Archivo de la categoría: Seguridad y “Servicios”

Plataforma Solid

En octubre del 2018 Tim Berners-Lee, el creador de la Web, hizo otro aporte a la comunidad de Internet. Ese aporte se llama Solid. Básicamente y explicado a las apuradas, la propuesta es separar los datos de las aplicaciones, dando al usuario la decisión de elegir dónde quiere que sus datos se almacenen y quiénes acceden a ellos. Asimismo, si alguna aplicación lo bloquea, no bloquea sus datos, que se pueden seguir usando desde otra aplicación.
No tuve más noticias de esto desde entonces, pero la idea promete.

¿Qué es Solid?
Solid es un nuevo y emocionante proyecto dirigido por el Prof. Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web, que tiene lugar en el MIT. El objetivo del proyecto es cambiar radicalmente la forma en que funcionan las aplicaciones web en la actualidad, lo que se traduce en una verdadera propiedad de los datos y en una mayor privacidad.

¿Qué ofrece Solid?
Sólido (derivado de “datos sociales vinculados”) es un conjunto propuesto de convenciones y herramientas para crear aplicaciones sociales descentralizadas basadas en principios de Datos vinculados. Solid es modular y extensible y se basa tanto como sea posible en los estándares y protocolos existentes de W3C.

De un vistazo, esto es lo que ofrece Solid…

Verdadera propiedad de los datos:
Los usuarios deben tener la libertad de elegir dónde residen sus datos y quién puede acceder a ellos. Al desacoplar el contenido de la aplicación, los usuarios ahora pueden hacerlo.

Diseño modular:
Debido a que las aplicaciones están desconectadas de los datos que producen, los usuarios podrán evitar el bloqueo del proveedor, cambiando sin problemas entre las aplicaciones y los servidores de almacenamiento de datos personales, sin perder ningún dato o conexión social.

Reutilizando datos existentes:
Los desarrolladores podrán innovar fácilmente creando nuevas aplicaciones o mejorando las aplicaciones actuales, mientras reutilizan los datos existentes creados por otras aplicaciones.

¿Qué está pasando ahora?:
El éxito del proyecto Solid ha llevado a nuevos desarrollos interesantes para ayudarlo a obtener una amplia adopción mundial.

Inrupt:
Nos complace observar que una nueva empresa, Inrupt Inc., pondrá su propio esfuerzo en la tecnología de código abierto Solid y en el movimiento Solid.
Inrupt está construyendo un ecosistema comercial para impulsar el éxito de Solid y proteger la integridad de la siguiente fase de la web. Su misión es restaurar la propiedad legítima de los datos a cada usuario de la web y desencadenar una nueva ola de innovación: para desarrolladores, para negocios, para todos.

Lea la carta abierta de Tim a la comunidad sobre Solid and Inrupt.

Sitio de la comunidad de Solid:
El mejor recurso para todas las cosas Solid es ahora el sitio de la comunidad Solid, con el apoyo de Inrupt.
Allí encontrará actualizaciones regulares de la comunidad, una gran cantidad de recursos y documentación para desarrolladores, e información general sobre cómo funciona Solid.
https://solid.mit.edu/

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La huelga que terminó en masacre | A cien años de la Semana Trágica | Página12

Fuente original: La huelga que terminó en masacre | A cien años de l… | Página12

El 7 de enero de 1919, el reclamo de los trabajadores de los talleres Vasena derivó en una represión sin precedentes, a cargo del Ejército, la policía y grupos de ultraderecha que durante una semana militarizaron la ciudad de Buenos Aires.

A las cuatro de la tarde del 7 de enero de 1919, los trabajadores en huelga de los talleres metalúrgicos Vasena marcharon a los depósitos de la empresa, ubicados en Cochabamba y La Rioja, en el barrio porteño de San Cristóbal. Reclamaban que la jornada laboral bajase de once a ocho horas, un aumento en los jornales, descanso dominical y la reincorporación de delegados echados por la empresa. El conflicto había empezado un mes antes y la empresa de Pedro Vasena funcionaba con rompehuelgas y trabajadores que no habían adherido. Un grupo de huelguistas quiso frenar a unos esquiroles que iban a entrar a trabajar. Al no lograrlo, les tiraron piedras. Entonces, efectivos policiales que vigilaban la fábrica comenzaron a disparar a hombres, mujeres y niños. Hubo cuatro muertos y más de treinta heridos. Los metalúrgicos llamaron a la huelga de todo el gremio y estalló lo que pasaría a la historia como la Semana Trágica: un conflicto social de una magnitud sin antecedentes, que dejó cientos de muertos, el primer pogrom fuera de Europa y la politización de los militares, encargados de reprimir a los obreros.

Sindicalistas y anarquistas

Para el gobierno de Hipólito Yrigoyen, el primero electo por la ley de sufragio universal, significó entrar en conflicto con las clases populares que decía representar. También iba a mostrar las tensiones con la inmigración, que se integraba a los criollos desde 1880, y el pavor de la derecha argentina al anarquismo, al que presumía a las puertas de un levantamiento de masas: la Revolución Rusa había ocurrido poco más de un año antes.

Los interlocutores gremiales eran dos centrales obreras, escindidas de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). En su V Congreso, en 1905, la FORA adhirió al anarquismo. Diez años más tarde, el IX Congreso determinó que la central no adhería a ninguna doctrina filosófica o política. Los anarquistas abandonaron el cónclave y así quedaron delineados los dos grupos. La FORA del V Congreso, anarquista, pasó a ser el núcleo intransigente por excelencia; mientras que el gobierno radical trataría de tender puentes con los dirigentes de la FORA del IX Congreso, liderados por Sebastián Marotta, de postura más conciliadora.

La huelga general era un hecho la noche del 7 al 8 de enero, mientras se velaba a los masacrados. Marotta buscaba limitar el paro a no más de dos días y a una serie de reivindicaciones básicas, mientras los anarquistas lanzaban una proclama encendida en su diario La Protesta, que dirigía Diego Abad de Santillán. El 9 de enero, el paro general tuvo un acatamiento altísimo. No hubo transporte y se bloquearon los accesos a la fábrica Vasena. A las tres de la tarde comenzó el multitudinario cortejo fúnebre que llevó a la Chacarita a los caídos del día 7. Un delegado de la FORA del IX hablaba a los presentes cuando comenzaron los disparos de policías que rodeaban el cementerio. La Prensa contabilizó doce muertos. La Vanguardia, órgano de los socialistas, afirmó que fueron más de cincuenta.

Cuando llegó la noticia a los talleres, los huelguistas que rodeaban el lugar comenzaron a disparar contra la fábrica. La policía fracasó en la represión y al anochecer entró en escena el actor determinante del conflicto: el Ejército. Tropas del Regimiento 3 de Infantería desalojaron a los huelguistas. Ese mismo día, y en previsión de que la policía fuese desbordada, Yrigoyen había nombrado como comandante militar de la Capital al general Luis Dellepiane.

Por la noche, grupos anarquistas atacaron patrullas policiales. Los principales hechos se dieron en la Boca. La prensa masiva habló de cuarenta muertos en toda la jornada; La Vanguardia aseguró que superaban el centenar y que había 400 heridos. Sí había una coincidencia en las crónicas de los diarios: la ausencia de bajas en las fuerzas policiales y militares.

Ciudad militarizada

Yrigoyen comisionó a uno de sus hombres de confianza, Elpidio González, para negociar con la rama conciliadora de la FORA. González se comprometió a que en 24 horas Vasena cedería a los reclamos que llevaron a la huelga y a liberar a los presos. Claro que marcó un límite: no habría indulto para Simón Radowitzky, preso desde hacía una década por haber ultimado al jefe de policía Ramón Falcón. La lucha por su libertad era una bandera de gran parte del movimiento obrero y de los anarquistas. A la noche, el plenario de asociaciones adheridas a la FORA del IX votó por continuar la huelga y se sumaron los ferroviarios.

Al día siguiente, y ante la virulencia de las proclamas anarquistas, Yrigoyen virtualmente militarizó Buenos Aires. Unos 30 mil soldados del Ejército y otros 2 mil de la Marina se distribuyeron por toda la ciudad según el plan ideado por Dellepiane. Mientras, el presidente, tironeado por debates en el Congreso, en los que se alternaban reclamos de los socialistas para dictar una ley que amparase a los sindicatos y discursos de los conservadores que exigían el estado de sitio, se entrevistaba en la Casa Rosada con Vasena, que llegó acompañado por el embajador británico: el industrial se había asociado a capitales ingleses. Yrigoyen le reclamó que cediera a los huelguistas, en una jornada en la que llegaban noticias de ciudades como Rosario, Mar del Plata y Bahía Blanca: ferroviarios, portuarios, esquiladores, entre otros, habían paralizado sus actividades por completo.

Para entonces, la disputa se libraba al seno del sindicalismo. La FORA del V quería profundizar la huelga; la FORA del IX se aprestaba a terminar el conflicto. Esa noche, Marotta anunció el fin de la huelga, con el apoyo de distintas facciones del socialismo. Sin embargo, la magnitud de la protesta hizo que no se acatara la resolución.

Al anochecer, grupos anarquistas atacaron sin éxito varias comisarías. La tensión era tan grande que, cuando se sintieron disparos a metros del Departamento Central de Policía, se repelió un ataque que no era tal y el propio Dellepiane, que justo llegaba, fue recibido a balazos por sus hombres y salió ileso.

Pogrom en el Once

11 de enero: Vasena negocia con el gobierno radical y la FORA del IX. La jornada pasaba a ser de ocho horas, con aumentos del 50, 40, 30 y 20 por ciento según el jornal, más un cobro del 100 por ciento en el jornal de domingo. Además, se reincorporaba a todos los cesados e iban a ser liberados los detenidos, salvo Radowitzky.

La facción anarquista de la FORA desconoció el acuerdo, igual que los metalúrgicos, que denunciaron no haber sido llamados a la negociación. La tarde del 11 hubo choques en Constitución y Balvanera. Un grupo intentó, sin éxito, asaltar el Palacio de Aguas Corrientes para dejar sin suministro a la ciudad. Por la noche, se dieron choques con la policía y un grupo formado un día antes en el Centro Naval, que respondía al nombre de Defensores del Orden, y que pasaría a la historia como Liga Patriótica Argentina, bajo el liderazgo de Manuel Carlés. Formada por miembros de la clase alta porteña, horrorizada por el ascenso del yrigoyenismo y los inmigrantes pasibles de ser expulsados por la Ley de Residencia, la Liga inscribió su nombre en la historia del antisemitismo. Mientras el 11 de enero las redadas terminaban con miles de detenidos, integrantes de la Liga se dedicaron a atacar negocios de judíos. Saqueos, incendios y palizas formaron parte del paisaje de esa noche. Un pogrom digno de aquellos de los que habían huido muchas víctimas de la Liga se consumó alrededor de Plaza Miserere.

Entre los detenidos de aquella noche estuvo Pinie Wald, editor del diario socialista judío Avangard. Diez años después de los sucesos, publicó un libro en yiddish, titulado Pesadilla, en el que relató cómo fue torturado. Lo acusaban de querer implantar un soviet en la Argentina, al igual que al ucraniano Sergio Suslow y otros arrestados. A ese nivel había llegado la paranoia de la derecha.

Los metalúrgicos levantaron la huelga el 13, y el 14 cesó el paro general. Ese día, radicales y conservadores aprobaron el estado de sitio en Diputados. La iniciativa naufragó a los pocos días en el Senado, donde la bancada oficialista fue su más fervorosa impulsora. El día que se levantó la huelga, La Vanguardia cifró los números de la represión en 700 muertos y 2 mil heridos. Para La Nación, totalizaron cien muertos y 400 heridos.

La derecha se organiza

Días más tarde, los principales bancos del país abrieron cuentas para depositar dinero a nombre de la flamante Liga Patriótica, una iniciativa que contó con el apoyo de la Bolsa de Comercio y la Sociedad Rural, entre otros grupos concentrados. Julio Godio, estudioso de la Semana Trágica, lo graficó así: “El gran capital extranjero y el nacional se coaligaban con el fin de contrarrestar la creciente combatividad y espíritu revolucionario de los trabajadores argentinos”. El 19 de enero se formalizó la fundación de la Liga, bajo el lema “Patria y Orden”. Entre apellidos como Martínez de Hoz y Nazar Anchorena figuraba el jefe de la represión: el general Dellepiane.

Si Buenos Aires había sido epicentro de una violencia que los radicales aún hoy relativizan, con los militares como mano de obra, se podía replicar esa lógica en un conflicto similar a cientos de kilómetros. Fue lo que ocurrió en Santa Cruz en 1921. El Ejército asumía funciones que antes eran de la policía en cuanto al control social y la represión. La fuerza se politizó y se crearon logias militares durante los años 20. El camino quedaba tapizado hacia el primer golpe de Estado.

La conspiración de los grillos | Un estudio desmintió una denuncia de Washington contra Cuba | Página12

¿Porqué no sorprende?
¿Porqué, como en la época de la Guerra Fría, las conspiraciones más paranoicas y delirantes siguen siendo profusamente divulgadas por una importante mayoría de los medios corporativos, sin escarbar siquiera un poco, sólo porque es declarado por el gobierno estadounidense de turno?

Fuente original: La conspiración de los grillos | Un estudio desmint… | Página12

El propio Departamento de Estado había admitido sus dudas respecto del origen de la supuesta “agresión acústica” en enero del año pasado, tras la filtración de un informe del FBI que sostenía no haber encontrado pruebas de aquellos presuntos “ataques sónicos”.

“Yo no descarto nada. No estoy diciendo que sea un ataque acústico, pero sí sabemos que hay un elemento acústico asociado con ellos, que puede ser parte de otro estilo de ataque”, había afirmado el 9 de enero de 2018 el director adjunto de seguridad diplomática del Departamento de Estado, Todd Brown, en una audiencia en el Senado. El funcionario, sin embargo, había dejado abierta la posibilidad de que se tratara de un ataque “viral”. Ahora se ha demostrado que no se trataba de una conspiración sino de un hecho natural.

En la misma audiencia, el senador republicano Marco Rubio, uno de los mayores críticos de la política de deshielo con Cuba del ex presidente Barack Obama, había admitido que quizá los ataques no fueran acústicos pero había insistido en que no había duda de que habían ocurrido y de que el gobierno cubano los había perpetrado o tenía conocimiento al respecto.

Poco antes de aquella audiencia, la agencia Asociated Press había accedido al informe interino de la División de Operaciones Tecnológicas del FBI, fechado el 4 de junio de 2017, que para aquel entonces no se había hecho público, en el que se aseguraba que el organismo no había encontrado ninguna prueba de los supuestos “ataques sónicos” contra el personal diplomático estadounidense en la isla.

Ahora se sabe que los mareos, el vértigo, la confusión mental, la sordera parcial y ciertas lagunas en el vocabulario básico, los síntomas que acusaban los afectados, quienes fueron respaldados por la difusión de un audio grabado por personal diplomático estadounidense en La Habana y publicado por la agencia Associated Press (AP), en el que se escuchaba un molesto zumbido agudo, no eran producto de ninguna conspiración ni de ningún ataque sino que el sonido provenía del canto de los grillos antillanos.

Según reveló el diario El País de España, los grillos machos, mediante el frotamiento de sus alas esclerotizadas, producen cantos de estructura regular durante el cortejo. Las hembras se sienten atraídas por determinados machos en función de sus canciones y estas han evolucionado en una notable complejidad que hace que las distintas especies entonen cantos diferenciados.

“No me sorprende que ese canto pueda molestar a personas no familiarizadas con los sonidos de los insectos”, aseguró a The Guardian Montealegre Zapata, a quien los sonidos de la grabación de AP enseguida le recordaron el de los grillos que capturaba y guardaba en cajas de cartón durante su infancia en Sudamérica.

“Para lograr cambios, Snowden tuvo que eludir el sistema” | Página12

Fuente original: “Para lograr cambios Snowden tuvo que eludir el sis… | Página12

Entrevista a Ben Wizner, abogado principal del arrepentido más famoso del mundo.
Antes de hacerse cargo de la defensa del ex espía que denunció los programas de vigilancia masiva de celulares y servidores de Internet que llevan adelante los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Wizner defendió a víctimas de tortura y secuestros de la CIA en el exterior así como a prisioneros de Guantánamo. Dice que Snowden está más conectado que nunca y que Trump no salió de un repollo.

PáginaI12 En Estados Unidos

Desde Nueva York

Desde su oficina repleta de papeles en un rascacielos que se alza en la punta inferior de la isla de Manhattan, Ben Wizner maneja o sugiere o controla la agenda del disidente exiliado más famoso de mundo. Joven, rápido e implacable, sofisticado y arrogante en lo intelectual, emergente de la izquierda liberal urbana que crece en la resistencia al huracán Donald, Wizner  actúa desde el 2013 como el abogado principal –y algo más–de Edward Snwoden, el ex espía que conmovió al mundo ese año al revelar los programas de vigilancia masiva de Estados Unidos. Graduado de Harvard, ex profesor de leyes de New York University, director del Proyecto de Libre Expresión, Privacidad y Tecnología de la ONG progresista más poderosa del país, la ACLU,  en esta entrevista Wizner, de 47 años, analiza el legado de Snowden, revela detalles íntimos sobre su exilio en Rusia y traza un crudo retrato de las amenazas a la democracia y a los derechos humanos en tiempos de Trump.

–Antes de Snowden usted trabajó con otros arrepentidos. ¿Podría explicarme cómo se especializó en el tema?

–No me considero un especialista en arrepentidos  no soy un experto en todos los vetustos remedios administrativos que existen el sistema legal de Estados Unidos para arrepentidos. Para mí,  la verdadera Ley del Arrepentido es la primera enmienda de la Constitución (de EE.UU., que garantiza la libertad de expresión). Lo que me llevó a este trabajo es que empecé a trabajar como abogado en la Unión por las Libertades Civiles  Estadounidenses (ACLU, en inglés)  cinco semanas antes del atentado del 11-9. Entonces sin saberlo empecé como defensor de derechos humanos en un momento de sobrerreacción al 11-9.  Representé a víctimas de tortura, a víctimas de secuestros en el exterior, a gente que apareció en listas negras de terroristas, a gente bajo vigilancia, a prisioneros de Guantánamo. Este es el trabajo principal que hice durante mi primera década en la ACLU. Durante el gobierno de Bush hijo estuve involucrado en el caso de una arrepentida, una traductora del FBI llamada Cibel Edmonds, que había sido despedida después de denunciar serias irregularidades en investigaciones. Ese caso me dio una lección sobre cómo responde la comunidad de inteligencia estadounidense en esa clase de situaciones. Aunque la información que Edmonds necesitaba para ganar su caso de despido injustificado era información pública, el FBI se defendió diciendo que su derecho a preservar secretos de estado significa que no podemos litigar el caso sin dañar la seguridad nacional. Y tres salas de la justicia federal aceptaron ese argumento y no permitieron que Edmonds presentara su caso. Ese mismo privilegio de secretos de estado se usó para negarles  la posibilidad de ser escuchados en los tribunales a prácticamente todas las víctimas del programa de tortura de la CIA. Ninguna corte dijo jamás que el programa era legal. Ninguna corte dijo que la tortura no ocurrió. Pero de hecho ninguna víctima fue compensada porque la CIA le decía a la corte federal “desafortunadamente no podemos llevar adelante este juicio sin revelar secretos de estado y por lo tanto dañar la seguridad nacional” y entonces los casos eran archivados. Todo esto me preparó para el caso Snowden.

–Pero los dos psicólogos que diseñaron el programa de tortura de la CIA sí llegaron a juicio, justamente por una demanda de la ACLU.

–No llegó a juicio, arreglamos antes de eso el año pasado. Pero fue la primera vez que una víctima de tortura pasó la primera barrera de una moción para archivar el caso en base al secreto de estado. Fue un caso contra dos psicólogos llamados Mitchell and Jassen,  quienes habían diseñado las llamadas “técnicas reforzadas de interrogatorios” (eufemismo de la CIA para disfrazar la tortura). Ese caso, el día antes del juicio, fue arreglado con un acuerdo confidencial. Esto fue positivo para los querellantes porque pudieron obtener algún tipo de compensación, pero también significa que seguimos sin tener una sola corte en Estados Unidos que falle acerca de la legalidad del programa de tortura.

–¿Entonces por qué arreglaron?

–La decisión de llegar a un acuerdo es de los clientes, no de los abogados.

–Recien usted comentaba que todo esto lo preparó para ser el abogado de Snowden.

–La razon por la cual estaba tan preparado para ayudar a Snowden es que uno de los cuestionamientos que recibe es: ¿por qué no usó el sistema para llevar adelante su queja? ¿ por qué no se quedó acá y enfrentó las consecuencias, en vez de escapar a otro país? Mi respuesta es que yo me pasé 10 años tratando de usar el sistema con víctimas de tortura, con víctimas de grandes violaciones a los derechos humanos y el sistema nos contestó que nos vayamos, que no hay remedio para ese tipo de casos. Por lo tanto no tengo mucha paciencia con el argumento de que si alguien denuncia un sistema de vigilancia masiva a su jefe algo grande va a pasar. La única manera en que Snowden iba a lograr cambios era llevar esta información al público. No a su supervisor o al supervisor de su supervisor. Cuando Snowden hizo su denuncia  el presidente Obama se defendió diciendo que las actividades que estaban siendo reveladas (pinchaduras masivas de celulares y servidores de internet) habían sido aprobadas por los tres poderes del estado. Básicamente decía la verdad, pero ése era el problema: En cuanto la opinión pública se enteró, los tres poderes cambiaron de opinión. El presidente dijo que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, en inglés) había ido demasiado lejos e impuso restricciones, incluyendo a la vigilancia en el exterior. El Congreso impuso restricciones a la vigilancia de la NSA por primera vez desde la década del 70. Y las cortes federales, que siempre se habían rehusado a tomar casos de vigilancia masiva  por razones de seguridad nacional, empezaron a aceptarlos y a fallar que esos programas son ilegales porque violan la Constitución.  Nada de esto hubiera ocurrido si Snowden hubiera usado el sistema en vez de eludirlo.

–¿Como es trabajar con él? 

–Ha sido una de las experiencias más significativas de toda mi vida. La mayoría de nosotros no cambia el mundo por sí mismo. Como mucho ayudamos a que suceda. Pero de vez en cuando aparece alguien como él que toma este riesgo histórico que permite cambiar de manara radical el comportamiento de la población  mundial. Mi trabajo es ayudarlo a ser más efectivo. No ha sido una representación legal tradicional. Normalmente en un caso legal gran parte de mi trabajo es conseguir un resultado judicial favorable para mi cliente. Pero desde el primer día él me dijo: “ hagamos eso cuando tengamos tiempo.” Por eso nuestro foco principal como abogados suyos es  ayudarlo a obtener reformas, ayudarlo a cumplir su misión política, antes que defender sus intereses legales, aunque obviamente debemos hacer las dos cosas.

–¿Como es su situación acá y en Rusia?

–El no quiere que le tengan lástima. Te diría que está más conectado socialmente que cuando trabajaba para el gobierno, dado que había entrado a los servicios de inteligencia cuando tenía unos 20 años y trabajó mucho tiempo bajo anonimato en el exterior. Nunca estuvo insertado en un grupo familiar o de amigos en el que podía hablar libremente de lo que hacía y forjar vínculos afectivos, excepto por su novia y su familia inmediata. Ella se mudó con él en Rusia, lo cual él le agradece eternamente, pero además ahora está en contacto con abogados y aliados, periodistas y amigos. Desde adolescente sus interacciones fueron a través de internet y mantiene su acceso a la red. Por lo tanto está  más conectado al mundo en su exilio que cuando trabajaba para el gobierno. Su situación legal  es que  tiene residencia legal en Rusia, renovable cada tres años, así que por lo menos hasta abril del 2020 puede vivir en Rusia y no tenemos motivos para pensar que su permiso de residencia no le sería renovado si debe permanecer más tiempo en Rusia. Ya le han renovado el permiso una vez, pero él no tiene ningún control sobre eso. Ha habido muchos rumores de que por la relación cercana entre Trump y Putin la situación de Snowden podría peligrar. No tenemos manera de saber si eso es cierto o no.  El dice que va a seguir hablando libremente, que si su seguridad fuera su prioridad todavía estaría viviendo en Hawaii y nunca hubiera dejado su trabajo bien remunerado. Como es de público conocimiento (Snowden) continúa criticando no solo al gobierno estadounidense pero también al ruso, a pesar de advertencias de personas como yo que le decimos que no sabemos si es la mejor estrategia para su seguridad. Pero así es él.

–¿Como lo va a tratar la historia?

–Cada vez que alguien da un paso adelante como hizo él y no solo revela información secreta pero pone a los servicios de inteligencia estadounidenses bajo una luz completamente distinta a nivel global , se puede esperar la respuesta retórica que él recibió. No creo que fue ingenuo cuando se metió en esto, ni pensó que el mundo le iba a agradecer lo que hizo. Pero la historia suele ser muy bondadosa con los arrepentidos. Cuando Daniel Ellsberg publicó los Papeles del Pentágono lo acusaron de ser un espía ruso  y el gobierno de Nixon dijo que Ellsberg le había entregado una copia de los papeles a la embajada rusa. Ahora Ellsberg es un héroe nacional, prácticamente ha sido santificado.

–¿Como es vivir en tiempos de Trump? Como afectó las libertades civiles y los derechos humanos el actual gobierno?

–Creo que Trump es fundamentalmente autocrático y antidemocrático. Pero no es único ni novedoso. No es el primer presidente estadounidense en partir el pan con dictadores y autócratas de otros países. No es el primero en nombrar jueces federales y jueces supremos derechistas. No es el primero en facilitar la corrupción y transferir ingresos de la clase media a los ricos. Todo esto venía ocurriendo rutinariamente en la centroderecha estadounidense desde hace mucho tiempo. Creo que donde Trump es novedosamente peligroso es en que no está conectado a ninguna tradición política ni es él mismo un político. Y en un momento de peligro, por ejemplo en un ataque terrorista, no va a mostrar ningún respeto por las tradiciones y las instituciones democráticas. Además, su voluntad de promover xenofobia en contra de los inmigrantes de México y Centroamérica y los musulmanes en general es genuinamente peligrosa y de hecho gran parte del trabajo de la ACLU de los últimos años ha sido combatir es agenda xenófoba. Pero no creo que Trump fue instalado en EE.UU. por el líder ruso o que represente algo que es completamente opuesto a la historia y los valores de EE.UU., como si EE.UU. hubiera sido una democracia perfecta hasta que llegó Trump.

–¿Cómo siente que afectó la reputación de Estados Unidos en el mundo la incapacidad de cerrar la cárcel de Guantánamo y las declaraciones de Trump y de altos funcionario de su gobierno en favor de la tortura?

–Antes de hablar de Trump hablemos de Bush y de Obama. Porque el gobierno de Bush echó para atrás medio siglo el consenso global sobre tortura al implementar en esencia una conspiración para torturar en las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia.

–¿Por qué habla de una conspiración?

–Porque fue una conspiración. Los líderes que lo autorizaron sabían que era ilegal, pero conspiraron para crear un canal legal para que abogados corruptos escribieran directivas diciendo que algo que siempre habíamos juzgado como ilegal ahora era legal. Fue una conspiración de tortura e impunidad.  Y el gobierno de Obama echó para atrás medio siglo el consenso sobre la penalización de la tortura cuando protegió del alcance de la ley a los arquitectos de la tortura. Obama dijo: “tenemos que mirar  para adelante, no para atrás.” Estoy seguro que a cualquier criminal encarcelado le gustaría haber escuchado eso en referencia al delito que cometió. Esa decisión de no permitir que las cortes juzguen la legalidad de los programas de tortura abrió el camino para que  venga Trump y diga “deberíamos tener el submarino (una forma de tortura) otra vez”.  Para ser claros no hay evidencias  de que el gobierno de Trump haya retomado la práctica de torturar. Hasta donde sabemos, se dejó de torturar en el 2006, cuando los militares y los servicios se dieron cuenta de que  es una práctica peligrosa y aunque ellos no fueran juzgados por llevarla adelante, torturar les traería otras consecuencias negativas.  También debo decir que nadie ha sido enviado a Guantánamo desde el gobierno de Bush.  Todavía tenemos decenas de personas detenidas ahí, pero nadie fue llevado ahí desde el 2006.  Pero en general creo que usted tiene razón. La retórica de Trump acerca de los derechos humanos le da amparo al régimen saudita,  al presidente  filipino, a Myanmar, y también a China y Rusia,  para que realicen grotescos abusos a los derechos humanos y que apunten sus dedos a Estados Unidos y digan: ¿Ellos son los que nos van a decir cómo comportarnos? Guantánamo sigue abierta y ni siquiera pudimos cicatrizar esa herida pustulenta. No es un problema  creado por Trump, es un problema que Trump empeoró.

–¿Que va a pasar en la elecciones del mes que viene? 

–No quiero hacer predicciones porque me equivoco muy seguido. Lo que veo es una ola de fuerzas antidemocráticas en todo Occidente y más allá. Veo que la democracia se encoge en Turquía, en Hungría, en Polonia, en Israel, en China, en Rusia, en el Reino Unido con el Brexit, en Estados Unidos, en Italia, en Arabia Saudita. Paradójicamente, al menos en Estados Unidos hay razones para ser optimistas con respecto a la reacción hacia Trump. Parte del manual del autócrata es atacar y achicar a los medios y a la sociedad civil. Y lo que vemos acá es que ONGs como la mía han crecido exponencialmente. La ACLU tenía 480 mil miembros el día de la elección. Ahora tenemos dos millones. Esto es, gente que aportan dinero mensualmente para apoyar nuestro trabajo. Los grandes medios como el New York Times y el Washington Post,  más allá de que uno coincida con  su enfoque periodístico, son importantes para la democracia y hoy dan ganancia y su base de lectores ha experimentado una tremenda expansión. Y a pesar de todos los ataques de Trump no creo que alguien pueda decir que los medios están más débiles hoy por culpa de Trump. Puede ser que los estadounidenses empiecen a entender que ejercer la democracia va más allá de votar cada cuatro años y que necesitamos invertir en instituciones que defiendan la democracia. Mucho dependerá de lo que pase en las elecciones de noviembre.

“Héctor Timerman fue un hombre íntegro” | Ronald Noble, ex titular de Interpol | Página12

Fuente original: “Héctor Timerman fue un hombre íntegro” | Ronald No… | Página12

Ronald Noble, ex secretario general de Interpol, dedicó una serie de tuits al fallecido ex canciller Héctor Timerman, a quien en reiteradas ocasiones había defendido en el marco de la firma del Memorándum con Irán.

“Fue un hombre íntegro: dedicado a su amada Argentina y a su gente. Murió bajo una nube de falsas acusaciones porque el poder judicial de Argentina no realizó una investigación exhaustiva”, escribió Noble.

El estadounidense había desestimado públicamente que el Gobierno argentino hubiera insinuado alguna vez la posibilidad de levantar los pedidos de captura internacional contra los acusados iraníes por el atentado a la AMIA. Incluso pidió declarar ante la Justicia argentina, pero no le fue permitido. Hoy, tras la muerte de Timerman, lo reiteró y aseguró: “En cada una de las interacciones que tuve con él mientras yo estaba en Interpol como Secretario General, Timerman quería asegurarse que las Notificaciones Rojas de AMIA se mantuvieran vigentes”.

Documentos secretos muestran el papel de Nixon y Kissinger en el golpe de Estado en Chile en 1973 | Democracy Now!

Fuente original: Documentos secretos muestran el papel de Nixon y Kissinger en el golpe de Estado en Chile en 1973 | Democracy Now!

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10 de septiembre de 2013
Continuamos con la cobertura del 40 aniversario del derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende, con una mirada al papel decisivo de EE.UU. mientras Richard Nixon era presidente y Henry Kissinger, asesor en asuntos de seguridad nacional. Peter Kornbluh, que impulsó los esfuerzos de desclasificar más de 20.000 documentos secretos que revelaban el papel de la CIA y la Casa Blanca en el golpe chileno, analiza cómo Nixon y Kissinger respaldaron el derrocamiento de Allende por vía militar y luego ofrecieron apoyo decisivo, mientras se cometían atrocidades para cementar el poder recién conseguido. Kornbluh es autor de un libro recientemente actualizado, “The Pinochet File: A Declassified Dossier on Atrocity and Accountability” (El archivo Pinochet: un expediente desclasificado sobre las atrocidades y las responsabilidades), y director del Proyecto de Documentación de Chile del Archivo de Seguridad Nacional. En 1970, el subdirector de plantes de la CIA escribió en un memorando secreto: “Es política firme y continua que Allende sea derrocado mediante un golpe. Es imperativo que estas acciones se implementen de manera clandestina y segura para que el gobierno de EE.UU. y la mano estadounidense estén bien escondidos”. Ese mismo año el presidente Nixon ordenó a la CIA “hacer que la economía grite” en Chile para “evitar que Allende llegue al poder o para derribarlo”. También nos acompaña Juan Garcés, ex asesor personal de Allende que luego condujo los esfuerzos legales exitosos para detener y juzgar al líder del golpe de Estado, Augusto Pinochet.
Transcripción
Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AARON MATÉ: Quería preguntarle sobre el rol de Estados Unidos en todo esto. Veamos una grabación del discurso del presidente Richard Nixon en marzo de 1972, reconociendo que había dado instrucciones para “llevar a cabo cualquier tipo de acción similar a lo de la República Dominicana” para impedir que Salvador Allende, el presidente electo de Chile, asumiera el cargo. La conversación telefónica fue capturada por el sistema de grabación secreto de la Oficina Oval de la Casa Blanca. En este audio, escuchamos al presidente Nixon decirle a su secretario de prensa, Ron Ziegler, que había dado órdenes al embajador de EE.UU. en Chile para destruir la democracia chilena, pero “él simplemente fracasó… Debería haber evitado que Allende fuera presidente”. Escuchemos.

PRESIDENTE NIXON: Sí.

OPERADOR: Sr. Ziegler.

RON ZIEGLER: Sí, señor.

PRESIDENTE NIXON: ¿Qué tenemos? ¿Dijiste algo, Ron, con respecto a la participación de la Corporación ITT en Chile? ¿Cómo manejaste…?

RON ZIEGLER: El Departamento de Estado se ocupó de eso hoy.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Ah, ¿lo hicieron?

RON ZIEGLER: Sí, señor.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Qué hicieron? ¿Negarlo?

RON ZIEGLER: Lo negaron, pero fueron cautelosos sobre cómo abordaron la declaración de [el exembajador Edward] Korry, porque tenían miedo de que pudiera ser contraproducente.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Por qué? ¿Qué dijo Korry?

RON ZIEGLER: Korry dijo que había recibido instrucciones para hacer algo similar a lo de la República Dominicana…supuestamente dijo eso.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Korry dijo eso?

RON ZIEGLER: Correcto.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Cómo fue eso? ¿Él hizo eso público?

RON ZIEGLER: [El periodista] Jack Anderson recibió eso de alguna fuente. Al Haig está sentado conmigo ahora.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Ah, sí.

RON ZIEGLER: Era un informe contenido en un documento…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Ah, sí.

RON ZIEGLER: de la ITT, pero…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Bueno, lo fue. Él recibió esas instrucciones.

RON ZIEGLER: Bueno, pero…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Yo esperaba que… pero él simplemente fracasó, el hijo de [bip]. Ese es su gran problema. Debió haber impedido que Allende asumiera la presidencia.

RON ZIEGLER: De cualquier manera, el Departamento de Estado lo ha negado hoy…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: ¿Lo está manejando el Departamento de Estado?

RON ZIEGLER: …y se refirieron a sus comentarios sobre América Latina, Chile y…

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Sí, está bien.

RON ZIEGLER: …usted solo se refiere a eso una vez.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Bien, está bien.

RON ZIEGLER: Sí, señor.

PRESIDENTE RICHARD NIXON: Correcto.

AARON MATÉ: Ese era el presidente Nixon hablando en 1972. Peter Kornbluh del Archivo de Seguridad Nacional, ¿puede explicarnos de qué habla Nixon en este audio y ponerlo en contexto con el rol que tuvo EE.UU. en la desestabilización de la economía en Chile?

PETER KORNBLUH: Richard Nixon y Henry Kissinger lanzaron un ataque preventivo contra Salvador Allende. Decidieron impedir que asumiera la presidencia de Chile. Allende no había pisado el Palacio de la Moneda aún, cuando Nixon y Kissinger simplemente decidieron cambiar el destino de Chile. Nixon le ordenó a la CIA hacer que la economía chilena gritara de dolor, usando todos los recursos humanos necesarios. El primer plan era impedir que Allende asumiera como presidente. Cuando ese plan falló, después del asesinato del comandante en jefe chileno René Schneider, detrás del cual estuvo EE.UU., Kissinger habló con Nixon y le dijo: “Allende ahora es presidente. El Departamento de Estado cree que podemos coexistir con él, pero quiero asegurarme de que les dirá a todos en el Gobierno de EE.UU. que no podemos permitir que tenga éxito, porque tiene legitimidad. Fue elegido democráticamente. Supongamos que otros gobiernos deciden seguir sus pasos, un Gobierno como el de Italia, por ejemplo. ¿Qué haremos entonces? ¿Qué vamos a decir cuando otros países comiencen a elegir democráticamente a otros Salvadores Allendes? El equilibrio de poder mundial cambiará”, le escribió a Nixon en un documento secreto, “y nuestros intereses en él cambiarán profundamente”.

AMY GOODMAN: Háblenos sobre el papel de Kissinger. Recientemente, la gente ha visto a Stephen Colbert bailar a su alrededor. Henry Kissinger, quien aún está vivo, es considerado un anciano estadista por la mayoría de la prensa en EEUU. Denos un poco de perspectiva sobre su rol.

PETER KORNBLUH: Acabo de regresar de Chile en donde participé en varios programas de televisión, y en todos me dijeron: “estamos tratando de que nuestra gente rinda cuentas por las atrocidades que tuvieron lugar durante el régimen de Pinochet, pero ¿por qué no se puede hacer que Henry Kissinger rinda cuentas por sus actos? ¿Por qué EE.UU. no se ha rendido cuentas por el rol que jugó en las atrocidades que se cometieron en Chile, comenzando con el golpe mismo y luego pasando por la represión que siguió?” Y Kissinger no solo es el sobreviviente más importante del equipo creador de las políticas de esa época, cuando revisas los documentos desclasificados que se presentan en el libro “Pinochet: los archivos secretos” verá que es la figura más importante en la creación de las políticas para derrocar a Allende y luego, aún más, para dar apoyo a Pinochet y a las violaciones a los derechos humanos que siguieron. Kissinger tenía asistentes que le decían: “Es impropio que EE.UU. intervenga en un país donde nuestros intereses de seguridad nacional no están amenazados”. Y él los ignoró. “No, no podemos. No podemos permitir este fenómeno de imitación, tenemos que evitar que Allende tenga éxito”. Tenía asistentes que conversaron con él un día después del golpe de Estado, que le dijeron: “Estamos recibiendo informes de que hay 10.000 cadaveres en las calles. La gente está siendo asesinada. Y él respondió: “Ve y dile al Congreso que este nuevo régimen militar es mejor para nuestros intereses que el viejo Gobierno en Chile”. Y tenemos este fabuloso documento de Kissinger hablando con Pinochet, en una reunión en 1976, sobre la que sus asistentes le habían dicho: “Debería decirle a Pinochet que deje de violar los derechos humanos”. Y en cambio, él le dijo a Pinochet: “Le ha hecho un gran servicio a EE.UU. al derrocar a Allende. Queremos apoyarlo, no causarle daño”.

AMY GOODMAN: En su libro “Pinochet: los archivos secretos” cita un análisis de un miembro de la Dirección de Operaciones de la CIA que aconsejaba al presidente Nixon y a Henry Kissinger sobre la ejecución de operaciones encubiertas en Chile. El funcionario argumentaba que, lejos de ser un peón de los comunistas, Allende “sería un tipo difícil de controlar para el Partido Comunista y la Unión Soviética”. También dijo que las operaciones encubiertas para evitar que Allende se convirtiera en presidente serían “peores que inútiles”. “Cualquier indicación de que estamos detrás de algún truco legal o alguna estratagema obstinada exacerbaría las relaciones aún más… me temo que repetiremos los errores que cometimos en 1959 y 1960 cuando empujamos a Fidel Castro al bando soviético”. Usted cita también al asistente de mayor rango de Kissinger en América Latina, Viron Vaky, quien escribió en un cable ultra secreto: “no lograremos tener éxito a través operaciones encubiertas; las consecuencias podrían ser desastrosas. Considerando un análisis de costo-beneficio-riesgo, no son favorables”. ¿Su opinión Peter Kornbluh?

PETER KORNBLUH: Hubo personas dentro del Gobierno de EE.UU. que presionaron a Kissinger para no tomar ese camino y él los ignoró por completo, empujó a Nixon a ejecutar una política agresiva y encubierta para que Allende fracasara, para desestabilizar su capacidad de gobernar, para crear lo que Kissinger llamó un clima golpista. En la nueva edición de “Pinochet: los archivos secretos”, tenemos la transcripción actualizada de la primera conversación telefónica entre Nixon y Kissinger después del golpe de Estado, en la que Nixon le dice a Kissinger: “Nuestra intervención no es visible ¿cierto?”. Y Kissinger responde: “No lo hicimos”, refiriéndose a la participación directa de EE.UU. en el golpe. “Los ayudamos”. Él dice: “Ya sabes, los ayudamos. [Espacio en blanco]”, algo que estoy seguro de es una referencia a la CIA, “creó las mejores condiciones para que el golpe ocurriera”. Esta es la primera conversación entre Nixon y Kissinger después del golpe. Básicamente estaban diseñando la intervención de EE.UU. y creando un clima golpista en Chile, facilitando el golpe. Lo que es aún peor, y esto fue mucho antes de que su programa existiera, es que Richard Nixon ya estaba quejándose de la basura liberal en los medios, diciendo: “Sí, los liberales… los medios están sudando sangrando porque un Gobierno comunista fue derrocado”, como si los medios estuvieran del lado de Allende. Los medios se estaban enfocando en las atrocidades que estaban ocurriendo. Y Kissinger decía: “En el período de Eisenhower, seríamos héroes”.

AMY GOODMAN: En este último minuto, Juan Garcés, es interesante que aunque usted experimentó en carne propia lo que sucedió hace 40 años con Salvador Allende, su suicidio en el Palacio de La Moneda mientras era bombardeado, usted está enfocado en el presente y en lo que está sucediendo hoy en día. Usted llevó a Pinochet ante la justicia. Logró que Baltasar Garzón, el famoso juez español, emitiera una orden de arresto en contra de Pinochet cuando hizo una visita a Londres, y fuera retenido allí, aunque finalmente fuera enviado de regreso a Chile. ¿Qué lección podemos aprender, en estos últimos 25 segundos? Y continuaremos con esta conversación después del programa.

JUAN GARCÉS: Esto se trata sobre como entiendes el mundo. ¿Deberíamos tener una existencia pacífica o bombardear e invadir? La ley es muy clara. Desde 1940 o 1945, la Carta de las Naciones Unidas, después de una gran Guerra Mundial, decidió que la soberanía y la independencia de los países debía ser respetada, y que todas las naciones debían luchar para evitar las políticas genocidas.

AMY GOODMAN: Tenemos que dejarlo hasta aquí, pero publicaremos la segunda parte en democracynow.org. Juan Garcés, abogado español, ex asistente de Salvador Allende, y Peter Kornbluh, cuyo último libro se titula “Pinochet: los archivos secretos”.

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¿Son los medios occidentales lo suficientemente independientes como para acusar a otros de no serlo? – Opinión en RT

Fuente original: ¿Son los medios occidentales lo suficientemente independientes como para acusar a otros de no serlo? – Opinión en RT

27 dic 2018

Desde hace meses leo en distintos medios las acusaciones que se efectúan sobre RT, el medio en el que colaboro desde hace tiempo, y la verdad, después de mi experiencia en España me resulta, cuanto menos, sorprendente. Sobre todo, porque hay pocos medios españoles que no me hayan censurado. A mí o a mi historia.

Mi historia, de forma muy resumida, es la de un oficial del Ejército, teniente, que informa de distintas malas prácticas, varias de ellas corruptas, a sus superiores y, fracasado este medio, denuncia en los juzgados militares. Tras errar también la vía jurídica, comprende que el problema es estructural, por lo que reúne pruebas y multitud de horas de grabación y publica una novela (mayo de 2014) para denunciar a la sociedad el oscuro mundo militar. Le encierran durante casi cinco meses, pasa 22 días en huelga de hambre, le desprestigian con una información falsa y le expulsan (junio de 2015). Ahora cuento con cientos de publicaciones, dos novelas, un ensayo, cientos de presentaciones y diferentes colaboraciones en medios.

La insoportable censura en España

En estos años de lucha, casi cinco, una de las lecciones más importantes que he aprendido es que los medios de comunicación españoles censuran y ocultan la información. Sería imposible relatar en un ‘post’ todos los episodios sufridos, pero intentaré esbozarlos en dos de los diarios más importantes y en las televisoras de ámbito nacional, así como algunos medios más.

  • Diario El Mundo. Dos días antes de ser encerrado en un centro disciplinario comencé una huelga de hambre e hice una entrevista con el periodista Daniel Ollero. Sorprendentemente, la noticia salió en papel bien posicionada, pero resultaba harto complicado encontrarla en la versión digital (en lugar de portada, la publicaron en la sección de Economía). Desde entonces, silencio.
  • Diario El País. Este medio supo de mi historia incluso antes de publicarse la novela en la que denuncié lo que ocurría en las Fuerzas Armadas. Les pasé documentación, grabaciones y gran información casi un año antes. Jamás la publicaron aunque eran noticiables, pues otros medios con posterioridad sí lo hicieron. Por si fuera poco, la censura ha llegado a tal extremo que este mismo mes de diciembre El País dio como noticia lo que yo había publicado en el mes de noviembre. No solo no me llamaron para pedirme información ni me citaron, sino que ofrecieron la información como si fuera completamente nueva.
  • Televisora La Sexta. A pesar de aparecer en un programa suyo varias veces, llevo años censurado. El primer episodio de censura aconteció en el programa ‘Más Vale Tarde’. El reportaje estaba programado a las 18:40 horas de un día y sobre las 17:15 horas se emitió una previa con los reportajes que conformarían el programa. Entre ellos, el mío. En esa escasa hora y media, alguien llamó por teléfono y el reportaje desapareció. Jamás se emitió.

La situación no mejoró cuando escribí sobre la connivencia de Antonio Ferreras, una de las personas más importantes de ‘La Sexta’, con lo que acontecía en el mundo militar. Explicaba en ese artículo que se silenciaban estructuralmente determinados asuntos del mundo militar debido a la amistad del presentador con el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero y los exministros socialistas de Defensa, José Bono y los ya fallecidos José Antonio Alonso y Carme Chacón. A ello, se añadía la relación profesional de la hermana de Ana Pastor, su esposa y compañera de trabajo, con el PSOE (Mercedes Pastor está contratada por Susana Díaz, Presidenta durante años del PSOE-A y de la Junta de Andalucía).

En el programa en el que aparecí al principio, de La Sexta, uno de los mejores en mi opinión, un día pasó algo. De repente, como suele suceder, mi historia y yo desaparecimos. Fui arrestado y expulsado por aparecer vestido de uniforme en dicho programa, pero después, durante el proceso jurídico que sufrí, me quedé solo. Ya habían recibido el mensaje: silencio.

  • Televisión autonómica. Establecí, con no poco esfuerzo, una colaboración para lograr que información del mundo militar saliera a la luz. El periodista con el que había establecido la colaboración me contactó abatido después de la primera colaboración porque le habían advertido al respecto. Cesamos la misma.
  • Antena 3 y el resto de televisiones. Periodistas que contactaron conmigo porque les interesaba la historia y después la cadena en cuestión no la emitió fueron varios. Necesitaría varios post para relatarlo, pero resumiendo puedo decir que mis denuncias jamás se han contado en Televisión Española, Telemadrid, Telecinco, Movistar ni Antena 3. Y en todos ellos ha habido periodistas interesados. Incluso en esta última, estando encerrado en un centro disciplinario y en huelga de hambre, un periodista sacó la primera novela que publiqué en mitad del programa (‘Espejo Público’) y habló de mi caso. Normalmente, los programas se guardan completos en la web de la cadena, pero en este caso se hizo una excepción y esa parte desapareció.

Muchas más experiencias negativas

En otra ocasión, se pusieron en contacto conmigo de Europa Press, una agencia de noticias muy relevante, porque les interesaba que colaborara con ellos. Les pasé un primer borrador y me dijeron que no podían publicarlo por órdenes superiores. Lo lamentaban, porque nunca les había pasado algo así. Escribía sobre el exministro José Bono.

En La Vanguardia realicé una entrevista con Víctor Amela que tuvo serios problemas para publicarse. Meses después se publicó en una de las versiones que tiene el medio, pero en la otra jamás se pudo publicar.

“En los diarios digitales progresistas se puede informar del mundo militar, pero no sobre el importante papel que juegan los medios de comunicación en cuanto a la censura de determinados asuntos. Se debe a que una gran cantidad de programas tiene contratados a periodistas o directores de esos digitales, lo que supone grandes ingresos y, sobre todo, publicidad”. Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.

En ‘La Ventana’, de la cadena Ser, mi primer editor y una periodista intentaron por todos los medios que se hablara de mi primera novela. En aquellos momentos, una de las más vendidas del momento. No hubo manera. Mi entonces editor no comprendía que hubieran entrevistado a otro autor que vendía casi veinte veces menos mientras no conseguían que me entrevistaran.

Boicot editorial y mediático

El grupo Planeta, que engloba a La Sexta y Antena 3, decidió publicar la segunda novela que escribí. Casualmente, fui expulsado de las Fuerzas Armadas justo durante la publicación. El libro se publicó el 16 de junio de 2015 y dos días después llegó la expulsión, la promoción estaba hecha. Las televisiones del propio grupo que publicaba la novela no informaron sobre el libro, aunque se enriquecerían con los beneficios, ni sobre mi expulsión. Había pasado poco más de un año de la publicación de la novela y ya se habían activado todos los resortes necesarios para imponer el silencio.

En octubre del año pasado, 2017, publiqué el único ensayo crítico que existe sobre las Fuerzas Armadas y aunque las revelaciones son, como mínimo, escandalosas, volví a encontrar el silencio de los grandes diarios y las grandes televisiones. Casi imposible.

Imposible criticar la situación de los medios de comunicación

Este mismo verano, tras el cambio de Gobierno, me senté a visionar la entrevista a la recién nombrada ministra de Defensa, Margarita Robles, en el programa ‘La Sexta Noche’. Mi idea era escribir sobre las líneas maestras de la ministra de Defensa, pero tras más de una hora en un plató de televisión la entrevista se centró sobre un caso de violación. Ni una pregunta comprometida. Como quedaron temas muy importantes por tratar realicé un texto criticando que no se hubiera hecho una entrevista seria a la ministra. Se publicó, pero poco después, fue borrado.

“Cuando se acusa a RT de informar de forma sesgada o de pretender influir en la opinión pública sería bueno preguntarse si los medios de comunicación occidentales son lo suficientemente independientes para acusar a otros de no serlo. Los españoles, con toda seguridad, no”. Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.

Mucho antes de este episodio, conseguí que un juez imputara al medio El Confidencial por un delito a mi persona y que les impusiera 250.000 euros de fianza (2016). Era noticia, tanto que un periodista recabó la información necesaria para publicar sobre el asunto, pero la dirección del medio se lo impidió. Para entonces, El Confidencial ya colaboraba con La Sexta, por lo que no hubo manera de conseguir que un medio de nivel nacional lo publicara.

Por norma general, en la mayoría de diarios digitales progresistas se puede informar sobre lo que acontece en el mundo militar, pero no así sobre el importante papel que juegan los medios de comunicación españoles en cuanto a la censura y el silencio sobre determinados asuntos esenciales. Esto se debe a que una gran cantidad de programas (tertulias) tienen contratados a periodistas o directores de estos diarios digitales progresistas, lo que supone grandes ingresos y, sobre todo, publicidad. Por ello, son muy reacios a publicar información que pueda afectar a determinados medios.

¿Condicionaron las censuras y los silencios la percepción de la ciudadanía?

Aun siendo un esbozo, resulta evidente que la ciudadanía española no ha tenido una información completa sobre las malas prácticas que acontecen en el mundo militar ni sobre lo que he padecido estos años. Porque, salvo en unos pocos espacios españoles, la realidad es que la historia que cuento y la que he sufrido solo se ha contado en Catalunya, Euskadi, medios internacionales y medios digitales progresistas.

Por tanto, cuando se acusa a RT de informar de forma sesgada o de pretender influir en la opinión pública, sería bueno preguntarse: ¿Son acaso los medios de comunicación occidentales lo suficientemente independientes e imparciales como para acusar a otros de no serlo? Los españoles, con toda seguridad, no.

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