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El peligro de confiar en la CIA | Opinión | Página12

Fuente original: El peligro de confiar en la CIA | Opinión | Página12

Desde Río de Janeiro

El veterano, sagaz y brillante Leonel Brizola, figura emblemática de la izquierda brasileña, solía decir que uno –uno– de los problemas de los golpistas latino-americanos era su confianza en Washington y, muy especialmente, en la CIA. ‘No saben, o parecen no saber’, decía Brizola, ‘que luego se pasan los años y ellos abren sus archivos. Y entonces todo lo podrido que armaron salta a la luz del día’.

Es exactamente lo que se pasa en Brasil en estos días de tumulto e incertidumbre. Un investigador de la muy prestigiada y prestigiosa Fundación Getulio Vargas, Matias Spektor, examinó archivos de la CIA que, en realidad, habían sido desclasificados en 2015. Y entre otras preciosidades descubrió un telegrama enviado en 1974 por el entonces director-general de la CIA, William Colby, al todopoderoso secretario de Estado, Henry Kissinger.

“Ha sido el documento más perturbador que he encontrado en veinte años de investigación”, dijo Spektor, que también es periodista. La razón de ser tan perturbador: en el informe, Colby dice que el entonces general dictador, Ernesto Geisel, no solo sabía de las ejecuciones y asesinatos ocurridos en los sótanos de la dictadura, sino que los autorizó. Y más: puso la decisión de aprobar los asesinatos en manos de otro general, João Baptista Figueiredo, que lo sucedería (foto) y sería la figura que saldría por los fondos del palacio de gobierno para no entregar la presidencia a un civil, como ocurrió en 1985. El penúltimo y el último dictador, ambos fallecidos, tenían la palabra final sobre el destino de los opositores. Geisel, además, fue claro: solo se podría autorizar la muerte de “subversivos efectivamente peligrosos”. ¿A quién le tocaría la responsabilidad de determinar quién era y quién no? Al entonces jefe de inteligencia, Figueiredo.

Se derrumba, así, la farsa de que Geisel era un ‘legalista’, y que ‘eventuales abusos y desviaciones’ eran debidos a los cuadros medios o inferiores de las fuerzas armadas.

La verdad verdadera es que, para los que vivieron aquellos años de horror y barbarie, de terrorismo de Estado y de noches sin luz, lo que ahora se comprueba no llega a ser exactamente una novedad. La novedad es que nunca hubo ninguna confirmación concreta. Dicen los militares brasileños que todas las ‘comunicaciones sigilosas’ de la dictadura fueron destruidas, ‘acorde a las instrucciones entonces vigentes’. Pero informes del director de la CIA al poderosísimo Kissinger fueron preservados.

Los grandes y hegemónicos medios de comunicación brasileños, todos cómplices y beneficiarios de la dictadura, trabajaron en conjunto para construir la imagen de Geisel como un general austero, determinado a terminar con los tiempos de horror y abrir camino para una transición pacífica a la democracia. Figueiredo, el sucesor, sería un tipo campechano, dado a explosiones de humor pero en el fondo un buen tipo, que cumplía con responsabilidad la misión recibida por Geisel, es decir, la transición.

Nada. Fueron dos canallas perversos, a ejemplo de sus antecesores. Luego de la determinación de Geisel, al menos 89 brasileños fueron muertos o desaparecidos. Es decir, muertos o muertos.

La gran farsa alimentada por la prensa encargada de anestesiar e idiotizar a las clases medias de mi país, a las generaciones que vinieron después de la mía, persistió y persiste.

Hubo una ley de amnistía, decretada en 1979 por el entonces dictador, el general Figueiredo. Siempre se dijo que era lo posible de alcanzar en aquel periodo conturbado. Que Figueiredo, al amnistiar los dos lados –es decir, los que se oponían a la dictadura y a los terroristas de Estado– trataba de calmar a sus colegas de uniforme.

Nada: trataba de amnistiarse a sí mismo.

Lo más brutal de todo eso es que Brasil sigue siendo el único –el único– país de nuestras comarcas que jamás castigó a los que cometieron crímenes de lesa humanidad. Ninguno de los violadores, torturadores, secuestradores, asesinos, fue punido. Ninguno.

Hace algunos años, en plena democracia, la corte suprema de mi país, en un gesto de extrema cobardía e indecencia, convalidó la ley de amnistía, asegurando impunidad a los represores que siguen vivos.

Mucha razón, también en eso, tenía Brizola. No se debe confiar en la CIA. Para empeorar el cuadro, Spektor avisa que hay mucho, mucho más en los archivos que serán abiertos en los próximos meses.

Ninguna farsa dura eternamente. Lo tenebroso es saber que, en Brasil, la impunidad permanecerá intacta.

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El peligro de confiar en la CIA | Opinión | Página12

Fuente original: El peligro de confiar en la CIA | Opinión | Página12

13 de mayo de 2018

Desde Río de Janeiro

El veterano, sagaz y brillante Leonel Brizola, figura emblemática de la izquierda brasileña, solía decir que uno –uno– de los problemas de los golpistas latino-americanos era su confianza en Washington y, muy especialmente, en la CIA. ‘No saben, o parecen no saber’, decía Brizola, ‘que luego se pasan los años y ellos abren sus archivos. Y entonces todo lo podrido que armaron salta a la luz del día’.

Es exactamente lo que se pasa en Brasil en estos días de tumulto e incertidumbre. Un investigador de la muy prestigiada y prestigiosa Fundación Getulio Vargas, Matias Spektor, examinó archivos de la CIA que, en realidad, habían sido desclasificados en 2015. Y entre otras preciosidades descubrió un telegrama enviado en 1974 por el entonces director-general de la CIA, William Colby, al todopoderoso secretario de Estado, Henry Kissinger.

“Ha sido el documento más perturbador que he encontrado en veinte años de investigación”, dijo Spektor, que también es periodista. La razón de ser tan perturbador: en el informe, Colby dice que el entonces general dictador, Ernesto Geisel, no solo sabía de las ejecuciones y asesinatos ocurridos en los sótanos de la dictadura, sino que los autorizó. Y más: puso la decisión de aprobar los asesinatos en manos de otro general, João Baptista Figueiredo, que lo sucedería (foto) y sería la figura que saldría por los fondos del palacio de gobierno para no entregar la presidencia a un civil, como ocurrió en 1985. El penúltimo y el último dictador, ambos fallecidos, tenían la palabra final sobre el destino de los opositores. Geisel, además, fue claro: solo se podría autorizar la muerte de “subversivos efectivamente peligrosos”. ¿A quién le tocaría la responsabilidad de determinar quién era y quién no? Al entonces jefe de inteligencia, Figueiredo.

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El hilo que recuerda el “Caso Nariyah” o cómo la manipulación puede promover una guerra – Público

Fuente original: http://www.publico.es/tremending/2018/04/18/el-hilo-que-recuerda-el-caso-nariyah-o-como-la-manipulacion-puede-promover-una-guerra/

El pasado sábado EEUU, Reino Unido y Francia bombardearon Siria en una ofensiva conjunta lanzada contra posiciones de Bashar al Asad como represalia por un supuesto ataque químico. El embajador de Rusia en Washington, Anatoli Antónov, advirtió que el ataque tendrá consecuencias.

A cuenta de esta noticia, el tuitero Larra ha recuperado la historia de Nariyah, una niña de Kuwait cuyo testimonio en las televisiones estadounidenses en 1990 contribuyó a convencer a la población de la necesidad de la intervención en Irak. La ‘Guerra del Golfo’ tuvo lugar y posteriormente una investigación periodística demostró que el testimonio era inventado y que la joven era hija del embajador kuwaití en Washington. Un recuerdo de cómo la manipulación puede promover una guerra.

 

El colonialismo insidioso | Opinión | Página12

Fuente original: El colonialismo insidioso | Opinión | Página12

El término alemán Zeitgeist se utiliza actualmente en diferentes lenguas para designar el clima cultural, intelectual y moral de una determinada época, literalmente, el espíritu del tiempo, el conjunto de ideas y creencias que componen la especificidad de un periodo histórico. En la Edad Moderna, dada la persistencia de la idea del progreso, una de las mayores dificultades para captar el espíritu de una determinada época reside en identificar las continuidades con respecto a épocas anteriores, casi siempre disfrazadas de discontinuidades, innovaciones y rupturas.

Para complicar aún más el análisis, lo que permanece de períodos anteriores siempre se metamorfosea en algo que simultáneamente lo denuncia y disimula y, por eso, permanece siempre como algo diferente de lo que fue, sin dejar de ser lo mismo. Las categorías que usamos para caracterizar una determinada época son demasiado toscas para captar esta complejidad, porque ellas mismas forman parte del mismo espíritu del tiempo que supuestamente deben caracterizar desde fuera. Corren siempre el riesgo de ser anacrónicas, por el peso de la inercia, o utópicas, por la ligereza de la anticipación.

Vengo defendiendo que vivimos en sociedades capitalistas, coloniales y patriarcales, en referencia a los tres principales modos de dominación de la modernidad occidental: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado o, más precisamente, el heteropatriarcado. Ninguna de estas categorías es tan controvertida entre los movimientos sociales y la comunidad científica como la de colonialismo. Hemos sido tan socializados en la idea de que las luchas de liberación anticolonial del siglo XX pusieron fin al  colonialismo, que casi resulta una herejía pensar que al final el colonialismo no acabó, sino que apenas cambió de forma o ropaje. Nuestra dificultad radica sobre todo en nombrar adecuadamente este complejo proceso de continuidad y cambio. Es cierto que los analistas y los políticos más perspicaces de los últimos 50 años tuvieron la aguda percepción de esta complejidad, pero sus voces no fueron lo suficientemente fuertes como para cuestionar la idea convencional de que el colonialismo propiamente dicho acabara, con la excepción de algunos pocos casos, siendo los más dramáticos posiblemente el Sáhara Occidental, la colonia hispano-marroquí que continúa subyugando al pueblo saharaui, así como la ocupación de Palestina por Israel. Entre esas voces cabe destacar la del gran sociólogo mexicano Pablo González Casanova con su concepto de “colonialismo interno” para caracterizar la permanencia de estructuras de poder colonial en las sociedades que emergieron en el siglo XIX de las luchas de independencia de las antiguas colonias americanas de España.

Y también la voz del gran líder africano Kwame Nkrumah, primer presidente de la República de Ghana, con su concepto de “neocolonialismo” para caracterizar el dominio que las antiguas potencias coloniales seguían ejerciendo sobre sus antiguas colonias, convertidas en países supuestamente independientes. Una reflexión más profunda sobre los últimos 60 años me lleva a concluir que lo que casi terminó con los procesos de independencia del siglo XX fue una forma específica de colonialismo, y no el colonialismo como modo de dominación. La forma que casi terminó fue lo que se puede designar como colonialismo histórico, caracterizado por la ocupación territorial extranjera. Sin embargo, el modo de dominación colonial continuó bajo otras formas. Si las consideramos de esta forma, el colonialismo es tal vez hoy tan vigente y violento como en el pasado.

Para justificar esta afirmación es necesario especificar en qué consiste el colonialismo como forma de dominación. El colonialismo es todo aquel modo de dominación basado en la degradación ontológica de las poblaciones dominadas por razones etnorraciales. A las poblaciones y a los cuerpos racializados no se les reconoce la misma dignidad humana que se atribuye a quienes los dominan. Son poblaciones y cuerpos que, a pesar de todas las declaraciones universales de los derechos humanos, son existencialmente considerados como subhumanos, seres inferiores en la escala del ser. Sus vidas tienen poco valor para quien los oprime, siendo, por tanto, fácilmente desechables. Originalmente se los concibió como parte del paisaje de las tierras “descubiertas” por los conquistadores, tierras que, a pesar de ser habitadas por poblaciones indígenas desde tiempos inmemoriales, fueron consideradas como tierras de nadie, terra nullius. También se consideraron como objetos de propiedad individual, de los que la esclavitud es prueba histórica. Y hoy continúan siendo poblaciones y cuerpos víctimas del racismo, de la xenofobia, de la expulsión de sus tierras para abrir el camino a los megaproyectos mineros y agroindustriales y a la especulación inmobiliaria, de la violencia policial y las milicias paramilitares, del trabajo esclavo llamado eufemísticamente “trabajo análogo al trabajo esclavo” para satisfacer la hipocresía biempensante de las relaciones internacionales, de la conversión de sus comunidades de ríos cristalinos y bosques idílicos en infiernos tóxicos de degradación ambiental. Viven en zonas de sacrificio, en todo momento en riesgo de convertirse en zonas de no ser.

Las nuevas formas de colonialismo son más insidiosas porque se producen en el núcleo de relaciones sociales, económicas y políticas dominadas por las ideologías del antirracismo, de los derechos humanos universales, de la igualdad de todos ante la ley, de la no discriminación, de la igual dignidad de los hijos e hijas de cualquier dios o diosa. El colonialismo insidioso es gaseoso y evanescente, tan invasivo como evasivo, en suma, astuto. Pero ni así engaña o aminora el sufrimiento de quienes son sus víctimas en la vida cotidiana. Florece en apartheids sociales no institucionales, aunque sistemáticos. Sucede tanto en las calles como en las casas, en las prisiones y en las universidades, en los supermercados y en las estaciones de policía. Se disfraza fácilmente de otras formas de dominación tales como diferencias de clase y de sexo o sexualidad, incluso siendo siempre un componente de ellas. Verdaderamente, el colonialismo insidioso solo es captable en close-ups, instantáneas del día a día. En algunas de ellas surge como nostalgia del colonialismo, como si fuese una especie en extinción que debe ser protegida y multiplicada. He aquí algunas de tales instantáneas.

Primera instantánea: Uno de los últimos números de 2017 de la respetable revista científica Third World Quarterly, dedicada a los estudios poscoloniales, incluía un artículo de autoría de Bruce Gilley, de la Universidad Estatal de Portland, titulado “En defensa del colonialismo”. Este el resumen del artículo: “En los últimos cien años, el colonialismo occidental ha sido muy maltratado. Ha llegado la hora de rebatir esta ortodoxia. Considerando de manera realista los respectivos conceptos, el colonialismo occidental fue, en regla, tanto objetivamente benéfico como subjetivamente legítimo en la mayor parte de los lugares donde ocurrió. En general, los países que abrazaron su herencia colonial tuvieron más éxito que aquellos que la despreciaron. La ideología anticolonial impuso graves perjuicios a los pueblos sujetos a ella. Y continúa impidiendo, en muchos lugares, un desarrollo sustentado y un encuentro productivo con la modernidad. Hay tres formas en las que estados fallidos de nuestro tiempo pueden recuperar hoy el colonialismo: reclamando modos de gobernanza colonial, recolonizando algunas áreas y creando nuevas colonias occidentales”.

El artículo causó una indignación general y quince miembros del consejo editorial de la revista dimitieron. La presión fue tan grande que el autor terminó por retirar el artículo de la versión electrónica de la revista, aunque permaneció en la versión impresa. ¿Fue una señal de los tiempos? Al final, el artículo fue sujeto a revisión anónima por pares. La controversia mostró que la defensa del colonialismo estaba lejos de ser un acto aislado de un autor desvariado.

Segunda instantánea: Wall Street Journal del 22 de marzo pasado publicó un reportaje titulado: “La búsqueda de semen norteamericano se disparó en Brasil”. Según la periodista, la importación de semen norteamericano por mujeres solteras y parejas lésbicas brasileñas ricas aumentó extraordinariamente en los últimos siete años y los perfiles de los donantes seleccionados muestran la preferencia por bebés blancos y con ojos azules. Y añade: “La preferencia por donantes blancos refleja una persistente preocupación por la raza en un país en que la clase social y el color de piel coinciden con gran rigor. Más del 50 por ciento de los brasileños son negros o mestizos, una herencia resultante del hecho que Brasil importó diez veces más esclavos africanos que los Estados Unidos; y fue el último país en abolir la esclavitud, en 1888. Los descendientes de colonos y migrantes blancos –muchos de los cuales fueron atraídos al Brasil a fines del siglo XIX y principio del siglo XX, cuando las élites de gobierno buscaban explícitamente ‘blanquear’ a la población– controlan la mayor parte del poder político y de la riqueza del país. En una sociedad tan racialmente dividida, tener descendencia de piel clara es visto muchas veces como un modo de brindar a los niños mejores perspectivas, sea un salario más elevado o un tratamiento policial más justo”.

Tercera instantánea: El 24 de marzo pasado, el diario más influyente de Africa del Sur, Mail & Guardian, publicó un reportaje titulado “Genocidio blanco: cómo la gran mentira se propagó en los Estados Unidos y otros países”. Según el periodista, “los Suidlanders (foto), un grupo sudafricano de extrema derecha, han venido estableciendo contacto con otros grupos extremistas en Estados Unidos y en Australia, fabricando una teoría de conspiración sobre el genocidio blanco, con el objetivo de conseguir apoyo internacional para los sudafricanos blancos. El grupo, que se autodescribe como ‘una iniciativa-plan de emergencia’ para preparar una minoría sudafricana de cristianos protestantes para una supuesta revolución violenta, se ha relacionado con varios grupos extremistas (alt-right) y sus influyentes contactos mediáticos en Estados Unidos para instalar una oposición global a la alegada persecución de blancos en África del Sur. La semana pasada, el ministro australiano de Asuntos Internos dijo a Daily Telegraph que estaba considerando la otorgación de visas rápidas para agricultores sudafricanos blancos, los cuales –argüía el ministro– necesitaban “huir de circunstancias atroces” para “un país civilizado”. Según el ministro, tales agricultores “merecen atención especial” debido a la ocupación de tierras y la violencia… Estos agricultores sudafricanos blancos también han recibido atención en Europa, donde políticos de extrema derecha con contactos en la extrema derecha estadounidense han solicitado al Parlamento Europeo que intervenga en Africa del Sur. Agentes políticos contra los refugiados en el Reino Unido están igualmente ligados a la causa”.

La gran trampa del colonialismo insidioso es dar la impresión de un regreso, cuando en realidad lo que “regresa” nunca dejó de existir.

* Doctor en Sociología del Derecho. Profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Winsconsin-Madison (EE.UU.).

Traducción: Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

Las pruebas del espionaje | Artistas y gremialistas… | Página12

Fuente original: Las pruebas del espionaje | Artistas y gremialistas… | Página12

Artistas y gremialistas recibieron sus legajos confeccionados por la policía bonaerense durante la dictadura.

La  Comisión Provincial por la Memoria (CPM) le entregó a artistas, gremialistas y referentes de organizaciones sociales los legajos que Dirección de Inteligencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires (Dipba) había confeccionados sobre ellos en el marco de la persecución política de la que fueron víctimas durante la última dictadura cívico militar.

El acto de entrega de la documentación, que prueba el espionaje de las fuerzas de seguridad, tuvo lugar en el predio donde funcionó esa dependencia de la policía bonaerense. Durante un acto en el que se conmemoraron los 42 años del último golpe de Estado se descubrió uno de los pañuelos de las Madres que fueron retirados de la Plaza de Mayo y que formará parte de la fachada del inmueble situado en la calle 54 entre 4 y 5, de La Plata.

La actriz Nacha Guevara, el cura católico Luis Farinello, el dirigente judicial Antonio Cortina y el pintor Germán Gargano fueron algunos de los que recibieron la documentación. Algunas de las acciones por las que los espías policiales les habían hecho un seguimiento fue por cantar canciones extranjeras, participar en filmes “contrarios al ser nacional”, encabezar marchas por la ley de teatro, realizar asambleas gremiales o trabajar en asentamientos de emergencias, tal como consta en los textos desclasificados.

“No sé si lo voy a quemar o lo pongo en la biblioteca. Porque ésta (la que figura espiada en ese legajo) también soy yo, y estoy muy orgullosa”, dijo Nacha al recibir de manos del premio Nobel de la Paz y presidente de la CPM, Adolfo Pérez Esquivel, una caja verde conteniendo todos los informes elaborados por la Dipba.

Alejandra Darín asistió como secretaria de la Asociación Argentina de Actores y en nombre de Ana María Picchio, que no pudo estar presente. También se hizo entrega de los legajos de Arturo Blatezki, en representación de la Iglesia Evangélica del Río de La Plata; Oscar de Isasi de ATE; Roberto Baradel por CTERA; Raúl Archuvi del gremio de los no docentes de la Universidad Nacional de La Plata (ATULP) y Julieta Escande de la FEB.

“Lo que siento es contradictorio –agregó Nacha en su discurso-. Por un lado la alegría de estar con vida y seguir creyendo en los mismos principios de libertad; energúmenos que hacen esto habrá siempre, pero también somos muchos los seres libres.”

Darín dijo estar “orgullosa de mis compañeros perseguidos, secuestrados, desaparecidos, que son un ejemplo”. “Quiero contar que Ana María Picchio no pudo venir. Pero le pregunte qué quería que dijera en su nombre y me dijo que esto (por el legajo) también era ella, y me gustaría saber qué hubieran querido decir los 28 compañeros secuestrados desaparecidos”, afirmó.

Por su parte, Baradel recibió en representación de la central docente Ctera, el legajo que la policía bonaerense realizó sobre las actividades de docentes. El titular de Suteba recordó a los más de 600 maestros desaparecidos de todo el país y pidió que “no suceda nunca más”. “Hoy hay formas más sofisticadas de controlar, de vigilar, como decir barbaridades de los que no pensamos igual y cuando eso pasa, tenemos que mirar para atrás, para esos maestros (desaparecidos), y al pensar en eso la mochila se hace liviana y el compromiso más fuerte”, destacó.

Kapuscinski contra la manipulación | Edición impresa | EL PAÍS

El gran periodista polaco Ryszard Kapuscinski, de cuya muerte se cumple hoy un año, se planteó preguntas como ésta: “¿Sabemos a quién definirá la historia como terrorista y a quién como combatiente?”

Para muchos periodistas del mundo, Ryszard Kapuscinski era un maestro, una brújula, incluso un ídolo. Hoy, después de hacer muchos viajes y mantener muchas conversaciones, ya no estoy tan seguro de hasta qué punto se le conocía, hasta qué punto había calado su mensaje (o sus mensajes). Uno de mis interlocutores, que había colaborado con Kapu y que decía “idolatrarlo”, se indignó cuando lo califiqué como hombre de izquierdas. “¡Cómo, si era un demócrata!”, estalló.

En la década de los 70, Kapuscinski escribió un libro (todavía no traducido a otras lenguas) que parece clave para comprender su cosmovisión, su sensibilidad social y su empatía como método y actitud. Se titula Cristo con un fusil al hombro. Cristo con un fusil… ¿Cómo suena esta expresión hoy, cuando una figura religiosa con un arma se asocia con el terrorismo?

La primera edición de Cristo… exhibía en la contraportada: “Poco después de la muerte del Che Guevara, el pintor revolucionario argentino Carlos Alonso pintó un cuadro que inmediatamente se hizo famoso en toda América Latina. (…) Alonso había pintado una figura de Cristo con un fusil al hombro, figura que, por su aspecto y su atuendo, recordaba a un guerrillero. (…) El cuadro se ha convertido desde entonces en el símbolo artístico del luchador, del guerrillero, del hombre que, arma en mano y en las peores condiciones, combate la violencia y la arbitrariedad en su lucha por un mundo diferente, justo y bueno con todos los seres humanos”.

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Los eurodiputados, tras su visita al Valle de los Caídos: “Es un insulto a las víctimas y Europa debe conocer este problema”

Ocho parlamentarios europeos de diferentes países han visitado este viernes el mausoleo levantado por los presos represaliados donde está enterrado con todos los honores Francisco Franco

El eurodiputado Miguel Urbán ha recibido amenazas de muerte durante la visita al Valle de los Caídos

Por Fátima Caballero

Concha Fernández Salinero tiene 91 años. Cuando su padre, alcalde republicano de El Escorial, fue condenado a muerte meses después de acabar la guerra civil tenía solo 12. “Afortunadamente me quedan mis recuerdos porque nunca olvidaré a mi padre”, relata Concha a los eurodiputados que han venido a conocer la realidad del cementerio de San Lorenzo de El Escorial y el mayor mausoleo en memoria de un dictador: el Valle de los Caídos.

Todas las víctimas que este viernes han recibido a los ochos parlamentarios europeos en el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial tienen una esperanza: que esta visita sirva para que se haga justicia, para que se les escuche, para que se les tenga en cuenta. Que el remover sus conciencias obligue al Estado español a acabar con la impunidad y los desaparecidos. Quieren enterrar a sus muertos, limpiar su nombre y que haya justicia. “Que tomen la iniciativa y exijan al Gobierno que se haya reparación”.

Su mejor arma, sus propios relatos. La bola extra: el Valle de los Caídos, el mayor mausoleo en memoria del dictador Francisco Franco y también la mayor fosa común del mundo. Y funciona. Todos los europarlamentarios salen con la misma conclusión: “Es necesario que se conozca este problema en Europa”.

“Es un insulto a las víctimas y que algo así no se sepa fuera de España, en Europa, es un problema”, concluye Ana Gomes, eurodiputada socialista de Portugal. “No tenemos la dimensión de los crímenes, ni la dimensión de la impunidad. No creo haber visto esta monumentalidad en otro lugar”, se sorprende la portuguesa. Gomes habla del Valle de los Caídos. Construido entre 1940 y 1958 por represaliados republicanos, el dictador Francisco Franco lo pensó como un homenaje a los “héroes y mártires de la Cruzada” que “legaron una España mejor”, es decir, por los que lucharon por él, como deja claro la orden firmada por el dictador en 1940. En un momento dado, la dictadura decide trasladar miles de cuerpos de republicanos represaliados, en muchos casos sin permiso ni conocimiento de sus familias.

Por eso, todavía hoy, en el Valle de los Caídos hay enterrados 33.833 cadáveres en diferentes criptas y pisos, de los cuales 12.410 son de personas desconocidas, lo que lo convierte en la mayor fosa común de España. El propio Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera están enterrados en este mausoleo con todos los honores y lápida frente al altar mayor de esta basílica. Para las familias de las víctimas es un agravio, para los eurodiputados un “insulto”.

Es de las cosas que más ha sorprendido a Martin Schirdewan, eurodiputado alemán (Die Linke). “Me ha impactado como familiar de víctimas del fascismo en mi país. Mi abuelo estuvo 11 años en un campo de concentración”, ha relatado Schirdewan. En Alemania, como ha explicado, hubo justicia y está prohibido cualquier tipo de símbolo, homenaje o exaltación por el régimen nazi de Adolf Hitler. Por eso, ha quedado “impactado” con lo que ha visto y escuchado durante estos dos días. “No puede haber dignidad con impunidad”, ha concluido.

Para Stelios Kouloglou, europarlamentario griego por Syriza, el problema radica en que no hubo una “verdadera Transición” tras la muerte del dictador. “Creo que la gente necesita pensar y hablar sobre la historia del país”, recomienda.

Todos coinciden en que esta visita les ha servido para conocer la realidad de primera mano y se han comprometido a impulsar desde Europa formas de presión al Estado español para que haya justicia. Ana Gomes ha recordado las ayudas financiadas por la Unión Europea para que los países miembros identifiquen a sus desaparecidos. La portuguesa no entiende que España, el segundo país del mundo con más desaparecidos, no se haya acogido a este fondo europeo como está haciendo en estos momentos por ejemplo Chipre.

Amenazas de muerte

La visita la han organizado desde Podemos e Izquierda Unida en el marco de la mesa de trabajo por la Memoria Histórica que ambos grupos han impulsado en el Europarlamento con partidos de otros países. “Se trata de mostrar que aunque murió Franco, el franquismo sigue viviendo”, ha criticado el eurodiputado de Podemos Miguel Urbán en la rueda de prensa que han ofrecido los parlamentarios al acabar la visita.

Los parlamentarios en Bruselas llegaron a Madrid este jueves. Durante dos días se han entrevistado con numerosas víctimas y asociaciones por la memoria histórica. Este viernes, también han conocido de primera mano la otra cara de la moneda: los que todavía rinden culto al dictador.

Más de 150 personas han acudido a la llamada que desde el Abad del Valle de los Caídos y de otros grupos de ultraderecha, entre ellos Falange de la Jons, han hecho para una misa que se ha adelantado una hora para coincidir con la visita de los europarlamentarios. Allí, han sido insultados e incluso Miguel Urbán ha recibido amenazas de muerte. Para la eurodiputada portuguesa, su presencia en la basílica es una demostración de “poderío”, para decirnos “somos nosotros, estamos aquí”.

Precisamente, los monjes se han opuesto a la exhumación de los hermanos Lapeña, pese que hay una sentencia judicial que la autoriza. Lo han podido hacer porque el derecho canónico les permite decidir sobre todo lo que hay dentro de la basílica, aunque no sea de su titularidad. Las fosas, los osarios, son de competencia estatal al ser considerado un “cementerio público”, según la Ley 52/2007. El resto del Valle es también de titularidad estatal y está gestionado por Patrimonio Nacional, dependiente del Ministerio de Presidencia.

Con una excepción: la basílica. Es propiedad de la Iglesia y la abadía la puede gestionar como considere. Eso incluye la potestad de a quién se deja entrar en ella, pese a que en su interior están las criptas con cadáveres de “carácter público”.

Algo parecido ocurre en el cementario de San Lorenzo del Escorial donde también han estado este viernes los diputados europeos. Allí, se han concentrado numerosas víctimas con las fotos de sus familiares reclamando que les dejen darles un entierro digno. El lugar, también es potestad de la iglesia. Allí hay una fosa común con al menos 84 personas, las que se han podido identificar. Hoy un día más han protestado contra a impunidad y la falta de reparación. Lo único que lo salva es el monumento que Santiago Grande Aguilera, con un familiar en la fosa, ha esculpido con sus manos.

En el monolito puede leerse: “Ellos no pudieron lograrlo, pero no estaban solos, porque nosotros estamos aquí. No lo perdieron todo porque nosotros estamos aquí. No lucharon en vano porque nosotros somos la memoria de su futuro. Libertad, igualdad, fraternidad”.

Origen:

http://m.eldiario.es/madrid/eurodiputados-Valle-Caidos-necesario-Europa_0_745776215.html

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