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Folha y su apoyo a la dictadura militar brasileña.

Fuente:

http://www.prensaanm.com.ar/pei/md_nota.asp?id=5541

BRASIL – EL DIARIO MÁS LEÍDO DEL PAÍS HACE SU MEA CULPA.

Folha y su apoyo a la dictadura militar.

El diario brasileño Folha de São Paulo, que celebra sus 90 años de vida, reconoció en sus páginas haber respaldado el golpe militar de 1964 que derrocó al presidente constitucional João Goulart e instaló una dictadura que se extendió hasta 1985.

El medio se posicionó sobre este momento histórico en un artículo donde narra la trayectoria del periódico más vendido e influyente de Brasil, en el que acepta su error pero a la vez se muestra como una fuerza a favor de la reinstauración democrática. “En 1976, el diario, que apoyó el golpe militar de 1964, abre espacio en sus páginas para opositores de la dictadura y se convierte en uno de los catalizadores de la apertura” política, escribió en su edición de ayer.

En 2009, organismos de Derechos Humanos protestaron en la puerta del diario, en el centro de la ciudad de São Paulo, porque un editorial de Folha calificó al régimen militar brasileño como una “dictablanda”, en comparación con los otros gobiernos de facto sudamericanos en los años sesenta y setenta.

La presidenta Dilma Rousseff, presa política y víctima de torturas en esa época, participará este lunes de los actos de celebración de los 90 años del diario, en la sala São Paulo, principal espacio destinado a la música clásica.

El 19 de febrero de 1921 se inició el diario Folha da Noite dirigida a los trabajadores urbanos fundado por los periodistas Olival Costa y Pedro Cunha, que abandonaron el hegemónico O Estado de São Paulo.

El 1º de enero 1960, los tres diarios de la firma, Folha da Manhá, Folha da Tarde y Folha da Noite se unificaron bajo la marca Folha de S. Paulo. En 1962 la familia Frías, al mando del empresario Octavio Frías de Oliveira, fallecido en 2007, y cuyo nombre lleva el más nuevo puente de São Paulo, asumió el control accionario de la empresa.

Folha, así como reconoció haber respaldado el golpe de marzo de 1964, sostuvo que “el apoyo a las campañas populares de Directas Ya entre 1983 y 1984 y el lanzamiento de un proyecto editorial con periodismo crítico, apartidario y pluralista lo transformaron en el diario más leído del país y ocupa ese puesto hace 25 años”.

Actualmente, el director del diario es el hijo de Octavio Frías y la empresa Folha es la más fuerte en contenidos de Internet del país, con participación en el portal UOL.

Fuente: Tiempo Argentino.

Funesto récord en 2010: Eliminados 40 periodistas en seis países latinoamericanos.

Fuente:

http://alainet.org/active/43364

7 de enero de 2011.

AmericaLatina

Funesto récord en 2010

Eliminados 40 periodistas en seis países latinoamericanos

Hernán Uribe

Cuarenta periodistas latinoamericanos de seis países perdieron sus vidas en 2010 por la aplicación de diversas formas de violencia según el informe anual elaborado por la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas adscrita a la Federación Latinoamérica de Periodistas (CIAP-FELAP) organismo que en 2009 registró el asesinato de 32 profesionales en ocho naciones de la región.

Los países afectados en 2010 son Brasil con dos muertes; Colombia con siete, Ecuador, dos; Guatemala, dos; Honduras, 10 y México con 17. Desde hace años la zona geográfica latinoamericana viene aportando el mayor número de informadores eliminados en calidad de profesionales si se compara con al resto del mundo. Simultáneamente se constata que la mayor cantidad de homicidios ha ocurrido en Colombia y México y han sido ejecutados por los aparatos armados de los cárteles que manejan el comercio de las drogas en esos estados al mismo tiempo que la impunidad es manifiesta allí y en todos los casos de crímenes en contra de los trabajadores de la noticia.
Sin embargo, desde otro ángulo resalta la situación en Honduras adonde los crímenes poseen una tónica política y el número de víctimas contrasta con la pequeñez del país y de su población. Ernesto Carmona, secretario ejecutivo de CIAP, comentó en noviembre pasado que se planteó a la Fiscalía Especial de Derechos Humanos de Naciones Unidas investigue de manera especial el irrespeto a los derechos humanos en esa nación centroamericana. La peticionaria fue la red Intercambio Internacional por la Libertad de Expresión en América Latina y el Caribe (IFEX-ALC).
A su vez, en despacho desde Tegucigalpa, la periodista Thelma Mejía de la agencia IPS dijo en referencia a los homicidios de periodistas que “Organizaciones nacionales e internacionales han denunciado que durante la presidencia de Porfirio Lobo no se ha detenido la ola de represión al movimiento contrario al golpe de estado y que se extiende a la prensa”. En efecto todos los asesinatos de periodistas corresponden al período del actual presidente Lobo.
En México, que lamentablemente sigue como la nación récord en cuanto a periodistas ultimados, los esfuerzos en la denuncia y la acción de la Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPERMEX ) se han encontrado con la inoperancia de las autoridades para los efectos de, siquiera, descubrir a los delincuentes. (Ver Informe CIAP 2009)
A continuación un listado de las víctimas y países por orden alfabético. En determinados casos no hay detalles pero se trata de fuentes confiables.
BRASIL
  • Clovis Silva Aguilar (TV Capital)
  • Francisco Gomez de Madeiro (Radio Caico AM)
COLOMBIA
  • José Carlos León Barbosa (TV Ocaña)
  • Clodomiro Castilla Ospina (La Voz de Montería)
  • Mauricio Medina Moreno (CRIT 98 FM Estéreo)
  • Arsenio Zambrano Ocampo (Reportero Gráfico)
  • Víctor Julio Sánchez (El Extra)
  • Oscar Rubio Cárdenas (“La Patria”)
  • Rodolfo Maya Aricape (Radio Comunitaria Payumat)
ECUADOR
  • Jorge Santana Carbonel (Semanario Tribuna)
  • Mayra Aguilar Dueñas (Milagro City TV)
GUATEMALA
  • Victor Hugo Juárez (Wanina News)
  • Anibal Archilla, muerto durante misión peligrosa en erupción volcánica.
HONDURAS
  • Joseph A. Hernández Ochoa, tiroteado el 1-3-10 (canal 51)
  • David Meza, pos disparos, el 11-3-10 (Radio América)
  • Nahum Palacios, asesinado en Tocoa el 14-3-10
  • José Bayardo Mairena, por disparos en Olancho el 21-3-10
  • Georgino Orellana, el 21-4-10 en San Pedro Sula
  • Manuel Juárez, abatido junto a Bayardo el 21-3-10
  • Luis Arturo Mondragón, tiroteado el 13 de junio/10
  • Luis Chévez Hernández, en abril/10
  • Israel Zelaya Díaz, tiros, el 15-8-10
  • Nicolas Asfura, en febrero 10, sin precisiones.
MEXICO
  • Valentín Valdés Espinoza, el 8-1-10
  • José Luis Romero, su cadáver se encontró el 18-1-10
  • Evaristo Pacheco Solís, el 5-3-10
  • Jorge Rábado Valdez, el 14-3-10
  • Enrique Villicaña, el 1-4-10
  • Jorge Ochoa Martínez, 24-1-10
  • María Isabel Cordero Martínez, s/f
  • Miguel Angel Bueno Méndez, 26-6-10
  • Francisco Rodríguez Ríos, 28-6-10
  • María Elvira Hernández, esposa del anterior, 28-6-10
  • Hugo Olivera Cartas, 6-7-10
  • Marco Aurelio Martínez, julio-10
  • Guillermo Alcaraz Trejo, julio-10
  • Luis Carlos Santiago, 16-9-10
  • Juan Francisco García Márquez, 4-10.10
  • José Núñez Sarabia, 4-10-10
  • Carlos Alberto Guajardo, 15-11-10

Atentados

En 2010 hubo como ya es costumbre en América Latina numerosos atentados físicos enfilados a suprimir o suprimir las tareas periodísticas y la práctica de la libertad de expresión.
En México, por ejemplo, pistoleros dispararon 25 tiros en la redacción del periódico “El Sur de Acapulco” en circunstancias de que está ubicada en la Avenida Miguel Alemán, calle principal de la ciudad. El día 10 de enero, en Culiacán (Sonora) incendiaron un vehículo frente a las instalaciones de la radioemisora OIR con el objetivo de llamar la atención sobre un mensaje amenazante que dejaron los hechores.
El 10 de agosto, la Policía Federal Mexicana rescató a los camarógrafos Javier Canales y Alejandro, de Multimedios TV y Televisa, respectivamente. Ambos habían sido secuestrados por narcotraficantes cinco días antes.
En Argentina, la Unión de Trabajadores de la Prensa de Buenos Aires (UTPBA) condenó el 18 de noviembre el atentado sufrido ese mismo día por la radioemisora comunitaria FM Nueva Generación de la localidad de San Martín. Los asaltantes se llevaron los equipos de transmisión, consolas y otros elementos que impidieron que saliera al aire. El comunicado de UTPBA fue firmado por Lidia Fagale, Secretaria General de UTPBA.
En Chile, el Colegio de Periodistas denunció como un atentado a la libertad de expresión el juicio entablado contra el fotoreportero Marcelo Garay, imputado de infracción a una ley que sanciona a quienes difundan imágenes de lugares considerados como privados. La entidad pidió la derogación de tan absurda disposición.
En Brasil, a finales de noviembre/10 fue capturado Elizeu Felicio de Souza, asesino confeso del periodista Tim Lopes (Canal Globo) perpetrado en 2002 con sevicia. El criminal había sido condenado a 23 años de cárcel y se encontraba prófugo.
En Estados Unidos, durante el show montado en junio/10 con la detención de diez supuestos “espías rusos” fue apresada la periodista de origen peruano, Vicky Peláez quien escribía en el diario “La Prensa” editado en castellano en Nueva York.
En Guatemala, Julio Solórzano Foppa, presentó en noviembre/10 un recurso judicial de “exhibición personal” a favor de su madre Alaide Foppa, poeta y periodista guatemalteca. Ella figura como desaparecida desde que diciembre de 1980 cuando fuera ilegalmente detenidas por la policía junto con su chofer, Leocadio Axtún, también desaparecido. Alaide había regresado a su país natal para averiguar acerca del asesinato de sus hijos Juan Pablo y Mario Solórzano Foppa, ocurrido también en 1980.
En La Habana y Buenos Aires, la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y la FELAP emitieron el 20 de octubre de 2010 una Declaración Conjunta que condena el criminal atentado que significa el ilegal y brutal bloqueo de Estados Unidos en contra de Cuba. Sostiene ese documento: “El pueblo cubano ha sufrido el más largo y criminal bloqueo en la historia del mundo. Diez administraciones estadounidenses han perseguido hacer claudicar y renunciar al pueblo cubano a su decisión de libre determinación y avanzar en las conquistas alcanzadas en la edificación de una sociedad digna y más justa”. Finaliza: “ Las causas justas son las que tienen espacio en el mundo. La de Cuba, la de su pueblo, la de sus periodistas, vencerá, más temprano que tarde”.
Hernán Uribe es Presidente de CIAP-FELAP.

La SIP: Denuncias y omisiones del poder mediático.

Fuente:

http://alainet.org/active/42242

ALAI, América Latina en Movimiento

2010-11-13

La SIP: denuncias y omisiones del poder mediático.

Andrés Mora Ramírez

Una vez más, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denuncia los “ataques” de los gobiernos progresistas latinoamericanos, pero deliberadamente guarda silencio sobre el autoritarismo del mercado y el control oligopólico que ejercen sus empresas asociadas en toda la región.
Parecía una broma de pésimo gusto. Pero no lo fue. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) celebró en días pasados su asamblea anual con la presencia de tres invitados distinguidos: los presidentes de México, Felipe Calderón; de Colombia, Juan Manuel Santos; y de Honduras, Porfirio Lobo. Gobernantes de tres de los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo en América Latina, pero también, donde los vínculos entre el poder político-económico y el poder mediático son más fuertes y tenebrosamente articulados.
Reunidos en la ciudad mexicana de Mérida, cuyo nombre fue empleado por la administración Bush II para bautizar el proyecto estratégico estadounidense de “guerra contra el narcotráfico” y control geopolítico de Mesoamérica, los miembros de la SIP protagonizaron un nuevo episodio de la guerra mediática contra los gobiernos progresistas en América Latina: en las conclusiones de su cónclave, los grandes propietarios y directores de los medios hegemónicos, declararon que en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay, “los gobiernos están recurriendo a medidas anti-democráticas para reprimir a los medios de comunicación independientes y colocar el flujo de informaciones y noticias en las manos de entidades controladas por el estado”.
Para los dueños de la palabra, esos censores de lo posible y lo imposible en nuestros países, la situación de la prensa en el continente es más o menos así: “a lo largo y ancho de las Américas existen esfuerzos renovados para imponer disposiciones legales destinadas a ‘regular’ el funcionamiento de los medios de comunicación. Aunque se expresan a menudo en términos altisonantes, son intentos evidentes para controlar y limitar el libre flujo de información”.
El doble rasero de la SIP y su cinismo son inigualables: acusa el supuesto “autoritarismo” de los gobiernos progresistas latinoamericanos, pero nada dice del control oligopólico que ejercen sus empresas asociadas en cada uno de estos países. Y por supuesto, tampoco denuncia el autoritarismo del mercado en virtud del cual han consolidado sus posiciones dominantes.
Los datos del más reciente estudio realizado por los investigadores argentinos Martín Becerra y Guillermo Mastrini, sobre el tema de concentración de la propiedad de los medios infocomunicacionales en América Latina, son inobjetables: el índice general de concentración, y por ende, su tendencia al monopolio u oligopolio, pasó del 0,77 en el año 2000, al 0,82 en 2004. En términos más específicos, esto significa que los cuatro principales operadores (empresas privadas) en cada sector de las industrias culturales y de la información, controlan entre el 77% y el 82% del mercado latinoamericano.
En palabras de los investigadores, esto supone que “el resto de propuestas culturales, informativas y de entretenimientos de la región se restringió a un promedio del 18% del mercado, siendo de este modo casi impracticable la verdadera competencia, en el sentido de contraste de versiones sobre la realidad, de comparación de opiniones y mensajes diferentes, en el ámbito de los medios, la cultura y la información[1].
Es decir, el espacio comunicacional latinoamericano –impreso, electrónico o audiovisual- se caracteriza por ser profundamente excluyente de todas aquellas manifestaciones del pensamiento y el ejercicio de los derechos más elementales -individuales y colectivos-, que no se subordinen al orden social hegemónico, y para ello, despliega poderosos mecanismos de anulación de la diversidad cultural, así como de ocultamiento de la pluralidad ideológica.
De estas problemáticas dimensiones de la realidad social, que deberían estar en el centro de cualquier discusión sobre la construcción de la democracia en la región, nada dijo la SIP.
De ahí que las conclusiones de su asamblea solo puedan explicarse en el marco de las disputas simbólicas y materiales que sostiene el poder mediático regional –el nuevo partido de la oposición-, contra los procesos políticos nacional-populares y las iniciativas de ley que, al procurar la democratización de las comunicaciones, están permitiendo además la emergencia de discursos alternativos y una mayor visibilidad de actores sociales y poblaciones tradicionalmente marginadas.
Mucha razón tiene Eduardo Galeano cuando afirma que aquí, en estas tierras de América Latina, se sigue llamando “comunicación” al monólogo del poder. Y al afán de los poderosos de seguir mandando a su antojo, invocando la ley del más fuerte del capitalismo salvaje, se lo sigue disfrazando con la máscara de una pretendida defensa del derecho a la libertad de expresión.
Nuestro mundo y nuestro tiempo, ¡qué duda cabe!, son el mundo y el tiempo del revés. Más todavía cuando se mira desde la restringida óptica de la SIP.
– Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
NOTA
[1] Becerra, Martín y Mastrini, Guillermo (2009). Los dueños de la palabra. Acceso, estructura y concentración de los medios en la América latina del siglo XXI. Buenos Aires: Prometeo Libros. Pág. 213.

La misma mentira cruzando la frontera.

Fuente:

http://catanpeist.blogspot.com/2010/11/el-mismo-verso-cruzando-la-frontera.html

Lunes 1 de noviembre de 2010.

El mismo verso cruzando la frontera

Nos dice la prensa canalla brasileña:

    “Se termina la campaña electoral más larga en la historia del país y el mundo: ocho años en la obstinada persecución de un proyecto de poder populista basado en el carisma y popularidad de un presidente que, si por un lado tiene un saldo positivo de realizaciones económico-sociales, por otro está desprovisto de valores democráticos sólidos y pone en riesgo la sustentabilidad de sus propias realizaciones, en la medida en que deliberadamente promueve la erosión de los fundamentos institucionales republicanos. … ¿hasta dónde puede llevar el lulismo a Brasil?” Estado do Sao Paulo.
    “Lula no tuvo pudor en utilizar las empresas y medios estatales para, maquiavélicamente, hacer elegir a su sucesora… La elección, por lo tanto, se mueve hacia la elección de la primera mujer presidenta de Brasil. O en la práctica para un tercer mandato de Lula” Eliane Cantanhede – Folha Do Sao Paulo.

Ya lo había anticipado Lula: “Vamos a derrotar a algunos periódicos y revistas que se comportan como si fueran un partido político y no tienen el valor de decir que son un partido y tienen un candidato” y bien que lo hicieron, pero los canallas siempre tienen su boquita suelta para decir sus barbaridades: Alejandro Aguirre de la SIP, entidad que agrupa a los propietarios de medios, calificó de peligrosas y muy preocupantes las palabras del líder del PT, “Cuando se buscan formas de intimidar o causar la autocensura en los medios, no se puede decir que se está actuando de forma democrática”. Ahora los crápulas que apoyaron todas las dictaduras, invocan democracia, como sino los conociéramos.

Entre nuestras tristezas, ayer fue un día de festejos, ganó Dilma con más del 55 % de los votos, otra vez la prensa canalla perdió y por goleada, como sucedió  anteriormente en Venezuela. Como sucederá en Argentina, pueden tener minis victorias pero el futuro es nuestro, lo saben, y por eso su odio cada día será más virulento, nosotros estamos para defender el amor, ellos que se ocupen de sus cosas. Como dice el compañero Piumato, a paso de vencedores.

En los grandes diarios de Brasil no hay espacio neutral para Lula.

Fuente:

http://www.jornada.unam.mx/2010/10/13/index.php?section=mundo&article=035n1mun

El monopolio de la palabra, uno de los pendientes de la transformación del país: Sader

En los grandes diarios de Brasil no hay espacio neutral para Lula

Ejecutiva del Folha de Sao Paulo dice: ante la debilidad de los partidos la prensa es la oposición.

Foto

El presidente Luiz Inacio Lula da Silva acompañó a la candidata a la presidencia Dilma Rousseff en un acto de campaña celebrado el lunes en Ceilandia, a las afueras de Brasilia, de cara a la segunda ronda electoral (Foto Asssociated Press)
Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Miércoles 13 de octubre de 2010, p. 35

Río de Janeiro, 12 de octubre. Si cualquier desprevenido se informara de lo que ocurre en Brasil sólo a través de los tres periódicos de mayor circulación, Lula sería Hugo Chávez con barba.

Estrella en los medios internacionales y locomotora que arrastra 47 millones de votos, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva no es profeta en su tierra. No, al menos, en los medios de su país.

Los tres diarios de mayor circulación rara vez le dedican un espacio neutral en primera plana –ya no se diga positivo– y su activismo en la contienda electoral usualmente es relegado a páginas interiores. El 2 de octubre, por ejemplo, los suplementos especiales sobre elecciones colocaron la información sobre la actividad electoral del presidente en las páginas 10 o 12, abajo y a la izquierda.

En el exterior se le conoce por haber sacado a su país de la crisis más temprano que nadie, por haber conseguido para Brasil el Mundial de Futbol de 2014 y la Olimpiada de 2016 y por una política exterior que hace contrapeso a Estados Unidos. Aquí, para la oposición y la prensa de mayor tiraje, el mérito de Lula se reduce a no haber tocado la política económica de su antecesor.

Sólo dio continuidad a políticas de Cardoso, acusan

Un buen resumen de esa postura se transmite en televisión estos días, en el tiempo oficial para la campaña de José Serra, candidato a la presidencia del Partido de la Social Democracia Brasileña.

En una pared desfilan los retratos de los últimos presidentes de Brasil. La voz fuera de cuadro explica: “Este fue el último presidente desconocido que Brasil eligió (foto de Fernando Collor de Mello). El daño fue tan grande que fue preciso de este (foto de Itamar Franco) para traer decencia. Y de este (foto de Fernando Henrique Cardoso) para controlar la inflación, modernizar Brasil y crear los programas sociales. Luego llegó este que también tiene historia (foto de Luiz Inacio Lula) y dio continuidad. Ahora, para que Brasil avance, tiene que ser alguien ya probado y con ‘ficha limpia’”. Claro, con foto de José Serra.

Durante ocho años, pues, todo lo que hizo Lula fue dar continuidad a las políticas de Cardoso.

Según un análisis realizado por el equipo de Brasil de Fato –semanario ligado a los movimientos sociales– entre el 28 de agosto y el 27 de septiembre, en plena campaña electoral, los tres diarios de mayor tiraje del país se dedicaron a tundir duro al presidente y su candidata.

En ese periodo, el carioca O Globo no publicó ninguna cabeza positiva sobre la candidata oficialista en su primera plana. En cambio, en ese espacio hubo 21 negativas, tres neutrales y seis donde la mencionaba pero en referencia a temas de economía o internacionales. El diario Folha de Sao Paulo publicó, en el mismo periodo, dos cabezales positivos sobre el presidente, uno sobre su papel en la campaña (Lula va a la televisión y afirma que Serra se desploma) y otro sobre su gestión (El desempleo es el menor y el ingreso el mayor en ocho años). A cambio, le recetó 18 cabezas negativas, una neutra y nueve sobre temas diversos. El tercer diario, O Estadao de Sao Paulo, fue el único que declaró su abierto apoyo a la candidatura de Serra y su línea editorial fue congruente con esa decisión: se despachó con 22 cabezas negativas en su primera plana en un mes. También publicó una cabeza positiva, tres neutras y cuatro sobre otros asuntos.

En septiembre, la prensa de mayor tiraje dio un amplio despliegue al presunto tráfico de influencias en el círculo cercano del presidente. Lula tuvo una reacción de piel delgada y los medios respondieron con un tono todavía peor. Dieron gran difusión, sólo para ilustrar, al manifiesto de intelectuales y políticos jubilados que acompañaron su crítica a Lula con ataques a su ¿peligroso caudillismo? y a su actuación de fascista.

En editoriales y notas se pueden leer también, con mucha frecuencia, críticas a la política exterior brasileña. Las resumió también, en uno de los debates, el candidato Serra: Nosotros no vamos a darnos abrazos con gobiernos que apedrean sus mujeres, persiguen a la prensa y tienen vocación para la dictadura.

Las referencias son, claro, a los acercamientos del gobierno de Lula a Irán, Venezuela y Bolivia.

El politólogo Emir Sader cuenta la broma que suelen hacerle sus cercanos al jefe de Itamaraty, Celso Amorim:

–¿Y por qué hay quienes piensan que eres el mejor canciller que ha tenido Brasil?

–Pues porque no leen la prensa brasileña.

Con independencia de quien esté en la presidencia, tendrá que establecer el nuevo marco regulador de las telecomunicaciones, dijo Lula, a mediados de septiembre, cuando los principales medios arreciaron su combate al presidente.

Aun en las filas del lulismo, hay quienes le reprochan nunca haber intentado crear un contrapeso al poder de los medios tradicionales. Más a la izquierda, de plano lo atacan porque, teniendo un gobierno fuerte, no fue capaz de crear un solo periódico de izquierda, para hacer frente al monopolio de los medios, que es incompatible con la democracia, como dice Ivan Pinheiro, ex candidato del Partido Comunista Brasileño (y candidato en la primera vuelta, con una votación minúscula).

Por estos días, en los medios brasileños se insiste en que la agresividad de Lula contra la prensa fue otro factor que influyó para que su candidata no ganara en la primera vuelta.

Eso es mentira, dice el politólogo Emir Sader. “Ellos tienen un monopolio más fuerte en México o Argentina, y sólo lograron 4 por ciento de rechazo a Lula, pese a su empeño brutal y a su abierta militancia política. En esos medios no hay espacio para Lula, ellos escogen qué dice. Y dicen que la libertad de prensa está en riesgo. ¡Ellos son los que censuran! Hay una famosa frase de Judith Brito (ejecutiva principal del grupo Folha de Sao Paulo), que reivindicó explícitamente que, ante la debilidad de los partidos, ellos son la oposición. No hay un cronista en la prensa a favor de Lula, no hay entre los periodistas alguien que tenga una posición distinta.

El monopolio de la palabra puede ser uno de los grandes pendientes de la transformación de Brasil, como sostiene Sader. Pero visto que Lula llega al final de su mandato –en medio de un cierre de campaña marcado por la explotación de los sentimientos religiosos–, con una aprobación que ronda el 80 por ciento, es posible creer lo que dijo el presidente brasileño en la entrevista con Carmen Lira: Se puede gobernar sin almorzar, comer o desayunar con los dueños de los medios de comunicación.

Le quedan 20 días para probar que también es posible ganar una elección sin ellos.

En Brasil también se dieron cuenta.

Fuente:

http://www.taringa.net/posts/info/7292995/En-Brasil-tambien-se-dieron-cuenta_-Clarin-miente.html

En Brasil también se dieron cuenta: ¡Clarín miente!

Extraído del Blog ¡Dame tu palabra!

Expurgar: Quitar lo considerado como no conveniente de algún escrito.
Fuente: Diccionario Clarín. AGEA S.A. 2003.

Sucede así. La corresponsal de Clarín en San Pablo, Eleonora Gosman, publicó ayer en la página digital del multimedio una nota referida a las opiniones del presidente de Brasil Lula da Silva sobre el papel de los medios en la construcción de la opinión pública, entre otras cosas. Según entendemos, Gosman “expurgó” aquello que no convenía a la línea editorial de la empresa para la cual trabaja.

Leemos (y traducimos con imperfecciones) esta nota del portal Carta Maior, de Brasil. Bajo el título “Clarín repercute entrevista de Lula à Carta Maior”, el sitio brasileño señala:

dijo:

En la selección de las declaraciones de Lula, Clarín dejó de lado las reflexiones del presidente brasileño sobre los problemas de los medios latinoamericanos (la similitud del tipo de cobertura realizada por los grandes medios de comunicación de la región) y también en los Estados Unidos, donde el presidente Barack Obama ha caracterizado a la cadena Fox como un partido de la oposición y no como un vehículo de comunicación“.
Luego de esta denuncia acerca de la sesgada “selección” operada por Gosman, Carta Maior, bajo el subtítulo “Crímenes durante la dictadura”, ofrece un relato del conflicto que el Gobierno argentino mantiene con la prensa hegemónica. Se refiere allí a la difusión del informe sobre Papel Prensa, presentado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, dando cuenta de la complicidad de Clarín, La Nación y La Razón con la dictadura militar. Y, también, de la polémica que involucra a la propietaria del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, por la supuesta apropiación de hijos de desparecidos.

En la versión de Clarín, Gosman señala: “El presidente agregó que no tiene mucho de qué quejarse sobre los medios de su país”. En realidad, Lula dice:

“El diario argentino Clarín ‘rebota’ este sábado la entrevista que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva concedió a Carta Maior. El artículo firmado por Eleonora Gosman, corresponsal de ese diario en San Paulo, aparece destacado en la página web del diario argentino enfatizando las declaraciones de Lula sobre los medios de comunicación. En la guerra contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Clarín trató de seleccionar algunas de las declaraciones del presidente de Brasil, sobre el tema:

Lula dice que gracias a la libertad de prensa “llegué donde llegué”- destaca el título de la nota. El texto también refiere que participaron en la entrevista “dos medios latinoamericanos”, sin mencionar que uno de ellos es su competidor Página/12 (el otro fue el periódico mexicano La Jornada).

dijo:

“Mirá, el día en que la prensa brasileña resuelva divulgar la revolución que ocurrió en Brasil, el pueblo se va a dar cuenta de por qué el gobierno aparece con un 80% de aprobación en las encuestas. No es Lula, es el gobierno que aparece con una aprobación del 80% en el octavo año de mandato. ¿Cuál es el fenómeno? Porque no depende de la prensa. Si dependiera de la prensa, yo tendría 10, menos 10 de aprobación. Yo estaría debiendo puntos. Es decir, ¿cuál es el fenómeno? El fenómeno es que las cosas están llegando a las manos del pueblo. El pueblo está recibiendo los beneficios, el pueblo está viendo que las cosas suceden. Y quien no habló no fue parte de la historia de ese período. Creo que fue el gran cambio que veo desde 2003 hasta 2010.

Carmen Lira / La Jornada: Usted acaba de mencionar algo muy interesante para los mexicanos. Hicimos cosas que la prensa algún día dará a conocer. ¿No fue divulgado por el gobierno?

Presidente Lula: Mirá, aquí en Brasil, hay un debate muy interesante. Me he dado cuenta de que la Argentina tiene el mismo debate, y que los países de América Latina tienen el mismo debate. Y me he dado cuenta que incluso Obama, cuando asumió el cargo, dijo que Fox no actuó como un medio de comunicación sino como un partido político. Bueno, hablo con muchos dirigentes de todo el mundo. Todo el mundo se queja. No me quejo mucho de la prensa porque yo creo que llegué a donde llegué por causa de la prensa. Ella contribuyó mucho para que yo llegase a donde llegué. Por lo tanto, soy un defensor declarado de la libertad de expresión y la democracia. Ahora, algunas personas confunden la democracia, la libertad de comunicación con actitudes extemporáneas. Y no sé si es una cuestión mundial, o que no hay buenas noticias o que tal vez lo que venda diarios sea sólo el escándalo”.

Y después dice Gosman: “Cuestionado sobre su relación con los grandes grupos mediáticos de su país, el presidente recordó que nunca almorzó o cenó con los dueños de diarios, revistas o emisoras. ‘Mantuve con ellos una relación democrática, respetuosa, que partió de entender el papel de ellos al mismo tiempo que yo quería que ellos entendieran el mío'”.

Qué dijo Lula:

dijo:

“Mirá, yo voy a terminar mi mandato sin haber tenido jamás un almuerzo con el titular de ningún periódico, ningún propietario de la televisión, ningún propietario de una revista durante mi mandato. Mantuve con ellos una relación democrática, respetuosa, entendiendo el papel de ellos y queriendo que ellos entendiesen mi papel. Creo que muchas veces el pueblo sabe las cosas buenas que suceden en este país porque nosotros divulgamos a través de la publicidad oficial, porque Internet divulga, los blogs divulgan, el blog del Planalto divulga… Pero a veces, si dependiera de determinados medios de comunicación, simplemente no hablan sobre el asunto. Algunos incluso dicen ‘mirá, no tenemos ningún interés en hacer la cobertura oficial de la inauguración de cosas’. Usted sabe, no tiene ningún interés. Puede ser cierto… El hecho concreto es que creo que si el pueblo fuese mejor informado, el pueblo sabría más cosas y las personas podrían hacer un mejor juicio de valor acerca de las cosas. Así que para mí, el arte de la democracia es esta, que las personas tengan seguridad en la calidad de la información, en la fluidez de la información y la neutralidad de la información. Aquellos que siguen la política brasileña en ese momento se darán cuenta de que sería mucho más fácil si algunos medios de comunicación asumiesen, categóricamente, su compromiso partidista. Y entonces sabríamos quién es quién, pero no es así como funciona en Brasil. Al parecer, todos los medios son independientes, pero basta sólo ver los titulares para comprender que la independencia termina donde comienza el comercio“.

En fin, una obviedad, a esta altura: si querés informarte, no leas Clarín.

FUENTES:

http://dametupalabra.blogspot.com/2010/10/en-brasil-tambien-se-dieron-cuenta.html

http://www.clarin.com/mundo/america_latina/Lula-gracias-libertad-prensa-llegue_0_346165550.html

http://www.cartamaior.com.br/templates/materiaMostrar.cfm?materia_id=17019

http://www.cartamaior.com.br/templates/materiaMostrar.cfm?materia_id=17007

Reportaje a Lula: “Si fuera por la prensa, yo tendría el 10 por ciento de aprobación”.

Fuentes:

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-154262-2010-10-03.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/154262-49567-2010-10-03.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/154262-49566-2010-10-03.html

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/154262-49568-2010-10-03.html

“En ocho años hicimos una revolución”

El presidente brasileño aceptó conceder una entrevista a tres medios de América latina, uno de ellos Página/12, horas antes de que Brasil defina si Dilma Rousseff gana en primera vuelta. Lula habló de su historia, de sus sueños, de América latina, de los cambios en la Argentina, de las élites y de la prensa conservadora.
Por Martín Granovsky

Desde Brasilia

Es el último día de la campaña electoral. A las 12 de la noche empieza la veda. El presidente brasileño concederá esta entrevista y volará de inmediato a San Pablo. Quiere reforzar a Dilma Rousseff, la candidata del Partido de los Trabajadores. Es jueves a la mañana. Todavía no le llegaron a Luiz Inácio Lula da Silva las informaciones sobre la rebelión en Ecuador, a la que luego calificaría de “salvajada” e “intento de golpe de Estado”, pero habla una y otra vez de la democracia en América latina. Reforzarla, explica, será parte de su futuro.

La conversación se realiza en un despacho del Planalto, la Casa Rosada de Brasilia. La inmensa construcción diseñada por Oscar Niemayer, el arquitecto que acaba de cumplir 103 años y vive en Copacabana, está recién acondicionada. Paredes repintadas de blanco, cuadros en los pasillos, una berlina del siglo XIX en la planta baja.

Es una entrevista con tres medios: Página/12, el diario La Jornada de México y el sitio web Carta Maior de Brasil. Por La Jornada está Carmen Lira, su directora. Carmen es la periodista a la que Fidel Castro le dijo hace muy poco, entre otras cosas, que se arrepentía de la política cubana hacia los homosexuales. Por Carta Maior ahí ya está sentado Emir Sader, secretario general del Centro Latinoamericano de Ciencias Sociales y uno de los ensayistas más agudos de la región. También su editor, Joaquim Palhares, responsable de la hazaña de haber convertido a Carta Maior en una referencia mundial con decenas de miles de visitas y 65 mil usuarios registrados con nombre y apellido.

A las 8 de la mañana el equipo multinacional de entrevistadores ya se había reunido delante de un buen desayuno brasileño para conversar sobre la charla con Lula. Fue un momento de concentración. Tanto que nadie pudo conversar con un amigo de Emir que compartía la mesa: Perry Anderson, el marxista inglés.

Por el despacho del Planalto pasa, fugaz, Marco Aurelio García, el asesor internacional de Lula. También él viajará a San Pablo. Engripado en medio de la campaña, no quiere descanso ni pierde el optimismo. Tampoco Lula puede disimularlo. Está rozagante. Cuando entra y saluda uno por uno es tentador sacar una conclusión: si hubiera que hacer el retrato de un hombre feliz, de un dirigente político satisfecho, no estaría mal elegir a este señor que entregará el mando el 1º de enero de 2011 después de dos mandatos y con un 80 por ciento de imagen positiva.

–¿Qué aprendió en casi ocho años de Presidencia? ¿Qué entiende hoy mejor que antes? ¿Qué diferencia tiene el Lula de hoy con el que asumió el 1º de enero de 2003?

–En la Presidencia lo primero que aprendemos es a gobernar. Cuando uno llega a la presidencia de la República normalmente antes estuvo muchos años en la oposición. Cuando iba un debate o a una reunión yo les decía a mis interlocutores: “Me parece”, “pienso”, “creo…”. En el Gobierno uno no piensa que, a uno no le parece que, uno no cree que. O hace, o no hace. Gobernar es una eterna toma de decisiones. Uno aprende a ser más tolerante y a consolidar la práctica democrática. La convivencia política en la adversidad es una enseñanza estupenda para quien cree en la democracia como un valor supremo dentro del arte de hacer política. Y eso lo aprendemos ejercitándolo todo el santo día. No creo que haya una universidad capaz de enseñarle a alguien a hacer política, a tomar decisiones. Uno puede teorizar, pero entre la teoría y la práctica hay una enorme diferencia diaria. Tomemos, por ejemplo, mi segundo mandato, que empezó en el 2007. Todo el mundo sabe que yo le tenía miedo a ese segundo mandato presidencial. Tenía miedo del agotamiento, de la chatura, de repetir todo. Pero cuando lanzamos el PAC, el Programa de Aceleración del Crecimiento, la verdad es que hicimos un transplante de todos los órganos vitales del Gobierno y creamos un gobierno nuevo, más productivo, mucho más eficaz, más activo. Eso es lo que tenemos hoy en funcionamiento. Para mí ése fue un gran aprendizaje. Tanto que no quiero olvidarlo cuando deje la Presidencia. Preciso continuar aprendiendo. Pasar por la Presidencia, enfrentar las adversidades que enfrentamos nosotros y llegar al final del segundo mandato con esta buena situación de hoy es algo que logramos porque practicamos intensamente el ejercicio democrático. Convocamos a 72 audiencias nacionales sobre todos los temas, desde la seguridad pública a la comunicación, pasando por la discapacidad. Todas las políticas que implementamos fueron resultado de audiencias. El pueblo participó activamente de las decisiones y de las políticas públicas. Ese es el cambio fundamental. Cuando llegué, en 2003, en el Ministerio de Transportes se gastaban mil millones de reales por año. Hoy gastamos 1,6 mil millones de reales por mes. O sea que aprendimos a gastar y aprendimos a hacer obras.

–¿En el mismo ministerio?

–El mismo. Con esos 1,6 mil millones pagamos y contratamos lo que hace falta. En 2003 teníamos 380 mil millones de reales de crédito para todo Brasil. Hoy, 1,6 billones.

–¿Eso es mucho?

–Es poco. Pero es mucho si se lo compara con lo que teníamos en 2003.

“No dependemos de la prensa”

Lula suele hacer comentarios ocasionales sobre la política de algunos grandes medios de comunicación, pero no de una manera permanente: parece creer que cuando los hechos son tozudos se vuelven indestructibles. La última tapa del semanario Veja parece escrita en medio de una guerra. En lugar de anunciar las elecciones, alerta contra una supuesta amenaza contra la libertad. La causa de tanta alarma es que Lula sólo dijo que a veces, cuando los partidos conservadores son insuficientes, algunos medios actúan como partidos conservadores.

–El día que la prensa decida divulgar la revolución que se produjo en Brasil –dice ahora con ironía–, el pueblo se va a dar cuenta del todo. En los sondeos el Gobierno aparece con un 80 por ciento de aprobación. No es Lula, es el Gobierno. ¡Y estamos en el octavo año de mandato! ¿Cuál es el fenómeno? Que no dependemos de la prensa. Si fuera por la prensa, yo tendría 10 por ciento de aprobación. O hasta les debería algunos puntos. El fenómeno es que los resultados llegan a las manos del pueblo. El pueblo recibe los beneficios, ve que las cosas se hacen. Entonces, el que no habló no formó parte de la historia de ese período. Ese fue el gran cambio entre 2003 y 2010.

–Usted dice que hizo cosas que quizás algún día la prensa divulgará. Y el gobierno, ¿no lo divulgó?

–En Brasil hay un debate muy interesante. Y sé que no es una discusión sólo brasileña. En la Argentina se da el mismo debate, y lo mismo en los otros países de América latina. Hasta Barack Obama, a poco de asumir, dijo que la cadena Fox no es un medio de comunicación sino un partido político. Yo converso con dirigentes de todo el mundo. Todos se quejan. Yo no me quejo mucho de la prensa porque también llegué adonde llegué a causa de la prensa. Contribuyó mucho a que yo llegara donde llegué. Por eso soy un defensor juramentado de la libertad de expresión y la democracia. Ahora, hay gente que confunde la democracia y la libertad de comunicación con actitudes extemporáneas. No sé si es una tendencia mundial. No sé si será que las buenas noticias no venden diarios. Tal vez los escándalos vendan… Yo voy a terminar mi mandato sin haber almorzado con ningún dueño de diario, con ningún dueño de un canal de televisión, con ningún dueño de revista. Sí mantuve con todos ellos una actitud respetuosa y democrática. Quise entender su papel y que ellos entendieran el mío. Muchas veces el pueblo se entera de las cosas buenas que suceden en este país porque las divulgamos nosotros a través de la publicidad, por Internet o por el blog del Planalto. A veces, si sólo dependiese de determinados medios de comunicación, ni siquiera hablarían de algunos temas. Algunos hasta dicen: “No nos interesa cubrir eso, esa inauguración…”. Por ahí es verdad, no sé… El dato concreto es que, en mi opinión, si el pueblo fuese mejor informado, sabría más cosas y podría hacer mejores juicios de valor. Para mí el arte de la democracia es ése: que la gente tengan seguridad de la calidad de la información, de la honestidad de la información y de la neutralidad de la información. Y quizás hubiera sido más fácil que los medios de comunicación asumiesen categóricamente su compromiso partidario. Así todos sabríamos quién es quién. Pero ésa no es la situación actual en Brasil. Hoy parece todo independiente, pero basta ver las tapas para darse cuenta de que la independencia termina donde comienza el comercio. También se trata de un aprendizaje. Tenemos poco tiempo de democracia. En este momento estamos viviendo el mayor período de democracia constante de Brasil, sea a partir de la Constitución de 1988 o sea a partir de la asunción del presidente José Sarney. Son poco más de 20 años. Es una democracia muy incipiente, aunque es muy fuerte y goza de instituciones sólidas. Hicimos un impeachment y no pasó nada. Aquí eligieron a un metalúrgico. Percibimos un avance general en América latina. Eso va consolidando la democracia independientemente de los nostálgicos que siempre dijeron que un metalúrgico no podría llegar a la cima, que un indio tampoco, que un negro no podría llegar, que una mujer tampoco. Estamos quebrando esos tabúes.

“Opción por la democracia”

Lula creció políticamente como dirigente sindical, como luchador por la libertad en Brasil y como uno de los líderes del movimiento a favor de las elecciones libres en medio de la dictadura que gobernó nada menos que 21 años, entre 1964 y 1985. El Partido de los Trabajadores se fundó en 1980. No necesitó adaptarse, como otros partidos de izquierda, a la democracia como un valor supremo. Así surgió.

–Hay que valorar esto –dice Lula cuando revisa qué pasa hoy en Sudamérica–: la izquierda en América latina hace opción por la democracia y por esa vía está llegando al poder en varios países. Los golpes no son de la izquierda. Nadie de izquierda dio el golpe en Honduras. Entonces, la gente precisa saber que si la información fluye correctamente, eso facilitará la toma de decisiones para su vida. En Brasil estamos aprendiendo. Así vamos construyendo nuestra democracia. No tengo derecho a quejarme. Voy a terminar mi mandato con el mayor nivel de aprobación que jamás alguien haya alcanzado. Hay presidentes que ni siquiera comienzan con esa cifra del 80 por ciento. Por eso tengo que agradecer al pueblo brasileño, a la democracia brasileña y –por qué no decirlo– también a la prensa: su comportamiento, a favor o en contra, fue formando un juicio de valor. Tengo una tesis que vale tanto para la prensa como para nuestra conducta cotidiana: si todos los días alguien está a favor del gobierno, perderá credibilidad. Pero también la perderá si todos los días está en contra. Los dos extremos son malos. Hay que hablar de las cosas buenas del gobierno cuando suceden. Entonces, cuando se hable de las cosas malas, la credibilidad estará intacta. Eso es lo que desarrollaría y consolidaría la libertad de comunicación en el país: el compromiso sólo con la verdad y nada más que con la verdad, le duela a quien le duela.

–En la campaña electoral de 2002 usted decía que el mercado no era capaz de entender la necesidad de que los brasileños comieran tres veces por día. Después de dos mandatos, ¿cumplió con ese objetivo?

–En dos mandatos y ocho años de gobierno conseguimos hacer una revolución. Sacamos a 27 millones que estaban por debajo de la línea de pobreza absoluta y al mismo tiempo llevamos 36 millones de personas a convertirse en parte de la clase media. No es poca cosa. Generamos 15 millones de empleos.

–Treinta y seis millones es casi una Argentina entera.

–Sí, casi una Argentina. Y simultáneamente desplegamos programas para atender a la franja más pobre de la población. Programas simples pero objetivos, como la Bolsa Familia, como el programa Luz para todos, como el PPA, que es para compra de alimentos, o el plan de Agricultura Familiar. Realizamos políticas públicas que no estaban previstas en el escenario político nacional. El pueblo brasileño hoy vive más feliz, mejor, pero todavía hay mucho que hacer. Espero que en los próximos tiempos la compañera Dilma pueda concluir el trabajo que comenzamos. Ya probamos que era posible. Lo hicimos con mucha fuerza y, diría, mucha eficacia. No quiero ser presuntuoso, pero lo que hicimos en política social es una revolución en Brasil. Una revolución que aún debe ser completada. No se puede desmontar el aparato de exclusión de 500 años en 8 años. Pero ahora contamos con una base extraordinaria y tenemos que extender la experiencia a otros países. Porque algunas cosas son sagradas para nosotros. Combinamos crecimiento económico con baja inflación. En Brasil, eso parecía imposible. Y era imposible aumentar los salarios en términos reales y mantener controlada la inflación. O mantener una política de exportación creciente y, al mismo tiempo, una política de fortalecimiento del mercado interno. Todo esto demuestra un alto grado de estabilidad en las políticas que desplegamos. Si esas políticas tuvieran un horizonte de otros cuatro u ocho años, sin duda dentro de poco tiempo seremos la quinta economía del mundo. Las condiciones están dadas. Ese horizonte es posible porque avanzamos gracias a la relación que establecimos con la sociedad.

Ya no manda la “Casa Grande”

En 1933, el sociólogo Gilberto Freyre escribió un libro con destino de clásico: Casa Grande e Senzala. Había comenzado preguntándose qué era ser brasileño. Y el libro describía una sociedad esclavócrata, híbrida de indios y negros. En la colonización portuguesa, la casa grande era el casco de la fazenda azucarera y después cafetalera, en medio de un mestizaje permanente con las guaraníes. Las condiciones se hicieron más duras con la introducción de los esclavos negros, que vivían en las barracas, las senzalas, y proveían tanto la mano de obra como las domésticas y las amantes forzadas.

–Se terminó el tiempo en que la “casa grande” decía qué tenía que hacer la senzala –subraya ahora este Lula que en el siglo XIX sin duda hubiera estado confinado en un rancho.

–Si no hay intermediarios, ¿cómo se comunica un presidente como usted?

–El tono oficial me da un poco de miedo. Puede tener credibilidad durante un tiempo, pero después la pierde. Yo tengo un programa de radio. Sale los lunes. Dura cinco minutos. A veces hasta llego a seis minutos. Lo grabo el domingo a la noche y después no es obligatorio difundirlo. Lo transmite la radio que quiere hacerlo. Sí disponemos de la NBR, la televisión del gobierno, que divulga íntegramente las cosas que hacen los gobiernos. Se transmiten enteros todos los discursos.

–¿La NBR está en televisión abierta?

–No, no. Aún estamos construyendo todavía la tevé pública. Es un proceso de fortalecimiento. Pero no queremos que la tevé pública quede como un canal para transmitir las actividades del presidente. Nadie soporta eso todos los días. Mi ideal es que todos nos comprometamos con la verdad. Incluso los medios de comunicación. Cuando el pueblo esté bien informado, todos estarán bien informados. El Estado no tiene por qué tener un instrumento oficial para transmitir. Sí debe contar con una tevé pública con programación de calidad, de contenido competitivo en forma y en fondo. El Estado no debe competir con los privados en materia de financiamiento. Debe ser el primero en pluralidad de informaciones, porque eso dará credibilidad al Estado. Y al mismo tiempo, ser el primero en la seriedad de las informaciones. La tevé pública no debe decir que el presidente Lula está vestido con traje blanco cuando tiene uno negro. No tiene por qué decir que juega bien o mal al fútbol. Si, al contrario, se compromete con la verdad, puede ser que a un presidente o a otro no le guste lo que dice la tevé, pero la democracia lo agradecerá. Yo no hubiera sido presidente sin democracia. Recordemos, por ejemplo, aquella foto famosa del primer gobierno de la Revolución Rusa. En esa dirección política no hay un solo obrero metalúrgico. Y así pasa normalmente en muchas revoluciones. Las direcciones políticas son siempre de clase media. O de intelectuales. Pero en Brasil conseguimos crear democráticamente un partido con mayoría de trabajadores y llegamos a la presidencia de la República. Y todo eso en poco más de 20 años.

“El derecho de comer”

Hay una imagen famosa de Lula. Lo muestra dando un discurso en un estadio de San Pablo mientras sobrevuelan los helicópteros de la dictadura.

–Tengo una conducta que viene del movimiento sindical –dice–. La democracia, para mí, no es una media palabra. Es una palabra completa. Algunos entienden por democracia apenas el derecho del pueblo a gritar que tiene hambre. Yo entiendo por democracia no sólo el derecho de gritar contra el hambre sino el derecho de comer. Esa es la diferencia fundamental. Democracia, para mí es permitir el derecho de adquirir conquistas, y no sólo el derecho a la protesta. Es un tema delicado. Aquí en Brasil hicimos una Conferencia de Comunicación. Participaron algunos dueños de medios de comunicación, de telefonía, gente del movimiento social, los blogueros… Todos. Todos los que quisieron participar. No me quejo. Pero aquí debería invitar a Emir Sader a que dé una conferencia para los dueños de diarios y les diga lo que él sostiene: que tienen obligación de informar. Ellos no lo creen así. Muchas veces parece que tuvieran obligación de desinformar. Miren los diarios y las revistas de los últimos tiempos. ¡Y no hubo un presidente que haya dado a la democracia la importancia que le di yo! Es importante entender lo que pasa en Brasil. El pueblo levantó la cabeza y la autoestima a un nivel extraordinario. Y todavía va a mejorar más. Cuanto más pluralismo tengamos, cuantas más opciones tengamos, mejor informado estará el pueblo, porque el pueblo dispondrá de una canasta de informaciones. Por eso es importante la revolución de Internet, que mucha gente no comprende o no quiere comprender. Después de Internet todo queda viejo. La Internet es en tiempo real. O sea: termino de dar una entrevista colectiva, vuelvo a mi oficina, me conecto y en 30 segundos están las noticias de todo el mundo. Incluso mi propia conferencia de prensa. No sé cómo hará el mundo para sobrevivir a esa avalancha de informaciones que recibe la sociedad. Las personas interactúan, responden, critican, se sienten coautoras de la noticia. Es extraordinario.

“En la Argentina hubo un cambio”

Por Martín Granovsky

Cuando la Argentina festejó el Bicentenario, cada país de América latina regaló un cuadro. Chile, por decisión que había tomado Michelle Bachelet cuando aún era presidenta, regaló un retrato de Salvador Allende. Y Brasil envió uno de Getúlio Vargas. Lula dice que las élites llevaron al suicidio a Getúlio Vargas, el presidente popular que se pegó un tiro en 1954 por el jaque perpetuo que sufría,

–Usted habla seguido del suicidio de Getúlio Vargas. Noam Chomsky dijo que el neoliberalismo y las transnacionales, o el imperio, acarrearon incluso más destrucción que la conquista colonial. Le contestaron…

–¿Quién le contestó a Chomsky?

–Intelectuales, entre ellos gente de derecha. Contraargumentaron echando la culpa a los partidos, o a los sindicatos, o a una intelectualidad equivocada. Y volvió a surgir la cuestión de las élites. ¿Qué opina usted de las élites de América latina como freno al crecimiento y a la democracia?

–Aclaremos una cosa para no cometer injusticias. Dentro de la élite también hay sectores diversos. Hay empresarios brasileños de alta calidad, con una fuerte visión nacional y un enfoque desarrollista. Hablo más bien de la élite política, de los que deciden el destino del país. Hasta hace poco en América latina sufrimos una mentalidad colonizada. En la Argentina, antes, los gobernantes discutían quién era más amigo de los Estados Unidos o quién era más amigo de Europa. Y lo mismo en Brasil. Seamos francos. Después del breve período de Eduardo Duhalde, con la llegada de Néstor Kirchner y después con el gobierno de Cristina, cualquiera puede estar en desacuerdo. Es legítimo disentir. Pero en la Argentina hubo un cambio. Empezaron a tener una visión del mundo más independiente, más soberana. Lo mismo pasó en Brasil, en Venezuela, en Ecuador. Lo mismo sucede en muchos lugares del mundo. Nunca acepté la idea de que nos quedáramos conformes con nuestros errores, limitándonos apenas a criticar al imperialismo. “Ah, somos pobres a causa del imperialismo norteamericano. Sufrimos por el imperialismo norteamericano.” Esa es una verdad a medias. Falta decir que la élite política de cada país se subordinó cuando no precisaba subordinarse. Es más fácil mirar a los otros en lugar de mirar nuestros defectos. Es una vergüenza el muro entre México y los Estados Unidos, sobre todo después de glorificar la caída del Muro de Berlín. Es una vergüenza el muro en Israel. Son muy feos los muros para la humanidad. El único muro que debiéramos aceptar es la Muralla China, que hoy es sólo una atracción turística. Los otros son los muros de la segregación. ¿En qué fallamos? En la construcción de nuestra personalidad, de nuestra imagen, de nuestra riqueza. Discutámoslo. Es fácil decir, por ejemplo, como dice Chávez, que Venezuela era pobre por los yanquis, que explotaban a Pdvsa. Pero no, Venezuela era pobre porque muchos en la élite venezolana se beneficiaban con el comportamiento de los norteamericanos. Eso hay que decirlo de manera muy categórica. No fueron los yanquis los que llevaron a Bolivia a la extrema pobreza. Obviamente desarrollaron políticas hacia Bolivia. Pero no estuvieron solos. No podemos criticar sólo a los de afuera sin criticar a los serviles de adentro.

–A veces uno observa fuera de Brasil un Lula inventado, mítico, conservador, de derecha, continuador del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. Y algunos dicen: “Brasil es continuidad, y por eso es un modelo para el resto de América latina”. ¿Su gobierno fue una continuidad de los anteriores?

–Si yo hubiera continuado con la política de Fernando Henrique Cardoso, Brasil estaría quebrado. Llegamos donde llegamos porque hicimos cosas distintas. Cuando asumí, el patrimonio de Petrobras valía 13 mil millones de dólares. Hoy vale 220 mil. Algo cambió, ¿no les parece? Cuando llegué al gobierno la consigna era que el gobierno no podría gastar ni hacer inversiones porque debía garantizar el superávit primario. Y había que cuidarse del déficit. ¿Sabe qué pasó, mi hijo? Nosotros, que estábamos subordinados al Fondo Monetario Internacional, nos libramos del FMI. Nosotros, que no teníamos reservas, llegaremos a finales de 2010 a 300 mil millones de dólares. Brasil cambió radicalmente. Incluimos a millones de excluidos que no eran tenidos en cuenta. Eramos un país de economía capitalista sin capital, sin crédito, sin inversión.

Cuando Fidel lo convenció de la victoria

Por Martín Granovsky

Entre la fundación del Partido de los Trabajadores en 1980 y la asunción de Lula como presidente pasaron sólo 23 años. Además de dirigente de los metalúrgicos de San Pablo, Lula fue diputado federal, candidato a gobernador de San Pablo y cinco veces candidato a la Presidencia. Perdió las primeras tres veces y ganó en las dos últimas, en 2002 y en 2006.

–En 1982 fui candidato a gobernador de San Pablo –cuenta Lula mientras toma su segundo café y se le dibuja una sonrisa–. Salí cuarto. Me aplastaron. Con un millón doscientos cincuenta mil votos, me sentía el más insignificante de los seres humanos. ¡Y la propaganda del partido! ¡Qué locura! Aparecía una voz en off y decía esto: “Luiz Inácio Lula da Silva. Ex sastre. Ex tornero mecánico. Ex sindicalista. Ex preso político. Un brasileño igualito a vos”. Y había otro: “Altino Dantas, hijo de general, condenado a 96 años de cárcel”. O éste: “Athos Magno: secuestró un avión”. Parecía un prontuario, no una campaña política… Bueno, la cuestión es que me puse muy triste cuando perdí la gobernación con Franco Montoro. Y un día, de viaje por Cuba, hablando con Fidel, me preguntó: “Lula, ¿ya pensaste si hay otro lugar del mundo en que un obrero haya sacado un millón doscientos cincuenta mil votos? No hay. Así que tenés que darte cuenta de algo: tu votación fue estupenda”. En ese momento me di cuenta de que mi derrota había sido una victoria. En las presidenciales de 1989 saqué más del 40 por ciento en la segunda vuelta. Pensé que era posible que consolidáramos la democracia en América latina. Me acuerdo de una reunión de junio de 1990, en San Pablo, cuando nos juntamos en el Hotel Danubio las izquierdas de América latina. Convocamos a todos los partidos de izquierda. De la Argentina vinieron cuatro o cinco. De la República Dominicana 10 o 12, porque algunos grupos tenían dos o tres afiliados. Recuerdo que cuando hablaban entre ellos, lo único que unificaba a los argentinos era Maradona, porque en ese momento la Argentina jugaba el Mundial del ’90. Después vino el Foro de San Pablo. Nos reunimos muchas veces. Hoy, muchos de los partidos que participaron están en el poder. Hasta en El Salvador. Al principio no aceptábamos a Hugo Chávez. Era golpista. Hoy él, como el resto, está democráticamente en el gobierno. Por eso el valor que le doy a la democracia. ¿Cómo hubiera sido posible que un indio llegase a la presidencia de Bolivia sin participación popular? Esa es la revolución. La de Evo Morales, la de Nelson Mandela en Sudáfrica, la que me llevó a mí a la Presidencia en Brasil, la que llevó a Barack Obama en los Estados Unidos. No es poca cosa que los norteamericanos hayan votado a un negro para la presidencia. Primero hubo una revolución en el Partido Demócrata. Obama le ganó las elecciones a una rubia de ojos azules. No tengo nada contra las mujeres de ojos azules, ¿eh? Los de mi esposa son así. Después Obama ganó en el pueblo norteamericano. Entonces, Obama no necesita hacer demasiado. Solo tener la osadía que el pueblo norteamericano demostró al votarlo.

–Usted habla cada tanto sobre los grandes medios. ¿En algún momento usó la expresión “prensa golpista”?

–No, no. No uso la palabra “golpismo”. Ahora, para entender bien lo que pasa hay que seguir a la prensa brasileña y ver lo que intentaron hacer en 2005. Es que no estaban habituados a un gobierno así, porque la elite brasileña obligó en 1954 al presidente Getúlio Vargas a suicidarse. Es importante recordar que decían que Juscelino (Kubitschek) no podía ser presidente. Que no podía ser candidato. Que si era candidato, no debía ganar. Que si ganaba, no debía asumir. Y que si asumía, no debía poder gobernar. Lo decían en 1955. Esa elite es la misma de hoy. A veces no está representada por los más viejos sino por otros más nuevos, que no solo heredaron su patrimonio. En algunos casos también heredaron el mismo comportamiento y la misma postura política. Es un dato objetivo. Son los que llevaron a João Goulart a renunciar y luego defendieron el golpe militar. Bien, cuando llegué a la Presidencia esa elite pensó: “Vamos a respetar la democracia y vamos a dejar que este obrero llegue”. El obrero llegó. Ellos creían, e hinchaban por eso, que yo sería un fracaso total y absoluto, y que la izquierda y su obrero metalúrgico sucumbirían ante la incapacidad de gobernar el país. ¿Y qué pasó? Que el obrero empezó a hacer más que ellos. Entonces se pusieron nerviosos.

”Me ven como uno de ellos”

dado por satisfecha cuando él consiguió su primer trabajo en San Pablo. Lula nació en el Estado de Pernambuco, en el Nordeste seco, el 27 de octubre de 1945. Era un candidato a morir de hambre. Ese nordestino pobre es el que ganó por primera vez la presidencia en octubre de 2002.

–Antes de ser presidente –relata hoy Lula en uno de los despachos del primer piso del palacio de gobierno–, mi preocupación era definir cuál sería la relación del Estado con la sociedad y la del gobierno con la sociedad. Nos llevó algún tiempo hasta que la parte más pobre de la población y los trabajadores organizados viesen que el presidente era uno de ellos. Hoy, millones de brasileños, cuando me ven, me ven como uno de ellos que llegó al piso de arriba. Eso nos da más credibilidad y más posibilidad de hacer más cosas. También irrita mucho a nuestros adversarios. Como ellos cuentan con partidos frágiles, entonces utilizan algunos grandes medios de comunicación para hacer una gran oposición al gobierno. Pero nosotros, en lugar de ponernos nerviosos, tenemos que sentirnos felices: así funciona el proceso democrático.

El tema de los grandes medios siempre reaparece en las preocupaciones de Lula en términos de relaciones de poder.

–A veces tengo la impresión –reflexiona– de que algunos intentaban provocarme para que yo adoptase una actitud más ríspida contra cualquier medio de comunicación. Que intentase intervenir alguno. Pero cuanto más me pegaban, más democracia. Cuanto más me golpeaban, más libertad de expresión. De ese modo todo el mundo percibió que sólo hay un juez: el lector, el televidente, el oyente. Ellos juzgan y juzgarán, interpretan, sin intermediarios, sin tal o cual “formador de opinión pública”, o sea un ciudadano que se pone una corbata, va a la televisión, da una entrevista, se autodenomina formador de opinión pública y cree que todo el mundo lo seguirá. Tomemos el caso del presidente de la Central Unica de Trabajadores. Representa millones de personas. Pero no es un “formador”. Bueno, esas cosas se están develando. El pueblo brasileño no quiere intermediarios. Quiere hablar por su propia boca, mirar por sus ojos y tomar decisiones según su conciencia.