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Mensaje navideño de Snowden: “Siempre sale más barato preguntar que espiar”.

Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/115276-edward-snowden-mensaje-navidad-alternativa-channel4 .

Mensaje navideño de Snowden: “Siempre sale más barato preguntar que espiar”

AFP/ Channel 4

El excolaborador de la NSA Edward Snowden ha preparado un mensaje alternativo de Navidad que se va a emitir este miércoles por la tarde en la cadena británica Channel 4.

En su discurso, el famoso joven pide acabar con el espionaje masivo y asegura que un niño que nazca ahora no tendrá “ni idea de lo que es la privacidad”.

A Snowden le parece que las advertencias hechas por el famoso escritor británico George Orwell en su libro ‘1984’ no son “nada en comparación con lo que tenemos hoy”.

“Llevamos sensores en nuestros bolsillos que nos rastrean en cualquier lugar del mundo. Piensen en lo que esto significa para la intimidad de un ciudadano de a pie”, advierte el excolaborador de la NSA.
Siempre sale más barato preguntar que espiar
Snowden subraya la importancia del debate mundial que surgió tras sus filtraciones. “Juntos podemos encontrar un mejor equilibrio, poner fin a la vigilancia masiva y recordar al Gobierno que si realmente quiere saber cómo nos sentimos, siempre sale más barato preguntar que espiar”, dice Snowden.

Este mensaje de Navidad en Channel 4 es una alternativa al discurso de la reina Isabel II del mismo día. Antes de Snowden, lo han grabado Mahmud Ahmadineyad y Marge y Lisa Simpson.

El vídeo fue filmado en Rusia, donde Snowden vive desde que le fue concedido asilo temporal en agosto pasado. Será su primera aparición en televisión desde su llegada a Moscú.

Estados Unidos financia un servicio secreto británico.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-225989-2013-08-04.html .

ESTADOS UNIDOS FINANCIA UN SERVICIO SECRETO BRITANICO.

Subsidio para el espionaje.

La última revelación del topo Edward Snowden demuestra la cercanía de las agencias que interceptan datos de forma masiva en Estados Unidos (la NSA) como en el Reino Unido (la GHCQ), tanto que la primera financia a la segunda.

Por Marcelo Justo

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Snowden sigue revelando información de espionaje masivo de EE.UU. y Gran Bretaña.

Desde Londres.

La “relación especial” que los británicos alardean con Estados Unidos por sus lazos históricos y lingüísticos es particularmente “special” para la agencia británica de espionaje electrónico, la GHCQ. En una nueva entrega de esta novela que debemos al ex espía estadounidense Edward Snowden, el matutino británico The Guardian revela que la GHCQ recibió en los últimos tres años unos 160 millones de dólares de financiamiento de su homólogo estadounidense, la National Security Agency (NSA).

Según comentarios del mismo Snowden al periódico, ambas organizaciones son responsables del desarrollo de nuevas tecnologías para la intercepción masiva del tráfico por la red. “Esto no es un problema de Estados Unidos únicamente. Ellos son peores”, subrayó Snowden en referencia a GHCQ. En junio Snowden reveló la existencia del programa Prism de la NSA para acceder a millones de mails y chats en vivo, y el programa Tempora de la GHCQ para el acceso a la fibra óptica por la que circulan las conversaciones telefónicas y las comunicaciones por Internet.

En 2009 los británicos recibieron unos 30 millones de dólares de sus socios estadounidenses, un año más tarde alrededor de 50 millones, incluyendo unos 24 para la relocación de una parte de la operación británica en un nuevo sitio, Bude, en el norte de Cornualles, que se encarga de interceptar comunicación de Internet transatlántica. El último dato es del período fiscal 2011-2012 en el que la NSA aportó unos 54 millones de dólares a su contraparte británica. “El financiamiento para el proyecto de Bude fue esencial para proteger nuestro presupuesto”, reconoce el documento.

Este presupuesto anual equivalente a 1600 millones de dólares, es una fuente de continua ansiedad para la GHCQ. “El gobierno de su majestad espera que justifiquemos el dinero que invierte en nosotros anualmente”, señala el documento. Una ansiedad por momentos mayor muestra en relación con sus socios de la NSA. Un documento de 2010 reconoce que Estados Unidos se ha referido a una “serie de temas necesarios para cumplir con los requisitos mínimos de la NSA” y admite que la GHCQ todavía “no satisface todos esos requisitos”.

La era de Internet le ha dado un rol mucho más importante al espionaje electrónico que en los últimos cinco años ha tenido un aumento del 7000 por ciento en el volumen informativo con su acceso a mails, llamadas y conversaciones de Skype. Este volumen se refleja en dinero contante y sonante y creciente poder entre las organizaciones de inteligencia británicos. La GHCQ recibe más de la mitad de los alrededor de 2500 millones de dólares que destina el gobierno británico al espionaje y tiene oficiales de enlace en el MI6 (espionaje externo), MI5 (espionaje interno) y SOCA (la Agencia de Lucha contra el Crimen Organizado), así como en la oficina del gabinete de gobierno, a los que denomina sus “clientes” en un claro legado lingüístico de la ideología del mercado. Según The Guardian, el “cliente” que aparece con más frecuencia en los documentos es la NSA.

Los documentos muestran que la GHCQ alardea cuando le suministra información valiosa a Estados Unidos como la que suministró a la NSA durante la investigación del plan de atentados con coche bomba al Times Square en Nueva York en 2010. El peor temor de los británicos es que “disminuya la percepción estadounidense de la importancia de nuestra acción conjunta y que eso reduzca su inversión en el Reino Unido”.

En cuanto al principal enemigo, los documentos recrean el lenguaje de la Guerra Fría con algunas modificaciones, colocando a China como enemigo principal y a Rusia como segundo villano de la película. “China tiene un cíberprograma capaz de atacar todo el espectro de objetivos gubernamentales, militares y comerciales. El espionaje industrial chino es la amenaza más importante a la tecnología estadounidense”, señala el documento.

Carta pública a los medios.

Fuente:

http://ryokoo.es/2011/03/17/carta-publica-a-los-medios/

Carta pública a los medios.

Este mensaje ha sido enviado a varios medios de prensa escrita, televisión y radio españoles por parte de varios españoles residentes en Japón.

Somos un grupo de españoles que actualmente está viviendo en Japón, nos hemos propuesto escribir esta carta pública a los medios con la intención de criticar la forma en la que el periodismo está tratando las noticias sobre el terremoto, el tsunami y los posteriores problemas en la central nuclear de Fukushima y Japón en general.

Multitud de medios están transmitiendo una situación de inseguridad que no se corresponde con la realidad en ciudades como Tokio. El gobierno está informando a los ciudadanos sobre lo que sucede en la central nuclear de Fukushima las 24 horas del día y, según esa información, no hay ningún peligro inmediato. Añadiendo, ya sea dicho, que hemos tenido que apañarnos por nuestra cuenta e informarnos los unos a los otros entre los españoles y con gente de otros países de habla hispana ya que la nuestra propia Embajada Española parecía no estar en “servicio”.

Por culpa de esta desinformación y exageración, mucha gente (entre ellas, sobre todo nuestras familias), está preocupada de manera innecesaria por lo que está ocurriendo en Japón.

Con esta carta, queremos mandar un mensaje al periodismo en España para que dejen el sensacionalismo de lado e informen adecuadamente usando sólo información contrastada.

Atentamente:

– Amadeu Branera
– David García
– David Lozano Lopez
– Diego Gonzalez
– Nuria Galán
– Mireia Moreno
– Jordi Olaria
– David Solanes
– Ana Sora Sangüesa
– Silvia Gummà
– Marc Bernabé
– José Ramón Pastor
– Miguel Ángel Ibáñez Muñoz
– Guillermo Navarro Romero
– David García Vázquez
– Diego Boscá
– Beatriz Prieto
– Adrián Navarro
– Pablo García-Lluis Ramírez
– Ruben Freixas Garcia
– Daniel Marcos Perujo
– Roger Civit Contra
– Gabriel González Maurazos
– David Gonzalez Gutierrez
– Pepi Valderrama
– David Iglesias
– Fernandez Yolanda
– Nerea Aymerich

– Nacho Valo

– Javi Lavandeira

Japón no vive en el caos.

Fuente:

http://laarcadiadeurias.net/2011/03/15/japon-no-vive-en-el-caos/

15 de marzo de 2011.

Japón no vive en el caos.

Saludos cosmonautas,

algunos ya sabréis que aquí en la Arcadia siempre estamos con las armas preparadas para destripar a todo aquel periodista que por su ignorancia, o simplemente vagancia, es incapaz de hablar con propiedad de algún tema. Después de seguir durante unos días la cobertura que han hecho los medios españoles del terremoto de Japón y sus consecuencias, han vuelto a saltar las alarmas. Pero en esta ocasión no se trata de una “alerta roja”, es más apropiado hablar de una “alerta amarilla”.

Las grandes catástrofes en la era de la comunicación, en este siglo XXI, ya no se viven de la misma forma que hace 10 años, o incluso menos. Hay muchos más canales de televisión (algunos dedicados a dar noticias continuamente), hay muchos más periódicos (incluyendo los gratuitos), y por supuesto, tanto la prensa escrita como la televisiva tienen una gran actividad en Internet. A todo esto hay que sumarle la información que muchos crean en Internet sin ser periodistas, pero que tanto valor puede tener para obtener una visión mucho más directa de lo que sucede.  Se podría hablar de una revolución 2.0 en nuestra comunicación, que nos han proporcionado centenares de ojos para ver a pie de calle como se sucedía todo esto.

Como ya contamos este mismo viernes, gracias a Twitter, y a un timeline repleto de personas que viven en Japón, conseguimos estar informados de forma permanente y con muchísimo detalle de todo lo que iba sucediendo en allí pocas horas después del terremoto y el posterior tsunami. Era riguroso directo. Con cada réplica saltaban tres o cuatro tweets de forma simultánea. Pero una vez pasado el susto inicial, nos contaron todo lo que iba sucediendo después, especialmente por lo que se refiere a Tokyo, donde viven la mayoría de estos expatriados.

La misma noche del 11 de marzo, a pesar del miedo y la incertidumbre que provocaban las continuas réplicas, se empezaba a hablar de “normalidad”. Una palabra que se iba repitiendo cada vez más a lo largo del fin de semana, y el lunes, muchos de ellos ya volvían al trabajo. Lógicamente había detalles que les recordaban contínuamente que seguía habiendo problemas, algunos productos escaseaban en algunos supermercados, las típicas pantallas de Shibuya estaban apagadas, y los salones de máquinas recreativas cerradas para ahorrar en energía. Cortes de luz programados, y algunos trenes que no funcionaban. No, no es una normalidad absoluta, pero en ningún momento se tenía sensación de peligro inminente, más allá de estar pendientes de lo que sucede unos cuantos kilómetros al norte. Si nos vamos hasta la isla de Kyushu, al sur de Japón, nos encontramos que están casi tan tranquilos como nosotros, y que si no fuese por las noticias ni siquiera se habrían enterado.

Nos damos la vuelta, empezamos a fijarnos en los “medios tradicionales”, y nos encontramos con una periodista de TVE que en su twitter nos dice lo siguiente:

@almuariza La gente ha enloquecido en Tokyo. No se encuentran ni pilas en las tiendas. Se están vaciando los supermercados. No hay gasolina. (tweet original)

¿Nos hemos perdido algo mientras estábamos durmiendo? ¿Ha habido otro terremoto? ¿El tsunami ha llegado a Tokyo? ¿O ha explotado una central nuclear cerca de Tokyo? El Tweet de esta reportera nos lleva a su blog donde nos cuenta:

Hemos salido a rodar “vida en la ciudad”. En muchas gasolineras ya no hay combustible, los supermercados están desabastecidos, los transportes públicos interrumpidos y hay cortes de electricidad para ahorrar en el consumo energético. La zona comercial de la ciudad está semiparalizada y la Bolsa ha abierto sus puertas experimentado un fuerte descalabro.

Mientras, estamos intentando solucionar la logística para ir al norte, a la zona devastada, aunque las carreteras están cortadas y el tren apenas funciona. Además, estamos tratando de conseguir gasolina, un generador, sacos de dormir, comida…y ahora nada es fácil en Tokyo.

Visto así, la cosa parece realmente grave. Tal y como nos explica la noticia, parece que en Tokyo se están quedando sin comida, que si no tienes bici difícilmente podrás desplazarte largas distancias, y si lo haces en coche, seguramente no podrás conseguir gasolina. La locura se ha desatado en las calles.

Portada de un periódico peruano.

Seguimos leyendo en otros sitios, el Diario ADN nos dice: “El caos regía ayer en Japón.” ¿En todo Japón? ¿No era sólo en el noreste donde había problemas de verdad? ¿Quedarse sin luz es el caos? Si es así, nosotros lo hemos vivido más de una vez gracias a Endesa.

Después viene lo más marciano, El Mundo se saca de la manga un “glorioso” titular para hablar de la catásfrofe, sus consecuencias políticas, y de propina, hace un extraño paralelismo con los atentados del 11M de Madrid.

Japón escribe su 11M

Y la cosa sigue y suma, con debates en televisión que se preguntan si la radiación afectará en España, que en Corea del Sur ya se está notando, y muchos periódicos empiezan a hablar del peor desastre nuclear desde Chernobyl, que todo acabará saltando por los aires y los japoneses morirán bajo una nube radioactiva.

A lo largo de estos días, pudimos ver a muchos de nuestros amigos o conocidos que viven en Japón apareciendo en gran cantidad de medios. Parece que no quieren ignorar el fenómeno 2.0, y se han volcado con los bloggers y los tweeters para recabar información de primera mano. Pero después de varias experiencias, estos mismos twitteros y bloggers empiezan a rechazar las peticiones de las cadenas de televisión y los periódicos, muchos de ellos están furiosos por el trato que se está dando a la información sobre la catástrofe en Japón. En primer lugar, porque no se acerca para nada a lo que ellos están viviendo, y en segundo, porque sus familias se están asustando sin motivo.

Y es que a pesar de la cantidad de información que ha llegado a generar esta tragedia, un volumen mucho mayor seguramente que lo ocurrido en Haití o Chile por motivos obvios, y a pesar de que han tenido a personas que están viviendo en primera persona todo lo sucedido, a los medios generalistas les sigue importando una sola cosa: titulares impactantes que mantengan al espectador pegado a la pantalla o que les hagan comprar el periódico. Algunos ilusos pensábamos que, de lo que se trata, es de dar una visión global y certera de lo ocurrido. Pero parece que esto nunca ha sido así. De hecho, incluso algún blogger ha comentado que al hablar con periodistas, a estos se les veía decepcionados si les contaban que habían vuelto a la “normalidad”.

Está claro que lo que está pasando en Miyagi es desolador. Las imágenes y las historias que nos llegan de las consecuencias del tsunami son terroríficas, y los problemas en las centrales nucleares mantienen a todo el mundo en vilo. Hay que informar de todo eso, queremos saber qué ha pasado y lo que podemos esperar. Pero lo que están haciendo los medios es ofrecer una visión monocromática de lo que está ocurriendo realmente en Japón. Cuando nos hablan de que “el caos rige en Japón”, deberían aclarar que, si esto es cierto, es sólo en una zona muy determinada del país. (en 3 de 50 prefecturas). Si nos cuentan que los supermercados están desabastecidos, que visiten más de uno, y seguramente se darán cuenta de que aún se puede encontrar de todo en la mayoría (clica para ver el vídeo de Zordor). ¿Que los transportes no funcionan? Bien, si tenemos en cuenta el porcentaje de transportes que han tenido que parar en Tokyo, y los que se anularon en Barcelona durante la nevada del año pasado, quizás pensaríamos que en la capital catalana se desató el apocalipsis y murimos todos bajo un manto de nieve. ¿Que la gente ha enloquecido en Tokyo? Seguramente lo están pasando mal, y su día a día no es tan sencillo como de costumbre, pero llamarles locos es otra cosa, gratuita y de mal gusto.


Fotos de un supermercado el 14 de Marzo (vía Ikusuki).

A pesar de lo que dicen algunos, hay supermercados que siguen bien abastecidos de pilas (vía Ikusuki).

Seguramente muchos de estos bloggers, y nosotros con ellos, han pecado de inocentes. Desde hace ya meses se libraba cierta batalla porque muchos periodistas sacaban noticias de Internet de forma indiscriminada y desvergonzada, sin citar fuentes ni reconocer los méritos de los auténticos informadores. Pero parecía que esta vez realmente querían darles voz. ¿Por qué no tenderles la mano si realmente muestran esa voluntad? Además, es fácil dejarse llevar por todo esto, ¿quién diría que no a salir por la tele informando de un hecho así? Reconozcámoslo, somos bloggers, nos gusta que nos escuchen, y seguro que más de uno lo ha hecho con toda la voluntad de dar un servicio público. No queremos decir con esto que nuestros amigos y conocidos hayan hecho mal, el suyo es un testimonio valioso para nosotros, ¿por qué no iba a serlo para una audiencia más “general”? Pero creemos que las intenciones de estos medios no son tan honestas. Simplemente se han dado cuenta de que si meten a un blogger ahí matan, no dos, sino tres pajaros de un tiro; consiguen a un “corresponsal gratis” que conoce bien el terreno, se meten en el bolsillo a los “internautas”, y encima consiguen esa parte humana que les falta a las crónicas habituales, mucho más emotiva y vendible en estos tiempos en los que la figura del periodista serio y objetivo ya no se cotiza. De ahí que, si no les cuentas una historia “interesante”, no les interesa tu punto de vista, o no va a acabar saliendo en el reportaje.

Lógicamente televisiones y periódicos tienen ahí a sus corresponsales o enviados especiales. Pero parece que la visión de muchos de ellos está condicionada a la realidad de que no viven en Japón, o que en cualquier caso no llevan mucho tiempo ahí (la mayor parte de corresponsales en Asia suelen estar ubicados en China). Simplemente se han desplazado hasta Japón para cubrir la noticia, y por eso convierten cualquier pequeño detalle (un supermercado sin pilas) en una noticia que se generaliza hasta el límite. ¿O acaso van a salir en antena para decir que todo está en calma en Tokyo? Seamos justos, hay medios que así lo han dicho, y han hecho caso a los testimonios, pero por ahora son minoría. Aparte de todo esto, hay otro detalle importante, las diferencias culturales pueden ser también un obstáculo que muchos periodistas no podrán salvar por falta de formación o conocimiento.

Quizás sean esas prisas con las que queremos la información las que obligan a estos periodistas a quedarse simplemente en el titular, ese teletipo que, si uno escarba un poquito, se dará cuenta de que cuenta sólo una pequeña parte de la historia, o está equivocada, o es una exageración sin medida. Quizás sea que la mayor parte de su audiencia no se parará a escuchar si no les hablan de grandes desgracias humanas, o aparece el típico tertuliano desinformado para sentenciar y profetizar futuros apocalipsis. ¿Para qué vamos a leer un larguísimo texto de un experto en materia nuclear que nos dice que no temamos, si podemos imaginarnos que en Japón se acerca un desastre nuclear como el de las películas? (Que además se habrán merecido por inconscientes al tener tantas centrales nucleares.) Y sí, Twitter se ha convertido en un buen aliado, porque la información es corta y concisa, y no siempre requiere que se le den muchas vueltas. Pero teniendo en cuenta como están manejando la información de las redes sociales, no nos extrañaría que acabase apareciendo como “real” una noticia asegurando que se ha visto a Godzilla haciendo de las suyas en Miyagi. Total, tampoco iban a contrastar sus fuentes.

Después del larguísimo texto, resumiremos todo lo que hemos dicho en una sola imagen:

La nueva versión de la viñeta es gentileza de Akime. En su blog podéis bien lo bien que dibuja.

Y por último unas fotos que hemos sacado de Japan Trends que confirman la relativa normalidad de la vida en Tokyo, y que los medios españoles no son los únicos alarmistas:

Camiones haciendo el reparto de forma habitual. Lo que contrasta con este otro tweet de Almudena Ariza:  @almuariza Se están agotando algunos productos básicos en Tokyo. En algunas tiendas las estanterías están vacías. Se lo han llevado todo y no reponen.

Takeshita Street, con un buen número de gente comprando.

Las pantallas de Shibuya apagadas, sí. Pero eso no hace que la gente corra a los refugios.

Enmedio del “caos de Tokyo”, algunos incluso se van de picnic.

Si creéis que vale la pena que esta visión de la realidad en Japón llegue más lejos, puedes darle un meneo aquí.

Si queréis testimonios directos de la normalidad relativa de Tokyo:

Zordor en Frikis.net y en Twitter.

@MarcBernabe en Twitter

@Ikusuki en Twitter y en su blog. Aquí un video del ambiente en Shibuya, y el tema de la radiación.

Pepinismo

@mickoib en Twitter

Lorco en la radio

Y en mi siguiente post podéis leer aclaraciones sobre este post, más ejemplos de normalidad en Tokyo y también la manipulación de los medios.

El Tea Party ¿es el fascismo posible en EEUU?

Fuente:

http://www.vnavarro.org/?p=5377

23 de febrero de 2011.

Debido a la confusión que se ha creado en ciertos círculos en los que se ha llegado a pedir que se establezca un Tea Party antineoliberal en España el profesor Navarro considera importante reproducir en su blog el artículo sobre el Tea Party que publicó en el diario El Plural.

Para responder a esta pregunta tenemos primero que definir qué queremos decir con el término fascismo, cogiendo como referencia las tres experiencias que han tenido lugar en Europa, el nazismo en Alemania, el fascismo en Italia y el fascismo en España. En los tres tipos de fascismo encontramos características comunes: un nacionalismo extremo, de bases étnicas y racistas, con una visión imperialista que conlleva un canto a la violencia y a la fuerza física, con un componente anti-intelectual muy distintivo, carente de sensibilidad democrática, que requiere el control de los medios de comunicación necesarios para eliminar a los adversarios, teniendo como misión la propaganda del ideario fascista, que tiene como objetivo crear un nuevo orden jerárquico, profundamente conservador, que sustituya al sistema actual. En tal ideario, las clases con intereses distintos e incluso antagónicos desaparecen para ser homogeneizadas bajo la categoría de pueblo, un pueblo que se considera asignado por una fuerza sobrehumana (ya sea Dios, el destino, o la historia) a regir el mundo.
Estos movimientos fascistas en Europa fueron en realidad financiados por los mundos empresariales alemán, italiano y español para parar las reformas democráticas que estaban afectando a sus intereses. De ahí que el movimiento fascista considerase a tales reformistas como los traidores del país, los anti-patria, y toda una serie de nombres y adjetivos que justificaran su marginación e incluso eliminación. En todos aquellos fascismos, la alianza del movimiento del partido fascista con el mundo empresarial, así como con la Iglesia y el Ejército, fueron claves para la promoción de su ideario político, liderado por una persona (el Führer, el Duce, o el Caudillo) al que se le atribuyen características sobrenaturales (en España a Franco se le definió como “el dedo de Dios”) y que encarna el nuevo orden.
Creo haber resumido las características del fascismo (detallado con mayor extensión en el capitulo “Qué es el fascismo” en mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama. 2006). Pues bien, muchas de estas características (excepto el caudillismo) están presentes en el Tea Party de EEUU. Existe un superpatriotismo extremo, de carácter racista e imperialista (el 98% de los miembros del Tea Party son blancos), que considera al pueblo blanco estadounidense como el escogido por Dios para llevar a cabo la civilización del mundo, que ha sido traicionado por la Administración Obama y sus programas  reformistas, considerándose víctimas de tal traición, por lo que abogan por su eliminación y su destrucción. Profundamente dogmático y anti-intelectual, este movimiento es fundamentalista en su religiosidad y valora la fuerza física y la promoción de valores militares y religiosos.
Y tal como ocurrió con el fascismo europeo, el Tea Party está ampliamente financiado por grandes grupos empresariales, tales como los hermanos Koch, dos de las personas más ricas de EEUU; Dick Armey, el jefe de uno de los mayores lobbies empresariales, conectado con el partido Republicano; Robert Rowling y Trevor Ree-Jones, magnates de la industria petrolífera; Rupert Murdoch, el magnate mediático (propietario de la cadena Fox y del Wall Street Journal, ambos de ultraderecha), entre muchos otros. Tales medios de información y persuasión son meramente propagandísticos, sin ningún intento de incluso aparecer equilibrados en su reportaje. Muy semejante, por cierto, a Intereconomía o al “periodismo” de Losantos en España. Son enormemente agresivos, encaminados a destruir al adversario, considerado como el enemigo.
El Tea Party tiene el apoyo de las iglesias fundamentalistas y la simpatía de los cuadros medios de las Fuerzas Armadas. Odian al Presidente Obama, que reúne todas las características que ellos aborrecen: es negro, intelectual y liberal (que en EEUU quiere decir socialdemócrata). Sus dirigentes (como también ocurrió en Alemania, Italia y España) proceden en su mayoría de la burguesía y pequeña burguesía (que en EEUU se llama Corporate Class), aún cuando la proyección que el Tea Party intenta dar es la de ser un movimiento arraigado en la clase trabajadora, de características anti-establbishment. Tal proyección, sin embargo, contrasta con el análisis de la composición de su liderazgo, así como con su ideario económico.
En cuanto a lo primero, basta ver la lista de sus mayores candidatos, Rick Scott, el candidato del Tea Party en Florida, es director de una empresa sanitaria con afán de lucro (que quedaría afectada por las reformas sanitarias del Presidente Obama), y que fue llevado a los Tribunales por evasión tributaria; Rand Paul, otra voz muy visible en Tea Party, es un médico oftalmólogo, director de otra empresa sanitaria, también afectado por la reforma sanitaria de Obama; Carl Paladino, el hombre del Tea Party en Nueva York, es uno de los especuladores inmobiliarios más conocidos en aquel estado. Hay excepciones a esta norma a  las que el Tea Party da la máxima visibilidad para dar esta imagen de populismo. Así, el esposo de una de las cabezas más visibles, Sarah Palin (que fue empresaria antes de ser Gobernadora del Estado de Alaska), es un sindicalista (que, por cierto, militó durante muchos años en un partido que pedía la independencia de Alaska), y de clase trabajadora. Es uno de los sindicalistas que aparece más en sus medios. Ni que decir tiene que el Tea Party es profundamente anti-sindicalista. Otra persona en la dirección del Tea Party es Christine O’Donnell, que es una trabajadora desempleada que el Tea Party ha promocionado meteóricamente.
El ideario económico del Tea Party es ultraliberal, en una defensa exacerbada de los intereses del mundo empresarial. El eje de todas sus propuestas es reducir al mínimo el tamaño y el rol del Estado (excepto en el sector militar), siendo el mantenimiento de la bajada de impuestos a las rentas más altas, que el Presidente Bush aprobó -y que el Presidente Obama quiere eliminar-, el eje de su propuesta económica. Esta medida supondría un beneficio para el 1% de la población, la más rica, de 3,8 billones de dólares. Esta medida va acompañada de la propuesta de reducir drásticamente los impuestos, lo cual explica su atractivo entre las clases populares. Su base electoral es, sobre todo, además de grupos empresariales, las clases medias en apuros económicos y sectores de la clase trabajadora no cualificada blanca. Esta popularidad y movilización popular anti-estado consigue movilizar a sectores populares, en parte, como resultado de la desmovilización y desmoralización de las izquierdas, causada por la excesiva moderación de la Administración Obama. Hoy la ultraderecha está movilizada y las izquierdas están desmovilizadas en EEUU.
Una última observación. El Tea Party tiene mucho en común con la ultraderecha española, afincada primordialmente en el PP, y muy en particular con la rama aznarista, que procede históricamente del aparato del estado dictatorial.  Intereconomía, la Fox o programas de Losantos son intercambiables, aún cuando Intereconomía expresa en su programa España en la memoriauna postura promotora del fascismo español (con homenajes al “carnicero de Andalucía”, el General Millán Astral) que debido a su alianza con Hitler sería visto con desagrado en la Fox. El eje Franco-Hitler-Mussolini es muy impopular en EEUU, que luchó en una guerra (la II Guerra Mundial) contra el nazismo y el fascismo. De ahí que el Tea Party, aún cuando tenga elementos comunes con el fascismo europeo, adopte formas muy distintas en su expresión y mensaje. En realidad, lo que hemos visto es la transformación de la ultraderecha europea en una ultraderecha más americanizada, como el Tea Party, intentando distanciarse de sus raíces fascistas o nazis, con la excepción, como siempre, de la ultraderecha española. Spain is different.
Por lo demás, semejanzas no quiere decir similitudes. Y la historia nunca se repite en términos idénticos. Pero en el momento de mayor crisis económica que el mundo ha sufrido desde la Gran Depresión, es importante no ignorar las lecciones que nos ha dado la historia y una constante en aquella como en esta situación es la amenaza que representan para las democracias los movimientos de ultraderecha, fascistas o fascistoides, que naturalmente no se presentan como tales, y que tienen características específicas según el país en el que existen. De ahí la importancia de conocer no sólo sus peculiaridades nacionales, sino sus elementos comunes.

Mario Vargas Llosa y el Tea Party
Por último, acabo de leer el artículo de Mario Vargas Llosa en El País de ayer (24.10.10) titulado “Las caras del Tea Party”, que me motiva a añadir estas notas a mi artículo, para mostrar claramente el significado que para tal autor significa la libertad. En esta columna de El Plural de la semana pasada, señalé el error que significa considerar a Mario Vargas Llosa como el campeón de los derechos humanos y de la libertad, que muchos medios en España lo han considerado. En mi artículo mostré la selectividad en su denuncia de los derechos humanos (permaneciendo con un silencio ensordecedor cuando tales violaciones ocurren en gobiernos neoliberales como el gobierno de Uribe, de Colombia) o su interpretación de libertad (limitándose a definir como libertad, la libertad de los poderes económicos y financieros en la defensa de sus intereses). Pues bien, esta interpretación aparece claramente en su defensa del Tea Party en el citado artículo. Aún cuando reconoce los muchos puntos negativos que tal movimiento tiene (es imposible ignorarlos), concluye definiéndolo como un “movimiento algo sano, democrático y profundamente libertario”, añadiendo Mario Vargas Llosa, que tiene “un sentimiento justo anti-estado que merece ser incorporado a la agenda política, pues apunta a problemas reales que enfrentan la cultura democrática”. Me pregunto como los halagadores de este autor interpretarán este apoyo (del supuesto defensor de los derechos humanos y de la libertad) al movimiento más reaccionario que existe hoy en EEUU, claramente promovido por intereses empresariales afectados negativamente por las reformas del Presidente Obama, movimiento que defiende abiertamente los intereses del capital y de las rentas superiores, tal como he señalado en mi artículo, opuestos a cualquier tipo de intervención pública que afecte sus intereses. Esto es, tal como yo indiqué en mi artículo anterior, lo que el Premio Nobel de Literatura entiende por libertad y por derechos humanos. Tengo que asumir que los múltiples aduladores que llenaron páginas y páginas aplaudiendo tal compromiso, no comparten tal entendimiento con el autor.
Por otra parte, los españoles sabemos como el fascismo español se presentó como un movimiento anti-establishment  también, a fin de captar el apoyo de las clases populares, con buena dosis de libertarianismo en su narrativa, tomando incluso los colores negro y rojo del anarquismo español como los suyos. Y vimos después qué  hicieron cuando gobernaron. El fascismo, repito, fue el movimiento que promovido por las estructuras de poder económico, oligárquico y financiero, intentaron parar las reformas que afectaron sus intereses. Y de ahí las semejanzas (a pesar de las muchas diferencias) con el Tea Party de EEUU.

Ver artículo en PDF.

Eugenio Raúl Zaffaroni: “quizás (Macri) crea que la solución deviene de electrificar los 5.000 Km. de frontera que tenemos, macro-licitación mediante”.

Fuente:

http://espacioiniciativa.com.ar/?p=1213

Eugenio Raúl Zaffaroni: “quizás (Macri) crea que la solución deviene de electrificar los 5.000 Km. de frontera que tenemos, macro-licitación mediante”. Entrevista exclusiva de Iniciativa.

17 Diciembre, 2010

Reportaje de Tomás Mojo y Telémaco Subijana.

Espacio Iniciativa entrevistó en exclusiva al Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni, Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Nos habló de lo ocurrido en el Parque Indoamericano, de la represión en Formosa, de la seguridad y de su visión del País, entre otros temas. Lea aquí la entrevista completa.

¿Qué análisis hace de lo ocurrido en la Ciudad de Buenos Aires en torno al conflicto en el Parque Indoamericano?

Hacer una evaluación o diagnóstico de lo ocurrido, en este momento, sería irresponsable. Sí resulta chocante el discurso de Mauricio Macri. Creo que es sumamente peligroso y, desde cierto punto de vista, cuando alguien apela a ese tipo de discurso es porque realmente no tiene otro. Por otra parte, el contenido del discurso del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es falso en todos los sentidos. Le atribuye a la vigente Ley de Migraciones la responsabilidad de lo que está sucediendo, lo cual es absolutamente incorrecto porque las olas inmigratorias de los países vecinos que hemos tenido se dieron en vigencia de la “Ley Videla”. Desde 2001 no tenemos olas migratorias en el país. Ha habido algún ingreso pero no es significativo. En vigencia de la ley restrictiva, que propugnó Videla, la consecuencia fue un serio problema de seguridad. Como era imposible obtener la radicación (esto lo pude verificar siendo Interventor del INADI) la gente venía igual y, en consecuencia, teníamos un millón y medio de habitantes de los que no sabíamos de dónde venían, ni qué hacían. Eso es un problema de seguridad porque entre ellos teníamos 5000 dominicanas explotadas sexualmente e indocumentadas. Y, por supuesto, no venían nadando. Es un poco difícil venir de Republica Dominicana a nado.

Si los norteamericanos no pueden controlar su frontera con México, con toda la tecnología a su alcance, yo no se lo que Macri pretende, quizás crea que la solución deviene de electrificar los 5.000 Km. de frontera que tenemos, con una macro-licitación mediante.

¿Y con respecto al discurso xenófobo?

Es absurdo imputarles delito a los inmigrantes cuando no hay sobre-representación de extranjeros en nuestros índices de condena y prisionización. Es decir, los porcentajes de condenados y prisionizados que tenemos son inferiores a los porcentajes de población extranjera que tenemos, y menos aún de bolivianos. Cabe resaltar que la colectividad boliviana, lo sabemos muy bien, es una colectividad muy laboriosa. La mitad de las hortalizas que comemos las producen ellos. Y gran parte ya no son bolivianos, son argentinos.

Creo que lo ocurrido en los últimos días tiende a la fabricación de un chivo expiatorio.  Por su parte, comparar o pretender militarizar el control de las villas e invocar a Lula, es una aberración. Podré estar de acuerdo o no sobre la política en Rio de Janeiro respecto de las favelas, pero a cualquiera le basta mirar el mapa de Rio y compararlo con el nuestro para darse cuenta de que el problema es distinto. En Rio, las favelas están en los morros y al lado se encuentran los barrios residenciales. Si uno va a comprar un departamento en un barrio residencial de esta ciudad, tiene un precio si mira a la favela y otro si no lo mira. En ese contexto, puede pasar que uno esté leyendo el diario y reciba o escuche un balazo. Las favelas están distribuidas en todo el territorio de la ciudad y al lado de zonas residenciales, lo cual es una fuente de conflictividad. En Argentina, las villas miseria o barrios precarios están alejados, no tenemos una villa miseria del otro lado de la calle Quintana. Por lo tanto, no podemos comparar la dimensión de una situación y la otra, ni tampoco el tiempo. Los favelados llevan cuatro generaciones. Se podrá criticar o no lo que se está haciendo en Rio pero no es que Lula haya militarizado las favelas sino que son intervenciones de tipo puntual con el objetivo de urbanizarlas y sacarlas del dominio de las mafias, de los justicieros locales. Si está bien o mal deberá ser discutido en Rio, pero esos son sus objetivos.

¿Y con respecto a la represión?

El discurso de la gestión de la ciudad es absurdo al pretender violar una ley que tanto nos costó conseguir en cuanto a que no intervengan las fuerzas armadas en este tipo de situaciones. Las mismas deben ser resguardadas en las tareas que les corresponden. Hablo de la tarea de defensa y de intervención ante catástrofes ecológicas en donde son las que tienen mayor capacidad operativa para neutralizar riesgos y consecuencias.

Lo ocurrido en el Parque Indoamericano, si no responde a una total ignorancia, responde a una intención sumamente peligrosa. Me refiero al peligro de generar un chivo expiatorio culpando a la colectividad boliviana como si fuese la responsable de todo lo que nos pasa. El camino que sigue es un camino de victimización y hay que tener cuidado porque hay palabras que matan.

No faltaron especulaciones políticas, ¿Qué opina?

En política, y esto lo digo sin ningún partidismo, tiene que haber límites éticos elementales. Creo que todos los partidos políticos tienen que manifestarse en este sentido y defender esta Ley de Migraciones porque las manifestaciones xenófobas ensucian la política.

No hay más soluciones que tratar de perfeccionar las instituciones, de democratizarlas. Se necesitan acuerdos y en ese sentido no hay otro camino que el del diálogo. Creo que todo conflicto que se resuelve con violencia es porque está mal planteado.

¿Qué opinión le merece el cambio discursivo en materia de seguridad?

El discurso de la seguridad, de la tolerancia cero, no es un discurso que hayamos inventado en Argentina. Que nadie se crea el inventor del embudo. Es un discurso que viene de los EE.UU. y se planetariza. En rigor de verdad, esto comienza en los años setenta y se acentúa más marcadamente a partir de los años ochenta, con el discurso de Reagan y de todas las administraciones republicanas. En alguna medida responde a cambios internos de ese país. Los presidentes, hasta Reagan, salían del senado, de la administración federal. A partir de los setenta, momento en el que se desprestigia el gobierno federal (previa derrota en Vietnam y previo papelón cuando intentan recuperar los rehenes en Teherán), los presidentes comienzas a ser ex gobernadores que trasladaron al gobierno federal una modalidad que era propia de los estados. El procurador general es elegido por el voto directo generando una especie de demagogia vindicativa del Ministerio Público para dar el salto a la gobernación del estado o a la política nacional. Esta demagogia consistía en mostrar como enemigos públicos de la seguridad a los jueces. Empieza a retroceder el poder de los jueces a favor del Ministerio Público a partir de un sistema que cada vez se va haciendo más terrible, que consiste en condenar a todo el mundo a través de negociaciones perversas (En la práctica lo sufren los afrodescendientes, que los agarran por la fuerza y les dicen “vos violaste. Firmá que es un estupro”, a lo que contestan que ellos no hicieron nada, y la respuesta es “no hiciste nada? Vas a ir a juicio, te va a defender cualquier abogado y andá a saber qué te pasa”). Lo que sucede en EE.UU. es que el jurado funciona en el 3% de los casos, el resto se resuelve condenando sin juicio. Esta política vindicativa que era muy propia de los estados, se traslada al gobierno federal y, como resultado de todo esto, empieza un crecimiento loco del sistema penal. Hasta ese momento EE.UU. era un país con índices normales de prisionizacion, incluso por debajo de la media normal. De repente, con estos cambios, pasan a tener 2 millones y medio de presos (que es el número aproximado que tienen ahora). A partir de finales de los ochenta, por primera vez, más del 50% de la población penal es negra. Esto implica, para los EE.UU., una inversión en el sistema penal de alrededor de 200.000 millones de dólares por año. Número que supera la deuda externa de nuestro país. Hay un desplazamiento de los recursos destinados a áreas sociales hacia programas de seguridad y cárceles. Al mismo tiempo se da la destrucción del Estado de Bienestar y el desarrollo de un “Estado Gendarme”, mínimo, que cuida la seguridad y nada más. Y por ende, hay un cambio de imagen. Del ciudadano medio trabajador, se pasa al ciudadano medio víctima. Empiezan a crearse las víctimas que tienen las condiciones de empatía para convertirse en héroes.

Y esas víctimas se convierten en un espectáculo televisivo…

Una persona atravesada por el dolor puede decir cualquier cosa. Y el rol mediático de la víctima se convierte en un riesgo para la democracia, por los mensajes disfuncionales. Al mismo tiempo, la utilización mediática de la víctima es un acto de crueldad que no tiene límites. Se toma a la víctima en un momento de exteriorización y se la fija de forma tal que no puede elaborar el duelo y, por ende, no puede recuperar su salud mental. Toda víctima tiene un trauma, normalmente se genera un problema de culpas, irracional pero inevitable. Se empieza a pensar “si yo hubiera”, “si yo estaba”, “yo podría haber hecho”. Eso se exterioriza. Si se lo fija en ese momento, se impide el paso siguiente en el que la pérdida se convierte en nostalgia. Al no permitírsele el duelo, se la fija como una victima héroe, y la culpa se sigue acumulando de tal forma que la víctima se vuelve disfuncional. La carga de culpa la lleva a un discurso disfuncional. Este es un proceso mundial, pero es un modelo irreproducible, no podemos tener dos millones de presos ni afrontar el mismo nivel de gasto.

El esquema televisivo se reproduce en todas partes, ¿no es cierto?

Lo que se planetariza es la publicidad de esas imágenes. No solo se planetariza con noticias, con una criminología mediática mágica, con la insistencia, con la reiteración de la noticia roja. Si no hay noticia se insiste con la del día anterior, y se genera la sensación de que hay una mayor cantidad de delitos. Y cuando hay homicidio impactante uno nota la cara de contento de quien lo trasmite. En medio de propagandas de mujeres en bikini o de ropa interior erotizante, de repente cambia el tono y, con seriedad, se anuncia el gran crimen: alguien mató a su abuelita con el árbol de navidad. Pero no solo se da esto, hay una forma de propaganda que es más insidiosa. Hablo de las series policiales. Si uno se pone a hacer zapping va a ver más muertes ficticias de las que hay de verdad en todo un año en el país. Es una banalización que muestra el triunfo del psicópata que no tiene miedo y que resuelve violentamente el conflicto. El héroe tiene hiperactividad, no siente el dolor, eso es lo que se vende.

Se han anunciado medidas concretas en materia de seguridad, como la creación de Ministerio de Seguridad y del Observatorio del Delito y la Violencia ¿Qué opinión le merecen?

No me gusta usar la palabra seguridad. Prefiero utilizar riesgo de violencia física o de integridad física.

Hace un tiempo venimos hablando del Observatorio y, por suerte, ahora se está haciendo realidad. Lo mínimo que necesitamos es tener un cuadro de situación. Sin información no podemos resolver esta problemática. Conforme a los datos existentes en materia de delitos, nuestro país está entre los más bajos de la región. Levemente por debajo están Uruguay y Chile. Tenemos un índice de delitos del país más bajo que el de la ciudad de Nueva York. Pero eso dice poco y tampoco debemos conformarnos.

Hoy no tenemos perfil de criminalización, ni está establecido el tipo de riesgo de criminalización. El riesgo de violencia física tiene que ser monitoreado por barrio y, para eso, hay que dedicarse a investigar. Si de lo que se trata es de modificar conductas, de generar conductas menos violentas, se debe indagar. Es algo elemental, nada se puede prevenir si no se sabe lo que pasa. Dado este paso, se debe orientar el presupuesto a la problemática detectada.

Es necesario preguntarse qué queremos prevenir con un helicóptero: ¿violaciones?, etc. Debemos saber que queremos prevenir. No nos podemos manejar por tipos penales. Hay diferentes tipos de homicidios y no es lo mismo el homicidio intrafamiliar que uno que se da en ocasión de robo. También es distinto un disturbio de personas alcoholizadas a la salida de un boliche, que un homicidio patológico. Distintos tipos de delitos implican prevenciones distintas. Un homicidio patológico, no lo previene nadie.

¿Qué nos puede decir acerca de la represión a la comunidad Qom que ocurrió en Formosa?

Yo creo que técnicamente cualquier represión que se haga, por parte de policías, con armas de fuego debe responsabilizarse penalmente. Hay técnicas policiales de disolución o de fuerza que no implican el uso de armas de fuego.

También llama la atención el poco tratamiento mediático. Sabemos que hay una construcción de la realidad que se da a través de los medios. Las noticias se seleccionan.

¿Cree que se dan las condiciones para el tratamiento y la aprobación del aborto?

Es un tema muy extenso. Creo que hay un problema serio que es el de saber cuantos abortos tenemos. Hay cálculos de toda naturaleza y se dice que equivalen a un 20% de los nacimientos que se producen. Por ende, el número de abortos es masivo. Creo que tenemos que preguntarnos como bajamos ese número a partir de una política de reducción de daños.

Hoy se discute qué se va a hacer con el Código Penal, si se va ampliar o no. Si es impune o no. También se discute la indicación médica durante las primeras semanas y la ampliación del ámbito de las causas de justificación o de exculpación del aborto. Queda claro que ningún código penal permite que una mujer se haga un aborto a los 8 meses porque se le da la gana. La importancia práctica que esto tiene se vería reflejada en las mujeres carentes de recursos que podrían acudir a los hospitales evitando un alto número de muertes de mujeres que se practican el aborto en condiciones sépticas.

Por su parte, la previsión penal, en el resto, no tiene incidencia. De los años que llevo como Juez, creo que por mis manos deben haber pasado menos de 10 casos. Por consiguiente, quiere decir que el Código Penal no sirve para nada en cuanto a la prevención del fenómeno.

Lo que creo es que, algún día, hay que sentarse y ver de este “Aconcagua de fetos” (que no son de papel) que tenemos que ver como hacer para reducir el número a la mitad, a un cuarto. Con políticas sanitarias, con educación sexual, con asistencia a las madres solteras, y con todo tipo de programas necesarios.

El aborto dominante no es el de comodidad, sino el de necesidad. Esto requiere de políticas sociales, salir del esquema de todo se resuelve con el poder punitivo. Y el aborto es el caso más emblemático. La indiferencia penal por el aborto es absoluta, con intereses de los aborteros de que no cambie nada. En la CABA cualquier mujer de clase media sabe donde acudir. Entonces, se piensa que hay que perseguir a las clínicas y aumenta el precio del aborto. Esta no es la política que se debe seguir.

¿Cómo ve al país y al proceso de integración regional?

Posiblemente tengamos algunas dificultades, posiblemente haya tropiezos, pero realmente la perspectiva actual del país y de la región la veo de forma más positiva de lo que la he visto a lo largo de toda mi vida. Hace muchos años que no teníamos un espacio como el que estamos teniendo en la región, en este momento.

¿Sigue siendo un promotor del parlamentarismo? ¿Lo considera posible para el país?

Lo sigo siendo, por otro lado no apruebo los semis-presidencialismos, le tengo mucho miedo a los “semis”. Cuando dicen que hay que recortar el hiperpresidencialismo hay que tener cuidado porque el que gobierna tiene que tener poder, ya sea elegido por el pueblo directamente o por el parlamento. Lo peor que puede ocurrir es que se paralice el sistema.

Creo que son varios los puntos a favor del parlamentarismo. En primer lugar se soluciona el problema de rigidez del presidencialismo en cuanto a la duración de los mandatos. En segundo lugar, un gobierno parlamentario es fuerte porque gobierna con la mayoría parlamentaria. Tercero, condiciona a dos fuerzas o coaliciones. Una para gobernar y otra para posicionarse como alternativa. Evita, también, la dispersión. Contrarresta la atomización de los partidos y produce, con el tiempo, dos partidos o coaliciones duraderas. Por otra parte, es mayor la tentación por arrebatarle el poder a una persona que a una mayoría parlamentaria. Además, permite mayores controles y fomenta alianzas programáticas que se diferencian de las que se dan en los presidencialismos, bañadas de sospechas al estilo del caso de “La Banelco”. Por otra parte, si uno ve el mapa, sí, hay presidencialismos en África, pero así les va. En América Latina tampoco nos ha ido muy bien.

Pero por supuesto, se deben clarificar otros factores. Creo que, hoy, nosotros podríamos ir hacia un parlamentarismo. Ahora, si me preguntan que opino para el caso de Bolivia, le diría que no, porque antes hay que hacer un cambio estructural muy grande en el cual se debe incorporar al 70 % de la población. Tampoco se lo hubiera recomendado a Perón en el año 1945. Argentina no tiene un 70 % de la población excluida. Hay exclusión, sí, pero lo que hay que hacer es continuar con el progreso social, dinamizarlo. Como no tenemos que hacer grandes cambios estructurales, en estas circunstancias, opino que sí podemos ir hacia un parlamentarismo.

Tenemos que tener un sistema que afronte de mejor forma las crisis políticas. No podemos evitarlas, pero sí lograr que se resuelvan como tales. Nos debemos un sistema que afronte las crisis sin muertos de por medio. Por otra parte, se dice que no tenemos experiencia. Primero, me parece un argumento conservador. Si hace doscientos años predominaba esta forma de pensar, la historia sería distinta. En segundo lugar, este argumento no es cierto. Antes la crisis de 2001, la salida fue parlamentaria. Entonces, si realizamos esta experiencia en la crisis ¿por qué no en momentos normales?

Su trabajo es matar.

Fuente:

http://www.elpais.com/articulo/portada/trabajo/matar/elpepusoceps/20101121elpepspor_6/Tes

REPORTAJE

Su trabajo es matar

Detrás de la aplicación de la pena capital hay funcionarios de prisiones encargados de ejecutar la ley. Su trabajo consiste en liquidar a personas condenadas a morir. Los verdugos de la prisión de McAlester (Oklahoma) cuentan su terrible rutina laboral.

YOLANDA MONGE 21/11/2010

Detrás de la aplicación de la pena capital hay funcionarios de prisiones encargados de ejecutar la ley. Su trabajo consiste en liquidar a personas condenadas a morir. Los verdugos de la prisión de McAlester (Oklahoma) cuentan su terrible rutina laboral.

Además de cruel e inhumana, la pena de muerte es cara. Cada ejecución le cuesta al Estado de Carolina del Norte más de dos millones de dólares. En Tejas, la cifra es muy similar y supone tres veces el coste de tener a alguien encerrado en una cárcel de máxima seguridad durante 40 años. En Florida, mantener en pie el mortal sistema asciende a 51 millones al año, lo que supone que cada una de las 44 ejecuciones que ha tenido ese Estado desde 1976 ha costado 24 millones cada una.

El Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, siglas en inglés) es responsable de un estudio que en principio podría sonar cínico. Su título: Reconsiderando la pena de muerte en tiempos de crisis. “La pena de muerte es una actividad tremendamente cara y derrochadora que no tiene beneficios concretos”, se lee. En contra de lo que se podría pensar -y que es uno de los argumentos de los partidarios-, “todos los estudios concluyen que la máxima pena es mucho más costosa en términos de dinero que un sistema que imponga cadenas perpetuas” para los crímenes de sangre, asegura Richard Dieter, director del DPIC. Si los homicidios legalesperpetrados por el Estado no pasan a la historia por motivos morales, puede que el canal para hacerlo sea tocando el precario bolsillo de los contribuyentes.

Treinta y cinco Estados de la Unión tienen la pena de muerte en sus ordenamientos jurídicos. Desde que en 1976, el Tribunal Supremo volviese a reinstaurarla tras un parón de cuatro años que cuestionó su constitucionalidad -apelando a la octava enmienda de la carta Magna que prohíbe tratos crueles o inhumanos, 1.233 personas han perdido la vida a manos de tan bárbaro sistema solo 12 han sido mujeres, la última, Teresa Lewis, a finales de septiembre en Virginia.  El Estado a la cabeza en ejecuciones, con muchísima diferencia sobre el siguiente, es Tejas. Desde 1976, Tejas ha acabado legalmente con la vida de 464 seres humanos. Virginia con 108; Oklahoma con 93… A día de hoy, en el corredor de la muerte hay 3.261 personas (61 son mujeres). El Estado que mayor número de presos tiene encerrados esperando la muerte es California (607). Desde el año 2002 no se ejecuta en EE UU a personas con discapacidades o enfermedades mentales. En 2005, el Supremo acabó con la máxima pena para los menores de edad.

Los contrarios a la pena de muerte han visto en los últimos años cómo su causa ganaba adeptos. Según las últimas encuestas, un 65% de la población es partidaria de ella (era el 80% en 1994). Esos mismos sondeos dicen que cuando se da la opción a los entrevistados de elegir entre pena de muerte o cadena perpetua, un 48% prefiere esta última opción sobre la primera.

En la actualidad, son varios los Estados que tienen la aplicación de sus ejecuciones parada. En este caso, el escollo para acabar con la vida de alguien es logístico. La escasez de uno de los tres fármacos que se inyecta en las venas del condenado para acabar con su vida está poniendo en cuestión la viabilidad de tan anacrónico sistema.

El Supremo de California tiene bloqueadas las ejecuciones debido a la escasez del anestésico que duerme al reo antes de que se le induzca a un coma rápido y se le produzca una parada cardiorrespiratoria que acabe con su vida. En Kentucky sucede lo mismo. En Arizona vivían la misma situación kafkiana hasta que, según han informado los medios de comunicación de ese Estado, la penitenciaría importase el pentotal sódico desde el Reino Unido. Jeremy Landrigan moría por inyección letal el 27 de octubre.

Hospira, el único laboratorio que produce en EEUU el Pentotal -nombre comercial asegura que no podrá proveer de nuevas dosis hasta principios de 2011 por problemas de producción que no especifica. Lo que se esconde detrás de la decisión de la compañía es el rechazo a que un sedante con fines médicos se vende a las prisiones para operaciones quirúrgicas sea usado para causar la muerte a alguien.

“Al día siguiente, nadie habla de ello”

Tengo 46 años. Nací en Chicago. Me establecí en Oklahoma con mi mujer. Al llegar, empecé a trabajar como guardia en el centro penitenciario de McAlester. Me quedé 12 años. Hoy soy agente de seguridad en un gran casino y por nada volvería al Big Mac, sobrenombre de la prisión. Participé en quince ejecuciones. Formé parte del strap down team, el equipo encargado de atar al condenado a la mesa de ejecución antes de la inyección letal. El trabajo es sencillo: acompañamos al condenado hasta la mesa y nos encargamos de que se tumbe. Cada uno -somos cuatro o cinco- ata en un minuto una parte del cuerpo: el pecho, un brazo, una pierna o un pie. Cuando el tipo ya no puede moverse, salimos y esperamos. Cuando nos dan la orden, volvemos a entrar y colocamos el cadáver tal cual está, con las agujas en los brazos, las jeringuillas, todo, en una bolsa para cadáveres para que se lo lleven al depósito. Y se acabó. Todo el mundo vuelve a casa. Al día siguiente, nadie habla de ello. Si te han elegido para las ejecuciones es porque han visto que eres fuerte y tranquilo. Si dices que te incomoda, los compañeros se burlarán. Incluso los reclusos se enterarán y dirán: ‘¡Qué pasa gallina, creía que eras un tipo duro!’. Nunca olvidaré las caras de los condenados al atarles. Hemos convivido durante años, hemos compartido cosas, y la noche de la ejecución te miran como diciendo ‘Mierda Dirk, ¿por qué participas en esto?’, y tú contestas: ‘Me han elegido, ahora tienes que tumbarte’. Me acuerdo de un tipo que sufrió un paro cardiaco en su celda. Fui yo quien avisé a los servicios de emergencias. Al volver del hospital me dijo: ‘Gracias, Dirk, me has salvado la vida’. Unas semanas más tarde, le ejecuté. Me parece una locura cuando pienso en ello: le salvé y luego le ejecuté”.

“Un hombre pidió cereales para niños como última comida”

“Los días de ejecución, mi trabajo como adjunta del director consistía en supervisar técnicamente el proceso, por ejemplo el transporte de las sustancias mortales hasta la sala. Si ocurría algo fuera de lo habitual, se lo comunicaba al Estado. Como cuando algunas ejecuciones se alargaban. Muchos reclusos eran ex drogadictos cuyas venas estaban dañadas. El equipo no conseguía colocar la aguja correctamente y sobresalía. Volvía a pinchar y volvía a empezar: verlo era terrible. Las familias de las víctimas asistían en silencio a la ejecución y se iban rápidamente. A veces, también estaba la familia del condenado, aunque muchos reclusos les pedían que no asistieran. Recuerdo a una madre que golpeaba el cristal ante su hijo al que estaban ejecutando, llamándonos asesinos. Al final se desmayó. Esa noche estábamos muy afectados. A veces, los abogados también lloraban. A menudo tengo la sensación de haberme vuelto insensible. Un recluso me marcó, un hombre que pidió como última comida unos cereales para niños, con un tazón de leche. El jurado lo declaró culpable, pero siempre pensé que era un retrasado. No tenía familia y parecía feliz. La noche de la ejecución no dijo nada al tumbarse. Solo ‘¡gracias!’, con una sonrisa angelical. Esa noche, por primera vez, lloré volviendo a casa”.

“Mi padre ya ataba a la gente a la silla eléctrica”

“Para mí las ejecuciones son casi una historia familiar: cuando era un crío, mi padre ya ataba a la gente a la silla eléctrica. Estoy a favor de la pena de muerte sin remordimientos. Pero no le voy a decir que los 25 tipos que ejecuté eran monstruos. Nosotros, por nuestra parte, hacemos nuestro trabajo con profesionalidad, y en general, todo sale bien. Una vez, sin embargo, me hizo reflexionar un tipo que perdió la cabeza una noche y disparó, sin apuntar, contra la esposa de una personalidad importante de Oklahoma City. El tipo no tenía antecedentes. Era divertido e inteligente, una buena persona a la que todos queríamos. La noche de su ejecución, cuando fuimos a buscarle a su celda, estaba inconsciente: se había tragado todos los comprimidos que había logrado esconder a pesar de los registros. Le llevaron de urgencia al hospital donde le hicieron un lavado de estómago. Cuando recuperó el conocimiento le trajeron de vuelta al centro penitenciario y terminamos lo que teníamos que hacer. La prensa le dio demasiada importancia y confieso que al equipo le afectó mucho. Pero somos funcionarios y aplicamos las leyes. Si te cuestionas las cosas no puedes hacer este trabajo, está claro”.

“Dios no me lo reprochará”

“Durante años, mi trabajo consistió en vigilar a los condenados y darles su última comida. Por 15 dólares como máximo pueden pedir lo que quieran. Con los 35 condenados que conocí, siempre traté de mantener la distancia. Una noche, sin embargo, un tipo me pidió que tomara la última comida con él en su celda, lo que está totalmente prohibido. Me lo suplicó y me dijo una cosa extraña: ‘En un rato, cuando esté con Dios, le voy a decir cómo os portáis con nosotros’. No sé por qué, pero acepté. Le quería mucho y habíamos crecido juntos, durante 11 años. Comimos, hablamos de Dios y de nuestras familias, y cuando volví a mi casa, por primera vez me vine abajo: llorando, pedí a Dios que me ayudara y me emborraché. Por aquel entonces bebía bastante para olvidar. Hoy soy policía municipal y sigo atormentado por un montón de pesadillas. Nunca le he hablado de ello ni a mujer ni a mis hijos ni a mis amigos. Moriré con ello, pero sé que solo cumplí con mi deber y Dios no me lo reprochará”.

“En los ojos de los condenados vi un miedo casi animal”

“Dirigí durante 10 años al equipo que ata al condenado a la cama de ejecución (strap down team). No es una vocación, pero el centro penitenciario es la principal fuente de empleo de la ciudad y cuando me propusieron que trabajara en las ejecuciones, acepté. Actualmente trabajo en el sector de los equipamientos y lo prefiero. Cuando buscas a un hombre en su celda observas el miedo en sus ojos. Es un miedo muy extraño, nervioso, casi animal, pero resignado. Nunca he visto a uno de esos tipos resistirse. Avanzan despacio por los pasillos y te hablan de cosas raras, del tiempo, del partido de fútbol o te dicen: ‘Layne, la vida va a ser mejor allí arriba’. O bien se alteran y te dicen: ‘¡Eh, Layne! Sabes que va a haber una llamada del gobernador y que no voy a morir esta noche’. Ante la puerta de la sala, a veces sufren temblores, a otros les cuesta respirar e incluso algunos se desploman y hay que cogerles suavemente por debajo de los brazos para llevarles hasta la mesa. Para mí, lo más duro era volver a casa: te despides de tus compañeros, andas por el aparcamiento, es de noche, todo está tranquilo. Te subes a tu coche, arrancas y conduces en silencio. Piensas en lo que acaba de pasar y te parece irreal. Te dices: ‘He hablado con un hombre hace media hora y ahora está muerto’. Llega un punto en el que tienes que dejarlo. Yo esperé 52 ejecuciones. Nunca le he hablado de ello a nadie”.

“Los partidarios de la pena de muerte deberían asistir a las ejecuciones”

“Cuando era el director del centro penitenciario de McAlester, me decía: ‘No lo olvides, Ron, trabajas para el Estado de Oklahoma y para la ley’. Siempre he evitado pensar en el lado bueno o en el malo de la pena de muerte: son los tribunales los que juzgan. Los políticos defienden el sistema, nosotros lo aplicamos. Si los partidarios de la pena capital asistiesen a las ejecuciones, quizá tuvieran otra opinión. Es muy fácil sacar pecho diciendo que hace falta que los asesinos sufran más. Siempre he tenido ganas de invitar a esos bocazas a asistir a dos o tres ejecuciones: ir a buscar al tipo a su celda, sujetarle cuando se tambalea, pedirle que diga sus últimas palabras a su madre desconsolada o a su hijo y hacerle una señal al personal para que empiece la inyección. Para las familias de las víctimas seguro que es diferente y respeto su decisión. Como director, una parte de mi trabajo consistía en recibirlas y avisarles: ‘Cuidado, esto quizá no les aporte lo que esperan’. El Estado y los medios de comunicación aseguran que ayuda a decir adiós, que uno se siente más en paz una vez que el tipo ha sido borrado de la faz de la Tierra. Gran parte de lo que he visto hace que lo dude. La paz viene del interior, no del espectáculo de una ejecución. He tratado de ser lo más respetuoso posible con las familias de las víctimas, los condenados y sus familias. Con frecuencia, estos nos decían gracias antes de la inyección. Espero que esto pruebe que les tratamos con dignidad”.