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Consejos para un linkeo responsable.

Fuente: http://circuloesceptico.com.ar/2014/01/consejos-para-un-linkeo-responsable .

Consejos para un linkeo responsable

shareEl movimiento escéptico no es ajeno al Efecto Streisand. ¿En qué consiste? Se trata del efecto indeseado de lograr un aumento en la difusión de algo (sitios y contenidos, en el caso de internet) cuando uno originalmente buscaba lo contrario. Parece una paradoja, pero a veces sucede que ese contenido se termina conociendo mucho más gracias a nuestra intervención de lo que se hubiera conocido de otra manera.

Un ejemplo reciente es el caso de Burzynski intimidando a un joven blogger que escribió un artículo crítico de sus “antineoplastones” y que sólo sirvió para difundir aún más las críticas contra él. O el de la multinacional homeopática Boiron, que amenazó con demandar a un blogger italiano y nuevamente se encontró con más mala publicidad. Sin embargo, la realidad es que este efecto va para los dos lados y como escépticos tenemos que cuidarnos de que nuestras críticas no resulten en más publicidad para los mercaderes de pseudociencia.

Esto no es un miedo infundado sino una realidad. Por ejemplo, el caso de una compañía que trataba mal a sus clientes para que éstos escribieran críticas en internet que aumentaban su ranking en las búsquedas en google (aunque algunos dudan de esta estrategia, google reaccionó). Los algoritmos de búsqueda no entienden la complejidad y la angustia de la existencia humana, sólo entienden los links.

Es por esto que en el Círculo Escéptico Argentino nos cuidamos de siempre usar el atributo NOFOLLOW cuando en un artículo linkeamos a un sitio pseudocientífico.  Con este atributo uno se asegura que esos links no aumenten el PageRank que Google le da a esa página. Pero una cosa que no se puede controlar son los links que se comparten en las redes sociales. Si desde nuestra cuenta de Twitter o página en Facebook compartimos contenido de algún sitio web bien magufo para reírnos de él, en parte estamos aumentando su popularidad. El efecto Streisand entra en acción.

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Pero los links compartidos en Facebook no sólo aumentan la popularidad de las páginas porque más gente puede verlas, sino que también sirven para aumentar la popularidad de las páginas de Facebook asociadas a esos sitios web. Aparentemente, el número de “Likes” y “Recomendaciones” que muestra una página en los pequeños botones para compartir no sólo refleja la cantidad de veces que se compartió mediante ese botón sino también las veces que la página se compartió mediante cualquier medio, incluso copiando y pegando la dirección en la biografía.

Eso quiere decir que cada vez que alguien comparte algún link en el grupo de facebook del CEA sólo para reírse y mostrar qué ridículo que es, ¡está aumentando la popularidad de ese contenido! Los escépticos nos encontramos entonces con un pequeño dilema. Queremos criticar a los vendedores de humo y la honestidad intelectual requiere mostrar el contenido que se critica, pero tampoco queremos promocionar su contenido y hacer que aparezcan en los primeros resultados de búsqueda en Google o como contenido recomendado en las redes sociales.

Los algoritmos no diferencian entre crítica y recomendación. Tim Farley (el genio detrás de What’s the Harmrecomienda un par de alternativas en lugar de compartir links directamente:

  • Escribir un post en un blog: Quien tenga un blog puede escribir una crítica del contenido que se quiere compartir, siempre linkeando con el atributo NOFOLLOW, y luego compartir ese contenido (presumiblemente de buena calidad) en vez del contenido de mala calidad que se quiere criticar.
  • Compartir un post de otro blog: Si uno no tiene un blog propio o no tiene tiempo o conocimiento para escribir un artículo completo, es muy probable que alguien más haya escrito sobre el tema. Eso es lo que podemos buscar y difundir.
  • Compartir una versión archivada del contenido: Archive.org es un excelente sitio web con la misión de archivar la internet para futuras generaciones. Si la página web que se quiere compartir no está archivada, se puede hacer un archivo de la misma.

Finalmente, una muy buena herramienta si no queda otra y uno tiene muchas ganas de compartir es DoNotLink. Se trata de un servicio para acordar direcciones web como Bit.ly pero con la característica de que utiliza una serie de técnicas para asegurarse de que el link no se cuente como una recomendación en Facebook ni afecte el PageRank de Google. Ni siquiera hace falta entrar al sitio para crear el link, sólo hace falta agregar “http://donotlink.com/” antes de la dirección que se quiere compartir.

Entonces, si uno quiere compartir el sitio de la Asociación Médica Homeopática Argentina (http://www.amha.org.ar/), queda “http://donotlink.com/www.amha.org.ar”. Para hacer las cosas aún más fáciles, yo modifiqué el bookmarklet oficial de Facebook para que comparta la página que uno está viendo usando DoNotLink. Arrastren este link a su barra de favoritos y cuando quieran compartir algo de dudosa calidad, sólo queda hacer click en ese botón.

Es un poco más de trabajo, sí, pero es importante que no amplifiquemos el mal contenido en la web. El tema central es NUNCA linkear directo a contenido pseudocientífico. Cuidemos nuestros links.

¿Qué se esconde tras los ataques a la homeopatía? (Según ABC Homeopatía).

Fuente: http://lacienciaesbella.blogspot.com.ar/2013/12/que-se-esconde-tras-los-ataques-la.html .

¿Qué se esconde tras los ataques a la homeopatía? es el título de un interesante reportaje defensivo colgado en la web ABC homeopatía (la homeopatía a tu alcance). Aquí una captura del comienzo del reportaje:

Vamos a ir analizando lo que en él pone; veamos si de verdad hay un ataque -injustificado- a la homeopatía. Os recomiendo que lo tengáis abierto, pues no todo cabe en la captura:
“En los últimos meses estamos asistiendo a una serie de ataques sistemáticos contra la homeopatía.
La mayoría de ellos provienen de personas que se autodenominan escépticos y racionalistas, pero en quienes se aprecia un total desconocimiento de esta medicina. Éstos no nos preocupan, al fin y al cabo, cada uno es libre de pensar y expresar aquello que desee, y cuando una opinión no se basa en el conocimiento de lo que está criticando, es sencillamente eso, una opinión personal sin más importancia”.
Cierto, a la homeopatía se le ataca sistemáticamente por parte de muchas personas que, como yo, nos denominamos escépticos y racionalistas. Pero no tenemos un total desconocimiento de esa ‘medicina’. Al contrario, conocemos muy bien qué es la homeopatía. La homeopatía es una pseudomedicina basada en dos principios que contradicen las leyes de la física, la química y la biología: que “lo similar cura lo similar” y que “cuanto más diluido esté un principio activo más efecto curativo tiene”, lo que conduce a que los preparados homeopáticos no tengan, en la mayoría de las ocasiones, ni una sola molécula del ingrediente. Sabemos además que cuando parece funcionar es por cuestiones como el efecto placebo o la remisión espontánea de la enfermedad. Sabemos, ítem más, que nunca un preparado homeopático ha conseguido demostrar que su efecto curativo es superior al efecto placebo, por mucho que desde publicaciones homeopáticas se sostenga lo contrario. Por todo esto los ataques a la homeopatía no son una opinión, sino consecuencia de una certeza.
“En una visión simple y autocomplaciente diríamos aquello de “ladran, luego cabalgamos“, es decir, cuanto más protestan es porque más se expande y más aceptada es, día a día, la homeopatía.
Pero cuando se aprecia una ofensiva antihomeopática orquestada desde webs creadas sólo con ese motivo, eventos internacionales anti homeopáticos como el 10.23, apariciones en programas de radio y publicaciones coordinadas en distintos medios de comunicación, uno se pregunta:
– ¿Qué es lo que está ocurriendo?
– ¿Quién puede tener intereses – económicos, cómo siempre, por desgracia, en nuestra sociedad- en contra de la homeopatía?”
Otra vez empiezo mostrándome de acuerdo: si ladramos es porque la homeopatía cabalga, y no nos agrada. Por ejemplo, porque hoy mismo el consejo de ministros decide sobre la regulación de la homeopatía. No nos gusta que una pseudomedicina, que por serlo puede causar graves daños de salud (como la reciente muerte de un niño) sea legal. Lisa y llanamente. De ahí lo de orquestar campañas. No cejaremos en ello.
En cuanto a los intereses económicos… mejor seguimos leyendo; lo comentaré más abajo.
“Así pues, intentando profundizar más en este fenómeno de ataque deliberado contra esta terapia, cojamos 3 premisas básicas y saquemos conclusiones:
-La homeopatía es una terapia con más de 200 años de antigüedad, cuyos medicamentos se venden en farmacias, practicada por cientos de miles de médicos en el mundo, que ha curado y cura a millones de personas en nuestro planeta, cuyas enseñanzas se dan, cada vez más en Universidades de Medicina que se aplica en cientos de hospitales, especialmente en el ámbito pediátrico y que consigue un índice de satisfacción en sus pacientes cercano al 80%.
-Su origen natural, sus bajas diluciones y sus nulos efectos secundarios, así como la eficacia a la hora de acabar definitivamente con muchas de las afecciones más comunes que nos llevan de forma repetitiva a la consulta del médico y a la farmacia, la convierten en una medicina extremadamente barata y en una auténtica alternativa al descomunal gasto e ingesta descontrolada de fármacos al que nuestro actual sistema sanitario y farmacéutico nos tiene acostumbrados, especialmente en afecciones y enfermedades comunes (analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos, corticoides, etc., etc.)
-Por último, resulta que el gasto farmacéutico homeopático supone un 3% del gasto total en nuestras farmacias, un 7% en relación a los medicamentos que en ellas se venden”.
La homeopatía tiene dos siglos: correcto. Surgió de la inspiración de un tal Hahnemann en un momento en que la medicina era todavía precientífica. Si este señor no se hubiera inventado ese desvarío, la homeopatía no existiría. No tiene ninguna base científica, por lo que la homeopatía no puede ser descubierta, sino inventada (para que me entendáis, si no hubiera existido Newton, hoy tendríamos una ley de la gravitación universal); se trata de un invento que no funciona. Practicado por miles de médicos y farmacéuticos… ahí me vais a permitir que me mese los cabellos. Es incomprensible. Salvo que hagan de ello una forma de vida, porque si han entendido lo del número de Avogadro, que se estudia en la ESO, deberían abandonar la homeopatía inmediatamente. Lo de las universidades y demás es un asunto vergonzoso motivado fundamentalmente (otra vez sale el dinero, ya ves, los dos bandos hablamos en parte de lo mismo) por la financiación que reciben las universidades de las empresas homeopáticas. Véase La lista de la vergüenza. De cualquier manera, que entre en algunas universidades no significa que funcione. Por otro lado no dicen que cada vez entra en menos universidades, ¿verdad?
Lo del 80% de satisfacción tiene trampa: son usuarios de la homeopatía, y lo son porque se sienten satisfechos. Eso se llama sesgo. ¿Por qué están satisfechos? Recordad el efecto placebo, la remisión espontánea, el trato tranquilizador del homeópata… Se trata de otra falacia: que algo sea creído por mucha gente no significa que sea cierto.
Origen natural, no sé yo… la homeopatía es artificial, pero en fin. Supongo que se refiere a que lo que diluyen es de origen natural, como el tóner de fotocopiadora o la luz de bombilla de bajo consumo. Los nulos efectos secundarios son lógicos: la homeopatía no tiene principio activo. Salvo una intolerancia al excipiente, como la lactosa, son productos inocuos como un azucarillo. Por lo mismo, tampoco tienen efectos primarios, los que curan, vamos. En cuanto a que es una medicina barata, ¿es barato el azúcar a 2000 euros el kilo? El gasto homeopático en farmacias, sea el que sea, es excesivo. Debería ser cero. Punto.
“¿Y a qué conclusión nos llevan estas tres premisas?
Pues que la enorme y poderosa industria farmacéutica sería, sin duda, la más perjudicada por la aceptación y expansión de la homeopatía, de darse ésta con la misma progresión y avance con el que está desarrollandose en la actualidad.
Para finalizar queremos reproduciros un extracto del comentario que Espartax -pseudónimo de un defensor de la homeopatía- publicó en una web con motivo del reciente suicidio homeopático y que resulta ciertamente revelador:
“No entiendo esta persecución contra la homeopatía y contra los que nos tratamos con ella en una sociedad que se califica a sí misma como democrática, tolerante, avanzada, respetuosa, etc., etc…
Resulta que en España nos … lanzamos a una sectaria persecución bíblica contra una parte de la población que desea NO INTOXICARSE con muchas de las medicinas convencionales con las que se forran TODAS las multinacionales implicadas en fidelizar los gobiernos occidentales a sus intereses y en mediatizar los sistemas de enseñanza médica a través del “mecenazgo” de las universidades.
A mí esto me huele a campaña orquestada y financiada de forma indirecta por dichas multinacionales que, al igual que ocurriera con las famosas vacunas contra la gripe A, intentan mantener sus mercados y la fidelidad de los gobiernos y ciudadanos para que su cuenta de resultados y beneficios sigan creciendo a costa de lo que sea”.
No puedo hablar, porque no tengo ni idea, de lo que siente la poderosa industria farmacéutica ni el miedo que le produce la homeopatía. Homeopatía que, por cierto, y esto tampoco lo dicen, tiene como industria señera a la multinacional Boiron, que cotiza en la bolsa de París, y que el año pasado obtuvo unos beneficios de 50 millones de euros. Se forran, como muchas farmacéuticas que venden fármacos con los que la gente, sí, se pueden intoxicar. Porque son fármacos. Lo de la campaña orquestada es verdad, porque tenemos derecho a hacernos oír, lo que es muy saludable en un sistema democrático, tolerante, etc. etc. Porque pensamos que la población debe ser alertada frente al timo. No vean la paja en el ojo ajeno sin quitarse la viga del propio. Y no me hablen de lo del mecenazgo a las universidades, que ya se ha dicho mucho sobre lo de la pasta que Boiron suelta a universidades para darse una pátina de respetabilidad que no tiene. Finalmente, que conste que, al menos quien esto escribe, no está financiado por ninguna multinacional del fármaco. Nada, ni un céntimo. Qué mas quisiera… Quizá quien afirma lo de la financiación no entiende que haya movimientos altruistas (y no pretendo decir que lo que hacemos los antihomeopatía es altruismo, ojo).
“Quizás la concienciación de la sociedad hacia lo natural, producida por la apabullante campaña sobre el cambio climático, está provocando un cambio en las costumbres de la gente que gira hacia la homeopatía en detrimento de la medicina convencional y produce una inesperada e incluso peligrosa competencia para las estructuras industriales, comerciales y de investigación médica y farmacológica.
Esto ha llevado a las multinacionales a criminalizar la homeopatía mediante el apoyo a grupos de presión como pueden ser “10:23, Ni cura ni nada” llamados a sí mismo “escépticos”, pero nucleados en torno a sociedades como la Sociedad de Escépticos de Merseyside (Reino Unido) que guarda algún tipo de relación con el “consorcio independiente Sense about science”.
Este consorcio está dedicado a “…la promoción de la buena ciencia y la evidencia en los debates públicos… para promover el respeto de las pruebas, exhortando a los científicos a colaborar activamente con una amplia gama de grupos, en particular cuando los debates son polémicos o difíciles”.
Dicho consorcio en 2010 fue financiado, entre otros, por…
 
(Os ahorro la lista; la podéis ver en el enlace original).
Como se puede apreciar por la cantidad y potencia económica e institucional de las entidades que soportan este consorcio “pro ciencia”, no tienen nada que ver con la modestia de la humilde “industria” homeopática.
Para ser escépticos de verdad quizá habría que empezar por cuestionarse el uso extendido, permitido y normalizado de sustancias no homeopáticas pero integradas en la práctica médica habitual, cuyos fabricantes reconocen explícitamente su toxicidad y riesgos para la salud, algo imposible de achacar a la perseguida homeopatía.”
Terminemos. Es verdad que la gente está concienciada hacia lo natural, aunque natural no significa necesariamente mejor. Pues bien, aprovechando la coyuntura, los hoemotimadores incluyen la homeopatía entre lo natural, por mucho que de natural tenga muy poco; a los ejemplos citados más arriba me remito. Por otro lado, no sé si el consorcio Sense about science está o no financiado por la lista referida. Sí que os puedo asegurar que los movimientos escépticos españoles, ARP-SAPC (del cual soy un miembro orgulloso) y Círculo Escéptico, se financian casi exclusivamente con las cuotas de sus socios, y que estos, antes de lucrarse con ello, gastan de su bolsillo. De veras.
Lo de la “humilde” industria farmacéutica lo dicen ellos, porque les gusta venderse como algo tradicional, de toda la vida, natural, familiar… no os dejéis engañar: no olvidéis a la multinacional Boiron.
Finalmente, es evidente que los fabricantes de fármacos reconocen su toxicidad. Porque son fármacos que interactúan con rutas metabólicas, por eso pueden curar… y en el peor de los casos matar. Por eso vienen las advertencias detalladas en los prospectos.
¿Y la homeopatía? Yo me he “suicidado” con Sedatif PC (el equivalente homeopático del diazepam, del Valium) varias veces. Tomando las cuarenta pastillas de golpe. En el prospecto (que está en el enlace anterior) pone que se toman dos comprimidos tres veces al día, y que en caso de tomar una dosis superior se consulte inmediatamente al médico o al farmacéutico. Nunca lo he hecho porque no lo he necesitado. También pone que si aparece alguna reacción no descrita en el prospecto se consulte con el médico o farmacéutico; lo curioso es que dicho prospecto no describe ninguna reacción adversa. Una vez más, la homeopatía es de chiste. La perseguida homeopatía.
Salud y pensamiento crítico.
(Si te parece que vale la pena que más personas lean esta entrada, puedes darle un voto en Menéame).
Actualización: señala en el primer comentario mi amigo Fernando Frías, que como yo no tolera el homeotimo, que las entidades que apoyan Sense about science son sociedades médicas y científicas, muy distintas de las que apoyan a la plataforma española “Homeopatía sí”. A dicho comentario os remito.

Libre albedrío, determinismo, teoría cuántica y fluctuaciones estadísticas.

Fuente original: http://bitnavegante.blogspot.com.ar/2013/07/libre-albedrio-determinismo-y-la-fisica.html .

Libre albedrío, determinismo, teoría cuántica y fluctuaciones estadísticas

Referencia: EDGE.org .
por Carlo Rovelli, 8 julio 2013.

Cualquier intento de vincular el debate sobre el libre albedrío a las cuestiones morales, éticas o legales, como a menudo se viene haciendo, es un puro sinsentido.


El libre albedrío no tiene nada que ver con la mecánica cuántica. Somos seres profundamente impredecibles, como la mayoría de los sistemas macroscópicos. No hay incompatibilidad entre el libre albedrío y el determinismo microscópico. La importancia del libre albedrío es que la conducta no está determinada por las restricciones externas ni por la descripción psicológica de los estados neuronales a los que tenemos acceso. La idea de que el libre albedrío puede tener que ver con la capacidad de tomar distintas decisiones sobre estados internos iguales es un absurdo. Es asunto no tiene nada que ver con cuestiones de carácter moral o legal. Nuestra idea de ser libres es correcta, aunque sólo sea una manera de señalar lo ignorantes que somos acerca del por qué tomamos decisiones.

Desde que Demócrito planteara que el mundo podía ser visto como el resultado del choque accidental de los átomos, la cuestión del libre albedrío ha perturbado el sueño del naturalista: ¿cómo conciliar la dinámica determinista de los átomos con la libertad del hombre para elegir? La física moderna ha alterado un poco los datos, y la confusión requiere una aclaración.

Demócrito suponía que el movimiento de los átomos es determinista: un futuro diferente no sucede sin un presente diferente. Pero Epicuro, que en cuestiones físicas era un seguidor cercano a Demócrito, ya se percató de una dificultad entre este determinismo estricto y la libertad humana, y modificó la física de Demócrito, introdujo un elemento de indeterminación en el nivel atómico.

El nuevo elemento se llamaba “clinamen“. El “clinamen” es la desviación mínima de un átomo de su natural trayectoria rectilínea, que se producía de una manera completamente aleatoria. Lucrecio, que presentó la teoría de Demócrito-Epicuro en su poema, “De Rerum Natura”, señala con palabras poéticas: la desviación del movimiento recto pasa “incerto tempore … incertisque loci”, en un tiempo incierto y en un incierto lugar [Liber II, 218].

Una oscilación muy similar, entre el determinismo y el indeterminismo, ha vuelto a repetirse en la física moderna. El atomismo de Newton es determinista de forma parecida a la de Demócrito. Pero a principios del siglo XX, las ecuaciones de Newton lo sustituyeron por las de la teoría cuántica, que traían un elemento de indeterminación muy similar, de hecho, a la corrección de Epicuro al determinismo de Demócrito. A escala atómica, el movimiento de las partículas elementales no es estrictamente determinista.

¿Puede haber una relación entre este indeterminismo cuántico a escala atómica y la libertad humana para elegir?

La idea ha sido propuesta, y reaparece a menudo, pero no es creíble por dos razones. La primera es que el indeterminismo de la mecánica cuántica se rige por una rigurosa dinámica probabilística. Las ecuaciones de la mecánica cuántica no determinan lo que va a suceder, sino que determinan estrictamente la probabilidad de aquello que va a suceder. En otras palabras, que certifican que la violación del determinismo es estrictamente aleatorio. Esto va exactamente en la dirección opuesta a la libertad humana de elección. Si la libertad humana para elegir era reducible al indeterminismo cuántico, entonces deberíamos concluir que las decisiones humanas están estrictamente reguladas por la oportunidad. Lo cual es justo lo contrario de la idea de la libertad de elección. El indeterminismo de la mecánica cuántica es como tirar una moneda al aire para ver si cae cara o cruz, y actuar en consecuencia. Esto no es todo lo que entendemos como libertad de elección.

Pero hay una segunda, y más importante consideración. Si un elemento de aleatoriedad es suficiente para explicar la libre voluntad, no hay necesidad de buscarlo en la incertidumbre cuántica, ya que en un sistema abierto complejo como es el ser humano hay muchas fuentes de incertidumbre, y totalmente independientes de la mecánica cuántica. La dinámica microscópica atómica dentro de un hombre está influenciada por un sinnúmero de eventos aleatorios: basta con considerar el hecho de lo que ocurre a temperatura ambiente, donde el movimiento térmico de las moléculas es completamente al azar. El agua que llena las moléculas de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro es una fuente de indeterminismo, por el simple hecho de estar caliente, y esta indeterminación es mucho mayor que la cuántica. Si a esto le sumamos el hecho de que el indeterminismo cuántico tiene una tendencia bien conocida a desaparecer rápidamente tan pronto como tengas en cuenta los objetos macroscópicos (debido a la “decoherencia“), parece claro que, el intento de unir la libertad humana con el indeterminismo cuántico es una esperanza  muy improbable.

Esto nos lleva de nuevo al punto de partida. El problema de la aparente tensión entre el libre albedrío y el determinismo no se alivia con la física cuántica. El argumento, no obstante, pone de manifiesto un defecto en la intuición desde la que se origina el problema en sí. Si la dinámica macroscópica se somete a las consecuencias del indeterminismo microscópico, como en el ejemplo térmico, ¿cuál es la naturaleza exacta del problema del libre albedrío?

Es evidente que el problema necesita de aclarar lo que significa ser libre para elegir. Vamos a acercarnos al núcleo del problema desde otro lado: no desde la física, sino desde nuestra libertad. Yo puedo decidir si declaro o no algunos ingresos al IRS. Se trata de una elección libre. ¿Qué significa esto? En primer lugar, significa que no estoy obligado a hacer una elección por las restricciones externas. Por ejemplo, no hay ninguna ley que declare que voy a obtener el dinero sólo después de haber declarado. Si fuese así no tendría elección. En segundo lugar, no hay un inspector de IRS mirándome, en cuyo caso tampoco tendría opción. Yo soy libre de elegir ser honesto o deshonesto. Tenemos un sinnúmero de elecciones de este tipo, no sólo éticas, sino también en la gestión diaria de nuestra vida.

¿Qué sucede cuando elijo? Sucede que evalúo los pros y los contras de una elección con mis pensamientos, todos los factores que pueden determinarlo. Estos pueden ser externos (si me cogen tendré problemas), internos (quiero ser un tipo honesto), accidental (ahora tengo problemas con el dinero y cincuenta dólares más …), emocional (Acabo de ver un programa de televisión sobre los que no pagan impuestos y estoy disgustado por esas personas), y así sucesivamente.

Existe por lo tanto un primer sentido de la expresión “libre elección”, que se refiere simplemente al hecho de que los factores determinantes son internos y no externos. Esto no entra en conflicto con el determinismo. He aquí un ejemplo, de Daniel Dennett, para clarificar este punto. El Rover (la máquina con ruedas) enviada a Marte hace unos meses está programada para moverse de forma autónoma en Marte, y tiene un sistema de navegación compleja que analiza su entorno y decide por dónde se mueve de acuerdo a un conjunto de prioridades asignadas. Hacer viajes largos, con el fin de explorar las diferentes regiones y enviar las imágenes a la Tierra. Sin embargo, el Rover puede terminar en una situación en la que ya no se puede mover, por ejemplo, porque se quedó atrapado entre dos rocas. Los científicos del centro de control de la Tierra deberán decidir no dejar que el programa del Rover decida por sí mismo, o intervenir y obligar al Rover a volver, dado que tienen observaciones independientes de una tormenta de polvo que se aproxima. En cualquier caso, podemos decir que el Rover “no es libre” para ir a donde quiera porque está atrapado entre dos rocas, o porque los ingenieros de la NASA han enviado un radio control que bloquea la libertad de decisión del programa de a bordo. Después de la tormenta de arena y liberado de los dos bloques, el Rover recupera su “libertad de decidir” y comienza a funcionar sólo en sus propias “decisiones” de hacia dónde ir.

Se trata de un particular sentido de la expresión “ser libre de decidir.” Solemos usar esta expresión en este sentido. Por ejemplo: yo no soy libre de decidir ir a dar un paseo si estoy en prisión. Este sentido de “ser libre” es el más común, y no está en conflicto con el determinismo físico. Después de todo, el Rover, una vez liberado de las rocas y liberado de los mandos de radio de la NASA, es libre de decidir por sí mismo adónde ir, pero el programa que se ejecuta está impulsado por una física estrictamente determinista. En este caso, “ser libre” sólo se refiere a la distinción entre las determinaciones de comportamiento que son externas (las rocas, los mandos de la radio de la NASA, la prisión) y las determinaciones de comportamiento que son internas (el software del Rover, mi intenso deseo de dar un paseo). Desde este punto de vista, el problema del conflicto entre el libre albedrío y el determinismo físico se disuelve completamente, y esta es la solución del problema propuesto hoy por muchos intelectuales, como, por ejemplo, Daniel Dennett.

Pero, ¿es esta una solución completa y satisfactoria del problema? Puede que no, porque hay cuestiones que permanecen abiertas. La primera es que la analogía entre el Rover y un ser humano no se sostiene plenamente. Un ser humano parece ser, y probablemente sea, más “libre” que el Rover en el siguiente sentido. Ambos, el Rover y el ser humano, pueden ser libres en el sentido de que la decisión sobre su comportamiento está determinado por factores internos y no externos, pero en el caso del Rover sabemos que hay un software preciso que determina este comportamiento. Este software fue construido (por ingenieros) con el fin de ser lo más “determinista” como fuese posible. Claro que, se puede romper o funcionar mal, pero esto hace que el comportamiento del Rover se considere anormal. Siempre y cuando no se produzcan problemas, y el Rover funcione bien, su comportamiento está determinado de una manera rigurosa, por factores dentro del mismo Rover, aunque haya factores que lo hacen de una estricta estructura determinista. Ahora bien, ¿podemos decir lo mismo del hombre?

Hasta cierto punto, también el comportamiento humano está determinado por algo similar a un software biológico. No hay duda de que la estructura neuronal tiene muchos aspectos similares a los del software del Rover, con subsistemas que gestionan comportamientos específicos (pasear) y otros sistemas que determinan decisiones complejas arbitrarias entre las más o menos apremiantes demandas de otras partes del cerebro (“Tengo hambre, me quiero comer un bocadillo, pero también quiero escribir este trabajo”). Pero concedidas las similitudes, todavía permanece una diferencia clave en la función y la organización de ambos: la gestión de la aleatoriedad, es decir, la indeterminación. Incluso los ingenieros que diseñaron el Rover tuvieron que hacer frente a los peligros. La edad de los equipos electrónicos y el deterioro en el tiempo. No puedes predecir cuando una conexión dejará de funcionar bien. Pero los ingenieros que diseñaron el Rover han hecho todo lo posible para minimizar este efecto para el Rover. El Rover funciona bien cuando la aleatoriedad de eventos se mantiene en el más óptimo bajo control.

No parece que el funcionamiento de los sistemas vivos sigan el mismo principio. Desde la bioquímica, los sistemas vivos están inmersos en un ambiente de aleatoriedad. Los procesos bioquímicos básicos explotan plenamente la alta aleatoriedad del movimiento térmico de las moléculas. Por ejemplo, nuestras células construyen proteínas con unos mecanismos moleculares que combinan moléculas siguiendo instrucciones genéticas. Sin embargo, estos mecanismos son alimentados por el movimiento térmico aleatorio de las moléculas de las proximidades. En el extremo opuesto de la escala, todo el mecanismo de la evolución de Darwin se basa, tal como Darwin discute en detalle en los primeros capítulos de el “Origen de las Especies”, en la enorme variabilidad de los individuos y especies. Este elemento aleatorio, presenta desde un nivel bioquímico al nivel de la evolución de las especies un ingrediente primordial (a veces un tanto descuidado) para la vida en la Tierra. La vida es el resultado de unas estructuras que se encuentran en equilibrio entre la rigidez obtenida mediante el blindaje de acontecimientos casuales, y la flexibilidad alcanzada por el espacio dejado a los efectos de esta misma aleatoriedad. Los individuos sobreviven porque tienen una estructura bastante similar a la de sus padres, y los padres han desarrollado esa estructura como resultado de un número suficiente de cambios repetidos de sus padres, lo que nos ha permitido explorar el posible espacio de las estructuras. La variabilidad en el corazón del mecanismo darwiniano es nuestra mejor clave para entender la vida.

El mismo equilibrio entre la rigidez y el azar juega un importante papel en nuestro cerebro, que funciona, a pesar de las similitudes con un buen software, debido a la ubicuidad de las estadísticas de su trabajo. En realidad, hay también un software que explota eficazmente la generación de números aleatorios. Ejemplos de ello son las técnicas de tipo Montcarlo usados en los cálculos numéricos (por ejemplo, en la física de partículas) y en las llamadas técnicas de redes neuronales, las cuales han terminado en el software de nuestras lavadoras. Pero éste es un uso episódico de aleatoriedad. Nuestro cerebro es una máquina, pero se trata de una máquina que funciona de una manera donde los elementos estadísticos funcionan continua y persistentemente junto a las funciones deterministas.

Todo esto nos lleva de nuevo a la pregunta original, la relación entre el determinismo físico y la libertad para decidir, pero a la luz de una nueva observación: la existencia del azar compatible con el determinismo. ¿Cómo es posible esto? No es difícil de entender. No cabe duda de que la dinámica de un globo lleno de aire no tiene nada indeterminista. Pero nadie es capaz de predecir el movimiento de una sola molécula de aire. Si se desata el nudo que cierra el globo y se deja libre, se vaciará ruidosamente revoloteando de aquí para allá, de una manera que nadie puede predecir. ¿Cómo es posible entonces, reconciliar el determinismo físico y el comportamiento impredecible del globo? La respuesta es simple y bien conocida. En principio, podemos dar dos descripciones alternativas del globo, ambas correctas. La primera consiste en dar la posición de cada una de sus moléculas de aire, la segunda en dar simplemente el radio del globo y, por ejemplo, la presión con la que está inflado. Estas dos descripciones no están en contradicción entre sí. Son, simplemente, dos descripciones, una más precisa y la otra menos, del mismo objeto. Hay un punto clave que une las dos descripciones, que se pueden resumir en un concepto que tiene un papel importante en la filosofía contemporánea: la de “superveniencia“. Si sabemos el radio y la presión del globo, hay muchas y diferentes  configuraciones en las que las moléculas pueden estar, así que, dos globos que parecen idénticos, en el sentido de que tienen el mismo radio y la misma presión, pueden, de hecho, diferir en la posición; pero (este es el punto clave de la definición de superveniencia), a la inversa no es posible: es decir, no es posible que dos globos con diferentes radios o diferentes presiones tengan la misma configuración de sus moléculas. En este caso, se dice que el radio y la presión son propiedades del globo que “supervienen” a las propiedades elementales de las moléculas. Armado con esta observación y esta definición, podemos volver a considerar el problema del libre albedrío.

Es posible interpretar el “libre albedrío” como la ausencia de determinaciones externas, pero nos lleva a decir que el Rover en Marte tiene libre albedrío, y esto no parece capturar lo que muchos proponen como libre albedrío. El comportamiento del Rover está determinado por un software que, al menos en tanto que funcione, actúa de una manera predecible. El comportamiento de nuestro cerebro, en cambio, compuesto por miles de millones de neuronas que trabajan de una manera en gran parte probabilística, fluctúa ampliamente, incluso cuando las mismas entradas externas como las de su propia memoria están cerca. En otras palabras, la máquinaria cerebral parece funcionar más como una máquina probabilística que como una máquina determinista. Esto no está en contradicción con un posible determinismo físico subyacente, o el hecho de que el indeterminismo cuántico no juegue ningún papel. Simplemente, no podemos dar la descripción del estado molecular de las neuronas capaces de determinar de manera única las futuras decisiones.

En este punto, creo que algunos aspectos del problema son de pura aclaración, y volvemos a la pregunta original: digamos que un ser humano tiene libre elección. ¿Qué significa esto? Si nos referimos a que dos seres humanos pueden comportarse de manera distinta si se colocan ante las mismas condiciones “externas” y teniendo el mismo estado “interno”, entonces también debemos especificar  aquí lo que significa para nosotros el estado interno. Si entendemos el conjunto de recuerdos, educación, emociones, pensamientos, y cosas así, estaremos dando una descripción del sistema que no es la posición de los átomos individuales, y por tanto, aun con estos factores iguales, el hecho de que dos seres humanos puedan decidir de manera diferente no está en contradicción con la existencia de un determinismo físico subyacente. No es de extrañar que el que dos globos que parecen idénticos, con la misma presión, el mismo radio, el mismo color, el mismo plástico … se muevan de una manera completamente diferente cuando se liberan sus nudos.

Pero, ¿es esta una respuesta satisfactoria? ¿Es cierto que todas las propiedades mentales ‘supervienen’ en una descripción física? Imaginemos un caso extremo, un poco artificial, tal vez, pero significativo. Imagínemos una página con caracteres de imprenta. Por una extraña coincidencia, estos caracteres se parecen mucho a los caracteres chinos, pero también se pueden ver como caracteres latinos. De hecho, un chino vería una línea del gran poeta Li Po, mientras que un hablante inglés podría leer en inglés un verso de Shakespeare. La posición de los átomos de la página es una y sólo una, pero el contenido del poema se percibe de manera diferente. Dos contenidos diferentes corresponden a la misma configuración microscópica. El ejemplo muestra que no necesariamente el contenido del texto ‘superviene’ a su configuración física.

Sin embargo, el mismo ejemplo proporciona también la solución. Es posible decir que la página no contiene ni la poesía de Li Po ni la de Shakespeare. El significado no está determinado sólo por el medio (la página de muestra), sino también por el contexto externo, el contexto cultural, un marco que implica otros sistemas externos. Pero esto no impide que la conclusión sea la misma que antes, sólo que se ha ampliado: el significado no ‘superviene’ al papel y la tinta, sino a la tinta, el papel y al estado físico de los que leen el periódico.

En cualquier caso, el punto principal sigue siendo los estados mentales, y lo que queremos decir con eso y la posible cantidad de información que ello implica, contiene muchísima menos información que la información necesaria para determinar el estado físico global del cerebro, el cual, no olvidemos, tiene alrededor de mil billones de sinapsis, pero está compuesto de un número de moléculas todavía mucho más grande. Puesto así y según se mire, al mismo estado mental le corresponde a un gran número de estados moleculares. Y, en cualquier caso, la relación entre el primero y el último es mera estadística. No hay, por tanto,  ninguna razón para que un determinismo físico pueda determinar un determinismo psíquico. El determinismo físico es perfectamente compatible con el indeterminismo psíquico.

Queda una última pregunta fundamental, y la principal razón por la que escribo este artículo. Tratar de forzar el significado de “libre albedrío” más allá del simple significado de libertad de las restricciones “exteriores”, es una empresa condenada al fracaso de todos modos. ¿Está nuestra decisión “libre” completamente determinada por factores internos? Asumamos por un momento que no lo está, y vemos que nos metemos en problemas. Supongamos un experimento en el que ponemos a una persona exactamente en la misma situación mental (con los mismos recuerdos, valores, carácter, estado de ánimo, etc.), y supongamos que repetimos el experimento muchas veces, siempre con las mismas condiciones iniciales. ¿Qué observaremos? Hay dos posibilidades extremas: lo primero que vemos es que la persona decidirá enteramente al azar. En este caso, los resultados se rigen sólo por la casualidad. La mitad de las veces tomará una decisión, la otra mitad creará otra elección. La segunda posibilidad extrema es que la persona tome siempre la misma elección.

¿En cuál de estos dos casos existe el libre albedrío?

Ambas respuestas tienen sentido. Si con la respuesta en el primer caso, estamos diciendo que el libre albedrío se manifiesta cuando decidimos completamente al azar, lanzando una moneda al aire. No creo que sea esto lo que la gente cree que significa el libre albedrío. Si es así, deberíamos concluir que vamos al cielo o al infierno por pura casualidad. Pero con la segunda respuesta aún es peor: en este caso, el libre albedrío estará determinado por nuestros propios estados mentales internos. Es decir, que significa la ausencia de libre albedrío. En cualquiera de los casos, nos metemos en problemas, y esto demuestra que la idea de que el libre albedrío tiene que ver con la capacidad de tomar diferentes decisiones sobre los estados internos iguales, es absurda.

Todo esto nos lleva de nuevo a la única solución posible del problema del libre albedrío, y es una solución clásica, la que fue presentada en la “Ética” de Spinoza. Los seres humanos somos sistemas complejos y desarrollamos una imagen del mundo y de nosotros mismos. Buscamos relaciones causales en el mundo y construimos una serie de declaraciones interpretativas que nos permiten predecir en cierta medida el comportamiento del mundo. También los hacemos en referencia a nosotros mismos. Tenemos una representación de nosotros mismos y esto nos permite saber cómo vamos a actuar, o cómo otra persona va a actuar ante tal o cual situación. Pero esta representación que tenemos de nosotros mismos es muy cruda y aproximada, en comparación con los complejos detalles de nuestro propio ser real, y por lo tanto nos encontramos actuando continuamente de forma que no tenemos capacidad para predecir, ni para los demás ni para nosotros mismos. Cuando observamos un comportamiento impredecible en nosotros o en los demás, a esto lo llamamos “libre elección” y “libre albedrío”. No hay nada malo o ilusorio en este uso del término, sino que es un nombre razonable, adecuado para una descripción aproximada. No hay ninguna contradicción entre el uso de este concepto y el hecho de que nuestro comportamiento surja a partir del movimiento de las moléculas de nuestro cuerpo, y que esto puede ser, a nivel molecular, perfectamente determinista. Esta es la única solución razonable a la aparente tensión entre el determinismo y el libre albedrío, para la teoría cuántica, la física estadística, la biología neuronal, las ciencias cognitivas, y el resto de los conocimientos que tenemos

Cualquier intento de vincular este debate a las cuestiones morales, éticas o legales, como a menudo se ha hecho, es un puro sinsentido. El hecho de que podamos decir que un delincuente ha sido impulsado a matar a debido a la forma en que las leyes de Newton han actuado sobre las moléculas de su cuerpo no tiene nada que ver ni con la posibilidad de castigo, ni con la condena moral. Se está respetando igualmente las mismas leyes de Newton cuando se pone a los criminales en la cárcel, y se está respetando las mismas leyes de Newton para que la sociedad en su conjunto funcione, incluyendo su estructura moral, que a su vez determina el comportamiento. No hay contradicción entre decir que una piedra voló hacia el cielo porque una fuerza lo empujó, o porque un volcán explotó. De la misma manera, no hay contradicción alguna al decir que no cometemos asesinato porque algo esté codificado en la estructura de la toma de decisiones de nuestro cerebro o debido a que estamos obligados por una creencia moral.

El libre albedrío no tiene nada que ver con la mecánica cuántica. Somos seres profundamente impredecibles, como la mayoría de los sistemas macroscópicos. No hay incompatibilidad entre el libre albedrío y el determinismo microscópico. La importancia del libre albedrío es que la conducta no está determinada por condicionantes externos, ni por la descripción psicológica de nuestros estados neuronales a los que tengamos acceso. La idea de que el libre albedrío pueda tener que ver con la capacidad de tomar decisiones diferentes sobre estados internos iguales es un absurdo, como muestra el experimento ideal que he descrito arriba. Este asunto nada tiene que ver con cuestiones de carácter moral o legal. Nuestra idea de ser libre es correcta, aunque en el fondo sólo sea una manera de decir lo ignorantes que somos acerca del por qué tomamos decisiones.


– Autor: Carlo Rovelli es físico teórico, trabaja en la gravedad cuántica y en los fundamentos de la física del espacio-tiempo. Es profesor de Física en el Centro de Física théorique De Luminy en la Universidad de Aix-Marseille. Miembro de la Intitut Universitaire de France. Es autor de “The First Scientist: Anaximander and His Legacy; and Quantum Gravity”.
– Imagen 1) Carlo Rovelli.

– Imagen 2) Libre albedrío.

La agricultura ecológica: para gente que cree en Santa Claus.

Fuente original: http://www.losproductosnaturales.com/2013/07/la-agricultura-ecologica-para-gente-que.html

La agricultura ecológica: para gente que cree en Santa Claus.
A veces he criticado que los razonamientos que hacen los defensores de la agricultura ecológica son pueriles, infantiles. Pensar que porque algo lo cultives de acuerdo con un reglamento y solo le pongas insumos naturales va a ser más sano es el tipo de razonamiento que hace la gente que piensa que si se le cae un diente viene el ratoncito pérez. Asumir que la agricultura ecológica, con la caída de producción, puede ser una alternativa viable es pensamiento propio de un niño de 11 años. Creo que este vídeo comfirma mis impresiones:

Niño de 11 años destruye a Monsanto.

Hala, id a que el granjero os presente a la vaca y luego os la comeis. Lo que no explica es si el niño también participa en la matanza. Lo dicho, razonamientos simplistas, propios de un niño de 11 años, pero no de un científico. Ciencia para gente que todavía cree en los reyes magos.
Y los organizadores de las TED se lo podrían hacer mirar, bastante tuvimos con la TED Valencia women, que parecía aquello un congreso de “Ciencia y Espíritu”. Por cierto, viendo el vídeo no he podido pensar en este otro. ¿veis mucha diferencia entre el vídeo de arriba y el de abajo? Ya sabeis lo que pasa cuando la ciencia se pone en segundo plano en favor de la religión ya sea cristiana o verde.

Why religion is child abuse.

Status in Tokyo after the March 11th earthquake.

Fuente:

http://lavandeira.net/2011/03/status-in-tokyo-after-the-march-11th-earthquake/

Status in Tokyo after the March 11th earthquake.

(Traducción en castellano debajo. Spanish translation follows.)

English:

I’ll go straight to the point: the situation here in Tokyo is normal. There’s no panic, no exodus, and no immediate danger.

However, western media is spreading fear and lots, lots of bullshit among our families and friends, because being alarmists brings them advertising money.

Because of this, family and friends are pressuring those of us who stay in Tokyo to leave the city. This is causing trouble for many of us.

To the media:

For fuck’s sake, please stop publishing crap in order to bring more viewers (and therefore, more advertising money) to your publications/programs/whatever. What you’re doing is just taking advantage of this situation in order to try and make some money at the expense of everybody who knows someone in Japan. You’re causing more trouble to us than the earthquake did!

To our family and friends:

We are fine. The situation in Tokyo is normal. There’s no panic, no exodus from the city, and no immediate danger of radiation exposure as the media would like you to believe.

Some links in English:

Castellano:

Iré directamente al grano: la situación en Tokyo es normal. No hay pánico, no hay ninguna huída de Tokyo, y no hay peligro inminente.

Sin embargo, los medios de comunicación están difundiendo miedo y montones, montones de basura entre nuestras familias y amigos, simplemente porque el alarmismo les trae ingresos por publicidad.

Debido a esto, nuestros familiares y amigos nos están presionando para que dejemos la ciudad. Esto nos está creando problemas a muchos.

A los medios de comunicación:

Por lo que más queráis, dejad de difundir mierda para atraer más público (y por tanto, más ingresos por publicidad) a vuestras publicaciones/programas/lo que sea. Lo que estáis haciendo es simplemente aprovecharos por motivos económicos de la terrible situación en el norte de Japón, para hacer dinero a costa de todo el que conoce a alguien en Japón. ¡Nos estáis causando más problemas que el terremoto!

A nuestros familiares y amigos:

Estamos bien. La situación en Tokyo es normal. No hay pánico, no hay huída de la ciudad, y no hay peligro inminente de exposición a la radiación como os quieren hacer creer los medios de comunicación.

Algunos enlaces:

Japón no vive en el caos.

Fuente:

http://laarcadiadeurias.net/2011/03/15/japon-no-vive-en-el-caos/

15 de marzo de 2011.

Japón no vive en el caos.

Saludos cosmonautas,

algunos ya sabréis que aquí en la Arcadia siempre estamos con las armas preparadas para destripar a todo aquel periodista que por su ignorancia, o simplemente vagancia, es incapaz de hablar con propiedad de algún tema. Después de seguir durante unos días la cobertura que han hecho los medios españoles del terremoto de Japón y sus consecuencias, han vuelto a saltar las alarmas. Pero en esta ocasión no se trata de una “alerta roja”, es más apropiado hablar de una “alerta amarilla”.

Las grandes catástrofes en la era de la comunicación, en este siglo XXI, ya no se viven de la misma forma que hace 10 años, o incluso menos. Hay muchos más canales de televisión (algunos dedicados a dar noticias continuamente), hay muchos más periódicos (incluyendo los gratuitos), y por supuesto, tanto la prensa escrita como la televisiva tienen una gran actividad en Internet. A todo esto hay que sumarle la información que muchos crean en Internet sin ser periodistas, pero que tanto valor puede tener para obtener una visión mucho más directa de lo que sucede.  Se podría hablar de una revolución 2.0 en nuestra comunicación, que nos han proporcionado centenares de ojos para ver a pie de calle como se sucedía todo esto.

Como ya contamos este mismo viernes, gracias a Twitter, y a un timeline repleto de personas que viven en Japón, conseguimos estar informados de forma permanente y con muchísimo detalle de todo lo que iba sucediendo en allí pocas horas después del terremoto y el posterior tsunami. Era riguroso directo. Con cada réplica saltaban tres o cuatro tweets de forma simultánea. Pero una vez pasado el susto inicial, nos contaron todo lo que iba sucediendo después, especialmente por lo que se refiere a Tokyo, donde viven la mayoría de estos expatriados.

La misma noche del 11 de marzo, a pesar del miedo y la incertidumbre que provocaban las continuas réplicas, se empezaba a hablar de “normalidad”. Una palabra que se iba repitiendo cada vez más a lo largo del fin de semana, y el lunes, muchos de ellos ya volvían al trabajo. Lógicamente había detalles que les recordaban contínuamente que seguía habiendo problemas, algunos productos escaseaban en algunos supermercados, las típicas pantallas de Shibuya estaban apagadas, y los salones de máquinas recreativas cerradas para ahorrar en energía. Cortes de luz programados, y algunos trenes que no funcionaban. No, no es una normalidad absoluta, pero en ningún momento se tenía sensación de peligro inminente, más allá de estar pendientes de lo que sucede unos cuantos kilómetros al norte. Si nos vamos hasta la isla de Kyushu, al sur de Japón, nos encontramos que están casi tan tranquilos como nosotros, y que si no fuese por las noticias ni siquiera se habrían enterado.

Nos damos la vuelta, empezamos a fijarnos en los “medios tradicionales”, y nos encontramos con una periodista de TVE que en su twitter nos dice lo siguiente:

@almuariza La gente ha enloquecido en Tokyo. No se encuentran ni pilas en las tiendas. Se están vaciando los supermercados. No hay gasolina. (tweet original)

¿Nos hemos perdido algo mientras estábamos durmiendo? ¿Ha habido otro terremoto? ¿El tsunami ha llegado a Tokyo? ¿O ha explotado una central nuclear cerca de Tokyo? El Tweet de esta reportera nos lleva a su blog donde nos cuenta:

Hemos salido a rodar “vida en la ciudad”. En muchas gasolineras ya no hay combustible, los supermercados están desabastecidos, los transportes públicos interrumpidos y hay cortes de electricidad para ahorrar en el consumo energético. La zona comercial de la ciudad está semiparalizada y la Bolsa ha abierto sus puertas experimentado un fuerte descalabro.

Mientras, estamos intentando solucionar la logística para ir al norte, a la zona devastada, aunque las carreteras están cortadas y el tren apenas funciona. Además, estamos tratando de conseguir gasolina, un generador, sacos de dormir, comida…y ahora nada es fácil en Tokyo.

Visto así, la cosa parece realmente grave. Tal y como nos explica la noticia, parece que en Tokyo se están quedando sin comida, que si no tienes bici difícilmente podrás desplazarte largas distancias, y si lo haces en coche, seguramente no podrás conseguir gasolina. La locura se ha desatado en las calles.

Portada de un periódico peruano.

Seguimos leyendo en otros sitios, el Diario ADN nos dice: “El caos regía ayer en Japón.” ¿En todo Japón? ¿No era sólo en el noreste donde había problemas de verdad? ¿Quedarse sin luz es el caos? Si es así, nosotros lo hemos vivido más de una vez gracias a Endesa.

Después viene lo más marciano, El Mundo se saca de la manga un “glorioso” titular para hablar de la catásfrofe, sus consecuencias políticas, y de propina, hace un extraño paralelismo con los atentados del 11M de Madrid.

Japón escribe su 11M

Y la cosa sigue y suma, con debates en televisión que se preguntan si la radiación afectará en España, que en Corea del Sur ya se está notando, y muchos periódicos empiezan a hablar del peor desastre nuclear desde Chernobyl, que todo acabará saltando por los aires y los japoneses morirán bajo una nube radioactiva.

A lo largo de estos días, pudimos ver a muchos de nuestros amigos o conocidos que viven en Japón apareciendo en gran cantidad de medios. Parece que no quieren ignorar el fenómeno 2.0, y se han volcado con los bloggers y los tweeters para recabar información de primera mano. Pero después de varias experiencias, estos mismos twitteros y bloggers empiezan a rechazar las peticiones de las cadenas de televisión y los periódicos, muchos de ellos están furiosos por el trato que se está dando a la información sobre la catástrofe en Japón. En primer lugar, porque no se acerca para nada a lo que ellos están viviendo, y en segundo, porque sus familias se están asustando sin motivo.

Y es que a pesar de la cantidad de información que ha llegado a generar esta tragedia, un volumen mucho mayor seguramente que lo ocurrido en Haití o Chile por motivos obvios, y a pesar de que han tenido a personas que están viviendo en primera persona todo lo sucedido, a los medios generalistas les sigue importando una sola cosa: titulares impactantes que mantengan al espectador pegado a la pantalla o que les hagan comprar el periódico. Algunos ilusos pensábamos que, de lo que se trata, es de dar una visión global y certera de lo ocurrido. Pero parece que esto nunca ha sido así. De hecho, incluso algún blogger ha comentado que al hablar con periodistas, a estos se les veía decepcionados si les contaban que habían vuelto a la “normalidad”.

Está claro que lo que está pasando en Miyagi es desolador. Las imágenes y las historias que nos llegan de las consecuencias del tsunami son terroríficas, y los problemas en las centrales nucleares mantienen a todo el mundo en vilo. Hay que informar de todo eso, queremos saber qué ha pasado y lo que podemos esperar. Pero lo que están haciendo los medios es ofrecer una visión monocromática de lo que está ocurriendo realmente en Japón. Cuando nos hablan de que “el caos rige en Japón”, deberían aclarar que, si esto es cierto, es sólo en una zona muy determinada del país. (en 3 de 50 prefecturas). Si nos cuentan que los supermercados están desabastecidos, que visiten más de uno, y seguramente se darán cuenta de que aún se puede encontrar de todo en la mayoría (clica para ver el vídeo de Zordor). ¿Que los transportes no funcionan? Bien, si tenemos en cuenta el porcentaje de transportes que han tenido que parar en Tokyo, y los que se anularon en Barcelona durante la nevada del año pasado, quizás pensaríamos que en la capital catalana se desató el apocalipsis y murimos todos bajo un manto de nieve. ¿Que la gente ha enloquecido en Tokyo? Seguramente lo están pasando mal, y su día a día no es tan sencillo como de costumbre, pero llamarles locos es otra cosa, gratuita y de mal gusto.


Fotos de un supermercado el 14 de Marzo (vía Ikusuki).

A pesar de lo que dicen algunos, hay supermercados que siguen bien abastecidos de pilas (vía Ikusuki).

Seguramente muchos de estos bloggers, y nosotros con ellos, han pecado de inocentes. Desde hace ya meses se libraba cierta batalla porque muchos periodistas sacaban noticias de Internet de forma indiscriminada y desvergonzada, sin citar fuentes ni reconocer los méritos de los auténticos informadores. Pero parecía que esta vez realmente querían darles voz. ¿Por qué no tenderles la mano si realmente muestran esa voluntad? Además, es fácil dejarse llevar por todo esto, ¿quién diría que no a salir por la tele informando de un hecho así? Reconozcámoslo, somos bloggers, nos gusta que nos escuchen, y seguro que más de uno lo ha hecho con toda la voluntad de dar un servicio público. No queremos decir con esto que nuestros amigos y conocidos hayan hecho mal, el suyo es un testimonio valioso para nosotros, ¿por qué no iba a serlo para una audiencia más “general”? Pero creemos que las intenciones de estos medios no son tan honestas. Simplemente se han dado cuenta de que si meten a un blogger ahí matan, no dos, sino tres pajaros de un tiro; consiguen a un “corresponsal gratis” que conoce bien el terreno, se meten en el bolsillo a los “internautas”, y encima consiguen esa parte humana que les falta a las crónicas habituales, mucho más emotiva y vendible en estos tiempos en los que la figura del periodista serio y objetivo ya no se cotiza. De ahí que, si no les cuentas una historia “interesante”, no les interesa tu punto de vista, o no va a acabar saliendo en el reportaje.

Lógicamente televisiones y periódicos tienen ahí a sus corresponsales o enviados especiales. Pero parece que la visión de muchos de ellos está condicionada a la realidad de que no viven en Japón, o que en cualquier caso no llevan mucho tiempo ahí (la mayor parte de corresponsales en Asia suelen estar ubicados en China). Simplemente se han desplazado hasta Japón para cubrir la noticia, y por eso convierten cualquier pequeño detalle (un supermercado sin pilas) en una noticia que se generaliza hasta el límite. ¿O acaso van a salir en antena para decir que todo está en calma en Tokyo? Seamos justos, hay medios que así lo han dicho, y han hecho caso a los testimonios, pero por ahora son minoría. Aparte de todo esto, hay otro detalle importante, las diferencias culturales pueden ser también un obstáculo que muchos periodistas no podrán salvar por falta de formación o conocimiento.

Quizás sean esas prisas con las que queremos la información las que obligan a estos periodistas a quedarse simplemente en el titular, ese teletipo que, si uno escarba un poquito, se dará cuenta de que cuenta sólo una pequeña parte de la historia, o está equivocada, o es una exageración sin medida. Quizás sea que la mayor parte de su audiencia no se parará a escuchar si no les hablan de grandes desgracias humanas, o aparece el típico tertuliano desinformado para sentenciar y profetizar futuros apocalipsis. ¿Para qué vamos a leer un larguísimo texto de un experto en materia nuclear que nos dice que no temamos, si podemos imaginarnos que en Japón se acerca un desastre nuclear como el de las películas? (Que además se habrán merecido por inconscientes al tener tantas centrales nucleares.) Y sí, Twitter se ha convertido en un buen aliado, porque la información es corta y concisa, y no siempre requiere que se le den muchas vueltas. Pero teniendo en cuenta como están manejando la información de las redes sociales, no nos extrañaría que acabase apareciendo como “real” una noticia asegurando que se ha visto a Godzilla haciendo de las suyas en Miyagi. Total, tampoco iban a contrastar sus fuentes.

Después del larguísimo texto, resumiremos todo lo que hemos dicho en una sola imagen:

La nueva versión de la viñeta es gentileza de Akime. En su blog podéis bien lo bien que dibuja.

Y por último unas fotos que hemos sacado de Japan Trends que confirman la relativa normalidad de la vida en Tokyo, y que los medios españoles no son los únicos alarmistas:

Camiones haciendo el reparto de forma habitual. Lo que contrasta con este otro tweet de Almudena Ariza:  @almuariza Se están agotando algunos productos básicos en Tokyo. En algunas tiendas las estanterías están vacías. Se lo han llevado todo y no reponen.

Takeshita Street, con un buen número de gente comprando.

Las pantallas de Shibuya apagadas, sí. Pero eso no hace que la gente corra a los refugios.

Enmedio del “caos de Tokyo”, algunos incluso se van de picnic.

Si creéis que vale la pena que esta visión de la realidad en Japón llegue más lejos, puedes darle un meneo aquí.

Si queréis testimonios directos de la normalidad relativa de Tokyo:

Zordor en Frikis.net y en Twitter.

@MarcBernabe en Twitter

@Ikusuki en Twitter y en su blog. Aquí un video del ambiente en Shibuya, y el tema de la radiación.

Pepinismo

@mickoib en Twitter

Lorco en la radio

Y en mi siguiente post podéis leer aclaraciones sobre este post, más ejemplos de normalidad en Tokyo y también la manipulación de los medios.

El mito de la Atlántida.

Fuente:

http://www.lamentiraestaahifuera.com/?p=6260

El mito de la Atlántida.

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Un grupo internacional de investigadores, con el respaldo de la National Geographic Society de Estados Unidos, dice haber encontrado indicios del mito que viene fascinando desde hace 11.000 años justo bajo las marismas del Parque Nacional de Doñana: la Atlántida. El profesor Richard Freund, profesor americano al mando de la investigación, también ha confirmado que el final de esa modélica ciudad vino en forma de un cataclismo de la naturaleza: un terremoto y un brutal tsunami como el sufrido la semana pasada por Japón.

Esta no es ni mucho menos la primera vez en la que se le ha buscado ubicación geográfica a la Atlántida. Jaime Manuschevich la situaba en Israel (2002), Peter James en Anatolia, Robert Graves en Túnez, otros autores la colocan en alguna isla mediterránea y  otros incluso en lugares más alejados.

Es más, tampoco es la primera vez que se sitúa a la Atlántida en suelo español. El alemán Werner Wickboldt ya propuso que su ubicación podría haber sido el actual Coto de Doñana, cerca del Estrecho de Gibraltar. Esta misma hipótesis fue planteada por los españoles José Pellicer en 1673, y por Francisco y Juan Fernández en 1919.

Más recientemente, en febrero de 2009, el diario The Telegraph publicó un artículo en el que en base a unas fotografías de Google Ocean se había detectado lo que podrían ser las ruinas de la Atlántida al lado de las islas Canarias, en lo que luego se demostró que eran simples errores de ensamblado de las secciones fotográficas de Google.

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Toda mención sobre la existencia de la Atlántida se remonta a un punto común: el filósofo Platón que la citó hace 2.500 años en sus diálogos Timeo y Critias. Platón comenzó su carrera escribiendo representaciones. Cuando se convirtió en filósofo, inventó una nueva forma de escribir que se parecía a una representación teatral corta, llamada diálogo. En los diálogos varias personas con puntos de vista dispares discutían sobre diversos temas como “¿Cuál es la mejor manera de vivir una vida honorable?” o muchos otros. Platón creía que mostrar diferentes puntos de vista sobre un mismo tema era una manera saludable de afrontarlos para la mente y el alma. En la época de Platón, era peligroso pronunciarse abiertamente sobre ciertos aspectos. De hecho, su maestro Sócrates fue condenado a muerte por expresar abiertamente su no creencia en los dioses atenienses. De esta manera, al poner sus pensamientos en boca de otros personajes, él quedaba libre de toda sospecha.

En concreto en los diálogos de Timeo y Critias, Platón no estaba hablando de historia o de geografía. Estaba hablando sobre cómo sería el comportamiento de los ciudadanos en una civilización modélica, y utilizaba a la Atlántida como el modelo de una sociedad avanzada que se vuelve corrupta. Incluso Aristóteles, su discípulo, dejó escrito que Platón inventó la Atlántida para enfatizar su historia. De hecho nadie le dio mayor importancia hasta 2000 años después, cuando se descubrió América, haciendo pensar a algunos, que quizá lo de la Atlántida si que era verdad al fin y al cabo.

En Timeos y Critias, Sócrates empieza el diálogo preguntando cómo sería el comportamiento de una sociedad modélica si tuviese que pelear en una gran guerra. Critias cuenta que precisamente conoce una historia que curiosamente se ajusta bastante a lo que está preguntando Sócrates. Unos viejos sacerdotes egipcios le habían contado una historia de una batalla que Atenas le ganó a un imperio ubicado más allá de las torres de Hércules (estrecho de Gibraltar). Esta civilización fue fundada por Poseidón y su familia. Atlantis era una isla soleada y repleta de bosques y flores. La ciudad real estaba diseñada en una serie de canales circulares al lado de los cuales se erigían templos en piedra blanca, negra y roja, sobre los que brillaban figuras de oro y oricalco. En el centro de los anillos se erigía un santuario prohibido rodeado de una muralla de oro, el templo de Poseidón, que tenía las paredes de plata y el techo de marfil. La riqueza de los atlantes les llevaron a constituir unos enormes ejércitos con 60.000 oficiales, 10.000 carros, 240.000 caballos, 120.000 infantes y 600.000 arqueros. Los atlantes celebraban rituales religiosos en los que se sacrificaba a un toro. El dialogo prosigue comentando cómo Zeus, el Dios de todos los Dioses estaba molesto al comprobar como la riqueza estaba corrompiendo a los Atlantes. Zeus decidió castigarles y para ello reunió a todos los dioses y dijo… Y aquí acaba el diálogo. Aunque está inconcluso, está comúnmente extendida la creencia de el castigo fue hacer desaparecer la isla por medio de terremotos e inundaciones.

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Si Platón levantase la cabeza y viese que 2500 años después nos debatimos en ubicar la isla fantástica de Atlantis posiblemente sonreiría al comprobar lo poco que hemos avanzado en tanto tiempo. Se sorprendería también al ver cómo hemos convertido en héroes a los que él quiso representar como villanos, que se autodestruyeron por culpa de tomar decisiones equivocadas.

Lo cierto es que no existe ni una sola evidencia arqueológica de la Atlántida, en ninguna parte del planeta. La primera evidencia de una civilización avanzada data de entre 5000 a 6000 años atrás, mientras que la Atlántida tendría una antigüedad de 11000. Los egipcios supuestamente fueron conquistados por los Atlantes, pero no hay prueba escrita en los textos egipcios que respalde someramente esta afirmación. Platón dijo que los atlantes abrieron un canal de 100 pies de profundidad 600 pies de ancho y 11.000 millas de largo, pero nada de ni siquiera una fracción de este tamaño se ha encontrado nunca.

Toda esta historia no parece ser nada más que un mito, y veremos si las investigaciones del profesor Richard Freund tienen algún resultado, o se quedan en otro documental más para engrosar la videoteca sobre la Atlántida.

Referencias:

http://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3tesis_sobre_la_Atl%C3%A1ntida

The search for the Lost Continent (Pat Linse) (Enciclopedia of pseudoscience)

http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%B3crates

http://es.wikipedia.org/wiki/Atl%C3%A1ntida

http://www.abc.es/20110314/ciencia/abci-national-geographic-situa-atlantida-201103141731.html