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Estados Unidos no está en bancarrota, por Michael Moore.

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Estados Unidos no está en bancarrota.

Miércoles, 9 de marzo de 2011.

Por Michael Moore

Estados Unidos no está en bancarrota.

Al contrario de lo quisieran que ustedes creyeran los que están en el poder, para que ustedes renuncien a su pensión, reduzcan su salario y se contenten con la vida que tenían sus abuelos, Estados Unidos no está en bancarrota. Ni por mucho. El país se desborda de riquezas y efectivo. Lo que pasa es que no está en manos de ustedes. Se han transferido en la mayor estafa de la historia, de las manos de los trabajadores y los consumidores a los bancos y las carteras de inversiones de los súper ricos.

Hoy día, 400 norteamericanos poseen mayor riqueza que la mitad de todos los norteamericanos juntos. Permítanme decir eso otra vez. Cuatrocientas personas asquerosamente ricas, la mayoría de las cuales se beneficiaron de alguna manera con el “rescate” multibillonario pagado por los contribuyentes en 2008, poseen ahora más botín, acciones y propiedades que lo que poseen 155 millones de norteamericanos juntos. Si ustedes no se atreven a decir que eso es un golpe de estado financiero, entonces no están siendo honestos con lo que saben en su corazón que es cierto.

Y puedo comprender por qué. Para que nosotros admitamos que hemos permitido que un pequeño grupo de hombres huyan y amasen el grueso de la riqueza que maneja nuestra economía significa que tendríamos que aceptar el conocimiento humillante de que hemos entregado nuestra preciada democracia a la élite monetaria. Wall Street, los bancos y los 500 de Fortune ahora manejan la república –y hasta el mes pasado, el resto de nosotros nos hemos sentido totalmente indefensos, incapaces de encontrar una manera de hacer algo por solucionarlo.

Yo solo tengo un título de escuela secundaria. Pero cuando iba a la escuela, cada estudiante tenía que aprobar un semestre de Economía para poder graduarse. Y esto fue lo que aprendí: el dinero no crece en los árboles. Crece cuando hacemos cosas. Crece cuando tenemos buenos empleos con buenos salarios que usamos para comprar las cosas que necesitamos y de esa manera crear nuevos empleos. Crece cuando proveemos de un extraordinario sistema escolar que luego hace crecer una nueva generación de inventores, empresarios, artistas, científicos y pensadores a los que se les ocurre la próxima gran idea en el planeta. Y esa nueva idea crea nuevos empleos y eso crea ingresos para el estado. Pero si los que tienen la mayor parte del dinero no pagan la cuota justa de impuestos que les corresponde, el estado no puede funcionar. Las escuelas no pueden producir los mejores y más brillantes que luego crearían esos empleos. Si los ricos logran quedarse con la mayor parte de su dinero, ya hemos visto lo que harán con él: jugarán al azar imprudentemente en los planes de Wall Street e hundirán nuestra economía. La debacle que crearon nos ha costado millones de empleos. Eso también provocó una reducción en los ingresos. Y la población terminó sufriendo porque redujeron los impuestos, redujeron nuestros empleos y sacaron riqueza del sistema, eliminándola de la circulación.

Esta nación no está en bancarrota, amigos. Wisconsin no está en bancarrota. Es parte de la Gran Mentira. Es una de las mayores mentiras de la década: Estados Unidos/Wisconsin está en bancarrota, Irak tiene armas de destrucción masiva, los Packers no pueden ganar el Súper Tazón sin Brett Favre.

Lo cierto es que hay muchísimo dinero por ahí. MUCHÍSIMO. Es solo que los que mandan han desviado esa riqueza hacia un pozo profundo que es encuentra en sus bien cuidadas propiedades. Ellos saben que han cometido delitos para que esto suceda y saben que puede que algún día ustedes quieran ver algo de ese dinero que era de ustedes. Así que han comprado y pagado a cientos de políticos en todo el país para que hagan el trabajo. Pero en caso de que no funcione, tienen sus comunidades cerradas y el avión a reacción de lujo siempre lleno de combustible, los motores encendidos, esperando por ese día que ellos rezan porque nunca llegue. Para ayudar a evitar ese día en que el pueblo exija que le devuelvan su país, los ricos han hecho dos cosas muy inteligentes:

1. Controlan el mensaje. Al ser dueños  de la mayoría de los medios, han convencido de manera experta a muchos norteamericanos de pocas posesiones que acepten su versión del Sueño Norteamericano y voten por los políticos que ellos controlan. Su versión del Sueño dice que ustedes también podrán llegar a ser ricos algún día –esto es Estados Unidos, donde cualquier cosa puede suceder si ustedes solo se aplican. Ellos les han brindado convenientemente ejemplos para demostrar cómo un muchacho pobre puede convertirse en un hombre rico, cómo el hijo de una madre soltera en Hawái puede llegar a ser presidente, como un individuo con solo una educación de secundaria puede convertirse en un cineasta exitoso. Ellos contarán estas historias una y otra vez durante todo el día, de manera que lo último que ustedes querrán hacer  es echarlo todo a perder –porque sí, ustedes también— algún día pudieran llegar a ser ricos/presidente/ganador de un Oscar. El mensaje está claro: mantengan gacha la cabeza, sigan pegados a la noria, no balanceen el bote, y asegúrense de votar por el partido que protege a los ricos que un día ustedes pudieran llegar a ser.

2. Ellos han creado una píldora venenosa que ellos saben que ustedes nunca van a querer tomar. Es la versión de la destrucción mutua garantizada. Y cuando amenazaron con soltar esta arma de aniquilación económica masiva y la bolsa de valores se fue en picada, y a los bancos los atraparon realizando una estafa de centrífuga a escala mundial, Wall Street emitió la siguiente amenaza: o sueltan billones de dólares de los contribuyentes o dejaremos que la economía se vaya al piso. Entréguenlo o díganle adiós a las cuentas de ahorros. Adiós a las pensiones. Adiós a la Tesorería de Estados Unidos. Adiós a los empleos y las viviendas y el futuro. Fue cabronamente impresionante y nos dejó cagados de miedo. “¡Tomen! Aquí tienen nuestro dinero. No nos importa. Hasta imprimiremos más para ustedes. Pero por favor, permítannos vivir. ¡POR FAVOR!”

Los ejecutivos en los salones de las juntas y de las firmas de capital de riesgo se partían de la risa, y en los tres meses siguientes se estaban enviando unos a otros enormes cheques de bonificación y asombrándose de la manera en que habían podido engañar a una nación llena de idiotas. Millones perdieron su empleo de todas maneras, y millones perdieron su vivienda. Pero no hubo ninguna revuelta (ver #1).

Hasta ahora. ¡En Wisconsin! ¡Nunca alguien de Michigan se sintió tan feliz de compartir un gran lago con ustedes! Ustedes han despertado al gigante que es la clase trabajadora de Estados Unidos de América. Ahora mismo la tierra tiembla y el suelo se mueve bajo los pies de los que mandan, Su mensaje ha inspirado a gente en los 50 estados y el mensaje es: ¡ESTAMOS CANSADOS! Rechazamos a cualquiera que nos diga que Estados Unidos está en bancarrota y derrotado. ¡Es todo lo contrario! Somos ricos en talento e ideas y trabajo duro, sí, y también en amor. Amor y compasión hacia todos los que han llegado a ser los que peor están entre nosotros, y todo sin tener culpa alguna. Pero ellos aún desean lo que todos deseamos: ¡Que nos devuelvan el país! ¡Que nos devuelvan la democracia! ¡Que nos devuelvan nuestro nombre, Estados Unidos de América! No Estados Corporativos de América. ¡Estados Unidos de América!

¿Y cómo lo conseguimos? Bueno, lo hacemos con un poco de Egipto aquí, un poco de Madison allá. Y hagamos una pausa y recordemos que fue un hombre pobre con una venta de frutas en Túnez él que dio su vida para que el mundo enfocara su mirada en la manera en que un gobierno dirigido por billonarios para los billonarios es una afrenta a la libertad y la moral y la humanidad.

Gracias, Wisconsin. Usted han hecho que la gente comprenda que esta fue  nuestra última y mejor oportunidad de agarrar el hilo final de lo que queda de los  norteamericanos que fuimos. Durante tres semanas ustedes han estado al frío, han dormido en el piso, se han marchado para Illinois –lo que hiciera falta ustedes lo han hecho, y una cosa es cierta: Madison es solo el principio, Los ricos petulantes han ido demasiado lejos. No pudieron contentarse con el dinero que robaron a la Tesorería. No se saciaron eliminando millones de empleos y exportándolos al exterior para explotar a los pobres en otro lado. No, tenían que tener más –algo más que toda la riqueza del mundo. Tenían que poseer nuestra alma. Tenían que despojarnos de nuestra dignidad. Tenían que callarnos la boca de manera que ni siquiera pudiéramos sentarnos a una mesa con ellos y negociar acerca de cosas tan sencillas como el número de alumnos en un aula, más chaquetas blindadas para todos los policías o dejar que un piloto duerma unas pocas horas más para que pueda hacer su trabajo –un trabajo de $19 000 dólares al año. Eso es lo que gana un piloto novato en las líneas de bajo costo; quizás ese piloto novato esté transportando a gente aquí a Madison. Pero ya ha dejado de tratar de que le paguen mejor. Todo lo que quiere es no tener que dormir en el auto entre un vuelo y otro en el Aeropuerto O’Hare. Tan bajo han caído. Los ricos podían contentarse con pagarle a ese hombre solo $19 000 al año. Querían quitarle su sueño. Querían degradarlo y deshumanizarlo. Después de todo, es solo otro vago.

Y eso, amigos míos, es el fatal error de Estados Corporativos de América. Pero al tratar de destruirnos han dado vida a un movimiento  –un movimiento que se está convirtiendo en una masiva revuelta no violenta por todo el país. Todos sabíamos que algún día tenía que llegar el punto de viraje, y que ese punto ha llegado, Muchas personas en los medios no entienden esto. Dicen que Egipto los tomó desprevenidos, que nunca se dieron cuenta de lo que venía. Ahora están sorprendidos y desconcertados por qué tantos cientos de miles han venido a Wisconsin durante las últimas tres semanas durante un tiempo brutal de invierno. “¿Por qué están parados ahí en el frío? Hubo esas elecciones en noviembre y se supone que eso ya está”.

“Algo está pasando aquí y ustedes no saben qué es, ¿no es así?”

Estados Unidos no está en bancarrota. Lo único que está en bancarrota es la brújula moral de los gobernantes. Y tenemos la intención de arreglar esa brújula y dirigir el barco nosotros mismos de aquí en adelante. Nunca olviden que mientras nuestra Constitución se mantenga en pie, cada persona es un voto, y eso es lo que los ricos más odian en Estados Unidos –porque incluso aunque parezca que ellos tienen todo el dinero y todas las cartas, ellos aceptan a regañadientes este hecho básico e inamovible: ¡Nosotros somos más que ellos!

Madison, no des marcha atrás. Estamos contigo. Venceremos juntos.

Se realiza la mayor manifestación de la historia de Wisconsin y las protestas siguen extendiéndose.

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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124303&titular=se-realiza-la-mayor-manifestaci%F3n-de-la-historia-de-wisconsin-y-las-protestas-siguen-extendi%E9ndose-

Se realiza la mayor manifestación de la historia de Wisconsin y las protestas siguen extendiéndose.

Democracy Now!

En Wisconsin, más de cien mil personas inundaron las calles de Madison el sábado en lo que se describió como la mayor manifestación que haya tenido lugar en ese Estado. La masiva concentración se realizó un día después de que el gobernador republicano Scott Walker sancionara un proyecto de ley que despoja a la mayor parte de los empleados públicos de su derecho a la negociación colectiva. La central sindical AFL-CIO estimó la magnitud de la multitud en 185.000 personas. Entre los oradores se encontraban los catorce senadores demócratas que habían abandonado el Estado tres semanas antes, en un intento de trabar la aprobación de la ley.

Frank Risser, un senador estatal de 83 años que ha representado a su distrito durante casi 50 años, declaró: “La lucha por los derechos de los trabajadores continúa. Quizá hayamos perdido la batalla en el cuerpo legislativo, pero hay un par de batallas que se aproximan. Hay una batalla sobre los fundamentos jurídicos: el incumplimiento de las leyes de Wisconsin relativas a las reuniones abiertas”.

Gobernador Walker espera que el proyecto de ley de Wisconsin inspire a otros estados a legislar de forma similar.

El viernes, el gobernador Walker celebró una ceremonia en su oficina para sancionar la ley antisindical. Dijo a los periodistas que espera que Wisconsin inspire a otros estados para que se aprueben leyes similares.

Walker declaró: “Para nosotros, estamos haciendo esto para marcar el camino en nuestro propio Estado, para lograr que Wisconsin se vuelva a poner en marcha, y mientras tanto contribuir a liderar un movimiento en todo el Estado para aprobar una verdadera reforma fiscal y presupuestaria, para en última instancia inspirar a otros en todo el país, Estado por Estado y en nuestro gobierno federal, inspirar a otros a ponerse de pie y tomar decisiones duras para que también se comprometan con el futuro. Para que nuestros niños, en todos los estados y a lo largo y ancho del país, no tengan que enfrentar las terribles consecuencias que nosotros enfrentamos debido a que los líderes anteriores no supieron mantenerse en pie y liderar. Creo que es una buena cosa y algo que estamos dispuestos a aceptar como parte de nuestro legado”.

Protestas sindicales se extienden por todo el país.

Siguen las manifestaciones sindicales en todo el país. En Carolina del Sur, miles de maestros, líderes religiosos y trabajadores estatales se congregaron en el capitolio el domingo para manifestarse en contra de los recortes en educación, atención médica y otros servicios estatales. En Austin, Texas, más de diez mil manifestantes se apiñaron el sábado en las instalaciones del capitolio para denunciar la propuesta del gobernador Rick Perry de despedir educadores, aumentar la cantidad de alumnos por clase y recortar programas. El viernes, los manifestantes colmaron el edificio del capitolio en Maine para tomar posición en contra el plan del gobernador Paul LePage para eliminar dieciocho millones de dólares del fondo estatal para la salud de Maine. Asimismo el viernes, padres y ciudadanos preocupados del Condado de Prince George en Maryland se reunieron en una escuela local para protestar contra los recortes presupuestales que podrían dejar a centenares de estudiantes de bajos ingresos de institutos de enseñanza secundaria especializados sin autobuses escolares. Mientras tanto, el próximo martes se realizarán manifestaciones en Lansing en respuesta al plan del gobernador de Michigan Rick Snyder para gravar las pensiones públicas y privadas de los ciudadanos de la tercera edad.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2011/3/14/titulares#2

Reportaje a Eric Hobsbawm: “Marx fue un profeta sin armas”..

Fuente:

http://anotherworldip.wordpress.com/2011/02/26/hobsbawm/

Hobsbawm: “Marx fue un profeta sin armas”.

Con la crisis global, el pensamiento De Eric Hobsbawm ha vuelto a estar en boga. Aquí, habla sobre el interés de los financistas por las ideas de Marx, opina sobre el comunismo en China y afirma Que en América Latina se siente “como En casa” porque todavía se habla el lenguaje del socialismo. Su libro “Cómo cambiar El mundo” será publicado próximamente.

Por Tristram Hunt.

Los problemas del siglo XXI.   “Para resolverlos hace falta una  mezcla distinta de público y privado”.

Los problemas del siglo XXI.   “Para resolverlos hace falta una mezcla distinta de público y privado”.

Hampstead Heath, en la zona arbolada del norte de Londres, se enorgullece del papel destacado que tuvo en la historia del marxismo. Es aquí donde los domingos Karl Marx llevaba a su familia hasta Parliament Hill, recitando en el camino a Shakespeare y a Schiller, para pasar una tarde de picnic y poesía. Los días de semana, se reunía con su amigo Friedrich Engels, que vivía cerca, para hacer una caminata a paso ligero por el monte, donde los “viejos londinenses”, como se los conocía, reflexionaban sobre la Comuna de París, la Segunda Internacional y la naturaleza del capitalismo.

Hoy, sobre una calle lateral que sale del monte, la ambición marxista sigue viva en la casa de Eric Hobsbawm. Nacido en 1917 (en Alejandría, bajo el protectorado británico de Egipto) a más de 20 años de la muerte de Marx y Engels, no conoció personalmente a ninguno de esos dos filósofos, por supuesto. Pero al hablar con Eric en la espaciosa sala de estar, llena de fotos familiares, honores académicos y toda una vida de objetos culturales, se percibe una sensación casi tangible de conexión con estos hombres y su memoria.

La última vez que entrevisté a Eric, en 2002, su brillante autobiografía Años interesantes –la crónica de un joven en la Alemania de Weimar, el amor de toda su vida por el jazz y la forma en que realizó la transformación del estudio de la historia en Gran Bretaña– acababa de salir y había recibido críticas elogiosas. También coincidió con otro ataque cíclico de los medios a la pertenencia de Eric al Partido Comunista, tras la publicación del libro de Martin Amis contra Stalin, Koba el temible. En ese entonces, el “profesor marxista” explicó que no buscaba, tal como escribió, “acuerdo, aprobación o simpatía” sino más bien, comprensión histórica para una vida en el siglo XX moldeada por la lucha contra el fascismo.

La crisis neoliberal

Las cosas cambiaron desde entonces. La crisis global del capitalismo, que causa estragos en la economía mundial desde 2007, transformó los términos del debate.

De pronto, resurgió la crítica que hace Marx acerca de la inestabilidad del capitalismo. “Ha vuelto”, proclamó el London Times en el otoño de 2008 cuando las bolsas se desplomaban, los bancos eran nacionalizados en forma sumaria y Sarkozy, el presidente de Francia, era fotografiado hojeando Das Kapital (cuyas ventas aumentaron al punto de llegar a las listas alemanas de libros más vendidos). Hasta el papa Benedicto XVI se vio obligado a elogiar la “gran habilidad analítica” de Marx. Karl Marx, el gran ogro del siglo XX, había sido resucitado en las universidades, los encuentros de debate y las oficinas editoriales.

Parecería ser, pues, el momento ideal para que Eric Hobsbawm reúna sus ensayos más celebrados sobre Marx en un solo volumen, junto con material nuevo sobre el marxismo a la luz del colapso económico. Para Hobsbawm, el deber continuo de abordar a Marx y sus múltiples legados –entre otras cosas, en este libro, algunos nuevos capítulos excelentes sobre el significado de Gramsci– sigue siendo fuerte.

El propio Eric, empero, cambió. Sufrió una fea caída en Navidad y ya no puede eludir las limitaciones físicas de sus 93 años. El humor y la hospitalidad tanto suyos como de su esposa, Marlene, así como su intelecto, su agudeza política y su amplitud de visión, continúan no obstante maravillosamente intactos. Con un Financial Times sobre la mesa de café, Eric pasó sin contratiempos de los sondeos sobre Lula, el presidente saliente de Brasil, a las dificultades ideológicas que afronta el Partido Comunista en Bengala Occidental o las convulsiones en Indonesia que siguieron a la caída económica global de 1857.

La sensibilidad global y la ausencia total de provincianismo, siempre tan sólidas en su obra, siguen configurando su política y su historia.

Y después de una hora hablando sobre Marx, el materialismo y la lucha continua por la dignidad humana frente a los chubascos del libre mercado, uno se va de la terraza de Hobsbawm en Hampstead –cerca de los senderos por los que solían caminar Karl y Friedrich– con el sentimiento de haber pasado por un seminario vertiginoso con una de las grandes mentes del siglo XX. Una mente resuelta, además, a mantener una mirada crítica sobre el XXI.

¿En el núcleo de este libro hay una idea de reivindicación? ¿De que aun cuando las ideas propuestas en su momento por Karl Marx no sean ya relevantes, él hacía las preguntas correctas sobre la naturaleza del capitalismo y que el capitalismo que surgió en los últimos 20 años se parecía mucho a lo que Marx pensaba allá por el año 1840?

Sí, sin duda. El redescubrimiento de Marx en esta época de crisis capitalista se debe a que en 1848 predijo más que ningún otro el mundo moderno. Es, creo, lo que ha atraído hacia su obra la atención de una serie de nuevos observadores, paradójicamente, en primer lugar gente de negocios y comentaristas de negocios más que de la izquierda. Recuerdo haberlo observado justamente en la época del 150° aniversario de la publicación de El manifiesto comunista, cuando en la izquierda no se estaban haciendo muchos planes para celebrar. Descubrí para mi gran asombro que los editores de la revista que daban en el avión de United Airlines decían que querían publicar algo sobre El Manifiesto . Al poco tiempo, estuve almorzando con el financista George Soros que me preguntó: “¿Qué piensa usted de Marx?” Aunque no coincidíamos en muchas cosas, me dijo: “Ese tipo definitivamente algo tenía”.

¿Tiene la sensación de que lo que le gusta, en parte, de Marx a gente como Soros es cómo describe de manera brillante la energía, el carácter iconoclasta y el potencial del capitalismo? ¿Era esa la parte que atraía a los altos ejecutivos que volaban por United Airlines?

Creo que es la globalización, los impresionaba el hecho de que predijera la globalización, como quien dice, una globalización universal, que incluye la globalización de los gustos y todo lo que trae aparejado. Pero pienso que los más inteligentes también veían una teoría que permitía una especie de desarrollo recortado de la crisis. Porque la teoría oficial en esa época (fines de los años 1990) teóricamente rechazaba la posibilidad de una crisis.

¿Y ese discurso de “un fin de la expansión y contracción” y salir del ciclo económico?

Exactamente. Lo que pasó a partir de los años 1970, primero en las universidades, en Chicago y el resto, y finalmente, desde 1980 con Thatcher y Reagan fue, supongo, una deformación patológica del principio de libre mercado que propicia el capitalismo: la economía de mercado pura y el rechazo del Estado y de la acción pública que no creo que ninguna economía del siglo XIX haya puesto en práctica realmente, ni siquiera los Estados Unidos. Y estaba en conflicto, entre otras cosas, con la forma en que el capitalismo había funcionado en su época más exitosa, entre 1945 y comienzos de los 70.

Cuando dice “exitosa”, ¿es en cuanto a elevar los niveles de vida en los años de la posguerra?

Exitosa porque dio ganancias y aseguró algo como una población políticamente estable y relativamente satisfecha a nivel social. No era ideal pero era, digamos, un capitalismo con rostro humano.

Y usted considera que el renovado interés por Marx también se debió al fin de los Estados marxistas/leninistas. ¿La sombra leninista desapareció y usted pudo volver a la naturaleza original de la escritura de Marx?

Con la caída de la Unión Soviética, los capitalistas dejaron de tener miedo y en ese sentido tanto ellos como nosotros pudimos analizar el problema de una manera mucho más equilibrada, menos distorsionada por la pasión que antes. No obstante, yo creo que fue más la inestabilidad de esta economía neoliberal globalizada la que empezó a ser muy notable al final del siglo. Mire, en cierto modo, la economía globalizada fue dirigida en forma efectiva por lo que podríamos llamar el Noroeste [Europa occidental y Norteamérica] global y ellos impulsaron ese fundamentalismo de mercado ultra-extremo. Al principio, pareció funcionar muy bien –al menos en el viejo noroeste– aunque desde el comienzo se podía ver en la periferia de la economía global que creaba terremotos, grandes terremotos. En América Latina hubo una enorme crisis financiera a comienzos de los 80. A comienzos de los 90, en Rusia hubo una catástrofe económica. Y después hacia finales del siglo, se produjo ese colapso enorme, casi global, que fue de Rusia a Corea (del Sur), Indonesia y Argentina. Esto hizo que la gente empezara a pensar, me parece, que había en el sistema una inestabilidad de base que antes se había pasado por alto.

Se ha llegado a sugerir que la crisis que vemos desde 2008 en relación con Estados Unidos, Europa y Gran Bretaña no es tanto una crisis del capitalismo en sí, sino del capitalismo financiero moderno de Occidente. Mientras tanto, Brasil, Rusia, India y China –BRIC– están desarrollando sus economías al mismo tiempo sobre modelos cada vez más capitalistas. ¿O es simplemente que ahora nos toca sufrir a nosotros las crisis que ellos tuvieron hace 10 años?

El verdadero avance de los países BRIC es algo que se produjo en los últimos 10 años, 15 como máximo. O sea que en ese sentido se puede decir que fue una crisis del capitalismo. Por otro lado, creo que es riesgoso asumir, como hacen los neoliberales y los defensores del libre mercado, que hay un solo tipo de capitalismo. El capitalismo es, si se quiere, una familia, con una variedad de posibilidades, desde el capitalismo dirigido por el Estado de Francia hasta el libre mercado de Estados Unidos. Por lo tanto es un error creer que el avance de los países BRIC es simplemente lo mismo, como la generalización del capitalismo occidental. No lo es: la única vez que se intentó importar el fundamentalismo del libre mercado al por mayor fue en Rusia y resultó un fracaso absolutamente trágico.

Usted planteó el tema de las consecuencias políticas del colapso. En su libro, habla de una insistencia en analizar los textos clásicos de Marx como si aportaran un programa político coherente para hoy, pero ¿adónde cree que va en la actualidad el marxismo como proyecto político?

No creo que Marx haya tenido nunca un proyecto político, por así decirlo. Políticamente hablando, el programa específico de Marx era que la clase trabajadora se formara como un cuerpo consciente de clase y actuara políticamente para adquirir poder. Fuera de eso, Marx de manera muy deliberada fue vago en razón de su aversión hacia las cosas utópicas. Paradójicamente, yo diría incluso que a los nuevos partidos se les permitía improvisar, hacer lo que pudieran sin instrucciones efectivas. Lo que Marx había escrito equivalía apenas un poco más que a las ideas estilo Cláusula IV sobre la propiedad privada, en ninguna parte cercano siquiera a brindar una orientación a los partidos o ministerios. Mi opinión es que el principal modelo que los socialistas y los comunistas del siglo XX tuvieron en mente fueron las economías de guerra dirigidas por el Estado de la Primera Guerra Mundial, que no eran particularmente socialistas pero que sí aportaban alguna suerte de orientación acerca de cómo podía llegar a funcionar la socialización.

¿No le sorprende la incapacidad, ya sea de la izquierda marxista o socialdemócrata, de aprovechar la crisis de estos últimos años políticamente? Aquí estamos sentados a 20 años de la muerte de uno de los partidos que usted más admira, el Partido Comunista de Italia. ¿Lo deprime el estado de la izquierda en este momento en Europa y en otras partes?

Sí, por supuesto. De hecho, una de las cosas que estoy tratando de mostrar en el libro es que la crisis del marxismo no es sólo la crisis de la rama revolucionaria del marxismo sino de la rama social demócrata también. La nueva situación en la nueva economía globalizada finalmente aniquiló no sólo al leninismo marxista sino también al reformismo social demócrata, que fue esencialmente la clase trabajadora ejerciendo presión sobre sus Estados-nación. Con la globalización, no obstante, la capacidad de los Estados para responder a esta presión disminuyó efectivamente. Y entonces la izquierda retrocedió dando a entender: “Miren, los capitalistas están haciendo las cosas bien, lo único que debemos hacer es dejarlos ganar y asegurarnos de recibir nuestra parte”. Eso funcionó mientras esa parte se tradujo en crear Estados de bienestar, pero a partir de los años 1970, dejó de funcionar y entonces hubo que hacer, efectivamente, lo que hicieron Blair y Brown: dejarlos ganar todo el dinero posible y tener la esperanza de que se derramara la cantidad suficiente como para que nuestro pueblo estuviera mejor.

Entonces, ¿hubo un pacto faustiano para que en los buenos tiempos, en tanto las ganancias fueran saludables y se pudiera garantizar la inversión en educación y salud, no hiciéramos demasiadas preguntas?

Sí, mientras mejoró el nivel de vida.

Y ahora al caer las ganancias ¿luchamos por encontrar respuestas?

Ahora que con los países occidentales estamos yendo para el otro lado, con el crecimiento económico relativamente estático, declinando incluso, la cuestión de las reformas vuelve a tornarse urgente una vez más.

¿Usted ve como parte del problema, en lo que a la izquierda se refiere, el final de una clase trabajadora masiva consciente e identificable, algo que fue tradicionalmente esencial para la política socialdemócrata?

Históricamente es cierto. Los gobiernos socialdemócratas y las reformas cristalizaron en torno de partidos de clase obrera. Estos partidos nunca fueron, o sólo rara vez, totalmente de clase trabajadora. Siempre fueron hasta cierto punto alianzas: alianzas con ciertos tipos de intelectuales progresistas y de izquierda, con minorías, minorías religiosas y culturales, posiblemente muchos países con distintos tipos de pobres trabajadores, obreros. Con la excepción de los Estados Unidos, la clase trabajadora fue un bloque masivo reconocible durante mucho tiempo, ciertamente hasta bien entrada la década de 1970. Creo que la rapidez de la desindustrialización en este país alteró muchísimo no sólo la magnitud sino también, si se quiere, la conciencia de la clase trabajadora. Y no hay ningún país en la actualidad donde la clase trabajadora industrial pura en sí sea suficientemente fuerte. Lo que todavía es posible es que la clase trabajadora forme, por así decirlo, el esqueleto de movimientos más amplios de cambio social. Un buen ejemplo de esto, en la izquierda, es Brasil, que presenta un caso clásico de partido laborista de fines del siglo XIX basado en una alianza de sindicatos, trabajadores, los pobres en general, intelectuales, ideólogos y distintos tipos de izquierdistas, que ha producido una coalición gobernante asombrosa. Y no se puede decir que no sea exitosa después de ocho años de gobierno con un presidente saliente que cuenta con niveles de aprobación del 80%. En este momento, ideológicamente, me siento más en casa en América Latina porque sigue siendo el lugar en el mundo donde la gente todavía habla y dirige la política con el viejo lenguaje, el lenguaje del siglo XIX y el XX de socialismo, comunismo y marxismo.

En términos de partidos marxistas, algo que se desprende con mucha fuerza de su trabajo es el rol de los intelectuales. Hoy, vemos un entusiasmo enorme en universidades como la suya en Birkbeck, con reuniones y actos. Y si miramos los trabajos de Naomi Klein o David Harvey o las presentaciones de Slavoj Zizek, hay un verdadero entusiasmo. ¿Lo entusiasman estos intelectuales públicos del marxismo en este momento?

No sé si ha habido un gran cambio pero es indudable: con los actuales recortes del Gobierno habrá una radicalización de los estudiantes. Eso es algo del lado positivo. Del lado negativo… si analizamos la última oportunidad de una radicalización masiva de estudiantes en el 68, no significó demasiado. No obstante, como pensaba entonces y sigo pensando aún hoy, es preferible que los jóvenes, hombres y mujeres, piensen que están en la izquierda a que los jóvenes, hombres y mujeres, sientan que lo único por hacer es conseguir un trabajo en la bolsa.

¿Y cree que hombres como Harvey y Zizek desempeñan un papel útil en eso?

Supongo que la descripción de presentador se ajusta a Zizek. Tiene ese elemento de provocación que es muy característico y que ayuda a generar el interés de la gente, pero no estoy seguro de que quienes leen a Zizek se sientan mucho más cerca de repensar los problemas de la izquierda.

Permítame pasar de Occidente a Oriente. Uno de los interrogantes más urgentes que usted se plantea en el libro es si el Partido Comunista chino puede desarrollar su nuevo lugar en la escena global y responder a ésta.

Es un gran misterio. El comunismo desapareció pero subsiste un elemento importante del comunismo, ciertamente en Asia, que es el Partido Comunista estatal que dirige a la sociedad. ¿Cómo trabaja? En China me parece que hay un grado más alto de conciencia de la inestabilidad potencial de la situación. Probablemente haya una tendencia a crear más espacio de maniobra para una clase media intelectual creciente y para sectores educados de la población, que, después de todo, se medirán en decenas, posiblemente cientos de millones. También es cierto que el Partido Comunista en China parece estar reclutando un liderazgo tecnocrático. Cómo se une todo eso, no lo sé. Lo que sí me parece posible con esta rápida industrialización es el crecimiento de movimientos laboristas, y no queda claro hasta qué punto el Partido Comunista chino puede encontrar lugar para las organizaciones del trabajo o si las consideraría inaceptables, a la manera en que [consideró inaceptables] las protestas de la Plaza Tianannmen.

Permítame hacerle algunas preguntas sobre la política aquí en Gran Bretaña, para conocer su idea sobre la coalición. Me parece que tiene cierto aire de 1930 en lo relacionado con su ortodoxia fiscal, recortes del gasto, desigualdades del ingreso, con David Cameron como una figura muy similar a Stanley Baldwin. ¿Cuál es la lectura que usted hace?

Detrás de los distintos recortes que se sugieren en este momento, y que tienen la justificación de librarse del déficit, claramente parece haber una demanda ideológica sistemática de deconstruir, semiprivatizar, los viejos acuerdos, ya se trate del sistema de pensiones, la asistencia social, el sistema escolar o incluso el de salud. Estas cosas en la mayoría de los casos no se tuvieron en cuenta ni en el manifiesto conservador ni en el liberal y sin embargo, viéndolo desde afuera, éste es un gobierno mucho más radicalmente derechista de lo que parecía a primera vista.

¿Y cuál le parece que debería ser la respuesta del Partido Laborista?

El partido Laborista en líneas generales no ha sido una oposición muy eficaz desde la elección, en parte porque pasó meses y meses eligiendo a su nuevo líder. Pienso que el Partido Laborista debería, en primer lugar, hacer mucho más hincapié en que para la mayoría de la gente en los últimos 13 años, la época no fue del colapso al caos sino en realidad una época en que la situación mejoró, y particularmente en áreas como las escuelas, los hospitales y toda una serie de otros logros culturales – o sea que la idea de que de alguna manera todo debe ser desmantelado y sepultado no es válida. Creo que debemos defender lo que la mayoría de la gente cree que debe básicamente ser defendido y que es la provisión de alguna forma de bienestar desde la cuna hasta la tumba.

Usted conoció a Ralph Miliband, puesto que los Miliband son viejos amigos. ¿Qué cree que habría pensado Ralph de la contienda entre sus hijos y el desenlace con Ed dirigiendo el Partido?

Bueno, como padre obviamente no podría dejar de estar bastante orgulloso. Ciertamente estaría mucho más a la izquierda de sus dos hijos. Creo que Ralph se identificó realmente durante la mayor parte de su vida con el rechazo del Partido Laborista y de la ruta parlamentaria, y la esperanza de que, de alguna manera, fuera posible que naciera un partido socialista como corresponde. Cuando Ralph finalmente se reconcilió con el Partido Laborista, fue en el período menos útil, a saber la época de Bennite cuando no hizo mucho. De todos modos, creo que Ralph ciertamente habría esperado algo mucho más radical de lo que hasta ahora parecieron hacer sus hijos.

El título de su nuevo libro es Cómo cambiar el mundo . Usted escribe, en el último párrafo, “todavía sigue pareciéndome plausible el reemplazo del capitalismo”. ¿Es una esperanza intacta y es lo que lo mantiene trabajando, escribiendo y pensando en este momento?

No existe ninguna esperanza intacta en esta época.

Cómo cambiar el mundo es un relato de lo que hizo fundamentalmente el marxismo en el siglo XX, en parte a través de los partidos socialdemócratas que no derivaron directamente de Marx y de otros partidos –los partidos laboristas, los partidos de los trabajadores, etc.– que subsisten como gobierno y como partidos potenciales en el gobierno en todas partes. Y segundo, a través de la Revolución rusa y todas sus consecuencias. El precedente de Karl Marx, un profeta sin armas, inspirador de grandes cambios, es innegable. De manera muy deliberada, no digo que haya perspectivas equivalentes en este momento. Lo que digo ahora es que los problemas básicos del siglo XXI requerirían soluciones que ni el mercado puro, ni la democracia progresista pura pueden resolver adecuadamente. Y en ese sentido, habría que pensar una combinación diferente, una mezcla diferente de público y privado, de acción y control del Estado y libertad. Cómo se llamará eso, no lo sé. Pero podría perfectamente no ser capitalismo, ciertamente no en el sentido en el que lo hemos conocido en este país y en los Estados Unidos.

Traduccion: Cristina Sardoy.

(c) The Guardian, 2011.

Fuente Ñ:

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/historia/Marx-Eric_Howsbaum_0_434356568.html

En Islandia no tenemos corresponsales.

Fuente:

http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2011/02/27/en-islandia-no-tenemos-corresponsales/

En Islandia no tenemos corresponsales.

Publicado por Isaac Rosa el 27 de febrero de 2011.

“Si rechazan el pago de la deuda, probablemente tendremos que rebajar la calificación de Islandia a Ba1 o menos.” -Comunicado de la agencia Moody’s-

Las revoluciones son siempre muy fotogénicas, y ahora incluso se retransmiten en directo. Ahí tenemos el caso de Egipto, cuya lucha contra Mubarak hemos visto en tiempo real, con decenas de corresponsales sobre el terreno; y lo mismo pasaría en Libia si Gadafi permitiera la entrada de periodistas.

Pero las revoluciones quedan bien en la tele si son violentas. Si no hay manifestaciones tumultuosas, barricadas ardiendo, pedradas y gente con la cabeza abierta, no hay mucho que ver. Debe de ser por eso que no tenemos corresponsales en Islandia, y hasta ahora ningún telediario ha conectado en directo con las calles de Reikiavik, ni en los periódicos hay infografías diarias sobre este pequeño país del norte de Europa.

Decir “revolución pacífica” suena a oxímoron, y muchos dirán que no es posible, que es otra cosa. Pero los islandeses están protagonizando lo más parecido a una revolución que hemos visto en esta parte del mundo en mucho tiempo, y por aquí apenas nos hemos enterado. Seguramente porque las mediáticas revueltas árabes no tienen riesgo de contagio en Europa, mientras que la movilización islandesa puede darnos ideas peligrosas.

Después de que la economía de Islandia, la niña bonita del neoliberalismo, se hundiese en 2008, con bancos quebrados y una deuda inasumible, los poco más de 300.000 habitantes de esta isla nórdica salieron a la calle y la liaron. Y no han parado hasta hoy.

Entre otras cosas han conseguido que el gobierno dimita, nacionalizar la banca, perseguir penalmente a los banqueros responsables, rechazar en referéndum el pago de la deuda bancaria, y ahora participan en la elaboración de una nueva constitución más democrática y social. Por si fuera poco, han aprobado una iniciativa para convertir el país en un refugio internacional para la libertad de prensa, donde el próximo Julian Assange pueda trabajar sin que lo encarcelen ni le cierren la web.

Sí, es verdad que España e Islandia no tienen mucho en común. Es un país pequeño, aislado, con peculiaridades económicas. Pero después de tanto decirnos que no somos Grecia ni Irlanda, a uno le entran ganas de ser Islandia un ratito.

Derecha política y mediática manipulando y mintiendo.

Fuente:

http://www.pascualserrano.net/noticias/derecha-politica-y-mediatica-creando-enfermos-mentales

Derecha política y mediática creando enfermos mentales.

21/01/2011.

Por Pascual Serrano.

En plena era de la información, es estremecedor cómo se puede conseguir que amplios sectores de la opinión pública puedan terminar con una alteración tan impresionante de la realidad. En Venezuela, lo llaman disociación psicótica y consistiría en un proceso mental por el cual se crea en el subconsciente del individuo una realidad ficticia en la que todos los males, todo lo malo que sucede proviene de una sola causa o de una sola persona. La tesis que plantean los sectores afines al gobierno venezolano y al mantenimiento de la institucionalidad es que los medios de comunicación han sembrado ese modo de pensamiento, de tal modo que responsabilizan de forma patológica a Hugo Chávez y al gobierno venezolano de todo lo malo que sucede, perdiendo así cualquier capacidad de análisis racional de la realidad. Lo curioso es que no es sólo en Venezuela donde sucede esto. En Estados Unidos se trata de una forma de pensamiento que no parece de aumentar en la ultraderecha política y mediática.

El 6 de marzo de 2003 la miembro de la Cámaras de Representantes de Texas Debbie Riddle en una entrevista para el periódico El Paso Times afirmaba: “¿De dónde proviene esta idea de que todo el mundo merece una educación gratuita, atención médica gratuita, libre de lo que sea? Viene de Moscú, de Rusia. Viene directamente de la boca del infierno. Y es hábilmente disfrazada como una idea de gente de tierno corazón. Nada de corazón tierno. Es que rasga el corazón de este país “1. El profesor de Historia en la Universidad de Houston Robert Zaretsky recordaba2 que la citada congresista republicana planteó a principios de 2010 lo que llamó el problema de los “terroristas en pantalones cortos”. Según ella, habría mujeres enviadas por terroristas que cruzarían la frontera para ir a dar a luz a sus hijos en suelo estadounidense. Una vez crecidos, esos “agentes dormidos” pasarían a la acción con el objetivo de sembrar el caos en Estados Unidos.

No se trata de una paranoia exclusiva de Riddle, otro miembro por Texas de la Cámara de Representantes, Louie Gohmert, afirmó en un discurso pronunciado en la Cámara en junio de 2010 que un ex agente del FBI le había hablado de los “terror baby”. Según explicó más tarde en una entrevista en Fox Business News, conoció en un avión a un pasajero con un familiar perteneciente a Hamas que le contó que éste tenía intención de conseguir que un nieto suyo naciera en Estados Unidos.3 En la entrevista, Gohmert afirmó que las mujeres embarazadas viajan desde Oriente Medio a EE.UU. con visas de turista con la intención de dar a luz en Estados Unidos y conseguir así para sus hijos la ciudadanía estadounidense. Según Gohmert, después el niño volvería al país de origen de la madre donde se entrenaría con terroristas con el objetivo de entrar después en Estados Unidos. Cuando el periodista le pidió que aportara pruebas de ello , Gohmert se limitó a indicar un artículo del Washington Post 4 que describía lo que denominan el turismo de nacimiento (“birth tourism”). Se trataba de la existencia de paquetes turísticos, en especial para ciudadanos chinos, con el objetivo de que la “turista” embarazada tuviera a su hijo en territorio estadounidense. Aquello fue descrito por el político republicano como un “enorme agujero en la seguridad de nuestro país”. Preguntado por la relación de eso con los niños terroristas, afirmó: “Si usted no cree que esto es una prueba, tienes que creer que los terroristas son más tontos de lo que estas personas emprendedoras”.5 El asunto fue tan absurdo que provocó una parodia en The Daily Show6, pero sin duda, vistos los hábitos electorales, no faltarían ciudadanos que compartieran la tesis de Gohmert.

La paranoia política de la ultraderecha tiene su correspondiente brazo mediático. El profesor de literatura de la Universidad de Illinois Walter Benn Michaels cuenta7 que, en el verano del pasado año, surgió una controversia entre dos “estrellas” de la derecha estadounidense en la cadena Fox en torno a la pregunta ¿Cuál es el enemigo más peligroso de Estados Unidos? El primero de ellos, Bill O’Reilly, responde lo previsible: Al Qaeda. Pero el otro periodista, Glenn Beck afirmó: “no son los yihadistas los que ‘tratan de destruir nuestro país’, sino ‘los comunistas’”. Puede pensarse que Beck sólo reaccionó mediante el resorte mental característico de la guerra fría, pero nació en 1964, no pudo conocer ese periodo con pleno uso de razón. Por otro lado, Beck no es un presentador minoritario. En 2009 su programa fue uno de los de mayor audiencia de noticias comentadas en la televisión por cable, con ocho millones de espectadores. En programas de otros canales, como la ABC, fue seleccionado por el público como una de las “10 personas más fascinantes” de 20098. Y en 2010 The Times lo incluyó entre los cien líderes políticos más influyentes9.

Benn Michaels recuerda que en la lista de los best-sellers de Amazon, el ensayo político más vendido es Camino de servidumbre, del economista ultraconservador austríaco Friederich Hayek, fallecido en 1992. Una de las tesis del libro es que Cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución “más justa”, tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley.

En Estados Unidos se puede escuchar al periodista de radio de mayor audiencia del país, Rush Limbaugh, alertando contra los espías “comunistas” que “trabajan para Vladimir Putin”10.

El fenómeno, como era de prever, no se queda en Estados Unidos ni en Venezuela. En Italia, Silvio Berlusconi afirma que los comunistas le quieren eliminar11, a pesar de que los comunistas no tienen allí ni un sólo diputado nacional. En España, desde sectores mediáticos cercanos al gobierno intentan dar la señal de alarma sobre la paranoia de la derecha mediática12. Así lo denuncia el ex director adjunto de El País José María Izquierdo en su libro Los cornetas del apocalipsis, donde repasa algunas figuras de la derecha cavernaria española con sus “perlas” de análisis sobre la situación española y el gobierno Zapatero. Aunque valdría la pena recordarle al autor que es en su periódico donde más han sonado las cornetas de la apocalipsis hacia los gobiernos progresistas de América Latina. A ellos en España también se les une la Iglesia, la institución más antigua en el arte de sembrar la zozobra y la angustia. El obispo de Córdoba ha asegurado que la Unesco tiene un plan “para en los próximos años veinte años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual”13.

En cualquier caso, la inquietante conclusión es la angustia de comprobar que, con todas las posibilidades técnicas y periodísticas del siglo XXI, la demencia de algunos líderes políticos y el poder de algunas vías de difusión mediáticas consigan arrastrar a grandes sectores de la opinión pública hacia una psicosis, una disociación, que quién sabe hasta dónde nos puede llevar.

Pascual Serrano es periodista. Acaba de publicar el libro “Traficantes de información. La historia oculta de los grupos de comunicación españoles”. Foca. Noviembre 2010

1 “Legislators Question Border Health”, El Paso Times. 6-3-2003

2Le Monde Diplomatique (edición española) Diciembre, 2010

7Le Monde Diplomatique, Diciembre 2010

10Se puede escuchar en Media Matters, 8-7-2010 http://mediamatters.org/mmtv/201007080038

11Berlusconi: “Los comunistas existen y usan a los jueces cercanos para eliminarme”. El País, 5-1-2011.http://www.elpais.com/articulo/internacional/Berlusconi/comunistas/existen/usan/jueces/cercanos/eliminarme/elpepuint/20110105elpepuint_9/Tes

12“El ‘discurso del odio’ envenena la democracia”. Público, 16-1-2011. http://www.publico.es/internacional/356440/el-discurso-del-odio-envenena-la-democracia

La pobreza y el hambre detrás de la cobertura de números.

Fuente:

http://www.periodismosocial.net/capituloinfanciaxmes.cfm

La pobreza y el hambre detrás de la cobertura de números.

La muerte de chicos en las comunidades aborígenes de Salta fue el tema destacado en las primeras semanas de febrero. Cómo se informó, quiénes hablaron, qué cosas (no) se dijeron.

En la lógica de los medios, hay muertes que son cifras, números. Y que sólo mantienen la atención en la medida que crecen, que se multiplican. En febrero, hubo un hecho que marcó a fuego esta condición: el fallecimiento en cadena de 8 chicos en comunidades aborígenes de Salta, en medio de la pobreza, el hambre y el abandono estatal. Un drama cuya profundidad también quedó atrapada entre los posicionamientos políticos de los diarios: lo que para algunos fue desnutrición, para otros fue deshidratación y para todos fue una urgencia por cuantificar los fallecidos, como si de un desastre natural se tratara. Incluso llegando a dar por muertos a chicos que estaban vivos.
El Capítulo Infancia de Periodismo Social analizó 45 notas referidas al tema, publicadas por 22 diarios de todo el país entre el 1 y el 14 de febrero en las que el verdadero drama de los pueblos originarios quedó oculto en las coberturas: el nulo acceso de parte de los chicos indígenas al sistema de salud durante toda su vida; la ineficacia de los planes de ayuda social; la existencia de comunidades enteras que en pleno siglo XXI no tienen servicios básicos como el agua potable; la pobreza extrema; la desprotección estatal y la discriminación a la que a veces son sometidos cuando van en busca de asistencia médica.

Desnutrición, deshidratación: ¿y todo lo otro?

En total, los fallecimientos informados por los medios fueron 8, entre el 1 de febrero y el 14.  Las causas de las dos primeras muertes (publicadas el 1 de febrero) fueron informadas por el Ministerio de Salud de la provincia de Salta:

“deshidratación, ya que presentaban cuadros de diarrea y vómitos”. El 4 de febrero, se conoció la tercera muerte y esta vez el certificado médico aseguró que fue un shock séptico por desnutrición. Sin embargo, fue presentado como el tercer caso fatal en una semana por algunos medios, cuando en verdad se trataba del primero que oficialmente era reconocido como tal. De ahí en más, la selección de palabras para titular pareció más forzada que otra cosa. Y la confusión fue en aumento.
Al menos el 12 por ciento de los diarios monitoreados titularon con la palabra “deshidratación”, el 50 por ciento con “desnutrición”, el 9 por ciento con la palabra “hambre” y el 29 por ciento restante descartó esas opciones y eligió títulos como “murió otro chico aborigen” o “dudas en torno de la muerte de una beba aborigen en Salta”. Es decir, la tentación fue la de siempre: poner el acento en un problema y desconocer que se trata algo mucho más complejo.
Zulma Ortiz, especialista en salud de UNICEF, asegura que “no es ni deshidratación, ni desnutrición, ni una cosa ni la otra. Es una problemática socioeconómica y sanitaria que emerge con un problema más visible, pero el problema es estructural: falta de educación, falta de políticas públicas que se hayan sostenido en el tiempo, falta de un enfoque intercultural que incluya a las propias comunidades tomando sus propias decisiones”.
“En general, el papel de los medios dejó mucho que desear”, sintetiza Lino Chara, de la Red de Comunicadores Indígenas, una organización que nuclea a periodistas y comunicadores de pueblos originarios de cinco provincias: Chaco, Formosa, Santa Fe, Salta y Jujuy. Según Chara, “en primer lugar, pensar que sólo es desnutrición o deshidratación es engañoso, cualquier periodista que haya ido al lugar sabe que son un montón de problemas, no sólo eso, es una reducción que no explica el problema, en los que hay cuestiones sanitarias, alimentarias, educativas y creo que hasta abandono de personasería bueno que se hable de eso ¿no?”.
Por su lado, Rubén Tapia, gerente hasta la semana pasada del Hospital de Tartagal. Tapia, se refirió en una entrevista a la diferencia que existe entre un caso de desnutrición y un caso de deshidratación: “Aunque suene parecido, no es lo mismo. Hay que tener en cuenta que el 70% del cuerpo es agua, por lo tanto un mayor o un menor que no ingiere la cantidad necesaria por día de agua segura, se muere”, aseguró, y agregó: “Sea un niño, o un adulto el que fallece por deshidratación, pierde muy rápidamente masa muscular, lo cual no significa que haya estado desnutrido. Por lo tanto, ante un caso de fallecimiento, debe analizarse cuál era la situación del paciente previo al cuadro de deshidratación”.
Una recomendación que algunos medios no tuvieron en cuenta.
Vaya un caso de ejemplo: un bebé de apellido Torres, que fue cambiando la causa de la muerte según el diario en el que se publicaba: mientras por un lado se aseguraba el 10 de febrero que había muerto por desnutrición, otros diarios ese mismo día confirmaban que “en un principio se reportó que el niño se encontraba desnutrido, pero esa información fue negada por sus allegados. Lo llamativo es que el dato erróneo nunca fue rectificado.

La muerte que no fue y un pedido de disculpas.

Uno de los errores más dolorosos en la cobertura del tema fue el caso de la beba Analía López, dada por muerta por el diario El Tribuno de Salta, pero que en realidad estaba viva y recuperándose junto a su madre de un cuadro de desnutrición sufrido en enero. Esa nota se publicó el lunes 7 de febrero. El jueves 10, en un editorial titulado un error que nos duele, el diario explicó cómo surgió la confusión y pidió las disculpas a la familia y sus lectores. El tema ya había rebotado en medios de todo el país, aunque tuvo mucha repercusión en Salta, donde generó gran debate entre los periodistas. En esos días, la propia madre de la nena también aclaró la situación y dijo que “gracias a Dios mi bebé está sana, está bien y está viva, no muerta”.

Los temas que explican las muertes pero no fueron abordados.

“No sólo de pan vive el hombre. De nada sirve que alimente a un chico si lo devuelvo al ambiente hostil en el que vive. Hay gente que cree que la pobreza es mala distribución de la riqueza, que si vos distribuís la riqueza el problema se acaba. Si usted reparte plata a la gente embrutecida siguen tan brutos como antes, y tan pobres como antes. Lo que hay que hacer es educar, educar, educar”, señaló, en una entrevista con el Capítulo Infancia, Abel Albino, médico pediatra, fellow de Ashoka y presidente de la Coordinadora para la Nutrición Infantil (Conin), desde la que lucha contra la desnutrición.
Albino, vale aclararlo, fue uno de los pocos especialistas consultados por los medios. En total, la voz de expertos en el tema no superó el 11 por ciento del total de fuentes oídas. Y continúa Albino: “Es como si yo quiero cargar un tanque de nafta que está pinchado en 17 lugares, nunca lo voy a terminar sus allegados. Lo llamativo es que el dato erróneo nunca fue rectificado.
La muerte que no fue y un pedido de disculpas
Uno de los errores más dolorosos en la cobertura del tema fue el caso de la beba Analía López, dada por muerta por el diario El Tribuno de Salta, pero que en realidad estaba viva y recuperándose junto a su madre de un cuadro de desnutrición sufrido en enero. Esa nota se publicó el lunes 7 de febrero. El jueves 10, en un editorial titulado un error que nos duele, el diario explicó cómo surgió la confusión y pidió las disculpas a la familia y sus lectores. El tema ya había rebotado en medios de todo el país, aunque tuvo mucha repercusión en Salta, donde generó gran debate entre los periodistas. En esos días, la propia madre de la nena también aclaró la situación y dijo que “gracias a Dios mi bebé está sana, está bien y está viva, no muerta”.
Los temas que explican las muertes pero no fueron abordados
“No sólo de pan vive el hombre. De nada sirve que alimente a un chico si lo devuelvo al ambiente hostil en el que vive. Hay gente que cree que la pobreza es mala distribución de la riqueza, que si vos distribuís la riqueza el problema se acaba. Si usted reparte plata a la gente embrutecida siguen tan brutos como antes, y tan pobres como antes. Lo que hay que hacer es educar, educar, educar”, señaló, en una entrevista con el Capítulo Infancia, Abel Albino, médico pediatra, fellow de Ashoka y presidente de la Coordinadora para la Nutrición Infantil (Conin), desde la que lucha contra la desnutrición.
Albino, vale aclararlo, fue uno de los pocos especialistas consultados por los medios. En total, la voz de expertos en el tema no superó el 11 por ciento del total de fuentes oídas. Y continúa Albino: “Es como si yo quiero cargar un tanque de nafta que está pinchado en 17 lugares, nunca lo voy a terminar de llenar porque se está vaciando, entonces yo le puedo saciar el hambre momentáneo, pero nunca combatiré la desnutrición sino tapo todos estos agujeros. Lo que se necesita es educación nutricional, educación para la salud, lactancia materna, jardines maternales, jardines infantiles, estimulación temprana, escuelas de artes y oficios, escuelas de educación agraria, lecto-escritura para analfabetos, escuelas para padres, documentación y legalización de la familia. Así se combate la desnutrición: si yo doy de comer y no estimulo sigo teniendo un niño desnutrido”.
Sin embargo, los datos que permitan a los lectores entender el problema en toda su complejidad estuvieron ausentes.
Según el relevamiento hecho por el Capítulo Infancia, apenas el 20 por ciento de las notas profundizaron en la pobreza en la que viven las comunidades indígenas salteñas, el 11,1 por ciento habló del deficitario sistema de salud que debería ocuparse de ellos y sólo el 4,4 por ciento incorporó a las crónicas el tema de las políticas públicas que podrían solucionar el problema de una vez por todas. Repasemos algunos datos.

La mitad come menos de cuatro comidas por día.

Los chicos que nacen en comunidades aborígenes parecen estar condenados de antemano al abandono estatal. Según la publicación Situación de la infancia y la adolescencia indígena, de UNICEF, “casi la mitad de los niños indígenas ingiere menos de cuatro comidas diarias, y en consecuencia es probable que sufran desnutrición y cuadros de anemia que, a su vez, los hacen vulnerables frente a otras enfermedades”.
Otro dato a tener en cuenta para entender la situación es que “la mayoría de los chicos indígenas se atiende toda su vida en centros de salud o puestos sanitarios, sin acceder a especialistas o atención de mayor complejidad. También pueden recibir la visita de un agente sanitario, pero depende de la distancia y de la existencia del recurso humano que, en general, para las zonas rurales suele ser escaso. El acceso geográfico determina, en gran parte, la atención de salud de las niñas y niños indígenas. La falta de recursos hace que las mujeres tengan dificultades para movilizarse con sus hijos a los centros de salud, que se caracterizan por su dispersión y difícil acceso”, agrega el informe.
Octorina Zamora es una dirigente wichí, que siguió atentamente las noticias sobre el tema y no disimula su angustia. Habló con Capítulo Infancia y aseguró que “en la antigüedad tener una familia desnutrida en nuestras comunidades era una vergüenza. Hoy somos conocidos a través de los medios por todo esto: hambre o deshidratación, es lo mismo. Hay comunidades que no tienen pozo de agua ni un pozo de tierra siquiera para hacerlo. Antes el Estado nos combatía con armas de fuego, hoy es con el hambre, con el despojo. De pronto, hoy en el norte es más importante tener un sembradío de soja que delimitar los territorios indígenas; a raíz de eso nuestro pueblo termina siendo acorralado por estas empresas sin la oportunidad de la sobrevivencia. Y de eso los medios no hablan, nadie dice nada”.

Madres y embarazadas: hasta un año sin ver un agente sanitario.

Según el mismo informe de UNICEF, la atención a las embarazadas indígenas es particularmente grave. En Santa Fe, Chaco, Ciudad de Buenos Aires, Salta, Misiones y Santiago del Estero, así como en las regiones Metropolitana, Pampeana y NOA, la cobertura de salud alcanza a menos de ocho de cada diez mujeres indígenas. En muchos casos pasan hasta 12 meses sin ser visitadas por un agente de salud del Estado. La salud materno-infantil también es deficitaria. Seis de cada diez muertes neonatales podrían prevenirse con un diagnóstico y tratamiento oportunos, controles durante el embarazo, educación en cuidado materno y atención en el parto, agrega.
A esto se suman las falencias en la toma de exámenes y tratamiento temprano a embarazadas para detectar enfermedades como el Chagas, mal endémico en provincias del Norte de nuestro país, y que son transmitidas de madre a hijo durante el embarazo.

El 40 % de las mujeres indígenas ve discriminación en los hospitales.

Marcelino Pérez es tío de una de las nenas que murió en Salta el último mes. Además del dolor, en una entrevista con Clarín reconoció uno de las causas que explican el drama de los pueblos indígenas: la discriminación. Aseguró: “Somos discriminados, porque a los criollos los tratan bien y con respeto. A un mataco, no. Si te dan un turno para que te atiendan igual te tienen horas esperando en la guardia”.  El informe de UNICEF, señala que la discriminación es una de las barreras que más dificulta el acceso a los servicios sanitarios. De cada diez mujeres indígenas, cuatro piensan que en los hospitales y en las postas de salud las discriminan por motivos raciales, y por lo tanto no establecen una relación de confianza con el médico o la médica que las atiende.

El mismo informe rescata dos testimonios muy valiosos para entender la distancia que separa al sistema sanitario tradicional de las comunidades indígenas: Margarita, una mujer wichí, afirma: “En los hospitales no siempre nos tratan bien. A mí me ha pasado que he estado toda la noche esperando un turno que me tendrían que haber dado acá, en la salita. Nos hacen esperar porque somos wichí. Yo así, no vuelvo más”. Fermina, también wichí, habla sobre la vergüenza a la que se exponen las mujeres indígenas al presentarse a una consulta: “A las mujeres les da mucha vergüenza. A veces van a la posta de salud porque tienen hemorragias y le dicen al médico que les duele la cabeza para que les de una pastilla cualquiera, porque piensan que con eso se van a curar. Muchas veces no se animan a decirle al médico o al enfermero lo que les pasa porque piensan que van a hablar mal de ellas”.

La cuestión cultural: una forma de desviar la responsabilidad.

Uno de los episodios que conviene repasar sobre las muertes en Salta fue la declaración del gobernador provincial Juan Manuel Urtubey, que atribuyó “parte de la mala situación socioeconómico de los aborígenes a factores culturales de las comunidades” y en el mismo tono aseguró que los miembros de los pueblos indígenas no tienen costumbre de ir a los hospitales.

Esas declaraciones fueron publicadas por casi todos los medios, sin que nadie cuestione un tema central: es obligación del Estado garantizar el acceso a la salud de todos sus habitantes y llevar la atención sanitaria a todos los rincones.
“Estoy de acuerdo con que dice Urtubey y sus funcionarios, pero con una variante. Es una cuestión cultural nuestra, que no sabemos abordar otra cultura, no sabemos respetar. El problema es nuestro. Un centro de salud, según nuestras leyes, está obligado a tener dispositivos, elementos, estrategias de abordaje intercultural: desde una guía a una persona que traduzca al que viene y no habla español. Eso está por ley. El problema es nuestro y no del otro que no se comunica, yo estoy obligado como Estado a tratarlo, a cuidarlo, a que no se enferme, pero no se hace mucho para tratar de entender qué es lo que necesita”, asegura Ortiz.

Chicos invisibles, lejos de la contención del Estado.

Finalmente, un aspecto poco abordado por los medios: en plena instrumentación de la Asignación Universal por Hijo ¿por qué hay mujeres wichíes que aseguran no recibir ninguna ayuda del Estado? Eso es posible, admitido por la propia ANSES, porque todavía hay personas que están indocumentadas en nuestro país y más aún dentro de las comunidades indígenas. Según se señala, muchos niños se encuentran invisibilizados por no haber sido registrados al nacer. En Argentina, muchas de las comunidades se ubican geográficamente lejos de los centros urbanos, y a esto se suma la falta de acceso a la información adecuada para la protección de sus derechos. Estos factores dificultan el registro oportuno del nacimiento y la consecuente obtención del DNI, trámite que actualmente es gratuito.
La falta de documentación, es decir, el no estar registrado para la comunidad como una persona que ha nacido, ocasiona otras violaciones de derechos y genera nuevas vulnerabilidades: dificulta la inscripción en la escuela, la atención en los centros de salud y la inscripción en los planes sociales de ayuda, entre otras tramitaciones que requieren de un documento de identidad, afirma UNICEF en su informe.
Y sobre este punto, Ortiz asegura: “Es difícil que se lance un plan de esa naturaleza y tener una cobertura al 100 % a los pocos meses. Hay otra cosa más grave: en nuestro país no hay un sistema de información que considere la variable étnica para hacer un análisis. Entonces, qué es primero: ¿garantizar el acceso universal o discutir por qué no tenemos la variable étnica y saber lo que les pasa a las comunidades indígenas de nuestro país. Hay discusiones previas y por ello caemos en la banalidad de tratar esto superficialmente. No tenemos un sistema de información. Mueren 9 mil chicos por año en Argentina, cuántos de ellos son indígenas no lo sabemos. Cómo podemos diseñar políticas si no tenemos esa información”. Un desafío pendiente para todos.
Capítulo Infancia de Periodismo Social / Febrero de 2011.

Levantamientos populares: De Medio Oriente al Medio Oeste.

Fuente:

http://www.democracynow.org/es/blog/2011/2/24/levantamientos_populares_de_medio_oriente_al_medio_oeste

Levantamientos populares: De Medio Oriente al Medio Oeste.

Publicado el 24 de febrero de 2011.

Por Amy Goodman.

Cerca de ochenta mil personas marcharon el sábado al Capitolio del estado de Wisconsin en Madison, como parte de una creciente protesta contra el intento del flamante gobernador republicano Scott Walker, no solo de acosar a los sindicatos que nuclean a los empleados públicos, sino de desarticularlos. El levantamiento popular de Madison sucede inmediatamente después de los de Medio Oriente. Un estudiante universitario veterano de la guerra de Irak, llevaba un cartel que decía “Fui a Irak y ¿volví a mi casa en Egipto?” Otro decía, “Walker: el Mubarak del Medio Oeste”.
Del mismo modo, en Madison circuló una foto de un joven en una manifestación en El Cairo con un cartel que decía “Egipto apoya a los trabajadores de Wisconsin: el mismo mundo, el mismo dolor”. Mientras tanto, en un intento por derrocar al eterno dictador Muammar Gaddafi, los libios siguen desafiando la violenta ofensiva del gobierno, al tiempo que más de 10.000 personas marcharon el martes en Columbus, Ohio para oponerse al intento del gobernador republicano John Kasich de dar un golpe de estado legislativo en contra de los sindicatos.

Hace apenas algunas semanas, la solidaridad entre jóvenes egipcios y policías de Wisconsin, o entre trabajadores libios y empleados públicos de Ohio, hubiera parecido increíble.

El levantamiento en Túnez fue provocado por el suicidio de un joven llamado Mohamed Bouazizi, egresado universitario de 26 años de edad, que no podía encontrar trabajo en su profesión. Mientras vendía frutas y verduras en el mercado, en repetidas oportunidades fue víctima de maltrato por parte de las autoridades tunecinas que en un momento le terminaron confiscando la balanza. Completamente frustrado se prendió fuego, chispa que encendió las protestas que se convirtieron en una ola revolucionaria en Medio Oriente y Norte de África. Durante décadas, la gente de la región ha vivido bajo dictaduras –muchas de las cuales reciben ayuda militar de Estados Unidos-, ha sufrido violaciones a los derechos humanos, además de tener bajos ingresos, altas tasas de desempleo y prácticamente ninguna libertad de expresión. Todo esto mientras las élites amasaban fortunas.

En los conflictos que vemos hoy en Wisconsin y Ohio hay un trasfondo semejante. La “Gran Recesión” de 2008, según el economista Dean Baker, ingresó en su trigésimo séptimo mes sin señales de mejoría. En un documento reciente, Baker dice que debido a la crisis financiera “muchos políticos argumentan que es necesario reducir en forma drástica las generosas jubilaciones del sector público, y de ser posible, no cumplir con las obligaciones jubilatorias ya asumidas. Gran parte del déficit en el sistema jubilatorio se debe a la caída de la bolsa de valores en los años 2007-2009”.

En otras palabras, los mercachifles de Wall Street que vendían las complejas acciones respaldadas por hipotecas que provocaron el colapso financiero, son quienes causaron el déficit en las pensiones. El periodista ganador del premio Pulitzer, David Cay Johnston dijo recientemente: “El empleado estatal promedio de Wisconsin gana 24.500 dólares al año. No se trata de una gran jubilación; el 15 por ciento del dinero destinado a esta jubilación anualmente es lo que se le paga a Wall Street por administrarlo. Es realmente un porcentaje demasiado alto para pagarle a Wall Street por administrar el dinero”.

Entonces, mientras la banca de inversión recorta un enorme porcentaje de los fondos jubilatorios, los trabajadores son demonizados y se les pide que hagan sacrificios. Los que provocaron el problema en cambio, luego obtuvieron rescates generosos, ahora reciben altísimos salarios y bonificaciones y no están siendo responsabilizados. Si rastreamos el origen el dinero, resulta que la campaña de Walker fue financiada por los tristemente célebres hermanos Koch, grandes patrocinadores de las organizaciones que forman el movimiento conservador tea party. Además donaron un millón de dólares a la Asociación de Gobernadores Republicanos, que otorgó un apoyo significativo a la campaña de Walker. Entonces, ¿acaso resulta sorprendente que Walker apoye a las empresas al otorgarles exenciones impositivas y que haya lanzando una gran campaña contra los empleados del sector público sindicalizados?

Uno de los sindicatos que Walter y Kasich en Ohio tienen en la mira es la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condados y Municipales (AFSCME, por sus siglas en inglés). El sindicato fue fundado en 1932, en medio de la Gran Depresión, en Madison. Tiene 1,6 millones de afiliados, entre quienes hay enfermeros, personal penitenciario, personal de guarderías, técnicos de emergencias médicas y trabajadores de la salud. Vale la pena recordar, en este Mes de la Historia Negra, que la lucha de los trabajadores de la salud del local Nº 1733 de AFSCME hizo que Dr. Martin Luther King Jr. fuera a Memphis, Tennessee, en abril de 1968. Como me dijo el Reverendo Jesse Jackson cuando marchaba junto a los estudiantes y sus profesores sindicalizados en Madison el martes pasado: “El último acto del Dr. King sobre la tierra, su viaje a Memphis, Tennessee, fue por el derecho de los trabajadores a negociar convenios colectivos de trabajo y el derecho al descuento de la cuota sindical de su salario. No es posible beneficiar a los ricos, mientras se deja a los pobres sin nada”.

Los trabajadores de Egipto, formando una coalición extraordinaria con los jóvenes, tuvieron un papel decisivo en el derrocamiento del régimen de ese país. En las calles de Madison, bajo la cúpula del Capitolio, se está produciendo otra muestra de solidaridad. Los trabajadores de Wisconsin hicieron concesiones en sus salarios y jubilaciones, pero no renunciarán al derecho a negociar convenios colectivos de trabajo. En este momento sería inteligente que Walker negociara. No es una buena época para los tiranos.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.