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Un desastre para Brasil: Noam Chomsky sobre el nuevo presidente de extrema derecha de Brasil, Jair Bolsonaro | Democracy Now!

Fuente original en inglés: A Disaster for Brazil: Noam Chomsky on Brazil’s New Far-Right President Jair Bolsonaro | Democracy Now!

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31 de diciembre de 2018
Noam Chomsky
Disidente político, lingüista y autor de renombre mundial. Es profesor laureado en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Arizona y profesor emérito en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, donde enseñó durante más de 50 años.

Mientras el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, se prepara para asumir el cargo el martes, retomamos nuestra conversación con el disidente, lingüista y escritor de renombre mundial Noam Chomsky poco después de la elección. La inminente presidencia de Bolsonaro marca el cambio político más radical de Brasil desde que terminó el gobierno militar hace más de 30 años. Bolsonaro es un ex oficial del Ejército que ha elogiado a la antigua dictadura militar de Brasil, se pronunció a favor de la tortura y amenazó con destruir, encarcelar o desterrar a sus opositores políticos. Bolsonaro también alentó a la policía a matar a presuntos traficantes de drogas, y una vez le dijo a una legisladora que era demasiado fea para violarla. Noam Chomsky llama a Bolsonaro un “desastre para Brasil”.
Transcripción
Esta es una transcripción urgente. Copia no puede estar en su forma final.

AMY GOODMAN: Hoy pasamos la hora con Noam Chomsky, el profesor, lingüista y disidente de renombre mundial. Nermeen Shaikh de Democracy Now! y yo recientemente hablamos con Chomsky en Tucson, Arizona, donde ahora enseña en la Universidad de Arizona. También es profesor emérito en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, donde ha enseñado durante más de medio siglo. Comencé preguntándole al profesor Chomsky sobre el reciente elogio del asesor de seguridad nacional, John Bolton, al nuevo presidente de extrema derecha de Brasil, Jair Bolsanaro, un ex capitán del Ejército que ha abrazado la ex dictadura militar de Brasil y tiene antecedentes de hacer comentarios racistas, misóginos y homófobos. .

NOAM CHOMSKY: Bueno, es completamente natural que Bolton dé la bienvenida a Bolsonaro. Bolsonaro es definitivamente su tipo de hombre. Es vicioso, brutal, un fuerte, entusiasta partidario de la tortura. Fue un poco crítico con la dictadura militar, porque no mató a suficientes personas. Pensó que debería haber matado a 30,000 personas, como la dictadura argentina, que fue la peor de las dictaduras respaldadas por Estados Unidos en América Latina. Quiere que el país esté abierto a los inversionistas y convertir a Brasil en una especie de caricatura de un país. Esto incluye abrir el Amazonas a sus partidarios de la agroindustria. Es un golpe serio, si no es una sentencia de muerte para la especie. Significa genocidio virtual para la población indígena. Según Bolsonaro, no merecen un centímetro cuadrado. Pero, en general, el tipo de persona que Bolton admiraría grandemente.

NERMEEN SHAIKH: Entre los ministros del gabinete que Bolsonaro probablemente nombrará está Paulo Guedes. ¿Podrías decir algo sobre sus antecedentes? Él será el principal asesor financiero de Bolsonaro, el jefe del llamado super ministerio que combina los ministerios actuales de planificación, finanzas y la industria. ¿Cuál es el fondo de esta persona?

NOAM CHOMSKY: Bueno, Guedes es un economista de ultraderecha de Chicago. Ha pasado un tiempo en el Chile de Pinochet. Ha sido muy franco y abierto en entrevistas en la prensa brasileña sobre sus planes. Es muy simple: como él lo expresa, privatice todo: todo, infraestructura, cualquier cosa que se pueda imaginar. La razón, el motivo, es pagar la deuda que es propiedad de las instituciones financieras depredadoras que han estado robando a un país ciego. Esto regalará los recursos del país para el futuro. Y como mencioné, una parte de él es el programa favorito de Bolsonaro de abrir el Amazonas a la agroindustria. Entonces, él es exactamente el tipo de persona que logró que la economía de Chile se convirtiera en un desastre en unos pocos años.

Rara vez se recuerda que cuando los chicos de Chicago tomaron la economía de Pinochet, tenían todas las ventajas posibles. No podría haber ninguna disidencia. Las cámaras de tortura se encargaron de eso. Tenían el consejo de las principales estrellas de la economía de Chicago, el sistema económico de derecha. Fueron lo suficientemente inteligentes como para no privatizar lo principal, una de las principales bases de la economía chilena, la corporación de cobre altamente eficiente y nacionalizada, la más grande del mundo, Codelco. Así que realmente tenían todas las ventajas posibles. En unos cinco años, habían creado tal desastre económico, que el estado tuvo que hacerse cargo de la economía. La gente, en broma, solía llamarlo el camino de Chicago al socialismo. Han dejado un residuo que es bastante amargo. El sistema de pensiones no funciona. El sistema educativo se ha derrumbado.

Entonces, este es el hombre que es uno de sus grandes admiradores, ahora se está apoderando de la economía brasileña. Y será un apogeo para los inversores. El mercado de valores lo ama. Piensan que podrán robar libremente. Brasil tiene una enorme riqueza y recursos, que están encantados de tener en sus manos. Para el futuro de Brasil, es un desastre, creo; Para la región, bastante perjudicial. Una de las cosas que Guedes ya ha dicho es que pueden sacar a Brasil del Mercosur, el sistema de comercio sudamericano que se había establecido y, de hecho, Lula había impulsado. Y para el mundo, también será un desastre potencial. Destrucción: si proceden a destruir el Amazonas, eso es un ataque muy serio al medio ambiente.

Pero, de nuevo, eso está en línea con Bolton, Trump, exactamente lo que están haciendo aquí. Su contraparte es abrir recientemente grandes áreas de Occidente para una mayor explotación de los combustibles fósiles y acelerar la carrera hacia el desastre, que no está muy lejos. Entonces, una vez más, dos guisantes en una vaina, deberían llevarse bien uno con el otro.

AMY GOODMAN: Durante una entrevista con un programa de televisión brasileño en 1999, Jair Bolsonaro dijo: “A través de la votación, no cambiará nada en este país, nada, ¡absolutamente nada! Desafortunadamente, solo cambiará cuando, un día, comencemos una guerra civil aquí y hagamos el trabajo que el régimen militar no hizo. Matar a unos 30,000, comenzando con FHC [el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso], sin echarlos, ¡matar! Si alguna persona inocente va a morir, está bien, en cualquier guerra mueren inocentes ”. Esa es una cita de Bolsonaro de hace 20 años, pero también es la descripción de lo que es conocido en Brasil en este momento. Durante décadas, ha elogiado abiertamente la antigua dictadura militar del país, una vez diciendo que la dictadura debería haber matado a 30,000 personas más, como acabamos de escuchar. También tiene una historia de hacer comentarios racistas, misóginos, homofóbicos; Ha hablado a favor de la tortura; amenazó con destruir, encarcelar o desterrar a sus oponentes políticos; ha alentado a la policía a matar a presuntos traficantes de drogas; una vez le dijo a una legisladora que era demasiado fea para violarla. También dijo que preferiría escuchar que su hijo murió en un accidente automovilístico en lugar de saber que su hijo es gay. Hace poco usted estuvo en Brasil, donde también visitó a Lula en la cárcel, una de las pocas personas que ha podido hacer eso, personas de alto perfil, y tambien hablar de ello con la prensa después. Hable acerca de quién es exactamente Bolsonaro, ¿tiene miedo de que el país descienda a una dictadura militar y de cómo se encuentra Lula en todo esto hoy?

NOAM CHOMSKY: Bueno, empecemos con Lula. Ha habido lo que a menudo se llama golpe suave, largo, lento, de derecha. Un paso fue impugnar a la presidenta, Dilma Rousseff en 2013. Un parlamento de ladrones la acusó de cargos irrisorios. El voto más dramático para el juicio político fue, de hecho, el de Bolsonaro. Cuando votó por el juicio político, dedicó su voto al torturador jefe del régimen militar, que de hecho había sido el responsable de la tortura de la propia Dilma Rousseff. Así que esa fue su dedicación cuando votó por el ridículo juicio político. Es un competidor para uno de sus momentos más viles. Hay mucha competencia.

El siguiente paso fue asegurar que Lula fuera puesta fuera de servicio. Era, por lejos, la figura política más popular de Brasil, por lo que, para llevarse a cabo el golpe de estado de derecha, era necesario deshacerse de él. Fue enviado a prisión por 12 años, prácticamente una cadena perpetua, aislamiento, se le prohibió recibir libros, prensa o diarios, y, de manera crucial, los tribunales decidieron que no se les permitía hacer una declaración pública, a diferencia de, digamos, un asesino convicto. Así que está silenciado, guardado. Luego viene el siguiente paso, uno enorme – ha sido en más importante – de hecho, y creo que debería ser considerado como el preso político más importante del mundo hoy en día.

Luego vino el oligopolio mediático, que es bastante de derechas, una demonización de su partido, el Partido de los Trabajadores, PT. Hacia el final de la campaña, hubo un aumento masivo de demonización y mentiras en las redes sociales, lo cual fue absolutamente escandaloso. Ahí es donde la mayoría de los brasileños obtienen su, asi llamada, información.

Entonces, y asi fue. Debo decir que deberías ver los cargos contra Lula, por los cuales fue sentenciado a esta prisión y a su silenciamiento permanente. Fue acusado de una acusación en un acuerdo de culpabilidad, ya dudoso, de que le habían ofrecido un apartamento, en el que nunca vivió y para el que no tenía una llave. Bueno, está bien, eso es algo. Tal vez te den un golpecito en la muñeca. Pero lo que se hizo fue tan desproporcionado a la naturaleza del presunto delito. Y eso, dado el tiempo, deja en claro que, bastante claro, creo, que simplemente debería ser considerado como un preso político, el último paso en este golpe suave.

Debo decir que el PT le dio una oportunidad al ala derecha para llevar a cabo estas maniobras que hemos estado viendo. Lo hicieron; debemos reconocer que los años de permanencia en el cargo de Lula son lo que el Banco Mundial denominó una década dorada, un período único en la historia de Brasil en el que hubo un enorme progreso en la reducción de la pobreza y la inclusión social, nuevas oportunidades para los oprimidos. Entonces, esa es la década dorada. Eso ha sido completamente suprimido. Pero al mismo tiempo, el PT, lamentablemente, no hizo cambios significativos en el sistema estructural bajo el cual Brasil y gran parte de América Latina ha sufrido durante mucho tiempo. Las elites en América Latina simplemente no tienen responsabilidad por el bienestar del país. No pagan impuestos, exportan capital, importan artículos de lujo, son radicalmente diferentes, por ejemplo, de Asia Oriental, que se ha desarrollado con mucho menos recursos. El PT no hizo nada para cambiar esto. Tampoco hicieron nada para abrir más posibilidades para unos medios menos monopolizados que tendrían otras voces. Y, muy desafortunadamente, fueron víctimas de la corrupción que es endémica en la clase política brasileña, lo suficientemente mala, no en la medida de sus acusadores, pero lo suficientemente mala. Y todo eso le ha dado a la extrema derecha la oportunidad de llevar a cabo este proceso que acabo de describir, lo que llevó a la elección de las criaturas más maliciosas y viciosas de la actual gama de personajes bastante feos que vemos en todo el mundo.

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La huelga que terminó en masacre | A cien años de la Semana Trágica | Página12

Fuente original: La huelga que terminó en masacre | A cien años de l… | Página12

El 7 de enero de 1919, el reclamo de los trabajadores de los talleres Vasena derivó en una represión sin precedentes, a cargo del Ejército, la policía y grupos de ultraderecha que durante una semana militarizaron la ciudad de Buenos Aires.

A las cuatro de la tarde del 7 de enero de 1919, los trabajadores en huelga de los talleres metalúrgicos Vasena marcharon a los depósitos de la empresa, ubicados en Cochabamba y La Rioja, en el barrio porteño de San Cristóbal. Reclamaban que la jornada laboral bajase de once a ocho horas, un aumento en los jornales, descanso dominical y la reincorporación de delegados echados por la empresa. El conflicto había empezado un mes antes y la empresa de Pedro Vasena funcionaba con rompehuelgas y trabajadores que no habían adherido. Un grupo de huelguistas quiso frenar a unos esquiroles que iban a entrar a trabajar. Al no lograrlo, les tiraron piedras. Entonces, efectivos policiales que vigilaban la fábrica comenzaron a disparar a hombres, mujeres y niños. Hubo cuatro muertos y más de treinta heridos. Los metalúrgicos llamaron a la huelga de todo el gremio y estalló lo que pasaría a la historia como la Semana Trágica: un conflicto social de una magnitud sin antecedentes, que dejó cientos de muertos, el primer pogrom fuera de Europa y la politización de los militares, encargados de reprimir a los obreros.

Sindicalistas y anarquistas

Para el gobierno de Hipólito Yrigoyen, el primero electo por la ley de sufragio universal, significó entrar en conflicto con las clases populares que decía representar. También iba a mostrar las tensiones con la inmigración, que se integraba a los criollos desde 1880, y el pavor de la derecha argentina al anarquismo, al que presumía a las puertas de un levantamiento de masas: la Revolución Rusa había ocurrido poco más de un año antes.

Los interlocutores gremiales eran dos centrales obreras, escindidas de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). En su V Congreso, en 1905, la FORA adhirió al anarquismo. Diez años más tarde, el IX Congreso determinó que la central no adhería a ninguna doctrina filosófica o política. Los anarquistas abandonaron el cónclave y así quedaron delineados los dos grupos. La FORA del V Congreso, anarquista, pasó a ser el núcleo intransigente por excelencia; mientras que el gobierno radical trataría de tender puentes con los dirigentes de la FORA del IX Congreso, liderados por Sebastián Marotta, de postura más conciliadora.

La huelga general era un hecho la noche del 7 al 8 de enero, mientras se velaba a los masacrados. Marotta buscaba limitar el paro a no más de dos días y a una serie de reivindicaciones básicas, mientras los anarquistas lanzaban una proclama encendida en su diario La Protesta, que dirigía Diego Abad de Santillán. El 9 de enero, el paro general tuvo un acatamiento altísimo. No hubo transporte y se bloquearon los accesos a la fábrica Vasena. A las tres de la tarde comenzó el multitudinario cortejo fúnebre que llevó a la Chacarita a los caídos del día 7. Un delegado de la FORA del IX hablaba a los presentes cuando comenzaron los disparos de policías que rodeaban el cementerio. La Prensa contabilizó doce muertos. La Vanguardia, órgano de los socialistas, afirmó que fueron más de cincuenta.

Cuando llegó la noticia a los talleres, los huelguistas que rodeaban el lugar comenzaron a disparar contra la fábrica. La policía fracasó en la represión y al anochecer entró en escena el actor determinante del conflicto: el Ejército. Tropas del Regimiento 3 de Infantería desalojaron a los huelguistas. Ese mismo día, y en previsión de que la policía fuese desbordada, Yrigoyen había nombrado como comandante militar de la Capital al general Luis Dellepiane.

Por la noche, grupos anarquistas atacaron patrullas policiales. Los principales hechos se dieron en la Boca. La prensa masiva habló de cuarenta muertos en toda la jornada; La Vanguardia aseguró que superaban el centenar y que había 400 heridos. Sí había una coincidencia en las crónicas de los diarios: la ausencia de bajas en las fuerzas policiales y militares.

Ciudad militarizada

Yrigoyen comisionó a uno de sus hombres de confianza, Elpidio González, para negociar con la rama conciliadora de la FORA. González se comprometió a que en 24 horas Vasena cedería a los reclamos que llevaron a la huelga y a liberar a los presos. Claro que marcó un límite: no habría indulto para Simón Radowitzky, preso desde hacía una década por haber ultimado al jefe de policía Ramón Falcón. La lucha por su libertad era una bandera de gran parte del movimiento obrero y de los anarquistas. A la noche, el plenario de asociaciones adheridas a la FORA del IX votó por continuar la huelga y se sumaron los ferroviarios.

Al día siguiente, y ante la virulencia de las proclamas anarquistas, Yrigoyen virtualmente militarizó Buenos Aires. Unos 30 mil soldados del Ejército y otros 2 mil de la Marina se distribuyeron por toda la ciudad según el plan ideado por Dellepiane. Mientras, el presidente, tironeado por debates en el Congreso, en los que se alternaban reclamos de los socialistas para dictar una ley que amparase a los sindicatos y discursos de los conservadores que exigían el estado de sitio, se entrevistaba en la Casa Rosada con Vasena, que llegó acompañado por el embajador británico: el industrial se había asociado a capitales ingleses. Yrigoyen le reclamó que cediera a los huelguistas, en una jornada en la que llegaban noticias de ciudades como Rosario, Mar del Plata y Bahía Blanca: ferroviarios, portuarios, esquiladores, entre otros, habían paralizado sus actividades por completo.

Para entonces, la disputa se libraba al seno del sindicalismo. La FORA del V quería profundizar la huelga; la FORA del IX se aprestaba a terminar el conflicto. Esa noche, Marotta anunció el fin de la huelga, con el apoyo de distintas facciones del socialismo. Sin embargo, la magnitud de la protesta hizo que no se acatara la resolución.

Al anochecer, grupos anarquistas atacaron sin éxito varias comisarías. La tensión era tan grande que, cuando se sintieron disparos a metros del Departamento Central de Policía, se repelió un ataque que no era tal y el propio Dellepiane, que justo llegaba, fue recibido a balazos por sus hombres y salió ileso.

Pogrom en el Once

11 de enero: Vasena negocia con el gobierno radical y la FORA del IX. La jornada pasaba a ser de ocho horas, con aumentos del 50, 40, 30 y 20 por ciento según el jornal, más un cobro del 100 por ciento en el jornal de domingo. Además, se reincorporaba a todos los cesados e iban a ser liberados los detenidos, salvo Radowitzky.

La facción anarquista de la FORA desconoció el acuerdo, igual que los metalúrgicos, que denunciaron no haber sido llamados a la negociación. La tarde del 11 hubo choques en Constitución y Balvanera. Un grupo intentó, sin éxito, asaltar el Palacio de Aguas Corrientes para dejar sin suministro a la ciudad. Por la noche, se dieron choques con la policía y un grupo formado un día antes en el Centro Naval, que respondía al nombre de Defensores del Orden, y que pasaría a la historia como Liga Patriótica Argentina, bajo el liderazgo de Manuel Carlés. Formada por miembros de la clase alta porteña, horrorizada por el ascenso del yrigoyenismo y los inmigrantes pasibles de ser expulsados por la Ley de Residencia, la Liga inscribió su nombre en la historia del antisemitismo. Mientras el 11 de enero las redadas terminaban con miles de detenidos, integrantes de la Liga se dedicaron a atacar negocios de judíos. Saqueos, incendios y palizas formaron parte del paisaje de esa noche. Un pogrom digno de aquellos de los que habían huido muchas víctimas de la Liga se consumó alrededor de Plaza Miserere.

Entre los detenidos de aquella noche estuvo Pinie Wald, editor del diario socialista judío Avangard. Diez años después de los sucesos, publicó un libro en yiddish, titulado Pesadilla, en el que relató cómo fue torturado. Lo acusaban de querer implantar un soviet en la Argentina, al igual que al ucraniano Sergio Suslow y otros arrestados. A ese nivel había llegado la paranoia de la derecha.

Los metalúrgicos levantaron la huelga el 13, y el 14 cesó el paro general. Ese día, radicales y conservadores aprobaron el estado de sitio en Diputados. La iniciativa naufragó a los pocos días en el Senado, donde la bancada oficialista fue su más fervorosa impulsora. El día que se levantó la huelga, La Vanguardia cifró los números de la represión en 700 muertos y 2 mil heridos. Para La Nación, totalizaron cien muertos y 400 heridos.

La derecha se organiza

Días más tarde, los principales bancos del país abrieron cuentas para depositar dinero a nombre de la flamante Liga Patriótica, una iniciativa que contó con el apoyo de la Bolsa de Comercio y la Sociedad Rural, entre otros grupos concentrados. Julio Godio, estudioso de la Semana Trágica, lo graficó así: “El gran capital extranjero y el nacional se coaligaban con el fin de contrarrestar la creciente combatividad y espíritu revolucionario de los trabajadores argentinos”. El 19 de enero se formalizó la fundación de la Liga, bajo el lema “Patria y Orden”. Entre apellidos como Martínez de Hoz y Nazar Anchorena figuraba el jefe de la represión: el general Dellepiane.

Si Buenos Aires había sido epicentro de una violencia que los radicales aún hoy relativizan, con los militares como mano de obra, se podía replicar esa lógica en un conflicto similar a cientos de kilómetros. Fue lo que ocurrió en Santa Cruz en 1921. El Ejército asumía funciones que antes eran de la policía en cuanto al control social y la represión. La fuerza se politizó y se crearon logias militares durante los años 20. El camino quedaba tapizado hacia el primer golpe de Estado.

La conspiración de los grillos | Un estudio desmintió una denuncia de Washington contra Cuba | Página12

¿Porqué no sorprende?
¿Porqué, como en la época de la Guerra Fría, las conspiraciones más paranoicas y delirantes siguen siendo profusamente divulgadas por una importante mayoría de los medios corporativos, sin escarbar siquiera un poco, sólo porque es declarado por el gobierno estadounidense de turno?

Fuente original: La conspiración de los grillos | Un estudio desmint… | Página12

El propio Departamento de Estado había admitido sus dudas respecto del origen de la supuesta “agresión acústica” en enero del año pasado, tras la filtración de un informe del FBI que sostenía no haber encontrado pruebas de aquellos presuntos “ataques sónicos”.

“Yo no descarto nada. No estoy diciendo que sea un ataque acústico, pero sí sabemos que hay un elemento acústico asociado con ellos, que puede ser parte de otro estilo de ataque”, había afirmado el 9 de enero de 2018 el director adjunto de seguridad diplomática del Departamento de Estado, Todd Brown, en una audiencia en el Senado. El funcionario, sin embargo, había dejado abierta la posibilidad de que se tratara de un ataque “viral”. Ahora se ha demostrado que no se trataba de una conspiración sino de un hecho natural.

En la misma audiencia, el senador republicano Marco Rubio, uno de los mayores críticos de la política de deshielo con Cuba del ex presidente Barack Obama, había admitido que quizá los ataques no fueran acústicos pero había insistido en que no había duda de que habían ocurrido y de que el gobierno cubano los había perpetrado o tenía conocimiento al respecto.

Poco antes de aquella audiencia, la agencia Asociated Press había accedido al informe interino de la División de Operaciones Tecnológicas del FBI, fechado el 4 de junio de 2017, que para aquel entonces no se había hecho público, en el que se aseguraba que el organismo no había encontrado ninguna prueba de los supuestos “ataques sónicos” contra el personal diplomático estadounidense en la isla.

Ahora se sabe que los mareos, el vértigo, la confusión mental, la sordera parcial y ciertas lagunas en el vocabulario básico, los síntomas que acusaban los afectados, quienes fueron respaldados por la difusión de un audio grabado por personal diplomático estadounidense en La Habana y publicado por la agencia Associated Press (AP), en el que se escuchaba un molesto zumbido agudo, no eran producto de ninguna conspiración ni de ningún ataque sino que el sonido provenía del canto de los grillos antillanos.

Según reveló el diario El País de España, los grillos machos, mediante el frotamiento de sus alas esclerotizadas, producen cantos de estructura regular durante el cortejo. Las hembras se sienten atraídas por determinados machos en función de sus canciones y estas han evolucionado en una notable complejidad que hace que las distintas especies entonen cantos diferenciados.

“No me sorprende que ese canto pueda molestar a personas no familiarizadas con los sonidos de los insectos”, aseguró a The Guardian Montealegre Zapata, a quien los sonidos de la grabación de AP enseguida le recordaron el de los grillos que capturaba y guardaba en cajas de cartón durante su infancia en Sudamérica.

“Para lograr cambios, Snowden tuvo que eludir el sistema” | Página12

Fuente original: “Para lograr cambios Snowden tuvo que eludir el sis… | Página12

Entrevista a Ben Wizner, abogado principal del arrepentido más famoso del mundo.
Antes de hacerse cargo de la defensa del ex espía que denunció los programas de vigilancia masiva de celulares y servidores de Internet que llevan adelante los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Wizner defendió a víctimas de tortura y secuestros de la CIA en el exterior así como a prisioneros de Guantánamo. Dice que Snowden está más conectado que nunca y que Trump no salió de un repollo.

PáginaI12 En Estados Unidos

Desde Nueva York

Desde su oficina repleta de papeles en un rascacielos que se alza en la punta inferior de la isla de Manhattan, Ben Wizner maneja o sugiere o controla la agenda del disidente exiliado más famoso de mundo. Joven, rápido e implacable, sofisticado y arrogante en lo intelectual, emergente de la izquierda liberal urbana que crece en la resistencia al huracán Donald, Wizner  actúa desde el 2013 como el abogado principal –y algo más–de Edward Snwoden, el ex espía que conmovió al mundo ese año al revelar los programas de vigilancia masiva de Estados Unidos. Graduado de Harvard, ex profesor de leyes de New York University, director del Proyecto de Libre Expresión, Privacidad y Tecnología de la ONG progresista más poderosa del país, la ACLU,  en esta entrevista Wizner, de 47 años, analiza el legado de Snowden, revela detalles íntimos sobre su exilio en Rusia y traza un crudo retrato de las amenazas a la democracia y a los derechos humanos en tiempos de Trump.

–Antes de Snowden usted trabajó con otros arrepentidos. ¿Podría explicarme cómo se especializó en el tema?

–No me considero un especialista en arrepentidos  no soy un experto en todos los vetustos remedios administrativos que existen el sistema legal de Estados Unidos para arrepentidos. Para mí,  la verdadera Ley del Arrepentido es la primera enmienda de la Constitución (de EE.UU., que garantiza la libertad de expresión). Lo que me llevó a este trabajo es que empecé a trabajar como abogado en la Unión por las Libertades Civiles  Estadounidenses (ACLU, en inglés)  cinco semanas antes del atentado del 11-9. Entonces sin saberlo empecé como defensor de derechos humanos en un momento de sobrerreacción al 11-9.  Representé a víctimas de tortura, a víctimas de secuestros en el exterior, a gente que apareció en listas negras de terroristas, a gente bajo vigilancia, a prisioneros de Guantánamo. Este es el trabajo principal que hice durante mi primera década en la ACLU. Durante el gobierno de Bush hijo estuve involucrado en el caso de una arrepentida, una traductora del FBI llamada Cibel Edmonds, que había sido despedida después de denunciar serias irregularidades en investigaciones. Ese caso me dio una lección sobre cómo responde la comunidad de inteligencia estadounidense en esa clase de situaciones. Aunque la información que Edmonds necesitaba para ganar su caso de despido injustificado era información pública, el FBI se defendió diciendo que su derecho a preservar secretos de estado significa que no podemos litigar el caso sin dañar la seguridad nacional. Y tres salas de la justicia federal aceptaron ese argumento y no permitieron que Edmonds presentara su caso. Ese mismo privilegio de secretos de estado se usó para negarles  la posibilidad de ser escuchados en los tribunales a prácticamente todas las víctimas del programa de tortura de la CIA. Ninguna corte dijo jamás que el programa era legal. Ninguna corte dijo que la tortura no ocurrió. Pero de hecho ninguna víctima fue compensada porque la CIA le decía a la corte federal “desafortunadamente no podemos llevar adelante este juicio sin revelar secretos de estado y por lo tanto dañar la seguridad nacional” y entonces los casos eran archivados. Todo esto me preparó para el caso Snowden.

–Pero los dos psicólogos que diseñaron el programa de tortura de la CIA sí llegaron a juicio, justamente por una demanda de la ACLU.

–No llegó a juicio, arreglamos antes de eso el año pasado. Pero fue la primera vez que una víctima de tortura pasó la primera barrera de una moción para archivar el caso en base al secreto de estado. Fue un caso contra dos psicólogos llamados Mitchell and Jassen,  quienes habían diseñado las llamadas “técnicas reforzadas de interrogatorios” (eufemismo de la CIA para disfrazar la tortura). Ese caso, el día antes del juicio, fue arreglado con un acuerdo confidencial. Esto fue positivo para los querellantes porque pudieron obtener algún tipo de compensación, pero también significa que seguimos sin tener una sola corte en Estados Unidos que falle acerca de la legalidad del programa de tortura.

–¿Entonces por qué arreglaron?

–La decisión de llegar a un acuerdo es de los clientes, no de los abogados.

–Recien usted comentaba que todo esto lo preparó para ser el abogado de Snowden.

–La razon por la cual estaba tan preparado para ayudar a Snowden es que uno de los cuestionamientos que recibe es: ¿por qué no usó el sistema para llevar adelante su queja? ¿ por qué no se quedó acá y enfrentó las consecuencias, en vez de escapar a otro país? Mi respuesta es que yo me pasé 10 años tratando de usar el sistema con víctimas de tortura, con víctimas de grandes violaciones a los derechos humanos y el sistema nos contestó que nos vayamos, que no hay remedio para ese tipo de casos. Por lo tanto no tengo mucha paciencia con el argumento de que si alguien denuncia un sistema de vigilancia masiva a su jefe algo grande va a pasar. La única manera en que Snowden iba a lograr cambios era llevar esta información al público. No a su supervisor o al supervisor de su supervisor. Cuando Snowden hizo su denuncia  el presidente Obama se defendió diciendo que las actividades que estaban siendo reveladas (pinchaduras masivas de celulares y servidores de internet) habían sido aprobadas por los tres poderes del estado. Básicamente decía la verdad, pero ése era el problema: En cuanto la opinión pública se enteró, los tres poderes cambiaron de opinión. El presidente dijo que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, en inglés) había ido demasiado lejos e impuso restricciones, incluyendo a la vigilancia en el exterior. El Congreso impuso restricciones a la vigilancia de la NSA por primera vez desde la década del 70. Y las cortes federales, que siempre se habían rehusado a tomar casos de vigilancia masiva  por razones de seguridad nacional, empezaron a aceptarlos y a fallar que esos programas son ilegales porque violan la Constitución.  Nada de esto hubiera ocurrido si Snowden hubiera usado el sistema en vez de eludirlo.

–¿Como es trabajar con él? 

–Ha sido una de las experiencias más significativas de toda mi vida. La mayoría de nosotros no cambia el mundo por sí mismo. Como mucho ayudamos a que suceda. Pero de vez en cuando aparece alguien como él que toma este riesgo histórico que permite cambiar de manara radical el comportamiento de la población  mundial. Mi trabajo es ayudarlo a ser más efectivo. No ha sido una representación legal tradicional. Normalmente en un caso legal gran parte de mi trabajo es conseguir un resultado judicial favorable para mi cliente. Pero desde el primer día él me dijo: “ hagamos eso cuando tengamos tiempo.” Por eso nuestro foco principal como abogados suyos es  ayudarlo a obtener reformas, ayudarlo a cumplir su misión política, antes que defender sus intereses legales, aunque obviamente debemos hacer las dos cosas.

–¿Como es su situación acá y en Rusia?

–El no quiere que le tengan lástima. Te diría que está más conectado socialmente que cuando trabajaba para el gobierno, dado que había entrado a los servicios de inteligencia cuando tenía unos 20 años y trabajó mucho tiempo bajo anonimato en el exterior. Nunca estuvo insertado en un grupo familiar o de amigos en el que podía hablar libremente de lo que hacía y forjar vínculos afectivos, excepto por su novia y su familia inmediata. Ella se mudó con él en Rusia, lo cual él le agradece eternamente, pero además ahora está en contacto con abogados y aliados, periodistas y amigos. Desde adolescente sus interacciones fueron a través de internet y mantiene su acceso a la red. Por lo tanto está  más conectado al mundo en su exilio que cuando trabajaba para el gobierno. Su situación legal  es que  tiene residencia legal en Rusia, renovable cada tres años, así que por lo menos hasta abril del 2020 puede vivir en Rusia y no tenemos motivos para pensar que su permiso de residencia no le sería renovado si debe permanecer más tiempo en Rusia. Ya le han renovado el permiso una vez, pero él no tiene ningún control sobre eso. Ha habido muchos rumores de que por la relación cercana entre Trump y Putin la situación de Snowden podría peligrar. No tenemos manera de saber si eso es cierto o no.  El dice que va a seguir hablando libremente, que si su seguridad fuera su prioridad todavía estaría viviendo en Hawaii y nunca hubiera dejado su trabajo bien remunerado. Como es de público conocimiento (Snowden) continúa criticando no solo al gobierno estadounidense pero también al ruso, a pesar de advertencias de personas como yo que le decimos que no sabemos si es la mejor estrategia para su seguridad. Pero así es él.

–¿Como lo va a tratar la historia?

–Cada vez que alguien da un paso adelante como hizo él y no solo revela información secreta pero pone a los servicios de inteligencia estadounidenses bajo una luz completamente distinta a nivel global , se puede esperar la respuesta retórica que él recibió. No creo que fue ingenuo cuando se metió en esto, ni pensó que el mundo le iba a agradecer lo que hizo. Pero la historia suele ser muy bondadosa con los arrepentidos. Cuando Daniel Ellsberg publicó los Papeles del Pentágono lo acusaron de ser un espía ruso  y el gobierno de Nixon dijo que Ellsberg le había entregado una copia de los papeles a la embajada rusa. Ahora Ellsberg es un héroe nacional, prácticamente ha sido santificado.

–¿Como es vivir en tiempos de Trump? Como afectó las libertades civiles y los derechos humanos el actual gobierno?

–Creo que Trump es fundamentalmente autocrático y antidemocrático. Pero no es único ni novedoso. No es el primer presidente estadounidense en partir el pan con dictadores y autócratas de otros países. No es el primero en nombrar jueces federales y jueces supremos derechistas. No es el primero en facilitar la corrupción y transferir ingresos de la clase media a los ricos. Todo esto venía ocurriendo rutinariamente en la centroderecha estadounidense desde hace mucho tiempo. Creo que donde Trump es novedosamente peligroso es en que no está conectado a ninguna tradición política ni es él mismo un político. Y en un momento de peligro, por ejemplo en un ataque terrorista, no va a mostrar ningún respeto por las tradiciones y las instituciones democráticas. Además, su voluntad de promover xenofobia en contra de los inmigrantes de México y Centroamérica y los musulmanes en general es genuinamente peligrosa y de hecho gran parte del trabajo de la ACLU de los últimos años ha sido combatir es agenda xenófoba. Pero no creo que Trump fue instalado en EE.UU. por el líder ruso o que represente algo que es completamente opuesto a la historia y los valores de EE.UU., como si EE.UU. hubiera sido una democracia perfecta hasta que llegó Trump.

–¿Cómo siente que afectó la reputación de Estados Unidos en el mundo la incapacidad de cerrar la cárcel de Guantánamo y las declaraciones de Trump y de altos funcionario de su gobierno en favor de la tortura?

–Antes de hablar de Trump hablemos de Bush y de Obama. Porque el gobierno de Bush echó para atrás medio siglo el consenso global sobre tortura al implementar en esencia una conspiración para torturar en las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia.

–¿Por qué habla de una conspiración?

–Porque fue una conspiración. Los líderes que lo autorizaron sabían que era ilegal, pero conspiraron para crear un canal legal para que abogados corruptos escribieran directivas diciendo que algo que siempre habíamos juzgado como ilegal ahora era legal. Fue una conspiración de tortura e impunidad.  Y el gobierno de Obama echó para atrás medio siglo el consenso sobre la penalización de la tortura cuando protegió del alcance de la ley a los arquitectos de la tortura. Obama dijo: “tenemos que mirar  para adelante, no para atrás.” Estoy seguro que a cualquier criminal encarcelado le gustaría haber escuchado eso en referencia al delito que cometió. Esa decisión de no permitir que las cortes juzguen la legalidad de los programas de tortura abrió el camino para que  venga Trump y diga “deberíamos tener el submarino (una forma de tortura) otra vez”.  Para ser claros no hay evidencias  de que el gobierno de Trump haya retomado la práctica de torturar. Hasta donde sabemos, se dejó de torturar en el 2006, cuando los militares y los servicios se dieron cuenta de que  es una práctica peligrosa y aunque ellos no fueran juzgados por llevarla adelante, torturar les traería otras consecuencias negativas.  También debo decir que nadie ha sido enviado a Guantánamo desde el gobierno de Bush.  Todavía tenemos decenas de personas detenidas ahí, pero nadie fue llevado ahí desde el 2006.  Pero en general creo que usted tiene razón. La retórica de Trump acerca de los derechos humanos le da amparo al régimen saudita,  al presidente  filipino, a Myanmar, y también a China y Rusia,  para que realicen grotescos abusos a los derechos humanos y que apunten sus dedos a Estados Unidos y digan: ¿Ellos son los que nos van a decir cómo comportarnos? Guantánamo sigue abierta y ni siquiera pudimos cicatrizar esa herida pustulenta. No es un problema  creado por Trump, es un problema que Trump empeoró.

–¿Que va a pasar en la elecciones del mes que viene? 

–No quiero hacer predicciones porque me equivoco muy seguido. Lo que veo es una ola de fuerzas antidemocráticas en todo Occidente y más allá. Veo que la democracia se encoge en Turquía, en Hungría, en Polonia, en Israel, en China, en Rusia, en el Reino Unido con el Brexit, en Estados Unidos, en Italia, en Arabia Saudita. Paradójicamente, al menos en Estados Unidos hay razones para ser optimistas con respecto a la reacción hacia Trump. Parte del manual del autócrata es atacar y achicar a los medios y a la sociedad civil. Y lo que vemos acá es que ONGs como la mía han crecido exponencialmente. La ACLU tenía 480 mil miembros el día de la elección. Ahora tenemos dos millones. Esto es, gente que aportan dinero mensualmente para apoyar nuestro trabajo. Los grandes medios como el New York Times y el Washington Post,  más allá de que uno coincida con  su enfoque periodístico, son importantes para la democracia y hoy dan ganancia y su base de lectores ha experimentado una tremenda expansión. Y a pesar de todos los ataques de Trump no creo que alguien pueda decir que los medios están más débiles hoy por culpa de Trump. Puede ser que los estadounidenses empiecen a entender que ejercer la democracia va más allá de votar cada cuatro años y que necesitamos invertir en instituciones que defiendan la democracia. Mucho dependerá de lo que pase en las elecciones de noviembre.

Documentos secretos muestran el papel de Nixon y Kissinger en el golpe de Estado en Chile en 1973 | Democracy Now!

Fuente original: Documentos secretos muestran el papel de Nixon y Kissinger en el golpe de Estado en Chile en 1973 | Democracy Now!

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10 de septiembre de 2013
Continuamos con la cobertura del 40 aniversario del derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende, con una mirada al papel decisivo de EE.UU. mientras Richard Nixon era presidente y Henry Kissinger, asesor en asuntos de seguridad nacional. Peter Kornbluh, que impulsó los esfuerzos de desclasificar más de 20.000 documentos secretos que revelaban el papel de la CIA y la Casa Blanca en el golpe chileno, analiza cómo Nixon y Kissinger respaldaron el derrocamiento de Allende por vía militar y luego ofrecieron apoyo decisivo, mientras se cometían atrocidades para cementar el poder recién conseguido. Kornbluh es autor de un libro recientemente actualizado, “The Pinochet File: A Declassified Dossier on Atrocity and Accountability” (El archivo Pinochet: un expediente desclasificado sobre las atrocidades y las responsabilidades), y director del Proyecto de Documentación de Chile del Archivo de Seguridad Nacional. En 1970, el subdirector de plantes de la CIA escribió en un memorando secreto: “Es política firme y continua que Allende sea derrocado mediante un golpe. Es imperativo que estas acciones se implementen de manera clandestina y segura para que el gobierno de EE.UU. y la mano estadounidense estén bien escondidos”. Ese mismo año el presidente Nixon ordenó a la CIA “hacer que la economía grite” en Chile para “evitar que Allende llegue al poder o para derribarlo”. También nos acompaña Juan Garcés, ex asesor personal de Allende que luego condujo los esfuerzos legales exitosos para detener y juzgar al líder del golpe de Estado, Augusto Pinochet.
Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AARON MATÉ: Quería preguntarle sobre el rol de Estados Unidos en todo esto. Veamos una grabación del discurso del presidente Richard Nixon en marzo de 1972, reconociendo que había dado instrucciones para “llevar a cabo cualquier tipo de acción similar a lo de la República Dominicana” para impedir que Salvador Allende, el presidente electo de Chile, asumiera el cargo. La conversación telefónica fue capturada por el sistema de grabación secreto de la Oficina Oval de la Casa Blanca. En este audio, escuchamos al presidente Nixon decirle a su secretario de prensa, Ron Ziegler, que había dado órdenes al embajador de EE.UU. en Chile para destruir la democracia chilena, pero “él simplemente fracasó… Debería haber evitado que Allende fuera presidente”. Escuchemos.

PRESIDENTE NIXON: Sí.

OPERADOR: Sr. Ziegler.

RON ZIEGLER: Sí, señor.

PRESIDENTE NIXON: ¿Qué tenemos? ¿Dijiste algo, Ron, con respecto a la participación de la Corporación ITT en Chile? ¿Cómo manejaste…?

RON ZIEGLER: El Departamento de Estado se ocupó de eso hoy.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Ah, ¿lo hicieron?

RON ZIEGLER: Sí, señor.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Qué hicieron? ¿Negarlo?

RON ZIEGLER: Lo negaron, pero fueron cautelosos sobre cómo abordaron la declaración de [el exembajador Edward] Korry, porque tenían miedo de que pudiera ser contraproducente.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Por qué? ¿Qué dijo Korry?

RON ZIEGLER: Korry dijo que había recibido instrucciones para hacer algo similar a lo de la República Dominicana…supuestamente dijo eso.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Korry dijo eso?

RON ZIEGLER: Correcto.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Cómo fue eso? ¿Él hizo eso público?

RON ZIEGLER: [El periodista] Jack Anderson recibió eso de alguna fuente. Al Haig está sentado conmigo ahora.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Ah, sí.

RON ZIEGLER: Era un informe contenido en un documento…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Ah, sí.

RON ZIEGLER: de la ITT, pero…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Bueno, lo fue. Él recibió esas instrucciones.

RON ZIEGLER: Bueno, pero…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Yo esperaba que… pero él simplemente fracasó, el hijo de [bip]. Ese es su gran problema. Debió haber impedido que Allende asumiera la presidencia.

RON ZIEGLER: De cualquier manera, el Departamento de Estado lo ha negado hoy…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Lo está manejando el Departamento de Estado?

RON ZIEGLER: …y se refirieron a sus comentarios sobre América Latina, Chile y…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Sí, está bien.

RON ZIEGLER: …usted solo se refiere a eso una vez.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Bien, está bien.

RON ZIEGLER: Sí, señor.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Correcto.

AARON MATÉ: Ese era el presidente Nixon hablando en 1972. Peter Kornbluh del Archivo de Seguridad Nacional, ¿puede explicarnos de qué habla Nixon en este audio y ponerlo en contexto con el rol que tuvo EE.UU. en la desestabilización de la economía en Chile?

PETER KORNBLUH: Richard Nixon y Henry Kissinger lanzaron un ataque preventivo contra Salvador Allende. Decidieron impedir que asumiera la presidencia de Chile. Allende no había pisado el Palacio de la Moneda aún, cuando Nixon y Kissinger simplemente decidieron cambiar el destino de Chile. Nixon le ordenó a la CIA hacer que la economía chilena gritara de dolor, usando todos los recursos humanos necesarios. El primer plan era impedir que Allende asumiera como presidente. Cuando ese plan falló, después del asesinato del comandante en jefe chileno René Schneider, detrás del cual estuvo EE.UU., Kissinger habló con Nixon y le dijo: “Allende ahora es presidente. El Departamento de Estado cree que podemos coexistir con él, pero quiero asegurarme de que les dirá a todos en el Gobierno de EE.UU. que no podemos permitir que tenga éxito, porque tiene legitimidad. Fue elegido democráticamente. Supongamos que otros gobiernos deciden seguir sus pasos, un Gobierno como el de Italia, por ejemplo. ¿Qué haremos entonces? ¿Qué vamos a decir cuando otros países comiencen a elegir democráticamente a otros Salvadores Allendes? El equilibrio de poder mundial cambiará”, le escribió a Nixon en un documento secreto, “y nuestros intereses en él cambiarán profundamente”.

AMY GOODMAN: Háblenos sobre el papel de Kissinger. Recientemente, la gente ha visto a Stephen Colbert bailar a su alrededor. Henry Kissinger, quien aún está vivo, es considerado un anciano estadista por la mayoría de la prensa en EEUU. Denos un poco de perspectiva sobre su rol.

PETER KORNBLUH: Acabo de regresar de Chile en donde participé en varios programas de televisión, y en todos me dijeron: “estamos tratando de que nuestra gente rinda cuentas por las atrocidades que tuvieron lugar durante el régimen de Pinochet, pero ¿por qué no se puede hacer que Henry Kissinger rinda cuentas por sus actos? ¿Por qué EE.UU. no se ha rendido cuentas por el rol que jugó en las atrocidades que se cometieron en Chile, comenzando con el golpe mismo y luego pasando por la represión que siguió?” Y Kissinger no solo es el sobreviviente más importante del equipo creador de las políticas de esa época, cuando revisas los documentos desclasificados que se presentan en el libro “Pinochet: los archivos secretos” verá que es la figura más importante en la creación de las políticas para derrocar a Allende y luego, aún más, para dar apoyo a Pinochet y a las violaciones a los derechos humanos que siguieron. Kissinger tenía asistentes que le decían: “Es impropio que EE.UU. intervenga en un país donde nuestros intereses de seguridad nacional no están amenazados”. Y él los ignoró. “No, no podemos. No podemos permitir este fenómeno de imitación, tenemos que evitar que Allende tenga éxito”. Tenía asistentes que conversaron con él un día después del golpe de Estado, que le dijeron: “Estamos recibiendo informes de que hay 10.000 cadaveres en las calles. La gente está siendo asesinada. Y él respondió: “Ve y dile al Congreso que este nuevo régimen militar es mejor para nuestros intereses que el viejo Gobierno en Chile”. Y tenemos este fabuloso documento de Kissinger hablando con Pinochet, en una reunión en 1976, sobre la que sus asistentes le habían dicho: “Debería decirle a Pinochet que deje de violar los derechos humanos”. Y en cambio, él le dijo a Pinochet: “Le ha hecho un gran servicio a EE.UU. al derrocar a Allende. Queremos apoyarlo, no causarle daño”.

AMY GOODMAN: En su libro “Pinochet: los archivos secretos” cita un análisis de un miembro de la Dirección de Operaciones de la CIA que aconsejaba al presidente Nixon y a Henry Kissinger sobre la ejecución de operaciones encubiertas en Chile. El funcionario argumentaba que, lejos de ser un peón de los comunistas, Allende “sería un tipo difícil de controlar para el Partido Comunista y la Unión Soviética”. También dijo que las operaciones encubiertas para evitar que Allende se convirtiera en presidente serían “peores que inútiles”. “Cualquier indicación de que estamos detrás de algún truco legal o alguna estratagema obstinada exacerbaría las relaciones aún más… me temo que repetiremos los errores que cometimos en 1959 y 1960 cuando empujamos a Fidel Castro al bando soviético”. Usted cita también al asistente de mayor rango de Kissinger en América Latina, Viron Vaky, quien escribió en un cable ultra secreto: “no lograremos tener éxito a través operaciones encubiertas; las consecuencias podrían ser desastrosas. Considerando un análisis de costo-beneficio-riesgo, no son favorables”. ¿Su opinión Peter Kornbluh?

PETER KORNBLUH: Hubo personas dentro del Gobierno de EE.UU. que presionaron a Kissinger para no tomar ese camino y él los ignoró por completo, empujó a Nixon a ejecutar una política agresiva y encubierta para que Allende fracasara, para desestabilizar su capacidad de gobernar, para crear lo que Kissinger llamó un clima golpista. En la nueva edición de “Pinochet: los archivos secretos”, tenemos la transcripción actualizada de la primera conversación telefónica entre Nixon y Kissinger después del golpe de Estado, en la que Nixon le dice a Kissinger: “Nuestra intervención no es visible ¿cierto?”. Y Kissinger responde: “No lo hicimos”, refiriéndose a la participación directa de EE.UU. en el golpe. “Los ayudamos”. Él dice: “Ya sabes, los ayudamos. [Espacio en blanco]”, algo que estoy seguro de es una referencia a la CIA, “creó las mejores condiciones para que el golpe ocurriera”. Esta es la primera conversación entre Nixon y Kissinger después del golpe. Básicamente estaban diseñando la intervención de EE.UU. y creando un clima golpista en Chile, facilitando el golpe. Lo que es aún peor, y esto fue mucho antes de que su programa existiera, es que Richard Nixon ya estaba quejándose de la basura liberal en los medios, diciendo: “Sí, los liberales… los medios están sudando sangrando porque un Gobierno comunista fue derrocado”, como si los medios estuvieran del lado de Allende. Los medios se estaban enfocando en las atrocidades que estaban ocurriendo. Y Kissinger decía: “En el período de Eisenhower, seríamos héroes”.

AMY GOODMAN: En este último minuto, Juan Garcés, es interesante que aunque usted experimentó en carne propia lo que sucedió hace 40 años con Salvador Allende, su suicidio en el Palacio de La Moneda mientras era bombardeado, usted está enfocado en el presente y en lo que está sucediendo hoy en día. Usted llevó a Pinochet ante la justicia. Logró que Baltasar Garzón, el famoso juez español, emitiera una orden de arresto en contra de Pinochet cuando hizo una visita a Londres, y fuera retenido allí, aunque finalmente fuera enviado de regreso a Chile. ¿Qué lección podemos aprender, en estos últimos 25 segundos? Y continuaremos con esta conversación después del programa.

JUAN GARCÉS: Esto se trata sobre como entiendes el mundo. ¿Deberíamos tener una existencia pacífica o bombardear e invadir? La ley es muy clara. Desde 1940 o 1945, la Carta de las Naciones Unidas, después de una gran Guerra Mundial, decidió que la soberanía y la independencia de los países debía ser respetada, y que todas las naciones debían luchar para evitar las políticas genocidas.

AMY GOODMAN: Tenemos que dejarlo hasta aquí, pero publicaremos la segunda parte en democracynow.org. Juan Garcés, abogado español, ex asistente de Salvador Allende, y Peter Kornbluh, cuyo último libro se titula “Pinochet: los archivos secretos”.

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Author cristiano: Trump está bajo un ataque de “seres avanzados multidimensionales luciferinos.”

Fuente original en inglés: Christian author: Trump is under attack from ‘multidimensional Luciferian advanced beings’ – DeadState

La semana pasada, el autor de End Times, Paul McGuire, apareció en el Jim Bakker Show y declaró que el presidente Trump está actualmente envuelto en “la batalla espiritual más grande en la historia de toda la humanidad”. Él amplió su reclamo en su programa de radio este jueves, esta vez. aclarando que la batalla es con “seres avanzados” que poseen poderes “sobrenaturales multidimensionales”.

Y se pone aún más raro.

“Las batallas físicas que vemos en nuestro mundo y nación en este momento son una manifestación directa de las batallas espirituales que se desarrollan en el reino invisible”, dijo McGuire en un clip de audio marcado por Right Wing Watch.

“Hay personas muy elevadas en lo que se llama el sistema de gobierno luciferino globalista oculto o globalista, y este sistema de gobierno consiste en lo que solía llamarse Reyes Faraón-Dios, es lo que Aldous Huxley llamó ‘La dictadura científica’, y estos “son seres avanzados que saben cómo aprovechar el poder multidimensional sobrenatural e integrarlo con la ciencia, la tecnología y la economía”, continuó.

McGuire incluso tenía la estructura jerárquica de estos seres avanzados fijados, diciendo que están en el “nivel más alto de la estructura organizativa piramidal en la que los oficiales de más alto rango, si se quiere, del Nuevo Orden Mundial y el Misterio de Babilonia están gobernando la tierra a través de un estructura organizativa que se parece a la pirámide en la parte posterior del dólar estadounidense “.

“Y controlan el mundo porque entienden que el verdadero control del mundo se realiza a través de mecanismos sobrenaturales”.

El fascismo se pone cool | La nueva tendencia de la ultraderecha: pacífica, antiglobalización, defensora de los derechos de los “nativos” blancos | Página12

Fuente original: El fascismo se pone cool | La nueva tendencia de la… | Página12

La ultraderecha de corte fascista está redescubriendo una de sus raíces más peligrosas, la de ser un movimiento contestatario, antisistema, de vanguardia. Es la receta olvidada del creador de la cosa, Benito Mussolini, que no tenía ni cuarenta años cuando llegó al poder, era novelista y periodista, se afeitaba la cabeza y se rodeaba orgulloso de los más vanguardistas artistas italianos. La nueva versión del fascismo cool tiene el nombre modernito de Generación Identidad y hábitos calcados de lo más alternativo de Brooklyn, como la comida orgánica, la cerveza artesanal, las barbas largas y la aparente tolerancia a las minorías sexuales. Explícitamente antiglobalización, los identitarios se distinguen apenas por la insistencia en rechazar la inmigración no blanca y la “islamización” de Europa.

El problema central del neofascismo es el resultado final del fascismo original, especialmente en su variante alemana. No sólo está la segunda guerra mundial, la más destructiva en la historia humana, y la novedad del Holocausto mecanizado y masivo, sino también una merecida imagen de opresión, violencia, opresión, hambre y crueldad contra las supuestas razas superiores, los pueblos que el fascismo decía exaltar. El fracaso del experimento fue tal que la misma palabra fascismo se transformó en un insulto. Construir políticamente con un sello tan pesado es casi imposible, lo que explica la marginalidad de todos los neos –desde los skinheads alemanes a las Centurias Negras rusas– y el hecho de que la única agenda posible sea el rechazo a la inmigración. Los partidos cercanos al fascismo tienen que “adecentarse”, fingir, para juntar votos.

Con lo que Generación Identidad tiene un claro mensaje de refundación, de volver a la raíz y de rechazar explícitamente la etiqueta fascista y algunas de sus ideas más fundantes. El movimiento avisa desde el vamos que “no provee una plataforma para ningún tipo de grupo o contenidos nacionalsocialistas o fascistas” y proclama un completo desinterés por cualquier tipo de expansionismo: “no buscamos imponer ninguna idea de superioridad racial sobre otros, ni conquistar a nadie”. Tampoco hay la menor mención a la idea de tener un líder, sea un Duce o un fuhrer, ni una palabra sobre minorías de género, ni una mención a los judíos. Los mensajes identitarios tienen un extraño tono alegre, positivo, y un claro reclamo de crear un nuevo estilo de vida, comunitario y egalitario.

El movimiento ya está establecido en Alemania, Austria, Italia, Francia, el Reino Unido e Irlanda, con un creciente número de fans en el resto de Europa y en Estados Unidos, y despuntes de interés en “las naciones sucesorias de Europa” como Canadá. Nueva Zelandia, Australia y Argentina. Los números son todavía pequeños, pero la inteligencia alemana, que tiene un mandato legal de observar cualquier movimiento de ultraderecha, ya admitió su preocupación. Un centro de activismo es en Halle, Alemania, donde los identitarios tienen su casi única sede física. Es un viejo edificio que contiene una huerta orgánica, un restaurante naturalista, una biblioteca, un café y tres pisos de “vida comunitaria”. El lugar es alegre y más de uno debe pensar que comió o se tomó una cerveza marca Identidad en una más de las comunas alternativas del país. De hecho, el logo del identitarismo es el viejo símbolo de la paz pero sin el palito vertical. Esta suerte de galón de cabo en un círculo es descripto como el “lambda”, supuestamente la marca de los griegos de las Termópilas que detuvieron la invasión persa.

Pero la existencia más concreta de la Generación Identidad es, como corresponde a una alternativa moderna, virtual y digital. Las páginas web del movimiento son excelentes, llenas de videos y links,  con contenidos atractivos. Ahí se exponen sus ideas antiglobalización y se explica que el movimiento es juvenil, no violento y alejado de todo partido. De hecho, algo realmente original en el panorama de las ideas y mensajes neofascistas contemporáneos, es que los identitarios no se dedican casi exclusivamente a hablar de lo que odian y rechazan sino que presentan una utopía, un llamado a construir algo y no sólo a derrotar y destruir un enemigo. Así, lo que proponen es restaurar la aceptación del patriotismo, el amor a la tierra y la comunidad local, el mantenimiento de la identidad propia que supuestamente está bajo ataque. Levantando abiertamente el mensaje de los antirracistas y multiculturalistas, los identitarios hablan de la “población nativa” de los europeos, cuya cultura es amenazada por la política de fronteras abiertas y la homogeneidad obligatoria de la globalización.

Para darse una idea de la diferencia, donde el típico mensaje neofascista es agresivo y discriminador, los identitarios hablan de “demostrar los beneficios de nuestras demandas” y de construir una sociedad más comunitaria y egalitaria, porque “los valores materialistas dan poco significado: necesitamos comunidades reales”. Un lema, repetido en carteles que muestran a una pareja besándose apasionadamente, es “haga el amor y defienda a Europa”, un guiño a la muy baja tasa de natalidad del continente.

Este énfasis en lo positivo cae bajo el paraguas ideológico de algo llamado metapolítica, definido como “la batalla por las ideas”. Astutamente, los identitarios eligen como blanco la corrección política y proponen cambiar “lo que resulta aceptable pensar y decir”, en particular entre “los jóvenes ignorados por el establishment”. Este llamado a la rebelión se enmarca en la “construcción de un futuro seguro y pacífico para todos los europeos” con herramientas “pacíficas y creativas”. Para Generación Identitaria, “fascista” es un insulto que le propina el establishment liberal-progresista a todo el que piense “fuera del paradigma multicultural que condena nuestra propia identidad etnocultural”. Lo que se propone es “amar a nuestros países y a Europa, algo considerado un consenso nacional mínimo en otros países” pero prohibido en el continente.

Pero los de Generación Identitaria no escapan al estilo paranoide de las derechas duras, de Trump a Hitler, y necesitan construir un enemigo externo, en este caso el Imperio del Islam. Este imperio quiere realizar el Gran Reemplazo con una inmigración masiva aprovechando la baja tasa de natalidad europea, y por eso los inmigrantes no se integran realmente sino que forman “sociedades paralelas” musulmanas. Esto explica los elogios a los pocos países que prohibieron las carnicerías halal –aunque lo hicieron por cuestiones de trato humanitario al ganado– y el uso de cada caso de femicidio o abuso sexual que involucre a un inmigrante musulmán como una defensa de los derechos de la mujer amenazados por una cultura foránea.

Pero los identitarios abren rápidamente el paraguas y avisan que no son xenófobos: “El problema no es el inmigrante como persona o como grupo, el problema es la insanidad de las políticas de asilo. Hay que reforzar nuestra identidad y combatir a las elites multiculturales”. Esto no se logra a los golpes en las calles sino con actividades culturales, debates y activismo pacífico, el “espacio prepolítico”. Los activistas hacen manifestaciones hasta divertidas, como ponerle una burka a una escultura de Juana de Arco para protestar la islamización en Francia, o hacer pegatinas cerca de las iglesias. La idea es cambiar el discurso público, el sentido común social, y hacer “que sea normal ser patriota” y debatir las políticas de inmigración y fronteras desde esa posición. A la “utopía multicultural” se le opone “la antítesis patriótica”, que cuestiona “al actual discurso político dominante que niega, desprecia y hasta criminaliza la afirmación de lo que naturalmente es nuestro”.

Esto es fascismo vintage, una vuelta al Mussolini que adoraba la tecnología y se codeaba con pintores cubistas, tenía amantes judías y se decía más socialista que los socialistas. Los identitarios hablan de “ideologías tóxicas”, detestan al FMI y a los “nihilistas ideológicos”, odian “las etiquetas”, se definen como libertarios y antisistema, se visten bien, sonríen y tienen estilo. De hecho, la tienda virtual del movimiento tiene remeras muy bien diseñadas en alguna parte de Francia bajo el nombre de “Boutique Identitaire”, y el único modelo de nación citado en toda la literatura es, sorpresa, Japón: según parece, por allá solucionaron el problema del envejecimiento sin abrir tanto las fronteras y sin multiculturalizarse demasiado.

Por supuesto que todo esto es una estrategia desde el llano, un llamado a construir una contracultura antes que a la toma del poder. Es también una astuta adaptación a estos tiempos de desilusión hacia la política, a la valoración suprema del estilo de vida y el consumismo, y a la búsqueda de ideas “blandas” (o al menos difusas) que den sentido a la vida. Hace un siglo que nadie probaba por este lado. Hace un siglo funcionó.

 

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