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El profesor rebelde que convirtió a Salta en el semillero del Instituto Balseiro | Página12

Fuente original: El profesor rebelde que convirtió a Salta en el sem… | Página12

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Daniel Córdoba, un docente que armó un taller de física en la clandestinidad.
El curso se llama “Física al alcance de todos” y nació sin aprobación oficial. Ahora es un taller exitoso, de concurrencia masiva y muy popular.

Daniel Córdoba nació en Jujuy pero es conocido como “Daniel Salta”. Tiene 55 años, riega su pasión por la física en tierras norteñas, donde asegura que se cocinan las empanadas más ricas del mundo. Sus amigos lo suelen catalogar con una frase típica: “Es muy duro para las blandas y muy blando para las duras” y él, por su parte, responde como siempre, en silencio y con una sonrisa a media asta. “A diferencia de los físicos que son de pocas palabras, yo charlo hasta por los codos”, suelta relajado. Está acostumbrado a pasearse por los límites, a galopar las fronteras; disfruta de las oscuridades, educa desde los bordes. Desde siempre corrió en forma paralela al sistema educativo hasta que un buen día consiguió “hackearlo” como usualmente hacen los jóvenes para acceder a los films, videojuegos y otros contenidos en las profundidades de la web. Rebelde y sin pedir permiso, se burló del tiempo y de las formalidades. Solo se divierte con los pibes, pero mientras tanto todos aprenden y… vaya que aprenden.

“Alumnos salteños ganaron las primeras olimpiadas en Física”; “Primer joven salteño al mundial de Física 2010”; “Los salteños arrasaron con el medallero de Física”; “No somos unos genios, somos pibes comunes que logramos apasionarnos”; “Los salteños copan el Balseiro”; rezaban los titulares de los diarios locales hace poco menos de una década. “Física al alcance de todos” es el título que lleva el taller, devenido en orgullo provincial. Fue bautizado de ese modo gracias a la ocurrencia de un amigo de Daniel tras advertir que, al poco tiempo de iniciado, no solo asistían aquellos estudiantes que buscaban participar de las olimpiadas sino también los que tenían dificultades con la materia. “El nombre viene de los soviets, donde circulaban libros del estilo: ‘Cocina al alcance de todos’; ‘Química al alcance de todos’. Había uno que me llamó la atención particularmente ‘Colisiones al alcance de todos’… parecía un chiste. ¿Quién entiende así, de un modo tan sencillo, qué es una colisión atómica?”, señala con un dejo de ironía. Y apunta encendido: “Ese es el problema de la divulgación actual. Nuestros referentes hacen parecer que la ciencia es muy fácil, pero en ningún momento le cuentan a los pibes lo difícil que es estudiar y aprender, el esfuerzo que hay que poner, las veces que hay que convivir con la frustración. Las vocaciones científicas no se capturan con espejitos de colores”.

Aunque hoy es un taller exitoso, de concurrencia masiva y muy popular, los inicios no fueron tan auspiciosos. A principios de los ’90 nació del riñón del colegio que depende de la Universidad Nacional de Salta (UNSa). “Como no había surgido por iniciativa de la propia institución lo practicábamos de manera clandestina. Venían chicos a los cuales les costaba la física, entonces, trataba de enseñarla de un modo distinto al que se hacía habitualmente”, dice. Y continúa: “Siempre me interesó comenzar mis clases a partir de una historia. A los chicos les gusta porque festejemos las metidas de patas y los errores; solo las equivocaciones nos recuerdan nuestra humanidad”, reflexiona.

Así, de contrabando, cuando los pibes descuidan la retaguardia, Daniel incrusta de lleno una fórmula, como si de una estocada al centro del cerebro se tratara. “Antes que nada los pibes tienen que entender los fenómenos, por qué ocurren las cosas, la historia de los problemas, las ideas, los fracasos, las controversias. Recién después vienen los cálculos y las ecuaciones”. ¿La clave? A diferencia de lo que sucede con las instituciones de enseñanza formales, en el taller los ritmos no están prestablecidos. “El tiempo escolar no coincide con el tiempo de aprendizaje. Nunca tuve que rendir cuentas a nadie, esa fue la principal ventaja. Los docentes, en general, somos presas de un famoso triángulo: debemos cumplir con el libro de temas, revisar la carpeta de los alumnos y la planificación y todo ello junto aplaca la curiosidad de los alumnos”, asegura. Del primer grupo, que no eran los típicos “bochos” o “nerd”, salieron los primeros pibes que participaron de las Olimpiadas de Física. En la actualidad, uno es investigador del Conicet, otro es neurocientífico y trabaja en Canadá y el restante es médico. En 1995, la Universidad comenzó a utilizar internet y, un tiempo después, a través del famoso buscador AltaVista Daniel extrajo múltiples ejemplos de ejercicios. “Se logró tal ingeniería, tal ida y vuelta, que a mediados de 1990 ingresó nuestro primer estudiante al Instituto Balseiro. El objetivo nunca había sido formar físicos de primer nivel, las competencias por los ingresos a lugares de elite era una excusa para que todos los que asistieran pudieran conocer la ciencia”, describe. Sin embargo, con el primer resultado positivo y las mieles de la recompensa por el esfuerzo refrendado vino la mala noticia.

“Como el taller no estaba institucionalizado nos debimos trasladar, me desplazaron del colegio y empecé a trabajar directamente en la Universidad con solo dos o tres alumnos. Me decían que era elitista, cuando en realidad participaban todos”, admite. La voz se fue corriendo y, pronto, muchas personas empezaron a asistir cada sábado al curso. Primero empezaron en un aula chiquita, luego necesitaron una más grande y, por último, fue tal la cantidad que solo cupieron en el anfiteatro. “Había dos guardias que me conocían, jugaba a la pelota con ellos. Sabían que era docente y cuando iba los sábados me daban la llave. No sabían, por supuesto, que no tenía permiso en la UNSa, de hecho, me habían impedido dar este taller paralelo. No tenía sueldo; con mis ayudantes, los pibes más grandes, teníamos un acuerdo tácito: ellos me ayudaban con los chicos más pequeños y yo los preparaba aparte para ingresar al Balseiro”, comenta.

Con el tiempo, el 23% de los postulantes que ingresaban al prestigioso Instituto eran salteños, “¡1 de cada 4!, ¡Una locura”, exclama de alegría. “Observábamos los gráficos de ingresos y veíamos que Salta estaba al tope con pibes de la UBA, la UNLP, la UNC, es decir, de instituciones donde relativamente hay dinero. Parecíamos la mosca en la leche. Nosotros tenemos barrios carenciados por todos lados, nuestros pibes pasan hambre y nadie puede entender cómo califican en los mejores lugares. Acá vienen de todos los sectores sociales y ello genera un aprendizaje muy lindo para todos”, plantea. Un día, uno de los jóvenes había ingresado al Balseiro y le agradeció muy conmovido. Daniel pensó que era por su apoyo y la preparación para el examen, pero el adolescente le dejó una enseñanza: “Te agradezco mucho porque gracias a vos le perdí el miedo a la gente”. Vivía en un country y, desde “la burbuja”, no tenía la más pálida idea acerca de cómo eran las otras realidades de sus compañeros. No obstante, la anécdota bisagra vino más adelante. En otra ocasión, el profesor se encontró en la calle a uno de sus alumnos, era vendedor ambulante. “No puedo ir más a clase porque no me alcanza el dinero para viajar desde mi casa a la Universidad, pero me encanta la física”, le dijo. Entonces, Daniel le ofreció hacerse cargo del transporte ($5 en ese momento) con tal de que no abandonase el curso. Después de unos años, aquel estudiante representó a Argentina en dos mundiales de Física.

Desde hace unos años, Física al alcance de todos dejó la clandestinidad. Las autoridades universitarias descubrieron el curso porque los diarios salteños reflejaban que un montón de pibes ingresaban al Balseiro y a otros institutos de primer nivel y nadie sabía cómo. “Algo se olfateaba porque los viernes me llevaba un montón de tizas e instrumentos de geometría y nadie entendía muy bien porqué”, confiesa. Ahora que es oficial, cada cuatrimestre, las inscripciones se completan en tan solo dos horas. “Si bien antes no tenía un mango, porque al no ser oficial nadie me pagaba, solo me preocupaba por enseñar física. Ahora que es legítimo hay dinero que nos ayuda para seguir adelante, pero también hay trabas. A veces paso más tiempo en reuniones que en las aulas y a mí me apasiona lo segundo. Es donde más cómodo me siento”, comenta Daniel.

El taller fue distinguido por el Ministerio de Educación de la Nación, la Cámara de Diputados de la Provincia, el Senado de la Nación y el Concejo Deliberante de Salta. Recibió reconocimientos de centros educativos y fundaciones de todos los colores aunque recién este año obtuvo el más importante, el Doctor Honoris Causa de la UNSa. De hecho, está en marcha una tesis doctoral que analiza el fenómeno de la divulgación científica a partir del ejemplo de su trabajo. Así, Daniel se convirtió en objeto de estudio y la libretita en la que acostumbraba a anotar todas las emociones que veía en los pibes y le permitía reconocerlos en la clase siguiente con facilidad, devino en bibliografía obligatoria. Recientemente, a un alumno que hoy se destaca por una gran carrera científica en el exterior le preguntaron: ‘¿Entendiste física a la primera clase?’ ‘No’. ‘¿Y a la segunda?’ ‘¡Menos!’ ‘¿Y a la décima?’ ‘¡Tampoco!’ ‘Entonces, ¿por qué te quedaste?’ ‘Porque necesitaba saber por qué no entendía. Si el profesor explicaba con tanta pasión, me estaba perdiendo algo que evidentemente valía la pena”. Y su testimonio llenó de emoción al profe: “Si no los engancho, el sábado siguiente no vuelven al taller. Tengo que ser capaz de venderle hielo a los esquimales”.

El enigma final: ¿habrá más Danieles en Argentina? Córdoba está convencido de que las autoridades se reúnen para cambiar los planes de estudio pero que nadie se pregunta por lo más importante, el cómo se enseña. Afirma, en este sentido, que lo fundamental para los docentes es saber transmitir emociones: “Los chicos están necesitando una proyección, volver a pensar en futuros posibles, sentir que pueden”, concluye.

poesteban@gmail.com

Entre genocidios y riquezas | Página12

Fuente original: Entre genocidios y riquezas | Página12

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Imaginemos si los argentinos hablásemos más de catorce lenguas indígenas.

Cuesta imaginarlo, ¿no? Pero esa es la realidad. En Argentina se ha invisibilizado la pluralidad etnolingüística. Según la publicación del Inadi realizada por Ana Carolina Hecht, en la “actualidad nos definimos como un país multilingüe poseedor de una enorme diversidad sociolingüística y sociocultural, donde además del español y las lenguas de migración, existen catorce lenguas indígenas con muy diferentes grados de vitalidad”.

Sin embargo, estas lenguas fueron y son negadas. Esto genera consecuencias, porque cuando se impone una forma de comunicarse, se impone una forma de ver el mundo. Las palabras reflejan miradas y sentidos. Como sostiene el libro Propuesta para un Kvme Felem, un solo concepto en Mapuzugun encierra toda una frase que refleja nuestra cosmovisión y nuestro Kume Felem.

Este ocultamiento es consecuencia de que los pueblos indígenas vivieron un genocidio del cual hoy padecen sus consecuencias. Muchos negaron sus raíces y su identidad para sobrevivir. Escondieron ceremonias, saberes, conocimiento e incluso su idioma. Es oportuno recordar que el 60 por ciento de la población actual desciende de pueblos indígenas.

Recientemente, el presidente Mauricio Macri en el Congreso Internacional de la Lengua Española negaba la diversidad de culturas que conviven en el territorio afirmando: “Imaginemos si acá los argentinos hablásemos argentino y los peruanos, peruano, y los bolivianos, boliviano, y necesitásemos traductores para hablar con los uruguayos”.

Acá no se habla argentino, se habla quechua, guaraní, qom l’aqtaqa, wichí, nivaclé, chorote, áonek, mapuzugun, español, entre otras muchas lenguas. Sin embargo, hay una mirada dominante que se impone y un genocidio que se perpetúa simbólicamente negando nuestras raíces.

Según la antropóloga Diana Lenton, “venimos sosteniendo que las campañas del desierto significaron un genocidio para los pueblos originarios, también sostenemos que es un genocidio que todavía continúa, en el sentido de que no hubo un corte, no hubo ninguna gestión de gobierno que haya tenido la voluntad política de cortar con ese genocidio, sino que sigue existiendo un proceso genocida”. En el contexto actual “estamos en la instancia de realización simbólica del genocidio en el sentido que perduran las condiciones, que son estas condiciones discursivas”.

La perpetuación del genocidio sufrido por los pueblos indígenas tiene entre sus pilares a los medios de comunicación que ocupan posiciones dominantes, quienes realizan un doble juego de invisibilización y estigmatización. Según el informe de la Defensoría del Público “de 17.197 noticias analizadas durante 2016 en el Monitoreo de los programas noticiosos de los canales de aire de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sólo 0,1 por ciento refiere a pueblos originarios y campesinos”. Asimismo, el Inadi sostiene que los Pueblos Originarios son muchas veces retratados como extraños u opuestos a la cultura argentina o los “intereses nacionales” y se desconocen aspectos sociales, culturales y políticos más amplios en las coberturas.

Claramente, hay que exigir políticas de Estado que cuestionen la realización simbólica del genocidio.  Para generar las condiciones de esas políticas públicas, como comunicadores y comunicadoras podemos poner en tensión los discursos hegemónicos que reflejan la discriminación y el colonialismo cultural dominante. Podemos reflejar la riqueza multicultural, pluriétnico y multilingüe del país que somos.

* Licenciado en Comunicación social UNLZ. Docente de la UNRN

Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

Fuente original: Los cercos del algoritmo | Medios y comunicación | Página12

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Roberto Samar y Javier Cantarini explican cómo Facebook y Google segmentan las opiniones que se ven en los muros y en las búsquedas de acuerdo con la ideología del titular de las cuentas. Los riesgos de un mundo de guetos.

Hace tiempo que en tu cuenta de Facebook no aparece ninguna publicación de contactos con los que supiste compartir algún tramo de tu vida. Entonces lo buscas por su nombre y te das cuenta que sus publicaciones distan mucho de tus ideas y gustos. Un fuerte impulso por ver que apoya todas las expresiones que de alguna manera crees que son perjudiciales para la sociedad te hace dar gracias a la red social más consumida en Argentina por haberlo ocultado.

Pero si hacemos el ejercicio de ver más allá de nuestras narices y gustos podemos darnos cuenta que nos vamos construyendo un cerco social y comunicacional. O que, en verdad, nos construye el algoritmo que usa Facebook de acuerdo a nuestros clics.

Un cerco que también se fortalece con los servicios de noticias a los que estamos suscriptos que dirigen la información de acuerdos a nuestras preferencias. Si simpatizas con Cambiemos te llegará una catarata de noticias vinculadas al discurso de la mano dura o de estigmatización de la pobreza, pero seguramente no te enteres del aumento de la violencia institucional que denuncia la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional.

Una situación similar se da en la industria del entretenimiento como Netflix que te satura con un contenido siempre idéntico, dificultando que puedas encontrar títulos alternativos que pueden poner en tensión tu mirada motivando así el ejercicio del pensamiento crítico. O el buscador de internet más utilizado, Google, que desde 2009 arroja distintos resultados a pesar que las personas busquen la misma palabra.

El integrante de MoveOn, Eli Pariser, ejemplifica en su texto el Filtro Burbuja que, con la personalización de Google, “la consulta ‘células madre’ puede producir resultados diametralmente opuestos en el caso de que los usuarios sean científicos que apoyen la investigación o activistas que se opongan. En otras palabras, ya no existe un Google estándar”.

En los consumos culturales y de noticias, siempre existió lo que se denominó una “exposición selectiva”. Es decir, que tendemos a exponernos a contenidos que nos son afines. La particularidad del momento actual, es que los discursos y contenidos que no coinciden con nuestros puntos de vista se nos vuelven invisibles por los filtros que producen las nuevas tecnologías.

Pariser afirma que “la nueva generación de filtros de internet observa las cosas que parecen gustarte”. Y que de esta manera “tu pantalla de ordenador es cada vez más una especie de espejo unidireccional que refleja tus propios intereses, mientras los analistas de los algoritmos observan todo lo que clicas”. En un mundo globalizado y en el que internet y las redes sociales se presentaron como la democratización de la información a gran escala ¿Qué sentido tiene que los mismos contenidos circulen entre las mismas personas?

“La era de una conexión cívica con la que tanto soñaba no ha llegado. La democracia precisa de ciudadanos que vean las cosas desde el punto de vista de otros, pero en vez de eso cada vez estamos más encerrados en nuestras burbujas”, sintetiza Parisir.

Todo hace pensar que estas nuevas estructuras comunicacionales podrían profundizar las grietas ideológicas. Ahora, el desafío que se nos presenta es construir puentes, espacios de diálogo que tal vez incomoden, pero que sí puedan poner en tensión esas burbujas, especialmente a las que sostienen y alimentan discursos anti-políticos, machistas, xenófobos y estigmatizantes que nos retrotraen a los momentos más oscuros y tristes de nuestra historia.

Roberto Samar es especialista en Comunicación y culturas UNCO. Docente de la UNRN

Javier Cantarini es Periodista. Integrante de la RED PAR. Diplomado en Comunicación con Perspectiva de Género y Derechos Humanos.

La atrevida pregunta sobre qué es el peronismo | Página12

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Alejandro Grimson presentó su nuevo libro Qué es el peronismo en Caras y Caretas
La atrevida pregunta sobre qué es el peronismo
Para responder ¿qué es el peronismo?, Grimson ensaya un recorrido de Perón a los Kirchner, pasando por López Rega. Barrancos, Wainfeld y Sztajnszrajber debatieron con el autor.

¿Qué es el peronismo? La pregunta es, de por sí, “un atrevimiento”. Planteada como título de un libro, “un tremendo atrevimiento”, “un título temerario”, evaluó en la presentación Dora Barrancos. Lo cierto es que hay algo que hace que esa materia en la que se mete el flamante libro de Alejandro Grimson sea tan disruptiva como para lograr provocar en forma de pregunta. El antropólogo recorre en su nuevo trabajo De Perón a los Kirchner, el movimiento que no deja de conmover la política argentina. El libro, editado por Siglo XXI, fue presentado en la sala Caras y Caretas con la presencia de la socióloga Barrancos, el periodista Mario Wainfeld y el filósofo Darío Sztajnszrajber. Y con numerosas personalidades de la política y la cultura entre los asistentes que llenaron la sala, entre otras y otros, Juliana Di Tullio, Mercedes Marcó del Pont, Itaí Hagman, Eduardo Jozami y Daniel Filmus.

“Alejandro nos invita a debatir qué es el peronismo a partir de un libro impecable. Y de un abordaje desde la antropología, en el que cuenta la historia, pero a la vez nos plantea una serie de dilemas cotidianos”, comenzó halagando Sztajnszrajber. “El libro nos exige salirnos del lugar más lineal, para pensar al fenómeno con dimensiones. Desde luego, no hay una respuesta única para el título. Hay tantas versiones, continuidades y discontinuidades, que a lo que asistimos es más bien a una lucha de intereses por ver cuál de todos esos peronismos se queda con el buen nombre. Pero el nombre está vacío: es ese campo de batalla”, analizó. Y, entre otras, rescató la idea de la definición por oposición: “El único que sabe qué es el peronismo, es el que lo combate. Y al plantear sus bordes, lo delimita”, subrayó.

Entre los momentos clave de los más de setenta años de historia de este ¿movimiento? ¿sentimiento? –el libro se meterá con esto también–, Grimson arranca, claro, con el 17 de octubre, y allí hace una descripción desmitificadora, en base a registros y documentos históricos, de la composición de esa multitud de trabajadores que cambió el rumbo de la historia. Sigue con “los orígenes del peronismo en una sociedad racista y clasista”, para entrar en 1956 con el “apogeo y crisis de los antiperonismos”, y aquí un interesante análisis –Barrancos lo destacó en la presentación– de la “rabia impotente” con que comenzó a cebarse la burguesía, sobre todo contra Evita, a partir del concepto de estructura de sentimiento de Raymond Williams. Montoneros, Ezeiza, Rucci, Menem, hasta llegar al kirchnerismo, del 54 por ciento a la derrota de 2015, son otras “paradas” de este recorrido. Que, en la misma formulación del punteo, vienen a reafirmar cuán compleja se vuelve la pregunta que da nombre al libro, y por tanto cuán valorable el intento de abarcar algunas de sus aristas.

También López Rega, “el hecho maldito del país peronista”, y al mismo tiempo “la fiesta antiperonista”, “el ejemplo que ‘demostraba’ hasta dónde podía llegar el peronismo”, se advierte en el texto. Y en este punto, el libro reconstruye aspectos muy poco conocidos de la vida del ideólogo de la Triple A, un cabo primero de la Policía Federal que soñaba con ser un cantante famoso, que escribió un libro de setecientas páginas titulado Astrología esotérica, y que llegó a gobernar desde las sombras el país. Sobre todo llama la atención, como señalaron Barrancos y Wainfeld, una historia de novela sobre una “Casa Rosacruz” en la ciudad correntina de Paso de los Libres, “la casa de Doña Victoria”, donde López Rega formó su esoterismo, adonde iba a tener retiros espirituales, y por donde también pasaron varios funcionarios destacados de la época.

“Ese capítulo es una gema. Así como Murmis y Portantiero descubrieron ‘los orígenes del peronismo’, Grimson descubrió ‘los orígenes de López Rega”, bromeó Wainfeld. Y destacó, entre otras, las descripciones contrafactuales que arriesga el libro (qué hubiera pasado si…), o el modo en que pone en contexto el fenómeno: “Cómo es posible que un mismo movimiento haya implantado el más amplio Estado de bienestar de América latina, y uno de los mayores del mundo, con Perón, y al mismo tiempo el conservadurismo más extremo, con Menem, es una de las preguntas comunes. Pero rara vez surge la de cómo un mismo partido puede albergar a Yrigoyen, Balbín, Illia, Alfonsín, De la Rúa y Gerardo Morales. Ese tipo de preguntas estimula todo el tiempo el libro”, destacó. Más tarde Grimson aseguró que ya le mandó el libro al decano de la Facultad de Sociales de Estocolmo, al becario y a la pelirroja progre, habituales protagonistas de las notas de Wainfeld en este diario.

Barrancos también destacó el modo en que el libro analiza “la idea de que el peronismo es una anomalía, una disforia política, porque se correría hacia territorios casi patológicos”, y observa el mundo para mostrar cuántas “anomalías” hay por todas partes. O mejor dicho, cuán imposible es buscar una “norma” lineal para pensar cualquier proceso social. Otro imposible, el de entender a la sociedad y la política sin tener en cuenta las emociones (en este caso, al peronismo y al antiperonismo), también fue resaltado en la intervención de la socióloga. “La verdad es que el peronismo jamás será atrapado en una frase”, dice Grimson en su libro. Pero advierte también: “Renunciar a entenderlo sería renunciar a comprender la Argentina”.

Es hora que Estados Unidos invada a Estados Unidos | Opinion | teleSUR

Fuente original: Es hora que Estados Unidos invada a Estados Unidos | Opinion | teleSUR

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Publicado 3 marzo 2019.

La situación norteamericana es altamente preocupante y clasifica a la nación para ser un apto receptor de ‘ayuda humanitaria’ made in USA.

Bajo el amparo de la ‘ayuda humanitaria’ y la lucha por la ‘democracia’, los Estados Unidos han justificado decenas de intervenciones militares y políticas en el mundo durante el siglo XX y XXI. En su más reciente campaña se han centrado en Venezuela, como parte de una estrategia para menoscabar a gobiernos progresistas de la región.

Con una coordinada manipulación mediática, bloqueo económico y presión diplomática se ha tendido la ofensiva imperialista sobre la nación latinoamericana desde hace más de una década. Han tachado al gobierno venezolano como una ‘dictadura’, presentándolo como un ‘Estado fallido’ sumido en caos social, con altas tasas de pobreza, desnutrición, e inseguridad; argumentando que la causa es elmodelo progresista y no factores exógenos como el bloqueo o desacreditación internacional.

Para Estados Unidos, y gran parte de Occidente, estos son causales suficientes para justificaruna intervención política y diplomática, que incluso debería ser militar. Entonces si estos son detonantes para intervenir es momento que Estados Unidos, en defensa de los derechos humanos y la democracia, tome la iniciativa de invadir a su propio país.

La situación norteamericana es altamente preocupante y clasifica a la nación para ser un apto receptor de ‘ayuda humanitaria’ made in USA. Según un informe de Philip Alston, relator especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la pobreza extrema y los derechos humanos se reveló que al 2018, 40 millones de personas en Estados Unidos viven en pobreza, 18.5 millones viven en extrema pobreza y más de cinco millones viven en condiciones de pobreza absoluta.

El país tiene la tasa más alta de pobreza juvenil en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) y la tasa más alta de mortalidad infantil entre Estados comparables de este grupo. No es sorpresa que Alston calificó al país como la sociedad más desigual en el mundo desarrollado.

Como tampoco lo es que a Estados Unidos ya no se le pueda denominar como una nación del “primer mundo”. Según un estudio del Massachussets Institute of Technology (MIT),para la mayoría de sus ciudadanos, aproximadamente 80% de la población, Estados Unidos es una nación comparable al “tercer mundo”.

Para llegar a esta conclusión los economistas aplicaron el modelo de Arthur Lewis, ganador de premio Nobel de economía (1979), diseñado para comprender qué factores y cómo clasificar a un país en vías de desarrollo.

Según Peter Temin, coautor del estudio, Estados Unidos cumple con este modelo: es una economía dual (brecha incomparable entre una pequeña parte de la población y la gran mayoría) en la que el sector de bajos salarios tiene poca influencia sobre la política pública; un sector de altos ingresos mantiene los salarios bajos en el otro sector para proporcionar mano de obra barata; un control social que se usa para evitar que el sector de bajos salarios impugne las políticas que favorecen al sector de altos ingresos; altas tasas de encarcelamiento; políticas públicas de los sectores más ricos con el objetivo de reducir los impuestos para dicho grupo; y una sociedad donde la movilidad social y económica es baja.

Especialmente cuando uno de los argumentos principales para justificar las agresiones son el supuesto ‘bienestar’ y derechos humanos de los ciudadanos. Nuevamente los norteamericanos deberían ver primero la ‘viga en su propio ojo’.

Según un análisis trianual del Commonwealth Fund (2017), los Estados Unidos, por sexta ocasión consecutiva, se posesionan como el peor sistema de salud entre 11 naciones desarrolladas. Cuentan con el sistema de atención médica más caro del planeta, con un gasto anual de tres billones dólares, que ha resultado en uno de los países con mayor disparidad en accesos a saludo, basada en ingresos.

Mientras que la expectativa de vida en Estados Unidos disminuyó por tercer año consecutivo, situándose en 78.1 años. Un decrecimiento porcentual comparable al periodo de 1915 y 1918, en el que dicho país enfrentó una Guerra Mundial y la pandemia de influenza global. En comparación, Cuba, que forma parte de la ‘Troika de la Tiranía, según John Bolton (Consejero de Seguridad Nacional) tiene un expectativa de vida de 79,74 años al 2018.

Y en educación ni que hablar. Desde 1990 al 2016, Estados Unidos cayó del sexto lugar al vigésimo séptimo, situándose como uno de los peores sistemas educativos del mundo ‘desarrollado’. Con un gasto público que se redujo, entre 2010 y 2014 en 3%, mientras que economías desarrolladas la inversión crecía por sobre el 25%.

Un bienestar de vida deteriorado, un sistema de salud caro e inequitativo y una educación que no se compara con otras naciones desarrolladas. Si esto no es suficiente para que el gobierno norteamericano y el resto del Occidente decidan intervenir, entonces las constantes violaciones a los derechos humanos deben ser un causal para movilizar tropas a la frontera e iniciar bloqueos económicos.

Los Estados Unidos sistemáticamente han dirigido o influenciado intervenciones en América Latina y el resto de sur global. Las operaciones cubiertas, las guerras étnicas y las invasiones militares más recientes son una prueba dela ‘licencia para matar’ que se ha auto-concedido a este país.

Cárceles en donde se violan derechos humanos como Guantánamo y Abu Ghraib son solo ejemplos de esta realidad. Y figuras como Gina Haspel, quien estuvo directamente involucrada en el programa de tortura del gobierno estadounidense, ha subido a posiciones de poder mundial como directora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Pero su transgresión más clara es la separación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, órgano internacional encargado en velar que dichas violaciones no sucedan. Una decisión que vino días después de que el Alto Comisionado para los Derechos Humanos denunciara la práctica de la administración actual de separar forzosamente a niños migrantes de sus padres y encarcelarlos, en lo que solo pueden llamarse campos de concentración modernos.

A nivel interno se ha reducido la responsabilidad de la policía sobre el uso de fuerza excesiva, especialmente en comunidades negras y latinas. La matanza sistemática de hombres negros en Estados Unidos por esta fuerza del orden, según un estudio de la Universidad de Boston, refleja un racismo estructural subyacente en la sociedad norteamericana; que también se ve reflejado en un sistema de justicia parcializado en contra de las comunidades negras.

“Si la policía patrullara las áreas blancas como lo hacen en los barrios negros pobres, habría una revolución”, comenta Paul Butler, autor de ‘Chokehold: Policing Black men’, que relata lo que significa ser un hombre negro en Estados Unidos.

Estas violaciones de derechos humanos son la realidad diaria para minorías étnicas y grupos históricamente discriminados. Lo cual está acompañado del fortalecimiento de agrupaciones con tendencia fascista, que cuentan con el apoyo directo e indirecto del gobierno central y local en varios estados. Un preocupante escenario para millones de ciudadanos negros, latinos y de otras etnias.

Sin embargo, la falsa ‘preocupación’ por Venezuela, Libia, Siria, Iraq, Yemen, Afganistán, y Ucrania, solo en estas últimas dos décadas, ha guiado invasiones y agresiones en nombre del bienestar y los derechos humanos. Acciones que a su vez llevan escondido intereses ulteriores basados en un indicador en los que Estados Unidos, sí es número uno: el gasto militar.

Al 2019, este país cuenta con un presupuesto militar sobre los 680.000 millones de dólares, es decir más que los presupuestos sumados de las siete naciones que le siguen en la lista: China, Rusia, Arabia Saudita, India, Francia, Reino Unido y Japón.

Ni siquiera en libertad económica (12 en el mundo) son líderes o crecimiento del PIB (147 de 224 países); lo cual refleja una realidad. Estados Unidos es un imperio militar, su economía se basa en la guerra y ninguna acción realizada en nombre de la ‘ayuda humanitaria’ tiene coherencia cuando el interés de su gobierno es promover el caos para su beneficio.

Ante esta situación lo que el mundo está viviendo es la ‘patada de ahogado’ de una superpotencia en declive. Es por ello que con tanto esmero trata de aferrarse del último bastión de influencia que sigue siendo América Latina, ergo su fijación con Venezuela y otras naciones de la región. Ya que si de ayuda real se tratara, es hora que Estados Unidos seriamente analice intervenir,con la misma intensidad, en su propio país.

Internet Archive ayuda a hacer que los libros sean accesibles para estudiantes con discapacidades | Internet Archive Blogs

Fuente original en inglés: Internet Archive helps make books accessible for students with disabilities | Internet Archive Blogs

Como siempre, recomiendo visitar el sitio del artículo original, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de esta organización sin fines de lucro que se fundó para construir una biblioteca de Internet, con el fin de ofrecer un acceso permanente a investigadores, historiadores y académicos a las colecciones históricas que existen en formato digital.

Si tiene intención de colaborar económicamente con Internet Archive, puede hacer una donación en: https://archive.org/donate/ (No tengo ninguna relación comercial, laboral o personal con Internet Archive, salvo la de leer cada tanto alguna información que ofrecen).

Internet Archive será parte de un equipo que está trabajando para enfrentar un desafío clave para los estudiantes con discapacidades: obtener libros en formatos accesibles. Esta participación se alinea con un programa existente de Internet Archive para hacer que los materiales estén disponibles y sean accesibles para los lectores con discapacidades.

El número de estudiantes con discapacidades en colegios y universidades ha aumentado en las últimas décadas. Muchos de esos estudiantes tienen discapacidades de impresión, incluido el subgrupo más grande, aquellos con diferencias de aprendizaje. Los estudiantes con discapacidades de impresión requieren que se reformatee el texto para lectores de pantalla, software de conversión de texto a voz u otras formas de entrega de audio, a menudo con intervención humana. Las universidades deben realizar este cambio de formato a pedido, pero rara vez cuentan con el personal para realizar ese trabajo a escala, y este tipo de cambio de formato y recuperación puede costar cientos o incluso miles de dólares. Una vez que se ha realizado el trabajo para un estudiante en una universidad, el libro reformateado casi nunca está disponible para el uso de estudiantes con discapacidades en otras universidades. Sin la colaboración y la coordinación entre los campus, se desperdician esfuerzos y los estudiantes con discapacidades a menudo esperan semanas para obtener textos en una forma que puedan acceder y usar.

Un proyecto piloto recientemente financiado, “Repositorios Federados de Materiales Accesibles para la Educación Superior“, tiene como objetivo abordar este problema. Este es un programa piloto de dos años que recientemente ha sido financiado por una subvención de 1.000.000 de dólares de la Fundación Andrew W. Mellon a la Universidad de Virginia (como investigador principal) con el objetivo principal de reducir la duplicación de actividades de recuperación a través de un trabajo piloto de siete (7) universidades participantes. También apoyará la mejora acumulativa de textos accesibles y disminuirá el tiempo de entrega para entregar esos textos a los estudiantes y profesores.

Dentro de este programa, Internet Archive participará como uno de los varios repositorios de libros digitalizados, tanto para proporcionar copias digitales iniciales (para recuperación) como para recibir y mantener archivos de libros recuperados. Esos libros mejorados se pueden compartir con otras escuelas y organizaciones que brindan servicios a personas con discapacidades. También se pueden usar como punto de partida para una conversión adicional a formatos adicionales (como Braille) que pueden ser necesarios para satisfacer las necesidades específicas de los lectores.

El papel de Internet Archive en este proyecto piloto encaja con nuestro programa existente para hacer que los materiales estén disponibles y sean accesibles para los lectores con discapacidades. Nuestro programa actual le permite a cualquier organización que ya esté trabajando con personas con discapacidades, conocidas como Autoridades Calificadas, acceder a los archivos digitales de más de 1.8 millones de libros (de los cuales 900.000 no están disponibles). Esas Autoridades Calificadoras, especialmente los equipos de Servicio para Estudiantes con Discapacidades en colegios y universidades, pueden entonces racionalizar su preparación y recuperación de estos libros digitales para personas con discapacidades de impresión. Debido a que trabajan directamente con lectores individuales, las Autoridades Calificadoras también pueden habilitar a los usuarios de Internet Archive existentes (y calificados) para una cuenta con acceso para discapacitados. Con ese acceso, estos usuarios pueden disfrutar de un acceso ampliado e inmediato a la colección completa de libros de Internet Archive (a través de archive.org o OpenLibrary).

Estamos muy contentos de participar y apoyar a la comunidad más amplia de equipos que trabajan para que los libros sean accesibles para todos.

Comunicar la ciencia en democracia | El Cohete a la Luna

Fuente original: Comunicar la ciencia en democracia | El Cohete a la Luna

Un hermoso artículo de opinión del maestro Adrián Paenza, donde desmenuza el porqué el comunica la ciencia en democracia es tan importante para todos.

Como siempre, visitar el sitio de origen, para obtener mayor información del tema y, en este caso, para conocer el enorme trabajo periodístico de este sitio independiente argentino. El Cohete a la Luna es un sitio de investigación y análisis creado por el periodista y escritor Horacio Verbitsky, conocido por su trabajo de investigaciones de décadas. Personalmente, pienso que es un periodista de los que ya no hay muchos. A Verbitsky lo acompaña un equipo de primera, varios de los cuales colaboraron o han colaborado (como el propio Verbitsky) en el pasado con el diario argentino Página 12.

(No tengo ninguna relación comercial, laboral o personal con El Cohete a la Luna ni con ninguno de sus miembros o colaboradores, salvo de ser ávido lector del sitio).

 

Elegir qué se investiga es elegir un modelo de país. Pero si la ciencia es estratégica, comunicarla también lo es.

Durante casi 15 años, junto a Edy Gerber y Claudio Martínez estuvimos produciendo un programa de ciencia centrado en lo que sucede con los científicos trabajando en el país: Científicos Industria Argentina. Durante esos 15 años dimos cinco veces ‘vuelta’ a la Argentina. Naturalmente, mientras nosotros grabábamos y generábamos programas, los científicos avanzaban y producían nueva ciencia. De hecho fue una suerte de ‘carrera imposible’, tratando de cubrir todo el espectro, abarcando tantas disciplinas como nos fue posible, entrevistando a la mayor cantidad de investigadores que pudimos, y sobre todo, más allá de las notas en los estudios del canal estatal, la parte más importante se hizo (se hacía) en los viajes.

Está claro que quedamos en deuda por múltiples razones, pero más allá de nuestra/mi propia incompetencia, es virtualmente imposible resumir toda la ciencia de un país en un programa de una hora semanal. O sea, independientemente de nuestras propias limitaciones, cualquiera que haga las cuentas verá que hubiéramos podido hacer un programa diario y aún así, haber ‘errado por defecto’.

Simultáneamente, y durante casi una década, hicimos también con ‘casi’ el mismo grupo de personas Alterados por Pi, un programa dedicado específicamente a la difusión de la matemática… pero esa es otra historia.

¿Por qué escribo esto aquí y ahora? Científicos Industria Argentina dejó de existir como tal en el año 2015, no porque hubiéramos sido censurados ni porque las autoridades del Canal 7 (que en ese momento tenía como director a Horacio Levin) hubieran decidido no renovarnos el contrato. Nos fuimos porque fui yo quien no quise trabajar más para el canal estatal en el gobierno de Macri. Es decir, no podrá (y no debería) leerse el siguiente artículo como una ‘queja’ por algo que ‘no sucedió’.

Pero pasados ya casi tres años desde esa determinación, creo que ahora puedo escribir algo más sobre los motivos que me impulsaron a tomarla, y dónde creo que el gobierno está en falta… Me apuro a decir que mis conclusiones no deberían ser tomadas como finales, ni pretendo que usted esté de acuerdo con ellas, pero sí me permito pedirle que reflexionemos juntos sobre cuál debería ser el rol de la comunicación social de la ciencia en un país que —supuestamente— vive en democracia.

En el camino, al estar al frente de Científicos Industria Argentina estuve en contacto con quienes están en la frontera del conocimiento en el país. Por supuesto, simplemente por estar en ese lugar de privilegio, aprendí muchísimo… y de múltiples disciplinas, incluso aquellas que quedan más alejadas de mi curiosidad… o por lo menos, de lo que yo creía que era ‘mi’ curiosidad. Claudio Martínez [1] me decía siempre: “El programa tiene que servir para ‘despertar vocaciones’. Decilo así, Adrián: ‘despertar vocaciones’”. Y así lo hice durante mucho tiempo, y me consta que no estaba ni estuvo equivocado.

Ahora bien, ¿por qué importa comunicar qué tipo de ciencia se hace en el país? ¿Cuál es el rol del comunicador y de la comunicación en general? ¿Por qué habría de decir yo, sostenido aunque más no sea por mi edad (70 años), que un país sin ciencia es un país sin futuro?

En principio, la ciencia que produce un país está solventada por fondos públicos, que son en particular obtenidos por los impuestos que pagamos todos los argentinos. Aunque más no sea por eso, la sociedad toda tiene derecho a saber hacia dónde se dirigen esos fondos. ¿Qué se investiga? ¿En dónde? ¿Con qué recursos? ¿Quién determina el qué, el dónde, el quién, el cómo y el cuándo?

La tarea de las universidades públicas y del CONICET (y de otros organismos estatales equivalentes) es esencial y ya se verá por qué.

En principio, elegir en qué se investiga es elegir un modelo de país. ¿Qué queremos ser? ¿Hacia dónde apuntamos? Es evidente que no existe dinero infinito. Establecer una tabla de prioridades, de necesidades, de acuerdos, de consensos, es hacer política. Si no, es como si nos fuera ‘saliendo país’, como si no hubiera intervención humana: es lo que nos ‘sale’.

La orientación de lo que se decide investigar tiene un motivo estratégico claro. Como escribí más arriba, sirve para implementar las políticas públicas sobre el modelo de país que queremos ser.

Pero por otro lado, la comunicación es la que invita a la participación de la sociedad, y es la participación de esa misma sociedad la que garantiza la democracia. Se trata de articular estas políticas públicas porque todas tienen un hilo conductor: la educación, la salud, la producción, la generación de riqueza, el desarrollo intelectual, cultural y la generación de infraestructura.

Pero, ¿cómo hace la gente que habita el país para enterarse de lo que sucede y de las necesidades que hay? ¿Quiénes lideran para saber el tipo de vacunas que necesitamos y podemos producir y no comprar afuera? ¿Cómo hacemos para saber que tenemos el know-how necesario para producir reactores nucleares o satélites geo-estacionarios? ¿Por qué habríamos de necesitar producir nuestros propios radares, o aviones, o avanzar en términos de robótica, de generación de nuevas fuentes de energía, cómo proteger y explotar las que tenemos, cómo evitar la contaminación, cómo hacer para evitar las deforestaciones, qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, en términos de país pensado como un todo?

¿Cómo hacer para incorporar la participación de las pequeñas y medianas empresas que comiencen a formar parte de engranajes más grandes que son los que hacen `movilizar’ al país y generar nuevas fuentes de empleo?

Comunicar la ciencia entonces es de interés nacional, es un asunto público. Comunicarla es ofrecerle a la sociedad una herramienta indispensable para saber cómo decidir, qué elegir. Es como si estuviéramos alimentando un círculo VIRTUOSO donde todos jugamos, donde todos participamos, donde todos se educan y se preparan para mejorar las condiciones de vida de todos.

Haber recorrido tantas veces el país nos permitió mostrar cómo y en qué trabajan nuestros investigadores. Los acompañamos en sus campañas, en sus viajes. Los escuchamos proyectar y coparticipamos con ellos. Entendimos sus dudas, sus conjeturas y también sus aspiraciones (o sueños). Tratamos de entender y de COMUNICAR por qué buscan lo que buscan o en todo caso, qué es lo que se proponen.

Lo hicimos desde un canal estatal y con una productora privada a la que —estoy seguro— obtendría un beneficio económico MUCHISIMO MAYOR dedicando su energía, dinero y tiempo a producir otro tipo de programas de televisión. No creo que haga falta que me explaye más en ese sentido.

En cada entrega tuvimos como propuesta invitar a pensar. La ciencia en todas sus manifestaciones, sin hacer divisiones maniqueas que las dividen entre básicas y aplicadas, en esa suerte de ‘grieta ficticia y prefabricada’ en lugar de advertir que ambas se necesitan mutuamente, que no hay una sin otra y al revés. Quizás también descubrimos que comunicar ciencia es también comunicar soberanía, porque un país que no puede desarrollar su ciencia tampoco es capaz de disfrutar de su independencia (frase que le corresponde también a Claudio).

Si hacen falta ejemplos, piense que un país petrolero que tiene buena investigación en geología pueda planificar sus recursos de explotación mejor y en forma independiente y no atado o sometido a los designios de una multinacional que tiene otro tipo de intereses: si en el camino se lastima el paisaje o se vulneran las condiciones mínimas de salud, esos dueños viven en otro lugar y no los mortifica personalmente. El dinero no se enferma, ni se muere de cáncer.

Desarrollar nuestras capacidades en el estudio de ciencias de la atmósfera, nos permite decidir cómo protegernos, cómo y dónde pescar, qué pescar, cómo prevenir inundaciones, sequías, incendios en zonas forestales…

También nos interesa saber qué especies cuidar y prevenir su extinción. Cuáles son las necesidades verdaderas y cuáles son las ficticias inventadas para satisfacer las necesidades de ‘otros’. El desarrollo de las vacunas que nos importan a nosotros son diferentes y más efectivas que las que podemos comprar afuera, sencillamente porque las cepas de las enfermedades no son las mismas en todos los lugares del mundo. Las vacunas locales previenen las versiones locales de las enfermedades.

Si la ciencia es estratégica, entonces comunicarla también lo es. Decidir el presupuesto para la comunicación de la ciencia es también una decisión estratégica, tanto como haberle quitado el rango de ministerio a la dependencia gubernamental que creó y construyó Cristina Fernández de Kirchner.

Es por eso que aunque parezca la ‘queja’ de una persona, un periodista que como yo, piensa ‘distinto’, no lo es. Créame que no lo es. Yo ya fui. Mi carrera está hecha. Yo no necesito nada. El drama es la destrucción a la que fuimos sometidos en estos últimos tres años, quitándonos todo lo que costó tanto trabajo construir.

Pero tengo malas noticias para ellos, para quienes conducen: tienen que tomar nota, si es que no lo hicieron ya: vamos a volver, con más bríos, con más energía, con más experiencia, con mayor capacidad para detectar y corregir nuestros errores y pudiendo decir con toda la fuerza que nos permitan nuestros pulmones: ¡nunca más! Sí, ustedes… ¡nunca más!

 

[1] Claudio Martínez y Edy Gerber, su compañera en la vida, y también en el programa, son los verdaderos ‘factotums’ para que el programa hubiera sido lo que fue. Ellos son quienes deberían quedarse con ‘todo el crédito’.

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