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Mensaje navideño de Snowden: “Siempre sale más barato preguntar que espiar”.

Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/115276-edward-snowden-mensaje-navidad-alternativa-channel4 .

Mensaje navideño de Snowden: “Siempre sale más barato preguntar que espiar”

AFP/ Channel 4

El excolaborador de la NSA Edward Snowden ha preparado un mensaje alternativo de Navidad que se va a emitir este miércoles por la tarde en la cadena británica Channel 4.

En su discurso, el famoso joven pide acabar con el espionaje masivo y asegura que un niño que nazca ahora no tendrá “ni idea de lo que es la privacidad”.

A Snowden le parece que las advertencias hechas por el famoso escritor británico George Orwell en su libro ‘1984’ no son “nada en comparación con lo que tenemos hoy”.

“Llevamos sensores en nuestros bolsillos que nos rastrean en cualquier lugar del mundo. Piensen en lo que esto significa para la intimidad de un ciudadano de a pie”, advierte el excolaborador de la NSA.
Siempre sale más barato preguntar que espiar
Snowden subraya la importancia del debate mundial que surgió tras sus filtraciones. “Juntos podemos encontrar un mejor equilibrio, poner fin a la vigilancia masiva y recordar al Gobierno que si realmente quiere saber cómo nos sentimos, siempre sale más barato preguntar que espiar”, dice Snowden.

Este mensaje de Navidad en Channel 4 es una alternativa al discurso de la reina Isabel II del mismo día. Antes de Snowden, lo han grabado Mahmud Ahmadineyad y Marge y Lisa Simpson.

El vídeo fue filmado en Rusia, donde Snowden vive desde que le fue concedido asilo temporal en agosto pasado. Será su primera aparición en televisión desde su llegada a Moscú.

Carta pública a los medios.

Fuente:

http://ryokoo.es/2011/03/17/carta-publica-a-los-medios/

Carta pública a los medios.

Este mensaje ha sido enviado a varios medios de prensa escrita, televisión y radio españoles por parte de varios españoles residentes en Japón.

Somos un grupo de españoles que actualmente está viviendo en Japón, nos hemos propuesto escribir esta carta pública a los medios con la intención de criticar la forma en la que el periodismo está tratando las noticias sobre el terremoto, el tsunami y los posteriores problemas en la central nuclear de Fukushima y Japón en general.

Multitud de medios están transmitiendo una situación de inseguridad que no se corresponde con la realidad en ciudades como Tokio. El gobierno está informando a los ciudadanos sobre lo que sucede en la central nuclear de Fukushima las 24 horas del día y, según esa información, no hay ningún peligro inmediato. Añadiendo, ya sea dicho, que hemos tenido que apañarnos por nuestra cuenta e informarnos los unos a los otros entre los españoles y con gente de otros países de habla hispana ya que la nuestra propia Embajada Española parecía no estar en “servicio”.

Por culpa de esta desinformación y exageración, mucha gente (entre ellas, sobre todo nuestras familias), está preocupada de manera innecesaria por lo que está ocurriendo en Japón.

Con esta carta, queremos mandar un mensaje al periodismo en España para que dejen el sensacionalismo de lado e informen adecuadamente usando sólo información contrastada.

Atentamente:

– Amadeu Branera
– David García
– David Lozano Lopez
– Diego Gonzalez
– Nuria Galán
– Mireia Moreno
– Jordi Olaria
– David Solanes
– Ana Sora Sangüesa
– Silvia Gummà
– Marc Bernabé
– José Ramón Pastor
– Miguel Ángel Ibáñez Muñoz
– Guillermo Navarro Romero
– David García Vázquez
– Diego Boscá
– Beatriz Prieto
– Adrián Navarro
– Pablo García-Lluis Ramírez
– Ruben Freixas Garcia
– Daniel Marcos Perujo
– Roger Civit Contra
– Gabriel González Maurazos
– David Gonzalez Gutierrez
– Pepi Valderrama
– David Iglesias
– Fernandez Yolanda
– Nerea Aymerich

– Nacho Valo

– Javi Lavandeira

Japón no vive en el caos.

Fuente:

http://laarcadiadeurias.net/2011/03/15/japon-no-vive-en-el-caos/

15 de marzo de 2011.

Japón no vive en el caos.

Saludos cosmonautas,

algunos ya sabréis que aquí en la Arcadia siempre estamos con las armas preparadas para destripar a todo aquel periodista que por su ignorancia, o simplemente vagancia, es incapaz de hablar con propiedad de algún tema. Después de seguir durante unos días la cobertura que han hecho los medios españoles del terremoto de Japón y sus consecuencias, han vuelto a saltar las alarmas. Pero en esta ocasión no se trata de una “alerta roja”, es más apropiado hablar de una “alerta amarilla”.

Las grandes catástrofes en la era de la comunicación, en este siglo XXI, ya no se viven de la misma forma que hace 10 años, o incluso menos. Hay muchos más canales de televisión (algunos dedicados a dar noticias continuamente), hay muchos más periódicos (incluyendo los gratuitos), y por supuesto, tanto la prensa escrita como la televisiva tienen una gran actividad en Internet. A todo esto hay que sumarle la información que muchos crean en Internet sin ser periodistas, pero que tanto valor puede tener para obtener una visión mucho más directa de lo que sucede.  Se podría hablar de una revolución 2.0 en nuestra comunicación, que nos han proporcionado centenares de ojos para ver a pie de calle como se sucedía todo esto.

Como ya contamos este mismo viernes, gracias a Twitter, y a un timeline repleto de personas que viven en Japón, conseguimos estar informados de forma permanente y con muchísimo detalle de todo lo que iba sucediendo en allí pocas horas después del terremoto y el posterior tsunami. Era riguroso directo. Con cada réplica saltaban tres o cuatro tweets de forma simultánea. Pero una vez pasado el susto inicial, nos contaron todo lo que iba sucediendo después, especialmente por lo que se refiere a Tokyo, donde viven la mayoría de estos expatriados.

La misma noche del 11 de marzo, a pesar del miedo y la incertidumbre que provocaban las continuas réplicas, se empezaba a hablar de “normalidad”. Una palabra que se iba repitiendo cada vez más a lo largo del fin de semana, y el lunes, muchos de ellos ya volvían al trabajo. Lógicamente había detalles que les recordaban contínuamente que seguía habiendo problemas, algunos productos escaseaban en algunos supermercados, las típicas pantallas de Shibuya estaban apagadas, y los salones de máquinas recreativas cerradas para ahorrar en energía. Cortes de luz programados, y algunos trenes que no funcionaban. No, no es una normalidad absoluta, pero en ningún momento se tenía sensación de peligro inminente, más allá de estar pendientes de lo que sucede unos cuantos kilómetros al norte. Si nos vamos hasta la isla de Kyushu, al sur de Japón, nos encontramos que están casi tan tranquilos como nosotros, y que si no fuese por las noticias ni siquiera se habrían enterado.

Nos damos la vuelta, empezamos a fijarnos en los “medios tradicionales”, y nos encontramos con una periodista de TVE que en su twitter nos dice lo siguiente:

@almuariza La gente ha enloquecido en Tokyo. No se encuentran ni pilas en las tiendas. Se están vaciando los supermercados. No hay gasolina. (tweet original)

¿Nos hemos perdido algo mientras estábamos durmiendo? ¿Ha habido otro terremoto? ¿El tsunami ha llegado a Tokyo? ¿O ha explotado una central nuclear cerca de Tokyo? El Tweet de esta reportera nos lleva a su blog donde nos cuenta:

Hemos salido a rodar “vida en la ciudad”. En muchas gasolineras ya no hay combustible, los supermercados están desabastecidos, los transportes públicos interrumpidos y hay cortes de electricidad para ahorrar en el consumo energético. La zona comercial de la ciudad está semiparalizada y la Bolsa ha abierto sus puertas experimentado un fuerte descalabro.

Mientras, estamos intentando solucionar la logística para ir al norte, a la zona devastada, aunque las carreteras están cortadas y el tren apenas funciona. Además, estamos tratando de conseguir gasolina, un generador, sacos de dormir, comida…y ahora nada es fácil en Tokyo.

Visto así, la cosa parece realmente grave. Tal y como nos explica la noticia, parece que en Tokyo se están quedando sin comida, que si no tienes bici difícilmente podrás desplazarte largas distancias, y si lo haces en coche, seguramente no podrás conseguir gasolina. La locura se ha desatado en las calles.

Portada de un periódico peruano.

Seguimos leyendo en otros sitios, el Diario ADN nos dice: “El caos regía ayer en Japón.” ¿En todo Japón? ¿No era sólo en el noreste donde había problemas de verdad? ¿Quedarse sin luz es el caos? Si es así, nosotros lo hemos vivido más de una vez gracias a Endesa.

Después viene lo más marciano, El Mundo se saca de la manga un “glorioso” titular para hablar de la catásfrofe, sus consecuencias políticas, y de propina, hace un extraño paralelismo con los atentados del 11M de Madrid.

Japón escribe su 11M

Y la cosa sigue y suma, con debates en televisión que se preguntan si la radiación afectará en España, que en Corea del Sur ya se está notando, y muchos periódicos empiezan a hablar del peor desastre nuclear desde Chernobyl, que todo acabará saltando por los aires y los japoneses morirán bajo una nube radioactiva.

A lo largo de estos días, pudimos ver a muchos de nuestros amigos o conocidos que viven en Japón apareciendo en gran cantidad de medios. Parece que no quieren ignorar el fenómeno 2.0, y se han volcado con los bloggers y los tweeters para recabar información de primera mano. Pero después de varias experiencias, estos mismos twitteros y bloggers empiezan a rechazar las peticiones de las cadenas de televisión y los periódicos, muchos de ellos están furiosos por el trato que se está dando a la información sobre la catástrofe en Japón. En primer lugar, porque no se acerca para nada a lo que ellos están viviendo, y en segundo, porque sus familias se están asustando sin motivo.

Y es que a pesar de la cantidad de información que ha llegado a generar esta tragedia, un volumen mucho mayor seguramente que lo ocurrido en Haití o Chile por motivos obvios, y a pesar de que han tenido a personas que están viviendo en primera persona todo lo sucedido, a los medios generalistas les sigue importando una sola cosa: titulares impactantes que mantengan al espectador pegado a la pantalla o que les hagan comprar el periódico. Algunos ilusos pensábamos que, de lo que se trata, es de dar una visión global y certera de lo ocurrido. Pero parece que esto nunca ha sido así. De hecho, incluso algún blogger ha comentado que al hablar con periodistas, a estos se les veía decepcionados si les contaban que habían vuelto a la “normalidad”.

Está claro que lo que está pasando en Miyagi es desolador. Las imágenes y las historias que nos llegan de las consecuencias del tsunami son terroríficas, y los problemas en las centrales nucleares mantienen a todo el mundo en vilo. Hay que informar de todo eso, queremos saber qué ha pasado y lo que podemos esperar. Pero lo que están haciendo los medios es ofrecer una visión monocromática de lo que está ocurriendo realmente en Japón. Cuando nos hablan de que “el caos rige en Japón”, deberían aclarar que, si esto es cierto, es sólo en una zona muy determinada del país. (en 3 de 50 prefecturas). Si nos cuentan que los supermercados están desabastecidos, que visiten más de uno, y seguramente se darán cuenta de que aún se puede encontrar de todo en la mayoría (clica para ver el vídeo de Zordor). ¿Que los transportes no funcionan? Bien, si tenemos en cuenta el porcentaje de transportes que han tenido que parar en Tokyo, y los que se anularon en Barcelona durante la nevada del año pasado, quizás pensaríamos que en la capital catalana se desató el apocalipsis y murimos todos bajo un manto de nieve. ¿Que la gente ha enloquecido en Tokyo? Seguramente lo están pasando mal, y su día a día no es tan sencillo como de costumbre, pero llamarles locos es otra cosa, gratuita y de mal gusto.


Fotos de un supermercado el 14 de Marzo (vía Ikusuki).

A pesar de lo que dicen algunos, hay supermercados que siguen bien abastecidos de pilas (vía Ikusuki).

Seguramente muchos de estos bloggers, y nosotros con ellos, han pecado de inocentes. Desde hace ya meses se libraba cierta batalla porque muchos periodistas sacaban noticias de Internet de forma indiscriminada y desvergonzada, sin citar fuentes ni reconocer los méritos de los auténticos informadores. Pero parecía que esta vez realmente querían darles voz. ¿Por qué no tenderles la mano si realmente muestran esa voluntad? Además, es fácil dejarse llevar por todo esto, ¿quién diría que no a salir por la tele informando de un hecho así? Reconozcámoslo, somos bloggers, nos gusta que nos escuchen, y seguro que más de uno lo ha hecho con toda la voluntad de dar un servicio público. No queremos decir con esto que nuestros amigos y conocidos hayan hecho mal, el suyo es un testimonio valioso para nosotros, ¿por qué no iba a serlo para una audiencia más “general”? Pero creemos que las intenciones de estos medios no son tan honestas. Simplemente se han dado cuenta de que si meten a un blogger ahí matan, no dos, sino tres pajaros de un tiro; consiguen a un “corresponsal gratis” que conoce bien el terreno, se meten en el bolsillo a los “internautas”, y encima consiguen esa parte humana que les falta a las crónicas habituales, mucho más emotiva y vendible en estos tiempos en los que la figura del periodista serio y objetivo ya no se cotiza. De ahí que, si no les cuentas una historia “interesante”, no les interesa tu punto de vista, o no va a acabar saliendo en el reportaje.

Lógicamente televisiones y periódicos tienen ahí a sus corresponsales o enviados especiales. Pero parece que la visión de muchos de ellos está condicionada a la realidad de que no viven en Japón, o que en cualquier caso no llevan mucho tiempo ahí (la mayor parte de corresponsales en Asia suelen estar ubicados en China). Simplemente se han desplazado hasta Japón para cubrir la noticia, y por eso convierten cualquier pequeño detalle (un supermercado sin pilas) en una noticia que se generaliza hasta el límite. ¿O acaso van a salir en antena para decir que todo está en calma en Tokyo? Seamos justos, hay medios que así lo han dicho, y han hecho caso a los testimonios, pero por ahora son minoría. Aparte de todo esto, hay otro detalle importante, las diferencias culturales pueden ser también un obstáculo que muchos periodistas no podrán salvar por falta de formación o conocimiento.

Quizás sean esas prisas con las que queremos la información las que obligan a estos periodistas a quedarse simplemente en el titular, ese teletipo que, si uno escarba un poquito, se dará cuenta de que cuenta sólo una pequeña parte de la historia, o está equivocada, o es una exageración sin medida. Quizás sea que la mayor parte de su audiencia no se parará a escuchar si no les hablan de grandes desgracias humanas, o aparece el típico tertuliano desinformado para sentenciar y profetizar futuros apocalipsis. ¿Para qué vamos a leer un larguísimo texto de un experto en materia nuclear que nos dice que no temamos, si podemos imaginarnos que en Japón se acerca un desastre nuclear como el de las películas? (Que además se habrán merecido por inconscientes al tener tantas centrales nucleares.) Y sí, Twitter se ha convertido en un buen aliado, porque la información es corta y concisa, y no siempre requiere que se le den muchas vueltas. Pero teniendo en cuenta como están manejando la información de las redes sociales, no nos extrañaría que acabase apareciendo como “real” una noticia asegurando que se ha visto a Godzilla haciendo de las suyas en Miyagi. Total, tampoco iban a contrastar sus fuentes.

Después del larguísimo texto, resumiremos todo lo que hemos dicho en una sola imagen:

La nueva versión de la viñeta es gentileza de Akime. En su blog podéis bien lo bien que dibuja.

Y por último unas fotos que hemos sacado de Japan Trends que confirman la relativa normalidad de la vida en Tokyo, y que los medios españoles no son los únicos alarmistas:

Camiones haciendo el reparto de forma habitual. Lo que contrasta con este otro tweet de Almudena Ariza:  @almuariza Se están agotando algunos productos básicos en Tokyo. En algunas tiendas las estanterías están vacías. Se lo han llevado todo y no reponen.

Takeshita Street, con un buen número de gente comprando.

Las pantallas de Shibuya apagadas, sí. Pero eso no hace que la gente corra a los refugios.

Enmedio del “caos de Tokyo”, algunos incluso se van de picnic.

Si creéis que vale la pena que esta visión de la realidad en Japón llegue más lejos, puedes darle un meneo aquí.

Si queréis testimonios directos de la normalidad relativa de Tokyo:

Zordor en Frikis.net y en Twitter.

@MarcBernabe en Twitter

@Ikusuki en Twitter y en su blog. Aquí un video del ambiente en Shibuya, y el tema de la radiación.

Pepinismo

@mickoib en Twitter

Lorco en la radio

Y en mi siguiente post podéis leer aclaraciones sobre este post, más ejemplos de normalidad en Tokyo y también la manipulación de los medios.

Eugenio Raúl Zaffaroni: “quizás (Macri) crea que la solución deviene de electrificar los 5.000 Km. de frontera que tenemos, macro-licitación mediante”.

Fuente:

http://espacioiniciativa.com.ar/?p=1213

Eugenio Raúl Zaffaroni: “quizás (Macri) crea que la solución deviene de electrificar los 5.000 Km. de frontera que tenemos, macro-licitación mediante”. Entrevista exclusiva de Iniciativa.

17 Diciembre, 2010

Reportaje de Tomás Mojo y Telémaco Subijana.

Espacio Iniciativa entrevistó en exclusiva al Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni, Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Nos habló de lo ocurrido en el Parque Indoamericano, de la represión en Formosa, de la seguridad y de su visión del País, entre otros temas. Lea aquí la entrevista completa.

¿Qué análisis hace de lo ocurrido en la Ciudad de Buenos Aires en torno al conflicto en el Parque Indoamericano?

Hacer una evaluación o diagnóstico de lo ocurrido, en este momento, sería irresponsable. Sí resulta chocante el discurso de Mauricio Macri. Creo que es sumamente peligroso y, desde cierto punto de vista, cuando alguien apela a ese tipo de discurso es porque realmente no tiene otro. Por otra parte, el contenido del discurso del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es falso en todos los sentidos. Le atribuye a la vigente Ley de Migraciones la responsabilidad de lo que está sucediendo, lo cual es absolutamente incorrecto porque las olas inmigratorias de los países vecinos que hemos tenido se dieron en vigencia de la “Ley Videla”. Desde 2001 no tenemos olas migratorias en el país. Ha habido algún ingreso pero no es significativo. En vigencia de la ley restrictiva, que propugnó Videla, la consecuencia fue un serio problema de seguridad. Como era imposible obtener la radicación (esto lo pude verificar siendo Interventor del INADI) la gente venía igual y, en consecuencia, teníamos un millón y medio de habitantes de los que no sabíamos de dónde venían, ni qué hacían. Eso es un problema de seguridad porque entre ellos teníamos 5000 dominicanas explotadas sexualmente e indocumentadas. Y, por supuesto, no venían nadando. Es un poco difícil venir de Republica Dominicana a nado.

Si los norteamericanos no pueden controlar su frontera con México, con toda la tecnología a su alcance, yo no se lo que Macri pretende, quizás crea que la solución deviene de electrificar los 5.000 Km. de frontera que tenemos, con una macro-licitación mediante.

¿Y con respecto al discurso xenófobo?

Es absurdo imputarles delito a los inmigrantes cuando no hay sobre-representación de extranjeros en nuestros índices de condena y prisionización. Es decir, los porcentajes de condenados y prisionizados que tenemos son inferiores a los porcentajes de población extranjera que tenemos, y menos aún de bolivianos. Cabe resaltar que la colectividad boliviana, lo sabemos muy bien, es una colectividad muy laboriosa. La mitad de las hortalizas que comemos las producen ellos. Y gran parte ya no son bolivianos, son argentinos.

Creo que lo ocurrido en los últimos días tiende a la fabricación de un chivo expiatorio.  Por su parte, comparar o pretender militarizar el control de las villas e invocar a Lula, es una aberración. Podré estar de acuerdo o no sobre la política en Rio de Janeiro respecto de las favelas, pero a cualquiera le basta mirar el mapa de Rio y compararlo con el nuestro para darse cuenta de que el problema es distinto. En Rio, las favelas están en los morros y al lado se encuentran los barrios residenciales. Si uno va a comprar un departamento en un barrio residencial de esta ciudad, tiene un precio si mira a la favela y otro si no lo mira. En ese contexto, puede pasar que uno esté leyendo el diario y reciba o escuche un balazo. Las favelas están distribuidas en todo el territorio de la ciudad y al lado de zonas residenciales, lo cual es una fuente de conflictividad. En Argentina, las villas miseria o barrios precarios están alejados, no tenemos una villa miseria del otro lado de la calle Quintana. Por lo tanto, no podemos comparar la dimensión de una situación y la otra, ni tampoco el tiempo. Los favelados llevan cuatro generaciones. Se podrá criticar o no lo que se está haciendo en Rio pero no es que Lula haya militarizado las favelas sino que son intervenciones de tipo puntual con el objetivo de urbanizarlas y sacarlas del dominio de las mafias, de los justicieros locales. Si está bien o mal deberá ser discutido en Rio, pero esos son sus objetivos.

¿Y con respecto a la represión?

El discurso de la gestión de la ciudad es absurdo al pretender violar una ley que tanto nos costó conseguir en cuanto a que no intervengan las fuerzas armadas en este tipo de situaciones. Las mismas deben ser resguardadas en las tareas que les corresponden. Hablo de la tarea de defensa y de intervención ante catástrofes ecológicas en donde son las que tienen mayor capacidad operativa para neutralizar riesgos y consecuencias.

Lo ocurrido en el Parque Indoamericano, si no responde a una total ignorancia, responde a una intención sumamente peligrosa. Me refiero al peligro de generar un chivo expiatorio culpando a la colectividad boliviana como si fuese la responsable de todo lo que nos pasa. El camino que sigue es un camino de victimización y hay que tener cuidado porque hay palabras que matan.

No faltaron especulaciones políticas, ¿Qué opina?

En política, y esto lo digo sin ningún partidismo, tiene que haber límites éticos elementales. Creo que todos los partidos políticos tienen que manifestarse en este sentido y defender esta Ley de Migraciones porque las manifestaciones xenófobas ensucian la política.

No hay más soluciones que tratar de perfeccionar las instituciones, de democratizarlas. Se necesitan acuerdos y en ese sentido no hay otro camino que el del diálogo. Creo que todo conflicto que se resuelve con violencia es porque está mal planteado.

¿Qué opinión le merece el cambio discursivo en materia de seguridad?

El discurso de la seguridad, de la tolerancia cero, no es un discurso que hayamos inventado en Argentina. Que nadie se crea el inventor del embudo. Es un discurso que viene de los EE.UU. y se planetariza. En rigor de verdad, esto comienza en los años setenta y se acentúa más marcadamente a partir de los años ochenta, con el discurso de Reagan y de todas las administraciones republicanas. En alguna medida responde a cambios internos de ese país. Los presidentes, hasta Reagan, salían del senado, de la administración federal. A partir de los setenta, momento en el que se desprestigia el gobierno federal (previa derrota en Vietnam y previo papelón cuando intentan recuperar los rehenes en Teherán), los presidentes comienzas a ser ex gobernadores que trasladaron al gobierno federal una modalidad que era propia de los estados. El procurador general es elegido por el voto directo generando una especie de demagogia vindicativa del Ministerio Público para dar el salto a la gobernación del estado o a la política nacional. Esta demagogia consistía en mostrar como enemigos públicos de la seguridad a los jueces. Empieza a retroceder el poder de los jueces a favor del Ministerio Público a partir de un sistema que cada vez se va haciendo más terrible, que consiste en condenar a todo el mundo a través de negociaciones perversas (En la práctica lo sufren los afrodescendientes, que los agarran por la fuerza y les dicen “vos violaste. Firmá que es un estupro”, a lo que contestan que ellos no hicieron nada, y la respuesta es “no hiciste nada? Vas a ir a juicio, te va a defender cualquier abogado y andá a saber qué te pasa”). Lo que sucede en EE.UU. es que el jurado funciona en el 3% de los casos, el resto se resuelve condenando sin juicio. Esta política vindicativa que era muy propia de los estados, se traslada al gobierno federal y, como resultado de todo esto, empieza un crecimiento loco del sistema penal. Hasta ese momento EE.UU. era un país con índices normales de prisionizacion, incluso por debajo de la media normal. De repente, con estos cambios, pasan a tener 2 millones y medio de presos (que es el número aproximado que tienen ahora). A partir de finales de los ochenta, por primera vez, más del 50% de la población penal es negra. Esto implica, para los EE.UU., una inversión en el sistema penal de alrededor de 200.000 millones de dólares por año. Número que supera la deuda externa de nuestro país. Hay un desplazamiento de los recursos destinados a áreas sociales hacia programas de seguridad y cárceles. Al mismo tiempo se da la destrucción del Estado de Bienestar y el desarrollo de un “Estado Gendarme”, mínimo, que cuida la seguridad y nada más. Y por ende, hay un cambio de imagen. Del ciudadano medio trabajador, se pasa al ciudadano medio víctima. Empiezan a crearse las víctimas que tienen las condiciones de empatía para convertirse en héroes.

Y esas víctimas se convierten en un espectáculo televisivo…

Una persona atravesada por el dolor puede decir cualquier cosa. Y el rol mediático de la víctima se convierte en un riesgo para la democracia, por los mensajes disfuncionales. Al mismo tiempo, la utilización mediática de la víctima es un acto de crueldad que no tiene límites. Se toma a la víctima en un momento de exteriorización y se la fija de forma tal que no puede elaborar el duelo y, por ende, no puede recuperar su salud mental. Toda víctima tiene un trauma, normalmente se genera un problema de culpas, irracional pero inevitable. Se empieza a pensar “si yo hubiera”, “si yo estaba”, “yo podría haber hecho”. Eso se exterioriza. Si se lo fija en ese momento, se impide el paso siguiente en el que la pérdida se convierte en nostalgia. Al no permitírsele el duelo, se la fija como una victima héroe, y la culpa se sigue acumulando de tal forma que la víctima se vuelve disfuncional. La carga de culpa la lleva a un discurso disfuncional. Este es un proceso mundial, pero es un modelo irreproducible, no podemos tener dos millones de presos ni afrontar el mismo nivel de gasto.

El esquema televisivo se reproduce en todas partes, ¿no es cierto?

Lo que se planetariza es la publicidad de esas imágenes. No solo se planetariza con noticias, con una criminología mediática mágica, con la insistencia, con la reiteración de la noticia roja. Si no hay noticia se insiste con la del día anterior, y se genera la sensación de que hay una mayor cantidad de delitos. Y cuando hay homicidio impactante uno nota la cara de contento de quien lo trasmite. En medio de propagandas de mujeres en bikini o de ropa interior erotizante, de repente cambia el tono y, con seriedad, se anuncia el gran crimen: alguien mató a su abuelita con el árbol de navidad. Pero no solo se da esto, hay una forma de propaganda que es más insidiosa. Hablo de las series policiales. Si uno se pone a hacer zapping va a ver más muertes ficticias de las que hay de verdad en todo un año en el país. Es una banalización que muestra el triunfo del psicópata que no tiene miedo y que resuelve violentamente el conflicto. El héroe tiene hiperactividad, no siente el dolor, eso es lo que se vende.

Se han anunciado medidas concretas en materia de seguridad, como la creación de Ministerio de Seguridad y del Observatorio del Delito y la Violencia ¿Qué opinión le merecen?

No me gusta usar la palabra seguridad. Prefiero utilizar riesgo de violencia física o de integridad física.

Hace un tiempo venimos hablando del Observatorio y, por suerte, ahora se está haciendo realidad. Lo mínimo que necesitamos es tener un cuadro de situación. Sin información no podemos resolver esta problemática. Conforme a los datos existentes en materia de delitos, nuestro país está entre los más bajos de la región. Levemente por debajo están Uruguay y Chile. Tenemos un índice de delitos del país más bajo que el de la ciudad de Nueva York. Pero eso dice poco y tampoco debemos conformarnos.

Hoy no tenemos perfil de criminalización, ni está establecido el tipo de riesgo de criminalización. El riesgo de violencia física tiene que ser monitoreado por barrio y, para eso, hay que dedicarse a investigar. Si de lo que se trata es de modificar conductas, de generar conductas menos violentas, se debe indagar. Es algo elemental, nada se puede prevenir si no se sabe lo que pasa. Dado este paso, se debe orientar el presupuesto a la problemática detectada.

Es necesario preguntarse qué queremos prevenir con un helicóptero: ¿violaciones?, etc. Debemos saber que queremos prevenir. No nos podemos manejar por tipos penales. Hay diferentes tipos de homicidios y no es lo mismo el homicidio intrafamiliar que uno que se da en ocasión de robo. También es distinto un disturbio de personas alcoholizadas a la salida de un boliche, que un homicidio patológico. Distintos tipos de delitos implican prevenciones distintas. Un homicidio patológico, no lo previene nadie.

¿Qué nos puede decir acerca de la represión a la comunidad Qom que ocurrió en Formosa?

Yo creo que técnicamente cualquier represión que se haga, por parte de policías, con armas de fuego debe responsabilizarse penalmente. Hay técnicas policiales de disolución o de fuerza que no implican el uso de armas de fuego.

También llama la atención el poco tratamiento mediático. Sabemos que hay una construcción de la realidad que se da a través de los medios. Las noticias se seleccionan.

¿Cree que se dan las condiciones para el tratamiento y la aprobación del aborto?

Es un tema muy extenso. Creo que hay un problema serio que es el de saber cuantos abortos tenemos. Hay cálculos de toda naturaleza y se dice que equivalen a un 20% de los nacimientos que se producen. Por ende, el número de abortos es masivo. Creo que tenemos que preguntarnos como bajamos ese número a partir de una política de reducción de daños.

Hoy se discute qué se va a hacer con el Código Penal, si se va ampliar o no. Si es impune o no. También se discute la indicación médica durante las primeras semanas y la ampliación del ámbito de las causas de justificación o de exculpación del aborto. Queda claro que ningún código penal permite que una mujer se haga un aborto a los 8 meses porque se le da la gana. La importancia práctica que esto tiene se vería reflejada en las mujeres carentes de recursos que podrían acudir a los hospitales evitando un alto número de muertes de mujeres que se practican el aborto en condiciones sépticas.

Por su parte, la previsión penal, en el resto, no tiene incidencia. De los años que llevo como Juez, creo que por mis manos deben haber pasado menos de 10 casos. Por consiguiente, quiere decir que el Código Penal no sirve para nada en cuanto a la prevención del fenómeno.

Lo que creo es que, algún día, hay que sentarse y ver de este “Aconcagua de fetos” (que no son de papel) que tenemos que ver como hacer para reducir el número a la mitad, a un cuarto. Con políticas sanitarias, con educación sexual, con asistencia a las madres solteras, y con todo tipo de programas necesarios.

El aborto dominante no es el de comodidad, sino el de necesidad. Esto requiere de políticas sociales, salir del esquema de todo se resuelve con el poder punitivo. Y el aborto es el caso más emblemático. La indiferencia penal por el aborto es absoluta, con intereses de los aborteros de que no cambie nada. En la CABA cualquier mujer de clase media sabe donde acudir. Entonces, se piensa que hay que perseguir a las clínicas y aumenta el precio del aborto. Esta no es la política que se debe seguir.

¿Cómo ve al país y al proceso de integración regional?

Posiblemente tengamos algunas dificultades, posiblemente haya tropiezos, pero realmente la perspectiva actual del país y de la región la veo de forma más positiva de lo que la he visto a lo largo de toda mi vida. Hace muchos años que no teníamos un espacio como el que estamos teniendo en la región, en este momento.

¿Sigue siendo un promotor del parlamentarismo? ¿Lo considera posible para el país?

Lo sigo siendo, por otro lado no apruebo los semis-presidencialismos, le tengo mucho miedo a los “semis”. Cuando dicen que hay que recortar el hiperpresidencialismo hay que tener cuidado porque el que gobierna tiene que tener poder, ya sea elegido por el pueblo directamente o por el parlamento. Lo peor que puede ocurrir es que se paralice el sistema.

Creo que son varios los puntos a favor del parlamentarismo. En primer lugar se soluciona el problema de rigidez del presidencialismo en cuanto a la duración de los mandatos. En segundo lugar, un gobierno parlamentario es fuerte porque gobierna con la mayoría parlamentaria. Tercero, condiciona a dos fuerzas o coaliciones. Una para gobernar y otra para posicionarse como alternativa. Evita, también, la dispersión. Contrarresta la atomización de los partidos y produce, con el tiempo, dos partidos o coaliciones duraderas. Por otra parte, es mayor la tentación por arrebatarle el poder a una persona que a una mayoría parlamentaria. Además, permite mayores controles y fomenta alianzas programáticas que se diferencian de las que se dan en los presidencialismos, bañadas de sospechas al estilo del caso de “La Banelco”. Por otra parte, si uno ve el mapa, sí, hay presidencialismos en África, pero así les va. En América Latina tampoco nos ha ido muy bien.

Pero por supuesto, se deben clarificar otros factores. Creo que, hoy, nosotros podríamos ir hacia un parlamentarismo. Ahora, si me preguntan que opino para el caso de Bolivia, le diría que no, porque antes hay que hacer un cambio estructural muy grande en el cual se debe incorporar al 70 % de la población. Tampoco se lo hubiera recomendado a Perón en el año 1945. Argentina no tiene un 70 % de la población excluida. Hay exclusión, sí, pero lo que hay que hacer es continuar con el progreso social, dinamizarlo. Como no tenemos que hacer grandes cambios estructurales, en estas circunstancias, opino que sí podemos ir hacia un parlamentarismo.

Tenemos que tener un sistema que afronte de mejor forma las crisis políticas. No podemos evitarlas, pero sí lograr que se resuelvan como tales. Nos debemos un sistema que afronte las crisis sin muertos de por medio. Por otra parte, se dice que no tenemos experiencia. Primero, me parece un argumento conservador. Si hace doscientos años predominaba esta forma de pensar, la historia sería distinta. En segundo lugar, este argumento no es cierto. Antes la crisis de 2001, la salida fue parlamentaria. Entonces, si realizamos esta experiencia en la crisis ¿por qué no en momentos normales?

Las redes Wi-Fi dañan a los árboles y el amor en el mundo ¿por qué no?

Fuente:

http://www.migui.com/opinion/las-redes-wi-fi-danan-a-los-arboles-y-el-amor-en-el-mundo-%C2%BFpor-que-no.html

Las redes Wi-Fi dañan a los árboles y el amor en el mundo ¿por qué no?

Publicado el Lunes, 22 de noviembre de 2010 por MiGUi.

Me entero vía Twitter de que “medios” como  Público , Muy Interesante20 MinutosRTVE, la SER El País se hacen eco de una noticia aunque este último ofrece un enfoque bastante menos sensacionalista del asunto. Incluso blogs “grandes” como Fayer Wayer.

Resulta que, al parecer, en una universidad holandesa (gracias a Irreductible por el link) han hecho un “estudio científico” que parece indicar que las ondas electromagnéticas emitidas por las redes Wi-Fi podrían dañar a los árboles. Se trata de un estudio preliminar peeero esto no es lo que parece, si uno lee a los distintos medios.

Los ingredientes perfectos para tener el drama servido y traer de nuevo sobre la mesa un debate basado en la confusión y en la ignorancia.En el artículo del medio holandés que se hace eco de la noticia dicen:

The reports say researchers subjected 20 ash trees to emissions from six wifi access points over a three-month period and found that the leaves closest to the source withered and fell off. Sweet corn subjected to the same emissions failed to grow properly.

Es decir, una muestra de nada menos que 20 árboles han sido expuestos a la maléfica radiación emitida por 6 puntos de acceso inalámbricos y la agonía se prolongó durante 3 meses nada menos. ¡Son unos monstruos!

¿De verdad de ahí se puede concluir algo? Aparte del sensacionalismo y de la basura vendida en nombre de ciencia poco más se puede sacar.

La metodología del método científico la relata perfectamente el artículo Estudios científicos: cómo detectar una chapuza“, Per Ardua Astra, Oct 2010; y además con un ejemplo que viene perfectamente y estoy convencido de que sería incapaz de decirlo de forma más clara y precisa.

Veamos las razones por las que este experimento NO es un experimento científico que permita sacar conclusiones:

– El tamaño muestral (20 árboles) es ridículo.

– No existe un grupo de control (20 árboles no expuestos frente a los que sacar conclusiones) mencionado en el estudio.

– No hay un experimento repetido en otra parte para descartar que se deba a otros factores ambientales con lo que la muestra no es representativa. También la aleatorización es inexistente.

– No se habla en ninguna parte de un control externo al experimento que nos haga pensar en que se ha seguido la metodología de un doble ciego.

– No se ha sometido el artículo a una revista de revisión por pares, se ha publicado en un medio general como PC World, por ejemplo.

No existen evidencias de que las radiaciones electromagnéticas producidas por las redes WiFi sean dañinas en modo alguno debido a la potencia con la que están certificados los aparatos emisores. Que parece que la gente oye la palabra “microondas” y se piensa que se va a cocer como una pechuga de pollo.

Hay muchísimo miedo infundido a este tipo de radiaciones porque la propia palabra radiación está demonizada al estar envuelta en un velo de misterio y desconocimiento. Y si a eso añadimos que los medios en lugar de informar de forma responsable se dedican a difundir cosas sin tamizarlas antes un poquito, ya tenemos la alarma social dispuesta a que gente sin escrúpulos se lucre de ese miedo (como por ejemplo, los amigos de la FSG).

¿Que las microondas pueden matar? Pues sí. Para eso necesitas potencias de cientos o miles de watts.

¿Puede matarte una bala? Depende. Si la lanzas con la mano no. Si la disparas con un arma, entonces sí. ¿De qué depende? De la cantidad de movimiento de la bala, el producto de su masa por su velocidad que producirá graves lesiones y traumatismos incompatibles con la vida. La diferencia en orden de magnitud será que la cantidad de movimiento que lleva una bala lanzada por una mano será 100 o 1000 veces menor a la que tendrá la lanzada por un arma.

Pero señores, la potencia a la que trabaja un horno de microondas es centenares o miles de veces mayor a la que trabaja un aparato de WiFi. Pero eso no es todo. Un horno microondas necesita que el alimento sea contenido en una cavidad diseñada a efectos de maximizar la exposición creando una onda estacionaria. Las redes inalámbricas dispersan la radiación en todas las direcciones. Grosso modo: no es lo mismo repartir 1 Watio en una dirección que repartir 1 Watio por todas las direcciones posibles. Más aún. Las antenas. Cuantas más antenas, menos potencia por antena tienen que tener para garantizarse la cobertura. ¡Estamos hablando de potencias que no llegan ni de broma para producir esos efectos!

Con esa potencia, el posible efecto de calentamiento es de sobra disipado por el riego sanguíneo. ¿Álguien se ha parado a pensar en la densidad de potencia por unidad de superficie que nos enchufa el Sol desde 150.000.000  de kilómetros de distancia? Porque es bastante grande, desde luego, mucho más que con la que nunca te irradiará una antena de telefonía o un router WiFi.

En serio, que alguno de estos espabilados coja chorrocientos routers WiFi e intente producir electricidad a partir de la radiación electromagnética con células fotovoltáicas por ejemplo. El efecto fotoeléctrico por el que Einstein se llevó el Nobel funciona perfectamente. Es que el Sol emite del orden de cientos de miles de veces más densidad de potencia por unidad de superficie y por tiempo que todos esos aparatos.

Es muy peligroso desinformar a la población y crear falsos miedos, porque que haya una remota posibilidad de que pudiera en el futuro encontrarse un “pero” no significa que cualquier idea disparatada que se les ocurra vaya a significar que nos van a matar de cáncer tanta red inalámbrica. Porque hay mucha gente que va creyéndose eso solo porque lo dice X periódico.

Y lo triste es que ellos cuentan con los medios para alzar lo voz y despejar las dudas, pero no lo hacen. Todo lo contrario. Porque total, es solo un post para rellenar un huequecito a la hora de maquetar. Como si pusieran “el veloz murciélago hindú comía cardillo y kiwi” 27 veces seguidas.

En un mundo ideal habría responsabilidad penal por difundir esa clase de despropósitos.

En definitiva: las mismas razones para culpar a la WiFi hay que para culpar a cualquier otro factor arbitrario que se nos ocurra. Y yo he escogido culpar a la falta de amor en el mundo.  Ya puestos.

Actualización 1: acabo de ver en un tweet de irreductible que en Boing Boing ya les han puesto de vuelta y media. Pero lo a gusto que me he quedado, no me lo quita nadie.

Actualización 2: Público ha decidido retirar el artículo pidiendo disculpas en Twitter. Desde aquí aplaudo su rectificación.

Actualización 3: Muy Interesante publica en Twitter matizando que ni son resultados definitivos ni se conoce el paper.

Actualización 4: Se trata de un estudio preliminar. Esto significa que hasta que no se haga la investigación completa, no se pueden sacar conclusiones. No hay paper todavía.

Su trabajo es matar.

Fuente:

http://www.elpais.com/articulo/portada/trabajo/matar/elpepusoceps/20101121elpepspor_6/Tes

REPORTAJE

Su trabajo es matar

Detrás de la aplicación de la pena capital hay funcionarios de prisiones encargados de ejecutar la ley. Su trabajo consiste en liquidar a personas condenadas a morir. Los verdugos de la prisión de McAlester (Oklahoma) cuentan su terrible rutina laboral.

YOLANDA MONGE 21/11/2010

Detrás de la aplicación de la pena capital hay funcionarios de prisiones encargados de ejecutar la ley. Su trabajo consiste en liquidar a personas condenadas a morir. Los verdugos de la prisión de McAlester (Oklahoma) cuentan su terrible rutina laboral.

Además de cruel e inhumana, la pena de muerte es cara. Cada ejecución le cuesta al Estado de Carolina del Norte más de dos millones de dólares. En Tejas, la cifra es muy similar y supone tres veces el coste de tener a alguien encerrado en una cárcel de máxima seguridad durante 40 años. En Florida, mantener en pie el mortal sistema asciende a 51 millones al año, lo que supone que cada una de las 44 ejecuciones que ha tenido ese Estado desde 1976 ha costado 24 millones cada una.

El Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, siglas en inglés) es responsable de un estudio que en principio podría sonar cínico. Su título: Reconsiderando la pena de muerte en tiempos de crisis. “La pena de muerte es una actividad tremendamente cara y derrochadora que no tiene beneficios concretos”, se lee. En contra de lo que se podría pensar -y que es uno de los argumentos de los partidarios-, “todos los estudios concluyen que la máxima pena es mucho más costosa en términos de dinero que un sistema que imponga cadenas perpetuas” para los crímenes de sangre, asegura Richard Dieter, director del DPIC. Si los homicidios legalesperpetrados por el Estado no pasan a la historia por motivos morales, puede que el canal para hacerlo sea tocando el precario bolsillo de los contribuyentes.

Treinta y cinco Estados de la Unión tienen la pena de muerte en sus ordenamientos jurídicos. Desde que en 1976, el Tribunal Supremo volviese a reinstaurarla tras un parón de cuatro años que cuestionó su constitucionalidad -apelando a la octava enmienda de la carta Magna que prohíbe tratos crueles o inhumanos, 1.233 personas han perdido la vida a manos de tan bárbaro sistema solo 12 han sido mujeres, la última, Teresa Lewis, a finales de septiembre en Virginia.  El Estado a la cabeza en ejecuciones, con muchísima diferencia sobre el siguiente, es Tejas. Desde 1976, Tejas ha acabado legalmente con la vida de 464 seres humanos. Virginia con 108; Oklahoma con 93… A día de hoy, en el corredor de la muerte hay 3.261 personas (61 son mujeres). El Estado que mayor número de presos tiene encerrados esperando la muerte es California (607). Desde el año 2002 no se ejecuta en EE UU a personas con discapacidades o enfermedades mentales. En 2005, el Supremo acabó con la máxima pena para los menores de edad.

Los contrarios a la pena de muerte han visto en los últimos años cómo su causa ganaba adeptos. Según las últimas encuestas, un 65% de la población es partidaria de ella (era el 80% en 1994). Esos mismos sondeos dicen que cuando se da la opción a los entrevistados de elegir entre pena de muerte o cadena perpetua, un 48% prefiere esta última opción sobre la primera.

En la actualidad, son varios los Estados que tienen la aplicación de sus ejecuciones parada. En este caso, el escollo para acabar con la vida de alguien es logístico. La escasez de uno de los tres fármacos que se inyecta en las venas del condenado para acabar con su vida está poniendo en cuestión la viabilidad de tan anacrónico sistema.

El Supremo de California tiene bloqueadas las ejecuciones debido a la escasez del anestésico que duerme al reo antes de que se le induzca a un coma rápido y se le produzca una parada cardiorrespiratoria que acabe con su vida. En Kentucky sucede lo mismo. En Arizona vivían la misma situación kafkiana hasta que, según han informado los medios de comunicación de ese Estado, la penitenciaría importase el pentotal sódico desde el Reino Unido. Jeremy Landrigan moría por inyección letal el 27 de octubre.

Hospira, el único laboratorio que produce en EEUU el Pentotal -nombre comercial asegura que no podrá proveer de nuevas dosis hasta principios de 2011 por problemas de producción que no especifica. Lo que se esconde detrás de la decisión de la compañía es el rechazo a que un sedante con fines médicos se vende a las prisiones para operaciones quirúrgicas sea usado para causar la muerte a alguien.

“Al día siguiente, nadie habla de ello”

Tengo 46 años. Nací en Chicago. Me establecí en Oklahoma con mi mujer. Al llegar, empecé a trabajar como guardia en el centro penitenciario de McAlester. Me quedé 12 años. Hoy soy agente de seguridad en un gran casino y por nada volvería al Big Mac, sobrenombre de la prisión. Participé en quince ejecuciones. Formé parte del strap down team, el equipo encargado de atar al condenado a la mesa de ejecución antes de la inyección letal. El trabajo es sencillo: acompañamos al condenado hasta la mesa y nos encargamos de que se tumbe. Cada uno -somos cuatro o cinco- ata en un minuto una parte del cuerpo: el pecho, un brazo, una pierna o un pie. Cuando el tipo ya no puede moverse, salimos y esperamos. Cuando nos dan la orden, volvemos a entrar y colocamos el cadáver tal cual está, con las agujas en los brazos, las jeringuillas, todo, en una bolsa para cadáveres para que se lo lleven al depósito. Y se acabó. Todo el mundo vuelve a casa. Al día siguiente, nadie habla de ello. Si te han elegido para las ejecuciones es porque han visto que eres fuerte y tranquilo. Si dices que te incomoda, los compañeros se burlarán. Incluso los reclusos se enterarán y dirán: ‘¡Qué pasa gallina, creía que eras un tipo duro!’. Nunca olvidaré las caras de los condenados al atarles. Hemos convivido durante años, hemos compartido cosas, y la noche de la ejecución te miran como diciendo ‘Mierda Dirk, ¿por qué participas en esto?’, y tú contestas: ‘Me han elegido, ahora tienes que tumbarte’. Me acuerdo de un tipo que sufrió un paro cardiaco en su celda. Fui yo quien avisé a los servicios de emergencias. Al volver del hospital me dijo: ‘Gracias, Dirk, me has salvado la vida’. Unas semanas más tarde, le ejecuté. Me parece una locura cuando pienso en ello: le salvé y luego le ejecuté”.

“Un hombre pidió cereales para niños como última comida”

“Los días de ejecución, mi trabajo como adjunta del director consistía en supervisar técnicamente el proceso, por ejemplo el transporte de las sustancias mortales hasta la sala. Si ocurría algo fuera de lo habitual, se lo comunicaba al Estado. Como cuando algunas ejecuciones se alargaban. Muchos reclusos eran ex drogadictos cuyas venas estaban dañadas. El equipo no conseguía colocar la aguja correctamente y sobresalía. Volvía a pinchar y volvía a empezar: verlo era terrible. Las familias de las víctimas asistían en silencio a la ejecución y se iban rápidamente. A veces, también estaba la familia del condenado, aunque muchos reclusos les pedían que no asistieran. Recuerdo a una madre que golpeaba el cristal ante su hijo al que estaban ejecutando, llamándonos asesinos. Al final se desmayó. Esa noche estábamos muy afectados. A veces, los abogados también lloraban. A menudo tengo la sensación de haberme vuelto insensible. Un recluso me marcó, un hombre que pidió como última comida unos cereales para niños, con un tazón de leche. El jurado lo declaró culpable, pero siempre pensé que era un retrasado. No tenía familia y parecía feliz. La noche de la ejecución no dijo nada al tumbarse. Solo ‘¡gracias!’, con una sonrisa angelical. Esa noche, por primera vez, lloré volviendo a casa”.

“Mi padre ya ataba a la gente a la silla eléctrica”

“Para mí las ejecuciones son casi una historia familiar: cuando era un crío, mi padre ya ataba a la gente a la silla eléctrica. Estoy a favor de la pena de muerte sin remordimientos. Pero no le voy a decir que los 25 tipos que ejecuté eran monstruos. Nosotros, por nuestra parte, hacemos nuestro trabajo con profesionalidad, y en general, todo sale bien. Una vez, sin embargo, me hizo reflexionar un tipo que perdió la cabeza una noche y disparó, sin apuntar, contra la esposa de una personalidad importante de Oklahoma City. El tipo no tenía antecedentes. Era divertido e inteligente, una buena persona a la que todos queríamos. La noche de su ejecución, cuando fuimos a buscarle a su celda, estaba inconsciente: se había tragado todos los comprimidos que había logrado esconder a pesar de los registros. Le llevaron de urgencia al hospital donde le hicieron un lavado de estómago. Cuando recuperó el conocimiento le trajeron de vuelta al centro penitenciario y terminamos lo que teníamos que hacer. La prensa le dio demasiada importancia y confieso que al equipo le afectó mucho. Pero somos funcionarios y aplicamos las leyes. Si te cuestionas las cosas no puedes hacer este trabajo, está claro”.

“Dios no me lo reprochará”

“Durante años, mi trabajo consistió en vigilar a los condenados y darles su última comida. Por 15 dólares como máximo pueden pedir lo que quieran. Con los 35 condenados que conocí, siempre traté de mantener la distancia. Una noche, sin embargo, un tipo me pidió que tomara la última comida con él en su celda, lo que está totalmente prohibido. Me lo suplicó y me dijo una cosa extraña: ‘En un rato, cuando esté con Dios, le voy a decir cómo os portáis con nosotros’. No sé por qué, pero acepté. Le quería mucho y habíamos crecido juntos, durante 11 años. Comimos, hablamos de Dios y de nuestras familias, y cuando volví a mi casa, por primera vez me vine abajo: llorando, pedí a Dios que me ayudara y me emborraché. Por aquel entonces bebía bastante para olvidar. Hoy soy policía municipal y sigo atormentado por un montón de pesadillas. Nunca le he hablado de ello ni a mujer ni a mis hijos ni a mis amigos. Moriré con ello, pero sé que solo cumplí con mi deber y Dios no me lo reprochará”.

“En los ojos de los condenados vi un miedo casi animal”

“Dirigí durante 10 años al equipo que ata al condenado a la cama de ejecución (strap down team). No es una vocación, pero el centro penitenciario es la principal fuente de empleo de la ciudad y cuando me propusieron que trabajara en las ejecuciones, acepté. Actualmente trabajo en el sector de los equipamientos y lo prefiero. Cuando buscas a un hombre en su celda observas el miedo en sus ojos. Es un miedo muy extraño, nervioso, casi animal, pero resignado. Nunca he visto a uno de esos tipos resistirse. Avanzan despacio por los pasillos y te hablan de cosas raras, del tiempo, del partido de fútbol o te dicen: ‘Layne, la vida va a ser mejor allí arriba’. O bien se alteran y te dicen: ‘¡Eh, Layne! Sabes que va a haber una llamada del gobernador y que no voy a morir esta noche’. Ante la puerta de la sala, a veces sufren temblores, a otros les cuesta respirar e incluso algunos se desploman y hay que cogerles suavemente por debajo de los brazos para llevarles hasta la mesa. Para mí, lo más duro era volver a casa: te despides de tus compañeros, andas por el aparcamiento, es de noche, todo está tranquilo. Te subes a tu coche, arrancas y conduces en silencio. Piensas en lo que acaba de pasar y te parece irreal. Te dices: ‘He hablado con un hombre hace media hora y ahora está muerto’. Llega un punto en el que tienes que dejarlo. Yo esperé 52 ejecuciones. Nunca le he hablado de ello a nadie”.

“Los partidarios de la pena de muerte deberían asistir a las ejecuciones”

“Cuando era el director del centro penitenciario de McAlester, me decía: ‘No lo olvides, Ron, trabajas para el Estado de Oklahoma y para la ley’. Siempre he evitado pensar en el lado bueno o en el malo de la pena de muerte: son los tribunales los que juzgan. Los políticos defienden el sistema, nosotros lo aplicamos. Si los partidarios de la pena capital asistiesen a las ejecuciones, quizá tuvieran otra opinión. Es muy fácil sacar pecho diciendo que hace falta que los asesinos sufran más. Siempre he tenido ganas de invitar a esos bocazas a asistir a dos o tres ejecuciones: ir a buscar al tipo a su celda, sujetarle cuando se tambalea, pedirle que diga sus últimas palabras a su madre desconsolada o a su hijo y hacerle una señal al personal para que empiece la inyección. Para las familias de las víctimas seguro que es diferente y respeto su decisión. Como director, una parte de mi trabajo consistía en recibirlas y avisarles: ‘Cuidado, esto quizá no les aporte lo que esperan’. El Estado y los medios de comunicación aseguran que ayuda a decir adiós, que uno se siente más en paz una vez que el tipo ha sido borrado de la faz de la Tierra. Gran parte de lo que he visto hace que lo dude. La paz viene del interior, no del espectáculo de una ejecución. He tratado de ser lo más respetuoso posible con las familias de las víctimas, los condenados y sus familias. Con frecuencia, estos nos decían gracias antes de la inyección. Espero que esto pruebe que les tratamos con dignidad”.

La antropología (y las ciencias sociales) al servicio de la dominación imperialista.

Fuente:

http://www.atilioboron.com/2010/11/normal-0-false-false-false_11.html

La antropología (y las ciencias sociales) al servicio de la dominación imperialista

Adrienne Pine es Profesora Asistente de Antropología en la American University de Washington. Días pasadas dio a conocer esta carta en donde se denuncia, por enésima vez, la promiscua y siniestra relación existente entre el Pentágono y numerosas universidades norteamericanas. Esta película ya la vimos varias veces, y sabemos como termina: golpes de estado, terrorismo de estado, paramilitarismo, torturas, desapariciones, muertes, exilios. Vale la pena leerla con detenimiento, tomar nota y estar alertas.

De: Adrienne Pine [mailto:pineadrienne@gmail.com]
Enviado el: jueves, 04 de noviembre de 2010 11:42
Para: ….
Asunto: Saludos desde Washington DC. Noticia urgente sobre el SOUTHCOM

Yo soy una antropóloga que ha trabajado denunciando el rol que ha tenido los Estados Unidos en el golpe de estado militar que vivió Honduras el año pasado, así como en las políticas que allí se han implementado desde aquel entonces. Estos son algunos de los artículos que he escrito a lo largo de este año:
Le escribo esta carta para comunicarle sobre un nuevo y peligroso uso que se le está dando a la Academia en la actualidad, especialmente a la Antropología, con el objetivo de legitimar la ocupación militar norteamericana (… clic abajo para continuar ) en los países latinoamericanos. Hacemos referencia a la asociación entre el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM, por sus siglas en inglés, es el brazo del pentágono en América Latina y el encargado de todas las bases norteamericanas en la región) y la Universidad Internacional de la Florida (FIU, por sus siglas en inglés)[Aclaración de Atilio Boron: la FIU es una de las principales universidades a la cual acuden algunos académicos “progres” de América Latina para recabar información “objetiva” sobre la situación de Cuba y luego escribir sus “rigurosos” análisis sobre la situación de la isla]
Tal como sucedió el siglo pasado, la industria militar norteamericana continúa encontrando mecanismos para usar la academia y los conceptos antropológicos para encubrir sus acciones bélicas que están al servicio de las corporaciones norteamericanas. En América Latina desde 1963 a 1965, el Proyecto Camelot dejó un oscuro precedente sobre el uso de las ciencias sociales en la legitimación de operaciones de contrainsurgencia (que incluían operaciones psicológicas). Ahora, el Comando Sur y la FIU se han aliado para llevar a cabo la Iniciativa denominada “Cultura Estratégica”, a través del Centro de Investigación Aplicada de la FIU, para lo cual han venido desarrollando una serie de talleres sobre la “Cultura Estratégica” de diferentes países latinoamericanos, cuyos reportes presentamos a continuación:
En su sitio web, se define a la “Cultura Estratégica” como “la combinación de experiencias y factores internos y externos – geográficos, históricos, culturales, económicos, políticos y militares – que forman e influyen en la manera en que un país entiende su relación con el resto del mundo, y en la manera en que un estado se va a comportar en la comunidad internacional”. Sin embargo, al observar los documentos producidos por la alianza FIU-SOUTHCOM es evidente que una definición más precisa de la “Cultura estratégica” sería: “propaganda estratégica para la creación de una política ideológica hegemónica favorable para los intereses militares y económicos norteamericanos”.
Es importante comprender que el uso del término “cultura” juega un papel clave en la medida en que éste es central para la antropología. Al usar este concepto, la alianza FIU-SOUTHCOM pretende utilizar la legitimidad e integridad de la antropología y otras ciencias sociales para despolitizar y reafirmar la política de ocupación sobre las Américas.
FIU-SOUTHCOM manifiestan que su alianza tiene por objetivo el realizar una “investigación de la más alta calidad, y generar un conocimiento que pueda ser explicativo en la comprensión de las dimensiones políticas, estratégicas, y socioculturales del comportamiento de un Estado”. Sin embargo, al tomar como ejemplo el caso del taller realizado sobre la “Cultura Estratégica” de Honduras, queda claro que el “alto nivel de investigación” es mucho menos importante que la creación de una “propaganda antidemocrática de alto nivel” que pueda justificar el apoyo al gobierno golpista que allí se ha instalado y aumentar la presencia militar y económica de los Estados Unidos.
El 7 de octubre, se dio a lugar el Taller denominado La Cultura Estratégica de Honduras que contó con la participación de:
  • El Doctor José René Argueta, quien sostuvo estar afiliado a la Universidad de Pittsburgh, lo cual es FALSO. Argueta obtuvo un doctorado en esta universidad en el año 2007 en ciencias políticas, pero tras realizar una llamada a esta institución se descubrió que actualmente Argueta no tiene ninguna afiliación en la misma. No obstante, él ha estado utilizando esta afiliación fraudulenta para legitimar su presencia en Honduras y en todo el complejo antidemocrático y militar que allí se ha implementado; participando en todo tipo de conferencias, desde El Barómetro de las Américas (evento patrocinado por USAID) hasta los programas de Estudios comparativos de sistemas electorales.
  • El Doctor Norman A. Bailey representa al Instituto para el Crecimiento Económico Global y es “Profesor adjunto de economía y arte de gobernar” en el Instituto para Políticos Mundiales (IPW por sus siglas en inglés), una “Escuela de Postgrado En Seguridad Nacional y Relaciones Internacionales”. Bailey es el autor ideológico de obras como La Invasión Iraní en el Hemisferio Occidental a través de Venezuela y en el IPW la “guerra económica” aparece como una de sus áreas de experticia. Bailey tiene mucha experiencia en ataques contra la democracia de los países latinoamericanos (participación directa en las fuerzas armadas, colaboración en asuntos de inteligencia estratégica y planificación de operativos). Además, trabajó como Asistente Especial del Presidente de Asuntos Nacionales de Seguridad y del Director Ejecutivo de los Asuntos Económicos Internacionales en el equipo del Consejo Nacional de Seguridad durante el gobierno de Ronald Reagan. Bailey también tiene años de experiencia de trabajo en el sector petrolero y en el sector de la industria bancaria y recientemente trabajó como jefe de la misión para Cuba y Venezuela, bajo el mando directo del Director Nacional de Inteligencia John Negroponte. Lea más al respecto aquí. En este taller Bailey promocionó el libro de Marco Cáceres llamado The Good Coup (“El Buen Golpe”).
  • El Coronel José Amílcar Hernández Flórez, es un militar hondureño que participó en el golpe de estado que sufrió Honduras el año pasado. Hernández Flores se graduó en la Escuela de las Américas por tres ocasiones, en los siguientes cursos (presentados por nombre, grado, curso, fecha y país de origen):
  1. Hernandez Flores Jose A. Tte. Curso de Administración de la Instrucción de Unidades Pequeñas 0-2ª, 21 Julio- 2 Septiembre 1982, Honduras
  2. Hernandez Flores Jose Amilcar Tte. Cnel. Curso De Sostenimiento Democrático, 6 Abril- 15 Mayo 1998, Honduras
  3. Hernandez Flores Jose Amilcar Tte. Cnel. Curso Básico De Computadoras, 18 Mayo- 2 Junio 1998, Honduras.
  • El Doctor Ernesto Gálvez Mejía, “investigador independiente”. Gálvez fue asesor en el gobierno de Ricardo Maduro, y es asesor del actual embajador en Washington que representa al gobierno de facto de Pepe Lobo. En este Taller Gálvez manifestó que las Fuerzas Armadas hondureñas tienen el derecho de atacar y reprimir al movimiento de resistencia, porque sus miembros, según él, son violentos y provocan el desorden público; además, sostuvo que el Estado debe tener el monopolio de la fuerza para proteger a los ciudadanos de “extremistas” (haciendo referencia a las personas que han luchado contra el golpe de Estado), a quiénes los definió como criminales.
  • Guillermo Peña Panting, del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP). COHEP fue uno de las principales promotores del golpe de estado en Honduras, así como uno de sus mayores financiadores.
  • Marifeli Pérez-Stable Vicepresidenta para la Gobernanza Democrática del Diálogo Interamericano (Un think thank “liberal” de Washington que ha jugado un rol fundamental en la legitimación del golpe de Honduras en los Estados Unidos). Es socióloga y profesora en la FIU.
  • Brian Fonseca, de la Universidad Internacional de Florida, ex marine norteamericano y graduado del Centro para Estudios Hemisféricos de Defensa de la Universidad Nacional de Defensa, en el programa “Seguridad transnacional avanzada, estabilidad y democracia”. Como señala la página de información (Sobre Nosotros) del FIU-SOUTHCOM, Fonseca supervisa el programa de “Cultura Estratégica” en el Centro de Investigación aplicada de la Universidad Internacional de Florida.
  • Moisés Caballero, es cofacilitador de Fonseca, es también un ex marine y ha dado clases sobre “Principios Bancarios” en la Volunteer State Community College como profesor adjunto. En el sitio web del FIU-SOUTHCOM consta como un “analista”, además estaría finalizando su maestría en estudios latinoamericanos y caribeños en la FIU , con un enfoque en Cuba y los estudios cubano americanos.
  • El doctor Rodolfo Pastor Fasquelle es el único intelectual reconocido de este grupo. Pastor Fasquelle es un conocido y respetado historiador que ha dictado cursos en Harvard y en El Colegio de México, y ha sido Ministro de Arte y Cultura por dos ocasiones, la última vez durante el gobierno de Zelaya.
El Doctor Pastor Fasquelle, quién no había escuchado nada de FIU, fue engañado para que participara en este evento, haciéndole creer que su amiga y compañera socióloga Leticia Salomón participaría en el mismo. Pero ya en el evento, se dio cuenta de que estaba rodeado de personas que de forma directa o indirecta han estado implicados en el asesinato de varios de sus amigos.
Preocupado por lo que vio en este taller y por el hecho de que su presencia estaba siendo utilizada para dar un barniz académico a la política norteamericana de militarización que pesa sobre América Latina, y particularmente sobre Honduras, el Doctor Pastor Fasquelle ha compartido conmigo estos documentos.
El concepto de “Cultura” está siendo utilizado para justificar las acciones violentas militares de los Estados Unidos en todo el hemisferio, también está siendo utilizado para justificar el entrenamiento y financiamiento de las Fuerzas Armadas latinoamericanas en técnicas de tortura, asesinato selectivo de líderes opositores y para realizar golpes de estado.
Si nuestra disciplina está siendo apropiada para legitimar la violencia militar, todos nosotros y nosotras estamos obligados a denunciar estas acciones tanto en la esfera académica como de los movimientos sociales. Sólo a través de estas acciones podremos reclamar la ética propia de la antropología y de las ciencias sociales en general.
Es por la gravedad de los hechos que aquí hemos presentados que le invitamos a usted y sus estudiantes a examinar las biografías de los participantes en los eventos que FIU-SOUTHCOM están organizando para “discutir” asuntos relacionados a su país. Adicionalmente, le invitamos a denunciar cómo la seudo ciencia social de la industria militar norteamericana está amenazando la democracia del país en donde usted reside.
Además, le escribo albergando la esperanza de que podamos unirnos internacionalmente para denunciar estos acontecimientos, así como varios antropólogos lo han hecho en contra de los denominados Sistemas de Terreno Humano, utilizados en la guerra de Afganistán e Irak. Juntos, vamos a ser mucho más efectivos en la lucha contra la militarización que está amenazando la vida de nuestras comunidades.
Aquí sugerimos un modelo de carta que puede ser enviado a las instituciones responsables de lo que hoy denunciamos.
En solidaridad,
Adrienne Pine
Assistant Professor of Anthropology
American University
Washington, DC
http://quotha.net