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El Caribe debate reclamo a Europa por esclavitud.

Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2013/07/el-caribe-debate-reclamo-a-europa-por-esclavitud/ .

El Caribe debate reclamo a Europa por esclavitud.

Por Peter Richards.

PUERTO ESPAÑA, 31 jul 2013 (IPS) – En la víspera de las celebraciones por el Día de la Emancipación, los estados del Caribe discuten nuevamente la posibilidad de reclamar a Europa reparaciones por la esclavitud.

El primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, quien públicamente prometió “no dar cuartel” en este tema, dijo a IPS: “Desde mi punto de vista, tenemos un caso muy sólido para llevar ante un tribunal adecuado”.

La semana pasada, al hablar en Cuba con motivo del 60 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, Gonsalves insistió en exigir a los antiguos imperios coloniales europeos reparaciones por el genocidio de los indígenas y por la esclavitud de africanos.

“La principal razón del subdesarrollo en el Caribe y América Latina es el legado del genocidio nativo y la esclavitud africana”, sostuvo.

En la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) en Puerto España a comienzos de este mes, Gonsalves presentó a los líderes de la región tres documentos con información histórica y legal avalando el reclamo de reparación, incluyendo uno elaborado por la profesora Hilary Beckles, vicerrectora de la Universidad de las Indias Occidentales.

Beckles es autora del libro “Britain’s Black Debt: Reparations owed the Caribbean for Slavery and Indigenous Genocide” (La deuda negra de Gran Bretaña: las reparaciones debidas al Caribe por la esclavitud y el genocidio indígena).

Gonsalves celebró la decisión de la Caricom de crear un nuevo comité dedicado al tema, que será presidido por el primer ministro de Barbados, Freundel Stuart.

El órgano, que supervisará el trabajo de la Comisión de Reparaciones de la Caricom, estará conformado por representantes de Guyana, Haití, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, los presidentes de los respectivos comités nacionales de reparaciones y un delegado de la Universidad de las Indias Occidentales.

Kafra Kambon, presidente del Comité de Apoyo a la Emancipación en Trinidad y Tobago, dijo a IPS que es importante que las organizaciones no gubernamentales y la población del Caribe en general apoyen las iniciativas de los gobiernos de la región.

Kambon, cuyo grupo organiza las actividades anuales del Día de la Emancipación, dijo que ese respaldo es necesario ya que “los gobiernos europeos van a intentar acorralar (a los líderes caribeños) o incluso presionarlos para que abandonen la idea” de reclamar una compensación.

“Tenemos que darle fuerza a ese reclamo de reparaciones”, dijo Kambon a IPS, y calificó al tráfico de esclavos de “crímenes en masa que van más allá de la imaginación humana”.

“La gente sufrió daños psicológico. Salimos de la esclavitud padeciendo un trauma extremo”, dijo.

En Surinam, el Comité Nacional de Reparaciones procura lograr un consenso nacional al respecto difundiendo información detallada de los acontecimientos históricos.

“Vamos a sacar a la luz la información sobre la esclavitud y sobre el genocidio de nuestros primeros habitantes”, señaló el presidente de ese órgano, Armand Zunder.

“Creíamos que íbamos a luchar solos, pero ahora sabemos que tenemos pleno apoyo. Hemos hecho grandes avances”, destacó Zunder, quien a comienzos de este mes presentó ante Holanda el primer pedido de reparaciones a los descendientes de esclavos en Surinam.

Zunder citó investigaciones señalando que la riqueza que obtuvo Holanda de Surinam durante la esclavitud ascendió a unos 125.000 millones de euros (165.700 millones de dólares).

Mientras, la Coalición para las Reparaciones Panafricanas en Europa (PARCOE, por sus siglas en inglés) envió una extensa carta a los líderes del Caribe señalando que su “enfoque verticalista”, sin contemplar a la sociedad civil, podría “terminar frustrando las aspiraciones de compensación de las masas de descendientes africanos y ciudadanos indígenas” de la región.

Los vicepresidentes de la PARCOE, Esther Stanford-Xosei y Kofi Mawuli Klu, escribieron que el Caribe debe evitar “lo mismos errores cometidos por el Grupo de Personas Eminentes de la antigua Organización para la Unidad Africana en no realizar una efectiva consulta sobre estrategias de reparación, informarse y actuar por los mejores intereses de los diversos países africanos”.

En la misiva citaron el trabajo de la activista y profesora de leyes estadounidense Mari Matsuda, para quien los reclamos de reparaciones deben incluir a la sociedad civil, en un enfoque “desde abajo”.

“Al decir ‘abajo’, Matsuda se refiere a la experiencia viva de aquellos individuos y grupos que denuncian la violación de derechos, en vez de aquellos que tradicionalmente han definido el alcance de las reparaciones legales, como jueces, asociaciones de abogados y otros grupos que son parte del estatus quo social, legal y económico”, escribieron.

El uso de las TIC en la preservación de las lenguas originarias de Latinoamérica.

Mi amiga Lorena Paz nos acerca este interesante artículo.

Fuente original: https://edutechdebate.org/cultural-heritage-and-role-of-education/el-uso-de-las-tic-en-la-preservacion-de-las-lenguas-originarias-de-latinoamerica/ .

El uso de las TIC en la preservación de las lenguas originarias de Latinoamérica

Betina Lippenholtz and Laura Marés

Fuente: educ.ar

El tema de los pueblos originarios y más específicamente, el subtema lenguas, ha sido relegado desde la noche de los tiempos. Varios son los motivos para que esto sucediera, y varios por los que posiblemente no siga sucediendo. Este panorama se viene dando tanto por factores externos, -entendiendo a éstos como aquellos que le son impuestos a una cultura- como por factores internos, -aquellos que se generan dentro de las comunidades mismas-.

El primer caso (externo) tiene que ver con las políticas públicas sobre el tema de los pueblos originarios (y su lengua) que no fueron prioritarias hasta hace poco tiempo. Hoy, los gobiernos de Latinoamérica señalan gran interés en la preservación de sus costumbres y tradiciones a través de casos específicos tales como la programas de educación intercultural bilingüe, escuelas bilingües, etc. Los nuevos gobernantes estimulan, subrayan y priorizan estas problemáticas y devienen portavoces directos.

Como ejemplo, en el 2011 el Ministerio de Educación del Ecuador, La Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe, el Consejo Nacional de Cine y la OEI convocaron al Primer Concurso de escritura de guión para cortometraje en lenguas ancestrales del Ecuador. Los alumnos debían presentar guiones en cualquiera de las lenguas indígenas del país. La OEI en alianza con el Instituto de Artes Visuales de Quito (IAVQ), desarrolló el audiovisual titulado “Pedro y su gallo blanco”, cortometraje ganador del concurso citado. Dicho corto se presentó posteriormente en el Congreso Iberoamericano de las Lenguas en la Educación “Las lenguas en la educación: cine, literatura, redes sociales y nuevas tecnologías“.

El segundo caso (interno) implica la actitud de parte de la comunidad misma que, como se ha visto en varios textos, ha demostrado una cierta auto-discriminación respecto a su lengua originaria: grupos de indígenas que se habían trasladado a la ciudad se avergonzaban de su lengua. Su avidez por integrarse al lugar hacía que ellos y sus padres o abuelos (posibles transmisores de la lengua) intenten olvidar deliberadamente la lengua para poder triunfar. Sin embargo, hoy, la realidad se presenta diferente: el abuelo no quiere enseñar, el hijo no aprende, pero el nieto tiene la oportunidad de retomar su cultura y lengua de otra manera. Hoy, contaríamos con una persona a la que le interesa recuperar su lengua originaria, que cuenta con la capacidad de hacerlo, no siente vergüenza y que está capacitado (o puede estarlo) para sumarle lo que las nuevas tecnologías pueden aportar.

¿Por qué y para qué aprender una lengua originaria?

Habitualmente nos resulta fácil definir por qué o para qué aprendemos una lengua extranjera: para viajar; para negociar (chino); para manejar vocabulario técnico o informático (inglés); para estudios específicos como la filosofía (alemán), etc. Sin embargo, cuando nos planteamos aprender una lengua originaria, los motivos pueden no ser los mismos.

Una primera mirada hace pensar en motivos relacionados con la comunidad, la familia, la tradición.  Consultando en centros universitarios de idiomas, aparecen otras razones: moda, viajes, interés en interactuar con “otros”, para la equidad en la educación, etc. El interés por estudiar lenguas originarias se ha expandido fuertemente en los últimos 5 años. Entonces, la gente quiere recuperar las lenguas originarias, los gobiernos quieren preservarlas. ¿Por qué no emplear las tecnologías para ello?

Cabe señalar que este panorama acarrea obstáculos como el acceso y el uso de las tecnologías o la resistencia a su incorporación, ya que encontramos que, en los pueblos originarios esta resistencia funciona como forma de resistencia política. Dice Guerrero: “Este desarrollo de la lengua materna por parte de las TICs  ha provocado dos posturas contrarias entre los hablantes de las lenguas originarias. Por un lado, están aquellos que piensan que las TIC  (son) un proceso de apropiación de los medios de la información y la comunicación que implica la apropiación de la cultura popular occidental y de los idiomas dominantes como el inglés, el español, el francés, etcétera”. (1)

Pero afortunadamente, también tenemos la opinión contraria. Dicen Hernández/Calcagno: “En algunos casos, intelectuales, dirigentes y organizaciones indígenas han visto en las TIC una valiosa oportunidad para trascender el nivel local y alcanzar presencia regional, nacional e internacional. (…) se han apropiado de la tecnología digital en la que reconocen potencialidades para fortalecer sus procesos político-organizativos, de comunicación, revitalización lingüística y cultural. El caso más conocido y relevante es el del Movimiento Zapatista (EZLN) en Chiapas, México”. (2)

No hace falta detallar aquí todas las ventajas que el uso de las TIC trae aparejado, pero simplemente mencionaremos tres que consideramos clave: comunicación, preservación y difusión. Entonces, por un lado tenemos a las TIC como formas que convocan, que atraen, que divierten pero por otro, la capacidad de viralizar, exponer, exteriorizar. Esta viralización no tiene que ver sólo con compartir experiencias educativas, conlleva, además, un compromiso político que viene asociado indisolublemente a los medios de comunicación en general y es cuando la imagen es utilizada para convocar, para plasmar, para funcionar como testigo.

En el sitio Endangered languages desarrollado por Google, puede conocerse el nivel de vitalidad de cada idioma, e identificar su riesgo, así como su localización geográfica. De los 3050 idiomas que figuran, el 10 por ciento ya tiene alguna muestra en audio o manuscritos o algún video. La tecnología juega un papel muy importante en este nuevo proyecto porque es posible comunicar a través de ella desde una punta a otra del planeta a todos los pueblos originarios. Lo que apareja, además, un gran trabajo colaborativo. Una misma lengua puede hablarse en lugares muy dispares como es el caso del garífuna que se habla en Guatemala pero también en Nueva York.

educar2

Ejemplos de cursos y actividades para tener en cuenta:

Materiales de apoyo y diccionarios

Wikipedias

El Wikiproyecto:Lenguas indígenas de América tiene como finalidad ampliar, mejorar y organizar todos los artículos relacionados con las lenguas indígenas del continente americano. Encontramos, además Wikipedias en quechua, náhuatl, guaraní y aimara. La Wikiguate es una wiki multilingüe sobre Guatemala (información en español, maya k’iche’ y maya mam). También existe la Vikipeta, la versión en guaraní de la enciclopedia.

Aplicaciones y sistemas operativos

Conclusiones.

Hay algunas herramientas que permiten integrar las lenguas indigenas mediante TIC. Las más exitosas son aquellas asociadas a la imagen y al sonido. Hay, resumiendo, una intención de empezar por darse a conocer (viralidad) y de compartir, de pedir hacia afuera y mostrar. Hay, a veces, una intención de compromiso: lo muestro para que suceda algo (política). Y hay una conciencia desde el inicio en los integrantes de estas comunidades: No queremos nada prestado, nuestros derechos son iguales y por ello, desde la primera publicidad, desde el primer pedido cívico, queremos las consignas en nuestro idioma (campañas) y demostrar que podemos trabajar, ser creativos y progresar con nuestras herramientas.

¿Qué queda por hacer?

En particular, se requiere lograr la sostenibilidad y proyección en el tiempo de estas políticas. Y es necesario reforzar la formación docente, tanto en relación al manejo de las lenguas como al uso pedagógico de las TIC.

Se requiere además continuar la investigación y el intercambio de ideas con cada comunidad acerca de sus necesidades y sus especificidades.

Es un compromiso de largo plazo. Y creemos que es posible.

Citas.

(1) Guerrero Díaz, María Luisa y Dote  Reyes, Francisca  (2011). Integración curricular de Tic’s en la enseñanza de lenguas indígenas en Latinoamérica. Chile: Revista electrónica diálogos educativos, número 22, año 11.

(2) Hernández, Isabel y Calcagno, Silvia (2003). Los pueblos indígenas y la sociedad de la información en América Latina y El Caribe: un marco para la acción. Santiago de Chile.

La pobreza y el hambre detrás de la cobertura de números.

Fuente:

http://www.periodismosocial.net/capituloinfanciaxmes.cfm

La pobreza y el hambre detrás de la cobertura de números.

La muerte de chicos en las comunidades aborígenes de Salta fue el tema destacado en las primeras semanas de febrero. Cómo se informó, quiénes hablaron, qué cosas (no) se dijeron.

En la lógica de los medios, hay muertes que son cifras, números. Y que sólo mantienen la atención en la medida que crecen, que se multiplican. En febrero, hubo un hecho que marcó a fuego esta condición: el fallecimiento en cadena de 8 chicos en comunidades aborígenes de Salta, en medio de la pobreza, el hambre y el abandono estatal. Un drama cuya profundidad también quedó atrapada entre los posicionamientos políticos de los diarios: lo que para algunos fue desnutrición, para otros fue deshidratación y para todos fue una urgencia por cuantificar los fallecidos, como si de un desastre natural se tratara. Incluso llegando a dar por muertos a chicos que estaban vivos.
El Capítulo Infancia de Periodismo Social analizó 45 notas referidas al tema, publicadas por 22 diarios de todo el país entre el 1 y el 14 de febrero en las que el verdadero drama de los pueblos originarios quedó oculto en las coberturas: el nulo acceso de parte de los chicos indígenas al sistema de salud durante toda su vida; la ineficacia de los planes de ayuda social; la existencia de comunidades enteras que en pleno siglo XXI no tienen servicios básicos como el agua potable; la pobreza extrema; la desprotección estatal y la discriminación a la que a veces son sometidos cuando van en busca de asistencia médica.

Desnutrición, deshidratación: ¿y todo lo otro?

En total, los fallecimientos informados por los medios fueron 8, entre el 1 de febrero y el 14.  Las causas de las dos primeras muertes (publicadas el 1 de febrero) fueron informadas por el Ministerio de Salud de la provincia de Salta:

“deshidratación, ya que presentaban cuadros de diarrea y vómitos”. El 4 de febrero, se conoció la tercera muerte y esta vez el certificado médico aseguró que fue un shock séptico por desnutrición. Sin embargo, fue presentado como el tercer caso fatal en una semana por algunos medios, cuando en verdad se trataba del primero que oficialmente era reconocido como tal. De ahí en más, la selección de palabras para titular pareció más forzada que otra cosa. Y la confusión fue en aumento.
Al menos el 12 por ciento de los diarios monitoreados titularon con la palabra “deshidratación”, el 50 por ciento con “desnutrición”, el 9 por ciento con la palabra “hambre” y el 29 por ciento restante descartó esas opciones y eligió títulos como “murió otro chico aborigen” o “dudas en torno de la muerte de una beba aborigen en Salta”. Es decir, la tentación fue la de siempre: poner el acento en un problema y desconocer que se trata algo mucho más complejo.
Zulma Ortiz, especialista en salud de UNICEF, asegura que “no es ni deshidratación, ni desnutrición, ni una cosa ni la otra. Es una problemática socioeconómica y sanitaria que emerge con un problema más visible, pero el problema es estructural: falta de educación, falta de políticas públicas que se hayan sostenido en el tiempo, falta de un enfoque intercultural que incluya a las propias comunidades tomando sus propias decisiones”.
“En general, el papel de los medios dejó mucho que desear”, sintetiza Lino Chara, de la Red de Comunicadores Indígenas, una organización que nuclea a periodistas y comunicadores de pueblos originarios de cinco provincias: Chaco, Formosa, Santa Fe, Salta y Jujuy. Según Chara, “en primer lugar, pensar que sólo es desnutrición o deshidratación es engañoso, cualquier periodista que haya ido al lugar sabe que son un montón de problemas, no sólo eso, es una reducción que no explica el problema, en los que hay cuestiones sanitarias, alimentarias, educativas y creo que hasta abandono de personasería bueno que se hable de eso ¿no?”.
Por su lado, Rubén Tapia, gerente hasta la semana pasada del Hospital de Tartagal. Tapia, se refirió en una entrevista a la diferencia que existe entre un caso de desnutrición y un caso de deshidratación: “Aunque suene parecido, no es lo mismo. Hay que tener en cuenta que el 70% del cuerpo es agua, por lo tanto un mayor o un menor que no ingiere la cantidad necesaria por día de agua segura, se muere”, aseguró, y agregó: “Sea un niño, o un adulto el que fallece por deshidratación, pierde muy rápidamente masa muscular, lo cual no significa que haya estado desnutrido. Por lo tanto, ante un caso de fallecimiento, debe analizarse cuál era la situación del paciente previo al cuadro de deshidratación”.
Una recomendación que algunos medios no tuvieron en cuenta.
Vaya un caso de ejemplo: un bebé de apellido Torres, que fue cambiando la causa de la muerte según el diario en el que se publicaba: mientras por un lado se aseguraba el 10 de febrero que había muerto por desnutrición, otros diarios ese mismo día confirmaban que “en un principio se reportó que el niño se encontraba desnutrido, pero esa información fue negada por sus allegados. Lo llamativo es que el dato erróneo nunca fue rectificado.

La muerte que no fue y un pedido de disculpas.

Uno de los errores más dolorosos en la cobertura del tema fue el caso de la beba Analía López, dada por muerta por el diario El Tribuno de Salta, pero que en realidad estaba viva y recuperándose junto a su madre de un cuadro de desnutrición sufrido en enero. Esa nota se publicó el lunes 7 de febrero. El jueves 10, en un editorial titulado un error que nos duele, el diario explicó cómo surgió la confusión y pidió las disculpas a la familia y sus lectores. El tema ya había rebotado en medios de todo el país, aunque tuvo mucha repercusión en Salta, donde generó gran debate entre los periodistas. En esos días, la propia madre de la nena también aclaró la situación y dijo que “gracias a Dios mi bebé está sana, está bien y está viva, no muerta”.

Los temas que explican las muertes pero no fueron abordados.

“No sólo de pan vive el hombre. De nada sirve que alimente a un chico si lo devuelvo al ambiente hostil en el que vive. Hay gente que cree que la pobreza es mala distribución de la riqueza, que si vos distribuís la riqueza el problema se acaba. Si usted reparte plata a la gente embrutecida siguen tan brutos como antes, y tan pobres como antes. Lo que hay que hacer es educar, educar, educar”, señaló, en una entrevista con el Capítulo Infancia, Abel Albino, médico pediatra, fellow de Ashoka y presidente de la Coordinadora para la Nutrición Infantil (Conin), desde la que lucha contra la desnutrición.
Albino, vale aclararlo, fue uno de los pocos especialistas consultados por los medios. En total, la voz de expertos en el tema no superó el 11 por ciento del total de fuentes oídas. Y continúa Albino: “Es como si yo quiero cargar un tanque de nafta que está pinchado en 17 lugares, nunca lo voy a terminar sus allegados. Lo llamativo es que el dato erróneo nunca fue rectificado.
La muerte que no fue y un pedido de disculpas
Uno de los errores más dolorosos en la cobertura del tema fue el caso de la beba Analía López, dada por muerta por el diario El Tribuno de Salta, pero que en realidad estaba viva y recuperándose junto a su madre de un cuadro de desnutrición sufrido en enero. Esa nota se publicó el lunes 7 de febrero. El jueves 10, en un editorial titulado un error que nos duele, el diario explicó cómo surgió la confusión y pidió las disculpas a la familia y sus lectores. El tema ya había rebotado en medios de todo el país, aunque tuvo mucha repercusión en Salta, donde generó gran debate entre los periodistas. En esos días, la propia madre de la nena también aclaró la situación y dijo que “gracias a Dios mi bebé está sana, está bien y está viva, no muerta”.
Los temas que explican las muertes pero no fueron abordados
“No sólo de pan vive el hombre. De nada sirve que alimente a un chico si lo devuelvo al ambiente hostil en el que vive. Hay gente que cree que la pobreza es mala distribución de la riqueza, que si vos distribuís la riqueza el problema se acaba. Si usted reparte plata a la gente embrutecida siguen tan brutos como antes, y tan pobres como antes. Lo que hay que hacer es educar, educar, educar”, señaló, en una entrevista con el Capítulo Infancia, Abel Albino, médico pediatra, fellow de Ashoka y presidente de la Coordinadora para la Nutrición Infantil (Conin), desde la que lucha contra la desnutrición.
Albino, vale aclararlo, fue uno de los pocos especialistas consultados por los medios. En total, la voz de expertos en el tema no superó el 11 por ciento del total de fuentes oídas. Y continúa Albino: “Es como si yo quiero cargar un tanque de nafta que está pinchado en 17 lugares, nunca lo voy a terminar de llenar porque se está vaciando, entonces yo le puedo saciar el hambre momentáneo, pero nunca combatiré la desnutrición sino tapo todos estos agujeros. Lo que se necesita es educación nutricional, educación para la salud, lactancia materna, jardines maternales, jardines infantiles, estimulación temprana, escuelas de artes y oficios, escuelas de educación agraria, lecto-escritura para analfabetos, escuelas para padres, documentación y legalización de la familia. Así se combate la desnutrición: si yo doy de comer y no estimulo sigo teniendo un niño desnutrido”.
Sin embargo, los datos que permitan a los lectores entender el problema en toda su complejidad estuvieron ausentes.
Según el relevamiento hecho por el Capítulo Infancia, apenas el 20 por ciento de las notas profundizaron en la pobreza en la que viven las comunidades indígenas salteñas, el 11,1 por ciento habló del deficitario sistema de salud que debería ocuparse de ellos y sólo el 4,4 por ciento incorporó a las crónicas el tema de las políticas públicas que podrían solucionar el problema de una vez por todas. Repasemos algunos datos.

La mitad come menos de cuatro comidas por día.

Los chicos que nacen en comunidades aborígenes parecen estar condenados de antemano al abandono estatal. Según la publicación Situación de la infancia y la adolescencia indígena, de UNICEF, “casi la mitad de los niños indígenas ingiere menos de cuatro comidas diarias, y en consecuencia es probable que sufran desnutrición y cuadros de anemia que, a su vez, los hacen vulnerables frente a otras enfermedades”.
Otro dato a tener en cuenta para entender la situación es que “la mayoría de los chicos indígenas se atiende toda su vida en centros de salud o puestos sanitarios, sin acceder a especialistas o atención de mayor complejidad. También pueden recibir la visita de un agente sanitario, pero depende de la distancia y de la existencia del recurso humano que, en general, para las zonas rurales suele ser escaso. El acceso geográfico determina, en gran parte, la atención de salud de las niñas y niños indígenas. La falta de recursos hace que las mujeres tengan dificultades para movilizarse con sus hijos a los centros de salud, que se caracterizan por su dispersión y difícil acceso”, agrega el informe.
Octorina Zamora es una dirigente wichí, que siguió atentamente las noticias sobre el tema y no disimula su angustia. Habló con Capítulo Infancia y aseguró que “en la antigüedad tener una familia desnutrida en nuestras comunidades era una vergüenza. Hoy somos conocidos a través de los medios por todo esto: hambre o deshidratación, es lo mismo. Hay comunidades que no tienen pozo de agua ni un pozo de tierra siquiera para hacerlo. Antes el Estado nos combatía con armas de fuego, hoy es con el hambre, con el despojo. De pronto, hoy en el norte es más importante tener un sembradío de soja que delimitar los territorios indígenas; a raíz de eso nuestro pueblo termina siendo acorralado por estas empresas sin la oportunidad de la sobrevivencia. Y de eso los medios no hablan, nadie dice nada”.

Madres y embarazadas: hasta un año sin ver un agente sanitario.

Según el mismo informe de UNICEF, la atención a las embarazadas indígenas es particularmente grave. En Santa Fe, Chaco, Ciudad de Buenos Aires, Salta, Misiones y Santiago del Estero, así como en las regiones Metropolitana, Pampeana y NOA, la cobertura de salud alcanza a menos de ocho de cada diez mujeres indígenas. En muchos casos pasan hasta 12 meses sin ser visitadas por un agente de salud del Estado. La salud materno-infantil también es deficitaria. Seis de cada diez muertes neonatales podrían prevenirse con un diagnóstico y tratamiento oportunos, controles durante el embarazo, educación en cuidado materno y atención en el parto, agrega.
A esto se suman las falencias en la toma de exámenes y tratamiento temprano a embarazadas para detectar enfermedades como el Chagas, mal endémico en provincias del Norte de nuestro país, y que son transmitidas de madre a hijo durante el embarazo.

El 40 % de las mujeres indígenas ve discriminación en los hospitales.

Marcelino Pérez es tío de una de las nenas que murió en Salta el último mes. Además del dolor, en una entrevista con Clarín reconoció uno de las causas que explican el drama de los pueblos indígenas: la discriminación. Aseguró: “Somos discriminados, porque a los criollos los tratan bien y con respeto. A un mataco, no. Si te dan un turno para que te atiendan igual te tienen horas esperando en la guardia”.  El informe de UNICEF, señala que la discriminación es una de las barreras que más dificulta el acceso a los servicios sanitarios. De cada diez mujeres indígenas, cuatro piensan que en los hospitales y en las postas de salud las discriminan por motivos raciales, y por lo tanto no establecen una relación de confianza con el médico o la médica que las atiende.

El mismo informe rescata dos testimonios muy valiosos para entender la distancia que separa al sistema sanitario tradicional de las comunidades indígenas: Margarita, una mujer wichí, afirma: “En los hospitales no siempre nos tratan bien. A mí me ha pasado que he estado toda la noche esperando un turno que me tendrían que haber dado acá, en la salita. Nos hacen esperar porque somos wichí. Yo así, no vuelvo más”. Fermina, también wichí, habla sobre la vergüenza a la que se exponen las mujeres indígenas al presentarse a una consulta: “A las mujeres les da mucha vergüenza. A veces van a la posta de salud porque tienen hemorragias y le dicen al médico que les duele la cabeza para que les de una pastilla cualquiera, porque piensan que con eso se van a curar. Muchas veces no se animan a decirle al médico o al enfermero lo que les pasa porque piensan que van a hablar mal de ellas”.

La cuestión cultural: una forma de desviar la responsabilidad.

Uno de los episodios que conviene repasar sobre las muertes en Salta fue la declaración del gobernador provincial Juan Manuel Urtubey, que atribuyó “parte de la mala situación socioeconómico de los aborígenes a factores culturales de las comunidades” y en el mismo tono aseguró que los miembros de los pueblos indígenas no tienen costumbre de ir a los hospitales.

Esas declaraciones fueron publicadas por casi todos los medios, sin que nadie cuestione un tema central: es obligación del Estado garantizar el acceso a la salud de todos sus habitantes y llevar la atención sanitaria a todos los rincones.
“Estoy de acuerdo con que dice Urtubey y sus funcionarios, pero con una variante. Es una cuestión cultural nuestra, que no sabemos abordar otra cultura, no sabemos respetar. El problema es nuestro. Un centro de salud, según nuestras leyes, está obligado a tener dispositivos, elementos, estrategias de abordaje intercultural: desde una guía a una persona que traduzca al que viene y no habla español. Eso está por ley. El problema es nuestro y no del otro que no se comunica, yo estoy obligado como Estado a tratarlo, a cuidarlo, a que no se enferme, pero no se hace mucho para tratar de entender qué es lo que necesita”, asegura Ortiz.

Chicos invisibles, lejos de la contención del Estado.

Finalmente, un aspecto poco abordado por los medios: en plena instrumentación de la Asignación Universal por Hijo ¿por qué hay mujeres wichíes que aseguran no recibir ninguna ayuda del Estado? Eso es posible, admitido por la propia ANSES, porque todavía hay personas que están indocumentadas en nuestro país y más aún dentro de las comunidades indígenas. Según se señala, muchos niños se encuentran invisibilizados por no haber sido registrados al nacer. En Argentina, muchas de las comunidades se ubican geográficamente lejos de los centros urbanos, y a esto se suma la falta de acceso a la información adecuada para la protección de sus derechos. Estos factores dificultan el registro oportuno del nacimiento y la consecuente obtención del DNI, trámite que actualmente es gratuito.
La falta de documentación, es decir, el no estar registrado para la comunidad como una persona que ha nacido, ocasiona otras violaciones de derechos y genera nuevas vulnerabilidades: dificulta la inscripción en la escuela, la atención en los centros de salud y la inscripción en los planes sociales de ayuda, entre otras tramitaciones que requieren de un documento de identidad, afirma UNICEF en su informe.
Y sobre este punto, Ortiz asegura: “Es difícil que se lance un plan de esa naturaleza y tener una cobertura al 100 % a los pocos meses. Hay otra cosa más grave: en nuestro país no hay un sistema de información que considere la variable étnica para hacer un análisis. Entonces, qué es primero: ¿garantizar el acceso universal o discutir por qué no tenemos la variable étnica y saber lo que les pasa a las comunidades indígenas de nuestro país. Hay discusiones previas y por ello caemos en la banalidad de tratar esto superficialmente. No tenemos un sistema de información. Mueren 9 mil chicos por año en Argentina, cuántos de ellos son indígenas no lo sabemos. Cómo podemos diseñar políticas si no tenemos esa información”. Un desafío pendiente para todos.
Capítulo Infancia de Periodismo Social / Febrero de 2011.

¿Quién es Leonard Peltier?

Mi interés por este caso comenzó por un artículo en español (mayo de 2009) que nos cuenta la historia de Leonard Peltier. Para información más actualizada (febrero de 2011) tenemos el artículo (en ingles) en conmemoración por los 35 años de arresto de este hombre (http://www.onthisdeity.com/6th-february-1976-%E2%80%93-leonard-peltier-illegally-arrested/) y el sitio oficial (también en inglés) sobre el caso (http://www.whoisleonardpeltier.info/index1.htm).

Fuentes:

http://rostrodelamadre.blogspot.com/2009/05/leonard-peltier-prisionero-mas-viejo.html

http://www.onthisdeity.com/6th-february-1976-%E2%80%93-leonard-peltier-illegally-arrested/

http://www.whoisleonardpeltier.info/index1.htm

Por Juan Perez Archibold.
MIÉRCOLES 27 DE MAYO DE 2009.

Leonard Peltier: Prisionero mas viejo del Imperio estadounidense.

Leonard Peltier, es el prisionero político más viejo del mundo, (65 años) y que lleva más tiempo (32 años) en una de las mazmorras del país donde se cubre con el manto de la “democracia” a los poderosos: los Estados Unidos. Este prisionero no pertenece a los grandes lobbies de la industria bélica, las petrolíferas ni a las empresas farmacéuticas.

Leonard Peltier, es un activista y líder indígena estadounidense perteneciente al pueblo Anishinabe y Dakota/Lakota del Dakota del Sur. En 1977, fue declarado culpable y condenado (sin pruebas), por defender su territorio, a dos cadenas perpetuas consecutivas, por el supuesto “asesinato” de dos agentes del FBI que murieron durante un tiroteo en 1975 en la reserva indígena de Pine Ridge, en los territorios sagrado del pueblo Anishinabe/Lakota.

En los años 70, el gobierno federal preparó secretamente una campaña de usurpación y despojo de Black Hills y la Reserva de Pine Rinde debido a que estas reservas contenían enormes depósitos de uranio, elemento importante para la construcción de armas nucleares. Los autores del libro “Agents of Repression” denunciaron los planes del gobierno en dicha zona.: “En general, los planes de industrialización de los Black Hills son asombrosos. El proyecto cuenta con un gigantesco parque industrial de una veintena de plantas de más de 10.000 megavatios operadas con carbón, una docena de reactores nucleares, grandes tuberías de lechado de carbón que usarán millones de galones de agua, y por lo menos 14 grandes minas de uranio”.
También, Robert Redford, productor y artista de fama mundial filmó un documental de título Incidente en Oglala, sobre los sucesos acaecidos en la reserva en 1975.” Ver: (http://www.youtube.com/watch?v=tZsQzepS5MQ)

Leonard Peltier, al que el sistema judicial estadounidense condena por el hecho de ser indígena, vivir encima de los recursos, que el sistema necesita, para seguir imponiendo su poder imperial y por defender su territorio Pine Ridge. En estos sucesos murieron más de 50 personas del pueblo Anishinabe y Dakota/Lakota a manos de paramilitares entrenados por el FBI y cuyos crímenes aún no han sido investigados. Para los pueblos indígenas, Peltier es un símbolo del abuso y represión que han tenido que resistir por tanto tiempo de parte del Estado fundado en la industria de la guerra, terror y violación de los derechos humanos.

Personalidades como Dalái Lama, Madre Teresa de Calcuta, Juan Pablo II y Nelson Mandela intercedieron ante varios presidentes de EE.UU. sin éxito para conseguir clemencia para Leonard Peltier que ya ciego y anciano yace en una de las cárceles de los Estados Unidos. Ojala, el presidente actual Barak Obama, tenga clemencia y entienda que la democracia y la justicia debe arropar a todos y todas sus ciudadanos.

Durante cien años, Wounded Knee fue un símbolo de las horribles masacres perpetradas por la caballería estadounidense en contra de los pueblos indígenas de EE.UU. Pero en 1973, Wounded Knee se volvió un símbolo de algo muy distinto. Un símbolo de resistencia y de territorio liberado. Transcurridos treinta seis años, esta histórica ocupación Lakota sigue siendo un poderoso símbolo de esperanza para la lucha de todos nuestros pueblos indígenas por su libertad y territorio, dentro de las entrañas del imperio más poderoso pero débil en misericordia.

6th February 1976: Leonard Peltier Illegally Arrested

Peltier’s Arrest.

Thirty-five years ago today, Native American activist Leonard Peltier was illegally arrested in Canada for the murder of two FBI agents on the Pine Ridge reservation in South Dakota in June 1975. Following coerced and fraudulent testimony, he was then illegally extradited to the United States, tried and convicted in federal court and sentenced to serve two life tems in one of the most infamous and shameful political miscarriages of justice in modern U.S. history.

The deaths of the FBI agents on 26th June 1975 are described by Peltier’s defense as a battle between American Indian activists defending their treaty rights and U.S. government agents controlling territory in the interest of uranium mining. Between May 1973 and June 1975, the desperately poor Pine Ridge reservation – the site of the legendary 1973 standoff at Wounded Knee and home to some 10,000 Lakota Sioux – had become a cauldron of violence and fear. Sixty American Indians had been murdered in that period, 47 of which – like Peltier – were American Indian Movement (AIM) activists. On that fateful June day, agents Coler and Williams unwisely drove two unmarked cars at top speed through a remote Pine Ridge community in pursuit of an Indian youth alleged to have stolen a pair of cowboy boots. Is it any great surprise that their actions were perceived as aggressive? A shoot-out ensued, leaving the two FBI agents and one Native America dead.

Tried separately in an earlier case, two AIM activists were found not guilty of the murders of the FBI agents by reason of self-defense. Incensed by the verdict, the FBI authorities targeted Peltier – who was already on their notorious COINTELPRO shitlist which “neutralized” radical activists by slander, attack, arrest and murder. Fearing no possibility of a fair trial, Peltier had sought asylum in Canada. In their relentless determination to extradite him, U.S. authorities manufactured a trio of suspiciously inconsistent affidavits from an Indian woman named Myrtle Poor Bear, who alleged she was Peltier’s girlfriend and saw him commit the murders. Poor Bear later recanted her statements, and confessed they’d been extracted under duress by FBI agents who had threatened to put her through a “meat grinder” and take away her daughter if she didn’t co-operate. Poor Bear would admit: “I didn’t even know Leonard; I didn’t know what Leonard looked like till I met him in the courtroom.” The U.S. government now concedes these affidavits were false and fabricated. The extradition was therefore an illegal act. In 1989 the Supreme Court of Canada stated that if the extradition was fraudulent, Peltier should be returned to Canada.

Back on U.S. soil, FBI authorities handpicked a judge and venue to ensure Peltier’s conviction. In a racially predisposed courtroom, prosecutors lied to the judge, ignored court orders, manufactured a ‘murder weapon’ and intentionally hid evidence of Peltier’s innocence: as the Tenth Circuit Court of Appeals has noted, these shameful facts “are not disputed.” Although federal prosecutors admitted to not being able to prove that Peltier fired the shots, they instead built a case to support that he aided and abetted. Peltier was convicted and sentenced to two life terms for pre-meditated murder.

The FBI has been accused by international human rights organisations of instigating violence against the Lakota community prior to the shoot-out and subsequently fabricating evidence. Peltier has been refused a retrial, despite court findings that the FBI withheld evidence that may have exonerated him. Judge Gerald W. Heaney of the United States Court of Appeals for the Eighth Circuit told the National Law Journal in 1990 that the decision “continues to trouble” him and that “the FBI had not followed the law in its investigation and it is obvious they haven’t been responsive to the defendant’s request for information.” During a parole hearing in December 1995, U.S. prosecutor Lynn Crooks admitted that no evidence exists against Peltier. He further conceded that if Peltier were retried, the government could not re-convict.

Throughout the world, Leonard Peltier – dubbed “the Nelson Mandela of North America” – is considered a political prisoner. With the support of AIM, Amnesty International, international religious and political leaders and over 20 million individuals, Peltier continues his personal fight for freedom and justice for all Native Americans. His indefatigable human rights achievements earned him a nomination for the 2007 Nobel Peace Prize.

In August 2009, Peltier was once again denied parole. That very same week, the Obama administration pardoned Lynette “Squeaky” Fromme – the convicted attempted assassin of a sitting U.S. President, and former cult member and unrepentant loyal supporter of mass-murderer Charles Manson. The only explanation for Peltier continuing to languish in prison (where he was recently beaten viciously behind bars under prison supervision) while Fromme has gone free is America’s inherent and disgraceful policy of racism towards its own native people. February 6th, the date of Peltier’s illegal arrest, is often marked as an international day of solidarity. And so on this shameful 35th anniversary, we stand united behind Leonard Peltier and beseech Barack Obama to take a long overdue stand against this gross criminal injustice on behalf of the long-suffering Native Americans. Free Leonard Peltier Now!

El caso Cayún de Lago Puelo le da esperanza a los pueblos originarios.

Fuente:

http://www.elpatagonico.net/index.php?item=nota&idn=91417&ref=hoy

OTROS CASOS DE RECUPERACION TERRITORIAL INDIGENA EN DONDE LA SOLUCION LA TIENE EL MUNICIPIO.

El caso Cayún de Lago Puelo le da esperanza a los pueblos originarios.

Los títulos de propiedad comunitaria o familiar para las comunidades mapuches y tehuelches son una cuenta pendiente en Chubut. La norma firmada en Lago Puelo, que reconoce la legítima ocupación de la comunidad Cayún, abre caminos para el resto de los pueblos indígenas de la provincia. Un repaso de algunos de los casos más urgentes.

El reconocimiento a los Cayún en Puelo abre una nueva etapa para las comunidades.

El reconocimiento del municipio de Lago Puelo a la comunidad mapuche Cayún de su territorio significó una decisión histórica para los pueblos originarios de Chubut, que siempre han recibido el pulgar hacia abajo del poder político y del judicial.

La resolución firmada por el intendente Iván Fernández se convierte en un precedente de reconocimiento desde el Estado a los pueblos preexistentes, que cita, entre otras normas, el Convenio 169 de la OIT –que tiene rango constitucional–.

El Instituto Autárquico de Colonización (IAC) dejó en manos de los municipios los arreglos por tierras rurales, que en la mayoría de los casos resultaban a favor de empresarios y estancieros. Sin embargo, para los Cayún fue a favor: el municipio de Lago Puelo aprovechó su dominios sobre esas tierras del ejido municipal y las reconoció como propiedad comunitaria.

La norma establece en su primer artículo “reconocer la legítima, real y pacífica ocupación y derechos de posesión que ejerce la Comunidad Mapuche Cayún sobre las tierras”. Y declara “de interés público municipal el otorgamiento del título de propiedad comunitaria”, en su artículo dos.

RESABIOS DE ROCA.

Los Sacamata-Liempichún, con el apoyo del GAJAT (Grupo de Apoyo Jurídico por el Acceso a la Tierra) han reclamado al INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) y al municipio de Río Senguer la reparación histórica de ese territorio ancestral, que se extendía desde Tecka hasta el norte de Santa Cruz pero la Campaña del Desierto, impulsada por Julio Argentino Roca, redujo sus hectáreas.

La comunidad Valentín Sayhueque, herederos de ese hombre de madre techuelche y padre mapuche que luchó contra la Campaña del Desierto en 1894, pelean contra el estanciero Héctor Rey a 50 km de Gobernador Costa. Los Sayhueque fueron desplazados de esas tierras en 1944 por la Gendarmería, y a mediados de los noventa iniciaron el proceso de recuperación territorial.

La intendente de Gobernador Costa, Marcela Amado, ha manifestado su solidaridad con la comunidad y hasta se hizo presente en el territorio sumándose al reclamo de restitución.

La situación podría ser favorable para los Sayhueque, en especial desde que en Concejo Deliberante se presentó una propuesta para cambiarle el nombre a la avenida principal, Julio A. Roca, por el de Valentín Sayhueque.

COMUNIDADES QUE DAN PELEA.

El caso de Motoco Cárdenas, una comunidad mapuche vecina a la de los Cayún y al municipio de Lago Puelo.

Allí viven unas diez familias descendientes de Pedro Cárdenas, quien en 1884 se convertiría en el primer poblador de Lago Puelo. De hecho, la justicia le requirió al intendente Fernández en febrero de 2010 para que facilite un expediente relacionado con la ocupación original de esa comunidad.

En tierras contiguas a El Maitén, en Buenos Aires Chico, el conflicto entre la comunidad Sepúlveda y el estanciero Héctor Guajardo lleva 10 años. La familia mapuche fue atacada a balazos en octubre del año pasado. Abelardo Sepúlveda, pese a las amenazas, sigue reclamando la propiedad comunitaria de su territorio.

Al este de Chubut, la comunidad llamada Ceferino Nacumcurá – Velentín Sayhueque podría recibir la propiedad de la mano del municipio de Gaiman. En la zona de Loma Torta el CENPAT (Centro Nacional Patagónico) descubrió un cementerio indígena de más de 1.500 años.

Estudio sobre “Campaña del Desierto” confirma genocidio contra mapuches.

Fuente:

http://www.ipodagua.com.ar/spip/spip.php?article1668

Estudio sobre “Campaña del Desierto” confirma genocidio contra mapuches.

Trabajo de la Red de estudios sobre genocidio de la política indígena en Argentina confirmó la existencia de un plan para exterminar a los Mapuche y otros pueblos indígenas en tiempos de la denominada “Campaña del Desierto” en Argentina. “Reivindicar la Campaña del Desierto sólo como una epopeya militar y en términos de progreso y conformación del Estado cierra y deja en el olvido muchos temas”, advierten sus autores. Una entrevista, gentileza de Diario Río Negro.

Martes 25 de enero de 2011.

Por Leonardo Herreros.

Entrevista con Diana Lenton y Walter Del Río.

Un estudio realizado por los investigadores Diana Lenton y Walter Del Río confirma que existió en Puelmapu el objetivo de exterminar al pueblo mapuche en tiempos de la denominada “Campaña del Desierto”. Analizando la Carta contra el Genocidio de la ONU y diversos registros históricos, los autores documentan el exterminio de poblaciones civiles, la separación de familias para ser usados como esclavos, campos de concentración y arbitrariedad y corrupción con las tierras.

Diana Lenton es antropóloga social, docente e investigadora de la UBA. Se especializó en antropología histórica y política. Su tesis doctoral analiza las políticas indigenistas y el discurso político sobre indígenas en el estado nacional en los últimos 125 años. Escribió “Cartografías argentinas”. Walter del Río es historiador, magister en Etnohistoria de la Universidad de Chile y doctor en antropología . Es becario del Conicet y se desempeña en la sección antropología y etnografía de la facultad de Filosofía y letras de la UBA. Escribió recientemente el libro “Memorias de la expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia (1872-1943)”.

Ambos investigadores participan actualmente en la “Red de estudios sobre genocidio de la política indígena en Argentina”, que reúne e intercambia información entre grupos de investigadores de Buenos Aires, cinco o seis organizaciones de militancia indígena y otras académicas, como la del Comahue, la de la UBA, pero está planteándose todavía cómo se articula. Hay una articulación nacional con la población indígena. Documentos espantosos, no fueron excesos, sino un proyecto nacional.

Cuando se les consulta el porqué hablar de genocidio en esa época, Del Río es enfático en señalar que “primero y principal es hablar y pensar en términos históricos que hoy estaban cerrados. La definición de genocidio permite ver los hechos de un país que se construye sojuzgando a los que entiende como diferentes y cómo se maneja esa diferencia, eliminándola y construyendo una historia nacional de la cual algunos quedan excluidos. Reivindicar la Campaña del Desierto sólo como una epopeya militar y en términos de progreso y conformación del Estado cierra y deja en el olvido muchos temas. Hablar de genocidio genera tanto ruido que es positivo, porque habla y se piensa en la historia de otra manera”. A continuación, una entrevista con los autores.

- ¿Cuál es su enfoque de estudio sobre la Campaña del Desierto?

–Walter del Río: Trabajamos como una red que nuclea a gente que trabaja desde distintos sectores en la memoria y documentación sobre determinados hechos históricos ignorados de la Campaña del Desierto y posteriores, sobre el genocidio indígena, incorporando documentación que no era tenida en cuenta para describir hechos además de la memoria oral, de las personas que vivieron los hechos que se transmitieron por generaciones…

–¿Qué documentaciones se omitieron?

–W.D.R.: Si uno va a los archivos históricos documentales, hay poco pero hay documentación, mucha de ella consultada a veces por gente que dice que no hubo genocidio y sin embargo los datos están ahí.

–Diana Lenton: Por ejemplo, trabajamos con copias de publicaciones que hizo el diario “La Nación”, cartas editoriales, es decir la palabra de Mitre. En un artículo de ese diario el 16 y 17 de noviembre de 1878 denuncia la actuación de Rudecindo Roca (hermano de Julio) en San Luis con una matanza de 60 indígenas desarmados y lo califica de “crimen de lesa humanidad” en medio de las campañas. Están los partes militares, que tampoco han sido estudiados a fondo y dicen cosas terribles. De allí sale el secuestro de chicos, la matanza de prisioneros, la violación sistemática como arma de guerra. La prostitución forzada como botín de guerra de los soldados era algo fomentado desde los mandos.

–¿Es aplicable en la Campaña del Desierto la noción de genocidio, más allá de reconocerse desigualdad militar y matanzas terribles? Algunos historiadores dicen que es una categoría posterior y no aplicable.

–D.L.: Seguimos el modelo de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de Naciones Unidas, de 1948, que se aplica al genocidio nazi que fue anterior. La carta también se aplica al genocidio armenio de 1915… se puede aplicar retroactivamente. No evaluamos los resultados, porque algunos dicen que se no se exterminó a toda la población indígena, pero el genocidio nazi también fracasó en exterminar a todos lo judíos y no por eso es menos genocidio. Porque la definición se da por el proyecto, no por resultados, la intencionalidad de acabar con un pueblo. Hay un proyecto genocida.

–¿En dónde se enuncia, en dónde se especifica algo similar a la “solución final” de los nazis? ¿Hay algún discurso, algún documento?

–D.L.: Por empezar en el discurso político, en el Legislativo de la época en donde se habla directamente de “exterminar a los indios salvajes y bárbaros de Pampa y Patagonia”; y con las prácticas que se producen, pequeñas algunas, pero que se suman. El art. 11 de la carta de ONU te habla de genocidio primero como “acciones de un Estado contra sociedad civil” y esto se cumple, porque las mayores acciones militares no eran entre grupos de soldados o guerreros de dos bandos, sino que en muchos casos el Ejército atacó a sabiendas tolderías vacías de hombres adultos porque estaban en otras partidas, con mujeres y chicos solos. Eso lo cuenta el propio general Conrado Villegas. En la memoria del Ministerio de Guerra y Marina de 1881 dice “sabemos que el indio es como el tero, que en un lugar grita y en otro tiene el nido. Nosotros sabíamos que los indios de tal cacique estaban apostados en tal lugar entonces fuimos a la toldería e hicimos tanto de botín, de mujeres y ‘chusma’” ( lenguaje que designaba a mujeres y niños).

Parece que los objetivos no estaban en los guerreros indígenas sino en la población civil. La otra parte de la definición de genocidio habla de “actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo étnico, racial o religiosos como tal”. Y la forma sistemática en que fueron atacando después de finalizada la campaña y la resistencia indígena, con partidas de policía contra la familias que habían quedado, lo ratifican. Los partes de Villegas mencionan casos de “persecuciones de a pie”. ¿A qué clase de población guerrera persigue un soldado a pie? A heridos, viejos, chicos, etc. Otra parte de la definición de ONU habla de “matanza de miembros de grupo, lesión grave a la integridad física y mental”. Gran parte del exterminio no se dio en campos de batalla sino con prácticas de tomarlos prisioneros, haciendo traslados a pie hasta Carmen de Patagones, en donde los embarcaban a Martín García. Ese cruce por la Patagonia a pie exterminó a miles de personas, porque mataban a los que no caminaban, mujeres que tenían a sus hijos en el campo, iban todos encadenados, etc. Había más muertes por esos traslados que en las batallas. Otra parte es “sometimiento intencional del grupo, condiciones de existencia que hallan de acarrear destrucción física total o parcial”. Allí está el tema de los campos de concentración.

–¿Campos de concentración en 1879?

–W.D.R.: Sí. En Valcheta, por ejemplo, se registran campos de concentración con alambres de púas de tres metros de alto, con gente muriendo de hambre por no tener qué comer. Eso se lee en las memorias de los viajeros galeses, por ejemplo. Esas mismas memorias de los viajeros que se usan por los historiadores oficiales para hablar de lo lindo que fue la inmigración, pero en algunas páginas del libro “John Evans, el Molinero”, se habla de esto y nadie le presta atención.

–D.L.: Después de la campaña y la derrota indígena entra en acción la “policía de frontera”, que detecta a una familia indígena y la deporta a otro sitio del territorio. Por Martín García, que funcionó como gigantesco campo de concentración, pasaron miles. Se habla de entre 10 y 20.000. Tuvieron que habilitar dos cementerios especiales en 1879, lo que da una idea de la magnitud de lo que pasó.

–¿Qué otras políticas se toman?

–D.L.: Otra parte de la definición de ONU es “medidas destinadas a impedir nacimientos en el grupo”. De los partes militares mismos salen las medidas de separar a las mujeres de los varones, el traslado por fuerza de niños de un grupo a otro… Les cambiaban el nombre de tal manera que muchos saben que tienen ascendencia indígena pero no pueden reconstruir su historia familiar porque a su antepasado le pusieron Juan Pérez.

–Se centran las críticas en el general Julio A. Roca, pero las campañas contra los aborígenes comenzaron antes, ya con Rivadavia contra los Ranqueles, Juan Manuel de Rosas en La Pampa…

–Es verdad. Se sabe que desde el gobierno de Martín Rodríguez en provincia de Buenos Aires, incluso antes de Rivadavia, década de 1820, se hablaba de exterminio. El ya decía “primero exterminaremos a los nómades y luego a los sedentarios”, textual. El proyecto genocida viene de antes de Roca, pero lo que consigue Roca es el consenso nacional de todos los sectores para hacer la Campaña del Desierto. En ese momento se juzgó indispensable. Se consolida el Estado nacional con la derrota de caudillos provinciales, se pacifica el país y se piensa en extender la frontera al Sur y al Norte. Probablemente si la hubieran hecho 20 años antes hubiera sido más o menos lo mismo. Nos centramos en Roca porque precisamente es el símbolo de la historia oficial, el prócer con el que las clases dominantes se exaltan a sí mismas y es por eso que les molesta tanto que se toque a este prócer. También estaba Avellaneda, pero pocos se acuerdan de él. Roca es el símbolo, el que construyó una nación con estos parámetros.

–¿En esa época los políticos estaban en condiciones intelectuales de entender la idea de genocidio, con el darwinismo, el positivismo, la idea generalizada de llevar “la civilización” a todo el territorio, de ver a los pueblos originarios como obstáculo a esta civilización? ¿Había intelectuales y políticos que se opusieron?

–D.L.: Bueno esa expresión es la ideología hegemónica de la época, está bien conocerlo como contexto. Pero toda idea hegemónica tiene opositores, incluso dentro de la propia elite, que cuestionaba esta política de exterminio. En la época ya se planteaba políticas más integracionistas, de colonización pacífica. Antes de la Campaña del Desierto había una coexistencia conflictiva, el gran problema de la frontera en donde se mataban unos a otros, pero también casos de comercio y convivencia pacífica, que luego fueron negados o minimizados. Aristóbulo del Valle en 1884, cuando la campaña ya había llegado al Río Negro (1879) pero se estaba desarrollando la campaña del Nahuel Huapi, se opone duramente a un intento de Roca por hacer una campaña similar en el Chaco. Allí denuncia: “Al hombre lo hemos esclavizado, a la mujer la hemos prostituido, al niño lo hemos arrancado del seno de la madre. En una palabra, hemos desconocido y violado las acciones que gobiernan las acciones morales del hombre”. Otros políticos que habían apoyado la campaña en la Patagonia se oponen a la del Chaco, porque esto había sido una barbaridad. Le costó un esfuerzo con campaña ideológica y otros medios como el reparto de tierras para acallar las críticas y la oposición. Aristóbulo del Valle representaba a los ganaderos y quería que se expandiera la frontera, pero cuestiona el método.

–¿La Iglesia?

–D.L.: La Iglesia era un gran aliado del gobierno, pero congregaciones como los salesianos tuvieron grandes conflictos con el sector militar, porque los salesianos querían convertirlos y formar colonias agrícolas, pero se opusieron al traslado masivo de poblaciones. El Ejército separaba a las familias y llevaba a los varones esclavizados a la zafra en el norte tucumano y a las mujeres y niños al servicio doméstico en las ciudades. Eso para la Iglesia era intolerable por su defensa de la familia.

–¿Y desde las regiones?

–D.L.: También. Olascoaga, por ejemplo asesoraba a Roca en temas militares. Pero cuando fue designado gobernador del Territorio de Neuquén, tenía la idea de retener a la población indígena en el territorio, porque les reconocía un gran potencial productivo y de ocupación del espacio. Consideraba que los mapuches agricultores eran muy trabajadores y que no era necesario llevarlos a todos a Martín García y darle la tierra a los ingleses. Pero esa parte a Olascoaga no se lo escucha, se rechaza su proyecto de colonias indígenas, Roca prefiere hacer otras. Tenían otras posibilidades, no se hizo porque no se quiso.

–Siempre se debatió el tema humanitario, las atrocidades, etc. Pero ustedes agregan otro: ¿hubo corrupción en la Campaña del Desierto?

–D.L.: Negociados, claro que sí. Por ejemplo, había un empresario que era Ernesto Tornquist. Era el encargado de las provisiones y hubo cantidad de negociados. El mismo transporta los indios prisioneros como esclavos a la zafra tucumana porque él mismo era accionista de ingenios y recibía mano de obra gratis. Los ranqueles fueron mano de obra gratis por años como resultado de la campaña en La Pampa y él se encargó de ese reparto. La mayoría de los ministros de Economía de Roca tenían relación con las empresas de Tornquist.

–W.D.R.: El comandante Prado, que participó de la campaña y la apoyó, denuncia en sus memorias que los soldados vivían muertos de hambre, con sumarios a soldados por comerse velas de sebo de los entierros. En los debates en el Congreso se denuncia que un soldado argentino de la época costaba hasta 5 veces más que un soldado alemán equipado en Alemania, pero se moría de hambre. Es decir, fondos que nunca llegaron a destino.

–¿Y con el reparto de tierras?

–W.D.R.: Se concesionaban enormes extensiones para colonización por poco dinero, luego se levantaba la obligación de colonizar y pasaban a latifundistas que en meses formaban compañías comerciales entre concesionarios vecinos, algo prohibido por ley. Ese caso es por ejemplo el de la Compañía de Tierras del Sur Argentino, hoy adquirida por Benetton. Meses después de nueve concesiones distintas para ser parceladas para colonias, terminaron formando una sola compañía de capitales británicos sobre más de 600.000 hectáreas. Todos en contra de la ley de la misma época. Está todo en la escribanía de la Nación. Se encontraron mecanismos para burlar todos los controles legales.

–D.L.: La guerra se hizo con el pretexto de proteger los “pioneros en las fronteras”, pero ellos no entraron en el reparto. No se consideró a los sufridos antiguos pobladores fronterizos ni a los indígenas que quedaban, lo que se hizo fue crear un espacio vacío para grandes propietarios, estancieros bonaerenses o capitales ingleses.

–Algunos señalan que el destino de los pueblos originarios estaba sellado desde que el capitalismo descubrió la riqueza de estas tierras. Al mismo tiempo que Roca, el Ejército chileno avanzaba sobre los territorios mapuches del sur del Biobio y había interés de británicos por ocupar estas zonas. Es decir, si no eran Roca y el Estado argentino, iba a ser un extranjero con métodos similares o peores…

–D.L.: Esa postura no vale como argumento, porque es cierto que hay un gran ímpetu en esa época en esa dirección y también que si no era Roca era otro, pero eso no justifica lo que se hizo. Hay que tener cuidado con eso de las ideas de contexto. Porque dentro de 100 años quienes nos estudien dirán que en nuestra época se consideraba normal y era la idea dominante que los jubilados murieran de hambre y entonces todos estábamos de acuerdo, lo que primero no es cierto y en ningún caso justifica que se esté haciendo. Coincido con Osvaldo Bayer en la necesidad de una evaluación ética de la Historia. No tenemos por qué evaluar las acciones de Julio A. Roca con la ideología de Roca y tratar de rescatar otras.