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Brillaba con sus crónicas, pero era todo falso | Página12

Fuente original: Brillaba con sus crónicas, pero era todo falso | Es… | Página12

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Escándalo por el caso del periodista alemán Claas Relotius, de la revista Der Spiegel.
Brillaba con sus crónicas, pero era todo falso.

El periodismo alemán se vio sacudido por una noticia que impactó en el mundo: el periodista de una de las revistas germanas más prestigiosas, Der Spiegel, había construido su prestigio en base a notas y entrevistas que eran inventadas. Claas Relotius, de 33 años, fue el protagonista de una historia en la que quedó en ridículo una de las publicaciones de mayor circulación en Alemania. El fraude se descubrió por la tenacidad de un periodista que se desempeña como colaborador de la revista.

Juan Moreno, un periodista español criado en Alemania, que trabaja como free-lance en la publicación, fue quien desmontó las mentiras de su colega, una de las estrellas de Der Spiegel y del periodismo alemán. Nadie en la revista se había percatado que decenas de notas con la firma de Relotius eran ficción pura.

El caso que conmocionó a Alemania comenzó en noviembre cuando Moreno viajó a México para un reportaje que se iba a titular “La frontera de Jaeger”. Su tema: el movimiento migrante desde México hasta Estados Unidos en plena polémica por el muro de Donald Trump. Los editores de Der Spiegel le avisaron que Relotius, la firma más cotizada de la revista, viajaba para escribir con él. Quedaron en que Moreno acompañaría a un migrante hacia la frontera, mientras que del otro lado, Relotius cubriría a los milicianos civiles amados para evitar el ingreso de extranjeros.

Ambos trabajaron como se había pactado. La nota iba a publicarse con la firma de ambos. Moreno leyó el trabajo final antes de su publicación y no le convencieron algunos datos aportados por Relotius. Entonces, llamó a un área de Der Spiegel, dedicada a la comprobación de datos y documentación. Ese departamento, que ocupa a 60 personas, deslindó su reclamo.

Más tarde, Moreno recibió otro borrador. Allí, se narraba que un miliciano le disparaba a algo que movía, y se justificaba en que era un migrante. Ese episodio no figuraba en el primer borrador y alimentó las suspicacias de Moreno, quien tuvo la semiplena prueba de que el reportaje del que era co-autor contenía mentiras. En la prensa norteamericana encontró un artículo con datos similares a los aportados por Relotius. De hecho, el miliciano Jaeger descrito por Relotius aparecía nombrado.

Otra incoherencia quedó al descubierto cuando Moreno reconoció en una foto del New York Times comprada por Der Spiegel a Tim Foley, a un miliciano al que ubicaba de un documental. Se trataba de una figura conocida: Relotius alegó haberlo entrevistado sin ponerle el nombre y aseguró que el militar no dejó fotografiarlo, razón por la que se compraron las fotos.

En ese punto, las quejas de Moreno continuaban puertas adentro de Der Spiegel. El propio Relotius se quejó ante él por sus sospechas. Moreno le hizo preguntas y lo dejó hablar. Llegó a la conclusión de que estaba ante un fabulador. La revista se negaba a creerlo: Relotius había sido reconocido cuatro veces en los premios anuales del periodismo alemán y la CNN lo consideró el periodista del año.

Hasta ese momento, el prestigio rodeaba al periodista. Conseguía testimonios exclusivos, y sus textos estaban bien escritos. Combinaba eso con una personalidad afable y buen trato con sus compañeros. Por eso, Moreno llevaba las de perder. Hoy dice que le dieron a entender que podía perder su puesto de colaborador si continuaba con sus indagaciones.

El español jugó a fondo y viajó a Estados Unidos para chequear los datos del reportaje sobre la frontera. Buscó a los supuestos entrevistados, incluido Foley. Ante una foto de Relotius, éste dijo que nunca lo había visto en su vida. Halló a otro supuesto entrevistado, Chris Maloof. A ambos los grabó en video.

Moreno no se quedó en ese solo antecedente. Encontró una nota de Relotius sobre el caso de Colin Kaepernick, el jugador de fútbol americano que se alzó contra el racismo. En el texto figuraba el testimonio de los padres del jugador. En realidad, los pares de Kaepernick se negaron a hablar con la prensa en todo momento.

A comienzos de diciembre, los acontecimientos se precipitaron. La jefa de prensa de un grupo de vigilantes de la frontera norteamericana con México envió un correo electrónico desde Arizona a Der Spiegel quejándose porque Relotius hablaba de ellos sin haber estado allí. En ese punto, los jefes de la revista decidieron acceder al servidor de Der Spiegel, una idea de Moreno. Así comprobaron que Relotius había manipulado el correo y que nunca había estado en Arizona. Para entonces, una editora ya había descubierto otra mentira, esta vez en Facebook.

Fue el final de Relotius, quien confesó su historial de notas falsas por “miedo al fracaso”. Aseguró haber sentido “presión” y que no quería “fallar” al tener “más éxito”. El 22 de diciembre, la revista publicó un número con los pormenores del caso. Un número especial con la portada en rojo y las palabras “Cuenta lo que es” en letras blancas. Se trata del lema de Rudolf Augstein, el fundador de Der Spiegel. 23 páginas fueron destinadas al caso Relotius y se lamentó que no se hubiera descubierto antes. También hubo mea culpa por las fallas en chequear las notas falsas que se publicaron. El texto recordó que Relotius había pedido que sus notas no se tradujeran al inglés y que en una ocasión pidió que no se publicara en la web una foto de la edición impresa.

Se calcula que Relotius escribió 60 notas para Der Spiegel, todas estarán bajo análisis de un comité de periodistas veteranos que analizarán cómo fue posible la estafa. “Como editores de Der Spiegel, tenemos que reconocer que hemos fallado de forma considerable. Relotius logró saltarse y anular todos los mecanismos de garantía de la calidad de la empresa”, admitió Steffen Klussmann, director de la revista. Desde que estalló el caso, las notas de Relotius siguen on line, pero con la advertencia de que puede ser material apócrifo.

Relotius devolvió los premios que obtuvo los últimos años y CNN le revocó un galardón entregado en 2014. Hay otro punto oscuro: pedía dinero a los lectores de sus notas para una ONG. El periodista caído en desgracia admitió esto, pero asegura que el dinero fue para causas humanitarias. Sin embargo, las investigaciones apuntan a que no fue así.

El caso Relotius terminó enturbiando las relaciones entre Estados Unidos y Alemania. El embajador norteamericano, Richard Grenell, tildó a Der Spiegel de “antiamericana” por la cobertura del periodista en su país. “En 7300 palabras, Relotius solo acertó en el tamaño de la población. El resto era ficción”, dijo el diplomático sobre la nota de Relotius en Fergus Falls, un pueblo de Minnesota supuestamente proclive a Trump. Entre otras cosas cita a un hombre que alega no haber visto nunca el mar, y que en su página de Facebook aparece en una foto en una playa. Der Spiegel debió pedir perdón por esa nota.

Relotius guarda silencio tras el final estrepitoso de su carrera, mientras las miradas se posan sobre Moreno, el hombre que lo descubrió. “Engañó a todos y me hubiese engañado a mí también si le hubiese conocido”, aseguró a El País de España. “Creo que en el fondo pensaba que hay ciertas normas que todos cumplimos”, cerró Moreno.

Las sangrientas mentiras de Elliott Abrams – Common Dreams

Fuente original en inglés: Elliott Abrams’ Bloody Lies

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Publicado el miércoles 06 de marzo de 2019 por

La duplicidad del enviado venezolano de Trump.

Elliott Abrams, el enviado especial del presidente Trump a Venezuela, se hizo famoso por primera vez en 1982 después de ser nombrado secretario de Estado adjunto para los derechos humanos en la administración Reagan. Como hombre de referencia para las guerras de la administración Reagan en América Central, Abrams fue un agresivo defensor de las fuerzas pro estadounidenses que cometieron atrocidades contra los derechos humanos y crítico feroz de quienes informaron con precisión sobre sus crímenes de guerra.

Con Abrams listo para declarar esta semana ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, sus primeros días como legislador estadounidense pueden servir de guía para lo que podemos esperar de la política de “cambio de régimen” de la administración Trump en Venezuela.

En un intercambio que se hizo público a nivel nacional en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes el mes pasado, el Representante Ilhan Omar se enfrentó a Abrams sobre su condena por mentir al Congreso y las falsas declaraciones que hizo sobre la infame masacre de El Mozote.

Pero el intercambio solo insinuó el alcance del estilo mendaz de Abrams. Mientras que en la administración Reagan, Abrams tejió tales mentiras particulares en un tapiz de propaganda que prefiguraba el Trumpismo en su desprecio por los hechos, el destello de los críticos, la evasión de evidencias y la tolerancia de la brutalidad.

Tres mentiras representativas

Cuando Abrams comenzó su carrera en la comunidad de formulación de políticas de seguridad nacional de EE. UU., a principios de la década de 1980, Centroamérica se vio convulsionada por rebeliones populares. Las dictaduras en El Salvador y Guatemala habían suprimido y explotado a la mayoría pobre durante décadas. A fines de la década de 1970, estos gobiernos feudales, dirigidos por oficiales militares y élites terratenientes, enfrentaron su desafío más serio.

En El Salvador, un clérigo antes conservador, el arzobispo Oscar Romero dio voz a una rebelión popular que contó con el apoyo del público y algunas facciones en el ejército.

En Guatemala, la represión que comenzó con el golpe de la CIA en 1954 estaba llevando a la mayoría de los opositores del gobierno a simpatizar o unirse a un creciente movimiento guerrillero en el campo.

El presidente Reagan, dedicado a “cambiar el rumbo” contra el comunismo en todo el mundo, vio a cualquiera que no se comprometió con la lealtad a la política de los Estados Unidos como un “comunista”, “terrorista” o “embaucador comunista”. Como tales, estas fuerzas fueron blanco de una violenta represión.

En El Salvador, la administración Reagan respaldó una facción de ultraderecha del ejército encabezada por el oficial de inteligencia Roberto d’Aubuisson, quien fue entrenado en la Academia de Policía Internacional dirigida por la CIA en Washington. D’Aubuisson ideó el asesinato de Monseñor Romero en marzo de 1980 y organizó los escuadrones de la muerte que liquidaron a los civiles en favor del cambio pacífico.

En Guatemala, la ultraderecha celebró las elecciones de Reagan e intensificó su campaña de secuestro de opositores en la capital y masacrando campesinos en el campo.

En los informes anuales del Departamento de Estado sobre derechos humanos de los que era responsable, Abrams justificó esta sangrienta política con astucia creativa.

Críticas a la manipulación

“La asignación de responsabilidad por delitos específicos cometidos por ciertos elementos derechistas o por los miembros de las fuerzas de seguridad asociadas con ellos ha sido difícil”, afirmó el informe de derechos humanos de 1983 sobre El Salvador.

Esta fue una alusión eufemística a una serie de asesinatos de alto perfil, incluido el asesinato de Monseñor Romero.

“Cualquiera que piense que vas a encontrar un cable que diga que Roberto d’Aubuisson asesinó al arzobispo es un tonto”, dijo Abrams en ese momento.

De hecho, hubo al menos dos cables del Departamento de Estado de la Embajada de los Estados Unidos en San Salvador que indicaron exactamente eso. Uno fue enviado a Washington en noviembre de 1980 y el segundo en diciembre de 1981. El hombre armado [se refiere a la fuente] trabajó como guardaespaldas para d’Aubuisson.

(Años más tarde, cuando ya no se podía negar el papel de d’Aubuisson, Abrams exigiría la extradición del pistolero a los Estados Unidos).

La disposición de Abrams de impugnar a los críticos como “tontos” por citar pruebas a las que él mismo tuvo acceso personificaron su estilo descarado.

Falsa equivalencia

“Los extremistas de derecha e izquierda son culpables de muertes de civiles por motivos políticos, como lo son algunos miembros de las Fuerzas Armadas”, dijo el informe del Departamento de Estado de 1983 sobre El Salvador.

Esta formulación simplista sugería que había paridad de violencia política entre la izquierda y la derecha y que las fuerzas armadas no eran parte de la derecha.

La afirmación fue una tontería perniciosa. En 1993, la Comisión de la Verdad de la ONU descubrió que el 85 por ciento de las muertes de civiles no combatientes eran atribuibles a las fuerzas gubernamentales. Sólo el 5 por ciento podría atribuirse a la izquierda.

En otras palabras, las fuerzas de seguridad armadas y entrenadas por los Estados Unidos tenían 17 veces más probabilidades de ser responsables de asesinatos políticos que las fuerzas antinorteamericanas.

Abrams encubrió esta realidad con el más aburrido de los clichés de Washington: “extremistas de derecha e izquierda”.

Realidades horribles” como progreso

En febrero de 1984, el embajador de Estados Unidos en Guatemala, Frederic Chapin, envió un cable confidencial a Washington informando sobre lo que él llamó “las horribles realidades de los derechos humanos” en el país. Dos recientes secuestros a plena luz del día mostraron que “las fuerzas de seguridad del gobierno atacarán en cuando haya un objetivo de importancia”.

Abrams encontró un revestimiento de plata en la carnicería. El informe de 1983 del Departamento de Estado sobre Guatemala declaró: “Los graves problemas de derechos humanos continuaron… pero hubo mejoras en algunas áreas importantes”.

Abrams luego firmó un informe secreto al Congreso citando la supuesta mejora de los derechos humanos como justificación para una reanudación de la asistencia de seguridad de los Estados Unidos al gobierno guatemalteco.

El gobierno, afirmó Abrams, “ha tomado una serie de pasos positivos para restablecer un proceso constitucional y electoral, y abordar la práctica de las detenciones extrajudiciales”.

De hecho, un estudio del Departamento de Estado de 1986 sobre los desaparecidos de Guatemala encontró que “la práctica de los secuestros se institucionalizó… la mayoría de los desaparecidos han sido secuestrados por las fuerzas de seguridad… Por lo que sabemos, ningún miembro de las fuerzas armadas, políticas, fuerzas de seguridad o grupos paramilitares ha sido procesado, condenado y sentenciado por participar en secuestros relacionados con la política”.

El estudio indicó que “según los últimos tres gobiernos militares, la tasa de secuestros informados ha aumentado [énfasis añadido], según nuestras estadísticas”.

En 1984, cuando Abrams hizo que la política de los Estados Unidos con respecto a la afirmación de que el gobierno estaba tomando “pasos positivos” que dieron como resultado “áreas importantes [de mejora]”, más de tres personas fueron secuestradas, torturadas y asesinadas en Guatemala todos los días.

Este es el hombre al que el apóstata de Trump Max Boot describió como “un destacado defensor de los derechos humanos y la democracia”.

Lo que significa

Abrams le dijo al Representante Omar que la política de Estados Unidos en El Salvador era un “logro sobresaliente” porque dio lugar a elecciones libres. Lo que no dijo fue que el reinado del terror en El Salvador y Guatemala en la década de 1980 generó una corriente de refugiados a los Estados Unidos que nunca ha cesado.

Gracias a la política de Reagan, El Salvador y Guatemala son ahora estados esencialmente fracasados, ejemplos de países “agujeros de m*” cuyas agonías o aspiraciones insatisfechas de democracia no tienen ningún interés para el presidente o su equipo de formulación de políticas.

Este es el registro a tener en cuenta cuando Abrams testifica sobre la “transición democrática” en Venezuela. Si el futuro de Venezuela es algo así como la “transición democrática” en Centroamérica, el proceso se habilitará mediante la mentira y se empapará de sangre.

Este artículo fue producido por Deep State, un proyecto del Independent Media Institute.

Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0.

Jefferson Morley es escritor senior, editor y corresponsal en jefe de Deep State, un proyecto del Instituto de Medios Independientes. Ha sido reportero y editor en Washington DC, desde 1980. Pasó 15 años como editor y reportero en el Washington Post. Fue escritor de personal en Arms Control Today y editor de Salon en Washington. Es el editor y cofundador de JFK Facts, un blog sobre el asesinato de JFK. Su último libro es The Ghost: The Secret Life of CIA Spymaster, James Jesus Angleton (El fantasma: La vida secreta del maestro de espías de la CIA, James Jesus Angleton).

La atrevida pregunta sobre qué es el peronismo | Página12

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Alejandro Grimson presentó su nuevo libro Qué es el peronismo en Caras y Caretas
La atrevida pregunta sobre qué es el peronismo
Para responder ¿qué es el peronismo?, Grimson ensaya un recorrido de Perón a los Kirchner, pasando por López Rega. Barrancos, Wainfeld y Sztajnszrajber debatieron con el autor.

¿Qué es el peronismo? La pregunta es, de por sí, “un atrevimiento”. Planteada como título de un libro, “un tremendo atrevimiento”, “un título temerario”, evaluó en la presentación Dora Barrancos. Lo cierto es que hay algo que hace que esa materia en la que se mete el flamante libro de Alejandro Grimson sea tan disruptiva como para lograr provocar en forma de pregunta. El antropólogo recorre en su nuevo trabajo De Perón a los Kirchner, el movimiento que no deja de conmover la política argentina. El libro, editado por Siglo XXI, fue presentado en la sala Caras y Caretas con la presencia de la socióloga Barrancos, el periodista Mario Wainfeld y el filósofo Darío Sztajnszrajber. Y con numerosas personalidades de la política y la cultura entre los asistentes que llenaron la sala, entre otras y otros, Juliana Di Tullio, Mercedes Marcó del Pont, Itaí Hagman, Eduardo Jozami y Daniel Filmus.

“Alejandro nos invita a debatir qué es el peronismo a partir de un libro impecable. Y de un abordaje desde la antropología, en el que cuenta la historia, pero a la vez nos plantea una serie de dilemas cotidianos”, comenzó halagando Sztajnszrajber. “El libro nos exige salirnos del lugar más lineal, para pensar al fenómeno con dimensiones. Desde luego, no hay una respuesta única para el título. Hay tantas versiones, continuidades y discontinuidades, que a lo que asistimos es más bien a una lucha de intereses por ver cuál de todos esos peronismos se queda con el buen nombre. Pero el nombre está vacío: es ese campo de batalla”, analizó. Y, entre otras, rescató la idea de la definición por oposición: “El único que sabe qué es el peronismo, es el que lo combate. Y al plantear sus bordes, lo delimita”, subrayó.

Entre los momentos clave de los más de setenta años de historia de este ¿movimiento? ¿sentimiento? –el libro se meterá con esto también–, Grimson arranca, claro, con el 17 de octubre, y allí hace una descripción desmitificadora, en base a registros y documentos históricos, de la composición de esa multitud de trabajadores que cambió el rumbo de la historia. Sigue con “los orígenes del peronismo en una sociedad racista y clasista”, para entrar en 1956 con el “apogeo y crisis de los antiperonismos”, y aquí un interesante análisis –Barrancos lo destacó en la presentación– de la “rabia impotente” con que comenzó a cebarse la burguesía, sobre todo contra Evita, a partir del concepto de estructura de sentimiento de Raymond Williams. Montoneros, Ezeiza, Rucci, Menem, hasta llegar al kirchnerismo, del 54 por ciento a la derrota de 2015, son otras “paradas” de este recorrido. Que, en la misma formulación del punteo, vienen a reafirmar cuán compleja se vuelve la pregunta que da nombre al libro, y por tanto cuán valorable el intento de abarcar algunas de sus aristas.

También López Rega, “el hecho maldito del país peronista”, y al mismo tiempo “la fiesta antiperonista”, “el ejemplo que ‘demostraba’ hasta dónde podía llegar el peronismo”, se advierte en el texto. Y en este punto, el libro reconstruye aspectos muy poco conocidos de la vida del ideólogo de la Triple A, un cabo primero de la Policía Federal que soñaba con ser un cantante famoso, que escribió un libro de setecientas páginas titulado Astrología esotérica, y que llegó a gobernar desde las sombras el país. Sobre todo llama la atención, como señalaron Barrancos y Wainfeld, una historia de novela sobre una “Casa Rosacruz” en la ciudad correntina de Paso de los Libres, “la casa de Doña Victoria”, donde López Rega formó su esoterismo, adonde iba a tener retiros espirituales, y por donde también pasaron varios funcionarios destacados de la época.

“Ese capítulo es una gema. Así como Murmis y Portantiero descubrieron ‘los orígenes del peronismo’, Grimson descubrió ‘los orígenes de López Rega”, bromeó Wainfeld. Y destacó, entre otras, las descripciones contrafactuales que arriesga el libro (qué hubiera pasado si…), o el modo en que pone en contexto el fenómeno: “Cómo es posible que un mismo movimiento haya implantado el más amplio Estado de bienestar de América latina, y uno de los mayores del mundo, con Perón, y al mismo tiempo el conservadurismo más extremo, con Menem, es una de las preguntas comunes. Pero rara vez surge la de cómo un mismo partido puede albergar a Yrigoyen, Balbín, Illia, Alfonsín, De la Rúa y Gerardo Morales. Ese tipo de preguntas estimula todo el tiempo el libro”, destacó. Más tarde Grimson aseguró que ya le mandó el libro al decano de la Facultad de Sociales de Estocolmo, al becario y a la pelirroja progre, habituales protagonistas de las notas de Wainfeld en este diario.

Barrancos también destacó el modo en que el libro analiza “la idea de que el peronismo es una anomalía, una disforia política, porque se correría hacia territorios casi patológicos”, y observa el mundo para mostrar cuántas “anomalías” hay por todas partes. O mejor dicho, cuán imposible es buscar una “norma” lineal para pensar cualquier proceso social. Otro imposible, el de entender a la sociedad y la política sin tener en cuenta las emociones (en este caso, al peronismo y al antiperonismo), también fue resaltado en la intervención de la socióloga. “La verdad es que el peronismo jamás será atrapado en una frase”, dice Grimson en su libro. Pero advierte también: “Renunciar a entenderlo sería renunciar a comprender la Argentina”.

¿Quién fue responsable del incendio de la ayuda humanitaria para Venezuela? – New York Times

CÚCUTA, Colombia – Era una narrativa que cuajaba bien con las críticas por autoritarismo contra el gobierno venezolano: las fuerzas de seguridad, bajo órdenes del presidente Nicolás Maduro, prendieron fuego a un convoy de ayuda humanitaria mientras millones de personas en su país padecen enfermedades y hambruna.

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, escribió que el “tirano en Caracas bailó” mientras sus secuaces “quemaban comida y medicinas”. El Departamento de Estado estadounidense publicó un video en el que se afirmaba que Maduro ordenó la quema de los camiones. La oposición venezolana se refirió a las imágenes de la ayuda en llamas, reproducidas por medios y televisoras en toda América Latina, como evidencia de la crueldad de Maduro.

Pero hay un problema: parece que fue la misma oposición —y no los hombres de Maduro— quien accidentalmente prendió fuego al camión.

Grabaciones no publicadas y obtenidas por The New York Times, así como filmaciones que sí se difundieron —incluidas tomas compartidas por el gobierno colombiano, que ha culpado a Maduro del incendio—, permitieron hacer una reconstrucción de lo sucedido. Esta sugiere que un cóctel molotov lanzado por un manifestante en contra del gobierno es el causante más probable del incendio.

En algún momento, una bomba casera hecha con una botella fue lanzada a las fuerzas de seguridad que bloqueaban un puente que conecta a Colombia y Venezuela para impedir que los camiones con la ayuda pudieran cruzar.

Pero el trapo usado para que estallara la mezcla del coctel se separó de la botella y, ya encendido, voló hacia el camión.

Unos segundos después la grabación muestra a ese camión en llamas.

El mismo manifestante es visible en otro video, unos veinte minutos antes de lo sucedido, impactando otro camión con un coctel Molotov, sin que ese vehículo se quemara.

El gobierno venezolano fue ampliamente condenado después del incendio de la ayuda en febrero.

Más de tres millones de personas han huido de Venezuela por la crisis humanitaria causada por los malos manejos económicos de Maduro y su gobierno. Los opositores políticos que siguen en el país han sido reprimidos por las fuerzas de seguridad; varios fueron arrestados, torturados o forzados a exiliarse. Muchos manifestantes han sido asesinados durante las protestas y muchos más han resultado heridos.

Varios de los críticos de Maduro lo acusan de haber ordenado la quema de los medicamentos en el enfrentamiento fronterizo a pesar de que muchos venezolanos han muerto en los hospitales por la escasez de equipo y medicinas.

Sin embargo, la afirmación de que los camiones llevaban medicinas tampoco parece tener fundamento, según videos y entrevistas.

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), principal proveedor de la ayuda que estaba en el puente para ser cruzada desde Cúcuta, no tenía medicamentos listados entre los objetos que anunció como donación. Un funcionario de alto nivel que estaba en el puente ese día de febrero le dijo a The New York Times que el envío quemado contenía suministros como guantes y tapabocas, pero no medicamentos. Videos revisados por el Times muestran que algunas cajas tienen kits de cuidado e higiene, que, según lo que los estadounidenses identificaron en sus listas, tenían suministros como jabón y pasta dental.

Aun así, persiste la acusación de que Maduro quemó medicinas.

“Maduro ha mentido sobre la crisis humanitaria en Venezuela; contrata a criminales para quemar comida y medicamentos destinados para el pueblo venezolano”, escribió John Bolton, asesor de seguridad nacional de Donald Trump, en un tuit publicado el 2 de marzo.

Después de ser contactados por el Times acerca de estas afirmaciones, funcionarios estadounidenses emitieron un comunicado más cauto sobre cómo habría iniciado el incendio.

“Relatos de testigos presenciales indican que el fuego empezó cuando las fuerzas de Maduro bloquearon con violencia la entrada de la asistencia humanitaria”, dice el comunicado. No especifica si esas fuerzas de Maduro iniciaron las llamas.

Funcionarios estadounidenses también hicieron notar que, sin importar las circunstancias, consideran responsable a Maduro porque bloqueó el paso de la ayuda humanitaria, castigando a los venezolanos necesitados.

“Maduro es responsable, por crear las condiciones de violencia”, indicó Garrett Marquis, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. “Sus matones negaron la entrada de toneladas de alimentos y medicinas mientras miles de voluntarios valientes buscaban resguardar y entregar la ayuda a familias venezolanas”.

El intento de ingresar la ayuda generó una confrontación que no se había visto en la frontera entre Colombia y Venezuela en años.

El 23 de febrero, la oposición venezolana planeaba atravesar un bloqueo militar impuesto por Maduro con la expectativa de que las fuerzas de seguridad del gobierno rompieran con él en vez de ser señaladas por no dejar pasar una ayuda tan necesitada. Los opositores argumentaron que entonces habría una cascada de deserciones militares que dejaría sin apoyo al gobierno.

En vez de eso, las fuerzas de seguridad de Maduro y pandillas vinculadas al gobierno atacaron a los manifestantes, que llegaron armados con piedras y bombas molotov. Uno de los camiones resultó quemado en el enfrentamiento, y eso encendió una amarga confrontación sobre quién había sido responsable.

El gobierno de Maduro también ha hecho afirmaciones sin fundamentos, como la permanente insistencia de que no hay escasez de alimentos en Venezuela.

Además, ha reclamado que el envío de la ayuda en realidad tenía suministros caducos o armas estadounidenses.

Pero una de las afirmaciones que sí sería confirmada por evidencia es la de que fueron los manifestantes quienes empezaron el incendio.

“Trataron de montar el falso positivo de que supuestamente el pueblo” había quemado los vehículos de carga “que traían comida podrida”, dijo Maduro el 27 de febrero. Pero “fueron ellos mismos, los delincuentes que [Iván Duque] pagó”, aseguró ante una multitud, en referencia al presidente colombiano.

El día del incendio el gobierno de Colombia estuvo entre quienes promovieron la teoría de que Maduro era responsable de ordenar el incendio. La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez publicó una fotografía de lo que llamó “uno de los camiones incinerados por los colectivos por orden de Maduro”.

Después de la destrucción del vehículo el gobierno colombiano envió capturas de la videovigilancia en el puente fronterizo a funcionarios estadounidenses y periodistas colombianos, de acuerdo con oficiales y reporteros que los recibieron.

El video fue editado para que mostrara a círculos de gente alrededor de las fuerzas de seguridad venezolanas que lanzaban gas lacrimógeno, que estallan al hacer impacto, hacia el convoy. Otras imágenes muestran al camión estallar en llamas con la implicación de que los funcionarios venezolanos fueron responsables.

Pero a esas tomas distribuidas por el gobierno colombiano les falta un periodo de trece minutos antes de que iniciara el incendio. Los oficiales de la oficina de Duque no publicaron el video completo después de varias solicitudes del Times.

Los manifestantes que lanzaron cocteles molotov desde el puente insistieron en que las fuerzas de Maduro y no sus bombas caseras iniciaron el fuego.

Junior José Quevedo, de 23 años, dijo que había llegado a las siete de la mañana de ese sábado y que intentó convencer a los policías de que dejaran pasar la ayuda. “Pero después llegó otro grupo armado, que eran colectivos”, en referencia a las pandillas aliadas al gobierno.

Adalberto Rondón, otro manifestante que lanzó bombas en el puente ese día, dijo que fue la Guardia Nacional Bolivariana la que empezó el incendio.

Su relato fue retomado ese día por funcionarios estadounidenses.

“Cada uno de los camiones incendiados por Maduro llevaba veinte toneladas de comida y medicinas”, escribió en Twitter el senador republicano por Florida Marco Rubio, al repetir una afirmación de una televisora colombiana que estaba en el puente. “Esto es un crimen y si la ley internacional significa algo entonces él debe pagar un alto precio por esto”.

Cuando el Times buscó a su oficina para conseguir declaraciones, un vocero de Rubio no hizo mención de responsabilidades por el incendio del camión e indicó en un comunicado que “Maduro tiene la responsabilidad plena por la destrucción de la ayuda humanitaria”.

Juan Guaidó, el líder de la oposición, mantiene que la ayuda tenía medicinas y que también fue quemada por Maduro.

Un portavoz de Guaidó, tras ser contactado por el Times el 7 de marzo sobre la información posiblemente contradictoria respecto del contenido del camión, dijo que “no tenía información precisa” y refirió las preguntas a la parlamentaria Gaby Arellano, encargada de la distribución de ayuda.

Arellano no pudo ser contactada esta semana, pero cuando fue entrevistada por el Times en el puente poco después del incendio del camión, el 23 de febrero, dijo que no llevaba medicamentos.

“Había tapabocas, jeringas, guantes, eso que usan en los quirófanos”, declaró entonces.

Arellano también dijo que las fuerzas de seguridad de Maduro habían quemado el envío y que sus fuerzas lanzaron latas de gas lacrimógeno que estallaron contra el vehículo.

“La bomba lacrimógena, sabes que hay una bomba cuando cae, echa candela”, indicó la parlamentaria. “Como eran cajas [en el camión] a lo que le cayó la primera, se prendió completo”.

Cuando el Times le preguntó si pensaba que había sido a propósito, comentó: “No tiene otra lógica, ¿no? Está el mundo, los medios estaban ahí en vivo. Hay videos para ver de todo”.

Las ayudas humanitarias de China, Rusia, Cuba, UNICEF, OPS y la ONU | Opinion | teleSUR

Fuente original: Las ayudas humanitarias de China, Rusia, Cuba, UNICEF, OPS y la ONU | Opinion | teleSUR

Publicado 4 marzo 2019

La cooperación con organismos humanitarios por parte de las autoridades de Venezuela no es nueva, viene de larga data.

China, Cuba y la Organización Panaméricana de Salud (OPS) enviaron 933 toneladas de ayuda humanitaria a Venezuela.

Fue solicitada por el Gobierno. Los contenedores llegaron el 14 de febrero al puerto de La Guaira, Venezuela. Los países solidarios coordinaron con los organismos de la ONU y con el Estado venezolano en tiempo y forma la llegada y posterior distribución en el país.

Rusia envió 300 toneladas de ayuda humanitaria que entraron el 20 de febrero por el aeropuerto Maiquetia. El 21 de febrero, Rusia envió otra partida de 7,5 toneladas de medicamentos para la población venezolana.

En conversación con la delegación del Grupo Internacional de Contacto (GIC) de diálogo en Caracas el 21 de febrero, la vicepresidenta Delcy Rodriguez entregó una lista con medicamentos y dispositivos médicos solicitando su entrega y facilidades de financiación. Se entregarán a través de la ONU.

Las llegadas de las ayudas humanitarias fueron anunciadas públicamente por el Gobierno venezolano, aunque reportadas solo por un reducido número de medios de prensa, es decir, fueron silenciadas. No obstante, los organizadores de los hechos violentos en las fronteras colombo-venezolanas tuvieron pleno conocimiento de las mismas.

Dada la cantidad en toneladas y su calidad en cuanto a las ayudas humanitarias ya presentes en el país el 22 de febrero, era obvio que podían cubrir las necesidades de la población vulnerable por un tiempo. En este fin de semana no existía, bajo ningún concepto, una situación en Venezuela que requiriera una irrupción forzosa al territorio, desconociendo sus fronteras.

Los pedidos de material humanitario en tan enormes dimensiones muestran la preocupación de los gobernantes y sus esfuerzos para mitigar la crisis en lo inmediato, siendo respondido a su vez por enormes esfuerzos de otros pueblos solidarios. Los hechos deben ser reconocidos, las fuerzas democráticas deberían tomar nota de los mismos y no caer en la trampa de las manipulaciones mediáticas.

La cooperación con organismos humanitarios por parte de las autoridades de Venezuela no es nueva, viene de larga data. Ya en noviembre de 2018 las Naciones Unidas, en cooperación con el Fondo de Emergencias (Common Emergency Response Fund, CERF) destinaron unos 9,2 millones de dólares en programas humanitarios en Venezuela. El objetivo era mejorar la salud y la atención nutricional de las mujeres embarazadas, las madres lactantes después de embarazos de alto riesgo y los niños menores de cinco años.

En enero de 2019, el CERF suministró medicamentos a las autoridades venezolanas para unos 3.000 pacientes, además de tres millones de pastillas para la terapia antirretroviral. En el curso de la cooperación, se logró también una tasa de vacunación de más del 95 % contra el sarampión y la difteria. Venezuela mantiene una estrecha cooperación con la Organización Mundial de la Salud desde hace varios años.

Lo mismo sucede con la cooperación con UNICEF. El 7 de octubre 2018, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) firmó un plan de acción por el orden de 32 millones de dólares con el Gobierno de Venezuela. Con ello se busca la reducción de la mortalidad materno-infantil y la mejora de las condiciones para la protección y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.

El 27 de noviembre Venezuela firmaba un acuerdo con UNICEF de un suministro de mas de 130 toneladas de insumos (alimentos y medicamentos) a Venezuela, a través de un programa desarrollado en conjunto con el Gobierno venezolano, en aras de optimizar los programas sociales que ya se desarrollan en el país.

Los esfuerzos han beneficiado a unas 350.000 personas, entre ellas mujeres y niños, quienes han recibido asistencia médica y nutricional.

Asimismo, en cooperación con el Ministerio de Sanidad se enviaron al país unas 30 toneladas de medicinas y productos sanitarios con la intención de frenar la propagación de enfermedades y mejorar la salud en las comunidades de menos recursos.

Según UNICEF, esos productos se usarán para tratar a unas 25.000 embarazadas, a unos 10.000 recién nacidos y a unos 2.300 niños portadores del VIH.

El mismo viernes pasado, cuando la ayuda humanitaria de EE.UU. iba a “entrar por mar, tierra y aire” a Venezuela, el canciller venezolano Jorge Arreaza informó de una nueva conversación con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, acordando la cooperación en el ámbito de la ayuda humanitaria.

Confirmaron el apoyo técnico por parte de la ONU para facilitar la compra de alimentos, medicamentos y equipos hospitalarios. El Gobierno de Venezuela pretende financiar las ayudas. Por el bloqueo económico las posibilidades de compra e importación de medicamentos e insumos médicos son extremadamente restringidas.

Las 10 funciones de USAID, la mega agencia “humanitaria” de la CIA – Punto y seguido

Fuente original: Las 10 funciones de USAID, la mega agencia “humanitaria” de la CIA – Punto y seguido

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema. En este caso, recomiendo el trabajo que viene realizando el períódico español Público, y  a través de él, sus blogs, intentando mantenerse independiente en un ambiente de grandes grupos económicos.

Los camiones de caridad de la USAID destinados a Venezuela siguen estacionados en la frontera con Colombia, mientras Donald Trump, el hombre que personifica la solidaridad, amenaza al país suramericano con un ataque militar: quiere que miles de venezolanos que morirán por el impacto de bombas y balas lo hagan con el estómago lleno de galletas que no pudo vender en el mercado de los países desarrollados, quizás por utilizar semillas modificadas, o porque estaban a punto de caducarse.

La Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID) fue creada en 1961 con la intención de ampliar el “Plan Marshal” a los países estratégicos del mundo, canalizando sus políticas para 1) impedir que las fuerzas comunistas, -que se fortalecieron al derrotar al fascismo en la Segunda Guerra Mundial-, tomasen el poder, y 2) abrir nuevos mercados a las empresas de EEUU. El vínculo entre la USAID y la Oficina de Seguridad Pública, entonces dirigida por el agente de la CIA Byron Engle, ha ido renovándose año tras año: en 2015 Barack Obama nombró a la directora del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Gayle Smith como la directora de la agencia.

Según WikiLeaks, entre 2004 y 2006, la USAID realizó diversas acciones en Venezuela y una donación de 15 millones de dólares a decenas de organizaciones civiles, con el fin de llevar adelante la estrategia del ex embajador de Washington Venezuela William Brownfield, basada en provocar fractura en el chavismo y organizar a los sectores descontentos con las reformas del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Las funciones de USAID

  1. Elegir el país adecuado para el proyecto elaborado por la Secretaria de Estado, y obviamente, no siempre es el más necesitado. Luego la agencia debe decidir en qué sector se va a implicar, aunque sus preferidos son el de energía, educación, salud, seguridad y agricultura. En éste suele sustituir la producción de cultivos alimentarios por los comerciales. Después, coloca a sus efectivos en los puestos claves para subvertir las economías locales. Las veces que contrata a valiosas personas solidarias nativas, es para reducir a quienes deberían militar en los partidos políticos para un cambio fundamental en meros gestores de caridad. En Irak colonizado, USAID inyecta la economía neoliberal, impone masivas privatizaciones, incluida una parte de la industria petrolífera, y obliga a la teocracia títere instalada comparar granos transgénicos de Monsanto. En Perú, la agencia donó 35 millones de dólares en los años 1990 a la campaña de Alberto Fujimori, cuyas medidas económicas hundieron al país en la miseria. La solución del protegido de USAID no fue reducir la pobreza sino a los pobres: Fujimori esterilizó de forma forzosa a 300.000 mujeres indígenas.
  2. Debilitar e incluso eliminar las instituciones del país receptor, creando redes y entidades paralelas, promoviendo la desnacionalización de los sectores fundamentales en favor de la gestión de los “emprendedores”. Obviamente, el interés de la burguesía de EEUU no está en la autosuficiencia de otros países, sino todo lo contrario.
  3. Facilitar a la CIA “plantar sus hombres en las policías de los países estratégicos de todo el mundo, afirma el ex corresponsal de New York Times AJ Langguth. De hecho, el presupuesto de USAID en parte es el financiamiento oculta de las agencias de inteligencia de EEUU.
  4. Fortalecer el dominio de EEUU sobre las finanzas mundiales. En India, país retén de China para Washington, USAID en coordinación con el gobierno ultraderechista de Narendra Modi implantó la “digitalización de la economía”, obligando a decenas de millones de personas de las clases más desfavorecidas del país abandonar el pago en efectivo en favor del digital, dándoles solo un mes -noviembre del 2016- para entregar sus billetes grandes al banco, cuando la mayoría ni tenían ni cuenta bancaria. y ¿Qué consiguió USAID?

a) Servir a los intereses de las Tecnologías de la Información (TI), a los proveedores de servicios de pago y a las compañías de tarjetas de crédito MasterCard, Visa y a la Fundación Gates que prometió a cambio donar un generoso cheque a la ONU

b) Empobrecer a los indios, acabando con los ahorros de muchos pequeños comerciantes y productores, que no consiguieron ingresar su dinero.

c) Hacerse con los datos de los usuarios.

d) Al reducir el uso de efectivo a nivel mundial, permite a EEUU fortalece el dólar mediante el predominio de sus empresas sobre las finanzas internacionales.

e) Vigilar el negocio global: Washington así puede sancionar, por ejemplo, a las compañías que trabajan con Irán, como la china Huawei.

5. Capacitar las fuerzas de represión de un estado, preparándolas para desmantelar la resistencia de la población. El hombre de USAID en Uruguay Dan Mitrione daba cursos en los años setenta sobre el “complejo arte del interrogatorio” y de cómo habría que torturar a los detenidos, utilizando “en directo” a hombres y mujeres sin techos como cobayas humanos. USAID, junto con Green Berets (Boinas verdes) y CIA, está implicada en la tortura, matanza y la desaparición de miles de hombres y mujeres progresistas guatemaltecos, al entrenar para esta misión a cerca de 30.000 policías y grupos paramilitares. En Brasil la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI), una contratista de USAID dedicada a desestabilizar los gobiernos no aliados, operó del mismo modo. Una de sus víctimas fue Dilma Rousseff, detenida y torturada por ser una estudiante marxista.

6. Crear miles de puestos de trabajo para las ONG estadounidenses y dotándolas de enormes fondos públicos y privados al servicio de los intereses de donantes como Rockefeller, Soros, Gates, Ford y Omidyar, mientras abre los mercados a las corporaciones de EEUU. La propia USAID afirma devolver a su país cerca del 80% del dinero invertido en esta organización. Una vez que Bus y sus aliados convirtieron a Irak en escombro a golpe de mentiras en 2003, uno de los contratistas de USAID, “Creative Creative Associates International Inc. (CAII)” se adjudicó un contrato por el valor de 157 millones de dólares destinados a comprar pizarras y tiza para los colegios previamente destruidos por los misiles estadounidenses. Otro, International Relief and Development (IRD), recibió 2.4 mil millones de dólares con los mismos fines, y Halliburton y Bechtel otros tantos. En Afganistán, el principal receptor de las ayudas de EEUU, y donde aterrizaron cientos de onges occidentales “expertas en género” para “salvar a las mujeres”, USAID destinó 216 millones de dólares en 2018 para empoderar a 75.000 mujeres: según el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán sólo empelaron a unas 50 y el dinero de los contribuyentes se esfumó. Pasó algo parecido a otros 89.7 millones de dólares. Arnold Fields, su director fue forzado a dimitir por el Congreso. La “Democratización de Afganistán” dirigida por Bush-Cheney y 300.000 soldados de la OTAN y decenas de miles de la subcontrata “Yihadista” del Pentágono, además de acabar con la vida de cerca de un millón de afganos y provocar la huida de millones de familias de sus hogares, ha significado borrar la memoria histórica de esta nación desde los libros de texto: pocos recuerdan que la República Democrático de Afganistán (1978-1992), dirigida por los comunistas, eliminó la usura, el cultivo del opio, legalizó los sindicatos, estableció una ley de salario mínimo, el convenio colectivo, la igualdad entre el hombre y la mujer, que permitió que por primera vez el 40% de los médicos fueron mujeres así como el 60% del profesorado de la Universidad de Kabul. Se declaró gratuita y universal la educación, al igual que la sanidad, duplicando además las camas en los hospitales. Según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), el número de civiles muertos o heridos en los ataques de la OTAN en 2017 aumentó un 50% respecto al 2016, y que dos tercios del total eran mujeres, niños y niñas. Hoy en las escuelas de USAID no enseñan los valores de la colectividad, sino el individualismo más perverso de “sálvese quien pueda”.

7. Socavar la resistencia al imperialismo y a las dictaduras aliadas, en los países en tensión, paliando el hambre de forma puntual y en momentos concretos con una limosna, impidiendo que la población se organice exigiendo la justicia social. En Egipto, tanto en el periodo del régimen de Mubarak como hoy bajo el despotismo del general al Sisi, Washington obliga a El Cairo comprarle armas cuando miles de personas viven en los cementerios, y luego le envía a USAID para repartir pan en los barrios que se levantaron durante la secuestrada “Primavera” del 2011, socavando la resistencia. Ha hecho lo mismo en Haití: en los barrios donde los trabajadores habían organizado “ollas públicas” para demandar justicia, reparte míseras bolsas de comida, forjando lealtades: “todos besarían las manos que les da de comer”, ha pensado.

8. Provocar protestas populares contra los gobiernos que repudia bajo la bandera de “Promoción de la democracia”. USAID ha sido expulsada de Rusia, de los países del ALBA (Bolivia, Cuba, Ecuador, Dominica, Nicaragua y Venezuela) y de Burkina Faso. Aquí, el presidente de Thomas Sankara, El Che Guevara de Burkina Faso, fue derrocado por un golpe de estado patrocinado por Francia y asesinado en 1987 en castigo por sus grandes medidas dirigidas a la autosuficiencia de la nación. Libia, uno de los países más desarrollados de África, hoy es el mejor ejemplo de esta clase de “liberación”.

9. Crear sus propios medios de comunicación aparentemente despolitizados (Deportivos, musicales, etc.) enviando mensajes subliminales a beneficio de la economía de mercado, del consumismo, la insolidaridad, etc. USAID, a través de la OTI, introdujo en Cuba en 2010 un sistema de mensajería similar a Twitter llamado ZunZuneo. Mientras recopilaba los datos personales de cientos de miles de usuarios a través de sus móviles, pretendía organizar disidencias en la red y también en las calles. Creative Associates International Inc. (CAII), otra de los contratistas de USAID, patrocinó a algunos raperos para atrapar a los jóvenes.

10. Recibir más subvención por mayor destrucción a causa de la guerra: en marzo del 2017, EEUU bombardeó “por error” un edificio en Mosul matando a 105 iraquíes civiles: dos días antes USAID había presentado su solicitud de nuevos presupuesto para la reconstrucción de Irak: ¿Mercaderes de “guerra-construcción”? ¿Bomberos pirómanos? ¡Todo parecido a la escena de la película “Niño” en la que Charlot propone a su hijo romper los cristales del vecindario para lucrarse instalando vidrios nuevos es pura coincidencia!

Si la guerra y la pobreza no fueran tan rentables estarían prohibidas por la ley.

Argentina, las entrañas del lawfare y la fabricación de “arrepentidos” | Opinion | teleSUR

Fuente original: Argentina, las entrañas del lawfare y la fabricación de “arrepentidos” | Opinion | teleSUR

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el  gran esfuerzo y trabajo periodístico de este medio creado para ofrecer otra visión de la mostrada por los grandes grupos multimedios y las agencias de noticias internacionales dominantes.

Publicado 26 febrero 2019

La causa desnuda los mecanismos del lawfare en América Latina, y los nexos entre operadores judiciales, agentes de inteligencia y periodistas de los medios hegemónicos

Un armado con fines de persecución política se convirtió en un grupo de extorsionadores desbocados, que dejó sus huellas en mensajes de WhatsApp, videos y documentos. Una causa fulminante desnuda la asociación ilícita entre operadores judiciales, agentes de inteligencia y periodistas de medios hegemónicos.

La causa de las fotocopias de los cuadernos en Argentina, un dispositivo mediático-judicial que desde hace más de un año acusaba a ex funcionarios kirchneristas y empresarios, se dio vuelta de forma inesperada. Diseñado para el acoso político de opositores, el equipo devino en un grupo de tareas que incursionó en el crimen común: la extorsión de sus víctimas para cobrarles grandes cantidades de dinero.

Así, el lawfare se salió de cauce y la desmesura de su alcance generó una represalia inesperada. Una de las víctimas acumuló pruebas contra el operador de la extorsión, presentó la denuncia judicial y abandonó el país. Las cámaras ocultas, audios y capturas de Whatsapp son demoledoras. Un allanamiento a la casa del acusado halló más evidencias: decenas de carpetas con datos de inteligencia de potenciales víctimas de coacción, a los que se les exigiría dinero o declaraciones en la causa como arrepentidos.

La causa desnuda los mecanismos del lawfare en América Latina, y los nexos entre operadores judiciales, agentes de inteligencia y periodistas de los medios hegemónicos. Ilustra, además, como un armado con fines de persecución política se puede convertir en un grupo de delincuentes comunes.

Arrepentidos y acusaciones sin pruebas: clave del lawfare

La figura del arrepentido es el corazón del lawfare. El ex presidente Lula, centro de la vida política de Brasil, está preso por las “confesiones” de un arrepentido, nunca comprobadas con otras evidencias. Es también el caso del ex vicepresidente de Ecuador Jorge Glass. Otras causas judiciales están sustentadas en simples acusaciones unilaterales, retroalimentadas por las usinas noticiosas, y con la venia del poder político, como los cargos contra el ex presidente de Ecuador Rafael Correa, o las múltiples causas que la gobernación de Jujuy (Argentina) armó contra la luchadora social Milagro Sala.

En este contexto, en 2018 en Argentina explotó una megacausa judicial especialmente diseñada para su impacto mediático: los cuadernos del chofer Centeno. El relato sostenía que el chofer de un funcionario kirchnerista de segunda línea durante una década había anotado en 10 cuadernos los recorridos que hacía su jefe recogiendo sobornos de grandes empresas y entregando lo recaudado en distintos circuitos del poder político.

La causa fue débil desde el principio: el chofer Centeno tiene antecedentes penales, fue denunciado por su propia esposa como extorsionador, y su credibilidad sería escasa para cualquier tribunal imparcial. Además, los cuadernos ya no existen: Centeno dijo haberlos quemado. De ellos solo quedaron unas fotocopias no peritables, que llegaron a manos de dos periodistas del diario La Nación, que impulsaron la denuncia.

Era fácil conjeturar que se trataba de fotocopias de cuadernos apócrifos. Sin embargo, se procedió de inmediato a ordenar decenas de detenciones y comparecencias, tanto de funcionarios aludidos como de grandes empresarios. Con un gran show mediático, los acusados eran citados y quedaban instantáneamente detenidos. O eran liberados en pocas horas, si “colaboraban” y “confesaban”.

“El criterio que manejan el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli en el expediente es que el que confiesa, se arrepiente y aporta algún dato que consideren relevante, sale en libertad. El que no habla, queda preso”, resumían Irina Hauser y Raúl Kollman en Página 12.

Todo el procedimiento era contrario a derecho. Judicialmente, el show no conducía a ninguna parte. Se generó un festival de arrepentidos y acusaciones cruzadas que no lograba establecer prueba material alguna sobre movimientos de fondos, pagos de coimas y otros ilícitos. La causa es un típico verosímil informativo: combina aspectos reales (la corrupción endémica y el pago de coimas de grandes empresas para obtener obras públicas) con pura literatura apócrifa y un proceso judicial orquestado para las cámaras.

Sin embargo, el aparato mediático intoxicó a los ciudadanos con la historia, y el caso conservaba cierta credibilidad. Para las audiencias desprevenidas el fiscal Stornelli aparecía como un adalid anticorrupción.

Marcelo D`Alessio, colaborador del fiscal Stornelli, detenido por extorsión

Todo se complicó cuando una de las presas escogidas, el empresario Pedro Echebest, le tendió cuidadosamente una trampa a Marcelo D`Alessio, públicamente presentado como director de la DEA y especialista en la lucha antinarcóticos. D`Alessio, invitado habitual a programas de TV y columnista del diario Clarin, persiguió durante semanas a Echebest con el argumento de que éste había sido incriminado en la causa de los cuadernos. En nombre del fiscal Stornelli, el falso abogado D`Alessio le pidió a Echebest una alta suma de dinero para dejarlo fuera de la causa.

Echebest fingió aceptar, entregó una parte del dinero y pidió tiempo. Durante semanas guardó evidencias del chantaje -audios, capturas de WhatsApp y filmaciones de los encuentros-, preparó cuidadosamente una denuncia bien documentada y salió del país para preservar su integridad.

Horacio Verbitsky, un periodista de larga trayectoria, fue el encargado de difundir el caso con pelos y señales en su blog “El Cohete a la Luna”: “Un director regional de la DEA y sobrino del Escribano de Macri pidió 500.000 dólares a un empresario para no detenerlo y dijo que era una práctica habitual del fiscal Stornelli, con quien colabora. En exclusiva, la filmación del primer pago, las fotos con Stornelli, las filmaciones en la fiscalía, los audios y mensajes grabados”, arranca el largo informe.

La denuncia de Echebest incluía el video donde se veía a D`Alessio recibiendo un primer pago de casi 15 mil dólares, en billetes cuya numeración se resguardó ante escribano público.

Video de la entrega: https://youtu.be/jqPquzwCApg

Los cuadernos de la extorsión: entre el lawfare y el latrocinio

Todo se precipitó. El allanamiento de la justicia al domicilio de D`Alessio halló abundante documentación probatoria de un trabajo de equipo entre operadores judiciales y agentes de inteligencia para estudiar a fondo las potenciales víctimas. Más de 20 expedientes concentraban datos familiares, estado patrimonial, debilidades y secretos personales que permitían vulnerar psicológicamente a los personajes “target”. La reconstrucción del modus operandi del grupo permite inferir que en algunos casos se pedía dinero para evitar la incriminación en la causa. En otros, se exigía la participación como “arrepentidos” o declarando en contra de enemigos políticos.

Una de las últimas operaciones en las que D`Alessio se jacta ante su jefe Stornelli se refiere a la conversión en arrepentido de Gonzalo Brusa Duvat, que trabajo en Pdvsa Argentina. Lo amenazaron con una causa judicial en el fuero penal económico, pero le dijeron que harían desaparecer ese expediente si aceptaba declarar como arrepentido ante Stornelli. Así lo hizo, y la inquisición mediática se encargó de amplificar el caso, salpicando de paso al presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

En otros casos, los fines eran meramente recaudatorios, como el denunciado por Víctor Palomino Zitta el 23 de febrero, quien asegura que D`Alessio le pidió medio millón de dólares para mejorar su situación en una causa de contrabando. D’Alessio presionó para que entreguen medio millón de dólares que “serían repartidos entre la fiscal del caso, el juez Aguinsky, el estudio jurídico y Santoro (periodista del diario Clarín)”. Pero al mismo tiempo D’Alessio le exigió a Palomina Zitta que se convirtiera en arrepentido y declarara una serie de nombres. Así lo hizo, acusando a “gente que no conocía”, según reza la declaración ante el juzgado de Ramos Padilla. “Me sentía coaccionado ante el temor de quedar detenido y la presencia del periodista de tanto renombre”.

El concubinato de servicios de inteligencia, agentes judiciales y periodistas

D`Alessio fue detenido el 15 de febrero, y el 25 del mismo mes el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, lo procesó como integrante de una asociación ilícita “dedicada a realizar operaciones de inteligencia y acciones psicológicas sobre varias personas que luego eran extorsionadas o coaccionadas, se las hacía entrar en pánico para que finalmente declararan de un determinado modo, se transformaran en arrepentidos o entregaran dinero”.

El magistrado demuestra en las 220 páginas de su resolución el vínculo estrecho entre el fiscal Carlos Stornelli y D’Alessio a través de numerosos mensajes y audios, una reunión de cuatro horas en Pinamar y escritos de puño y letra en cuadernos secuestrados en los allanamientos. Para Ramos Padilla, algunas de las operaciones de D`Alessio estaban en conocimiento de Stornelli, que se desvinculó de su colaborador pero cuya credibilidad se ve seriamente cuestionada.

El caso también salpica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich -quien según D`Alessio le pagaba un sueldo de 200 mil pesos mensuales- y a otros numerosos personajes mencionados por el detenido. Entre ellos, dos ex comisarios detenidos ayer.

El punto clave de todo el procesamiento del juez Ramos Padilla es que considera que existe “una comunión entre servicios de inteligencia y justicia que atentan contra el sistema democrático”. El grupo de tareas en torno a la dupla Stornelli-Bonadío utiliza extorsiones, coacciones, carpetazos, causas falsas  abogados truchos para exigirle plata a ciudadanos, pero más que eso para armar y dirigir causas judiciales.

Aparece como aberrante la promiscuidad entre servicios de inteligencia y el aparato judicial, con D`Alessia como gestor de por medio. También la cohabitación de periodistas emblemáticos del sistema: Daniel Santoro del Grupo Clarín y Eduardo Feinmam de la TV aparecen como contactos habituales de operaciones coordinadas vía WhatsApp.

Ahora, la administración colonial de Mauricio Macri intenta alejar el juez Ramos Padilla de la causa, y hacerla caer en alguna dependencia judicial adicta. Stornelli es un colaborador de larga data del presidente, un verdadero soldado de la mesa chica del poder. Lo defenderán hasta las últimas consecuencias.

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