Archivo de la categoría: Genocidio

Ideología reversa | Página12

Fuente original: Ideología reversa | Página12

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Cada vez que los líderes del tercer mundo se propusieron nacionalizar los recursos naturales de sus países, se los acusó de “vende patrias” y de pretender “introducir ideas foráneas”, como si existiese alguna idea que no tuviese algo de foráneo.

Las dos acusaciones han sido, por generaciones, dos clásicos de la cultura popular cuyos orígenes no son difíciles de rastrear siguiendo los rastros del interés económico internacional. Cuatro casos archiconocidos fueron cuatro presidentes electos democráticamente y depuestos por similares golpes militares precedidos por similares estrategias de desestabilización y seguidos de similares dictaduras: Jacobo Arbenz, cuando intentó nacionalizar una pequeña fracción de tierras en Guatemala en manos de la United Fruit Company; Mohammad Mossadegh, cuando intentó cumplir su promesa electoral de nacionalizar el petróleo en manos de British Petroleum en Irán; Patrice Lumumba, cuando intentó conservar los recursos minerales de Katanga en el Congo en manos de las empresas belgas; y Salvador Allende, cuando intentó nacionalizar el cobre y la banca en Chile en manos de empresas estadounidenses (algunas de estas terribles políticas, como la redistribución de tierras, ya habían comenzado con el presidente anterior, el conservador moderado y rival de Allende, Eduardo Frei Montalva).

Otros ejemplos abundan, pero casi todos hundidos en el generoso olvido de los pueblos. Todos fueron acusados, por las potencias coloniales de su momento, de querer entregar sus países al poder extranjero y de promover ideas extranjeras. Como solución a sus planes de nacionalización, primero la propaganda y luego las armas lograron devolver los recursos nacionales a manos de empresas privadas extranjeras con la obvia asistencia de gobiernos extranjeros que en todos los casos, y de forma documentada, actuaron como extensión de los negocios privados en nombre del interés general.

Esta operación de subasta de países se llevó a cabo o se consolidó con la imposición de “ideas extranjeras”, para nada espontaneas ni producto de ningún debate democrático, sino como parte de un plan deliberado por parte de las potencias extranjeras.

Por ejemplo, cuando en los años 50s se hizo evidente el sostenido crecimiento de la izquierda en Chile, se comenzó el envío de estudiantes de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile a/y desde la Universidad de Chicago. No a cualquier departamento sino a estudiar bajo el directo tutelaje de Milton Friedman y Arnold Harberger, los ideólogos de la reacción contra la corriente iniciada por el cuatro veces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, por la cual la superpotencia volvió, por unas décadas, a políticas sociales (New Deal, Nuevo Acuerdo). En 1958 Jorge Alessandri le había ganado a Allende por una mínima diferencia de votos y en 1964 la CIA financió exitosamente la campaña electoral de Frei contra Allende. En 1970 el dinero no fue tan efectivo y Allende terminó ganándole a Jorge Alessandri, por lo cual la MIMO (Mafia Internacional de Millonarios Organizados) recurrió al mismo Plan B de todos los casos anteriores: golpe de Estado y dictadura militar para “salvar al país” de alguna amenaza de moda contra la libertad.

Gracias a esta dictadura y a otras en América Latina, los Chicago Boys, los economistas entrenados en la ideología de Friedman, tuvieron carta libre para actuar en Chile y en otros países. Este grupo, sus ideólogos y sus apologistas, centraron y centran hoy sus elogios en la idea de que son ellos quienes han promovido el “libre mercado” y las “libertades individuales”.

Ambos, libre mercado y libertades individuales son ideas muy nobles y positivas. Si no fuese por la hipocresía con la que se las ha aplicado sistemáticamente. No hubo y nunca habrá libre mercado bajo el tutelaje neocolonial y neo imperialista sino lo contrario. Mucho menos hubo libertades individuales, ya que estas políticas necesitaron múltiples dictaduras militares primero y más tarde dictaduras bancarias sobre países arruinados y endeudados por las dictaduras anteriores. El libre mercado y las libertades individuales significaron, bajo estas políticas, libertad de algunos mercados para imponer sus condiciones e intereses sobre otros, y libertad de algunos, de unos pocos individuos para decidir sobre otros individuos, sin excepciones una abrumadora mayoría. Este discurso, esta efectiva manipulación ideoléxica, es semejante al mito que celebra la independencia de Texas de México aduciendo que fue para gozar de “mayores libertades políticas” sin aclarar que se trataba de “mayores libertades de unos a esclavizar a otros”, ya que el gobierno mexicano había regalado tierra a los inmigrantes anglosajones sin haber legalizado la esclavitud, verdadera fuente del “milagro económico” del sur estadounidense.

Pinochet no solo no fue acosado económicamente por Nixon, como lo fuera Allende, sino que además recibió todos los beneficios posibles (morales, ideológicos, militares y económicos) de la superpotencia. Pese a todo, la pobreza y el desempleo no solo continuó creciendo en el llamado “Milagro económico chileno” (mito propagado y diseminado por la poderosa ultraconservadora Heritage Foundation, fundada por Paul Weyrich, Edwin Feulner y Joseph Coors) sino que además, en los 80s, el país se sumergió en una dolorosa crisis económica que ocurrió simultáneamente en otras dictaduras menos exitosas del continente.

Quienes entregaron al país y sus recursos naturales tan codiciados por las exitosas compañías occidentales a fuerza de una dictadura sangrienta, no se los llamó “vende patrias” sino “salvadores de la libertad”. Las ideas indoctrinadas como un dogma incuestionable (cuestionado en todas las universidades de Estados Unidos, menos en el departamento de Friedman) por una simple decisión estratégica de las agencias de Estados Unidos, no se las llamó “ideas extranjeras”.

Fue una operación perfecta, o casi perfecta. Otro típico caso de “ideología reversa”. La mafia neoliberal (a través de sus voceros más pobres, es decir fanáticos) se encargó siempre de acusar a cualquier grupo universitario o de activistas sociales o de intelectuales críticos de practicar las ideas del teórico marxista italiano Antonio Gramsci. Sin embargo, si bien la izquierda tradicional fue gramsciana por su análisis de la realidad y por su natural resistencia crítica al poder (que se expresa y consolida por el sentido común prefabricado), la derecha internacional fue siempre gramsciana en la aplicación del poder a través de las ideas colonizadas.

Se puede ocupar un país, se puede imponerle un gobierno títere por un tiempo limitado, pero si el objetivo es permanecer, la única forma posible es colonizar las ideas de un pueblo hasta inocularlas con un interés parasitario que con el tiempo terminarán adoptando como propias. Tan propias que cualquier cosa que suene diferente, como la recuperación soberana de sus recursos, será aplastada con calificativos como “ideas foráneas” –y sus propulsores “vende patrias”.

Pero a toda esta ingeniería de las ideas que define nuestro mundo hay que sumarle un aliado fundamental: ese miedo que es parte de la condición humana, ese miedo de un mendigo que es capaz de matar y morir por conservar las pocas pero sonantes monedas que le tiró un buen señor a la salida de la iglesia y que le costó todo el día ganar.

El 19 de mayo de 2019, en Morehouse College de Atlanta, el multimillonario invitado a dar el típico discurso moralizador de graduados, Robert F. Smith prometió pagar la deuda de los estudiantes por haber estudiado. La audiencia estalló en llanto. Un gesto noble, sin dudas. Con sus viejas trampas, por lo expuesto desde hace veinte años…

La historia de las brutalidades de Gran Bretaña en Chagos | Página12

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Los habitantes fueron arrancados de la isla y condenados al destierro
La historia de las brutalidades de Gran Bretaña en Chagos

El caso de Diego García, la isla del archipiélago de Chagos de la cual Naciones Unidas le ordenó retirarse a Gran Bretaña , guarda llamativas similitudes con las islas Malvinas. Sus habitantes fueron arrancados de allí sin que nadie tuviera en cuenta su opinión y fueron condenados al destierro.

Diego García es un atolón (una isla de coral en forma de anillo) de apenas 44 kilómetros cuadrados, el único habitado en el archipiélago de Chagos, en el Oceáno Indico, a una distancia de unos dos mil kilómetros del sur de India y un poco más lejos de la costa oeste de Africa.

La isla fue descubierta por un marinero andaluz que la descubrió en el siglo XVI y le puso su nombre. Pasó por manos portuguesas y francesas hasta que luego de las Guerras Napoleónicas quedó bajo dominio británico. Gran Bretaña la utilizó como lugar de recarga de carbón para los buques que navegaban entre Europa y Australia.

En 1966 los británicos acordaron alquilarle la isla a Estados Unidos por 50 años, hasta 2016, para que instale una base militar en plena Guerra Fría. Pero luego del 11-S la CIA aprovechó su ubicación estratégica para armar allí también una prisión secreta al estilo Guantánamo, donde puede hacer de las suyas fuera de todo control en su particular lucha contra el terrorismo. Un paraíso natural de aguas transparentes y mágicos corales luminosos terminó convertido en un pantano de tortura y horror.

A los dos mil habitantes de Diego García (los “chagosianos”, ya que viven en Chagos) los echaron sin miramientos. Lo hicieron de diversas maneras. Por ejemplo, con el bloqueo al ingreso de alimentos, por lo que algunos no aguantaron y se trasladaron a villas miseria de la vecina isla Mauricio, donde aún sobreviven como pueden en casillas de chapa. Hubo también embarcados a la fuerza y otros que fueron engañados con anzuelos tales como vacaciones gratis en el exterior para después impedirle el regreso. Se recuerdan casos emblemáticos como el de María Aimee, quien en 1969 llevó a sus hijos a Port Louis, en Mauricio, para un tratamiento médico y luego no le dejaron subir al barco para la vuelta. Recién se pudo reencontrar con su marido dos años más tarde.

Cuentan que muchos de los pobladores no soportaron el destierro. Hubo suicidios y casos de alcoholismo. En una nota de The Times, de Londres, en 2007, una isleña recuerda: “Era el paraíso, éramos como aves libres, y ahora estamos igual que en una prisión”.

En 1998, los chagosianos y sus descendientes resolvieron acudir a la Justicia. Para todos los especialistas, en su caso se había producido una flagrante violación al derecho internacional. Dos años después, en efecto, el Tribunal Supremo británico dictaminó que la expulsión había sido ilegal y que los habitantes debían regresar. En 2004, el fallo fue confirmado en la Corte de Apelaciones. Los sucesivos gobiernos británicos ignoraron la sentencia y el Foreign Office continuó apelando hasta que, en 2008, la Cámara de los Lores –última instancia del particular sistema legal inglés– falló a favor del gobierno por un ajustado tres a dos. El argumento esgrimido por los lores fue que el gobierno contaba con títulos suficientes para legislar sobre una de sus colonias en función de la seguridad de los intereses del Reino Unido. Estados Unidos ya había advertido que la vuelta de los habitantes significaría un “riesgo inaceptable” para su base.

Obstinados en recuperar su paraíso, los isleños acudieron a la Corte Europea de Derechos Humanos. Entonces, en 2010, el gobierno inglés sacó un increíble argumento de la manga. El canciller David Miliband anunció que crearía la mayor reserva natural oceánica del mundo alrededor del archipiélago, que componen unas 55 minúsculas islas, en función de las 220 especies de corales y las más de mil de peces que se encuentran en sus aguas. Para preservar el área virgen, obviamente, resultaba imprescindible que no esté habitada por los depredadores agricultores chagosianos. Al parecer, los peces no tenían problemas con las naves norteamericanas que salían a bombardear Afganistán o Irak. Tampoco con los militares que viven allí, ni los empleados civiles. Tan triste todo, que un cable difundido por Wikileaks reveló el obvio trasfondo de la maniobra.

La novelista Philippa Gregory describió el caso de Diego García en un artículo de junio pasado en The Times titulado elocuentemente “Las Falklands secretas que siguen en conflicto”. “He leído los papeles del Foreign Office desde 1960 intentando entender la historia de Chagos: es una lacrimógena experiencia sobre el engaño y la arrogancia”, escribió.

Entre genocidios y riquezas | Página12

Fuente original: Entre genocidios y riquezas | Página12

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Imaginemos si los argentinos hablásemos más de catorce lenguas indígenas.

Cuesta imaginarlo, ¿no? Pero esa es la realidad. En Argentina se ha invisibilizado la pluralidad etnolingüística. Según la publicación del Inadi realizada por Ana Carolina Hecht, en la “actualidad nos definimos como un país multilingüe poseedor de una enorme diversidad sociolingüística y sociocultural, donde además del español y las lenguas de migración, existen catorce lenguas indígenas con muy diferentes grados de vitalidad”.

Sin embargo, estas lenguas fueron y son negadas. Esto genera consecuencias, porque cuando se impone una forma de comunicarse, se impone una forma de ver el mundo. Las palabras reflejan miradas y sentidos. Como sostiene el libro Propuesta para un Kvme Felem, un solo concepto en Mapuzugun encierra toda una frase que refleja nuestra cosmovisión y nuestro Kume Felem.

Este ocultamiento es consecuencia de que los pueblos indígenas vivieron un genocidio del cual hoy padecen sus consecuencias. Muchos negaron sus raíces y su identidad para sobrevivir. Escondieron ceremonias, saberes, conocimiento e incluso su idioma. Es oportuno recordar que el 60 por ciento de la población actual desciende de pueblos indígenas.

Recientemente, el presidente Mauricio Macri en el Congreso Internacional de la Lengua Española negaba la diversidad de culturas que conviven en el territorio afirmando: “Imaginemos si acá los argentinos hablásemos argentino y los peruanos, peruano, y los bolivianos, boliviano, y necesitásemos traductores para hablar con los uruguayos”.

Acá no se habla argentino, se habla quechua, guaraní, qom l’aqtaqa, wichí, nivaclé, chorote, áonek, mapuzugun, español, entre otras muchas lenguas. Sin embargo, hay una mirada dominante que se impone y un genocidio que se perpetúa simbólicamente negando nuestras raíces.

Según la antropóloga Diana Lenton, “venimos sosteniendo que las campañas del desierto significaron un genocidio para los pueblos originarios, también sostenemos que es un genocidio que todavía continúa, en el sentido de que no hubo un corte, no hubo ninguna gestión de gobierno que haya tenido la voluntad política de cortar con ese genocidio, sino que sigue existiendo un proceso genocida”. En el contexto actual “estamos en la instancia de realización simbólica del genocidio en el sentido que perduran las condiciones, que son estas condiciones discursivas”.

La perpetuación del genocidio sufrido por los pueblos indígenas tiene entre sus pilares a los medios de comunicación que ocupan posiciones dominantes, quienes realizan un doble juego de invisibilización y estigmatización. Según el informe de la Defensoría del Público “de 17.197 noticias analizadas durante 2016 en el Monitoreo de los programas noticiosos de los canales de aire de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sólo 0,1 por ciento refiere a pueblos originarios y campesinos”. Asimismo, el Inadi sostiene que los Pueblos Originarios son muchas veces retratados como extraños u opuestos a la cultura argentina o los “intereses nacionales” y se desconocen aspectos sociales, culturales y políticos más amplios en las coberturas.

Claramente, hay que exigir políticas de Estado que cuestionen la realización simbólica del genocidio.  Para generar las condiciones de esas políticas públicas, como comunicadores y comunicadoras podemos poner en tensión los discursos hegemónicos que reflejan la discriminación y el colonialismo cultural dominante. Podemos reflejar la riqueza multicultural, pluriétnico y multilingüe del país que somos.

* Licenciado en Comunicación social UNLZ. Docente de la UNRN

Las sangrientas mentiras de Elliott Abrams – Common Dreams

Fuente original en inglés: Elliott Abrams’ Bloody Lies

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Publicado el miércoles 06 de marzo de 2019 por

La duplicidad del enviado venezolano de Trump.

Elliott Abrams, el enviado especial del presidente Trump a Venezuela, se hizo famoso por primera vez en 1982 después de ser nombrado secretario de Estado adjunto para los derechos humanos en la administración Reagan. Como hombre de referencia para las guerras de la administración Reagan en América Central, Abrams fue un agresivo defensor de las fuerzas pro estadounidenses que cometieron atrocidades contra los derechos humanos y crítico feroz de quienes informaron con precisión sobre sus crímenes de guerra.

Con Abrams listo para declarar esta semana ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, sus primeros días como legislador estadounidense pueden servir de guía para lo que podemos esperar de la política de “cambio de régimen” de la administración Trump en Venezuela.

En un intercambio que se hizo público a nivel nacional en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes el mes pasado, el Representante Ilhan Omar se enfrentó a Abrams sobre su condena por mentir al Congreso y las falsas declaraciones que hizo sobre la infame masacre de El Mozote.

Pero el intercambio solo insinuó el alcance del estilo mendaz de Abrams. Mientras que en la administración Reagan, Abrams tejió tales mentiras particulares en un tapiz de propaganda que prefiguraba el Trumpismo en su desprecio por los hechos, el destello de los críticos, la evasión de evidencias y la tolerancia de la brutalidad.

Tres mentiras representativas

Cuando Abrams comenzó su carrera en la comunidad de formulación de políticas de seguridad nacional de EE. UU., a principios de la década de 1980, Centroamérica se vio convulsionada por rebeliones populares. Las dictaduras en El Salvador y Guatemala habían suprimido y explotado a la mayoría pobre durante décadas. A fines de la década de 1970, estos gobiernos feudales, dirigidos por oficiales militares y élites terratenientes, enfrentaron su desafío más serio.

En El Salvador, un clérigo antes conservador, el arzobispo Oscar Romero dio voz a una rebelión popular que contó con el apoyo del público y algunas facciones en el ejército.

En Guatemala, la represión que comenzó con el golpe de la CIA en 1954 estaba llevando a la mayoría de los opositores del gobierno a simpatizar o unirse a un creciente movimiento guerrillero en el campo.

El presidente Reagan, dedicado a “cambiar el rumbo” contra el comunismo en todo el mundo, vio a cualquiera que no se comprometió con la lealtad a la política de los Estados Unidos como un “comunista”, “terrorista” o “embaucador comunista”. Como tales, estas fuerzas fueron blanco de una violenta represión.

En El Salvador, la administración Reagan respaldó una facción de ultraderecha del ejército encabezada por el oficial de inteligencia Roberto d’Aubuisson, quien fue entrenado en la Academia de Policía Internacional dirigida por la CIA en Washington. D’Aubuisson ideó el asesinato de Monseñor Romero en marzo de 1980 y organizó los escuadrones de la muerte que liquidaron a los civiles en favor del cambio pacífico.

En Guatemala, la ultraderecha celebró las elecciones de Reagan e intensificó su campaña de secuestro de opositores en la capital y masacrando campesinos en el campo.

En los informes anuales del Departamento de Estado sobre derechos humanos de los que era responsable, Abrams justificó esta sangrienta política con astucia creativa.

Críticas a la manipulación

“La asignación de responsabilidad por delitos específicos cometidos por ciertos elementos derechistas o por los miembros de las fuerzas de seguridad asociadas con ellos ha sido difícil”, afirmó el informe de derechos humanos de 1983 sobre El Salvador.

Esta fue una alusión eufemística a una serie de asesinatos de alto perfil, incluido el asesinato de Monseñor Romero.

“Cualquiera que piense que vas a encontrar un cable que diga que Roberto d’Aubuisson asesinó al arzobispo es un tonto”, dijo Abrams en ese momento.

De hecho, hubo al menos dos cables del Departamento de Estado de la Embajada de los Estados Unidos en San Salvador que indicaron exactamente eso. Uno fue enviado a Washington en noviembre de 1980 y el segundo en diciembre de 1981. El hombre armado [se refiere a la fuente] trabajó como guardaespaldas para d’Aubuisson.

(Años más tarde, cuando ya no se podía negar el papel de d’Aubuisson, Abrams exigiría la extradición del pistolero a los Estados Unidos).

La disposición de Abrams de impugnar a los críticos como “tontos” por citar pruebas a las que él mismo tuvo acceso personificaron su estilo descarado.

Falsa equivalencia

“Los extremistas de derecha e izquierda son culpables de muertes de civiles por motivos políticos, como lo son algunos miembros de las Fuerzas Armadas”, dijo el informe del Departamento de Estado de 1983 sobre El Salvador.

Esta formulación simplista sugería que había paridad de violencia política entre la izquierda y la derecha y que las fuerzas armadas no eran parte de la derecha.

La afirmación fue una tontería perniciosa. En 1993, la Comisión de la Verdad de la ONU descubrió que el 85 por ciento de las muertes de civiles no combatientes eran atribuibles a las fuerzas gubernamentales. Sólo el 5 por ciento podría atribuirse a la izquierda.

En otras palabras, las fuerzas de seguridad armadas y entrenadas por los Estados Unidos tenían 17 veces más probabilidades de ser responsables de asesinatos políticos que las fuerzas antinorteamericanas.

Abrams encubrió esta realidad con el más aburrido de los clichés de Washington: “extremistas de derecha e izquierda”.

Realidades horribles” como progreso

En febrero de 1984, el embajador de Estados Unidos en Guatemala, Frederic Chapin, envió un cable confidencial a Washington informando sobre lo que él llamó “las horribles realidades de los derechos humanos” en el país. Dos recientes secuestros a plena luz del día mostraron que “las fuerzas de seguridad del gobierno atacarán en cuando haya un objetivo de importancia”.

Abrams encontró un revestimiento de plata en la carnicería. El informe de 1983 del Departamento de Estado sobre Guatemala declaró: “Los graves problemas de derechos humanos continuaron… pero hubo mejoras en algunas áreas importantes”.

Abrams luego firmó un informe secreto al Congreso citando la supuesta mejora de los derechos humanos como justificación para una reanudación de la asistencia de seguridad de los Estados Unidos al gobierno guatemalteco.

El gobierno, afirmó Abrams, “ha tomado una serie de pasos positivos para restablecer un proceso constitucional y electoral, y abordar la práctica de las detenciones extrajudiciales”.

De hecho, un estudio del Departamento de Estado de 1986 sobre los desaparecidos de Guatemala encontró que “la práctica de los secuestros se institucionalizó… la mayoría de los desaparecidos han sido secuestrados por las fuerzas de seguridad… Por lo que sabemos, ningún miembro de las fuerzas armadas, políticas, fuerzas de seguridad o grupos paramilitares ha sido procesado, condenado y sentenciado por participar en secuestros relacionados con la política”.

El estudio indicó que “según los últimos tres gobiernos militares, la tasa de secuestros informados ha aumentado [énfasis añadido], según nuestras estadísticas”.

En 1984, cuando Abrams hizo que la política de los Estados Unidos con respecto a la afirmación de que el gobierno estaba tomando “pasos positivos” que dieron como resultado “áreas importantes [de mejora]”, más de tres personas fueron secuestradas, torturadas y asesinadas en Guatemala todos los días.

Este es el hombre al que el apóstata de Trump Max Boot describió como “un destacado defensor de los derechos humanos y la democracia”.

Lo que significa

Abrams le dijo al Representante Omar que la política de Estados Unidos en El Salvador era un “logro sobresaliente” porque dio lugar a elecciones libres. Lo que no dijo fue que el reinado del terror en El Salvador y Guatemala en la década de 1980 generó una corriente de refugiados a los Estados Unidos que nunca ha cesado.

Gracias a la política de Reagan, El Salvador y Guatemala son ahora estados esencialmente fracasados, ejemplos de países “agujeros de m*” cuyas agonías o aspiraciones insatisfechas de democracia no tienen ningún interés para el presidente o su equipo de formulación de políticas.

Este es el registro a tener en cuenta cuando Abrams testifica sobre la “transición democrática” en Venezuela. Si el futuro de Venezuela es algo así como la “transición democrática” en Centroamérica, el proceso se habilitará mediante la mentira y se empapará de sangre.

Este artículo fue producido por Deep State, un proyecto del Independent Media Institute.

Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0.

Jefferson Morley es escritor senior, editor y corresponsal en jefe de Deep State, un proyecto del Instituto de Medios Independientes. Ha sido reportero y editor en Washington DC, desde 1980. Pasó 15 años como editor y reportero en el Washington Post. Fue escritor de personal en Arms Control Today y editor de Salon en Washington. Es el editor y cofundador de JFK Facts, un blog sobre el asesinato de JFK. Su último libro es The Ghost: The Secret Life of CIA Spymaster, James Jesus Angleton (El fantasma: La vida secreta del maestro de espías de la CIA, James Jesus Angleton).

Las 10 funciones de USAID, la mega agencia “humanitaria” de la CIA – Punto y seguido

Fuente original: Las 10 funciones de USAID, la mega agencia “humanitaria” de la CIA – Punto y seguido

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema. En este caso, recomiendo el trabajo que viene realizando el períódico español Público, y  a través de él, sus blogs, intentando mantenerse independiente en un ambiente de grandes grupos económicos.

Los camiones de caridad de la USAID destinados a Venezuela siguen estacionados en la frontera con Colombia, mientras Donald Trump, el hombre que personifica la solidaridad, amenaza al país suramericano con un ataque militar: quiere que miles de venezolanos que morirán por el impacto de bombas y balas lo hagan con el estómago lleno de galletas que no pudo vender en el mercado de los países desarrollados, quizás por utilizar semillas modificadas, o porque estaban a punto de caducarse.

La Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID) fue creada en 1961 con la intención de ampliar el “Plan Marshal” a los países estratégicos del mundo, canalizando sus políticas para 1) impedir que las fuerzas comunistas, -que se fortalecieron al derrotar al fascismo en la Segunda Guerra Mundial-, tomasen el poder, y 2) abrir nuevos mercados a las empresas de EEUU. El vínculo entre la USAID y la Oficina de Seguridad Pública, entonces dirigida por el agente de la CIA Byron Engle, ha ido renovándose año tras año: en 2015 Barack Obama nombró a la directora del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Gayle Smith como la directora de la agencia.

Según WikiLeaks, entre 2004 y 2006, la USAID realizó diversas acciones en Venezuela y una donación de 15 millones de dólares a decenas de organizaciones civiles, con el fin de llevar adelante la estrategia del ex embajador de Washington Venezuela William Brownfield, basada en provocar fractura en el chavismo y organizar a los sectores descontentos con las reformas del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Las funciones de USAID

  1. Elegir el país adecuado para el proyecto elaborado por la Secretaria de Estado, y obviamente, no siempre es el más necesitado. Luego la agencia debe decidir en qué sector se va a implicar, aunque sus preferidos son el de energía, educación, salud, seguridad y agricultura. En éste suele sustituir la producción de cultivos alimentarios por los comerciales. Después, coloca a sus efectivos en los puestos claves para subvertir las economías locales. Las veces que contrata a valiosas personas solidarias nativas, es para reducir a quienes deberían militar en los partidos políticos para un cambio fundamental en meros gestores de caridad. En Irak colonizado, USAID inyecta la economía neoliberal, impone masivas privatizaciones, incluida una parte de la industria petrolífera, y obliga a la teocracia títere instalada comparar granos transgénicos de Monsanto. En Perú, la agencia donó 35 millones de dólares en los años 1990 a la campaña de Alberto Fujimori, cuyas medidas económicas hundieron al país en la miseria. La solución del protegido de USAID no fue reducir la pobreza sino a los pobres: Fujimori esterilizó de forma forzosa a 300.000 mujeres indígenas.
  2. Debilitar e incluso eliminar las instituciones del país receptor, creando redes y entidades paralelas, promoviendo la desnacionalización de los sectores fundamentales en favor de la gestión de los “emprendedores”. Obviamente, el interés de la burguesía de EEUU no está en la autosuficiencia de otros países, sino todo lo contrario.
  3. Facilitar a la CIA “plantar sus hombres en las policías de los países estratégicos de todo el mundo, afirma el ex corresponsal de New York Times AJ Langguth. De hecho, el presupuesto de USAID en parte es el financiamiento oculta de las agencias de inteligencia de EEUU.
  4. Fortalecer el dominio de EEUU sobre las finanzas mundiales. En India, país retén de China para Washington, USAID en coordinación con el gobierno ultraderechista de Narendra Modi implantó la “digitalización de la economía”, obligando a decenas de millones de personas de las clases más desfavorecidas del país abandonar el pago en efectivo en favor del digital, dándoles solo un mes -noviembre del 2016- para entregar sus billetes grandes al banco, cuando la mayoría ni tenían ni cuenta bancaria. y ¿Qué consiguió USAID?

a) Servir a los intereses de las Tecnologías de la Información (TI), a los proveedores de servicios de pago y a las compañías de tarjetas de crédito MasterCard, Visa y a la Fundación Gates que prometió a cambio donar un generoso cheque a la ONU

b) Empobrecer a los indios, acabando con los ahorros de muchos pequeños comerciantes y productores, que no consiguieron ingresar su dinero.

c) Hacerse con los datos de los usuarios.

d) Al reducir el uso de efectivo a nivel mundial, permite a EEUU fortalece el dólar mediante el predominio de sus empresas sobre las finanzas internacionales.

e) Vigilar el negocio global: Washington así puede sancionar, por ejemplo, a las compañías que trabajan con Irán, como la china Huawei.

5. Capacitar las fuerzas de represión de un estado, preparándolas para desmantelar la resistencia de la población. El hombre de USAID en Uruguay Dan Mitrione daba cursos en los años setenta sobre el “complejo arte del interrogatorio” y de cómo habría que torturar a los detenidos, utilizando “en directo” a hombres y mujeres sin techos como cobayas humanos. USAID, junto con Green Berets (Boinas verdes) y CIA, está implicada en la tortura, matanza y la desaparición de miles de hombres y mujeres progresistas guatemaltecos, al entrenar para esta misión a cerca de 30.000 policías y grupos paramilitares. En Brasil la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI), una contratista de USAID dedicada a desestabilizar los gobiernos no aliados, operó del mismo modo. Una de sus víctimas fue Dilma Rousseff, detenida y torturada por ser una estudiante marxista.

6. Crear miles de puestos de trabajo para las ONG estadounidenses y dotándolas de enormes fondos públicos y privados al servicio de los intereses de donantes como Rockefeller, Soros, Gates, Ford y Omidyar, mientras abre los mercados a las corporaciones de EEUU. La propia USAID afirma devolver a su país cerca del 80% del dinero invertido en esta organización. Una vez que Bus y sus aliados convirtieron a Irak en escombro a golpe de mentiras en 2003, uno de los contratistas de USAID, “Creative Creative Associates International Inc. (CAII)” se adjudicó un contrato por el valor de 157 millones de dólares destinados a comprar pizarras y tiza para los colegios previamente destruidos por los misiles estadounidenses. Otro, International Relief and Development (IRD), recibió 2.4 mil millones de dólares con los mismos fines, y Halliburton y Bechtel otros tantos. En Afganistán, el principal receptor de las ayudas de EEUU, y donde aterrizaron cientos de onges occidentales “expertas en género” para “salvar a las mujeres”, USAID destinó 216 millones de dólares en 2018 para empoderar a 75.000 mujeres: según el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán sólo empelaron a unas 50 y el dinero de los contribuyentes se esfumó. Pasó algo parecido a otros 89.7 millones de dólares. Arnold Fields, su director fue forzado a dimitir por el Congreso. La “Democratización de Afganistán” dirigida por Bush-Cheney y 300.000 soldados de la OTAN y decenas de miles de la subcontrata “Yihadista” del Pentágono, además de acabar con la vida de cerca de un millón de afganos y provocar la huida de millones de familias de sus hogares, ha significado borrar la memoria histórica de esta nación desde los libros de texto: pocos recuerdan que la República Democrático de Afganistán (1978-1992), dirigida por los comunistas, eliminó la usura, el cultivo del opio, legalizó los sindicatos, estableció una ley de salario mínimo, el convenio colectivo, la igualdad entre el hombre y la mujer, que permitió que por primera vez el 40% de los médicos fueron mujeres así como el 60% del profesorado de la Universidad de Kabul. Se declaró gratuita y universal la educación, al igual que la sanidad, duplicando además las camas en los hospitales. Según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), el número de civiles muertos o heridos en los ataques de la OTAN en 2017 aumentó un 50% respecto al 2016, y que dos tercios del total eran mujeres, niños y niñas. Hoy en las escuelas de USAID no enseñan los valores de la colectividad, sino el individualismo más perverso de “sálvese quien pueda”.

7. Socavar la resistencia al imperialismo y a las dictaduras aliadas, en los países en tensión, paliando el hambre de forma puntual y en momentos concretos con una limosna, impidiendo que la población se organice exigiendo la justicia social. En Egipto, tanto en el periodo del régimen de Mubarak como hoy bajo el despotismo del general al Sisi, Washington obliga a El Cairo comprarle armas cuando miles de personas viven en los cementerios, y luego le envía a USAID para repartir pan en los barrios que se levantaron durante la secuestrada “Primavera” del 2011, socavando la resistencia. Ha hecho lo mismo en Haití: en los barrios donde los trabajadores habían organizado “ollas públicas” para demandar justicia, reparte míseras bolsas de comida, forjando lealtades: “todos besarían las manos que les da de comer”, ha pensado.

8. Provocar protestas populares contra los gobiernos que repudia bajo la bandera de “Promoción de la democracia”. USAID ha sido expulsada de Rusia, de los países del ALBA (Bolivia, Cuba, Ecuador, Dominica, Nicaragua y Venezuela) y de Burkina Faso. Aquí, el presidente de Thomas Sankara, El Che Guevara de Burkina Faso, fue derrocado por un golpe de estado patrocinado por Francia y asesinado en 1987 en castigo por sus grandes medidas dirigidas a la autosuficiencia de la nación. Libia, uno de los países más desarrollados de África, hoy es el mejor ejemplo de esta clase de “liberación”.

9. Crear sus propios medios de comunicación aparentemente despolitizados (Deportivos, musicales, etc.) enviando mensajes subliminales a beneficio de la economía de mercado, del consumismo, la insolidaridad, etc. USAID, a través de la OTI, introdujo en Cuba en 2010 un sistema de mensajería similar a Twitter llamado ZunZuneo. Mientras recopilaba los datos personales de cientos de miles de usuarios a través de sus móviles, pretendía organizar disidencias en la red y también en las calles. Creative Associates International Inc. (CAII), otra de los contratistas de USAID, patrocinó a algunos raperos para atrapar a los jóvenes.

10. Recibir más subvención por mayor destrucción a causa de la guerra: en marzo del 2017, EEUU bombardeó “por error” un edificio en Mosul matando a 105 iraquíes civiles: dos días antes USAID había presentado su solicitud de nuevos presupuesto para la reconstrucción de Irak: ¿Mercaderes de “guerra-construcción”? ¿Bomberos pirómanos? ¡Todo parecido a la escena de la película “Niño” en la que Charlot propone a su hijo romper los cristales del vecindario para lucrarse instalando vidrios nuevos es pura coincidencia!

Si la guerra y la pobreza no fueran tan rentables estarían prohibidas por la ley.

ACDH: 11.800 civiles muertos en ataques aéreos dirigidos por Estados Unidos en Siria e Irak – Nation of Change

Fuente original: IHCHR: 11,800 civilians killed in US-led air strikes in Syria, Iraq – NationofChange

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“Hemos destruido masivamente la infraestructura y le hemos dado a la población una imagen desagradable de lo que puede ser una liberación de estilo occidental, dejando atrás las semillas de un inminente resurgimiento de un nuevo adversario”.

Según los comunicados de la Alta Comisión de Derechos Humanos de Irak, cerca de 12.000 civiles han muerto a causa de ataques aéreos dirigidos por Estados Unidos en Irak y Siria.

El portavoz del IHCHR, Dr. Ali A. Al-Bayati, dijo el sábado que “cerca de 11.800 civiles, incluyendo 2.300 niños y 1.130 mujeres, murieron además de 8.000 heridos por el bombardeo de la coalición en Irak y Siria”.

Se han producido más de 30.000 ataques aéreos dirigidos por Estados Unidos en Irak y Siria desde que el ex presidente Barack Obama lanzó la Operación de Resolución Inherente, la campaña contra el Estado Islámico (Daesh), en junio de 2014. La gran mayoría de estos bombardeos se han llevado a cabo por aviones de combate de Estados Unidos. Gran Bretaña, Francia, Australia, los Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Canadá, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Bahrein y Turquía también han llevado a cabo miles de ataques aéreos. Igual que Rusia, que lucha apoyando al gobierno del presidente sirio Bashar al-Assad.

Si bien Al-Bayati dijo que la IHCHR “aprecia los esfuerzos” de la coalición liderada por Estados Unidos “para ayudar a Irak en su lucha contra el terrorismo”, lamentó que las 11.800 muertes que reportó “son mucho más que los números oficiales publicados por la coalición internacional”. El ejército estadounidense estimó en diciembre que “al menos 1.139 civiles han sido asesinados involuntariamente por huelgas de la coalición desde el inicio de la Operación Resolución Inherente”.

Al-Bayati dijo que la gran cantidad de civiles muertos constituía “violaciones claras del derecho internacional humanitario y de la Convención de Ginebra, que obligan a todos los beligerantes a respetar las normas de seguridad y proteger a los civiles en las guerras”.

Si bien el ejército y los funcionarios gubernamentales de los Estados Unidos afirman tener mucho cuidado para evitar matar o herir a civiles, el país ha sido ampliamente criticado por el gran número de personas inocentes que murieron en Irak y Siria, así como por el conteo insuficiente y no investigar adecuadamente los incidentes en los que Los civiles son perjudicados. La semana pasada, el coronel francés Francois-Regis Legrier, quien dirige ataques de artillería en apoyo a los combatientes liderados por los kurdos en Siria, criticó la conducta de los aliados en la guerra contra el EI.

“Hemos destruido masivamente la infraestructura y le hemos dado a la población una imagen desagradable de lo que puede ser una liberación de estilo occidental, dejando atrás las semillas de un inminente resurgimiento de un nuevo adversario”, escribió Legrier en la Revista de la Defensa Nacional. Un portavoz del ejército francés dijo que el coronel podría enfrentar un castigo por sus inusuales comentarios.

En la “guerra contra el terrorismo” liderada por Estados Unidos, al menos cientos de miles y probablemente más de un millón de hombres, mujeres y niños han muerto desde fines de 2001. El ejército de los Estados Unidos ha matado a más civiles extranjeros que cualquier otra fuerza armada en el mundo, desde la guerra nuclear librada contra Japón en agosto de 1945.

Poco después de tomar el cargo, el presidente Donald Trump, quien hizo campaña con la promesa de “bombardear la mierda de” los militantes de IS y “sacar a sus familias“, aflojó las reglas de participación destinadas a proteger a los civiles. Se produjo un aumento dramático en las víctimas civiles en seis de los siete países sometidos a la campaña militar abierta de los Estados Unidos. En mayo de 2017, el ex secretario de defensa James Mattis anunció que Estados Unidos estaba cambiando de una política de “desgaste” a una de “aniquilación” en la lucha contra el EI, mientras descartaba las bajas civiles como un “hecho de la vida” en tiempos de guerra.

Pocas semanas después del anuncio de Mattis, las fuerzas estadounidenses bombardearon un edificio de apartamentos en el densamente poblado vecindario de Mosad, Irak, en Jadida, matando a casi 300 personas en lo que probablemente sea el ataque aéreo más letal de Estados Unidos desde la guerra de Vietnam.

Mientras que las bajas civiles causadas por las fuerzas de la coalición han caído casi a cero en Irak desde que el IS fue prácticamente derrotado en el país a finales de 2017, los bombardeos y bombardeos de la coalición siguen matando e hiriendo a civiles en Siria. Los grupos de monitores con sede en el Reino Unido Airwars y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR, por sus siglas en inglés) informaron sobre decenas de civiles asesinados desde que Trump declaró su victoria sobre IS en diciembre.

Brett Wilkins es un autor independiente y editor general para las noticias de los EE. UU. En Digital Journal. Su trabajo, que se centra en temas de guerra y paz y derechos humanos, está archivado en http://www.brettwilkins.com.

Las investigaciones de Saúl Landau sobre los vínculos de EUA y el régimen de Pinochet | The Nation

Fuente original: De la revista The Nation: Las investigaciones de Saúl Landau sobre los vínculos de EUA y el régimen de Pinochet | The Nation

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Fue para The Nation un honor publicar su trabajo en un momento tan tempranos y definitivo en su carrera, cuando él trató de descubrir quién fue el responsable de la muerte brutal y prematura de su querido y consecuente amigo.

Dos eventos tristes relacionados entre sí marcaron la semana pasada: el miércoles, 11 de septiembre se cumplieron 40 años del golpe de Estado respaldado por EUA que derrocó al presidente socialista de Chile, Salvador Allende; el lunes, el gran periodista y director de documentales Saul Landau — un amigo colaborador de toda la vida The Nation — murió a los 77 años.

Los primeros artículos de Landau para The Nation se basaron en una investigación de varios años sobre el asesinato del Ministro de Exteriores de Allende, Orlando Letelier, en un atentado de coche bomba en Washington, DC, a finales de septiembre de 1976. En artículos en The Nation y en su aclamado libro de 1980, Assassination on Embassy Row, escrito con su colaborador habitual, John Dinges — que nuestro crítico Jorge Nef llamó “un provocativo estudio [que] se lee como una hipnotizante novela de espías” — Landau demostró rigurosamente que la complicidad de las agencias de inteligencia de EUA con los crímenes del régimen de Pinochet no terminó con el trágico golpe de 1973.

Apenas un mes antes de ser asesinado, Letelier — entonces miembro del Instituto de Estudios Políticos (IPS por sus siglas en inglés), que ahora celebra su quincuagésimo aniversario – publicó un artículo muy clarividente en The NationEconomic ‘Freedom’s’ Awful Toll: The Chicago Boys in Chile“, que documenta extensamente los esfuerzos de los economistas conservadores estadounidenses en convencer al régimen de Pinochet “que están preparados para complementar la brutalidad, que poseía el ejército, con la capacidad intelectual que carecían”. En un editorial la semana después del atentado – que también mató la asistente de Letelier en el IPS Ronni Moffitt, ciudadana estadounidense de 24 años de edad; e hirió a su marido, Michael, quien estaba en el asiento trasero — The Nation escribió: “Letelier hizo la conexión política esencial en ese artículo — que el tipo de organización económica que EUA fomentaba en Chile exigía absolutamente un ‘sistema de terror’ para tener éxito. Y ahora ese sistema de terror ha alcanzado y dado fin mediante el asesinato a un opositor de la dictadura que tanto trabajó EUA para instalar”.

Landau y Ralph Stavins, ambos colegas de Letelier en el IPS, se lanzaron de inmediato a una investigación para determinar tanto el responsable directo como el cómplice. En un artículo de The Nation de marzo de 1977 con el dramático título This Is How It Was Done Landau y Stavins presentaron la evidencia que vincula la policía secreta chilena DINA con el crimen:

Nuestra evidencia indica que un agente de la DINA de alto nivel aterrizó en Miami el 13 de septiembre de 1976, y se reunió con un grupo de exiliados cubanos que ya habían sido alertados de que un “contrato” estaba por venir. El agente de la DINA trabajó en los detalles del asesinato de Letelier con cuatro jóvenes terroristas, conocidos por su audacia y sangre fría. Después de haber obtenido un explosivo plástico y un dispositivo de detonación, se fueron a Washington. Allí se encontraron con los agentes de la DINA, haciéndose pasar por funcionarios chilenos, estacionadaos en la Embajada de Chile. Los agentes con sede en Washington informaron a los exiliados sobre los hábitos de Letelier, la descripción del coche, horarios de salida, ruta diaria al trabajo, lugar de estacionamiento, y el calendario de trabajo probable en el Instituto de Estudios Políticos durante la siguiente semana.

Landau y Stavins luego proporcionan un vívido relato minuto a minuto del asesinato en base a su investigación de seis meses

Cuando Letelier llegó Sheridan Circle, una mano en el coche gris [de los asesinos] presionó un botón. Michael Moffitt escuchó el sonido como “agua en un cable caliente” y luego vio a un “destello blanco”. Disparado del auto por la explosión, Moffitt intentó liberar a Letelier quien estaba inconsciente en los escombros sobre él. Sus piernas se habían separado de su cuerpo y habían sido arrojadas a unos 15 metros de distancia. Ronni Moffitt se alejó de la Chevrolet ardiente, parecía estar bien, pero en realidad había sufrido una arteria cortada y pronto murió desangrada. Michael gritó al mundo: ‘Los fascistas chilenos han hecho esto’.

Landau y Stavins entonces comenzaron a desenredar las conexiones entre los asesinos y los principales miembros del gobierno de EUA y las élites de los medios, los que Landau desarrolló aún más en las investigaciones posteriores The Nation:

La mayoría de los funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia que investigan los asesinatos han hecho un esfuerzo concertado para lleva a los culpables ante un tribunal de justicia. Al mismo tiempo, otros agentes dentro del gobierno han filtrado materiales del maletín de Letelier, incautados por la policía como evidencia potencial en el momento de la explosión. El material filtrado apareció por primera vez en los escritorios de varios funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo, donde Letelier había servido durante muchos años. Después, el material maletín fue dado a columnistas Jack Anderson y luego a Evans y Novak. Las columnas que estos hombres escribieron intentaron desacreditar a Letelier y desviar la atención de los verdaderos asesinos el General Pinochet, la Junta chilena, la DINA y sus sicarios del exilio cubano.

Los nombres de la mayoría de los asesinos, sus motivos y su modus operandi son conocidos en el Departamento de Justicia. Lo que queda son las preguntas más fundamentales: ¿se permitirá a las autoridades estadounidenses reunir pruebas suficientes para llevar a los asesinos a juicio? ¿Van a nombrar al general Pinochet y otros miembros de junta de gobierno que ordenaron los asesinatos? Y, ¿se revelará en su totalidad el papel de las agencias de la inteligencia y la defensa de EUA, que habíam entrenado previamente los líderes de la junta, los agentes de la DINA y los exiliados?

Unos años más tarde, el propio Landau ayudó a revelar más de ese papel, en su colaboración con John Dinges. En “The Chilean Connection” (28 de noviembre, 1981), que revela nueva información sobre cómo la CIA pudo haber proporcionado información crucial e incluso la asistencia a los asesinos de Letelier y Moffitt:

A principios del verano de 1976, el coronel Manuel Contreras, jefe de la DINA, la policía secreta de Chile, lanzó una operación para asesinar al líder exiliado chileno Orlando Letelier. Ahora se ha sabido que a los pocos días de la creación de esa consipiración Contreras realizó una visita secreta a Washington, DC, donde se reunió con funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia y también negoció la compra de armas ilegales y equipos de espionaje electrónico con una empresa dirigida por el los antiguos funcionarios de la CIA Edwin Wilson y Frank Terpil.

Wilson y Terpil se habían dado a conocer después de que un gran jurado federal los acusara de exportar bienes y servicios terroristas al Coronel Muammar ‘el-Qaddafi de Libia, cuyo régimen clasifica alto en la lista de los enemigos de la Administración Reagan. En 1978, la Oficina Federal de Investigaciones había establecido que agentes de la DINA mataron Letelier en territorio de EUA. Esa evidencia, combinada con los materiales recién revelados muestran que antiguos funcionarios de la CIA han cooperado con otras operaciones encubiertas de la DINA en los EUA, parece poner en peligro los esfuerzos de la Administración para rehabilitar la dictadura militar de Chile como un aliado anticomunista.

En otro artículo sobre el tema el año siguiente, “The CIA’s Link to Chile’s Plot,”, Landau y Dinges revelaron que Contrera también se había reunido dos veces con el funcionario de segundo rango más alto de la CIA, subdirector Vernon Walters. Una de dichas reuniones se produjo justo un mes antes del asesinato..

El nombre de Walters ha surgido varias veces en relación con Contreras y los agentes de la DINA que planearon el asesinato, de acuerdo con la evidencia recopilada por el FBI que muestra que Walters viajó a Asunción, Paraguay, en junio de 1976, por motivos de trabajo de la agencias. Un mes después, dos agentes de la DINA asignados para matar a Letelier llegaron a Paraguay para obtener pasaportes falsos, usando el nombre de Walters y alegando que Walters y la CIA sabían sobre la misión de la DINA a Washington. Walters ha negado que tuviera nada que ver con los agentes de la DINA o la pasaportes falsos …

La pregunta más grande sin responder dejó inquietudes sobre la relación de la CIA y la DINA y [el asesino de Letelier Michael] Townley en el momento del asesinato. ¿Por qué pudieron agentes de la DINA entrar y salir libremente de EUA? ¿Estuvieron funcionarios de la CIA implicados en eludir el embargo de armas del Congreso contra Chile, y por lo tanto obligados a guardar silencio sobre la actividad de la DINA en Washington en el momento del asesinato de Letelier por temor a revelar otro escándalo de acción encubierta de la CIA?

En 1987, Landau y Dinges llevaron a cabo una entrevista con Armando Fernández Larios, un ex oficial de la DINA, que huyó a EUA para poder revelar la verdad de la participación directa de Pinochet en el asesinato de Letelier. Los autores hablaron con Fernández Larios en una habitación de un motel de Virginia bajo esticta seguridad del servicio de US Marshal.

Fernández ha nombrado a seis generales y coroneles que han jugado un papel directo en el asesinato o en ordenar suencubrimiento. Y ha señalado al Presidente. Dice que el subjefe de la DINA Espinoza, uno de los pocos del círculo íntimo en condiciones de conocer, le dijo que Pinochet había dado la orden de matar a Letelier. Según Espinoza, Fernández dijo que el jefe de la DINA, Contreras admitió a otro general que había puesto plan del asesinato de Letelier en marcha porque había recibido órdenes es en ese sentido. Cuando se le preguntó por quién, Contreras respondió: “Pregúntele al jefe”, que tanto Espinoza como Fernández interpretaron como una referencia al general Pinochet, el único superior de Contreras..

En tantos temas, desde Chile a Irak, la globalización a la lluvia radiactiva Landau “hizo un llamado a todos a que pensáramo, sentó un ejemplo para imitar en sus luchas por la justicia y dejó para siempre su huella”, como escribió en su conmovedor homenaje en The Nation Andrés S. Pertierra. Fue para The Nation un honor publicar su trabajo en un momento tan tempranos y definitivo en su carrera, cuando él trató de descubrir quién fue el responsable de la muerte brutal y prematura de su querido y consecuente amigo.

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