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La pobreza y el hambre detrás de la cobertura de números.

Fuente:

http://www.periodismosocial.net/capituloinfanciaxmes.cfm

La pobreza y el hambre detrás de la cobertura de números.

La muerte de chicos en las comunidades aborígenes de Salta fue el tema destacado en las primeras semanas de febrero. Cómo se informó, quiénes hablaron, qué cosas (no) se dijeron.

En la lógica de los medios, hay muertes que son cifras, números. Y que sólo mantienen la atención en la medida que crecen, que se multiplican. En febrero, hubo un hecho que marcó a fuego esta condición: el fallecimiento en cadena de 8 chicos en comunidades aborígenes de Salta, en medio de la pobreza, el hambre y el abandono estatal. Un drama cuya profundidad también quedó atrapada entre los posicionamientos políticos de los diarios: lo que para algunos fue desnutrición, para otros fue deshidratación y para todos fue una urgencia por cuantificar los fallecidos, como si de un desastre natural se tratara. Incluso llegando a dar por muertos a chicos que estaban vivos.
El Capítulo Infancia de Periodismo Social analizó 45 notas referidas al tema, publicadas por 22 diarios de todo el país entre el 1 y el 14 de febrero en las que el verdadero drama de los pueblos originarios quedó oculto en las coberturas: el nulo acceso de parte de los chicos indígenas al sistema de salud durante toda su vida; la ineficacia de los planes de ayuda social; la existencia de comunidades enteras que en pleno siglo XXI no tienen servicios básicos como el agua potable; la pobreza extrema; la desprotección estatal y la discriminación a la que a veces son sometidos cuando van en busca de asistencia médica.

Desnutrición, deshidratación: ¿y todo lo otro?

En total, los fallecimientos informados por los medios fueron 8, entre el 1 de febrero y el 14.  Las causas de las dos primeras muertes (publicadas el 1 de febrero) fueron informadas por el Ministerio de Salud de la provincia de Salta:

“deshidratación, ya que presentaban cuadros de diarrea y vómitos”. El 4 de febrero, se conoció la tercera muerte y esta vez el certificado médico aseguró que fue un shock séptico por desnutrición. Sin embargo, fue presentado como el tercer caso fatal en una semana por algunos medios, cuando en verdad se trataba del primero que oficialmente era reconocido como tal. De ahí en más, la selección de palabras para titular pareció más forzada que otra cosa. Y la confusión fue en aumento.
Al menos el 12 por ciento de los diarios monitoreados titularon con la palabra “deshidratación”, el 50 por ciento con “desnutrición”, el 9 por ciento con la palabra “hambre” y el 29 por ciento restante descartó esas opciones y eligió títulos como “murió otro chico aborigen” o “dudas en torno de la muerte de una beba aborigen en Salta”. Es decir, la tentación fue la de siempre: poner el acento en un problema y desconocer que se trata algo mucho más complejo.
Zulma Ortiz, especialista en salud de UNICEF, asegura que “no es ni deshidratación, ni desnutrición, ni una cosa ni la otra. Es una problemática socioeconómica y sanitaria que emerge con un problema más visible, pero el problema es estructural: falta de educación, falta de políticas públicas que se hayan sostenido en el tiempo, falta de un enfoque intercultural que incluya a las propias comunidades tomando sus propias decisiones”.
“En general, el papel de los medios dejó mucho que desear”, sintetiza Lino Chara, de la Red de Comunicadores Indígenas, una organización que nuclea a periodistas y comunicadores de pueblos originarios de cinco provincias: Chaco, Formosa, Santa Fe, Salta y Jujuy. Según Chara, “en primer lugar, pensar que sólo es desnutrición o deshidratación es engañoso, cualquier periodista que haya ido al lugar sabe que son un montón de problemas, no sólo eso, es una reducción que no explica el problema, en los que hay cuestiones sanitarias, alimentarias, educativas y creo que hasta abandono de personasería bueno que se hable de eso ¿no?”.
Por su lado, Rubén Tapia, gerente hasta la semana pasada del Hospital de Tartagal. Tapia, se refirió en una entrevista a la diferencia que existe entre un caso de desnutrición y un caso de deshidratación: “Aunque suene parecido, no es lo mismo. Hay que tener en cuenta que el 70% del cuerpo es agua, por lo tanto un mayor o un menor que no ingiere la cantidad necesaria por día de agua segura, se muere”, aseguró, y agregó: “Sea un niño, o un adulto el que fallece por deshidratación, pierde muy rápidamente masa muscular, lo cual no significa que haya estado desnutrido. Por lo tanto, ante un caso de fallecimiento, debe analizarse cuál era la situación del paciente previo al cuadro de deshidratación”.
Una recomendación que algunos medios no tuvieron en cuenta.
Vaya un caso de ejemplo: un bebé de apellido Torres, que fue cambiando la causa de la muerte según el diario en el que se publicaba: mientras por un lado se aseguraba el 10 de febrero que había muerto por desnutrición, otros diarios ese mismo día confirmaban que “en un principio se reportó que el niño se encontraba desnutrido, pero esa información fue negada por sus allegados. Lo llamativo es que el dato erróneo nunca fue rectificado.

La muerte que no fue y un pedido de disculpas.

Uno de los errores más dolorosos en la cobertura del tema fue el caso de la beba Analía López, dada por muerta por el diario El Tribuno de Salta, pero que en realidad estaba viva y recuperándose junto a su madre de un cuadro de desnutrición sufrido en enero. Esa nota se publicó el lunes 7 de febrero. El jueves 10, en un editorial titulado un error que nos duele, el diario explicó cómo surgió la confusión y pidió las disculpas a la familia y sus lectores. El tema ya había rebotado en medios de todo el país, aunque tuvo mucha repercusión en Salta, donde generó gran debate entre los periodistas. En esos días, la propia madre de la nena también aclaró la situación y dijo que “gracias a Dios mi bebé está sana, está bien y está viva, no muerta”.

Los temas que explican las muertes pero no fueron abordados.

“No sólo de pan vive el hombre. De nada sirve que alimente a un chico si lo devuelvo al ambiente hostil en el que vive. Hay gente que cree que la pobreza es mala distribución de la riqueza, que si vos distribuís la riqueza el problema se acaba. Si usted reparte plata a la gente embrutecida siguen tan brutos como antes, y tan pobres como antes. Lo que hay que hacer es educar, educar, educar”, señaló, en una entrevista con el Capítulo Infancia, Abel Albino, médico pediatra, fellow de Ashoka y presidente de la Coordinadora para la Nutrición Infantil (Conin), desde la que lucha contra la desnutrición.
Albino, vale aclararlo, fue uno de los pocos especialistas consultados por los medios. En total, la voz de expertos en el tema no superó el 11 por ciento del total de fuentes oídas. Y continúa Albino: “Es como si yo quiero cargar un tanque de nafta que está pinchado en 17 lugares, nunca lo voy a terminar sus allegados. Lo llamativo es que el dato erróneo nunca fue rectificado.
La muerte que no fue y un pedido de disculpas
Uno de los errores más dolorosos en la cobertura del tema fue el caso de la beba Analía López, dada por muerta por el diario El Tribuno de Salta, pero que en realidad estaba viva y recuperándose junto a su madre de un cuadro de desnutrición sufrido en enero. Esa nota se publicó el lunes 7 de febrero. El jueves 10, en un editorial titulado un error que nos duele, el diario explicó cómo surgió la confusión y pidió las disculpas a la familia y sus lectores. El tema ya había rebotado en medios de todo el país, aunque tuvo mucha repercusión en Salta, donde generó gran debate entre los periodistas. En esos días, la propia madre de la nena también aclaró la situación y dijo que “gracias a Dios mi bebé está sana, está bien y está viva, no muerta”.
Los temas que explican las muertes pero no fueron abordados
“No sólo de pan vive el hombre. De nada sirve que alimente a un chico si lo devuelvo al ambiente hostil en el que vive. Hay gente que cree que la pobreza es mala distribución de la riqueza, que si vos distribuís la riqueza el problema se acaba. Si usted reparte plata a la gente embrutecida siguen tan brutos como antes, y tan pobres como antes. Lo que hay que hacer es educar, educar, educar”, señaló, en una entrevista con el Capítulo Infancia, Abel Albino, médico pediatra, fellow de Ashoka y presidente de la Coordinadora para la Nutrición Infantil (Conin), desde la que lucha contra la desnutrición.
Albino, vale aclararlo, fue uno de los pocos especialistas consultados por los medios. En total, la voz de expertos en el tema no superó el 11 por ciento del total de fuentes oídas. Y continúa Albino: “Es como si yo quiero cargar un tanque de nafta que está pinchado en 17 lugares, nunca lo voy a terminar de llenar porque se está vaciando, entonces yo le puedo saciar el hambre momentáneo, pero nunca combatiré la desnutrición sino tapo todos estos agujeros. Lo que se necesita es educación nutricional, educación para la salud, lactancia materna, jardines maternales, jardines infantiles, estimulación temprana, escuelas de artes y oficios, escuelas de educación agraria, lecto-escritura para analfabetos, escuelas para padres, documentación y legalización de la familia. Así se combate la desnutrición: si yo doy de comer y no estimulo sigo teniendo un niño desnutrido”.
Sin embargo, los datos que permitan a los lectores entender el problema en toda su complejidad estuvieron ausentes.
Según el relevamiento hecho por el Capítulo Infancia, apenas el 20 por ciento de las notas profundizaron en la pobreza en la que viven las comunidades indígenas salteñas, el 11,1 por ciento habló del deficitario sistema de salud que debería ocuparse de ellos y sólo el 4,4 por ciento incorporó a las crónicas el tema de las políticas públicas que podrían solucionar el problema de una vez por todas. Repasemos algunos datos.

La mitad come menos de cuatro comidas por día.

Los chicos que nacen en comunidades aborígenes parecen estar condenados de antemano al abandono estatal. Según la publicación Situación de la infancia y la adolescencia indígena, de UNICEF, “casi la mitad de los niños indígenas ingiere menos de cuatro comidas diarias, y en consecuencia es probable que sufran desnutrición y cuadros de anemia que, a su vez, los hacen vulnerables frente a otras enfermedades”.
Otro dato a tener en cuenta para entender la situación es que “la mayoría de los chicos indígenas se atiende toda su vida en centros de salud o puestos sanitarios, sin acceder a especialistas o atención de mayor complejidad. También pueden recibir la visita de un agente sanitario, pero depende de la distancia y de la existencia del recurso humano que, en general, para las zonas rurales suele ser escaso. El acceso geográfico determina, en gran parte, la atención de salud de las niñas y niños indígenas. La falta de recursos hace que las mujeres tengan dificultades para movilizarse con sus hijos a los centros de salud, que se caracterizan por su dispersión y difícil acceso”, agrega el informe.
Octorina Zamora es una dirigente wichí, que siguió atentamente las noticias sobre el tema y no disimula su angustia. Habló con Capítulo Infancia y aseguró que “en la antigüedad tener una familia desnutrida en nuestras comunidades era una vergüenza. Hoy somos conocidos a través de los medios por todo esto: hambre o deshidratación, es lo mismo. Hay comunidades que no tienen pozo de agua ni un pozo de tierra siquiera para hacerlo. Antes el Estado nos combatía con armas de fuego, hoy es con el hambre, con el despojo. De pronto, hoy en el norte es más importante tener un sembradío de soja que delimitar los territorios indígenas; a raíz de eso nuestro pueblo termina siendo acorralado por estas empresas sin la oportunidad de la sobrevivencia. Y de eso los medios no hablan, nadie dice nada”.

Madres y embarazadas: hasta un año sin ver un agente sanitario.

Según el mismo informe de UNICEF, la atención a las embarazadas indígenas es particularmente grave. En Santa Fe, Chaco, Ciudad de Buenos Aires, Salta, Misiones y Santiago del Estero, así como en las regiones Metropolitana, Pampeana y NOA, la cobertura de salud alcanza a menos de ocho de cada diez mujeres indígenas. En muchos casos pasan hasta 12 meses sin ser visitadas por un agente de salud del Estado. La salud materno-infantil también es deficitaria. Seis de cada diez muertes neonatales podrían prevenirse con un diagnóstico y tratamiento oportunos, controles durante el embarazo, educación en cuidado materno y atención en el parto, agrega.
A esto se suman las falencias en la toma de exámenes y tratamiento temprano a embarazadas para detectar enfermedades como el Chagas, mal endémico en provincias del Norte de nuestro país, y que son transmitidas de madre a hijo durante el embarazo.

El 40 % de las mujeres indígenas ve discriminación en los hospitales.

Marcelino Pérez es tío de una de las nenas que murió en Salta el último mes. Además del dolor, en una entrevista con Clarín reconoció uno de las causas que explican el drama de los pueblos indígenas: la discriminación. Aseguró: “Somos discriminados, porque a los criollos los tratan bien y con respeto. A un mataco, no. Si te dan un turno para que te atiendan igual te tienen horas esperando en la guardia”.  El informe de UNICEF, señala que la discriminación es una de las barreras que más dificulta el acceso a los servicios sanitarios. De cada diez mujeres indígenas, cuatro piensan que en los hospitales y en las postas de salud las discriminan por motivos raciales, y por lo tanto no establecen una relación de confianza con el médico o la médica que las atiende.

El mismo informe rescata dos testimonios muy valiosos para entender la distancia que separa al sistema sanitario tradicional de las comunidades indígenas: Margarita, una mujer wichí, afirma: “En los hospitales no siempre nos tratan bien. A mí me ha pasado que he estado toda la noche esperando un turno que me tendrían que haber dado acá, en la salita. Nos hacen esperar porque somos wichí. Yo así, no vuelvo más”. Fermina, también wichí, habla sobre la vergüenza a la que se exponen las mujeres indígenas al presentarse a una consulta: “A las mujeres les da mucha vergüenza. A veces van a la posta de salud porque tienen hemorragias y le dicen al médico que les duele la cabeza para que les de una pastilla cualquiera, porque piensan que con eso se van a curar. Muchas veces no se animan a decirle al médico o al enfermero lo que les pasa porque piensan que van a hablar mal de ellas”.

La cuestión cultural: una forma de desviar la responsabilidad.

Uno de los episodios que conviene repasar sobre las muertes en Salta fue la declaración del gobernador provincial Juan Manuel Urtubey, que atribuyó “parte de la mala situación socioeconómico de los aborígenes a factores culturales de las comunidades” y en el mismo tono aseguró que los miembros de los pueblos indígenas no tienen costumbre de ir a los hospitales.

Esas declaraciones fueron publicadas por casi todos los medios, sin que nadie cuestione un tema central: es obligación del Estado garantizar el acceso a la salud de todos sus habitantes y llevar la atención sanitaria a todos los rincones.
“Estoy de acuerdo con que dice Urtubey y sus funcionarios, pero con una variante. Es una cuestión cultural nuestra, que no sabemos abordar otra cultura, no sabemos respetar. El problema es nuestro. Un centro de salud, según nuestras leyes, está obligado a tener dispositivos, elementos, estrategias de abordaje intercultural: desde una guía a una persona que traduzca al que viene y no habla español. Eso está por ley. El problema es nuestro y no del otro que no se comunica, yo estoy obligado como Estado a tratarlo, a cuidarlo, a que no se enferme, pero no se hace mucho para tratar de entender qué es lo que necesita”, asegura Ortiz.

Chicos invisibles, lejos de la contención del Estado.

Finalmente, un aspecto poco abordado por los medios: en plena instrumentación de la Asignación Universal por Hijo ¿por qué hay mujeres wichíes que aseguran no recibir ninguna ayuda del Estado? Eso es posible, admitido por la propia ANSES, porque todavía hay personas que están indocumentadas en nuestro país y más aún dentro de las comunidades indígenas. Según se señala, muchos niños se encuentran invisibilizados por no haber sido registrados al nacer. En Argentina, muchas de las comunidades se ubican geográficamente lejos de los centros urbanos, y a esto se suma la falta de acceso a la información adecuada para la protección de sus derechos. Estos factores dificultan el registro oportuno del nacimiento y la consecuente obtención del DNI, trámite que actualmente es gratuito.
La falta de documentación, es decir, el no estar registrado para la comunidad como una persona que ha nacido, ocasiona otras violaciones de derechos y genera nuevas vulnerabilidades: dificulta la inscripción en la escuela, la atención en los centros de salud y la inscripción en los planes sociales de ayuda, entre otras tramitaciones que requieren de un documento de identidad, afirma UNICEF en su informe.
Y sobre este punto, Ortiz asegura: “Es difícil que se lance un plan de esa naturaleza y tener una cobertura al 100 % a los pocos meses. Hay otra cosa más grave: en nuestro país no hay un sistema de información que considere la variable étnica para hacer un análisis. Entonces, qué es primero: ¿garantizar el acceso universal o discutir por qué no tenemos la variable étnica y saber lo que les pasa a las comunidades indígenas de nuestro país. Hay discusiones previas y por ello caemos en la banalidad de tratar esto superficialmente. No tenemos un sistema de información. Mueren 9 mil chicos por año en Argentina, cuántos de ellos son indígenas no lo sabemos. Cómo podemos diseñar políticas si no tenemos esa información”. Un desafío pendiente para todos.
Capítulo Infancia de Periodismo Social / Febrero de 2011.

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Armas y drogas no declaradas en un avión militar estadounidense.

Fuentes:

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-162267-2011-02-13.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/162267-51954-2011-02-13.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/162267-51955-2011-02-13.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/162267-51956-2011-02-13.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/162267-51957-2011-02-13.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/162267-51958-2011-02-13.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/162267-51959-2011-02-13.html

Seguro que no.

Un avión militar estadounidense intentó ingresar un cargamento no declarado de armas de guerra, equipos de comunicación encriptada, programas informáticos y drogas narcóticas y estupefacientes. CFK ordenó abrir una valija, que los estadounidenses se negaban a entregar. El gobierno reiteró así la negativa a militarizar la seguridad interior. Las maras salvadoreñas y las favelas de Río como modelo para las villas argentinas. El discurso de Macrì contra la inmigración fue calcado de uno de Scioli.

Por Horacio Verbitsky.

El gobierno nacional impidió el ingreso de “carga sensitiva” secreta que arribó al aeropuerto internacional de Ezeiza en un vuelo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y sobre cuyo empleo no se ofrecieron explicaciones satisfactorias. La expresión carga sensitiva fue utilizada el lunes pasado por la Consejera de Asuntos Administrativos Dorothy Sarro al solicitar autorización para que un camión con acoplado pudiera ingresar a la plataforma operativa. El enorme C17, un carguero Boeing Globmaster III, más grande que los conocidos Hercules, llegó en la tarde del jueves con un arsenal de poderosas armas largas para un curso sobre manejo de crisis y toma de rehenes ofrecido por el gobierno de Estados Unidos al Grupo Especial de Operaciones Especiales de la Policía Federal (GEOF), que debía tener lugar durante todo febrero y marzo. El gobierno estima que el costo total del transporte y el curso ronda los dos millones de dólares. El curso estaba autorizado por el gobierno argentino, pero cuando el personal chequeó que el contenido de la carga coincidiera con la lista entregada de antemano, aparecieron cañones de ametralladora y carabina y una extraña valija que no habían sido incluidas en la declaración. Aunque el curso estaba destinado a fuerzas policiales argentinas, la carga llegó en un transporte militar y en Ezeiza la recibieron los agregados militar y de defensa, coroneles Edwin Passmore y Mark Alcott. Todas las cajas tenían el sello de la 7ª Brigada de Paracaidistas del Ejército con sede en North Carolina. Intentaron pasar en forma clandestina mil pies cúbicos, equivalentes a un tercio de la carga con que llegó el avión, luego de escalas en Panamá y Lima.

Doce expertos militares.

La nota que la embajadora Vilma Martínez envió en noviembre al ministro de Justicia Julio Alak, quien por entonces también se encargaba de la seguridad, recordaba que la primera fase del entrenamiento al GEOF para el rescate de rehenes se había realizado en abril, “por lo cual se nos solicitó realizar otro más avanzado”. En otra nota, dirigida el 21 de diciembre a la ministra de Seguridad Nilda Garré, que había asumido el cargo cinco días antes, Vilma Martínez le informó que Alak había aprobado la realización del curso y que para dictarlo llegarían doce “expertos militares estadounidenses”. Cursos similares se realizaron en 1997 y 1999, bajo la presidencia de Carlos Menem, y 2002, durante los meses en que el ex senador Eduardo Duhalde cumplió un interinato a cargo del Poder Ejecutivo. No los hubo durante el gobierno de Néstor Kirchner y se reanudaron en 2009, bajo el actual gobierno. El nuevo curso, de cinco semanas, estaba programado para agosto de 2010, pero debió postergarse por un episodio similar. En aquel momento fue la embajadora Vilma Martínez la que se negó a recibir el cargamento porque la numeración de las armas no coincidía con la del listado previo, lo cual muestra los conflictos que esta práctica produce dentro del propio gobierno estadounidense. “Esto es una vergüenza”, dijo entonces Martínez, antes de devolver la carga a North Carolina. Por orden de la presidente CFK, funcionarios de la Cancillería y de los ministerios de Planificación Federal y de Seguridad, de la AFIP y de la Aduana supervisaron el procedimiento. Luego se sumaron técnicos de los ministerios de Salud y del Interior.

Los muchachos de la valija.

En su libro ya clásico The Mission. Waging War and Keeping Peace with America’s Military, publicado en 2003, la periodista del diario The Washington Post Dana Priest describió la dramática primacía del Pentágono en la formulación y ejecución de la política exterior estadounidense. Con más de un millar de personas, el Comando Sur supera la cantidad de especialistas en América Latina de las Secretarías de Estado, de Defensa, de Agricultura, de Comercio y del Tesoro sumadas. Este desequilibrio no ha cesado de crecer y Estados Unidos intenta exportarlo a los países bajo su influencia, que son casi todos. Como ya había caído la noche del jueves, Cristina ordenó precintar la valija y reanudar la tarea al día siguiente, para lo cual dispuso que la Cancillería y el ministerio del Interior enviaran al lugar personal técnico capacitado para entender de qué se trataba. Durante seis horas del viernes, varios de los marines de los Estados Unidos se sentaron en forma rotativa sobre la valija, lo cual sugiere la importancia que le asignaban a su contenido. Según los estadounidenses se trata de software y material sensitivo para la seguridad. Un coronel dijo que no debía abrirse a cielo abierto porque podría revelar secretos a los satélites que sobrevolaran en ese momento. El avión también contenía una caja con merchandising para regalar a los policías argentinos, que incluía gorras, chalecos y otras baratijas. El canciller Héctor Timerman permaneció casi todo el día en el aeropuerto, junto con el secretario de transporte Juan Pablo Schiavi, en cumplimiento de instrucciones presidenciales, junto con personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, de la Aduana y de la AFIP y con los principales directivos de las direcciones de Informática, de Tecnología y Seguridad y de Sistemas del ministerio del Interior. También intervinieron dos inspectoras del Instituto Nacional de Medicamentos (Iname) y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat). Tomó intervención el juez en lo penal económico Ezequiel Berón de Estrada. La embajada retiró del aeropuerto a su personal jerárquico y se negó a consentir la apertura de la valija. Luego de un día completo de tira y afloje, Timerman informó que usaría sus facultades legales para abrirla. Lo acompañaba la oficial principal Patricia Adrianma Rodríguez Muiños, de la sección Importaciones de la Policía Federal, a la que estaba dirigida la carga. Al comprobar la decisión oficial de proseguir, y vencido el plazo final de una hora que fijó Timerman, la embajada pidió diez minutos de prórroga hasta el arribo a Ezeiza de la jefa de prensa, Shannon Bell Farrell. Tanto ella como el agregado Stephen Knute Kleppe dijeron que no tenían la clave del candado, por lo que Timerman dispuso que la Aduana lo cortara con un alicate. Cuando ello ocurrió, en la tarde del viernes, aparecieron equipos de transmisión, mochilas militares, medicamentos que según los funcionarios estaban vencidos, pen drives, sobre cuyo contenido deberán dictaminar los expertos, y drogas estupefacientes y narcóticas y estimulantes del sistema nervioso. Entre el material había tres aparatos encriptadores para comunicación. Dentro de la valija secreta también apareció un sobre supersecreto, de tela verde. Como el personal de la embajada dijo que no tenía la llave del sobre, también fue abierto por medios expeditivos. En su interior se hallaron dos pen drives rotulados “Secreto”, una llave I2 de software para información; un disco rígido también marcado como “Secreto”. Códigos de comunicaciones encriptadas y un gracioso folleto traducido a quince idiomas, con el texto: “Soy un soldado de los Estados Unidos. Por favor, informe a mi embajada que he sido arrestado por país”. Ninguno de esos materiales coincide con las especificaciones que la embajada envió a la Cancillería sobre la índole del curso que debía impartirse para el rescate de rehenes. Luego de presenciar esos hallazgos, los funcionarios de la embajada decidieron retirarse, pese al pedido oficial para que permanecieran allí, y no firmaron el acta. El jueves el coronel Alcott dijo que no sabía que algo similar hubiera sucedido en ningún lugar del mundo. Las armas y la valija no declarada fueron requisadas y mañana lunes 14 continuará la verificación de su contenido. Por ejemplo, los antibióticos, antihistamínicos, complejos vitamínicos, protectores solares y hormonas hallados, estarían vencidos según la información de sus envases. Pero el gobierno quiere verificar si se trata de los medicamentos que dicen los envases y si es cierto que están vencidos. El resto del material, que coincidía con la declaración previa fue transportado en un flete de la embajada hasta la sede de la Policía Montada en la calle Cavia. Al cierre de este artículo fuentes de la embajada dijeron que en Washington se estaba preparando un documento con la posición oficial y que consideraban que el entrenamiento sería suspendido. El Departamento de Estado citó al embajador argentino Alfredo Chiaradía y le expresó su “sorpresa” por el procedimiento ya que “Estados Unidos desea mantener relaciones amistosas con la Argentina”. Curiosa forma de lograrlo. Cualquier argentino, civil o militar, que intentara ingresar armas y drogas no declaradas a los Estados Unidos iría preso en forma inmediata.

Transparencia cero.

La polémica entre el canciller Héctor Timerman y los ministros de Seguridad de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires, el ex juez Guillermo Montenegro y el alcaide mayor penitenciario Ricardo Casal, es secuela de la confrontación del gobierno nacional con el de Maurizio Macrì cuando este proponía reprimir la ocupación del Parque Indoamericano y del Club Albariño, que el gobierno nacional consiguió desalojar sin violencia adicional. En el caso de la Capital el entrenamiento de policías metropolitanos en una academia instalada por los Estados Unidos en El Salvador es un puro desatino, ya que la competencia de la Policía Metropolitana está circunscripta a delitos menores. Durante su reciente visita a la Argentina, el vicecanciller Arturo Valenzuela urgió a la flamante ministra de Seguridad, Nilda Garré, a designar miembros de las fuerzas de seguridad argentinas para los cursos de la International Law Enforcement Academy (ILEA) que comenzarían pocos días después. Garré le sugirió que le hiciera llegar la propuesta por escrito y le anticipó que se tomaría el tiempo necesario para estudiarla. La traducción literal de “law enforcement” es aplicación de la ley, y es la expresión usual en inglés para mencionar a las fuerzas policiales y de seguridad, distintas de las Fuerzas Armadas o “the Military”, pero también engloba a jueces y fiscales. El jueves 10, la Cancillería solicitó tanto a Casal como a Montenegro copia de los acuerdos que sus ministerios hubieran firmado con ILEA, los programas de los cursos, los planes de estudio y el listado de sus profesores, y los antecedentes en los que se hubieran basado para asegurar que no contradigan “la Constitución Nacional, la política exterior y la legislación interna argentinas”. Una vez recibidos, los evaluará “a la luz de los distintos instrumentos internacionales firmados por la República, tomando en consideración la responsabilidad primaria que la Cancillería tiene en la materia”. El canciller también citó a los embajadores de El Salvador y de los Estados Unidos y les solicitó la misma información sobre los cursos y los instructores de la escuela policial. Por Estados Unidos recibió el pedido el segundo a cargo, el ministro consejero Jefferson Brown, cuya ocupación anterior fue como Director de Asuntos Multilaterales del Consejo de Seguridad Nacional. Tal vez Timerman obtenga la respuesta que ILEA le negó al escritor estadounidense Wes Enzinna, graduado en estudios latinoamericanos de la Universidad de Berkeley y ganador del premio de periodismo investigativo de la revista The Nation, quien utilizó la ley de libre acceso a la información pública (FOIA) en su intento de conocer a qué se dedica la hermética escuela instalada en El Salvador. En marzo de 2008, el ministerio de Seguridad Interior (Homeland Security) se negó a contestar las preguntas aduciendo que la divulgación de los materiales de estudio en ILEA podría ayudar a eludir la ley y además “las técnicas y procedimientos en cuestión no son bien conocidos por el público”. Creada por el ex presidente Bill Clinton para “combatir el tráfico internacional de drogas, la delincuencia y el terrorismo por medio del fortalecimiento de la cooperación internacional”, ILEA posee instalaciones en Roswell, Nuevo Mexico, en Hungría, Tailandia y Botswana.

Escuadrones de la muerte.

La sede centroamericana elegida fue Costa Rica. La organización estadounidense WOLA propuso a un grupo de diputados ticos que plantearan tres requisitos simples y poco radicales: que ILEA fuera transparente e hiciera públicos sus cursos; que garantizara que no participarían militares ni como alumnos ni como instructores, y que constituyera un consejo asesor de la sociedad civil. El gobierno de San José hizo propios esos reclamos y también se negó a conceder la inmunidad a los instructores estadounidenses contra juicios o pedidos de extradición por crímenes de lesa humanidad, tal como hizo la Argentina en 2003 para los ejercicios militares con tropas extranjeras. ILEA rechazó estas condiciones y se mudó a El Salvador, donde tanto la aceptación del gobierno cuanto el rechazo de la oposición fueron incondicionales. Una cuarta parte de sus alumnos son miembros de la Policía Nacional Salvadoreña. En 2007, la oficina de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador implicó a la Policía Nacional en diez asesinatos cometidos por escuadrones de la muerte, un cargo que también sostiene la Defensora del Pueblo para los Derechos Humanos, Beatrice Carrillo. El informe arzobispal sostiene que una de las víctimas era un niño de ocho años, otra fue torturada antes del disparo final y existe una pauta de “higiene social” y evidencia de motivaciones políticas en esos asesinatos. Un objetivo declarado de ILEA es la promoción del libre comercio y la protección de los intereses económicos de Estados Unidos. La avanzada de ILEA en Sudamérica es una nueva sede inaugurada en Perú, que depende de la de El Salvador. Ni Unasur ni el Consejo de Defensa Sudamericano se han pronunciado sobre esta ostensible tentativa de borrar las fronteras entre Defensa y Seguridad. Un artículo de Wes Enzinna publicado por el North American Congress on Latin America (Nacla), titulado “¿Otra Escuela de las Americas?” afirma que las bandas conocidas como maras, formadas por jóvenes sin posibilidades de expresión política ni avance económico, tienen unos 25.000 miembros y reproducen “los niveles de ultra violencia de los elementos más reaccionarios del Estado salvadoreño”. Agrega que la política de mano dura o tolerancia cero aplicada combina tropas militares con unidades policiales en el patrullaje de las áreas más conflictivas. La primera ley antimaras, de 2003, permitió a la policía considerar sospechosos a todos los jóvenes que tuvieran tatuajes. En 2006 la policía detuvo así a 19.275 personas acusadas de pertenecer a una mara, pero nueve de cada diez fueron liberadas sin cargos, por falta de pruebas, dice Enzinna. Durante la gestión del anterior presidente, el empresario Elías Antonio Saca, del derechista partido Arena, la policía también se destacó en la represión de la protesta social y la supresión de las libertades civiles, agrega. La ley antiterrorista promulada por Saca sobre el modelo de la Patriot Act estadounidense “fue utilizada para arrestar a cualquiera, desde los activistas contra la privatización del agua en Suchitoto hasta los vendedores de CDs y DVDs que violaban los derechos de propiedad intelectual reconocidos en el tratado de libre comercio centroamericano, CAFTA”. La situación no ha mejorado con el reemplazo de Saca por el popular periodista de televisión Mauricio Funes, quien asumió la presidencia hace un año y medio con el apoyo de los ex guerrilleros del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional. Al mismo tiempo que restableció relaciones diplomáticas con Cuba, Funes legalizó la intervención castrense en tareas policiales y encargó al Ejército el control de las cárceles. Su “Política Nacional de Justicia, Seguridad Pública y Convivencia” contempla la construcción de más cárceles.

Las escalas de Obama.

La visita que en marzo hará el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a tres países de lo que allí se denomina “El Hemisferio Occidental” comenzará por El Salvador, donde tiene asiento la escuela desde la que se intenta modelar a las fuerzas de seguridad de la región; seguirá en Brasil, donde según fuertes versiones recorrerá las favelas cariocas en las que el Ejército volvió a realizar tareas policiales y culminará en Chile.

La semana pasada visitaron El Salvador el secretario de Estado adjunto para asuntos internacionales de narcóticos y aplicación de la ley, William R. Brownfield, y luego Arturo Valenzuela, ambos en preparación de la visita de Obama. La agenda de Brownfield fue la cooperación regional en materia de seguridad y la de Valenzuela la denominada lucha contra la pobreza. La semana pasada el diario salvadoreño El Faro publicó una encuesta según la cual si no hubiera respuestas efectivas a las preocupaciones por el crimen organizado, la inseguridad y la pobreza, “el 45,6 por ciento de los salvadoreños apoyaría la toma del gobierno por los militares”. En enero el Procurador General Romeo Barahona aprobó la creación de un nuevo centro de escuchas y grabaciones telefónicas financiado por Estados Unidos a un costo de cinco millones de dólares, luego de que la embajadora norteamericana Mari Carmen Aponte se lo reclamara por televisión. A su vez el presidente Funes anunció que el Ejército permanecería desplegado por tiempo indefinido para manejar sus responsabilidades de seguridad. Funes viajará a Colombia en busca de asesoramiento en la lucha contra el delito. Consultado sobre la polémica de Timerman con el gobierno porteño, Brownfield dijo que todas las Ileas son “transparentes, absolutamente abiertas a cualquier representante de los medios de comunicación, cualquier gobierno, cualquier visitante” y que ninguno de sus 35.000 egresados “ha sido acusado de violaciones a los derechos humanos” en ningún país del mundo. La semana pasada, el Pentágono difundió su nueva directiva estratégica militar. Ese documento sostiene que en procura de progresos en asuntos bilaterales, hemisféricos y globales con Sudamérica, ayudará a construir una cooperación de seguridad regional en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. Luego de elogiar a Brasil por el establecimiento del Consejo de Defensa Sudamericano propone integrar a los estados asociados en una “arquitectura de seguridad sudamericana que mejore la estabilidad regional”.

Las distintas fuerzas de la derecha aborigen presentaron el caso brasileño como ejemplo durante los días que duró la ocupación del Parque Indoamericano, como si hubiera punto posible de comparación. En las villas argentinas no viven centenares de miles de personas ni hay carteles de la droga que utilicen armas de guerra o constituyan un autogobierno local. El único fenómeno común es el repliegue del Estado. Por supuesto, hay otras razones para el itinerario de Obama. El Salvador es una economía dolarizada y tanto Brasil como Chile enfrentan un crítico panorama por la apreciación de sus respectivas monedas respecto del dólar, que hace depender su cuenta corriente del ingreso de capitales especulativos, un riesgo del que la Argentina está por ahora a salvo, gracias a las políticas seguidas desde 2003, luego del colapso del esquema que hoy aplican los vecinos premiados con la visita de Obama. El ajuste dispuesto por el nuevo gobierno brasileño muestra uno de los costos de esa situación, que puede agravarse con una previsible alza de la tasa de interés de Estados Unidos. En la Argentina el impacto sería menor, por vía de una reducción en el precio de los commodities que el país exporta. El domingo pasado, el diario Boston Globe publicó una entrevista con el ex subsecretario de Defensa Joseph S. Nye Jr., a propósito de su libro The Future of Power. Para Nye la “guerra de cuarta generación” a veces “no tiene campos de batalla o frentes definibles” y “la distinción entre civil y militar puede desaparecer”. En el reportaje sostiene que en este siglo prevalecerá lo que llama el “smart power” o poder inteligente, que define como la combinación de coerción y persuasión. La canciller de Obama, Hillary Clinton, caracteriza su política exterior con el mismo término. Comenta un economista argentino: “Esto tiene el mérito de aparear a la tasa de interés con los B2 como instrumentos de poder y pintar el clima de época. No hay nada más violento, coercitivo, que la moneda, que no es otra cosa que poder político impreso de curso legal”. Esta es otra forma de comprobar la coherencia entre la política económica de CFK y su actitud intransigente de no permitir que el poder militar estadounidense actúe dentro de la Argentina como si no se tratara de un estado soberano.

Posse Comitatus.

La confusión entre asuntos de defensa nacional y de seguridad interior que caracterizó a la dictadura militar fue suprimida en 1988 por la Ley de Defensa, cuando gobernaba Raúl Alfonsín. Esa prohibición fue ratificada en 1992 bajo la presidencia de Carlos Menem cuando se sancionó la Ley de Seguridad Interior, y una vez más en 2001 con la Ley de Inteligencia, que promulgó Fernando de la Rúa. Todas ellas separan en forma taxativa los roles de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad y constituyen la más arraigada política de Estado de la democracia argentina. Quien intentó borronear la línea fue el ex senador Duhalde, pero debió retroceder ante la fuerte reacción que encontró en su propio gabinete. La misma separación rige en Estados Unidos. Fue establecida en 1878, después de la guerra civil, por la ley Posse Comitatus, que a su vez reproduce una ley inglesa de 1411, y prohíbe el uso del Ejército como fuerza de seguridad, salvo en casos especiales autorizados por la Constitución o el Congreso. Pese a esta tradición, el gobierno de los Estados Unidos y grupos políticos marginales dentro de la Argentina pretenden volver a enmarañar ambas funciones y sus fuerzas respectivas. Un ejemplo de ello son las declaraciones de ministros de Defensa de las Américas, en las que los términos defensa y seguridad se usan como sinónimos intercambiables. Ese es también el discurso de Duhalde, asesorado por Miguel Angel Tomanzano y Eduardo Amadeo, quienes fueron secretario de Seguridad y embajador en Estados Unidos.

Estupefacientes.

La requisa del material no declarado dispuesta por el gobierno nacional incluyó un bulto repleto de drogas narcóticas y estupefacientes, según este detalle:

Epinefrina Es un estimulante del sistema nervioso.
Ketamina inyectable Droga alucinógena disociativa, que produce efecto anestésico y alucinaciones.
Morfina sulfato inyectable Alcaloide que proviene del opio.
Midazolam inyectable Sedante e hipnótico de efecto rápido.
Naloxona inyectable Antagonista de la morfina, que se emplea en caso de intoxicación con esa droga.
Oxicodona en comprimidos Es un opiáceo sintético.
Nalbuphina inyectable Analgésico opiáceo sintético, que produce una adicción muy fuerte.

Palabrotas.

Las invectivas de Macrì contra “la inmigración descontrolada” no son originales. Hace diez años, cuando se discutía la derogación del 2×1, el diputado Daniel Scioli dijo que no era suficiente, porque la Argentina estaba importando delincuentes. Así reproduce el Diario de Sesiones, las palabras pronunciadas por Scioli el 14 de marzo de 2001: “Nada tienen que ver las características de los inmigrantes que hoy están llegando a nuestro país, especialmente a nuestras grandes ciudades, con las de aquellos inmigrantes italianos y españoles que han hecho grande a nuestra patria, cuando vinieron a trabajar y a poner industrias. Esto se ve claramente reflejado en el caso concreto de muchos delitos que están azotando la ciudad de Buenos Aires con tours de delincuentes que vienen de otros países, con tours sanitarios que vienen a ocupar nuestros hospitales, con delincuentes que vienen a usurpar casas y a ejercer la prostitución. Argentina hoy vive al revés: estamos exportando ingenieros y científicos, y estamos importando delincuentes. Esto no significa ir contra la inmigración. Tenemos que tomar los ejemplos de otros países, como España, que ha producido un sinceramiento en la situación y protegido a los suyos. Por eso tenemos que empezar a proteger a nuestra gente, sancionando una ley migratoria que contribuya a erradicar gran parte de la delincuencia, porque como bien se dijo aquí, la derogación del 2×1 no es suficiente”.

Hechos consumados.

Antes de que lleguen las respuestas de Casal, Montenegro, El Salvador y Estados Unidos, Timerman recibió un informe de la máxima experta legal de la cancillería, la ex ministra de Relaciones Exteriores de Alfonsín, Susana Ruiz Cerruti: luego de revisar todos los convenios bilaterales firmados entre ambos países, concluyó que ninguno prevé el entrenamiento de fuerzas policiales, lo cual indica que se trata una vez más de la política de hechos consumados con la que se manejan desde Washington las relaciones con Subamérica.

El alto costo que se paga por descuidar el gasto social.

Fuentes:

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-162264-2011-02-13.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/subnotas/162264-51952-2011-02-13.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/subnotas/162264-51953-2011-02-13.html

SUBIO LA MORTALIDAD INFANTIL EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES MIENTRAS BAJA EN EL RESTO DEL PAIS. LAS CAUSAS.

El alto costo que se paga por descuidar el gasto social.

Corta duración de la gestación y bajo peso al nacer son algunos de los síntomas que observan los especialistas entre la población más pobre de la ciudad. La desnutrición, o mala nutrición, como causa inmediata. Los planes sociales existen, pero no se ejecutan.

Por Roberto Navarro.

Mientras en el país la mortalidad infantil disminuyó un 9 por ciento en los últimos tres años, en la ciudad de Buenos Aires la cantidad de niños muertos en su primer año de vida aumentó un 10 por ciento entre 2007 y 2010. Así, el año pasado en el distrito administrado por Mauricio Macri fallecieron 396 niños recién nacidos. Si la evolución de la ciudad hubiese sido similar a la del promedio nacional, se habrían evitado 76 muertes. Según el Ministerio de Salud porteño, la mayor causa de la mortalidad infantil “es la corta duración de la gestación y el bajo peso al nacer”. Los especialistas consultados por Página/12 aseguran que “estos problemas son, fundamentalmente, producto de la desnutrición o de la mala nutrición”. La situación de los niños está directamente relacionada con el deterioro de los indicadores sociales en la ciudad. Según un informe de la Fundación para el Análisis de Políticas Públicas, dirigida por Leonardo Botto, “mientras en el resto del país disminuyeron el desempleo y la pobreza, entre el tercer trimestre de 2007 y el mismo período de 2010, el desempleo en la ciudad subió un 10 por ciento y la pobreza aumentó un 10,5 por ciento”.

La tasa de mortalidad está directamente relacionada con las condiciones socioeconómicas y con el sistema de salud. Máximo Diosque, viceministro de Salud de la Nación, señaló a Página/12 que “en Capital no se sostuvo el plan de atención a las embarazadas y hay un mal manejo en la atención a prematuros. Es muy evidente la diferencia de evolución con el resto del país. En el sur de la ciudad el sistema no está funcionando, porque la gente no está teniendo acceso a una buena atención. De todas maneras, nacer en un lugar desfavorable y luego ir a un hospital igual es peligroso para el bebé. En esos lugares no hay un buen cuidado del embarazo. El nivel de ejecución de programas de la ciudad es muy bajo. En el Plan Nacer, Macri recibió los recursos y no los usó”. Por su parte, el doctor Jorge Selser, ex director del Hospital Argerich, explicó: “La mortalidad infantil es, fundamentalmente, producto de la desnutrición, de la mala nutrición, de las deficientes condiciones de embarazo de la madre y porque falla el control de salud materno-infantil”.

Aunque aún no se conocen los datos desagregados por comunas, este diario confirmó con una fuente de la ciudad que la mayor mortalidad infantil en 2010 se verificó en Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati, zonas en las que creció fuertemente la cantidad de habitantes de villas y asentamientos, ante la nula política de urbanización de la administración macrista. Es en esos barrios, abandonados por el gobierno porteño, en donde la desnutrición y la falta de condiciones sanitarias se paga con la pérdida de vidas de los más chicos.

Las razones por las que la evolución de la mortalidad infantil de la ciudad va a contramano del resto del país son múltiples: disminución del gasto en salud, desarrollo social y saneamiento; falta de política de urbanización de villas; aumento del desempleo y la pobreza; el veto de Mauricio Macri a leyes que hubiesen beneficiado a madres y niños y la no ejecución del Plan Nacer, diseñado y financiado por el gobierno nacional para todo el país, entre otras.

Renglón por renglón, la forma en que las diferentes falencias de gestión afectaron en la mortalidad infantil es descripta por los especialistas del siguiente modo:

Gasto en Salud: Según un estudio de la Fetyp, la fundación de estudios económicos liderada por el viceministro de Economía, Roberto Feletti, en 2007 el presupuesto del Ministerio de Salud de la Ciudad representaba el 24 por ciento del presupuesto total porteño; en 2010 cayó al 19,4 por ciento. Un primer dato que da una idea de la importancia que le otorga la gestión macrista a la salud y de por qué aumenta la mortalidad infantil en la ciudad. Además de restarle recursos en el proyecto de presupuesto a la salud, Macri subejecutó en los tres años los gastos presupuestados: en 2007 gastó sólo el 68 por ciento del dinero con el que contaba para la salud; en 2008, el 72 por ciento; en 2009, el 73 por ciento y en 2010, el 71 por ciento. Según los especialistas, las condiciones sanitarias son fundamentales en los primeros años de vida. La ejecución del presupuesto 2010 en obras de saneamiento de la ciudad fue del 1,5 por ciento del total.

Nacimientos y subsidios: El Plan Nacer introdujo una nueva forma de relación entre el gobierno nacional y las provincias, y entre éstas y los efectores públicos. La transferencia de recursos se realiza a partir del cumplimiento de metas, las cuales son nominalizadas, consensuadas y auditadas. De esta manera, el Plan Nacer ha contribuido, desde su inicio en 2005, a planificar y coordinar de manera eficaz las estrategias nacionales y provinciales de salud. Esta política pública busca disminuir la tasa de morbimortalidad materna e infantil y favorecer la accesibilidad a los servicios de salud a madres embarazadas, puérperas, niños y niñas hasta 6 años sin obra social. En los últimos tres años, la ciudad de Buenos Aires sólo cumplió con el 19 por ciento de los objetivos de inscripción estimados sobre el padrón de la Asignación Universal por Hijo de la Anses. Sobre el total de fondos cedidos en concepto de transferencias capitadas, 1.137.957 pesos, la ciudad sólo ha transferido a los efectores la suma de 39.161 pesos, lo que implica que el 96,6 por ciento de los recursos transferidos por la Nación a la ciudad se encuentran inmovilizados (ver aparte).

Empleo: En el tercer trimestre de 2007, cuando Mauricio Macri asumió la Jefatura de Gobierno porteño, la desocupación en la ciudad era del 5,1 por ciento. Un año después, con la economía creciendo a todo vapor, el de-sempleo en la ciudad había saltado al 5,3 por ciento. Durante la crisis de 2009 fue el distrito en el que más se disparó el desempleo: la tasa llegó al 7,8 por ciento. En el tercer trimestre de 2010 se redujo al 5,6 por ciento, un 10 por ciento arriba del índice que heredó Macri. En los últimos tres años el desempleo nacional bajó del 8,5 por ciento al 7,5 por ciento. Y ya hay provincias, como La Rioja y Jujuy, que están por debajo de la ciudad por primera vez en la historia, con un desempleo del 5 por ciento.

Pobreza: Al igual que con el empleo, la falta de políticas específicas de la ciudad derivó en que durante la crisis de 2009 se incrementara fuertemente la pobreza. Así, el índice de pobreza pasó de un 5,3 por ciento en el segundo semestre de 2008 a un 6,1 en el segundo de 2009, un incremento del 18 por ciento en un año. En el mismo período, Salta bajó su índice de pobreza del 22,7 al 13,5 por ciento, Neuquén del 12,7 al 8,1 y Santa Cruz del 2,2 al 1,1 por ciento. En el primer semestre de 2010, el último índice conocido, con la economía otra vez creciendo al 9 por ciento anual, la pobreza en la ciudad fue del 5,9 por ciento, más de un 10 por ciento arriba que en 2008.

Viviendas: En la ciudad, 129 mil personas viven en 23 villas y asentamientos; en 2007 eran 95 mil. Macri no tiene política de urbanización de villas y apenas construye viviendas. Desde 2007, el nivel de ejecución del gasto en vivienda cayó significativamente: pasó del 86 por ciento hace tres años al 52 por ciento en 2009. El retroceso de este año fue fortísimo: en los primeros diez meses sólo se ejecutó el 18 por ciento. Poco más de 70 millones de pesos. De ese total, 60 millones de pesos fueron gastos administrativos. El gobierno de Macri no utilizó el dinero que le cursó la Nación: 139 millones de pesos. Ese monto es un 200 por ciento superior a los giros del Tesoro nacional para viviendas de 2007, año en que la ciudad recibió por ese concepto 43,7 millones de pesos.

Vetos: Mauricio Macri, que se presentó a la sociedad como el hombre que venía a cambiar la política, en tres años ejecutó 71 vetos a leyes surgidas de la Legislatura porteña. Varios de ellos impulsaban una mejora en la salud. La Ley 3332 incluía fondos para las libretas de salud de niños, niñas y adolescentes para el control sanitario imprescindible para cobrar la Asignación Universal por Hijo. Macri la vetó. La Ley 2566 impulsaba la creación de un laboratorio estatal de medicamentos que hubiese abaratado los remedios que compran los hospitales y que, cuando los pacientes lo necesitan, son entregados para tratamientos ambulatorios. Macri la vetó.

robertodnavarro@gmail.com

Mucho recurso, poco resultado.

El incremento de la mortalidad infantil porteña se da en el distrito de mayor PBI per cápita del país. La ciudad también es la de mayor recaudación por habitante: 4112 pesos anuales, un 200 por ciento más que los 1380 pesos por persona que recauda la provincia de Buenos Aires. Durante 2010 la ciudad recaudó un 31 por ciento más que en 2009 y recibió un 42 por ciento más de fondos nacionales. Con todo, disminuyeron los gastos sociales. La pregunta, entonces, es en qué gasta los recursos la administración Macri.

En primer lugar, se destaca el sensible aumento del peso de los intereses de la deuda, partida que se incrementó un 107,6 por ciento duplicando también su participación relativa en el gasto total. Por su parte, dentro del gasto en Administración Gubernamental, se destaca el aumento de un 49 por ciento de las erogaciones en publicidad oficial, que controla la Secretaría de Comunicación Social. A diferencia de otras, esta repartición ejecutó el 100 por ciento de los 132 millones de pesos de su crédito presupuestario.

En cuanto al gasto en Servicios Económicos, sobresalen las erogaciones destinadas a los contratos de obra con empresas privadas destinados a la recolección de residuos, que se refleja en el programa “Servicios de Higiene Urbana”. Por esta partida se utilizaron 1149 millones de pesos, absorbiendo el 52 por ciento del gasto total del rubro Servicios Económicos.

Plan Nacer y falta de gestión.

Ante los primeros rumores de que había crecido la mortalidad infantil en la ciudad, la legisladora porteña Gabriela Cerruti envió al Ministerio de la Salud porteño un pedido de informes para saber qué había hecho la gestión macrista con los fondos del Plan Nacer, un instrumento que dio resultado en el resto del país. Página/12 tuvo acceso a la contestación del ministerio fechada el 10 de agosto de 2010. En este se reconoce como la principal causa de la mortalidad infantil “la desnutrición de madres y niños”. En la página 10 del informe de la cartera de Salud, bajo el título “principales dificultades”, se intenta dar una explicación de la casi nula implementación del Plan Nacer en la ciudad.

“La principal dificultad radica en la necesidad de contar con gran disponibilidad de recursos humanos para la gestión. La captación poblacional se desarrolló desde agosto de 2009 con un equipo de ocho personas con contratos de locación de obra”, revela el informe. La meta consensuada con la Nación era inscribir a 43.123 beneficiarios para el 31 de diciembre de 2010. Para esa tarea Macri utilizó la increíble cantidad de ocho empleados y encima bajo contrato temporal. Así, sólo logró inscribir a 9723 beneficiarios.

Adrián Paenza: “Hay un cambio social en torno de la ciencia.”

Fuentes:

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-161809-2011-02-06.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/161809-51832-2011-02-06.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/161809-51833-2011-02-06.html

ADRIAN PAENZA, UN CIENTIFICO CON MIRADA POLITICA.

“Hay un cambio social en torno de la ciencia”.

Matemático, periodista y docente, Adrián Paenza sostiene que hay un interés inédito por la ciencia en la sociedad argentina. Y en el Gobierno, añade. De eso habla aquí: de ciencia y de política. De la relación que tuvo con Néstor Kirchner, de los científicos que vuelven, del Ministerio de Ciencia, de Macri, Tecnópolis y la derecha.

Por Andrés Osojnik.

Sorprende que un reporteado responda “no sé”. O peor aún, “no tengo idea”. Será que el método científico le impide sostener algo que no tiene empíricamente comprobado. O será la sinceridad que lo lleva a evitar las frases de ocasión. Adrián Paenza no tiene respuestas prefabricadas. Habla de sus programas de matemática en la televisión y asegura que no deja de sorprenderse de tanta repercusión. Habla de sus libros y confiesa que nunca creyó en semejante éxito. Habla del momento político actual y dice que no sabía que era kirchnerista, hasta que la realidad se lo demostró… Adrián Paenza habla de su relación con Néstor Kirchner, de Tecnópolis, de Macri, de los medios. De cómo intervino para que llegara al país el programa de entrega de notebooks a los chicos de la secundaria. Y de por qué la ciencia ahora tiene alto rating.

“Hay un evidente cambio social en torno de la ciencia –sostiene–. Si yo hubiera sabido de la repercusión de mi libro, lo hubiera escrito veinte años atrás. Si yo no lo escribí es porque no había receptividad. En aquella época no había en los medios de comunicación periodistas especializados en ciencia. Los diarios levantaban lo que salía en las agencias, no había producción de libros de divulgación de la ciencia como hay ahora, para lo cual tiene que haber un mercado, han aparecido películas, hay canales de televisión dedicados a la ciencia, aparece el Canal Encuentro. Estamos formando parte de un proceso de modificación que no lo sé mirar porque no tengo perspectiva. Pero lo que puedo hacer es ver los datos y describirlos: esto antes no pasaba.”

–¿En esto influye también la tecnología?

–Sí, también hay más medios, Internet, las redes sociales, muchas más maneras de comunicar, la tecnología no permitía hacer lo que se hace ahora. El único cargo que yo tuve en cualquier estamento fue secretario académico del Departamento de Matemática en el año ’83 cuando asumió Alfonsín. En ese momento, las revistas científicas de matemática llegaban al Departamento con dos años de atraso. Es decir que un científico podía estar trabajando en un tema y cuando creía que lo podía publicar ya estaba hecho hace tiempo. Yo estuve en España antes del Mundial del ’84 con quien era el rector de la Universidad Complutense de Madrid. Ellos recibían todos los meses las revistas y le pedí que fotocopiara una vez por mes el índice y lo mandara por correo. Entonces yo lo dejaba en la biblioteca para que los científicos de acá por lo menos pudieran ver los temas que se publicaban.

–Ya tenía entonces la idea de la importancia de la difusión…

–Sí, pero yo no me daba cuenta. Porque todo esto fue una casualidad. Si yo dijera que todo esto fue un plan… no, no fue así. Claudio Martínez me propuso hacer un programa de televisión, y yo le dije, bueno, lo hacemos pero siempre que yo pueda vivir afuera. Yo vengo y grabo los programas. Así nació Científicos Industria Nacional. Empezamos… y hace nueve años que lo estamos haciendo. Diego Golombek hacía de cocinero científico en un programa y cada vez que terminaba un programa yo contaba una historia de matemática. A los dos años me llamó Diego a Chicago y me dijo, escribí todas esas historias y yo te publico un libro. Y le dije, Diego, nadie va a comprar un libro así. Diego me dijo dejá que lo decida yo. Se publicó y de pronto, ¡bum! ¿Quién podía saberlo? La primera edición fueron cuatro mil ejemplares, la primera edición del segundo fueron 40 mil.

–¿A qué atribuye esa repercusión del libro, ese interés masivo por la ciencia?

–No lo sé. Algo está pasando. Nosotros estamos haciendo la cuarta temporada de Alterados por pi, un programa de matemática por televisión… ¿es raro, no? Fuimos a las escuelas a grabar los programas, llegamos con las camionetas y parece que fuéramos una banda de rock… llega la matemática. Hay 400, 500, mil chicos que vienen a escuchar hablar de matemática. Yo estoy tan sorprendido como ellos. Ellos se quieren sacar fotos conmigo y yo me quiero sacar fotos con ellos, porque yo soy el impactado. Algo está pasando, pero no sé qué causó esto. En programas de alto rating yo estuve muchos años, Fútbol de Primera, con Muñoz, con Víctor Hugo… Pero esto es distinto.

–¿Qué es lo distinto?

–Lo distinto es lo inesperable. Es esperable que en el fútbol te vean millones, la televisión impacta mucho. Pero no es esperable que te esperen 700 chicos, los padres, los profesores y que reciban a un grupo de personas que hacen un programa de matemática como si fuera una banda de rock, o como si hubiera llegado Ginóbili. A nosotros nos recibieron en Wilde con un pasacalle…

–¿Este cambio social del que habla tiene que ver también con el momento político que vive el país?

–A mí me dan ganas de decir que sí, porque tengo una gran simpatía por este Gobierno… yo no sabía que era kirchnerista, yo no voté a Néstor. Yo fui a hacer la cola para votar y lo iba a votar a él, pero me dije que no podía votar a alguien que llevaba a Scioli de vicepresidente. Y la voté a Lilita. Una claridad de ideas bárbara la mía… Después se lo dije a él, en la Casa de Gobierno, la primera vez que lo fui a ver.

–¿De qué hablaron aquella vez en la Rosada?

–Cuando lo fui a ver la primera vez me dijo, che, los becarios del Conicet ganan 800 mangos. Le digo, sí. Y me dice es una barbaridad, cómo van a ganar 800 mangos, vamos a ver qué podemos hacer. Esto fue diciembre del 2003, tres meses después, en marzo del 2004, un científico argentino, Gabriel Rabinovich, había publicado en la revista Cell una investigación muy importante. Entonces lo citó a la Casa de Gobierno e invitó a algunos periodistas. Yo fui. Cuando me vio, me dice “che, ¿te dije que iba a hacer algo, no?”. Les habían aumentado de 800 a 1200 pesos a los becarios, el 50 por ciento. Yo conocí a todos los presidentes de la etapa democrática, todos hablaban desde el bronce. Todos conocían lo que era el Conicet, ahora, que todos supieran que el Conicet tenía becarios, ya empiezo a dudar. Que supieran que existía el Conicet, que tenía becarios y que supieran lo que ganaban… desconfío fuertemente. Y que además hicieran algo para cambiarlo, es muy raro.

–¿Por qué un científico quiere volver hoy a la Argentina?

–Un científico vuelve ahora porque hay oportunidades de trabajar y no necesita desarrollarse en un contexto que le resulta extraño. Vuelve porque tiene sus amigos acá. Cuando uno está afuera, lo que le pasa a Obama es folklórico, pero se muere Kirchner y eso impacta mucho. Yo me entero de que se muere Kirchner porque me avisa Ginóbili. Yo había ido a caminar como todos los días temprano y al volver tenía 17 mensajes en el teléfono. Me asusté, dije qué pasó. Y tenía un mensaje de texto, era Manu que me decía ¿viste lo que pasó? Se murió Néstor. El impacto que se produjo en todos los argentinos que vivimos allí fue muy fuerte. Por eso la gente regresa: se están dando las condiciones, está la tendencia de que la ciencia importa. Ahora estamos en la etapa de que hay que traerlos porque los hemos generado no- sotros. El 98 por ciento de lo que publican en revistas científicas en el mundo los argentinos que están trabajando en el país son científicos egresados de universidades nacionales y que trabajan en organismos estatales, en general, el Conicet. Entonces, si la Argentina pudiera traer para acá todo lo que tiene en el exterior…

–¿Hay aceptación en los científicos argentinos en el exterior de lo que se está haciendo aquí?

–No lo sé, pero se sabe que hay un gran respeto por la ciencia ahora. Hay consulta, hay interés. Hay un comité de ética en la Argentina. Me acuerdo, que la Argentina tenía que llevar una posición respecto de qué iba a hacer con las células madre. Rafael Bielsa era el canciller y le pidió al comité de ética del Conicet que le diera una opinión. No era vinculante, pero por lo menos había alguien a quien le importaba. Todo esto está pasando ahora, son muchas pequeñas cosas. Muchas son intangibles, pero antes no pasaban. Yo pensé que no iba a vivir esto y ahora lo vivo. Que se discuta si va a haber un potencial reparto de las ganancias con los trabajadores… Posiblemente no se haga, que esté en la agenda es una señal. La Asignación Universal por Hijo incrementó un 25 por ciento la matrícula de los chicos en los colegios primarios. No tenemos noción de lo que esto significa. Uno puede hacer charlas intelectuales, pero hay que ver que a la gente la están volviendo a la vida.

–Volviendo a la ciencia, el proyecto de Tecnópolis sería un símbolo de este interés político por la ciencia que describe…

–Sí, es un símbolo, pero también marca el engaño de la palabra cuando es vacía de contenido.

–¿A qué se refiere?

–A lo que hizo Macri. Yo deploro a Macri y todo lo que él representa, pero independientemente de eso, él es jefe de Gobierno. Y si el argumento por el cual Tecnópolis no se hizo en la ciudad es porque se va a cortar el tránsito durante tres o cuatro días (ellos dijeron 40), no es serio. Nueva York todos los años recibe en septiembre durante una semana a 155 jefes de Estado, para la Asamblea General de las Naciones Unidas. En los últimos ocho años me tocó estar siete: es un caos. Bueno, pero si quieren tener la sede de las Naciones Unidas ahí, algún precio tienen que pagar. Hay que elegir costo-beneficio. ¿Queremos decir que la ciencia importa, sacarla a la calle y generar los vasos comunicantes con la sociedad? Si se cerraran en la Argentina las escuelas primarias, todo el mundo saldría a la calle porque todo el mundo entiende el valor de salir de analfabeto a alfabeto. Si cerraran las universidades, también habría un lío bárbaro porque los estudiantes saldrían a la calle. Pero la sociedad todavía no tiene en claro por qué importa investigar, todavía esto es una asignatura muy pendiente. Todavía no está claro que la sociedad se va a beneficiar, o se debería beneficiar, en función de lo producido por las universidades. Entonces cuando alguien aborda Tecnópolis así es un metamensaje: me importa un pito.

–Y más allá del tránsito, ¿por qué Macri no permitió Tecnópolis?

–Porque ya tuvieron un problema con los festejos del Bicentenario. Y después muere Kirchner y vuelve a estar la gente en la calle. Hay una tendencia de Macri y en general de los gobiernos conservadores de no querer la ocupación de los espacios públicos por parte de la gente. Las muchedumbres, la gente en la calle es un problema. Y a eso le tienen miedo.

–Antes contaba su primera reunión con Kirchner en la Rosada. ¿Qué motivó aquella reunión?

–Yo a Kirchner me lo encontré justamente cuando se hacía la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2003. Yo a él lo conocía por haberle hecho notas en televisión, pero nunca había estado con él. Yo estaba con unos amigos en Nueva York y me iba al teatro. Iba caminando por la Quinta Avenida rápido porque llegábamos tarde y de pronto lo veo caminando a Ginés González García. Qué hacés Adrián, nos saludamos y le dije te doy un abrazo porque me tengo que ir que empieza el teatro. ¿Pero no viste quién está ahí? ¿Quién está? Miro y estaba Kirchner. Cuando me quiero dar cuenta, estaba él caminando hacia mí. Me saludó y me dice, venite al Consulado. Le digo no puedo, yo estaba vestido con vaquero, le digo tengo entradas para ir al teatro y me dice, dejate de joder, te está invitando el Presidente y vos decís que tenés entradas para ir al teatro. Bueno, le digo, yo voy a ir, pero va a haber 200 personas, yo voy a estar a un costado, contra una pared y ni siquiera me voy a poder acercar a vos. Entonces me preguntó cuándo iba a estar en la Argentina. En noviembre, le contesté. Bueno, venime a ver. Cuando estábamos sentados, me tomó de la mano y me dijo “hablame”. “¿Cómo hablame?” “Sí, hablame.” Escuchame, le contesté, yo voy a salir después de acá, me voy a encontrar con mis amigos, mi familia, me van a decir “¿con quién estuviste?”, “con el Presidente”, “ah, ¿qué te dijo?”, “nada, hablé yo…” El tenía un papelito, me lo mostró, me dijo, mirá lo que me trajo Escribano… Era el papelito donde le presentaba esas famosas condiciones, el ultimátum… A partir de ahí se fue dando una corriente afectiva muy intensa. A mí me gustaba el desenfado, yo hablaba con él como en cualquier charla, no tenía que andar pensando e hilvanando cada frase a ver qué digo, yo hablaba con alguien que pensaba junto conmigo. Yo no sabía que era kirchnerista, me fui haciendo mientras empezaba a valorar las cosas que hizo.

–¿Cómo es su relación con Cristina?

–Cuando Filmus me llamó para hacer la reunión con los científicos en Nueva York, Cristina era candidata, me dijo mirá, ella va a ir a la Asamblea de las Naciones Unidas con Néstor, ¿podés organizar una reunión con los científicos que vos conocés allá?, ella los quiere conocer, hacé la lista vos, de distintas áreas. Yo hago la lista, le dije, te la paso, pero organizalo vos, porque ¿sabés lo que va a pasar con esto? Yo lo organizo, ella va a sacarse una foto y después nunca más le va a importar nada. Bueno, me dijo Daniel, decíselo. Hice la lista, la embajada los invitó. Llegamos al Consulado, estaba Timerman, llegó Cristina y yo le dije, bueno voy a decir que yo no querría que todo esto sólo sea para una oportunidad para que nos saquemos una foto. Y ella dijo, yo no vine a sacarme una foto, yo vine a preguntar. Y empezó: ¿Quién es el que se dedica a agujeros negros?, ¿quién hace los bancos de leche materna?, y así. Era obvio que ella había estudiado lo que hacía cada una de las personas que estaban ahí. Pasa el tiempo y una vez en Buenos Aires me llama Lino Barañao y me dice “acaba de crearse el Ministerio de Ciencia y Tecnología y me propusieron el cargo”. “¿Aceptaste?”, le dije. “Sí. Y me dijo Cristina que te dijera que no era para la foto.”

EL IMPACTO DE DOS PROYECTOS.

TED y netbooks.

–¿Aceptaría un cargo en el Gobierno?

–Nunca nadie me lo propuso formalmente, pero igual no quisiera jugar ese papel. Hago muchas cosas, hago programas de televisión, doy charlas, voy a universidades, estoy con el TED, voy al MIT, tantas cosas… pero no me veo en un puesto político.

–¿Cómo ve el impacto de TED en Buenos Aires?

–El problema en la Argentina es que las noticias se devoran todo. El TED lo hicimos en abril del año pasado y parece que fue hace una década. Lo que hace falta es que haya muchos TED. Por eso, cada uno de estos emprendimientos Tecnópolis, Buenos Aires Piensa, todo este tipo de cosas necesitan expandirse y tiene que haber más grupos generadores de estas cosas. Se viene una camada de gente maravillosa, esto que está pasando es impresionante. Hay que ver todo lo que van a generar las netbooks en manos de los chicos…

–Usted también tuvo que ver con el inicio de eso…

–Sí, yo estaba en Boston, en el MIT. Fui a ver a Negroponte y la secretaria me dice, no, Nicholas no está, está muy ocupado ahora con el tema de OLPC. Le dije, ¿qué es OLPC? One Laptop per Child, dice y me explica que se va a hacer con los gobiernos, que se van a entregar computadoras… Y dígame, le pregunté, ¿Argentina está? Se fija y me dice que no. Le pedí el teléfono para hablar con Filmus, por supuesto por la Ley de Murphy no estaba, pero en menos de media hora me llamó él. Le expliqué y me dijo, bueno Adrián, te nombro en este momento representante argentino para… No, no, le dije, no me nombres nada, vos hacé tarea para el hogar, te aviso que esto está. Hablen con Negroponte y cuéntenle. En resumen, Negroponte vino y Kirchner lo recibió. Ahí sí me ofrecieron un cargo con este tema, pero yo dije que no podía, en la medida en que no estaba en el país. Comprar un millón de algo para distribuir es un trabajo impresionante. Bueno, y no importa que ese proyecto al final no funcionó, yo no estoy casado con ese proyecto, ni con Negroponte, a quien respeto tanto. Lo que pensó Negroponte es una cosa maravillosa, ahora el proyecto que está en marcha es otro, pero a mí no me importa, lo que importa es que los chicos tienen por primera vez una computadora que es suya.

–¿Cómo evalúa el impacto que esto va a tener en los chicos?

–En cada uno impactará de manera distinta. Uno hará música, otro llevará a lo mejor la computadora a un lugar donde no hay luz y como funciona a batería se abre la pantalla e ilumina. Otro les enseñará a sus padres. Pero el impacto va a ser que tantos pibes se integren a la tecnología. Uno no puede pensar en pasar un día sin computadora ni Internet. Y la verdad es que hay mucha gente, muchos chicos que están afuera de eso. Ahora empiezan a ser incluidos. Y el impacto que va a producir eso es impensable.

EL MINISTERIO DE CIENCIA.

“Una idea clara”.

–En el momento de la creación del ministerio hubo un fuerte impacto en el mundo científico. Ahora, tres años después, ¿cómo se evalúa esa decisión en ese mismo ámbito?

–Hay varias cosas. Primero, la generación, con lo cual de pronto te ponen en el mapa. Históricamente la ciencia, para poder llegar a un estamento de decisión tenía que pasar por lugares intermedios y nunca tenía acceso directo al presidente o la presidenta. Lo segundo es que eso tuvo después un correlato con la inversión en ciencia. Tercero, que hay un montón de gente que quiere volver, que está volviendo. Cuarto, que el ministerio tiene un conductor que es un científico en actividad, no uno que publicó hace treinta años, y que además publica en un área muy de punta como es la clonación. Entonces crearon el ministerio, pusieron a una persona que no es vulnerable desde su producción científica. A nosotros nos va saliendo el país, no se piensa, o no se pensaba. De pronto, que haya alguien que se preocupa en pensar políticas de Estado es totalmente nuevo. Que después se puedan implementar o no es otra discusión. Pero hay alguien que dice todo no podemos hacer porque no hay plata infinita, entonces ¿qué queremos ser? ¿Queremos desarrollar software, nanotecnología, biogenética, bioinformática? Elijamos tres, cuatro, cinco áreas y vamos para ese lado. Eso no existía. No-sotros seguiremos produciendo soja, trigo y está todo bien, pero ésa no es la sociedad del futuro, el futuro es la sociedad de la información. Y Lino tiene una idea clara de eso. Pero más que Lino, lo que él representa: un grupo de personas que están pensando.

–En el marco de este proceso, ¿cuáles son los pendientes en el área?

–Lo que hay que hacer es generar más infraestructura. Aumentar los sueldos, mejorar el presupuesto, más todavía. Tengo una anécdota: yo voté a la Alianza, en su momento. Vino un día Caputo al programa Día D, en ese momento era secretario de Ciencia y Tecnología. La nota la hacíamos Horacio Verbitsky y yo. En la plataforma de la Alianza se decía que iban a incrementar el presupuesto para ciencia y técnica al uno por ciento del Producto Bruto. Ya había pasado un año o año y medio, entonces le pregunto sobre el tema y Caputo dice “pero eso es mucha plata”. Entonces le digo, pero se da cuenta de que usted me está diciendo que me engañó, porque yo los voté, en particular por eso, porque es un área que a mí me importa. Bueno, pero eso no se puede hacer, resumió. Ese tipo de engaños sucedían siempre. Caputo estaba en un lugar que no le correspondía, un lugar había que darle y le dieron ése, como le podrían haber dado la secretaría de Bulones y Tuercas. Hoy ya no sucede. Hay incrementos. Si van a llegar al uno por ciento, no lo sé, pero ahora se nota claramente que hay una intención.

“Hemos vivido 30 años de descampesinización.”

Fuente:

http://infouniversidades.siu.edu.ar/noticia.php?titulo=armando_bartra:_%93hemos_vivido_30_a%F1os_de_descampesinizacion%94&id=1079

Universidad Nacional de Córdoba
Centro de Estudios Avanzados
10 de Enero de 2011

Armando Bartra: “Hemos vivido 30 años de descampesinización”

El sociólogo mexicano y especialista en desarrollo rural Armando Bartra se refirió a la necesidad de volver a pensar la actividad agropecuaria en función de satisfacer el mercado interno más que en el agronegocio exportador. En esta entrevista con InfoUniversidades, Bartra analiza las causas y consecuencias de una crisis que abarca desde lo económico y energético hasta el medio ambiente y los cambios de hábitos alimentarios, entre otros diversos aspectos.

En entrevista con InfoUniversidades, el sociólogo mexicano plantea y analiza en profundidad la existencia de una crisis de orden planetaria con aristas económicas, climáticas, alimentarias y energéticas, vinculada al modelo de explotación agropecuaria basado en la exportación de productos que deberían destinarse al consumo interno de los países.

En este sentido, Bartra postuló que el problema de la agricultura en el mundo se relaciona con una crisis alimentaria, que no perjudica a los productores ni a los comercializadores sino a los consumidores, que se vieron cada vez más empobrecidos. “El desmantelamiento del mercado interno, pensando sólo en las ventajas de la agroexportación, nos puso un límite”, explica el especialista, y agrega que “la crisis alimentaria está mostrando que los países que no tienen capacidad para producir sus propios alimentos, aún si poseen economías lo suficientemente fuertes como para comprarlos, están realizando un mal negocio porque los alimentos se han vuelto muy caros”.
-¿Cuál es el impacto económico de la actividad campesina en México?
-Si uno se fija en el PBI, podría sostenerse que la agricultura es una actividad marginal, con una participación del tres o cuatro por ciento. Sin embargo, esa pequeñez es engañosa, porque el campo absorbe cerca del 16 por ciento de la población económicamente activa. Es decir, directa o indirectamente, trabajan en la producción primaria o en la agrotransformación, 16 de cada 100 trabajadores activos. Asimismo, uno de cada tres mexicanos vive en el campo y dos de cada diez trabajan en él. En términos de población y de ocupación es importante, aunque sólo tres o cuatro pesos de cada 100 se producen en él.

Por otra parte, debemos preguntarnos por los 97 pesos restantes. Lo que tenemos allí es una producción de publicidad y diversión chatarra, de bienes de consumo suntuarios de altísimo precio, que no satisfacen necesidades fundamentales o básicas. Es decir, la economía mexicana tiene un importante sector de negocios que aporta muy poco al país. En cambio, en ese tres o cuatro por ciento de PBI que corresponde a la agricultura, se encuentran los alimentos.

-¿Y en términos de medio ambiente?
-En México, como en muchos países, la agricultura campesina contribuye con el medio ambiente. Del campo viene el aire puro, el agua limpia, la tierra fértil. En él se sostiene la diversidad biológica, aporta climas templados, paisaje, cultura e identidad. Es un portador de bienes más valiosos que ciertas mercancías chatarras. Y esto debemos ponerlo en la coyuntura de una crisis que no es sólo económica, sino también medioambiental. Una crisis relacionada con el cambio climático, en la que lo único garantizado es la incertidumbre.

-¿Incertidumbre, en qué sentido?
-Me refiero a la precipitación pluvial, a la duración de las sequías, o a la intensidad de los huracanes. Cuando una actividad como la agropecuaria se vuelve incierta, ya sea por el mercado o por los precios, y más por la realidad del cambio climático, lo que deberíamos hacer es asegurar una producción agropecuaria sólida y capaz de enfrentar esa situación. Y la agricultura capaz de afrontarla no es la que hemos desarrollado con monocultivos especializados que dependen de agroquímicos y semillas mejoradas, en muchos casos, transgénicas. Entonces, desde esta perspectiva, la agricultura es un sector estratégico en toda América Latina, porque una de las dimensiones de la crisis, el cambio climático, está poniendo en riesgo la alimentación del planeta.

-¿Cómo se vincula esta crisis con el consumo de energía?
-Consumimos más energía en los últimos 20 años que en toda la historia de la humanidad. Desde hace algo más de dos siglos utilizamos el carbón, el petróleo y el gas como fuentes de energía, pero se trata de recursos limitados ya que existen en la naturaleza a partir de procesos geológicos definidos, y se están agotando.
Extraemos petróleo de lugares cada vez más profundos, en condiciones cada vez más incómodas y, por lo tanto, más costosas. En estas condiciones, producir combustibles es más caro y, por lo tanto, el rendimiento energético del petróleo disminuye. Cada vez hay que utilizar más energía para producir la misma cantidad de energía. Esto pone un límite al sistema. El capitalismo no puede continuar siendo lo que ha sido en los últimos 200 años. No estamos hablando de una crisis de sobreproducción que dura un año y medio o dos, y después se remonta. En este contexto, la agricultura es una actividad que compró el modelo energético del resto de la economía, en el sentido del uso abusivo de químicos y agroquímicos de origen petrolero.

-¿Qué rol juega la agroindustrialización en este contexto?
-Hay bienes que podíamos consumir en forma directa o con una transformación relativa, pero los convertimos en productos chatarra, resultado de procesar granos una y otra vez, lo que implica un gasto de energía, además de un incremento en el precio y la pérdida de la calidad nutricional. Si a esto agregamos la lógica según la que la única actividad económica importante es aquella que sirve para la exportación, entonces estamos pensando que los productos agrícolas deben ser enviados a mercados internacionales, que habitualmente son remotos. Se produce en Argentina o México lo que se va a consumir en Europa o en Asia.

Es absurdo pensar que los productos agrícolas -que podrían ser de consumo local- deban ser comercializados a grandes distancias, sobre todo cuando el costo de los energéticos es muy elevado. Entonces, también por cuestiones de energía el modelo agrícola está contraindicado.

-Este incremento en la exportación de alimentos, ¿responde a un cambio en los hábitos de alimentación que se viene registrando en países remotos?
-Sí, y el caso de la carne es paradigmático. Argentina ya es una cultura consumidora de carne, pero hay pueblos enteros como India y China, que están cambiando sus hábitos en el consumo de carnes y lácteos. Esto ocasiona que se derive una parte de la producción agropecuaria hacia el alimento de ganado, utilizando granos de consumo humano para la producción de forraje, cuestión que en situaciones de escasez relativa es absurda.
Entonces, también existe un modelo agrícola exportador que piensa en función de una actividad pecuaria sobredimensionada, con hábitos de consumo encaminados hacia las carnes rojas. Pero es inviable pensar en sostener a la población mundial consumiendo carnes rojas.

-¿Qué grado de conciencia de organización hay en los campesinos en México y Meso América?
-Existe un cierto grado de organicidad, pero no siempre hay resultados exitosos de las luchas campesinas. En los últimos 30 años imperó una visión de lo que debían ser la sociedad y la economía, muy contraria a la pequeña y mediana actividad agropecuaria, sobre todo a la de consumo local. Se impulsó la actividad agropecuaria a gran escala, agroexportadora y el agronegocio. Esto implica que vivimos 30 años de descampesinización. Aun así, en México hay algunos millones de unidades familiares de producción pequeña y mediana que siguen siendo campesinos y quieren continuar así; están organizados y pelean por cambios en las políticas públicas.

-¿Han logrado algún avance en este sentido?
-En los últimos años hubo un cambio de enfoque en las políticas públicas, no sólo de los gobiernos sino de los organismos multilaterales, los mismos que impulsaron la importación de alimentos y la producción de bienes exportables. Ellos impulsan la producción alimentaria campesina, pequeña y mediana. Me refiero a la FAO, el FMI y el Banco Mundial, quienes promovieron la descampesinización a nivel global y hoy bregan por apostar a la agricultura, al mercado interno, a la pequeña y mediana agricultura. De algún modo, es un triunfo de este modelo, de esta idea campesina de que se debe producir lo que comemos, pero es un triunfo que debe remontar una prolongada política de destrucción del campo que, a estas alturas, tiene ya 30 años.

Acerca de Argentina.

Para Armando Bartra, la situación agraria argentina es tan complicada como la de todos los países de América Latina, donde se combinan dos factores: productos agrícolas a precios muy altos y rentabilidad de la actividad.

En el caso argentino, con un modelo agrícola extensivo y la soja en particular, afloran tres grupos de interés diferentes que se benefician de la explotación agropecuaria: el dueño de la tierra, el contratista que desarrolla los cultivos y el inversionista.

Según el sociólogo, el problema agrario es grave en toda América Latina, pero la particularidad de Argentina radica, ya no en la existencia de un vasto número de campesinos, sino en la presencia de “un sector empresarial, una oligarquía agraria más que terrateniente, porque en muchos casos son inversionistas agrícolas y no terratenientes. Un grupo de interés enormemente poderoso, que ha ganado mucho dinero y quiere continuar haciéndolo, pero al que no le interesa compartirlo a través de las finanzas públicas con el resto de la Nación”.

Armando Bartra es docente e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana de México. Dirige el Instituto para el Desarrollo Rural Maya y coordina la Jornada del Campo, suplemento informativo del diario La Jornada de México. Fue invitado por el Centro de Estudios Avanzados de la UNC y disertó sobre “El campo frente a la gran crisis. Mercancías, fetiches y contradicciones externas del capitalismo”.

Andrés Fernández
comunicacion@rectorado.unc.edu.ar
Mariana Mendoza y Eliana Piemonte
Prosecretaría de Comunicación Institucional
Universidad Nacional de Córdoba

Base de datos de suelos de la Región Andino Patagónica.

Fuente:

http://infouniversidades.siu.edu.ar/noticia.php?titulo=base_de_datos_de_suelos_de_la_region_andino_patagonica&id=1003

Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
Facultad de Ingeniería – Sede Esquel
10 de Enero de 2011

Base de datos de suelos de la Región Andino Patagónica

Las propiedades morfológicas, físicas y químicas de los suelos de la Región Andino Patagónica se encuentran sistematizadas y disponibles en una novedosa base de datos. Accesible para una gran variedad de aplicaciones, la base permite la búsqueda de datos básicos para definir políticas de subsidios según la aptitud forestal, de riego y agropecuaria y el acceso a información sobre sanidad vegetal, entre otras diversas utilidades.

La sede Esquel de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y el laboratorio de Suelos perteneciente al Centro de Investigación y Extensión forestal Andino Patagónico (CIEFAP) generaron, a través de proyectos de investigación y extensión, gran cantidad de información edáfica de la Región Andino Patagónica y crearon una base de datos que incluye información sobre propiedades morfológicas, físicas y químicas de 351 perfiles de suelos. La información abarca la zona oeste de las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz y además, contiene datos de 183 puntos de muestreo de distintas zonas de la provincia del Chubut, brindados por el máster Miguel Davel.

Dividida en tres formularios, la base permite acceder a “Datos generales de la calicata”, donde se incluye nombre del lugar, ubicación geográfica, tipo de vegetación, material originario del suelo, entre otra información de interés para los investigadores.
Un segundo formulario se denomina “Horizontes” y en éste se accede a información sobre rasgos morfológicos y físicos de los horizontes: límite, color, raíces, textura, estructura, entre otros.

El último reúne los “Datos analíticos de los horizontes”, en el que se hallan referencias de las propiedades físicas y químicas de cada horizonte: pH, conductividad, porcentaje de arcilla, limo y arena, nutrientes.

Una vez que se ingresa a la base de datos, por medio de un link se puede acceder a las imágenes asociadas (fotos de los perfiles y del sitio) y a los archivos en formato Word que contienen la descripción de cada perfil del suelo.

La ingeniera forestal Natalia Vallejos, egresada de la UNPSJB, está a cargo de la base de datos y comentó a InfoUniversidades que su importancia reside en que permite a los investigadores, por ejemplo, obtener información sobre perfiles de horizontes superficiales con más de 10 % de materia orgánica, perfiles situados cerca de la ciudad de Esquel, y si existen datos de nutrientes en un área que se quiere habilitar para un nuevo emprendimiento productivo, entre otros datos.

También permite generar un formulario, un informe, un gráfico, o se puede utilizar como complemento para otros programas, como el ArcView. De esta manera, los perfiles que surgen de la consulta pueden visualizarse sobre una imagen satelital.

La base de datos admite una multiplicidad de aplicaciones, tales como búsqueda de información básica para definir políticas de subsidios en base a la aptitud forestal, de riego y/o agropecuaria, determinación de búsquedas relacionadas con sanidad vegetal o simplemente información específica y puntual requerida por productores, técnicos o investigadores, entre otras muchas utilidades. La actualización de datos es periódica, con lo que se pretende constituir el inicio de un nuevo proceso de integración con otras instituciones que deseen acceder a ella.

Daniel Pichl
dpichl@unpata.edu.ar
Norma Escalante
Dirección de prensa
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco

“Agenda setting” de los medios argentinos: El interior, afuera.

Fuente:

http://infouniversidades.siu.edu.ar/noticia.php?titulo=agenda_setting_de_los_medios_argentinos:_el_interior,_afuera&id=1195

Universidad Nacional de Lomas de Zamora
Facultad de Ciencias Sociales
27 de Diciembre de 2010

Agenda setting de los medios argentinos: el interior, afuera.

Una investigación analiza las informaciones presentadas por los noticieros de los cuatro canales de aire privados de nuestro país y su reproducción por parte de otros medios. Más del 90 por ciento son noticias de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires. Para el llamado “interior del país” se reservan casos curiosos o noticias atemporales y la presencia de esta información llega, incluso, a ser mucho menor que la relativa al plano internacional.

Establecer el orden prioritario que marca la denominada “agenda setting” y su posterior reproducción en otros medios de comunicación, a partir del análisis de las noticias presentadas por los principales noticieros de los cuatro canales de aire argentinos, fue el objetivo de esta investigación, realizada por alumnos, docentes, investigadores y egresados de la Facultad de Ciencias Sociales. “El país que no nos muestran, la desfederalización de las noticias en los canales de aire privados” es el nombre de este trabajo que sostiene, en una de sus líneas de estudio, que “la televisión no solo constituye la ventana que nos permite ver la realidad acontecida a largas distancias, también es el ágora de nuestro siglo y un medio constructor de realidades”.

De carácter cuali-cuantitativa, la investigación propone, desde una perspectiva metaperiodística, analizar el espacio que se les otorga a los acontecimientos que se producen en el territorio ajeno a la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y que se denomina “Interior del país”. “Desde 1853, Argentina es un país federal que, en la actualidad, está integrado por 23 provincias y una ciudad autónoma. No obstante, en los noticieros de televisión, la integración federal no se ve reflejada en la difusión de las noticias”, señalaron los investigadores a InfoUniversidades.

“Accidentes, protestas, conflictos políticos, cierres de empresas, inauguraciones de obras, hechos delictivos, espectáculos y deportes que suceden en gran parte del territorio nacional quedan excluidos de la escena mediática que presentan los noticieros”, asegura en su texto la investigación, realizada mediante la comparación de la información elegida por los principales diarios de todas las provincias del país.

Y agrega: “Los cuatro canales de aire que se encuentran en manos privadas y sus noticieros ofrecen, en teoría, una propuesta informativa destinada a todo el país con cobertura federal. Sin embargo, durante el período estudiado, menos del 10% de la información difundida fue sobre hechos acontecidos en el territorio ajeno a la Capital Federal y provincia de Buenos Aires, incluso hasta llegar a tener menor presencia que las informaciones provenientes del plano internacional”.

“El País que no nos muestran” especifica que, de un total de 816 noticias presentadas en los distintos noticieros (Telenoche, Telenueve, Telefe Noticias y América Noticias -todos en su segunda edición-, tan solo 73 son hechos acontecidos en el interior del país. Dentro de los noticieros, el más “federal” sería considerado Telenoche, con casi el 37 por ciento, mientras que el que menos espacio le dedicó a lo ocurrido fuera de Buenos Aires fue Telefe Noticias, con menos del 15 por ciento de sus noticias.

Sin embargo, en su mayoría, los informes presentados sobre el interior no tienen como eje la actualidad provincial, sino que las secciones “Sociedad” e “Información General” llevan la mayor parte, con un 57 por ciento de las noticias del interior.

Otro dato interesante surge del desgloce de provincias abarcadas por los noticieros: sin contar a Buenos Aires, del total de noticias del interior del país, entre Córdoba, Santa Fe y Mendoza, suman más del 50 por ciento. Con un detalle de las noticias tratadas, la investigación, que tomó lo reproducido por los noticieros durante 15 días y su instalación en la “agenda setting”, también analizó la tapa de 25 diarios, abarcando cada rincón del país.

“Los ejemplos hasta aquí expuestos refuerzan la hipótesis sobre la baja federalización de los contenidos de los noticieros de aire de los canales privados. Pero también demuestran que muchas de las pocas noticias que estos informativos de televisión ofrecen sobre hechos acontecidos en el interior del país no responden a la realidad que atraviesan cada una de las provincias”, afirman los investigadores.

Silvio Speranza
silviosperanza@yahoo.com.ar
Silvio Speranza
Área de Prensa
Universidad Nacional de Lomas de Zamora