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Publicidad engañosa sobre alimentación para lactantes.

Fuente original: http://naukas.com/2013/07/26/publicidad-enganosa-sobre-alimentacion-para-lactantes/ .

Publicidad engañosa sobre alimentación para lactantes.

El pasado mes de junio dimitió más de la mitad del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) como protesta ante la aparición del siguiente anuncio a página completa en la contraportada de la revista de la asociación, y con el sello de la asociación en el propio anuncio.

El anuncio nos advierte de que los niños nacidos por cesárea (1 de cada 4) tienen más riesgo de infección gastrointestinal, y que se puede reducir considerablemente ese riesgo si se le alimenta con su leche de fórmula enriquecida con un probiótico (bifidobacterium lactis o BL), cuya eficacia clínica ha sido reconocida por una sociedad científica especializada:

“La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica reconoce la eficacia del BL para la prevención de las infecciones gastrointestinales con una reducción del 46% del riesgo”

No hay nada falso en estas afirmaciones. Las empresas se cuidan mucho de no mentir en la publicidad y este anuncio viene incluso con referencias bibliográficas. Entonces, ¿por qué han dimitido en bloque más de la mitad de los pediatras del Comité de Lactancia de la AEPED? Como suele suceder en la publicidad, el pecado no está en lo que se dice, sino en lo que no se dice. Y lo que no se dice es:

  • (1)   que dar el pecho reduce ese riesgo en mayor medida 1
  • (2)   que, al contrario que con el pecho, las evidencias sobre la eficacia del probiótico no son aún concluyentes2.
  • (3)   que la propia Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) recomienda que los bebés sean alimentados con lactancia materna3.
  • (4)   que la cesárea no impide dar el pecho4.

Conviene recordar también que, tal y como nos recuerdan en SINA, los beneficios sobre la salud de la lactancia materna son tan claros, que están expresamente prohibidos los anuncios de leche de fórmula que insinúen o hagan creer “que la alimentación con biberón es equivalente o superior a la lactancia materna 5.

bebé

OCULTANDO EL GRUPO DE CONTROL.

Lo primero que llama la atención de la publicidad es su ambigüedad: reduce las infecciones un 46%, pero ¿con respecto a qué alternativa? Ante el silencio, el lector tiende a pensar que es con respecto a cualquier alternativa, o con respecto a la mejor alternativa, típicamente dar el pecho. Sin embargo, si acudimos a la revisión de la ESPGHAN que el propio anuncio cita como fuente2 y echamos un vistazo a los tres ensayos clínicos que revisan sobre este tema3, 4, 5, veremos que esta reducción es una comparación únicamente con bebés alimentados con leches de fórmula estándar (no enriquecidas con el probiótico estudiado) de modo que, incluso tomándonos la molestia de acudir a su fuente original seguimos sin saber si esta leche de fórmula llega a ser más preventiva que dar el pecho.

“En la mayoría de los ensayos incluidos, los investigadores utilizaron una fórmula infantil o de continuación estándar.”

COMPARÁNDOLO CON LA MEJOR ALTERNATIVA.

Entonces, ¿qué le damos al recién nacido por cesárea? ¿Leche de fórmula con BL o pecho? Las referencias incluidas en el anuncio no nos dan la respuesta, pero la propia ESPGHAN tiene un documento sobre lactancia materna6 en el que nos informa de que la revisión de 14 estudios de cohortes realizada por Chien y Howie en 2001 encontró que dar el pecho reducía la razón de posibilidades de infecciones gastrointestinales en un 64%.

“La razón de probabilidades cruda resumen de los 14 estudios de cohortes para el desarrollo de infecciones gastrointestinales en bebés amamantados fue de 0,36 (IC 95% 0,32–0,41)”

SOLIDEZ DE LAS EVIDENCIAS.

Como nos recordaba Rinze, ningún estudio aislado demuestra nada, sino que las hipótesis se demuestran a base de acumular evidencias con diferentes estudios. Por eso existen clasificaciones con diferentes niveles de evidencia jerarquizados que reflejan cuánto de sólidas son las evidencias que respaldan una declaración o recomendación médica. Así pues, independientemente de la cuantificación del efecto que hemos visto antes (y que favorece a la lactancia materna), ¿es la fiabilidad de las evidencias que respaldan una y otra alternativa la misma? No he encontrado una calificación estructurada, pero basta con ver la contundencia con que se expresa la propia ESPGHAN en uno6 y otro caso:

“Dar el pecho está también asociado a un impacto demostrable en la morbididad infantil en países industrializados, por ejemplo, una reducción de las infecciones gastrointestinales […]”

Mientras que en el caso de la leche enriquecida con BL se pronuncia sobre su eficacia con mucha más cautela2:

“Existe alguna evidencia de los ensayos combinados que sugiere que la suplementación de formula infantil con B lactis (aisladamente o combinada) está asociada con una reducción del riesgo de infecciones gastrointestinales no específicas en niños.”

Para aquellos que no estén familiarizados con la jerga clínica, “alguna evidencia” (“some evidence”) significa que esa evidencia no se considera concluyente.

Es también por esto, supongo, que el documento de la ESPGHAN ni siquiera dice que el probiótico reduzca las infecciones en un 46%, pues no se atreve a cuantificar el efecto con un nivel de evidencia tan bajo. Este numerito sale del Material Complementario, donde, entre muchas otras cosas, se calcula cuál sería el resultado combinado de los efectos medidos en los tres ensayos sobre el tema que han revisado3, 4, 5. Sin embargo, la ESPGHAN decidió no incluir esta cuantificación en el documento, cabe suponer que porque no la considera fiable.

[Imagen: Figura 1, apartado 1.6.5, del Material Complementario de Braegger et al 2011]LO QUE RECOMIENDA LA ESPGHAN

Con todo lo que hemos visto, no es de extrañar que lo que nos dice la ESPGHAN sobre la alimentación infantil sea lo siguiente6:

Dar el pecho es el modo natural y recomendable de contribuir al crecimiento y desarrollo sano de los niños pequeños. Existen numerosos indicadores de los beneficios de dar el pecho en la salud infantil, tanto durante la infancia como más adelante en la vida; una reducción del riesgo de diarrea infecciosa y de otitis media aguda son los efectos mejor documentados.

Mientras que, en el documento que el propio anuncio citaba como fuente2, lo que concluye la misma ESPGHAN sobre la leche de fórmula con probióticos es lo siguiente:

3. La administración de unos pocos probióticos (aisladamente o combinados) añadida a formula infantil o de continuación y administrada más allá de la infancia temprana podría estar asociada a algunos beneficios clínicos, como una reducción del riesgo de infecciones gastrointestinales no específicas […]. Sin embargo, los estudios disponibles diferían en la calidad metodológica, los concretos probióticos estudiados, la duración de las intervenciones y las dosis utilizadas. El Comité considera que todavía hay demasiada incertidumbre para obtener conclusiones fiables de los datos disponibles.

5. En general, no se dispone de datos sobre los efectos a largo plazo de la administración de formulas suplementadas con probióticos […]

6. Considerando lo anterior, el Comité no recomienda el uso rutinario de fórmulas suplementadas con probióticos en bebés.

CESÁREAS: RIESGO DE INFECCIÓN Y LACTANCIA MATERNA

El hecho de que hablen de que los nacidos por cesárea tienen mayor riesgo de infecciones gastrointestinales pero sin cuantificar ese mayor riesgo puede resultar alarmante para las madres que se ven sometidas a una cesárea. Conviene saber que, conforme al estudio que el propio anuncio cita como fuente para esto de las cesáreas9:

  • (1)   El aumento del riesgo de infecciones gastrointestinales de los bebés nacidos por cesárea es pequeño en términos absolutos (del 8% al cabo de un año) de modo que, incluso aunque la eficacia del probiótico estuviese demostrada y además fuese en el porcentaje que sale en el material complementario, ello supondría que tendría efecto en 4 de cada 100 bebés (los 96 bebés restantes tendrían o no la infección igual, independientemente de que tomasen o no el probiótico).
  • (2)   Es difícil saber cómo se aplicaría este porcentaje de aumento del riesgo de infección en cesáreas a los bebés alimentados con fórmula puesto que, en el estudio que dan como fuente, todos los bebés eran amamantados.
  • (3)   En ese estudio únicamente se incluyen bebés con una historia clínica familiar de alergias y, precisamente, otro de los resultados que miden (y que aumenta) es la incidencia de alergias alimentarias. Este podría ser un factor de confusión importante. Podría ser que los antecedentes parentales de alergias y la propia alergia alimentaria del bebé fuesen la causa de la mayor tasa de infecciones gastrointestinales (diarreas) cuando estos bebés nacen por cesárea.

Por otro lado, el anuncio menciona la cesárea porque es uno de los casos en los que la leche de fórmula tiene más penetración, puesto que se ha comprobado que se reducen los casos de lactancia materna10. Sin embargo, se oculta que“la mayoría de las dificultades que encuentran muchas madres para amamantar tras la cesárea no son debidas a la intervención sino a toda una serie de creencias erróneas y/o prácticas inadecuadas en el hospital que a menudo motivan que la lactancia termine antes de lo que la madre deseaba” 7. Estas prácticas evitables que dificultan la lactancia en casos de cesárea son fundamentalmente el retraso innecesario en la primera toma y la administración de biberones y el uso de chupetes en ese periodo que es clave para estimular el reflejo de succión y asentar la lactancia.

VALORACIÓN FINAL.

La leche suplementada con bifidobacterium lactis puede llegar a presentar grandes ventajas para la salud de los niños alimentados con leche de fórmula, lo cual es una excelente noticia y un gran avance en el desarrollo de los sucedáneos de leche materna, que llegan a ser imprescindibles en algunas circunstancias. Sin embargo, es un fraude al consumidor el presentarla como si fuera la opción más saludable, ya sea en cesáreas o con carácter general. El consumidor tiene derecho a saber que la opción más saludable en casi todas las circunstancias, incluida la cesárea, sigue siendo la lactancia materna, y para no inducir a confusión sobre eso hubiera bastado con que el anuncio mencionase, aunque fuera con un simple asterisco y letra pequeña, que esa reducción es con respecto a las leches de fórmula estándar.

Si la AEPED, dueña de la revista y la que presta su logo al anuncio, lo hubiera exigido, quizá nos habríamos ahorrado tanto una publicidad engañosa como la renuncia de 7 pediatras que estaban realizando una gran labor sobre este tema. Como nos cuenta el Dr. José María Paricio, uno de los pediatras del Comité que renunció, aunque “este tipo de comportamiento [es] reiterado por pare de la AEP pese a las peticiones del Comité de Lactancia Materna”, las encomiables iniciativas que la AEPED está teniendo en este campo auguran que descuidos como este quedarán “para la historia, como quedaron los anuncios de cigarrillos en antiguas revistas médicas”.

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Este artículo nos lo envía Jesús Rosino divulgador de la ciencia tras el cambio climático, traductor en Skeptical Science y autor del libro El cambio climático antropogénico. Desde el nacimiento reciente de su hija está reorientando su labor de divulgación hacia el campo de la medina y la pediatría. Podéis encontrarlo en su blog o en su perfil de Google+

REFERENCIAS

  1. Chien PF y Howie PW. Breast milk and the risk of opportunistic infection in infancy in industrialized and non-industrialized settings. Adv Nutr Res. 2001;10:69–104. [PubMed]
  2. Braegger et al 2011. Supplementation of infant formula with probiotics and/or prebiotics: a systematic review and comment by the ESPGHAN committee on nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2011 Feb;52(2):238-50. [PubMed]
  3. Chouraqui JP, Van Egroo LD, Fichot MC. Acidified milk formula supplemented with bifidobacterium lactis: impact on infant diarrhea in residential care settings. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2004;38:288–92. [PubMed]
  4. Corrêa NB, Pe´ret Filho LA, Penna FJ, et al. A randomized formula controlled trial of Bifidobacterium lactis and Streptococcus thermophilus for prevention of antibiotic-associated diarrhea in infants. J Clin Gastroenterol 2005;39:385–9. [PubMed]
  5. Saavedra J, Bauman NA, Oung I, et al. Feeding of Bifidobacterium bifidum and Streptococcus thermophilus to infants in hospital forprevention of diarrhea and shedding of rotavirus. Lancet 1994;344: 1046–9. [PubMed]
  6. ESPGHAN Committee on Nutrition 2009. Breast-feeding: A commentary by the ESPGHAN Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2009 Jul;49(1):112-25. [PubMed]
  7. Ibone Olza Fernández 2002. Lactancia Después de la Cesárea. Ser Padres. [Web del Ministerio de Sanidad]
  8. Artículo 9.2. del Real Decreto 867/2008, de 23 de mayo, por el que se aprueba la reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y de los preparados de continuación. [BOE]
  9. Laubereau et al 2004. Caesarean section and gastrointestinal symptoms, atopic dermatitis, and sensitisation during the first year of life. Arch Dis Child 2004;89:993-997. [BMJ]
  10. Zanardo et al 2010. Elective cesarean delivery: does it have a negative effect on breastfeeding? Birth. 2010 Dec;37(4):275-9. [PubMed]

Biocarbón puede hacer retroceder el reloj climático.

Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2013/08/biocarbon-puede-hacer-retroceder-el-reloj-climatico/ .

Biocarbón puede hacer retroceder el reloj climático

Por Carey L. Biron

El biocarbón ayuda a fertilizar el suelo y mejora su capacidad de retener el agua. Crédito: Rob Goodier/E4C/cc by 2.0

WASHINGTON, 1 ago 2013 (IPS) – Mientras políticos en todo el mundo se preguntan cómo reducir las futuras emisiones contaminantes, algunos científicos y ambientalistas se centran en definir maneras seguras y eficientes de disminuir el dióxido de carbono que ya está en la atmósfera. El biocarbón o “biochar” es una de ellas.

Se trata de una antigua práctica de fertilización que implica fabricar carbón a partir de los cultivos del año anterior, y mezclarlo en el suelo con el fin de nutrir la tierra para el año siguiente. El biochar impide que llegue a la atmósfera el dióxido de carbono que emiten las plantas cuando mueren y se descomponen naturalmente.

En mayo, una estación científica de Estados Unidos anunció que, por primera vez, las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono habían sobrepasado las 400 partes por millón (ppm). Los científicos climáticos advierten desde hace años que niveles superiores a 350 ppm pueden generar un “punto de inflexión” que acelere el derretimiento de los hielos polares, elevando las temperaturas mundiales y los eventos meteorológicos extremos.

“Necesitamos un cambio de paradigma en nuestro enfoque hacia el clima, para cambiar realmente la forma como miramos lo que significa una solución. La mayor parte del debate no solo se centra en el sector energético, sino también en las emisiones actuales”, dijo Mark Hertsgaard, un periodista que en las últimas dos décadas se dedicó a asuntos climáticos, ante una audiencia en Washington.

“Las emisiones en curso, las actuales y las futuras, agregan alrededor de dos ppm de dióxido de carbono a la atmósfera por año, pero lo que pauta el problema son las 400 ppm que ya están en la atmósfera. Aunque actualmente toda la discusión es sobre esas dos ppm, también tenemos que tomarnos en serio las 400 ppm (y ver) cómo extraer dióxido de carbono de la atmósfera”, agregó.

Hertsgaard señaló un informe de la Organización de las Naciones Unidas que concluyó que en la década previa a 2010 se produjo una cantidad sin precedentes de “eventos meteorológicos extremos”. Aunque repentinamente se frenaran todas las nuevas emisiones, dijo, los científicos sugieren que las temperaturas mundiales continuarán en aumento durante por lo menos otras tres décadas.

Sin embargo, según una cantidad cada vez mayor de investigadores del suelo, científicos climáticos y otros, el biocarbón puede ofrecer una oportunidad de reducir esos niveles mundiales preexistentes de dióxido de carbono.

A través de la fotosíntesis, todas las plantas absorben naturalmente el dióxido de carbono del aire como parte integral de su propio ciclo vital. En circunstancias normales, ese carbono se vuelve a liberar en la atmósfera cuando la planta muere y se descompone, pero la idea que hay detrás del biocarbón es consolidar ese carbono de una forma sólida que pueda colocarse bajo la tierra y, así, fuera de la atmósfera, por lo menos por cierto tiempo.

La parte central del proceso implica quemar la planta –tal vez cultivos que han muerto, tal vez árboles que hicieron lo propio por culpa de una infestación, o tal vez algo plantado específicamente con este fin- en un fuego bajo en oxígeno, y convertirla en carbón. El biocarbón resultante puede usarse luego como un fertilizante de alta potencia, ofreciendo beneficios tanto para los agricultores como para la lucha contra el cambio climático.

Según estimaciones realizadas por Johannes Lehmann, un investigador en ciencias agrícolas de la Universidad de Cornell, el mundo podrá compensar plenamente sus emisiones anuales de gases de efecto invernadero si el biochar se agrega a alrededor de 10 por ciento de los predios agrícolas existentes.

En cualquier caso, esa es la idea. Por ahora, incluso para quienes consideran este método relativamente sólido, el potencial de aumentar a una escala significativa el uso de biocarbón en el mundo todavía está lejos de cumplirse.

“Persisten muchas preguntas, pero la clave aquí es que necesitamos ampliar nuestra mirada para hacer que la agricultura esté en el centro del debate sobre el cambio climático”, dijo Hertsgaard.

“En teoría, el biocarbón puede ser un medio de hacer retroceder el reloj del clima. Sin duda, la agricultura puede ser una parte crucial de la solución para que el problema dé marcha atrás”, agregó.

Beneficios para el suelo.

Hasta ahora, el financiamiento y el apoyo político para el biocarbón han sido desparejos, aunque hay claro interés gubernamental en Estados Unidos y en la Unión Europea.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos mostró tal vez el mayor interés institucional hasta la fecha, financiando una serie regular de pequeños subsidios para que continúe la investigación sobre el biocarbón, particularmente en universidades.

Aunque en el Congreso de Estados Unidos se han hecho intentos por garantizar el financiamiento en importante legislación agrícola, aún no han tenido éxito.

La Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) también han promovido y estudiado una serie de proyectos, pero algunos observadores sugieren que la mayoría de los donantes todavía adoptan un enfoque de esperar y ver.

Sin embargo, actualmente hay varias decenas de proyectos piloto y de pequeña escala que avanzan en países en desarrollo, particularmente en India.

De hecho, aunque el debate internacional sobre el clima ofrece un potencial tentador pero todavía remoto para el biocarbón, las necesidades de seguridad alimentaria de los países pobres constituyen la oportunidad más tangible para este enfoque.

Está disponible una serie de diseños simples y baratos para crear biocarbón, la mayoría de los cuales se crearon a partir de recipientes de 208 litros.

“Los habitantes de países en desarrollo a menudo están limitados por la pobreza de sus suelos, que son ácidos o pobres en nutrientes, y es allí donde la adición de biocarbón tiende a mostrar el mayor aumento en los índices de crecimiento”, dijo Thayer Tomlinson, directora de comunicaciones en la Iniciativa Internacional del Biochar (IBI, por sus siglas en inglés), una organización con sede en Estados Unidos, en diálogo con IPS.

“Parte de la importancia de esto es que las comunidades puedan usar residuos agrícolas en vez de leña, y convertir eso en productos útiles. Estos beneficios significativos para el suelo pueden brindarse sin talar bosques, sin depender tanto de los fertilizantes comerciales, y usando simplemente productos que de otro modo podrían ser descartados”, señaló.

El IBI existe desde 2007 y, según Tomlinson, en ese tiempo el interés en el biocarbón aumentó notoriamente, a partir de la industria, los empresarios, los expertos en desarrollo y otros.

“Observando las referencias bibliográficas al biocarbón, se ve que hubo enormes aumentos año a año”, dijo Tomlinson.

Aunque este tema tiende a abarcar a varios grupos de intereses, claramente hay un interés comercial cada vez mayor, sostuvo.

Mientras, la industria trabaja para estandarizar los productos de este pujante sector.

El año pasado, la IBI presentó estándares iniciales para definir al biocarbón, y hace dos meses reveló un nuevo programa de certificación para productores de América del Norte.

En abril, la organización presentó un protocolo de “compensación de carbono” ante reguladores de Estados Unidos, con el fin de cuantificar cuánto carbono hay en el biocarbón y las emisiones que su uso contrarrestaría. Ahora el documento está abierto a los comentarios del público.

Frase de Jean-Jacques Rousseau.

Ustedes olvidan que los frutos son de todos y que la tierra no tiene dueño.

La pobreza y el hambre detrás de la cobertura de números.

Fuente:

http://www.periodismosocial.net/capituloinfanciaxmes.cfm

La pobreza y el hambre detrás de la cobertura de números.

La muerte de chicos en las comunidades aborígenes de Salta fue el tema destacado en las primeras semanas de febrero. Cómo se informó, quiénes hablaron, qué cosas (no) se dijeron.

En la lógica de los medios, hay muertes que son cifras, números. Y que sólo mantienen la atención en la medida que crecen, que se multiplican. En febrero, hubo un hecho que marcó a fuego esta condición: el fallecimiento en cadena de 8 chicos en comunidades aborígenes de Salta, en medio de la pobreza, el hambre y el abandono estatal. Un drama cuya profundidad también quedó atrapada entre los posicionamientos políticos de los diarios: lo que para algunos fue desnutrición, para otros fue deshidratación y para todos fue una urgencia por cuantificar los fallecidos, como si de un desastre natural se tratara. Incluso llegando a dar por muertos a chicos que estaban vivos.
El Capítulo Infancia de Periodismo Social analizó 45 notas referidas al tema, publicadas por 22 diarios de todo el país entre el 1 y el 14 de febrero en las que el verdadero drama de los pueblos originarios quedó oculto en las coberturas: el nulo acceso de parte de los chicos indígenas al sistema de salud durante toda su vida; la ineficacia de los planes de ayuda social; la existencia de comunidades enteras que en pleno siglo XXI no tienen servicios básicos como el agua potable; la pobreza extrema; la desprotección estatal y la discriminación a la que a veces son sometidos cuando van en busca de asistencia médica.

Desnutrición, deshidratación: ¿y todo lo otro?

En total, los fallecimientos informados por los medios fueron 8, entre el 1 de febrero y el 14.  Las causas de las dos primeras muertes (publicadas el 1 de febrero) fueron informadas por el Ministerio de Salud de la provincia de Salta:

“deshidratación, ya que presentaban cuadros de diarrea y vómitos”. El 4 de febrero, se conoció la tercera muerte y esta vez el certificado médico aseguró que fue un shock séptico por desnutrición. Sin embargo, fue presentado como el tercer caso fatal en una semana por algunos medios, cuando en verdad se trataba del primero que oficialmente era reconocido como tal. De ahí en más, la selección de palabras para titular pareció más forzada que otra cosa. Y la confusión fue en aumento.
Al menos el 12 por ciento de los diarios monitoreados titularon con la palabra “deshidratación”, el 50 por ciento con “desnutrición”, el 9 por ciento con la palabra “hambre” y el 29 por ciento restante descartó esas opciones y eligió títulos como “murió otro chico aborigen” o “dudas en torno de la muerte de una beba aborigen en Salta”. Es decir, la tentación fue la de siempre: poner el acento en un problema y desconocer que se trata algo mucho más complejo.
Zulma Ortiz, especialista en salud de UNICEF, asegura que “no es ni deshidratación, ni desnutrición, ni una cosa ni la otra. Es una problemática socioeconómica y sanitaria que emerge con un problema más visible, pero el problema es estructural: falta de educación, falta de políticas públicas que se hayan sostenido en el tiempo, falta de un enfoque intercultural que incluya a las propias comunidades tomando sus propias decisiones”.
“En general, el papel de los medios dejó mucho que desear”, sintetiza Lino Chara, de la Red de Comunicadores Indígenas, una organización que nuclea a periodistas y comunicadores de pueblos originarios de cinco provincias: Chaco, Formosa, Santa Fe, Salta y Jujuy. Según Chara, “en primer lugar, pensar que sólo es desnutrición o deshidratación es engañoso, cualquier periodista que haya ido al lugar sabe que son un montón de problemas, no sólo eso, es una reducción que no explica el problema, en los que hay cuestiones sanitarias, alimentarias, educativas y creo que hasta abandono de personasería bueno que se hable de eso ¿no?”.
Por su lado, Rubén Tapia, gerente hasta la semana pasada del Hospital de Tartagal. Tapia, se refirió en una entrevista a la diferencia que existe entre un caso de desnutrición y un caso de deshidratación: “Aunque suene parecido, no es lo mismo. Hay que tener en cuenta que el 70% del cuerpo es agua, por lo tanto un mayor o un menor que no ingiere la cantidad necesaria por día de agua segura, se muere”, aseguró, y agregó: “Sea un niño, o un adulto el que fallece por deshidratación, pierde muy rápidamente masa muscular, lo cual no significa que haya estado desnutrido. Por lo tanto, ante un caso de fallecimiento, debe analizarse cuál era la situación del paciente previo al cuadro de deshidratación”.
Una recomendación que algunos medios no tuvieron en cuenta.
Vaya un caso de ejemplo: un bebé de apellido Torres, que fue cambiando la causa de la muerte según el diario en el que se publicaba: mientras por un lado se aseguraba el 10 de febrero que había muerto por desnutrición, otros diarios ese mismo día confirmaban que “en un principio se reportó que el niño se encontraba desnutrido, pero esa información fue negada por sus allegados. Lo llamativo es que el dato erróneo nunca fue rectificado.

La muerte que no fue y un pedido de disculpas.

Uno de los errores más dolorosos en la cobertura del tema fue el caso de la beba Analía López, dada por muerta por el diario El Tribuno de Salta, pero que en realidad estaba viva y recuperándose junto a su madre de un cuadro de desnutrición sufrido en enero. Esa nota se publicó el lunes 7 de febrero. El jueves 10, en un editorial titulado un error que nos duele, el diario explicó cómo surgió la confusión y pidió las disculpas a la familia y sus lectores. El tema ya había rebotado en medios de todo el país, aunque tuvo mucha repercusión en Salta, donde generó gran debate entre los periodistas. En esos días, la propia madre de la nena también aclaró la situación y dijo que “gracias a Dios mi bebé está sana, está bien y está viva, no muerta”.

Los temas que explican las muertes pero no fueron abordados.

“No sólo de pan vive el hombre. De nada sirve que alimente a un chico si lo devuelvo al ambiente hostil en el que vive. Hay gente que cree que la pobreza es mala distribución de la riqueza, que si vos distribuís la riqueza el problema se acaba. Si usted reparte plata a la gente embrutecida siguen tan brutos como antes, y tan pobres como antes. Lo que hay que hacer es educar, educar, educar”, señaló, en una entrevista con el Capítulo Infancia, Abel Albino, médico pediatra, fellow de Ashoka y presidente de la Coordinadora para la Nutrición Infantil (Conin), desde la que lucha contra la desnutrición.
Albino, vale aclararlo, fue uno de los pocos especialistas consultados por los medios. En total, la voz de expertos en el tema no superó el 11 por ciento del total de fuentes oídas. Y continúa Albino: “Es como si yo quiero cargar un tanque de nafta que está pinchado en 17 lugares, nunca lo voy a terminar sus allegados. Lo llamativo es que el dato erróneo nunca fue rectificado.
La muerte que no fue y un pedido de disculpas
Uno de los errores más dolorosos en la cobertura del tema fue el caso de la beba Analía López, dada por muerta por el diario El Tribuno de Salta, pero que en realidad estaba viva y recuperándose junto a su madre de un cuadro de desnutrición sufrido en enero. Esa nota se publicó el lunes 7 de febrero. El jueves 10, en un editorial titulado un error que nos duele, el diario explicó cómo surgió la confusión y pidió las disculpas a la familia y sus lectores. El tema ya había rebotado en medios de todo el país, aunque tuvo mucha repercusión en Salta, donde generó gran debate entre los periodistas. En esos días, la propia madre de la nena también aclaró la situación y dijo que “gracias a Dios mi bebé está sana, está bien y está viva, no muerta”.
Los temas que explican las muertes pero no fueron abordados
“No sólo de pan vive el hombre. De nada sirve que alimente a un chico si lo devuelvo al ambiente hostil en el que vive. Hay gente que cree que la pobreza es mala distribución de la riqueza, que si vos distribuís la riqueza el problema se acaba. Si usted reparte plata a la gente embrutecida siguen tan brutos como antes, y tan pobres como antes. Lo que hay que hacer es educar, educar, educar”, señaló, en una entrevista con el Capítulo Infancia, Abel Albino, médico pediatra, fellow de Ashoka y presidente de la Coordinadora para la Nutrición Infantil (Conin), desde la que lucha contra la desnutrición.
Albino, vale aclararlo, fue uno de los pocos especialistas consultados por los medios. En total, la voz de expertos en el tema no superó el 11 por ciento del total de fuentes oídas. Y continúa Albino: “Es como si yo quiero cargar un tanque de nafta que está pinchado en 17 lugares, nunca lo voy a terminar de llenar porque se está vaciando, entonces yo le puedo saciar el hambre momentáneo, pero nunca combatiré la desnutrición sino tapo todos estos agujeros. Lo que se necesita es educación nutricional, educación para la salud, lactancia materna, jardines maternales, jardines infantiles, estimulación temprana, escuelas de artes y oficios, escuelas de educación agraria, lecto-escritura para analfabetos, escuelas para padres, documentación y legalización de la familia. Así se combate la desnutrición: si yo doy de comer y no estimulo sigo teniendo un niño desnutrido”.
Sin embargo, los datos que permitan a los lectores entender el problema en toda su complejidad estuvieron ausentes.
Según el relevamiento hecho por el Capítulo Infancia, apenas el 20 por ciento de las notas profundizaron en la pobreza en la que viven las comunidades indígenas salteñas, el 11,1 por ciento habló del deficitario sistema de salud que debería ocuparse de ellos y sólo el 4,4 por ciento incorporó a las crónicas el tema de las políticas públicas que podrían solucionar el problema de una vez por todas. Repasemos algunos datos.

La mitad come menos de cuatro comidas por día.

Los chicos que nacen en comunidades aborígenes parecen estar condenados de antemano al abandono estatal. Según la publicación Situación de la infancia y la adolescencia indígena, de UNICEF, “casi la mitad de los niños indígenas ingiere menos de cuatro comidas diarias, y en consecuencia es probable que sufran desnutrición y cuadros de anemia que, a su vez, los hacen vulnerables frente a otras enfermedades”.
Otro dato a tener en cuenta para entender la situación es que “la mayoría de los chicos indígenas se atiende toda su vida en centros de salud o puestos sanitarios, sin acceder a especialistas o atención de mayor complejidad. También pueden recibir la visita de un agente sanitario, pero depende de la distancia y de la existencia del recurso humano que, en general, para las zonas rurales suele ser escaso. El acceso geográfico determina, en gran parte, la atención de salud de las niñas y niños indígenas. La falta de recursos hace que las mujeres tengan dificultades para movilizarse con sus hijos a los centros de salud, que se caracterizan por su dispersión y difícil acceso”, agrega el informe.
Octorina Zamora es una dirigente wichí, que siguió atentamente las noticias sobre el tema y no disimula su angustia. Habló con Capítulo Infancia y aseguró que “en la antigüedad tener una familia desnutrida en nuestras comunidades era una vergüenza. Hoy somos conocidos a través de los medios por todo esto: hambre o deshidratación, es lo mismo. Hay comunidades que no tienen pozo de agua ni un pozo de tierra siquiera para hacerlo. Antes el Estado nos combatía con armas de fuego, hoy es con el hambre, con el despojo. De pronto, hoy en el norte es más importante tener un sembradío de soja que delimitar los territorios indígenas; a raíz de eso nuestro pueblo termina siendo acorralado por estas empresas sin la oportunidad de la sobrevivencia. Y de eso los medios no hablan, nadie dice nada”.

Madres y embarazadas: hasta un año sin ver un agente sanitario.

Según el mismo informe de UNICEF, la atención a las embarazadas indígenas es particularmente grave. En Santa Fe, Chaco, Ciudad de Buenos Aires, Salta, Misiones y Santiago del Estero, así como en las regiones Metropolitana, Pampeana y NOA, la cobertura de salud alcanza a menos de ocho de cada diez mujeres indígenas. En muchos casos pasan hasta 12 meses sin ser visitadas por un agente de salud del Estado. La salud materno-infantil también es deficitaria. Seis de cada diez muertes neonatales podrían prevenirse con un diagnóstico y tratamiento oportunos, controles durante el embarazo, educación en cuidado materno y atención en el parto, agrega.
A esto se suman las falencias en la toma de exámenes y tratamiento temprano a embarazadas para detectar enfermedades como el Chagas, mal endémico en provincias del Norte de nuestro país, y que son transmitidas de madre a hijo durante el embarazo.

El 40 % de las mujeres indígenas ve discriminación en los hospitales.

Marcelino Pérez es tío de una de las nenas que murió en Salta el último mes. Además del dolor, en una entrevista con Clarín reconoció uno de las causas que explican el drama de los pueblos indígenas: la discriminación. Aseguró: “Somos discriminados, porque a los criollos los tratan bien y con respeto. A un mataco, no. Si te dan un turno para que te atiendan igual te tienen horas esperando en la guardia”.  El informe de UNICEF, señala que la discriminación es una de las barreras que más dificulta el acceso a los servicios sanitarios. De cada diez mujeres indígenas, cuatro piensan que en los hospitales y en las postas de salud las discriminan por motivos raciales, y por lo tanto no establecen una relación de confianza con el médico o la médica que las atiende.

El mismo informe rescata dos testimonios muy valiosos para entender la distancia que separa al sistema sanitario tradicional de las comunidades indígenas: Margarita, una mujer wichí, afirma: “En los hospitales no siempre nos tratan bien. A mí me ha pasado que he estado toda la noche esperando un turno que me tendrían que haber dado acá, en la salita. Nos hacen esperar porque somos wichí. Yo así, no vuelvo más”. Fermina, también wichí, habla sobre la vergüenza a la que se exponen las mujeres indígenas al presentarse a una consulta: “A las mujeres les da mucha vergüenza. A veces van a la posta de salud porque tienen hemorragias y le dicen al médico que les duele la cabeza para que les de una pastilla cualquiera, porque piensan que con eso se van a curar. Muchas veces no se animan a decirle al médico o al enfermero lo que les pasa porque piensan que van a hablar mal de ellas”.

La cuestión cultural: una forma de desviar la responsabilidad.

Uno de los episodios que conviene repasar sobre las muertes en Salta fue la declaración del gobernador provincial Juan Manuel Urtubey, que atribuyó “parte de la mala situación socioeconómico de los aborígenes a factores culturales de las comunidades” y en el mismo tono aseguró que los miembros de los pueblos indígenas no tienen costumbre de ir a los hospitales.

Esas declaraciones fueron publicadas por casi todos los medios, sin que nadie cuestione un tema central: es obligación del Estado garantizar el acceso a la salud de todos sus habitantes y llevar la atención sanitaria a todos los rincones.
“Estoy de acuerdo con que dice Urtubey y sus funcionarios, pero con una variante. Es una cuestión cultural nuestra, que no sabemos abordar otra cultura, no sabemos respetar. El problema es nuestro. Un centro de salud, según nuestras leyes, está obligado a tener dispositivos, elementos, estrategias de abordaje intercultural: desde una guía a una persona que traduzca al que viene y no habla español. Eso está por ley. El problema es nuestro y no del otro que no se comunica, yo estoy obligado como Estado a tratarlo, a cuidarlo, a que no se enferme, pero no se hace mucho para tratar de entender qué es lo que necesita”, asegura Ortiz.

Chicos invisibles, lejos de la contención del Estado.

Finalmente, un aspecto poco abordado por los medios: en plena instrumentación de la Asignación Universal por Hijo ¿por qué hay mujeres wichíes que aseguran no recibir ninguna ayuda del Estado? Eso es posible, admitido por la propia ANSES, porque todavía hay personas que están indocumentadas en nuestro país y más aún dentro de las comunidades indígenas. Según se señala, muchos niños se encuentran invisibilizados por no haber sido registrados al nacer. En Argentina, muchas de las comunidades se ubican geográficamente lejos de los centros urbanos, y a esto se suma la falta de acceso a la información adecuada para la protección de sus derechos. Estos factores dificultan el registro oportuno del nacimiento y la consecuente obtención del DNI, trámite que actualmente es gratuito.
La falta de documentación, es decir, el no estar registrado para la comunidad como una persona que ha nacido, ocasiona otras violaciones de derechos y genera nuevas vulnerabilidades: dificulta la inscripción en la escuela, la atención en los centros de salud y la inscripción en los planes sociales de ayuda, entre otras tramitaciones que requieren de un documento de identidad, afirma UNICEF en su informe.
Y sobre este punto, Ortiz asegura: “Es difícil que se lance un plan de esa naturaleza y tener una cobertura al 100 % a los pocos meses. Hay otra cosa más grave: en nuestro país no hay un sistema de información que considere la variable étnica para hacer un análisis. Entonces, qué es primero: ¿garantizar el acceso universal o discutir por qué no tenemos la variable étnica y saber lo que les pasa a las comunidades indígenas de nuestro país. Hay discusiones previas y por ello caemos en la banalidad de tratar esto superficialmente. No tenemos un sistema de información. Mueren 9 mil chicos por año en Argentina, cuántos de ellos son indígenas no lo sabemos. Cómo podemos diseñar políticas si no tenemos esa información”. Un desafío pendiente para todos.
Capítulo Infancia de Periodismo Social / Febrero de 2011.

UNICEF confirma que Cuba tiene 0% de desnutrición infantil.

Fuente:

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article22585

UNICEF confirma que Cuba tiene 0% de desnutrición infantil.

La existencia en el mundo en desarrollo de 146 millones de niños menores de cinco años bajos de peso, contrasta con la realidad de los infantes cubanos, reconocidos mundialmente por estar ajenos a ese mal social.

Prensa Latina/Cubadebate | 23-02-2011

Esas preocupantes cifras aparecieron en un reciente reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), bajo el título de Progreso para la Infancia, Un balance sobre la nutrición, divulgado en la sede de la ONU.

De acuerdo con el documento, los porcentajes de los niños con bajo peso son de 28 por ciento en África Subsahariana, 17 en Medio Oriente y África del Norte, 15 en Asia oriental y el Pacífico, y siete en Latinoamérica y el Caribe. La tabla la completan Europa Central y del Este, con el cinco por ciento, y otros países en desarrollo, con 27 por ciento.

Cuba no tiene esos problemas, es el único país de América Latina y el Caribe que ha eliminado la desnutrición infantil severa, gracias a los esfuerzos del Gobierno por mejorar la alimentación del pueblo, especialmente la de aquellos grupos más vulnerables.

Las crudas realidades del mundo muestran que 852 millones de personas padecen de hambre y que 53 millones de ellas viven en América Latina. Sólo en México hay cinco millones 200 mil personas desnutridas y en Haití tres millones 800 mil, mientras en todo el planeta mueren de hambre cada año más de cinco millones de niños.

De acuerdo con estimados de las Naciones Unidas, no sería muy costoso lograr salud y nutrición básica para todos los habitantes del Tercer Mundo. Bastarían para alcanzar esa meta 13 mil millones de dólares anuales adicionales a lo que ahora se destinan, una cifra que nunca se ha logrado y que es exigua si se compara con el millón de millones que cada año se destinan a publicidad comercial, los 400 mil millones en drogas estupefacientes o incluso los ocho mil millones que se gasta en Estados Unidos en cosméticos.

Para satisfacción de Cuba, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) también ha reconocido que ésta es la nación con más avances en América Latina en la lucha contra la desnutrición.

El Estado cubano garantiza una canasta básica alimenticia que permite la nutrición de su población al menos en los niveles básicos- mediante la red de distribución de productos normados.

De igual forma, se llevan a cabo reajustes económicos en otros mercados y servicios locales para mejorar la alimentación del pueblo cubano y atenuar el déficit alimentario. Especialmente se mantiene una constante vigilancia sobre el sustento de los niños, las niñas y adolescentes. Así, la atención a la nutrición comienza con la promoción de una mejor y natural forma de alimentación de la especie humana.

El tema de la desnutrición cobra gran importancia en la campaña de la ONU para lograr en 2015 las Metas de Desarrollo del Milenio, adoptadas en la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno celebrada en 2000, y que tienen entre sus objetivos eliminar la pobreza extrema y el hambre para esa fecha.

No exenta de deficiencias, dificultades y serias limitaciones por un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos hace más de cuatro décadas, Cuba no muestra desesperantes ni alarmantes índices de desnutrición infantil. Ninguno de los 146 millones de niños menores de cinco años bajos de peso que viven hoy en el mundo es cubano.

El hambre se come al mundo.

Fuente:

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article22292

El hambre se come al mundo

Los precios de la carne, el azúcar, los cereales, los productos lácteos y otros alimentos básicos llegaron a su nivel máximo a pocas semanas de iniciado el 2011, sobrepasando las cuotas récord de 2008, pero las causas no están solo en el desabastecimiento…

Varios Autores-JR | 13-02-2011

La Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada en 1948, después de la Segunda Guerra Mundial, es clara y en uno de sus acápites, alude a la necesidad de que el hambre y la malnutrición sean eliminadas del mundo, pues todos los seres humanos tenemos el derecho a una buena nutrición como condición para un desarrollo físico y mental pleno.

Pero la necesidad de alimentarse adecuadamente todos los días en realidad apunta hacia la utopía. Hasta el día de hoy, seis décadas después de promulgada la Declaración, ese sigue siendo un derecho violado en muchos lugares sobre la Tierra. Y lo peor es que no se avizoran cambios favorables.

Actualmente unos 900 millones de personas en el mundo no tienen seguridad alimentaria y de acuerdo con cifras facilitadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), hay 170 millones de niños en estado de malnutrición extrema.

Cabría preguntarse si es únicamente la falta de alimentos la causa. La realidad indica que no.

El problema tiene su punto inicial en factores económicos, políticos y medioambientales creados por el propio hombre y que, al final, también causan tanta muerte como la más profunda inanición.

Con perfecta previsión, el Comandante en Jefe Fidel Castro, ya advertía en 1992 sobre las consecuencias nefastas que para la existencia humana traería el deterioro que se le estaba propinando indiscriminadamente a la naturaleza.

Durante la celebración de la Cumbre de la Tierra, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, Fidel alertaba que «una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo».

El drama en números.

Desde 1990, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) mide la variación mensual de precios mundiales de los alimentos sobre la base de un índice de 55 productos agropecuarios.

Desde entonces el arroz, el trigo, los aceites vegetales, la carne, los productos lácteos y el maíz, saltaron de las mesas de las casas a los foros internacionales, como puntos de discusión para resolver poco menos que nada y solo trazar planes que, al implicar la renuncia a sus prebendas por los más poderosos, solo quedan en papeles.

Según datos de organizaciones internacionales, entre 2003 y principios de 2008 se registró un pronunciado y sostenido aumento de precios de una amplia gama de productos básicos.

Pero, a pocas semanas de iniciado el 2011, la FAO encendió las alarmas ante el desmesurado incremento del precio de los alimentos, que llegaron a sobrepasar los registros de junio de 2008, cuando marcaron un alza de 213,5 puntos, que hasta ese momento constituían el pico histórico.

Entonces EE.UU. lanzaba su propuesta de hacer frente al agotamiento de las reservas de petróleo y al creciente aumento de los precios del crudo, con la producción de combustibles extraídos de alimentos. Los costos comenzaron a volatilizarse y el mundo entró en pánico.

Este enero, dice la FAO, el índice del alza tuvo un promedio de 231 puntos, con un 3,4 por ciento de incremento respecto a diciembre de 2010. Este sería el nivel más alto desde que se comenzaron a medir los precios.

Asesinato en masa silencioso.

Así llamó hace algunos años un funcionario de la ONU a la hambruna. Además, aclaró con bastante acierto que el hambre en el mundo no es cosa del destino y sus causantes están bien identificados. Se puede interpretar así que detrás de cada muerte por falta de alimentos hay en verdad un asesinato. Silencioso, pero asesinato al fin.

Es difícil de aceptar, pero la FAO ha advertido que existe un equilibrio entre el suministro mundial de alimentos y la demanda, y suficientes existencias de cereales para garantizar una situación menos grave que la de 2008. Sin embargo, la volatilidad de los precios del petróleo unido a los intereses de las grandes transnacionales, productores y distribuidores de los alimentos básicos, conducen por el camino del mal.

Especulación e inflación son los términos más usados en estos casos, y dos de las realidades que los Estados más débiles no pueden combatir. No son pocos los que aseguran que la comercialización especulativa de productos de primera necesidad resulta una de las más poderosas causas de la actual volatilidad en los precios de los comestibles que beneficia, únicamente, a las grandes transnacionales.

Datos aportados por PL ilustran el fenómeno: la Ong GRAIN refiere que el dinero especulativo en alimentos creció de los 5 000 millones de dólares en el 2000, a los 175 000 millones en el 2007.

Hilda Ochoa-Brillembourg, presidenta del Strategic Investment Group —un grupo de asesores de inversiones del Banco Mundial—, estima que desde el 2008 la demanda especulativa de futuros de productos agrícolas ha crecido entre el 40 y el 80 por ciento.

Para que se tenga una noción —confirmó PL— solo la firma inglesa Armajaro Holdings Ltd compró, en una jornada del pasado año, 240 000 toneladas de cacao valoradas en 720 millones de euros, que representan el siete por ciento de la producción mundial. Así consiguió disparar el precio de la tonelada de ese grano hasta los 3 223 euros, la cifra más alta desde 1977.

Clima versus hambre.

A estos factores subjetivos del desabastecimiento nutricional se suman otros de carácter más objetivo y en los cuales la mano del hombre también ha influido notablemente.

Las grandes destrucciones que propina al medio ambiente y que, cada vez con más ímpetu, se revierten contra él, también reafirman esta tendencia al alza y escasez de los alimentos.

En Rusia, por ejemplo, el Gobierno vetó la exportación de cereales hasta finales del 2011 por varios meses, como medida para hacer frente al drástico declive de las cosechas luego de los devastadores incendios que afectaron al centro y oeste del país desde comienzos del verano pasado y la pertinaz sequía, la peor en décadas.

Las inundaciones que azotaron a Paquistán, también en 2010, harán que este país tenga que importar alimentos durante 2011, porque el Punjab, una de las áreas devastadas, produce el 80 por ciento del grano que se consume en esa nación asiática. Ahora, en lo que va de año, China enfrenta una de sus peores sequías. Según estimados, en el norte del país, donde se produce el 80 por ciento del trigo que se consume en esa nación, 6,4 millones de hectáreas de tierra cultivada se están perdiendo por la falta de precipitaciones.

Toda la zona de África del sur está en franco peligro por las intensas lluvias que la azotan. La FAO advirtió que las inundaciones y tormentas ya han dañado miles de hectáreas de tierras agrícolas y cultivos en naciones como Botswana, Lesotho, Mozambique, Namibia, Zambia, Zimbabwe y Sudáfrica. Al parecer la subida de precios se hace inevitable.

Protestas sociales.

La FAO también alertó q ue la tendencia alcista persistirá y se registrarán aún más significativos aumentos en 2011. Esto incide en las convulsiones sociales en cualquier confín del mundo. No pocos economistas y expertos en seguridad alimentaria han advertido varias veces en los últimos años, que esta explosión en el costo de la comida podría desencadenar el mismo tipo de estallido de ira ciudadana.

Durante la crisis de 2008 se reportaron manifestaciones sociales en 30 países.

A mediados de 2010, protestas contra el alza de los precios de los alimentos en distintos países de África corroboraron que la situación vuelve a ser explosiva, y no debe descartarse que hayan constituido un ingrediente adicional en los remezones experimentados en las últimas semanas en la región árabe.

De esta manera, como un nudo gordiano, en lo que resulta el círculo vicioso más dilatado de la historia de la humanidad, danzan las crisis económica, ambiental y alimentaria, arrasando en su ira con los excluidos.

Como ha seguido alertando Fidel: «Es hora ya de hacer algo». El panorama se muestra desolador en lo que a crisis alimentaria se refiere, pues son precisamente los más ricos los encargados de cambiar una situación que se torna cada vez más peligrosa para la existencia de la raza humana.

Ser o no ser vegetariano.

Fuentes:

http://losproductosnaturales.blogspot.com/2011/01/ser-o-no-ser-vegetariano-i-soy.html

http://losproductosnaturales.blogspot.com/2011/01/ser-o-no-ser-vegetariano-ii-verde-es.html

http://losproductosnaturales.blogspot.com/2011/01/ser-o-no-ser-vegetiariano-iii-cuestion.html

http://losproductosnaturales.blogspot.com/2011/01/ser-o-no-ser-vegetariano-iv.html

Viernes 7 de enero de 2011.

Ser o no ser vegetariano (I): soy vegetariano por no matar animales.

Una de las muchas modas surgidas a partir del New Age fue la de hacerse vegetariano. Ese mensaje, que ya practicaban algunas religiones, caló en algunos movimientos políticos, ecologistas o de protección de los animales. Intrínsecamente no hay nada objetable. El problema es cuando la información que encuentras sobre vegetarianismo tiende a mezclar conceptos ideológicos con científicos y nutricionales. En estos últimos suele meterse la pata, o mezclar churras con merinas. En principio una persona que siga una dieta vegetariana ovoláctea (que incluya huevos y leche) no tiene por que tener ningún problema de salud. Tenemos que hilar más fino si nos metemos en algunos grupos más radicales, como los veganos estrictos (nada de origen animal) o los crudívoros (ni animal, ni cocinado; todo crudo), o las diferentes religiones que propugnan una dieta vegetariana más o menos estricta. Entre estas religiones encontraríamos el jainismo, el hinduismo, diferentes corrientes del budismo e incluso algunas iglesias cristianas. En esta serie de entradas que empieza hoy voy a tratar, desde un punto de vista aséptico (no soy vegetariano, pero no veo nada malo en que alguien lo sea), de separar el grano de la paja de los mitos asociados a la dieta vegetariana:

Propaganda de Greenpeace en la que se ve a un mono sosteniendo un cartel en en que se lee "Give us a break, killer (danos un respiro, asesino)", en referencia a una propaganda de Kit-Kat.

Propaganda de Greenpeace.

Primer mito: Como vegetal por no matar animales.
Los animales tenemos el problema de que nacimos heterótrofos. Como cualquier organismo necesitamos carbono, hidrogeno, oxigeno, nitrógeno, fósforo y azufre, pero somos tan inútiles que no podemos fijar el carbono atmosférico como las plantas, ni el nitrógeno como algunas bacterias simbióticas, ni siquiera el sulfato inórganico (como las plantas también). Nos lo tienen que dar ya incorporado a la materia orgánica, por lo tanto, cualquier cosa que comamos ha estado viva en algún momento (o incluso continuar estándolo, como las bacterias de la fruta poco lavada o el pescado en los restaurantes orientales). No comer carne por no matar animales no deja de ser una postura ideológica, de la misma forma que a mi también me da pena matar una planta. ¿Por qué ningún vegetariano se acuerda de ellas, pobrecitas mías? De todas formas esta postura es bastante acomodaticia y poco real. Cultivar un campo significa luchar contra las plagas. Para que una verdura llegue a tu mesa han tenido que utilizar insecticidas y fitosanitarios, que matan bichos, por lo tanto por el camino has ido dejando cadáveres animales. No obstante el control de plagas no es el principal problema. Un terreno destinado a la agricultura antes ha sido un terreno salvaje, por lo tanto cuando se ha roturado un trozo de bosque para sembrarlo, todo el ecosistema se ha eliminado. Eliminar el ecosistema implica quitar espacio para que se desarrolle la vida salvaje. El problema es más evidente en las zonas tropicales, donde el terreno agrícola se gana quemando parcelas de selva y abrasando a todo animal que viva allí, por lo tanto si te comes una fruta o verdura procedente de alguno de estos países, ya sabes. Además, la cercanía a la jungla supone otro problema añadido, el impacto que la fauna salvaje puede tener sobre los cultivos. Es bastante frecuente que un tigre ataque a un agricultor, o que una manada de elefantes arrase la parcela, lo que implica que los agricultures se defiendan. En los últimos años la mortalidad de especies protegidas se debe más a la actividad agrícola que a la caza furtiva. En 2010 Greenpeace lanzó una campaña para denunciar la deforestación de la selva de Indonesia para el cultivo de palma aceitera. Esta campaña es defendible y justificada, pero no conviene olvidar que un terreno cultivado en España normalmente se ha hecho a expensas de un ecosistema forestal o de dehesa, es decir, a costa de ciervos y jabalíes, entre otros animales. Por lo tanto, siempre que abres la boca, alguien muere. Animal o vegetal, lo veas o no. Es lo que tiene ser heterótrofo.
Martes 11 de enero de 2011.

Ser o no ser vegetariano (II): verde es sano, más o menos.

Una percepción corriente es que la dieta vegetariana es más sana. Asociamos muchos problemas de salud con una dieta rica en carne. En general es cierto. La dieta vegetariana evita el colesterol y las grasas saturadas, por lo que disminuye notablemente el riesgo de accidente cardiovascular. Hablando claro un vegetariano no tiene que soportar que el medico le restriegue por la cara que tiene el colesterol y los triglicéridos disparados, y que como siga así, antes de los 50 le da un infarto. La cantidad de proteínas es bastante más baja en la dieta vegetariana, por lo que tampoco son frecuentes problemas de ácido úrico (la terrible gota), típicos de dietas con un exceso de carne. El contenido calórico medio suele ser menor, y dado que en los países desarrollados el problema es el exceso de calorías (si, una vergüenza teniendo en cuenta los millones de personas que pasan hambre), una dieta vegetariana ayuda a controlar el sobrepeso y la tensión arterial (aunque inflarse de patatas fritas o de judías también engorda). Dicho esto: una dieta vegetariana, por si sola, tampoco implica que vayamos a vivir 100 años pletóricos de salud. Ser vegetarianos tiene las ventajas mencionadas, pero también sus desventajas, y existen ciertas carencias asociadas al vegetarianismo más estricto, sobre todo entre los pocos cuidadosos en su dieta. La más conocida es la carencia en aminoácidos esenciales. Todas las proteínas de nuestro cuerpo están formadas por una combinación de 20 aminoácidos diferentes, de esos, 10 son esenciales, lo que implica que no podemos sintetizarlos, y debemos incluirlos en la dieta. Un buen filete tiene una distribución de aminoácidos en la que están representados todos los esenciales, por lo tanto si en la dieta hay algún cadáver, no hay carencias de aminoácidos esenciales. El problema son las plantas. Las legumbres son deficientes en cisteína y metionina y los cereales en lisina, por lo que una dieta exclusiva en uno de estos dos alimentos puede acabar en carencias de aminoácidos esenciales, que a la larga son fatales. De los pocos vegetales que tienen una proporción de aminoácidos óptima es la soja, por eso es tan apreciada en piensos y en suplementos nutricionales. Por lo tanto este riesgo existe, pero es fácilmente evitable incluyendo cereales y legumbres en el menú, comiendo soja, o con una dieta ovoláctea. Similar es el caso con la vitaminas D, que es muy infrecuente en plantas, pero abundante en la leche y en los huevos. Otro problema también está relacionado con los micronutrientes, concretamente con hierro y zinc. Muchas verduras son ricas en estos dos elementos, pero el problema es que muchas veces el hierro queda secuestrado por la fibra o por otros componentes como el fitato, el oxalato o el citrato, por lo que a pesar de que la concentración (cantidad total) es alta, la biodisponibilidad (cantidad que podemos asimilar) es muy baja. Es más fácil que un vegetariano coja anemia que un omnivoro. Algunos de estos compuestos que secuestran hierro o zinc presentan un riesgo añadido. Tienden a cristalizar. En condiciones normales esto no importa demasiado, puesto que el riñón va eliminándolos, el problema es si saturas al riñón, o si este no funciona como toca, empiezan a cristalizar en el riñón, provocando las temidas piedras. Las dietas vegetarianas tienen un riesgo más elevado de litiasis (es decir piedras) renal. También una dieta que excluya completamente alimentos de origen animal puede presentar un déficit en ácidos grasos esenciales. Curiosamente un déficit severo en un tipo de ácido graso (los n-3 poliinsaturados), junto con un déficit en vitamina B12, que también se puede dar en vegetarianos, puede conducir a que las plaquetas no funcionen como deben, lo que llevaría a un riesgo elevado de trombosis, y aumentar el riesgo de accidente cardiovascular, con lo que hemos llegado al punto de partida. Es un caso extremo y tienen que conjugarse dos carencias, por lo que es infrecuente. Llegado el caso, creo que lo peor no sería el infarto en si, sino la cara que pondría la gente cuando le contaras que te ha dado por comer mucha lechuga.

Pirámide nutricional según la FDA.

Pirámide nutricional según la FDA.

En resumen, si eres vegetariano evitas unos problemas, pero pueden aparecer otros. Simplemente con una dieta ovoláctea se subsanan la mayoría de estos problemas, y si tu fiolosofía te prohibe cualquier alimento de origen animal… pues no te despistes o tu salud lo pagará. En una dieta sana puede aparecer la carne, pero poquito y sin abusar.

Sábado 15 de enero de 2011.

Ser o no ser vegetariano (III): Cuestión de energía.

Uno de los argumentos que esgrimen los defensores del vegetarianismo después de plantear que no quieren matar animales (inexacto) o que es mejor para la salud (más o menos), es que es menos agresiva con el medio ambiente. No entiendo por que este principio suele esgrimirse en último lugar, cuando es el argumento más contundente a favor de la dieta vegetariana. Los seres vivos somos máquinas con muy poca eficiencia energética, que nos dedicamos a obtener la energía y la materia que necesitamos para realizar nuestras funciones vitales a costa del entorno, provocando despiadadamente que aumente su entropía (o desorden). Una planta recibe la energía del sol y la utiliza para fijar el CO2, el sulfato y otros nutrientes, para así crear su propia materia. De la energía total que nos llega del sol las plantas utilizan una fracción ínfima. Este bajo aprovechamiento no es ningún problema. En rigor el sol no se puede considerar una fuente renovable, ya que su combustible (el hidrógeno) algún día se acabará, pero todavía queda tanto tiempo que podemos decir que es inagotable. Tampoco deja residuos, ni contamina, por lo tanto, una planta se puede considerar una maquina que utiliza energía solar de forma limpia. Esto no quiere decir que ser vegetariano no contamine. Una cosa es una planta silvestre y otra la agricultura. Aquí hay que contar con todo el coste energético y ambiental de las faenas agrícolas y de los insumos, es decir, de todo lo que añadimos al campo (abonos, fitosanitarios, etc…), que se puede traducir en emisiones de CO2 (La huella ecológica). Por lo tanto comer verde tiene un coste ambiental. No obstante si comemos carne ya no obtenemos la energía directamente de las plantas, sino de una segunda instancia: de un animal que ha comido plantas. Los animales desperdiciamos mucha energía. A muy grosso modo se podría decir que un animal aprovecha solo el 10% de la energía de las plantas. Si te comes un filete te estás comiendo todo el pienso, toda el agua y toda la energía que ha hecho falta para criar a ese animal, pero has perdido el 90% por el camino, aumentando inexorablemente la entropía. Gran parte de la presión sobre la agricultura para aumentar la producción no está enfocada hacia el consumo humano, sino para piensos. Si toda la población mundial tuviera la dieta rica en carne del mundo occidental, no tendríamos bastante planeta para sembrar maíz y soja para pienso. Además, no hay que olvidar los problemas directos de contaminación. La ganadería bovina es la principal responsable de las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero, y la porcina tiene el problema de la eliminación de los purines, extremadamente contaminantes para los acuíferos. Por lo tanto ser vegetariano es más eficiente desde el punto de vista termodinámico y le ahorra emisiones de CO2 a la atmósfera. Eso si, si eres vegetariano por cuestiones medioambientales, evita la etiqueta de producción ecológica. En la normativa no hay ninguna referencia a las emisiones de gases de efecto invernadero, y debido a su baja productividad, es un grifo abierto de entropía.
Mapa de huella ecológica por países (datos de 2007).

Mapa de huella ecológica por países (datos de 2007).

Martes 18 de enero de 2011.

Ser o no ser vegetariano (IV): crudivorismo et al., viaje al corazón de la lechuga.

Ya hemos comentado que en principio un vegetariano ovolacteo no tiene por que suponer ningún problema de salud ni ninguna carencia alimentaria. El problema es que en el vegetarianismo también hay clases. Los veganos estrictos no comen absolutamente nada de origen animal (ni leche, ni huevos, ni miel). Dentro del veganismo más estricto encontramos el crudivorismo, que no tolera la cocción de alimentos, el vegetarianismo Su, practicado por algunos grupos budistas e hindúes, que además de excluir cualquier alimento de origen animal, excluye vegetales del género allium (cebollas, ajo puerros, etc…) y el caso más radical, el frutarianismo que solo permite alimentarse de partes de la planta que se puedan recoger sin dañarla (fruta o semillas).

Tabla explicativa de los diferentes tipos de vegetarianismo (Duo Li, J. Agric. Food Chem, 2011).

Tabla explicativa de los diferentes tipos de vegetarianismo (Duo Li, J. Agric. Food Chem, 2011).

La verdad es que adscribirse a cualquiera de estos grupos solo es entendible por razones religiosas o filosóficas. Concretamente el crudivorismo y similares, con su rechazo absoluto de la manipulación de los vegetales tiene muchos contras y ningún pro. Para empezar cocinar los alimentos es la forma más elemental de higiene alimentaria. Hoy en día tenemos la suerte de vivir en un entorno seguro, y contar con garantías de que toda la comida que adquirimos en el super cumple con unos mínimos de seguridad, aun así conviene lavar adecuadamente todo aquello que vamos a ingerir crudo. La cuestión es cuando vas a países exóticos, y siempre, en la excursión al lugar más remoto y pintoresco, hay alguien a quien le apetece una ensalada, un helado artesanal o un zumo de frutas locales. Garantía segura de que va a pasarse el resto de las vacaciones a no menos de 30 segundos de distancia de un retrete. También tenemos el concepto que cocinar los alimentos hace que pierdan nutrientes, lo cual es verdad, solo a medias. La vitamina C por ejemplo es muy termolábil, es decir, con el calor casca. Hace poco salió la noticia de que los pimientos de cultivo ecológico son más sanos por que tienen más vitamina C. Dejando de lado la controvertida relación vitamina C-salud, aunque la bendiga el premio nobel Pauling. En general el pimiento es de las hortalizas que mas vitamina C acumula…. Pero a no ser que te los comas crudos, al cocinarla se pierde. A veces pasa al revés. Los tomates son ricos en vitamina A, una vitamina liposoluble (no se disuelve en agua, pero si en aceite). Si te comes el tomate en ensalada asimilas poco de esa vitamina A, debido a que la fibra dificulta la absorción, en cambio si fríes el tomate, el aceite disuelve las moléculas lipofílicas ¿No te has fijado que el aceite coge el colorcillo del tomate?, por lo tanto el aceitito será rico en vitamina A, que además no tiene problemas en la asimilación. Hay más ejemplos. Los antiguos mayas ya hervían el maíz con sosa. Este proceso (llamado nixtamalización), cambia la textura de la harina de maíz y posibilita la elaboración de diferentes especialidades, vigentes en la comida mexicana actual como las tortillas de maíz. Pero además este proceso se carga el ácido fítico y aumenta la biodisponibilidad de minerales y de niacina (o vitamina B3). Cuando el maíz llega a Europa se extiende su uso como sustituto del trigo para hacer harina, pero no la cultura asociada. En muchas zonas húmedas o de montaña de Europa el maíz se adaptó muy bien al cultivo, por lo que acabó siendo la base de la alimentación… y la pelagra se hizo endémica por falta de vitamina B3. Por lo tanto, cocinar verduras no tiene por que ser malo, y mojar pan en el aceitillo de freír, tampoco.

Se ve a una señora de rasgos mayas trabajando con las manos en un taller.

Tecnología maya para aumentar la biodisponiblidad de niacina.