Lula y el ‘impeachment’ de Dilma Rousseff “basado en calumnias”, tal como señala el propio Correa. En añadidura, los dirigentes actuales aparecen salpicados por casos de corrupción al más alto nivel. “¿Qué ocurre con nuestro querido Brasil?”, pregunta Correa.

“Brasil lo tenía todo, para estar consolidando su democracia –explica Lula–. Todo empezó muy bien, hasta que empezaron las manifestaciones del 2013”. En opinión del expresidente brasileño, su país “estaba en una posición privilegiada, formaba parte de los BRICS, se había convertido en un protagonista internacional, y creo que los estadounidenses no estaban acostumbrados a ver cierta independencia por parte de América Latina”.

“En todo caso, los logros fueron extraordinarios”, apunta Rafael Correa, que considera “desconcertante” el rumbo posterior de los acontecimientos, y lamenta que “el resto de América Latina y el resto del mundo mirase hacia otro lado” ante las injusticias cometidas en Brasil contra el Partido de los Trabajadores.

Los intereses de las élites… dentro y fuera de Brasil

Por su parte, Lula ofrece una versión de los hechos clara y sencilla: “La élite brasileña nunca ha aceptado el hecho de que yo haya optado a favor de América del Sur”. El líder del PT asume que “Brasil era un país que estaba de espaldas a América del Sur; no miraba hacia África sino miraba directamente hacia EE.UU. y la Unión Europea”. “Yo decidí cambiar eso”, asevera.

“Estoy convencido –continúa Lula– de que hay un vínculo entre los intereses de la élite brasileña y los de la élite extranjera, sobre todo la de EE.UU”. El expresidente brasileño asegura que “muchas veces no conseguimos comprobar cosas en el mismo período que ocurren, pero hoy ya tenemos pruebas de que el Ministerio Público de Brasil está recibiendo instrucciones del Ministerio Público de EE.UU“. “Hay una combinación de intereses de la élite de países como EE.UU. y los de la élite brasileña”, añade Lula.

En cualquier caso, el político brasileño se muestra convencido de que “a EE.UU. no le interesa una América Latina independiente, no le interesa una América Latina con soberanía, y mucho menos interesa que un país con el tamaño de Brasil tenga influencia en las decisiones de América Latina”.

Estas reflexiones son congruentes con la visión geopolítica de Lula da Silva, que en un momento de la entrevista llega a afirmar que “la élite brasileña no está acostumbrada a la democracia; más que eso, creo que la élite de América Latina no quiere democracia”.

Autocrítica y ganas de luchar

Lula admite que “nosotros también hemos cometido errores, que nos dejamos llevar por la euforia, por las cosas que fuimos capaces de hacer, y por eso no se tuvo tanto cuidado en la organización del país”. En ese sentido, lamenta haber perdido una oportunidad de “consolidar el bloque del Sur”, y reconoce directamente que “no se consolidó”.

Correa, por su parte, llama la atención sobre la existencia de un “libreto” de acción política que “se aplica en varias partes de latinoamérica” y conlleva “la persecución de los políticos progresistas” y en no pocas ocasiones su “linchamiento mediático”, mientras los políticos conservadores parecen gozar de una suerte de impunidad.

Lula, sin embargo, no está dispuesto a rendirse: “me quedaré aquí y lucharé. Lucharé porque cuento con el apoyo de una parte de la sociedad organizada y muy fuerte, con la participación de estudiantes”, asegura, y añade que quiere convertir a Brasil en “un país que trabaje para el crecimiento conjunto de las naciones, un país que vaya con la cabeza erguida defendiendo los pueblos oprimidos del mundo”.

A su favor juega, sin duda, su buena disposición: “A mis 73 años tengo la energía de alguien de 30 años y las ganas de pelear de alguien de 20”, asegura Lula.

Durante este encuentro, entre Rafael Correa y Lula da Silva profundizan también en otras cuestiones de actualidad y de gran interés, que podrán ver en el video del programa que les ofrecemos aquí en su totalidad.

 

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Twitter: “Curioso a quién apoyáis y quién no”: las respuestas al comunicado de la APM amparando al director adjunto de ‘El País’

Fuente original: http://www.publico.es/tremending/2018/03/15/twitter-curioso-a-quien-apoyais-y-quien-no-las-respuestas-al-comunicado-de-la-apm-amparando-al-director-adjunto-de-el-pais/

Gifs de gatos y críticas, son las respuestas de los tuiteros a la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) que hoy ha publicado un comunicado amparando al director adjunto de El País, David Alandete, criticando a y criticando a “medios rusos”. “Curioso, curiosísimo los periodistas a los que apoya la APM y a los que no”, ha comentado algún tuitero.

En un comunicado, la APM anuncia que “ha decidido amparar al periodista David Alandete […] ante la campaña de desprestigio profesional montada por medios rusos y otras organizaciones en sintonía con estos”. Señala a medios como Russia Today, Sputnik y a la organización Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia.

Desde hace meses el diario El País viene publicando artículos que mantienen la teoría de que existe una campaña dirigida desde Moscú para desestabilizar el modelo de Estado occidental democrático.

La APM, presidida por la periodista Victoria Prego, asegura que “respalda el trabajo profesional de Alandete y rechaza la campaña que trata de impedir que ejerza el periodismo libremente”.

Hace un año la APM fue muy criticada tras publicar un inédito comunicado en el que denunciaba una “campaña sistematizada de acoso personal y en las redes” de Podemos hacia sus periodistas críticos pero no detalló ni aportó pruebas. Ante la sorpresa, muchos recordaron los casos en los que la APM calló.

Ahora muchos tuiteros han reaccionado criticando este nuevo comunicado de la APM:

 

El ‘Huffington Post’ español sale y no paga a sus blogueros, ¿por qué se extrañan? | Cuarto y mitad

Novedades en el panorama informativo digital. La versión española del Huffington Post se presenta mañana, poco (¿?) antes del lanzamiento de @eldiarioes. Pero mientras que éste es un medio profesional, el @ElHuffPost lo es sólo a medias. El grueso de su contenido vendrá de blogueros que no van a cobrar y de enlaces a los medios.

El debate lleva unos días en los medios y en Twitter. Por aplastante mayoría, parece un anatema que se pida a los blogueros que no cobren. Todavía está caliente la polémica del #gratisnotrabajo.

Personalmente lo tengo muy claro. Una cosa es la actividad profesional –siempre cobro- y otra la privada en la que hago lo que quiero cuando me da la gana –es un hobby sin otra compensación que ganar un pedacito de eternidad-. No me fío nada de Arianna ni de su nueva imagen de periodista seria. Pero sí que me da muchas garantías que detrás de este proyecto esté una profesional como Montserrat Domínguez.

Aquí nadie obliga a nadie. Si no quieres asociarte al proyecto, no lo hagas. Yo no cobro nada por este blog, del que probablemente se beneficia WordPress, ¿por qué no hacer una simbiosis con el @ElHuffPost? Yo le doy contenido y él me da visibilidad.

Algunos apuntes para tomar postura con conocimiento de causa:

“El Huffington Post ¿una mala influencia?” Decíamos en septiembre de 2009 (y sigue siendo válido) https://felixbahon.wordpress.com/2008/09/19/el-huffington-post-%c2%bfuna-mala-influencia/

Hay quien piensa que la inquieta cultura blogger está cambiando para bien la mentalidad de los políticos, y también la forma de entender y practicar la política. Y el proceso no tiene por qué afectar al periodismo ni a la esencia de la información. La propia Arianna Huffington opina que el periodismo debe buscar la verdad, porque es su esencia:

“The pursuit of truth, no matter what, without any kind of flavor — that has always been the heart of good journalism.”

Montserrat Domínguez, la directora de El Huffington Post en español, explicó la personalidad que quieren dar al nuevo medio -en el que participa Prisa (El País)- en el #BYM9 de Granada generó mucho debate (vídeo 1:43:21). Para quienes no tengan tiempo, en el minuto 59:32 la periodista deja caer su reflexión sobre que “bloguear no es un trabajo” y en el 1:04:00, declara su independencia de Prisa. Innteresante subrayar también que “el HuffPost “no es la hermana tonta de El País” y que “el peor enemigo en la redacción es la autocensura” (55:24). Mientras escuchaba sus palabras, yo pensaba en los 149 blogueros redaccionales de El País que sí cobran por ello, porque la integración impuesta en el último año ha hecho que muchos periodistas tradicionales compaginen su trabajo para el papel con entradas, más o menos regulares según quién, en sus nuevos blogs.

En 1001Medios hacen una estupenda y completísima entrada sobre el tema: “El Periodismo “canalla” de El Huffington Post

Y para completar, por si alguien se ha despistado, en Cuaderno de Periodistas escribí en noviembre del año pasado lo siguiente:

El hilo de Arianna teje una red informativa global

En febrero pasado, el gigante mediático AOL (America OnLine) dio un manotazo empresarial con la compra del Huffington Post, el exitoso agregador de noticias que está transformando el ecosistema informativo en la red. Esta adquisición, valorada en 315 millones de dólares (230 millones de euros), se ha interpretado como “la más descomunal llamada de atención al negocio de los medios”, acosados por competencia con Google y Facebook, y sometidos a la dura adaptación a internet y los nuevos dispositivos móviles, incluido el iPad. Sangre vieja renovada con una joven cabecera nacida en 2005 que aprovecha la gran economía del enlace para exprimir hasta la última gota de todos los nuevos elementos sociales y comunicativos que proporcionaban las nuevas herramientas digitales.

Pocas personas han entendido tan bien el proceso de cambio informativo en la red como Arianna Huffington. Pocos profesionales han sido tan controvertidos como ella. Ahora transformada en presidenta y editora en jefe de todas las publicaciones de AOL, ha aprovechado para iniciar un periodo de expansión y redefinición como personaje público: ha aumentado su plantilla, ha vuelto a hablar de las esencias del periodismo tradicional con un nuevo fondo dedicado exclusivamente a la investigación, ha superado en internet la audiencia del mismísimo The New York Times (35,6 millones de visitas únicas mensuales frente a los 33,5 millones mensuales según los últimos datos publicados en junio) y ha abierto sucursales en Canadá e Inglaterra. En Francia se ha asociado sorprendentemente con Le Monde para lanzar la versión en francés y a España llega de la mano de El País, que la ha incorporado al Consejo de Administración del diario con la vista puesta en el mercado global de habla hispana. Ya ha anunciado que pronto vendrán ediciones en Brasil, Italia y Turquía.

Convencida de que la redacción ha de interactuar con los usuarios para proporcionarles además de información experiencias que los fidelicen y generen comunidad, Arianna ha comprendido que hay tres líneas principales que están conformando el dibujo del periodismo que se realiza en los nuevos medios. La primera la marca el desarrollo de un lenguaje propio de la red, tan definido como el que han conformado la radio o la televisión. Tras una primera etapa de adaptación, se habla con naturalidad de un periodismo de radio y otro de televisión, diferente del periodismo escrito y cada uno con sus características propias. El periodismo digital por su parte se muestra multimediático, pues agrupa las características de todo lo conocido hasta ahora, pero también multiplataforma: ha superado las barreras de la pantalla del ordenador y ya se mueve con soltura en móviles y tabletas. El segundo vector de cambio es la utilización de los enlaces en los textos periodísticos. Afrontarlo exige elaborar una gramática hipertextual, que como cualquier gramática es una construcción artificial y debe aprenderse –y utilizarse- tanto por parte de los emisores-profesionales como por los usuarios-receptores. Los periodistas tenemos aquí la responsabilidad de aprender antes que cualquier otro internauta cómo usar los enlaces, dónde colocarlos y hacia dónde dirigirlos, pues hasta esto si se dirige intencionadamente la atención puede tener un uso opinativo encubierto. La tercera línea es la de utilizar las redes sociales para interactuar con los usuarios.

Esta triple fórmula, junto a una estupenda agenda que ha sabido manejar bien, ha asegurado a su portal muchas visitas y a ella un puesto entre las comunicadoras más influyentes del mundo. Arianna, inmigrante griega primero en Inglaterra y luego en Estados Unidos, es periodista e hija de periodista. Intentó acceder a la política enfrentándose al actor Arnold Schwarzenegger y ha pasado los últimos seis años –justo los que tiene de historia el HuffPo– soportando acusaciones de falta de ética por parte de los profesionales estadounidenses. Sin embargo, con el dinero de la venta y las riendas editoriales de AOL en sus manos, ha emprendido una campaña de recuperación de imagen.

Las recriminaciones han sido constantes. Se le reprocha haberse beneficiado del trabajo de los demás, tanto de medios -a los que enlaza- como de miles de blogueros -a los que no paga-. También se sospecha que ha utilizado ingeniería de posicionamiento (SEO, por sus siglas en inglés) para conseguir que sus contenidos aparezcan bien visibles en las búsquedas de Google. Su estrategia no está muy lejos de la utilizada por las denostadas granjas de contenido, como Demand Media (ver Cuadernos de Periodistas, nº 22, pág.141), aunque en versión muy mejorada. En abril de este año, las agencias dieron cuenta de lo que se dio en llamar “la revuelta de los blogueros del Huffington Post”. Una demanda colectiva, llevada a cabo en nombre de miles de blogueros por el sindicalista y antiguo colaborador del portal Jonathan Tasini, quien acusaba a Arianna de enriquecerse indebidamente y no repartir los beneficios obtenidos de AOL con esos miles de colaboradores.

Pero Huffington es una luchadora y le encanta el escenario público en cualquiera de sus facetas. Con gran cintura, ha dado un vuelco a su imagen acercándose a diarios tan serios como Le Monde o El País. Antes, en colaboración con  un esfuerzo colaborativo del Centro para la Integridad Pública – y con un equipo de 37 reporteros y editores, además de colaboradores independientes, ha lanzado este año iWatch News, una página dedicada al periodismo de investigación en la que se ha querido ver una recreación de ProPublica. Al igual que esta, se trata de una organización sin ánimo de lucro que se sostendrá a base de donaciones de usuarios y filantropía. Parte con una donación de 250.000 dólares por parte de entidades como el Knight Center.

El Centro para la Integridad Pública de Estados Unidos ya se dedicaba al periodismo de investigación antes de la creación de iWatch. La simbiosis con Arianna le permite publicar a diario en una gran plataforma digital. A ella le ofrece una rehabilitación profesional que le permite dar conferencias por todo el mundo reclamando periodistas que “sepan filtrar en una cacofonía de voces” que se produce en el ecosistema informativo actual. Para ello afirma que solo contrata “periodistas anfibios”, que saben manejarse con los principios clásicos de la profesión -“precisión, comprobación, ecuanimidad, búsqueda de la verdad o impacto informativo”- y al mismo tiempo se desenvuelvan en un mundo de “nuevas reglas, tiempo real y tecnología” que permiten interactuar y participar a los usuarios. “Y no todo el mundo está preparado para ambas facetas”, añade Arianna.

A través de El ‘Huffington Post’ español sale y no paga a sus blogueros, ¿por qué se extrañan? | Cuarto y mitad

El anarquista que ataca a las grandes farmacéuticas enseñándole a hacer sus propios medicamentos – RT

Se llama Michael Laufer y tiene una misión: impedir que los precios de los medicamentos dificulten el acceso a los pacientes necesitados.

Las grandes multinacionales farmacéuticas tienen el inmenso poder, ampliamente cuestionado y dudosamente ejercido, de poner precio a los medicamentos. Muchas veces, esos precios dificultan el acceso de los enfermos a los medicamentos que necesitan. Pero ese oligopolio de corporaciones farmacéuticas no sólo tiene poder: también tiene enemigos. Quizá el más pintoresco de ellos sea Michael Laufer, un anarquista experto en física de partículas que se ha propuesto enseñar a los pacientes a elaborar sus propias medicinas.

Para ello, Michael Laufer capitanea el proyecto ‘Four Thieves Vinnegar‘, un colectivo anti-sistema que se ha propuesto combatir los problemas de acceso a los medicamentos de los pacientes que carecen de seguro medico, y han decidido hacerlo por la vía más directa, la del “hágalo usted mismo”. “Hemos diseñado un reactor de laboratorio automatizado de código abierto, que se puede construir con piezas de uso corriente y puede configurarse para sintetizar diferentes medicamentos. Esto salvará cientos de miles de vidas”, aseguran en su página web, en la que también explican detalladamente cuál es su misión y aceptan donativos.

En el siguiente vídeo, podemos ver uno de los logros más consistentes de Laufer y su equipo: han sido capaces de enseñar a los pacientes, a través de un medio tan popular y accesible como Youtube, a elaborar su propio dispositivo auto-inyector de epinefrina, por un precio aproximado de 30 dólares (cuando el precio en el mercado de uno de estos artefactos puede rondar los 300 euros). El uso habitual de este dispositivo es para el tratamiento de reacción alérgica aguda para evitar o detener el shock anafiláctico”.

Por supuesto, su iniciativa no está exenta de polémicas y reparos. Aunque ninguna de las grandes empresas farmacéuticas se ha pronunciado sobre este incipiente fenómeno ni han tratado de impedirlo, el carácter rudimentario y doméstico de su propuesta despierta algunos recelos en un mundo tradicionalmente estrictamente acostumbrado a dejar todo lo relacionado con la medicación en manos de las compañías productoras de fármacos.

Medidas “desesperadas” y “temerarias”

Un reportaje publicado en la web ‘Statnews‘ recoge las interesantes declaraciones de un profesor de la Oregon Health and Science University llamado Vinay Prasad, al que presentan como alguien que “no es amigo de la industria farmacológica”. Este profesor opina en cualquier caso que es “temerario” enseñar a los pacientes a manufacturar químicamente sus propios medicamentos. Su interpretación sobre este fenómeno se resume en dos lúcidas nociones: “Son medidas desesperadas para tiempos desesperados“, dice en relación al precio de los medicamentos, frecuentemente abusivo, frente a la situación de pobreza de muchos pacientes necesitados, y añade que Michael Laufer y su colectivo son “un síntoma más de la enfermedad, y la enfermedad es el precio de los medicamentos“.

Por su parte Laufer considera que impedir el acceso de los medicamentos a los pacientes en peligro de muerte constituye un “asesinato” y por lo tanto, los juicios morales sobre su conducta o las implicaciones legales le parecen considerablemente menos graves.

A través de El anarquista que ataca a las grandes farmacéuticas enseñándole a hacer sus propios medicamentos – RT

El futuro no es eso que cuentan en las charlas TED

Una nueva casta de gurús tecnológicos predica la inmortalidad, la felicidad eterna y la liberación del trabajo. Su “buena nueva” viene disfrazada de ciencia y financiada por grandes fortunas que pagan para que les cuenten lo que quieren oír. Pero las cosas quizá no sean como las cuentan los sacerdotes de la disrupción.

“Dentro de 20 años no habrá muerte, ni enfermedades, habrá tecnología para todos y desaparecerán los límites del conocimiento: nadie volverá a decir ‘yo no sé’”. Si usted cierra los ojos y escucha las palabras de José Luis Cordeiro podría llegar a pensar que está en misa, a punto de llegar al relato de la resurrección. Pero no está escuchando las promesas de un sacerdote o un predicador, sino del gurú tecnológico de moda, que va de evento en evento como miembro fundador de la Singularity University y hace todo tipo de promesas en nombre de la ciencia, algunas disparatadas. “Yo personalmente no pienso morir. Es más, pienso que en 30 años voy a ser más joven que hoy, gracias a los avances de la ciencia y la tecnología”, aseguraba en su famosa entrevista con Iñaki Gabilondo en el programa “Cuando yo no esté”. “Vamos a crear una civilización post-humana que va a ser casi igual a Dios”.

“Disruptivo” se ha convertido en el equivalente a “cuántico” en el mundo de las pseudociencias

 El caso de Cordeiro no es único. Pertenece a una clase de intelectual que está especialmente en boga en los últimos tiempos y que han convertido esta suerte de “futurología optimista” en una forma de vida. Su especialidad es dar charlas para motivar a las élites y diseminar “ideas que merecen ser difundidas” y que pretenden cambiar el mundo al amparo de grandes empresas tecnológicas. Algunos analistas, como Daniel Drezner, los han identificado ya como los nuevos “líderes de pensamiento” que han sustituido a los viejos intelectuales. Pero, a diferencia de estos, que ponían en cuestión el estado de las cosas, los nuevos “pensadores” se dedican a agasajar a los poderosos, justificar su posición y vendernos la existencia de un paraíso tecnológico donde todos seremos felices.

La receta para triunfar como un vendedor de ideas es sencilla. “Busca alguna tendencia global curiosa – cuanto más oscura mejor”, propone el crítico Evgeny Morozov. “Traza una línea recta que lo conecte al mundo de las aplicaciones, los coches eléctricos y las empresas de capital riesgo de la bahía de San Francisco. Menciona robots, a Japón y la ciberguerra. Utiliza diapositivas brillantes que contengan mapas y visualizaciones incomprensibles pero impresionantes. Mézclalo todo bien y sírvelo en múltiples plataformas”. Con todo esto ya tiene los elementos para montar una charla TED inspiradora, llena de ideas que provocan el alborozo en los asistentes y cuya veracidad nadie se cuestiona. Porque no importa tanto que los hechos que se relatan sean reales como que correspondan a aquello que estamos deseando oír y al futuro que nos apetece soñar.

La idea de la disrupción ha dado lugar a la gran fábrica de vendemotos del siglo XXI

Hace unos meses tuve la oportunidad de asistir invitado a un gran evento de marketing online en el que se reunían profesionales de la venta de nuevos conceptos. En este ámbito han proliferado especialmente los vendedores de la “innovación” y otros ‘palabros’ rimbombantes con poderes para cambiar la realidad con solo pronunciarlos. Cuando trataba de salir de allí, rodeado todavía de coaches, content curators y digital evangelists, me topé con el final de la charla que un director de marketing de una gran multinacional ofrecía en uno de los auditorios. “Para que las nuevas ideas entren tienen que salir las viejas”, advertía ante decenas de espectadores encandilados. “El mayor inhibidor al cambio y la innovación son las ideas ortodoxas y preconcebidas que nadie se ha atrevido a cuestionar”.

Entonces, con una diapositiva en pantalla de las instalaciones de Cabo Cañaveral, desde las cuales se lanzaban los transbordadores de la NASA, el orador nos contó que los ingenieros estaban especialmente frustrados porque necesitaban hacer cohetes más grandes, para trasladar más combustible, pero habían estado limitados por el ancho de las vías del tren. Y estas no podían ser más anchas porque los primeros ferrocarriles en EE.UU. fueron construidos un siglo antes por ingenieros ingleses, quienes en su momento habían seguido el trazado de las antiguas calzadas romanas, que tenían aquel ancho porque los romanos viajaban en un carro tirado por dos caballos. Al final, resumía, el ancho del culo de los caballos había limitado la carrera espacial. “Como los romanos viajaban en un carro tirado por dos caballos los ingenieros de la NASA no tienen más capacidad de mandar cohetes al espacio”, concluyó. “Un ejemplo de como una ortodoxia que nadie se ha atrevido a cambiar durante más de 2.000 años impide la innovación en un sitio tan innovador como es la NASA”. Y fue arropado por un caluroso aplauso.

El problema de la explicación sobre la historia de los cohetes es que es falsa. A poco que uno sepa algo de ingeniería e historia espacial – o que haga una pequeña búsqueda – sabrá que los túneles y las vías nunca fueron una condición limitante para el tamaño de los propulsores, sino más bien los factores relacionados con la masa y el empuje necesario para salir de la atmósfera. Ni la historia sobre el ancho de vías es lineal, pues hubo variaciones dentro de EE.UU. que influyeron en el desarrollo de la guerra civil y las ha habido entre países. Pero la historia relatada aquella mañana por el gurú del marketing nos encanta y nos impacta porque es sencilla y encaja con lo que nos gusta escuchar sobre la innovación y las ideas nuevas. Un mecanismo parecido al que utilizaba el joven talento Jonah Lehrer en sus libros divulgativos, en los que trenzaba anécdotas y hechos históricos para explicar cómo hemos ido cambiando el mundo. Hasta que se demostró que inventaba datos y anécdotas, como la serie de citas que atribuyó a Bob Dylan y que éste nunca había pronunciado.

Este tipo de divulgación es solo autoayuda recubierta por el caramelo de la ciencia

Este mercado de las ideas motivadoras y vacías tiene un público masivo. Algunos autores se han especializado en este tipo de divulgación que no es otra cosa que autoayuda recubierta por el caramelo de la ciencia. Prestigiosos autores como Malcolm Gladwell o Parag Khanna generan su discurso a partir de la selección tramposa de datos (la falacia de supresión de pruebas o cherry picking) y crean un espejismo de comprensión de la realidad con un juego de manos cargado de voluntarismo. Un juego de manos muy rentable y bastante engañoso, pues genera en la sociedad la sensación de que tenemos un porvenir maravilloso a la vuelta de la esquina y olvida que la historia del progreso no siempre avanza en línea recta y se puede perfectamente ir hacia atrás o darse un buen “trumpazo”.

Cordeiro y todos aquellos que hablan de “disrupción” pertenecen a una categoría especial de nuevos líderes del pensamiento, procedentes de la escuela fundada a partir de Ray Kurzweil y su predicción sobre la singularidad tecnológica, el día en que la Inteligencia Artificial supere a los humanos, que fechó para 2045. Sus seguidores también son aficionados a pensar en las posibilidades tecnológicas de los humanos del futuro, lo que se ha dado en llamar “transhumanismo”. A menudo, como hace el propio Cordeiro, ofrecen fechas concretas para este cambio disruptivo, siempre lo suficientemente lejanas como para no tener que dar muchas explicaciones si no se cumplen. “En 2029 usted no va a saber si yo soy una máquina o no”, le dice Cordeiro a Gabilondo, que levanta la ceja. “Y en 2045 las computadoras tendrán la inteligencia acumulada de toda la humanidad. Será la singularidad tecnológica”.

Las predicciones siempre son suficientemente lejanas para no tener que dar explicaciones si no se cumplen

Con independencia de si los robots dominarán el mundo en unos años o no (ahí tienen a Asimo, el robot más avanzado del mundo, al que le dura la batería 40 minutos), lo que parece innegable es que la idea de la disrupción se ha convertido en la gran fábrica de vendemotos del siglo XXI. Y al vendemotos se le distingue fácilmente por el tipo de afirmaciones que hace y porque sus palabras suenan más como las de un oráculo que como las de un científico.

Por razones de trabajo tengo la oportunidad de hablar a menudo con científicos que son pioneros en su campo y trabajan expandiendo los límites del conocimiento en tareas que tendrán un gran impacto en el futuro. Cuando uno habla con expertos como Manuel Collado o María Blasco en materia de longevidad, por ejemplo, lo que encuentra son declaraciones llenas de prudencia y muy pocas predicciones grandilocuentes. Algunos de ellos son tan prudentes que cuesta sacarles un titular. Cuando entrevisto a un gurú de las ideas, como Aubrey de Grey, lo que sucede es justo lo contrario. A las primeras de cambio le explica a uno que “los primeros humanos que han vivido mil años ya han nacido” o que “vamos a curar la muerte” como si fuera un resfriado. Lo mismo pasa con otros personajes como Kevin Warwick o Neil Harbisson, se han construido una vida de ciborgs y van por ahí convertidos en una especie de “mujer barbuda 3.0” que explica cómo serán los humanos del futuro. El problema es que algunos, como Warwick, llevan veinte años diciendo que en 10 años seremos todos como él, y aquí seguimos, sin que nos salgan ni las antenas ni las cuentas.

Algunos se han construido una vida de ciborgs y van por ahí como una especie de “mujer barbuda 3.0”

Personalmente no tengo nada contra las ideas de Kurzweil y el transhumanismo. De hecho las considero atractivas como motor de debate y agitación, y la existencia de estas figuras inspiradoras y pioneras quizá sea imprescindible para el avance. Me gusta la ciencia ficción, la ciencia especulativa y el ejercicio de soñar despiertos con el futuro. Ahora bien, no soporto a aquellos que en defensa de la ciencia terminan defendiendo una suerte de pensamiento mágico y una fe ciega en el progreso indistinguible de la fe religiosa. Cuando Cordeiro dice que “en 20 años vamos a tener las primeras colonias humanas en Marte”, yo miro a mi alrededor y veo cómo están los presupuestos de la NASA y las posibilidades reales de exploración con humanos en los próximos años. Cuando le escucho decir que vamos hacia un mundo sin trabajo, miro a mi alrededor y veo un mundo en el que los robots no hacen falta porque ya tenemos semiesclavos. Cuando dice que la basura no va a a existir y que viviremos en un mundo hermosamente avanzado, veo las montañas de plástico en las islas del Pacífico y la escalada del tráfico global de productos innecesariamente embalados. Y me da la risa.

El resquicio que permite ganarse la vida vendiendo el futuro es el mismo que permite vender aire embotellado o parcelas en la luna. Por supuesto, los vendedores del sueño tecnológico tienen todo el derecho a proclamar su mensaje y vender su nada embotellada, pero creo que deberíamos denunciar que están intentando hacer pasar por ciencia lo que es pura charlatanería. Como consecuencia de esta obsesión, en el entorno tecnológico la etiqueta “disruptivo” se ha convertido en el equivalente al término “cuántico” en el mundo de las pseudociencias. Suena real, sofisticado y revolucionario, pero es una mentira empaquetada y con un lacito. Y las mentiras son mentiras, aunque las pague Elon Musk, el teatro esté lleno de inversores de Silicon Valley y en el escenario haya un tipo con unas Google Glass tirándose el pisto.

A través de El futuro no es eso que cuentan en las charlas TED

¿Existe una nueva derecha en América Latina? — CELAG

@barbaraestereo
@Ava_GD

El avance de los gobiernos neoliberales desde la segunda década del siglo XXI, ya sea por la vía de procesos electorales o por la activación de golpes en contra de la institucionalidad -como sucedió en Brasil y Paraguay-, ha hecho resurgir en el imaginario colectivo y, en particular, en el entorno de los analistas y especialistas de la política, la idea del retorno de la derecha política al poder, desde una perspectiva de “fin de ciclo” de los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Y es que los líderes latinoamericanos, que sustituyeron gobiernos de corte progresista por vías democráticas o a punta de golpes de Estado, manifestaron en una y otra ocasión estar en las antípodas de discursos innovadores y políticas progresistas. Así, recordando el decálogo de los años ´90, Temer ha establecido en Brasil una actividad orientada a la articulación de un discurso favorable y acorde con las políticas de ajuste fiscal, reformas laborales y previsionales que contraen derechos, represión de la protesta social y privatizaciones. En Ecuador, desde que Lenín Moreno llegó al poder de la mano de Alianza PAÍS y Rafael Correa, ha hecho lo posible por desmarcarse del ejercicio progresista de su antecesor, articulando y desarrollando estrategias de acercamiento a la vieja política, por medio de –entre otras acciones– un Referéndum Constitucional con el que buscó reestructurar el sistema político basándose en el acercamiento a los poderes económicos y políticos tradicionales, así como a sus medios de comunicación. Por su parte, Horacio Cartes, el presidente empresario del Partido Colorado en Paraguay, está en la recta final de un Gobierno de amplios ajustes en todos los sectores sociales, que han impactado en el aumento de la pobreza y la desigualdad.

Argentina, un híbrido entre lo nuevo y lo viejo

Mauricio Macri en Argentina logró instalar la percepción de que existe un nuevo tipo de político innovador, que articula en sus luchas políticas las concepciones de una sociedad cosmopolita con jóvenes interconectados en la “Aldea Global”, cuya pirámide de necesidades “New Age”, los hace ser parte de un target muy diverso. Esta perspectiva de “la nueva política” de Cambiemos, ha servido también para que los consultores de la nueva derecha enarbolen sus banderas y se posicionen (convirtiéndose en best sellers y en estrellas de la asesoría política) en todos los rincones de América Latina. Pero ¿cuál es el impacto su impacto en América Latina? más allá de Macri, con todas las dudas que puede suscitar llamar a su discurso “de renovación”.

El caso de Argentina fue utilizado de arquetipo por José Natanson para definir el nuevo estilo de la denominada “nueva derecha”. Natanson encuentra diferencias sustanciales del macrismo con otros gobiernos neoliberales “clásicos” cuya máxima expresión fueron los presidentes latinoamericanos de la década del ´90. Fundamentalmente en cierta construcción hegemónica, gracias a la acertada elección de formas y targets que el Pro y Cambiemos le endosaron a la política[1].

Analizaremos punto por punto cada una de las características de la novedad, o más bien de un nuevo híbrido, en el que  lo nuevo que no termina de nacer y lo viejo que no termina de morir.

1. La profesionalización de la campaña política

Con las campañas políticas ha pasado lo mismo que con los negocios, han encontrado en las nuevas tecnologías informáticas terreno fértil para vender desde productos hasta ideas. En este sentido, Cambiemos ha logrado medir los tiempos, los modos y las formas. Si antes el problema era la falta de información hoy la desinformación es producto de la sobrecomunicación. Ya no son sólo los medios de comunicación, aunque la visualidad se imponga y confluya en los grandes medios de comunicación, “cada muro es un mundo”.

De la misma forma en que las empresas compran información para saber el comportamiento de sus usuarios y crear mejores estrategias de venta, la política ha desarrollado un mercado de propaganda política, desde la masificación de líderes políticos en redes sociales, hasta ejércitos de perfiles anónimos denominados “trolls” que logran imponer tendencias en redes. Este tipo de estrategia agresiva de venta se encuentra en las antípodas de toda la cultura política previa.

La innovación y las campañas en redes sociales llegaron para quedarse, todos los partidos políticos competitivos -aunque rezagadamente- se han adaptado y cuentan hoy con perfiles y circulación en redes –especialmente los comentarios polémicos en twitter- y presencias en programas de T.V. En este punto la derecha ha sabido capitalizar las nuevas tecnologías y establecer una ventaja, interpretando la modernidad en clave simmeliana[2], con el predominio de la forma por sobre el contenido.

2. Política económica

En cuanto a la política económica, presenta diferencias y similitudes con la década de los ´90. En primer lugar, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la Presidencia se mantuvieron el carácter estatal de los servicios públicos, aunque con sucesivos aumentos de tarifas y la baja en las jubilaciones mediante la polémica reforma previsional. Pese a ello, hasta ahora su política no ha sido la de privatizar, es decir no ha presentado una política antiestatista -aunque sí de recorte al gasto público- pero es posible que ante la inviabilidad de seguir tomando deuda sea una opción[3].

Los despidos masivos, son asunto complejo ya que no fueron de una vez sino en sucesivas oleadas. Solo durante el mes de enero de 2018 el Centro de Economía Política Argentina (CEPA)[4] ha registrado un total de 6.639 despidos y suspensiones en todo el país. Cifra que representa casi el doble que la registrada por el mismo organismo en enero de 2017 (3.692 casos) y también en diciembre 2017, donde se contabilizaron 3.346 despidos. En el desglose de los casos mencionados, casi el 60 % de los despidos corresponde al sector público y se concentran en los organismos descentralizados de la administración. Mientras tanto, el viraje hacia la supremacía del sector financiero arroja por la borda a los trabajadores del sector privado.

3. Local Vs. Público

Sin lugar a dudas la verdadera novedad de Cambiemos se desarrolló en su gestión en la Ciudad de Buenos Aires, donde logró imponer un imaginario de administración eficiente y moderada, modernizando la política de transporte, la oferta cultural y el mejoramiento de espacios verdes y plazas[5]. En este sentido, tampoco presenta una innovación dado que el concepto de Alcaldización de la política[6] da cuenta de cómo en el caso chileno el régimen militar logró reformular la política, sacándola de sus escenarios históricos y trasladándola a los espacios micro –comunas–, donde transcurría la vida cotidiana de las personas, hecho que constituía una nueva institucionalidad y formaba parte del proceso de resocialización del pueblo chileno emprendido en 1973.

4. Escenificación de la política

Natanson señala un aspecto clave, el discurso de la cultura del trabajo enarbolado por lo que denomina “herederos meritocráticos”. En cuanto a su Gabinete de ministros, destaca la presencia de outsiders nuevos en la política como el actual Jefe de Gabinete, Marcos Peña, politólogo (Universidad Torcuato Di Tella). Sin embargo la coexistencia con miembros de la política tradicional como Patricia Bullrich, quien ejerció como secretaria de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios en los años 1999 y 2000, fungiendo también como ministra de Seguridad Social en los años 2000 y 2001, en vísperas del estallido social. En el mismo sentido Horacio Rodríguez Larreta, el Jefe de Gobierno porteño, no sólo pertenece a la aristocracia argentina sino que se ha desempeñado largamente en el ámbito público[7]. La novedad es la incorporación de CEOS ejecutivos del sector privado, quienes se sumaron –incompatibilidad de intereses mediante- al sector público, tales como Guillermo Dietrich o Guillermo Aranguren[8]. Sin embargo, este hecho no ha tenido mayores repercusiones en la opinión pública en parte porque la política puede consumirse como una representación de la realidad y no la realidad en sí misma. El mejor ejemplo en este sentido lo constituye la escenificación del timbreo, ficción diseñada para parecer espontánea e informal, pero al ser una ficción bien lograda consigue el mismo efecto –apelar a sentimientos, sensación de escucha y, una vez más, cotidianeidad- homologando al ciudadano con el vecino y bajando la carga política.

 5. Hegemonía cultural

Sin duda su gran logro es la apelación a una idiosincrasia New Age, una identidad global e individualista con preocupaciones ecológicas y ávidas de cuidado de uno mismo. Estos ciudadanos que adscriben a hábitos saludables   ven con buenos ojos la revalorización de lo cotidiano y lo “normal” ante lo que consideraban como una exaltación de la política por parte del kirchnerismo. “La gente quiere estar tranquila” –léase que aspiran a disminuir la centralidad de la política en su cotidianeidad-. En este sentido, suscribe a una “renovación modernizante” frente al sacrificio totalizante que le proponía como modelo de vida el Gobierno anterior.

Por último, además de la estrecha relación en términos económicos, en lo concerniente a la esfera cultural y de construcción de sentido, Cambiemos ha tenido gestos de condescendencia para con la última dictadura militar[9] [10]. Desde declaraciones oficiales negacionistas hasta el beneficio de la prisión domiciliaria a ex represores[11], sin olvidar el retorno a una política de mayor represión. En este aspecto, poca es la diferencia con políticos como Pedro Pablo Kuczynski (PPK) –quien otorgó la prisión domiciliaria nada menos que al ex dictador Alberto Fujimori-, a la reivindicación de Alfredo Stroessner por parte del candidato del Partido Colorado Mario Abdo Benítez –hijo del ex secretario privado del dictador-, de los festejos con el busto de Pinochet ante la victoria de Sebastián Piñera[12] o los elogios a la dictadura brasileña que profesara Jair Bolsonaro, candidato presidencial que se ubica en segundo lugar de preferencias, por debajo de Lula da Silva.

A modo de conclusión

En su mayoría, los nuevos gobiernos de la derecha regional no desarrollaron un cambio radical en sus discursos y tampoco en los articulados legislativos. En todo caso, hicieron un ejercicio de réplica de procesos de ajuste provenientes de finales del siglo XX. La oleada del discurso progresista impactó en menor medida en los países que mantuvieron regímenes políticos continuistas como México, donde el PRI de Enrique Peña Nieto se mantuvo firme en su enfoque de políticas neoliberales, al igual que Santos en Colombia, cuyo salto a la paz se convirtió en una nueva oportunidad para amplificar el proceso de apertura económica del país. Finalmente PPK, quien comenzó su mandato buscando apelar al apoyo de una derecha más liberal que conservadora en Perú, se encontró con un entramado mucho más conservador que el imaginado. Para subsistir no pudo recrear imaginarios globalizados como en el caso argentino, sino que desempató la grieta más honda que polariza al país -la misma que lo convirtió en presidente- inclinándose por el poder real mediante el indulto a Fujimori[13].

Ni los regímenes continuistas ni los rupturistas asumieron un cambio del eje discursivo ni tampoco una nueva forma de “hacer política”. Sin embargo, el halo del cambio sí está presente en algunas campañas, pero con poca permeabilidad en el electorado más conservador, que parece movilizarse masivamente ante posiciones “duras” en torno a la familia, el aborto, la denominada “ideología de género” y, que generalmente, están articulados en torno a actividades eclesiásticas. Un caso ejemplar es el de Costa Rica[14], en donde el líder político Fabricio Alvarado, candidato presidencial del partido de corte religioso–conservador, Restauración Nacional, ganó la primera vuelta de las recientes elecciones del país centroamericano.

Ahora bien, es cierto que en Argentina Cambiemos logró imponer una lectura de época por sobre la épica de la gestión anterior, más la época no es homogénea y su estrategia triunfal no es necesariamente extrapolable a la política latinoamericana en su conjunto. En parte porque el pentecostalismo ha logrado un gran arraigo en el imaginario social de grandes sectores y ha fortalecido la visión de una sociedad con valores conservadores: familia, trabajo e iniciativa privada[15] [16].

No se trata de que hoy –a diferencia de los contextos de dictaduras de los años ´70/´80– las derechas sean más democráticas por convicción, sino tal como sostiene Guillermo O´Donnell, las burguesías nacionales atraviesan períodos contingentes en los que pueden coincidir con la democracia. Actualmente, en los casos en que las derechas han tenido un largo rol opositor (Argentina, Ecuador, Bolivia, Brasil y Venezuela) han  logrado articular un discurso consensualista que intenta presentarse como “post-ideológico”, apelando a “los problemas de la gente”. En cambio, en otros casos donde la derecha  ha gobernado sin interregnos progresistas, las derechas no han tenido la necesidad de reactualizar -en términos generales- ni sus discursos ni sus políticas, por el contrario han consolidado su posición.

[1] Sobre el carácter “democrático” Martín Granovsky ha problematizado el concepto en su artículo ¿Derecha democrática? desde una perspectiva de democracia plena y no meramente electoralista. Sobre este punto más en: http://www.celag.org/hablamos-cuando-hablamos-democracia/

[2] Simmel, Georg; con prólogo de Carlos Astrada.  El conflicto de la cultura moderna, 1a ed. – Córdoba : Universidad Nacional de Córdoba; Encuentro Grupo Editor, 2011. En: https://rdu.unc.edu.ar/bitstream/handle/11086/1164/El%20conflicto%20de%20la%20cultura_Simmel.pdf?sequence=3&isAllowed=y

[3] http://www.celag.org/elecciones-argentina-rol-la-economia-la-politica-la-victoria-pro/

[4] https://gallery.mailchimp.com/e9c6f62a4dc825f6a9dab4e88/files/66b0b87b-9928-4763-b5bc-f0bb928362cc/Informe_laboral_enero_2018_CEPA.pdf

[5] http://www.celag.org/blancas-prolijas-y-seguras-ciudades-derechas/

[6] Valdivia, V. y Fritz, K. La alcaldización de la política: los municipios en la dictadura pinochetista. Santiago de Chile: LOM Ediciones, (2012).

[7] Horacio Rodríguez Larreta fue nombrado gerente general de la ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social) en 1995 y subsecretario de Políticas Sociales en la Secretaría de Desarrollo Social en 1998. En noviembre del año 1999, fue designado interventor del Programa de Atención Médica Integral, dependiente del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados. Durante su gestión, el 29 de julio de 2000 se suicidó el reconocido cardiocirujano René Favaloro, entre otras razones, debido a la millonaria deuda que el PAMI mantenía con su fundación. Asimismo, el ministro de Trabajo Jorge Triaca es hijo del dirigente gremial y político Jorge Alberto Triaca, quien había encabezado el mismo Ministerio entre 1989 y 1992.

[8] Más información en: http://www.celag.org/cartel-ministerial/

[9] http://www.celag.org/cronica-de-una-venganza-anunciada-por-barbara-ester/

[10] http://www.celag.org/del-nunca-mas-al-2×1-los-ddhh-en-argentina/

[11] http://memoria.telam.com.ar/noticia/organismos–la-libertad-de-etchecolatz-es-un-limite_n8335

[12] https://www.publimetro.cl/cl/noticias/2017/12/17/festejan-triunfo-de-pinera-con-busto-de-augusto-pinochet.html

[13] http://www.celag.org/peru-la-noche-los-indultos/

[14] http://www.celag.org/alvarado-proximo-presidente-costa-rica/

[15] http://www.celag.org/iglesias-evangelicas-poder-conservador-latinoamerica/

[16] http://www.celag.org/la-re-espiritualizacion-la-politica/

Fuente: http://www.celag.org/existe-una-nueva-derecha-america-latina/amp/?__twitter_impression=true

Cómo liberarse de la jaula electrónica | Esteban Ierardo | Página12

El autor de Sociedad pantalla. Black mirror y la tecnodependencia, plantea que aunque las tecnologías generan una ilusión de híperconectividad global, las personas se sienten cada vez más encerradas en su soledad. Amor, arte, pasión: auténticos refugios para la libertad humana.

Zambullido en un bar del microcentro porteño, en una mesa cuadrada como las demás, su voz cautiva a mentes ajenas que se dan vuelta para observar de dónde proviene tamaña elocuencia. Renacentista en pleno 2018, este intelectual con alma conurbana y raíces campesinas conecta ideas como quien –de memoria, con movimientos calcados– teje una prenda de lana suave y milimétrica. Esteban Ierardo es licenciado en Filosofía, docente (UBA, Fundación Centro Psicoanalítico Argentino) y escritor. Aunque es autor de varios libros de ensayos sobre arte, filosofía, literatura y naturaleza, novelas, cuentos y relatos de ciencia ficción, su último material –publicado a fines del año pasado–, Sociedad pantalla. Black mirror y la tecnodependencia (ediciones Continente) cosecha un éxito rotundo. En esta oportunidad describe en qué consiste el pensamiento sistémico; cuenta por qué admira a Leonardo Da Vinci como exponente de esa dinámica mental; y analiza los límites de la tecnodependencia y el mundo virtual.

–Usted es cultor del “pensamiento sistémico”. ¿Cómo se conectan los diferentes saberes cuando el conocimiento está tan segmentado en las instituciones?

–El pensamiento sistémico es una iniciativa intelectual que consiste en hacer confluir diversos caminos de reflexión. Se basa en la búsqueda de pautas que comunican aquello que –en apariencia– está fragmentado; es un intento de pensar lo universal existente en los procesos culturales. Desde aquí, resulta muy útil emplear la metáfora de la red –que explica fenómenos como Internet– para comprender la dinámica de los saberes que, ligados a partir de aspectos particulares, conforman paradigmas comunes.

–Una reflexión con eco en el Renacimiento.

–Absolutamente. Por eso, el gran arquetipo que me interesa reivindicar es Leonardo Da Vinci, que fue el primer pensador sistémico, incluso cuando aún no reflexionábamos la realidad a partir de ese concepto. Constituyó el mejor ejemplo de un intelectual que, conducido por la fuerza de la duda, no se resignó a la especialización que en la modernidad comenzaba a vislumbrarse a partir del humanismo. Da Vinci representa el ideal de pensar el universo sin retroceder frente a las dificultades del desafío; su rescate del conocimiento enciclopédico y su formación múltiple y compleja inspiran muchísimo. En la actualidad, los saberes específicos se olvidan de lo universal y se condenan a reproducir abstracciones descontextualizadas, separadas de la realidad. Si no hay curiosidad, como condición de preservación de la niñez, se cae en un conformismo ciego. El problema del mundo académico es que impone un mandato a los especialistas y los insta a manejar absolutamente todo de una disciplina, cuando está claro que lo único que produce el saber es no-saber.

–¿Cómo se hace para desarrollar un pensamiento sistémico y ser renacentista en 2018? 

–A través de estímulos filosóficos. Con Nietzsche, por ejemplo, es posible advertir la presencia de un pensamiento ligado a la deconstrucción y la sospecha. Nos invita a cuestionar la verdad oficial de su época y recupera los aspectos desconocidos de lo real interpretado de múltiples formas. Sartre, por su parte, nos enseña que nacemos sin un sentido predeterminado y, en efecto, se genera un vacío en el origen de nuestra existencia que se debe llenar con contenidos construidos. Por último, con el concepto de “cuidado de sí”, Foucault (a partir de sus estudios de historia de la sexualidad) recupera a los antiguos griegos, continúa con la idea sartreana y nos propone edificar nuestro propio yo al tiempo que nos brinda una ética como práctica de libertad. A partir de las reflexiones de estos autores, creo posible abordar una realidad más amplia que la propuesta por los saberes segmentados y pienso que el ser humano cuenta con posibilidades esenciales de autoconstrucción personal.

–¿Es decir que puede forjar un pensamiento crítico?

–Claro, un pensamiento que apunte a quebrar sentidos comunes generados en las propias trayectorias educativas: los psicólogos piensan que el mundo se explica a partir de realidades psicológicas; los sociólogos creen que la realidad está dada por una serie de procesos sociales convertidos en estadísticas; y los físicos sienten que pueden comprenderlo todo a partir de estructuras matemáticas. El asunto es que en la realidad se manifiesta todo junto.

–¿Cómo se enmarca esta reflexión en su último libro?

–La sociedad pantalla presenta una ambigüedad. Por un lado, sugiere que tenemos cada vez más accesos para interactuar de manera universal, de hecho, está a la vista que cualquiera puede comunicarse con otra persona ubicada en una región remota del mundo. Sin embargo, bajo la apariencia de sentir que nos liberamos hacia el planeta, nos encontramos más solos y encerrados en nosotros mismos. Cuando creemos que estamos actuando de cara al mundo, en verdad lo hacemos en cierto orden tecnocultural, que es reproducido a la vez por un sistema capitalista que se alimenta de este engaño. Vivir híperconectados es vivir cada vez más atrapados en jaulas electrónicas; inconscientes de nuestro cautiverio, entregamos nuestro tiempo a los intereses de las empresas publicitarias. Facebook funciona de ese modo.

–Entonces, ¿cómo combatir la tecnodependencia?

–A partir de la revalorización de la autonomía individual. Con una toma de conciencia para comprender cómo nos condiciona una sociedad atravesada por la tecnología. Aún confío en que la chispa de la duda, la sospecha y la desconfianza tiene un efecto desestabilizador que nos puede liberar de una conectividad absoluta. Al menos, hasta que no se produzca algo como lo que postula la serie Black Mirror con implantes cerebrales y estímulos eléctricos que pretenden controlar nuestros comportamientos en el futuro. La libertad es esa capacidad de advertir las falsas propuestas de realidad vinculadas a la realización personal a partir de la tecnología.

–En un texto señala que “lo que el lenguaje informático jamás podrá traducir son las emociones ante una obra de arte, un drama, el amor, la pasión”. ¿Por qué configuran “refugios” para la humanidad? 

–Nuestra época presenta singularidades. El cruce entre tecnología, cultura y globalización brinda la oportunidad de preservar el pasado como nunca (no solo a partir de la escritura, sino mediante imágenes y posibles hologramas). No obstante, existe una amenaza latente que se vincula con el peligro de destruir la memoria existencial, es decir, con recordar que no sabemos. No conocemos el origen último de la vida, ni del universo, ni logramos comprender el fenómeno misterioso de la violencia.

–¿En qué sentido no comprendemos la violencia?

–Una cosa es explicar las formas en que se generan y se reproducen las violencias (como terror, autoritarismo, tiranía), y otra es interpretar el origen y la naturaleza de su existencia. ¿Por qué el hombre a pesar de los avances tecnológicos sigue siendo un fracaso en sus capacidades de liberarse de la reproducción de la violencia? Los límites de la cultura digital se vinculan con un ejercicio de preservación de esa memoria existencial. Dicho de otro modo: no podemos digitalizar los mitos de origen como el mal y la violencia, así como las cualidades estéticas, el placer frente a la belleza, la pasión espiritual y profunda de sentirse enamorado y la curiosidad insaciable del conocimiento. Los ordenadores no podrán imitar esas cualidades específicas del ser humano, los rasgos de la mente nireproducir la riqueza de la experiencia.

–Ya que habla de memorias, ¿de qué manera se concibe el tiempo en la sociedad pantalla? ¿Cómo superar ese atascamiento en un presente eterno y fugaz?

–El tiempo en el que vivimos expresa la primacía absoluta de la inmediatez; una metafísica impuesta por el periodismo, ya que la importancia de la noticia y del último momento no constituye solo una anécdota. Por lo tanto, hay que celebrar que la información circule con mayor velocidad y simultaneidad, pero no hay que confundir la inmediatez con un rasgo natural del tiempo.

–Por último, en un libro reciente plantea que más allá de las modificaciones contemporáneas existen “dilemas y riesgos ancestrales”. La historia de la humanidad en Occidente parecería ser recursiva. ¿Por qué?

–Es posible pensar nuestras realidades a partir del concepto de “inmovilidad histórica”, ya que todo desarrollo tiene en la médula un componente de inmutabilidad. Me refiero a  los dilemas asociados a los conflictos constitutivos del ser humano que, lejos de desvanecerse, permanecen estáticos. Como comenté, la humanidad no encuentra una alternativa a la violencia como forma de resolución de los conflictos. Del mismo modo, las personas exhiben una necesidad –casi desesperada– frente a la inseguridad, pues a lo largo de la historia han optado por resignar su libertad para comulgar con doctrinas religiosas o políticas totalitarias que brindan la sensación de refugio y protección. Como resultado, seguimos predispuestos a aceptar verdades totales, a cambio de consumir certezas que bajo ninguna circunstancia hagan tambalear el universo de significados en el que nos movemos.

poesteban@gmail.com

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