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El Tea Party ¿es el fascismo posible en EEUU?

Fuente:

http://www.vnavarro.org/?p=5377

23 de febrero de 2011.

Debido a la confusión que se ha creado en ciertos círculos en los que se ha llegado a pedir que se establezca un Tea Party antineoliberal en España el profesor Navarro considera importante reproducir en su blog el artículo sobre el Tea Party que publicó en el diario El Plural.

Para responder a esta pregunta tenemos primero que definir qué queremos decir con el término fascismo, cogiendo como referencia las tres experiencias que han tenido lugar en Europa, el nazismo en Alemania, el fascismo en Italia y el fascismo en España. En los tres tipos de fascismo encontramos características comunes: un nacionalismo extremo, de bases étnicas y racistas, con una visión imperialista que conlleva un canto a la violencia y a la fuerza física, con un componente anti-intelectual muy distintivo, carente de sensibilidad democrática, que requiere el control de los medios de comunicación necesarios para eliminar a los adversarios, teniendo como misión la propaganda del ideario fascista, que tiene como objetivo crear un nuevo orden jerárquico, profundamente conservador, que sustituya al sistema actual. En tal ideario, las clases con intereses distintos e incluso antagónicos desaparecen para ser homogeneizadas bajo la categoría de pueblo, un pueblo que se considera asignado por una fuerza sobrehumana (ya sea Dios, el destino, o la historia) a regir el mundo.
Estos movimientos fascistas en Europa fueron en realidad financiados por los mundos empresariales alemán, italiano y español para parar las reformas democráticas que estaban afectando a sus intereses. De ahí que el movimiento fascista considerase a tales reformistas como los traidores del país, los anti-patria, y toda una serie de nombres y adjetivos que justificaran su marginación e incluso eliminación. En todos aquellos fascismos, la alianza del movimiento del partido fascista con el mundo empresarial, así como con la Iglesia y el Ejército, fueron claves para la promoción de su ideario político, liderado por una persona (el Führer, el Duce, o el Caudillo) al que se le atribuyen características sobrenaturales (en España a Franco se le definió como “el dedo de Dios”) y que encarna el nuevo orden.
Creo haber resumido las características del fascismo (detallado con mayor extensión en el capitulo “Qué es el fascismo” en mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama. 2006). Pues bien, muchas de estas características (excepto el caudillismo) están presentes en el Tea Party de EEUU. Existe un superpatriotismo extremo, de carácter racista e imperialista (el 98% de los miembros del Tea Party son blancos), que considera al pueblo blanco estadounidense como el escogido por Dios para llevar a cabo la civilización del mundo, que ha sido traicionado por la Administración Obama y sus programas  reformistas, considerándose víctimas de tal traición, por lo que abogan por su eliminación y su destrucción. Profundamente dogmático y anti-intelectual, este movimiento es fundamentalista en su religiosidad y valora la fuerza física y la promoción de valores militares y religiosos.
Y tal como ocurrió con el fascismo europeo, el Tea Party está ampliamente financiado por grandes grupos empresariales, tales como los hermanos Koch, dos de las personas más ricas de EEUU; Dick Armey, el jefe de uno de los mayores lobbies empresariales, conectado con el partido Republicano; Robert Rowling y Trevor Ree-Jones, magnates de la industria petrolífera; Rupert Murdoch, el magnate mediático (propietario de la cadena Fox y del Wall Street Journal, ambos de ultraderecha), entre muchos otros. Tales medios de información y persuasión son meramente propagandísticos, sin ningún intento de incluso aparecer equilibrados en su reportaje. Muy semejante, por cierto, a Intereconomía o al “periodismo” de Losantos en España. Son enormemente agresivos, encaminados a destruir al adversario, considerado como el enemigo.
El Tea Party tiene el apoyo de las iglesias fundamentalistas y la simpatía de los cuadros medios de las Fuerzas Armadas. Odian al Presidente Obama, que reúne todas las características que ellos aborrecen: es negro, intelectual y liberal (que en EEUU quiere decir socialdemócrata). Sus dirigentes (como también ocurrió en Alemania, Italia y España) proceden en su mayoría de la burguesía y pequeña burguesía (que en EEUU se llama Corporate Class), aún cuando la proyección que el Tea Party intenta dar es la de ser un movimiento arraigado en la clase trabajadora, de características anti-establbishment. Tal proyección, sin embargo, contrasta con el análisis de la composición de su liderazgo, así como con su ideario económico.
En cuanto a lo primero, basta ver la lista de sus mayores candidatos, Rick Scott, el candidato del Tea Party en Florida, es director de una empresa sanitaria con afán de lucro (que quedaría afectada por las reformas sanitarias del Presidente Obama), y que fue llevado a los Tribunales por evasión tributaria; Rand Paul, otra voz muy visible en Tea Party, es un médico oftalmólogo, director de otra empresa sanitaria, también afectado por la reforma sanitaria de Obama; Carl Paladino, el hombre del Tea Party en Nueva York, es uno de los especuladores inmobiliarios más conocidos en aquel estado. Hay excepciones a esta norma a  las que el Tea Party da la máxima visibilidad para dar esta imagen de populismo. Así, el esposo de una de las cabezas más visibles, Sarah Palin (que fue empresaria antes de ser Gobernadora del Estado de Alaska), es un sindicalista (que, por cierto, militó durante muchos años en un partido que pedía la independencia de Alaska), y de clase trabajadora. Es uno de los sindicalistas que aparece más en sus medios. Ni que decir tiene que el Tea Party es profundamente anti-sindicalista. Otra persona en la dirección del Tea Party es Christine O’Donnell, que es una trabajadora desempleada que el Tea Party ha promocionado meteóricamente.
El ideario económico del Tea Party es ultraliberal, en una defensa exacerbada de los intereses del mundo empresarial. El eje de todas sus propuestas es reducir al mínimo el tamaño y el rol del Estado (excepto en el sector militar), siendo el mantenimiento de la bajada de impuestos a las rentas más altas, que el Presidente Bush aprobó -y que el Presidente Obama quiere eliminar-, el eje de su propuesta económica. Esta medida supondría un beneficio para el 1% de la población, la más rica, de 3,8 billones de dólares. Esta medida va acompañada de la propuesta de reducir drásticamente los impuestos, lo cual explica su atractivo entre las clases populares. Su base electoral es, sobre todo, además de grupos empresariales, las clases medias en apuros económicos y sectores de la clase trabajadora no cualificada blanca. Esta popularidad y movilización popular anti-estado consigue movilizar a sectores populares, en parte, como resultado de la desmovilización y desmoralización de las izquierdas, causada por la excesiva moderación de la Administración Obama. Hoy la ultraderecha está movilizada y las izquierdas están desmovilizadas en EEUU.
Una última observación. El Tea Party tiene mucho en común con la ultraderecha española, afincada primordialmente en el PP, y muy en particular con la rama aznarista, que procede históricamente del aparato del estado dictatorial.  Intereconomía, la Fox o programas de Losantos son intercambiables, aún cuando Intereconomía expresa en su programa España en la memoriauna postura promotora del fascismo español (con homenajes al “carnicero de Andalucía”, el General Millán Astral) que debido a su alianza con Hitler sería visto con desagrado en la Fox. El eje Franco-Hitler-Mussolini es muy impopular en EEUU, que luchó en una guerra (la II Guerra Mundial) contra el nazismo y el fascismo. De ahí que el Tea Party, aún cuando tenga elementos comunes con el fascismo europeo, adopte formas muy distintas en su expresión y mensaje. En realidad, lo que hemos visto es la transformación de la ultraderecha europea en una ultraderecha más americanizada, como el Tea Party, intentando distanciarse de sus raíces fascistas o nazis, con la excepción, como siempre, de la ultraderecha española. Spain is different.
Por lo demás, semejanzas no quiere decir similitudes. Y la historia nunca se repite en términos idénticos. Pero en el momento de mayor crisis económica que el mundo ha sufrido desde la Gran Depresión, es importante no ignorar las lecciones que nos ha dado la historia y una constante en aquella como en esta situación es la amenaza que representan para las democracias los movimientos de ultraderecha, fascistas o fascistoides, que naturalmente no se presentan como tales, y que tienen características específicas según el país en el que existen. De ahí la importancia de conocer no sólo sus peculiaridades nacionales, sino sus elementos comunes.

Mario Vargas Llosa y el Tea Party
Por último, acabo de leer el artículo de Mario Vargas Llosa en El País de ayer (24.10.10) titulado “Las caras del Tea Party”, que me motiva a añadir estas notas a mi artículo, para mostrar claramente el significado que para tal autor significa la libertad. En esta columna de El Plural de la semana pasada, señalé el error que significa considerar a Mario Vargas Llosa como el campeón de los derechos humanos y de la libertad, que muchos medios en España lo han considerado. En mi artículo mostré la selectividad en su denuncia de los derechos humanos (permaneciendo con un silencio ensordecedor cuando tales violaciones ocurren en gobiernos neoliberales como el gobierno de Uribe, de Colombia) o su interpretación de libertad (limitándose a definir como libertad, la libertad de los poderes económicos y financieros en la defensa de sus intereses). Pues bien, esta interpretación aparece claramente en su defensa del Tea Party en el citado artículo. Aún cuando reconoce los muchos puntos negativos que tal movimiento tiene (es imposible ignorarlos), concluye definiéndolo como un “movimiento algo sano, democrático y profundamente libertario”, añadiendo Mario Vargas Llosa, que tiene “un sentimiento justo anti-estado que merece ser incorporado a la agenda política, pues apunta a problemas reales que enfrentan la cultura democrática”. Me pregunto como los halagadores de este autor interpretarán este apoyo (del supuesto defensor de los derechos humanos y de la libertad) al movimiento más reaccionario que existe hoy en EEUU, claramente promovido por intereses empresariales afectados negativamente por las reformas del Presidente Obama, movimiento que defiende abiertamente los intereses del capital y de las rentas superiores, tal como he señalado en mi artículo, opuestos a cualquier tipo de intervención pública que afecte sus intereses. Esto es, tal como yo indiqué en mi artículo anterior, lo que el Premio Nobel de Literatura entiende por libertad y por derechos humanos. Tengo que asumir que los múltiples aduladores que llenaron páginas y páginas aplaudiendo tal compromiso, no comparten tal entendimiento con el autor.
Por otra parte, los españoles sabemos como el fascismo español se presentó como un movimiento anti-establishment  también, a fin de captar el apoyo de las clases populares, con buena dosis de libertarianismo en su narrativa, tomando incluso los colores negro y rojo del anarquismo español como los suyos. Y vimos después qué  hicieron cuando gobernaron. El fascismo, repito, fue el movimiento que promovido por las estructuras de poder económico, oligárquico y financiero, intentaron parar las reformas que afectaron sus intereses. Y de ahí las semejanzas (a pesar de las muchas diferencias) con el Tea Party de EEUU.

Ver artículo en PDF.

Derecha política y mediática manipulando y mintiendo.

Fuente:

http://www.pascualserrano.net/noticias/derecha-politica-y-mediatica-creando-enfermos-mentales

Derecha política y mediática creando enfermos mentales.

21/01/2011.

Por Pascual Serrano.

En plena era de la información, es estremecedor cómo se puede conseguir que amplios sectores de la opinión pública puedan terminar con una alteración tan impresionante de la realidad. En Venezuela, lo llaman disociación psicótica y consistiría en un proceso mental por el cual se crea en el subconsciente del individuo una realidad ficticia en la que todos los males, todo lo malo que sucede proviene de una sola causa o de una sola persona. La tesis que plantean los sectores afines al gobierno venezolano y al mantenimiento de la institucionalidad es que los medios de comunicación han sembrado ese modo de pensamiento, de tal modo que responsabilizan de forma patológica a Hugo Chávez y al gobierno venezolano de todo lo malo que sucede, perdiendo así cualquier capacidad de análisis racional de la realidad. Lo curioso es que no es sólo en Venezuela donde sucede esto. En Estados Unidos se trata de una forma de pensamiento que no parece de aumentar en la ultraderecha política y mediática.

El 6 de marzo de 2003 la miembro de la Cámaras de Representantes de Texas Debbie Riddle en una entrevista para el periódico El Paso Times afirmaba: “¿De dónde proviene esta idea de que todo el mundo merece una educación gratuita, atención médica gratuita, libre de lo que sea? Viene de Moscú, de Rusia. Viene directamente de la boca del infierno. Y es hábilmente disfrazada como una idea de gente de tierno corazón. Nada de corazón tierno. Es que rasga el corazón de este país “1. El profesor de Historia en la Universidad de Houston Robert Zaretsky recordaba2 que la citada congresista republicana planteó a principios de 2010 lo que llamó el problema de los “terroristas en pantalones cortos”. Según ella, habría mujeres enviadas por terroristas que cruzarían la frontera para ir a dar a luz a sus hijos en suelo estadounidense. Una vez crecidos, esos “agentes dormidos” pasarían a la acción con el objetivo de sembrar el caos en Estados Unidos.

No se trata de una paranoia exclusiva de Riddle, otro miembro por Texas de la Cámara de Representantes, Louie Gohmert, afirmó en un discurso pronunciado en la Cámara en junio de 2010 que un ex agente del FBI le había hablado de los “terror baby”. Según explicó más tarde en una entrevista en Fox Business News, conoció en un avión a un pasajero con un familiar perteneciente a Hamas que le contó que éste tenía intención de conseguir que un nieto suyo naciera en Estados Unidos.3 En la entrevista, Gohmert afirmó que las mujeres embarazadas viajan desde Oriente Medio a EE.UU. con visas de turista con la intención de dar a luz en Estados Unidos y conseguir así para sus hijos la ciudadanía estadounidense. Según Gohmert, después el niño volvería al país de origen de la madre donde se entrenaría con terroristas con el objetivo de entrar después en Estados Unidos. Cuando el periodista le pidió que aportara pruebas de ello , Gohmert se limitó a indicar un artículo del Washington Post 4 que describía lo que denominan el turismo de nacimiento (“birth tourism”). Se trataba de la existencia de paquetes turísticos, en especial para ciudadanos chinos, con el objetivo de que la “turista” embarazada tuviera a su hijo en territorio estadounidense. Aquello fue descrito por el político republicano como un “enorme agujero en la seguridad de nuestro país”. Preguntado por la relación de eso con los niños terroristas, afirmó: “Si usted no cree que esto es una prueba, tienes que creer que los terroristas son más tontos de lo que estas personas emprendedoras”.5 El asunto fue tan absurdo que provocó una parodia en The Daily Show6, pero sin duda, vistos los hábitos electorales, no faltarían ciudadanos que compartieran la tesis de Gohmert.

La paranoia política de la ultraderecha tiene su correspondiente brazo mediático. El profesor de literatura de la Universidad de Illinois Walter Benn Michaels cuenta7 que, en el verano del pasado año, surgió una controversia entre dos “estrellas” de la derecha estadounidense en la cadena Fox en torno a la pregunta ¿Cuál es el enemigo más peligroso de Estados Unidos? El primero de ellos, Bill O’Reilly, responde lo previsible: Al Qaeda. Pero el otro periodista, Glenn Beck afirmó: “no son los yihadistas los que ‘tratan de destruir nuestro país’, sino ‘los comunistas’”. Puede pensarse que Beck sólo reaccionó mediante el resorte mental característico de la guerra fría, pero nació en 1964, no pudo conocer ese periodo con pleno uso de razón. Por otro lado, Beck no es un presentador minoritario. En 2009 su programa fue uno de los de mayor audiencia de noticias comentadas en la televisión por cable, con ocho millones de espectadores. En programas de otros canales, como la ABC, fue seleccionado por el público como una de las “10 personas más fascinantes” de 20098. Y en 2010 The Times lo incluyó entre los cien líderes políticos más influyentes9.

Benn Michaels recuerda que en la lista de los best-sellers de Amazon, el ensayo político más vendido es Camino de servidumbre, del economista ultraconservador austríaco Friederich Hayek, fallecido en 1992. Una de las tesis del libro es que Cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución “más justa”, tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley.

En Estados Unidos se puede escuchar al periodista de radio de mayor audiencia del país, Rush Limbaugh, alertando contra los espías “comunistas” que “trabajan para Vladimir Putin”10.

El fenómeno, como era de prever, no se queda en Estados Unidos ni en Venezuela. En Italia, Silvio Berlusconi afirma que los comunistas le quieren eliminar11, a pesar de que los comunistas no tienen allí ni un sólo diputado nacional. En España, desde sectores mediáticos cercanos al gobierno intentan dar la señal de alarma sobre la paranoia de la derecha mediática12. Así lo denuncia el ex director adjunto de El País José María Izquierdo en su libro Los cornetas del apocalipsis, donde repasa algunas figuras de la derecha cavernaria española con sus “perlas” de análisis sobre la situación española y el gobierno Zapatero. Aunque valdría la pena recordarle al autor que es en su periódico donde más han sonado las cornetas de la apocalipsis hacia los gobiernos progresistas de América Latina. A ellos en España también se les une la Iglesia, la institución más antigua en el arte de sembrar la zozobra y la angustia. El obispo de Córdoba ha asegurado que la Unesco tiene un plan “para en los próximos años veinte años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual”13.

En cualquier caso, la inquietante conclusión es la angustia de comprobar que, con todas las posibilidades técnicas y periodísticas del siglo XXI, la demencia de algunos líderes políticos y el poder de algunas vías de difusión mediáticas consigan arrastrar a grandes sectores de la opinión pública hacia una psicosis, una disociación, que quién sabe hasta dónde nos puede llevar.

Pascual Serrano es periodista. Acaba de publicar el libro “Traficantes de información. La historia oculta de los grupos de comunicación españoles”. Foca. Noviembre 2010

1 “Legislators Question Border Health”, El Paso Times. 6-3-2003

2Le Monde Diplomatique (edición española) Diciembre, 2010

7Le Monde Diplomatique, Diciembre 2010

10Se puede escuchar en Media Matters, 8-7-2010 http://mediamatters.org/mmtv/201007080038

11Berlusconi: “Los comunistas existen y usan a los jueces cercanos para eliminarme”. El País, 5-1-2011.http://www.elpais.com/articulo/internacional/Berlusconi/comunistas/existen/usan/jueces/cercanos/eliminarme/elpepuint/20110105elpepuint_9/Tes

12“El ‘discurso del odio’ envenena la democracia”. Público, 16-1-2011. http://www.publico.es/internacional/356440/el-discurso-del-odio-envenena-la-democracia

El maquillaje de la hipocresía.

Fuente:

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/162215-51939-2011-02-12.html

El maquillaje de la hipocresía.

Por Eduardo Febbro.

De pie. Con los ojos bien abiertos para no perder ni un segundo del fulgurante movimiento de la historia que los países árabes del sur del Mediterráneo le ofrecieron al mundo ante las atónitas reacciones y regateos de las potencias mundiales. El movimiento democrático egipcio puso fin a treinta años de una dictadura policial, corrupta y represiva cuya permanencia arreglaba los intereses estratégicos y los negocios de las democracias del norte. Al mismo tiempo que destronaron al presidente de Túnez primero y al de Egipto después, las revueltas democráticas que se iniciaron el 17 de diciembre pasado en la localidad tunecina de Sidi Bouzid corrieron el maquillaje de la hipocresía, la falsedad, las invocaciones vacías de acción, la impostura y la duplicidad con las cuales las democracias occidentales actuaron frente a los países del mundo árabe musulmán. Por todos los medios y en todos los soportes posibles nos vienen diciendo que esos pueblos eran un nido de fundamentalistas dispuestos a todo con tal de destruir los valores occidentales, que esas sociedades vivían enceguecidas por la religión, la ignorancia, hundidas en un abismo secular del cual nunca podrían extraerse. Pero transformaron la realidad: sin bombas, ni secuestros, sin extremismos ni extorsiones, a fuerza de abnegación y resistencia y sin otra violencia que la que los mismos regímenes asfixiados por la multitud desencadenaron para aplastar la rebelión. La primera gran revolución del siglo XXI estalló en una zona del mundo a la que los portavoces del bien y de los grandes principios democráticos condenaron a un destino sin salida. Construcción mentirosa, degradante. La revolución del sur del Mediterráneo se tejió con el sacrificio del fuego, Internet, redes sociales, humillaciones, hartazgo, valentía, juventud, rabia, deseo de libertad, de equidad, de dignidad. En Egipto se impuso al final la República de la Plaza Tahrir contra el conglomerado represivo de un régimen con el cual los campeones mundiales de la democracia, los derechos humanos, la protección social, las convenciones internacionales y la difusión de la moral, Estados Unidos y la poderosa Unión Europea, tuvieron relaciones privilegiadas, hicieron negocios millonarios, asesoraron y mantuvieron en pie a fuerza de darle millones de dólares en cooperación militar y espacios de legitimidad internacionales.

El proceso revolucionario del sur del Mediterráneo es un acta de defunción de todas las estrategias empleadas hasta ahora por las potencias para modelar a su manera los destinos de la región. La invasión de Irak en 2003 con el argumento de extirpar al tirano Saddam Hussein e implantar la democracia no hizo más que desencadenar violencia y exacerbar las identidades locales y religiosas, empobrecer al país y dejar a Irak en plena confrontación confesional. La misma lección puede sacarse de la invasión israelí del Líbano en 2006 con el pretexto de aplastar al Hezbollah y favorecer la emergencia de una democracia nueva. Un fracaso rotundo y sangriento. El cóctel de invasiones salvadoras, promoción de políticas neoliberales, privatizaciones, reducción del rol del Estado, especulación financiera y sostén de regímenes innombrables y asesinos de sus propios pueblos condujo al drama que estalló a mediados de diciembre cuando el joven vendedor ambulante de frutas, Mohamed Bouazizi, se inmoló en la localidad tunecina de Sidi Bouzid. Allí se encendió la mecha. Cómo no recordar en estas líneas a la ya eterna y conmovedora imagen del checo Jan Palach. Desesperado ante la ocupación de Checoslovaquia –hoy República Checa– por las tropas rojas del Pacto de Varsovia, Jan Palach se inmoló el 19 de enero de 1969 en la Plaza Venceslas de Praga. Fuego contra el horror de la falta de libertad. El sacrificio de Palach no puso fin al totalitarismo rojo. Hicieron falta veinte años hasta que el Muro de Berlín cayera en 1989. Mohamed Bouazizi desató una revolución inmediata. Su cuerpo ardió y con él se quemó uno de los montajes políticos más humillantes de la historia de la humanidad, semejante a las dictaduras de Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Paraguay o Bolivia. Antes de Bouazizi murieron otros. La conquista del olvido que es el lenguaje no puede excluir: Khaled Said, por ejemplo, el joven bloguero egipcio asesinado por la policía secreta en Alejandría el pasado 28 de junio. Los egipcios le rindieron el más espectacular de los homenajes: la convocatoria al Día de la Ira que el pasado 25 de enero inició las revueltas contra el régimen de Mubarak fue realizada a través de la página “Todos somos Khaled Said” abierta en Facebook.

Los árabes se enfrentaron solos con la historia, se plantaron delante de los monstruos políticos y de la brutalidad de los sistemas que administran para decirles hasta aquí llegamos con el espanto. La generación digital más activa no estaba finalmente en San Francisco, Nueva York o Berlín, sino en Túnez y en El Cairo. Internet no hizo más que comunicar más rápido décadas de humillación, represión y empobrecimiento. El oxígeno universal que exhala desde el sur del Mediterráneo nos autoriza el más profundo, delirante, exquisito y emocionante de los sueños: otro mundo es posible, otra sociedad es posible. Aquellos que habían sido relegados a los territorios invisibles de la historia emergieron con una luz, tal vez tan poderosa y esencial como la que, en el Siglo de las Luces, transformó para siempre el destino del ser humano.

efebbro@pagina12.com.ar

¿Quién es Leonard Peltier?

Mi interés por este caso comenzó por un artículo en español (mayo de 2009) que nos cuenta la historia de Leonard Peltier. Para información más actualizada (febrero de 2011) tenemos el artículo (en ingles) en conmemoración por los 35 años de arresto de este hombre (http://www.onthisdeity.com/6th-february-1976-%E2%80%93-leonard-peltier-illegally-arrested/) y el sitio oficial (también en inglés) sobre el caso (http://www.whoisleonardpeltier.info/index1.htm).

Fuentes:

http://rostrodelamadre.blogspot.com/2009/05/leonard-peltier-prisionero-mas-viejo.html

http://www.onthisdeity.com/6th-february-1976-%E2%80%93-leonard-peltier-illegally-arrested/

http://www.whoisleonardpeltier.info/index1.htm

Por Juan Perez Archibold.
MIÉRCOLES 27 DE MAYO DE 2009.

Leonard Peltier: Prisionero mas viejo del Imperio estadounidense.

Leonard Peltier, es el prisionero político más viejo del mundo, (65 años) y que lleva más tiempo (32 años) en una de las mazmorras del país donde se cubre con el manto de la “democracia” a los poderosos: los Estados Unidos. Este prisionero no pertenece a los grandes lobbies de la industria bélica, las petrolíferas ni a las empresas farmacéuticas.

Leonard Peltier, es un activista y líder indígena estadounidense perteneciente al pueblo Anishinabe y Dakota/Lakota del Dakota del Sur. En 1977, fue declarado culpable y condenado (sin pruebas), por defender su territorio, a dos cadenas perpetuas consecutivas, por el supuesto “asesinato” de dos agentes del FBI que murieron durante un tiroteo en 1975 en la reserva indígena de Pine Ridge, en los territorios sagrado del pueblo Anishinabe/Lakota.

En los años 70, el gobierno federal preparó secretamente una campaña de usurpación y despojo de Black Hills y la Reserva de Pine Rinde debido a que estas reservas contenían enormes depósitos de uranio, elemento importante para la construcción de armas nucleares. Los autores del libro “Agents of Repression” denunciaron los planes del gobierno en dicha zona.: “En general, los planes de industrialización de los Black Hills son asombrosos. El proyecto cuenta con un gigantesco parque industrial de una veintena de plantas de más de 10.000 megavatios operadas con carbón, una docena de reactores nucleares, grandes tuberías de lechado de carbón que usarán millones de galones de agua, y por lo menos 14 grandes minas de uranio”.
También, Robert Redford, productor y artista de fama mundial filmó un documental de título Incidente en Oglala, sobre los sucesos acaecidos en la reserva en 1975.” Ver: (http://www.youtube.com/watch?v=tZsQzepS5MQ)

Leonard Peltier, al que el sistema judicial estadounidense condena por el hecho de ser indígena, vivir encima de los recursos, que el sistema necesita, para seguir imponiendo su poder imperial y por defender su territorio Pine Ridge. En estos sucesos murieron más de 50 personas del pueblo Anishinabe y Dakota/Lakota a manos de paramilitares entrenados por el FBI y cuyos crímenes aún no han sido investigados. Para los pueblos indígenas, Peltier es un símbolo del abuso y represión que han tenido que resistir por tanto tiempo de parte del Estado fundado en la industria de la guerra, terror y violación de los derechos humanos.

Personalidades como Dalái Lama, Madre Teresa de Calcuta, Juan Pablo II y Nelson Mandela intercedieron ante varios presidentes de EE.UU. sin éxito para conseguir clemencia para Leonard Peltier que ya ciego y anciano yace en una de las cárceles de los Estados Unidos. Ojala, el presidente actual Barak Obama, tenga clemencia y entienda que la democracia y la justicia debe arropar a todos y todas sus ciudadanos.

Durante cien años, Wounded Knee fue un símbolo de las horribles masacres perpetradas por la caballería estadounidense en contra de los pueblos indígenas de EE.UU. Pero en 1973, Wounded Knee se volvió un símbolo de algo muy distinto. Un símbolo de resistencia y de territorio liberado. Transcurridos treinta seis años, esta histórica ocupación Lakota sigue siendo un poderoso símbolo de esperanza para la lucha de todos nuestros pueblos indígenas por su libertad y territorio, dentro de las entrañas del imperio más poderoso pero débil en misericordia.

6th February 1976: Leonard Peltier Illegally Arrested

Peltier’s Arrest.

Thirty-five years ago today, Native American activist Leonard Peltier was illegally arrested in Canada for the murder of two FBI agents on the Pine Ridge reservation in South Dakota in June 1975. Following coerced and fraudulent testimony, he was then illegally extradited to the United States, tried and convicted in federal court and sentenced to serve two life tems in one of the most infamous and shameful political miscarriages of justice in modern U.S. history.

The deaths of the FBI agents on 26th June 1975 are described by Peltier’s defense as a battle between American Indian activists defending their treaty rights and U.S. government agents controlling territory in the interest of uranium mining. Between May 1973 and June 1975, the desperately poor Pine Ridge reservation – the site of the legendary 1973 standoff at Wounded Knee and home to some 10,000 Lakota Sioux – had become a cauldron of violence and fear. Sixty American Indians had been murdered in that period, 47 of which – like Peltier – were American Indian Movement (AIM) activists. On that fateful June day, agents Coler and Williams unwisely drove two unmarked cars at top speed through a remote Pine Ridge community in pursuit of an Indian youth alleged to have stolen a pair of cowboy boots. Is it any great surprise that their actions were perceived as aggressive? A shoot-out ensued, leaving the two FBI agents and one Native America dead.

Tried separately in an earlier case, two AIM activists were found not guilty of the murders of the FBI agents by reason of self-defense. Incensed by the verdict, the FBI authorities targeted Peltier – who was already on their notorious COINTELPRO shitlist which “neutralized” radical activists by slander, attack, arrest and murder. Fearing no possibility of a fair trial, Peltier had sought asylum in Canada. In their relentless determination to extradite him, U.S. authorities manufactured a trio of suspiciously inconsistent affidavits from an Indian woman named Myrtle Poor Bear, who alleged she was Peltier’s girlfriend and saw him commit the murders. Poor Bear later recanted her statements, and confessed they’d been extracted under duress by FBI agents who had threatened to put her through a “meat grinder” and take away her daughter if she didn’t co-operate. Poor Bear would admit: “I didn’t even know Leonard; I didn’t know what Leonard looked like till I met him in the courtroom.” The U.S. government now concedes these affidavits were false and fabricated. The extradition was therefore an illegal act. In 1989 the Supreme Court of Canada stated that if the extradition was fraudulent, Peltier should be returned to Canada.

Back on U.S. soil, FBI authorities handpicked a judge and venue to ensure Peltier’s conviction. In a racially predisposed courtroom, prosecutors lied to the judge, ignored court orders, manufactured a ‘murder weapon’ and intentionally hid evidence of Peltier’s innocence: as the Tenth Circuit Court of Appeals has noted, these shameful facts “are not disputed.” Although federal prosecutors admitted to not being able to prove that Peltier fired the shots, they instead built a case to support that he aided and abetted. Peltier was convicted and sentenced to two life terms for pre-meditated murder.

The FBI has been accused by international human rights organisations of instigating violence against the Lakota community prior to the shoot-out and subsequently fabricating evidence. Peltier has been refused a retrial, despite court findings that the FBI withheld evidence that may have exonerated him. Judge Gerald W. Heaney of the United States Court of Appeals for the Eighth Circuit told the National Law Journal in 1990 that the decision “continues to trouble” him and that “the FBI had not followed the law in its investigation and it is obvious they haven’t been responsive to the defendant’s request for information.” During a parole hearing in December 1995, U.S. prosecutor Lynn Crooks admitted that no evidence exists against Peltier. He further conceded that if Peltier were retried, the government could not re-convict.

Throughout the world, Leonard Peltier – dubbed “the Nelson Mandela of North America” – is considered a political prisoner. With the support of AIM, Amnesty International, international religious and political leaders and over 20 million individuals, Peltier continues his personal fight for freedom and justice for all Native Americans. His indefatigable human rights achievements earned him a nomination for the 2007 Nobel Peace Prize.

In August 2009, Peltier was once again denied parole. That very same week, the Obama administration pardoned Lynette “Squeaky” Fromme – the convicted attempted assassin of a sitting U.S. President, and former cult member and unrepentant loyal supporter of mass-murderer Charles Manson. The only explanation for Peltier continuing to languish in prison (where he was recently beaten viciously behind bars under prison supervision) while Fromme has gone free is America’s inherent and disgraceful policy of racism towards its own native people. February 6th, the date of Peltier’s illegal arrest, is often marked as an international day of solidarity. And so on this shameful 35th anniversary, we stand united behind Leonard Peltier and beseech Barack Obama to take a long overdue stand against this gross criminal injustice on behalf of the long-suffering Native Americans. Free Leonard Peltier Now!

¿Derrocan a los gobernantes buenos?

Fuente:

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article22049

¿Derrocan a los gobernantes buenos?

Enrique Urbieta Gómez.

04-02-2011.

Si el imperialismo trasnacional es dueño de las corporaciones de la (des) información, las que establecen claramente cuáles son los gobiernos malos y cuáles son los buenos, las que determinan donde se hallan los oscuros rincones del planeta, y cuales actos de terrorismo deben ser considerados como tales, y cuáles no, si el dominio sobre los medios deja muy poco margen para las equivocaciones, ¿por qué los pueblos insisten en derrocar a los gobernantes “buenos”, a los presidentes pro-norteamericanos de Túnez y de Egipto, por ejemplo, que tantos servicios han prestado a la causa imperial? Años de infructuosas cruzadas bélicas o informativas contra estados rebeldes del Medio Oriente, como Iraq o Irán, respectivamente, no fructifican. Años de furia mediática contra la Revolución cubana, de pagos directos o en premios espurios a mercenarios, sin resultados. Y de repente, estallan los gobernantes predilectos del imperialismo. ¡Qué incoherencia! La indignación y el desconcierto de diarios como El País —que pactó como siempre con el gobierno norteamericano en la selección y manipulación de los materiales proporcionados por WikiLeaks—, de la prensa trasnacional, es enorme, tan grande que sobrepasa, incontenida, todos los límites formales de la ética y se lanza en un inútil e injerencista llamado a la sublevación en Cuba, que auspicia Facebook. Con asombro —y pena ajena—, leo en El Mundo.es un titular desesperado: “¿Imitarán los cubanos a Egipto?” y epígrafes alucinantes: “Un nuevo grupo en Facebook impulsa a los cubanos levantarse contra Castro”, y también “Los promotores del grupo piden fecha y hora al pueblo para salir a la calle”. El artículo lo firma Laura Rivera y no lo hace, desde luego, desde La Habana, sino desde Miami. Acostumbradas desde los tiempos de William Randolph Hearst a fabricar las noticias, las corporaciones de prensa se desentienden de la verdad. No comprenden que una cosa es el puñado de mercenarios —blogueros, periodistas “independientes”, etc.—, que la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba controla y abastece, y otra, el pueblo cubano; que una cosa es el deseo de la contrarrevolución en Miami y otra, la decisión de los cubanos —críticos con su Revolución, pero identificados con ella—, en La Habana. Indigna el desparpajo y la ausencia de ética del imperialismo, pero ¿qué podría esperarse? Los pueblos derriban a los gobiernos pro-imperialistas, pero a la Revolución cubana, la sostiene el suyo. No olviden que en abril se cumplen 50 años de la victoria de Girón.

Cada 44 minutos una mujer fue violada por hombres armados en Colombia.

Fuente:

http://periodismohumano.com/mujer/cada-44-minutos-una-mujer-fue-violada-por-actores-del-conflicto-armado-colombiano.html

Cada 44 minutos una mujer fue violada por actores armados en Colombia.

“Fui violada, sufrí cuatro desplazamientos, el asesinato de mi hermano, un secuestro por los paramilitares… Allí vi cómo ’empalaban’ (violación con palos) a otras mujeres hasta morir desangradas” cuenta uno de los testimonios recogidos.

Más de 26.000 mujeres se quedaron embarazadas por estas violaciones según el estudio de Oxfam.

19.01.2011.
Por AmecoPress/SEMlac – Ángela Castellanos Aranguren.

Marcha en Bogotá en el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Nov. 25, 2009. (AP Photo/Fernando Vergara).

De 2001 a 2009, cada 44 minutos – de promedio – una mujer fue violada por actores del conflicto armado, con un resultado de 26.453 mujeres embarazadas, según reveló la encuesta de prevalencia que, sobre el tema, realizó la ONG Oxfam con nueve organizaciones de derechos humanos y de mujeres de Colombia.

“La violencia sexual constituye una práctica habitual y frecuente en el marco del conflicto armado y, por ello, puede ser calificada como generalizada, de conformidad con el derecho internacional”, afirmó Diana Montealegre, directora de la Campaña “Saquen mi cuerpo de la guerra” (pdf). Esta campaña, impulsada por Oxfam, busca difundir a nivel internacional que el conflicto armado que vive Colombia tiene unos efectos particulares en la vida de las mujeres, los actores armados ejercen violencia sexual y la impunidad es muy alta.

Nov. 25, 2009. (AP Photo/Fernando Vergara).

Los cuerpos de las mujeres se han convertido en botín de guerra. Ellas son el blanco militar de los grupos armados como estrategia para imponer el terror en las comunidades y, de este modo, facilitar el control militar. También, para forzar elabandono de territorios de interés militar o económico, e incluso paracobrar revancha contra el enemigo.

“La investigación tuvo su origen en la campaña, pues, cuando llevábamos estos mensajes, nos preguntaban en qué nos basábamos para decir que la violencia sexual en el marco del conflicto era generalizada. Ya habíamos hecho una investigación cualitativa, que demostró que este tipo de violencia se usa como estrategia de guerra, pero no teníamos cifras, así que decidimos hacer la investigación cuantitativa para medir la prevalencia”, agregó Montealegre.

La pesquisa no sólo indagó por violación carnal, sino también por otras formas de violencia sexual como prostitución, embarazo, aborto, esterilización y servicios domésticos forzados, así como acoso sexual y “regulación de la vida social”.Este último tipo de violencia se refiere a casos en que un grupo armado, mediante la fuerza o la amenaza, impone patrones de sexualidad y de relaciones sociales entre la sociedad civil, como la prohibición del uso de ciertos vestidos o de asistir a determinado tipo de actividades.Mientras que “servicios domésticos forzados” comprende labores que trasciendan a actos sexuales. Por ejemplo, cuando un grupo armado llega a una propiedad, exige que los miembros del ejército sean atendidos por mujeres, o cuando personas civiles secuestradas son obligadas a cumplir labores domésticas y a realizar actos de tipo sexual.

En Barrancabermeja y Medellín se denunció la existencia de redes de paramilitares (grupo ilegal de derecha) que obligaban a las mujeres a prostituirse. La Corte habla de “esclavización sexual de mujeres civiles” por cuenta tanto de las Autodefensas de Colombia (paramilitares) como de las FARC (guerrilla).Una investigación de 2010, realizada por la Corporación Nuevo Arco Iris, reveló que las estructuras paramilitares y sus “hijas”, las bandas emergentes, están usando la violación sexual como un mecanismo para el control de las organizaciones sociales y de mujeres víctimas del conflicto.

“Muchas mujeres, al preguntarles de manera general si habían sido o conocido víctimas de violencia sexual, decían que no, pero respondieron afirmativamente al desglosar cada clase de violencia”, agregó Montealegre. Así, cuatro de cada 10 víctimas no reconocían varias de las tipologías de violencia por las que indagó la encuesta, lo cual evidencia una jerarquización de las formas de violencia sexual en la que ciertos tipos están “naturalizados y normalizados”, como la regulación de la vida social, servicios domésticos forzados, acoso sexual y esterilización forzada”, puntualizó.

La ocurrencia de estas formas de violencia es alarmante: seis mujeres fueron víctimas de violencia sexual cada hora en el marco del conflicto armado. Algunas sufrieron repetidos actos de violencia sexual.

Nov. 25, 2009. (AP Photo/Fernando Vergara)

Una de ellas es C.A., una mujer de 32 años que vivía de la agricultura en uno de los municipios con presencia de grupos armados en conflicto.”Fui violada, sufrí cuatro desplazamientos, el asesinato de mi hermano, un secuestro por los paramilitares, donde me obligaban a servirles y me amenazaban. Allí vi cómo ’empalaban’ (violación con palos) a otras mujeres hasta morir desangradas“, relató C.A.

La encuesta también reveló que, para las mujeres, la presencia de los actores armados en los municipios incrementa la violencia sexual en el espacio público, como lo afirmó el 64,2 por ciento; mientras que 49,28 considera lo mismo en el espacio privado. De lo anterior se infiere una continuidad de la violencia sexual contra las mujeres, que se refleja en espacios públicos por grupos armados y otros, y en espacios privados por la pareja y familiares.

“Desde el punto de vista teórico, el enfoque de investigación se enmarcó en la teoría feminista y, por ende, en la comprensión de las violencias en contra de las mujeres como un contínuum en sus vidas y no como expresiones inconexas de rabia o pérdida de control de los varones”, explica el informe.

El estudio añade que por tales razones “se consideró la violencia sexual en sus múltiples expresiones, y no solamente como violación o acoso sexual. Por ello, para la encuesta, se amplió el espectro de las violencias y se incluyeron algunas tipificadas por el código penal colombiano y otras que aún no lo están, como la regulación de la vida social”.

Pero no sólo la recurrencia de delitos sexuales es alta, sino también la falta de denuncia ante los organismos legales. La encuesta encontró que la inmensa mayoría (82,15%) de las mujeres víctimas no denunció los hechos, y sólo 17,7 lo hizo, mientras que 0,23 no informó al respecto. “Prefiero dejarlo así”, fue la respuesta más frecuente para explicar la negativa a denunciar las agresiones, seguida de “temor a represalias”. Ocho de cada 100 dijo no saber cómo denunciar, 7,3 por ciento afirmó que “no cree ni confía en la justicia”, y 5,8 por ciento explicó que “no quería que los familiares se enteraran”. Adicionalmente, 73,93 por ciento del total de las mujeres víctimas -que denunciaron y que no lo hicieron- considera que la presencia de los grupos armados constituye un obstáculo a la denuncia de los hechos de violencia sexual.

Nov. 25, 2009. (AP Photo/Fernando Vergara).

Las violaciones de los derechos humanos, específicamente contra las mujeres en el marco del conflicto armado, ya fue reconocida por la Corte Constitucional colombiana, que en 2008 ordenó a la Fiscalía General de la Nación, ente acusador colombiano, que investigue un reporte “coherente y consistente” de al menos 80 casos de violaciones individuales y colectivas que terminaron en desplazamientos de comunidades enteras.

“Esta situación nos preocupa, por eso queremos hacer una investigación dedicada al tema de impunidad”, acotó Montealegre, quien anunció que tales resultados están siendo divulgados en la Unión Europea y en Estados Unidos.

De hecho, Oxfam ya los presentó ante el Parlamento Español y se espera que este haga una declaración en la que exprese su preocupación ante la grave situación de la violencia sexual en el marco del conflicto armado colombiano. Los resultados de la encuesta, que se hizo puerta a puerta, son estadísticamente válidos para 407 municipios de Colombia, que se estima tienen 2.785.009 mujeres entre 15 y 44 años.

Estudio sobre “Campaña del Desierto” confirma genocidio contra mapuches.

Fuente:

http://www.ipodagua.com.ar/spip/spip.php?article1668

Estudio sobre “Campaña del Desierto” confirma genocidio contra mapuches.

Trabajo de la Red de estudios sobre genocidio de la política indígena en Argentina confirmó la existencia de un plan para exterminar a los Mapuche y otros pueblos indígenas en tiempos de la denominada “Campaña del Desierto” en Argentina. “Reivindicar la Campaña del Desierto sólo como una epopeya militar y en términos de progreso y conformación del Estado cierra y deja en el olvido muchos temas”, advierten sus autores. Una entrevista, gentileza de Diario Río Negro.

Martes 25 de enero de 2011.

Por Leonardo Herreros.

Entrevista con Diana Lenton y Walter Del Río.

Un estudio realizado por los investigadores Diana Lenton y Walter Del Río confirma que existió en Puelmapu el objetivo de exterminar al pueblo mapuche en tiempos de la denominada “Campaña del Desierto”. Analizando la Carta contra el Genocidio de la ONU y diversos registros históricos, los autores documentan el exterminio de poblaciones civiles, la separación de familias para ser usados como esclavos, campos de concentración y arbitrariedad y corrupción con las tierras.

Diana Lenton es antropóloga social, docente e investigadora de la UBA. Se especializó en antropología histórica y política. Su tesis doctoral analiza las políticas indigenistas y el discurso político sobre indígenas en el estado nacional en los últimos 125 años. Escribió “Cartografías argentinas”. Walter del Río es historiador, magister en Etnohistoria de la Universidad de Chile y doctor en antropología . Es becario del Conicet y se desempeña en la sección antropología y etnografía de la facultad de Filosofía y letras de la UBA. Escribió recientemente el libro “Memorias de la expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia (1872-1943)”.

Ambos investigadores participan actualmente en la “Red de estudios sobre genocidio de la política indígena en Argentina”, que reúne e intercambia información entre grupos de investigadores de Buenos Aires, cinco o seis organizaciones de militancia indígena y otras académicas, como la del Comahue, la de la UBA, pero está planteándose todavía cómo se articula. Hay una articulación nacional con la población indígena. Documentos espantosos, no fueron excesos, sino un proyecto nacional.

Cuando se les consulta el porqué hablar de genocidio en esa época, Del Río es enfático en señalar que “primero y principal es hablar y pensar en términos históricos que hoy estaban cerrados. La definición de genocidio permite ver los hechos de un país que se construye sojuzgando a los que entiende como diferentes y cómo se maneja esa diferencia, eliminándola y construyendo una historia nacional de la cual algunos quedan excluidos. Reivindicar la Campaña del Desierto sólo como una epopeya militar y en términos de progreso y conformación del Estado cierra y deja en el olvido muchos temas. Hablar de genocidio genera tanto ruido que es positivo, porque habla y se piensa en la historia de otra manera”. A continuación, una entrevista con los autores.

- ¿Cuál es su enfoque de estudio sobre la Campaña del Desierto?

–Walter del Río: Trabajamos como una red que nuclea a gente que trabaja desde distintos sectores en la memoria y documentación sobre determinados hechos históricos ignorados de la Campaña del Desierto y posteriores, sobre el genocidio indígena, incorporando documentación que no era tenida en cuenta para describir hechos además de la memoria oral, de las personas que vivieron los hechos que se transmitieron por generaciones…

–¿Qué documentaciones se omitieron?

–W.D.R.: Si uno va a los archivos históricos documentales, hay poco pero hay documentación, mucha de ella consultada a veces por gente que dice que no hubo genocidio y sin embargo los datos están ahí.

–Diana Lenton: Por ejemplo, trabajamos con copias de publicaciones que hizo el diario “La Nación”, cartas editoriales, es decir la palabra de Mitre. En un artículo de ese diario el 16 y 17 de noviembre de 1878 denuncia la actuación de Rudecindo Roca (hermano de Julio) en San Luis con una matanza de 60 indígenas desarmados y lo califica de “crimen de lesa humanidad” en medio de las campañas. Están los partes militares, que tampoco han sido estudiados a fondo y dicen cosas terribles. De allí sale el secuestro de chicos, la matanza de prisioneros, la violación sistemática como arma de guerra. La prostitución forzada como botín de guerra de los soldados era algo fomentado desde los mandos.

–¿Es aplicable en la Campaña del Desierto la noción de genocidio, más allá de reconocerse desigualdad militar y matanzas terribles? Algunos historiadores dicen que es una categoría posterior y no aplicable.

–D.L.: Seguimos el modelo de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de Naciones Unidas, de 1948, que se aplica al genocidio nazi que fue anterior. La carta también se aplica al genocidio armenio de 1915… se puede aplicar retroactivamente. No evaluamos los resultados, porque algunos dicen que se no se exterminó a toda la población indígena, pero el genocidio nazi también fracasó en exterminar a todos lo judíos y no por eso es menos genocidio. Porque la definición se da por el proyecto, no por resultados, la intencionalidad de acabar con un pueblo. Hay un proyecto genocida.

–¿En dónde se enuncia, en dónde se especifica algo similar a la “solución final” de los nazis? ¿Hay algún discurso, algún documento?

–D.L.: Por empezar en el discurso político, en el Legislativo de la época en donde se habla directamente de “exterminar a los indios salvajes y bárbaros de Pampa y Patagonia”; y con las prácticas que se producen, pequeñas algunas, pero que se suman. El art. 11 de la carta de ONU te habla de genocidio primero como “acciones de un Estado contra sociedad civil” y esto se cumple, porque las mayores acciones militares no eran entre grupos de soldados o guerreros de dos bandos, sino que en muchos casos el Ejército atacó a sabiendas tolderías vacías de hombres adultos porque estaban en otras partidas, con mujeres y chicos solos. Eso lo cuenta el propio general Conrado Villegas. En la memoria del Ministerio de Guerra y Marina de 1881 dice “sabemos que el indio es como el tero, que en un lugar grita y en otro tiene el nido. Nosotros sabíamos que los indios de tal cacique estaban apostados en tal lugar entonces fuimos a la toldería e hicimos tanto de botín, de mujeres y ‘chusma’” ( lenguaje que designaba a mujeres y niños).

Parece que los objetivos no estaban en los guerreros indígenas sino en la población civil. La otra parte de la definición de genocidio habla de “actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo étnico, racial o religiosos como tal”. Y la forma sistemática en que fueron atacando después de finalizada la campaña y la resistencia indígena, con partidas de policía contra la familias que habían quedado, lo ratifican. Los partes de Villegas mencionan casos de “persecuciones de a pie”. ¿A qué clase de población guerrera persigue un soldado a pie? A heridos, viejos, chicos, etc. Otra parte de la definición de ONU habla de “matanza de miembros de grupo, lesión grave a la integridad física y mental”. Gran parte del exterminio no se dio en campos de batalla sino con prácticas de tomarlos prisioneros, haciendo traslados a pie hasta Carmen de Patagones, en donde los embarcaban a Martín García. Ese cruce por la Patagonia a pie exterminó a miles de personas, porque mataban a los que no caminaban, mujeres que tenían a sus hijos en el campo, iban todos encadenados, etc. Había más muertes por esos traslados que en las batallas. Otra parte es “sometimiento intencional del grupo, condiciones de existencia que hallan de acarrear destrucción física total o parcial”. Allí está el tema de los campos de concentración.

–¿Campos de concentración en 1879?

–W.D.R.: Sí. En Valcheta, por ejemplo, se registran campos de concentración con alambres de púas de tres metros de alto, con gente muriendo de hambre por no tener qué comer. Eso se lee en las memorias de los viajeros galeses, por ejemplo. Esas mismas memorias de los viajeros que se usan por los historiadores oficiales para hablar de lo lindo que fue la inmigración, pero en algunas páginas del libro “John Evans, el Molinero”, se habla de esto y nadie le presta atención.

–D.L.: Después de la campaña y la derrota indígena entra en acción la “policía de frontera”, que detecta a una familia indígena y la deporta a otro sitio del territorio. Por Martín García, que funcionó como gigantesco campo de concentración, pasaron miles. Se habla de entre 10 y 20.000. Tuvieron que habilitar dos cementerios especiales en 1879, lo que da una idea de la magnitud de lo que pasó.

–¿Qué otras políticas se toman?

–D.L.: Otra parte de la definición de ONU es “medidas destinadas a impedir nacimientos en el grupo”. De los partes militares mismos salen las medidas de separar a las mujeres de los varones, el traslado por fuerza de niños de un grupo a otro… Les cambiaban el nombre de tal manera que muchos saben que tienen ascendencia indígena pero no pueden reconstruir su historia familiar porque a su antepasado le pusieron Juan Pérez.

–Se centran las críticas en el general Julio A. Roca, pero las campañas contra los aborígenes comenzaron antes, ya con Rivadavia contra los Ranqueles, Juan Manuel de Rosas en La Pampa…

–Es verdad. Se sabe que desde el gobierno de Martín Rodríguez en provincia de Buenos Aires, incluso antes de Rivadavia, década de 1820, se hablaba de exterminio. El ya decía “primero exterminaremos a los nómades y luego a los sedentarios”, textual. El proyecto genocida viene de antes de Roca, pero lo que consigue Roca es el consenso nacional de todos los sectores para hacer la Campaña del Desierto. En ese momento se juzgó indispensable. Se consolida el Estado nacional con la derrota de caudillos provinciales, se pacifica el país y se piensa en extender la frontera al Sur y al Norte. Probablemente si la hubieran hecho 20 años antes hubiera sido más o menos lo mismo. Nos centramos en Roca porque precisamente es el símbolo de la historia oficial, el prócer con el que las clases dominantes se exaltan a sí mismas y es por eso que les molesta tanto que se toque a este prócer. También estaba Avellaneda, pero pocos se acuerdan de él. Roca es el símbolo, el que construyó una nación con estos parámetros.

–¿En esa época los políticos estaban en condiciones intelectuales de entender la idea de genocidio, con el darwinismo, el positivismo, la idea generalizada de llevar “la civilización” a todo el territorio, de ver a los pueblos originarios como obstáculo a esta civilización? ¿Había intelectuales y políticos que se opusieron?

–D.L.: Bueno esa expresión es la ideología hegemónica de la época, está bien conocerlo como contexto. Pero toda idea hegemónica tiene opositores, incluso dentro de la propia elite, que cuestionaba esta política de exterminio. En la época ya se planteaba políticas más integracionistas, de colonización pacífica. Antes de la Campaña del Desierto había una coexistencia conflictiva, el gran problema de la frontera en donde se mataban unos a otros, pero también casos de comercio y convivencia pacífica, que luego fueron negados o minimizados. Aristóbulo del Valle en 1884, cuando la campaña ya había llegado al Río Negro (1879) pero se estaba desarrollando la campaña del Nahuel Huapi, se opone duramente a un intento de Roca por hacer una campaña similar en el Chaco. Allí denuncia: “Al hombre lo hemos esclavizado, a la mujer la hemos prostituido, al niño lo hemos arrancado del seno de la madre. En una palabra, hemos desconocido y violado las acciones que gobiernan las acciones morales del hombre”. Otros políticos que habían apoyado la campaña en la Patagonia se oponen a la del Chaco, porque esto había sido una barbaridad. Le costó un esfuerzo con campaña ideológica y otros medios como el reparto de tierras para acallar las críticas y la oposición. Aristóbulo del Valle representaba a los ganaderos y quería que se expandiera la frontera, pero cuestiona el método.

–¿La Iglesia?

–D.L.: La Iglesia era un gran aliado del gobierno, pero congregaciones como los salesianos tuvieron grandes conflictos con el sector militar, porque los salesianos querían convertirlos y formar colonias agrícolas, pero se opusieron al traslado masivo de poblaciones. El Ejército separaba a las familias y llevaba a los varones esclavizados a la zafra en el norte tucumano y a las mujeres y niños al servicio doméstico en las ciudades. Eso para la Iglesia era intolerable por su defensa de la familia.

–¿Y desde las regiones?

–D.L.: También. Olascoaga, por ejemplo asesoraba a Roca en temas militares. Pero cuando fue designado gobernador del Territorio de Neuquén, tenía la idea de retener a la población indígena en el territorio, porque les reconocía un gran potencial productivo y de ocupación del espacio. Consideraba que los mapuches agricultores eran muy trabajadores y que no era necesario llevarlos a todos a Martín García y darle la tierra a los ingleses. Pero esa parte a Olascoaga no se lo escucha, se rechaza su proyecto de colonias indígenas, Roca prefiere hacer otras. Tenían otras posibilidades, no se hizo porque no se quiso.

–Siempre se debatió el tema humanitario, las atrocidades, etc. Pero ustedes agregan otro: ¿hubo corrupción en la Campaña del Desierto?

–D.L.: Negociados, claro que sí. Por ejemplo, había un empresario que era Ernesto Tornquist. Era el encargado de las provisiones y hubo cantidad de negociados. El mismo transporta los indios prisioneros como esclavos a la zafra tucumana porque él mismo era accionista de ingenios y recibía mano de obra gratis. Los ranqueles fueron mano de obra gratis por años como resultado de la campaña en La Pampa y él se encargó de ese reparto. La mayoría de los ministros de Economía de Roca tenían relación con las empresas de Tornquist.

–W.D.R.: El comandante Prado, que participó de la campaña y la apoyó, denuncia en sus memorias que los soldados vivían muertos de hambre, con sumarios a soldados por comerse velas de sebo de los entierros. En los debates en el Congreso se denuncia que un soldado argentino de la época costaba hasta 5 veces más que un soldado alemán equipado en Alemania, pero se moría de hambre. Es decir, fondos que nunca llegaron a destino.

–¿Y con el reparto de tierras?

–W.D.R.: Se concesionaban enormes extensiones para colonización por poco dinero, luego se levantaba la obligación de colonizar y pasaban a latifundistas que en meses formaban compañías comerciales entre concesionarios vecinos, algo prohibido por ley. Ese caso es por ejemplo el de la Compañía de Tierras del Sur Argentino, hoy adquirida por Benetton. Meses después de nueve concesiones distintas para ser parceladas para colonias, terminaron formando una sola compañía de capitales británicos sobre más de 600.000 hectáreas. Todos en contra de la ley de la misma época. Está todo en la escribanía de la Nación. Se encontraron mecanismos para burlar todos los controles legales.

–D.L.: La guerra se hizo con el pretexto de proteger los “pioneros en las fronteras”, pero ellos no entraron en el reparto. No se consideró a los sufridos antiguos pobladores fronterizos ni a los indígenas que quedaban, lo que se hizo fue crear un espacio vacío para grandes propietarios, estancieros bonaerenses o capitales ingleses.

–Algunos señalan que el destino de los pueblos originarios estaba sellado desde que el capitalismo descubrió la riqueza de estas tierras. Al mismo tiempo que Roca, el Ejército chileno avanzaba sobre los territorios mapuches del sur del Biobio y había interés de británicos por ocupar estas zonas. Es decir, si no eran Roca y el Estado argentino, iba a ser un extranjero con métodos similares o peores…

–D.L.: Esa postura no vale como argumento, porque es cierto que hay un gran ímpetu en esa época en esa dirección y también que si no era Roca era otro, pero eso no justifica lo que se hizo. Hay que tener cuidado con eso de las ideas de contexto. Porque dentro de 100 años quienes nos estudien dirán que en nuestra época se consideraba normal y era la idea dominante que los jubilados murieran de hambre y entonces todos estábamos de acuerdo, lo que primero no es cierto y en ningún caso justifica que se esté haciendo. Coincido con Osvaldo Bayer en la necesidad de una evaluación ética de la Historia. No tenemos por qué evaluar las acciones de Julio A. Roca con la ideología de Roca y tratar de rescatar otras.