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El gobierno de Internet | La ventana | medios y comunicación | Página12

Fuente original: El gobierno de Internet | La ventana | medios y com… | Página12

Juan Pablo Darioli demanda la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de Internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Si bien uno intenta descreer o poner en cuestión las teorías conspirativas que abordan las relaciones de dominación desde una sola arista y de manera totalizadora, en este caso todas las piezas encajan. El escándalo que une a la red social Facebook con la firma británica Cambridge Analytica evidenció con un caso concreto como actúa el desarrollo y la articulación de los saberes relacionados al poder neoliberal, en este caso la neurociencia (para abordar los incentivos motivacionales que depara el uso de las redes sociales), la psicopolítica (para la elaboración de modos de sometimiento menos invasivos y menos detectables o smart según el filósofo Byung-Chul Han autor del libro “Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder”) y, por último, la comunicación.

Los resultados en los casos revelados son innegables: por un lado, más de 17 millones de británicos tomaron la decisión de abandonar la Unión Europea y por el otro casi 63 millones de norteamericanos llevaron a Donald Trump a la presidencia.

No hay mayor novedad en la utilización de estrategias de segmentación, análisis e intento de influenciar los comportamientos electorales ya que desde mediados del siglo pasado son corrientes las investigaciones en este sentido. Los más notorio es el nivel de fidelidad, refinamiento y alcance que les otorga a estos estudios el funcionamiento de las nuevas tecnologías, en general, y más particularmente las apps sociales, las cuales aportan una verdadera cartografía sobre los usos y consumos de cada persona en disputas político-electorales muy cerradas. La cuenta de Facebook la tenemos relacionada a un mail, el WhatsApp a un número de celular y las aplicaciones de Google nos piden acceso constante al GPS para saber todo el tiempo dónde estamos. Entrecruzar con altos grados de certeza esa información tiene un valor trascendental y puesta en manos de una empresa analista de datos a gran escala produce resultados intervencionistas poco deseables.

En el ámbito de la comunicación debemos pensar en la implicancia de estos hechos: cómo intervienen ciertos actores en el ecosistema comunicacional para lograr ventajas en el flujo informativo y evaluar la incidencia de estas prácticas en el funcionamiento de las tecnologías digitales, que apela inherentemente a la utilización de estos datos tanto en su programación como en su esquema de negocios. Vemos que el tema es más complejo que un error de seguridad de Facebook y no se soluciona con un simple pedido de disculpas de Mark Zuckerberg en el Congreso de los EE.UU.

El problema es de matriz y el dilema, ético.

Si bien es importante el problema de las fakenews y es indispensable una discusión sobre la dimensión social y cultural de los algoritmos, nos encontramos ante una necesidad mayor, que es la de reclamar la creación de criterios democráticos y multilaterales de gobernanza de internet para evitar la operación de poderes que rompen con el equilibrio de la circulación de la información.

Juan Pablo Darioli: Licenciado en Periodismo (UNR).

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Espías (parte II) | El Cohete a la Luna

Fuente original: Espías (parte II) | El Cohete a la Luna

Hace unos días, en el Cohete, publicamos un artículo con el título: Espías. Si le interesó el tema, le sugiero que me siga con esta hoja de ruta. Usela como una guía, ya que es mi hoja de ruta. Esto seguro que usted tiene una propia. Acá voy.

1)    https://www.google.com/maps/timeline?pb

En este sitio queda registrada la actividad diaria, en términos geográficos: todos los lugares en los que usted estuvo, si fue caminando, en avión, en auto, en autobús. Además, el tiempo que permaneció en cada lugar. Al finalizar, hay una forma de recolectar toda la información diaria, de manera tal que usted pueda tener una lista con la frecuencia con la que usted visita cada sitio, y el tiempo que allí permanece. Naturalmente, el lugar en donde uno duerme (por poner un ejemplo), resulta ser un sitio de los más utilizados y donde permanece la mayor cantidad de tiempo. Lo mismo sucede con el trabajo, si es que usted tiene un trabajo fijo o le dedica una buena parte de su día, ya sea una oficina, una fábrica o un colegio, escuela o universidad. La diferencia es fácilmente observable cuando se trata de los fines de semana, cuando la rutina cambia.

2)    https://myactivity.google.com/myactivity

En este sitio está registrada toda su actividad en internet, ya sea las páginas que usted visitó, así como los correos electrónicos que usted recibió y/o envió. Si me permite agregar algo, “mete miedo”. En el título de la página dice que usted es la única persona que puede visitar estos datos. Puede que sea cierto, pero… si yo soy el único que puedo visitar esta página, ¿cómo sé yo (o sabe usted) que no hay otras personas que también tienen acceso a la misma información que aparece almacenada allí?

Algo más: aparecen también listadas todas las apps que usted utilizó, ya sea (por ejemplo), WhatsApp, ESPN, Snapchat, Instagram, Twitter, los diarios que lee, las que usa para averiguar el pronóstico y/o la temperatura, los lugares que usted ‘googleó’… ¿Hace falta que siga? Sí… una cosa más: en mi teléfono celular, yo puedo ‘dictar’ una frase para que, convertida a texto, la pueda enviar. En todo caso, permítame escribir que me impactó escuchar todo lo que fui grabando en el tiempo (y que luego fue traducido). ¿Quiere fijarse usted?

3)    https://myaccount.google.com/security

Esta página le permite establecer los niveles de ‘seguridad’ con los que usted quiere (y le pide a Google) que lo proteja. Aparecen también todas las plataformas que usted usa, ya sean los teléfonos celulares (si es que tiene más de uno), su(s) computadora(s), si es que tiene más de una, su(s) laptop(s), y también las tabletas que utiliza. Están todos. Más aún: aparecen las fechas en los que usted las usó por última vez (y la primera, claro está).

4)    https://www.youtube.com/feed/history.

En este sitio usted encontrará todas las veces que utilizó los servicios de YouTube. Aparece toda su historia. Como yo lo uso poco, aparecieron muy pocos ejemplos, pero mi amiga Erica, que estaba conmigo cuando ‘jugábamos’ a ver qué encontrábamos, se sorprendió por la enorme (y exhaustiva) lista de videos que ella tenía registrados en su historia. Una vez más, mi experiencia no le sirve a usted. Lo mejor que puedo hacer, es proponerle que sea usted misma (o mismo) que lo intente por su lado. Créame: se va a sorprender.

5)    https://takeout.google.com/settings/takeout

Este sitio también es impactante. Cuando usted llega acá, Google le ofrece la alternativa para que usted misma/o recupere todos los datos que Google tiene guardado sobre usted: ¡todos! Naturalmente, si usted ha utilizado mucho los servicios de Google, la memoria que va a necesitar para recuperar todo puede llegar a ser importante. Asegúrese que tenga suficiente espacio libre en su disco duro o procúrese un pendrive (o dispositivo equivalente) donde pueda almacenar muchos Gigabytes de memoria. Igualmente es increíble verse reflejado uno mismo en la cantidad de datos que ha compartido en el último tiempo: ¡impactante! Si puedo sugerirle algo una vez más, este es un lugar que uno no debería perderse. Eso sí: tómese tiempo. Lo va a necesitar. Aparecen todos los sitios que usted visitó, sus correos electrónicos, sus contactos, sus videos en YouTube… e incluso ¡las fotos que usted tomó con su teléfono! No sé si me entiende… ¡las fotos! Parece mentira… pero no, están allí… incluso las que usted descartó o tiró a la basura. Y por supuesto, también las fotos que usted recibió. Su calendario, los libros que compró, los grupos a los cuales usted pertenece, los números de teléfono de los contactos que o bien tiene hoy o que tuvo en algún momento…. ¡la cantidad de pasos que usted fue dando día por día! ¿Sigo?

6)    Acá tengo que hacer una pausa para una observación. Facebook ofrece los mismos servicios que acabo de describir para Google. El problema está en que como yo no uso Facebook, no tengo cuenta con ellos, no puedo revisarlos, pero por lo que me mostró Erica, están incluidos todos los mensajes que usted envió (o recibió), todos los archivos que usted envió (o recibió), todos los contactos que están en su teléfono celular, todos los mensajes de audio que usted envió (o recibió), todas las veces que usted se conectó en su cuenta de Facebook, desde donde lo hizo, el tiempo que estuvo visitando su cuenta y desde qué aparato lo hizo. De la misma forma que Google, Facebook sabe todos y cada uno de los pasos que usted dio en la última década.

7)    Un dato más: Facebook guarda todas las aplicaciones que usted utilizó mientras estuvo conectada/o con su cuenta, de manera tal que puede conjeturar cuán interesada/o usted está en cuestiones políticas o si lo que más le atrae es diseño gráfico. Sabe además si usted estuvo o es soltera/o, o bien si está interesada/o en cualquier servicio que coopere para que usted pueda encontrar pareja.

8)    Por último, al menos en este primer intento de advertirle lo que sucede, el rastrillaje que ellos (y usted) pueden hacer sobre su vida en la última década incluye las aplicaciones que usted instaló (y desinstaló) durante todo este tiempo, las razones por las cuales las usó (o usa), tiene acceso a su cámara web y su micrófono, y como dije más arriba, sus contactos, correos electrónicos, su calendario, la historia de todos sus llamados (entrantes y salientes), mensajes de texto enviados y recibidos, los archivos que usted bajó usando internet, incluyendo fotos, videos, audios, música, las estaciones de radio que usted escuchó (o escucha) y por supuesto, todas las búsquedas que usted hizo a lo largo de estos últimos diez años. 

Si uno pensara que cada vez (de nuevo: sí, ¡cada vez!) que uno se conecta con cualquiera de nuestros aparatos (computadoras, laptops, tabletas, teléfonos celulares, etc.) está engrosando la información que uno entrega sobre su privacidad… ¿seguiría haciéndolo, o no? Y lo planteo de esta forma porque aunque uno quisiera evitar dejar estos rastros desde hoy, sucederían algunos eventos que me gustaría compartir con usted.

Por un lado, ¿está segura/seguro de que usted podría vivir sin estar conectada/o?

Por otro lado, si Google (por poner un ejemplo) sabe en qué lugares ha pasado usted la mayor parte de su tiempo, dónde durmió, cenó, almorzó, a qué hora puso su despertador, dónde pasa sus fines de semana, qué música escucha, a qué hora se acuesta, qué medicamentos toma, qué bebidas, etc., etc… Usted, ¿lo cambiaría todo bruscamente? Aunque usted cortase todo contacto a partir de hoy, no solo debería hacerlo, sino que además debería cambiar de vida, de identidad, porque con los datos que hemos ido dejando hasta este momento, ¿no cree que Google podría rastrearla/o y encontrarla/o sin necesidad de saber exactamente dónde se encuentra?

Cuando uno cree que todo es y ha sido gratis, ha cometido (hemos cometido) un error: el producto somos nosotros. Más aún: yo creo que saben más de nosotros que nosotros mismos.

Tanto como usted, yo tengo múltiples preguntas, pero las más importantes serían: ¿qué podrían hacer con toda esta información? ¿Qué tipo de influencia tienen sobre nosotros al saber todos estos datos? ¿Qué pueden predecir? O mejor aún: ¿cómo han usado ya todos estos datos? ¿Qué hemos hecho nosotros hasta acá, creyendo que teníamos la libertad de elegir, sin saber que desde algún otro lugar estábamos siendo elegidos por otros?

¿Cuán peligroso es esto? ¿En manos de quiénes está toda esta información? Google y Facebook dicen que solamente nosotros tenemos acceso… ¿Seguro? ¿Y Cambridge Analítica de dónde salió? Si pudo tener semejante influencia en las elecciones de un país, y nada menos que Estados Unidos, ¿qué nos queda a nosotros?

Y si uno, por la edad que tiene/tengo, decide que ya no hay nada por hacer y que no hay vuelta atrás… ¿cómo proteger a los niños? Usted, ¿qué piensa?

Cuando la distopía tecnológica es una realidad. ¿Cuentos chinos?

Fuente original: Cuando la distopía tecnológica es una realidad. ¿Cuentos chinos?

El estado chino ha instalado 170 millones de cámaras de videovigilancia capaces de rotar 270 grados, operar de noche e identificar a 120 personas por segundo. Y esto solo es el principio ya que para el 2020 se prevé la instalación de 600 millones de cámaras que contribuirán a través de algoritmos gestionados por inteligencias artificiales a crear una base de datos de todos los ciudadanos en la que figurarán entre otros ADN, escaneo corporal y de iris. A través de esta pondrán en marcha un sistema de “crédito social” por puntos.

De aplicaciones de crédito a aplicaciones de “crédito social”: cuando se mezcla lo publico y lo privado

Zhima Credit es una aplicación que funciona actualmente con Alipay y te permite pagar con tu móvil. Dependiendo de tus hábitos y capacidad de compra te ofrece beneficios financieros. Lo rocambolesco (y por lo que se le compara con Black Mirror) es que la app te valora dependiendo de las interacciones que tengas con tus amigos en las redes sociales. Esta app no solo se usa en China sino que Airbnb también la está promocionando entre sus consumidores.

Tu puntuación social acaba repercutiendo en tu día a día dándote ciertos beneficios o inconvenientes. Cosas como no tener que dejar deposito al alquilar un hotel o vehículo, tener prioridad en aeropuertos si tu puntuación es alta o que no puedas acceder a determinados servicios, así como que se denieguen visados para Singapur o Luxemburgo si tu puntuación es baja.

Alibaba (una entidad de Big Data con más de 500 millones de usuarios en sus plataformas online) fue elegida por el Banco Central de China en 2015, para llevar a cabo el “Sistema de Crédito Zhima”. Según  su comercial Chris Tung es debido a la calidad de sus datos que van desde el tipo de cine que ve, la música que escucha o el coche que conduce. Lo cual permite reconstruir el estilo de vida del consumidor y sus afinidades. Si bien Zhima funciona como programa, es Alibaba quien decide la cantidad de puntos que otorga a cada cliente en base a su capacidad adquisitiva, su comportamiento y “su fiabilidad” gestionada por la capacidad de cumplir el contrato económico con Alipay o su reputación en la red.

Todo este procedimiento no sería posible sin la ayuda de la empresa privada Face ++, que es la que se ocupa del reconocimiento fácil y uso de las cámaras. Face ++ tiene acceso a las bases de datos del gobierno donde figuran todas las fotos de las personas buscadas y cuando el rostro de una de sus cámaras coincide con estos datos se activa una alarma.

Las empresas privadas son contratadas por el sector público y obtienen subvenciones estatales. Así mismo, las fuerzas de seguridad pueden usar las tecnologías de dichas empresas. Las autoridades y las empresas recaban y centralizan cada vez más información y debido a la potencia de los servidores es posible guardar cada vez más datos y relacionarlos (incluidos historiales médicos, transacciones y afiliaciones a diferentes organizaciones) .

Variaciones en el concepto de privacidad y reconocimiento facial

El reconocimiento facial ya era habitual en China, donde una Inteligencia Artificial te sugiere que tomar en base a tus facciones o tu edad en un restaurante. También puedes sacar dinero exhibiendo tu rostro en algunos cajeros o probarte ropa o cosméticos de forma virtual.

Estos avances tecnológicos también tienen usos de control social como el de mostrar en paneles los rostros de los ciudadanos incívicos que se han saltado un semáforo o han ido en dirección contraria. La única forma de que tu cara desaparezca del panel es pagar una multa en comisaría.

Aunque el concepto de reconocimiento facial nos suena un poco raro en Europa recordemos que algunos móviles ya se desbloquean con tus facciones y que la red social Facebook se ofrece a reconocer a tus amigos en las fotos para que los etiquetes y nadie pregunta a donde van a parar esos datos.

Sin duda, con el desarrollo de la web semántica, las redes sociales y de plataformas de compra online nuestro concepto de `privacidad´ ha variado muchísimo y es un argumento constantemente utilizado por los creadores de Alibaba: que están haciendo lo mismo que Facebook o Google y nadie pone el grito en el cielo por ellos.

Nuevos cambios legislativos, antes impensables

La verdadera incógnita del caso chino es qué nuevo paradigma social creará este cohabitar con el control constante. Un discurso muy manido y de común consenso es que la tecnología no es buena o mala en si misma sino una herramienta que según su uso puede derivar en unas situaciones u otras.

¿Qué parámetros usará el estado chino para manejar esta distopia tecnológica? Según ellos solo accederán a la red cuando sea necesario y utilizan el mismo argumento que el resto de los estados: “Si no haces nada malo, no hay nada que temer”.

Aseguran que esta red de videovigilancia preverá y acabará con los delitos. Sin embargo, el mercado internacional tiene claro que investigará las posiciones políticas de sus ciudadanos y reforzará el poder del estado y del Partido. Una opinión que sostiene Human Right Watch que cree que buscan identificar, a través de información privada, a las personas que se desvían del pensamiento normal para tenerlas vigiladas a través de lo que llaman `policía en la nube´.

Yo siempre creí que 1984 y  Minority Report eran advertencias, no manuales de uso.

El peligro de confiar en la CIA | Opinión | Página12

Fuente original: El peligro de confiar en la CIA | Opinión | Página12

Desde Río de Janeiro

El veterano, sagaz y brillante Leonel Brizola, figura emblemática de la izquierda brasileña, solía decir que uno –uno– de los problemas de los golpistas latino-americanos era su confianza en Washington y, muy especialmente, en la CIA. ‘No saben, o parecen no saber’, decía Brizola, ‘que luego se pasan los años y ellos abren sus archivos. Y entonces todo lo podrido que armaron salta a la luz del día’.

Es exactamente lo que se pasa en Brasil en estos días de tumulto e incertidumbre. Un investigador de la muy prestigiada y prestigiosa Fundación Getulio Vargas, Matias Spektor, examinó archivos de la CIA que, en realidad, habían sido desclasificados en 2015. Y entre otras preciosidades descubrió un telegrama enviado en 1974 por el entonces director-general de la CIA, William Colby, al todopoderoso secretario de Estado, Henry Kissinger.

“Ha sido el documento más perturbador que he encontrado en veinte años de investigación”, dijo Spektor, que también es periodista. La razón de ser tan perturbador: en el informe, Colby dice que el entonces general dictador, Ernesto Geisel, no solo sabía de las ejecuciones y asesinatos ocurridos en los sótanos de la dictadura, sino que los autorizó. Y más: puso la decisión de aprobar los asesinatos en manos de otro general, João Baptista Figueiredo, que lo sucedería (foto) y sería la figura que saldría por los fondos del palacio de gobierno para no entregar la presidencia a un civil, como ocurrió en 1985. El penúltimo y el último dictador, ambos fallecidos, tenían la palabra final sobre el destino de los opositores. Geisel, además, fue claro: solo se podría autorizar la muerte de “subversivos efectivamente peligrosos”. ¿A quién le tocaría la responsabilidad de determinar quién era y quién no? Al entonces jefe de inteligencia, Figueiredo.

Se derrumba, así, la farsa de que Geisel era un ‘legalista’, y que ‘eventuales abusos y desviaciones’ eran debidos a los cuadros medios o inferiores de las fuerzas armadas.

La verdad verdadera es que, para los que vivieron aquellos años de horror y barbarie, de terrorismo de Estado y de noches sin luz, lo que ahora se comprueba no llega a ser exactamente una novedad. La novedad es que nunca hubo ninguna confirmación concreta. Dicen los militares brasileños que todas las ‘comunicaciones sigilosas’ de la dictadura fueron destruidas, ‘acorde a las instrucciones entonces vigentes’. Pero informes del director de la CIA al poderosísimo Kissinger fueron preservados.

Los grandes y hegemónicos medios de comunicación brasileños, todos cómplices y beneficiarios de la dictadura, trabajaron en conjunto para construir la imagen de Geisel como un general austero, determinado a terminar con los tiempos de horror y abrir camino para una transición pacífica a la democracia. Figueiredo, el sucesor, sería un tipo campechano, dado a explosiones de humor pero en el fondo un buen tipo, que cumplía con responsabilidad la misión recibida por Geisel, es decir, la transición.

Nada. Fueron dos canallas perversos, a ejemplo de sus antecesores. Luego de la determinación de Geisel, al menos 89 brasileños fueron muertos o desaparecidos. Es decir, muertos o muertos.

La gran farsa alimentada por la prensa encargada de anestesiar e idiotizar a las clases medias de mi país, a las generaciones que vinieron después de la mía, persistió y persiste.

Hubo una ley de amnistía, decretada en 1979 por el entonces dictador, el general Figueiredo. Siempre se dijo que era lo posible de alcanzar en aquel periodo conturbado. Que Figueiredo, al amnistiar los dos lados –es decir, los que se oponían a la dictadura y a los terroristas de Estado– trataba de calmar a sus colegas de uniforme.

Nada: trataba de amnistiarse a sí mismo.

Lo más brutal de todo eso es que Brasil sigue siendo el único –el único– país de nuestras comarcas que jamás castigó a los que cometieron crímenes de lesa humanidad. Ninguno de los violadores, torturadores, secuestradores, asesinos, fue punido. Ninguno.

Hace algunos años, en plena democracia, la corte suprema de mi país, en un gesto de extrema cobardía e indecencia, convalidó la ley de amnistía, asegurando impunidad a los represores que siguen vivos.

Mucha razón, también en eso, tenía Brizola. No se debe confiar en la CIA. Para empeorar el cuadro, Spektor avisa que hay mucho, mucho más en los archivos que serán abiertos en los próximos meses.

Ninguna farsa dura eternamente. Lo tenebroso es saber que, en Brasil, la impunidad permanecerá intacta.

El peligro de confiar en la CIA | Opinión | Página12

Fuente original: El peligro de confiar en la CIA | Opinión | Página12

13 de mayo de 2018

Desde Río de Janeiro

El veterano, sagaz y brillante Leonel Brizola, figura emblemática de la izquierda brasileña, solía decir que uno –uno– de los problemas de los golpistas latino-americanos era su confianza en Washington y, muy especialmente, en la CIA. ‘No saben, o parecen no saber’, decía Brizola, ‘que luego se pasan los años y ellos abren sus archivos. Y entonces todo lo podrido que armaron salta a la luz del día’.

Es exactamente lo que se pasa en Brasil en estos días de tumulto e incertidumbre. Un investigador de la muy prestigiada y prestigiosa Fundación Getulio Vargas, Matias Spektor, examinó archivos de la CIA que, en realidad, habían sido desclasificados en 2015. Y entre otras preciosidades descubrió un telegrama enviado en 1974 por el entonces director-general de la CIA, William Colby, al todopoderoso secretario de Estado, Henry Kissinger.

“Ha sido el documento más perturbador que he encontrado en veinte años de investigación”, dijo Spektor, que también es periodista. La razón de ser tan perturbador: en el informe, Colby dice que el entonces general dictador, Ernesto Geisel, no solo sabía de las ejecuciones y asesinatos ocurridos en los sótanos de la dictadura, sino que los autorizó. Y más: puso la decisión de aprobar los asesinatos en manos de otro general, João Baptista Figueiredo, que lo sucedería (foto) y sería la figura que saldría por los fondos del palacio de gobierno para no entregar la presidencia a un civil, como ocurrió en 1985. El penúltimo y el último dictador, ambos fallecidos, tenían la palabra final sobre el destino de los opositores. Geisel, además, fue claro: solo se podría autorizar la muerte de “subversivos efectivamente peligrosos”. ¿A quién le tocaría la responsabilidad de determinar quién era y quién no? Al entonces jefe de inteligencia, Figueiredo.

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Inquebrantables | El Cohete a la Luna

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La dignidad es una virtud discreta como el aire: sólo se repara en ella cuando se la pierde.

¿Se acuerdan de la dignidad? Me refiero a una virtud a la cual, hasta no hace tanto, se le concedía importancia. Tanta que, en el lamentable caso de su ausencia, había que preocuparse por fingir que se la poseía. “Quítenle el delantal al obispo, el sombrero y su lazo al alguacil; ¿qué serían ellos, de este modo? Hombres. Simples hombres. La dignidad, y hasta la santidad, a menudo dependen más de la chaqueta y la pechera de lo que alguna gente imagina”, escribió Charles Dickens en Oliver Twist.

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Uso de datos personales | Página12

Fuente original: Uso de datos personales | Página12

(El uso de las negritas es mio).

El subsecretario de Comunicación Estratégica, Hernán Iglesias Illia, declaró en 2016, cuando se filtró la información respecto a que el PRO quería tener acceso a los datos personales de los ciudadanos de todo el país, que los iban a usar “para el bien”. Es decir, para comunicar las buenas noticias del gobierno, a diferencia del kirchnerismo que usaba las cadenas nacionales para hacer propaganda política. El funcionario se explayó y dijo que la comunicación gubernamental del macrismo sería segmentada y focalizada para estar a tono con los intereses de los individuos. Vaya si lo lograron. Desde ese momento, y del mismo modo que las empresas privadas como Google o Facebook que sugieren datos en base a búsquedas previas efectuadas por los usuarios, las casillas de mails empezaron a inundarse con correos electrónicos de funcionarios, en sintonía con lo averiguado recientemente respecto de los usos de datos de la Consultora Cambridge Analytica en un caso con repercusiones mundiales. Pero, como ya es norma desde la asunción de este gobierno, el hecho fue invisibilizado por los medios dominantes de comunicación.

Lo acaecido cotidianamente en la capital nacional es el punto culminante de esa manipulación de los datos con tintes proselitistas. Por caso, el 3 de mayo a numerosos vecinos de la ciudad, entre los cuales nos encontramos varios docentes, nos llegó una invitación. Quienes vivimos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y trabajamos en el ámbito estatal estamos acostumbrados a esta flagrante violación de la privacidad disfrazada de información mediante la cual recibimos varios correos diarios de Horacio, Soledad, Diego, Felipe o Franco. Se trata de mensajes publicitarios de Rodríguez Larreta, Acuña, Santilli, Miguel o Moccia, es decir las principales figuras del PRO en la gestión capitalina, enviados con su nombre de pila como una señal de cercanía. En esta oportunidad la invitación era para una charla este 10 de mayo a las 17.30 en el distrito Audiovisual, en Dorrego 1898, “para charlar con Cris Morena, creadora de las novelas infantiles y juveniles más exitosas de la televisión y compositora de los temas que hoy se cantan en todo el mundo. Hablaremos sobre su trayectoria y su compromiso social con la educación junto a Horacio Rodríguez Larreta, Enrique Avogrado y Soledad Acuña”.

Las reacciones de indignación de los numerosos grupos de whatsapp de docentes de los cuales formo parte no se hicieron esperar, aumentadas las mismas en tiempos de incumplimientos paritarios, descuento de huelgas y promesa de desintegración de 29 Institutos Superiores de Formación Docente. No obstante, el enojo no es buen consejero a la hora de analizar determinadas cuestiones. Por tanto, creer que la invitación a una estrella del espectáculo que ostenta un especial discurso de autosuperación, es un fiel prototipo del emprendedurismo y que por otro lado hace programas con incuestionable éxito comercial forma parte de una provocación es un error. Más bien habría que pensarlo en estrecha conexión con lo sucedido en materia educativa desde el año 2007.

Por un lado, la proliferación de discursos de autoayuda y del individualismo “new age”, como demuestra Pablo Vommaro en sus diversos trabajos sobre la construcción política del PRO, forma parte de la búsqueda de la empatía permanente, construye la impresión de que ese partido lleva adelante sus políticas con gente que siempre transmite la idea de ser recién llegados, lo cual les permite identificarse con un alto porcentaje del electorado que descree de la política tradicional. Cris Morena escribió en su twitter haciendo referencia a su presentación: “chicos me ilumina verlos cerca y ver el brillo de sus ojos”. Es una clara demostración del uso que hace de estas corrientes. Por otro lado, las políticas focalizadas al emprendedurismo son otra constante en el Ministerio de Educación de la ciudad primero, y nacional, después. Una nota de La Nación del día 20 de julio de 2017, presenta al nuevo ministro de Educación de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Sanchez Zinny, como un emprendedor educativo. Ese concepto, sumado al de la meritocracia permea todos los documentos oficiales de las gestiones macristas. Desde esta perspectiva, a la incertidumbre debe combatírsela con una dosis de emprendedurismo, lo que llevará al éxito en la vida, siempre medido en dinero.

Lejos de ser una provocación, la invitación a Cris Morena a hablar de educación es parte de una lógica que piensa el proceso educativo asociado a las lógicas de mercado, subordinando el Estado a sus reglas y dictámenes.

* Magister en Ciencias Sociales (Unahur-UBA).

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