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El uso de las TIC en la preservación de las lenguas originarias de Latinoamérica.

Mi amiga Lorena Paz nos acerca este interesante artículo.

Fuente original: https://edutechdebate.org/cultural-heritage-and-role-of-education/el-uso-de-las-tic-en-la-preservacion-de-las-lenguas-originarias-de-latinoamerica/ .

El uso de las TIC en la preservación de las lenguas originarias de Latinoamérica

Betina Lippenholtz and Laura Marés

Fuente: educ.ar

El tema de los pueblos originarios y más específicamente, el subtema lenguas, ha sido relegado desde la noche de los tiempos. Varios son los motivos para que esto sucediera, y varios por los que posiblemente no siga sucediendo. Este panorama se viene dando tanto por factores externos, -entendiendo a éstos como aquellos que le son impuestos a una cultura- como por factores internos, -aquellos que se generan dentro de las comunidades mismas-.

El primer caso (externo) tiene que ver con las políticas públicas sobre el tema de los pueblos originarios (y su lengua) que no fueron prioritarias hasta hace poco tiempo. Hoy, los gobiernos de Latinoamérica señalan gran interés en la preservación de sus costumbres y tradiciones a través de casos específicos tales como la programas de educación intercultural bilingüe, escuelas bilingües, etc. Los nuevos gobernantes estimulan, subrayan y priorizan estas problemáticas y devienen portavoces directos.

Como ejemplo, en el 2011 el Ministerio de Educación del Ecuador, La Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe, el Consejo Nacional de Cine y la OEI convocaron al Primer Concurso de escritura de guión para cortometraje en lenguas ancestrales del Ecuador. Los alumnos debían presentar guiones en cualquiera de las lenguas indígenas del país. La OEI en alianza con el Instituto de Artes Visuales de Quito (IAVQ), desarrolló el audiovisual titulado “Pedro y su gallo blanco”, cortometraje ganador del concurso citado. Dicho corto se presentó posteriormente en el Congreso Iberoamericano de las Lenguas en la Educación “Las lenguas en la educación: cine, literatura, redes sociales y nuevas tecnologías“.

El segundo caso (interno) implica la actitud de parte de la comunidad misma que, como se ha visto en varios textos, ha demostrado una cierta auto-discriminación respecto a su lengua originaria: grupos de indígenas que se habían trasladado a la ciudad se avergonzaban de su lengua. Su avidez por integrarse al lugar hacía que ellos y sus padres o abuelos (posibles transmisores de la lengua) intenten olvidar deliberadamente la lengua para poder triunfar. Sin embargo, hoy, la realidad se presenta diferente: el abuelo no quiere enseñar, el hijo no aprende, pero el nieto tiene la oportunidad de retomar su cultura y lengua de otra manera. Hoy, contaríamos con una persona a la que le interesa recuperar su lengua originaria, que cuenta con la capacidad de hacerlo, no siente vergüenza y que está capacitado (o puede estarlo) para sumarle lo que las nuevas tecnologías pueden aportar.

¿Por qué y para qué aprender una lengua originaria?

Habitualmente nos resulta fácil definir por qué o para qué aprendemos una lengua extranjera: para viajar; para negociar (chino); para manejar vocabulario técnico o informático (inglés); para estudios específicos como la filosofía (alemán), etc. Sin embargo, cuando nos planteamos aprender una lengua originaria, los motivos pueden no ser los mismos.

Una primera mirada hace pensar en motivos relacionados con la comunidad, la familia, la tradición.  Consultando en centros universitarios de idiomas, aparecen otras razones: moda, viajes, interés en interactuar con “otros”, para la equidad en la educación, etc. El interés por estudiar lenguas originarias se ha expandido fuertemente en los últimos 5 años. Entonces, la gente quiere recuperar las lenguas originarias, los gobiernos quieren preservarlas. ¿Por qué no emplear las tecnologías para ello?

Cabe señalar que este panorama acarrea obstáculos como el acceso y el uso de las tecnologías o la resistencia a su incorporación, ya que encontramos que, en los pueblos originarios esta resistencia funciona como forma de resistencia política. Dice Guerrero: “Este desarrollo de la lengua materna por parte de las TICs  ha provocado dos posturas contrarias entre los hablantes de las lenguas originarias. Por un lado, están aquellos que piensan que las TIC  (son) un proceso de apropiación de los medios de la información y la comunicación que implica la apropiación de la cultura popular occidental y de los idiomas dominantes como el inglés, el español, el francés, etcétera”. (1)

Pero afortunadamente, también tenemos la opinión contraria. Dicen Hernández/Calcagno: “En algunos casos, intelectuales, dirigentes y organizaciones indígenas han visto en las TIC una valiosa oportunidad para trascender el nivel local y alcanzar presencia regional, nacional e internacional. (…) se han apropiado de la tecnología digital en la que reconocen potencialidades para fortalecer sus procesos político-organizativos, de comunicación, revitalización lingüística y cultural. El caso más conocido y relevante es el del Movimiento Zapatista (EZLN) en Chiapas, México”. (2)

No hace falta detallar aquí todas las ventajas que el uso de las TIC trae aparejado, pero simplemente mencionaremos tres que consideramos clave: comunicación, preservación y difusión. Entonces, por un lado tenemos a las TIC como formas que convocan, que atraen, que divierten pero por otro, la capacidad de viralizar, exponer, exteriorizar. Esta viralización no tiene que ver sólo con compartir experiencias educativas, conlleva, además, un compromiso político que viene asociado indisolublemente a los medios de comunicación en general y es cuando la imagen es utilizada para convocar, para plasmar, para funcionar como testigo.

En el sitio Endangered languages desarrollado por Google, puede conocerse el nivel de vitalidad de cada idioma, e identificar su riesgo, así como su localización geográfica. De los 3050 idiomas que figuran, el 10 por ciento ya tiene alguna muestra en audio o manuscritos o algún video. La tecnología juega un papel muy importante en este nuevo proyecto porque es posible comunicar a través de ella desde una punta a otra del planeta a todos los pueblos originarios. Lo que apareja, además, un gran trabajo colaborativo. Una misma lengua puede hablarse en lugares muy dispares como es el caso del garífuna que se habla en Guatemala pero también en Nueva York.

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Ejemplos de cursos y actividades para tener en cuenta:

Materiales de apoyo y diccionarios

Wikipedias

El Wikiproyecto:Lenguas indígenas de América tiene como finalidad ampliar, mejorar y organizar todos los artículos relacionados con las lenguas indígenas del continente americano. Encontramos, además Wikipedias en quechua, náhuatl, guaraní y aimara. La Wikiguate es una wiki multilingüe sobre Guatemala (información en español, maya k’iche’ y maya mam). También existe la Vikipeta, la versión en guaraní de la enciclopedia.

Aplicaciones y sistemas operativos

Conclusiones.

Hay algunas herramientas que permiten integrar las lenguas indigenas mediante TIC. Las más exitosas son aquellas asociadas a la imagen y al sonido. Hay, resumiendo, una intención de empezar por darse a conocer (viralidad) y de compartir, de pedir hacia afuera y mostrar. Hay, a veces, una intención de compromiso: lo muestro para que suceda algo (política). Y hay una conciencia desde el inicio en los integrantes de estas comunidades: No queremos nada prestado, nuestros derechos son iguales y por ello, desde la primera publicidad, desde el primer pedido cívico, queremos las consignas en nuestro idioma (campañas) y demostrar que podemos trabajar, ser creativos y progresar con nuestras herramientas.

¿Qué queda por hacer?

En particular, se requiere lograr la sostenibilidad y proyección en el tiempo de estas políticas. Y es necesario reforzar la formación docente, tanto en relación al manejo de las lenguas como al uso pedagógico de las TIC.

Se requiere además continuar la investigación y el intercambio de ideas con cada comunidad acerca de sus necesidades y sus especificidades.

Es un compromiso de largo plazo. Y creemos que es posible.

Citas.

(1) Guerrero Díaz, María Luisa y Dote  Reyes, Francisca  (2011). Integración curricular de Tic’s en la enseñanza de lenguas indígenas en Latinoamérica. Chile: Revista electrónica diálogos educativos, número 22, año 11.

(2) Hernández, Isabel y Calcagno, Silvia (2003). Los pueblos indígenas y la sociedad de la información en América Latina y El Caribe: un marco para la acción. Santiago de Chile.

El guaraní, con la ciencia.

Fuente original: http://www.abc.com.py/nacionales/el-guarani-con-la-ciencia-601833.html .

El guaraní, con la ciencia.

Por Juan Cálcena Ramírez.

Guido Gustavo Humada es un ingeniero agrónomo que está cursando un doctorado en la Universidad de Lavras, en el estado de Minas Gerais, Brasil. La semana pasada, presentó un trabajo científico en idioma guaraní. En esta nota cuenta por qué lo hizo.

En la imagen se ve a la persona citada, vestido con una remera verde con letras blancas, una gorra negra, bolso cruzado en el pecho, junto a un cartel con mucha información.

El Ing. Humada posa con el banner del resumen del trabajo científico, en idioma guaraní, durante el evento en Brasil.

La 58ª reunión anual regional de la Sociedad Brasileña de Biometría se realizó del 22 al 26 de julio en Campina Grande, estado de Paraiba, Brasil. El ingeniero Humada presentó el trabajo “Regresión Gama aplicada al análisis de tasa de germinación en semillas de soja”, pero en nuestro nativo idioma guaraní.

“La idea surgió de una conversación con mis colegas brasileros. Ellos se mostraron muy interesados en nuestra segunda lengua. Entonces decidí intentar traducir y presentar el trabajo científico volcado al guaraní, dado que es considerado idioma oficial del Mercosur”, contó el compatriota a través de un correo electrónico tras una consulta de ABC Color.

Humada contó que, de acuerdo a su experiencia, en el exterior se valora mucho a las personas que hablan más de un idioma.

“A título personal considero que los paraguayos deberíamos considerar al guaraní como una oportunidad, en todos los aspectos, que merece ser explotada al máximo. En mi profesión (agronomía), es factor influyente el manejo de nuestra segunda lengua para el relacionamiento con los agricultores. Tiempo atrás supe que el Ministerio de Educación resolvió retirar la enseñanza del idioma guaraní (lengua materna oficial establecida en la Constitución Nacional) del tercer año de la educación media. Ojalá en un futuro próximo revean esa situación. La Constitución y la Ley de Lenguas establecen tratos igualitarios para ambos idiomas dentro de la educación”, opina el profesional.

El ingeniero cuenta que para la traducción del trabajo científico contó con la ayuda del Dr. Paublino Carlos Amarilla, director de la regional Fernando de la Mora del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní.

EL TRABAJO CIENTÍFICO.

Humada explicó que el trabajo titulado “Regresión Gama aplicada al análisis de tasa de germinación en semillas de soja” consistió en estimar el porcentaje de germinación de semillas de soja vía modelos lineares generalizados y fue dividido en dos etapas (trabajo de campo en Paraguay y análisis estadístico en Brasil).

El experimento de campo fue realizado en el campus experimental de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) bajo la orientación del Dr. Líder Ayala Aguilera, referente del sector semillero en Paraguay.

“Con la utilización de recursos computacionales intensivos conseguimos modelar el evento de interés y concluimos que la regresión Gama puede ser utilizada para describir el comportamiento de la tasa de germinación en los test de evaluación de calidad de semillas de soja”, relató el ingeniero.

“Como no están documentados en Paraguay trabajos científicos anteriores utilizando modelos lineares generalizados en experimentos con soja, este equipo de trabajo decidió presentar esta innovadora propuesta en un evento internacional del área estadística. El experimento abarcó aproximadamente seis meses de pruebas, estudios y evaluaciones”, agregó.

El profesional contó que también presentó el trabajo en idioma español y otros dos en portugués. De acuerdo a su opinión, cumplió la labor de difundir el guaraní como lengua. “En este 2013 resta todavía presentar trabajos en Florianópolis ( eventoABRATES), en Uberlândia ( evento MGEST) y también en Mar del Plata (Argentina), en un evento de la Región Argentina de la Sociedad Internacional de Biometría (IBS). Allí tengo aprobados tres trabajos. Nuestro idioma guaraní será difundido en Argentina a finales de setiembre”, manifestó.

Finalmente, Humada informó que realiza sus estudios gracias a una beca del Instituto de Biotecnología Agrícola Paraguay (INBIO). “Dicha institución, civil sin fines de lucro, ya me ha becado en mi etapa anterior, durante el masterado. Hoy día, continúo con el apoyo del INBIO, en el doctorado. A inicio de año surgió la posibilidad de obtener una beca complementaria para compras de software y equipos informáticos necesarios para el área. Infelizmente, el prerrequisito de afiliación política fue una valla insuperable. Como soy apolítico, acabe desistiendo de esa ayuda ‘condicionada’ de las autoridades de turno”, contó.

Agradecimientos.

“Finalmente quiero expresar mi agradecimiento al DEX-UFLA por otorgarme la posibilidad de cursar la pos graduación en esta prestigiosa universidad, a FAPEMIG por el apoyo económico para asistir al evento, a los compañeros de aula y orientadores por toda la colaboración brindada en la pos graduación, así como también al INBIO por la beca de estudios, al Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní por la traducción del trabajo y al decano de la FCA Ing. Agr. Lorenzo Meza por apoyar el proyecto de doctorado”, concluyó.

Antiguos sistemas de escritura que se resisten a ser descifrados.

Fuente:

http://ciencia-explicada.blogspot.com/2011/02/antiguos-sistemas-de-escritura-que-se.html

Miércoles 16 de febrero de 2011

Antiguos sistemas de escritura que se resisten a ser descifrados.

Es bien conocida la historia de la piedra de Rosetta y de cómo ésta ayudó a Champollion a descifrar la escritura jeroglífica egipcia en el siglo XIX. Es menos conocido en cambio que aún hoy día persisten muchos otros sistemas de escritura cuyo significado no se ha podido desvelar a falta de golpes de suerte tan enormes como el que supuso dicha piedra.
Hoy traigo un repaso de estos misteriosos alfabetos, junto a otros códigos inventados por una sola persona y cuyo secreto se llevaron a la tumba.
Alfabeto Vinča (6000-4000 a.C.)
También llamada escritura europea antigua, son un sistema de símbolos que datan del período neolítico y han sido encontrados en el sureste de Europa (particularmente en Rumanía y Serbia).
Algunos expertos opinan que los símbolos podrían representar mensajes, pero no formando una lengua propiamente dicha. El debate es muy relevante, pues algunas vasijas encontradas con este lenguaje son casi 1000 años anteriores al por ahora considerado primer registro de lengua escrita, la escritura cuneiforme de los sumerios.

Caracteres conocidos del alfabeto Vinča

Curiosamente, a esta antigua cultura pertenece la “esvástica” europea más antigua:
“Esvástica” del 2500aC. encontrada en Bulgaria en 2010 (noticia)

Protoíndico o escritura del Indo (2500-1500 a.C.)

Empleada por el pueblo del valle del Indo , ha sido imposible descifrar su significado a pesar haberse encontrado más de 4000 objetos con inscripciones en esta lengua. De nuevo, existen algunos expertos que incluso dudan que sea un sistema de escritura, como por otro lado probablemente pase con todos hasta que se consigan descifrar. Más sobre este debate se puede leer aquí (en inglés).
Protoelamita (2900-2500 a.C.)
Los primeros rastros de esta lengua se encuentran en el moderno Irán, y toma su nombre del imperio elamita. Se han catalogado cerca de 1000 símbolos, por lo que se piensa que sea el sistema de escritura estaría (al menos en parte) basado en logogramas, siendo el idioma que se transcribía desconocido.
Elamita antiguo (2500-2200 a.C.)
En una fase más reciente del imperio elamita se empleaba ya otro sistema de escritura distinto, que se sabe derivó del protoelamita:
En este caso el sistema ha sido sólo parcialmente descifrado:
Alfabeto Lineal-A (1800-1500 a.C.)
El arqueólogo Sir Arthur Evans desenterró en 1900 una gran cantidad de tablillas de arcilla grabados con misteriosos símbolos en la cretense Cnosos. Creyó haber descubierto el mítico palacio del rey Minos y el laberinto del minotauro, por lo que puso de nombre a la nueva lengua minoica.
Tras décadas de estudio, se clasificaron todos los símbolos entres sistemas de escritura distintos (curiosamente, al estilo del moderno japonés): un alfabeto “jeroglífico”, y dos alfabetos llamados Lineal A y Lineal B. Ni el jeroglífico ni el lineal A han sido descifrados.
El disco de Phaistos (Edad de bronce)
Este disco es uno de los mayores misterios sin resolver de la arqueología moderna. Fue encontrado en el sur de Creta en 1908, y sus dos caras están impresas con espirales de jeroglíficos, agrupados en 61 palabras. Se ha comprobado que, aunque por la época y el lugar podrían coincidir, no se trata ni de lineal A ni lineal B.
Se debate aún si tienen origen cretense y, sobre todo, para qué serviría. En Wikipedia se proporciona una transcripción de todo el texto.

El manuscrito de Voynich (¿~1400-1450?)
Probablemente el manuscrito más misterioso de la historia. No se conoce el autor, ni la fecha de escritura ni de qué trata. El idioma y el sistema de escritura parecen ser totalmente inventados. Los más prestigiosos matemáticos y criptólogos han intentado descifrarlo sin éxito. Puedes verlo completo aquí.
El códice de Rohonczi (¿~1530?)
Fue encontrado en una biblioteca que un noble húngaro donó a la academia de Ciencias de su país. Ningún intento de descifrarlo ha tenido éxito hasta ahora. Se puede descargar aquí.

Rongo-Rongo (1770-1860)
Este caso me parece personalmente sorprendente por ser un sistema de escritura que, siendo creado tan recientemente, cayó en el olvido sin que nadie supiera volver a interpretarlo.
Aparentemente, los nativos de la isla de Pascua sólo tenían una lengua oral, sin escritura. Inspirados por los españoles que llegaron en el siglo XVIII, se inventaron una forma de transcribir su propia lengua, creando así el Rongo-Rongo. Por desgracia, el alfabeto cayó en desuso y hoy día nadie ha conseguido descifrarlo.

El código Corabella (1897)
Este código fue inventado por el compositor inglés Edward Elgar en una carta que escribió en 1897. La joven destinataria de la carta afirma que no pudo nunca descifrarla. Se sospecha que podría ser de contenido sentimental y que, escribiéndola de esta forma, evitaría que la familia de la joven de 20 años descubriese estos sentimientos en su profesor de música de 42 años.
Desde entonces, se llama código Corabella a este curioso sistema de escritura y nadie ha sido capaz de descifrarlo:
Fuentes: 1 2 3 4 5 6 7 8 9

Guarani: Por que sea un idioma oficial del MERCOSUR en 2011.

Fuente:

http://dgaleanolivera.wordpress.com/guarani-idioma-oficial-del-mercosur-2011/

GUARANI, IDIOMA OFICIAL DEL MERCOSUR 2011

REPÚBLICA DEL PARAGUAY

ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI

GUARANI, MERCOSUR ÑE’Ê TEETE

LAS TRES CUESTIONES:

1. NO A LA EXCLUSIÓN DEL GUARANI

2. ACTIVACIÓN DE LA ACADEMIA DE LENGUA GUARANI, Y

3. GUARANI, IDIOMA OFICIAL DEL MERCOSUR.

3. GUARANI, IDIOMA OFICIAL DEL MERCOSUR – PEDIDO AL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES.

Finalmente, en la fecha, martes 8 de febrero de 2011, el ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI presentó al Dr. Héctor Lacognata, Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, la Nota Nº 13.730; solicitándole que los Presidentes de los Países Miembros del Mercosur reconozcan al Guarani como idioma oficial del bloque.

A continuación, el texto de la nota:

Fernando de la Mora, 08 de febrero de 2011.

N° 13.730.-

Excelentísimo Señor

DR. HÉCTOR LACOGNATA, Ministro

Ministerio de Relaciones Exteriores

República del Paraguay

E.                    S.                    D.

Muy respetable Señor Ministro:

En nombre del ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI; tengo el alto honor de dirigirme a V.E. en ocasión de corresponderle al Paraguay laPresidencia Pro Tempore del Mercosur, y en coincidencia con el año de la celebración del Bicentenario de la Independencia del Paraguay; a fin de exponer cuanto sigue:

Que el 28 de abril de 2009, sesionó en Asunción, Paraguay; elPARLAMENTO DEL MERCOSUR (PARLASUR), aprobando por unanimidad la recomendación a los Presidentes del Mercosur de reconocer a la Lengua Guarani como idioma OFICIAL del Mercosur. Dicho recomendación tuvo su origen en un proyecto presentado, en su momento, por Usted Señor Ministro, Dr. Héctor Lacognata, entonces Parlamentario Paraguayo ante el Parlasur. Dicha recomendación del Parlasur tuvo entrada para su estudio en la última Cumbre de Presidentes del Mercosur, realizada en julio de 2009, en Asunción.

Ante la circunstancia mencionada, venimos a solicitar que los Presidentes del Mercosur reconozcan al Guarani como idioma OFICIAL del Mercosur junto al Castellano y al Portugues. Entendemos que tal reconocimiento permitirá una reparación historica, largamente postergada; que también se constituirá en un significativo homenaje a una raíz común y a una identidad auténticamente americana que hoy distingue al Mercosur.

Cabe destacar también que hace más de una década el ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI y otras instituciones y personalidades, nacionales e internacionales, vienen abogando a favor de dicho reconocimiento. De hecho, numerosas autoridades del Mercosur tienen concimiento de nuestra Campaña. Creemos, Señor Señor Ministro, que esta es la oportunidad histórica de reivindicar a la Lengua Guarani como factor de cohesión social e histórico de todo el Mercosur.

Cabe destacar que el Guarani es en la actualidad idioma oficial de Paraguay, Bolivia y Argentina (Provincia de Corrientes) y Brasil (Municipio de Takuru). Asimismo, la Cámara de Representantes de la República del Uruguay también, en su momento, dio su apoyo a este proyecto de reconocimiento. Es por lo expuesto que solicitamos vuestra intermediación a favor de la aprobación de tan importante reivindicación.

El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI es una entidad paraguaya reconocida por Ley 2574, como institución de educación superior, con autonomía y rango universitario, encargada de cultivar y difundir la Lengua y Cultura Guarani. El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI desarrolla Cursos de Lengua Guarani y actividades de promoción cultural en 100 Distritos del Paraguay; y tiene Regionales en Argentina, Brasil, España, Estados Unidos e Italia.

Sin otro particular, hago propicia la ocasión para saludar a V.E. con mi maitei horyvéva.

David Galeano Olivera

Director General del ATENEO.

Tel: (0059521) 520.276

ateneoguarani@tigo.com.py

Visite nuestra página en Internet: http://www.ateneoguarani.edu.py

SI QUERÉS LEER – REMOÑE’ÊSÉRÔ

1. La nota “NO A LA EXCLUSIÓN DEL GUARANI”, hacé clic en:http://dgaleanolivera.wordpress.com/no-a-la-exclusion-del-guarani/

2. La nota “ACTIVACIÓN DE LA ACADEMIA DE LENGUA GUARANI”, hacé clic en: http://dgaleanolivera.wordpress.com/la-activacion-de-la-academia-de-lengua-guarani/

3. La nota “GUARANI, IDIOMA OFICIAL DEL MERCOSUR”, hacé clic en: http://dgaleanolivera.wordpress.com/guarani-idioma-oficial-del-mercosur-2011/

Curso “Experto Universitario en Accesibilidad y Usabilidad” en Buenos Aires, Argentina..

Un curso de excelente nivel con un equipo docente de lujo.

Fuente:

http://hfnoticias.com.ar/noticia/index/249/4604

Curso “Experto Universitario en Accesibilidad y Usabilidad”

Inicio: miércoles 30 de marzo de 2011
Duración: 2 cuatrimestres
Carga Horaria: 150 horas (martes y miércoles de 18:30 a 21 hs.)
Lugar: Medrano 951 – CABA

Fundamentos.

La accesibilidad web surge como estándar para asegurar a las personas con discapacidad las mismas oportunidades que al resto de la gente para acceder a la información, para integrarse plenamente a la sociedad y acceder a sus servicios y beneficios
La accesibilidad web para sitios públicos es obligatoria por ley en muchos países. En Argentina será obligatoria para 2012, en virtud de la ley 26.653 recientemente sancionada.
Internacionalmente los estándares de accesibilidad son desarrollados por el World Wide Web Consortium (W3C).
Hace pocos años ha sido aprobada la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y ratificada por nuestro país. Este marco legal ampliará a nivel mundial la legislación que hace obligatoria la accesibilidad web.
Las pautas de accesibilidad tienen muchos elementos en común con las buenas prácticas de posicionamiento en los motores de bús-queda, brindando así este beneficio adicional.
Los criterios de usabilidad han crecido en las últimas décadas, paralelos a la maduración de la web, dando pautas de calidad.
La disciplina de la experiencia de usuario ha ampliado la perspectiva del estudio y diseño en relación con las interacciones de los usuarios, considerando sus múltiples dimensiones
Los campos de la accesibilidad y de la usabilidad tienen una cantidad de aspectos conceptuales en común, algunos autores enfatizan esto con el concepto de la usabilidad universal.

Destinatarios.

Este curso se dirige tanto a diseñadores web, desarrolladores web, webmasters, programadores, docentes y profesores que trabajen en TIC, así como a quienes ocupen posiciones gerenciales en esas áreas. El curso también es útil para profesionales de las áreas psico-sociales que se interesen en estudios y evaluaciones de las TIC, así como para quien desee profundizar su comprensión de los actuales desafíos de calidad e inclusión.

Objetivos Generales.

Alcanzar los conocimientos y competencias para incluir en el diseño, desarrollo y dirección de proyectos web criterios de accesibilidad y usabilidad basados en estándares y buenas prácticas.

Competencias del Egresado.

El egresado adquirirá competencias para:
Conocer los estándares y buenas prácticas en el ámbito de la accesibilidad y la usabilidad y ser capaz de aplicarlos al diseño y desarrollo de sitios web y a la dirección de proyectos web.
Evaluar la accesibilidad de sitios web, utilizando las metodologías y herramientas adecuadas.
Realizar pruebas de usabilidad de sitios web y evaluar la experiencia de usuario frente a los mismos.
Participar en investigaciones relacionadas con las interacciones de los usuarios con las tecnologías de la información.

Cuerpo Docente.

Area Accesibilidad: Karina Rojo, Carlos Benavidez, Martin Baldasarre, María Dolores García, Jorge Plano.
Area Usabilidad: Enrique Stanziola, Gonzalo Auza, Juan Manuel Carraro, Eduardo Mercovich.
Coordinadora académica: Lorena Paz.
Coordinador general: Jorge Plano.

Modalidad de trabajo.

El curso se desarrollará con una modalidad teórico-práctica, con ejercitación de los conceptos adquiridos, la cual incluirá la construc-ción de páginas y la evaluación de sitios.
Habrá clases por parte de reconocidos expertos nacionales y se realizarán teleconferencias con expertos del exterior.
Los cursantes deberán desarrollar diversos trabajos prácticos y un trabajo final.

Certificación.

Los participantes que hayan tenido el 80% de asistencia y aprueben las evaluaciones, obtendrán un certificado extendido por la Uni-versidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Buenos Aires.

Requisitos necesarios.

Quienes aspiren a realizar este curso deberán cumplir con los siguientes requisitos:
Experiencia en algunas de estas áreas web: diseño, programación, producción de contenidos, dirección de proyectos, evaluación de sitios.
No se requieren títulos previos.
Poseer conocimientos básicos de html, css y scripts.

Consultas e inscripción.

Comunicarse por info@sceu.frba.utn.edu.ar o 4867-7545  4867-7545

Organización.

Inicio: miércoles 30 de marzo de 2011
Duración: 2 cuatrimestres
Carga Horaria: 150 horas (martes y miércoles de 18:30 a 21 hs.)
Lugar: Medrano 951 – CABA

Sin fronteras: La presencia indígena en la historia, los relatos científicos y de viajeros, y la ficción.

Fuente:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4132-2011-01-16.html

DOMINGO, 16 DE ENERO DE 2011.

Sin fronteras.

El año que acaba de concluir, marcado a fuego por el Bicentenario, mostró también una presencia insoslayable de los pueblos originarios en la escena pública. A modo de balance, María Rosa Lojo recorre la presencia indígena en la historia, los relatos científicos y de viajeros, y la ficción, incluyendo producciones muy recientes. Cuestiona, además, varios de los lugares comunes que aún hoy se suelen manejar en el imaginario colectivo acerca del papel histórico de quienes San Martín denominó “nuestros paisanos los indios”.

Por Maria Rosa Lojo.

Conflictos: algunas tribus colaboran con el EjErcito y se asimilan como auxiliares a sus filas. en esta foto, de autor desconocido, se ve a la Familia del cacique Coliqueo (indios mansos) ca. 1865.

Durante demasiado tiempo dominó en la Argentina la extendida creencia de que nuestro país estaba más o menos exento –frente a otros países latinoamericanos– de un “mal” retardatario: la “contaminación” indígena. Si se hablaba de indios, éstos se ubicaban en un pasado remoto, que carecía de incidencia en el presente. La historia profunda de la “Tierra adentro”, y de la frontera criollo-indígena no se enseñaba en la escuela, recuerda Arturo Jauretche en su libro de memorias Pantalones cortos. Hasta se escamoteaba la tradición oral, como ocurrió con el caso de su tío abuelo, que había sido cautivo: “… los mayores eran reticentes, como si no se quisiera que nosotros las criaturas supiéramos de ese ayer próximo. Después fui comprendiendo que para ellos ese pasado bárbaro ‘no vestía’, y que había un pacto tácito, del hogar ‘culto’ a la escuela, para ignorarlo o disimularlo como un pecado”.

Los argentinos –señala un argumento recurrente– descendemos de los barcos. Es cierto que, como lo destaca Walter Nugent, la Argentina absorbió el doble de inmigrantes –con relación a la población existente– que los Estados Unidos y que, de 1869 a 1914, los habitantes se cuadruplicaron gracias, en su mayor parte, al fuerte caudal inmigratorio. Hacia 1914, el 30 por ciento de los residentes eran nacidos en Europa o hijos de europeos. Las tesis eugenésicas que promovían y justificaban estas políticas, contribuyeron sin duda al borramiento de un componente también fundador de la nacionalidad, el aportado por los pueblos originarios. La “raíz negada”, como la llamó María Sáenz Quesada, se cristalizaría en las figuras del invasor, el malonero, el decididamente “otro”, mientras que su hábitat quedaría identificado como el “desierto” exterior. La “frontera”, en vez de la zona de intercambio, marcaría la línea divisoria entre lo “humano” y lo “inhumano”, la “civilización” y la “barbarie”, lo “histórico” y lo “a-histórico o proto-histórico”.

Campaña contra el indio: Rosas conquista cien mil kilometros cuadrados de territorio y rescata a unos dos mil blancos cautivos en las tolderias, a la par que desarrolla una politica de alianza con algunos indios. La cautiva Oleo sobre tela de Juan Manuel Blanes, 1886.

ABORIGENES EN LA HISTORIA

Como todas las dicotomías, éstas, a poco que se las analice, muestran sus tosquedades, sus insuficiencias. En este año bicentenario y en los que lo precedieron, tanto la bibliografía de divulgación como el ensayo académico se concentraron en la revisión de los ideologemas e iconos que definen (y anquilosan) el lugar que asignamos a los pueblos originarios, para desarmar consolidados prejuicios. Uno de ellos: la pretendida falta de intervención de los aborígenes en nuestra historia. Trabajos recientemente publicados, como La guerra de la frontera (1536-1917) del historiador Miguel Angel de Marco, demuestran lo contrario.

Ya en la etapa de la Independencia y la formación de la Nación, las comunidades indígenas –que en la etapa colonial nunca dejaron de interactuar con la sociedad blanca, para mutua influencia– tienen una gravitación indudable. Pueden enumerarse hechos decisivos: 1) Los reiterados ofrecimientos de caciques pampas, tehuelches, mapuches, durante 1806 y 1807, para luchar contra los ingleses. Los oficiales indígenas que combatieron en los llamados “Cuerpos de Castas” y se destacaron allí. 2) La cooperación, más tarde, con fuerzas criollistas de la Independencia. Nombres de caciques figuran en un petitorio popular recogido por French y Beruti, reclamando la creación de la Primera Junta. Estos caciques, dice Isabel Hernández (Los indios de la Argentina), son los primeros en reconocer al gobierno instalado por la Revolución de Mayo; la expedición a Salinas Grandes, de Pedro Andrés García, regresa con una comisión de jefes (Vitoriano, Quintelén, Epugner) en misión de apoyo al nuevo gobierno. Los aborígenes participaron también en los ejércitos libertadores. A San Martín pertenece la expresión “nuestros paisanos los indios”, que ha usado Carlos Martínez Sarasola como título de una de sus obras, así como la de “yo también soy indio” dirigida a una delegación aborigen en el campamento del Plumerillo. Isabel Hernández analiza la participación indígena (tehuelche y pehuenche) en la Campaña de Cuyo; el cacique Huente-Curá guía a las tropas de San Martín en los pasos de Los Patos y Uspallata; algunos destacamentos mapuches pelean en Chacabuco y Maipú contra los españoles; otros mantienen sus alianzas con los realistas. Los guaraníes cooperan con Artigas, y entre ellos destaca la figura épica de Andresito (Andrés Guacurarí). Los guaraníes y también los chiriguanos apoyan a Manuel Belgrano; los kollas, a Güemes.

La Revolución de Mayo no careció de espíritu indigenista, aunque no duró demasiado. No sólo existió la idea de crear una monarquía indoamericana, colocando en el trono a un descendiente de los incas. Durante los primeros tiempos de la Revolución también se tomaron –siquiera en los papeles– medidas a favor de la igualdad de derechos para los aborígenes (la emancipación de la mita y el tributo a la Corona, la posibilidad de nombrar representantes para la Junta Grande, la incorporación de los indios al ejército en las mismas condiciones que los blancos, fuera de los “Cuerpos de Castas”).

El hambre y la miseria obligan a rendirse a Manuel Namuncura, el ultimo cacique. Aqui, junto a sus dos hijos, Julian y Ceferino, vistiendo su uniforme de coronel, grado que recibio en compensacion por la perdida de sus tierras. Fotografo no identificado, ca. 1890.

Durante los años llamados de la Anarquía, los aborígenes gravitaron sobre la historia nacional, aliándose con uno u otro bando, de acuerdo con un mapa complicado y errático de afinidades, pactos, conveniencias. Las dos figuras políticas más importantes hasta la caída de Rosas, en Caseros, que construían y desarmaban alianzas a voluntad, son, por un lado, el propio Restaurador, y por otro, Juan Calfucurá, a quien su cautivo y secretario, el francés Auguste Guinnard, calificó como un genio del gobierno y la diplomacia. También después de Caseros la oscilación indígena continuó. Manuel Baigorria, largamente aquerenciado entre los ranqueles luego de veinte años de exilio, lleva a la lucha en Cepeda (1859) y a favor de Urquiza las lanzas de Coliqueo, mientras que en Pavón (1861) se coloca, junto con ellas, del lado de Mitre; las fuerzas aborígenes tuvieron un peso decisivo en la suerte de esta batalla, que daría un giro copernicano al destino nacional. Esta participación constante de los aborígenes en las guerras huincas no hizo sino debilitarlos y exacerbar sus propias contradicciones internas.

A fines del siglo XIX, las comunidades indígenas libres habían desaparecido. Tanto las de la Pampa y la Patagonia como las del Chaco (tobas, pilagás, matacos, mocovíes, abipones) y los guaraníes de Misiones, salvo pequeños núcleos de chiriguanos (en el Chaco) y de mbyás en el monte misionero. Los sobrevivientes serían sistemáticamente sometidos por diversos métodos: el trabajo servil, el confinamiento, la prohibición de creencias, rituales, ceremonias, la migración forzosa, el desmembramiento de las familias. Otros pueblos del extremo sur, como los onas y los yámanas, sufrirían la extinción física. La población originaria global experimentaría de allí en más una baja pronunciada. Todos se convertirían, como señala Martínez Sarasola, de “señores de la tierra” en “minorías étnicas”. No obstante, ello no alcanzó para eliminar un componente étnico y cultural que ya se había diseminado. Basta pensar en el mundo híbrido, fluctuante, mestizo, de las áreas de frontera, en la huida de tantos cristianos, blancos o mestizos gauchos, a las tolderías; en la incorporación de mujeres cristianas como esposas y madres a través del cautiverio, que algunas veces terminaba en asimilación voluntaria.

Por otro lado, en el Noroeste y el Nordeste (Entre Ríos, Corrientes) existía, ya conformada desde el siglo XVIII, una fuerte matriz hispano–indígena mestiza.

Aunque a menudo negado por las elites y considerado inferior, el elemento aborigen manifiesta una vigorosa resistencia y persiste en el imaginario, la devoción y las costumbres populares. De esta matriz provienen sobre todo los llamados “cabecitas negras”, los migrantes internos de la década del ’40 en adelante, calificados por el legislador Sanmartino como “aluvión zoológico”, percibidos como encarnación de los inhumanos “bárbaros” por una temerosa pequeño burguesía, magistralmente descripta en el cuento “Cabecita negra” y en todo el libro homónimo de Germán Rozenmacher. Ese sustrato persiste hoy, acrecentado por una fuerte inmigración latinoamericana que sigue despertando en las capas medias idénticos prejuicios.

El general Conrado Villegas captura al cacique Pincen en el noroeste de la Pampa. Pincen es fotografiado un mes despues por el retratista de Buenos Aires Antonio Pozzo, quien lo hace posar con su lanza y su vestimenta. Tarjeta postal que reproduce la foto de Antonio Pozzo.

EXPEDICIONARIOS Y ENSAYISTAS

Durante el siglo XIX, la cuestión aborigen es objeto de un permanente debate. Entre quienes culpan a la “civilización” de traiciones y defecciones, y señalan la necesidad de algún tipo de integración pacífica de los aborígenes, pueden contarse voces como las de Alvaro Barros, José Manuel y Santiago Estrada, Vicente Gil Quesada, Lucio V. Mansilla (en la etapa de Una excursión a los indios ranqueles). Hay antropólogos y exploradores (Emilio Daireaux, Ramón Lista, el mismo Perito Moreno) que escriben en contra del exterminio, y destacan los valores de las etnias nativas. Joaquín V. González se inclinará por el telurismo y por un indigenismo relativo en Mis montañas y La tradición nacional, aunque en El juicio del siglo considerará al indígena de la frontera un elemento inferior y no civilizable. Esta “inferioridad” será entendida por otros como un “karma genético”, un desdichado atavismo que incide negativamente en las posibilidades de progreso de la Nación, tal como sucede con el último Sarmiento, con Ramos Mejía, Bunge, Juan Agustín García, José Ingenieros, con Lugones (el de El Imperio Jesuítico y, más tarde, el de El payador). La corriente positivista es la que, en general, se manifiesta más a favor de hacer tabula rasa con este conflictivo factor autóctono, y dejar el futuro nacional en manos de inmigrantes de origen europeo (no sin matices, como el caso del naturalista Pedro Scalabrini, que insiste en la reivindicación de la cultura indígena y en la necesidad de proteger a estas comunidades). Pero aun en las posturas más contemplativas y tolerantes, cabe señalar que la condición para que “el indio” pueda seguir viviendo dentro de la cultura dominante, es que deje de serlo, que se adapte a los valores hegemónicos, que sacrifique, en suma, su alteridad.

Otro de los libros destacables de este Bicentenario es Literatura en tránsito, de Claudia Torre, quien siguiendo con una postura propia las huellas del ya clásico Indios, ejército y frontera, de David Viñas, se hace cargo de las complejidades de la que denomina “literatura expedicionaria”, aquella escrita antes, durante y después de la “Conquista del Desierto”, donde –desde variados registros, del científico y militar al político y literario– voces diversas relatan su viaje a la frontera y su relación con el proyecto del que formaron parte. De Lista a Ebelot, de Moreno a Zeballos, de Barros a Pechmann, Torre trabaja sutilmente sobre los lazos entre el “yo” narrador y la representatividad institucional desde donde cada sujeto también escribe y se inscribe, no sin fisuras y eventuales disidencias.

Adoptada ya la “solución final” al “problema indígena”, la primera reivindicación indigenista clara y consistente, que coloca a lo aborigen en un lugar central del imaginario y los mitos nacionales, aparece con Ricardo Rojas. La “conciencia indiana”, para Rojas, va emergiendo “al calor genésico de la tierra natal”, y su matriz hispano-indígena. Sólo tardíamente se mostrará dispuesto a integrar en los avatares del “alma nacional” el factor inmigratorio y cosmopolita. Otros, como el socialista Manuel Ugarte, niegan el racismo y el clasismo, y explican la desigualdad por razones históricas.

El santiagueño Bernardo Canal Feijóo (Teorías de la ciudad argentina) advierte la presencia viva y activa, silenciosa pero real, de esa raíz indígena. Señala de qué manera ella ha determinado aun las áreas de fundación de las ciudades y las “tonadas” locales. Observa el escamoteo de la imagen e incluso de los valores del indio en la representación del gaucho. Denuncia la falsedad de considerar “desierto” a los territorios no ocupados por población europea, falsedad que se exacerba con el triunfo del proyecto liberal-oligárquico, y con la idea alberdiana de que la civilización “prende de gajo”. Valora la riqueza afectiva de las lenguas aborígenes, como el quechua, y su espiritualidad contemplativa y –por desconocida y negada– secreta; esto, sobre todo, en la última etapa de su obra (Confines de Occidente). Tanto Canal Feijóo como Héctor Murena consideran que en la negación, en la incapacidad de asumir y apoderarse de lo propio, radica el fracaso argentino para engendrar una cultura auténtica, nacida de la relación profunda con el suelo que se habita. El genocidio, la falta de reconocimiento y de reverencia a los númenes de América –señalará Murena en El nombre secreto (1969)–, es lo que ha impedido una verdadera gestación y fundación. Murena pasa así de una postura inicial (El pecado original de América, 1954) en la que considera al aborigen como mera naturaleza o como etapa concluida y extinguida, a la necesidad de una reivindicación y una reinstalación positiva, que evite la venganza destructora de las culturas vencidas, pero no definitivamente aniquiladas.

Una honda indagación en la vitalidad permanente de la raíz originaria, como productora actual de cultura y pensamiento, llega con Rodolfo Kusch, que centra especialmente sus observaciones e investigaciones en el área andina. A través de procesos de “fagocitación” de lo europeo –señala–, la impronta aborigen seguiría incidiendo en las creencias y los valores, en la dirección ordenadora de la vida. Es la impalpable e irreductible “diferencia” que impide –pese a todas las impostaciones y los esfuerzos miméticos– la asimilación pasiva de lo latinoamericano a lo europeo, es la matriz oculta en el pensamiento popular, en el modelaje de los hábitos más entrañables.

Las fotos estan tomadas del excelente libro 200, que reune 400 imagenes que recorren la historia argentina desde 1810 hasta el Bicentenario, editado por La Marca.

EL DESIERTO ENTRA EN LA FICCION

Por su parte, la literatura, gran forjadora de imaginarios, en general demonizó al aborigen –particularmente al de la frontera–, presentándolo como “el otro” irreductible, desde La cautiva de Echeverría hasta Martín Fierro. Los hermanos Mansilla, Lucio y Eduarda, son una excepción en cuanto a su tratamiento de los sectores subalternos, tanto indios como gauchos; en el caso de Eduarda, ya en su primera novela, El médico de San Luis (1860). Cabe señalar que en ese mismo año de 1860 aparecen dos novelas del mismo nombre, Lucía Miranda, escritas por dos mujeres: una de ellas Eduarda Mansilla; la otra, Rosa Guerra. Ambas presentan una imagen matizada del “salvaje” desdoblado en dos hermanos: Marangoré, pleno de virtudes naturales y culturales, y sólo afectado, como las mujeres mismas, por un exceso de sensibilidad y entrega absoluta al amor; y Siripó, que se apodera de Lucía por la fuerza después de la muerte de su hermano. Marangoré (o Mangora) establece, sobre todo en la novela de Guerra, un intrincado y ambiguo vínculo sentimental con Lucía, que lo desea, aunque no se atreve a poner palabras a este sentimiento, censurable en una mujer casada con un hidalgo cristiano. Una novela posterior de Mansilla, Pablo o la vida en las Pampas (1869, escrita originalmente en francés), no tendrá empacho en mostrar una sociedad criolla dividida, que recurre a los aborígenes para sus guerras internas, así como alguna cautiva que rechaza el rescate del esposo porque prefiere quedarse con su nuevo marido indígena.

En la novela de las últimas décadas del siglo XX, la imagen de los pueblos originarios (como la de otras minorías y subalternos) se reconstruye y va cobrando una alta visibilidad desde los poéticas más diferentes, del lirismo y la recreación trágica del mito (Eisejuaz, de Sara Gallardo) hasta la parodia posmoderna de Aira. A partir del imaginario del “desierto” aportado por la literatura canónica del XIX y por los relatos de naturalistas y viajeros, Fermín Rodríguez en Un desierto para la nación (2010) repasa parte de ese recorrido y llega hasta algunos textos de la literatura reciente, como los del ya citado Aira, junto a Juan José Saer y Carlos Gamerro. Otras narraciones actuales, que Rodríguez no analiza aquí: Fuegia (Belgrano Rawson), La tierra del fuego (Sylvia Iparraguirre), Los que llegamos más lejos (Leopoldo Brizuela), La lengua del malón (Guillermo Saccomanno), Finisterre (María Rosa Lojo), pueden añadirse a esta línea de imaginación retrospectiva sobre un confín del mundo que se puebla de inquietantes caras humanas, de historias que reclaman el reconocimiento de un país oculto y ocultado: el lado ensombrecido de la identidad nacional, sus agujeros negros.

No es nueva, por cierto, la literatura ficcional y ensayística sobre los pueblos originarios, la frontera y el “desierto”. Pero sí se ha instalado en los últimos años una perspectiva diferente que se detiene en las tensiones, las intersecciones, las contradicciones, en los flujos, los cruces y los cauces por donde corrieron entreveradas sangres y lenguas. El “otro” es cada vez más “el mismo”. Los muertos de todas las masacres emergen, por la palabra, de la memoria de los cuerpos. Parecen invisibles, pero acaso sólo porque son ellos los ojos en los que nos reflejamos. Esas miradas, en el desierto lleno, nos ofrecen la forma más profunda de nuestra existencia.

Vida y conservación de las lenguas.

Fuente:

http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-157003-2010-11-17.html

Entrevista a Ana Carolina Hetch, antropóloga social por la Universidad de Buenos Aires, doctora e investigadora del CONICET.

Vida y conservación de las lenguas

¿Se deben conservar las lenguas locales? ¿Y por qué? Para averiguarlo, el jinete hipotético conversó con una especialista en el asunto, que estudia justamente ese problema.

Por Leonardo Moledo.

–¿En qué trabaja?

–En temas de antropología lingüística y educación intercultural bilingüe. Dentro de la antropología lingüística, trabajo con las lenguas indígenas en la Argentina. Es un tema un poco desconocido en general: la gente no sabe que hay muchas lenguas indígenas habladas que permanecen muy vigentes hoy en día…

–También hay muchas que se perdieron, ¿no?

–Sí, claro. Además es un tema que está medio de moda a nivel mundial: el de las lenguas amenazadas. Yo trabajo con la lengua toba, que es una lengua de la familia waicurú de la zona del Gran Chaco; una comunidad que migró y está acá en la provincia de Buenos Aires.

–¿Y hablan o entienden?

–Yo trabajé allí con los niños de esa comunidad toba migrante donde justamente lo que pasa es que entienden la lengua, pero no la hablan.

–Como pasó con el yiddish…

–Claro. Ese proceso es bastante generalizado con las lenguas indígenas.

–Bueno, el yiddish no es una lengua indígena…

–No, pero la que yo estudio sí. La lengua se debilita sobre todo con el proceso de migración a las grandes ciudades y el choque con las lenguas hegemónicas. Tampoco tenemos que quedarnos con el discurso de la pérdida, que supone que esas lenguas ya están en el ocaso y hay que dejar que mueran.

–¿Y por qué es importante conservarlas?

–Es una pregunta muy habitual ésa. Para mí hay razones lingüísticas, identitarias y culturales.

–¿Cómo es el tema identitario?

–Es la relación que tiene la lengua con la identidad de un pueblo, que da cuenta de su historia. Acá hay obviamente una cuestión ideológica implicada: son lenguas oprimidas; si se dejaron de hablar no fue por volición, sino por opresión de lenguas más poderosas. Hay un interés político también en defender lenguas que fueron acalladas.

–El problema es que, creo yo, la lengua siempre evoluciona de una manera, digamos, “imperial” y política. Lo que yo me pregunto es si hay alguna otra forma de que evolucione, si hay alguna otra forma de que haya lenguajes hegemónicos que no sea ésa. Por ejemplo: ¿usted habría defendido la postura de mantener el latín en el siglo VIII, intentando evitar las deformaciones que luego darían el francés?

–Ojo, que los que investigamos no tenemos que decirle a la gente lo que tiene que hacer. Nosotros no le prescribimos a un pueblo que conserve su lengua. Lo que nos interesa es, justamente, ver los casos en que el pueblo está interesado en conservar su lengua y, sin embargo, va perdiendo espacio por un sistema que se les va imponiendo, sobre todo en el caso de los chicos, con la escuela. A pesar de que existe una ley según la cual los chicos de comunidades indígenas tienen derecho a una educación intercultural bilingüe, eso no siempre se cumple y terminan teniendo una educación idéntica a la que tiene su hijo o el mío. Por más que hay una demanda de las comunidades, no se incluye esa enseñanza en las escuelas.

–Pero mi pregunta es: ¿qué sentido tiene que los vascos hablen en vasco? ¿No sería mejor que hablaran todos en español?

–Le llevo su razonamiento a sus últimas consecuencias: ¿no sería más fácil que todo el mundo hablara en inglés? Bueno, es posible que sí. Más fácil sería, pero a mí me provocaría mucha resistencia adoptarlo.

–Pero eso es porque usted forma parte de una lengua muy fuerte. Si pudiera entenderse, con su lengua madre, con muy poquitas personas… Lo que yo quisiera entender es qué diferencia hay entre esta conservación de la lengua y la conservación de otras matrices culturales que chocan con nuestra concepción moderna. Pienso, por ejemplo, en el caso del chico guaraní que tenía un soplo en el corazón y la tribu no quería que se lo operara, sino que lo curara un chamán. Ahí hubo que obligar a que interviniera la medicina moderna para que se salvara. A lo que voy es a que, creo, no siempre conservar costumbres es algo bueno.

–Entiendo.

–Y además hay otra cuestión, que es que los indígenas son también ciudadanos argentinos. A lo que voy es a lo siguiente: no digo que perder una lengua sea algo bueno, pero sí que es un proceso irreversible. Uno puede lamentarse, pero tarde o temprano es algo que va a ocurrir.

–Entiendo el razonamiento. Lo que pasa es que está dejando de lado toda la historia social que está cristalizada en la lengua. Y además está la cuestión de que los hablantes siguen reivindicando su lengua.

–Ahí estamos de acuerdo. Si una población reclama hablar su lengua ancestral, hay que respetarla. Pero eso no detiene el deterioro de la lengua.

–Lo que se vio con la mayoría de las lenguas indígenas es que las políticas escolares bilingües fueron muy importantes no tanto por lo que se hace en la escuela (aprender a escribir en wichí, por ejemplo), sino por el solo hecho de que su lengua esté valorada socialmente y de que es posible expresar pensamientos en su propia lengua, e incluso inventar palabras para designar cosas que no existían antes. Por ejemplo: ¿cómo llamar a la computadora?

–Eso es algo que pasó en todas las lenguas…

–Sí, por supuesto. Y es algo que hay que remarcar: las lenguas están vivas, las lenguas cambian. No estamos esperando que las lenguas se mantengan como se hablaban hace 500 años. Obviamente, ahora toman préstamos del español, tienen nuevas palabras.

–Yo lo que veo como proceso cultural general en el mundo es, por un lado, un proceso de globalización obvio y, por el otro, resistencias a la globalización. Yo creo que las resistencias no van a poder hacer nada. En todo caso, surgirán otras comunidades. Pero no creo que las resistencias puedan detener la globalización. Yo creo que sobrevivirán las lenguas importantes y las otras se irán perdiendo de generación en generación, como el yiddish.

–El asunto es que las lenguas, como le digo, dan cuenta de toda una trayectoria cultural de los pueblos…

–Pero entonces hablemos en latín…

–En este caso, además, son lenguas que son preexistentes a la conformación del Estado argentino. También hay que entender que no siempre las lenguas que se dice que están en peligro, están efectivamente tan en peligro. Quiero decir: muchas de estas lenguas tienen una gran vitalidad, a pesar de los indicadores.

–¿Comunidades de cuánta gente son? ¿Cuántos tobas hay en la Argentina?

–Unos 70 mil. La comunidad toba con la que trabajé es un barrio con 32 casas, y cada barrio tiene una o más familias.

–Pero, ¿usted no piensa que es inexorable que esas lenguas se pierdan?

–No, no necesariamente. Porque en tanto se den cuenta de lo que significa hablar esa lengua y a lo que los remonta… Tenga en cuenta que no estamos pensando que la Argentina se va a convertir en una sociedad multilingüe, donde los carteles estén en toba, en wichí y en español. Eso desde ya que no. Pero sí tenemos que ser conscientes de que hay aspectos de la lengua que se mantienen, por ejemplo, para determinados géneros orales. Pienso, por ejemplo, que muchos descendientes de hablantes de yiddish conocen frases hechas que utilizan y eso forma parte del patrimonio cultural y del significado social de la lengua del pueblo. Lo que es central, creo yo, es no separar la lengua de los hablantes. Muchas veces pasa que se cosifica la lengua independientemente de los sujetos sociales.

–Hay casos curiosos, como el del resucitamiento del hebreo.

–Bueno, ahí hubo toda una política de Estado destinada a eso. Es cierto que no hay que separar las lenguas de los sujetos, pero también es cierto que los procesos esenciales de revitalización y mantenimiento de las lenguas se dan a nivel de política estatal, sobre todo de la escuela.

–Yo insisto, no le veo la ventaja a que las provincias de España hablen cada una su lengua. Por un lado, se pide la igualdad; por el otro, se fomenta la diferencia.

–Esa es la gran tensión entre la desigualdad y la diferencia. Pretender igualar a todos sin respetar las diversidades no creo que sea algo positivo, así como quedarse en particularismos. Esa tensión es fundamental: es el motor que mueve a la antropología.

–Pero los inmigrantes fueron perdiendo sus lenguas y adquiriendo el español.

–Creo que ahí la diferencia clave es que son lenguas que no estaban en peligro, que seguían siendo las lenguas principales de Estados fuertes. Hay una frase que dice que la lengua es un dialecto con ejército y bandera. No es que una lengua sea mejor o más expresiva que otra: es una diferencia de poder.

Informe: Nicolás Olszevicki.

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